Capítulo 11.

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: ¡ChikaRuby es canon! jajaja tenía que decirlo. Bueno ya, regresando a la normalidad, por fin público el tan prometido ChikaRuby, me he emocionado muchísimo cuando vi en el puppet show el tremendo beso que le planta Chika a Ruby (celacanto) y luego ese poster de HPT, bueno, todo ha sido muy emocionante. Amo el canon.

Ya ando mejor de mi mendiga infección que traía, aunque ahora ando sufriendo de insomnio pero no se si atribuirlo a la enfermedad, a los medicamentos o de plano a "Un deber de familia" ¿Ya la leyeron? A poco no está increíble. El capítulo 31 hizo que mi mundo se pusiera de cabeza, literal ya hasta tuve que cambiar mi OTP, el KanaMari acaba de pasar a ser un ship más para dejar el puesto a mi querido DiaMaru.

Claro eso no afecta para nada la historia que están leyendo en éste momento.

Agradezco muchísimo a Mag Max porque sin ella no tendríamos historia. Así que sin más preámbulo, les dejo con nuestra actualización.

Mag Max Kuv: Yo aquí metiendo mi cucharita… al fin sucede un milagro… el ChikaRuby es canon… al menos se han dado el único beso en todo lo que va del Love Live. Espero que del mismo modo Sunrise recapacite y me de mi tan querido OTP YouRiko. #HailYouRiko

El DiaMaru también va que vuela para hacerse canon, y es que tiene un encanto particular que gusta y aunque en un inicio no sabía cómo emparejar a Dia, yo era más del DiaMari, ahora no la veo con nadie más que con Maru. Son perfectas juntas. Anyway…

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~•~

Ruby despertó el domingo muy temprano llena de emoción. Su cita con Chika sería hasta pasado mediodía, pero aún así no pudo seguir durmiendo por más tiempo. El viaje de compras con Hanamaru había resultado muy positivo para ella, pues además de comprar todo lo que consideró indispensable para su cita, le ayudó a disipar el nerviosismo.

Se divirtió mucho molestando a Maru-chan, ya que su amiga tenía una marcada debilidad por su hermana y cada que tocaban el tema el nerviosismo se apoderaba de ella. Ruby ya había notado anteriormente que había una especie de chispa entre ellas, pero no fue hasta ahora que se le hizo demasiado evidente tanto por el comportamiento de Maru pero sobretodo por el de Dia. Trató por todos los medios de interrogar a Maru-chan, pero su amiga era muy escurridiza y al final se terminaron concentrando en los detalles de su cita.

Pasó prácticamente toda la mañana arreglándose, probándose todos los accesorios que poseía y hasta había pensado en pedirle prestados algunos a Dia, pero prefirió no molestar a su hermana, más que nada para no alertarla de su salida. Aún no había encontrado el valor para contarle que saldría con Chika y ya que conocía la opinión que tenía Dia sobre ella, prefería postergarlo el mayor tiempo posible.

Chika llegó a buscar a Ruby a la hora que habían acordado. Estaba algo nerviosa, porque aunque ciertamente sentía atracción por Ruby, no sabía si podría dejar sus fantasmas en el pasado y seguir adelante con ésta nueva oportunidad que se presentaba, pero haría el intento. Ruby era una chica muy buena y linda que sin duda se había ganado un lugar en su corazón solo que desconocía la naturaleza del mismo.

La cita que tenía planeada Chika incluía una visita al cine y tal vez un café o el karaoke dependiendo de lo que quisiera hacer Ruby al final. En cualquiera de las dos opciones estaba cómoda, aunque conociendo a la pequeña seguramente querría ir al karaoke.

Tocó al timbre de la puerta de la familia Kurosawa con nerviosismo. La casa de Ruby era imponente y el simple hecho de estar parada afuera generaba ansiedad en cualquiera. Esperaba no tuviera que verse la cara con alguien de la familia de Ruby pues no sabría ni qué decir, sobre todo si era su padre o Dia o cualquiera en realidad. Sus manos estaban sudando frío.

Una de las mujeres del servicio la hizo pasar a la casa y para su mala suerte se encontró de frente con la persona que menos deseaba ver.

—Takami-san buenas tardes, ¿qué hace usted por aquí? —preguntó Dia en su usual tono solemne y serio mirándola inquisidoramente.

—Dia-sensei buenas tardes —hizo una reverencia—, vine a buscar a Ruby —respondió con algo de temor apretando las manos con fuerza.

—¿Tienen trabajo del consejo estudiantil? —la mirada de Dia la tenía bajo escrutinio pues Chika se dio cuenta que Ruby no le había dicho nada de la cita y ahora se debatía entre decirle o no decirle y enfrentarse a su reprimenda.

