Capítulo 6: Actividades extracurriculares

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: ¡Continuamos con Oh my shiny! creo que no advertí en un inicio que la historia se desarrollaría de manera un poco lenta y es totalmente mi culpa. Soy mega fan de las historias que se van cocinando a fuego lento y supongo que por eso va de ésta manera. Me disculpo si en algún punto les llega a parecer aburrido pero es que amo la TSNR, en teoría tengo todo planeado hasta el final pero siempre le vamos agregando giros a la historia conforme los vemos convenientes.

Veo que les gustó el KanaDia y es que tienen una relación que se presta para ello pero como dije antes y como obviamente se han ido dando cuenta, ya están los ships definidos, pero eso no quiere decir que no disfrutemos el camino hasta llegar a ellos ¿verdad?

Muchas gracias a las personas que se han tomado el tiempo de leer y mucho más a las que me dejan sus reviews, eso incentiva para continuar contando las ideas locas que se forman en mi cabeza. Y como siempre muchísimas gracias a la coautora del fic que nos presta un ratito de su muy ocupado tiempo para colaborar con Oh my shiny! Mag Max Kuv Bigotes mil chorromil gracias.

~•~

Maru pasó el fin de semana en la búsqueda de los escritos que mostraría a su sensei. Revolvió prácticamente toda su habitación en la búsqueda de los trabajos que ella consideraba relevantes. Logró encontrar casi todos los que había pensado, pero le hizo falta uno que a pesar de poner todo de cabeza, no encontró por ningún lado.

Era un trabajo que había hecho en conjunto con Ruby así que ella debía tener una copia. Decidió ir en su búsqueda y ya de paso tal vez podría ver a Dia-sensei y entregarle lo poco que había encontrado para así adelantar las cosas.

Se levantó muy temprano el domingo para cumplir todos sus deberes con el templo y poder ir a la casa Kurosawa. Se arregló bastante más de lo habitual pero era porque siempre se sentía algo intimidada por la familia de su mejor amiga o eso se decía a sí misma.

Al llegar fue recibida por Ruby, quien se mostró más que feliz de verla. Maru le explicó el motivo de su visita y Ruby la invitó a quedarse a almorzar con su familia en lo que buscaban su trabajo, idea que fue bien recibida por Maru.

La casa Kurosawa era impresionante, siempre le encantó estar en ella, era todo de un estilo tan elegante y clásico que parecía estar en una película. Ruby la llevó a una habitación en donde tenían estantes y más estantes llenos de libros. A parte de eso habían cajas que estaban perfectamente acomodadas rotuladas como Kurosawa D. y Kurosawa R. además de indicar a qué grado pertenecía su contenido.

Ruby tomó la caja que pertenecía al primer año de preparatoria, que es cuando habían realizado ese trabajo y se dispuso a buscar mientras Maru curioseaba entre los estantes.

—Por cierto zura~, no he visto a Dia-sensei, pensé que los domingos estaba en casa —dijo Maru tratando de sonar casual ante la duda que la carcomía desde que entró a la casa.

—Salió ayer hummm... —Ruby continuaba sacando el contenido de la caja seleccionando lo que creía podría ser relevante para su amiga, actividad que era interrumpida por una conversación aparentemente muy importante que tenía Ruby en su celular, ya que mandaba mensajes a cada dos segundos—, creo recordar que dijo que saldría con Kanan-chan, digo Kanan-sensei —se corrigió rápidamente—, avisó que pasaría la noche fuera.

La información le tomó por sorpresa a Maru que encontró sospechoso tal comportamiento.

—No sabía que aún eran cercanas, pensé que ya habían terminado su relación zura~ —Hanamaru trataba de sonar poco interesada en Dia-sama pero la escasa información que le daba su mejor amiga le hacía querer indagar más.

—¡Oh si! Ellas ya no tienen esa clase de relación pero desde que regresaron al pueblo Dia acostumbra a visitarla de vez en cuando —Ruby había encontrado lo que andaba buscando y se incorporó para entregárselo a Maru, pero la vio que estaba muy entretenida revisando entre los estantes que pertenecían a Dia. El que estaba mirando era el que tenía todos sus reconocimientos de toda su trayectoria escolar.

Ruby se acercó para ver qué era lo que había secuestrado la atención de su amiga ya que no parecía estarla escuchando. Se paró a un lado de ella y vio una de las fotos de la graduación de Dia en donde estaba a un lado de Kanan sosteniendo ambas sus diplomas de graduación.

—¿Pasa algo con mi hermana Maru-chan? —preguntó en voz baja para no sacarla abruptamente de sus pensamientos.

Maru fue tomada por sorpresa completamente desprevenida por la pregunta pero la reacción de su cuerpo la traicionó al momento. Sus orejas y sus mejillas se pintaron completamente de rojo y cayó presa del nerviosismo.

