Capítulo 19.

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: ¡Feliz mes del orgullo! Tenía que decirlo,es un mes especial y siento que últimamente todo está más arcoiris que de costumbre. ¿Vieron todo lo que pasó el fin de semana con Aqours? Aún no me lo creo, fue todo tan gay que endulzaron mi fin de semana. Aún traigo el hype a todo.

En fin, regresando a nuestra historia. En primer lugar tengo que agradecer todos sus comentarios, han sido muy generosos. Tienen algunas teorías que se acercan bastante a lo que va a pasar aunque no diré cuales para no spoilearlos. Agradezco infinitamente a beta coautora porque si tal vez no creen que está es mi primera historia es por el trabajo que hace Mag Max con la edición, se que se nos van algunas cositas pero espero sean mínimas y no les moleste la lectura.

Mag Max Kuv Bigotes: ¡Al fin acabe! Otra vez se me hizo tarde para hacer esta edición pero es que con una cosa y la otra no había hecho esto, no hablar de mi otra historia que está en pausa esta semana. Espero mañana empezar a escribir el nuevo capítulo. Ya hace falta más DiaMaru en el mundo, sobretodo DiaMaru azucarado que de diabetes, aunque no sea muy lindo lo que sale. Como sea, espero les guste el capítulo.

Por cierto gracias por los comentarios, los leemos las dos juntas y en verdad nos hacen el día.

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Los primeros rayos del sol entraron por su ventana anunciando que el día había iniciado. Con ello Chika se levantó emocionada y feliz por todos sus planes. En la semana sus hermanas le habían comunicado que tendrían que viajar a Tokio para poner en orden la contabilidad del negocio. Era algo que hacían cada año, dependiendo del número de huéspedes, a veces Chika se quedaba sola atendiendo pero en esta ocasión prefirieron cerrar el Ryokan para no tener problema alguno.

La noticia fue más que bien recibida por Chika pues había estado pensando en que quería sorprender a su novia con una bonita cita, ya que todas las que habían tenido habían sido en lugares públicos, en ésta ocasión tal vez podrían hacer algo más "especial" estando en privado. Tendría mayores posibilidades de sorprenderla haciendo algo único.

La "plática" que había sostenido con la hermana mayor de su novia, Dia-sensei, le ayudó a darse cuenta que no podía tomar las cosas a la ligera con la pequeña Ruby, tenía que ser honesta y abierta sobre sus sentimientos con su novia y sobretodo ordenar sus prioridades para con ella. Aunque al inicio se fue con mucho tiento, la verdad es que su noviazgo iba viento en popa. Cada día se sentía más cómoda y más feliz con Ruby, la sombra de la duda poco a poco se había disipado y lo mejor es que incluso sus viejos rencores parecían empezar a diluirse. No podía estar mejor y todo gracias a esa pequeña chiquilla que le alegraba y animaba el corazón y la vida.

Debido a eso había hecho un esfuerzo mayor con el propósito de ponerse a prueba sobre lo que todavía podría sentir por su antiguo amor Sakurauchi Riko y fue muy grata la sorpresa de que aunque la herida que le habían hecho, que ahí permanecía, al menos ya había dejado de doler con tanta intensidad, podía tolerar estar cerca de Riko sin sentir que su estómago se volteaba a causa de las emociones contenidas. Eso era un avance enorme con respecto de donde se encontraba antes de iniciar su relación con Ruby. El asunto con su exmejor amiga, You, era un poco más complicado sin embargo, pero incluso se estaba planteando empezar a dejar eso atrás para poder seguir adelante con Ruby. No tenía caso seguir enojada con ella cuando parecía hacer feliz a Riko a pesar de todo.

Todo pintaba magnífico para ella. Incluso con Ruby las cosas cada que se veían se ponían más… candentes, esa era una forma de describirlas por así decirlo. Ruby había estado insistiendo en que llevaran las cosas a otro nivel, pero Chika aun guardaba esa parte con recelo, no quería dar ningún paso en falso cuando se tratara de su dulce novia. No es como que no lo quisiera, Ruby era demasiado linda y buena con ella y lo que menos deseaba era lastimarla, pero esas dudas que la atormentaban se habían ido diluyendo poco a poco y ahora quería hacer las cosas de una manera especial para tener un buen recuerdo que atesorar con su persona especial.

Desde el momento en que despidió a sus hermanas para su viaje, el cual tomaría dos días, se dispuso a hacer todo lo que había planeado para el día. En primera tendría que ir de compras pues aunque estuvo recolectando algunas cosas en la semana, la gran mayoría de lo necesitaba tendría que adquirirlo en esa mañana para que estuviera fresco.

Fue a la florería y al supermercado. Compro alimentos que cocinaría ella misma para Ruby, una buena cantidad de los dulces favoritos de la pequeña, también se encargó de algunas cosas que necesitaba para la decoración, velas, incienso, había pensado en todo.

Había citado a la joven Kurosawa por la tarde, precisamente a la hora para comer, así que el tiempo lo tenía bastante justo para estar lista a tiempo. Se vistió con un bonito vestido, nada muy formal pero que denotaba que era un día especial, unos minutos pasados de la hora en que citó a Ruby sonó el timbre anunciando que su cita había llegado.

Chika dió los últimos toques a su sorpresa y se dispuso a abrir la puerta. Estaba emocionada y con el estómago lleno de mariposas, ya quería ver la cara de su novia al ver todo aquello que había preparado solo para ella. Ruby la esperaba con una sonrisa nerviosa y algo timida por la expectativa de estar todo un fin de semana con Chika, y en cuanto ésta abrió la puerta una gran sonrisa iluminó la cara de ambas por la felicidad de su bello encuentro.

Chika la abrazó y la sostuvo unos segundos más de lo normal causando un poco de extrañeza en su pequeña novia pero Chika sólo quería darle a entender que estaba muy feliz de verla y a Ruby no le importo esa demostración de afecto, muy por el contrario le correspondió con la misma intensidad.

Un ladrido hizo que rompieran el abrazo y Shiitake entró en acción en cuanto Ruby estuvo libre de Chika. El can se levantó en dos patas en cuanto estuvo cerca de la chica y con delicadeza colocó la rosa que traía atrapada en el hocico en las manos de Ruby. La chica estaba muy emocionada por la acción del perro y en agradecimiento acarició su cabeza y cuellos como recompensa. Se dió cuenta de que incluso Shiitake traía un bonito moñito rojo en su collar, como si de una corbata se tratara.

—¡Oh vaya Chika-chan! —exclamó Ruby en un chillido emocionada—. ¡Esto es muy bonito!

La joven se hinchó de orgullo al ver que su primer sorpresa había sido recibida con entusiasmo. Había que decir que le costó toda la semana entrenar a Shiitake para que pudiera hacer eso. Su perro podía llegar a ser distraído y algo perezoso pero en el momento importante lo había hecho sin problemas.

—No es nada Ruby-chan, es apenas un poco de lo que mereces —apenas estaba diciendo eso cuando Shiitake se fue sobre Ruby para lamerla en la cara, pero en su efusivo gesto tiró de nalgas a la pequeña.

—¡Hey Shiitake! —le llamó la atención al perro pues pensó que tal vez Ruby reaccionaria mal a lo encimoso que podía llegar a ser Shiitake con las chicas.

—Esta bien Chika-chan —dijo Ruby aún jugando con Shiitake—. Eso quiere decir que le caigo bien. ¡¿Quien es un perro bonito?! —como respuesta el gran perro ladró y se revolvió en su regazo.

Por un momento entró pánico pero luego respiro de alivio al ver que, a diferencia de Riko, Ruby no tenía ningún problema con su perro. Chika se inclinó para darle un suave beso en la mejilla ayudándola a levantarse después de hacer a un lado a Shiitake, la tomó de la mano y guió su camino junto a ella hasta el comedor.

—¿Tienes hambre? —preguntó emocionada mientras entraban—. El día de hoy, permíteme cuidar de ti —dijo haciendo una reverencia que sonrojó a su novia para, luego, dirigirse a la cocina.

El menú era simple, ya que Chika conocía que los gustos de Ruby no eran demasiado exigentes en cuanto a los alimentos, pero cuando se trataba de dulces, era algo completamente diferente, estos le encantaban.

Había estado tentada a abrir una botella de licor dulce de mikans que tenían sus hermanas guardadas para ocasiones especiales y que a ella le gustaba mucho pero se arrepintió en el último momento porque prefería tener la mente completamente despejada, eso y que le aterraba que Dia se enterara que le había dado alcohol a su hermana y entonces si se desatara una guerra en su contra orquestada por tan aterradora profesora.

Comieron muy amenamente, aunque Chika no era muy diestra en la cocina no lo hacía tan mal y se sintió satisfecha cuando vio el rostro de Ruby degustando su sencilla creación. Platicaron de todo, o bueno de casi todo, pasaron desde las cuestiones escolares, hasta un poco a las noticias más sobresalientes de sus compañeras y fue entonces que Chika recordó que había querido preguntar algo a Ruby pero siempre lo olvidaba, no ahora por supuesto y no quería dejar pasar la ocasión para averiguar al respecto.

