Capítulo 13: ¿Y si después de la tormenta no viene la calma? Es por que no ha pasado la tormenta.

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: Wii por fin capi y es que ahora mi querida coautora beta correctora se tardó un poquito en la corrección del capi y por eso se retrasó un poquitín o realmente no sé retrasó nada pero me aburría esperando la corrección jaja de cualquier forma gracias Mag Max.

Gracias por sus reviews, este pequeño arco es KanaMari para que no se me desesperen, ya vendrá el turno de DiaMaru con su ternura, YouRiko con sus desavenencias y ChikaRuby con lo que sea que tienen esas dos.

Mag Max Kuv Bigotes: Kanan tan cabezota como siempre… actuando por su cuenta sin tomar en consideración a mi pobre Shiny… #prayforshiny

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Kanan reconoció de inmediato el hospital al que la llevaron a su alumna, pues ese había sido el hogar de su padre en el último año. En cuanto Mari estuvo en manos de los médicos, Kanan se permitió el desplomarse en la primera banca que encontró.

Estuvo tan cerca de perder a Mari, si hubiera tardado unos minutos más, probablemente la historia hubiera sido diferente. "¿Cómo pasó ésto?" Se preguntaba una y otra vez, Mari es tan buena nadadora, ciertamente la vio batallando en la carrera, pero no para algo tan serio. A lo mejor el entrenamiento estaba siendo demasiado extenuante para la chica y ella nunca se dio cuenta. Kanan sentía que todo había sido culpa suya por no haber puesto más atención. "Tal vez le exigí demasiado".

Las lágrimas comenzaron a agolparse en sus ojos pero no les permitió salir y haciendo uso de todas sus fuerzas las suprimió para seguir haciéndose cargo de la situación no podía permitirse caer en el pánico o la desesperación. Se levantó a hacer todas las llamadas pertinentes, la directora le avisó que se había puesto en contacto con la familia O'hara y que debía quedarse ahí para recibirlos y darles el informe de lo sucedido, sólo después de eso se podría retirar, pero Kanan no había considerado dejar el hospital hasta estar segura que Mari estuviera bien. Creía que era lo mínimo que podía hacer para resarcir su falta.

Después de un largo tiempo, por fin llamaron a los familiares de O'hara Mari, pero nadie de ellos había hecho su aparición por lo que Kanan acudió al llamado en su lugar. Los médicos le informaron que Mari había sufrido un severo desequilibrio electrolítico que fue la causa de los calambres que casi provocaron se ahogara en la piscina y que gracias a su oportuna intervención se había evitado y no habían quedado secuelas del evento sin embargo preferían dejarla en observación sólo como medida precautoria.

Un rato después la dejaron pasar al cuarto al que habían trasladado a Mari ya que no había rastros de la familia de la chica y Kanan se negaba a irse aún. El cuarto se encontraba en un piso diferente al que estaba su padre, pero aun así conocía el camino para llegar a él. Dio unos toques en la puerta antes de pasar cuando do estuvo allí.

—Come in! —la voz de Mari le dio la bienvenida con mucho más ánimo del que pudo esperar.

Al entrar al cuarto, que era uno muy similar al que ya conocía por su padre, pudo ver que a Mari le habían retirado el oxígeno aunque no así las bolsas de suero.

—¿Como estás Mari-san? —preguntó Kanan afligida acercándose a la cama de la chica.

Shiny! —respondió Mari como si nada hubiera pasado, levantó su brazo para mostrar el lugar donde le estaban pasando el suero—. Estoy bien sensei, el doctor me dijo que estoy deshidratada y por eso me dejaron esta cosa molesta.

—Mari-san, lo siento mucho, todo fue mi culpa —Kanan había estado pensando en qué decirle a Mari cuando la viera y las palabras le parecían tan pocas para expresar lo que estaba sintiendo, la culpa que tenía.

—No sensei, ésto fue culpa mía, hice todo mal —la voz de Mari empezó a quebrarse y gruesas lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas—. ¡Me asusté mucho! —dijo finalmente rompiendo en llanto.

El corazón de Kanan se estrujó y no lo pudo soportar más, se acercó a darle un abrazo para tratar de consolarla, sin embargo el llanto de Mari se acrecentó en cuanto se sintió protegida rodeada por los brazos de Kanan. En esa posición ambas estaban tan cómodas que permanecieron así hasta que Mari calmó sus lágrimas y sólo quedaron esporádicos sollozos, sólo entonces se separaron.

—Cuéntame Mari-san, ¿qué pasó? Cuando yo me fui estabas bien y dicho sea de paso no tenías razón alguna para volver a nadar, ya habíamos dado por terminado el día —dijo Kanan con un poco de molestia en su voz, molestia no contra la chica.

—Por eso digo que fue mi culpa —explicó Mari avergonzada—, estuve sintiendo los calambres desde temprano, pero no les dí importancia, el más grande lo había sentido en la carrera pero supuse que ya había pasado y que sólo se había presentado por no calentar apropiadamente, entonces después de estirar el dolor disminuyó, quise saber si todo estaba bien con mi cuerpo y se me hizo fácil volver a la alberca para hacer una ronda de prueba.

Kanan la escucho atenta y aunque quiso intervenir se contuvo para dejar a su alumna terminar su relato.

