Capítulo 16.
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: Bastante más tarde de lo que pensaba, ya prácticamente del domingo pero traemos actualización. Este capi me gusta porque yo no sé ustedes pero ya quería llegar a la dichosa competencia, por fin veremos de qué están hechas las chicas.
Ha salido un capítulo largo de nuevo. En lo personal no me molesta leer capis largos, pero quisiera saber su opinión, si prefieren capítulos más cortos o les da igual la longitud de la actualización.
Muchas gracias por sus reviews, y los que no dejan reviews pero de todas maneras leen OMS, espero lo disfruten y muchas gracias.
PD. La información sobre competencias de natación escolares en Japón es escasa así que lo hice un poco basado en mi experiencia y otro poco en lo que investigué. Lo siento si es poco preciso.
Mag Max Kuv Bigotes: Al fin terminé, estos capítulos han sido más exhaustivos pero a la vez gratificantes. La historia es muy buena y en verdad me encanta poder participar en ella. Es un honor, así que disfruten de este capítulo y de los que vienen. Está Mari está que echa chispas y You… bueno pobre You le viene feo el asunto. ¡Dame mi MariYou mujer! ¡Y no me acortes los capítulos que así están bien!
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El fin de semana pasó en un parpadeo para el equipo de natación. Tuvieron practica especial tanto el sábado como el domingo pues la competencia se llevaría a cabo el día miércoles, por lo que sólo entrenarían hasta el lunes y después tomarían un día de descanso previo a la competencia para llegar bien al evento.
Después de un entrenamiento tan exhaustivo las clases eran demasiado tediosas para prestar atención además de que solo tenían un pensamiento en mente. Nadie del equipo tenía ganas de estar en clases, el nerviosismo de todas iba en aumento con las ansias de la competencia. Particularmente Riko sufría sobremanera está situación, la chica era bastante mala controlando el estrés y ante estas situaciones, incluso dejaba de dormir o comer.
You quien ya conocía el lado flaco de su novia se esmeró en apaciguar la creciente presión en la mente de Riko. You la llevo a rastras hasta el comedor a la hora del almuerzo y la obligó a comer ya que por los nervios se negaba a hacerlo. Mari se les había unido pues nadie quería estar sola en esos momentos, incluso ella estaba nerviosa aunque se hacía la fuerte frente a los demás, el equipo empezaba a verse cada vez más homogéneo compartiendo las mismas angustias.
Mientras comían y platicaban amenamente, tanto Riko como You notaron que Chika y Ruby habían entrado en el comedor e iban tomadas de la mano, incluso Chika pagó por la comida de ambas según alcanzaron a ver.
Cuando pasaron por su mesa sorpresivamente, para You, Chika saludó a Riko aunque ignoró a las demás presentes. Riko le devolvió el saludo con una tímida sonrisa y You se revolvió incómoda en su asiento.
—¿Qué fue eso? —preguntó You directamente a Riko con cara de confusión, necesitaba una explicación.
—Umm —dudó Riko—, te dije que estaba rara —se excusó para no tener que decir mucho.
—Bueno si pero, ¡te saludó! —expresó evidentemente entusiasmada—, claro a mi no me hizo caso pero eso es lo de menos. ¡Te saludo Riko-chan!
—¡Shht! Calla You-chan, te va a oír, si se fueron a sentar a dos mesas de aquí —señaló Riko tratando de disimular y calmar a su novia.
—Ya ya, bajó la voz —terminó You hablando casi en un susurro de complicidad.
—¿Piensan explicarme qué pasó ahí o tengo que usar my imagination? —cuestionó Mari divertida al ver la cara de culpabilidad en sus amigas.
Mari había notado que cuando esa chica de cabello color mandarina se acercaba a ellas siempre había un cambio tanto en You como en Riko. Sus suposiciones eran que tenían un pasado juntas pero no había hecho más conjeturas debido a que You no había ahondado en el tema.
—No es nada —se apresuró a decir Riko para evitar que You dijera algo de más—, es sólo que tuvimos problemas con Chika-chan y por eso no nos llevamos bien ahora.
—Right! —rió Mari—. Está algo pobre la explicación pero cuando quieran me pueden contar qué es lo que pasa con esa chica —entrecerró los ojos para acordarse de los detalles—, he observado que varias veces al día dedica miradas asesinas aunque tiene particular gusto por hacerlas contra You-chan —se acercó a rascar la cabeza de You como si fuera un perrito y esta se echó a reír con el gesto.
—Si, lo imagino —You bajó la mirada denotando su tristeza después de su pequeño episodio de risa—. No esperaba algo diferente de Chika.
La campana sonó anunciando el final del descanso y sin ánimos todas regresaron a clases para terminar el resto del largo día que tenían por delante.
La última práctica del equipo antes de la competencia fue algo ligera, Kanan no quiso desgastarlas más pues quería evitar lesiones innecesarias. Ya el fin de semana había aprovechado al máximo sus capacidades y por ahora solo tenían que mantener el ritmo.
Riko notó un poco raro el comportamiento entre Mari y su entrenadora, era como si deliberadamente evitaran hacer contacto visual o simplemente se evitasen entre sí. Aunque quien sabe, tal vez era sólo su idea por los nervios.
—Riko-chan, te llevaré a casa hoy —You salió de la alberca y se acercó hasta donde estaba Riko para tomar su toalla.
—Esta bien You-chan, ¿sabes? —Riko había estado pensando en una idea pero no sabía si sería bienvenida por parte de su novia—. El miércoles que es la competencia tendremos que viajar muy temprano, entonces yo pensé que tal vez... si tu quisieras —Riko empezó a balbucear—, tegustaríaquedarteadormirenmicasa.
—¿Cómo? —preguntó You quien no entendió nada de lo último que dijo Riko de lo rápido que hablo.
Riko suspiró toda colorada no queriendo repetirlo pero tuvo que hacerlo , así que tomó aire para volver a decirlo.
—Dije que el miercoles tendremos que viajar temprano —fue lento para que You la entendiera—, entonces quería saber si te gustaría quedarte mañana por la noche en mi casa… tal vez… —jugó con sus dedos esperando una respuesta.
You ya lo había pensado, pero prefirió desechar la idea pues esas "pijamadas" siempre terminaban en otras cosas y dado que la competencia era el día siguiente, no quería llegar cansada o desvelada, además de que era mucha tentación tener a Riko para ella en una situación así.
—No lo sé —respondió You dubitativa rascándose la nuca—, sabes que cuando hacemos eso dormimos muy poco.
Riko jaló a You por la toalla que colgaba de su cuello para darle un fogoso beso que hizo temblar las piernas de You.
—No tenemos que hacer nada malo —dijo en tono coqueto—, simplemente te invité a dormir a mi casa —de nuevo la beso mordiendo un labio de la chica.
—¡Riko-chan aquí nos ven todas! —exclamó You toda roja en cuanto se separon.
Realmente nadie se había dado cuenta pues todas estaban ocupadas en sus asuntos pero aún así You no era tan partidaria de las demostraciones públicas de afecto le resultaban vergonzosas, y para el caso, a Riko tampoco aunque cada vez le importaba menos.
—No haremos nada malo —levantó su mano para mostrarle el dedo meñique—, te lo prometo, solo hablaremos y dormiremos.
You terminó aceptando la propuesta ante tanta insistencia de parte de Riko y cruzó su dedo meñique con el de su novia aceptando su trato.
—Es un trato entonces —You planto un casto beso en la mejilla y terminó de secarse el agua del cuerpo.
