Capítulo 8: Una mala broma.
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: Muchas gracias por leer Oh My Shiny! y gracias a los que se toman el tiempo de dejar un comentario. No hay mucho decir hoy, ando de humor oscuro y apagado, ya he borrado la notita de autor como 5 veces porque se leía demasiado deprimente, aplicaré esa frase de "si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada." Disfruten el capítulo.
~•~
Su alarma sonó antes de lo pensado y la noche se le hizo muy corta para descansar de la intensidad de los acontecimientos del día anterior, sin embargo había hecho el compromiso de estar a tiempo con su sensei para el entrenamiento y haría lo necesario para llegar.
Después de un baño rápido y vestirse apresuradamente, Aoi-san ya tenía listo su desayuno, afortunadamente para Mari, no había olvidado decir a su nana los cambios en su rutina, por lo que era de esperarse que ya tuviera todo listo incluyendo mudas de ropa extra para el día.
—¡Buenos días señorita O'hara! —saludó Aoi-san con su acostumbrada sonrisa.
—Buen día Aoi-san —respondió Mari casi sin energías entre un bostezo—, ¿ya está listo el transporte?
—Está listo y esperándola —confirmó la mujer—, por cierto señorita —Aoi-san le entregó una hoja que Mari reconoció de inmediato—, su padre me ha pedido que le entregue esto.
El permiso había sido autorizado y una pequeña nota lo acompañaba, "que tengas buen día hija mía".
Mari guardó el papel de mala gana en su maleta y solo tomó un pedazo de pan para ir comiendo en el camino.
—Señorita con toda esa actividad extra tiene que comer bien —le riño Aoi en un severo tono—, puse un obento entre sus cosas y algunas barras de proteína por si las necesita.
—Muchas gracias Aoi-san —Mari estaba segura que de no ser por lo cuidados de su nana, ya habría caído enferma hace mucho tiempo.
Se despidió rápidamente y abordó el helicóptero que estaba destinado para su uso,otorgándole ventaja para llegar al lugar más rápido.
Estaba algo nerviosa por recordar todo lo que había pasado con su sensei el día anterior, no quería que creyera que era una chiquilla llorona. Además esperaba volver a sentir ese sentimiento de familiaridad que le daba cuando estaba con Kanan-sensei.
Llegó solo unos minutos antes de la hora acordada y se llevó una gran sorpresa al ver un pequeño grupo de chicas reunidas en la playa, entre tantas cosas que pasaron, olvidó que el entrenamiento era obligatorio para todo el equipo y al parecer la gran mayoría había optado por el horario matutino, cosa que la puso de muy malhumor.
Las primeras a las que pudo reconocer fueron Watanabe You quien parecía irradiar energía por cada poro de su cuerpo acompañada muy de cerca, por no decir que casi sobre ella de su insoportable novia Sakurauchi Riko. Todas las chicas vestían el uniforme deportivo escolar pero ella prefirió algo más "estilizado", vistiendo su propia ropa deportiva.
—¡Ohayousoro! —saludó You tan alegre como de costumbre con su clásico saludo militar.
—Buenos días —saludó Mari sin ganas.
—No eres una persona muy madrugadora, ¿verdad?— preguntó You.
—¿Qué te hace pensar eso? —un nuevo bostezo se asomaba en su cara.
—Simple intuición —respondió You divertida.
Kanan se acercó al grupo de chicas al ver que Mari resaltaba entre ellas por la falta de su uniforme. "¿Por qué tiene que hacer todo tan difícil?" pensó Kanan viendo lo que evidentemente sería un problema.
—Señorita O'hara venga conmigo por favor —interrumpió la plática generando un silencio.
Mari se separó del grupo para unirse a Kanan quien la llevó unos pasos apartada del grupo.
—Buen día sensei —saludó Mari—, cumplí con mi palabra, vine al ridículo entrenamiento como usted quería —el sarcasmo iba incluido en su voz y no pasó desapercibido por Kanan quien prefirió dejarlo pasar para no generar un conflicto que parecía inevitable.
—Me alegra que vinieras —respondió Kanan tratando de controlar su tono de voz—, pero dentro del permiso que se te proporcionó, venía especificado que la vestimenta sería el uniforme deportivo —concluyó.
—Ah eso, sí lo ví —dijo descaradamente la rubia—, pero no pensé que hubiera problemas si traía otra ropa ya que estamos fuera de la escuela.
—Lo dejaré pasar por hoy, pero el día de mañana te quiero ver con tu uniforme escolar o no podrás entrenar —sentenció Kanan llamando la atención de las demás chicas quienes ahora las miraban con curiosidad.
