Capítulo 20.
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: ¡Capitulo nuevo! Y es que el día de hoy casi nos quedamos sin capítulo. Es gracias a beta, que tanto anduvo picando para que lo subiera y hasta se puso a editar sin que la anduviera correteando, que hoy tenemos capítulo. Aunque debo avisar que es muy probable que la próxima semana no suba capi. Creí que era pertinente avisarles.
Muchas gracias a todos por sus reviews, nos hacen el día. En cuanto a la pregunta de Seinori sobre el centímetro de diferencia entre Mari y Kanan tengo que confesar que no lo había tomado en cuenta, en mi mente son así como en el anime solo que se nota la diferencia entre el cuerpo de ambas por el desarrollo muscular de Kanan un poco más marcado que el de Mari aunque ambas tienen cuerpos bastante atléticos. No sé si eso responda tu pregunta.
Y bueno sé que se irán encima de mi Riri y solo la defenderé diciendo que una yandere jamás traiciona al amor de su corazón, pero bueno… las cosas simplemente se complican para todas. Y como esto es terreno YouRiko aquí beta decidió extenderse en su nota, lo siento por eso.
Mag Max Kuv Bigotes: ¡Aaahhhh! ¡Hay pelea señoras y señores y señores que parecen señoras y viceversa! ¡Esta mierda se prendió! *Yo anunciando el YouRiko*
Pobre de mis niñas que sufren pero es necesario. Creo. No me hagan caso. Lo que si es que Chika anda derramando miel como un panal y espero que la dulzura le dure lo suficiente para resistir la tentación de Riko sola y desprotegida de su galante príncipe acuático que andaba haciéndole al tonto con una elfa que no es la suya, aunque haya estado ebria.
¿Alguien extraña el DiaMaru? Ya sé viene lo bueno con este par. No diré más. Pero qué bueno está…
Del KanaMari, no creo que la diferencia de estatura sea muy determinante, lo es más la musculatura de Kanan contra el buen cuerpo de Mari, ufff, pues zukulencia. ¿Se imaginan al brOTP enseñando músculos? Mari y Riko querrían lavar su trapito en esos lavaderos. Aunque no sé si aplica lo del trapito…
.
~•~
.
Pocas veces en la vida Ruby Kurosawa había podido sentir tanta felicidad como la que invadía su cuerpo en esos momentos. Era algo diferente a cómo se pudo sentir alguna vez antes en su vida, había algo especial que llenaba de plenitud cada una de sus células dándole un brillo singular y un sentimiento de felicidad que no cabía en su pecho. Este pudo ser el sueño más reparador que había tenido nunca en su vida, todo fue aún mejor cuando abrió los ojos al día siguiente de esa noche de ensueño y se encontró en una recámara, que aunque no era la suya, sentía una familiaridad en el ambiente en donde estaba.
En cuanto recobró la conciencia y la bruma del sueño se disipó, recordando los acontecimientos del día anterior una sonrisa se plantó en su cara, la hermosa experiencia que había tenido superó todas las expectativas que hubiera podido tener, jamás pensó que el acto de amar pudiera experimentarse de esa manera. A su lado aun dormía la culpable de todo aquello.
Chika estaba aún en un profundo sueño, pero era perfecto para que Ruby observaba a detenimiento el cuerpo desnudo de la persona que amaba. Con cuidado para tratar de no despertarla se dedicó a contemplar el cuerpo al de Chika, pudo apreciar todos los detalles de la chica mandarina, desde su desordenado cabello naranja, sus tersos labios que le habían brindado tanto placer, sus firmes pechos que poseían la piel más suave que había tocado alguna vez, la delgada cintura que definía su figura femenina y que le había encantado tocar con sus manos. También se dió cuenta de alguno pequeños moretones que surcaban desde su estómago hasta el pecho y la línea de la clavícula, había sido una niña traviesa dejando todas esas marcas sobre la piel de su novia. Aún así, en ese momento, todo le parecía perfecto.
Recargó su cabeza sobre el pecho de Chika y escuchó el rítmico sonido de su corazón, su respiración suave y acompasada, los pequeños sonidos que hacía al dormir. En verdad podía definirlo como el mejor día de su existencia hasta ese momento.
Chika durmió por un rato más, hasta que el brazo en donde Ruby se recargaba empezó a hormiguear por la falta de circulación, y fue entonces cuando abrió los ojos. Se sorprendió al encontrarse directamente con la mirada curiosa de Ruby quien parecía estar completamente despejada y divertida de verla mientras dormía.
—¡Buenos días Ruby-chan! —saludó con un largo bostezo como de león estirándose cuan larga era antes de abrazar a Ruby de nuevo para regresarla a su cómoda posición.
—¡Buen día Chika-chan! —respondió Ruby sintiendo algo de vergüenza al recordar la desnudez de ambas y como Chika parecía mirarla con un cierto rubor en sus mejillas.
—¿Qué pasa Ruby-chan? —preguntó Chika con extrañeza al ver que la pequeña cubría todo su cuerpo con la sábana privandola de contemplar su hermoso cuerpo.
—¡¿Eh?! ¡No nada nada, no pasa nada! —contestó Ruby terminando de acomodar la sábana sobre sí misma ocultando su pecho.