Al día siguiente llegaría más temprano para dejar sus cosas en casa de Riko y no tener que andarlas cargando todo el día en la escuela, así ya no tendría que regresar a casa, se iría derecho a la competencia.
Por la noche Riko no se concentraba en nada. Tenía tareas pendientes de la escuela pero nada de ganas de hacerlas. Su falta de concentración se acentuó aún más volviendo difícil hacer cualquier cosa cuando alcanzó a ver desde su ventana la figura de Ruby Kurosawa en la casa de Chika. Por más que le daba vueltas al asunto en su cabeza, no se explicaba el porqué de la molestia de ver a Chika con la joven Kurosawa. Las dos se notaban felices.
Cuando se acostó a dormir, el sueño no llegó con la misma disposición de siempre. Daba vueltas en la cama a la espera de dormir pero el sueño no la vencía. Terminó levantándose dispuesta a tocar el piano para buscar relajarse y por fin sacar esa pesada nube que la abrumaba. Dejó que sus emociones se encargaran de interpretar la música y lo que obtuvo fue una melodía melancólica y deprimente que la hizo sentir nostálgica, algo le hacía falta.
Como en los días anteriores, al término de su interpretación encontró a Chika parada al pie de su ventana contemplando nada en particular en el cielo pero definitivamente la estaba escuchando.
—Hoy estás triste —aseguró Chika cuando Riko se acercó a su balcón para charlar con ella.
—No es tristeza —aclaró—, tal vez un poco de nostalgia.
—Nostalgia, ¿eh? ¿Por algo en particular? —preguntó Chika con curiosidad.
—No, son sólo pensamientos que tengo y no logro controlar o comprender —Riko recargó su cabeza en el barandal de su balcón denotando su frustración.
—¿Todo bien con You-chan? —golpeó con sus dedos el borde de la ventana nerviosa al decir eso.
La pregunta de Chika hizo que Riko se enderazara inmediatamente al escuchar el nombre de su novia sorprendiendo a la otra.
—¿Qué pasa? —preguntó Chika asustada por la reacción de la pianista.
—Es la primera vez que me preguntas por ella desde… —no concluyó la frase quedando en el aire el resto de su oración.
—Lo sé —dijo Chika con tristeza—, pero no quiere decir que me haya dejado de importar, después de todo fue mi mejor amiga por muchos años.
—Tú también le importas a ella —expresó Riko con decisión viendo la oportunidad de interceder por su novia.
—¿Están listas para la competencia? —cambio de tema.
A Chika no le gustó el rumbo de la plática por lo que decidió ir hacia otro lado. Si bien empezaba a tolerar hablar con Riko, lo referente a su mejor amiga era diferente, no estaba lista para perdonar, aún no por lo menos.
—Estamos bien para la competencia —Riko entendió el cambio de tema y no siguió presionando—, me siento muy nerviosa, aunque antes he participado en competencias de piano, esto de la natación es diferente.
—Lo sé —rió Chika—, You-chan siempre se ponía algo nerviosa antes de competir pero te aseguro que con la adrenalina del momento las cosas mejoran. Confía en tu entrenamiento, que por lo que pude observar, Kanan-sensei las tiene más que listas a todas para ganar.
—Gracias Chika-chan —agradeció solo que Riko aún seguía con la espinita de haber visto a Ruby y quería saber más—. ¿Y Ruby-chan? Ví que andaba por aquí hace rato.
—¿Me estas espiando? —preguntó Chika divertida ante la curiosidad de su amiga.
—¡Claro que no! —aseguró Riko con nerviosismo poniéndose ligeramente roja—. Es sólo que la ví hace rato y… bueno…
—Lo se, lo sé —dijo entre risas— estuvo aquí un rato en la tarde pero Dia-sensei vino a buscarla para llevarla a casa, es algo sobreprotectora con ella y a mi me quiere matar —se llevó las manos a la garganta para hacer la mímica de ahorcarse.
Riko rió ante el gesto de su amiga, que para cualquiera podría parecer exagerado, solo que conocía a Dia-sensei y su legendario carácter y era muy factible que en efecto quisiera matar a Chika para proteger a su hermana.
—Bueno es que te quedaste con el tesoro de Kurosawa-sensei —le siguió la broma—, debes atenerte a las consecuencias.
—¿Qué se le puede hacer? —levantó los hombros—. Si soy irresistible y Ruby me eligió a mí, Dia-sensei tendrá que aguantarse —concluyó riendo.
—Será mejor ir a dormir —bostezo Riko, el sueño empezaba a invadirla por fin.
—Tienes razón —estuvo de acuerdo Chika soltando un gran bostezo que se contagió.
—Echaba de menos estas pláticas —se aventuró a decir Riko entornando la mirada en un gesto dulce.
—Yo también —una brillante sonrisa se hizo presente en el rostro de Chika—, me alegró platicar contigo como en los viejos tiempos. Hasta mañana Riko-chan, que pases buena noche.
—Tú también, Chika-chan. Sueña con Ruby-chan —trato de hacerle la broma—, solo que no te descubra Dia-sensei.
—Me aseguraré de que no —sonrió antes de cerrar la ventana y perderse en el interior.
Riko hizo lo mismo yendo a la cama más tranquila y relajada.
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El día siguiente pasó muy en calma y, a la vez, demasiado rápido para el gusto de Riko. En un abrir y cerrar de ojos se encontraba de regreso a casa acompañada por You que le hablada de diversos temas triviales para ayudar a relajarla. Siempre era agradable hablar con ella, tenía ese efecto de darle calma y centrarla de nuevo.
Cenaron en compañía de los padres de Riko inmersos entre las anécdotas de You en sus múltiples competencias previas y como había tenido que afrontar cada una de ellas. Escuchar todo eso llenaba de tranquilidad a Riko. Estando en compañía de su novia apoyandola no hacía tan difícil la espera, no tanto.
Tomaron un baño que les ayudó a relajarse, cada una por separado, y fueron a la cama relativamente temprano donde siguieron platicando. Como siempre colocaron el futón para You pero terminaban durmiendo juntas en la cama de Riko con You acunando a su novia entre sus fuertes brazos.
—Estoy nerviosa —Riko se encontraba recostada en el pecho de You jugando con su propio cabello que pasaba por la barbilla de su novia produciéndole cosquillas.
—Lo sé —You se acercó para besar su frente y hacerla parar de seguir pasando la punta de su pelo sobre a su rostro—, pero todo estará bien, verás que regresaremos a casa con un enorme trofeo.
—Sólo espero no hacer el ridículo mañana —Riko explicó su preocupación dejando lo que estaba haciendo para concentrarse ahora en jugar con el cuello de la pijama y de You— imagina que de los nervios se me olvide como nadar.
You río con la confesión de Riko, la chica podía llegar a ser demasiado insegura en ocasiones.
—Claro que no olvidarás cómo nadar Riko-chan, eres muy buena —la tomó por la barbilla para darle un suave beso en los labios, tal vez una ligera sesión de besos la haría calmar por fin.
—¡Riko-chan! —fueron interrumpidas por la voz de Chika llamando desde su casa sorprendiendo a la pareja—. ¡Ri - ko - chan! —llamó por segunda vez aún más fuerte pues no había recibido respuesta.
You miró a Riko alzando una ceja con interrogación y Riko se levantó apresuradamente de la cama para atender el llamado de la chica mandarina dejando a You desubicada.
—Chika-chan, buenas noches —dijo sorprendida—. ¿Pasa algo?