—Ese no sería mi problema —dijo Mari con brusquedad—, yo estoy cumpliendo con llegar a la hora que usted quiere pero si no me quiere dejar entrenar por un estúpido uniforme, ese ya no es mi problema.
—Muy bien señorita O'hara, si esa será su actitud entonces no tengo problema alguno en cambiar el uniforme para usted, sin embargo como usted insiste en no querer ser parte del equipo, entonces en el equipo le daremos ese trato "especial" que tanto está pidiendo —Kanan también usaba el sarcasmo y ahora había elevado el tono de voz para que todas las demás chicas la pudieran escuchar—. ¡Escúchenme bien chicas! a partir de hoy, la señorita O'hara es una persona especial para el equipo, que ha pedido que se le distinga como tal y por lo tanto le asignaremos las tareas especiales que tanto está pidiendo y no quiero saber que nadie, absolutamente nadie —dijo eso especialmente dirigido a You— la esté ayudando, porque de ser así me veré obligada a darles una baja temporal del equipo.
El poco avance que había tenido Kanan con Mari se derrumbó en menos de 5 minutos y ahora la tensión era palpable en el ambiente, todas se habían puesto algo nerviosas ante las palabras de la entrenadora y nadie se atrevía a responder algo.
—¿Entendieron lo que acabo de decir? —preguntó Kanan de manera general.
—Si sensei —respondió el grupo en coro.
Mari temblaba de coraje, esperaba que Kanan le dijera algunas cosas y la dejara ir, la verdad es que no pensó que el no llevar uniforme le fuera a generar tantas molestias, pero como siempre, odiaba que alguien le llamara la atención y ahora enfrentaba las consecuencias de no saber ceder ante una orden. Estaba parada con los brazos cruzados sobre su pecho, la mandíbula tensa tratando de contener la ira que amenazaba con salir de control, quería gritar, quería llorar, quería maldecir pero una pequeña parte en su cabeza le decía que se quedará ahí donde estaba, que lo había prometido y era una lucha interna que no sabía cómo ganar.
—O'hara-san —Kanan se dirigió hacia ella—, a partir del día de hoy, por cada día que tu acudas a los entrenamientos sin tu uniforme escolar, tendrás la tarea de acomodar todo en la alberca para que el equipo lo pueda utilizar, tienes que llegar antes que las demás y al término del entrenamiento lo tendrás que retirar —hizo una pausa para recalcar—, sin ayuda de nadie, ¿alguna duda?
—¿Eso es todo? — preguntó Mari retadoramente.
—Si, por el momento sería todo —concluyó Kanan, dando por terminada la plática—. ¡Equipo, vamos a entrenar!
Después del incómodo momento, el entrenamiento siguió sin problemas, calentaron un poco y las llevó a correr por la playa. Corrieron aproximadamente media hora sin detenerse generando algunos problemas de calambres entre las alumnas, pero nada que fuera de cuidado.
Al término del entrenamiento You siguió a Kanan para tratar de hablar con ella sobre lo ocurrido, ya que se le hizo extraño el "castigo" que había impuesto a la nueva integrante del equipo, usualmente su entrenadora no imponía ese tipo de cosas, al contrario, optaba por hablar con las estudiantes y resolvieron el problema de mejor manera.
—Sensei, ¿por qué puso ese castigo a Mari-chan? —la pregunta descolocó un poco a Kanan, pues a pesar de haberse enterado que You había ayudado a Mari en ocasiones anteriores, no sabía que fueran tan cercanas.
—¿Por qué crees que lo hice You-san? —le devolvió la pregunta.
—Es que eso es lo que no entiendo —se rascó la cabeza con nerviosismo—, usted no suele hacer cosas así.
—Sé que es difícil de comprender, incluso puede parecer que quiero humillarla o algo así —explicó Kanan—, sólo que el problema de O'hara Mari es profundo y quiero ayudarla, pero es el tipo de problema que necesita algo más que palabras bonitas para resolverse.
—¿Amor duro? —preguntó You—, bueno no amor —dijo entre risas—, pero sí de esas cosas que haces porque quieres lo mejor para la otra persona —al ver que Kanan aun no entendía completamente su punto, aclaró— como su estudiante quiero decir.
—Me alegra que te preocupes por ella, pensé que aún no tenía ninguna amiga —expresó Kanan con sinceridad.
—No fue tan fácil sensei, la verdad fue porque no le quedó otra opción ya que Dia-sensei nos puso un trabajo juntas —Kanan desconocía esa información e hizo una nota mental de preguntar a Dia sobre eso.
