Capítulo 12
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: Nuevo capítulo por fin. Una disculpa por retrasar el capítulo, si bien ya estaba listo desde hace bastante tiempo, tengo problemas con el que estoy escribiendo actualmente y es por eso que no me había animado a subir éste. Lo siento por la espera.
Muchas gracias por sus reviews, en serio alientan mucho a la hora de continuar con la historia, particularmente cuando encuentras un desierto en cuanto a la inspiración se refiere, espero que se me quite el bloqueo para poder escribir la siguiente parte que también me hacía ilusión. En fin, gracias por leernos y gracias a Mag Kuv Bigotes por ser parte de la historia.
Mag Max Kuv Bigotes: Nada de por qué YouRiko, el YouRiko es vida, el YouRiko es amor y me hace falta en mi vida pues es mi vicio. No sé pero dudo que haya alguien más YouRiko fan que yo… La OTP!
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Lo que al principio era un castigo para Mari, poco a poco se fue convirtiendo en una excelente excusa para estar fuera de casa. A pesar de que su desagradable prometido no estaba todos los días en el hotel, ya que hacía diligencias a ciudades cercanas, Mari prefería estar alejada el mayor tiempo posible de casa y gracias a Kanan, tenía un horario que se lo permitía e incluso estaba autorizado por su padre así que no le suponía ningún problema llegar muy tarde y, además, contaba con la ayuda de Aoi-san para informarle cuando Aris estaba presente y qué lugares evitar para no tener que encontrarlo.
El arduo entrenamiento ya había hecho muy evidente que You y Mari eran las mejores nadadoras del equipo y sin darse cuenta Mari fue cambiando su actitud hacia las demás chicas, ahora era una líder también para el equipo e incluso ayudaba a You en sus actividades como capitana. Tenía días sin tener indisciplinas ni recibir castigos por parte de la entrenadora sin embargo ya se había hecho su costumbre quedarse hasta el final a levantar todos los objetos que utilizaban en el entrenamiento.
—No lo tienes que hacer sola —se acercó Kanan a ayudarle liberando las boyas y recogiendolas con agilidad—, ya no estás castigada.
—I know! —dijo Mari muy animada—. Pero no me molesta hacerlo sensei —Mari se acercó a Kanan y deslizó su cara de lado a lado en el hombro de Kanan como si fuera un gato—, y menos si es usted quien me ayuda.
La actitud de Mari la tomó por sorpresa pero continuó con su labor tratando de restarle importancia.
—Has mejorado mucho Mari-san, creo que tenemos una oportunidad en el torneo —reanudo la plática después del pequeño y extraordinario evento.
—Vamos a ganar el torneo —la corrigió Mari—, You-chan es impresionante, me esforzaré para nadar tan rápido como ella.
—Al paso que vas no me extrañaría que le quitaras el primer lugar —Kanan estaba muy complacida con la actitud de su alumna, le llenaba de alegría que en tan poco tiempo hubiera nacido en ella ese espíritu de competencia.
—¡Lo haré sensei! Shiny! —dijo levantando su mano en señal de victoria.
—¿Por cierto, en dónde está You? Pensé que se quedaba a ayudarte todos los días —preguntó Kanan extrañada de no verla.
—Fue al baño, hoy nos vamos a quedar a trabajar para adelantar el proyecto de Dia-sensei, ya que sólo quedan dos semanas hasta la competencia y queremos estar libres para entrenar muy fuerte la otra semana —explicó Mari.
—Muy bien —dijo Kanan terminando su tarea—, sólo no se excedan, recuerden que las lesiones están fuera de cuestión para ustedes.
—¡Yousoro! —You habia salido del baño y había alcanzado a escuchar la última parte de la conversación, saludando con su clásico saludo militar—. ¡Sí sensei! No hay forma que nos lastimemos.
Las chicas se despidieron de su sensei y siguieron con sus planes de "arduo trabajo". Mari ofreció invitar a You a una cafetería para que pudieran trabajar ya que no estaba de ánimos para el ambiente callado y serio de la biblioteca, quería platicar y comer algo mientras trataban de avanzar con su ensayo solo que sin tener que ir al hotel.
—Veo que lo llevas mejor con Kanan-sensei —dijo You mientras Mari estaba distraída escribiendo en su laptop.
—Umm como siempre supongo —respondió Mari levantando los hombros.
—¡No! No como siempre, antes no la soportabas —le aclaró You.