—¿C… con Dia-sama? —tartamudeo—. Nada zura~ —se apresuró a responder Maru, quien no sabía qué hacer para disimular sus nervios.

—Tiene tiempo que vienes sintiendo gran curiosidad por ella. Sabes que puedes confiar en mí si pasara algo, ¿verdad? —Ruby quiso dejar que su amiga fuera la que contara qué le estaba sucediendo, pues desde que ingresaron a la preparatoria y Dia se convirtiera en su sensei, la mirada de Maru hacia ella era de completa y desmedida admiración y Ruby empezaba a sospechar que esa admiración iba mucho más allá.

—Lo sé zura~ —trato de fingir una sonrisa—. Sabes que admiro mucho a Dia-sama, no hay nada más que eso —la respuesta de Hanamaru no la había convencido del todo pero sabía lo hermética que podía llegar a ser su amiga y prefirió no seguir presionando, ya hablarían de ello más adelante.

Pasaron su tarde comiendo y platicando, poniéndose al corriente de las cosas que no podían platicar en la escuela por sus diferentes horarios. Desde que Ruby se había incorporado al consejo estudiantil, el tiempo que pasaban juntas en la escuela se limitaba a su salón de clases, pero no se habían distanciado por ello. Ruby la invitó a unirse con ella pero Maru prefirió el club de literatura, ya que la lectura es otra de sus grandes pasiones.

Y desde entonces Ruby había entablado gran amistad con Takami Chika, era algo que no molestaba en lo absoluto a Maru pues de esa manera su amiga no se sentía sola haciendo sus actividades, pero últimamente la había notado algo deprimida y se preguntaba si Chika era la razón, pues circulaban rumores que ambas chicas tenían una especie de relación.

El constante sonido del celular anunciando la llegada de mensajes empezó a ser algo molesto para Maru y decidió aventurarse a investigar.

Ruby estaba contestando un mensaje por lo que estaba distraída y no vio cuando Maru se paró justo detrás de ella leyendo su frenética conversación.

—¿Es Chika-san verdad? —preguntó Maru.

—¡Ehhh! —se sorprendió Ruby—. ¡Maru-chan no ví cuando te paraste ahí!

—Estas muy entretenida Ruby-chan —explicó divertida—, ¿Chika-san es tu novia zura~?— preguntó inocentemente.

—¡Piggyyyy! —Ruby se puso completamente roja de la cabeza a los pies ante la pregunta de su amiga—. No no, claro que no Maru-chan, eso no es cierto.

Maru se divertía mucho ante las expresiones de su amiga.

—Te apoyo en todo zura~, incluso si quisieras salir con Chika-san —expresó con comprensión ante el momento que vivía su amiga.

—¡Gracias Maru-chan! —dijo aún avergonzada—. Pero no hay nada con Chika-san —no pasó desapercibido para la otra niña que eso lo dijo con tristeza pero no quiso seguir ahondando en ello todavía.

Hanamaru se retiró ya entrada la tarde, esperaba que Dia-sama llegará en cualquier momento, pero no fue así. Se sintió algo decepcionada por ello, pero recordó que al día siguiente la vería en la escuela y decidió seleccionar lo mejor de sus escritos para ella.

~•~

A la mañana siguiente Maru se despertó más temprano que de costumbre y por querer llegar antes que nadie a la escuela para encontrarse con su sensei ni siquiera tomó el desayuno en casa. Sólo se llevó un pedazo de pan que fue mordisqueando en el camino.

Al llegar a la escuela se dirigió directamente a la sala de profesores, que es en donde probablemente podría encontrar a quien buscaba. Pocos eran los estudiantes que llegaban tan temprano, incluso entre el cuerpo de docentes eran raros los que llegaban a esa hora pero en ocasiones anteriores ya había encontrado a su sensei en ese horario.

Escuchó la voz de quien estaba buscando seguida de prominentes risas, por lo que se quedó unos segundos escuchando la conversación antes de tocar. Sintió curiosidad por saber de qué estaban hablando cuando reconoció las voces.

—¡Kanan, ya detente! —dijo entre risas—. Me haces cosquillas —era la voz de Dia, que se escuchaba muy divertida en compañía de la otra sensei.

Maru sintió esa emoción extraña que siempre acompañaba cualquier interacción que veía entre ambas profesoras, no lo entendía pero sabía que odiaba la idea de ellas dos estando juntas de forma más que amistosa. Las risas seguían y no pudo soportar más por lo que decidió interrumpirlas tocando a la puerta. Después del primer toque las risas cesaron y un segundo después se abrió la puerta revelando a Kanan-sensei aún con una sonrisa en el rostro.