—No, no es nada del consejo —Chika pasó saliva pues su garganta se había quedado completamente seca por los nervios—, la verdad es que voy a llevar a Ruby a una cita.

—Si, pero deber ser por algo de la escuela, ¿cierto? —Dia respiraba más agitada de lo normal y sus pupilas se habían dilatado al igual que su creciente enojo.

—No Dia-sensei —Chika había decidido ser honesta con sus intenciones y estaba dispuesta a enfrentar a una muy sobreprotectora hermana que probablemente acabaría con ella al instante sin que pudiera meter las manos para defenderse—, mi cita con Ruby es del tipo... romántico —la voz le temblaba pero le sostuvo la mirada a Dia a quien su rostro se le ensombreció dándole un aspecto tétrico.

Se escucharon pasos apresurados del otro lado de la puerta que aún permanecía abierta y segundos después apareció Ruby quien venía a toda velocidad sumamente alegre.

—¡Onee-chan! —gritó al ver a Dia parada frente a Chika con una postura rígida y su alegría se transformó de inmediato en miedo.

—Kurosawa Ruby —habló molesta con su voz fuerte—, ¿por qué no me dijiste que tendrías una cita con Takami-san? —la pregunta de Dia fue directa a la yugular, ella estaba enojada y no se molestaba en ocultar su desaprobación hacia Chika a pesar de que está estaba presente.

—Onee-chan, lo siento —se disculpó haciendo una reverencia—, yo te quería decir pero sabía que te ibas a poner asi y tuve miedo —Ruby caminó hasta colocarse a un lado de Chika quien la recibió tomándola de la mano para de ese modo ambas darse ánimo—. Yo… Ruby… Ruby quiere salir con Chika-chan… desde hace mucho tiempo y ahora hemos decidido hacerlo... sólo quiero que me apoyes onee-chan —la habitual timidez de la pequeña resurgió con su rostro ruborizado por la vergüenza.

—No puedes ocultarme algo así y luego llegar a pedir mi aprobación si no tuviste la decencia de informarme antes sobre tu reciente relación —Dia estaba herida por la actitud de Ruby pero tampoco quería arruinar su cita, su pequeña hermana estaba creciendo muy a su pesar—. Lo dejaré pasar por ahora, sin embargo hablaremos después sobre esto con más calma.

Dia se retiró sin decir nada más dejando a las dos chicas con un incómodo silencio y un ambiente por demás tenso que persistió aún unos segundos después de que ella ya no estuvo allí.

—Lo siento Chika-chan —se disculpó Ruby muy apenada.

—No te preocupes Ruby-chan, no fue tu culpa —trato de quitarle la tensión a su amiga con suaves palmadas en la cabeza—. ¿Te parece si nos vamos ya? —propuso queriendo salir de aquella casa lo antes posible.

Ruby sentía una mezcla entre felicidad por su cita y tristeza por no haber podido evitar esa escena hablando con Dia antes. Se golpeó las mejillas para sacar esa preocupación y así disfrutar de su día con Chika, no quería que nada arruinara su cita.

Las chicas salieron de la casa y tomaron el autobús hacia Numazu. Chika había decidido que la mejor manera de empezar su cita sería entrando al cine para de ese modo distraerse con algo seguro. El camino había sido ameno, al principio Ruby estaba muy callada, pero Chika fue forzando la plática para que se olvidaron del evento y poco a poco Ruby fue recuperando su buen humor.

Ninguna de las dos propuso ver algo relacionado con el romance, si ya de por sí se sentían algo extrañas, estar viendo como dos personas se enamoraban y tenían su historia de amor en la pantalla las ponía algo nerviosas e incómodas, así que optaron por ver algo de terror. Ruby era muy mala para ese tipo de películas pues prácticamente las veía por el rabillo del ojo, pero estando con Chika, pensó que podría ser más valiente. Chika pagó por las entradas y las cosas de la dulcería, aunque Ruby se quiso hacer cargo ella no se lo permitió.

—¡Ruby-chan! —la regañó Chika en tono juguetón—. Soy tu senpai, permiteme hacerme cargo de ti —dijo sin ser consciente del trasfondo que podían tener sus palabras que generaron un inmediato sonrojo en la chica menor, terminando de ese modo el alegato de quien se hacía cargo de los gastos.

Ambas chicas ingresaron a la sala de cine escogiendo sus asientos en la parte trasera lejos del resto. Los asientos de la sala estaban acomodados en pares, por lo que el descansabrazos que usualmente separaba los lugares, en esta ocasión, era removible y Chika no dudó en retirarlo para poder sentarse más cerca de su kouhai.

—¿Está bien si quito esto? —dijo Chika señalando el descansabrazos y Ruby volvió a sonrojarse.