—Es buena en lo que hace y eso se contagia —Mari seguía restándole importancia al hecho de que estaba deslumbrada por Kanan. Lejos de esa repelencia que sentía al principio por ella, ahora saltaría dentro de un pozo si ella se lo pidiera, poco a poco se iba ganando su confianza y se sentía muy bien en su presencia.
—Si claro, muy buena en lo que hace Mari-chan —You empezó a picar sus costillas para molestarla, pero mientras lo hacía, empujó su mochila que al caer dejó salir una pequeña libreta que se deslizó hasta los pies de Mari quien se agachó a recogerla sin que You se diera cuenta por estar entretenida levantando el contenido de su mochila esparcido por el suelo.
—Se te cayó es… —Mari había abierto la libreta por curiosidad y lo que encontró la hizo reír a carcajadas, llamando la atención de prácticamente todas las personas del lugar.
—¡Dame eso Mari-chan! —You trató de arrebatar la libreta de las manos de Mari pero ésta la retiró con gran agilidad pues era un poco más alta que You. Continuó hojeando la libreta ante la incredulidad de su amiga—. ¡Ya Mari-chan, dame mi libreta! —manoteaba la más chica con algo de molestia.
—You-chan~ —le dijo de manera juguetona—, no sabía que tenías esos fetiches.
—No son fetiches —se apresuró a aclarar—, es sólo que me gusta dibujar… —You se había puesta desde la punta de las orejas a sus mejillas toda roja—, a Riko-chan.
—Desnuda —completó Mari entre risas.
—¡No está desnuda! —dijo You escandalizada aún luchando por recuperar su libreta—, trae un traje de baño.
—¿Y este traje de enfermera sexy? —preguntó Mari muriendo de la risa—. Eres una niña traviesa You-chan.
Mari continuó viendo los dibujos de You a pesar de los esfuerzos de ésta para arrebatar la libreta. Encontró dibujos de Riko en múltiples posiciones, algunas más sugerentes que otras pero todas vistiendo uniformes de todo tipo, desde trajes de baño, buceo, militares, vestidos muy cortos, maestra, marinero, enfermera, You había repasado una gran cantidad de profesiones y trajes para inspirarse en sus dibujos.
You estaba muy avergonzada y se fue prácticamente sobre Mari ante la mirada atónita de los comensales quienes presenciaban la divertida escena. Lo que las chicas no notaron fue que detrás de la ventana de la cafetería, la implicada en los dibujos las miraba incrédula pues a su percepción sólo podía ver a su novia sobre Mari riendo a carcajadas. Todo fue demasiado para ella y prefirió seguir su camino porque si permanecía ahí probablemente haría una escena que le podría costar muy caro después.
Riko iba de camino a casa saliendo de sus clases de piano. You le había dicho que ese día no podía verla porque trabajaría en su proyecto de literatura con Mari y muy a su pesar lo tuvo que aceptar, pero encontrarlas de esa manera, haciendo lo que estaban haciendo fue tan desconcertante que había producido un nudo en su estómago, su mente trataba desesperadamente de encontrar un justificación al qué podrían haber estado haciendo para haberlas encontrado de esa manera, pero rápidamente sentía que la desesperación se apoderaba de ella al igual que el monstruo verde de los celos.
Caminó hasta llegar a casa divagando entre sus pensamientos, iba tan distraída que no se dio cuenta que una persona estaba justo frente a ella y terminó chocando de frente irremediablemente.
—Lo siento —dijo Riko ayudando a la otra persona a levantarse, que terminó siendo su vecina Chika.
—Ah no te preocupes, también iba distraída —dijo Chika buscando su teléfono celular que se había caído por el golpe—. ¿Estás bien? —preguntó al ver la cara desencajada de Riko.
—Estoy bien —dijo Riko poco convencida.
—Bueno, un gusto verte —se despidió Chika llevando su celular de nuevo a su oreja ya que al parecer Riko había interrumpido su conversación—. Ruby-chan, perdón se me cayó el teléfono…
Riko no alcanzó a escuchar más, pero por primera vez desde que habían pasado por el problema con Chika, ésta le había hablado de buena gana, aunque hubiera sido por casualidad, le daba esperanzas de que tal vez podrían arreglar las cosas más adelante. Sintió algo de curiosidad por la cercanía que estaba teniendo Chika con Ruby pero era la menos calificada para preguntar sobre ello.
Al final llegó a la conclusión de que tendría que esperar a que You le diera una explicación de lo que estaba pasando con Mari. Haría uso de todas sus fuerzas para reprimir sus crecientes celos, pero con la competencia en puerta, no quería distraer tanto a su novia y ya vería qué hacer si la situación se tornaba insostenible, claro está eso es lo que su razón le decía, no lo que realmente haría.