—Sólo que justo a la mitad de la alberca —continuo Mari—, los calambres regresaron en las dos piernas y después no sé qué pasó, recuerdo que quise tranquilizarme para poder flotar sin mover las piernas pero el dolor era insoportable y después de eso sólo tengo el recuerdo de unos tibios labios sobre los míos —recorrió sus labios con sus dedos.

—Em si bueno… —Kanan se puso nerviosa ante el gesto de Mari, hasta ahora no le había dado importancia pero prácticamente la había besado, para salvarla, pero la había besado—. Cuando regresé de la dirección ví que algo estaba mal y me apresuré a dónde estabas, cuando por fin te alcancé estabas inconsciente y bueno —titubeó—, la reanimación incluía eso —concluyó Kanan apenada con un ligero rubor en sus mejillas.

A kiss! —exclamó Mari—. Me robó un beso sin mi permiso sensei —la chica disfrutaba picar a Kanan por las reacciones que era capaz de generar en ella.

—¡No! Eso no fue así, no digas tonterías —se defendió Kanan ahora completamente sonrojada—, yo jamás haría algo así.

You should! Sensei —dijo Mari en voz juguetona ante la mirada atónita de Kanan quien no supo qué responder ante el evidente coqueteo de su alumna—, la verdad es que —Mari cambió su tono de voz a uno más serio— los médicos me contaron lo que pasó y lo que en verdad quería decirle es que muchas gracias, si usted no hubiera llegado a tiempo, probablemente no estaríamos aquí platicando, gracias —la cercanía en la que estaban permitió que Mari abrazara a Kanan nuevamente, no en afán de coqueteo, si no en sincero agradecimiento.

Escucharon un toque en la puerta que hizo que terminaran el abrazo con pesar.

—¿Señorita O'hara? —preguntaron desde el otro lado de la puerta—. ¿Puedo pasar?

—Adelante Aoi-san —el semblante de Mari se iluminó al ver a su nana pasar por la puerta.

Una mujer de cabello castaño y mirada dulce entró a la habitación, al percatarse de la presencia de Kanan se detuvo frente a ella e hizo una reverencia.

—Mucho gusto, soy Hagi Aoi —se presentó la mujer—, soy la nana de la señorita O'hara.

—Matsuura Kanan, mucho gusto, soy la profesora de Mari-san— le devolvió el saludo de la misma forma—, voy a ir a llenar unos informes que son requeridos por parte de la escuela, regreso en un rato, las dejo solas un momento, con su permiso.

Una vez terminadas las formalidades y con Kanan fuera de la habitación Aoi-san se aproximó a la cama de Mari, quien la recibió con una gran sonrisa.

—Aoi-san me alegro de verte, ¿dónde está papá? —quiso saber Mari inmediatamente.

El nerviosismo de Aoi hizo evidente que su padre no estaba presente, aunque no se sorprendió de eso.

—Él no está en la ciudad por el momento señorita O'hara, su padre me pidió hacerme cargo de todo y avisar a Griffin-san a la brevedad, pero el telefono del señor Griffin no se encontraba disponible —Aoi le guiñó un ojo para darle a entender que no le había avisado nada a su prometido y Mari respiro tranquila—, así que tomé la decisión de acudir cuanto antes, espero haya hecho lo correcto.

—Hiciste lo correcto Aoi-san —Mari le dio un ligero apretón en su mano como agradecimiento.

Kanan fue al área de recepción del hospital a solicitar las formas que requería llenar por parte de la escuela y después de llenarlas fue a hacer una visita rápida a su padre, nunca desperdiciaba una oportunidad para visitarlo, siempre era reconfortante verlo aunque fuera unos momentos. Cuando regresó a la habitación de Mari era pasada la medianoche y encontró a Aoi-san sentada en el asiento destinado a los familiares de los pacientes.

—Matsuura-sensei pensé que se había retirado ya, aunque la señorita O'hara me aseguró que usted no se iría sin despedirse —Aoi le sonrió y le hizo una seña para que tomara asiento a su lado.

—Si, lo siento, había bastante papelería pendiente —se disculpó Kanan sentándose a un lado de Aoi, la verdad era que se había quedado más tiempo del esperado con su padre.

—No es necesario que permanezca toda la noche, yo me puedo hacer cargo de la señorita O'hara —Aoi bajó la voz—, pero si me lo pregunta a mi, su presencia hace que la señorita esté más radiante y tranquila, tenía mucho tiempo que no la veía sonreír así a pesar de las difíciles circunstancias.

Kanan se sintió feliz de escuchar esas palabras viniendo de alguien cercana a Mari, el avance que sentía había tenido con la chica era real y se veía reflejado en acciones positivas aún con la situación complicada.

—Entonces supongo que no me puedo ir esta noche y de cualquier forma —miró el reloj en su muñeca—, es ya muy tarde para ir a casa —Kanan se levantó a buscar mantas que había en uno de los closets del cuarto además de un par de almohadas y se las ofreció a Aoi—. Con esto no será tan incómoda la noche.

—¿Ha pasado mucho tiempo en el hospital antes? —preguntó Aoi mientras se acomodaba una de las almohadas y se cubría con la manta.

—Un poco, sí —afirmó Kanan escuetamente.