—S… si esta bien —Ruby se había puesto nerviosa ante la proximidad de Chika pero prefería que fuera de esa forma porque sabía que se iba a asustar tarde o temprano con la película que habían elegido.

Cuando atenuaron la intensidad de las luces anunciando el inicio de la película, se dieron cuenta que la sala estaba medio vacía debido al horario y la película que habían elegido. Apenas un par de parejas estaban en la sala, prácticamente la función era para ellas solas.

Al principio de la película las chicas estaban distraídas comiendo palomitas y mirando la pantalla, el tamaño del bote era lo suficientemente grande para que sus manos no se tocarán sin embargo conforme iba bajando la cantidad de palomitas, empezaron a tener pequeños roces con sus dedos que las sobresaltaron en un principio, pero llegó el momento en donde empezaron a buscar el contacto a propósito.

Conforme la película progresaba y el nivel de suspenso aumentaba, los repentinos sustos llevaron a Ruby a tomar la mano de Chika y a descartar lo que quedaba de palomitas pues peligraban de caer al suelo en uno de esos sustos. El gesto de Ruby fue bien recibido por Chika quien al ver el temblor en el cuerpo de su Kouhai no dudó en abrazarla pasando su brazo por detrás de ella para acercarla a su cuerpo. Ruby se puso colorada de forma escandalosa por el contacto, pero gracias a eso se pudo relajar y terminó recargando su cabeza en el hombro de Chika.

Estuvieron un buen rato abrazadas de esa forma. La tormenta de emociones que se había generado en Chika la tenía completamente distraída de la película, había perdido el hilo de la historia hace mucho. La calidez de Ruby la hacía sentir tan bien, la forma en que sus cuerpos encajaban a la perfección, los gestos, incluso su forma adorable de acunarse contra ella, todo la hacía querer permanecer en ese momento así.

Sin pensarlo, en un momento dado luego de un pequeño susto que acercó a Ruby más a ella, su cuerpo se apoderó de sus acciones y tomó el rostro de su kouhai por la barbilla aproximándose lentamente, Ruby se sobresaltó por la acción, pero se dejó llevar, se acercaron tanto hasta sentir el aliento de la otra que fue ahí cuando Chika dejó ir todas sus ataduras, quería esto, quería a Ruby y ella le correspondía. Su beso fue lento en un principio, algo torpe por los nervios pero poco a poco se fue haciendo más apasionado. Chika pedía más de Ruby y la chica se lo permitía pues eso era lo que siempre había querido, compartirle a Chika sus sentimientos de amor por ella no solo como su amiga sino como algo más íntimo. Suavemente se fueron separando para recuperar el aliento que les hizo falta y una sonrisa se dibujó en el rostro de ambas.

La película continuó sin detenerse aunque para ellas parecía que en realidad el tiempo se había detenido. Sólo eran ellas dos en la sala entre besos silenciosos y miradas profundas que eran iluminadas por el cambio de las imágenes en la pantalla. Se perdieron sin tener en cuenta el tiempo y se sorprendieron cuando se encendieron nuevamente las luces en la sala. Afortunadamente para ellas, las demás personas en la sala seguían sobresaltados por la película de terror que no habían puesto atención en las dos abandonando el lugar sin voltear a verlas en sus furtivos besos.

Salieron tomadas de la mano del cine caminando de esa forma embelesada la una por la otra durante algunos metros sin tener un rumbo definido. Al llegar a la esquina de la calle Ruby se hizo consciente de sus pasos erráticos.

—¿A dónde iremos ahora Chika-chan? —preguntó Ruby con gran alegría abrazándola por un costado con entusiasmo, quería prolongar su contacto con la chica que le gustaba.

—Tengo el lugar ideal para nosotras Ruby-chan, estoy segura que te encantará —dijo emocionada con una gran sonrisa que se dejaba ver en su rostro.

Ambas chicas estaban disfrutando de la compañía de la otra y fueran al lugar que fueran, no cambiaría el hecho de que se sentían felices sin embargo la elección del lugar siguiente al que irían sabía que era la correcta, Ruby amaba a las idols y el karaoke era la opción ideal.

Por primera vez desde que pasó todo el problema con sus amigas, Chika había dejado de pensar en el "qué hubiera pasado si..." y simplemente estaba feliz de estar ahí en ese lugar y con esa compañía. Ruby borraba cualquier recuerdo malo y llenaba su vida de color.

Llegaron a un establecimiento que se veía bastante moderno para los estándares de la ciudad. Chika supo que la idea del karaoke le había encantado a Ruby pues su sonrisa se hizo tan grande que la niña brillaba de la emoción. Chika quería seguir disfrutando de la sonrisa de Ruby y no había nada que la joven disfrutará más que la música de sus idols.

