Capítulo 17.
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: ¡Hola! Hoy traemos el capítulo de la semana más temprano. Ha sido una semana agitada, derritiéndome de calor la mayor parte de ella y algo estresante, pero aquí estamos con el siguiente capítulo.
Aprovecharé para desear feliz cumpleaños por este medio aunque algo atrasado a nuestra querida beta coautora Mag Max que se la pasó de fiesta toda la semana y aún así terminó de editar temprano. Ahora la presiono por esa actualización de "deber de familia" que ya está en su recta final y se rehúsa a escribirla.
Gracias a todos por sus reviews y por tomarse el tiempo para leer esta historia. Todos son muy apreciados.
Mag Max Kuv Bigotes: Bueno me apure esta vez y por eso hay capítulo temprano. Aunque es un capítulo corto en comparación con los anteriores. Hay que dejar lo bueno para más adelante. Que lo que se viene está Shiny! Esa pinchi Mari va a hacer una revolución.
¡Dame mi YouMari mujer! ¡También mi ChikaRuby!
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Desde que empezó su relación con Ruby, los días para Chika habían pasado a gran velocidad. Dicen que cuando eres feliz el tiempo pasa sin sentirlo y justo le pasaba eso. Su novia la hacía feliz. Además de que había dejado de preguntarse qué hubiera pasado si las cosas hubieran sido diferentes con Riko. Ahora disfrutaba pasando las tardes con la pequeña Ruby y las dudas que inicialmente habían rondando en su mente empezaban a disiparse haciéndose nada.
Toda la mañana una idea anduvo vagando en la mente de Chika pero no sabía si hacerlo o no, pues aún recordaba la plática que había sostenido con Dia y aunque había tratado de mantener todo lo que le dijo ese día, Ruby era bastante insistente en cuanto a las demostraciones de afecto, tanto que ya se habían visto en aprietos por no poder contener sus ansias para estar juntas. Sólo que, ¿quién la podría culpar? Tenía una novia linda, cariñosa y bastante animosa por el contacto físico, lo que todo adolescente con hormonas efervescentes deseaba.
Cuando por fin estuvieron a solas en el salón del consejo estudiantil, Chika no pudo aguantar más, tenía que soltarlo y esperar que Ruby quisiera hacer lo que estaba planeando.
—Ruby-chan —le llamó Chika rondeandola con sus brazos por su cintura, hundiendo la cabeza entre su cabello para ponerse melosa y hacerla caer—, he pensado que me gustaría verte el fin de semana.
—Nos vemos todos los fines de semana Chika-chan—explicó Ruby siguiendo en lo suyo pero dejándose consentir por el agradable contacto de los brazos de Chika sobre ella.
—Bueno si Ruby-chan, pero esta vez me gustaría que fuera especial—le dijo casi en un susurro al oído de manera un tanto lasciva.
—¿Especial? ¿Cómo especial? —cuestionó Ruby sonrojada y nerviosa, tuvo que dejar de lado lo que estaba haciendo pues sus manos empezaron a temblar.
Chika rompió en risa al ver el evidente bochorno que sus palabras habían generado en Ruby y no pudo evitar preguntarse lo que su novia había imaginado por sus palabras que llevaban esa intención después de todo. Chika volteó a Ruby con un ágil movimiento quedando las dos de frente, tomó su rostro con ambas manos y depositó un beso en sus labios jugando un poco con ellos. Se estaba portando mal pero es que le encantaba ver a su novia cuando entraba en modo tímido.
—Sólo bromeo Ruby-chan —explicó Chika aún riéndose y Ruby le hizo un puchero—, pero sí me gustaría que fueras a mi casa el fin de semana, un día o dos.
—¿Quieres que me quede toda la noche en tu casa? —preguntó Ruby tratando de entender el rápido tren de pensamiento de Chika.
—¿No te gustaría? —titubeó un poco haciendo flaquear su voluntad en cuanto si era una buena idea invitar a Ruby—. Nunca hemos hecho una pijamada solo tu y yo —dijo seductora tratando de convencerla aunque con un tono un tanto bromista que confundía a Ruby que no sabía si Chika iba en serio o no.
—Emm… —dudó Ruby, no por no tener ganas de ir a casa de Chika, sino porque tendría que pedir permiso a su hermana quien era la que estaba a su cargo por el momento—, pues sí me gustaría Chika-chan.
—¿Qué pasa Ruby-chan? —preguntó desconcertada Chika al ver el poco entusiasmo en la cara de su novia—. ¿No te agrada la idea?
—No es eso —negó la chica con un movimiento enérgico de la cabeza—, lo que sucede es que tendré que pedir permiso a Dia onee-chan y bueno, ya sabes que es algo sobreprotectora con éstas cosas.
—Puedo pedir permiso contigo —Chika pasó saliva con dificultad, había olvidado ese pequeño gran detalle por lo que no le quedó más remedio que ofrecerse, con algo de temor, para enfrentarse a Dia-sensei.
—No… —se negó Ruby—, es mejor si lo hago yo sola, no quiero que Dia onee-chan se ponga a la defensiva y no me permiso. Ya me las arreglaré.