—Gracias por salvar a la señorita O'hara —dijo Aoi haciendo una reverencia a Kanan—, me contó todo lo que pasó y fue un verdadero milagro que usted la sacara a tiempo del agua.

—No hay de qué —respondió Kanan—, no me lo hubiera perdonado nunca si algo le hubiera pasado estando en mi guardia.

—Aprecia mucho a la señorita, ¿verdad? —cuestionó Aoi con curiosidad.

—Como a todos mis estudiantes —contestó Kanan diciendo la verdad a medias—, Mari es alguien especial, que ha ido creciendo poco a poco desde que entró en el equipo y siendo honestas, al principio era un dolor de cabeza, pero el cambio en ella… es más que evidente —dijo con una sonrisa.

—Lo es sensei —concordó la mujer contenta de ver el afecto que Kanan parecía profesar a su niña—, ella me habla mucho de usted, también siente gran aprecio por su persona.

—No puedo evitar mi curiosidad y disculpa si es demasiado mi atrevimiento —decidió cambiar el tema—, pero, ¿por qué no acudieron los padres de Mari-san? Lo que sucedió fue muy delicado y pienso que cualquier padre estaría muy preocupado si algo así sucediera —Kanan había querido preguntar desde que vio a Aoi pero trató de no incomodar a la mujer.

—No estoy en posición de contarle mucho —dijo Aoi con recelo—, sin embargo es importante que sepa un poco de la señorita O'hara para que pueda entender porqué es como es —dio un hondo suspiro antes de iniciar—. La señora O'hara falleció cuando la niña aún era muy pequeña, quedando al cuidado de su padre, el señor O'hara no es un mal hombre, simplemente es un hombre de negocios y nunca se dio el tiempo de ver a su hija, atendía sus necesidades si —aclaró—, pero no estuvo ahí en todos los momentos en que la niña lo necesitó, es por eso que ella se fue revelando cada vez más fuerte que la anterior hasta que logró que la expulsaran del colegio en el extranjero.

—¿Y por esa razón regresó Mari-san a estudiar a Japón? —preguntó Kanan deduciendo que eso había sucedido.

—Fue algo para lo que no le quedó más opción, su padre le impuso un castigo del cual no estoy autorizada para hablar pero es una imposición bastante lamentable y la señorita encontró que estudiando podría posponer un poco el cruel destino que le fue dado —la voz de Aoi se escuchaba triste y melancólica.

—Por eso entró en rebeldía total —fue la conclusión de Kanan que se hundió debajo de la manta con el ceño fruncido.

—Así es, no es que ella sea de esa manera realmente, estoy segura que ya le ha dejado ver parte de su carácter divertido y brillante, así era ella todo el tiempo —un sonrisa se asomó en el rostro de Aoi—, y cuando habla de usted o del equipo de natación, regresa esa parte que tanto extraño de ella.

—La quieres mucho —afirmó Kanan girándose a ver a la mujer.

—Como si fuera mi hija —contestó Aoi con un tono entrañable—, es por eso que no quiero verla sufrir, me duele que le pasen estas cosas.

Estuvieron platicando por un rato más hasta que el sueño venció a Aoi y se quedó profundamente dormida. Para Kanan el sueño no vino tan fácil, la información proporcionada por la nana de Mari la había puesto a pensar en todas las cosas que su joven alumna había tenido que pasar para que ella fuera de esa manera. Eso explicaba mucho de su forma de ser.

Los minutos pasaron haciéndose horas y Kanan se estaba quedando dormida cuando un movimiento en la cama de Mari la alertó poniéndose de pie inmediatamente.

—Tranquila sensei , it's me —dijo Mari aun adormilada tratando de levantarse de la cama pero un jalón proveniente de la bolsa que contenía el suero se lo impidió, provocando un piquete de dolor que se reflejó en su rostro—, es sólo que tengo que ir al baño —peleó con la manguera.

—Permíteme ayudar —dijo Kanan acercándose a donde tenía la bolsa del suero colgado, haciendo algunos movimientos bloqueó el flujo del líquido para impedir algún tipo de sangrado, después bajó la bolsa del tripie y ayudó a Mari a bajarse de la cama ante la mirada atónita de la rubia.

—Sabe muy bien lo que hace sensei, ¿es alguna clase de médico o algo asi que deba saber? —preguntó Mari con curiosidad.

Kanan soltó una risita por lo bajo al ver el asombro de su alumna.

—No Mari-san, no soy médico ni nada, es sólo conocimiento general —Kanan comenzó a andar guiando el paso hasta el baño para darle algo de privacidad para que se acomodara la bata del hospital que dejaba al descubierto buena parte de su trasero.

Kanan entró al baño y en silencio colocó la bolsa en un gancho que se encontraba a un lado de la taza para que de ese modo la chica pudiera hacer sus necesidades sin que ella estuviera dentro.

—Usted sabe mucho del hospital —insistió Mari entrecerrando los ojos queriendo obtener más información de su hermética profesora—, pero esta bien si no me quiere contar más, tengo métodos infalibles para obtener información —se burló.

—Tus métodos no funcionaran señorita —le respondió Kanan divertida oineindi sus manos en su cintura.