El lugar estaba inspirado completamente en ese tema en particular. Había posters por todos lados, grandes pantallas que reproducían videos que Ruby reconoció al momento. La chica prácticamente estaba saltando de un lado a otro con la excitación de la alegría. Chika pidió una cabina para ellas y ordenaron alimentos y bebidas para pasar el rato.

—No sabía que había un lugar así aquí Chika-chan, esto es el paraíso —Ruby recorría el catálogo de canciones seleccionando todas las que quería cantar y Chika simplemente disfrutaba de la emoción que emanaba su acompañante.

Las bebidas y los alimentos llegaron con bastante rapidez al cuarto privado que habían alquilado. Ruby había empezado a cantar canciones que Chika no conocía del todo aunque cuando llegaron al bloque que Ruby había preparado sobre un grupo llamado μ's ambas chicas se pararon para cantar a dueto a todo pulmón.

Se habían divertido tanto, que al término de la canción Ruby saltó a los brazos de Chika empujándola sobre el asiento. El cuerpo de la chica menor quedó recargado sobre ella prácticamente a horcajadas encima de sus piernas. Sus rostros habían quedado muy cerca el uno del otro y la risa cesó cuando se dieron cuenta de su proximidad. Sin demora Ruby inició un apasionado beso al cual Chika no respondió del todo en un inicio sorprendida de la audacia de la más pequeña, pero poco a poco ante las provocaciones de Ruby, dejó que el beso se profundizará.

Los labios de ambas jugaban con ansias de querer probar más. Ruby fue más osada entreabriendo su boca para dejar que su lengua rozará el labio superior de su senpai y está respondió con una ligera mordida en su labio inferior. Eso provocó mariposas en el estómago de Ruby que se aferró a Chika con más fuerza. El contacto se hizo provocativo cuando un pequeño gemido escapó de la boca de la más pequeña haciendo que la mayor se electrificará con el sonido lascivo.

Tuvieron hambre de seguir aumentando esas sensaciones placenteras y pronto sus lenguas se encontraron en la boca de la otra. Chika empujaba recorriendo el contorno de la lengua de Ruby y su saliva se mezclaba probando el dulce elixir de su kouhai. El calor comenzó a subir haciendo que ambas sintieran la necesidad de liberarse de sus ropas.

Ruby tomó una de las manos de Chika que permanecía en su cintura y la llevó por debajo de su blusa sin quitar sus labios de encima de su senpai. Los dedos de Chika se cerraron sobre un pequeño y suave seno que se estremeció al contacto respondiendo de inmediato con un quejido que hizo vibrar el cuerpo de Chika que sintió como si un fuego acabará de encenderse en su interior.

Repentinamente la ropa era estorbosa entre ellas, Chika tuvo la necesidad imperiosa de sentir la piel de su acompañante y Ruby parecía sentir la misma necesidad pues sus manos vagaban libres por su espalda tratando de subir su camisa. Fue entonces cuando Chika se dió cuenta lo que estaban a punto de hacer y muy a su pesar tuvo que detenerla en sus avances, no podía permitirse hacer eso en un lugar como ese y mucho menos hacerle eso a Ruby.

—No te detengas Chika-chan —le decía Ruby con evidente afectación mientras mordía el lóbulo de su oreja haciendo que toda la determinación de Chika flaqueara pero recordó el rostro enojado de Dia-sensei y haciendo uso de toda su fuerza de voluntad, se separó de la menor.

—¿Qué pasa Chika-chan? ¿Por qué te detienes? —Ruby respiraba con dificultad con su rostro ruborizado debido a su alto nivel de excitación.

—No podemos hacer eso Ruby-chan, no aquí —Chika tomó ambas manos de Ruby para tratar de calmarla pero ella no parecía muy dispuesta a dejarla ir.

—Chika-chan~ no decias eso hace unos momentos —Ruby tomó una de las manos de Chika y con agilidad logró introducirla debajo de su ropa generando un respingo en la otra cuando sintió de nuevo la suavidad de su pecho.

—Ru… Ruby… detente —el fuego que intentaba desesperadamente apagar se acrecentaba con cada toque que hacía a la chica.

Ruby estaba prácticamente sobre ella, la falda de la menor se había subido más allá de sus muslos dejando a la vista sus piernas haciendo aún más tentadora la labor de Chika. Su pequeña Ruby, su inocente kouhai parecía otra completamente diferente. No es que le desagradara, por el contrario, era solo que iban demasiado rápido para ser su primera cita.