~•~
Los días habían estado siendo más largos que de costumbre para Hanamaru y Dia pues a medida que la fecha límite para la entrega de su novela se acercaba, ellas escribían a marchas forzadas, tenían sólo dos semanas para terminarla y enviarla.
Habían desarrollado un tipo de rutina en la que al término de las actividades escolares, Día llevaba a Hanamaru a la casa Kurosawa, como habían acordado y seguían trabajando hasta el anochecer; algunos días, si se hacía muy tarde, Hanamaru se quedaba a dormir en la habitación de Ruby, pero regularmente Día prefería acompañar a la chica a su casa, de esa manera se sentía más tranquila por la seguridad de su alumna.
La noche del jueves ya era bastante tarde cuando dieron por terminado el día y por la hora lo mejor hubiera sido que Hanamaru se quedara a dormir, no obstante tenía que pasar a casa para recoger algunos trabajos que le tocaba presentar el viernes por lo que Dia no dudó en llevarla personalmente a casa.
Secretamente ambas mujeres disfrutaban esos paseos nocturnos, ya que podían platicar de temas no escolares y sólo decir lo que vagara por sus pensamientos. La luz de la luna alumbraba perfectamente las calles pues el cielo se encontraba completamente despejado, incluso se podían ver las estrellas adornando el cielo, era una bonita noche para dar un paseo.
Había un tema que a Dia le había estado molestando en los últimos días y que se rehusaba a platicar con Maru, pero llegó el punto en el que no pudo soportar más la duda y tuvo que preguntar o terminaría volviéndose loca.
—¿Cómo te va con Tsushima-san? —Dia trató de sonar casual pero al sacar el tema tan de repente, fue lógico para Maru que aún no había quedado ese tema en el olvido para ella.
—¿Con Yoshiko-chan? —preguntó Maru con inocencia para cerciorarse.
—Si, Tsushima Yoshiko-san —recalcó Dia tratando de controlarse— estos días la he visto algo ausente en las sesiones, pensé que después de disculparme con ella todo volvería a la normalidad pero incluso he notado que no ha estado al corriente de las lecturas.
—Ella sigue muy apenada con usted sensei, supongo que por eso no ha estado muy cómoda en el club, pero así es ella, ya se le pasará —explicó Maru haciendo una nota mental para decirle a su amiga que tenía que comportarse de manera más normal en el club.
—Entiendo —se limitó a decir Dia—, he notado que no son tan cercanas como antes, ¿está todo bien entre ustedes? —por amarga que fuera la respuesta, la duda la carcomía en su interior y Dia necesitaba saber si Hanamaru aún seguía saliendo con esa chica.
—¿Cercanas zura~? Claro que somos cercanas —dijo Hanamaru—, somos amigas de la infancia y yo la quiero mucho, pero sólo es eso, no hay nada más entre nosotras.
—Pero yo pensé que ustedes estaban… saliendo —Dia recordó todo lo que vivió ese día, la plática que había tenido con Hanamaru y se formó un nudo en su garganta.
—Umm no Dia-sama, Yoshiko-chan es mi amiga de la infancia, sólo eso zura~ —concluyó Hanamaru dándole una sonrisa tranquilizadora.
—Pero entonces, ¿por qué hicieron todas esas cosas? —preguntó Dia quien no parecía querer dejar ir el tema.
—Bueno, Yoshiko-chan es muy cariñosa conmigo, supongo que ese día se pasó de empalagosa —mintió Maru para justificar a su amiga, pues si Dia se enteraba que todo fue una trampa en la que cayó sin meter las manos, no había forma que no se enojara con ellas.
La respuesta molestó un poco a Dia, no le gustaba tanta cercanía entre las chicas y lo que decía Maru es que prácticamente cada que a la chica le apeteciera, la podía tener para ella de esa forma, lastimosamente para Dia no estaba en la posición de limitar ese contacto entre ellas.
—¡Oh! Entiendo— dijo Dia tragando su molestia.
—No lo haré más si le molesta zura~ —Hanamaru se acercó a Dia y se recargó en su hombro mientras seguían andando.
Dia se tensó al sentir el contacto de Hanamaru, pero no hizo nada para retirarla, por el contrario disfruto de esos pequeños momentos en que podían compartir un ligero contacto físico.
