Capítulo 18.
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: Por fin llegamos a este capítulo. Es creo que lo primero que pensé que quería que apareciera en mi historia y vaya que ha tomado tiempo llegar a ello. Disfruté mucho escribiendo esta parte y supongo que se nota por la longitud del capítulo. En esta ocasión beta se ha ganado una mención honorífica por la edición. Comenzó por la mañana del día de hoy y terminó justo hace unos minutos, así que lo hizo muy rápido, le dedicó todo su día de descanso, ¿no es un amor mi novia? Lo sé, soy afortunada de tenerla.
En cuanto a la historia dejo advertencia que es un capítulo largo, tomé su palabra que no les importaba que fueran extensos y salió esto (claro después de la edición). La historia empieza a formar nudos y nudos así que vemos cómo tuercen las historias. Trigger warning si eres YouRiko shipper, esto se va a descontrolar. Gracias por seguir leyendo esta loca historia y a los que dejan sus reviews, en serio nos hace feliz leerlos.
Mag Max Kuv Bigotes: Me canse… fue bastante extenso y para hacerlo en un día fue demasiado. Mi mente está a marchas forzadas. Ojalá les guste porque a mí me encantó. Aún sigo enojada con Fumie por arruinar la diversión por chismosa. Pobre Riko, pobre You y pobre Mari…
Por cierto probablemente me tarde en actualizar mi historia DiaMaru porque andaré ocupada con cosas del trabajo. Así que lo siento.
~•~
El problema con tener dos amores es que no siempre ibas a quedar bien con ambos y en algunas ocasiones tendrías que escoger a uno u otro. Sobre todo porque ambos demandan tiempo, atención y cuidado. Por mucho que quisiera, si deseaba hacerlo más allá de un simple pasatiempo tendría que darle su lugar adecuado y por primera vez desde que decidió entrar en el club de natación, Riko se enfrentaba a la primera disyuntiva.
—¿Está seguro que no puede ser otro día? —preguntó Riko con recelo en medio de la sala de música donde tomaba clases de piano.
—Solo si quieres quedar fuera del concurso —respondió su profesor molesto pues habían discutido esto con anterioridad—, ya te dí el tiempo que me habías pedido para tu competencia de natación. Cuando te uniste al otro equipo te pregunté si tendrías tiempo para hacer ambas cosas y me dijiste que sí, ahora tenemos ésto encima y en verdad creo que deberías esforzarte por participar, tu futuro está en la música Sakurauchi-san, no en la piscina.
—Lo sé, es sólo que hoy ya había hecho planes y bueno... —Riko no terminó de hablar al ver la expresión de enojo y cierta decepción en la cara de su profesor—. Lo siento, yo me quedaré hasta que usted lo disponga.
El profesor de Riko era un hombre ya de edad avanzada, sin embargo era muy bueno en su trabajo, esa era una de las razones por las que los padres de Riko habían preferido asentarse en un lugar como Uchiura, conocían a éste excelente pianista que se había alejado de los escenarios hace ya bastante tiempo y que había abierto una pequeña escuela para cultivar nuevo talento. Talento que estaba dispuesto a adoptar, alumnos a los cuales enseñarle lo que había aprendido a lo largo de los años de experiencia acumulada, puesto que Riko estuvo más que contenta de tomar cuando se dió la oportunidad.
—Bien, no tenemos tiempo de distracciones, tu pieza es muy bella, sólo nos hace falta pulirla para sacar el máximo de ella —explicó el señor Yamada, que así se llamaba, quien al ver la expresión de tristeza en la cara de Riko no tuvo más remedio que darle un respiro—, ahora bien, necesito que tu mente esté conmigo si queremos terminar esto, llama a quien le tengas que avisar que cancelaras tu compromiso y despues seguimos, ¿está bien Sakurauchi-san?
—Gracias sensei —dijo Riko levantándose inmediatamente para buscar su teléfono y poder avisar a You y a su madre.
Marcó el número apresuradamente pues seguramente sólo tendría unos minutos para hablar. Llamó a su madre para contarle lo sucedido. Después de eso llamó a You teniendo que esperar un par de tonos hasta que la gentil voz de su novia le contestó el teléfono.
—¡Buen día Riko-chan! —saludó You con alegría y entusiasmo—. ¿Ya estás lista? Aún es temprano para vernos, pensé que te vería a medio dia.
—Buen día You-chan —contestó Riko con una media sonrisa de timidez nerviosa—, sé que teníamos esa fiesta hoy pero, ¿recuerdas el concurso de piano del que te había hablado?
—¿Para el que estabas componiendo esa pieza el otro día? —respondió You haciendo memoria.
—Si ese mismo, la cosa es que apenas estoy a tiempo de enviar la composición final y el profesor quiere que trabajemos en eso y… No quiero que te enojes por esto... Bueno lo que quería decir es que no creo poder llegar a la fiesta —explicó lo mejor que pudo esperando que la chica al otro lado pudiera llegar a molestarse.
—¡Oh vaya! —se sorprendió You—. Pues no pasa nada Riko-chan, le diré a Mari que no iremos.
—¡No! —Riko ya sabía que You se negaría a ir sin ella pero no era justo echar a perder su fin de semana sólo porque no la podría acompañar—. Ve tú, You-chan, la fiesta en parte es en tu honor y se vería mal que la capitana faltara a su propia fiesta. No te preocupes por mí.
—Umm… —You dudó un poco, porque si bien Riko estaba insistiendo, ella prefería evitar tener algún problema con su novia—, no lo sé, creo que mejor no iré.
—No, en serio You-chan, tienes que ir —insistió Riko—, me sentiría mejor si vas —mintió porque en realidad si quería estar con ella.
—¿Estás segura? —preguntó You con aprehensión sabiendo cuánto debía estar costandole a Riko decirle eso.
—Sí, estoy segura —respondió Riko con tranquilidad—, confío en tí You-chan y sé que todo estará bien —aunque lo dijo para su novia también lo dijo para convencerse ella misma.
—Bueno, esta bien Riko-chan —accedió no muy segura o más bien convencida—. Avisame cuando te desocupes, tal vez puedas llegar más tarde —no perdió la esperanza de ver a su novia después.
—No lo creo pero si es así yo te aviso —el profesor de Riko le hizo señas de que su tiempo había terminado y tendría que regresar a su labor inmediatamente—, me tengo que ir You-chan, que tengas buen día, te amo.
—También te amo Riko-chan —respondió You antes de que Riko colgara la llamada.
~•~
You colgó el teléfono sintiéndose un poco triste por no poder pasar el fin de semana con su novia como había anticipado, sin embargo trató de no dejar decaer el ánimo pues la fiesta aun seguía en pie y tenía que asistir.
Llegó al muelle a la hora acordada, encontró a Mari platicando amenamente con la mayoría del equipo o bueno, las que habían podido asistir, que básicamente eran las chicas de primero y segundo que se veían algo intimidadas ante el gran yate que las esperaba en el muelle. Mari parecía no haber escatimado con lo del transporte privado.
—¡You-chan! —le gritó Mari desde donde estaba en cuanto la vio, se notaba bastante entusiasmada.
You se aproximó hasta el pequeño grupo saludando a todas las chicas con un gran yousoro y su típico gesto marinero. Mari se colgó de su cuello en cuanto estuvo a su alcance pegando de más su cuerpo haciendo sonrojar a You con la proximidad.
—Hola Mari-chan —saludó You tratando de quitársela de encima pues a más de una de sus compañeras pareció hacérseles demasiado efusivo el recibimiento.
—¿Y dónde está la bruja de tu novia? —preguntó Mari buscando a Riko con la mirada, en parte el no verla la había animado a ser un poco más física con su amiga.
—Ella no vendrá —aclaró You ya con Mari fuera de ella—, surgió un asunto con sus clases de piano y bueno, no podrá venir.
—No way! —exclamó Mari contrariada bajandole las pilas—, tenía una sorpresa para ustedes —explicó con algo de tristeza haciendo un puchero—, pero bueno, no vamos a permitir que esto nos aguade la fiesta, ¿verdad?—You sonrió con nerviosismo a modo de respuesta, tragando duro a través de su garganta pensando en qué tipo de travesura querría llevarla Mari.
La chica ignoró la cara de sufrimiento contenido de You de forma deliberada fijándose en su reloj y se dio cuenta que ya había pasado la hora en que las había citado a todas.
—¿Kanan-sensei te dijo algo? ¿sabes si vendrá? —volvió a mirarla.
—No —negó You viendo su reloj también—, ella suele ser muy puntual y si no ha llegado lo más seguro es que no venga.
Mari se sintió bastante decepcionada, si bien Kanan no le había confirmado que iría, mantenía la esperanza de que no podría negarse a sus abiertas y poco discretas insinuaciones, sobre todo del modo en que había estado picando en los días anteriores.
—Bueno, si nadie más vendrá entonces será mejor que nos vayamos —dijo Mari retomando sus ánimos iniciales guiando al pequeño grupo hasta el yate del hotel, una embarcación bastante lujosa y espaciosa para albergar a tan escueto grupo.
El viaje al hotel fue rápido, todas platicaban amenamente disfrutando de las bonitas vistas que ofrecía esa parte de la isla. En cuanto llegaron, Mari se encargó de entregarles las llaves para las que serían sus habitaciones para su noche de estancia en la isla. Había preparado un cuarto especial para You y Riko, pero debido a la ausencia de la otra chica, la sorpresa no estaría completa echando por tierra sus planes.
