Capítulo 15

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: ¡Por fin está listo el capi! Ya se que prometí hacerlo semanal pero nos retrasamos un día. Sorry de nuevo, la vida de Godínez no nos permite hacer las cosas más rápido. Por otro lado creo que es el capi más largo que he escrito (con ayuda por supuesto de Mag Max) y espero sea de su agrado y compense un poco la tardanza. Creo que ya por fin puedo decir que los ships han zarpado y me enkokora. Gracias por seguir la historia y muchas gracias por sus comentarios. No prometeré nada para la próxima semana pero de qué tendrán capítulo lo tendrán solo no diré que día para no quedarles mal. Sin más les dejo en compañía de la OTP.

Mag Max Kuv Bigotes: Solo diré que este capítulo me encanta y se vienen cosas mejores. Aún sigo algo sad, a ratos se quita y me devuelve la fe en la humanidad y a ratos la vuelve a tirar cuando veo cosas sin sentido. Mi novia, autora de este fic, me dice que soy una drama Queen pero ya la quiero ver en un rato cuando me dé la razón...

~•~

Kanan se mantuvo mirando la puerta por varios minutos después de que se quedó sola en la habitación. Tuvo que sentarse en la silla de la improvisada oficina pues la intensidad de las emociones era demasiado para ella, tenía que procesar todo lo que había sucedido.

"¿Qué acaba de pasar?" Era el único pensamiento que rondaba por su cabeza seguido por la escena protagonizada con Mari una y otra vez, incluso en cámara lenta. Al recordarlo, como una pequeña tortura, podía revivir la sensación del calor del cuerpo de Mari contra el suyo, lo tibio de su aliento, la fiereza de sus sentimientos, todo lo que se habían podido comunicar sin palabras con sólo ese toque.

Desde que terminó su relación con Dia no había sentido nada igual por nadie más, ni siquiera en sus relaciones esporádicas con alguna chica durante la universidad. Si bien era cierto que aún tenía sus encuentros ocasionales con Dia, esos besos no eran en nada parecidos a lo que acababa de compartir con Mari. Si tuviera que clasificarlos de alguna manera estaban en los extremos de la escala imaginaria e irreal donde podía ponerlos.

La puerta de la oficina se abrió abruptamente produciendo un sonido sordo y profundo cuando está golpeó contra la pared al abrirse por completo dejando pasar a Dia quien no se molestó en tocar la puerta. Ella estaba molesta y no tenía reparos en hacerlo notar sin ningún reparo.

—¡No puedes hacer eso Kanan! —espetó Dia en voz fuerte y clara, sacudiendo a Kanan fuera de su estado catatónico que a pesar de todo el escándalo y los aspavientos de su exnovia no había reaccionado ni un poco.

—¿Qué cosa? —respondió Kanan nerviosa pensando lo peor, ¿acaso Dia la había visto besar a Mari?

—Restarme autoridad frente a mis estudiantes —dijo aún sin calmarse—, de esa manera pierdo toda credibilidad ante ellos, en especial con esa alumna problemática —explicó Dia sentándose sobre el escritorio de Kanan cruzando los brazos y con mala cara.

—Lo siento —dijo Kanan casi en un susurro agachando la cabeza.

—¿Qué? —preguntó Dia que apenas la había oído—. ¿Sólo dirás eso? ¿No piensas explicarme qué rayos pasó? Acabo de ver salir a O'hara Mari bañada en lágrimas huyendo a toda prisa de aquí —mantuvo su pose ahora frunciendo las cejas.

El corazón de Kanan se estrujó al escuchar eso. Abrió la boca para decir algo pero ninguna palabra salió. Aún estaba en shock consecuencia de sus acciones reprobables con su alumna. Dia la dejó unos segundos para que aclarara su mente y pudiera hablar.

—¿Ella iba bañada en lágrimas? —cuestionó con preocupación poniéndose de pie dándole la espalda a Dia, esa fue la única cosa que salió de su boca, primero era la preocupación por ella, Mari.

—Bueno bañada en lágrimas creo que es decir demasiado —trató de componer Dia que tal vez había exagerado un poco como era su costumbre—, eran más bien unas cuantas lágrimas que escurrían por sus mejillas…

Kanan suspiró profundamente tomando valor para decir lo que tenía que decir o su cabeza iba a explotar. Tomó aire profundamente.

—La besé —dijo escuetamente soltando la larga respiración contenida.

—¿A quien? —preguntó Dia con inocencia parpadeando en exceso para después abrir los ojos lo más que sus párpados se lo permitieron.

—A veces eres tan densa mujer —rodó sus ojos violeta Kanan parándose frente a ella tomandola por los hombros sacudiendola para sacarla de su estupor—, besé a Mari.

Dia llevó ambas manos a su boca denotando sorpresa por la noticia pero mayoritariamente preocupación.

—Kanan pero… —se quedó sin habla.

—No digas nada, sé que tan malo es lo que acabo de hacer, no sé cómo pasó, en un minuto estábamos hablando y derrepente todo explotó y no pude contenerme —los ojos de Kanan se habían entornado recordando el momento que a pesar de todo era confuso en algunos puntos—, aunque ahora que lo pienso no sé si ella fue la que me besó a mi.

—Explícate —dijo Dia con gran seriedad en la voz tratando de entender.

—Como te dije hace rato, todo había sido mi culpa, lo que platicamos el sábado —Kanan empezó a caminar de un lado al otro de la oficina para poner a su cuerpo a trabajar y ordenar mejor sus ideas—, la decisión de dejar a Mari fuera del equipo, ella me fue a ver el domingo a mi casa —en la cara de Dia se formuló la pregunta que Kanan supo reconocer—, You le dijo donde vivo —agregó rápidamente a lo que Dia asintió asimilando la información y pidiéndole continuar—. Vio las hojas que había hecho para entregar a la dirección en donde la excluía del equipo —la mirada de Dia era reprobatoria totalmente a las acciones de su amiga—. Como era de esperarse, no me dejó explicar nada e incluso el día de hoy no se presentó al entrenamiento matutino.

—Lógicamente —interrumpió Dia poniéndose de pie, si ella tendía a exagerar, Kanan tendía a tomar decisiones por los demás.

—Sí, lógicamente —estuvo de acuerdo Kanan repitiendo lo que acababa de decir la otra chica—, cuando las encontré en la dirección justo acababa de entregar la lista final a la directora en dónde además de incluir a Mari en el equipo de competencia, la nombró co-capitana del equipo.

—Un buen detalle de tu parte —expresó Dia—, pero obviamente para la señorita rubia eso no sería suficiente. ¿Querias comprarla acaso para conseguir su perdón y enmendarte?

—No, claro que no y me lo dejó muy claro cuando le mostré la lista —dijo Kanan con tristeza completamente abatida.

—Entiendo todo eso Kanan, siendo fríos con el asunto —aclaro—, pero ¿qué va de nombrarla co-capitana de tu equipo a besarla? ¿Cómo rayos pasó eso? —Kanan solo se rascó la nuca.

—Es que eso es lo que no sé —respondió con sinceridad encogiéndose de hombros—. Ella empezó a presionarme tanto que no me pude contener más, la arrincone contra la puerta —señaló el lugar en el cual sus recuerdos le decían que había sucedido todo—, justo antes de besarla, me arrepentí, pero sentí un jalón que no me dejó separarme de ella y luego bueno, todo es historia —concluyó Kanan recargándose en el hombro de su amiga, ahora era claro para ella lo que había pasado—. Esa chica me descontrola totalmente Dia, tu sabes que no soy así.

Trato de justificarse y Dia dio suaves palmadas en la cabeza de su amiga para calmarla y darle la razón.

—Matsuura Kanan has encontrado la horma de tu zapato —pronunció solemne como alguien que hace los honores en un funeral.