—No —negó con un movimiento efusivo de cabeza—, sólo quería desearte suerte en la competencia de mañana —Chika tomó un pequeño paquete que sacó de la bolsa de su short y lo aventó con fuerza para que llegara hasta el balcón de Riko, donde lo recibió con un poco de precariedad pero salvandolo de caer en el suelo.
—¿Qué es ésto? —preguntó Riko abriendo el paquete, estaba confundida con el gesto.
—Es un amuleto de la buena suerte —explicó Chika—, para que te ayude mañana, seguramente estarás nerviosa —le sonrió guiñándole un ojo—, esto ayudará.
—Muchas gracias Chika-chan —agradeció la chica llevando ambas manos al pecho acunando el regalo.
—Solo era eso —saco la lengua de forma juguetona—. Ya me voy, descansa Riko-chan —se despidió la chica con un rápido movimiento de mano entrando de nuevo a su casa.
Riko se quedó mirando el lugar en donde había estado parada Chika y recordó que You estaba aún dentro de su cuarto y seguramente había oído todo. Respiro profundo antes de regresar a su lado.
—No sabía que te habías acercado tanto a Chika —dijo You con algo de amargura en la voz y también con algo de molestia.
—No es así —aseguró Riko negando—, sólo hemos platicado un par de noches, es todo, no hay más.
—No me lo parece —You se había levantado de la cama acercándose a Riko para tomar el regalo que le había dado Chika para inspeccionarlo—. Ella solía darme estos amuletos a mí, antes de todo esto —le regreso el amuleto con un poco de agresividad aunque su enojo inicial se está convirtiendo rápidamente en tristeza y Riko noto el cambio en su rostro.
—Lo siento You-chan —Riko la abrazó tratando de consolarla pero You no se relajó con el contacto, por el contrario se puso más tensa.
—Será mejor que vayamos a dormir, es tarde —You se soltó del abrazo de Riko y se acostó en la cama, sólo que esta vez se volteó para darle la espalda a Riko.
La chica no hizo el intento de ir de nuevo pues You la rechazaría seguramente. Sólo se acostó esperando poder dormir a pesar de la tensión entre ambas.
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Acostumbradas a despertar muy temprano gracias al arduo entrenamiento que habían llevado, no fue difícil que todo el equipo se reuniera incluso antes de la hora a la que habían acordado verse. El viaje sería corto, viajarían en el autobús escolar y serían acompañadas únicamente por su entrenadora. Riko y You llegaron con anticipación y con el ánimo renovado, al menos el episodio de la noche anterior parecía olvidado.
El nerviosismo se podía sentir en el ambiente, a pesar de haber grandes pláticas y risas, se sentía algo forzado, haciéndose más evidente en las niñas de primer año. You iba de un lado al otro animandolas haciendo barullo para sacar los nervios.
A pesar de la incómoda noche y el despertar con mejores ánimos, ninguna realizó ningún comentario relativo al acercamiento que había tenido Riko con Chika. You estaba un poco más hiperactiva de lo normal pero Riko la manejaba bien para que no saliera de control, pues comenzaba a asustar más que animar a la chicas de primer año.
Mari estaba más nerviosa por la plática que planeaba tener con Kanan que por la competencia en sí. Ese tipo de cosas a ella le daba igual, porque tenía la confianza de que iban a ganar. Su única preocupación real era que su prometido andaba en la ciudad y si se enteraba de la competencia, seguramente acudiría solo para amargarle el día como de costumbre. Esperaba que no se diera el caso, había dejado las indicaciones a Aoi para que no le dijeran nada.
Kanan estaba muy tranquila a pesar de los nervios del resto. Para ella todo parecía una visita al parque de diversiones, siempre se le hacían excitantes las competencias de natación y se sentía, valga la comparación, como un pez en el agua. No dudaba que sus alumnas darían una actuación alucinante que seguramente les daría algunas medallas y el pase a la siguiente ronda de competencias. Confiaba en ellas y en su trabajo.
El viaje fue corto, la competencia sería en un deportivo ubicado en la ciudad de Numazu y la participación estaba limitada a algunas escuelas de la zona colindante. Al ser Uranohoshi una escuela exclusivamente para mujeres, sólo podrían participar en las categorías femeninas cuyas pruebas se llevarían acabo en la mañana, las varoniles se reservaron para la tarde.
Los organizadores del evento las recibieron y les mostraron al equipo el lugar designado para ellas durante su estancia para la competencia. Además del área de vestidores que era de uso común y por supuesto la alberca en donde se realizaría todo el evento.
Kanan juntó a todo el equipo, quería hablar con ellas para tratar de mitigar un poco del nerviosismo que empezaba a salir de control entre sus alumnas.
—Muy bien chicas, reúnanse aquí —indicó Kanan para que se sentaran frente a ella en el pequeño espacio que tenían en los minutos previos al inicio—, es hora de que platiquemos un poco.
Ya todas se habían cambiado y llevaban el traje de baño bajo el uniforme escolar de educación física. Se sentaron en el piso en una media luna alrededor de Kanan en espera de sus palabras que querían beber ansiosas.
—Sé que para algunas de ustedes es la primera vez que acuden a una competencia de natación, pero creanme cuando les digo que están en un nivel muy superior al que estaban cuando iniciamos el proyecto —Mari veía con especial atención a su sensei, el brillo en la mirada de Kanan era deslumbrante y por un momento está se distrajo de lo que trataba de decirles al sentir los ojos de la rubia sobre ella—. Todas nos hemos esforzado mucho y conseguiremos los frutos del entrenamiento el día de hoy. Yo confío en ustedes y en las habilidades de cada una. Las he visto crecer y mejorar y creanme que tienen un gran potencial que se que demostrarán en cada una de las competencias. Estoy orgullosa de mi equipo y antes que cualquier otra cosa debemos divertirnos porque esta es una de las experiencias más bonitas que tendrán para recordar por mucho tiempo.
—¿Cómo le hace para no ponerse nerviosa? —preguntó Riko en voz alta para sorpresa de las demás, ya que esa era su mayor preocupación.
Kanan sonrió ante la pregunta de su alumna que también era una de las preocupaciones del y resto del equipo pero ella la había externado primero.
—No hay un secreto para eso Riko-san, pero —dudó un momento—, cierren sus ojos por un momento —les indico y solo se vieron entre ellas antes de que algunas le hicieron caso pero la mayoría pensó que bromeaba—. Cierren sus ojos y pongan las manos sobre su pecho —volvió a repetir la orden la cual ahora si fue acatada—. Ahora les voy a pedir que pongan atención a su ritmo cardiaco, es difícil escucharlo por todo el ruido pero si se concentran los suficiente podrán sentirlo —Kanan les dio tiempo para que pudieran localizarlo.
Un par de río cuando abrió los ojos por curiosidad y vio al resto estar haciendo lo que les pedía su sensei. Kanan las vio y les solicitó hicieran lo mismo, entre risitas nerviosas la obedecieron y ahora todas estaban concentradas tratando de oír su corazón.
—Eso que estan escuchando es el corazón de un campeón que lucha por mostrar su valía —volvio a hablar—. Cuando estén a punto de iniciar la carrera recuerden su último entrenamiento, recuerden la pasión con la que pelearon por llegar en primer lugar en las competencias entre ustedes y recuerden que nunca podemos subestimar al corazón de un campeón que lucha por salir adelante. Cuando ustedes estén en el agua sólo dejen que la pasión tome las riendas y verán que no importa el lugar en el que terminen, lo importante será que habrán hecho su mayor esfuerzo y con eso vendrá la recompensa que será la victoria —Kanan aplaudió para sacarlas del trance—. ¡Ahora si chicas, quiero que den su mayor esfuerzo, haganme sentir orgullosa porque este equipo es de campeonas!