—Ruby-chan, el otro día que nos encontramos a Dia-sensei con Hanamaru-chan y Yoshiko-chan, ¿era yo o el ambiente estaba algo tenso? —preguntó Chika con curiosidad haciendo que Ruby casi se ahogara con su vaso de agua pues justo en ese momento estaba bebiendo de él.

—Pues… este… emm —Ruby no le había contado sobre sus sospechas a Chika, en parte porque era un tema delicado y porque más que nada no estaba segura de lo que sospechaba realmente y no deseaba suponer cosas que no eran—. Pues, si el ambiente estaba tenso Chika-chan —termino diciendo sin decir realmente nada.

—Pero, ¿fue por algo que dije? —siguió presionando al notar que Ruby se ponía algo nerviosa con el tema—. Es que Dia-sensei, ella parecía algo… ¿Enojada? ¿Molesta? ¿Con ganas de asesinarme? —se echó a reír al oírse decir aquello—. Bueno más que en otras ocasiones.

—Onee-chan, bueno no es que te quiera asesinar —trató de minimizar las reacciones de Dia aunque Chika la veía con incredulidad ya que sabía que eso no era del todo cierto—, mucho —aclaró al ver su rostro—, pero es que bueno…

—¿No me quieres decir? —Chika se dió cuenta que Ruby evitaba ahondar en el tema diciendo y no diciendo a nada en realidad—. No pasa nada —hizo un gesto con los hombros encogiéndose—, solo preguntaba para no volver a ser indiscreta y no decir nada en presencia de tu hermana que me haga encontrar mi cruel destino final —concluyó con dramatismo y fingiendo ahorcarse con una cuerda invisible.

—No, no es que no te quiera decir Chika-chan —le agarró las manos para que dejara su mímica—, eso… es sólo que… ni yo sé bien qué pasa —suspiró retrayéndose a su lugar con desánimo—, pero te diré lo que pienso, ¿esta bien? —la miró de soslayo y Chika sostuvo su mano.

—Dispara vaquera —dijo Chika esbozando una gran sonrisa que hizo que Ruby se sonrojara.

—Lo que sucede es que, ¿notaste que Onee-chan se distanció de nosotras en cuanto nos unimos a Maru y Yoshiko-chan? —cuestionó Ruby haciendo recordar a Chika ese día.

—Umm, bueno no lo noté mucho porque estaba algo distraída —dijo Chika rascándose la cabeza y sonriendo como tonta—, pero si, creo recordar que estaba algo alejada.

—Lo que no notaste fue cuando sugeriste que Maru-chan y Yoshiko-chan salieran en una cita, tanto Onee-chan como Maru-chan se pusieron algo —se corrigió—, bueno... muy tensas y qué decir de Yoshiko-chan que reflejó algo parecido a terror en su cara, momentáneo claro, sólo duró unos segunditos, pero mis conjeturas me llevan a pensar que… —aquí estaba el momento, confiar o no confiar—, pero no le vayas a decir a nadie de ésto Chika-chan, por favor, podría meter a Onee-chan en problemas —le advirtió con súplica.

Chika se llevó la mano al corazón para hacer la promesa con seriedad y que Ruby supiera que iba con toda la intención en cuanto a proteger el gran secreto que estaba por confesarle.

—Lo juro por el amor que le tengo a mi hermosa princesa —dijo solemnemente terminando en risas ante la mirada inquisidora de Ruby—. Bueno ya ya, lo juró, no diré nada —cerró la boca imitando un cierre sobre sus labios.

—Yo creo que Onee-chan y Maru-chan pues… se gustan —dijo Ruby casi en un susurro.

La cara de Chika permaneció sin reacción alguna por unos instantes hasta que se dio cuenta que era todo lo que Ruby diría y fue entonces cuando asimiló la información en los segundos en silencio que siguieron.

—Espera… ¡¿Qué?! —exclamó atónita mirando con expresión confundida a su novia.

—Pues eso creo, no lo sé a ciencia cierta. No tengo pruebas, aclaro, ninguna de las dos ha soltado prenda al respecto y ni mis arduas investigaciones han dado fruto con algo de información al respecto —relató con frustración bufando.

—Pero es que… Dia-san es tan… tan —Chika no sabía cómo definir a Dia con alguna palabra así que solo uso a la única que se le vino a la mente—, ¡perfecta! —la expresión de Ruby se ensombreció ante la declaración de Chika—. ¡No espera Ruby-chan! —dijo haciendo aspavientos con las manos pues se había malentendido lo que acababa de decir—. No quiero decir que sea perfecta como tú lo eres, sólo perfecta en el sentido en que ella no rompe las reglas, no se sale de los moldes, es simplemente una recta perfeccionista extrema. ¿Cómo podría romper las reglas para enamorarse de una estudiante?

—Oh ya ya, entiendo el punto Chika-chan —respiro con alivio—, y bueno Onee-chan no es perfecta pero si sigue esa descripción que me has dado de ella y la verdad no sé qué pasa con Hanamaru-chan, pero espero poder ayudarlas —expresó Ruby con ensoñación por lo hermoso del prohibido romance.

—¡¿Ah?! —Chika volvió a poner cara de confusión—. ¿Quieres ayudar a tu hermana a que esté con la pequeña Hanamaru-chan? —preguntó rascándose la cabeza.

—¿Por qué no habría de hacerlo? Ellas son mis personas favoritas —y ahora fue el turno de Chika de sentirse mal por el comentario haciendo un puchero en el acto—. ¡Tú también eres mi persona favorita! Pero es un favorito diferente —Chika empezó a reír fascinada por la reacción ruborizada de Ruby dejando que la chica continuara su explicación—. Es sólo que onee-chan es onee-chan y Hanamaru-chan es mi mejor amiga y tú eres mi Chika-chan —dijo aún con las mejillas rojas haciendo mohines—, pero si onee-chan y Maru-chan quieren estar juntas tal vez podría ayudarlas a que suceda.

Chika se quedó pensativa un momento pero terminó tomando la mano de Ruby en señal de apoyo. Era algo extraño, debido a las diferencias de edad de las dos implicadas pero si Ruby lo aprobaba, debía estar bien.

—Eres una buena hermana Ruby-chan —le dió un beso suave en la mano como si de una princesa se tratara—, y en cuanto a la relación de tu hermana y Maru-chan, no digo que no será difícil porque tienen todo en contra pero para eso está su hermana pequeña que le cuidara la espalda.

—¡Por supuesto! —estuvo de acuerdo Ruby dándole una gran sonrisa a Chika que ahora se acercó a ella para darle un pequeño beso rápido en los labios.

Después de eso cambiaron el tema a cosas menos serias, regresaron a las trivialidades de sus actividades en el consejo de estudiantes y a hablar de idols. Chika tenía preparada una sorpresa en su habitación para Ruby y se acercaba el momento para revelarla por fin. El tiempo de la comida se había ido pronto y con la impaciencia de ir al siguiente punto de su cita especial planeada, dió por terminada la plática de sobremesa.

—Ruby-chan, ¿podrías esperarme unos segundos? —se paró de su silla.

—Claro Chika-chan, levantaré los platos en lo que regresas —respondió Ruby empezando a recoger lo que estaba sobre la mesa.

—No tienes que hacerlo —la detuvo Chika tomándola de las manos—. Hoy voy a servirte yo.

—Pero quiero hacerlo —se deshizo del agarre tomando del cuello a su novia para plantarle un suave beso para convencerla—. Anda ve a lo que tienes que hacer, yo me encargo de esto.

Ruby se quedó lavando en la cocina lo que habían ensuciado mientras Chika fue a su cuarto a dar los toques finales para que todo fuera perfecto. Brinco de emoción poco antes de salir de su cuarto, todo iba marchando sobre ruedas. Regresó para terminar de ayudar a Ruby que estaba a mitad de la tarea y en cuanto dejaron todo limpio, le pidió a la pequeña que cerrara los ojos como solicitud para comenzar con la sorpresa. Con cuidado colocó un pañuelo para que no pudiera ver nada, comprobó que no estuviera haciendo trampa y, yendo despacio, la guío hacia su cuarto. La tenía abrazada por la cintura para darle seguridad o tal vez era para darse seguridad a sí misma, la ansiedad la tenía excitada y nerviosa, de cualquier manera la cercanía de Ruby le hacía sentir tan bien que no se quería separar de ella.

En cuanto llegaron al cuarto, Chika abrió la puerta haciendo que Ruby pasará dejando que ella la introdujera en la habitación, la pequeña sonreía con nervios pues algunos peculiares olores llegaron hasta su nariz formándose mil ideas de qué era aquello que olía tan bien. Chika descubrió los ojos de Ruby y la chica quedó maravillada con la sorpresa de su novia.