—¿Es que acaso quieres quitarme la experiencia de ver a mi hermosa novia en su mayor esplendor? —cuestionó tratando de arrebatar la sábana del cuerpo de Ruby quien la tenía bien agarrada y no se lo permitía hacer.
—¡Qué cosas dices Chika-chan! —respondió Ruby jalando la sabana con más ímpetu para evitar que se la quitará—. Es sólo que… me da algo de pena que me veas así —explicó escondiendo la cabeza bajo la sábana para que no viera su cara roja de vergüenza.
Chika amaba esa actitud juguetona y tímida de Ruby, era tan linda y hermosa que le daban ganas de agarrarla y comérsela a besos hasta el fin de los tiempos. No podía negar que le encantaba sentirse una pervertida tratando de atrapar a su pequeña loli moe.
—No te vayas Ruby-chan, quiero verte —exclamó Chika en tono travieso haciendo un mohín con los labios y atrapando entre sus brazos.
Ruby se había quedado callada y quieta por lo que Chika aprovechó el silencio y su falta de movimiento para acomodarse mejor sobre ella y de repente empezó a hacer cosquillas a Ruby en los costados de su torso que hicieron que rompieran en estridentes risas y aflojara su agarre de la sábana.
Eso fue lo que necesitaba para hacer a un lado la estorbosa tela y volver a sentir esa increíble sensación de la piel cálida de Ruby contra la suya. Jugaron algún rato dándose pequeñas caricias y besos que recorrían desde el cuello hasta su abdomen o subían por su espalda. Era fantástico tener un despertar así.
Sin embargo todo ese ejercicio matutino, aunque gratificante, empezó a hacer notar un pequeño detalle cuando un gruñido proveniente del estómago de Ruby anunció que la hora del juego había terminado.
—¡Prepararé el desayuno! —anunció Chika incorporándose de un salto, sólo que Ruby la jaló de vuelta a la cama para dar un profundo beso en agradecimiento antes de dejarla ir por completo.
—Gracias Chika-chan —dijo al separarse aún con su aliento jadeante por el profundo beso.
—Gracias a ti Ruby-chan —dio un pequeño piquito rápido antes de terminar de incorporarse con su sonrisa más grande.
Ruby la siguió, solo que al levantarse esbozó una mueca de dolor que alertó a Chika.
—Me duele el cuerpo —explicó al ver la mirada de preocupación en la cara de su novia—, supongo que no estoy acostumbrada a este tipo de actividad extenuante.
—Bueno, es normal —dijo Chika con suficiencia hinchado su orgullo—, después de todo ayer te ejercité como nunca.
Una vívida imagen de las actividades de la noche anterior habían aparecido en la cabeza de Ruby y el color en su rostro volvió a subir hasta tornarse completamente escarlata incluso las orejas. Chika corrió a abrazar a Ruby rodeándola con fuerza, amaba cuando se ponía así.
Chika preparó el desayuno para ambas mientras Ruby tomaba un baño. Aunque Dia había estado de acuerdo con que Ruby pasará la noche en casa de Chika, claro que ignorando el tipo de actividades que realizaría su pequeña hermana, la condición que impuso fue que regresara temprano al día siguiente, y lo que menos quería Chika era molestar a la estricta Kurosawa Dia.
Comieron entre besos y caricias que sabían a muy poco después de haber disfrutado tan placenteras sensaciones la noche anterior, pero afortunadamente no tenía porqué ser la única vez, podrían hacerlo tantas veces como quisieran y pudieran, eso les llenaba de felicidad.
Dieron un paseo mientras caminaban a la casa de Ruby, hicieron una breve parada en el parque para degustar un helado mientras continuaba la plática y las risas. Todo parecía verdaderamente perfecto. El sol brillaba como si les estuviera sonriendo, el viento soplaba una cálida brisa, las hojas de los árboles eran más verdes que de costumbre, todo era definitivamente más hermoso cuando estabas con la persona con la que amas.
Llegaron de la mano a la casa de Ruby y antes de despedirse Chika se cercioró de no haber dejado alguna marca visible en el cuello de Ruby que las pudiera delatar. Si bien ya tenían la aprobación de Dia para ser novias, una cosa muy diferente es que la sensei se diera cuenta que habían escalado en la relación a algo más intenso e íntimo.
Chika acomodó el cuello de la blusa de Ruby y después le plantó un beso lleno de pasión, beso que hizo que el cuerpo de la pequeña reaccionara sin querer emitiendo un ligero gemido. Un repentino carraspeo las interrumpió haciendo que se separaran de inmediato al ver la figura de Dia recargada en la puerta esperando a que terminarán.
—¡Dia-sensei buenos días! —saludó Chika recuperando la compostura del terror que la invadió.
—¡Chika-san, buenos días! —respondió Dia cruzándose de brazos mirándola con cara de pocos amigos—. ¿Se divirtieron? —preguntó con suspicacia.
—¡Si Onee-chan! Nos divertimos mucho —interrumpió Ruby para tratar de desviar la atención de Dia quien ya inspeccionaba a ambas de pies a cabeza—. Vimos muchas películas ayer. ¿Verdad Chika-chan? —le dio un codazo a Chika quien estaba como petrificada ante la mirada insistente de Dia.