—Me alegra You-chan —le dio una palmadita en la espalda —, eres una buena capitana.
—Gracias sensei —respondió la chica con algo de vergüenza—, ¿hay algo más que pueda hacer?
Kanan había estado buscando una manera de suavizar las cosas, ya que debido a lo que acababa de pasar, el entrenamiento de la tarde sería mucho más estresante de lo que esperaba. Y ahora había encontrado la solución.
—De hecho, ahora que lo mencionas, hay algo en lo que me pudieras ayudar señorita capitana, pero requerirá de más tiempo y estas en todo tu derecho de negarte —aclaró Kanan—, sucede que todo el equipo decidió entrenar extra en la mañana, por lo que para la tarde sólo me quedaría con O'hara-san y debido al conflicto que acabamos de tener, me gustaría que ella tuviera una amiga con quien contar y pienso que eres la persona correcta para el trabajo —una tímida sonrisa se dibujó en la cara de You—, pero esto tomará más de tu tiempo y si no lo puedes hacer lo entiendo perfectamente.
You estaba más que dispuesta a ayudar, el único problema sería su celosa novia quien no estaría muy contenta con la idea de que You se quede más tiempo en la escuela, pero ya lo manejaría más tarde.
—¡Cuente conmigo sensei! —dijo con una gran sonrisa—. Mari-chan es una buena persona, aunque ella no lo sepa y si con esto la puedo ayudar, ¡lo haré!
—Gracias You-chan ¿necesitas que hable con tus padres para que autoricen el permiso? —You vivía algo lejos por lo que quedarse horas extras modificaría notablemente su horario de llegada a casa.
—Umm —lo consideró por un momento—, yo creo que no tendré problemas, pero si es necesario, le diré a mamá que le llame —dijo guiñandole un ojo.
~•~
Hanamaru había pasado la tarde del día anterior anotando todas las ideas que se le ocurrían para escribir su novela ligera. Y en el transcurso de la mañana había pensado en algunas otras que no había tenido la oportunidad de plasmar que ahora rondaban en su cabeza como caballos desbocados, pero pensaba aprovechar el descanso para hacerlo.
El timbre sonó anunciando el tan esperado receso y no tardó ni dos segundos en sacar su libreta para empezar a escribir. Vio que Ruby salió apenas sonó la campana y supuso que iría a ver a Chika-san como ya era su costumbre.
—¡Zuramaru! tengo hambre —escuchó que Yoshiko-chan la llamaba con urgencia
—Ve a comer algo zura~ —Maru quería escribir y cuando estaba en modo creativo, nada la podía distraer, nisiquiera la comida—, hoy no voy a salir, tengo mucho pendientes por hacer.
Hanamaru conocía a Yoshiko desde el jardín de niños, pero habían perdido contacto en los años posteriores, fue hasta el inicio de la preparatoria que se reencontraron y habían podido retomar su amistad como si los años no hubieran pasado. En parte porque compartían algunas aficiones.
—¿Para Kurosawa-sensei? —dijo Yoshiko en tono pícaro picándole las costillas.
El sonrojo de Hanamaru fue muy evidente, dándole la razón a su amiga.
—Ya te dije que es para un concurso —dijo Maru exasperada.
—Un concurso en el que tendrás que trabajar pegada a tu amor —aclaró Yoshiko.
—¡Baja la voz! —exclamó Maru alterada— ya te dije que no es mi amor.
Yoshiko amaba molestar a su amiga, quien tenía un aire de inocencia a su alrededor pero en realidad tenía su cabeza hecho un lío.
—Aja, no es tu amor pero te tiene en las nubes —le aclaró.
—¡Que no es por ella! —recalcó Hanamaru—. Es porque me emociona escribir, ya lo sabes.
Yoshiko espero un momento para que Maru se relajara antes de seguir molestando.
—¿Te has dado cuenta que no te quita la vista de encima cuando estamos en el club? —continuó.
—Eso no es cierto zura~, nos pone atención a todas por igual —Maru si había notado las insistentes miradas que le daba su sensei, pero no quiso hacerse ilusiones al respecto, pensaba que tal vez era su imaginación que le estaba jugando una mala pasada.
—Si claro —rió Yoshiko—, así como cuando se puso celosa de cuando me despedí de ti con un beso.
Maru recordó que aún tenía pendiente reclamar sobre eso por lo que le dio un pequeño golpe en la cabeza.
—¿Eso por qué fue? —se quejó la chica llevando sus manos al lugar del golpe.