—Lo sé, es por eso que estoy tan asustada —dijo dando un hondo suspiro que la hizo temblar—, y vienes y me dices que la viste llorar y no tengo idea de qué hacer ahora con ella.

—Tienes un gran problema entre manos, pero sabes que estaré ahí para ti, para apoyarte —la abrazó con fuerza y Kanan se abandonó en ese abrazo—, solo no me dejes en mal de nuevo con mis estudiantes —le dió una palmada en la cabeza como castigo.

—¿Crees que le diga a alguien lo que pasó? —la idea no se le había ocurrido pero ahora estaba más que preocupada por ello, eso sería terrible para su posición en la escuela.

—Esperemos que no, si es así entonces tu problema será mil veces más serio —cuando se trataba de ser empática, Dia podría ser muy cruda para decir las cosas.

—Gracias —contestó con sarcasmo—, ahora si estoy muy preocupada —se desplomó Kanan en la silla llevándose las manos a la cara con desesperación.

—Tranquila, no creo que lo haga, ella también lleva las de perder, debe estar tan conmocionada como tú —intento componer las cosas viéndolo desde la otra parte involucrada.

—Eso espero, no quiero dejar todavía este trabajo —finalizó Kanan con los ánimos en el suelo.

~•~

La cabeza de Mari se la pasó dando vueltas durante todas las clases restantes sin poder concentrarse en nada. Estaba ahí pero su mente se había quedado en el momento en el que había besado a Kanan. Había sido tan inesperado pero a la vez tan reconfortante que ahora deseaba más de esa droga embriagante que le aceleraba el corazón y la volvía irracional.

¿Aceptar o no aceptar regresar al equipo? Esa era la única pregunta importante que se tenía que contestar por ahora, las otras podían esperan un poco más. Si aceptaba regresar significaba que también estaba aceptando la disculpa de Kanan que, honestamente, esa cuestión se sentía ya bastante lejana, pues en sus adentros ya la había perdonado. Si no aceptaba entonces prácticamente estaba dejando al equipo y de esa manera la distancia con Kanan se incrementaría. "¡No! Cualquier cosa menos eso."

You y Riko la escoltaron a la clase casi como sus guardaespaldas, no dijeron mucho pero su comportamiento era algo sospechoso o al menos eso le pareció. La actitud de Riko con ella había cambiado gracias a la visita que le hicieron el fin de semana. Riko se había disculpado por haberle dicho cosas tan feas y para ella ya no era tan divertido molestar a alguien que le había mostrado cordialidad y en cierto modo ¿amistad? Bueno eso era ir lejos, solo que y ya no era tan arpía como siempre. Ambas chicas habían bajado sus defensas y aunque aun estaba muy lejos de llamarla amiga, al menos ya la toleraba lo suficiente.

Mari empezó a sentir nerviosismo conforme se acercaba el momento de ver a su sensei de nuevo. Algo había cambiado dentro de ella, sentía la urgencia de ver a Kanan, de tocarla, de estar cerca, ¿de besarla? Definitivamente eso también, pero entendía lo complicado de la situación que tenían las dos. Si bien era cierto que ambas tienen sentimientos que no pueden explicar, también era cierto que tienen obstáculos que no son tan fáciles de superar debido a los lugares en los que estaban actualmente.

El corazón de Mari empezó a hacer cosas graciosas en cuanto vio a Kanan saliendo de su oficina, latía incontrolable como un loco. Los recuerdos se generaron rápidamente en el fondo de su mente sintiendo un repentino e inesperado bochorno en su cuerpo. Sus pies empezaron a moverse de manera inconsciente en dirección de Kanan, estuvo a punto de arrepentirse pero en cuanto sus miradas se cruzaron, supo que era demasiado tarde para echarse atrás. Había sido atraída como las abejas a la miel.

—Mari-san —dijo Kanan en forma de saludo sonriendo más de la cuenta sacando de balance a la rubia—. ¿Cómo estas?

—Shiny! Sensei —respondió Mari con una tímida sonrisa hipnotizada por la blanca dentadura de Kanan.

—Entonces Mari-san, ¿aceptaras mi propuesta? —preguntó Kanan algo nerviosa, eso se notó por la forma en que su brillante sonrisa se hizo pequeña hasta convertirse en un gesto de ligero temor.

—Propuestas indecentes no acepto sensei —respondió Mari con picardía recobrando el control de sí misma exacerbando el evidente nerviosismo de Kanan que desvío la mirada pasando sus manos a su espalda y patentado el suelo con una pierna—, pero si acepto ser co-capitana del equipo —concluyó guiñandole un ojo y dándose la vuelta para reunirse con Riko y You dejándola desubicada.

"Todo está bien" pensó Kanan luego de ese intercambio extraño entre las dos. Llamó al equipo para darles el anuncio que habían estado esperando sobre las futuras competencias. La noticia del accidente de Mari se había regado como pólvora y prácticamente para este momento todas estaban enteradas y se había colado a la cabeza de la lista de cosas que deseaban saber. Nadie puso objeción al dejar a Mari como co-capitana del equipo y las energías de todas estaban al máximo. Con sólo una semana por delante antes del gran día, todas estaban rebosantes de motivación prácticamente brincando sobre sus pies a cada paso.

Mari no dejaba de mirar a Kanan, en parte para no perder detalle de sus indicaciones pero más que nada porque la entrenadora había decidido unirse al equipo para nadar y el traje de baño que escogió le quedaba, resumido en una palabra, perfecto.

Por su parte Kanan sentía las miradas insistentes de Mari sobre ella, pero no quería hacer contacto visual por ningún motivo aunque no podía sentirse ligeramente halagada. Sentía que si voltaba a ver a Mari entonces delataría al equipo lo que acababa de pasar y no podría contenerse de ir por ella y besarla de nuevo.

Al término de la práctica Mari y You se quedaron como todos los días para dar el extra, sólo que por ser una semana especial Riko había pedido permiso en las clases de piano para terminar de prepararse con ellas. Las tres chicas dieron el máximo y Kanan en esta ocasión no se despegó de la alberca, no quería más sorpresas desagradables.

Después de un productivo día You invitó a Mari y a Riko a ir al café pero Mari declinó la oferta argumentando que era mejor dejar a las tortolitas solas, pretexto usado porque en realidad moría de ganas de quedarse a solas con Kanan otra vez. Tan pronto estuvo segura que las chicas se habían retirado, se apresuró a interceptar a su sensei antes de que se fuera a casa y no pudieran hablar de nada.

La encontró saliendo de la oficina totalmente apurada como queriendo huir.

—¿Escabulléndose sensei? —preguntó Mari empujando a Kanan dentro de la oficina de nueva cuenta y ella solo se dejó llevar sin oponer resistencia, en el fondo quería repetir lo sucedido esa mañana.

—Ya me iba a casa Mari-san, como tú también deberías —respondió Kanan retrocediendo ante el avance de su alumna aún con un poco de control en sí misma.

—We need to talk —comentó Mari cerrando la puerta tras ella cortándole el paso.

—Si, es cierto —dijo Kanan apenada sintiéndose como un cachorro acorralado—. Te debo una disculpa Mari-san, lo que pasó hace rato no es correcto, no debió pasar —dejó que su lado racional fuera el que hablara.

—Pero sensei —replicó Mari acercándose más a Kanan de forma sugerente quien ya había chocado con el escritorio completamente asustada—, no podemos fingir que nada pasó.

Aunque Kanan quisiera conservar la calma y la tranquilidad, la actitud de Mari la desbalanceada y hacía que saliera su lado más inseguro.