Todo el equipo se levantó y con Kanan incluída hicieron un círculo lideradas por You quien pidió que todas llevaran las manos al centro.
—¡U-ra-no-ho-shi! —gritó You, siendo secundada por todo el equipo que gritó con el mismo entusiasmo cuando rompieron en aplausos.
La ronda clasificatoria selecciona a las nadadoras más fuertes de cada equipo para poder avanzar a las competencias regionales. Consta de 4 pruebas de 100m, por cada una el equipo puede incluir a 2 equipo de Kanan constaba de 8 participantes. De las cuales Mari participaría en el estilo libre, Riko en la prueba de pecho y You se encargaría de la prueba más difícil y técnica de todas, el estilo mariposa. Además de eso existe una prueba de estilo libre que se lleva a cabo en relevos por 100m.
Kanan había hecho las inscripciones de todas con gran agilidad ya que conocía los protocolos a la perfección y no se le complicaba el papeleo protocolario.
Fue sorprendente para Mari darse cuenta de la cantidad de gente que se acercaba a pedir un autógrafo o una fotografía a su sensei en cuanto era reconocida, no cabía duda que Matsuura Kanan era una leyenda en el mundo de la natación. Eso era un poco alucinante.
—Tiene muchas admiradoras sensei —Mari encontró a Kanan por fin sola después de despedir a una ronda de curiosas estudiantes con las que se tomó algunas fotos—. I'm a little jealous —dijo Mari en tono juguetón guiñandole el ojo, a lo que Kanan respondió con un sonrojo evidente del que se repuso rápido.
—Solo me reconocen por las competencias, es todo —explicó Kanan guardando la compostura.
—Quiere decir que no debo estar celosa entonces —Mari amaba jugar con las reacciones de Kanan.
—Yo… —dudó Kanan—, lo que quise decir fue que —se golpeó la cabeza con la mano—, no sé lo que quise decir —Mari rompió en risas ante la torpeza en las palabras de su entrenadora.
—¡Que linda! —dijo finalmente Mari cesando sus risas dándole una mirada llena de ternura que hizo que Kanan se mordiera un labio.
—Anda vamos, deja de avergonzarme —la reprendió y ambas volvieron con el resto del equipo.
La primera competencia que tendría lugar sería la de nado de pecho, en la cual las representantes serían Riko y una de las chicas de primer año. Para las dos era su primer competencia y, aunque Riko fuera de tercero, se podría decir que las dos estaban en el mismo nivel.
—Estoy nerviosa You-chan —dijo Riko casi temblando unos minutos antes de que llamaran a las competidoras para ubicarse en su puesto en la zona de salida de la piscina.
You abrazó a Riko y la tomó su cara con ambas manos depositando un dulce beso sobre sus labios para tranquilizarla.
—No pasa nada Riko-chan, tú eres buena y estás apunto de demostrar que tanto has avanzado —de nuevo la acercó para besarla y los ojos de Riko estaban al punto de las lágrimas además de que sus manos temblaban involuntariamente—. Confía en tí, has hecho un trabajo estupendo.
—No lo sé You-chan, ¿y si me resbalo a la salida? O peor, ¿y si me da un calambre como el de Mari? O aún peor, ¿me equivoco y en lugar de salir me quedo petrificada? —Riko hablaba con tal rapidez que You tuvo algo de dificultad descifrando todo lo que decía su novia.
—Eso no pasará Riko-chan, ya calentamos lo suficiente, estamos en perfecto estado de salud y además es tu prueba favorita, eres tan rápida como yo en ella y por supuesto que no te vas a quedar petrificada, si es necesario iré a empujarte para meterte al agua —You le frotaba de los hombros de arriba hacía abajo dándole ánimos.
—¿Lista? —se acercó Kanan al ver la preocupación de su alumna—. No pasa nada Riko-san, recuerda, venimos a divertirnos y de paso a llevarnos algunas medallas a casa —Kanan habló con tanta seguridad que su cuerpo dejó de temblar por unos segundos hasta que escuchó su nombre en los altavoces—. Es el momento —dijo esperándola para guiarla hacia la zona de competencia.
—Te veo en unos minutos —se despidió You con un rápido beso antes de que Riko terminara de quitarse el uniforme para seguir a Kanan.
Por ser ceremonia clasificatoria los lugares en los carriles fueron sorteados, Riko no contó con mucha suerte pues le tocó uno de los carriles externos, lo cual limitaba un poco las referencias que podía tener de las demás nadadoras pero por los consejos que le había dado Kanan, prefería que fuera de esa forma para no sentirse más presionada. La otra chica corrió con más suerte siendo posicionada en el carril central, dándole una ligera ventaja sobre las demás.
El momento llegó, Riko subió a la plataforma tratando de controlar el temblor que sentía en sus piernas. Si todo iba bien, todo terminaría en unos segundos. Se colocó en posición de salida con el ruido sordo del público que resonaba en el fondo de su mente. Podía escuchar los gritos alrededor todas opacadas, algunas voces coreando su nombre en la cual sobresalía la voz de su novia que gritaba a todo pulmón sobresaliendo del resto, se concentró aún más para evitar una salida en falso, escuchó la voz proveniente del altavoz llamando a prepararse.
—En sus marcas—rectificó su posición al oír la indicación—. ¡Listos! —levantó ligeramente la cadera preparada para salir—. ¡Fuera!
Riko saltó al agua y empezó a patalear a toda velocidad para buscar tomar la delantera, sintió que su corazón se desbocaba y su respiración se alteraba a causa de los nervios, Kanan les previno sobre eso, si gastaba demasiado rápido el oxígeno, el combustible se terminaría antes de tiempo y tendría problemas en la vuelta de regreso, hizo uso de todo su autocontrol para ajustar su ritmo cardiaco y su respiración, cuando salía a tomar aire se dio cuenta que no iba tan atrás como pensaba y eso le dió el impulso para continuar con todas sus ganas.
Le devolvió la confianza para hacer todo exactamente de la misma forma como lo había hecho en todos los entrenamientos. Llegó al primer toque que le anunció que habían recorrido los primeros 50 metros, se dió cuenta que dos competidoras iban por delante de ella, pero eso no fue suficiente para mermar su esfuerzo. Sacando todo la estamina restante hizo un cierre espectacular lleno de adrenalina dando su mayor esfuerzo casi al punto de quedar sin fuerzas en el último tramo suficiente para tocar en segundo lugar, anunciando el final de la primera prueba.
Salió del agua a toda velocidad bastante afligida dirigiéndose hasta donde estaba su novia quien la esperaba con brazos abiertos y una gran sonrisa.
—¡Perdí! —dijo Riko en cuanto estuvo cerca de You echándose a llorar.
—¡Claro que no! —la sonrisa en la cara de You no se había borrado cuando oficialmente pronunciaron el nombre de Sakurauchi Riko anunciando su segundo lugar—. ¡Quedaste en segundo lugar!
—¡Eso no es ganar! —la cara de Riko reflejaba gran decepción entre sollozos.
—Es suficiente para clasificar a las regionales —explicó You ante la mirada atónita de Riko que no entendió—, tanto el primero como el segundo lugar de cada prueba clasifican —le explicó como si fuera algo que ya debía saber.
—¿En serio? —preguntó Riko con incredulidad—. Yo pensé que sólo los primeros lugares pasaban, como en las competencias de piano.
