Capítulo 9: It's joke!
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: ¡Un nuevo capítulo de OMS! Ya me regresó la inspiración que andaba medio ausente. Por fin pude terminar el capítulo que quería escribir y lo pude dejar más o menos a cómo lo imaginé, eso me hace feliz.
Y bueno hoy ando de celebración porque mi querida beta, coautora y novia Mag Max Kuv Bigotes y yo cumplimos 7 años de relación, así que bueno, ando enamorada por lo que todo es más cursi que de costumbre.
Muchas gracias a todos por leernos y por sus comentarios. Se que parece que Dia es muy dependiente de Kanan y la verdad es que ambas lo son solo que cada una a su manera, antes de amantes fueron amigas y eso se mantiene a pesar de todo. Dicho esto continuamos con la historia que hoy tiene DiaMaru y avances con el KanaMari. Una pregunta para ustedes, ¿qué relación creen que se consolide más rápido?
Mag: Vengo a meter mi cuchara en la nota… ¡Feliz aniversario amor de mis amores! Te amo mi pequeña kokorosita... By the way...ChikaRuby es canon! Bueno eso es todo… feliz April's Fool.
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El entrenamiento general había terminado sin mayores acontecimientos. Habían trabajado en evaluar la técnica de cada una por lo que no había sido una práctica muy agotadora físicamente. En el entrenamiento especial vespertino sólo se quedarían You y Mari.
Kanan estaba terminando sus anotaciones sobre la evaluación que acababa de realizar a todas las integrantes del equipo, se distrajo observando toda una escena de despedida protagonizada por You y Riko que le dio algo de ternura pues recordaba la intensidad con la que los sentimientos se pueden percibir a esa edad y que cada despedida se sufre como si fueran a pasar años para volverse a ver. Sonrió para sí misma sin percatarse que estaba siendo observada.
—Son muy cursis, ¿verdad? —Mari se había parado a su lado y parecía que le había leído la mente.
—Son lindas —aclaró Kanan devolviendo su mirada a sus notas.
—Si lo son, pero también son condenadamente cursis —el comentario robó otra sonrisa de la entrenadora.
—Tienes que levantar todos los objetos de la alberca antes de que empecemos —le recordó Kanan.
—Lo sé, solo quería preguntar si eso era antes o después de las mil vueltas que nos hará darle a la alberca —dijo Mari con su ya característico tono sarcástico .
—Lo puedes hacer después —comentó Kanan mientras veía que You se acercaba a ellas—, porque ya vamos a comenzar, pero después de las mil vueltas que les haré dar, no creo que quedes con energías O'hara-san —le respondió con el mismo sarcasmo que había usado la rubia previamente.
Kanan empezó a darles instrucciones sobre lo que harían, las pondría a nadar en relevos trabajando su resistencia y mientras explicaba escuchó el timbre de su teléfono sonar, pero prefirió ignorarlo, si era algo importante seguro volverían a llamar. Ante la insistencia de la llamada se disculpó con las chicas para atender la llamada.
Se sorprendió al ver el número de Dia en la pantalla y contestó de inmediato.
—¿Hola? ¿Dia? —preguntó con extrañeza, no era usual que Dia la llamara en horas de clases a menos que fuera una emergencia.
—¡Kanan, por todos los cielos! ¡Tengo que verte! —la voz de Dia sonaba extraña.
—Me desocupo en una hora —contestó Kanan.
—¡No! ¡Necesito verte ahorita! —respondió Dia con desesperación.
—Pero Dia… —dudó Kanan, no podía dejar a sus alumnas así como así.
—Por favor —la interrumpió casi suplicando y Kanan se vio en la necesidad de tener que ceder.
—¿En dónde estás? —preguntó Kanan preocupada cediendo a su petición.
—En la sala de profesores —la voz de su amiga se oía bastante mal.
—Espera unos minutos, ya voy —concluyó Kanan colgando el teléfono con un gran suspiró.
Se dió la vuelta y vió que tanto You como Mari habían escuchado prácticamente toda la conversación pues debido al silencio que había y el elevado tono de voz de su amiga, habría sido difícil que no lo hicieran.
—Chicas, tengo que ausentarme unos minutos —dijo dirigiéndose a sus dos alumnas—, You puedes encargarte de cronometrar los tiempos por favor.
—¡Yousoro! —dijo energéticamente You con su típico saludo militar mientras Kanan salía prácticamente corriendo del área de la alberca.