—Ella es tu amiga Maru-san, no puedo ni tengo derecho a decir lo que puedes o no hacer con ella, sólo hagan las cosas apegadas a los códigos de comportamiento y no tendrán problemas —sus palabras iban llenas de amargura pues aunque le pesara, la relación que tuviera con Tsushima-san no era de su incumbencia.
—Como le había dicho, eso no volverá a pasar zura~ —dijo Maru concluyendo la conversación.
Continuaron platicando hasta llegar a la casa de Hanamaru. Cuando Hanamaru leía en sus preciados libros las historias de amor, los paseos silenciosos, las miradas intensas, esa emoción que se podía sentir sin decir una palabra, jamás pensó que la persona con la que sentiría esas cosas sería Dia-sensei, ella era sin dudas el príncipe de sus sueños.
~•~
Motivada por las palabras de Kanan, Mari empezó muy temprano su día para llegar a entrenar sin contratiempos. Empezaron corriendo como todas las mañanas acompañada por el resto del equipo, su nivel de energía era impresionante, había logrado dejar a todas detrás de ella, incluyendo a You quien al parecer estaba algo distraída y un poco distanciada de Riko.
Durante las clases fue más evidente para Mari que su amiga tenía problemas con Riko, el semblante jovial y feliz de You estaba reemplazado por uno oscuro y depresivo. Incluso a la hora del almuerzo, su costumbre era comer juntas pero en ésta ocasión Riko salió prácticamente huyendo del salón en cuanto sonó la campana, You intentó detenerla pero Riko fue más rápida y la dejó sintiéndose miserable recargada en su banca.
Mari no pudo soportar más la escena y tuvo que acercarse a ofrecer su ayuda. Estando You de esa forma sólo parecía un cachorrito triste que le despertaba ternura, You se había ganado un lugar en su corazón y Mari odiaba ver a su amigos tristes.
—You-chan~ —le dijo Mari parándose frente a ella.
—¿Qué quieres Mari-chan? —le respondió la chica sin hacer movimiento alguno.
—¡Vamos darling! Odio verte tan… miserable —dijo Mari mientras se sentaba en sus piernas, abrazándola por el cuello, generando un gran sonrojo en su amiga.
You tuvo que ponerse de pie para quitarse a Mari de encima y alcanzó a ver una mirada reprobatoria que le dedicaba Chika antes de abandonar el aula—. ¡No hagas eso Mari-chan! —Mari había caído al suelo cual costal de papas.
—You-chan que mala eres —expresó Mari sobándose el trasero en donde había aterrizado—, yo sólo quería animarte.
—Lo siento Mari-chan, es sólo que ando un poco preocupada y me sorprendiste —You se sintió aún peor y se apresuró a ayudarla a levantarse.
—Si claro, seguro es porque no querías que la bruja nos viera —Mari tomó a You del brazo y la llevó afuera del salón—. ¿Ya comiste algo?
—No, no tengo mucha hambre —le respondió You sin animos de nada.
—Ahora sí que hay algo mal contigo, la You que yo conozco nunca se queda sin comer —Mari empezó a jalarla para llevarla a la cafetería—, ven vamos a que comas algo y me cuentas qué pasa.
You no se negó ante la generosidad de su amiga que se ofreció a invitarle la comida, tenía la esperanza de encontrar a Riko en la cafetería, pero no fue así y sólo suspiró con desgana. Mari compró alimentos para ambas y se sentaron en la primera mesa que encontraron para poder hablar.
—Gracias Mari-chan —agradeció You sin probar bocado aún con su ánimo por los suelos.
—Nada de gracias, come come, que hoy me prometiste una carrera que pienso ganar, pero no quiero hacerlo si no te esfuerzas realmente —explicó Mari mientras tomaba su almuerzo también, había comprado ramen para ambas y You empezó a comer de mala gana—. Ahora si me vas a decir, ¿qué es lo que pasa? Y ni se te ocurra decirme que nada, que he estado observándote y algo pasa con la bruja de tu novia —Mari le hablaba en un tono enérgico para impedir que You se saliera por la tangente y no quisiera hablar de eso.
—Es que ese es el problema, no sé qué es lo que pasa —explicó You en un tono derrotado—, todo iba bien, tuvimos una bonita cita, Riko me dijo cosas muy lindas —You se puso algo colorada al recordar esos momentos—, que no pienso repetirte ahora —se apresuró a agregar ante la mirada curiosa de su amiga—, y después el lunes no la pude pasar a ver porque tú y yo nos quedamos trabajando en el proyecto de literatura —Mari empezó a reír al recordar el episodio de los fetiches de You—. ¡No te rías! —espetó You algo molesta.