You rompió en risas y se fue sobre su novia abrazándola fuertemente contra su cuerpo. A veces podía ser tan despistada.
—Esto no es música Riko-chan, son competencias de natación y tú pasaste a la siguiente etapa —dijo casi saltando con ella de la felicidad.
Kanan se mantuvo a distancia observando la escena, estaba feliz por el resultado de la primera prueba, el desempeño de Riko fue bueno, los nervios mermaron algo su tiempo usual pero aun así fue suficiente para clasificar y eso era un alivio. Sólo tenían que trabajar más esa parte de su alumna, el manejo del estrés. Una vez que vio que se calmaron un poco, su pareja favorita, se acercó a ellas para felicitar a Riko.
—Felicidades Riko-san —expresó con una gran sonrisa—, ahora vamos con todo a la siguiente etapa.
Riko se sonrojó ante las palabras de su entrenadora y respondió haciendo una reverencia.
—Gracias sensei —You la imitó en agradecimiento por poder vivir esto junto a su novia.
La competencia siguió su curso después de unos minutos de preparación para la siguiente ronda de nadadoras, las proximas en entrar al agua serían sus chicas de primer año. Las dos alumnas se veían extremadamente nerviosas y Kanan tuvo que estar con ellas tratando de calmarlas hasta segundos antes que entraran al agua, era la primera vez que las chiquillas competían, siendo entendible tanto nerviosismo de su parte.
Una vez que estuvieron en la plataforma Kanan buscó a Mari pues era la siguiente en competir. Se le hizo raro que se hubiera desaparecido tanto tiempo, pues no la había visto desde la plática general que tuvieron por la mañana, ni siquiera había estado en compañía de You. Eso la inquietó.
El anuncio de salida la sacó de sus pensamientos dedicando nuevamente su atención hacia sus alumnas. Tuvieron un buen desempeño para ser su primera competencia y aunque no alcanzaron un lugar que las clasificara a la siguiente ronda, ambas chicas se veían muy contentas al término de la carrera. Habían quedado cerca de los dos primeros puestos y eso para ellas fue un motivo de alegría.
Kanan las recibió cuando salieron del agua para asegurar que estuvieran bien y al darse cuenta de su buen animo las dejo para continuar la búsqueda de su siguiente competidora. Por los altavoces se anunció que tendrían un receso de media hora antes de la siguiente carrera y eso le daría tiempo de averiguar dónde estaba Mari.
Kanan se apresuró al área común en donde volvió a encontrar a Riko y You platicando amenamente, al preguntarles sobre Mari ninguna de las dos le supo decir nada, la habían visto desde hacía ya un buen rato pero no sabían donde se encontraban ahora. De hecho nadie del equipo la había visto en realidad. Kanan empezaba a preocuparse y por primera vez en el día sintió los nervios hacer estragos en ella, caminó hacia el área de alimentos en donde tampoco tuvo suerte de hallarla, fue hacia los vestidores con la esperanza de encontrarla por ahí o en los baños, pero en ninguno de los dos lugares hubo señales de la rubia.
Kanan había invertido prácticamente la mitad del tiempo que habían dado de descanso buscándola y hasta ahora no había señales de Mari por ningún lado. Eso ya comenzaba a ser preocupante y extraño. Ya con algo de desesperación corrió hacia la zona de aparcamiento de los autobuses, justo antes de llegar al que estaba designado para ellas pudo ver a la rubia recostada en una banca con los audífonos puestos y los ojos cerrados. Kanan dio un suspiro de alivio al verla. ¡Por fin aparecía esa mujer!
—¡Mari-san! —llamó Kanan tratando de no asustarla pues desconocía si estaba dormida o despierta—. ¡Mari-san! —repitió su nombre al no tener respuesta.
—¡Sensei! —dijo Mari con extrañeza abriendo los ojos, retirándose los audífonos—. ¿Ya pasó la media hora? —preguntó la rubia viendo su reloj.
—No, aun no —dijo Kanan sentándose a su lado—. ¿Por qué estás aquí? Ya me había preocupado —confesó toda afligida y Mari quiso comérsela a besos al ver su rostro.
—He estado aquí desde el inicio de la competencia —aseguró Mari sonriendo a Kanan—, pero he estado pendiente de la mia, no se preocupe por eso sensei.
—Es sólo que no te vi —el rostro de Kanan se veía genuinamente preocupado—, y bueno pensé que estarías nerviosa o algo —dijo dubitativa casi haciendo un puchero.
—Aww sensei, estaba preocupada por mí. You're so cute! —dijo la chica tomando a Kanan por los cachetes apretandolos con fuerza—. Estoy bien, es sólo que prefiero encerrarme en mi misma para evitar los nervios. Es una cosa que hago —dijo recargándose en el hombro de Kanan—, pero gracias por preocuparse.
Kanan se puso muy nerviosa con la cercanía de Mari y trató de quitarse no muy abruptamente pues no estaba cómoda en la posición. Temía hacer una tontería al tenerla tan cerca.
—¿Le molesta? —preguntó Mari recargando más su peso sobre ella no dejándola ir—. ¿Le molesta tenerme así?
—No es eso Mari-san, es sólo que no es correcto —respondió Kanan con pesar desviando la mirada.
—¿Pero no le molesta? —recalcó Mari esperando una respuesta.
—No, no me molesta —la voz de Kanan era dulce, haciéndole sentir a Mari mariposas en el estómago, no por la carrera, sino por tenerla así de ese modo y no poder hacer nada de lo que su corazón le pedía a gritos.
—Vamos, es tiempo de regresar sensei —Mari se levantó de su asiento jalando de la mano a Kanan que la siguió detrás.
Se dirigieron al área de la alberca en cuanto escucharon la llamada al poco de empezar a caminar. Mari estaba más que motivada a dar todo su potencial para ganar esa carrera, debía ganarla pues el premio era muy grande. Se despojó de su ropa, se colocó la gorra y googles antes de pasar al área de salida. Dio una última mirada a Kanan quien le dedicó una sonrisa especial mostrándole toda su bella dentadura y con eso en mente se concentró completamente en ganar. Estaba determinada a ganar como premio a Kanan.
Su salida fue rápida, debido a su excelente técnica y velocidad, sacó ventaja rápidamente a las demás competidoras, el carril de Mari era casi central por lo que podía observar perfectamente a las demás, sólamente una de las chicas del carril externo parecía darle batalla, en el primer toque se dio cuenta que no había sido la primera y no estaba dispuesta a quedar en segundo lugar, ella iba por todo o nada de otro modo no lo quería. Recordó aquella carrera que había tenido contra Kanan y como al final su energía se fue terminando, debido a su inexperiencia, dejando que su profesora se llevará el primer lugar pero en ésta ocasión, eso sólo la motivaba a patalear más fuerte y rápido. Los últimos 25 metros ambas chicas iban a una mano de distancia, tan cerca de la victoria y tan lejos de ella al mismo tiempo. Con un último esfuerzo que la hizo gritar debajo del agua, fue Mari la que llegó en primer lugar con tal vez un segundo de diferencia de la otra chica. Sin embargo tenía su victoria.
Kanan se había estado tronando los dedos durante toda la competencia y al ver que Mari fue la ganadora, estalló en vítores ahogados junto al resto del equipo que estaban muy pendientes de la participación de su co-capitana. En cuanto Mari salió del agua, todas corrieron hacia ella sorprendiendola en un abrazo que era liderado por You que brinco sobre ella y para su sorpresa, también Riko le siguió.