—¡Buenos días sensei! —dijo la chica haciendo una ligera reverencia ocultando su disgusto.

—Buenos días Kunikida-san — respondió Kanan aún sonriente pero poniéndose en modo profesora enseguida—. ¿Necesitas algo? —bajo la vista viendo el reloj en su muñeca—. Aún es muy temprano, rara vez hay alguien a esta hora. ¿Sucedió algo?

—¡Eh! Bueno yo… —dudó la chica ante la mirada interrogativa de la profesora—. Busco a Kurosawa-sensei, quería saber si está aquí.

—Permíteme un momento —Kanan dejó la puerta entreabierta y se alejó dejando a Maru esperando afuera de la habitación incrementando el nerviosismo de la chica.

Un segundo después el conocido rostro de Dia se asomó mostrando aún los residuos de una gran sonrisa en su rostro que modificó a una un tanto más seria pero con un cierto toque dulce al verla.

—¿Hanamaru-san? Buenos días, ¿pasa algo? — el rostro de Dia cambio ahora a uno de marcada preocupación, se le hizo extraño ver a la chica a esa hora en el salón de maestros.

—¡Buenos días sensei! —saludó Maru nuevamente haciendo una reverencia—. No es nada grave… yo solo quería verla temprano… —se mordió los labios con nervios—. Quería verla para entregar los escritos de los que platicamos el viernes, sólo eso —buscó en su bolso y sacó unas cuantas carpetas que había preparado previamente.

Dia las tomó y rápidamente revisó el contenido. Hanamaru aprovechó la concentración de su maestra para observarla con detenimiento. Tenía fijación por las facciones de Día, eran hermosas y delicadamente esculpidas. Mientras la miraba no pudo evitar notar cierta marca purpurea en el cuello, lo cual le dejó claro que lo que sea que haya hecho el fin de semana con Kanan-sensei fue todo menos amistoso.

Ahí estaba esa horrible sensación de nuevo. Maru quiso saber si habría una forma de deshacerse de ella, porque cada vez era más insoportable y molesta. Y mientras luchaba contra ella un gruñido proveniente de su estómago rompió el silencio entre las dos.

Dia levantó la vista y vio a Hanamaru sonrojarse escandalosamente.

—Disculpe sensei —se disculpó la chica muy apenada.

—¿No desayunaste verdad? —dijo Dia mientras buscaba algo en la bolsa de su pantalón.

—No sensei, disculpe, salí apresurada de casa y apenas alcance a comer un trozo de pan —fue la explicación que dio su alumna.

—No es mucho, pero te ayudará a mitigar el hambre —Dia tomó su mano y puso un chocolate en ella. La chica tembló ligeramente al sentir el contacto su sensei.

—Gracias Dia-sama, nuevamente disculpe —dijo rompiendo el contacto y llevado la mano hacia su pecho.

—Estan muy bien tus escritos —la voz de Dia la sacó de su nerviosismo—, podremos trabajar muy bien en el proyecto que tengo en mente. Me gustaría que lo platicaremos después del club, ¿si te parece bien?

—Si muy bien Dia-sensei, entonces la veré más tarde —Hanamaru hizo una rápida reverencia antes de retirarse y salir a toda prisa por el pasillo, no dándole oportunidad a Dia de decir algo más.

Dia permaneció observando a su alumna retirarse hasta que la perdió de vista al fondo del pasillo. Dio un hondo suspiro antes de cerrar la puerta. La mirada curiosa de Kanan ya la esperaba para interrogarla.

—Es algo temprano para actividades académicas, ¿no crees? —le preguntó con una sonrisa pícara.

—Sólo me trajo unos trabajos que le encargué el viernes, nada especial —fue la explicación que Dia se había dado a sí misma.

—¿Trabajo especial? ¿Con Kunikida-san? La chica prácticamente ni comió por llegar a verte. No creo que sea buena idea para ti amiga mía —Kanan la había invitado a sentarse a su lado y Día se desplomó con la derrota reflejada en la cara.

—Lo sé —dijo pesadamente—, pero es una gran oportunidad para demostrar su talento y no hay nadie más con quién me gustaría participar. Su pasión por la literatura es contagiosa e inspiradora —entornó los ojos haciendo un esfuerzo por poner en palabras lo que estaba sintiendo—, es como cuando tienes muchas ideas en la cabeza y las quieres compartir pero sabes que nadie las podrá ver con la misma pasión que tú, pero entonces sabes que ella sí podrá y te emocionas. Eso es lo que me pasa.

—Ya te perdimos Dia —Kanan le dio una palmadita cariñosa en la espalda y dejó que Día siguiera divagando entre sus pensamientos.