Mari les dió unos minutos para que las chicas se instalaran en sus habitaciones antes de reunirse nuevamente en el lobby del hotel, sin embargo a You no la dejó ir, en su lugar envió a un empleado a dejar sus cosas a la habitación y se la llevó para que la acompañará a dar los últimos toques para la fiesta.
Habían dispuesto de un área exclusiva para ellas en el hotel, la cual era una terraza que tenía una alberca privada, considerablemente más pequeña que la alberca general del hotel pero que no por pequeña era menos que la general, se podría decir que era incluso más ostentosa, esta tenía un toque de elegancia y sofisticación que combinaban perfectamente con el apellido O'hara.
En la terraza habían dispuesto varias mesas con comida de distintos tipos, cocina japonesa y extranjera, You pensó que era demasiado para su gusto pero tampoco se quejó, todo se veía demasiado exquisito y se saboreó con anticipación cuando vio una sección de cortes de carnes. Había comida para todos los gustos. Ni que decir de la música, fue sorprendente el equipo de sonido que habían dispuesto para el evento, incluso había un DJ que empezaba a poner música bastante animada y ruidosa. Un set de luces encendía una pista de baile que habían dispuesto al centro de la terraza, iluminando al compás del ritmo pegajoso de la música electrónica que repiquetaba en los oídos de You. Esto era mucho más grande que para un puñado de niñas de preparatoria que no superaban a la decena de personas.
Lo que más llamó su atención era el bar que parecía estar completamente funcional a pesar de ser una fiesta para colegialas que obviamente estaban fuera de edad para beber alcohol. Eso ya estaba en el límite de lo permitido.
—Mari-san —se acercó You a la chica que se encontraba platicando alegremente con las primeras chicas que habían llegado hasta la terraza—, el bar no debería estar funcionando, sabes que no podemos beber.
—Tranquila You-chan, no pasa nada, no tienes que tomar si no quieres—le guiñó Mari el ojo regresando su atención a la plática no haciendo caso de su queja.
Ahora que lo pensaba, You no había siquiera imaginado qué tipo de fiesta podría ofrecer Mari, había esperado tal vez una celebración discreta a la orilla de la alberca o una cena en el restaurante pero ésto era definitivamente muy extravagante para su gusto, aunque eso ya debió esperarselo desde que abordó el yate, después de todo era Mari, ella no se andaba con mojigaterias.
You se mezcló con Mari y las demás chicas del equipo para empezar a celebrar dejando de lado sus restricciones pues de ese modo no disfrutaría el evento si seguía escandalizandose de todo. Comieron de todas las comidas que habían preparado para ellas, obviamente You se saltó la parte de la comida japonesa, sobre todo del sashimi, para ir directo a la carne. Se sirvió en su plato de los diferentes tipos de cortes que en su vida había conocido pues quería probar todos, incluso los que parecían ser de partes extrañas.
Mari le explicó, cuando se fueron a sentar a una mesa, que eran espadas brasileñas ya que cuando las vio estaban empaladas en largas filas de espadas lo que se le hizo particularmente raro. A Mari le resultó grato ver la cara de asombro de You cuando dió el primer bocado, así que le quitó el plato y los palillos.
—¡Mari! —se quejó You haciendo un puchero al ver como su plato le era arrebatado por la rubia.
—You're so cute! —le apretó las mejillas para luego tomar con los palillos un trozo de carne para ofrecerselo en la boca.
—¡Mariiii! —ahora se sonrojo con escándalo cuando tuvo el corte casi sobre sus labios.
—Com'on honey! —insistió dando pequeños golpes en su boca—. Déjame hacerlo, eres tan linda cuando estás toda como un cachorro maravillado.
—¡No soy tu mascota! —hizo otro puchero que murió cuando Mari sacudió sus cabellos acariciando para convencerla—. Bueno está bien —abrió la boca para recibir el trozo de carne y como recompensa Mari le rascó detrás de las orejas.
—Good girl! —chilló encantada dedicándose a alimentar a la chica.
Después de un rato le dió sed y pidió algo de beber, solo que You prefirió mantenerse alejada de las bebidas alcohólicas al igual que la mayoría de las niñas de primero y segundo, sólo Mari tenía una bebida bastante colorida en su vaso el cual parecía nunca vaciarse pues a pesar de los sorbos de la rubia el vaso permanecía lleno casi como si fuera magia.
Debido a la excelente localización en la que se encontraban, tuvieron boletos de primera fila para ver el atardecer más impresionante que había visto en mucho tiempo. El sol se veía de manera majestuosa escondiéndose en el horizonte bañando todo con cálidos rayos naranja que por momentos generaban un sentimiento de nostalgia en You al no contar con la presencia de su novia.
Mari estaba siendo buena anfitriona estando al pendiente de las necesidades de todas, solo que estaba más al pendiente del de su mejor amiga, por lo que notó de inmediato la melancolía en la mirada de la pequeña. Afortunadamente o así lo pensó ella había preparado pequeños "mood busters" como les decían en el extranjero, que servirían para ayudarle a levantar el ánimo de nuevo. Se aproximó a uno de los meseros para solicitar la primera ronda de ellos.
En cuanto cayó la oscuridad y se encendieron de nuevo las luces de la fiesta después de la comida, los meseros empezaron a repartir un tipo de gelatinas en vasos pequeñitos adornadas con frutas en su interior.
—Come una You-chan, son gelatinas para el calor —ofreció Mari a You quién estaba dudosa de probar los inventos extranjeros de Mari, no les tenía mucha confianza.
Al final terminó cediendo y probó uno de los vasitos con algo de reticencia, el sabor era refrescante y algo adictivo, de un momento a otro se encontró degustando más de las que pudo contar de los diferentes sabores que le daba la rubia.
Para You de repente la música se hizo más interesante de un modo irresistible y sintió muchas ganas de empezar a bailar, sin mencionar del repentino calor que pareció invadirle el cuerpo. Alcanzó a Mari quien llevaba bailando un buen rato y le hizo una seña con la mano para que se acercara a ella. Algunas chicas las acompañaban aunque ninguna se veía tan animada como ellas dos.
—Mari-chan ¿de qué eran esas cosas? —preguntó You pues empezó a sentir aparte de la euforia y el calor, algo de mareo, no se sentía mal, al contrario era como si le hubieran quitado un peso de encima y ahora solo quisiera divertirse.
—Gelatinas darling! —respondió Mari muy divertida de ver lo bien que se la estaban pasando y como ya había olvidado su melancolía.
Después de las misteriosas gelatinas, siguieron una serie de bebidas coloridas que les ofrecían como si se tratara de agua y a las que You en esta ocasión no rechazó a pesar de su inusual sabor, sólo un par de chicas se negó a probar los exóticos líquidos.
No había pasado ni una hora y todas las que habían probado las bebidas de Mari ya estaban en franco estado de ebriedad. Una de las chicas de primer año, que no había tomado nada, estaba algo asustada pues sus compañeras ya ebrias habían decidido que querían nadar un rato y la combinación de alcohol con alberca le pareció bastante peligrosa. Sobre todo cuando se arrojaron a la piscina de modo temerario sin importarles nada. You solo se quitó la blusa y se tiró al agua con todo y pantalón corto en un intento de bomba, Mari le siguió, quedándose solo en ropa interior y las otras chicas las imitaron. Fue entonces que a la jovencita no le quedó más opción que hacer una llamada de emergencia.
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Kanan tuvo que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para declinar la invitación de Mari. Para reducir su tentación al máximo prefirió alejar sus pensamientos lo mayormente posible de cualquier cosa que le recordara a su joven alumna y su fiesta y la única persona capaz de ayudarle con eso era su padre, así que pasó toda la tarde con él, estuvieron platicando y jugando algunos juegos de mesa para pasar el tiempo.
Fue hasta alrededor de las 8 de la noche que se retiró a su casa, había pasado una buena tarde en compañía de su padre y casi por completo se había olvidado de Mari y todo lo relacionado con ella, pero ese casi seguía presente. Quería pasar a comprar algo para cenar antes de guardarse en casa y de ese modo quemar otro poco de su tiempo pero sus planes fueron interrumpidos cuando recibió una llamada telefónica de un número inesperado.
Cuando iniciaron el curso escolar le había dado su número de teléfono a todas las chicas del equipo solo para ser usado en caso de emergencia y, dado a que todo el equipo se encontraba en un mismo lugar ahora mismo, la llamada le inquietó de sobremanera preguntándose qué habría hecho Mari en esta ocasión.
—¿Hola? —respondió Kanan con sorpresa—. ¿Quien habla?
—Kanan-sensei, soy Nishimura Fumie —contestó la chica intimidada por la voz firme de su sensei.
—Dime Fumie-san, ¿qué pasa? —inquirió Kanan más ansiosa de lo que quería sonar.
—Lo que sucede es que —empezó a contar la chica con temor viendo lo que sucedía frente a sus ojos—, ¿recuerda la fiesta que organizó O'hara-san?
—Si dime, ¿que pasa con ella? —su nerviosismo y ansiedad crecieron aún más.
—Pues está todo un poco… fuera de control —dijo la chica viendo como Mari y You jugaban en la alberca para seguir con su "diversión".
—¿A qué te refieres? —cuestionó Kanan cambiando la dirección de sus pasos, ahora dirigiéndose hacia el muelle.
—Pues… emmm... es que hay alcohol involucrado sensei —explicó Fumie temiendo la reacción de Kanan.