Kanan tuvo que guardar su emoción y sus ganas de unirseles, pues estaba fuera de lugar celebrar de la misma forma que sus alumnas aunque por dentro era una situación diferente, su corazón estaba lleno de orgullo por la rubia quien gracias a su esfuerzo les regalaba la primera medalla de oro del equipo.
Después que la euforia de las demás se disipara, Kanan llevó una toalla a Mari como excusa para que pudiera secarse.
—¡Felicidades Mari-san! —dijo Kanan extendiendo la toalla y dándole la más grande y bella sonrisa que tenía.
—Gracias sensei —Mari tomó la toalla con nerviosismo por la emoción que significaba para ella el haber ganado—. Entonces, ¿esto quiere decir que me va a escuchar?
Kanan se tomó un momento para responder, tenía presente su trato y pero aún así no le resultaba difícil tener que llevarlo a cabo. Era mucha tentación que no podía permitirse sin embargo había hecho la promesa.
—Esto quiere decir que te voy a escuchar —estuvo de acuerdo—, aunque sólo si ganamos la prueba de relevos —dijo finalmente buscando alargar el final y para terminar de incentivar a Mari quien la miró con decisión en sus ojos amarillos.
El turno de You llegó y a diferencia de las demás, ella corría y saltaba de un lado al otro, estaba nerviosa pero más que nada se le veía llena de energía lista para brincar al agua y nadar como una sirena a toda velocidad. Riko trató de estar con ella tratando de brindar "apoyo" pero You no parecía necesitarlo en realidad.
Fue la primera competidora en subir a la plataforma de salida impaciente por empezar. Se tomó unos segundos para tomar profundas bocanadas de aire antes de colocarse en posición. Ya ansiaba el disparo de salida para volar. La prueba más complicada de todas por lo general la llevaba a cabo la mejor nadadora del equipo y You no dejo en duda por qué había ganado ese puesto. Es la mejor del equipo y punto.
En los primeros 25 metros sacó una ventaja de algunos segundos con respecto a las demás competidoras superandolas sin tanto problema. La chica tenía el potencial que Kanan había buscado para formar a una digna alumna de su estilo. Todo había terminado en la primera vuelta cuando salió con un cuerpo de ventaja sobre las demás. Fue una victoria indiscutible y aplastante, You se llevó el primer lugar por mucho y salió del agua con gran agilidad corriendo hasta donde estaba su novia quien aplaudía y gritaba su nombre.
Riko la recibió con los brazos abiertos y el resto del equipo la siguió. La capitana, la mejor, sin discusión. Incluso Mari la abrazó por la cintura alzandola un poco del suelo debido a la euforia del momento. Riko omitió ese acercamiento justificandolo con la emoción que todas tenían.
En total el equipo había acumulado 3 medallas, dos de oro y una de plata. Lo único que faltaba por definir era la prueba de relevos donde las cuatro mejores participarían. El equipo que competiría estaba conformado por Riko, Kasumi que era la chica de primero más rápida, Mari y You quien se encargaría de cerrar el evento al ser la más rápida de todas.
Hubo un receso de una hora antes del evento final. La mayoría de los equipos utilizó el tiempo para calentar y las que ya no participarían simplemente estaban haciendo un poco de vida social y comprando souvenirs para llevar a sus amigas.
Kanan dejó libres a las chicas que habían finalizado su participación y se concentró solamente con el equipo de relevos. Después de explicar el orden de los relevos y cómo debían manejar sus tiempos, no quedó mucho por hacer después de eso, solo esperar a que terminara la hora de descanso.
Con un anuncio en el altavoz llamaron a las participantes y todas se reunieron para entrar juntas. Ya todas estaban ansiosas por terminar con ésto. Se colocaron por orden de salida siendo Riko la primera, ella abriría la competencia. Cada una nadaría 100 metros en estilo libre y debían dar todo de sí. Kanan pudo ver cómo Mari platicaba con la pequeña niña de primer año quien estaba visiblemente más nerviosa que las demás, pero Mari hacía buen trabajo con ella tratando de calmarla y distraerla.
Por su parte Riko estaba controlando mucho mejor los nervios que en la primera carrera la habían atormentado. Ninguna estaba confiada, sin embargo ya habían tenido una muestra del poder de cada nadadora y sabían cómo debían actuar. You besó a Riko antes de que subiera en la plataforma para desearle buena suerte.
—Te veo cuando seamos campeonas —dijo You después de besarla obteniendo una sonrisa en respuesta y una caricia en su desordenado y húmedo cabello grisáceo.
En cuanto escuchó la señal de salida, saltó al agua con decisión. En esta ocasión los nervios no fueron un factor que le afectará, los supo controlar de mejor manera que le ayudaron a finalizar la primera ronda empatada en primer lugar con la otra escuela que había estado peleando los primeros lugares. El segundo relevo no fue tan benévolo y lamentablemente perdieron terreno frente a la escuela rival que iba nadando, ahora en primer lugar, para cuando nadaron los últimos 50 metros, ya iban con un cuerpo de ventaja sobre ellas.
Mari se dio cuenta de la situación tan desventajosa en la que estaban pero no iba a permitir que eso les robara su anhelado primer lugar ni su oportunidad. Saltó al agua en cuanto fue su turno y sin perder tiempo alcanzó su máxima velocidad incluso antes de terminar los primeros 50 metros, para al regreso ni el cansancio ni el dolor que empezaba a sentir en las piernas la detuvieron para recortar esa distancia. Para cuando fue el turno de You, la distancia se había recortado a la mitad, Mari estuvo satisfecha de haber hecho su mayor esfuerzo y todo lo dejaba en manos del as bajo la manga del equipo.
Mari salió a toda prisa del agua y se fue a colocar a un lado de donde estaba Kanan quien ya había perdido la compostura vitoreando el nombre de You a todo pulmón. Mari se contagió del nerviosismo que reinaba entre todas y sin pensarlo tomó la mano de Kanan quien al sentir el contacto entrelazó los dedos con los suyos y los apretó fuertemente quedando las dos unidas dando ánimos a la capitana del equipo.
You había hecho el toque en segundo lugar apenas por un brazo de desventaja y aún quedaba la vuelta de regreso, Mari pensó que a pesar de la velocidad de You, la desventaja era demasiada para superar, pero como si de un torpedo se tratara You explotó en velocidad en el último tramo y en los últimos metros alcanzó y rebasó por centímetros, casi la mitad de una mano para así apropiarse del primer lugar para Uranohoshi.
En cuanto se dieron cuenta que era real, que habían ganado, todas explotaron en gritos y saltos, Mari soltó la mano de Kanan y se fue sobre ella colgándose de su cuello a lo que Kanan lejos de soltarla, la sostuvo en el aire por la cintura dándole vueltas llena de euforia. Por su parte Riko corrió a toda velocidad hasta donde estaba You y sin importarle nada, saltó al agua para abrazar a su novia que no había salido aún de la piscina.
Cuando Kanan se dio cuenta que tenía agarrada a Mari por la cintura fue presa del pánico, pues era un comportamiento muy inapropiado,a lo que sólo atinó a soltarla muy sonrojada tratando de disimular.
—Lo siento Mari-san —dijo antes de caminar hasta donde estaba You que venía saliendo de la piscina con Riko a su lado.
Mari comprendió él porqué de la disculpa de Kanan y no quiso presionar más, no era el momento. Por fin tendría tiempo para hablar con ella y no quería echarlo a perder antes de tiempo.