—Ya lo sabes zura~, solo que había olvidado cobrarlo.
—Maru-chan, niegame que tú querida profesora no se puso celosa por ese besito que te di —le dijo Yoshiko en plan juguetón.
—Ella no es así zura~, no tendría por qué estar celosa —aseguró Hanamaru.
Una enorme sonrisa se formó en el rostro de Yoshiko ante la idea que se le acababa de ocurrir.
—¿Estas segura que Kurosawa-sensei no se puso celosa? —le preguntó nuevamente a su amiga.
—Claro que si zura~ —aseguró Hanamaru.
—Entonces en el supuesto caso que tú y yo tuviéramos algo que ver, a ella no le importaría, ¿no?
—Pero tú y yo no tenemos nada que ver Yoshiko-chan —la conversación había tomado un rumbo inesperado para Maru.
—¡Yohane! ¡Soy Yohane! —dijo exaltada para después recobrar la compostura—. No es que tengamos algo o no mi querida Maru-chan —se acercó hacia la chica, se sentó en su mesa en un movimiento sugestivo que culminó cruzando sus piernas y acercándose peligrosamente a su rostro—, es que tu sensei crea que lo tengamos para probarte mi punto.
Maru quien se había sonrojado ante el repentino movimiento de su amiga, alejó su silla de ella hasta donde se lo permitió, dejando una distancia prudente de por medio.
—No voy a hacer eso zura~ además nos meterás en problemas.
—Problemas tendré yo mi querida Zuramaru, cuando Kurosawa-sensei muera de celos y haga que me expulsen de la escuela —la simple idea de hacer algo así le parecía divertido.
—No vamos a hacer eso zura~ —sentenció Hanamaru.
—Lo mejor de todo es que tú no tienes que hacer nada —explicó Yoshiko—, sólo me tienes que seguir la corriente y yo haré todo.
—Aún así zura~, no lo voy a hacer —dijo una ya no tan decidida Hanamaru.
La idea había sido plantada y ahora dudaba de todas las cosas que ella había tratado de explicarse sobre el comportamiento de Dia. "¿Y si Yoshiko-chan tiene razón?" La idea que inicialmente era ridícula ahora empezaba a tomar sentido y ya no se le hacía tan descabellada, pero no quería jugar con algo así, podría lastimarse a sí misma o aún peor, a su querida sensei.
—Bueno, piénsalo Hanamaru-chan —dijo Yoshiko levantándose de su mesa—, este podría ser el empujón que te hace falta para confesarle tu amor a tu querida Kurosawa-sensei, ahora iré a comer algo rápido antes que se acabe el descanso —se retiró dejando a Hanamaru perdida entre sus pensamientos y sentimientos.
~•~
You le seguía dando vueltas al asunto de quedarse a practicar más tiempo. Sabía que Riko-chan no lo iba a tomar nada bien y no era por el hecho de practicar en sí, era por tener que estar cerca de Mari-chan que por alguna razón le disgustaba a su novia. Aunque eso no era algo nuevo, Riko solía ser bastante posesiva en cuanto a ese tipo de cosas.
Mientras iban de camino a la cafetería, le pidió a Riko si la podía acompañar a la sala de música, a lo que Riko aceptó gustosa pues pensó que You querría pasar un tiempo a solas con ella para terminar lo que habían dejado pendiente antes. No pudo evitar emocionarse ante esa perspectiva.
Al llegar, tan pronto como You cerró la puerta tras ella fue Riko quien la arrinconó contra la pared queriendo ponerse juguetona.
—Riko-chan, ¿qué ha…
La chica colocó un dedo sobre su boca para callarla y sonriendo de una forma que You encontró irresistible se acercó a ella para besarla. Al principio You puso algo de resistencia pero poco a poco se dejó llevar. Era demasiada tentación tener a Riko así para ella, sin embargo eso solo le hizo recordar una cosa.
Rompió el beso separando ligeramente a su novia entrelazando sus dedos para evitar que quisiera intentar algo más.
—Espera Riko-chan —apretó sus manos—, hay algo de lo que debo hablar contigo —la chica la miró con algo de confusión pensando que tal vez era algo serio por la manera en que You estaba actuando.
—¿Qué es lo que sucede You-chan? —los ojos ámbar de Riko la vieron con algo de temor y enseguida busco la manera de calmarla.
—No es nada malo —la acercó tomándola de la cintura—, según se mire —se rió con nerviosismo rascándose la nuca.
—Eso no me tranquiliza en lo más mínimo —Riko hizo una mueca de disgusto.