Ruby parecía no querer detenerse y antes de que pudiera reaccionar, la mano de la más joven había logrado bajar el cierre del pantalón de Chika buscando ir más allá. Fue Chika quien prácticamente se rodó al suelo para poder quitársela de encima en su intento desesperado de separarla. Ambas chicas cayeron al piso y comenzaron a reír a carcajadas.

—¡Chika-chan! ¡¿Por qué haces eso?! —Ruby fue la primera en levantarse con dificultad y ayudo a Chika a ponerse de pie, ella aún seguía riéndose—. Bueno tienes razón que no podemos hacer "eso" aquí —ella no quitaba el dedo del renglón y quería explorar todas sus opciones—, pero nadie dice que no puedo besar a mi novia, ¿cierto?

La declaración de Ruby la tomó con la guardia abajo. ¿Ya eran novias? ¿Cuando pasó eso? De un momento a otro todo dejó de importar pues Ruby comenzó a besarla nuevamente, sólo que en esta ocasión sus manos no buscaban ir por debajo de su ropa sino encima de esta dándose un grato abrazo.

Chika aún estaba intentando procesar todo lo que estaba sucediendo y Ruby y su entusiasmo no le permitían aclarar en nada su mente. Sólo podía pensar en lo bien que se sentía y lo mucho que desea seguir adelante aunque su razón le decía que no debía.

—Yo… yo también quiero hacer eso —le respondió con sinceridad—. También quiero besar a Ruby y que ella lo haga conmigo pero debemos hacerlo poco a poco. La primer cita es demasiado pronto —las cejas de Ruby se arquearon aún más en la tristeza al oír eso—, tal vez en la segunda podríamos hacer algo más —sonrió de manera pícara y la alegría volvió al rostro de su kouhai.

—Eso me gustaría —Ruby tomó el cuello de Chika y se alzó para plantarle un beso sencillo, apenas un roce de labios.

—Entonces por qué no seguimos disfrutando de la cita cantando otra canción —propuso cuando se separó de ella.

—¡Pero yo escojo la canción! —pidió la menor buscando a tientas el micrófono que había caído por algún lugar en el suelo.

Ambas rieron. Había sido algo bueno y ya con ese pequeño acuerdo siguieron disfrutando de su compañía el resto del tiempo que habían alquilado para la cabina del karaoke.

Al término de la cita ambas chicas estaban sumamente satisfechas, todo había ido muy bien. Llegaron a casa de Ruby tomadas de las manos y antes de despedirse se dieron otro fogoso beso que incluyó la exploración exhaustiva de la boca de la otra. Todas las preocupaciones que habían tenido inicialmente se habían disuelto y ahora solo querían tomar más de lo que la otra pudiera darle.

~•~

Desde el encuentro desagradable con su hermana y Takami-san, Día había pasado toda la tarde dando vueltas al asunto. No lograba comprender por qué razón Ruby no le había querido informar sobre su cita.

Era cierto que ya habían hecho comentarios al respecto pero también le había dejado claro su hermana que entre ellas dos no había nada y ahora resultaba que estaban saliendo. Analizando la situación no llegaba a una conclusión de por qué le molestaba tanto la relación de la pequeña Ruby. ¿Eran celos por perder a su querida hermana o celos de que ella tuviera una relación con su senpai y ella no pudiera hacer lo mismo con su kouhai?

Fue sacada de sus pensamientos cuando escucho el timbre de su teléfono anunciando que había recibido un mensaje.

De: Hanamaru-san

"Dia-sama sólo estoy probando el teléfono. ¿Llegó mi mensaje?"

Dia no había estado esperando que Hanamaru usara tan pronto el teléfono pero ante tantas telarañas en su cabeza, agradeció el mensaje de su alumna.

De: Kurosawa Dia

"Si llegó Hanamaru-san, ¿qué tal tu domingo?"

El mensaje fue simple pero generó ansiedad en ella, quería tener una respuesta, quería platicar con Maru pero al no obtenerla inmediatamente, se levantó de la cama y trató de seguir revisando los trabajos que tenía pendientes, sólo que la concentración no era algo que la acompañara ese día. Fue hasta casi media hora después que recibió la respuesta que esperaba.

De: Hanamaru-san

"Sigo escribiendo, ya fui a la biblioteca a actualizar el trabajo. ¿Usted está bien?"

Dia dudó sobre tocar el tema de Ruby con Hanamaru, eso era pasar los límites de la relación que tenía con ella pero necesitaba hablar con alguien sobre esto y dado que Hanamaru era muy cercana a su hermana, tal vez le podría dar un mejor consejo de los que le daba Kanan.

De: Dia Kurosawa

"¿Sabías que Ruby tendría una cita con Takami-san?"