—Po… podemos y lo haremos —afirmó Kanan con cierto tartamudeo en su voz—. Nuestra principal preocupación debe ser el bienestar del equipo —carraspeo para sacar sus nervios—, el tiempo se acaba y tenemos que estar concentradas sólo en eso.

—Estoy de acuerdo con usted sensei —Mari detuvo su avance satisfecha de ver cómo Kanan se deshacía como un hielo derritiéndose y con el calor y ella tenía mucho calor encima—, sin embargo, cuando ganemos la competencia, porque estoy segura que la ganaremos —dijo con gran determinación pasando su mano de manera provocativa por el cuello de la camisa polo de su sensei—, usted hablara conmigo sobre lo que pasó, sin rodeos.

Kanan lo pensó por unos segundos antes de aceptar, la mano de Mari acercándose peligrosamente a su pecho no la dejaba concentrarse para dar una respuesta.

—Esta bien Mari-san, cuando ganemos entonces lo hablaremos —dijo al fin evitando tocar a su alumna solo que el aroma dulce que emanaba Mari le estaban comiendo la cabeza—, pero por ahora continuaremos de la misma forma que antes —dio un paso a un lado para escapar de su trampa con olor a fresas—. Soy tu sensei y tú eres mi alumna y nada ha cambiado, ¿estás de acuerdo?

—De acuerdo —respondió Mari de buen humor pero aún queriendo jugar un poco más, se acercó de nuevo a Kanan con tortuosa lentitud y depositó un beso en su mejilla demorándose más de la cuenta y Kanan no pudo evitar contener el aliento para no intoxicante o más con su dulce aroma—. Nos vemos mañana sensei —se separó al fin y Kanan respiro de nuevo.

—Adios Mari-san —respondió Kanan con un escandaloso sonrojo que se asomaba en sus mejillas.

"Muy bien, ahora a ganar la competencia, ya me ocuparé de esto después", pensó Kanan aliviada en cierta forma tocando con sus dedos el lugar en donde Mari había depositado el beso. Un beso que sabía a culpa.

~•~

Desde el día que Riko habló con You y por todos los acontecimientos del fin de semana, las cosas se relajaron mucho entre ellas. Las pláticas nocturnas por teléfono, los paseos en los descansos de clases, las miradas de complicidad, todo había regresado a la normalidad. Riko se sentía de nuevo feliz estando con You, y aunque su nube de inseguridad no se ha disipado por completo, al menos disfrutaba de su relación de nuevo.

Sin embargo había otra cosa que tenía a Riko con una actitud muy positiva y eso era que poco a poco había observado que Chika se veía más feliz o bueno mejor dicho menos miserable. Riko siempre la observaba, tan disimulado como podía, porque esa preocupación nunca la había dejado del todo desde que se separaron.

El martes You acompañó a Riko de regreso a casa después de un satisfactorio y cansado entrenamiento. Iban en el autobús y como siempre se sentaron en el asiento trasero, You tomó la mano de Riko y ella recargó su cabeza en su hombro. Esa cercanía les sentaba cómoda y les daba felicidad.

—¿Has notado que Chika está cada día más feliz? —preguntó Riko haciendo la plática sin cambiar su posición sobre el hombro de You.

—¿Más feliz como que sonríe más? —preguntó You girandose a verla.

—Más feliz como más feliz —dijo Riko con torpeza sin saber explicarse—, quiero decir que antes se le veía miserable a todas horas y aunque ahora continúa así en clases, en cuanto suena la campana sale volando del salón —informó Riko y agregó—, yo creo que está saliendo con alguien.

—No lo había notado —comentó You acariciando la mano de su novia para disipar la pequeña nube que se había posado en ella por el tema.

—Mi dinero está en Kurosawa Ruby —se aventuró a decir Riko ignorando la ligera incomodidad de You—, las he visto muy juntas últimamente —Riko recordó el episodio de unos días atrás cuando se había topado con Chika por accidente—. ¡Ah! olvide decirte —dijo de pronto asustando a su novia—. Bueno esto paso en los días que estaba enojada contigo You-chan, por eso no te dije nada, pero el otro día cuando regresaba a casa sin querer choqué con Chika accidentalmente y ella me habló.

—¿Te habló? —preguntó You incrédula subiendo una ceja—. ¿Cómo dirigirte la palabra de una forma decente, no grosera?

—Bueno, no fue mucho realmente pero al menos no me ignoró como siempre —dijo Riko levantando los hombros restándole importancia—, y cuando se alejaba, escuché que hablaba muy animadamente con Kurosawa Ruby.

—Puede ser —dijo You acomodándose de nuevo—, han estado trabajando juntas por un rato ya, espero que ésto sea el inicio de un cambio con ella —deseo con sinceridad.

—Yo también —respondió Riko depositando un beso en los labios de su novia—, te amo.

—Y yo a ti Riko-chan —sobrio devolviéndole el beso.

—Por cierto You-chan~ —cambió el tema al recordar que aún tenían un asunto pendiente—, sobre el cuaderno de dibujo que sigues sin mostrarme, ¿cuándo piensas hacerlo? —preguntó Riko fingiendo molestia presionando sobre ese asunto pendiente.

You se puso nerviosa inmediatamente ante la mención de tan vergonzoso cuaderno que quería sumergir en lo profundo del mar y olvidar por completo.

—¡Eh! Si, si el cuaderno —se rascaba la cabeza nerviosamente buscando zafarse de esta—, pues es que ahora no lo traigo Riko-chan, pero luego te lo muestro.

Riko hizo un puchero en respuesta inflando sus cachetes y golpeando sus costillas levemente para hacer notar su molestia.

—No te escaparas de ésta You-chan, ni con tus tácticas avanzadas de ninja —hizo un gesto con ambas manos imitando a esos personajes.

Las dos chicas rompieron en risas algo sonoras que se ganaron una represalia por parte de los demás pasajeros que las miraron de forma reprobatoria por su escándalo y prefirieron guardar silencio atenuando su risa poco a poco.

Después de despedirse melosamente en la parada de autobuses, You continuó su camino a casa. Riko tenía algunas tareas retrasadas por lo que estuvo trabajando hasta muy tarde en su habitación. Había dejado la ventana abierta para sentir la brisa nocturna que tanto le gustaba de Uchiura, una brisa con olor entre salado y dulce que le recordaba a su hermosa novia.

Sintiéndose inspirada se sentó frente a su piano y empezó a tocar una melodía que salía desde el corazón. La había empezado a componer en cuanto se recuperó de su depresión pero hasta ahora no había podido terminarla, fruto de la inspiración, pudo llegar hasta el final de la melodía y al tocar la última nota escuchó aplausos provenientes del balcón vecino.

—Por fin la terminaste de componer —dijo Chika en voz fuerte intentando sonar serena para que Riko pudiera escucharla—, me preguntaba cuando podrías hacerlo —sonrió sin mostrar los dientes.

—¿Me habías escuchado tocarla antes? —preguntó Riko caminando hasta su balcón para hacer contacto visual con Chika.

—Es difícil no escucharte Riko-chan —respondió Chika amablemente—, pero me da gusto que te sientas feliz y que por eso puedas seguir componiendo música tan hermosa.

—Gracias Chika-chan —agradeció Riko con honestidad bajando los ojos apenada jugando con su coleta de lado dudando en si debía prolongar la plática.

De repente el teléfono de Chika comenzó a sonar, interrumpiendolas, y se buscó en los bolsillos de su short sacándolo y viendo en la pantalla quién era.

—Permíteme un momento Riko-chan —Chika contestó la llamada yendo discretamente a la puerta que daba acceso a su balcón y Riko notó la gran sonrisa que se formaba en su rostro mientras comenzó a hablar.