Una gran sonrisa apareció en el rostro de Chika quien la besó nuevamente bastante contenta de que existiera la posibilidad que tanto quería. Después de eso continuaron con todas las actividades que tenían pendientes para poder acabar por ese día.
—¿Sabes algo Ruby-chan? —la llamó en medio de su tarea haciendo que la pequeña la mirara de nuevo—. Tú me haces muy feliz, gracias por escogerme para estar a tu lado —sonrió con todos sus dientes dándole una ternura y una calidez a Ruby que correspondió de la misma manera tomando su mejilla y dándole un sencillo beso en los labios como recompensa.
—Tú también me haces feliz Chika-chan, gracias por permitirme estar a tu lado —para su sorpresa Chika la tomó de la cintura y la acercó para profundizar el beso y volverlo un poco subido de tono cuando paso su lengua por su labio produciendo un ligero escalofrío en su pequeña novia.
Si eso no era felicidad, Chika no sabía que era en realidad pero sin duda nada más importaba para ella que ese sentimiento que surgía estando al lado de Ruby. Todo estaba perfecto.
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Una clase más, una clase menos. Era fácil pasar las horas cuando tu mente estaba ocupada pensando en todo lo que podrías hacer si no estuvieras entre cuatro paredes escuchando sobre lo mucho que hay que estudiar para ser exitoso en la vida.
Yoshiko Tsushima o "Yohane" como ella prefería llamarse, no es que odiara la escuela, de hecho le gustaba, el problema en sí eran las clases que le impartían. Ella tenía claras algunas cosas en la vida, como lo que quería, y es que para ser un "ángel caído", como lo era ella, las cosas banales de la escuela estaban completamente sobrevaloradas. Tenía otras metas en esta vida que no incluían la insoportable existencia estudiantil, no, Yohane estaba para algo más grande.
Aunque una cosa sí que había logrado llamar su atención esa mañana, y es que había notado un cambio en su amiga Hanamaru en las últimas semanas, tal vez podía ser sutil para algunos, imperceptible para otros, no para ella por supuesto. Yoshiko conocía a Hanamaru muy bien como para saber y conocer cada estado de su amiga aunque no dijera nada. Este estado en particular había durado ya algunos días y no soportaba tener que aguantar eso otro día más.
A sus ojos Hanamaru era la niña más perfecta sobre el planeta, era una niña noble y dulce, inteligente, muy trabajadora, con ideales firmes, era testaruda aunque sabía cuándo ceder para ganar una batalla, sin duda Hanamaru era un gran partido para cualquiera. Incluso en un tiempo dudó de sus sentimientos por su amiga, pero pudo aclararse antes que las cosas perdieran su rumbo y dañara su amistad con esas ideas extrañas.
Desde que Hanamaru mostró su "devoción" por la odiosa profesora Kurosawa, la dinámica entre ellas había cambiado bastante, particularmente desde que se le ocurrió jugarle aquella pequeña broma a la profesora. Esta vez había algo diferente en su amiga, tal vez era el brillo en su mirada o las expresiones que tenía cada vez que Dia-sensei aparecía, ya ni hablar de cualquier interacción que tenían entre ellas dos. Era tan insoportable que tenía ganas de tomarlas a ambas y encerrarlas en un cuarto a que tuvieran sexo por el resto de sus vidas y dejarán de suspirar la una por la otra de manera tan tonta.
Esa mañana, sin embargo, su exasperación llegó al límite cuando en medio de la clase de literatura Hanamaru se quedó ¿dormida? ¿Perdida en el espacio? ¿Embelesada? Era como una mezcla de muchas cosas. Kurosawa-sensei no paraba de hablar con gran entusiasmo sobre alguna de esas novelas raras que sólo ella y Maru entendían. Sólo que en ésta ocasión Maru la miraba atentamente, parecía que estaba muy interesada en lo que Dia decía o hacía que cuando esta le hizo una pregunta directamente, ella no respondió. A donde quiera que estuviera la mente de Maru, quizás se encontraba a miles de kilómetros de la escuela, no respondió. Tuvo que darle un discreto empujón por detrás de su banca para que reaccionara y fue entonces cuando se dio cuenta que todas las miradas estaban sobre ella. Después de eso solo se disculpó y trató de disimular que no pasaba nada pero su rostro siguió rojo aún después de que Dia-sensei terminará su clase.
Tuvo que esperar hasta que la maestra dejara el aula para poder hablar con su distraída amiga.
—Zuramaru, ¿qué te pasa? —preguntó Yoshiko directamente abordandola sin demora.
—¡Zura~! ¿De qué Yoshiko-chan? —respondió sacando un apetitoso pan de su mochila listo para ser víctima de la merienda o al menos esa era la intención.
—¡Yohane! —aclaró la chica sin perder los estribos viendo como ese pan empezaba a ser devorado aunque con poco entusiasmo—. Andas muy rara y yo te conozco, esa mirada que traes tan… —buscó la palabra que se adecuara más al penoso caso de su amiga—, "embelesada" —hizo énfasis—, por esa mujer, ya me esta desquiciando, así que o me dices que te pasa o te lo saco a la fuerza —concluyó con una mirada desafiante señalando la con el dedo casi tirando su pan al suelo.