—Ejem —dijo Mari tratando de llamar la atención de Kanan—, sé que soy irresistible y que tiene una oportunidad única de verme en paños menores y todo eso, pero me gustaría hacer mis necesidades a solas.

Kanan se puso completamente roja ante el comentario de Mari, había olvidado que tenía que salir del baño y ante su torpeza no le quedó más remedio que dejarla de manera estrepitosa.

—Avísame cuando termines —le dijo desde el otro lado de la puerta protegida por la barrera que no dejaba ver a Mari su vergüenza.

—Es usted so funny sensei —comentó Mari entre risas.

"Y muy linda" pensó para sí misma riéndose ligeramente.

Kanan ayudó a Mari de regreso a la cama y por accidente el nudo de la bata que traía se desató, a lo que Kanan corrió rápidamente a ayudarle pues desde su espalda hasta su trasero habían quedado escandalosamente descubiertos, hizo los nudos apresuradamente y trató de separarse pero Mari no se lo permitió pues tomó una de sus manos con agilidad pegando su espalda al cuerpo de Kanan.

—¿Le gusta lo que ve sensei? —preguntó Mari en un tono que puso muy nerviosa a Kanan.

—No juegues conmigo Mari-san —respondió Kanan desviando la mirada avergonzada tratando de zafarse del agarre de Mari.

—¿Quien dice que juego? —Mari se dio la vuelta y sus rostros quedaron muy cerca solo separados por centímetros.

Kanan se quedó helada ante los avances de Mari, su cuerpo quería reaccionar pero su cerebro estaba frito y no atinaba a hacer algún movimiento coherente, Mari empezó a acercarse aún más, sus manos empezaron a sudar presa del nerviosismo, Mari se acercó hasta su oreja en donde con un susurro le habló.

It's joke! —rompió en risas tras ver la cara de Kanan que era literalmente un poema—. Le dije que tenía mis métodos —Mari caminó directo a la cama dejando a Kanan con una cara que era verdaderamente poética.

—Eres muy mañosa Mari-san —finalmente contestó Kanan enojada mientras acomodaba la bolsita del suero en el tripié.

—Tómelo con calma sensei —respondió Mari entre risas.

Después de eso estuvieron hablando de diversas cosas en una plática que se prolongó hasta que los primeros rayos de sol anunciaron el inicio del día.

—Ya va a venir la visita matutina —dijo Kanan mirando su reloj—, iré a tomar un café en lo que te revisan Mari-san, si despierta Hagi-san dile que estaré en la cafetería.

—¿Eh? ¿cuáles visitas? —preguntó Mari que no sabía a qué se refería su sensei.

—Vi-si-ta —aclaró Kanan—, es la primera visita médica del día, de eso depende si te dejan salir hoy a casa o no.

—Como dije, usted sabe mucho del funcionamiento de este lugar —dijo Mari aún con reservas—. De cualquier forma sensei, muchas gracias por no dejarme sola, disfruté mucho de su compañía.

—No te dejaría sola en un momento así Mari-san —respondió Kanan con honestidad—, yo también disfruté de la tuya… y de la de Hagi-san —se apresuró a agregar—, regreso en un momento.

Kanan salió de la habitación dispuesta a iniciar su mañana con un delicioso café como era su costumbre así que se dirigió hacia la cafetería.

—Sensei —escuchó que le llamó un hombre muy apuesto que caminaba por el pasillo dirigiéndose hacia la habitación de Mari.

—Buenos días —saludó Kanan—, ¿es usted familiar de O'hara Mari-san?

—Griffin Aris —dijo el hombre haciendo una reverencia—, soy su prometido.

Las palabras habían causado un vuelco en el corazón de Kanan, un vacío se había apoderado de su estómago y una pequeña punzada empezó a molestarle en el pecho.

—¡Oh, mucho gusto! —trató de disimular su sorpresa—. Soy Matsuura Kanan, profesora de Mari-san.

—¿Como se encuentra Mari-san? Estaba fuera de la ciudad y acudí en cuanto supe del percance —dijo el hombre con gran preocupación en la voz.

—Ella está bien ahora, sólo la tienen en observación, probablemente la dejen salir hoy por la tarde —informó Kanan.

—Ya veo, muchas gracias por su cuidados sensei, ¿me permitiría hablar con usted un momento? —preguntó haciéndose evidente su marcado acento inglés.

—Si claro, iba de camino a la cafetería. ¿Le gustaría acompañarme? —preguntó Kanan cortésmente.

—Un placer sensei —dijo haciendo señas para que fuera ella quien guiará el camino—, después de usted.

Kanan empezó a caminar prácticamente en piloto automático pues sus pensamientos estaban a miles de kilómetros de distancia. "¿Por qué no se había dado cuenta que ésto era lo que le pasaba a Mari? ¿Por qué le molestaba tanto que ella tuviera ya un compromiso con alguien? ¿Era ésto lo que Mari ocultaba con tanto recelo? ¿Entonces por qué lloraba aquella noche en la playa? ¿Griffin-san es una buena persona?" Todas estas preguntas pasaban rápidamente por su cabeza, quería saber más sobre ésta persona y aprovecharía esta oportunidad para hacerlo.