—No te pongas así Riko-chan, por favor —You se acercó aún más a ella recargando su frente en su hombro, debido a su pequeña diferencia de altura a You le gustaba hacer eso—. Sólo quería hablar contigo de algo importante.
Riko tomó profundas inhalaciones tratando de calmarse un poco y continuar la conversación, algo no le gustaba de por donde iba aquello.
—Dime You-chan, ¿para qué me trajiste aquí? ¿Qué es lo importante que pasa? —su preocupación se coló en su voz que sonó a algo insegura.
—Emmm —dudó You, si ya de por sí Riko estaba molesta, cuando le dijera lo que había acordado con Kanan seguramente tendría que hacer algunos méritos para ponerla contenta de nuevo—, ¿y si mejor lo hablamos después? —You subió un poco para dejar pequeños besos en su cuello que Riko permitió pero no sirvieron para cambiar el tema.
—You-chan, dime ¿para qué me trajiste aquí? —recalcó Riko repitiendo su pregunta.
—Tal vez te vas a molestar un poco —dijo moviéndose de regreso a su hombro pero dejando que su aliento pegara en la piel de su cuello.
—¿Qué has hecho esta vez Watanabe You? —exhaló pensando que tal vez You se habría metido en algún problema con las materias.
—¿Ves? Te vas a molestar —You hacía lindos pucheros para tratar de suavizar a Riko quien ya se estaba desesperando al no recibir una respuesta de su novia.
—¡Watanabe You! ¿Me vas a decir o no? —Riko elevó el tono de voz en señal de advertencia y You la estrechó con fuerza casi sacándole el aire.
—Esta bien, te voy a decir —expresó You con derrota esperando la reacción de su novia.
—¿Qué fue lo que pasó? —Riko jugó con sus cabellos animandola a hablar.
—Veras —You se separó un poco de Riko dejando una distancia de seguridad entre ellas, sólo por precaución—, es que Kanan-sensei me pidió quedarme al entrenamiento especial por la tarde.
—Pero escogimos el horario de la mañana —respondió Riko algo confundida.
—Si ya lo sé —dijo You tratando de explicarse buscando las palabras adecuadas—, me pidió ir como un favor especial también por las tardes.
—¿Sólo hoy? —cuestionó Riko pensando en que no podría acompañarla debido a que ella tenía sus clases de piano por las tardes.
—Esa es la cosa Riko-chan, me pidió hacerlo pues.. indefinidamente —la voz de You fue bajando de intensidad hasta que apenas y fue audible la última palabra.
—¿Te quedarás entonces todas las tardes? —Riko empezaba a sonar más molesta de lo que pretendía.
—Sólo será un tiempo Riko-chan, hasta las competencias —se acercó hacia la chica y tomó su mano depositando un suave beso—, además tú tienes tus clases de piano y nos veremos en las prácticas del club como siempre, esto no cambia nada.
—¿Sólo te quedarás tú a entrenar por la tarde? —cuestionó la chica con recelo pues se tenía que tanto tacto de su novia era debido a algún motivo oculto.
—Emm pues, es que eso —dudó You al saber la reacción que le esperaba—, la razón por la que Kanan-sensei me pidió que me quedara es porque quiere que ayude a Mari-san a entrenar —escogió las palabras lo mejor que pudo—, pues Kanan-sensei está teniendo algunos problemas con su conducta.
La reacción en la cara de Riko no se hizo esperar, su cuerpo se tensó de inmediato, su cara nuevamente volvió a reflejar molestia y su mirada se había vuelto inexpresiva.
—¿Riko-chan? —preguntó You con cautela tanteando el terreno.
—Sabes que no soporto a esa chica y ahora la verás todas las tardes —la voz de Riko salía temblorosa como si fuera a romper en llanto en cualquier momento.
—Yo sé que no te agrada, pero es parte del equipo ahora y soy la capitana, es mi deber ayudarla —You hacía su mejor esfuerzo por no perder las riendas de la conversación.
—Pero de todas las personas, ¡¿con ella tenías que entrenar?! —le gritó y You supo que estaba perdiendo el control.
—No es cosa mía Riko-chan, Kanan-sensei me pidió el favor y sabes que no me puedo negar —You se acercó a ella tratando de abrazarla—, por favor, confía en mí —dijo en tono suplicante poniendo su cara de cachorro.
—Yo confio en ti You-chan. ¡Es en ella en quien no confío! —sentenció Riko casi con desesperación.
—No es una mala persona, es sólo alguien difícil de tratar —explicó You—. Es nueva en la escuela, tú sabes cómo es eso, y no ha tenido fácil las cosas debido a su actitud, además quiero ayudar, ella necesita amigos —finalizó buscando el lado flaco de Riko y que de ese modo aceptará las cosas.