El cuarto, que ya era conocido para ella, en ésta ocasión estaba totalmente diferente. Habían luces tenues que daban un aspecto íntimo y creaban esa atmósfera de corte romántico de las novelas rosas que le gustaba leer, estaban por doquier siendo acentuado por la variedad de velas de tonos rosados y naranjas que había por toda la habitación, la mesita que usualmente usaban para tomar el té en esta ocasión estaba llena de apetitosos dulces, postres, pasteles de múltiples colores que hacían parecer como si estuvieran en una fiesta, había un olor delicioso como a vainilla probablemente causado por velitas aromáticas y completando la decoración de la habitación, habían hermosos ramos de flores, lirios rosas, blancos y naranjas, que dejaban todo simplemente perfecto y sincronizado.

—Espero que te guste Ruby-chan —se aventuró a decir Chika que sudaba frío al no tener reacción de Ruby quien seguía estática sin decir nada.

—¡Me encanta Chika-chan! —dijo finalmente Ruby lanzándose a su cuello llenándola de besos en las mejillas—. ¡Gracias! ¡Es increíblemente hermoso y lindo!

Ambas chicas se sentaron al pie de la mesa ya con el alma dentro del cuerpo de Chika que estaba un poco más tranquila al ver a que su esfuerzo había sido bien recibido y Ruby estaba más que dispuesta a comer los deliciosos dulces que la esperaban para su deleite pero no se lo permitió.

—Espera Ruby-chan, antes quiero jugar contigo —expresó la chica muy divertida al ver la reacción de desilusión inicial de su novia.

—¿Qué vamos a jugar? —preguntó Ruby con tiento desconfiada de cuál sería el tipo de juego que querría llevar a cabo Chika.

—Es un juego muy sencillo Ruby-chan, mira —le mostró nuevamente el pañuelo con el que había cubierto sus ojos inicialmente—, vamos a ver que tan buen paladar tiene mi hermosa novia —la aludida se pintó de color rojo imaginando muchas connotaciones del tipo sexual detrás de esas insinuaciones

—¿Y cómo vamos a hacer eso Chika-chan? —la cara de satisfacción que ponía Chika hacía que Ruby se sintiera nerviosa por las ideas que podría tener su novia pero también estaba emocionada de a donde iría todo eso.

—Simple —empezó a explicar—, te cubriré los ojos y te daré a probar los dulces que hay en la mesa —los señaló—, si logras adivinar lo que te estoy dando entonces te doy un premio pero si no adivinas entonces te tocaría un castigo.

La idea sonaba divertida pero Ruby quiso hacer unas modificaciones a la idea de Chika, algo más adecuado para ir entrando en calor.

—Bien, vamos a jugar pero si yo adivino a ti te toca castigo, lo que yo quiera que hagas, y si no adivino entonces el castigo es para mí, ¿está bien? —cuestionó Ruby al ver la cara de duda de Chika.

—Ummm —expresó Chika rascando su barbilla—, juegas rudo Ruby-chan, pero me gusta. ¡Vamos a hacerlo! —terminó toda emocionada.

Chika cubrió los ojos de Ruby con su pañuelo y para asegurarse que no veía nada, le dio un beso en los labios que la sorprendió respingando un poco gritando su típico piggya.

—Muy bien, vamos a empezar —dijo Chika separándose de Ruby a las risas—, el primero que vas a probar es uno fácil, es como de prueba —explicó tomando uno de los dulces en la mesa, era un tipo de pan con cubierta brillante que Ruby primero olfateó antes de darle una mordida.

—Umm sabe como a —degustó tranquilamente tomando de su tiempo antes de dar su veredicto—, no es mi dulce favorito pero—la textura era porosa correspondiente al pan, tenía un dulce proveniente del anko—, diría que es anpan.

Chika ya le había dado una mordida al pequeño bollo para acabarselo esperando a que Ruby terminara de adivinar pero la chica se quitó la venda para ver el dulce y antes de que tomara el último bocado se lo quito para comerlo.

—¡Es correcto! —dijo muy contenta levantando pulgares.

—Entonces me toca castigarte Chika-chan —Ruby tomó un sorbo de agua para pasar los restos del dulce pensando en cuál sería el primer castigo hacia su novia—. Veamos, ¿qué puedo hacer contigo?

—Sé buena Ruby-chan, la puse fácil para ti —Chika se lamió los dedos para limpiarse el dulce mientras esperaba su castigo.

—Ciertamente fue sencillo adivinar —Ruby se apiadó de ella y solicito algo simple—, dame un beso —dijo finalmente.

—Eso no es un castigo —respondió Chika poniendo las manos en las caderas—, pero si eso quieres, te daré un beso mi pequeña princesa.

Chika se acercó hasta donde estaba Ruby y con ambas manos tomó su rostro para atraerla y darle un gran beso, aunque sin llegar a profundizar, aún había más dulces sobre la mesa para terminar cediendo tan pronto. Cuando se separaron Ruby aún permaneció con los ojos cerrados y el ceño fruncido esperando más.

—Me haces trampa Takami Chika —dijo Ruby finalmente abriendo los ojos—, sigamos entonces Chika-chan, el siguiente castigo no lo tendrás tan fácil.

Chika colocó nuevamente el pañuelo en los ojos de Ruby y dada la amenaza de su novia lo pondría un poco más complicado, quería ser ella quien pusiera el siguiente castigo. Por lo cual tomó un tipo de banderilla con dulces de forma redonda de varios colores y sacó el primero para poder ofrecerlo a Ruby.

—Muy bien Ruby-chan, abre la boca —le pidió.

Ruby dio una mordida al dulce e inmediatamente hizo un gesto gracioso de desagrado, muy seguramente el sabor no era de sus favoritos pero aun así lo comió todo.

—Eso es dango —dijo tomando un sorbo de agua—, pero es dango de matcha —explicó tomando más agua para diluir el sabor.

—Pues… si es correcto —dijo Chika algo desilusionada de perder nuevamente y retiró el pañuelo de los ojos de Ruby.

—Aw vaya, luces decepcionada Chika-chan —expresó Ruby con risitas al ver la cara de derrota de su novia—, sólo adiviné porque Dia onee-chan ama todo lo que tenga sabor a matcha y por eso lo reconocería a kilómetros.

—¡Oh! Un nuevo dato sobre ti —se repuso Chika al escuchar la explicación—. Muy bien, entonces, ¿cual es mi castigo? —pidió cruzándose de brazos.

—Ahora no seré tan benévola —Ruby quería pensar en algo más difícil—. ¡Ya sé! —dijo Ruby emocionada casi poniéndose de pie—. Te haré una pregunta indiscreta.

La idea no era que le entusiasmara mucho pero no se podía negar, tendría que contestar con la verdad.

—Está bien, pregunta entonces —se cruzó de brazos con mirada retadora.

—¿Quién fue tu primer amor? —preguntó Ruby con interés—. La primera persona de la que te enamoraste y no me mientas que puedo saber si lo haces.

—Uff… bueno eso —Chika se puso algo nerviosa pensando con fuerza—, quizás te sorprenda un poco, pero no es como un amor amor, fue sólo creo que mi primer crush por decirlo de algún modo —Chika suspiró al recordar esos viejos tiempos—. Yo era pequeña y bueno en verano iba a clases de natación con You-chan —como siempre las memorias de su infancia iban acompañadas de su exmejor amiga—, y había una nadadora que era muy buena, no porque estuviera buena, que si a lo estaba, sino porque era buena con nosotras y ella casi siempre terminaba dando las clases y enseñándonos sobre natación y pues era muy linda… —divagó haciendo tiempo.

—¡Ya dime quien es! —Ruby se desesperó de tantas vueltas que le estaba dando Chika al asunto.

—¡Es que la conoces y me da pena! —espetó Chika algo sonrojada—. Yo solo era muy pequeña y me deslumbré, es todo —suspiró nuevamente—. No te vayas a reir Ruby-chan o te doy un ataque de cosquillas —la amenazó esperando que con eso se amedrentara y no le hiciera burla.

—Ya ya Chika-chan —Ruby acarició su cabeza para darle confianza—, dime quien es esa mujer misteriosa.

—Kanan-chan —exclamó en voz baja.

—¿Kanan-sensei? —preguntó Ruby con extrañeza—. No sabía que se conocían de antes.

—Em si bueno, sólo en las clases y eso como ya te expliqué —Chika quería pasar a lo siguiente pues se sentía bastante avergonzada ya que Kanan había sido novia de Dia, por lo tanto Ruby la conocía bastante y todo estaba conectado de alguna forma extraña que la hacía sentir incómoda—. Así que… ¿vamos con el siguiente?

—¡Vamos! —Ruby no quiso seguir preguntando pues obviamente el tema no era muy grato para Chika, aunque por un momento pensó que le diría que su primer amor había sido You, le alegró saber que no era así.

En esta ocasión Chika optó por un postre más genérico cuyo sabor era fácil de confundir y eso era lo que quería hacer con la pequeña Ruby para tener su turno de poner un castigo. Tomó un dulce redondo en color blanco y se lo ofreció a Ruby quien ya la esperaba con la boca entreabierta y los ojos vendados.