Riko escuchó un poco de la plática pues Chika no estaba siendo muy discreta. Le llamó la atención el cambio en la voz que tuvo en cuanto contestó el teléfono, era el mismo tono que utilizó con ella en algún momento, su lenguaje corporal también la delataba, mientras hace unos segundos estaba rígida y algo tensa, ahora sus movimientos eran completamente relajados y gráciles. Alcanzó a escuchar algo de melosidad en la llamada cuando Chika concluyó con un "también te quiero" antes de colgar.

—¿Todo bien? —preguntó Riko en cuanto Chika se acercó para platicar otra vez con ella.

—Si, todo bien —respondió Chika—, hablaba con Ruby-chan —dijo pero eso había sido evidente para Riko.

—Oh, ya veo —Riko sintió una emoción desconocida proveniente de su interior, no era como lo que sentía cuando salían a flote sus celos por You, pero era un sentimiento parecido que solo lo podría definir como de pérdida—, ustedes… —dudó en sí preguntar o no—, ¿están saliendo?

La pregunta no tomó a Chika desprevenida pues después de todo ella había sacado el tema solo que aún así se le hacía incómodo hablar de eso con Riko.

—Sí —respondió sin dar muchas explicaciones.

—Me da mucho gusto por ustedes —Riko trató de disimular sus sentimientos dándole algo que se podría a decir era una sonrisa forzada—, ella es una buena chica.

—Lo es —estuvo de acuerdo Chika sintiendo ya la incomodidad entre ambas—, gracias Riko-chan —un silencio se generó entre ellas y no supieron cómo continuar—. Será mejor que me vaya a dormir —dijo finalmente Chika—, que tengas buenas noches Riko-chan.

—Si descansa Chika-chan —le correspondió no queriendo alargar más la situación.

La plática había sido inesperada para Riko, pero aún más inesperada fue la reacción que tuvo al confirmar sus sospechas. Estaba segura que su corazón le pertenece a You, pero saber que Chika estaba con alguien más era algo extraño que aún no sabía cómo definir correctamente como la hacía sentir.

Para su sorpresa, las pláticas con Chika continuaron casi toda la semana e incluso en la escuela ya cruzaban una que otra palabra. Parecía que las cosas entre ellas se podrían enderezar, la incomodidad inicial fue haciéndose menos y ahora Riko sólo tenía que averiguar cómo dejar de sentir esa punzada cuando veía a Chika con Ruby. Pero por el momento decidió no comentarle nada a You pues no quería preocuparla de manera innecesaria.

~•~

La semana para Hanamaru y Dia fue una mezcla de rapidez y momentos incómodos entre ellas.

El domingo Hanamaru regresó por la tarde a casa de Dia preparada para pasar la noche. Incluso su padre la acompañó para asegurarse que su hija no era una molestia para la familia Kurosawa. Fue Dia la encargada de hablar con Kunikida-dono, pues para variar sus padres no se encontraban en casa. Ese día por la noche mientras trabajaban, la curiosidad pudo más que el cansancio que sentía en sus ojos y manos y Maru terminó sacando el tema de Kanan que tanto le interesaba conocer, no por celos... solamente.

—¿Y cómo se encuentra Matsuura-sensei? —preguntó Maru mientras Dia tecleaba hábilmente en la computadora apenas levantando la vista de la pantalla.

—Pues …. —dudó Dia que tanto podría contar a la chica sin delatar a su amiga—, ella tuvo unos días difíciles, supongo que sólo necesitaba desahogarse.

—Si, ella se veía muy cansada —estuvo de acuerdo Hanamaru—. ¿Se fue temprano? —su curiosidad la siguió traicionando pues aún no recibía la respuesta definitiva.

Dia había dejado de lado su tarea de teclear para poner toda su atención en Maru que parecía no querer dejar el tema.

—Sí, sólo se fue unos minutos después de ti —aclaró mirándola a los ojos.

—Ah, que bien —comentó Maru acercándose hasta donde estaba Dia—. ¿En qué parte va Dia-sama? —preguntó parándose a un costado recargando sin querer uno de sus pechos en el brazo de Dia y está trago saliva al sentir la proximidad.

—¿Te molesta? —preguntó Dia en voz baja casi sin sonido—. ¿Te molesta haberla encontrado aquí? —repitió dudosa y nerviosa por la respuesta.

Maru se incorporó tomando cierto espacio entre ellas y se tomó tanto tiempo para contestar que Dia pensó que no la había escuchado aún cuando había repetido sus palabras

—Le mentiría si le dijera que no —dijo finalmente la chica sincerandose—, pero entiendo que es su amiga y no puedo esperar que las cosas cambien porque yo me siento algo ...—Maru no quiso decirlo, la idea sonaba rara incluso para ella misma.

—Celosa … —completó Dia dando en el clavo—, conozco el sentimiento.

No hubo necesidad de decir más. Hablar del tema era ahondar más en sentimientos que no podían permitirse ni debían ser aún cuando estos existían a pesar de ellas. Prefirieron dejar las cosas en ese delicado equilibrio en el que se tambaleaban, entre el limbo y la nada.

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El día miércoles, cuando Dia y Hanamaru salían de la escuela dirigiéndose a la casa Kurosawa fueron interceptadas por Yoshiko quien muy alegremente se les unió en la caminata argumentando que tenía que hacer algunos mandados antes de ir a casa.

Para disgusto de Dia, se le pegó como chicle a su querida Hanamaru, iban bromeando muy alegremente las dos sin tomar en cuenta la molestia que reflejaba la sensei, la cual no era nada discreta. El momento fue aún peor cuando en el camino encontraron a Ruby caminando tomada de la mano de Chika y claro como buenas amigas decidieron caminar todas juntas a casa.

Dia se atrasó un poco en la caminata dándole espacio a sus alumnas para que pudieran conversar más libremente, pues la presencia de un profesor siempre era algo molesto, además de que así podía ver mejor como interactuaba Hanamaru y esa chica que si seguía acercándose más a su amor no podría controlarse de un ataque de celos. La distancia entre ellas no era mucha, lo cual permitía a Dia escuchar lo que estaban hablando entre ellas.

Estaban a las grandes pláticas comentando el chisme de O'hara Mari, hablaron de algunos otros chismes escolares, algunas parejitas nuevas que habían surgido y chismes sobre los profesores, por supuesto ninguna se atrevió a decir algo referente a Dia o incluso de Kanan.

Entre tantas risas y bromas, casi al llegar a su destino, Chika hizo un comentario fuera de lugar que definitivamente rompió el ambiente casi festivo que se tenían.

—¡Vaya! Me divertí mucho —dijo Chika entre risas—, deberíamos salir más seguido.

—Estoy de acuerdo —secundo Yoshiko alegremente—, podríamos ir al karaoke, tengo algunas canciones que me gustaría cantar con mis little demons.

—¡Oh ya se! —Chika saltó emocionada—, deberíamos salir en una cita doble —dijo abrazando a Ruby por la cintura.

Dia escuchó la palabra cita y supo inmediatamente a qué se refería. Chika pensaba que Yoshiko y Maru eran pareja o que debían serlo y eso casi revienta la vena de su sien por la molestia.

—Chika-chan —dijo Ruby algo tensa por el comentario quien ya se intuía que era un tema delicado estando su hermana presente—, no… no creo que sea lo mejor.

—Claro que si Ruby-chan, sería muy divertido para todas, me gustaría conocer a tus amigas —expresó Chika, con lo emocionada que estaba no se había dado cuenta de la cara de preocupación de Hanamaru o de susto de Yoshiko.

—No creo que sea buena idea Takami-senpai —dijo finalmente Yoshiko mirando de reojo a Dia quien en este momento sólo tenía una mirada asesina para todas aunque en especial para ella—, Hanamaru y yo —dudó un momento—, bueno… no hay Hanamaru y yo.