—Sorry darling! continua continua —dijo Mari tratando de aguantarse la risa aún con la mirada de pocos amigos que le dedicó You.
—Ese día en la noche cuando llegue a casa le llamé por teléfono, como todos los días —You había dejado de comer para contar todos los detalles—, pero no me contestó aunque le hice varias llamadas, fue hasta más tarde cuando me mandó un mensaje diciendo que lo sentía, que estaba cansada y que nos veríamos al día siguiente, yo pensé que era normal, hay ocasiones en que Riko tiene esos episodios y al día siguiente todo está bien entre nosotras pero en ésta ocasión me ha estado evitando prácticamente todos los días.
—Pero yo las he visto juntas —se apresuró a decir Mari que no había notado ese distanciamiento antes.
—Bueno si, juntas en las horas de clase, en el equipo de natación, cosas que tenemos que estar juntas a la fuerza, pero cuando he tratado de buscarla en su casa o en las clases de piano, ella simplemente se escabulle y hasta hoy, no hemos podido hablar. Incluso mis llamadas las continúa ignorando y cuando me envía mensajes sólo me dice que lo siente, que está cansada o cosas así y realmente ya me desesperé porque ahora no sé qué hice mal —You terminó retirando su plato y azotando la cabeza contra la mesa en señal de frustración y jalando sus cabellos.
Mari le dio palmaditas en la espalda como señal de apoyo pues a su pequeño cachorro le pasaba un episodio de noviecitis agudo con los que no sabía lidiar muy bien.
—Creo que lo que les hace falta es un buen acostón —dijo Mari como si nada riendo ante la mirada atónita de You.
—¡Mari-chan! No digas eso —expresó You casi gritando—, yo no… no digas esas cosas por favor.
—Why not? ¿Por qué no You-chan? Me parece que tu novia tiene frustración sexual y tú también por cierto —Mari hablaba el tema con toda naturalidad y You moría de la vergüenza al oírla.
—Porque no es eso lo que nos tiene así —se apresuró a responder You bajando la voz.
—¿Entonces tuvieron sexo en tu super cita? —preguntó Mari bajando la voz para que sólo You la pudiera oír pero la pregunta fue demasiado directa para la chica que no sabía dónde meterse.
—¡Claro que no! —You se exaltó tanto que casi le gritó a Mari llamando la atención de los que estaban alrededor.
—Pues entonces a mi me parece que tu novia tiene un agudo caso de frustración sexual —concluyó Mari muy segura de sí misma.
—No, no eso no puede ser Mari-chan, deja de decir tonterías —You estaba tan avergonzada que no quería seguir hablando del tema y le pidió callarse.
—Pues entonces por lo menos deberían hablarlo You-chan porque es claro que algo le pasa a esa niña, ella no es santo de mi devoción pero usualmente anda como las abejas rondando la miel, tú eres su miel y no la veo rondando por ningún lado, deberías buscarla y obligarla a hablar —Mari le dio su mejor consejo o por lo menos esa última parte tenía algo de coherencia para You, tenía que obligar a Riko a hablar con ella.
—Es que el único lugar en dónde la puedo obligar a que me escuche es si la busco saliendo de sus clases de piano, el problema es que se cruza con nuestro entrenamiento, ella incluso se ha ido más temprano de las clases habituales del equipo para no verme a la salida —mientras lo contaba, la tristeza la invadió de nuevo, no se había dado cuenta de lo mal que se había puesto su relación en tan sólo unos días por algo que desconocía.
—¡You-chan baka! Pues entonces pide permiso a Kanan-sensei para retirarte temprano y acompañala a su clase, de esa forma no podrá negarse a hablar contigo —Mari no comprendía porque era tan complicada la relación de su amiga, pero realmente quería ayudarle.
—Pero hoy tenemos esa carrera que hemos estado esperando— se apresuró a decir You mirándola con sus ojos de perrito.
—Podemos hacer la carrera otro día o incluso le podemos decir a la entrenadora que nos permita hacer una carrera entre todo el equipo en la clase normal y de esa manera cumples con las dos cosas, no te compliques tanto You-chan, yo te respaldo —dijo Mari con gran entusiasmo rodeándola para darle un abrazo—. ¡Quiero que vuelvas a ser tan shiny como siempre!