Se sentaron en una de las mesas que estaban cercanas a la ventana y ordenaron un café para cada quien. Kanan no pudo evitar observar al individuo sentado frente a ella de pies a cabeza. Era un hombre apuesto, probablemente alrededor de los 30 años, extranjero definitivamente, por su forma de vestir podía ver que era elegante y probablemente muy acaudalado, tenía ojos verdes que contrastaban con su castaño cabello, delgado aunque por su complexión se veía que se ejercitaba regularmente.

—Dígame entonces, ¿de qué quería hablar? —preguntó Kanan finalmente rompiendo el silencio entre ellos.

—He estado muy preocupado por Mari-san —expresó el inglés—, tiene semanas que la he visto mal. Ha estado extraña y cortante con su familia, su padre es quien se lleva la peor parte, y recientemente he notado que se ha alejado de mí a pesar de todos mis esfuerzos por mantenerla feliz, ella no me lo permite. ¿Ha notado usted algún cambio en su comportamiento recientemente?

—Sí claro, en las últimas semanas todos sus profesores hemos notado un cambio en ella, se esfuerza cada día más por encajar con sus compañeras y está haciendo un esfuerzo aún mayor por sacar su mayor potencial en la natación, pero todos los cambios que hemos notado han sido positivos —explicó Kanan con el tono serio que utilizaba cuando hablaba con los familiares de sus alumnas.

—Entonces sólo ha empeorado en casa—dijo con pesar actuando realmente afligido—, tanto su padre como yo hemos intentado acercarnos pero Mari-san nos rechaza, ella tiene tantas responsabilidades como heredera de la familia O'hara que no puedo evitar pensar que a veces desperdicia su potencial —la cara de Kanan se mantenía neutral ante los comentarios del desconocido—. No me malinterprete, es muy bueno lo que hace en el equipo pero tiene tanta carga encima, que siento que a veces es demasiado para ella, es por eso que he tratado de convencerla para que deje al equipo pero Mari-san puede ser muy terca cuando se lo propone.

—¿Entonces todo esto pudo haberse presentado por el estrés tan grande al que ha estado sometida? —preguntó Kanan consternada—. Yo no sabía que tenía toda esa carga encima, de haber sabido no la hubiera presionado tanto.

—Es por eso que he estado tan preocupado, además tengo entendido que tienen una competencia próxima y temo por su salud —Aris mostraba gran preocupación por la chica y Kanan empezaba a pensar que lo mejor sería dejar descansar a Mari para no empeorar su situación.

—En eso si podría ayudar, quitarle algo de presión del equipo para que pueda ocuparse de sus problemas en casa —aunque era doloroso para Kanan desprenderse de Mari y las esperanzas que albergaba en ella, no le importaba si era por el bienestar de su alumna.

—Le agradezco su ayuda sensei, Mari-san es lo que más quiero en este mundo y no podría vivir si algo le pasara y yo no hubiese hecho nada para evitarlo —dijo el hombre con voz tan melosa que le produjo náuseas a Kanan.

—Bueno, si eso era todo, me tengo que retirar —dijo Kanan levantándose seguida por Aris—, me despide de Mari-san por favor.

—Si claro sensei, un gusto conocerla —hizo una reverencia antes de que Kanan saliera del lugar.

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Durante la visita matutina los médicos informaron a Mari que se podría ir a casa ese mismo día. Todos sus análisis habían salido normales y ya que no presentó ninguna eventualidad durante la noche, estaría libre para irse al medio dia. Mari envió a Aoi-san a casa para que buscara ropa y algunas otras cosas que necesitaba. Estaba impaciente por el regreso de Kanan, a pesar de las circunstancias había disfrutado el tiempo que pasó con ella, no fue inesperado pero le sorprendía lo cómoda y tranquila que se sentía en su presencia a diferencia de cómo la hacía sentir en un inicio cuando la conoció.

La puerta de la habitación se abrió sin previo aviso y el corazón de Mari se detuvo al ver que no se trataba de Kanan sino de su horrible prometido que entró a la habitación con una sonrisa maliciosa en el rostro.

—Buenos días Mari-chan —dijo Aris al ver la expresión en la cara de su prometida.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Mari con repugnancia.

—Cuidar de mi hermosa futuro esposa, por supuesto tontita —el hombre hablaba con un tono de voz mucho más meloso que el que usaba siempre con ella.

—¿Quien te dijo que estaba aquí? —Mari miraba insistentemente hacia la puerta con la esperanza de que Kanan regresara en cualquier momento.

—¿Estas esperando que regrese esa ricura de maestra que tanto te gusta? —cuestionó Aris sentándose en la orilla de la cama haciendo que Mari recogiera sus piernas y se moviera hasta la esquina—. Ni te molestes, ella ya se fue —un nudo se hizo en la garganta de Mari—, tuvimos una interesante plática y la protagonista fuiste tú mi querida Mari-chan —Aris se acercó hacia ella y la tomó por las muñecas con gran fuerza acercándose lo suficiente para tratar de robar un beso que Mari no permitió mordiendolo en el labio.

—¿Qué le dijiste hijo de puta? Te dije que la dejaras en paz —Mari había olvidado que estaba en el hospital y levantó la voz tanto que una enfermera entró al cuarto para verificar que todo estuviera bien pero Aris haciendo uso de su galanura la despidió sin levantar sospechas.