—¿Qué fue eso? —preguntó Mari a You quien ya había sacado su block de notas y cronómetro.
—Eso fue... — You se rascó la cabeza con exasperación tratando de explicar lo que había pasado—, ¿Dia-sensei pidiendo ayuda?
—Eso ya lo se, gracias por la brillante explicación —respondió Mari molesta—, pero ¿por qué le llama a Kanan —al ver la cara de You recordó lo de no faltar al respeto y esas cosas— ...sensei? —completó y You volvió a sonreír.
—Bueno eso es porque tienen una buena relación —You empezaba a ponerse nerviosa ante las insistentes preguntas de Mari sobre su sensei.
—¿Una relación? They're lovers! — Mari lo dijo casi en broma pero la reacción de You hizo evidente que había dado en el clavo.
—No, no es algo así… —aclaró You con nerviosismo—, son amigas de la infancia.
—Umm… no te creo You-chan —dijo acercándose a la chica cerrando la distancia entre ellas—, dime la verdad pequeño cachorrito —empezaba a rascar detrás de sus orejas lo que provocó que a You le diera un ataque de risa provocado por las cosquillas y el nerviosismo.
—¡No Mari! —dijo ahogándose entre risas—. ¡Ya detente! —Mari continuaba su ataque de cosquillas y había empezado a picarle las costillas.
—Sólo me detendré si me dices qué pasa —Mari hacía rápidos movimientos con las manos que hacían que You se retorciera cual gusano en sal.
—¡Mari-chan! ¡Ya! ¡Por favor! —las cosquillas eran el punto débil de You y Mari no había tardado nada en descubrirlo, You ya no lo podía soportar más—. ¡Está bien! —dijo finalmente dándose por vencida—. Te lo diré pero ya detente —Mari paró dándole espacio para que pudiera respirar—. Ellas son amigas de la infancia y tienen un pasado juntas, pero no puedo decir más porque pecaría de mentirosa, lo que sea que haya entre ellas es confuso, si quieres saber más tendrás que preguntarle a alguna de las dos.
La información había dejado intrigada a Mari, hasta ahora no había notado la cercanía que ambas profesoras tenían pero, luego de ver lo que acababa de pasar, quería saber más al respecto y no le importaba si tenía que ir directo a la fuente para conseguir dicha información.
You se recuperó de su ataque de cosquillas y llamó a su compañera para que pudieran iniciar a nadar.
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Kanan llegó lo más rápido que pudo al lugar que le señaló Dia. Ellas tenían ese acuerdo verbal de que siempre estarían disponibles cuando la otra la necesitara fuese la situación que fuese.
Al llegar Kanan encontró a Dia caminando de un lado al otro de la sala cual león enjaulado, lo cual no era una buena señal, sobre todo por su rostro desencajado.
—Estoy aquí —anunció Kanan su llegada.
—Kanan-chan estoy loca —sentenció Dia parándose frente a ella.
—¿Eh? Bueno tienes razón, pero eso ya lo sabíamos —bromeó Kanan para ayudarla a relajarse mientras sobaba sus brazos para tranquilizarla.
—No estoy para bromas Kanan ahora si hice un escándalo —dijo Dia con seriedad sintiéndose la persona más tonta del planeta.
—Ven, siéntate —la tomó de las manos y la llevó al pequeño sofá en el que usualmente platicaban temas serios—. Cuéntame qué fue lo que pasó, por el estado en el que te encuentras supongo sin temor a equivocarme que la involucrada es Hanamaru-san.
Dia se dejó guiar y se desplomó en el asiento a un lado de Kanan, recargándose sobre su hombro.
—Te contaré, pero no me regañes hasta que termine, ¿de acuerdo? —Dia se veía tan vulnerable que sería un crimen no hacerle caso.
—De acuerdo —Kanan ya conocía los estados alterados de Dia y como está tardaba bastante tiempo en calmarse después de uno así, por lo general luego de hablarlo ella misma encontraba la solución a su problema, sólo cuando estaba muy perdida es cuando Kanan le ofrecía su guía, de mientras solo fungía como su escucha.
—Todo pasó hace unos minutos en el club —respiro profundo—. Llegué temprano, como siempre, para prepararme —Dia cerró los ojos para recordar mejor los detalles—, las primeras en llegar fueron Hanamaru y su "amiguita" —usó un tono despectivo para referirse a Yoshiko—, y al saludarlas lo primero que me encuentro es que la chica rara esa traía abrazada a Hanamaru por la cintura. ¡Por la cintura Kanan! ¿Puedes creer su nivel de indecencia haciendo algo así frente a una profesora?