—¡Ah sí sí! Vimos muchas películas —bostezo exageradamente—, por eso mismo dormimos muy tarde.
—Muy bien —Dia dió por concluida su "supervisión" al no encontrar nada fuera de lo normal—, Ruby, recuerda que hoy tenemos un compromiso por la tarde —se dirigió a su hermana suavizando su rostro ignorando a Chika que respiro de alivio al verse liberada del escrutinio.
—Si onee-chan —Ruby hizo una ligera reverencia en respuesta—, me despediré de Chika-chan e iré contigo en un momento, ¿si? —pidió con sencillez para obtener su permiso.
—Esta bien Ruby-chan, no demores —nuevamente Dia dirigió su atención a Chika endureciendo su semblante—. ¡Que tengas buen día Chika-san!
—¡Gra… gracias Dia-sensei —hizo una reverencia en señal de respeto tragando pesado—, igualmente!
Una vez que estuvieron a solas Chika dio un gran suspiro de alivio. No podía evitar que su cuerpo descansara cuando la hermana de su novia se fue. En algún modo Chika creía que Dia disfrutaba de hacerle temblar.
—Tu hermana sigue poniéndome nerviosa Ruby-chan —comentó con poco ánimo bajando los hombros.
Ruby empezó a reír por su reacción.
—Es sólo un poco protectora, pero ya esta cediendo contigo —de repente detuvo su risa al venirse de golpe a ella una cosa—. Será mejor que no sepa lo de ayer, no creo que Onee-chan esté preparada para eso.
—¿Tú crees? —respondió Chika con sarcasmo—. Creo que si se entera de eso entonces te deja viuda antes de que podamos casarnos.
Ambas soltaron una tremenda carcajada que las ayudó a relajarse. Tan pronto se fueron calmando Chika tomó a Ruby por la cintura para besarla nuevamente a modo de despedida.
—Gracias Ruby-chan —dijo Chika con melosidad susurrando en su oído dando una pequeña mordida.
—Gracias a ti Chika-chan —Ruby la abrazó con fuerza quedando en esa posición por varios minutos disfrutando de lo hermoso que era estar juntas.
—Te veré mañana, ¿si? —le dio un último beso antes de que su novia entrara a la casa.
—Entonces ya quiero que sea mañana —respondió Ruby con la misma melosidad sosteniendo su mano negándose a soltarla pero al final tuvo que dejarla ir.
En cuanto cerró la puerta de la casa, Ruby dejó que las mariposas que revoloteaban en su estómago empezaran a vagar por todo su cuerpo. Era una tremenda sensación que apenas la mantenía en pie, se sentía amada y correspondida por la persona que amaba. Era algo maravilloso.
Caminaba como si anduviera flotando en una nube y eso no pasó desapercibido por Dia quien se encontraba esperando a que Ruby entrara a la casa. Sin decir nada la siguió hasta su cuarto teniendo que ver todo el espectáculo de amor que dejaba a su paso su hermana menor.
—Ruby-chan, ¿puedo pasar? —preguntó tocando la puerta con cautela.
—Si Onee-chan, ¿pasa algo? —respondió la chica con una gran sonrisa que adornaba su rostro.
—No, no pasa nada —Dia se sentó en la cama de Ruby disponiéndose a tener una pequeña conversación con ella—. Es sólo que estas algo… diferente —trató de explicar de algún modo—, hoy estas muy contenta.
—¡Oh, es porque amo a Chika-chan! —respondió Ruby con naturalidad tomando a Dia desprevenida quien hizo una mueca graciosa al escucharla.
—Bueno si, eso se nota Ruby-chan —trató de mantener la calma y actuar de manera madura—, sólo ve con cuidado, ambas son jóvenes y tienen mucho camino por delante —Ruby se sentó a su lado abrazándola.
—Si onee-chan —le respondió colocando su cabeza en el regazo de Dia—, soy muy feliz con Chika-chan.
—Lo sé —Dia empezó a acariciar a su pequeña hermana quien parecía querer dormir en esa posición—, sólo no crezcas tan rápido —le dio un beso en la frente.
—No lo haré — se acomodó mejor para dejar que el sueño la invadiera por completo.
.
~•~
.
Chika caminó de regreso a casa sintiendo una mezcla de felicidad, capacidad para flotar en el aire y la viveza de los colores, sonidos y sabores de su entorno combinada con una pizca de culpa que arruinan un poco todo lo demas.
"Si la amas, ¿por qué es tan difícil decirlo?"
Pensaba Chika nublando un poco su firmamente de felicidad. Aún no olvidaba que la noche anterior no pudo responder a la declaración de su novia, era el momento perfecto para decirle que ella también la amaba, pero algo dentro de ella activó un tipo de seguro y le fue imposible contestar a su declaración en serio y tuvo que hacer una payasada estúpida para desviar la atención. Había esperaba poder hacerlo por la mañana pero no había encontrado el momento perfecto para hacerlo, tal vez después podría hacerlo cuando se presentara otra oportunidad. Definitivamente se lo diría la próxima vez que la viera, se puso la meta. Sacó su teléfono celular para enviar un mensaje rápido a Ruby.
"Para: Ruby-chan
Sólo para decirte que ya te extraño".