Ruby dio una mordida saboreando lo suave del dulce y el agradable sabor y confiada con su vasto conocimiento en dulces no dudo en dar una respuesta.

—¡Esta delicioso —exclamó Ruby emocionada—, es mochi!

—Si lo es, pero, ¿mochi de qué? —preguntó Chika quien sabía que era difícil distinguir entre los sabores que tenía ahí y Ruby gruñó.

—¿Mochi de anko? —preguntó Ruby insegura, pues sabía que esa no era la respuesta correcta—, umm es difícil, creo que es… —dudó antes de soltar su respuesta—. ¿Es sakura mochi? Si, es ese, sakura mochi.

—¡Error! —exclamó Chika en alto saltando de la emoción en su lugar pues era su turno de castigarla—. Ahora me toca a mí querida Ruby —dijo retirando el pañuelo y sobándose las manos—, era mochi solamente.

—¡Oh vaya! —se lamentó—. Juraría que sentí el sabor de las sakuras —expresó Ruby con decepción tomando un sorbo de su vaso con agua.

—Entonces, tu castigo será… —con la pregunta que Ruby le había hecho anteriormente, una duda se había generado en su mente y era el momento perfecto para resolverla—, una pregunta indiscreta también Ruby-chan.

—No es que tenga muchos secretos Chika-chan, pero puedes preguntar —respondió Ruby con seguridad desestimando su castigo.

—Muy bien señorita libro abierto, vamos a ver que tienes que decir con mi pregunta, ¿quien fue la encargada de robar la inocencia de tus labios? —preguntó acariciando el contorno de los labios de Ruby retirando una migaja que se había pegado en la comisura.

—¡¿Eh?! —exclamó alterada alejándose de Chika algo alterada por el gesto y el cuestionamiento—. ¿Qué clase de pregunta es esa?

—Una muy indiscreta, como la que me acabas de hacer —explicó Chika con suficiencia dándose cuenta que había dado en el clavo con su pregunta.

—¿Mi primer beso? —Ruby trató de esconder su nerviosismo—. ¿Real? —tanteó el terreno—, fue contigo Chika-chan.

—¿Qué quieres decir con eso de real? —cuestionó Chika alzando una ceja acercándose nuevamente a Ruby quien permanecía en estado de nerviosismo total.

—Bueno es que ese fue el primer beso que dí que no fue de práctica —trató de explicar Ruby en voz baja con inocente ingenuidad que no se tragó su novia.

—¡Ah! —exclamó Chika señalandola—, ¿entonces a quién besaste antes que a mi, Kurosawa Ruby?

—Esa es otra pregunta, ya no cuenta —se defendió Ruby.

—No contestaste bien la primera Ruby-chan y ahora quiero saber quien probó estos dulces labios antes que yo —Chika se acercó aún más y plantó un beso en sus labios como un tipo de soborno para que Ruby dijera su secreto.

—Esta bien, te lo diré pero no es algo muy sorprendente de todas formas, sólo me da pena contarlo —explicó Ruby—. Hace tiempo Hanamaru y yo teníamos dudas de cómo… —buscaba el término correcto—, como besar apropiadamente —explicó ante los ojos curiosos de Chika—, entonces cuando salimos un día de esos, le contamos a Yoshiko-chan que nunca habíamos besado a nadie… y pues ella nos enseñó cómo se hace. Fin de la historia.

—¿Fuiste besada por el ángel caído? —se burló Chika tratando de disimular una ligera molestia que se había generado en su interior—. No lo puedo creer.

—Si bueno, fue hace tiempo —dijo Ruby restándole importancia.

—Pero dime Ruby-chan —la actitud de Chika había cambiado y de ser juguetona ahora era peligrosamente seductora o eso intentaba—, ¿quién besa mejor?

—¿Ehh?… eso no se pregunta Chika-chan —respondió con nerviosismo ante los avances de su novia quien ya estaba prácticamente sobre ella—, yo amo tus besos.

—¿Estás segura? —preguntó Chika tomando a Ruby por la cintura y acercando su rostro hasta quedar solo separadas por centímetros—. Demuestramelo Ruby-chan.

El toque de Chika era firme pero gentil, tenía aprisionada a Ruby por la cintura y no había dubitación en su voz, Ruby repentinamente se sintió insegura de cómo demostrar todo eso que sentía en su interior pues no sabía si sería capaz de hacerlo apropiadamente. Con un ligero temblor que acompañaba sus manos, tomó a Chika del rostro y se unió a ella en un beso acalorado, apasionado, lejos de sus inocentes toques anteriores, éste se parecía a aquel que habían compartido en el karaoke y que tuvieron que detener por el lugar en donde se encontraban, sólo que en esta ocasión, ¿por qué detenerse?

Chika sintió la inseguridad de Ruby y llevo sus manos a su cintura pasándolas hasta su espalda para atraerla a su cuerpo quedando con el espacio mínimo entre las dos. Sus labios se rozaron, o más bien se friccionaron, de tal modo que se produjo un gemido en la pequeña que la hizo estremecerse en sus brazos. Las manos de Chika repentinamente vagaron libres por el cuerpo de Ruby recorriendo desde su cintura y caderas hasta la parte superior de su espalda que se tensaba ante su suave tacto.

Las manos de Ruby tampoco estaban quietas y, aunque las lenguas de ambas se encontraron marcando una cierta cadencia calmada, sus manos contaban otra historia, empezó a tocar a Chika hasta donde el vestido que traía se lo permitía, pero no sabía qué tan lejos podrían llegar en ésta ocasión, tenía algo de miedo de que sólo estuviera malinterpretando la situación, pero Chika no parecía querer para pronto, al contrario, ella empezó a buscar deshacerse de un poco de ropa que estorbaba en su labor de sentir la piel de su hermosa novia.

—¿Chika-chan? —Ruby trató de darse un respiro pues quería estar segura de lo que iban a hacer—. ¿Estás segura? —jadeo cuando la mano de Chika se abrió paso por debajo de su ropa—. Quiero decir, yo …. ¿estas segura que quieres que emm… bueno tu sabes? —apenas y pudo formular su pregunta y Ruby detuvo sus manos esperando una respuesta.

Chika tuvo que detenerse pues Ruby demandaba información que tenía que ser proporcionada si querían continuar con aquello. Se mordió un labio exhalando con frustración por haber sido privada de sus deseos pero era necesario dejarlo en claro antes de seguir.

—Lo he pensado mucho Ruby-chan, tu me haces feliz, contigo me siento segura y completa, no tengo más dudas sobre mis sentimientos o pensamientos pero no haré nada que tu no quieras si no te sientes lista para esto —contestó con sinceridad aun recuperando su aliento.

—Yo tambien lo quiero, sólo me da algo de miedo... ¿Sakurauchi-san? —pronunció finalmente el nombre del fantasma que muchas veces la atormentaba y que era la última traba que debían pasar.

—Riko y You están en el pasado para mi, tu eres mi presente y mi futuro Ruby-chan —Chika se acercó a besarla nuevamente para mostrarle lo en serio que iba y en esta ocasión no hubieron más frenos que las detuvieran, por fin darían rienda suelta a todos esos sentimientos que habían estado conteniendo por temor.

—Si es así… —Ruby la distanció brevemente—, estoy lista. Quiero hacerlo contigo Chika-chan, quiero compartir mi primera vez contigo.

Oír y ver a la pequeña e inocente niña frente a sus ojos, le produjo un extraño sentimiento de excitación que no había sentido con tanta intensidad. El salvaje rubor que cubría su rostro y sus lindas orejas, el leve temblor de sus labios y sus ojos aqua que la miraban nerviosos la golpeó con fuerza. Casi podía sentir la sangre fluir de su nariz por lo increíblemente precioso de la estampa. Era más de lo que había imaginado.

Un peligroso temblor de sobredosis de ternura, amor y lujuria la invadió. Esto era más de lo que su débil corazón podía soportar pero no le importaba, necesitaba más de esa pequeña que le hacía latir el corazón de esa manera salvaje.

Con cierto miedo de romper esa bella fragilidad acarició la mejilla de Ruby que se acurrucó en el hueco de su palma cerrando los ojos con fuerza. A Chika le parecía que de pronto su novia se había vuelto un hermoso ángel de cabellos rojizos que le prometía un trozo de cielo a su lado. Aspiro al máximo de sus pulmones tomando valor pues no era justo que un tonto y simple mortal como ella fuera capaz de mancillar el bello plumaje de ese precioso ángel.

—Chika-chan —oyó su nombre salir de esos labios que trémulos esperaban entreabiertos a recibirla.

Oír el llamado del cielo y no acudir era un sacrilegio que no iba a cometer. No importaba si después de esto se iba al infierno, ella quería este trozo de paraíso para ella sola.

—Ruby-chan —le devolvió su nombre antes de cerrar el espacio entre sus bocas.