—La cosa Mari-chan es que tú eres mía —trató de acariciar su cabello pero Mari aun encuclillada como se encontraba le dio un manazo desviando su mano, obteniendo una sonrisa en respuesta—, pero insistes en alejarte de mi y si sigues así, no me quedará otra más que quitarte las cosas que más quieras hasta que entiendas que sólo conmigo podrás ser feliz.

—¿Qué clase de cerebro retorcido y enfermo tienes? —preguntó Mari con odio en la voz—. Solo déjame y deja a mi sensei en paz.

—Te lo dije Mari-chan, yo siempre tengo lo que quiero y si tú no me lo das entonces lo tomaré de ella —Aris saboreó sus labios con lascivia.

—No te atrevas a acercarte a ella o si no…

—O si no, ¿qué harás? —preguntó cínicamente el hombre—. ¿Tanto te gusta tu maestrita?

—Ella no me gusta —aclaró Mari con nerviosismo—, es sólo que ha sido muy paciente y buena conmigo.

—¡No lo niegues Mari-chan! Tu padre me contó sobre las aventuras que tuviste en el colegio con tus amiguitas, es lo que más me gustó de ti, lo desviada que estás —rompió en una estridente risa—, puedo ver cuanto te gusta, cómo te la comes con la mirada. ¡Y como no! Si es hermosa en verdad, tiene un cuerpo que ufff… disfrutaré tanto cuando la haga mía.

—¡Lárgate de aquí! ¡Lárgate de aquí en este momento, no te quiero ver más! —Mari se había puesto de pie y quería salir corriendo a toda prisa, pero el suero que aún no le habían retirado se lo impedía.

La enfermera los interrumpió por segunda ocasión solo que ahora no se retiró, tenía las indicaciones que los médicos habían dejado para Mari y se dispuso a cumplirlas, pidiéndole al hombre que esperara fuera de la habitación.

—Te veré en casa Mari-chan —dijo el inglés con melosidad en la voz al salir de la habitación dejando a Mari trabada del coraje y muy preocupada por lo que él pudiera hacerle a Kanan.

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Kanan salió del hospital con la cabeza hecha un lio. Era tanto su desconcierto que incluso olvidó que le dijo a su papá que pasaría a verlo antes de irse a casa. Caminaba prácticamente sin rumbo, a pesar de haber pasado toda la noche despierta el sueño era la última de sus preocupaciones.

Sin darse cuenta sus pies la llevaron al único lugar en donde se podría desahogar. Terminó parada frente a la casa Kurosawa y ahora se debatía entre molestar a su amiga tan temprano o seguir su camino directo a casa. El día anterior con tanto movimiento olvidó avisarle lo que había pasado y ahora tendría que contarle todo desde el inicio pero si no lo hacía probablemente ni siquiera podría conciliar el sueño. Con esto último en mente finalmente se decidió por llamar a la puerta.

Unos minutos después de tocar, una de las sirvientas de la familia abrió la puerta como de costumbre. Kanan se disculpó por molestar en tan inconveniente horario, pero siendo ella ya conocida amiga de Dia, no tuvieron reparos en dejarla pasar. La dejaron esperando en el recibidor en lo que iban a buscar a Dia.

Unos minutos después la hicieron pasar hasta la habitación de Dia. Su amiga algo adormilada y malhumorada le dio la bienvenida aún con la pijama puesta. En cuanto la vio supo que algo malo pasaba. Kanan traía oscuras manchas bajos sus ojos pero no eran sólo de cansancio, era como si una sombra se hubiera posado sobre ella oscureciendo su gentil semblante.

—Kanan, ¿pasó algo? ¿Estás bien? ¿Papá está bien? —preguntó Dia preocupada olvidando el sueño que había estado sintiendo segundos antes.

—Si, tranquila, papá está bien —se apresuró a tranquilizarla—, aunque si pasó algo ayer —dijo Kanan con pesar.

—Ven, siéntate —la jaló Dia hasta su cama sentándose en el borde.

—Perdón por venir sin avisar —dijo Kanan dejándose caer en la cama junto a su amiga—, y a esta hora, la verdad ni lo pensé pero ahora que lo medito tus padres podrían verme y entonces te causaría un problema, creo que sería mejor que me fuera —su voz sonaba algo rígida y apagada.

—No te preocupes por eso, ellos no están de cualquier manera, salieron de viaje hace una semana y probablemente no vuelvan hasta dentro de otras dos o tres, la verdad que ya ni sé cuando están y no están —aclaró Dia tratando de tranquilizarla—, ahora si cuéntame ¿qué fue lo que pasó? —la tomó de la mano para ayudar a calmarla.

Dia conocía muy bien a Kanan, ella era prácticamente lo opuesto a sí misma. Cuando Kanan se alteraba o se sentía mal, ella no lo reflejaba haciendo grandes dramas, incluso podía no decir nada y esa era la señal de alarma, Kanan era una persona mucho más introspectiva que ella, pero después de conocerla por tanto tiempo, sabía cuando Kanan entraba en uno de esos episodios y sobretodo cuándo necesitaba ayuda para salir de ellos.

—Se trata de O'hara-san —dijo Kanan con voz profunda.