Con eso fue suficiente para que Kanan entendiera que lo que pasaba es que Dia moría de celos y no tenía ni idea de cómo manejarlos o siquiera controlarlos.
—Después seguí con la clase, todo normal, y puse a Tsushima-san a participar porque estaba perturbando al grupo con sus constantes "manoseos" a Hanamaru. Sólo que eso no fue lo peor —Kanan se esperaba la catástrofe—, lo peor fue cuando Hanamaru nos contó sobre un magnífico libro que leyó que para ser honesta no recuerdo ni cual era porque mi atención se desvió a las miradas de "acoso" que le dirigía esa niña, parecía un demonio tratando de comerse un dulce angelito y todavía cuando Maru terminó de hablar, la chica esa se le fue encima para darle un beso. ¡Un beso! ¡En plena clase! —Dia habló corrido casi sin tomar aire y ahora había dado una profunda inhalación para continuar su relato—. Naturalmente las reprendí por su inmoral comportamiento —no quiso entrar en detalles sobre su reprimenda, detalle que fue notado inmediatamente por Kanan que no sabía si reírse o lamentarse con Dia.
—¿Qué clase de reprimenda les diste? —preguntó Kanan retomando su actitud estoica, ya sabía lo reactiva que Dia se ponía en estas situaciones, temió que quizás había hecho algo indebido y terminado diciendo cosas sin pensar en las consecuencias.
—Bueno, no fue nada grave realmente —dijo Dia levantando los hombros tratando de restarle importancia.
—Ya dime, si no ¿qué caso tiene que me hayas hecho venir? —sentenció Kanan frunciendo el ceño.
Dia agachó la cabeza y dio un profundo suspiro antes de continuar.
—Les dije que todas estábamos ahí por gusto y que si deseaban continuar con su inmoral comportamiento debían renunciar al club —la simple idea de Hanamaru renunciando por la dureza de sus palabras le rompía el corazón.
—Dia... —Kanan la abrazó pues no hicieron falta más palabras para entender la razón de la crisis de su amiga, si Hanamaru lo decidía podría alejarse tan sólo para estar con Tsushima-san y Dia no se perdonaría por ello.
—Y lo peor es que desde hace —miró el reloj en su muñeca— 20 minutos Hanamaru me está esperando en la biblioteca porque tenemos ese estúpido proyecto y no me siento capaz de enfrentarla ahora mismo —concluyó escondiendo su cabeza en el cabello de Kanan.
—¿Quieres mi consejo? —ofreció Kanan.
—Será duro pero es lo que necesito ahora mismo —replicó Día.
—Perdiste los estribos a causa de los celos Dia, es por eso que dijiste todas esas cosas —Dia iba a discutirlo pero Kanan no se lo permitió—, y no me digas que no porque es muy obvio que te mueres de celos cada que ves a Hanamaru con esa otra estudiante, pero ella no tiene la culpa. Tú, amiga mía, la invitaste a participar en este proyecto, la ilusionaste y le dejaste claro que tiene el talento para llegar muy lejos, ahora te toca enfrentarlo sea en las condiciones que sea, si ella tiene una relación con la otra chica, lo siento pero no tienes derecho a ponerte así y mucho menos a exhibirlas frente a tu grupo aún si su comportamiento no fue el adecuado, el tuyo lo fue menos.
Día se sintió miserable, Kanan tenía razón y como siempre había sobrereaccionado metiéndose en problemas.
—Y te digo todo esto para que decidas si vas a poder seguir trabajando así con Kunikida-san o de una vez le informas que no participaran en ese concurso y por supuesto te cambias de grupo como la profesional que eres —Kanan notó lo tensa que Dia se había puesto ante sus palabras, pero la dejó continuar—. Ahora que si vas a actuar correctamente y dejar tus sentimientos de lado por el bien de tu alumna entonces sigue adelante, pide una disculpa a ambas chicas y deja el asunto atrás. Es tu decisión Dia.
Dia había escuchado atentamente las palabras de su amiga. Sabía que Kanan era sumamente objetiva en estos temas y tenía razón en cada palabra que le dijo. Por un momento había pensado en renunciar a todo, pero el simple pensamiento la hacía sentir vacía, triste, decepcionada, tantos sentimientos negativos con los que no quería lidiar.