Era raro este comportamiento que Ruby despertaba en ella. Nunca había sido tan cursi y detallista como lo era ahora, pero no podía evitarlo, pensar en su novia sólo despertaba en ella el deseo de hacerla feliz y sabía que este tipo de detalles eran los que más le gustaban a ella así que no reparaba en hacerlos.
Cuando llegó a casa se dio cuenta que tenía que hacer algo de limpieza antes de que sus hermanas regresaran por la noche. Sin mucho ánimo empezó por limpiar el comedor y la cocina, que aunque habían sido limpiados por Ruby el día anterior, quiso hacerlo de nuevo para no levantar sospechas.
Después pasó a su cuarto, ahí el trabajo era más extenso pues para empezar tenía que despegar la cera derretida que había quedado pegada en el piso en algunos lugares. Se tenía que deshacer de los ramos de flores que aunque ya no estaban tan hermosos como el día anterior, aún emanaban un delicioso aroma floral por lo que decidió adornar con ellos algunas partes de la casa para evitar enviarlos a la basura tan pronto.
Cuando por fin hubo terminado la limpieza del cuarto, su estómago empezó a reclamar alimento pues ya era mucho más tarde que la hora que acostumbraba a comer. Recalentó algo de las sobras del desayuno y se sentó a comer dejando pasar el resto de la tarde.
Mientras comía recibió una notificación en su teléfono indicando que había recibido un mensaje. Una sonrisa se asomó en su cara al ver el nombre de su novia en pantalla.
"De: Ruby-chan
Yo también te extraño. Me quedé dormida, Dia-onee-chan si que sabe arrullarme".
No es que alguna vez pudiera sentir celos de Dia pero ciertamente su parte posesiva le hacía sentir incómoda pero no pasaría de eso, ella tenía algo que Dia no.
"Para: Ruby-chan.
Mientras no sea mejor que yo todo está bien :). Me alegra que descansaras. Ahora ando en plan Chikacienta limpiando todo. Ya te quiero ver de nuevo".
Terminado su pequeño descanso para el almuerzo fue el turno del resto del lugar de ser limpiado. No necesitaba hacer demasiado trabajo pues estaba todo en buen estado pero quería entregar el lugar impecable para que sus hermanas siguieran sintiendo confianza de dejarla sola.
Fue hasta la puesta de sol que terminó con todo el trabajo. Había sido un día muy agotador y físicamente se sentía aún más cansada pero bastante satisfecha de todo.
Completamente rendida se tumbó en su cama tratando de dormir un rato antes de la llegada de sus hermanas, apenas la noche parecía empezar a asomar en el horizonte. Con los ojos cerrados escuchó que por su ventana se colaba el sonido de una melancólica melodía que nunca había escuchado pero que definitivamente reflejaba la tristeza y desolación del intérprete.
Había aprendido a entender el estado de ánimo de su vecina por medio de su interpretación con el piano y ahora no era la excepción. Se acercó hasta la ventana que colindaba con el cuarto de Riko y cuando la música dejó de sonar pudo escuchar el sollozo de la pianista. Eso estaba mal, no era algo común oirla de esa forma y le preocupó en demasía todo eso.
—¡Riko-chan! —comenzó a llamarla en voz alta sin recibir otra respuesta que el aumento en el llanto de la chica—. ¡Ri-ko-chan!
Lejos de recibir alguna contestación de parte de Riko, la triste melodía de piano reinició. Chika no dudó más en ir a buscarla, después de todo estaba a unos pasos de la puerta de su casa y no podía ignorar esa situación.
Tenía tanto tiempo que no visitaba a su amiga, que cuando la mamá de Riko le abrió la puerta no ocultó la sorpresa reflejada en su rostro.
—¡Chika-san! —saludó con sorpresa—. ¡Buenas noches!
—Buenas noches señora —Chika hizo una reverencia educada—, ¿yo me preguntaba si está Riko-chan en casa?
La mamá de Riko dudó en dejarla pasar, era más que obvio que algo le pasaba a su hija y aunque no le había permitido acercarse, tal vez una amiga pudiera hacerlo. Ella había regresado mucho más temprano de la hora en que la esperaban para el tipo de práctica que estaba teniendo y su semblante era sombrío, sin embargo cuando le preguntaron ella no dijo absolutamente nada cerrándose en sí misma. Ya sabían que cuando Riko se pusiera así era mejor dejar que fuera a su paso por que entre más la presionaban, menos información obtenían.
—Ella está en su cuarto Chika-san, dijo que no quería ver a nadie —dudó en si era buena idea dejarla entrar—, pero tratándose de tí no creo que sea tan malo que te deje pasar —la señora tenía la esperanza de que ayudará en algo a su hija.
—Muchas gracias señora Sakurauchi —agradeció con una inclinación y entró en la casa.
Chika conocía el camino hasta la habitación de Riko, tocó la puerta en cuanto estuvo fuera de ella sin vacilación.
—¡Ahorita no mamá! —se escuchó la voz de Riko entrecortada—. No quiero nada.
—Riko-chan —volvió a tocar la puerta e intentó abrir pero se encontraba con el seguro puesto—, soy Chika, ¿podrías dejarme pasar? —se pegó a la puerta para escuchar si había movimiento pero no detectó nada y decidió insistir—. ¡Por favor! —dijo suplicante.