—Claro que sí —respondió Dia con ironía ante la mirada fulminante de Kanan—, perdón perdón, tenía que decirlo, ya continua, no te interrumpo más.

—Durante la práctica de ayer, o más bien al término de la práctica fui llamada a la dirección escolar por lo que me ausenté por unos minutos, al regreso encontré que una persona se estaba ahogando en la alberca y lógicamente corrí a ayudarla. Sentí nuevamente aquella horrible sensación que sólo una vez en la vida había tenido el desagrado de conocer al darme cuenta que era Mari-san la que se estaba ahogando y para cuándo la saqué del agua, la chica ya no respiraba.

—¡¿Qué?! ¿Por qué no me avisaste antes Kanan? Yo… dios… lo siento tanto —Dia se había alterado tanto por el relato de su amiga que no la había dejado terminar deduciendo por adelantado.

—¡Ella no está muerta! —se apresuró a aclarar Kanan—. Ya no me interrumpas.

—Lo siento lo siento, mi error, ya me callo —dijo Dia acariciando aún la mano de Kanan.

—Le di algo de reanimación y regresó luego de unos minutos, después de eso llegó la ambulancia y la acompañé al hospital. Me quedé toda la noche y bueno solo una mujer del servicio de su familia llegó a cuidarla y me explicó que su papá no podría acudir a verla. ¿Puedes creerlo? Su hija casi se muere y él manda a alguien del servicio a ver por ella. ¡¿Qué clase de padre hace eso?! —espetó Kanan indignada y molesta.

Dia acarició su espalda para relajar su enojo y que siguiera hablando hasta sacar todo su coraje.

—Ella está bien ahora —se sonrojo al recordar los sucesos de la noche—, pero en la mañana, cuando salí a tomar un café me encontré con... —titubeó un poco, la simple idea le formaba un nudo en la garganta—, su prometido.

—¿Está comprometida? ¿Cómo prometida para casarse? —preguntó Dia con incredulidad.

—Si de esa clase —dijo Kanan echándose hacia atrás para terminar de acostarse en la cama—, y me pareció una buena persona, incluso me pidió hablar sobre Mari, al parecer ha estado cargando demasiado estrés y ahora pienso que lo que le pasó es total y completamente mi culpa —se llevó las manos a la cara cubriendo sus ojos.

—Eso no es verdad Kanan y lo sabes —dijo Día comprensivamente acostándose a su lado—, lo que pasó fue un accidente y tú no tienes la culpa de nada.

—Los médicos dijeron que Mari-san estaba deshidratada, fue por todo el entrenamiento que la he obligado a hacer, es mi culpa —Kanan empezaba a externar lo que verdaderamente estaba sintiendo y Día sabía que estaba apunto de quebrarse por lo que la abrazó a pesar de la reticencia de Kanan a aceptar el abrazo.

—No hay forma de que eso haya sido tu culpa, amiga mía, y no dejaré que cargues con eso también, fue algo que le pudo pasar a cualquiera y por fortuna no pasó a mayores, Mari-san estara bien y podrán seguir entrenando para la competencia —Dia empezó a acariciar su cabello ayudando a relajar su cuerpo.

—Respecto a eso —dudó Kanan—, no la incluiré en la lista de participantes para la carrera.

—¿Por qué no? —preguntó Dia separándose de su cuerpo.

—Porque su prometido dijo que ella estaba muy agotada y que tenía problemas en casa con los cuales tenía que lidiar —explicó Kanan con algo de tristeza.

—¡Claro que está agotada, ha estado partiéndose el alma para estar lista para la competencia! —dijo Dia exaltada sorprendiendo a Kanan que no pensó que se pondría de su lado—. No le puedes hacer eso Kanan, si ella te lo hubiera pedido está bien pero estás tomando la decisión basada en una plática que tuviste con un desconocido, al menos habla con ella primero.

—¡No! —respondió Kanan abruptamente poniéndose de pie y alzando la voz—. Esto pasó por mi culpa y lo tengo que arreglar.

—¡Pero fue un accidente! —dijo Día poniéndose de pie también—. Todo esto lo haces por su estúpido prometido.

—Eso no tiene nada que ver —respondió Kanan cruzándose de brazos enfurruñada.

Su plática fue interrumpida por suaves golpes en la puerta que apenas alcanzaron a oír. Dia se apresuró a abrir de golpe aún molesta por la plática con su amiga.

—Pedí que no nos molestaran —dijo Día abriendo la puerta intempestivamente.

—¡Lo siento mucho Dia-sensei! —dijo Hanamaru muy apenada haciendo una reverencia.

—Hanamaru-san, lo siento, yo no sabía que eras tú —respondió Dia tratando de evitar que Hanamaru viera que Kanan estaba dentro de su habitación pero eso solo lo hizo más evidente.

—Veo que está ocupada, creo que mejor me iré a casa —dijo la chica con algo de tristeza en la voz.

—¡No, espera! No puedes irte, tenemos mucho trabajo por delante, el viernes es la fecha límite para el envío del trabajo y este es el último fin de semana antes de eso, acordamos trabajar todo el fin de semana —Dia sonaba patética hasta para sí misma.