Sólo existían ellas dos y el deseo irrefrenable de tomar a la otra hasta que sus ansias estuvieran satisfechas por completo. Las manos de Chika tomaron la cintura de Ruby alzando la ligeramente para subir el vestido que traía su novia y está no perdió el tiempo y fue a buscar el cierre para que su vestido saliera de ella.

La piel pálida y lechosa de Ruby la saludó junto con el conjunto de encaje y seda de su ropa interior, de nuevo sintió su sangre agolparse en su nariz y escurrir sin control fuera de ella pero solo fue la sensación.

—¿Chika-chan? —Ruby se abrazó avergonzada de mostrarse tan vulnerable, exponiendo su desnudez parcial a los ojos carmín que parecían extasiados de verla—. Si… si sigues viéndome así…

—¡Eres un ángel! —exclamó interrumpiendola—. ¡Un ángel divino!

—¡Es vergonzoso! —chilló apretando con más fuerza sus pequeños pechos atrapados entre sus brazos.

—¡Es precioso! —dijo con entusiasmo Chika que se aproximó a oler el aroma que emanaba del cuello de Ruby—. ¡Hueles a un pedazo de cielo!

Hundió su rostro en el hueco de su cuello empujando con delicadeza el cuerpo de Ruby para recostarla en el tatami de su habitación. Beso con amor, dando leves toques con sus labios recorriendo desde la base del cuello hasta detrás de su oreja. La chica gimió con la sensación placentera que estaba recibiendo y extendió sus brazos para rodear el torso de Chika y pegarla a su cuerpo. Esta recargó su peso concentrándose en lamer y succionar el lóbulo de la oreja de Ruby mientras una de sus manos acunaba un pecho por encima del encaje del brassier.

Se sentía bien, concluyó Chika, eran pequeños pero suaves y respondían cada vez que apretaba, un pequeño montículo se formó cuando el pezón de Ruby se irguió debido a la estimulación. Chika lo tomo con su dedo pulgar jugando con él.

No sabía muy bien qué debía hacer a continuación pero supuso que debía quitarle el resto de la ropa y quitarse la suya también. Todo era nuevo y excitante porque parecía que ninguna tenía algún tipo de experiencia en esto. Serían los primeros besos sobre la piel de Ruby, las primeras manos que la acariciarian, la primera vez que alguien exploraría su sexualidad y la primera vez que haría el amor con ella.

Sus manos se volvieron torpes al pensar en eso, cosa de la cual se dió cuenta la menor que la vio con una linda sonrisa en su rostro sonrojado. Sus ojos la veían con comprensión y eso le dió la confianza de seguir adelante. Se retiró sentándose a horcajadas sobre Ruby subiendo de a poco su vestido para despojarse de él. La cara de Chika se puso roja del mismo modo que Ruby pero no dejó que su vergüenza ganará. Lo subió por arriba de su cabeza y lo echó a un lado.

Fue el turno de Ruby de contemplar el cuerpo semidesnudo de su novia y solo vio lo hermosa que era. Los pechos redondos, las caderas que ansiaba sujetar y el vientre plano que deseaba recorrer con su lengua y bajar hasta su intimidad para averiguar si realmente sabía a mikan como lo había pensado durante tanto tiempo.

Ruby se incorporó abrazando a Chika dejando que sus pieles se rozaran, ambas se sentían calientes y el calor aumentó al sentirse una a la otra. Esa sensación increíble hizo que la piel de Chika se dilatará de tal modo que los diminutos vellos se erizaron causando cosquillas en la piel de Ruby. Se besaron tomándose su tiempo para apreciar cada uno de esos cambios casi imperceptibles pero que se habían exponenciado a causa de su deseo.

Chika busco con sus dedos el broche del brassier porque de pronto la prenda se volvió estorbosa y le molestaba para poder sentir mejor. Ruby hizo lo mismo con el de Chika y ambas, no sin un poco de trabajo de Chika que no entendió muy bien como quitarlo, lo hicieron a un lado.

Ruby se rió al ver que Chika había gruñido de frustración en su pelea con el broche que cuando salió este de su cuerpo, se aferró a su cuello dejando que sus pechos se apretujaran. Era extraño pero no por eso menos placentero.

Se besaron de nuevo y Chika volvió a empujar con cuidado a Ruby contra el suelo. Beso su barbilla y fue bajando dando su atención a los senos de su novia. Los rosados pezones estaban tan excitados que se habían levantado con anticipación para la lengua de Chika que los lamió pasando de arriba a abajo, primero lento para aumentar el ritmo. Succionó con delicadeza respondiendo a los jadeos tenues y la respiración entrecortada de Ruby.

Su pecho se agitaba con cada paso de su lengua y sus dedos que jugaban con el control de su cintura. En un momento dado los dientes de Chika se cerraron alrededor del rosado pezón y Ruby se quejó.

—Con… con cuidado —le pidió—. Sé gentil.

—Lo siento —saco la lengua haciendo una cara juguetona y volvió a su labor besándola en los labios.

Una de las manos de Chika bajo hasta ponerse en el hueso de la cadera haciendo a un lado el calzón que corría el peligro de terminar lejos de su dueña. Delineó el contorno hasta llegar al borde del monte de Venus donde los rizados vellos rojizos la recibieron. Ruby gimió en su boca y el pulgar de Chika se enredó en sus vellos abriéndose paso hasta que tocó el límite que le indicaba que los labios de la pequeña estaban humedecidos.

—Creo que alguien está mojada —se rió con travesura dejando que su pulgar urgara los pliegues de la intimidad de Ruby.

—Yo creo que no —agitó su cabeza llevándose las manos a la cara para cubrir su rostro avergonzado.

—Yo creo que sí —dijo aún con una sonrisa que se borró de golpe—. ¿Me dirás si te gusta o no? —su confianza de pronto se menguó hasta ser de nuevo miedo, eran terrenos inexplorados y realmente quería con todas sus fuerzas que Ruby disfrutará de esto.

No hubo respuesta audible, sólo las manos de Ruby aferrándose a su espalda y sus dedos arañando pidiéndole seguir adelante. Entendiendo el mensaje Chika cambió su posición. Se ubicó entre las piernas de Ruby retirando el calzón de encaje dejando que el peculiar aroma llegará a sus fosas nasales.

—El cielo huele así mi hermoso ángel —exclamó con afectación.

Las piernas de Ruby se cerraron con fuerza atrapando a Chika enmedio pues el comentario apenó a la joven. Chika se rió con una risa leve y empezó a repartir besos a lo largo de las piernas de Ruby. Su objetivo, llegar al paraíso que se abría frente a ella.

Disfrutó del viaje y dejo que su nariz se hundiera en la entrepierna plagada de pequeños vellos rojos. Dejó que su lengua saliera a degustar el delicioso sabor que si era la mitad de rico que el aroma le iba a encantar. La punta de su lengua se encontró con la humedad natural de Ruby y sus papilas gustativas percibieron el sabor que desprendía. Era una mezcla entre el océano que estaba frente a su casa y el aire que lo cubría. A eso sabía su ángel, a mar y cielo, a sal y un día soleado.

Ruby se mordió los labios cuando la lengua de Chika empezó a lamer. Sus gemidos se fueron haciendo más sonoros y se tapó la boca para no hacer mucho ruido, pero era una tarea casi imposible para cuando Chika le dió su atención a su preciado botón. Lo rodeo con su lengua succionando a ratos y pasando su lengua delineando cosas de forma ininteligible pero muy deliciosas.

La barbilla de Chika se vio llena de los fluidos de su saliva y los que Ruby generaba. Se retiró un poco para mirar a su novia que estaba sudorosa y excitada y con renovada confianza volvió a su reanudar su labor pero esta vez acompañada de su mano. Con cuidado fue introduciendo un dedo poco a poco dejando que Ruby se acostumbrara a la sensación. Gracias a la lubricación no hubo mucho problema para entrar, sin embargo no era suficiente.

—¡Más Chika-chan!

Oyó la exigencia de su novia y atendiendo a su petición, introdujo un segundo dedo. Esta vez con un poco más de resistencia. Ruby se quejó por el ligero dolor que le produjo y Chika quiso retirarse.

—¡No! ¡Por favor sigue!

Se quedó a medio camino y de nuevo empujó sus dedos en el interior de su novia. Eso no se comparaba a nada que hubiera sentido o tocado antes. Estaba húmedo y caliente, además de que el interior de Ruby parecía convulsionarse. Los espasmos que apretaban la flojaban el control de sus dedos eran indicativo de que estaba haciéndolo bien.

Curvo ligeramente sus dedos palpando con la yema los pliegues rugosos que en el vaivén de su entrada y salida se friccionaban con ella.

La molestia inicial que sintiera Ruby se fue haciendo menos siendo reemplazada por el placer que estaba experimentando al tener a Chika dentro. Dicho placer aumentó cuando de nuevo la lengua de la chica le dió su atención a su clítoris que estaba erecto y terriblemente sensible. No iba a durar mucho más.

—Es… estoy en… me voy… me voy… a venir...—balbuceó de forma incomprensible apretando los dientes.