—¿Qué quieres Chika-chan? —preguntó Riko exasperada apenas abriendo la puerta interponiéndose con su cuerpo para que Chika no la pudiera abrir más.
La luz de su cuarto se encontraba apagada y aún con el pequeño espacio por el que la podía observar, las dulces y gentiles facciones de Riko estaban completamente afectadas. En su lugar sólo se veía dolor reflejado en su cara, aunado a la oscuras ojeras que se podían observar bajo sus ojos y los estragos que las lágrimas habían dejado en ellos.
—Vine a ver cómo estas Riko-chan —explicó Chika con dulzura dándole una mirada de confort—, escuché tu canción y sé que algo pasa contigo.
—Bueno pues ya me viste, ahora te puedes ir —respondió cortante y agresiva casi cerrando la puerta en la cara de Chika quien interpuso el pie anticipando el movimiento de Riko.
—¡Espera! —con el movimiento que hizo logró abrir un poco más la puerta haciendo el espacio suficiente para colarse.
—No quiero verte, no quiero hablar con nadie —habiendo perdido la batalla de la puerta Riko sólo caminó hasta su cama sentándose en ella, dejando el camino libre para que Chika pasara.
—¿Qué pasa Riko-chan? —preguntó Chika preocupada hincándose frente a ella—, tú no eres así.
A pesar de todo el tiempo que estuvieron distanciadas, Chika aun podía ver a través de ella como si fuera transparente y por esa misma razón no intentó esconder más todo el dolor que sentía en su interior, las lágrimas le empezaron a nublar la vista en cuanto se agolparon en sus ojos, se formó un nudo en la garganta que no la dejaba hablar y el insistente dolor en el pecho fue aumentando exponencialmente hasta que se derrumbó, empezó a llorar dejando que todo fluyera, Chika solamente la rodeo con sus brazos cariñosamente sosteniendola en su suplicio y dejó que llorara todo el tiempo que lo necesitó.
Los sollozos se transformaron en lamentos que aunque era poco entendible lo que Riko decía, Chika hacía su mayor esfuerzo por confortarla. Riko estuvo llorando con gran intensidad por lo menos por media hora y en ningún momento Chika aflojó el agarre con el que la tenía sostenida, al contrario conforme notaba que Riko se quebraba más, entonces la sostenía con aún más fuerza hasta que el temblor en su cuerpo se fue deteniendo anunciando así que lo peor había pasado.
—¿Quieres que hablemos? —preguntó Chika cuando notó que Riko se queda más calmada.
—No… —contestó Riko dubitativa.
—¿Estás segura? —insistió Chika quien notó la duda en la voz de su amiga—. Puedes contarme lo que sea —le dijo para darle confianza.
—Es que es sobre You y no estoy segura que quieras escucharlo —respondió Riko con temor de la reacción de su amiga debido a que aún tenían un conflicto entre ellas.
—Cuéntame lo que sea que te tiene así, yo te voy a apoyar Riko-chan —el oír que You era la que la tenía de esa manera hizo que sintiera un nudo en el estómago pero con tal de escuchar la historia de su amiga, se guardó cualquier comentario que pudiera ahuyentar la determinación de Riko.
Riko fue relatando poco a poco todo lo que había pasado en la fiesta o al menos la parte en la que ella llegó. Era cierto que no había visto toda la acción y tampoco es que dejara que You le explicara mucho de lo que pasó y lo poco que hablaron, estaba tan afectada que recordaba francamente detalles escuetos de su plática esa noche con You.
—Pero Riko-chan, ¿por qué no te quedaste a hablar con ella? —preguntó Chika cuando Riko terminó su relato—. No quiero ponerme del lado de nadie —aclaró ante la mirada asesina que Riko le dedico—, pero a como me cuentas todo lo que sucedió, creo que hay partes que no están claras ni para ti y si soy honesta, la que seguro planeó todo fue esa chica O'hara —dijo el nombre con cierto enojo frunciendo el ceño—. Tiene tiempo que observo que no respeta el espacio personal de You pero hasta ahora no había encontrado nada tan sospechoso entre ellas.
Riko bufó enojada, por el nombre de esa mujer que le había arrebatado a su You le sentaba mal.
—¡Ahh! Es que yo le dije a You-chan que era muy evidente que esa… —no encontraba una forma de llamarle que reflejara toda la molestia que sentía contra ella.
—Arpía —completó Chika con una sonrisa por la graciosa expresión.
—¡Sí! Esa arpía tenía interés en You-chan desde el principio y yo se lo dije —Riko cubrió su rostro nuevamente—, nunca me hace caso de nada —concluyó enfadada.
—Lo que me cuesta más trabajo de creer es que You-chan, siendo You-chan que es la persona más saludable que conozco, se atreviera a tomar alcohol, la You que yo conozco… —hizo una pausa—, conocía —se corrigió—, ella jamás hubiera tomado alcohol y menos en una celebración de su tan sagrado equipo de natación. ¡Es la capitana! —exclamó extrañada y escandalizada.
—Lo sé —estuvo de acuerdo Riko—, ella dijo que Mari la engañó para que tomara pero se tiene que ser demasiado ingenuo para no darse cuenta que te estás embriagando.
—¿Has tomado antes? —preguntó Chika con interés.