La idea de Mari no era mala, si todo salía bien podría platicar con Riko y tal vez todo mejoraría para ellas. You se tomó unos segundos para armar el plan en su cabeza, iría ahora mismo a ver a Kanan para pedirle permiso de retirarse temprano y cuando llegara la hora de que Riko se retirara entonces se le pegaría hasta que quisiera hablar con ella. De esa forma salió a toda prisa de la cafetería dejando a su amiga a mitad de su desayuno y Mari ni el polvo le vió pues apenas y se había despedido de ella.
Durante las clases siguientes el ánimo de You había mejorado visiblemente, aunque Riko la seguía ignorando, ella le dedicaba sonrisas y miradas bonitas. Mari por lo menos sintió que su plática le ayudo un poco a mejorar su ánimo.
Cuando llegó el entrenamiento de la tarde, Kanan anunció que harían carreras de relevos y para desgracia de Mari, en su equipo estaba nada más y nada menos que Sakurauchi Riko, alias la novia bruja.
No pasó desapercibido para ella la mirada de desprecio bajo la cual la tenía, ni siquiera cruzaron palabras pues Riko prefirió ponerse de acuerdo con las otras chicas y que ellas le informaran a Mari que tendría que hacer. Vaya que era pesada con ella.
Mari se debatía entre decirle algo a Riko sobre You o mejor quedarse callada y esperar a que su amiga lo arreglara, el único problema es que Mari no era del tipo de personas que se sientan a esperar pacientemente a que se resuelvan los problemas.
Al final terminó decidiendo hablar con ella para tratar de encaminar un poco las cosas para You y se acercó en un momento en el que Riko estaba distraída esperando a que todos los equipos se hubieran organizado y así tomarla con la guardia baja.
—Hola Sakurauchi-san—le dijo Mari sacándola de sus pensamientos cuando le habló.
—O'hara-san —le contestó de la manera más fría y cortante que pudo pero Mari se contuvo de contestarle con una grosería, todo fuera por su pequeño cachorro.
—Quería hablar contigo sobre You-chan —Mari trató de romper el hielo poniendo a You por delante pero se dió cuenta rápidamente que ese fue un gran error.
—No tengo nada que hablar de You-chan contigo —Riko había cambiado su semblante, lo que inicialmente era una dulce chica ahora se había convertido en una muy aterradora y amenazante bruja verde de los celos—, si me disculpas, voy a calentar, con permiso.
Riko se retiró y dejó a Mari prácticamente con la palabra en la boca. "No sé cómo alguien tan gentil como You-chan puede soportar a alguien tan amargada como está bruja" pensó Mari bufando por el coraje.
Trato de calmarse e intentando dejar atrás ese lastimoso momento decidió enfocarse en dar su máximo esfuerzo en la improvisada carrera pues quería mostrar todos sus avances al equipo y no había mejor oportunidad para hacerlo que ésta.
Dos chicas de primer año y Sakurauchi Riko eran las integrantes de su equipo y se habían acomodado en ese orden para nadar, la responsabilidad más grande la tendría ella pues se encargaría de cerrar la carrera siendo la mejor de las cuatro.
Entre la plática fallida y que Kanan-sensei tomó algo de su tiempo para pedirle que corrigiera algunos movimientos en su técnica de salida, no tuvo el tiempo suficiente para calentar, pero aún así se sentía lista para competir.
El equipo de You era un equipo más balanceado que el suyo, pues a pesar de que la mejor nadadora era la capitana, las demás chicas tenían buenos tiempos, probablemente las 3 estaban en un nivel similar que el de Riko. Su equipo sin embargo aunque tenía dos buenas nadadoras, las otras dos integrantes eran prácticamente principiantes y restaban mucha velocidad al equipo por lo que Mari planeaba compensar en la última ronda dando el extra para poder ganar. No le iba a vender fácil la victoria a You.
Se alinearon en el área de salida y después del toque de Kanan anunciando el inicio de la carrera, las primeras chicas dieron un clavado que les hizo ganar velocidad, era muy obvia la diferencia entre ambas chicas. Para cuando fue el turno de Riko el otro equipo había sacado prácticamente una vuelta de ventaja, pero gracias a la velocidad de la pianista recuperaron por lo menos la mitad de la distancia. Aún así el trabajo sería difícil para Mari pues a ella le tocaba medirse con la mejor nadadora del equipo, pero estaba lista para demostrar el gran avance que había tenido.