La premiación fue bastante simple, pero no por eso menos significativa, todo el equipo estaba rebosante de orgullo con sus resultados y no había nadie que aplaudiera más fuerte que Kanan, a quien casi se le escaparon las lágrimas al ver a sus alumnas recibiendo sus medallas. Se sentía una mamá gallina al ver a sus pequeños polluelos crecer de esa manera
En cuanto emprendieron el camino de regreso en el bus Kanan aprovechó para dedicarle algunas palabras de agradecimiento al equipo que había tenido tan buen desempeño.
—¡Chicas! —las llamó en voz alta poniéndose de pie en el pasillo del autobús—. Escuchen —dio un pequeño suspiro y prosiguió—, sólo quiero decirles que estoy muy orgullosa de todas ustedes, sé lo mucho que se esforzaron no sólo el día de hoy, sino los días anteriores también, y tal vez para ustedes sea una simple victoria pero para mi es mucho más que eso. Es cumplir con sueños que había dejado pendientes y que ahora puedo lograr gracias a todas ustedes —Kanan se llevó las manos al pecho conteniendo su emoción—, de todo corazón se los agradezco —finalizó dando una ligera reverencia haciendo que el equipo estallara en aplausos de agradecimiento—. Ahora queda comenzar a prepararse para la siguiente ronda donde sé que vamos a ganar también —les dijo por último antes de tomar asiento.
Mari se levantó después que Kanan se sentara y llamó la atención de todas pues también quiso intervenir.
—Shiny! —gritó para llamar la atención—. Si el día de hoy hemos logrado algo para Uranohoshi fue gracias principalmente al esfuerzo de nuestra entrenadora —dijo aplaudiendo seguida por sus compañeras—, es por eso que quiero mostrar mi gratitud con todo el equipo haciendo una pequeña fiesta en el hotel O'hara —todas se quedaron atónitas—. Será el sábado y tendremos pijamada así que pidan permiso en casa para asistir y no quiero un no por respuesta. Tendré un bote en el muelle para que las lleve al hotel por la tarde, así como música, comida y todo lo necesario para divertirnos —explicó Mari—. ¡Oh! Y por supuesto esperamos contar con la presencia de nuestro elemento más importante, nuestra entrenadora —señaló a Kanan quien estaba algo avergonzada por las palabras de Mari.
—Muy bien Mari-san —dijo Kanan levantándose—, vamos a ir todas a la fiesta de celebración —todas las chicas rompieron en aplausos pero fueron calladas por Kanan—, pero —dijo deteniendo el barullo que se había formado—, el domingo tendremos entrenamiento en la isla, las llevaré a nadar al mar —finalizó.
—Well well —respondió Mari—, no es lo que esperaba sensei —dijo sonriendo—, pero estoy satisfecha.
Mari se sentó nuevamente dejando que el cansancio se apoderara de ella durmiendo una breve siesta. La euforia inicial se fue diluyendo y poco a poco las pláticas fueron bajando de intensidad, hasta que no se escucharon más. Al llegar a la escuela todas bajaron tranquilamente del autobús y se despidieron pues algunos padres de familia ya estaban aguardando por ellas.
Después de esperar a que todas las chicas se hubieran retirado, Kanan fue a la dirección a dar su informe con respecto a la competencia y fue felicitada gratamente por la directora quien recibió el trofeo muy contenta con su victoria.
A la salir, Kanan se sorprendió al toparse con Mari sentada en una de las bancas cercanas a la entrada principal de la escuela aún esperando.
—Pensé que te habías retirado ya —le dijo acercándose hasta donde ella estaba.
—Claro que no sensei —negó Mari poniéndose de pie—, tenemos una plática pendiente.
—Ah… si… —no es que lo hubiera olvidado, pero hubiera preferido seguir postergandolo un poco más—. Bueno, ¿a dónde quieres que vayamos? —preguntó viendo que no podía seguir huyendo.
—A su casa —contestó Mari con seguridad—, ahí no seremos interrumpidas.
—Está bien —estuvo de acuerdo Kanan quien emprendió el camino seguida de Mari que no hablo mucho en el trayecto.
En cuanto llegaron a casa de Kanan, ella se dirigió a la cocina para preparar el té. Mari se acomodó en la mesa de Kanan esperando su regreso. Sentía algo de nervios, pero más que nada era ansiedad por querer decir todo lo que había estado guardando.
Kanan apareció minutos después con una charola que colocó sobre la mesa. Prepararon el té en silencio y hasta que Kanan tomó asiento a un lado de Mari, fue que la rubia se aventuró a hablar por fin.
—Yo he pensado mucho sobre lo que pasó el otro día —empezó Mari—, no sé bien cómo llegamos a eso o quien besó a quien —dijo pasando saliva pesadamente—, sin embargo creo que nada de eso importa, porque finalmente las cosas que hicimos ese día simplemente fueron un reflejo de emociones que hemos estado reprimiendo las dos. No solo yo, usted también.
Kanan la miraba fijamente dejando que planteara la situación sin intervenir aún.
—Mari-san, como te dije antes, lo que pasó estuvo mal y no debió ser —Kanan se mantuvo firme en su posición.
—Sé que no es correcto —estuvo de acuerdo Mari—, pero eso no quiere decir que sea malo.
—Mari-san, ¿sabes qué pasaría si alguien se entera de eso? —preguntó Kanan con amargura.
—Probablemente perdería su trabajo —respondió Mari con tristeza.
—En el mejor de los casos perdería mi trabajo —aclaró Kanan—, pero lo más probable es que terminaría en la cárcel o algo peor —concluyó exaltada pues el tema de estar con un menor de edad era algo delicado.
—Eso no lo permitiría nunca sensei —espetó Mari con decisión—, utilizaría a los mejores abogados de mi padre —dijo en tono de autosuficiencia.
—Pues precisamente tu padre y sus abogados son los primeros que irían sobre mi cabeza Mari-san —explicó para que viera su punto.
—Mi padre no se atrevería a hacerme eso —dijo Mari con amargura—. ¿Sabe? Él me debe muchas —la mirada de Mari se volvió vidriosa—, después de que mamá muriera, sólo me quedé al cuidado de papá y usted pensaría que siendo una persona acaudalada y que profesa gran amor a su hija, entonces se esperaría que yo hubiera tenido una buena infancia, lo cual no es incorrecto, sin embargo además de mucho dinero también estuve en la más grande soledad —pasó saliva para reponer la sequedad en su boca al hablar de ese tema.
—Eso es… bastante —dijo Kanan no muy segura de que opinar.
—Él nunca estaba en casa siempre ocupado haciendo más dinero que jamás terminariamos de gastar en esta maldita vida, pero eso no es todo, el hecho es que no teníamos una casa, un hogar, no creo recordar un lugar al que pudiera llamar mío. Siempre vivimos en hoteles, una tras otro, todos de mi padre, pero nunca tuve algo a lo que llamar hogar —suspiró con pesar—. Muchas personas dirían que es una bendición estar rodeada de lujos y comodidades pero para mi lo único que me hizo fue aumentar el sentimiento constante de vacío.
Kanan escuchaba atentamente con el corazón comprimido por el dolor que sentía por la rubia. Era una historia triste.
—Pero él te quiere Mari-san, a su manera pero te quiere, es un padre preocupado por su hija —sostuvo la mano de la chica para darle ánimo.
—Y no lo dudo, no dudo de su amor de padre, sin embargo tiene las peores formas de demostrarlo —la miró con tristeza irónica—. ¿Quiere saber por qué estoy comprometida?