Hanamaru maniobró para evitar perder su pieza de pan al tiempo que trataba de ordenar sus ideas pues no sabía cómo explicar todo lo que estaba sintiendo. Llevaba días en los que su mente se había quedado detenida en ese momento, en esa cama que compartió con Dia, el sabor de su boca, la calidez de su aliento, pero nada de eso importaba porque todo empezaba a parecer sólo un sueño, una mala jugada de su mente, que nunca ocurrió en realidad.
Ante sus pensamientos tan pesimistas, terminó azotando su cabeza contra la banca en señal de derrota ante la sorpresa de Yoshiko que vio como el pan azotaba en la banca del mismo modo.
—Creo que estoy perdiendo la cabeza ~zura —dijo derrotada la chica sin levantar la cara.
—Eso no me sorprende —dijo Yoshiko dando palmaditas en su cabeza—, pero me vas a contar qué te tiene así —dijo con dulzura o algo parecido a eso.
Corto un pedazo de pan y se lo llevó a la boca esperando que Maru comenzará a hablar.
—Estoy en el punto en que empiezo a dudar de mis recuerdos ~zura, dudo de mí misma —explicó Hanamaru.
—¿A qué te refieres? —cuestionó Yoshiko confundida tragando con dificultad el pan, necesitaba agua para pasarlo.
—¿Recuerdas que te conté que me estuve quedando en casa de Dia-sama mientras escribíamos la novela? —Maru levantó la cabeza con nerviosismo ofreciendo un jugo de mandarinas que llevaba en la mochila para pasar su pan.
—Umm si, como si lo pudiera olvidar, estuvimos toda la semana hablando de lo maravillosa que es Kurosawa-sensei —respondió Yoshiko exasperada tanto por eso como por el hecho de que odiaba el sabor de las mandarinas y declinó el ofrecimiento de Maru.
—Bueno —carraspeó Hanamaru tomando ella el jugo para sí—, el último día me quedé a dormir en la habitación de Dia-sama —el simple recuerdo hizo que sintiera un calor emanando desde su interior y de nuevo sus mejillas se tornaron rojas, cosa que no pasó desapercibida para Yoshiko—. Sólo que en lugar de ir con Ruby como todos los días, ese día me acosté con ella.
—¡¿Te acostaste con ella?! —exclamó Yoshiko casi gritando y terminando de atragantarse con el pan en su boca.
Hanamaru le dió el jugo que bebió esta vez sin oponer resistencia pues su vida corría peligro.
—¡No zura~! —se sonrojó Hanamaru por la expresión en la cara de su amiga quien claramente había malinterpretado sus palabras—, no me acosté así como lo estas diciendo —bajó la voz avergonzada—, sólo me acosté a dormir con ella, nada más.
La expresión en la cara de Yoshiko se había relajado ya que el trozo de pan había pasado por fin aunque ahora solo tenía el asco por el sabor dulce del jugo de mandarinas. Miró a su amiga regresandole molesta el jugo y espero la continuación de su explicación.
—Dia-sama estaba durmiendo y me acosté a su lado para tratar de dormir un poco también ~zura, habíamos estado trabajando mucho para poder terminar a tiempo. Sólo que cuando lo hice no sé qué pasó, ella estaba ahí plácidamente dormida, relajada, tan hermosa como siempre —la voz de Hanamaru ya poseía ese tono de melosidad que hacía que Yoshiko sintiera náuseas de escucharla—, y yo creo, aunque no estoy cien por ciento segura ~zura, pero hay una posibilidad, según recuerdo... que tal vez yo… algo adormilada o presa del momento o simplemente…
—¡Ya! ¿Qué hiciste? —se desesperó Yoshiko por tanta divagación de su amiga.
—¡Zura~! bueno… —dudó todavía—, creo que la besé —dijo Maru casi con un hilo de voz.
—¡¿Qué?! —Yoshiko abrió los ojos de forma desmesurada pues si alcanzo a oirla.
—Es muy vergonzoso porque ella estaba dormida, aunque creo que me correspondió el beso pero ya no sé si eso es sólo un recuerdo que hice en mi mente o si pasó de verdad —ésto último lo dijo tan rápido que a Yoshiko le tomó unos segundos entender todo lo que había dicho su amiga.
—Zuramaru, Zuramaru —dijo tranquilamente tomando de los hombros a Maru—. ¡¿Besaste a una profesora?! —la sacudió alzando el volumen de su voz tan alto que fueron escuchadas por algunas de las chicas que estaban alrededor pues varias voltearon a verlas.
—¡No grites ~zura! —respondió Hanamaru nerviosa tapando la boca de la otra chica— ¡Nadie besó a nadie! ¿De acuerdo Yoshiko-chan? —trató de disimular ante las miradas curiosas de las demás riéndose nerviosa—. ¿Estás loca? Vas a hacer que me corran de la escuela ~zura, o peor aún… a Dia-sama —dijo casi en un susurro aún agarrando a Yoshiko.