—Es alguien difícil de tratar, eso no lo niego. Que es nueva y es complicado adaptarse, también lo entiendo, pero ella no es tu amiga —recalcó la palabra amiga—, ella tiene una agenda oculta contigo. ¡Le gustas! —le aclaró Riko para hacerle ver su punto.
—Claro que no Riko-chan, si Mari apenas y me tolera. ¿De dónde sacas que le gusto? —preguntó You quien no entendía cómo es que su novia llegaba a tan descabelladas conclusiones con la mayoría de las chicas con las que trataba.
—Es cuestión de observación You-chan, su...—los argumentos empezaban a escasear para Riko no teniendo de donde justificar su pequeño episodio de celos—, su lenguaje corporal dice mucho, es sólo que eres muy ingenua y nunca te das cuenta de nada —concluyó usando la carta de densa que poseía You.
—Riko-chan en serio no tienes nada de qué preocuparte —se acercó a ella sonriendo, la tomó de las manos y la miró a los ojos con intensidad poniéndose seria—. Mi corazón es tuyo y de nadie más, te quiero a ti. Después de todo lo que tuvimos que pasar no voy a echarlo a perder por una tontería. Riko-chan —la besó en los labios—, eres mi persona especial.
Gruesas lágrimas comenzaron a salir de los ojos de Riko, las palabras de You habían logrado entrar y ahora su corazón latía con fuerza queriendo escapar. Sabía que tenía razón pero aún así no se sentía tranquila.
—Yo también te quiero You-chan —dijo entre sollozos mientras You limpiaba sus lágrimas con ternura—, es solo que…
—No pasa nada Riko-chan, ¿te parece si en compensación por esto pasó el fin de semana contigo? Salgamos en una cita a donde tú quieras —You dio un tierno beso en sus labios abrazándola con fuerza.
—¿Donde yo quiera? —preguntó esperanzada mirándola a los ojos y You asintió—. En ese caso quiero que te quedes a dormir el fin de semana en mi casa.
—Emmm —You se rascó la mejilla nerviosa ante la perspectiva de tener que compartir la cama con su novia porque sabía que Riko querría hacer algo más que solo dormir—, ¿estarán tus papás en casa?
—Si pero no importa no haré ruido, al menos no mucho —dijo traviesa guiñandole un ojo y You trago saliva con dificultad.
—Este… no creo que pueda quedarme en tu casa —busco una excusa—, papá quería hacer un par de cosas y tendré que estar allí, pero pasaremos el día juntas.
Eso no le gusto a Riko pero no quiso forzar más. Sabía de la reticencia de You para dar ese paso y aunque ella se sentía segura de querer darlo, You aún tenía sus dudas. Quizás eso es lo que hacía que se sintiera insegura cuando otras chicas se acercaban a su novia, en cierto modo pensaba que quizás era porque You solo la consideraba una amiga querida y no como una novia de verdad.
—Yo quiero estar contigo You-chan —dijo Riko en doble sentido haciendo un puchero que murió al instante—, pero esta bien, saldremos en una cita sin que debas quedarte en mi casa.
—Gracias Riko-chan, yo también quiero estar contigo y en verdad, haremos lo que quieras ese día —Riko se había rendido y ahora recargaba su cuerpo sobre You, descansando su cabeza sobre su hombro.
Riko quería preguntar porqué You no quería estar con ella, pero como siempre su miedo a averiguar la verdad podía más. Temía que You fuera a decirle que en realidad no le gustaba lo suficiente como para hacer eso con ella, en su lugar solo esbozó una sonrisa.
~•~
Maru pasó toda la mañana pensando en la indecente proposición que le había hecho Yoshiko-chan.
Por un lado estaba el hecho de que pensaba que era ridículo que su sensei se pusiera celosa porque no había forma de que una mujer tan perfecta como Kurosawa Dia se sintiera atraída a alguien como ella.
Por otro lado estaba el hecho de que, ¿ella quería que Dia sintiera celos? ¿Estaba Yoshiko-chan en lo correcto cuando le decía que Dia podía sentir algo por ella? No estaba segura, siempre la había admirado de una manera desmedida. Su belleza, su inteligencia, su forma de ser todo le parecía perfecto, pero jamás la había visto de otra forma, hasta ahora que la semillita empezaba a germinar y todos sus días giraban en torno a los momentos en que la podía ver o estar con ella ya fuera en clase, en el club o incluso iba con más frecuencia a visitar a Ruby sólo para poder saludarla de vez en cuando aunque eso implicará llevarse tragos amargos como el del otro día.