—Voy a hacerlo —dijo Dia decidida—, voy a dejar todo esto de lado y voy a seguir adelante. Es lo menos que puedo hacer por ella, pero después de este año pediré mi cambio de grupo y pediré que cambien al tutor del club de literatura. No puedo interferir con el crecimiento de Hanamaru por mi capricho —se limpió la cara para despejarse y agarró valor para enfrentar a la chica otra vez.
—Bien dicho Dia, creo que es lo correcto —le dio un suave beso en la mejilla mientras se levantaba—, me tengo que ir, creo que la crisis está controlada. Tengo que ir a ver a mi propio dolor de cabeza.
—¿O'hara Mari? —preguntó Dia en tono burlón.
—Y Watanabe You —completó Kanan.
—Tu propio combo de diversión —se burló Dia, al menos su humor se estaba normalizando.
Dia se puso de pie y jaló a Kanan para agradecerle con un rápido beso en los labios que generó un ligero rubor en la entrenadora.
—¿Eso por qué fue? —cuestionó Kanan tocando sus labios.
—Nada más —respondió Dia encogiéndose de hombros—, gracias por ayudarme.
Esto era lo que ellas hacían, pequeños gestos que las mantenía unidas y ninguna de las dos se arrepentía de la cercanía que tenían la una con la otra.
Kanan acompañó a Dia hasta la biblioteca para darle apoyo moral, caminaban tomadas de la mano, de esa manera Kanan medía el nivel de estrés de su amiga y la podría detener si se exaltaba demasiado pues aún tenía que enfrentar a Hanamaru y quería estar segura que Dia se mantuviera tranquila. Al llegar a la biblioteca, la única persona que estaba aparte de la bibliotecaria era Kunikida Hanamaru, lo que tranquilizó a Kanan pues si encontraban a Tsushima-san seguramente la poca determinación de Dia se esfumaría y tendría que enfrentar otro escándalo. Al asegurarse que Dia estaba bien se despidió de ella y continuó su camino de regreso a la alberca.
Dia se dio cuenta que Hanamaru la había visto llegar con Kanan y la expresión de su alumna se había vuelto indescifrable. Caminó hasta su lugar y le pidió que salieran para poder hablar. Hanamaru la siguió sin decir palabra.
Ya fuera de la biblioteca caminaron hacia los jardines de la escuela, en donde Dia esperaba pudieran hablar sin interrupciones.
—¿Cómo estas? —le preguntó Dia con algo de temor a la respuesta, tanteando el terreno.
—Confundida zura~ —fue la respuesta de Hanamaru.
—Te debo una disculpa Maru-san, no —aclaró—, le debo una disculpa a ambas.
Hanamaru había estado preparando una buena disculpa mientras esperaba a Dia, una mejor disculpa que la que había dado previamente, pero el verla llegar con Kanan-sensei tomadas de la mano fue algo que no había estado esperando, ese sentimiento horrible había regresado y ahora no quería disculparse, quería que Dia volviera a mostrar interés en ella.
—Fue culpa nuestra Dia-sama —dijo Maru con una doble intención—, por estar haciendo demostraciones públicas de afecto.
Dia se tensó inmediatamente ante el comentario, lo que hizo que se detuvieran de su improvisado paseo.
—¿Tienes una relación con Tsushima-san? —Dia no quiso andar por las ramas y fue directo al grano, no podía más con la incertidumbre.
—La relación que tenga con Yoshiko-chan es un asunto privado zura~ y me gustaría mantenerlo de esa forma —las palabras de Maru fueron afiladas como un cuchillo y calaron en lo más hondo de Dia quien sólo siguió caminando sin decir palabra alguna seguida por Maru unos pasos atrás.
—Hanamaru-san —dijo por fin Dia unos minutos después—, creo que no podré continuar con ésto.
—¿Con qué cosa zura~? —preguntó Hanamaru quien ahora se arrepentía de haber dicho tan duras palabras.
—Con ésto… tú y yo escribiendo juntas esa novela, no va a poder ser —el dolor de Dia se reflejaba en la seriedad de sus palabras, tenía un nudo en la garganta y lo único que quería hacer era sacar todo ese dolor contenido en su pecho—, voy a pedir que alguien tome mi lugar como asesora del club y como tu tutora para el concurso.
—Pero… Dia-sama —la voz de Hanamaru salía temblorosa—, yo no quiero escribir con nadie más que usted, no puedo.