—Lo sé, pero es evidente que Kanan-sensei la necesita ahora mismo —incluso para Hanamaru que no tenía tanto contacto con Kanan podía notar que algo no andaba bien con ella—, no pasa nada Dia-sama, iré a casa a darme un baño, haré algunos quehaceres en el templo y regresaré por la tarde, ¿está bien con eso sensei?

—Eso está muy bien, gracias Maru-san —expresó Dia queriéndose esconder bajo la tierra, Kanan había oído toda la conversación y seguramente la molestaría por ello—, te veo en la tarde entonces.

—Si —Hanamaru se dirigió hacia Kanan—, buenos días sensei, me retiro, con permiso —hizo una reverencia antes de retirarse y Día no cerró la puerta hasta que perdió de vista a Hanamaru.

—No sabía que ya estabas durmiendo con ella —dijo Kanan tratando de molestarla.

—¡Shhhh! Calla mujer, no digas esas cosas que te pueden oir —la calló Dia con la exaltación de siempre—, no estoy durmiendo con ella, estamos trabajando en la novela, sólo que ayer terminamos muy tarde y se quedó a dormir en el cuarto de Ruby.

—Pero hubieras preferido que te hiciera compañía aquí, ¿no? En esta cama, calentandote en una fría noche —Kanan lo decía completamente en broma pero la sola idea hizo que Dia perdiera completamente la cabeza y se pusiera tan roja como era posible.

—No estábamos hablando de mí —dijo finalmente recomponiendose—, creo que tienes que hablar con O'hara-san antes de tomar una decisión tan importante Kanan —retomó su plática—, puede ser contraproducente que hagas algo de esa naturaleza a sus espaldas, ella ha avanzado mucho en la escuela y eso no solo lo digo yo, todos los maestros que han tratado con ella ya lo vienen comentando.

—La decisión está tomada Dia, el lunes entregaré la lista a la directora —puntualizó Kanan decidida.

—Es una decisión equivocada, solo espero que no te arrepientas de ello después —Dia entendía lo que su amiga estaba sintiendo pero la terquedad de Kanan podía ser inquebrantable y ella lo sabía bien—. ¿Quieres quedarte a dormir un rato? —preguntó Día recordando que su amiga no había dormido nada en toda la noche.

—¿Dormirías conmigo? —preguntó Kanan con picardía ante el sonrojo de Día.

—Si hablamos de sólo dormir entonces eso es un sí pero si quieres otra cosa entonces la respuesta es no —dijo Dia abrazando a Kanan—, ya no podemos hacer esas cosas.

—Porque tu pequeña noviecita se enojaría —le respondió Kanan dándole una mordida en la oreja.

—¡Oye! Ella no es mi novia —dijo apenada—, pero no se siente bien seguir haciendo esas cosas si cada una está interesada en alguien más.

—Entonces imagino que un beso está fuera de cuestión —dijo Kanan tomándola provocadoramente por la cintura.

—Bueno, es solo un beso, eso no quiere decir nada —sonrió Dia acercándose para probar el delicioso sabor de los labios de Kanan.

Kanan la besó al principio con suavidad pero poco a poco fue profundizando abriéndose paso con su húmeda lengua provocando con pequeñas mordidas en su labio inferior que hacían que Día se estremeciera bajo sus brazos, cuando las manos de Dia empezaron a vagar por debajo de su ropa, Kanan supo que era hora de detenerse si no quería que llegaran a más.

—Tengo que irme —dijo Kanan algo acalorada.

—¿Segura? Podrías quedarte a dormir… si quieres —respondió Dia sin soltarla.

—Sabes que si me quedo no nos podremos detener —explicó Kanan nuevamente—, pero gracias por escucharme, me hiciste falta.

—Solo porque eres una tonta que no me quiso llamar ayer, pude haberte hecho compañía, no tenías que pasar por todo eso tú sola —respondió Día mirándola fijamente a los ojos.

—Yo lo sé, es solo que no te quise molestar ahora que por fin has echado a andar tu proyecto con esa niña —dijo Kanan recargando su frente en la de Dia—, estoy feliz por ustedes, no lo heches a perder —le dio un último beso en los labios antes de soltarla.

—No hay nada entre nosotras —le aclaró Día nuevamente.

—Ahora no, pero es obvio que le gustas y ella te gusta, más adelante podrían tener algo —dijo Kanan con algo de tristeza.

Día la envolvió en un abrazo y no la soltó hasta que notó que se hubiera relajado.

—Te quiero Kanan, no me gusta verte así —le susurro al oído antes de soltarla.

—Estaré bien, iré a casa a tratar de dormir, gracias por todo Dia, sabes que también te quiero —finalizó Kanan con tristeza en su mirada.

Kanan salió con rumbo a casa pero no pudo dejar de preguntarse si Mari ya había sido dada de alta y lamentó haberse retirado antes de saber eso. Pensó que no podía solo llegar al hotel sin avisar, Mari estaría ocupada con las atenciones de su prometido y sería descortés interrumpir. Por más que luchaba contra la idea no logró quedarse en paz sin saber qué había pasado.

Sacó su celular y marcó el número de Watanabe You, ella seguro podría darle una vuelta a Mari, ya que es su amiga y eso, no es que fuera a utilizarla para obtener esa información que tan desesperadamente necesitaba.

—¿You-chan? —le habló al teléfono en cuanto contestaron.

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