—¿Alcohol? ¡Maldición! —resopló Kanan molesta imaginando una y mil cosas—. ¿Esta Mari-san por ahí? ¿La podrías poner al teléfono?
Fumie vio como Mari y You seguían con una especie de baile coreografiado dentro de la alberca y supo que no había forma de que ella estuviera en condiciones de hablar y ella sinceramente tenía miedo de acercarse.
—Me temo que O'hara-san está algo indispuesta —se excusó.
—Bueno, You-san, ¿está ella por ahí? —pensó en la capitana de su equipo, seguramente ella podría contarle la situación, You era mucho más centrada que Mari.
—Ella… no sensei, la verdad sería mejor si usted viniera — externó la chica cuando una de sus amigas se acercó para quitarle el teléfono colgando la llamada.
—¿Hola? ¿Fumie-san? ¿Estás allí? —Kanan escuchó que la llamada se colgó e intentó remarcar pero lo único que respondió fue el mensaje de que el teléfono se encontraba fuera de servicio.
Gritó de pura frustración y enojo a su teléfono. Sin más opción decidió ir a ver qué estaba sucediendo en esa fiesta por ella misma. Ahora sí, Mari se había ganado un castigo grande del que no iba a salir tan fácil.
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Riko estaba más que agotada, había pasado todo el día trabajando en su melodía, y aún estaban lejos de acabar. Para su fortuna, el profesor le dijo que continuaría al día siguiente para que se tomará un descanso. Sus dedos prácticamente sangraban de tocar una y otra vez las teclas del piano y sus manos enteras estaban adoloridas y acalambradas.
Pensó en ir a casa para poder descansar pero tuvo una idea mejor. Aunque ya era bastante tarde para llegar a la fiesta, tal vez si corría con suerte encontraría algún bote que fuera a la isla de Awashima y podría darle una sorpresa a You que la recibiría emocionada por verla.
Con esa idea en mente fue a toda velocidad hacia el muelle del cual salían los botes hacia la isla con la esperanza de encontrar uno disponible que aún hiciera el viaje. Cuando llegó se topó con que todo estaba cerrado. Los transportes públicos habían cesado ya su actividad y el primer bote zarparía hasta el día siguiente muy temprano. Miró su reloj y en efecto ya era demasiado tarde.
Derrotada emprendió su camino de regreso a casa, solo que le llamó la atención que las luces de un bote, que se le hizo conocido estuvieran encendidas. Se aproximó para ver de que bote se trataba y lo reconoció, era el yate en el que You la había llevado a su cita semanas atrás. Gracias a las luces que iluminaban la cubierta pudo ver quién estaba a bordo, para su sorpresa vio que su sensei estaba apurada liberando amarres para salir a navegar a pesar de la hora. No perdió más tiempo y se acercó rápidamente pues tal vez si Kanan iba a Awashima podría llevarla con ella.
—¡Sensei buenas noches! —gritó Riko casi en el borde del muelle a unos pasos de la embarcación.
—¡Oh Riko-san! ¡Buenas noches! —respondió Kanan desde el segundo piso del bote—. ¿No fuiste a la fiesta de Mari-san?—preguntó extrañada pues pensaba que tanto Riko como You estarían en la dichosa fiesta.
—Tuve un contratiempo y no pude llegar antes —Riko estaba algo apenada de estar interrumpiendo a su sensei o distrayendola pero si había una oportunidad de ir, haría lo que fuera por tomarla—. Emmm... sensei —se aventuró a preguntar—, ¿irá a Awashima? ¿Podría ir con usted?
Kanan detuvo su tarea y se debatió entre llevar a Riko o no debido a la plática que había tenido antes con su alumna y peor aún era la idea de contarle o no lo que estaba pasando, aún guardaba la esperanza, una mínima posibilidad de que no fuera nada y solo pondría a la chica aprehensiva sin razón, pero y si no era así, ¿qué tal que You había hecho algo indebido? Las cosas se pondrían peor, echó un ojo a su reloj y tomó una decisión, el tiempo apremiaba y no quiso seguir en su debate moral.
—Espera un momento —le pidió bajando del segundo piso del yate yendo hasta el borde del bote.
Ayudó a Riko a subir a la embarcación y zarparon rumbo a la isla. El viaje fue rápido, aunque se le hizo eterno por la desesperación de llegar de inmediato, y cuando arribaron Kanan guío el paso hacia el hotel puesto que ya conocía bien el camino. Riko la siguió muy de cerca aún sin decir palabra, la chica estaba ansiosa de ver por fin a su novia y desahogarse del terrible día que estaba teniendo.
En cuanto llegaron al hotel Kanan se distrajo mirando al cielo pues observó que un helicóptero acababa de aterrizar en el helipuerto, y de su interior descendía nada más y nada menos que el prometido de Mari, haciendo que su estómago se retorciera sin remedio. Debía apresurarse a encontrar a Mari.
Contuvo sus emociones lo mejor que pudo y al llegar al Lobby se presentó como la entrenadora del equipo de natación donde estaba O'hara Mari, no tuvo que decir más pues la chica encargada de la recepción llamó inmediatamente a uno de los trabajadores para que las guiaran hacia el área de la fiesta pues Mari había dejado instrucciones por si llegaba alguno de sus invitados fuera de tiempo. A paso presuroso se dirigió en la dirección que le indicaron.
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La fiesta estaba completamente fuera de control o en su mejor momento, según la perspectiva desde donde se viera. En la pista de baile Mari libraba una batalla en contra de You haciendo exóticas coreografías en el agua con la música que sonaba a todo volumen. Ya a esta altura la mayoría de las niñas de primero habían optado por sentarse en el área de descanso pues el mareo causado por el alcohol les hacía imposible seguir nadando además de que algunas tenían una risa incontrolable al ver al par bailando.
Mari y You se habían sentado en la orilla de la alberca cuando se cansaron, el DJ anunció que tomaría un descanso del ajetreado ambiente y había dejado música de fondo para tranquilizar los ánimos de las eufóricas jovencitas.
—Vaya Mari-chan, nunca había estado en una fiesta tan loca —dijo You emocionada pataleando el agua—, esto es muy diferente a lo que yo esperaba, sólo me hizo falta mi Riko-chan para ser completamente feliz.
—Que bueno que te guste darling —dijo Mari con un acento gracioso influenciada mayormente por el alcohol—, es una lástima que tu molestosa novia no pudiera llegar, tenía una sorpresa para ustedes.
—¿Sorpresa? —preguntó You mientras comía de nuevo una de las gelatinas que tanto le habían gustado y que un mesero había llevado en a una charola para ellas—. Estas gelatinas son deliciosas Mari-chan, ¿de que son?
—Umm creo que son de frutas —dijo inocentemente la rubia comiendo una tambien—, y el secreto es —se acercó a cuchichear a su oído abrazándola por los hombros—, que tienen vodka.
—¡Ahhh! ¡Vodka! —dijo You con asombro—. Espera... ¡¿Qué?! ¡Eso es alcohol! Nosotras no podemos tomar, somos menores de edad Mari-chan —espetó You con sorpresa quien ahora entendía la razón de su comportamiento hiperactivo.
Mari empezó a reír a carcajadas por la reacción de su amiga pegándose con más entusiasmo a You que con el abrazo quedó con su cara sobre el pecho de la rubia. A Mari se le hacía demasiado hermosa la reacción de la chica por lo inocente que podía llegar a ser.
—No me digas que no te habías dado cuenta que estás borracha You-chan —jugó con su cabello toda divertida disfrutando del contacto.
—¿Borracha? ¿Yo? Pero... pero… —You se puso roja de vergüenza tratando de alejarse—. ¡Me engañaste de nuevo Mari-chan! —se zafó de su agarre con el puchero en sus labios y la cara todavía colorada.
—Si no estuviera enamorada de alguien más, sin duda lucharía por ese corazón de cachorrito que tienes You-chan —dijo Mari en tono melancólico recargándose en su hombro, el alcohol en sus venas hacía que la restricción que ponía siempre a mostrar sus emociones se diluyera y empezara a decir cosas sin pensar.
—¿Quien es? —preguntó You con curiosidad acogiendo a la rubia entre sus brazos.
—Umm… —dudó Mari tomando un sorbo de una nueva bebida que un mesero acaba de llevarle—, si te lo digo tendria que matarte —dijo con dramatismo ante la sorpresa en la cara de You—, sólo diré que es una tonta que ya me rechazó en dos ocasiones.
—Así que es una mujer —expresó You con el puño arriba—. ¿Quién podría ser capaz de rechazar a tan hermosa mujer? ¡Quien sea es una idiota! —You lo pensó pero a causa del alcohol terminó diciéndolo en voz alta, sólo se dió cuenta cuando escuchó una risita proveniente de Mari—. ¿No me digas que lo dije en voz alta? —se dió un pequeño golpe en la cabeza sacando la lengua.
Mari sonreía de oreja a oreja con la torpeza de su amiga, era tan entrañable, una chica con corazón de oro.
—Lo dicho You-chan, si no fuera porque ya entregué estúpidamente mi corazón, tú serías mía —le dijo poniendo un dedo en su barbilla guiñandole un ojo.
—Mi corazón ya no es mío Mari-chan —sacudió la cabeza—, le pertenece a mi musa, la dueña de mis desvelos —dijo You con total melosidad.
—Si, una odiosa bruja —estuvo de acuerdo Mari pasándole un vaso para que You se uniera a ella—, toma conmigo, no seas aguafiestas —Mari no quería oír de las virtudes de la celosa novia de You, hoy era un día para divertirse y olvidar lo demás.