Aunque no fue lo único que apretó. Los dedos de Chika se vieron estrujados de tal modo que pensó que Ruby los iba a fracturar de lo fuerte que comprimía. Era tanto que no pudo moverse más y solo dejo que la punta de sus dedos jugarán con su caliente rugosidad y su lengua hacia lo mismo con su botón. El espasmo duró lo suficiente hasta que Ruby gimió en un jadeo largo y prolongado que arqueo su espalda y que cesó de golpe cuando su cuerpo se rindió al placer otorgado y la tensión se relajó liberando de su trampa la mano de Chika.

Los dedos que habían estado dentro de Ruby salieron con pequeños rastros de sangre que sirvieron de testigos de que Ruby ya no era más una niña. Ella, Takami Chika, había tomado la tierna virginidad de su novia.

—Te amo Chika-chan —escuchó la entrecortada voz de Ruby pero aún estaba en shock al ver lo que acababa de pasar—. ¿Chika-chan?

—¡¿Eh?! —la miró enseñándole su mano haciendo el signo de paz y amor.

—¡Piggyyyyy! ¡Chika-chan! —la regañó Ruby—. ¡Eso es vergonzoso! —la empujo buscando cubrirse el cuerpo.

—¡Esto es hermoso! —dijo a las risas abrazándola—. ¡Hagamoslo otra vez!

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~•~

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Un fuerte aroma a café la trajo de regreso de ese profundo sueño en el cual pasó la noche y con la conciencia de regreso también lo hizo un fuerte dolor de cabeza que martilleaba su cráneo.

—¿Qué es eso? —preguntó Mari en cuanto terminó de despertar a medias.

—Es café —respondió Kanan dejando una taza sobre su buró en donde también habían dos pastillas y un vasito con agua—, tómalas —señaló las pastillas—, tomaste mucho ayer, seguramente traeras una resaca terrible.

—Gracias —respondió Mari sentándose en la cama, con el cambio de posición llegó un dolor punzante a su cabeza haciendo eco de lo que Kanan acababa de decir—, supongo que bebí demasiado.

—Y se queda corto —expresó Kanan con burla sarcástica dando un sorbo a su propio café.

—¿No fue un sueño verdad? —preguntó Mari con temor de averiguar la verdad.

—No lo fue Mari-san —asintió Kanan sentándose a un lado de su cama—. ¿Cómo estás? —tenía el ceño fruncido a causa de la preocupación y la molestia que aún guardaba.

—Con honestidad, no lo sé —dijo la rubia tomando las pastillas que Kanan le había dejado y pasandolas con dificultad a causa de la sequedad en su garganta—, si le soy honesta por un momento pensé que todo había sido un mal sueño, pero no lo fue —su voz se entrecortaba—, lo único que me alegra es que no se haya ido, pensé que estaría sola al despertar.

—No Mari-san, no podría irme —dijo con pesar después de todo lo pensó pero se le hizo demasiado cruel para hacerlo—, y además aún hay cosas que debes atender, todo fue un desastre ayer.

—Lo siento —Mari bajó la cabeza—, yo no quería que nada de ésto pasara… solo se salió de control.

—Es lo que sucede cuando mezclas la inmadurez de un puñado de adolescentes con el alcohol —Kanan le dio un apretón en a su hombro—, todo se vuelve peligroso.

—¿Él no ha intentado entrar? —otra de las preocupaciones en la cabeza de Mari se hizo presente y preguntó por ello.

—No, nadie ha venido —la tranquilizó Kanan—, y más le vale que no lo haga.

—Si no intentó nada más ayer, probablemente sólo deje pasar unos días antes de intentar algo nuevo, siempre es igual con él —explicó Mari—, pero no bajaré la guardia de nuevo.

—No volverá a pasar algo así —sentenció Kanan—, tengo que hablar con tu padre inmediatamente sobre esto.

—Aprecio el gesto, pero hablar con él es como hablar con una pared, lo único que le importa son sus negocios —la mirada de Mari reflejaba gran tristeza cuando hablaba de su padre—, y Aris tiene negocios muy lucrativos con él que son más importantes que yo.

—Aún así Mari-san, tengo que hablar con él, alguien tiene que parar a ese cerdo —nuevamente la molestia de Kanan amenazaba con salir—, no te puedo dejar aquí con un hombre tan peligroso como él.

—No es como que me pueda ir así como así sensei —exclamó Mari derrotada de su triste realidad.

—¿Porqué no? —Kanan se puso de pie para poner sus ideas en orden—, pasé toda la noche pensando en cómo ayudarte y bueno, estás a punto de terminar tu educación, estoy segura que podríamos encontrar una manera de que no siguieras bajo el régimen de tu padre, quiero decir —no estaba siendo muy clara con lo que estaba diciendo debido a la tensa emoción—, puedo ayudarte, podría alojarte en casa hasta que termines tus estudios y después de eso podríamos buscar una beca para enviarte a la universidad y romper tu compromiso de una vez por todas.

Repentinamente Mari se puso de pie y abrazó a Kanan con todas sus fuerzas mientras solitarias lágrimas se escapaban de sus ojos. Nunca nadie le había dado un apoyo así, todos temían a su padre y ella era por lo general lo suficientemente antipática antes de que alguien se acercara lo suficiente para apreciarla de esa forma.

—Agradezco sus intenciones sensei, pero si hago eso entonces mi padre se quedaría con la única herencia que me dejó mi madre —dijo con rabia—, es por eso que hago ésto, por el legado de ella.

—Pero Mari-san, nada es más importante que tu integridad —Kanan la separó de su cuerpo y tomó su rostro entre sus manos mirándola a los ojos.

—Para mi si lo es, todo lo hago por el recuerdo de mamá —la miró fijamente con los ojos vidriosos—, y esa es la razón por la que estoy en este estúpido compromiso.

Kanan la abrazó nuevamente, aun sin comprender del todo las razones de Mari puesto que ella jamás haría algo como eso pero sus situaciones eran diferentes y ahora lo único que importaba era proteger a la rubia a costa de lo que fuera, a cualquier precio.

Fuertes toques en la puerta principal hicieron que se separan abruptamente. Mari iba a ir a abrir dispuesta a enfrentar a quien estuviera del otro lado pero Kanan no se lo permitió, podría ser su prometido que regresaba para el segundo round y no iba a permitir que volviera a ponerle una mano encima a Mari.

—Yo abro Mari-san —dijo Kanan interponiéndose y dirigiéndose hacia la puerta.

Tres toques fuertes en la puerta se escucharon nuevamente, seguidos por la conocida voz de You.

—¡Mari abre la puerta! —su voz sonaba muy alterada por no decir que demasiado enojada.

Kanan verificó la identidad de You por la mirilla de la puerta antes de abrir por completo quedando el puño de su alumna en el aire pues iba a golpear nuevamente la puerta.

—Buenos días You-chan —saludó Kanan cordialmente sacando de balance a You que no la esperaba ver allí.

—Buenos días sensei —You estaba sorprendida de ver a Kanan pero el enojo que tenía sólo le pedía hablar con Mari de inmediato—, disculpe pero, ¿está Mari-san? Necesito hablar con ella enseguida.

—Aquí estoy —Mari salió de su habitación para hacerle frente a You y a esa otra parte de sus problemas gracias a sus errores.

—¡Ahora si te pasaste de la raya! —Kanan se hizo a un lado para dejar que ambas chicas hablaran pues por lo tensa que estaba You seguramente las cosas no habían salido bien con Riko.

—Lo sé You-chan, perdóname —dijo Mari bajando la cabeza apenada con su amiga.

—¿Perdonarte? —exclamó con incredulidad—. ¿Tienes una idea de lo que provocaste? ¡No, esto no se arregla con una disculpa! —el enojo de You estaba a flor de piel, totalmente fuera de sus casillas, estaba casi gritandole a Mari quien solo la escuchaba pues era lo menos que hacer, servir de su saco de boxeo para sacar su ira—. Jamás había probado el alcohol en mi vida y si hubiera sabido lo que iba a provocar, jamás lo hubiera hecho, además, ¿por qué me besaste? ¡¿por qué hiciste eso?! —las lágrimas empezaban a escapar de sus ojos aunque luchaba por contenerse, todo en vano.

—No lo sé You-chan, yo sólo quería pasar un rato agradable, no tengo excusas para lo que hice —Mari respondía pero sabía que nada de lo que dijera le daría tranquilidad a You.

—No, no las tienes, gracias a ti Riko-chan terminó conmigo —la voz de You empezó a quebrarse—. ¡¿Tienes una idea de lo mucho que la amo?! ¡La amo! Y gracias a tí me dejó, después de todo lo que hemos pasado para estar juntas, ella sólo me dejó, terminó conmigo y se fue —llevó sus manos a su cara y empezó a sollozar—. ¡No tenías ningún derecho a hacer lo que hiciste!

—Lo sé You-chan, perdóname por favor —Mari intentó abrazarla pero You la rechazó con furia empujándola lejos de ella.