—Bueno, no —respondió Riko—, pero he probado el alcohol —Chika la miró con incredulidad—. ¡En pequeñas cantidades! —se defendió—. Cuando papá toma sake a veces me deja probarlo.
—Tampoco es que tengas tanta experiencia —bromeó Chika haciendo que Riko sonriera.
—¡Ya lo sé! —exclamó exasperada—. Es sólo que odio sentir esto —se golpeó en el pecho—, me siento traicionada Chika-chan, yo la amo pero no sé cómo puedo perdonarla por esto.
—¡Eh, tranquila! —la abrazó nuevamente—. No tienes que hacerlo ahora, tienes todo el derecho de tomarte tu tiempo para hablar con ella y eventualmente tendrás que decidir qué hacer, pero no tienes que hacerlo ahora mismo —dijo comprensiva acariciando su cabello que aún guardaba su característico aroma dulce como recordaba.
Chika estaba siendo muy linda con ella, pensó Riko, por un momento olvidó todo lo que había pasado entre ellas anteriormente y se alegró de que a pesar de ello aún pudieran hablar y mantener una buena relación de amistad.
—Gracias Chika-chan —se separó del abrazo dedicándole una sonrisa leve de agradecimiento—, necesitaba hablar con alguien sobre esto, creo que me estaba volviendo loca — una lágrima solitaria empezó a surcar su rostro y Chika la limpio con su dedo pulgar acariciando su mejilla.
—No tienes que pasar sola por ésto —Chika le dio un beso en la frente sin pensar realmente en lo que hacía—, cuentas conmigo.
El momento se tornó incómodo para ambas cuando sus ojos se encontraron por unos segundos y prefirieron alejarse un poco con un poco de vergüenza en sus caras.
—¿Te sientes mejor? —preguntó Chika cambiando el tema y su posición frente a Riko.
—Si, al menos ya no siento que me ahogo —explicó Riko—, es bastante tarde ya y mañana tenemos que ir a la escuela, será mejor que regreses a tu casa —sugirió mirando por la ventana donde la noche ya estaba afuera.
—Si, tengo que irme —Chika se asomó por el balcón para cerciorarse si había movimiento en el ryokan—, creo que mis hermanas ya regresaron.
—En serio muchas gracias Chika-chan. Gracias por ser tan buena amiga conmigo… —Riko volvió a llorar y Chika no dudo en abrazarla otra vez—. Siento que no lo merezco después de todo lo que te hicimos pasar.
—Tranquila Riko-chan, eso ya pasó —le dió un pañuelo a Riko que recordó tenía entre sus a ropas para ayudar a limpiar sus lágrimas—, ahora estoy bien, estoy mucho mejor, en serio —sonrió mostrando todos sus dientes de un modo radiante.
—Aun así me siento muy mal por ello —Riko aceptó el pañuelo—, eres una buena persona Takami Chika.
—Pues gracias Sakurauchi Riko —bromeó—. Tú también eres una buena persona, ¿lo entiendes?
—No lo sé Chika-chan, con tantas cosas que han pasado, tal vez es un castigo por cómo hicimos las cosas —suspiró—, porque al final tú saliste muy lastimada.
—Todas salimos con heridas de eso Riko-chan —acarició la cabeza de Riko de forma comprensiva—, lo importante es sobreponerse —decir eso se sintió extraño y gratificante a la vez.
Era como quitarse un peso que había estado cargando por mucho tiempo y ahora podía deshacerse de él por fin. De algún modo había logrado superar su pequeño gran conflicto.
Riko suspiró con alivio y se abrazó a Chika también dejando atrás ese malestar que la había rodeado cada vez que veía a su amiga. Estaban empezando a sanar sus heridas, al menos esas heridas.
—Mañana tendré que verla todo el día y de verdad no me siento con la fuerza para enfrentarla —dijo Riko refiriéndose a You.
—Yo estaré contigo, no tienes que hablar aún con ella si no quieres —recargó la mano en su espalda dando una palmada en señal de apoyo.
—Ya sabes cómo es ella —suspiró en su pecho—, no se dará por vencida.
—Pues tendrá que esperar hasta que estés lista para escucharla —respondió Chika con determinación separándose de Riko.
—¿Ya dije que gracias? —preguntó Riko con una media sonrisa que hizo sentir nerviosa a Chika.
—Un par de veces solamente —sonrió Chika en respuesta—, ahora si ya me voy. ¿Quieres que te espere mañana para irnos juntas a la escuela?
—Mejor no —dijo dubitativa, era tentadora la propuesta y pero tendría que declinar—, tú tienes responsabilidades del consejo que será mejor que no descuides, te veré en clases.
—Muy bien, pero si cambias de opinión sólo dilo —Chika se dirigió a la puerta no sin antes echar un vistazo antes de salir—, extrañaba este lugar —dijo antes de irse.
—Gracias por todo —se despidió Riko con sinceridad—. Yo también extrañaba tenerte por aquí.
.
~•~
.
Una nueva semana comenzó y con ello las múltiples ocupaciones para las integrantes del consejo estudiantil. Chika llegó muy temprano pues tenían pendiente la designación del presupuesto para los clubes, el dolor de cabeza de cada año y ahora le tocaba ayudar a Ruby a hacerlo de la mejor manera. Claro que había un incentivo en tener el aula para ellas solas a esas horas y últimamente lo habían explotado bastante.