Después de 3 vasos de esa bebida "especial", ambas chicas tenían el juicio más que nublado, estaban completamente ebrias riendo de todo y de nada y con la inhibición más que perdida, fue entonces cuando a Mari se le ocurrió una idea para alegrar a su capitana y de paso aprovechar que podría hacerle una travesura para ayudarle en su peculiar problema virginal.
Se puso de acuerdo con algunas chicas que aún permanecían despiertas, las otras habían sucumbido y dormían sobre algunos sillones, para que la ayudaran. Con engaños llevaron a You hasta el centro de la pista en donde había una silla esperándola, con trabajo lograron controlarla entre las risas que tenía y en la débil oposición que puso a su tarea. Se sentó en la silla y las chicas se encargaron de amarrar sus brazos a la espalda y las piernas con las patas de la silla afianzandola con fuerza para que no pudiera escapar. Aún llevaba su pantalón corto húmedo y solo su bra cubriéndole el pecho.
—¿Oigan chicas que hacen? —siguió riéndose aún cuando ya no podía moverse—. ¿Qué es lo que planean? ¿Se van a vengar por todas las veces que hemos entrenado hasta el cansancio? —forcejeo con sus amarres pero no pudo soltarse—. ¡Oigan chicas esto ya no es tan gracioso! —comenzó a ponerse nerviosa y busco con la mirada a su rubia amiga que no parecía estar cerca.
—Es un regalo para la capitana —dijo una de ellas—. Aproveche ahora, senpai —la chica en cuestión le colocó una venda en los ojos y se alejó.
—¡Hey oigan! ¡Lo que sea ya no me está gustando! —hablo con cierta desesperación.
Mari hizo un pedido especial al DJ para que pusiera música "sexy" para amenizar y fue al encuentro de You que aún forcejeaba con sus ataduras.
—¿Mari? —preguntó dudosa al sentir una familiar proximidad, la rubia retiró un poco la venda de sus ojos, apenas lo suficiente para que la viera pero no como para quitársela por completo.
Sin más preámbulos empezó a bailar para You, a quién empujó su pecho contra el respaldo de la silla, la chica primero pensó que era una broma pues se le hacían divertidos los movimientos de Mari, sin embargo poco a poco estos empezaron a subir de nivel, a uno que estaba completamente fuera de cualquier interacción que hubieran tenido antes, se volvía más grave por el hecho de que Mari sólo estaba en ropa interior después de su inmersión en la alberca, al igual que ella. La chica se pegaba más a cuerpo restregándose con lascivos movimientos, las caderas de Mari se frotaron con sensualidad y su torso estaba frente a su rostro despertando sensaciones desconocidas para You que de pronto se sintió caliente. Sabía que tenía que pararla pero era difícil en la posición en la que estaba.
—¡Mari, esto está mal! —le pidió solo que sin poder apartar sus ojos de los sugerentes y aún húmedos pechos de la rubia.
—Relax, honey! Imagina que soy la bruja de tu novia —se levantó para cambiar de posición poniéndose de espaldas haciendo que su trasero se pegará a su entrepierna al ritmo de la música.
You empezó a sentir un calor que provenía de su interior haciendo cosas graciosas en su cuerpo, sintió algunas zonas pulsando como nunca antes lo habían hecho lo que le hacía querer soltarse y escapar de ahí pues no debía estar sintiendo nada de eso. Mari notó lo abochornada que estaba y se aprovechaba de eso para continuar, en un momento dado se despojó de su pantalón a You quedándose está en ropa interior.
—¡Mari, no! —se quejó y la rubia bajó la venda de sus ojos para dejarla a oscuras.
Fue peor para ella cuando Mari puso sus senos completamente sobre su cara, eso era demasiado, no podía verlos pero podía sentirlos y su cerebro se había quedado en blanco, ya no podía seguir negandose, algo había hecho corto circuito dentro de ella. El calor del cuerpo de Mari y el tacto de su piel mojada sobre la suya eran demasiado para sus sentidos y sin querer dejó escapar un ligero gemido para satisfacción de la otra chica. Las cosas se le habían ido de las manos desde que aceptó sentarse allí.
Con la guardia completamente derribada sintió unos labios que la besaban con deseo y pasión, sólo entonces salió de aquel trance en el que había entrado pues al no obtener respuesta de You, Mari había empezado a morder el labio inferior de ella y su lengua buscaba hacerse camino dentro de la boca de su amiga que la abrió al sentir el dolor por la mordedura. Sus lenguas se tocaron o más bien la lengua de Mari tocó la de You acariciando con pasión profundizando el contacto. You tuvo la suficiente conciencia para separarse lo mejor que pudo del forzado beso girando el rostro.
Como si todo fuera en cámara lenta, alguien jaló a Mari alejandola de su cuerpo, la música paró, las luces se encendieron y ahí estaba You temblando sin saber qué ocurría y con los ojos vendados incapaz de ver nada. Una mano le arrebató la venda y lo primero que vio fue lo único que no se imaginó llegará a suceder, la última persona a la que esperaba ver en ese momento estaba frente a ella.
Riko la miraba con incredulidad, su corazón se había roto en millones de pedazos y su mirada lo reflejaba todo. El dolor en sus ojos, la angustia y decepción en su rostro era algo que jamás habría querido ver You y mucho menos ser ella la causa de éstos. Fue como un balde de agua fría que le cayó encima, tan potente que la bruma que el alcohol había generado en su cerebro se disipó por completo y ahora solo quería correr hasta donde estaba Riko para explicarle, para decirle, para hablar con ella sobre lo que había sucedido, sólo que estaba aún sujeta por los amarres a la silla.
Luchó con desesperación contra sus ataduras pero estaban tan firmemente agarradas que solo estaba lastimándose las muñecas, sin embargo la misma persona que había quitado la venda de sus ojos la estaba ayudando ahora a liberarla, como pudo se soltó cuando sintió aligerar el agarre y salió corriendo tras Riko tropezando pues tenía los pantalones abajo. Riko al ver que You quería ir por ella salió huyendo a toda velocidad del recinto ayudada por el lapso de retraso por la caída de su novia hasta ese momento.
Huir era inútil pues no tenía a donde ir en esa isla pero cualquier lugar era mejor que estar cerca de Watanabe You en ese momento.
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Kanan había sido quien apartó a Mari en cuanto se dió cuenta de lo que estaba pasando, Riko estaba solo a unos pasos de ella por lo que no pudo evitar que se llevará aquel amargo trago cuando vieron el tremendo beso que Mari plantaba sobre You y no solo eso, la chica ni siquiera estaba vestida, ninguna de las dos, era totalmente escandaloso.
Rápidamente Kanan se acercó hasta donde estaba Mari y como pudo la jaló para separarla de You cuando intentó acercarse al ver que había caído al suelo, la rubia estaba tan ebria que no puso resistencia alguna a su sensei. La música se había detenido ante lo inesperado de los hechos y las luces regresaron a la normalidad. Kanan arrastró prácticamente a Mari lejos de la pequeña multitud para tratar de cubrirla pues su falta de ropa era muy evidente.
La opresión en el pecho que había sentido al ver a Mari besando a You se fue transformando poco a poco en rabia y ahora sentía unas ganas incontenibles de reclamarle por sus acciones, sólo que su posición no se lo permitía, hizo uso de todo su autocontrol para manejar la situación lo mejor que pudo. Se despojó de su chaqueta y la colocó sobre los hombros de la chica antes de dejarla sentada sobre uno de los muebles, no sin antes advertirle que debía quedarse allí, y regresó para evaluar los daños de la pequeña pero escandalosa fiesta.
Se encontró con que You había salido corriendo tras Riko así que ese incendio tendría que ser contenido por su pequeña capitana quien a muy temprana edad iba a probar los estragos que el alcohol puede traer a tu vida y sobre todo a tus relaciones amorosas cuando no hacías lo correcto.
Algunas chicas se habían quedado dormidas en los sillones y las demás, que no estaban tan ebrias como Mari, les pidió que fueran a sus habitaciones solicitando a los meseros que las auxiliaran para acompañarlas de manera segura. En general todas estaban en buenas condiciones, sólo pidió a Fumie quien al parecer era la única que no había probado gota de alcohol que ayudará a sus compañeras mientras ella se hacía cargo de Mari, la chica asintió apenada por todo.
Una vez resuelta esa situación regresó con Mari quien al parecer ahora estaba coqueteando con uno de los meseros que estaba ayudándola trayendo para ella una toalla. Kanan se acercó con molestia y por medio de lo que fue algo muy parecido a un gruñido se deshizo del chico quien ya estaba de por sí muy apenado por las insinuaciones que Mari hacía sobre él.
—Ka-nan-chan, grrrr! —dijo Mari jugando con Kanan quien intentaba ponerla de pie para ayudarla a llegar a su habitación—. Yo pensé que no iba a venir sensei.
—No debí haber venido —se limitó a decir Kanan entre dientes enojada tratando de ayudar a Mari a incorporarse pero esta no cooperaba—. Ponte de pie Mari-san, te tengo que llevar a tu habitación —espetó Kanan sin disimular un poco ahora que se habían quedado solas.
—¿Tan rápido? —preguntó Mari incorporándose o al menos haciendo el intento pues estaba tan ebria que no se podía sostener en pie—. Pero si la fiesta apenas comienza y usted acaba de llegar —Mari trastabilló y cayó nuevamente sobre su silla—. Creo que hay algo mal con este piso, ¡hay un terremoto! —gritó asustada subiendo sus pies al asiento.