Dia envió el mensaje sin adornos ni rodeos, quería hablar del tema al momento, el problema con Hanamaru es que la chica no respondía los mensajes con la velocidad con la que Dia quería, tal vez tenía problemas con el teléfono, lo justificó, o sólo estaba muy ocupada para darle atención. Dia se lamentó no haberse tomado el tiempo para enseñarle cómo hacerlo, si ese era el problema, así al menos ahora podrían tener una conversación fluida.

Los minutos pasaron y se hicieron un par de horas, hasta que el timbre del teléfono finalmente sonó, sólo que no era un mensaje de Hanamaru, la chica estaba haciéndole una llamada que Dia contestó con algo de nerviosismo, el usual cuando se trataba de ella.

—¿Hola? —contestó Dia.

—¿Dia-sama? Disculpe la molestia —se excusó rápidamente Maru.

—¿Molestia? —Dia rio al escuchar la preocupación de la chica—, no es ninguna molestia, al contrario.

—Zura~, quería saber cómo estaba… por lo de Ruby —se aventuró a decir con cierto temor de que Dia no quisiera hablar con ella sobre eso.

Un largo suspiro se escuchó en la línea telefónica y Maru le dió su tiempo para que se decidiera a hablar, y a ella realmente no le importaba, todo fuera por oír a su sensei y quitarle la preocupación con la que se escuchaba.

—Ruby no me quiso decir que salía con Takami-san, apenas me enteré hoy y eso casi por accidente, porque me encontré con Takami-san en la puerta de mi casa —Dia dejo lo que estaba haciendo y simplemente se lanzó a su cama para dedicar toda su atención a la chica al otro lado del teléfono.

—No se enoje con Ruby-chan zura~ —le dijo Maru consternada—, ella quería hablar con usted, es sólo que temía de su reacción. Yo no debería estar diciendo nada, pero no soporto la idea de que las personas favoritas de Maru estén peleadas zura~.

Las palabras de Hanamaru hacían que pequeñas mariposas comenzaran a revolotear en su estómago imaginando miles de cosas al escuchar que había dicho que era una de sus personas favoritas.

—No hemos peleado —dijo finalmente—, es sólo que siento que mi hermana se aleja de mí y no puedo hacer nada para evitarlo.

—Ella ha madurado mucho zura~, yo sé que ya lo ha notado, es tiempo de que deje que Ruby-chan tome sus propias decisiones —Dia suspiró del otro lado de la bocina.

Las palabras de Hanamaru eran las mismas que Kanan le había dicho días atrás, sin embargo en ésta ocasión le había generado un sentimiento de culpa, pues aunque se seguía negando a aceptar que su hermana ya no necesitaba a alguien que la cuidara, sabía que ella necesitaría el apoyo y respaldo que sólo ella le podía dar, pues todavía le faltaba enfrentar el obstáculo más grande que supondría serían sus padres cuando se enteraran que decidió tener una relación con una mujer y tenerla de su parte haría que las cosas fueran menos dolorosas.

—En eso tienes razón Hanamaru-san —finalmente lo aceptó—, es sólo que no quisiera que ella fuera lastimada de la misma forma que yo lo fui por mis decisiones, yo quiero algo mejor para ella.

—El amor es algo complicado Dia-san, no hay forma de elegir de quien nos enamoramos sin embargo, el sufrimiento es opcional zura~ —la voz de Hanamaru era tan suave que le resultaba sumamente reconfortante escucharla.

—Ruby es fuerte, lo sé, sólo espero que esa chica, Takami-san, sepa apreciarla —Dia tenía en mente muchas formas de tortura para Chika si se atrevía a dañar a su querida hermana sin embargo una risita proveniente del otro lado de la línea telefónica distrajo su atención de todas las torturas que estaba ideando.

—Es muy protectora con Ruby-chan zura~, eso es lindo —de nuevo la sinceridad con la que Hanamaru decía las cosas hacía que el corazón de Dia latiera de una forma que tal vez si no estuviera pegado a su cuerpo, hubiera encontrado la forma de escapar desde hace mucho tiempo.

—Maru-san, ¡que cosas dices! —su risa nerviosa trataba de cubrir lo que realmente quería decir "tú eres hermosa" , pero no se atrevería a soltar algo así, por lo menos no ahora que las cosas parecían ir mejor.

—Zura~, disculpe por distraerla pero fue divertido hablar con usted, sea buena con Ruby-chan —le pidió con su tierna voz y Dia solo siguió derritiéndose en amor por esa chica.

—Seré buena Maru-san, gracias por el consejo —dijo Dia con honestidad.

—Entonces la veré mañana, tengo muchas ganas de seguir escribiendo, se me ocurrió otra gran idea —exclamó emocionada porque de pronto tuvo otro ataque de inspiración que debía plasmar lo antes posible.