Por un momento Kanan quiso intervenir pero no podía hacerlo, ésto sólo era entre ellas dos, aunque no iba a dejar que pasará a un plano físico de violencia.

—¡No me toques! —espetó You alejando a Mari—. Yo fui la única que se acercó a ti cuando nadie te soportaba, puse mi relación en riesgo por ti, te di mi amistad, ¿y sabes lo que hiciste con ella? —Mari solo se encogía sosteniéndose a sí misma ante los reclamos de You—. ¡La tiraste a la basura! Eres como todas esas personas ricas que creen que están por encima de los demás y que con el dinero todo lo pueden comprar, pero conmigo se acabó O'hara Mari, en mi vida te volveré a hablar o te dejaré entrar de nuevo a ella.

—You espera por favor —Mari la tomó del brazo—. Perdoname, yo no te quería dañar, por favor… —las palabras de You fueron tan duras que rasgaron el corazón de Mari y fue hasta ahora que comprendió el profundo daño que sus acciones irresponsables habían causado en una persona que la había aceptado aún con sus terribles defectos.

—Me voy de aquí, no soporto más estar en tu presencia —dicho eso You liberó su brazo del agarre de Mari y abandonó la habitación llevándose la tormenta de su corazón con ella pero dejando los estragos de su furia detrás.

Mari quería salir tras ella, pero con todo lo que había dicho You era más que obvio que estaba demasiado dolida para que pudieran hablar apropiadamente. No podía hacer nada por ahora.

—Cierra la puerta Mari-san —Kanan la tomó desprevenida—, iré a hablar con ella, creo que You-chan necesita una amiga en éste momento y me temo que por ahora debo dejarte sola —dicho eso, salió corriendo tras You, conociendo a su alumna y el lugar en dónde estaban, no era difícil adivinar a dónde había ido.

Fue hasta el muelle más cercano, en dónde la encontró sentada en la orilla, de lejos aún se podía notar lo perturbada que estaba, esa aura que emanaba de ella llena de felicidad y energía estaba por ahora completamente opacada, no cabía duda que el amor que You profesaba por Riko era real y ahora estaba siendo puesto a prueba nuevamente.

—You-chan —habló Kanan en voz baja anunciando su llegada para no asustarla.

You se limpió las lágrimas que corrían por sus mejillas con las mangas de su sudadera. Le daba vergüenza que su sensei la viera así tan mal.

—No es que no me alegre verla pero, ¿qué hace aquí? —término de apartar sus lágrimas y se giró para verla.

—Bueno yo vengo a disculparme contigo You-chan, en parte es culpa mía lo que pasó ayer —su voz era calmada pero estaba cargada con remordimiento.

—¿Culpa suya? —la vio confundida—. ¿Explíquese sensei? —en la mente de You sólo había una culpable y no tenía muchas ganas de compartir la culpabilidad de Mari con nadie más.

—Ayer recibí una llamada en la que me avisaron que la fiesta estaba saliéndose de control, naturalmente tuve que venir a ver qué pasaba. Cuando estaba en el muelle —Kanan suspiró—, Riko-san me encontró y me pidió que la trajera, yo ya sabía que algo estaba pasando con ustedes, aunque no sabía que era, y aún así la traje, de no hacerlo tal vez las cosas hubieran sido diferentes para ustedes dos.

You escuchó atenta a lo que decía su sensei, al acabar su relato determinó que no era culpa de ella nada de lo que había pasado, eso sólo fue la ley de Murphy actuando en su contra.

—No fue su culpa sensei, todo fue causado por Mari, no debí confiar en ella —una vez más su enojo hablaba por ella—. Riko-chan tenía razón, Mari no es una persona de confianza y siempre trajo motivos oscuros.

—Sé que ahora mismo odias a Mari-san, y no te culpo You-chan, lo que hizo es muy grave. No la puedo castigar puesto que todo sucedió fuera de cualquier horario o actividad escolar, pero si somos justas —You volteó a ver a Kanan—, ella no te puso una pistola en la cabeza para que bebieras el alcohol.

—¡Ella me engañó! —espetó You enojada—. Jamás me dijo que estaba consumiendo alcohol.

—¿Quieres decir que en ningún momento te diste cuenta que estabas bebiendo? —cuestionó Kanan escéptica alzando una ceja.

—¡No! —respondió You inmediatamente—, bueno… al principio no, después creo recordar que —con la mano abierta se golpeó la frente para aclararse—, puede que si aceptara tomar el alcohol por mi misma, ¡pero ella me engañó sensei! Si no fuera por la estúpida fiesta de Mari, nada de ésto hubiera pasado. No debí venir.

—Si así lo crees esta bien You-chan, estás en tu derecho de estar enojada —Kanan sacó una bolsita que traía en su chamarra que contenía alimento para peces y empezó a arrojarlo al agua, donde rápidamente pudieron ver como se arremolinaron los peces en la superficie peleando el alimento.

—¿Pero? — cuestionó You—. Hay un pero, ¿no?

—Para nada… —respondió Kanan—. Es sólo que hay ocasiones en que es más fácil culpar a otros por los resultados negativos que podemos obtener derivados de nuestras propias acciones.

—¡Fue culpa de Mari! ¡Ella me engañó! —You se levantó de su lugar abruptamente y apretó fuertemente los puños asustando a algunos de los peces.

—No tienes que convencerme a mi You-chan, yo te creo —Kanan vació el resto del contenido de la bolsa en el agua antes de ponerse de pie—, tal vez solo tienes que convencerte a ti misma que así es… ¿No crees? —se encogió de hombros levantando ligeramente las manos.

La cara de You se contrajo cambiando su expresión de enojo y rabia hacía una de dolor y desconsuelo, la chica se encontraba completamente rota. Kanan sólo la abrazó con fuerza para transmitir un poco de paz a su atormentado corazón, los sollozos de You cada vez eran más fuertes hasta que Kanan casi tuvo que cargar su peso por completo pues la pequeña chica había gastado todas sus energías llorando y gritando en su pecho.

La calma vino varios minutos después, cuando You se dejó caer completamente exhausta en los brazos de Kanan que la sostuvo.

—Perdí a Riko-chan para siempre sensei, ella ya no me quiere —exclamó You entre sollozos.

—No sé bien los detalles de su relación You-chan, pero si hay algo que es evidente es el amor que ustedes dos se tienen y eso no se puede diluir así como así, tienes que hablar con ella —explicó Kanan ayudando a You a sentarse de nuevo en la orilla del muelle.

—Lo intenté, traté de explicarle —suspiró—, dijo que hablariamos por la mañana, pero ella sólo se fue, no me dejo decirle nada.

—Ella está dolida You-chan, lo que pasó ayer fue mucho para procesarlo tan rápido, dale tiempo, con todo lo que ustedes se quieren, lo menos que merecen es platicar abiertamente de sus sentimientos —Kanan jaló a You para que se recargara en su hombro y pasó su mano por encima de su cabeza.

—Pero, ¿y si no quiere? —el temor de You era grande y necesitaba tener la fuerza para enfrentar lo que venía si Riko se mantenía firme en su decisión de terminar su relación.

—Entonces insistes hasta que quiera —Kanan lo hacía sonar tan simple que una pequeña esperanza empezó a albergarse en su interior.

—Yo la amo sensei, no la quiero perder —sollozo otra vez.

—Yo lo sé You-chan, prometo ayudar en lo que pueda —le dio un apretón en el hombro—, además, están en la misma clase así que la tienes que ver todos los días; también están en el equipo lo que hace que se tengan que ver el doble de tiempo y nos prepararemos para la siguiente competencia en la que ella también debe participar, no será difícil encontrar un momento para que ustedes hablen —explicó Kanan con optimismo tratando de regresarle el ánimo a su alumna y amiga.

—Bueno, si lo pone así, no suena tan malo —una pequeña sonrisa empeza a asomarse en la cara de You que veía ahora una pequeña esperanza.

—Ya verás que pronto tendrás a tu princesa de nuevo contigo —Kanan guiño un ojo y sacudió los cabellos castaños de You.

—Eso espero sensei —dijo suspirando.

Un bote llegó al muelle y anunciaron una próxima salida con el claxon del bote que resonó por el lugar y You decidió que era hora de regresar a casa, permanecer en ese sitio hacía que le dieran nauseas de recordar todo lo que había pasado, sólo quería alejarse lo más que pudiera de la isla de Awashima y de todo lo que había acontecido el día anterior.

—Creo que es hora de retirarme sensei, aun me siento algo enferma —se frotó las sienes con vehemencia.

—Eso es por la resaca You-chan, toma muchos líquidos —le ofreció un par de pastillas como las que le había dado a Mari—, y toma ésto, son para el dolor de cabeza, te ayudará a mitigar las molestias.

—Gracias sensei —You le dio un abrazo rápido—, por accidente o no, me alegra haberla encontrado aquí.

You abordó el siguiente bote con destino a Uchiura y Kanan regresó a la habitación de Mari, aunque fuera un poco, sintió que pudo ayudar a su alumna a sobrellevar un poco del dolor que estaba sintiendo.