—¡Buenos días Ruby-chan! —saludó Chika cerrando la puerta tras ella y colocando el seguro a modo de precaución.
—¡Buenos días! —respondió Ruby poniéndose de pie y corriendo hasta donde estaba Chika quien la recibió con un abrazo tan fuerte que la levantó del suelo para terminar con un beso en los labios.
—Te extrañé pequeña señorita —dijo Chika cuando se separaron, le gustaba ponerse como un caballero de brillante armadura.
—Y yo a ti —Ruby la abrazó con intensidad correspondiendo a la efusividad.
Chika poco a poco la fue acorralando hasta quedar casi sobre una de las bancas y fue entonces cuando la cargó haciéndola sentar en la mesa de la banca y empezó a besarla con pasión y bastante lujuria. Desde que despertó esa mañana sintió una necesidad terrible de besar a su novia, de tocarla, de sentirla cerca de ella, quería todo de Ruby aunque no estuvieran en el lugar apropiado para ello.
—Alguien despertó con ganas —replicó Ruby cuando se separaron para tomar aire, las dos estaban bastante alteradas.
—Es porque pasé todo el día sin verte —explicó Chika antes de ir sobre ella de nuevo para besarla otra vez.
—Pero ahorita no podemos hacer eso Chika-chan —dijo Ruby con pesar haciendo un puchero—, tienes que ayudarme con lo del presupuesto, el tiempo se acaba y aún no está bien definido.
—Lo podemos hacer después —replicó Chika regresando a su tarea en los labios de Ruby para distraerla de sus obligaciones.
—En serio Chika-chan, será mejor que me ayudes si no quieres que terminemos metidas en un problema —aunque su cuerpo le pedía que siguiera en lo que estaban, con Chika entre sus piernas dándole besos en el cuello, la responsabilidad que tenía no la dejaba estar en paz si no terminaban el trabajo—. ¡Lo siento!
—Está bien —respondió Chika derrotada—, ya veras que esto lo terminamos rápido —se separó de Ruby ayudándole a incorporarse y acomodarse el uniforme.
—¿En dónde están las solicitudes de los clubes? —preguntó buscando con la mirada la pila de papeles.
—Justo frente a ti Chika-chan —Ruby se arreglaba la blusa que estaba abierta en un par de botones y su moño deshecho.
—¡¿Qué?! —exclamó Chika sorprendida—. ¿Es todo ésto? —una gran cantidad de papeles se encontraba frente a ella depositados en una mesa—. Pensé que ya habíamos avanzado algo.
—¿Recuerdas que el viernes te dije que nos quedáramos a revisar lo del presupuesto? —reclamó Ruby—. Si lo hubiéramos hecho, tendríamos la mitad del trabajo por lo menos.
—No recuerdo que te negaras tan efusivamente —respondió Chika en tono coqueto.
—Em si si… bueno —Ruby se había puesto roja al recordar por qué no habían hecho nada—. Hay que avanzar ahora.
—Dame un beso —ordenó Chika acercándose a Ruby quien ya había terminado de arreglarse la ropa.
—¿Pero después te pondrás a trabajar? —Ruby ya conocía las habilidades de Chika para postergar las cosas y esto era algo que no podían seguir dejando.
—Si si, después de eso nos podremos a trabajar —Ruby se acercó y trató de dar un beso rápido pero Chika fue más rápida y la sujetó por la cintura acercandola más a ella capturando toda su atención, la beso con pasión hasta que la pequeña emitió un gemido presa de la excitación—. Ahora si trabajemos —la dejo libre poniendo una cara traviesa.
—¡Eres mala! —se quejó Ruby siguiendo el paso de Chika.
Estuvieron analizando los papeles por lo menos por 40 minutos pero Chika estaba muy pendiente del reloj, quería llegar antes al salón de clases para asegurarse que You no se fuera sobre Riko a presionarla.
—¿Pasa algo? —preguntó Ruby al notar la insistencia que tenía Chika con la hora y lo inquieta que estaba—. Has estado observando el reloj demasiado.
—Ah, es por que me toca clase con Dia-sensei —mintió Chika pues aun no le había contado a Ruby sobre su plática con Riko y no quería preocuparla—, y quería llegar temprano.
—Esta bien, si quieres continuamos a la hora del almuerzo —Ruby juntó los papeles que habían revisado y los separó del resto—, ya avanzamos algo al menos.
—Esta bien Ruby-chan, ¿te veo al rato? — preguntó Chika poniéndose de pie.
—Si, voy por ti a tu salón —se acercó para darle un beso rápido en forma de despedida y salió a toda prisa.
.
.
Chika caminó apresuradamente al salón pues solo faltaban 15 minutos para el inicio de las clases y seguramente Riko ya habría llegado. Lo primero que buscó en cuanto entró al salón fue la banca de Riko, sintió que su estómago se revolvía cuando vio que You estaba parada a su lado y gruesas lágrimas resbalaban por las mejillas de Riko.
—¡Déjala en paz! —se acercó a toda velocidad hasta donde estaban ellas desviando la atención de todas las curiosas poniéndola en ella.