—¡Muy bien! cuéntame tu idea Maru-san —la incentivo Dia queriendo seguir oyendo a la chica.

Siguieron platicando por al menos una hora más, hasta que terminaron de debatir las ideas que Maru había pensado. La historia que estaban contando le encantaba a Dia, era algo que tenía pendiente por hacer desde que salió de la universidad pero no se había dado el tiempo y hacerlo con Hanamaru era definitivamente la cereza en el pastel.

Cuando colgaron la llamada un sentimiento de soledad invadió a Dia, la voz de Hanamaru hablando de esa forma con ella se podría convertir en su adicción, amaba escucharla, amaba su risa y quería seguir provocandola, quería ser el motivo de su felicidad. Dia nunca había sido tan cursi pero ahora todo su mundo se había puesto de cabeza. Su problema iba creciendo y no tenía forma de detenerlo.

~•~

Al entrar a su casa, las nubes en las que había llegado flotando, se disiparon y ahora sólo le quedaba enfrentar a su hermana de frente. Ruby tenía miedo pero los recientes acontecimientos la hacían querer gritarle al mundo que estaba con Chika-chan, que quería a Chika-chan y que Chika-chan la quería a ella y si había que empezar por algún lado pues nada mejor que hacerlo con su querida hermana.

Tocó la puerta de la habitación de Dia esperando encontrar una versión muy enojada de su hermana, sin embargo cuando Dia abrió la puerta la encontró con un gran ánimo, la invitó a pasar y hasta le sirvió una taza de té. Definitivamente algo andaba mal con su hermana.

—¿Cómo te fue en tu cita? —preguntó Dia con tranquilidad.

—Bien… bueno, muy bien onee-chan —Ruby aún temía que Dia se descontrolara cuando le contara todo.

—¿Todo bien con Takami-san? —la sonrisa en la cara de Dia era imperturbable, como si hubiera visto todo lo que estuvieron haciendo.

—Muy bien, más que bien onee-chan, Chika-chan y yo… bueno, ella es mi … mi novia —decir esas palabras en voz alta hizo que sus orejas se pusieran tan rojas como un tomate.

—Me alegro por ustedes —Dia tomaba su té tranquilamente, tanto que a Ruby le dieron ganas de cachetearla para obtener una reacción más real de su parte—. ¿Sabes Ruby? Yo no me opongo a que estés con Takami-san, es cierto que creo que ella no te merece, al menos no ha demostrado hacerlo, pero esa no es la razón por la que no quería que estuvieras con ella.

—¿Entonces cúal es onee-chan? —cuestionó Ruby intrigada.

—Tú sabes lo que pasó cuando nuestros padres supieron de mi relación con Kanan-san. Ellos se volvieron locos y dijeron e hicieron muchas cosas que dolieron mucho —Dia hablaba con nostalgia, recordar esos duros momentos abria en ella viejas heridas, pero estaba dispuesta a hacerlo para que Ruby entendiera qué es lo que le esperaba—, aun después de que me fui de la casa, papá me buscó y me dijo que prácticamente había dejado de ser una Kurosawa, no fue hasta que aceptó hablar con Matsuura-dono que tuvo un cambio de pensamiento, pero algo dentro de mí me dice que no ha aceptado completamente esa parte y aunque después de la universidad me permitió regresar a ésta casa, él aún nos guarda el resentimiento tanto a Kanan como a mi, es algo que sé aunque no diga con palabras, sus acciones hablan por sus sentimientos.

Ruby había estado tan emocionada con su nueva relación que en ningún momento se detuvo a pensar en lo que dirían sus padres cuando se enteraran. Ella sabía a medias lo que había pasado con Dia ya que su padre había prohibido terminantemente hablar sobre el tema, pero ahora sabía lo lastimada que estaba su hermana.

Ruby se tiró a los brazos de Dia para darle su apoyo sin embargo fue Dia quien terminó sosteniendola cuando las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos. Tenía miedo de sus padres, tenía miedo de que la sacaran de su casa o le dijeran cosas tan horribles, pero estando así en los brazos de su hermana, no se sentía sola, sentía que pasara lo que pasara, Dia no la iba a dejar a su suerte.

Después de un rato de estar llorando Ruby se fue calmando hasta que el sueño la invadió y se quedó dormida. Dia la acomodó en su cama ya que no quiso sacarla del sueño en el que estaba, afrontar la realidad es una experiencia que puede ser muy dura sobretodo estando sola, pero ella nunca abandonaría a su hermana, aun si no necesitaba protección, desde la distancia ella la seguiría cuidando. Dia apagó las luces y por esa noche se permitió dormir a lado de Ruby como lo hacían cuando eran pequeñas, ya cruzarían aquel puente cuando llegaran a él.