—No hay ningún terremoto Mari-san, sólo estás borracha —respondió Kanan elevando su voz—. Recargate en mi —la levantó tomándola por la cintura y cruzó uno de los brazos de Mari sobre su cuello para ayudarla a sostener su peso.
—¡Sensei qué fuerte es usted! —exclamó Mari sorprendida—. ¡Qué músculos tiene!
—No vine a jugar Mari-san, solo dime en dónde está tu habitación para que te lleve —la paciencia de Kanan se agotaba y Mari no estaba ayudando a la causa haciendo todo tan irritable cada vez que hablaba.
—¿Está enojada? —preguntó Mari—. Are you mad?
—No, sólo dime a dónde está tu habitación —respondió Kanan secamente empezando a caminar.
—Lléveme por el elevador, está en el último piso —respondió Mari—, y sí está enojada, no me engaña.
—Ya te dije que no y punto final —espetó Kanan esperando no seguir conversando con Mari pues no sabía cuánto tiempo podría seguir conteniéndose de reclamarle lo que acababa de hacer.
Kanan ayudó a Mari para poder caminar y a pasos cortos y lentos llegaron hasta el elevador que le indicó. En cuanto la puerta se cerró dejándolas a solas Mari se fue sobre Kanan tratando de besarla pero ella no lo permitió, con fuerza la detuvo en el acto dejando claro que nada de eso pasaría. Aquello sólo la hizo enfurecer más.
—No Mari-san, no me beses, estas borracha y no sabes lo que haces —le habló con rudeza empujándola para apartarla.
—Puedo estar algo pasada de copas —respondió Mari—, pero se exactamente lo que quiero y lo que hago y yo la quiero a usted haciendo cosas conmigo.
—No, ahora no —Kanan se continuó negando manteniendo a Mari a un brazo de distancia contra la pared del elevador.
Hasta que la puerta se abrió de nuevo para dejar el paso libre se reveló una inesperada presencia que hizo que Mari perdiera el color en su cuerpo y algo del alcohol en sus venas.
—Mari-chan —saludó el prometido de Mari haciendo una reverencia adornada por una sonrisa casi burlona que llegaba de oreja a oreja—, y… Matsuura Kanan sensei, si no me equivoco —se dirigió a Kanan—. ¿Qué la trae por aquí? —preguntó aunque el inconfundible olor a alcohol que emanaba de Mari hizo que pudiera deducir lo que estaba pasando.
—¿Qué haces aquí? —cuestionó Mari casi jalando a Kanan para que siguieran caminando y así alejarse de aquel tipo—. Tú no deberías estar aquí.
—Vine tan rápido como pude amor mío —explicó el tipo tratando de acercarse a Mari—, te extrañe tanto, pero veo que tu andabas de traviesa. Creo que será mejor que me encargue de ella —dijo nuevamente dirigiéndose a Kanan haciendo el intento de tomar su lugar sosteniendo a la chica.
Sólo que Kanan no tenía intenciones de dejar a Mari al cuidado de su joven prometido. Algo en la reacción de Mari no le gusto en lo más mínimo.
—Creo que lo mejor será que lleve a Mari-san a su habitación, por ahora está algo indispuesta —explicó Kanan poniendo su mejor sonrisa sin aflojar el agarre con el que tenía sujeta a Mari—. Cuando Mari-san se encuentre mejor entonces puede hablar con ella.
Aris dudó unos segundos pero terminó accediendo, ya buscaría deshacerse de la maestra por otro medio. Las dejó continuar sin oponer mayor resistencia y sonriendo de un modo que le dió escalofríos a Kanan. Una vez que estuvieron fuera de la habitación Mari usó su llave para abrir la puerta y Kanan le ayudó a entrar a su cuarto yendo al interior buscando donde pudiera sentar a la chica.
Kanan se dió cuenta de cómo era la habitación de Mari. Sin duda el lugar era impresionante, lleno de lujos, desde una pequeña sala que les daba la bienvenida con una impresionante terraza que tenía vista al mar hasta la habitación principal la cual parecía sacada de un cuento de hadas, digno de una princesa. Nada en comparación de lo que una simple maestra de educación física pudiera ofrecer alguna vez a una chica de clase alta como ella.
Kanan guió a Mari hasta su cuarto pasando el recibidor y con cuidado le ayudó a sentarse sobre la cama.
—¿En dónde está tu ropa? —preguntó Kanan con frialdad—. Esa está todavia mojada y ya de por si te expusiste demasiado, no quiero que agarres un resfriado.
—En el closet junto al baño —señaló Mari una puerta a un lado del baño.
Kanan se dirigió hacia allí y más que un closet era como otra pequeña habitación que estaba llena de ropa, vestidos, zapatos, accesorios, parecía más una tienda de diseñador que un simple guardarropa. Al final del closet había unos cajones que es donde Kanan se dispuso a buscar. Al abrirlos se quedó sin respiración al ver la lencería de lujo que poseía Mari. Se censuró cuando su mente empezó a pensar en cómo se vería la rubia vistiendo aquello.
Finalmente tomó unas bragas y un sostén cerrando de golpe el cajón para evitar la tentación, aún así no pudo evitar sentir la suavidad de la tela y lo fina que eran. Abrió otro cajón buscando una blusa o una camisa ligera o algo para ponerle a Mari para dormir. Encontró un camisón que intuyó era lo que Mari usaba para la noche y eso se llevó.
Al salir del guardarropa encontró a Mari acostada sobre su cama mirando hacia el techo casi con la vista perdida en la nada.
—¿Esta enojada conmigo? —preguntó nuevamente sin verla.
—No Mari-san, ya te dije que no—repitió Kanan su respuesta previa acercándose a ella.
—Sus palabras dicen que no pero su voz suena enojada —le debatió Mari tratando de sentarse para enfrentarla
—Te dije claramente que no te metieras entre You y Riko —dijo amargamente—, te lo dije y es lo primero que hiciste —extendió la mano entregando la ropa que traía
—Está enojada porque está celosa, ¿no es así? —respondió Mari en plan juguetón fingiendo agarrar la ropa pero en realidad fue por la mano de Kanan.
—Esto no es sobre mi Mari-san, ni siquiera es sobre ti —dijo Kanan mordazmente retirando la mano—, esto es sobre la relación que muy probablemente con tus acciones acabas de destrozar —habló con dureza dándole la espalda.
—Pero yo no… —las palabras de Kanan calaron dentro de ella.
Sentía como poco a poco el efecto del alcohol se disipaba dejando que su conciencia tomará la riendas de sus actos y se dió cuenta por fin de todo lo que había pasado.
—¿Tú no qué Mari-san?—preguntó Kanan dejando que todo su enojo empezara a salir—. ¿Tú no querías hacerlo? ¡Pues dejame decirte que lo hiciste! —ya no se frenó en su reclamo—. Y dentro de tu tonto egoísmo arrastraste entre tus pies a la única persona que verdaderamente se ha preocupado por ti y que te ayudó cuando no tenías a nadie de tu lado. Espero estés consciente del daño que acabas de causar a Watanabe You —las palabras afiladas de Kanan dejaron casi sin aliento a Mari.
—Yo… no sé qué pasó —Mari agachó la cabeza derrotada dejando que las lágrimas se hicieran cargo de la situación—. Yo no quería… lo siento...
—De nada sirve llorar —reclamó Kanan cruzándose de brazos—, con eso no remedias lo que has hecho y ojalá puedas remediar todo este lío que has creado.
Mari se dió cuenta que esa era la despedida de Kanan y no quiso dejarla ir, tomó su mano antes de que terminara de alejarse y se aferró a ella.
—¡No se vaya por favor! —dijo suplicante, recordando que su prometido rondaba su habitación como un tiburón al acecho y no deseaba quedarse sola.
—Solo vine a ver qué había pasado —explicó Kanan liberándose del agarre que Mari mantenía sobre su mano agitando su brazo—, me voy a retirar pues no tengo nada más que hacer aquí.
—Pero, ¿y la práctica de mañana? —preguntó Mari dudosa tratando de retenerla con otro pretexto.
—Obviamente está cancelada Mari-san, gracias a ti, todas se quedarán sin practicar —fue lo último que dijo antes de darle la espalda a Mari—. Ahora si me permites, me retiro.
—¡Sensei no se vaya! —escuchó Kanan que Mari gritó antes de salir del cuarto solo que no se dió la vuelta.
Kanan no se detuvo a pesar que aún tenía cosas guardadas por decirle a Mari, cosas que en realidad creyó no tenia caso hablar. Ella era la maestra y Mari la alumna y a eso se debía limitar su interacción, debía deshacerse de cualquier otro sentimiento extraño. Sin embargo aún así seguía doliendo el recordar cómo la había descubierto sobre You besándola. Aquello la había golpeado más de lo que deseaba admitir.
Esperó a que el elevador llegara hasta su piso y lo abordó, ya cuando casi iba llegando a la salida del lobby se dió cuenta que dentro de su chaqueta se encontraban las llaves de su bote, chaqueta que se había quedado en la habitación de Mari. Gruñó por su despisté y no le quedó de otra más que regresar por ella pues no contaba con una llave de repuesto que tuviera a la mano.