—Eso se puede arreglar —dijo Chika aun sin entender no captar las indirectas de que cortará sus comentarios—, se nota que se gustan y además en una cita pueden pasar muchas cosas —le dirigió a Ruby una mirada de complicidad que fue devuelta por su novia a pesar de su preocupación.

—¡No es así! —dijo Yoshiko en forma de disculpa casi gritando—. Pero gracias por el ofrecimiento, creo que es hora de que me retire.

Yoshiko se despidió apresuradamente de todas dejando a Maru que no había dicho alguna palabra sobre la propuesta de Chika, pasó frente a Dia para despedirse con una rápida reverencia que esta no se molestó en corresponder, al parecer estaba muy ocupada controlando sus demonios internos como para despedirse.

—Eso fue extraño —dijo Chika empeorando la situación y Ruby quiso taparle la boca.

—Si bueno, mejor nos vamos Chika-chan, Maru-chan y Onee-chan tienen mucho trabajo que hacer —explicó Ruby leyendo el ambiente pesado que ya era insostenible.

—Cierto, nos vemos luego Maru-chan —se despidió Chika siendo arrastrada por Ruby al interior de la casa.

—Adiós Chika-senpai —respondió Hanamaru contrariada aún por la situación pero aliviada de ver que la causante se iba ya.

—Dia-sensei, con permiso —hizo Chika una rápida reverencia antes de pasar a la casa.

Dia no dijo absolutamente nada. Guió directamente a Hanamaru a su cuarto y se dispuso a empezar a trabajar sin cruzar palabra con la chica.

Después de un rato de silencio, Hanamaru se cansó de estar a la expectativa, pues solo escuchaba el sonido que emitían las teclas al ser presionadas rápidamente por Dia y uno que otro suspiro ocasional de su sensei que ya se veía más relajada.

—No hubiera aceptado —dijo Hanamaru de la nada toda avergonzada.

—¿Qué cosa? —preguntó Dia regresando la molestia que se hizo presente en su voz.

—Una cita con Yoshiko-chan —respondió Hanamaru con seguridad.

—¿Y por qué no? —presionó Dia latigeandose—. Se nota a kilómetros que esa chica tiene gran interés en ti, Hanamaru-san.

—Yoshiko-chan no está interesada en mi Dia-sama, ella tiene otros intereses ~zura —la idea era incluso graciosa para Maru que conocía bien a su amiga—, pero aunque así fuera yo no podría salir con ella o con alguien más —hizo una pausa evaluando la reacción de Dia quien se había quedado casi sin respirar por el comentario—, porque entregué mi corazón desde hace un tiempo.

Dia se sonrojo salvajemente por la mirada que Hanamaru le estaba dedicando. Era obvio que si tenían esa conversación es porque la chica estaba interesada en ella, eso ya lo sabía, pero los límites que se había autoimpuesto no le permitían seguir por ese camino. Quería decirle que su corazón también le pertenecía, pero si lo hiciera, no habría marcha atrás y no podía darse ese lujo.

—De cualquier manera, parece que esa persona no está interesada en mí ~zura —completó Maru con tristeza desviando la mirada de la de Dia al ver que está no dijo nada.

El corazón de Dia se estrujaba de ver a su querida Maru de esa manera, tan vulnerable creyendo cosas que no eran pero que no debía aclarar tampoco.

—Tal vez no es porque no te correspondan Maru-san, hay situaciones en las que hay otras cosas en juego en las que no solo cuenta el amor por la otra persona —al final se traicionó para tratar de confortarla.

—Pero, ¿qué puede ser más importante que el amor zura~? —preguntó Hanamaru ansiosa por escuchar la respuesta de Dia.

—El honor de la familia es una de esas cosas —respondió Dia con pesar— hay ocasiones en donde lo único que cuenta es la palabra que has empeñado, honrar a tu familia por sobre todas las cosas, incluso sobre ti misma o tus deseos.

—Eso es muy triste —comentó Hanamaru acercándose poco a poco a Dia.

Había un tema del cual quería hablar con ella desde hace mucho tiempo, pero no se atrevía a tocarlo y ahora parecía que el ambiente se prestaba para ello y decidió aprovecharlo.

—Dia-sama tengo una pregunta para usted, pero si no quiere responder, esta bien ~zura —la chica le dió la opción.

"Cómo si pudiera negarte algo" pensó Dia con amargura.

—Dime Hanamaru-san —se recargo en el respaldo de la silla esperando.

—¿Qué fue lo que pasó con Matsuura-sensei años atrás, cuando ustedes tenían una relación? —la pregunta cayó como un bloque sobre ellas cambiando radicalmente el ambiente, que ya de por sí era pesado pero ahora era completamente denso.

—No es una historia bonita —dijo Dia cambiando su voz a una aún más triste—, ni siquiera tiene un final feliz, ¿estás segura que quieres oírla?

—Sólo si usted confía en mí para escucharla —respondió Maru sentándose a un costado de Dia.

Día respiro profundo antes de empezar, iba a necesitar todo su aliento pies era un tema largo.

—Kanan y yo somos amigas de la infancia, como casi todos saben. La familia de Kanan siempre tuvo negocios cercanos con la mía, por lo tanto encontramos muchos momentos para estar juntas desde pequeñas. Conforme fuimos creciendo acudimos a las mismas escuelas y claro nos hicimos muy cercanas —el recuerdo de su infancia le trajo calidez a su lastimado corazón pies sonrió con melancolía—, fue hasta la preparatoria que nos dimos cuenta que el cariño que nos teníamos iba un poco más allá de la amistad.

Dia hablaba con algo de melosidad en la voz en esa parte que hacía suspirar a Hanamaru.

—Kanan siempre ha sido desde pequeña una persona que enfrenta los retos de frente y dice lo que piensa —suspiró—, contraria a mi que mi padre me educó para ser la honorable sucesora del apellido Kurosawa, el respeto y la vergüenza que podían generar mis acciones me fueron inculcadas a base de rígidos métodos de enseñanza —Dia entornó los ojos tratando de recordar cómo fueron sucediendo las cosas.

De manera inconsciente Hanamaru busco la mano de Dia para darle ánimos de seguir y sin pensarlo ambas entrelazaron sus dedos.

—Cuando tienes 17 años el mundo se abre delante de tus ojos y sólo puedes pensar en cumplir todos tus sueños, por lo que muchas enseñanzas se olvidan. De repente todo lo que importa es estar con tu persona amada... o eso pensaba. Sin embargo cuando mi padre se enteró de nuestra relación, bueno, en pocas palabras tuve que dejar de ser una Kurosawa ante sus ojos —en este punto los ojos de Dia se nublaron un poco

Hanamaru apretó su agarre.

—Renuncié a mi apellido y todo lo que ésto significaba cuando mi padre me corrió de la casa. El padre de Kanan fue muy generoso con nosotras —explicó—, y me dejó permanecer bajo su amparo hasta finalizar la preparatoria. Fue el mejor año de mi vida —vió como Hanamaru se tensaba ante su declaración—, hasta ahora —aclaró para aliviar esa tensión—. Por unos meses no tuve que llevar el apellido Kurosawa a cuestas, fui feliz, realmente fui feliz de ser quien yo quería y estar con quien yo quería. ¿Sabes? —preguntó a Maru quien seguía escuchándola atentamente.

—Dígame Dia-sama —respondió Maru con seriedad.

—Nunca le había contado a nadie esta historia, sólo lo sabemos las protagonistas, pero creo que lo que nosotras teníamos era amor verdadero —la nostalgia se reflejaba en sus ojos que ya estaban vidriosos al punto de las lágrimas.

—Y entonces, ¿qué pasó? —aunque Hanamaru no podía evitar sentir algo de dolor al escuchar lo mucho que ellas se habían amado, oír parte de la vida de Dia de sus propios labios era muy reconfortante, era como si se hubiera ganado el derecho de estar más cerca de ella, al menos así se sentía.