~•~

Mari llegó a la escuela como de costumbre. Prefirió quedarse en su salón escuchando música donde sabía que tendría un tiempo a solas sin ser molestada. Se recostó en su mesa y cerró los ojos perdiéndose entre las letras de las canciones que amaba escuchar. Debido a esto no se percató en qué momento fueron llegando sus compañeras hasta que alguien le retiró uno de los audífonos de su oído.

—Mari-chan —escuchó a la voz de You Watanabe casi gritándole directamente en el oído.

—¡Oh my God! Que ruidosa eres —se quejó Mari incorporándose y retirando el otro audífono—. ¿Cuál es la urgencia You-chan?

—No hay urgencia, es solo que llevo un rato hablándote y no me hacías caso —explicó You.

—Oh, lo siento —se disculpó, no había notado que ya se estaba llenando el salón —. Y bien You-chan, ¿cómo nos fue con tu date?

—Mari-chan malvada, no me hagas recordarlo, gracias a tu comentario pasé prácticamente toda la tarde tratando de contentar a Riko-chan —reclamó algo molesta.

— ¡Shiny! Pero, ¿por qué se enoja la señorita Sakurauchi si tiene tu corazón más que ganado? —la cuestionó.

—Eso … —trató de pensar en una razón válida pero la verdad era que los celos de Riko-chan a veces no tenían explicación—. No lo se, pero no vine a hablar de mi relación —You vio de reojo que Chika se había sentado en su lugar y como siempre miraba hacia la ventana ignorando todo a su alrededor pero prestando oído a lo que hablaban—. Sólo quiero que nos pongamos de acuerdo para el trabajo de Dia-sensei, el sábado ya no hicimos nada y ella quiere avances desde ya.

Mari notó el cambio de humor en la chica al ver pasar a su compañera pero no quiso incomodarla con cuestionamientos.

—No te preocupes You-chan, ya tengo el libro perfecto —le dijo sacando un libro de su bolsa y entregándolo—, leelo y al rato me dices qué te parece.

You lo tomó pero ya no lo revisó puesto que su novia iba llegando al salón y antes de que la viera más tiempo con la chica se despidió de manera apresurada.

—Te veo al rato Mari-chan —dijo sin quitar la vista de Riko quien iba pasando por la puerta.

—¡Ve por ella tiger! —rio Mari mientras la empujaba para incitarla a retirarse.

~•~

—Riko-chan pronto tendremos clase —You le dijo algo nerviosa a su novia que la tenía acorralada contra los lockers del vestidor del equipo de natación.

—Todavía falta para eso —se relamió los labios para provocarla y You trago saliva al ver el gesto, le encantaba cuando Riko se ponía así.

—¡Riko-chan! —exclamó cuando las manos de su novia fueron a su cintura para acercarla.

—¡You-chan, por favor! —le susurró al oído haciendo que la chica se pusiera toda roja—. Tú tienes la culpa, ese traje de baño te queda muy bien.

—No… no creo que sea así —tartamudeó—, eres tú quien se ve linda en él.

—¿Linda? ¿Solo linda? —hizo un puchero.

—No… no… hermosa —se corrigió pero el puchero en la cara de Riko persistió.

—¿No se te antoja hacer nada más conmigo? —jugó delineando con su dedo desde el cuello al borde de sus pechos y el gesto lascivo provocó un cambio en la chica más baja.

You tomó la iniciativa en ese instante y se apropió de los labios de Riko en un beso que se fue haciendo profundo y apasionado. Riko sonrió por encima de su beso satisfecha de haber logrado su propósito.

Del mismo modo en que minutos antes Riko había acorralado a You contra los lockers, la chica ahora estaba contra la pared en el área de las regaderas dejando que su novia la besara con deseo. Las manos de Riko se enredaron entre los cortos cabellos castaños de You pidiéndole más atención a sus labios y su cuello. You hizo a un lado el tirante del hombro dejando expuesta su clavícula y encajo sus dientes en ella. Sabía que está área le resultaba sensible a su novia.

Aún no habían llegado a más de apasionadas sesiones de besos y manoseo intenso que Riko iniciaba la mayor parte de las veces. You decía que debían esperar a estar completamente seguras, por esa razón a Riko le gustaba picar a su novia para decidirse de una vez y dar ese paso.

La escasez de ropa, únicamente tenía el traje de baño, era demasiado tentadora. Era como tocar la piel misma pues la tela se adheria de tal forma que no dejaba nada a la imaginación. Los dedos de You se aferraron a su cintura y bajaron peligrosamente hasta tocar el borde de la tela. Riko se estremeció al sentir el tacto directo en sus muslos y no pudo evitar jadear sonoramente. El sonido hizo eco en el baño vacío magnificando la sensación en el oído de You que no pudo evitar sentirse aún más excitada al oírla.