Salió segundos detrás de You y en la vuelta de ida recortó los metros hasta quedar justo a un cuerpo de distancia de la capitana, pataleó con todas sus fuerzas para poder alcanzarla, sin embargo justo en la vuelta para enfilarse a los últimos metros, la falta de calentamiento le pasó la factura, sintió gran tensión en el muslo derecho que se extendió a toda la pierna y le impidió seguir nadando, sólo que Mari no quería darse por vencida y a pesar de esto continuó nadando dando brazadas más rápidas y tratando de impulsarse con la otra pierna. El esfuerzo no fue suficiente y You llego antes que ella ganando la carrera finalmente.
Mari salió de la alberca con algo de dificultad, el calambre no había parado completamente pero era cuestión de reposar unos minutos para que el dolor se quitará, al menos eso fue lo que se dijo para calmar la molestia.
—¿Por qué frenaste en los últimos metros? ¡Íbamos a ganar! —Riko se acercó a reclamar a Mari y por su enojo no se dió cuenta de los dolores de la chica a la que aún le costaba sostenerse en su pierna acalambrada.
—Son cosas que suceden Sakurauchi-san —dijo Mari poniéndose de pie con dificultad tratando de quitarse a la chica de encima.
—Arruinaste el esfuerzo de todas, muchas gracias O'hara-san —Riko se dió la vuelta y salió a toda velocidad rumbo a los vestidores seguida por You que estaba más enfocada en su novia que en su amiga.
Kanan había notado que algo andaba mal con Mari y se acercó para asegurarse de la integridad de su alumna.
—¿Estas bien Mari-san? —preguntó aproximándose a Mari para examinarla de cerca.
—Si, fue solo un pequeño calambre, nada de cuidado sensei —Mari trató de apoyar su peso en la pierna acalambrada pero sintió una descarga de dolor que le llegó hasta el hueso, doblando la pierna y se vio en la necesidad de sentarse pues no podía seguir de pie.
—Creo que fue más que eso —Kanan se acercó e hizo presión sobre el muslo adolorido lo que le ganó una mueca de dolor de parte de Mari—. ¿Te has estado hidratando bien? Con tanto entrenamiento necesitas muchos líquidos.
—Claro que sí, eso ya lo se —mintió Mari—, no es nada sensei, no se preocupe —volvió a recargar el peso sobre su pierna intentando pararse y aunque sintió algo de dolor, hizo lo posible por disimularlo—. Voy a estirar un poco para que se quite la molestia —había sido su culpa por empezar a nadar sin calentar y ahora quería remediar su error lo más pronto posible.
—Esta bien Mari-san, solo no te sobreesfuerces que los calambres son los peores enemigos de los nadadores y se pueden repetir —Kanan la dejó pues debía seguir atendiendo a las demás alumnas a quienes tenía que darles algunas observaciones sobre su técnica, pero fuera de eso, la carrera había estado bastante bien, los tiempos de todas habían mejorado mucho y ahora se encontraban en posición de pelear medallas en la competencia próxima.
Mari siguió estirando por un buen rato hasta que todas se retiraron. Kanan había estado en la oficina terminando sus pendientes cuando le informaron que la directora solicitaba su presencia y salió para ir a verla.
—Mari-san voy a subir a dirección, ¿está bien si terminas de recoger las cosas? —preguntó Kanan viendo a su alumna que ya había empezado con su labor.
—Esta bien sensei, ahora lo hago. Shiny! —el buen humor de Mari había regresado ya que su dolor iba disminuyendo y pensaba dar unas vueltas de prueba en cuanto terminara para comprobar que todo estaba bien con sus muslos.
En cuanto Kanan se perdió de vista y Mari acabó sus tareas diarias se zambulló en la alberca empezando a nadar, primero fue algo lenta comprobando el nivel de molestia que tenía y al no sentir mayor dolor subió la velocidad hasta nadar de la manera en que acostumbraba.
Unas vueltas después sintió nuevamente el dolor en la pierna sólo que a diferencia de la primera vez, ahora eran ambas piernas las que estaban teniendo calambres, Mari trató de mantener la calma como había hecho en ocasiones anteriores, pues aún se encontraba lejos de la orilla, el problema era que a cada pequeño movimiento el dolor se disparaba hasta el punto en que no pudo avanzar nada, el dolor era tan intenso que empezó a tragar agua por no poder mantener la boca cerrada y de la nada llegó la desesperación.