—Definitivamente tienes tus prioridades mal Zuramaru —se quitó a la chica de encima—, pero, ¿y qué pasó? —preguntó con curiosidad bajando la voz—. ¿Ella te dijo algo de ese beso? ¿Te correspondió? ¿Ya son novias?
—¿Qué parte de creo que la besé cuando estaba durmiendo no entendiste zura~? —dijo Maru entrecerrando los ojos ya algo exasperada por la densidad de su amiga o la suya propia por no recordar bien las cosas.
—¡Pero dijiste que te correspondió! —chilló de forma aguda.
—¡No! Dije que creo que me correspondió, ya te expliqué que mis recuerdos de ese día son algo... confusos —declaró Maru derrotada—. Estaba desvelada y muy cansada.
—Pero —Yoshiko dio un suspiro tratando de entender a su amiga—, me estás diciendo que besaste a la mujer por la que has andado babeando —miró a Maru quien estaba a punto de debatirle solo que la calló—, y ni te atrevas a decir que es mentira porque sabes que es cierto —continuó—, y no sabes si te correspondió o no y encima ni te acuerdas bien de lo que pasó. ¿Qué rayos Zuramaru?
—Ciertamente ~zura —estuvo de acuerdo Maru frunciendo el ceño—, no sé lo que pasó.
—Pero ella, ¿no dijo nada al día siguiente? —todo ésto era tan desesperante que Yoshiko sólo quería cachetear a alguna de las dos implicadas.
—Ella parecía apenada pero no dijo nada al respecto y yo la verdad tampoco toqué el tema —recordó Maru lo vergonzoso que resultó todo esa mañana.
—¡Ahhh! es que ustedes son tan… —Yoshiko hizo un gesto exasperado como si las quisiera ahorcar—, ¡desesperantes! Tú la quieres, ella se nota a leguas que también, entonces ¿por qué lo hacen todo tan difícil? —concluyó mirando enojada a Maru.
—Porque no es fácil ~zura, el amor no es fácil —oculto su rostro entre sus manos dejando a un lado su pan aún sin ser acabado del todo.
—No empieces a citar tus novelas de amor que tanto me marean, el amor está sobrevalorado —concluyó Yoshiko levantando las manos parando el carro de Hanamaru.
—Es sólo que es complicado… —dijo finalmente Maru dando un hondo suspiro para tratar de aliviar la opresión que sentía en el pecho, realmente se sentía mal por eso.
—Es complicado porque ustedes lo hacen complicado, tan sólo deberían dejarse llevar —Yoshiko finalmente se derrumbó cruzada de brazos en su asiento ofreciendo su consejo.
—No podemos hacer eso ~zura —negó Hanamaru recordando las palabras de Dia—, hay muchas más cosas en juego que sólo nosotras.
—Tú más que nadie debería saber que cuando se trata de cosas del corazón no se pueden esquivar —explicó Yoshiko tratando de robar otra mordida del pan que Maru había desistido de comer—, es como tus novelas, el amor no siempre triunfa pero vale la pena intentarlo. ¿No lo crees?
Maru le ofreció el resto del pan ya que entre tanta plática hasta el hambre se había espantado.
—La vida real es más difícil que eso —su mirada se volvió melancólica contemplando el lugar donde poco antes Dia había estado dando la clase.
—Tal vez mas adelante tengan otra oportunidad Zuramaru, no puedes darte por vencida por un tropiezo —aceptó el panecillo y empezó a comerlo con singular alegría para quitarse el mal sabor del jugo de mandarinas.
—Tal vez —estuvo de acuerdo Maru—, cuando no sea más su alumna y pueda estar a su nivel, mientras tanto tendré que conformarme con verla a la distancia.
Yoshiko no lo soportó más y tuvo que dar un suave golpe en su cabeza, a veces era demasiado desesperante.
—No empecemos de nuevo, ¡por favor! —ambas chicas rompieron en risas ante el comentario sincero de Yoshiko.
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Desde el día de la plática que Mari tuvo con Kanan las cosas parecían haber vuelto a la normalidad. Una normalidad que era molesta para Mari. Le molestaba tanto que la entrenadora pudiera estar tan tranquila cuando dentro de ella una verdadera tormenta estaba sucediendo. ¿Cómo era capaz Kanan de mantenerse tan calmada como si nada de esto la afectara? No lo entendía.
Uno de esos días pensó que lo mejor sería alejarse por completo de ella pues al parecer a Kanan le da igual estar cerca o no de ella, pero la idea desapareció casi al momento, ya que se sentía como tortura tener que alejarse de la entrenadora. Cualquier cosa menos eso, no quería perder lo que fuera que Kanan provocaba en ella.
Después lo volvió a pensar mejor y llegó a la conclusión que no fue lo suficientemente osada cuando habló con ella y por eso desperdició la oportunidad. Casi todo lo que pensaba eran excusas de cómo es que Kanan era capaz de resistirse ante lo que claramente era un deseo incontenible de besarla o eso era lo que ella sentía todo el tiempo. Debía ser más atrevida para romper ese muro que Kanan alzaba para apartarla.