Sin embargo parece que no fue la única que la escucho. Ruido proveniente del otro lado de los vestidores, probablemente a la entrada, que las hizo saltar asustadas alejándose la una de la otra. Alguien había entrado y estaba haciendo el suficiente escándalo para hacerse notar.

Riko curvo los labios en desagrado por la inesperada interrupción.

~•~

Las clases pasaron con una lentitud impresionante. Habían días en que parecía que el tiempo se rehusaba a caminar y todo era particularmente lento, este era uno de esos.

Mari no tenía muchos ánimos de llegar a entrenar, pero debido a que era su primer día como miembro oficial del equipo, se aseguró de no llegar tarde, no quería darle motivos a la odiosa entrenadora de reñirla.

Al llegar a los vestidores escuchó una especie de gemidos provenientes de las duchas, por lo que se aseguró de hacer suficiente ruido para alertar a quienes estuvieran teniendo actividades extracurriculares que ya no estaban solas.

Se sorprendió al ver a una muy acalorada Riko acomodándose la ropa y una muy apenada You tratando de peinarse, ambas con un evidente sonrojó.

—¿Interrumpo algo? —preguntó Mari tratando de molestarlas, pues sabía que les había frustrado su momento de "relajación".

—Ehhh —Riko se apresuró a contestar antes de que You la terminara de avergonzar con su irremediable franqueza y confesará lo que estaban haciendo— no, nada, nosotras ya nos íbamos, ¿verdad You-chan? —no le dejó contestar nada pues la jaló y la arrastró con ella a gran velocidad.

Mari se sintió algo incómoda por la situación, no es como si ella nunca lo hubiera hecho pero simplemente la imagen que tenía de Riko Sakurauchi era la de una mojigata y ahora las había sorprendido teniendo una intensa sesión romántica, no sabía qué pensar al respecto. Se apresuró a cambiarse y se dirigió al área de la piscina.

Al llegar Kanan ya se encontraba frente al resto del equipo lista para iniciar el entrenamiento. Mari se acomodó en la parte posterior de la fila sin mediar palabra con nadie.

—Ahora que tenemos nuevos miembros en nuestro equipo, es hora construir nuestra resistencia —expresó en voz fuerte pero serena—, por lo tanto, en este mes, además del entrenamiento usual del equipo, estaré disponiendo de su tiempo por una hora más, para darles entrenamiento cardiovascular —la mayoría de las chicas asintieron con emoción, un entrenamiento personalizado de Matsuura-sensei no era cualquier cosa—. Les entregaré un permiso que tiene que ser autorizado por sus padres, ahí también me pondrán el horario en el que desean entrenar, ya sea por la mañana antes de las clases o bien por las tardes al término del entrenamiento oficial, ¿alguna duda? —preguntó para cerciorarse que se explicó bien.

Una mano se alzó proveniente de la problemática O'hara Mari. Kanan quien esperaba que su entrenamiento fuera recibido de buena gana, le otorgó la palabra.

—Dígame O'hara-san, ¿cuál es su duda?

—No tengo tiempo —dijo en su usual tono altanero.

—Esto no es opcional, es parte de los lineamientos de estar en el equipo —explicó Kanan conservando la calma.

—Pues yo estoy muy ocupada para sus exigencias —Mari empezó a arremeter nuevamente contra la entrenadora.

—En la carrera que perdiste tu apostaste por sacarme del equipo y no pudiste, al contrario el acuerdo fue que si tú perdías harías todo lo que la capitana o yo te pidiéramos, así que deja de generar problemas al equipo —Kanan no estaba dispuesta a dejar crecer nuevamente el ego de su alumna.

—Si pero no pienso desperdiciar mi valioso tiempo con una perdedora como usted —le soltó la grosería y Kanan apretó los puños controlándose para no gritarle.

—¡Suficiente! —dijo una voz que casi no reconoció pero era Watanabe You quien se había puesto frente al grupo y le hablaba muy exaltada—. Yo no sé cuál es tu problema con la entrenadora, pero no permitiré que sigas faltandole al respeto. Te uniste a nuestro equipo y vas a seguir las reglas, si no te gusta podemos ir con la directora para firmar tu renuncia pero entonces también aceptarías tú expulsión de Uranohoshi.

No podía creer que You le hubiera dicho todo eso cuando parecía que quería ser su amiga, pero entonces vio como sus ojos se ponían acuosos a causa de lo que acababa de hacer y empezó a sentir culpa por haberla hecho llorar.

Mari no entendía qué le pasaba con Kanan, por un lado sentía gran admiración por su sensei, cuando leía o le contaban sobre ella se emocionaba por alguna razón inexplicable, pero en el momento que la veía o la escuchaba hablar tan segura, tan dueña del momento, algo en su interior se detonaba y sentía unas terribles ganas de pelear con ella.