—Por qué te expulsaron del colegio en el extranjero, ¿no? —dijo Kanan recordando las palabras de Aoi.
—No, esa fue la excusa —explicó Mari riendo con amargura—. Cuando estuve en ese colegio, me di cuenta que no quería estar con un hombre, yo descubrí que mi atracción era hacia las mujeres, incluso tuve algunas novias —dijo entre pequeñas risas aún más amargas—. Sólo que cuando papá lo supo, él pensó que sólo lo estaba haciendo para avergonzarlo, ni siquiera me preguntó que quería, ahí sí tomó tiempo de su "apretada agenda" —dijo con sarcasmo—, para ir hasta donde me había encerrado para olvidarse de mi por un rato y me llevó con un psicólogo con el que tomaría terapia. Aunque no resultó como esperaba. El psicólogo no estaba haciendo el trabajo para el cual lo había contratado, así que fue muy enojado a reclamarle, se metió para hablar con él en su consultorio, y bueno, pensó que no se podía oír lo que hablaban dentro —Mari entrecerró los ojos para recordar el momento horrible que tuvo que pasar en esa ocasión—. Sus palabras fueron "yo no le pagó lo que le pagó para que me entregue una hija enferma y degenerada que no me sirva para nada", más o menos eso fue lo que dijo —terminó Mari con la voz entrecortada.
Kanan tenía un nudo en la garganta que le impedía hablar, ciertamente eso era algo terrible y que le hacía comprender el porqué Mari actuaba como actuaba.
—Después de eso, me presentó al patán de Aris —para este punto Mari hablaba prácticamente asqueada—, y bueno el es… —Mari se llevó las manos a la cabeza jalando su cabello con desesperación—. ¡Agh! Él es horrible.
—¿Te ha hecho algo? —preguntó Kanan con preocupación rectificando su posición en la silla—. Ese muchacho, ¿te ha hecho algo?
Mari quería sincerarse con Kanan, decirle de todo el acoso del cual había sido blanco, pero una parte de ella sentía vergüenza por no poder hacer nada para romper el compromiso y la otra parte sentía miedo, miedo por aquella amenaza que había lanzado Aris y que aún resonaba en sus oídos, sabía que entre más enterada Kanan estuviera del asunto, más riesgo correría y sólo por esa razón decidió callar.
—No —dijo sin titubear—, pero no es una buena persona —un poco de rabia que no fue capaz de disimular iba mezclada en sus palabras y Kanan no se tragó eso.
—Siempre que hablamos de él tengo la sensación de que me dices las cosas a medias —algo de la explicación de Mari no le cuadraba a Kanan y quería entender que era lo que pasaba con el tal Aris.
—Es un mujeriego sensei —desvió la atención de su persona hacia otro de los defectos del tipo—, simplemente eso, no quiero estar con una persona que no me puede respetar.
Kanan suspiró dejando caer su cabeza hacia atrás de la silla. En parte aliviada y en parte afligida. Esperaba algo peor aunque eso era malo también.
—¿Y supongo que ya has hablado con tu padre de esto? —preguntó aunque ya tenía una idea de la respuesta.
—Por supuesto —dijo Mari—, él dice que es normal, que así son los extranjeros.
Kanan soltó un golpe con el puño cerrado sobre la mesa, rompiendo el silencio de la habitación completamente frustrada y enojada por tal respuesta misógina.
—¡No es así! —dijo Kanan con rabia—. Si es tu prometido te debe respetar —dijo con la voz entrecortada por la rabia—. Yo lo haría si estuviera en su lugar.
Mari se había asustado por la reacción de Kanan, pero entendía que todo era producto de la frustración que sentía y también se sintió bien al oír las últimas palabras.
—Lo siento —dijo Kanan en voz baja al ver el temor inicial en la mirada de Mari—, me exalté.
Mari estiró su mano para tomar la de Kanan quien no se resistió al contacto y entrelazaron sus dedos.
—¿Qué es lo que quieres Mari-san? —preguntó Kanan con cierta reticencia pues aún quedaba el tema de ellas dos.
—Honestamente no sé qué quiero sensei —dijo apretando más el agarre con sus dedos en los de Kanan—, tampoco puedo decir exactamente qué es lo que siento —se sinceró—, sólo sé que cuando estoy con usted soy feliz —llevó la mano de Kanan cerca de sus labios y depositó un suave beso en ella—, que mi corazón late a toda prisa con tan sólo escuchar su voz y que haré hasta lo imposible por zafarme de este maldito compromiso que me tiene amarrada sin importar que deba hacer para terminarlo.
El corazón de Kanan se estrujaba ante la sinceridad de Mari, si tan sólo pudiera dejarse llevar por lo que sentía y hacer lo que dictaba su corazón, sin embargo las duras lecciones que tuvo que aprender a base de malas experiencias le decían que no podía hacer eso, en éste caso ella era la responsable del destino de ambas y tenía que hacer lo correcto. Con gran pesar Kanan retiró su mano del agarre de Mari poniendo distancia entre las dos.
—Mari-san, yo lo siento mucho, pero no puedo, no puedo hacer esto contigo, no mientras sea tu profesora —las palabras de Kanan eran como pequeños cuchillos que cortaban su corazón en pedazos, pero en parte Mari esperaba que no fuera tan fácil al inicio.
—Puede que no quiera admitirlo, pero sé que usted siente lo mismo por mí y no por éste rechazó me rendiré. Yo lo seguiré intentando hasta que usted acepte salir conmigo —dijo como si fuera una amenaza pero solo era su férrea determinación hablando.
Mari se puso de pie sorprendiendo a Kanan quien la escuchaba atentamente y no reaccionó cuando la chica se acercó hasta donde estaba Kanan sentada, con un rápido movimiento la aprisionó contra la silla sin dejarle espacio para alejarse. La beso con intensidad disfrutando la rudeza del contacto que fue brusco al inicio.
Para cuando Kanan logró reaccionar e intentó alejarse Mari no se lo permitió sentándose a horcajadas sobre ella recargando su peso para impedir su escape, los atinados movimientos de Mari con sus labios y dientes sobre la boca de Kanan provocaron un incontenible gemido que sólo encendió las cosas entre las dos. Kanan empezaba a llevar sus manos por debajo de la blusa de Mari buscando aumentar el contacto con ella desesperada por sentir más de la rubia que la volvía loca. Sin embargo Mari se detuvo rompiendo el momento y se puso de pie dejando a la profesora jadeante y acalorada sufriendo por la pérdida del estímulo.
—No me puede decir que no siente lo mismo que yo —dijo Mari en cuanto recuperó el aliento y la compostura—, usted también me quiere y no solo eso, me desea, y no podrá seguir negándolo por más tiempo.
Kanan no pudo responder quedándose sin palabras, sus acciones habían hablado más fuerte que cualquier otra cosa delatandose sin poder negar nada. Mari sacó una tarjeta de una de sus bolsas y la puso frente a Kanan que no sabía que significaba eso.
—Es la llave de mi cuarto —explicó la rubia—, estaré esperando al momento en que decida utilizarla y venir a mí por más de esto.
Una vez más Mari se acercó a Kanan tomándola del cuello y plantando un último beso salvaje que dejó con los labios rojos y palpitantes a su sensei que solo quería desesperadamente dejarse llevar pero no hizo ningún otro movimiento por miedo a cómo terminarían las cosas.
Con eso dicho y hecho Mari se retiró de la casa dejando a Kanan estupefacta aun sin poder decir o hacer nada.
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