Lo que la mantenía tranquila es que las prácticas habían continuado de la misma manera que antes de la competencia, por lo que estaba con Kanan la mayor parte de su día o al menos las partes importantes como prefería llamarlas. Así que al menos allí tenía oportunidades para ir mermando el férreo autocontrol de su sensei.
Estaba tan inmersa en sus pensamientos, perdida del resto del mundo, que no notó cuando You se acercó hasta su banca.
—Tierra llamando a Mari-chan —dijo You haciendo musarañas frente a la rubia quien mantenía la mirada perdida.
—¿Eh? —preguntó Mari saliendo de su trance—. Lo siento, ¿qué decías?
—Mari-chan andas en las nubes —dijo You sentándose sobre su banca como a veces solía hacer la otra chica—. ¿Ya comiste? ¿Quieres ir a comer algo?
—¿Ya es el descanso? —preguntó Mari viendo su reloj pues estaba totalmente desubicada con la hora, al menos no en el lugar.
—Como dije, estas en las nubes Mari-chan —rió You al ver la cara de su amiga totalmente confundida.
—¿No comerás hoy con Riko-san? —preguntó Mari buscando a la implicada con la mirada pero no parecía estar por ningún lado.
—Ella tuvo que ir al salón de música —explicó You—, anda algo atareada con una melodía que está componiendo.
—¿Y soy tu platillo de consolación You-chan? —dijo Mari acercándose al cuerpo de la pequeña abrazándola por detrás haciendo cosquillas directo sobre sus costillas como castigo.
You empezó a retorcerse como gusanito rompiendo en prominentes risas que llamaron la atención de todas las que estaban a su alrededor aunque ya era algo común que ellas dos tuvieran ese tipo de interacciones.
—¡Ya Mari-chan! ¡Para por favor! —dijo con la voz entrecortada por las risas.
Estaban riendo tan estruendosamente que no se percataron cuando Chika se acercó hasta donde estaban con algo de molestia presente en el rostro.
—Este no es lugar para estén haciendo ese tipo de cosas —la chica las veía con algo de desdén utilizando un tono por demás altanero.
—Ah sí, lo siento Chika-chan, ya nos íbamos —dijo You inmediatamente apartándose de Mari que no supo a qué venía la mala leche de esa chica.
Mari se detuvo más que nada al ver la expresión de su amiga quien se bajó con la velocidad de un rayo de la banca en la que estaba sentada y trató de jalar a Mari quien se resistía a ponerse de pie. Un ligero enojo surgió de la rubia, nadie le hablaba así.
—Y exactamente, ¿por qué nos tenemos que callar? —preguntó aún más altanera que Chika quitándose el agarre de You—. Estamos en el descanso y no hacemos nada malo. Supéralo, lo que sea que tengas contra You-chan, ya fue.
—Quedan advertidas —dijo Chika mirándola de pies a cabeza con desdén antes de darse la vuelta y retirarse.
—¿Cual es su problema? —preguntó Mari no esperando realmente una respuesta.
—Chika-chan no es mala —explicó You—, sólo está lastimada.
—No me digas —dijo Mari exasperada—, es una de esas historias que me debes You-chan, vamos a comer y me cuentas.
Salieron con dirección a la cafetería sin decir una palabra más hasta llegar al lugar. You estaba preocupada pero a Mari no le costó mucho hacerla hablar de nuevo. Ya era costumbre que Mari invitara el desayuno cuando salía a solas con You aprovechando la ausencia de su encimosa novia. A Mari le gustaba consentir a su pequeño cachorro.
—Entonces —dijo Mari empezando a comer lo que había comprado y en la cafetería—, ¿cuál es la historia con Takami-san?
You le había dado muchas vueltas al asunto de Chika, por un lado quería desahogarse con alguien, pues la única con la que hablaba sobre su amiga era con su novia, sin embargo desde que notó el creciente acercamiento que ellas dos habían tenido recientemente sentía que algo cambió y sus ganas de hablar de Chika con Riko simplemente se habían esfumado.
No estaba completamente segura de si debía contarle a Mari, pero la chica parecía genuinamente preocupada por ese asunto y su necesidad de sacarlo de su sistema era mayor. Así que termino cediendo.
You le contó a Mari con lujo de detalles todo lo que había pasado con Chika, Riko y ella. Mari la escuchaba atentamente tratando de guardarse sus comentarios para el final aunque honestamente era difícil pues la actitud que habían tomado las tres chicas era francamente insoportable para ella. Demasiado drama adolescente para soportar.
—Y bien, ¿qué piensas de todo lo que acabo de contarte? —preguntó You cuando por fin terminó su relato, estaba nerviosa.
Mari terminó de comer la última porción de comida restante en su plato antes de hablar, se tomó su tiempo.
—Pienso que todas ustedes son unas tontas —dijo con la voz suave tratando de no ofender a su amiga quien la miraba expectante, pero siempre había sido sincera y no veía porque debía cambiar eso.