Después de una pelea interna decidió que no quería perder la única amistad que había hecho en la escuela y se acercó de mala gana hasta Kanan para tomar uno de los permisos que tenía la maestra en mano.

—Pasa a mi oficina O'hara-san, esto ya no puede seguir así —sentenció Kanan indicando a la chica el camino—, las demás inicien su calentamiento, si tienen dudas pregunten a su capitana.

Mari caminó hacia la pequeña oficina seguida por Kanan. Al entrar Kanan cerró la puerta tras ella y se sentó en la silla de su escritorio.

—¿Le he faltado al respeto O'hara-san? —preguntó llevándose la mano a su puente nasal.

Mari se tomó un momento antes de responder.

—No —fue simple su respuesta cruzándose de brazos aún manteniendo su pose cerrada.

—Entonces, podrías explicarme el porqué de su actitud, ni siquiera la había visto antes y parece que desde el primer día estamos librando una guerra sin cuartel —dijo Kanan de manera reflexiva asumiendo su papel de adulto.

Mari suspiró pues no tenía algo que pudiera explicar su actitud, era una simple respuesta que se generaba en ella sin que tuviera control.

—Yo no sé qué responder sensei —en realidad sí sabía pero era una debilidad que no quería revelar—, según los psicólogos tengo problemas con la figura de autoridad —Mari recordó las múltiples sesiones infructíferas que su padre había pagado con distintos especialistas para corregir su horrible carácter.

Kanan ya sospechaba que el problema de la chica era de esa índole y quería ayudarla pero no podría hacerlo si ella no le permitía acercarse.

—Yo no tengo nada en contra suyo O'hara-san, quiero que eso le quede claro —se levantó de su silla y empezó a caminar hacia un estante que estaba en una esquina—, pero tengo algo en contra de las personas que no permiten que mi equipo avance —tomó un trofeo que estaba en un rincón, se encontraba empolvado y en mal estado, lo puso justo frente a Mari en el escritorio—, la última vez que este equipo ganó un torneo fue cuando fui parte de él en mis años de bachiller y juré que regresaría esa gloria al equipo, pero no puedo avanzar con anclas que nos detienen, es aquí cuando necesito que tomes una decisión —hizo una pausa y se sentó nuevamente frente a ella—, o te entregas verdaderamente al equipo y nos dejas de frenar o me acompañas en este momento para pedir a la directora que realice un cambio de club. Yo no puedo seguir así y las demás chicas tampoco.

Mari escuchó atentamente lo que decía Kanan, pudo ver el maltratado trofeo que seguramente tenía gran valor sentimental para la entrenadora. Pensó si quería salir de esta y pedir un cambio o si tal vez la natación tendría algo que ofrecerle. Sin estar 100% segura dijo su respuesta a una impaciente Kanan.

—Quiero ser parte del equipo —bajó sus barreras por un momento.

—¿Entiendes que no toleraré nuevamente un desplante como el que acabas de mostrar? —la cuestionó Kanan mirándola fijamente a los ojos.

—Si, lo entiendo —dijo la rubia sintiendo la derrota en sus hombros.

—Te ayudaré O'hara-san, pero sólo si me lo permites —la voz de Kanan ya no le sonaba tan cortante como al principio, ahora le hablaba llena de comprensión.

—Se lo agradezco sensei —resopló aceptando la ayuda.

—A partir de mañana entrenaras conmigo tanto en la mañana como en la tarde, sin peros —se apresuró a aclarar antes de oír una protesta por parte de la rubia.

—Si sensei —aceptó Mari sacando la hoja de permiso que había tomado previamente y llenando los dos horarios para ser autorizados por su padre.

—Tienes que confiar en que yo no quiero dañarte —quiso mostrar sus buenas intenciones para que la chica se abriera más con ella.

—Si sensei —repitió nuevamente Mari, quien había aceptado internamente que no pelearía más con Kanan, o al menos eso intentaría.

—Eres una gran nadadora, tienes una técnica y una velocidad perfectas, sólo tenemos que construir tu estamina, pero trabajando juntas estoy segura que sacaremos todo tu potencial —el elogio por parte de Kanan la tomó con la guardia abajo y se sonrojó para su sorpresa, era agradable ver que alguien apreciaba su habilidad.

—Gracias — dijo con franqueza.

—Muy bien, es hora de continuar con la clase, intégrate con tus compañeras y asegúrate de calentar bien —la despidió y se puso a revisar otros documentos que tenía allí.

Mari se levantó y se dispuso a salir de la habitación, pero se detuvo en el marco de la puerta y se giró ligeramente.

—Gracias sensei — dijo sin mirarla directamente.

~•~

La sesión del club de literatura había estado muy nostalgica. Dia repartió poemas para cada una y estuvieron discutiendo sus interpretaciones de cada uno.