—Pasó que mi padre no se quedó tranquilo cuando me fui de la casa —la nostalgia se había esfumado siendo reemplazada por la ira—, él creía que después de unos días de estar sola regresaría rogando su perdón, pero no contaba con que Matsuura-dono nos brindaría su ayuda y claro, mi padre siendo un hombre que sólo sabe tener el control de todo, hizo lo que estaba en sus manos para dañar al papá de Kanan.

Recordar esa parte la llenó de enojo, sino hubiera sido por eso su mundo feliz hubiera continuado.

—Canceló todos los contratos que tenían con ellos, incluso amenazó a otros pescadores para que hicieran lo mismo, dejándolo casi en la bancarrota —eso sonaba tan horrible a los oídos de Maru—. Cuando me enteré de la difícil situación por la que atravesaban los Matsuura no pude seguir escondiendome, tuve que enfrentarlo.

Maru cubrió su boca con ambas manos por el asombro.

—¡Zura~! ¿Qué hizo él con usted Dia-sama? —quiso saber.

—Bueno, después de un castigo que lógicamente me gané con mis reprobables acciones —el sarcasmo incluído en sus palabras—, él se aseguró de separarme de Kanan. Nosotras habíamos decidido acudir a la misma universidad en Tokio, incluso, con nuestro esfuerzo habíamos conseguido una beca, ya teníamos el plan perfecto.

—¿Pero? —preguntó Hanamaru esperando lo peor.

—Mi padre —dijo Dia afligida—, utilizó sus influencias para enviarme a una escuela diferente a la que teníamos planeada, aunque vivíamos en la misma ciudad, me amenazó —se mordió un labio—. Si volvía a ver a Kanan, el terminaría el trabajo que había empezado contra los Matsuura para dejarlos en la calle.

—Y entonces cuando regresaron al pueblo, ¿cómo es que se volvieron a ver? —la intriga mataba a Maru por encima de sus celos.

—El papá de Kanan enfermó seriamente —respondió Dia con tristeza—, algo pasó con mi padre en ese tiempo que estuve lejos, cuando volví no tocó el tema de nuevo y ahora casi no están en casa, ninguno de los dos, ni papa ni mamá.

—¿Y por qué volvió sí tuvo la opción de mantenerse lejos de esa persona que tanto la lastimó? —Hanamaru sentía algo más que antipatía por los padres de Dia, los detestaba por hacerle la vida tan miserable.

—Porque prometí ser la legítima heredera de la familia Kurosawa —lo decía con pesar, pero convencida que era lo correcto—, si no lo hacía yo entonces ellos recurrirán a Ruby y no puedo hacerle eso a mi hermana por mi cobardía. ¿Has visto lo feliz que es con esa novia que tiene? —preguntó Dia aún cuando Chika no era de su agrado era evidente que hacía feliz a su hermana—. Si yo la dejara sola, ellos se encargarían de hacer de su vida un infierno.

—Si, ella se ve muy feliz últimamente —estuvo de acuerdo Maru—, es usted una muy buena hermana.

—Sólo soy una persona responsable Hanamaru-san —aclaró Dia con melancolía.

—Pero entonces si ustedes se querían tanto, ¿por qué no intentaron continuar su relación cuando volvieron? —aquí estaba, la pregunta que había estado persiguiendo por todo este tiempo a Hanamaru.

—Porque hemos tomado rumbos diferentes —dijo Dia dubitativa—, y lo supimos cuando regresamos a éste lugar, además Kanan ahora está enamorada de alguien más —no quiso dar demasiada información para no delatar a su amiga—, y bueno... yo también —concluyó tímidamente para sorpresa de Hanamaru.

—Oh, ya veo —respondió Hanamaru con asombro sonrojándose pues sabía muy en el fondo que ella era esa persona.

—Esa es mi historia Maru-san, ni Ruby la sabe completa y me gustaría que así permaneciera —confiaba completamente en Hanamaru pero aun así quiso advertir sobre la privacidad de lo que acababa de contar—. No quiero que se entere de lo malo que tuve que pasar.

—Jamás contaría nada Dia-sama, puede estar segura de ello —contestó Hanamaru con decisión.

Habían estado platicando un buen rato y las horas pasaban rápido, sólo les quedaba un día y medio para poder enviar su trabajo final y aún no escribían el capítulo final. Se quedaron discutiendolo por un rato más hasta que llegaron a un acuerdo. Se turnaron para tipear la idea y les dió la madrugada entre trabajo y pláticas superficiales.

Unas horas antes del amanecer, Hanamaru se quedó dormida recargada en el hombro de Dia. Tan pronto como ésta escuchó la acompasada respiración indicando que Maru estaba en el más profundo sueño, trató de acomodarla en su cama, pero Hanamaru estaba muy dormida y poco cooperativa, Dia no quiso que despertara pues esas horas de descanso le harían falta al día siguiente. Terminó cubriendola con una sábana y acomodándola en el escritorio para que no tuviera dolor de espalda por la mañana.

Hanamaru tenía un rango de expresiones faciales extenso y Dia había memorizado la mayoría de ellas, pero observarla dormir era una experiencia completamente diferente. Su cara relajada y tranquila reflejaba la más pura de sus emociones, era como ver a un dulce ángel dormir. "Lo que daría por estar a tu lado" pensaba Dia mientras daba suaves caricias en la mejilla de la chica.

Dia continuó escribiendo sin parar hasta finalizar, después de eso necesitaba una gran taza de café si quería sobrevivir ese día. Salió de la habitación dejando a Hanamaru aun dormida. Cuando ella despertó, se encontró cubierta con una frazada que tenía el delicioso olor de Dia impregnado, además el trabajo por fin había sido terminado, Hanamaru supuso que todo había sido obra de Dia aunque estaba sola en la habitación. Ahora sólo les faltaba darle una última revisión y podrían cumplir con la fecha límite. Les esperaba un largo día.

—Buenos días —dijo Dia regresando a la habitación con dos tazas de humeante y delicioso café en las manos.

—Buenos días zura~ —respondió Hanamaru aun adormilada—, lo siento, no me dí cuenta en qué momento me quedé dormida.

—Esta bien, no te quise despertar —explicó poniendo una de las tazas de café frente a ella—, no estoy segura de cómo te gusta el café pero supuse que sería dulce y con crema.

—Justo como me gusta zura~ —exclamó la chica tomando el primer sorbo de la bebida—. Gracias.

Dia se sentó de nuevo a su lado disfrutando del momento, las dos juntas por la mañana. Suspiró con ganas de que aquello se repitiera todos los días. También se sentía satisfecha de haber podido llevar su trabajo hasta el final y prácticamente acabarlo.

—Es hora de alistarnos Maru-san, hoy tendremos un día muy ocupado —dijo Dia terminando con su café y poniendo la taza en la mesa.

—Si zura~ —Maru se levantó dirigiéndose al cuarto de Ruby— iré al cuarto de Ruby-chan para cambiarme, la veo en un rato Dia-sama.

—Claro —respondió Dia levantandose tambien para empezar la rutina matutina.

Dia salió rumbo a la escuela un poco antes de que Hanamaru y Ruby pues quería llegar más temprano para revisar algunos trabajos que había dejado pendientes en estos días tan ocupados. Por un lado se alegraba que hubieran concluido la novela pero otra parte de ella se sentía vacía ya que se dió cuenta de lo que significaba el que estuviera finalizado. El tiempo que compartió con Hanamaru, trabajando tan cercanas, pasando tanto tiempo juntas, la hizo sentir feliz, emocionada y completa pero ahora tenía que seguir adelante alejándose de la persona que le proporciona todo esa felicidad. La vida podía ser tan injusta.