—Lo siento Hanamaru-san, ésto me rebasa —dijo en señal de derrota.
—Dia-sama discúlpeme por lo que acabo de decirle, yo lo menos que quiero es que usted abandone el proyecto —Hanamaru estaba verdaderamente destrozada por la decisión de su sensei que se estaba viendo obligada a suplicar.
—No es por eso Hanamaru-san —se tomó su tiempo seleccionando las palabras que iba a utilizar—, es por mi, yo no estoy preparada para éste reto, necesitas a alguien que sea más neutral y yo no puedo hacer eso porque… —se detuvo antes de que fuera demasiado tarde.
—¿Por qué Dia-sama? ¿Por qué no es neutral conmigo? —Hanamaru había perdido su acostumbrada tranquilidad y ahora estaba desesperada por una respuesta.
—Porque te conozco desde siempre Hanamaru-san —mintió Dia con descaro—, porque eres amiga de Ruby y porque me… —no podía decirlo, no podía decir que era porque le gustaba, porque la quería, tenía que inventar otra excusa—, porque me importa tu desarrollo como escritora.
Maru había tenido muchas esperanzas que en ésta plática Dia le confesara sus sentimientos si es que los tenía por ella, pensó que al fin llegarían a algo entre tantos silencios incómodos, pero sólo era eso, que es amiga de Ruby y solo su alumna, eso es lo que le interesaba a su sensei.
—Oh —exclamó Maru decepcionada—, usted también me importa... me importa tanto que me rompe el corazón cada que la veo con Matsuura sensei —los sentimientos de Hanamaru se iban desbordando con sus palabras a punto del llanto—, cada que le dedica una dulce mirada o una caricia... sé que está mal, pero me importa demasiado sensei, por favor, no me deje sola —el ambiente se tensó aún más y Hanamaru endureció sus facciones conteniendo sus lágrimas—, usted dijo que yo tenía talento, usted me pidió que confiara y ahora me quiere dejar sola, ¡no lo entiendo zura~!
—El talento es tuyo y podrás explotarlo tanto conmigo como con otra persona, no necesitas que sea yo quien esté a tu lado —las palabras eran muy dolorosas pero eran verdad, Maru tenía luz propia para brillar y Dia solo era un medio para hacerlo.
—Te equivocas zura~, yo estaba dispuesta a darle una oportunidad porque iba a guiarme en el camino, pero no tengo interés alguno en hacerlo con alguien más. Yo pensé que usted era una profesional pero de ser así, si usted lo deja, ¡entonces también renunció al proyecto! —Hanamaru estaba empujando a Dia dejándola acorralada y ahora tendría que tomar una decisión.
Dia conocía muchas facetas de Hanamaru que tal vez eran desconocidas para muchas personas, pero jamás la había visto tan decepcionada y herida. Sentía que su corazón se apretaba dentro de su pecho y moría de ganas por correr a abrazarla y decirle que todo estaría bien, pero era un lujo que no se podía dar, sin embargo tanto Hanamaru como Kanan tenían razón, tenía que ser profesional y dejar sus sentimientos de lado porque ella lo había prometido.
—Hanamaru-san, tú tienes toda la razón —dijo Dia con toda la determinación que pudo encontrar—, no puedo abandonar nuestro trabajo ni puedo abandonarte a ti después de haberte metido en esto —dio un profundo suspiro—, lo haré.
Las palabras de Dia fueron como un oasis en el desierto para ella y para los oídos de Hanamaru, pues escuchar que su sensei no renunciaría a ella la reconfortaba.
—¿Trabajará conmigo? —preguntó con recelo aún dudando de lo que acababa de oír—. ¿No se arrepentirá más adelante y dejará tirada nuestra novela zura~?
—No podría —dijo Dia—, te pedí que confiaras en mí y no te defraudaré —se acercó un poco a Maru para poder retirar unos mechones de cabello que habían caído en su rostro y el gesto tenso levemente a su alumna—. Tenemos mucho trabajo que hacer —se retiró de inmediato cuando se dió cuenta de lo que estaba haciendo.
Ni Dia ni Hanamaru estaban seguras de lo que acababa de pasar, Maru descubrió que la hipótesis de Yoshiko era correcta y lo que fuera que Dia sintiera la tuvo al borde de tirar todo por la borda. Día descubrió que Hanamaru siente ¿celos de Kanan? Aunque no sabía cómo interpretar esa información, todo era confuso para ambas pero lo que era cierto es que querían escribir juntas y hacer su tan anhelada novela.