Como siempre disfrutó escuchar las reflexiones de Hanamaru, que muchas veces eran completamente opuestas a las propias pero de alguna forma al final llegaban a la misma conclusión.

Durante la sesión llamó su atención lo cercana que parecía Hanamaru a esa chica Tsushima-san, llegó el momento en donde Dia estaba segura que las chicas estaban tomadas de la mano, pero todo fue tan rápido que no lo vio con certeza, pero eso no evitó que los usuales celos hicieran su aparición.

Al término de la sesión aunque no quería ver cómo se despedían las implicadas, su curiosidad no se lo permitió y terminó no perdiendo detalles de todo. Hanamaru la acompañó hasta la puerta, Tsushima-san se acercó y le dijo algo al oído cosa que provocó un leve sonrojo de parte de la castaña seguido por una risita discreta, después de eso fue Hanamaru-san quien se acercó a la otra chica para depositar un beso en su mejilla, en este punto Dia sentía que empezaba a hervir por dentro y fue entonces que tuvo la fuerza para desviar la mirada. Trató de calmarse buscando dentro de su portafolio la carpeta que contenía los datos del concurso.

Al voltearse vio que Hanamaru ya estaba esperándola en una de las sillas que formaban el círculo de lectura por lo que se unió a ella tomando asiento a su lado.

—Me alegra que te quedaras —dijo Dia para romper el silencio.

—Lo esperaba con emoción zura~ —confesó la chica menor.

—He leído tus trabajos y debo decir que son muy buenos. Tu estilo de escritura es parecido al mío y creo que nos adaptaremos muy bien a escribir juntas —notó el pequeño gesto de sorpresa de Hanamaru al decir ésto—, la convocatoria es para el festival cultural anual. El cual se enfocará este año en literatura japonesa.

—Eso suena muy interesante Dia-sama —dijo Maru tratando de no ofender a su profesora— pero no creo estar al nivel de una competencia tan grande zura~.

Dia se tomó un momento para pensar las palabras cuidadosamente pues no quería herir la ya de por sí baja autoestima de su alumna.

—Es cierto que falta pulir tus escritos, pero el talento y el conocimiento lo tienes —pronunciaba las palabras lentamente para que Hanamaru las fuera absorbiendo—, es por eso que participaremos juntas —le dedicó una sonrisa—, la mejor parte es que es por niveles escolares y hasta el nivel medio superior uno de los requisitos es que el trabajo sea colaboración entre alumno-profesor —explicó citando las palabras de la convocatoria.

— ¡Zura~! Eso quiere decir que escribiré con usted —la mirada de Hanamaru se iluminó —, ¡estoy dentro! —dijo súbitamente—. Ese ha sido uno de mis sueños desde… —reviró los ojos hacia atrás tratando de recordar—, desde siempre zura~.

Hanamaru tomó la noticia aún con más emoción que la propia Dia cuando se le ocurrió todo esto y ahora la había contagiado.

—Bueno, no esperaba que la noticia fuera tan bien recibida —confesó Dia—, pero me alegra que te guste.

—Dia-sama yo la he admirado desde siempre y me sentiría honrada de trabajar con usted zura~ —dijo Maru mirándola a los ojos y Dia no pudo evitar que sus sentimientos salieran a flote generándole un nerviosismo inesperado.

A Día le seguía sorprendiendo la honestidad con la que Hanamaru podía decir las cosas, esa era otro de los tantos atributos que amaba de ella.

—Bi...bien Hanamaru-san —aun estaba tratando de controlar su emoción desbordada—, he estado pensando qué tipo de colaboración sería la más apropiada y lo he reducido a dos —explicó contando con sus dedos—, la primera categoría es cuentos, vi que tenías por ahí algunas historias interesantes y la segunda que es la que más me agrada es novela ligera.

La cara de Hanamaru denotaba gran sorpresa, entre los trabajos que ella tenía en mente era tal vez una historia pequeña o algo no tan complicado, pero las propuestas de su sensei indicaban que apuntaba alto con este trabajo.

Se dio cuenta que Dia aún esperaba su respuesta.

—Tienes que votar por alguna —le recalcó Dia al no recibir réplica—, o bueno si no te gusta ninguna de las dos ideas puedes proponer algo más y sobre eso trabajamos.

—¿Dia-sama? ¿Usted cree que poseo la capacidad de crear algo tan magnífico como eso? —cuestionó la chica con algo de tristeza en su mirada.

—¡Por supuesto! —respondió Dia sin tener que considerarlo.

—Me cuesta trabajo creer que podemos hacer algo tan increíble zura~, pero yo confío en usted Dia-sama y me dejaré guiar —concluyó haciendo una pequeña reverencia.