~•~

A la mañana siguiente Dia se levantó con un único pensamiento en mente y ese era hablar con Takami Chika, quería asegurarse que las intenciones de la novia de Ruby eran buenas.

Desde muy temprano buscó la oportunidad de hablar con ella, pero era difícil pues por la mañana antes de iniciar las clases, justo cuando llegaba al salón del consejo estudiantil, vio que Ruby entraba también y no quería tener esa plática con su hermana cerca. Después a la hora del descanso volvió a buscar a Takami-san pero como era de esperarse, Ruby se había apresurado a encontrar a Chika frustrando nuevamente el intento de Dia.

Su oportunidad vendría hasta la hora de la clase de literatura con el grupo de las de tercero. Al término de la clase se apresuró a llamar a Chika ante la mirada curiosa de sus demás compañeras. Riko en particular no dejó este detalle pasar desapercibido y siguió con la mirada a Chika quien se levantó de su asiento siguiendo a Dia sin decir palabra hasta que se encontraron fuera del aula.

—Takami-san necesito hablar contigo un tema delicado y de índole personal —dijo Dia con gran seriedad.

—Entiendo sensei, la escuchó —dijo Chika con la misma seriedad que estaba usando Dia.

—Aquí no, acompáñame a un lugar más privado —explicó Dia echandose a andar seguida por condujo fuera del edificio hasta llegar a los jardines de la escuela que se encontraban detrás del edificio principal, ya que al estar en horario de clases se encontraban completamente vacíos—. Ruby me contó que ustedes tienen una relación —dijo Dia finalmente mirando con intensidad a Chika.

—Emm si bueno… es algo reciente —respondió Chika con nerviosismo—, apenas empezamos a salir —el recuerdo del día anterior aún estaba muy fresco en su memoria y su cuerpo empezó a reaccionar al recordar la intensidad de las sensaciones vividas generando un calor interno que la hizo sudar.

—Ruby está muy feliz, sin embargo no sé si estás consciente de lo mucho que ella siente por ti —Dia parecía cada vez más amenazadora.

—Lo sé sensei —Chika trataba por todos los medios de mantener la calma, pero Dia poco a poco iba avanzando hacia adelante invadiendo su espacio personal.

—Es bueno que lo sepas, porque Ruby-chan está tomando grandes riesgos por ti y lo menos que puedo esperar es que tú la procures y la cuides —Dia tomó un respiro antes de continuar, sólo que su cara ahora era completamente oscura, grandes sombras se veían bajo sus ojos lo que la hacía parecer verdaderamente aterradora—, porque por si no lo sabes, mi hermana es lo que más quiero en el mundo y si alguna persona la llegara a dañar, fuese quien fuese, yo jamás se lo perdonaría y haría todo cuanto estuviera en mi poder para hacer de su vida un infierno —cuando terminó de hablar, prácticamente estaba sobre Chika, la había acorralado hasta que la chica no tuvo más espacio para seguir retrocediendo.

—Yo… yo la quiero Dia-sensei, eso no va a pasar —Chika pasaba saliva pesadamente pues su garganta se había resecado completamente ante la franca amenaza de Dia—, puede estar segura de ello.

Dia la miró con gran escrutinio antes de devolver un poco de espacio personal a Chika y darle un respiro.

—Muy bien Takami-san —dijo finalmente dando unos pasos hacia atrás sacudiendo su vestido como si se hubiera llenado de polvo—, es todo lo que quería hablar contigo. ¡Ah! —recordó la última advertencia que quería hacerle—. Y por favor no quiero que anden haciendo escenitas en terreno escolar, ambas son parte del consejo estudiantil y tienen que comportarse como tal.

—S...si sensei, no se preocupe por eso —Chika por fin encontró su voz normal que apenas había dejado de temblar.

Dia se retiró dejando a una muy intimidada Chika perdida en sus pensamientos. "¿En qué rayos me vine a meter?" Fue lo primero que cruzó por su mente. Pasó toda la noche cuestionando si había hecho bien en empezar a salir con Ruby, lógicamente se había dejado llevar por el calor del momento, pero ahora que tocaba afrontar todas las consecuencias, no estaba tan segura de haber hecho lo correcto, y luego estaba el hecho de que en su corazón todavía tenía sentimientos por Riko, que si bien estaba muy lastimado, estaba segura que si Riko quisiera, lo dejaría todo por estar a su lado.

Chika quería a Ruby, sin duda, pero sus sentimientos no eran ni remotamente tan intensos como los que la chica menor sentía hacia ella, el temor y la duda comenzaron a inundarla en un dilema del cual no podía escapar tan fácilmente.

¿Habia hecho lo correcto al hacerse novia de Ruby? Eso sólo se lo diría el tiempo.

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