Después de despedirse, Dia se dirigió a la zona de la piscina para esperar a que Kanan terminara su entrenamiento y Hanamaru se retiró a casa, sin embargo al salir de la escuela se encontró con Yoshiko-chan, quien la había estado esperando.
—¡No me mates! —fue lo primero que dijo la chica de cabello oscuro levantando las manos en señal de rendición.
—Ahora si te pasaste zura~ —Hanamaru continuó su camino sin detenerse completamente ofendida.
—¡Esperame Zuramaru! —la chica corrió a levantar su bolsa y alcanzó a Hanamaru colgándose prácticamente de su brazo—. Tienes toda la razón del mundo para estar enojada, pero en mi defensa, ¿viste que tu querida sensei explotó de los celos?
A pesar de estar molesta, Hanamaru no podía negar que gracias a la intervención de su amiga había podido descubrir un poco más de Dia-sama, pero ahora, ¿qué haría con ésta nueva información? Después de todo habían estado a nada de terminar sin ni siquiera haber empezado una relación o algo parecido.
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Cuando Kanan regresó con sus alumnas, encontró a You y Mari muy entretenidas con la práctica. Se notaba que ambas disfrutaban nadar probablemente tanto como ella contagiándose con su entusiasmo y energía.
—¡Kanan-sensei! —gritó You al verla en la orilla de la alberca y se acercó hacia ella—. Ya terminamos lo que nos dejó, ahora sólo estábamos trabajando en ejercicios técnicos, Mari-chan es muy buena. ¡¿La vio?!
—La ví —dijo Kanan ante la emoción de su alumna—, en verdad es buena, llevo un rato observandolas y me agrada lo que veo.
Mari había seguido a You y pudo escuchar las impresiones de su sensei que generaron una sensación de suficiencia y orgullo.
—¿Todo bien sensei? —fue Mari la que preguntó, usualmente You era la entrometida que siempre andaba queriendo conseguir información, por lo que el acercamiento de la rubia la tomó por sorpresa.
—Todo bien —respondió Kanan—, por el día de hoy han tenido suficiente. Vamos a terminar la práctica para poder ir a casa.
—¡Oh genial! —You salió rápidamente de la alberca pues quería alcanzar a Riko antes de que su novia se fuera. Se apresuró a guardar las boyas y demás enseres de la alberca cuando la voz de Kanan la detuvo.
—¿Qué haces You-san? —cuestionó Kanan.
You recordó que Mari estaba castigada y se suponía que no podría ayudarla. Mari llegó hasta donde estaba y continuó con el trabajo.
—Nada sensei, lo siento, lo olvidé —dijo apenada y bajó la voz para que solo Mari la pudiera escuchar—. Lo siento Mari-chan, veré la forma de ayudarte en otra ocasión.
—Gracias You-chan pero ésto me lo he ganado yo sola —le guiñó un ojo—, ve a ver a tu ogro princesa antes de que se impaciente más de lo que ya debe estar.
You se despidió de ambas mujeres y salió a toda velocidad hacia los vestidores. A pesar de haber estado en actividad todo el día, You parecía tener una batería infinita pues continuaba con la misma energía desde el inicio hasta el final del día.
Kanan estuvo revisando las notas que You había hecho en su libreta y vio que los tiempos de ambas chicas eran muy buenos, incluso el tiempo de You había mejorado en comparación con lo que había nadado previamente, había encontrado a las nadadoras centrales de su equipo y tenía que prepararlas con toda su dedicación.
—¿Kanan-sensei? —la voz de Mari la sacó de sus pensamientos.
—¿Qué pasa O'hara-san? —preguntó Kanan.
—Mari-san —aclaró la chica—, usted dijo que me llamaría Mari-san.
—Y tu me dijiste que no harías más escenas —le regresó su sensei.
—Eso fue… un impulso nada más —se justificó Mari—, lo siento.
—Un tonto impulso —completó Kanan—, que ahora te dejará más tiempo guardando las cosas.
—No me molesta —dijo Mari elevando los hombros—, prefiero estar aquí que estar en casa.
Ahí estaban de nuevo esas señales que enviaba Mari de que algo no estaba bien y que hacían sonar las alertas de Kanan.
—¿Quieres hablar de ello? —preguntó Kanan.