El día fue bastante pesado para ambas, Hanamaru por su parte cabeceó en la mayoría de sus clases presa del cansancio, todo fue como una lenta tortura de la que quería escapar, particularmente de la clase de matemáticas en la que no lograba entender nada de lo que estaban explicando. Era como si su mente estuviera en un letargo que le impedía fijar su atención en nada. Fue una mañana muy difícil. Incluso en el descanso prefirió dormir un momento sobre su banca en lugar de desayunar, lo cual resultaba extraordinario de creer siendo ella una amante de la comida. Yoshiko se encargó de comprarle algo para que no se fuera sin comer nada hasta la tarde, se veía que su amiga estaba agotada.

Dia por otro lado estaba acostumbrada a los desvelos, las noches sin dormir, trabajos largos y extenuantes, ésta no era la primera vez que lo hacía pues toda su vida universitaria fue más o menos así como estos días tan ajetreados. Aunque eso no quiere decir que no tuviera sus dificultades. Dio sus clases de la forma habitual, tranquila y con la elegancia que la caracterizan pero aun así una parte de su cerebro no estaba cien por ciento enfocado en lo que hacía. Para ella también fue una mañana difícil.

Para ese día, a sabiendas que el tiempo era corto para entregar su novela, había cancelado el club de literatura así que se dirigieron más temprano que de costumbre a casa. Dia pudo ver los estragos del trabajo y el desvelo en la cara de Hanamaru, había profundas ojeras dibujadas en sus ojos además de mantener la mirada un poco perdida y los ojos algo vidriosos, definitivamente le había afectado mucho trasnochar. Se alegraba de haber dejado instrucciones en casa para que les preparan una buena comida para reponer sus fuerzas, que les harían falta pues dudaba que Hanamaru hubiera probado bocado en el día.

Entraron a la casa y Maru iba caminando directo hacia la habitación de Dia con el cansancio marcado pero muy motivada para empezar a trabajar.

—¿A donde vas Hanamaru-san? —preguntó Día divertida de ver a su alumna algo perdida.

—Hay que terminar el trabajo zura~, ya estamos tan cerca —explicó la chica continuando su paso con un pequeño bostezo.

—Hanamaru-san, detente —dijo Dia tomándola de la mano sin querer—, tenemos que comer algo, necesitamos reponernos para que podamos concluir lo que nos falta.

—Pero Dia-sama, falta muy poco tiempo y no sé si será suficiente —explicó la chica algo avergonzada por el contacto con su sensei.

—Será suficiente —respondió la Dia manteniendo la serenidad en la voz—, confía en mí —la soltó del agarre que mantenía al darse cuenta de lo que había hecho.

—Siempre sensei, pero —quiso poner otra excusa solo que dudó al ver que Día hablaba en serio—, está bien, vamos —aceptó la chica generando una brillante sonrisa en la cara de Día.

Comieron muy amenamente. Les habían preparado diversos platillos a petición de Día y Hanamaru había probado cada uno de ellos con singular alegría, le gustaba esa parte de su alumna. El momento para Dia fue perfecto, quería guardar ese recuerdo en su memoria pues las cosas volverían a la normalidad en unas horas y tendría que despedirse de pasar el tiempo de esa forma.

Después de disfrutar sus alimentos empezó el verdadero trabajo duro. Pasaron toda la tarde inmersas en la lectura, corrigiendo errores tanto ortográficos, gramaticales así como de sintaxis del texto.

En un pestañeo llegó la noche y con ella el cansancio se abría paso nuevamente con visibles bostezos que se contagiaban la una a otra.

—Hanamaru-san, deberías dormir un rato, estás cabeceando, te lastimaras el cuello de esa forma —dijo Dia preocupada.

—No puedo hacer eso zura~ —respondió la chica golpeándose más mejillas y para despertar—, irme a dormir y dejarla haciendo todo el trabajo otra noche no sería justo.

—Sólo nos turnaremos —explicó Día en medio de otro bostezo—, tú dormirás un par de horas en lo que yo avanzo y después te despertaré para que termines, sólo nos faltan unos cuantos capítulos de cualquier manera. ¿Eso te parece bien?

Hanamaru dudaba de la propuesta de Dia pero también estaba preocupada por ella, no había dormido nada en la noche anterior y si seguían así seguramente tampoco tendría horas de sueño esa noche.

—Bien —aceptó Maru—, pero me despertará en dos horas y después usted descansará el resto de la noche —empezó a negociar levantándose de la incómoda silla y sentándose sobre la cama de Dia.

—Umm —dudó ésta entrecerrando los ojos cavilando la propuesta de su alumna—, dos horas no serán suficientes para ti, estás muy cansada y en ese lapso no me dará tiempo de hacer la mitad que me corresponde.

—El resto lo haré yo —aseguró Maru con decisión—, usted hizo todo ayer, hoy me toca a mí . Déjeme compensarle.

—Esta bien pero te vas a dormir en este momento —concluyó la negociación, Maru había ganado y como victoria sonrió a su sensei—, te despertaré en dos horas.

Hanamaru se recostó en la cama jalando la frazada que Día le había dado el día anterior y se cubrió quedando dormida inmediatamente una vez su cabeza tocó la almohada. El sueño fue ligero, sintió como si no hubiera pasado nada de tiempo cuando escuchó la suave voz de Dia cerca de su oído anunciandole que el descanso había terminado.

—¿Dormiste bien? —preguntó Dia mientras se daba golpecitos en los hombros tratando de aliviar la tensión acumulada en esa parte de su cuerpo.

—Si muy bien —contestó Hanamaru estirándose lo más que pudo para terminar de a despertar sus músculos—, ahora le toca a usted —le dió un ligero empujón para que Día no perdiera más tiempo y se recostara en la cama, su semblante se veía bastante desgastado.

—Ya voy —expresó más cansada de lo que quería sonar mientras se acomodaba en la cama—, avancé más de lo que pensé, tal vez te de tiempo de dormir un rato antes del amanecer.

—Haré lo posible —Hanamaru se acercó a Dia quien ya se había recostado y colocó con cuidado la frazada sobre ella—, descanse —le dijo al tiempo que acariciaba sus cabellos oscuros como un arrullo.

—Gracias —un ligero sonrojo se asomó en la cara de Dia antes de cerrar los ojos y dejarse llevar por el cansancio de los días previos y el suave tacto de su amor.

Dia había avanzado muchísimo, como se dió cuenta, dejó poco trabajo para Maru quien se sentía mucho mejor ahora que había descansado un poco. Aunque eso no era todo, se alegró al encontrar un bocadillo en la mesa con una pequeña nota.

"No te sobreesfuerces" escrita con la delicada, fina y pulcra caligrafía de Dia.

Detalles como esos hacían que no pudiera dejar de pensar que Dia era la mujer perfecta. Era inteligente, disciplinada, detallista, responsable, cuidadosa, trabajadora, tenía tantas cualidades que no podía encontrar una razón para no amarla y eso hacía más desesperante que no pudiera ser para ella.

Comió su pequeña merienda, un sándwich de carne, y después se sumergió en el trabajo. Tardó menos de dos horas en terminar la revisión faltante y eso fue bueno. Cuando vio el reloj se dio cuenta que eran cerca de las 4 am, gracias al avance de Dia y a qué se apresuró para terminar podría dormir un par de horas tal como su sensei había previsto.

Ahora estaba en la disyuntiva, se iba al cuarto de Ruby para dormir el resto de la madrugada, pues su futón la esperaba, o se quedaba con Dia quien estaba tan profundamente dormida que ni siquiera notaría cuando se acostara a su lado. Era tentador.