Su cuerpo dejó de coordinar sus movimientos y solo alcanzaba a dar manoteos sin sentido en el aire, empezó a toser tratando de sacar el agua de sus pulmones, pero eso sólo precipitaba que más agua entrara en su boca hasta que no pudo pasar más aire, el dolor se volvió insoportable ya que su cuerpo empezó a mover las piernas involuntariamente, quiso gritar pero no salía sonido de su garganta que se encontraba luchando por sacar el agua, empezó a marearse por la falta de oxígeno, el sonido que llegaba a sus oídos se fue atenuando hasta sólo escuchar los latidos de su propio corazón luchando frenéticamente por mantenerla consciente, su visión empezó a nublarse y el dolor cesó repentinamente, dejo de sentir sus propias extremidades, una especie de sueño profundo la invadía y Mari pensó que tal vez era mejor dejar de luchar pues no había forma que pudiera escapar de ésta.
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La directora había pedido hablar con Kanan para solicitar la lista de participantes oficial para la competencia, ya se acercaba la fecha límite para inscribir al equipo y tenían que enviar una lista oficial. Kanan tenía hasta la otra semana para entregarla aunque lo hubiera podido hacer en ese momento, con los avances que habían tenido, ya sabía quiénes y en qué pruebas iba a participar cada una. Regresó a la alberca con buen humor, había pensando que Mari y You darían buena pelea en la prueba de los 200 mts libres, estaba esperando el mejor desempeño de ambas alumnas.
Estaba llegando cuando, desde la distancia pudo ver que alguien manoteaba en la alberca, pensó que era una especie de juego y trató de buscar a Mari con la mirada pues era la única que había quedado en el área cuando se fue, cuando vio que el movimiento cesó entonces se dio cuenta que era su alumna la que estaba teniendo problemas y corrió a toda velocidad para auxiliarla sin pensar en nada actuando por inercia.
Kanan saltó al agua con angustia, le tomó aproximadamente un minuto llegar hasta Mari desde el momento que vio que la chica se dejó de mover. Nadó a toda velocidad hasta ella, con un movimiento rápido y ágil la tomó por la espalda para poderla sacar. Mari no opuso resistencia, su cuerpo se encontraba en total flacidez lo que le dificultó la labor de sacarla del agua. Una vez fuera la acostó en la orilla de la alberca, se apresuró a corroborar el pulso de Mari, pero no encontró nada, Mari no respiraba y su corazón no latía más.
Kanan sintió una descarga de adrenalina en su cuerpo, sus manos temblaban pero afortunadamente había estado en una situación similar antes y recordaba todo el protocolo que tenía que seguir. Sin demora inició las maniobras de reanimación al inerte cuerpo de su alumna. Después del primer ciclo no obtuvo respuesta, los labios de la chica habían palidecido aún más y ahora tenían un tono purpúreo pero eso no la hizo detenerse, no iba a perderla de esa manera, continuó sin dejar que la presión en el pecho producto de la desesperación mermaran su labor.
Para Kanan fue una eternidad el tiempo que tardó la rubia en reaccionar, pero realmente le había tomado tan solo tres minutos traerla de regreso. Mari empezó a toser y algo de color regresó a su pálido rostro, los labios poco a poco fueron recuperando su color normal y en cuanto Mari fue capaz de respirar por sí misma, Kanan se detuvo en sus desesperadas maniobras y al corroborar que los signos vitales de la chica eran más o menos estables dejó que el alivio la inundara, casi se le escapaban las lágrimas de alegría, pero fue capaz de disimularlas.
—Mari-san tranquila, respira, todo está bien ahora —decía una y otra vez mientras Mari tosía con dificultad sacando el agua de sus pulmones con esfuerzo.
—Ka...— Mari trataba de hablar pero su estado no se lo permitía.
—Tranquila Mari, estarás bien —Kanan ladeó a Mari para ayudarla a sacar el agua dando fuertes palmadas en la espalda para estimularla a seguir tosiendo.
Con todo el ajetreo, las pocas personas que se encontraban en la escuela se habían reunido alrededor de la alberca y pocos minutos después escucharon la sirena de la ambulancia gracias a que alguien tuvo el acierto de llamarlos.
Los paramédicos encontraron a Mari estable cuando la revisaron, pero decidieron trasladarla para evaluar su estado más a profundidad en el hospital. La directora, que había llegado alertada por todo el escándalo después de ser informada de lo que había pasado, pidió a Kanan que se fuera con Mari para que ella diera el aviso pertinente a los familiares y Kanan no dudó en subir a la ambulancia y acompañarla, aún cuando no se lo hubieran solicitado.
En el camino le pusieron oxígeno a la chica y la cubrieron pues ya empezaba a temblar, Kanan tomó su mano para ayudar a tranquilizarla y aunque no pudo decirle nada quiso hacerle saber que estaba con ella, de ese modo minutos después Mari se quedó dormida vencida por el cansancio.
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