En el camino de regreso observó que el helicóptero en el que había arribado el prometido de Mari el día anterior, se encontraba despegando con el hombre aquel en su interior. Le dio un poco de tranquilidad saber que el tipo no estaría molestando a Mari por lo menos mientras no estuviera allí pero entonces recordó que había dejado sola a la rubia por un buen rato y aunque trató de regresar lo más rápido posible, la ansiedad en su interior la consumía.

Usó directamente la llave para entrar a la habitación de Mari, para no demorarse en llamar a la puerta, pero en esta ocasión se encontró con el seguro interno de la puerta estaba puesto y se llevó tremendo golpe en la frente.

—¿Kanan-sensei? —preguntó Mari en cuanto oyó el golpe que se había dado con la puerta.

—Si soy yo —respondió Kanan sobando su frente y frunciendo su ceño.

—Espere, le abro —Mari quitó el seguro rápidamente a la puerta dejando pasar a una adolorida Kanan y conteniendo un poco su risa—. Debió tocar antes.

—Lo sé, sólo estaba algo ansiosa —explicó la más grande—, acabo de ver a ese hombre saliendo en su helicóptero y yo pensé que pudo haberte hecho alguna visita mientras salí.

—Tranquila, no lo hizo —explicó Mari mientras buscaba una bolsa congelada en un frigobar de la sala para poner en la frente de Kanan—. Use ésto, es bueno para los golpes.

Kanan lo puso en su frente respingando por el contacto frío en su piel aunque sirvió para calmar un poco el dolor y la enrojecida piel magullada.

—¿Cómo está You-chan? —finalmente preguntó Mari afligida—. ¿Ella me odia?

—Ella está enojada —respondió Kanan sentándose en uno de los muebles—, no es que te odie, creo que si odia a alguien en este momento es a sí misma, pero tendrá que darse cuenta primero de eso.

—Es horrible lo que le hice —Mari se desplomó en el asiento junto a Kanan.

—Lo es —estuvo de acuerdo—, pero ahora tienes que ayudar a que You no se desmorone, ella necesitará una amiga y por el momento no tiene ninguna, está sola.

—Ella no me va a querer ni ver, ¿cómo puedo ayudarla? —si había algo que pudiera hacer, lo haría sin importarle nada, su amistad con You se había vuelto una parte importante de su vida a pesar de que en un principio la rechazó para alejarla de su persona.

—You-chan es una buena chica, no es rencorosa, ya verás que pronto podrás hablar con ella de nuevo, solo… —no sabía cómo decirlo.

—No lo volveré a joder sensei, eso lo se aseguro —completó Mari—. Sé que todo esto es mi culpa pero si hay una forma de arreglarlo, yo lo haré.

—Ayudaré en lo que pueda, siempre que esté a mi alcance —Kanan se unió a la causa—. Se lo dije a ella y te lo digo a ti.

—Gracias —Mari la miró a los ojos con intensidad y Kanan buscó romper el momento.

—Creo que es hora de que me vaya —dijo viendo el reloj—, no es que tenga mucho que hacer pero ha sido un fin de semana extenuante y mañana reiniciaremos los entrenamientos. Aún tengo que pensar en cómo librarte de ese hombre y lo primero que tengo que hacer es hablar con tu padre —Kanan lo dijo tan rápido que la información no fue procesada por completo por Mari pero supo de qué se trataba.

—Ya le dije que no pierda el tiempo con papá, de nada serviría que hablé con él, yo veré cómo resolver ésto —Mari cruzó los brazos abrazándose a sí misma—, no quiero arrastrarla en este problema.

—Haré lo que se tenga que hacer para ayudar Mari-san, tú no estás sola —tomó su mano apretándola—. Por lo pronto enviaré un citatorio oficial para hablar con tu tutor que en éste caso es tu padre y espero poder discutir el tema con él.

—Como le digo, está perdiendo su tiempo, pero es usted demasiado terca para razonar —un calor invadía a Mari por dentro. A excepción de Aoi-san nunca nadie se había preocupado por ella de la manera en que Kanan lo hacía, eso le despertaba un genuino deseo de abrazarla y nunca soltarla.

—Es una de mis cualidades —dijo Kanan riendo, trató de levantarse pero Mari no se lo permitió.

—Espere —dijo jalandola de la mano—, dígame, ¿qué es esto?

—¿A qué te refieres Mari-san? —la voz de Kanan vaciló un poco porque no sabía a qué se refería.

—Esto que está haciendo conmigo —llevó la mano de Kanan a su mejilla y la acarició—, apenas me dijo que no quería nada conmigo y ahora está haciendo todas estas cosas principescas por mi y lo único que logra es confundir mi cabeza y embriagar mi corazón y mi razón —finalizó su movimiento besando la mano de Kanan ganándose un sonrojo de su profesora.

—Lo siento mucho en verdad Mari-san —se disculpó bajando la cabeza—, no es mi intención confundirte, lo que siento es… —había tantas cosas que quería expresar pero no encontraba las palabras adecuadas para hacerlo—. No sé cómo definirlo, yo quería alejarme de ti para que tú estuvieras bien, soy tu profesora y no te puedo ofrecer absolutamente nada, ni siquiera una relación normal —suspiró—, pero cuando ví a ese bastardo sobre ti —apretó la mandíbula al recordar la escena de la noche anterior—, yo solo supe que no podía hacerlo, no me puedo alejar de ti y dejarte a merced de él ni de nadie.

—Y entonces ¿eso qué nos hace? —Kanan hablaba muy bonito para sus oídos pero no dejaba nada claro para Mari que necesitaba algo más certero.

—¿Amigas? —respondió Kanan más como una pregunta que cómo una afirmación.

—No creo que podamos ser sólo amigas —Mari se cruzó de brazos y tiró su cuerpo hacia atrás recargándose con mala cara en el sillón donde estaban las dos.

—¿Muy buenas amigas? —preguntó nuevamente Kanan en un tono juguetón que despertó el interés de Mari haciéndole cambiar su rostro.

—¿Qué tan buenas? —Mari le siguió la corriente entrando en el juego.

—Cercanas —dijo rápidamente Kanan moviendo las manos hasta juntarlas.

—Bueno eso es más de lo que éramos antes aunque no siento que sea suficiente para mí, pero podemos empezar con eso —el semblante de Mari se iluminó—. Supongo que las amigas cercanas tienen más "derechos" —hizo énfasis en la palabra—, que el resto de las amigas, ¿no?

—Supongo que tienes razón, deberían tener más derechos —la plática empezó a tomar un rumbo peligroso, o al menos así lo sintió Kanan pero no quiso detenerlo.

—¿Podrian dentro de estos derechos estar tal vez tomarla de la mano? —Mari preguntó tomando a Kanan de la mano como quien no quiere la cosa.

—Sí, supongo que es algo que hacen las amigas cercanas —Kanan apretó el agarre de Mari entrelazando sus dedos.

—¿Y dentro de esos derechos especiales podrían estar darse abrazos? —preguntó nuevamente Mari con el mismo tono coqueto que hacía que el corazón de Kanan latiera desbocado.

—Bueno, eso es otra de las cosas que hacen las amigas cercanas —Kanan abrió los brazos para recibir a Mari quien se acomodó entre ellos.

—Y… supongo que, en ocasiones especiales está bien que se den besos, ¿verdad? —el corazón de Mari estaba apunto de salir de su cuerpo, se sentía mareada por la intensidad de las emociones que estaban en su interior.

Kanan tomó su tiempo para contestar, aún permanecía abrazada de Mari, lo que facilitó que la rubia escuchara el rápido latido del corazón de su sensei, hasta que ésta rompió el silencio.

—Sí, en ocasiones especiales podrían darse besos —Kanan pasó saliva esperando que Mari hiciera algún movimiento, pero al sentir el cuerpo tenso entre sus brazos que parecía no moverse, supo que tendría que dar ella el primer paso.

Con cuidado tomó a Mari de la barbilla haciendo que levantara el rostro y suavemente se dirigió a su cara hasta que sus alientos chocaron uno contra el otro pero eso no las detuvo. Como si el tiempo se hubiera detenido, unieron sus labios en un delicado toque que solo fue creciendo de intensidad con los segundos que fueron pasando. No sé parecía a nada de lo que habían experimentado antes, era como una pequeña explosión de felicidad que repentinamente llenó el mundo de ambas de color.

Los labios de Mari seguían el compás que tocaban los de Kanan, que con gran agilidad se abrió paso entre ellos para acariciar con su lengua la parte interna de la boca de Mari quien al sentirla dejó escapar un suave gemido que estimuló a Kanan a ir más profundo, entablaron un ir y venir combativo con sus lenguas tratando de ganar terreno una sobre la otra en la que no parecía haber una ganadora, tan solo existía la recompensa de tomar los gemidos robados de la boca de su amada. Y así aunque era un acuerdo ambiguo, por fin pudieron ponerle un nombre a lo que estaban teniendo, un acuerdo temporal que sin duda tendría consecuencias más adelante.

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