Nuevamente abordó el elevador y siguiendo el mismo camino de regreso para llegar hasta la habitación de Mari. Iba por el pasillo tomando aire para enfrentarse otra vez a la rubia y al estar frente a la puerta se dispuso a tocar para que le abriera, solo que su corazón se detuvo al escuchar un grito proveniente del interior de la habitación. Se sintió confundida, un segundo dudo de si misma al no saber que estaba pasando pero un nuevo grito le confirmó que era la voz de Mari pidiendo ayuda y que algo malo estaba sucediendo.
Tocó la puerta con desesperación, o más bien la golpeó, y un nuevo grito le respondió pero nadie acudió a abrir. Presa de la desesperación trato de empujar la puerta, incluso de patearla,pero obviamente eso no servía de nada y entonces recordó, como un rayo de luz en su angustia, la llave que Mari le había dejado días atrás. Con temblor en las manos sacó de su cartera la tarjeta y la deslizó rogándole a los dioses que aún estuviera activa. Esos segundos de demora fueron una eternidad para Kanan que no podía seguir oyendo los gritos de ayuda de Mari.
Una luz verde anunció que la llave había hecho su trabajo y ahora la puerta estaba abierta para ella. Abrió intempestivamente golpeando la puerta la pared con la fuerza del empuje y corrió al interior de la habitación como alma que llevaba el diablo. Encontró a Mari acostada sobre uno de los asientos de la sala con el cuerpo de Aris sobre ella forcejeando para tratar de deshacerse de su camisón que estaba rasgado por la pelea.
—¡Pero qué demonios! ¡¿Cómo entró aquí?! —preguntó el hombre en un tono de voz que Kanan jamás le había escuchado—. Esto es una reunión privada con mi prometida así que salga de aquí ahora mismo —luchó todavía con Mari para mantenerla sometida.
Kanan estaba con la sangre helada ante la visión de Mari siendo violentada de esa manera, sintió ganas de matar a ese hombre en ese mismo momento pero algo de sus palabras eran verdad, después de todo ella se casaría con él, aún así una parte de Kanan no la dejó irse y hacer como que aquello no era de su incumbencia.
—Ella está indispuesta y usted se está propasado —le dijo Kanan tratando de acercarse a Mari quien aprovechó la distracción para librarse del peso del hombre sobre ella y salió corriendo hasta el otro lado de la habitación haciendo un espacio de seguridad entre ellos.
—¡Ya le dije que ella es mi prometida y yo hago con ella lo que se me da la gana! —hablo con prepotencia en su voz provocando que la sangre de Kanan hirviera de furia.
Aris le dió la espalda buscando hacia donde se había ido Mari lo que hizo que Kanan fuera sobre él para evitar que fuera por la rubia.
—Le he dicho que no es correcto que usted esté aquí —contestó Kanan tomándolo de un brazo aún manteniéndose firme sin amedrentarse.
—¡Déjenos en paz! —gritó Aris zafándose del agarre de Kanan quien ya había buscado interponerse entre él y Mari.
—No dejaré que se le acerque señor Griffin —dijo Kanan casi retandolo a no dar un paso más o lo lamentaría.
—¡Malditas desviadas! —gritó el tipo con frustración al ver que no había logrado su cometido de asustar a Kanan—. Esto no se va a quedar así —fingió darse la vuelta y sorprenderla con la guardia baja para tratar de pasar sobre ella.
Kanan estaba más que lista para cualquier trampa o bajeza del tipo y lo detuvo en seco con un golpe en la nariz que no se lo espero y casi lo tiró al suelo. Aris se agarró la cara para contener el pequeño chorro de sangre que empezó a correr de su nariz.
—Ahora lárguese de aquí o llamaré a seguridad —amenazó Kanan que se dolió un poco del golpe, sus nudillos también se habían hecho daño.
—Yo soy el que llamaré a seguridad y haré que la echen de aquí —gritó el hombre con furia tratando de detener la hemorragia nasal que llenó su cara de sangre en unos segundos y que ahora goteaba sobre su camisa.
—Tú no vas a hacer nada hijo de puta —habló Mari que se había movido y ahora estaba detrás de Kanan—. Bien sabes que te odio y nuestro compromiso no significa nada, te dije que no te acercaras a Matsuura-sensei o te las ibas a ver conmigo —fue el turno de Mari de interponerse entre Kanan y Aris cuando esté hizo el amago de levantar el puño—. ¡Lárgate de aquí malnacido!
Aris se detuvo ante la amenaza de Mari además de que ésta se había puesto delante evitando que pudiera regresarle el golpe a Kanan. Bufó de frustración y salió enojado de la habitación dejando a ambas mujeres solas.
—Esto no se va a quedar así —profirió la amenaza antes de irse.
Kanan cerró la puerta rápidamente en cuanto el tipo dejó la habitación y puso todos los seguros que encontró antes de voltearse para buscar a Mari quien se fue sobre ella buscando un abrazo que le diera seguridad y ella no la rechazó esta vez.
Kanan moría de rabia por lo que acababa de presenciar pero su necesidad de proteger a Mari era mayor y se limitó a sostenerla todo el tiempo que la rubia lo necesitó, poco a poco Mari empezó a derramar sus lágrimas hasta que pudo sacar todos los sentimientos que había estado conteniendo.
Minutos después el llanto de Mari cesó y Kanan tomó su rostro entre sus manos para depositar un tierno beso en su frente y la abrazó nuevamente pero solo por un breve momento.
—Mari-san, ¿qué fue todo eso? —la pregunta se sentía tonta pero tenía que hacerla, tenía que saber que acababa de pasar.
—Eso es lo que pasa siempre que ese hombre está cerca —empezó a hablar con rabia—, sólo que ahora se aprovechó de que baje la guardia y estaba vulnerable —continuó la rubia con pesar teniendo que ahondar más en su explicación ante la mirada interrogante de Kanan—. Después de que usted se fuera escuche que tocaron la puerta, usualmente siempre me cercioro de quién toca antes de abrir, en particular cuando ese hombre está en el hotel, sólo que hoy me descuide porque pensé que usted había vuelto y cuando abrí me topé de frente con él.
—¿Pero qué hacía él aquí? —cuestionó Kanan con los puños apretados y sintió la molestia en su mano, aún había dolor por el golpe.
—No es la primera vez que lo intenta —expresó Mari bajando la voz siendo casi inaudible para Kanan.
—¡¿Lo ha intentado antes?! —Kanan estaba casi fuera de sí, si no fuera porque Mari la agarró probablemente ya se habría ido a buscar al susodicho imbécil.
—Él… bueno… sí... un poco —confesó Mari avergonzada esto no era algo que quería que Kanan supiera.
—¡Maldito bastardo! —dijo Kanan con furia castigando la pared con un golpe para descargar un poco de lo que estaba conteniendo y de inmediato se arrepintió, había pegado con su puño lastimado pero se aguanto hacer algún gesto, más que nada porque aún tenía algo de adrenalina—. ¿Por qué no me dijiste eso antes Mari-san? Sé que nuestra relación es complicada y que no tengo derecho a reclamar nada pero esto... esto está fuera de cuestión, debiste decirme.
—No le dije porque es vergonzoso sensei —se apresuró a decir Mari excusándose—, todas las veces que le he dicho a papá él nunca me ha creído, es por eso que me rendí en tratar de obtener ayuda y opté mejor por defenderme por mi misma.
Kanan estaba apunto de estallar de nuevo en la rabia. ¿Cómo era posible que un padre no defendiera a su hija cuando se trataba de una cuestión tan delicada? Simplemente no lo podía entender, su padre jamás hubiera dudado de su palabra, él era su apoyo, su pilar cuando había estado en dificultades. Por eso mismo no podía creer que el padre de Mari solo desechará las palabras de su hija.
—Aun así Mari-san, yo te hubiera creído, yo… jamás permitiría que él te ponga un dedo encima —dijo decidida tomándola de los hombros.
—Es noble lo que dice sensei, sin embargo no hay nada que pueda hacer para evitarlo —dijo Mari con tristeza, resignada en parte a su cruel destino—. Mientras sea su prometida él seguirá intentando hasta que lo logre y si no es antes entonces lo hará una vez que nos casemos.
Kanan se quedó callada ante la aseveración de Mari, impotente, sin embargo recordó las palabras de la rubia, aquellas que había dicho en una plática previa.
—Tú dijiste que romperías ese compromiso —dijo con algo de esperanza—, no puedo permitir que te cases con un hombre que sólo te maltratará, él no te hará feliz.
—Eso lo sé sensei, ningun hombre podria hacerme feliz de cualquier manera —expresó Mari con decepción.
Kanan entendió a qué iba el comentario y vinieron a ella una de las cosas que dijo el hombre aquel antes de salir.
—Mari-san, él nos dijo… bueno… dijo que éramos unas desviadas, ¿sabe él algo de nosotras? —repentinamente sintió preocupación de que pudiera hacer algo en contra de ellas para cumplir su amenaza.
—Él hablaba de mí —aclaró Mari sentándose en el asiento de su sala evitando hacerlo en donde Aris la había intentado forzarla poco antes—, es la razón por la que mi padre me comprometió con él, porque se enteró de mis "aventuras" cuando estuve en el colegio inglés y claro siendo el cerdo que es ese tipo, fue lo que más le interesó de hacerse mi prometido, la posibilidad de "curarme" —hizo una cara de asco al pronunciar aquello.
—Ese tipo esta enfermo —expresó Kanan sentándose a un lado de Mari—. ¿Estas bien? —no se había tomado el tiempo de observar a Mari.