Para este punto Dia explotaba de emoción por la ternura que le había generado Hanamaru pero se contuvo lo mejor que pudo.

—Tengo algunas ideas que he querido explorar desde siempre pero nunca les he dedicado el tiempo suficiente, me gustaría que antes de eso decidieras que prefieres de las opciones que mencioné —le dijo Dia aún emocionada.

—Novela ligera zura~, esa opción es la que más me agrada —respondió Hanamaru.

—¡Me gustas! —expresó Día con emoción y al darse cuenta de su error trato de corregir rápidamente—. ¡Me gusta, quise decir me gusta! —rió con nerviosismo ante el marcado sonrojó de Hanamaru quien ahora tenía una expresión graciosa entre confusa y avergonzada—. Lo siento, sólo me emocioné demasiado —siguió tratando de disculparse.

—Zura~, es usted muy linda Dia-sama —si algo podía empeorar el momento para Dia era un comentario así por parte de su alumna.

Dia se levantó de su asiento pues no podía seguir manteniendo esa conversación que se podría tornar peligrosa en cualquier momento.

—Entonces Hanamaru-san, tenemos que establecer horarios para trabajar. Tendrán que ser horas extras que tendremos que acomodar después del club, ¿eso está bien para ti? —aún estaba muy nerviosa y quería salir corriendo a esconderse a un rincón pero ella era la profesora después de todo y tendría que actuar como tal, odiaba la reacción que su joven alumna producía en su mente, era como si le causara cortocircuito y sus neuronas simplemente no funcionaran.

—No hay problema zura~, ya había hablado con papá sobre esto y está muy feliz por mi —su sonrisa tan grande y brillante iluminaba toda la habitación para Dia quien ya no podía sostener la mirada.

—Eso sería todo entonces Hanamaru-san, apartir de mañana trabajaremos en la biblioteca después del club —empezó a guardar sus cosas dentro de su portafolio.

—Dia-sama —preguntó Hanamaru dubitativa—, ¿puedo hacerle una pregunta?

Dia ya no quería más momentos bochornosos pero no había algo que pudiera negar a la chica.

—Puedes —respondió pasando saliva.

—¿Hizo usted cosas indecentes con Matsuura-sensei el fin de semana? —la pregunta de Hanamaru fue clara y concisa generando un sudor frío que bajaba por la espalda de Dia.

—¡¿De dónde sacas eso Hanamaru-san?! —respondió Dia visiblemente alterada.

—Es por el moretón que trae en el cuello zura~ —explico la chica algo avergonzada por su atrevimiento.

Dia llevó la mano inconscientemente hacia el lugar al que se refería Hanamaru, había tratado de maquillarlo en la mañana pero supuso que con el sudor ya se podría notar a simple vista.

Odiaba las marcas que Kanan le dejaba, pero por más que la reñía al respecto era algo que no lograba cambiar y menos en noches tan apasionadas como la que habían tenido.

—Esto es un piquete nada más —mintió Dia de manera poco convincente—, de cualquier manera, ¿de dónde sacas que estuve con Matsuura-sensei de esa manera?

Hanamaru se puso nerviosa pues Dia se veía bastante molesta por su atrevimiento.

—Disculpe Dia-sama, no quise incomodarla —se disculpó haciendo una reverencia, trató de salir corriendo pero Dia lo estaba esperando y la detuvo agarrando su muñeca.

—No tienes que irte así Hanamaru-san, disculpa, fui yo la se exhaltó — liberó el agarre pero se mantuvo con la guardia arriba por si quería repetir la huida.

—El domingo fui a su casa, quería buscar unos trabajos que no estaban en la mía y pensé que Ruby tendría una copia de ellos zura~ —empezó a explicar con voz apenas audible—, Ruby-chan me dijo que había pasado la noche con Matsuura-sensei y al verla está mañana, yo pensé…

—Sí, sé lo que pensaste —completó Dia sintiéndose descubierta—. ¡Voy a matar a Ruby-chan! —dijo casi gritando.

—¡No le diga nada por favor! —suplicó—. Fue culpa mía por preguntar cosas que no me incumben zura~.

Dia se acercó a Hanamaru y acarició suavemente su cabeza.

—No le diré nada —dijo para tranquilizarla—, pero si quieres saber cosas sobre mí, tendrás que preguntarlas.

—Gracias Dia-sama —la chica volvió a hacer una reverencia en agradecimiento—. Es hora de irme zura~, disculpe las molestias Dia-sama, estaré muy feliz de trabajar con usted, por favor cuide de mi.

Se despidieron de la manera usual y Hanamaru fue la primera en retirarse. El corazón de Dia martilleaba fuertemente contra su pecho, por un momento pensó que se iba a salir.

"Kanan tiene razón, esto será mi perdición" pensó con gran pesar.

~•~