—¿Disculpa? —cuestionó You algo indignada alzando una ceja incrédula.
—Tú eres una tonta, Riko-san es una tonta y esa niña Takami Chika-san también es una tonta —explicó brevemente como si fuera lo más obvio del mundo.
—Si ya —respondió You con molestia—, me queda claro que somos tontas, gracias, pero ¿por qué lo dices? —aun con su enojo creciente deseaba saber porque la rubia decía aquello.
—You-chan, I'm going to be honest with you, Ok? —dijo Mari en su perfecto inglés que le tomó unos segundos a You para entender lo que la chica le quería decir antes de asentir—. El amor no se puede forzar y es lo primero que tienen que entender, ojalá fuera tan fácil como decirle al corazón de quien te tienes que enamorar —el tono de Mari empezaba a sonar melancólico, cosa que no pasó desapercibida por You—, eso haría las cosas infinitamente menos complicadas, pero no se puede —suspiró—. Entiendo el dolor que puede sentir Takami-san al sentirse abandonada o traicionada pero el tiempo ha pasado. Las heridas pueden estar sanando y si su amistad era tan fuerte como dices, entonces no tendrían porqué seguir separadas perdiendo el tiempo.
—Es que ese es el problema —explicó You con frustración jalando su cabello en señal de desesperación—, al parecer Chika ya perdonó a Riko-chan, pero conmigo sigue igual o peor —dijo con amargura—. Yo que era su mejor amiga.
—¿Tú escuchaste que la haya perdonado? —cuestionó Mari ante la reacción de You.
—Bueno, no exactamente... pero el otro día, justo antes de la competencia yo me quedé en casa de Riko a dormir y por la noche, Chika llamó a Riko al balcón para desearle buena suerte y no sólo eso, le dió un amuleto de buena suerte. ¡Como los que solía darme a mí antes de las competencias! —la voz de You era bastante triste, más bien se oía traicionada, ese simple acto la había descolocado completamente y aunque trató de restarle importancia, la verdad es que le seguía molestando.
—Oh, ya veo —dijo Mari secamente retrayéndose sobre su asiento.
—¿Qué cosa? —preguntó You ansiosa—. ¿Qué ves?
—Pues que estas celosa You-chan —respondió Mari como si fuera la cosa más lógica del mundo.
—¡Claro que no! —negó You—. Yo estoy segura de lo que Riko-chan siente por mí, no estoy celosa de Chika-chan.
—Claro —estuvo de acuerdo Mari—, no estás celosa de Chika mi pequeño marinero. ¡Tú sientes celos de Riko! —dijo con tal certeza.
—Ahora si me perdiste Mari-chan —You no entendía a qué se refería Mari pero una parte de ella sabía que la rubia había dado en el clavo pero no iba a reconocerlo tan fácil.
—Es simple You-chan —palmeó la mesa—, tú estás celosa de que Chika haya perdonado a Riko pero no a ti, siendo que tú eras la mejor amiga de la chica esa.
—Eso… —You lo quiso negar pero no pudo, Mari estaba en lo correcto, lo que estaba sintiendo eran celos pero hacia su novia —, eso… ¡Agh! Tienes razón —se dejó caer sobre la mesa derrotada.
—Así es You-chan —Mari empezó a acariciar su cabeza como si de un cachorro se tratara—, tienes que hablarlo con Riko-san, antes de que las cosas se hagan más grandes y esto dañe tu relación con la señorita perfección.
—Es que no sé cómo decírselo, ella no tiene la culpa de que Chika prefiera hablar con ella que conmigo —You se cruzó de brazos quebrandose la cabeza pensando en cómo hablar con Riko.
—Eso también es fácil You-chan, sólo tienes que darle una buena, ¡no! —se corrigió—. ¡Una increíble noche de pasión! Después lo hablas tranquilamente con ella, con tantas endorfinas liberadas no hay forma de que no lo puedan hablar.
La cara de You se convirtió en un poema, entendía a lo que Mari se refería pero pensar en estar con Riko de esa forma ponía sus neuronas a hervir y poco podía decir en esa situación.
—Emm… si bueno… respecto a eso —no sabía cómo explicar que nunca lo había hecho con Riko—, nosotras nunca pues… —You empezó a hacer gestos graciosos tratando de hacer referencia al sexo, gestos que sólo ganaron una tremenda carcajada por parte de la insensible Mari—. ¡No te rías!
—Perdón, perdón You-chan, el otro día cuando hablamos de eso yo pensé que sólo no lo habían hecho en la cita pero ya veo que el problemas es más profundo que eso —decía Mari tratando de contener las lágrimas que salían de sus ojos empujadas por el tremendo ataque de risa—. Ya, ya me calmo —dijo finalmente tratando de guardar la compostura pues You hacía un puchero hermoso que le provocaba aún más ternura.
—Eso, ya esta —You se azotó contra la mesa otra vez—. ¡Ya lo dije! —anunció con pesar—. Soy virgen y nunca lo he hecho con Riko-chan.