Ahora con ayuda de la iluminación que daba sobre la chica pudo ver claramente como Aris había dejado marcas en su cuerpo, sobre su piel, en particular feos moretones alrededor de su busto y en sus brazos quedaron algunas marcas de sus dedos, seguramente por el forcejeo que habían tenido.
—¿Te lastimó? —preguntó señalando las evidentes marcas tratando de tocarlas pero Mari se retrajo.
—No —negó Mari con la cabeza y levantó la vista para ver los ojos de preocupación de su sensei que se quedó con la mano extendida—, estoy bien —dijo rectificando su posición.
Se recargó sobre el pecho de Kanan para dejar que su mente se calmará un poco, aún se sentía intranquila y estaba a la defensiva por esa razón había rehuido el contacto cuando Kanan se dió cuenta de sus magulladuras.
—¿Por qué volvió? —preguntó Mari, pues pensó que su sensei se había marchado para no regresar.
Kanan pasó su brazo por detrás de Mari afianzando su abrazo y empezó a acariciar su cabello ayudándole a relajarse, la rubia suspiró sobre su pecho dejando ir todo su pesar. En verdad se sentía bien y segura entre los fuertes y firmes brazos protectores de Kanan.
—Mi chaqueta —dijo después de un rato de dar caricias a Mari, se había sumergido en la hermosa sensación de placidez de sostener el cuerpo de la otra—, te la puse cuando te traje y ahí están las llaves de mi bote. Me acordé cuando salía del lobby por eso regresé y escuche tus gritos en cuanto estuve al otro lado de la puerta —Kanan sacó la llave que Mari le había dado de uno de los bolsos de su pantalón y se la mostró a la rubia—. Gracias a ésto pude entrar a ayudarte.
—¡Oh! Pensé que la habría tirado —dijo Mari con una media sonrisa volviendo a hundirse en el pecho de su sensei—. Gracias por no hacerlo.
—También estoy contenta de no haberlo hecho —sonrió de medio lado pasando su mano por la espalda en una cadenciosa caricia.
Estuvieron así por un rato más, Mari disfrutando del rítmico sonido del corazón de Kanan y Kanan disfrutaba acariciando a la chica. Pasado un tiempo Kanan escuchó la respiración acompasada de Mari y supo que por fin la rubia había conciliado el sueño. Con cuidado se separó de ella y haciendo uso de sus muy definidos brazos la cargó para llevarla hasta su habitación, la depositó con cuidado en la cama, colocó una frazada sobre su cuerpo antes de buscar el lugar en donde había dejado su chaqueta.
—No se vaya —escuchó la voz de Mari adormilada—, no me quiero quedar sola esta noche —pidió entre sueños alzando sus brazos para que Kanan fuera con ella.
—No te dejaría sola —susurró Kanan sonriendo—, estaré en el mueble, duerme tranquila.
—No —se negó Mari incorporándose en su cama tallando sus ojos—, venga aquí conmigo por favor —señaló la cama, la cual palmeo—, su presencia me ayuda a estar tranquila.
—Eso… eso no es correcto Mari-san —la idea era demasiado tentadora pero Kanan no quería ceder—, lo mejor será que duerma en el mueble —dijo más para convencerse pues su cuerpo ya estaba listo para ir al encuentro de Mari.
—No haremos nada, lo prometo —no se rendió—, sólo quiero sentirme segura de nuevo y usted es la única que puede hacerlo. Me siento segura estando con usted.
Ante la súplica de Mari, Kanan encontraba cada vez menos argumentos para seguirse negando y Mari se dio cuenta de su titubeo.
—Solo dormiremos, es todo —dijo la rubia para terminar de convencerla y de nuevo alzó sus brazos y esta vez Kanan no se negó.
Antes de acostarse en la cama de Mari, Kanan quiso ir por otro camisón para su alumna, pues el que le había dado anteriormente para que se cubriera estaba en malas condiciones, la falta de ropa de Mari la seguía poniendo nerviosa.
—En el closet hay algunas playeras que puede usar, una para cambiarse y otro camisón para mí —explicó Mari poniéndose de espaldas para quitarse el camisón roto dejando expuesta su espalda, Kanan se sonrojó al verla de esa manera y salió casi corriendo al closet a buscar la dichosa ropa.
Encontró con menos dificultades la ropa y le llevo el camisón a Mari. Para evitar nuevas miradas indiscretas regreso al closet y se cambió dentro vistiendo una playera y un short de Mari, dobló su ropa y la colocó sobre la cómoda antes de dirigirse a la cama en donde Mari ya la esperaba lista para dormir.
Era una cama grande así que no tendrían problemas de espacio, sólo que en cuanto se puso bajo las sábanas, Mari buscó su cercanía que no pudo rechazar pues se aferró a ella sin darle tiempo a nada más. Kanan apenas había notado el cansancio que sentía, había sido un día largo y muy estresante, cuando esté le cayó encima pasándole factura.
—Gracias por quedarse —murmuró la rubia acomodándose en el pecho de Kanan que la rodeo con sus brazos.
—Descansa Mari-san, yo cuidaré tu sueño hoy —le dijo Kanan antes de plantar un beso en su frente permitiéndose ella también relajarse—. Mañana será un día difícil —dijo recordando que tendrían que lidiar con las consecuencias de todo lo que había pasado.
~•~
You había salido corriendo tras Riko, se notaba que la chica no sabía a dónde iba pues sus pasos eran erráticos, en la persecución habían logrado llegar hasta la playa pero la falta de conocimiento del terreno obligó a Riko a detenerse, dando oportunidad a You de alcanzarla a pesar de la ventaja inicial. La humedad de su ropa ahora estaba sustituida por el sudor del esfuerzo de su carrera.
—Riko-chan, espérame por favor —suplicaba una You jadeante a una Riko quien seguía caminando aunque dando vueltas en círculos en la playa pues ya no sabía a dónde más ir.
—¡Déjame en paz! —gritaba Riko con fiereza—. No me digas nada que ya vi todo lo que tenía que ver. ¿Como pudiste hacer eso? —reclamó con sus ojos llorosos.
—No es que eso que viste… déjame explicarlo —decía You caminando tras la apurada marcha de Riko que había vuelto a echarse a andar.
—La escena fue muy clara You, no sé qué quieres explicar. ¡Por Dios si ni siquiera traes ropa! —dijo ante lo que para ella era la desfachatez de You.
Habian seguido caminando por la orilla de la playa hasta que las luces del hotel desaparecieron.
—Riko-chan, nos vamos a perder, regresemos al hotel y hablemos ahí por favor —suplicó You dándole alcance cortando su huida.
—No quiero hablar contigo, sólo quiero salir de este lugar —Riko siguió caminando tratando de recordar por dónde es que había llegado.
—Ahorita no hay transporte a tierra Riko-chan, es peligroso, de cualquier manera tendrás que pasar la noche aquí —You trataba de explicar pero Riko estaba fuera de sí abrazándose a sí misma luchando por no llorar.
—¡No me importa, solo no quiero estar cerca de ti! —exclamó Riko con enojo apretando con fuerza sus brazos donde seguramente quedarían marcas.
—Yo lo sé pero por favor Riko-chan sólo escúchame y si despues te quieres ir entonces no te detendré —You tomó a Riko de un brazo y trató de jalarla hacia el hotel pero Riko aun seguía reticente a ir con ella y la empujó—. ¡Por favor, sólo escúchame! —suplico usando su cara de cachorrito como su última carta para hacer ceder a su novia.
—Iré contigo —dijo finalmente después de deliberberarlo con ella misma por un tiempo que se le hizo eterno—, pero eso no quiere decir nada, sólo esperaré a que llegue la mañana para poder salir de éste lugar —You trato de tomarla de la mano pero Riko se hizo hacia atrás poniendo espacio entre las dos—. ¡No te me acerques!
—Esta bien Riko-chan, sólo… sólo quiero que me escuches por favor —. You dejó que Riko fuera por delante, no quiso presionar más hasta que estuvieran a solas en un sitio más seguro.
Afortunadamente Mari le había dado un cuarto para ella sóla y podrían hablar ahí sin ser interrumpidas por nadie. Anduvieron en silencio con Riko dejando escapar pequeños sollozos que eran como puñales en el corazón de You. Sabía que esto no se iba a solucionar con una simple disculpa y un beso.
Llegaron a la habitación, dejando pasar primero a Riko y luego entró ella. Dado que el lugar estaba a oscuras, You busco el apagador para encender las luces, aunque hubiera preferido no hacerlo, se quedó sin habla cuando sus ojos vieron lo que había delante. Frente a ellas estaban colocados todos y cada uno de sus diseños, o al menos lo que parecían serlos, aquellos que había visto Mari por error en su libreta. Los trajes estaban acomodados perfectamente sobre maniquíes que les daban la bienvenida a la gran habitación, había por lo menos 10 de ellos. Aquello era como la cereza que faltaba para terminar de adornar el peor día de su vida, el de ambas. En ese momento You sintió ganas de asesinar con sus propias manos a la rubia.
—¡¿Qué es todo ésto?! —preguntó Riko completamente alterada de ver tantos disfraces juntos en la habitación.
—Eso supongo que es la sorpresa que dijo Mari que tenía para nosotras —explicó You en voz baja con la cola entre las patas.
—¡¿Eh?! ¡¿Es que acaso pensaba utilizar todo esto para pasar la noche contigo?! —cuestionó Riko dejando que su enojo se elevará todavía más desquitandose con los maniquíes que sufrieron cuando descargó su furia sobre los más próximos a ella.