La idea de generar celos a propósito se le hacía cada vez más irresistible pero, ¿y si era contraproducente y se daba cuenta que Dia no estaba ni remotamente interesada en ella? Entonces toda esperanza estaría perdida y no sabía si podría lidiar con esto.
Fue sacada de sus pensamientos abruptamente antes de llegar al aula del club cuando Yoshiko-chan la abrazó sorpresivamente por la espalda y, aunque quiso luchar para zafarse, la chica la tenía bien afianzada impidiéndole cualquier movimiento.
—Confía en mi Maru-chan, te voy a demostrar que tu sensei está loquita por tus huesitos o más bien carnitas —Yoshiko le susurró al oído con voz juguetona.
Maru le pegó ofendida por su grosería e hizo un gran puchero.
Acto seguido se encontraron cruzando la puerta de club aún discutiendo y a pesar de llegar antes de tiempo, Dia ya estaba en su lugar esperando. No supieron si se sorprendió al verlas abrazadas de esa forma pues desde que entraron mantuvo su mirada sobre lo que fuera que estaba leyendo.
—Buenas tardes Kurosawa-sensei —Yoshiko fue la primera en saludar sin soltar a Maru-chan a quien seguía mantenía firmemente agarrada rodeando con sus brazos su cintura.
—Buenas tardes… —Dia levantó la vista de su libro mostrando una gran sonrisa que rápidamente fue cambiando hasta transformarse en una mueca inteligible—,Tsushima-san y Kunikida-san.
Maru se apresuró a liberarse del abrazo de Yoshiko-chan pues ambas habían notado el cambio en la expresión de Dia y no quiso seguir provocando aunque en cierto modo eso le dio esperanzas.
Se sentaron en las sillas contiguas a la de Dia, pero ésta no permaneció en el mismo lugar, pues se puso de pie y se dirigió al pizarrón en donde comenzó a anotar algunas frases buscando hacer distancia y mantener su mente ocupada con otra cosa.
—¿Viste eso? —le dijo Yoshiko en un susurro a Hanamaru.
—Eso no significa nada zura~, ya deja de jugar —le respondió Hanamaru dándole un ligero pellizco en la pierna.
—Sígueme la corriente Maru-chan, por favor —le dijo suplicante—, no tienes nada que perder —guiño un ojo en complicidad.
"Sólo la esperanza" pensó Maru.
—Está bien, pero sólo será por hoy zura~ y verás que estás equivocada —aceptó aún con sus dudas.
Las demás alumnas llegaron justo a tiempo para empezar la clase y el usual círculo se formó, sólo que ahora Dia no se sentó en el mismo lugar, cambió su silla colocándose del lado opuesto a ellas, quedando de frente.
—Vamos a iniciar —dijo Dia con su usual timbre de voz—, el día de hoy vamos a recapitular sobre los libros que habían quedado pendientes por leer —Dia trataba de no dirigir su mirada hacia donde estaba Hanamaru.
Esto porque al parecer su amiga "manos de pulpo" había decidido estar sobre ella y la estaba empezando a cansar. Pudo ver cómo Tsushima-san tomaba descaradamente la mano de Hanamaru y le daba suaves caricias que eran bienvenidas por parte de la chica.
—¡Entonces! —dijo elevando su tono de voz, causando que algunas chicas se asustaran por el cambio repentino—. Tsushima-san, cuéntanos, ¿qué libro leíste y que te gustó de él?
La intención de Dia era que Yoshiko soltara a Hanamaru, solo que a pesar de haber empezado a explicar lo que Dia preguntó, no había soltado la mano de Hanamaru, al contrario ahora parecía que una mano no era suficiente para ella y también acariciaba su pierna. Lo que más exasperaba a Dia era que Hanamaru no hacía nada, no la detenía, al contrario, parecía corresponder a las atenciones de la chica. Estaba tan distraída tratando de mantener sus celos controlados que no se dio cuenta cuando la chica terminó de hablar, fue hasta que se generó un incómodo silencio que se percató que todas esperaban que preguntara a alguien más.
Después de un titubeo al darse cuenta, Día continuó preguntando a las demás alumnas tratando de ignorar lo que estaba pasando con Hanamaru o al menos evitaba verlo hasta donde su curiosidad se lo permitía.