"No puedo despertar a Ruby, podría asustarse." Con ese pensamiento se convenció que lo mejor era quedarse con Dia, sólo serían un par de horas y nadie lo notaría.

La cama de Dia no era muy grande, era una cama individual donde apenas había espacio para las dos. Con agilidad se subió recostandose a un lado de Dia, aunque trato de guardar una distancia prudente para no importunarla, sin embargo con el movimiento de la cama Dia se volteó para acomodarse mejor pasando su brazo sobre la cintura de la chica atrayéndola hacia ella confundiendola con su almohada. Hanamaru sintió un bochorno proveniente de su interior con la cercanía de su sensei. Sus cuerpos estaban muy pegados, sus rostros solo estaban a unos centímetros de distancia y su aliento pausado chocaba con el desordenado de ella. Nunca la había tenido tan cerca y eso la tenía petrificada.

Su corazón se aceleró, tenía miedo que el sonido de su ritmo cardiaco desbocado despertara a Dia y se diera cuenta de cómo estaban. Se quedó inmóvil por un tiempo, esperando que Dia hiciera algún otro movimiento pero ella seguía dormida en su profundo sueño. No se movió más pero tampoco soltaba su agarre.

Después del shock inicial Hanamaru se fue relajando hasta acabar disfrutando de su cercanía. No la había podido apreciar tan a detalle como ahora. Su rostro perfecto, su piel suave y delicada, el pequeño lunar que le daba ese toque de sofisticación, sus labios tan apetecibles, el olor que la invitaba a quedarse de esa manera, todo era intoxicante. Fue entonces cuando no se pudo contener más.

Muy despacio recorrió esos pocos centímetros que las separaban y juntó sus labios en un suave toque que hizo que su mundo temblara de pies a cabeza, pensó en dar sólo un beso corto y rápido pero la vida jugaba con ella. Se sorprendió cuando Día, a pesar de estar profundamente dormida, le devolvió el beso acercándola aún más a su cuerpo, moviendo sus labios para aumentar el contacto con pequeños toques de estos y de su lengua que recorría su labio inferior lo cual provocó un pequeño gemido que lo volvió más placentero para Maru. No duró mucho, aunque fue lo suficientemente intenso para dejarlo grabado en su memoria a fuego, tal vez no tendría la oportunidad de hacerlo de nuevo pero por ahora, ese beso robado sería su más grande tesoro. Su recuerdo más preciado.

Cuando se separaron Hanamaru tenía su aliento pesado y arrítmico, sus sentidos estaban embotados y toda ella era un manojo de emociones sin sentido, las mariposas de su estómago hacían fiesta en su interior emborrachandola con el sabor de la saliva de su querida Dia. Sólo que de pronto fue consciente de un gran detalle, pensó que Día podría estar despierta y por eso había correspondido su beso pero no hubo más respuesta de parte de ella. Todo se tornó aún más surreal cuando de la nada escuchó un susurro adormilado.

—Hanamaru-san… —Dia había pronunciado su nombre entre sueños arrastrando un poco las letras, fue entonces cuando Maru tuvo la certeza que la persona que amaba le correspondía sus sentimientos, no había más duda.

El sueño la terminó venciendo quedándose profundamente dormida a su lado acurrucándose entre sus brazos perdiendo toda noción del tiempo. Afortunadamente o desafortunadamente para ambas, Dia tenía su alarma programada para sonar todos los días y el viernes no fue la excepción.

Los primeros rayos de sol se asomaban por la ventana cuando el sonido de la alarma sonó. A Dia le costó unos segundos más de lo usual salir de su sueño y regresar a la realidad. Cuando abrió los ojos, lo primero que notó fue el castaño cabello de Hanamaru a su lado, cerca de su cara, seguido de la proximidad de la chica quien ni se había inmutado por el ruido del reloj, también se dio cuenta que su brazo se encontraba sujetándola fuertemente contra ella. Eso la aterrorizó.

Con agitación se giró para apagar la alarma y saltó fuera de la cama. "¿Cómo pasó esto?" Se preguntó mientras observaba que Hanamaru seguía durmiendo plácidamente, entonces una idea salió del fondo de su mente. "Ese sueño que tuve, ¿fue real?"

Aterrorizada era poco, ahora estaba una escala más arriba.

Dia había soñado que besaba a Hanamaru, aunque eso ya lo había hecho en numerosas ocasiones y de distintas maneras anteriormente, tanto que era hasta cierto punto normal para ella despertar con ese sentimiento, sin embargo, ahora había algo diferente. Maru estaba justo ahí, a su lado, durmieron juntas, era real y no sólo producto de su imaginación.

"Existe la posibilidad de que ese beso fuera real, verdadero." Razonaba consigo misma.

No pudo seguir su tren de pensamientos pues su alumna despertó también al sentir el movimiento a su lado y Dia reaccionó algo contrariada.

—Buenos días Dia-sama— saludó la chica con una sonrisa tan resplandeciente que la dejó completamente hipnotizada.

—Buenos días Hanamaru-san, ¿descansaste? —preguntó Dia tratando de guardar la calma actuando como si nada hubiera pasado.

—Sí, mucho, gracias —un gran sonrojo hizo su aparición en la cara de ambas mujeres, cada una con su idea de lo que había sucedido pero no se atrevían a decirlo a la otra.

—Emm … —Dia se sentía insegura de qué más hacer y buscó desviar la atención de sí mismas—, ¿terminaste la revisión?

—¡Sí claro! —confirmó Hanamaru levantandose de la cama de inmediato para acercarse al escritorio y mostrarle a Dia que ya estaba todo listo.

Ninguna de las dos se atrevió a mencionar el hecho de que evidentemente habían dormido juntas y mucho menos que se habían besado. Eso era demasiado escandaloso para la mayor.

—Entonces, tenemos que enviarla ya, hoy es el día —dijo Dia con pesar.

—Es el día —secundo Hanamaru también abatida.

Subieron el archivo a una cuenta de correo que habían creado de manera especial para la ocasión y lo enviaron sin vacilaciones.

—Vaya, mi primera novela —exclamó Hanamaru con asombro.

—Nuestra primera novela —la corrigió Dia con orgullo en la voz.

—¡Cierto zura~! Gracias Dia-sama, por quedarse conmigo hasta el final —expresó Maru agradecida.

—A ti, por confiar en mí —suspiró Dia—, supongo que éste es el final —la tristeza se había apoderado de ella al decir eso.

—¡No es así zura~! —exclamó Hanamaru con fuerza—, esto apenas inicia, es un concurso zura~, tenemos probabilidad de ganarlo.

—Cierto —estuvo de acuerdo Dia asintiendo—, lo había olvidado.

Hanamaru tenía tantas cosas que decirle a Dia, pero tenía algo de vergüenza para expresarlas y no sabía si era apropiado hacerlo ahora. Las dos estaban bastante contrariadas, aún así se armó de valor.

—Dia-sama, en estos días que hemos trabajado juntas, yo en verdad me sentí muy feliz —bajó la mirada tratando de contener las lágrimas—, pero conforme avanzabamos también me daba cuenta que ésto era temporal y bueno —tomó una inhalación profunda—, yo sólo quiero pedirle que no me aleje de su lado ahora que las cosas regresen a la normalidad —terminó de hablar con la voz entrecortada.

Dia se sintió tan conmovida por Maru que fue hacia ella para rodearla en un cálido abrazo que las estremeció a las dos. Tenían sus sentimientos a flor de piel.

—Yo no te alejaría de mi Hanamaru-san, yo también me sentí muy bien —acarició el cabello castaño que caía por su espalda—, gracias a ti por todo tu esfuerzo.

Permanecieron abrazadas por un rato más hasta que fue inevitable tener que separarse y volver al mundo real como la alumna y la otra como la sensei.

~•~