—¡No! Eso no… no, ella... ella dijo que tenía una sorpresa para nosotras y supongo que era para que tú los usaras —trataba de decirle mientras la tomaba entre sus brazos para evitar que se hiciera daño.
—¡Suéltame! ¡Te dije que no quería que te acercaras! —forcejearon y en la pelea You cayó de espaldas.
Riko quiso ir a ver si se había lastimado pero su propio dolor no se lo permitió. You se levantó sobándose el trasero y recordó que nunca le había mostrado a Riko sus diseños, por eso ella no sabía de esto.
—¿Recuerdas los dibujos de los que platicamos el otro día? ¿Aquellos en los que tú eras protagonista? —su esperanza revivió al encontrar una manera de explicar la existencia de esos trajes allí.
—¿Aja? —asintió Riko haciendo memoria a lo que se refería You—. ¿Qué con eso?
—Pues son estos —se dio un golpe en la cabeza hilando todas las piezas, seguramente Mari esperaba que con eso el ambiente entre ellas se calentara lo suficiente para que hicieran de todo esa noche y por fin se animarán a dar ese paso, lo cual no podría estar más alejado de la realidad en ese momento.
—Oh… no entiendo su propósito pero me da igual —Riko desecho su simple explicación y You deseo tener su libreta con ella para que pudiera ver que era verdad—. ¿Qué querías decirme? —preguntó Riko retomando su aprehensión inicial.
—Lo que pasó, Riko-chan, no es lo que crees, Mari estaba borracha y bueno, si soy honesta, yo también lo estaba —se excusó You agachando la cabeza.
—Lo sé, te olí desde hace rato, no puedo creer que estuviste tomando —expresó con desprecio—. ¿Desde cuando haces esas cosas? ¿Desde cuando bebes alcohol? ¿Desde cuando me engañas con esa? —dejó salir una tras otra sus preguntas conteniendo todavía sus lágrimas aunque sin par de habían colado de sus ojos
—¡Yo no hago esas cosas! —dijo You exaltada defendiéndose—. Fue por error, comimos unas gelatinas que tenían alcohol y no supe en qué momento pasó… yo...
—Claro, no te diste cuenta, sin embargo estabas muy agusto con la señorita santa Mari restregandose en tu regazo —recordar la imagen hacía que le dieran nauseas y el dolor en su pecho regresará con intensidad—. ¡Yo lo sabía!
—No es como parece Riko-chan, eso sólo fue algo que salió mal —You trataba de acercarse a Riko pero ella estaba rígida con los brazos cruzados, pues había regresado a abrazarse a sí misma, y con su mirada le decía que no dejaría que diera un paso más hacia ella.
—¡Claro que salió mal! ¡Salió mal porque yo las ví! —se exhaltó Riko nuevamente esta vez dejando libre sus lágrimas—. De no ser porque llegué en ese momento entonces tú me seguirías viendo la cara de idiota con esa mujer. ¡Yo lo sabía! ¡Sabía que harías esto! ¡Tanto interés de esa tipa en tí y tuyo en ella! ¡Me engañaste!
—¡Claro que no Riko-chan! ¡Esto no había pasado antes! Sabes que sólo te amo a ti, Mari es sólo una amiga, era una amiga —aclaró con pesar—, y aun no estoy segura de qué fue todo eso pero no hubiera pasado a más aún si ella hubiera insistido. ¡Creeme Riko-chan!
—¡Claro! —alzó los brazos con sarcasmo—. Por eso tu habitación está llena de disfraces sexys que seguramente aprovecharías a usar con tu conquista ya que tuviste un día libre de tu pesada novia, la bruja Sakurauchi, como ella me dice —Riko estaba tan enojada y dolida que ya ni pensaba las cosas que decía—. Pues lamento haber arruinado tu diversión Watanabe You.
—Eso no es verdad Riko-chan y lo sabes, yo nunca haría algo así —You seguía defendiéndose de las acusaciones.
—Y yo también lo pensaba hasta que te vi haciendo lo que nunca pensé que me harías —Riko rompió en llanto cubriéndose la cara con sus manos ya no pudiendo contener más sus sentimientos—. Sabía que era cuestión de tiempo antes de que fueras tras otra.
—Riko-chan —dijo afligida y You trató de abrazarla pero ella se negó alejándose aún más.
—No You-chan, no puedo con esto, es demasiado —dijo entre sollozos poniendo un brazo por delante para evitar que You se acercara más.
—Lo podemos arreglar —expresó You también llorando—. Te amo Riko-chan, te amo demasiado, jamás sería capaz de engañarte. Tú eres mi todo.
—No, yo no puedo, no puedo creerte, lo siento —Riko corrió hacia el baño para desplomarse dentro y llorar a solas, no soporto estar más tiempo viendo a You.
—Riko-chan, por favor —You también corrió tras ella pero solo recibió la puerta del baño en la cara y se quedó fuera suplicando—. ¡Déjame arreglarlo, por favor!
—No You-chan, esto no se puede arreglar así tan fácil —habló Riko desde el otro lado del baño—, no seguiré contigo, no te puedo perdonar por lo que hiciste, me duele demasiado.
You escuchaba lo que Riko estaba diciendo pero no alcanzaba a comprender el verdadero significado de sus palabras o más bien no quería entenderlo, se negaba a hacerlo.
—Pero Riko-chan, tú eres mi novia y yo te amo, por favor perdóname —dijo You entre sollozos golpeando la puerta—. Abre por favor, déjame demostrarte cuanto te amo.
—No, yo no soy más tu novia You-chan, tu y yo terminamos —las palabras de Riko fueron como un puñal helado que atravesó el corazón de You que se derrumbó de rodillas sin querer creer lo que acababa de oír.
—No puede esto terminar así Riko-chan, yo te amo, lo siento mucho, perdóname por favor. Lo que pasó no significa nada, estaba tomada y no sabía lo que hacía —You se olvidó completamente de su dignidad y estaba rogando a Riko quien solo lloraba desconsolada dentro del otro lado en el baño—. Riko-chan, por favor, por favor, no podemos terminar así, perdóname. ¡Yo te amo! ¡No puedes terminar conmigo!
Después de un rato de escuchar los ruegos de You y seguir llorando sin consuelo hasta que ya sólo quedaron pequeños gimoteos, finalmente Riko pudo decir algo.
—No puedo superar ésto You-chan, yo te amo, es verdad, pero me duele demasiado lo que hiciste, tú traición. Lo siento, vamos a dejar la relación por un tiempo, deja que asimile las cosas y platicamos más adelante para ver si podemos resolverlo —eso aunque era duro para You, al menos le dió algo a lo que aferrarse.
—Pero es que no hay nada que pensar Riko-chan, tú me amas y yo te amo, solo quiero estar a tu lado, tú eres mi vida, mi sol, mi cielo, eres mi todo, por favor perdóname —siguió suplicando—. Yo jamás te traicionaría, lo que pasó fue culpa del alcohol y de Mari que me engañó para beber —se mordió la lengua pero a esas alturas no le importó echar la culpa en su examiga con tal de no perder a su Riko.
—Lo siento You-chan, es lo más que te puedo ofrecer, que me des tiempo y lo hablemos después —fue la decisión final de Riko.
—No es justo lo que haces Riko-chan —reclamó enojada—, pero no importa, mi amor por ti no terminará aquí, yo te amo y te lo demostraré cueste lo que cueste —la determinación en la voz de You era palpable y aunque su camino se veía tortuoso ella haría lo que fuera por recuperar a Riko, su amor y su relación.
—Déjame por favor, sólo déjame estar sola —pidió Riko abriendo la puerta del baño, su rostro era un desastre.
—Esta bien Riko-chan —estuvo de acuerdo You ofreciéndole una toalla para limpiar sus lágrimas—, yo te daré algo de espacio para que lo pienses y mañana platicamos en la mañana, ¿si? Sé que esto se va a arreglar, nuestro amor es fuerte, hemos pasado por mucho para que algo como esto nos logre separar.
Riko dudó en aceptar la propuesta de You pero no le quedaban más fuerzas para seguir discutiendo y hacerle ver que las cosas eran diferentes ahora.
—Está bien —dijo tomando la toalla que You le había ofrecido—, mañana hablaremos —no dijo nada aunque deseaba decirle que no prometía que en verdad las cosas se arreglaran entre ellas.
—Duerme en la cama Riko-chan, yo tomaré el sofá —dijo señalando la pequeña sala que estaba en el recibidor de la habitación la cual era una versión más pequeña de la habitación de Mari, aunque contaba con una separación entre la habitación y la sala.
—Gracias —Riko compartió con You una almohada y una sábana para que no pasara frio en la noche y sin decir más cerró la separación que las dividía.
Riko se quedó dormida entre sollozos, mientras que para You fue más difícil conciliar el sueño ninguna estaba en condiciones de poder descansar pero el cansancio las venció por un momento. Ambas tenían tantas cosas en sus mentes, pero había algo en común, las dos odiaban a Mari por lo que había pasado, aunque en parte You se odiaba a sí misma porque sabía que no todo había sido culpa de la rubia, también en algún punto se había perdido y había permitido que Mari hiciera lo que quisiera con ella e incluso lo había disfrutado muy a su pesar.
Sin embargo su principal preocupación era que no lograra convencer a Riko de darle otra oportunidad pero pondría todo de ella para que la perdonara por su desliz involuntario, con eso en mente el sueño la fue reclamando poco a poco hasta que se quedó dormida en el sofá.
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