En algún momento pudo ver que Yoshiko tomaba mechones del cabello de Maru y los trenzaba, después vio que el lápiz de Maru cayó al suelo y ambas chicas se agacharon a recogerlo al mismo tiempo golpeando sus frentes con un ligero toque, lo que generó una risita del resto del grupo seguido por caricias de ambas chicas en el lugar del golpe.
Dia no entendía qué estaba pasando con ellas dos, pero sentía que si no hacía algo, su corazón se iba a reventar de tantos celos contenidos.
La gota que derramó el vaso llegó cuando fue el turno de Hanamaru de participar. Habló de manera muy entusiasta sobre algún libro que Dia no escucho pues estaba más pendiente de Tsushima-san quien no dejaba de jugar con la falda de Hanamaru. El colmo fue cuando Hanamaru terminó de hablar y Tsushima-san se acercó a darle un beso en la mejilla pero tan cerca de la boca que todas las chicas quedaron estupefactas, incluida Dia.
—¡Suficiente con ustedes dos! —las riñó una muy enojada Dia quien ya se había puesto de pie frente a las dos chicas—, este es un club escolar en el que nadie las obliga a estar —mientras hablaba una venita de su frente saltaba casi escapando de su cabeza—, todas estamos aquí por gusto y si no lo piensan respetar entonces pueden dimitir —tomó un respiro y continuó—, este no es lugar para sus muestras de afecto las cuales si no son capaces de contener pueden salir y hacerlas fuera del horario escolar.
Nadie emitió sonido alguno después de su regaño. Yoshiko-san se levantó de su lugar para hacer una reverencia en señal de disculpa.
—Disculpe mi conducta Kurosawa-sensei, fue una falta de respeto hacer algo así —dijo apenada.
—¿Kunikida-san tienes algo que decir? —ahora Dia se dirigía a Hanamaru que estaba roja desde las orejas hasta los pies y no levantaba la mirada del suelo.
—Ella está muy apenada sensei, por favor discúlpenos —nuevamente era Yoshiko la que hablaba haciendo una reverencia más profunda lo cual solo logró aumentar el enojo de Dia.
—Tsushima-san, considero que Kunikida-san tiene la capacidad para disculparse por sí misma, así que agradecería si la dejaras hablar —Dia empezaba a sonar muy amenazadora, cosa que asustó a las demás chicas.
—Lo siento mucho sensei —la voz de Hanamaru apenas era audible, se puso de pie aunque seguía sin poder sostenerle la mirada a Dia—, disculpenos sensei, nada de esto volverá a ocurrir —Maru hizo una profunda reverencia en señal de disculpa.
—Terminamos por el día de hoy —concluyó Dia con la mirada perdida, su mente era una tormenta en estos momentos y tendría que encontrar la manera de recuperar el control de sí misma.
—¿Dia-sensei? —Hanamaru se acercó con cautela.
—Te veo en la biblioteca Kunikida-san —fue lo único que le respondió antes de abandonar el salón.
~•~
Dia salió del aula a toda velocidad dirigiéndose hacia la sala de maestros, su corazón bombeaba sangre como si huyera de una estampida, sentía que sus piernas apenas podían sostener su peso y sus manos temblaban sin control.
¿Qué acababa de pasar?
Pasó que perdió el control de la situación, dejó que sus sentimientos se hicieran cargo en una momento en donde necesitaba actuar como la adulta que es, la profesora, y no como una adolescente que se acaba de enterar que la persona que ama está con alguien más.
Para su fortuna a esa hora de la tarde ya casi no habían personas laborando, salvo las que atendían los clubes por lo que tenía la sala para sí misma. Lo malo es que sólo disponía de algunos minutos para calmarse y retomar el control pues se había quedado de ver con la misma Hanamaru en la biblioteca.
Caminaba de un lado al otro repasando los acontecimientos en su mente. Yoshiko abrazando a Hanamaru, Yoshiko acariciando a Hanamaru, Yoshiko besando a Hanamaru. Todo pasaba en su mente una y otra vez, luego de eso, su horrible reacción que no pudo ser más evidente. Hanamaru parecía ¿asustada? ¿avergonzada? ¿qué pasaba en la mente de la chica? ¿en qué momento se había acercado tanto a ella?
Dia comprendió que no se iba a calmar tan fácil, pensó en la única persona que le podía ayudar en momentos como este. Sacó su celular y marcó el número de su mejor amiga. Si tenía suerte todavía estaría en la escuela debido a su intensivo entrenamiento.
El tono del teléfono sonaba una y otra vez pero no había respuesta, insistió en una segunda llamada la cual fue respondida unos segundos después.
—¿Hola? —preguntó la voz de Kanan con extrañeza—. ¿Dia?
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