—No —respondió escuetamente Mari—, pero ¿sabe de qué sí quiero hablar?
Kanan no era particular partidaria de pláticas personales y mucho menos hacerlas con alumnas, sin embargo, eran esos pequeños momentos en que parecía que ésta alumna en particular bajaba la guardia y era una oportunidad más de comprender qué pasaba por su mente.
—¿De qué? —preguntó Kanan temiendo la respuesta de Mari.
—De Dia-sensei —dejó salir midiendo la reacción de su sensei.
Escuchar el nombre de Dia la tomó completamente por sorpresa. ¿Qué curiosidad podría sentir Mari por Dia?
—¿Dia? ¿Qué pasa con ella? —dijo Kanan con recelo haciéndose la que no había entendido.
—Ustedes son bastante cercanas, ¿verdad? —Mari sonaba muy interesada en la respuesta, hasta se había detenido de su actividad para acercarse hacia donde se encontraba Kanan.
—Somos amigas —dijo Kanan minimizando el tipo de relación que tenían.
—Me parece que son más que eso —atacó nuevamente Mari.
—¿De dónde sacas algo así? —el tema incomodaba a Kanan, nunca había negado la relación que había mantenido con Dia, pero hablarlo con Mari estaba fuera de cuestión.
—Me lo dijo un pajarito —dijo Mari entre risas tratando de picar a Kanan.
A Kanan sólo le tomó un segundo saber quien pudo contar esas cosas de índole personal a Mari.
—Y tu pajarito seguro se llama Watanabe You —aseguró Kanan—. Voy a matar a esa chiquilla que no sabe mantener su boca callada.
—Entonces, ¿ustedes son más que amigas verdad? —continuó Mari picando las costillas de Kanan—. Lovers! —exclamó divertida.
Kanan se había ruborizado y ahora además de sentirse molesta y descubierta, también sentía algo de vergüenza.
—Tuvimos una relación, sí, pero terminó hace muchos años —Kanan no vio el caso a seguir callando si de todas formas You ya había informado la naturaleza de su relación con Dia.
—Pero yo veo que aún son cercanas sensei. ¿Todavía tiene algo con ella? —Mari estaba utilizando un tono pícaro que Kanan no había escuchado antes en la rubia.
—Claro que somos cercanas, es mi mejor amiga después de todo —dijo ceremoniosamente Kanan cruzándose de brazos.
—Hacen travesuras de repente, ¿verdad? —Kanan estaba convencida que Mari padecía de bipolaridad o algo, hace unas horas estaba segura que la quería matar y ahora platicaban de temas demasiado personales.
—¡No! Por supuesto que no —dijó Kanan con más energía de la que pretendía— y ya no quiero hablar de eso —concluyó tajantemente mostrando su molestia.
—Esa es una respuesta afirmativa sensei —Mari continuaba con su tono juguetón y sus sonrisas. Kanan descubrió que ésta chica podía ser adictiva.
—¡Que no Mari-san! ¡Punto final! — el rostro de Kanan continuaba rojo por las suposiciones armadas de su alumna que no distaban nada de la realidad—. Mañana You va a acompañarte en tu castigo, por chismosa.
Mari soltó una carcajada tan fuerte que hizo que salieran lágrimas de sus ojos.
—¿Qué es tan gracioso? —preguntó Kanan con indignación en su voz.
—It's joke! —afirmó Mari aun entre risas.
—¿Qué cosa? —dijo confundida.
—You-chan no me dijo nada —sus palabras salieron aun ahogadas entre risas—, dije una pequeña mentira y usted gustosamente dijo todo lo demás.
El rostro de Kanan se había convertido en un poema, que iba desde la incomprensión hasta la incredulidad de haber sido engañada por una adolescente.
—Eres muy tramposa Mari-san —finalmente respondió algo—, pero está bien, después serás tú la que me cuente algunas indiscreciones.
—Eso sólo si puede engañarme sensei —Mari no paraba de reír, lo que inicialmente era un castigo, terminó siendo un rato agradable para ambas.
A pesar de haber sido un día difícil, particularmente por cómo había iniciado, Mari parecía relajarse después de un rato de estar lidiando con la gente y se notaba un cambio en ella bastante grande cuando se sentía en confianza. Kanan esperaba que lograran mantener el buen humor en lo que restaba de la semana, pues ya se había cansado de iniciar una nueva discusión cada día con su prometedora nadadora.
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