La frustración de You alcanzó a Mari y ahora solo sentía algo de lástima y mucha, mucha más ternura por su amiga.
—Tranquila You-chan, no eres ni la primera ni la última que no ha hecho "eso" —trató de mejorar el humor de la pequeña chica quien ahora parecía que traía una fea nube negra sobre su cabeza que ensombrecía su semblante.
—Si pero Riko-chan muere de ganas por ello y yo no tengo ni idea de cómo hacerlo —la honestidad de You iba aumentando con cada palabra que decía y ahora Mari tenía que averiguar cómo ayudarla.
—Bueno es que eso no es tan difícil, dime —Mari llevó su mano a la barbilla—, ¿Riko-san ya tiene experiencia?
—No… —dudó You—, bueno no que yo sepa, la verdad evitamos tocar ese tema —dijo a lo que Mari la miró con los ojos entrecerrados—. Ok bueno, yo evito tocar el tema. ¡Es que me da pena!
—Ya ya, calma, no es tan difícil como parece —Mari trataba de pensar en las palabras adecuadas para transmitirle lo que quería decir—, reír es como el sexo —habló tratando de pensar en una analogía.
—¿Cómo así ? —preguntó You intrigada.
—Una vez que empiezas, ya no puedes parar —explicó Mari quien al ver la cara de You supo que su pequeña broma no había causado el impacto deseado—. A lo que voy es que no existe un amante perfecto, la perfección se alcanza con la práctica You-chan y si ustedes no empiezan nunca sabrás que está bien o mal en el arte del amor.
Mari hablaba como toda una experta, lo que hizo que You se preguntará qué tipo de amantes preferiría tener Mari, hasta ahora no le conocía ningún interés romántico.
—¿Tú ya lo has hecho Mari-chan? —preguntó con inocencia.
—A little —contestó Mari sin dudarlo—, una cuantas veces nada más —dijo tratando de restarle importancia.
—¿Tienes a alguien con quien te gustaría hacerlo ahora? —preguntó You alimentando su curiosidad y Mari se rió de ella.
—No pero, ¿quieres que sea tu pareja de práctica? ¿Tu conejillo de indias? —preguntó Mari con lascivia generando un evidente color escarlata en las orejas de You—. Puedo enseñarte un par de cosas increíbles, lo pasaremos bien. Tienes un buen equipo —hizo la seña de agarrarse los pechos—. Tú me dirás cuándo y dónde —le guiño un ojo haciéndola ponerse roja hasta las orejas.
—¡No! —contestó rápidamente la chica al ver que estaba en desventaja cuando de estos asuntos se trataba—. Yo sólo me preguntaba, bueno, pareciera que tienes mucha experiencia, y no te he visto interesada en nadie y bueno, yo solo quería saber si tu… bueno…
—No divagues darling —dijo Mari sacando el escote de su pecho y cruzando las piernas seductoramente frente a You—. En respuesta a tu pregunta, sí he tenido algunos amantes y sí estoy interesada en alguien ahora mismo —concluyó Mari sin cambiar su tono seductor.
—Vaya Mari-chan, estás completamente en otra liga —pensó You diciéndolo en voz alta haciendo que Mari perdiera nuevamente la compostura y empezara a reír.
—Eres muy graciosa You-chan, Riko se pierde de mucho o tal vez seas tu quien se la pierde a ella —le revolvió el cabello juguetonamente—, de cualquier manera yo te voy a ayudar en con ese asunto.
—¿Qué harás Mari-chan? —preguntó You escandalizada, las ideas que Mari solía tener siempre la terminaban metiendo en problemas con Riko.
—Nada malo, tú solo confía en mí —una idea se había hecho lugar en la mente de Mari y justo tenía los días contados para poder llevarla a cabo, si todo salía como planeaba, incluso podría usar el asunto para su beneficio.
Sólo que las cosas no saldrían tal y como planeaba y estaba a punto de darse cuenta que cuando juegas con fuego puedes quemarte y quemar a los que te rodean.
~•~
El equipo de natación continuó entrenando tal vez con la misma o incluso más motivación que en los días previos y es que ahora por primera vez en muchos años, habían pasado de las competencias locales y sería tiempo de ir a medir fuerzas con los equipos más fuertes de la región.
Kanan se mantenía lo más ocupada que le era posible, ni siquiera se había tomado un descanso para platicar con Dia sobre los últimos acontecimientos, pues eso sólo significaba analizar lo que estaba sintiendo y era algo que estaba evitando a toda costa. Únicamente los había enterrado en el fondo e ignorado para no pensar en eso y no caer en la tentación de cabellos rubios que tanto la atormentaba.
El viernes llegó más rápido de lo que le hubiera gustado y con eso la presión de Mari sobre la dichosa fiesta se hizo presente. Durante el entrenamiento dejó claro que la fiesta seguía en pie, sería en el hotel O'hara en la isla de Awashima y que incluso habían puesto un transporte especial para todo el equipo, para que asistieran sin excusas ni pretextos, esto último dirigido directamente a ella.
Desde la plática que habían tenido, la rubia había dejado de buscar a Kanan, al menos en un principio, incluso se había alejado un poco y ahora pasaba mucho tiempo, para gusto de Kanan, con You, a quien extrañamente se le veía muy cómoda en presencia de su novia y de Mari. Conociendo lo celosa que podía ser Riko Sakurauchi, era extraño ver tan buena convivencia entre las tres chicas.
La primera vez que Mari le habló desde su plática infructuosa fue el día viernes al término de la práctica, habían pasado tiempo juntas pero no cruzaron palabra alguna realmente. Kanan se encontraba levantando las boyas de la alberca cuando Mari se acercó a ayudar con la labor sin hablar.
—Hola Mari-san —saludó Kanan extrañada por el silencio de la rubia y queriendo romper el hielo.
—Hola sensei —se limitó a decir Mari continuando con su labor de ignorarla pero estando allí.
—¿Está todo bien? —preguntó Kanan parando sus actividades.
—Todo bien sensei —respondió Mari sin transmitir mucho en sus palabras.
—Bien —dijo Kanan algo inquieta reanudando su labor.
—¿Irá a la fiesta? —preguntó Mari después de unos minutos de estar trabajando en silencio tomando por sorpresa a Kanan.
—No lo sé, tengo algunos pendientes que hacer ese día —mintió Kanan quien realmente no tenía nada que hacer, simplemente no había decidido si asistirá o no.
—Esta bien —Mari se levantó en cuanto hubo terminado de recoger las boyas y empezó a caminar rumbo a la oficina para guardarlas ignorando a su sensei—. Tendré que divertirme con You-chan en ese caso —dijo Mari en voz baja pero con suficiente sonido para que Kanan escuchara el comentario.
—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó Kanan alcanzandola hasta la oficina, lo que dijo la había dejado intrigada y molesta.
—Nada, sólo eso, que tendré a You-chan para divertirme —Mari entró a la oficina y acomodó todo en el lugar acostumbrado, algo de la forma en cómo Mari se refería a You empezaba a hacerla enojar.
—Si sabes que You tiene novia, ¿no? —informó Kanan a Mari frunciendo el ceño.
—No es como si pudiéramos ignorar a la posesiva Sakurauchi-san, ¿verdad sensei? —dijo Mari con sarcasmo—. Pero la diversión que planeo con You-chan afortunadamente incluye a su novia, después de todo no soy una persona celosa.
Los comentarios de Mari estaban completamente fuera de lugar, ella nunca había mostrado ese tipo de interés en You y aunque había notado que se habían vuelto cercanas, ciertamente You sólo tenía ojos para su novia, entonces, ¿por qué le molestaba tanto?
—You y Riko han luchado mucho por su relación, no sería justo que llegaras a meter problemas entre ellas —le aclaró Kanan plantándose delante de Mari.
—Take it easy sensei! —expresó Mari divertida de ver la reacción celosa de Kanan—. Nunca haría algo que You no quisiera o en su defecto Sakurauchi-san, pero ciertamente disfrutaría mucho más pasar la noche con usted que con ellas.
—No juegues con eso —espetó Kanan dejando de ocultar su molestia, poniéndose algo agresiva—, si ésto es por lo que platicamos antes, no las metas a ellas en esto.
—Por sorprendente que parezca sensei, ni usted ni yo somos el centro del universo, mañana será una fiesta como cualquier otra y si usted quiere aparecer será bienvenida y si decide no hacerlo, tampoco nos detendremos por eso —le dijo Mari regresando un poco a los modos que tenía al principio con Kanan, con enojo y sarcasmo adornando su voz.
—Sólo no las metas en problemas —dijo Kanan advirtiéndole—, y bueno tu tampoco te metas en problemas. ¿Tu padre sabe de la fiesta? —quiso saber.
—No es como que esté alrededor para comprobarlo, pero sí, papá sabe de la fiesta, el pagará por todo de hecho —informó Mari poniéndose desafiante.
—Y… ¿estará tu prometido? —preguntó también antes de poder censurarse.
—Umm… —pensó Mari llevando una mano a la barbilla—, hasta donde sé no está en el país y espero no regrese en un rato, sería una molestia tenerlo cerca.
—Ya veo —respondió Kanan a secas tratando de recuperar a su compostura—. No puedo decirte si iré o no, pero no metas en problemas a las chicas.
—Tendría que venir para averiguarlo sensei —dijo Mari antes de salir de la oficina—, yo no prometo nada —jugó otro poco—. La veo mañana Kanan-sensei —se despidió Mari en voz alta lanzándole un beso—. ¡Ciao!
Ahora Kanan se debatía entre ir o no ir más que nada porque se sentía inquieta por los comentarios de Mari. Lo que fuera que planeara incluía a la pareja y algo de eso la dejó intranquila, tal vez tendría que darse una vuelta, sólo para verificar que todo esté bien o eso fue lo que dijo para convencerse. La verdad es que no solo estaba preocupada, también se sentía celosa. Mari estaba jugando con ella, lo sabía, pero no podía evitar sentir que de manera irremediable caía en su juego.
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