—¿Cómo dices? —preguntó You molesta ante la repentina interrupción de Chika que evidentemente le sentó mal—. ¡Solo estoy hablando con mi novia!
—Es evidente que ella no quiere hablar contigo —Chika se colocó detrás de Riko poniendo ambas manos sobre sus hombros a modo de protección.
Ese gesto solo hizo aumentar el enojo en You, que ya estaba algo molesta y sorprendida por la intervención de su exmejor amiga.
—¡No es de tu incumbencia! —You se veía bastante frustrada, el contacto de Chika con Riko hizo que su molestia empezará a exteriorizar destruyendo la poca calma que podía guardar.
—¡Lo es! —debatió Chika—. ¡Ella es mi amiga y no quiere hablar contigo!
—¿Ahora si es tu amiga no? —reclamó You subiendo el tono de voz mostrando su dolor—. Cuando antes ni le dirigías la palabra siquiera.
—No vamos a pelear You-chan, solo respetala y dale tiempo hasta que esté lista para hablar contigo —Chika conservaba su tono calmado pero firme para evitar que subiera de tono la discusión.
—¿Riko-chan? —You trató de controlarse ignorando a Chika y hablándole directo a Riko quien solo sollozaba en silencio sin decir nada—. ¡Por favor, déjame hablar contigo! ¡Déjame explicarte!
—¡Ya déjala! —al ver la insistencia de You, Chika cambió de lugar interponiéndose entre ambas evitando que You viera a Riko.
—¡Quítate Chika-chan! —le ordenó—. ¡¿No entiendes que necesito hablar con ella?! —You había perdido toda calma y ahora estaba casi gritando y a un paso de hacer una locura.
—No es el momento, ve a la enfermería a calmarte, te daré un pase —Chika rebuscó entre su bolsa y justo cuando iba a entregarle el pase a You está solo lo tiró de su mano.
—¡No quiero nada de ti! ¡Sólo quiero que me dejes hablar con mi novia! —ya eran prácticamente gritos los que estaba dando You y nadie en el salón se atrevía a intervenir en la pelea.
—No… no soy tu novia —se escuchó la voz de Riko entrecortada detrás de Chika.
—¿Ves? Ella no quiere hablar contigo —Chika se había agachado a recoger el papel que You arrancó de sus manos.
Todo paso rápido, cuando Chika se levantaba de recoger la tarjeta no vio venir el golpe que You le dió justo en la barbilla con el puño cerrado. Se escuchó seco en todo el salón impactando de lleno desbalanceandola y tirándola en el suelo con solo el murmullo de asombro del resto de sus compañeras que veían atónita lo que pasaba.
—¡Esto es entre nosotras, tú no te metas! —explotó You aún con el puño apretado después del golpe.
Chika trastabilló pues casi se fue al suelo pero logró evitar caer, en cambio, en cuanto se recompuso se fue inmediatamente sobre su examiga, tanto rencor reprimido que tenían ambas por tanto tiempo en algún momento pasaría a cobrar las deudas que tenían y al parecer este era el momento en que requirió pagar esa cuenta.
—¡Le haces daño! —contestó Chika llevando a You al suelo enfrascándose en una lucha entre las dos—. ¿Por qué no lo entiendes?
Un par de las estudiantes que no pudieron aguantar más salieron corriendo a buscar a algún profesor que detuviera el conflicto. Mari iba caminando por el pasillo rumbo a la clase cuando escuchó el bullicio proveniente de su salón y vio pasar a las chicas corriendo con desesperación, por lo que se apresuró para ver qué pasaba, encontrando la escena de Chika y You en el suelo peleando a golpes y Riko tratando de detenerlas pero otras chicas la tenían agarrada para que no se metiera y saliera lastimada. Las demás estudiantes solo las miraban estupefactas pero ninguna tenía la intención de meterse en la pelea y pararla.
Mari corrió para tratar de ayudar a You quién ya se veía con un ojo bastante hinchado y un feo corte en su ceja, además de que su blusa se había manchado de su sangre.
—Stop it! —gritó tratando de jalar a You para separarla de Chika.
You en cuanto se dió cuenta de quién eran las manos que la jalaban la empujó con todas sus fuerzas haciendo que tropezara con las bancas que estaba cerca. Mari era la persona que menos quería ver en ese momento.
—¡Todo esto es tu culpa! —espetó You furiosa sin importarle si la chica se había hecho daño con su caída—. ¡No te metas en esto, suficiente has hecho ya!
Al regresar la atención a la pelea, Chika ya se había incorporado lista para continuar. Las dos estaban en pésimas condiciones pero su belicosidad aún no había menguado. Chika tenía el labio partido y su blusa también tenía rastros de sangre. Sólo que el de You se veía más escandaloso por la sangre que derramada su ceja.
De nuevo se fueron una sobre la otra agarrándose el cuello de su uniforme cuando al fin alguien llegó a parar esa locura.
—¡¿Qué está pasando aquí?! —se escuchó la autoritaria voz de Dia Kurosawa deteniendo la pelea de inmediato.
La escena era bastante escandalosa a los ojos de Dia-sensei, dos alumnas respetables agarrándose a golpes en medio del salón de clases como si fueran unos delincuentes juveniles, las mesas de alrededor las habían empujado dejando un completo desorden que hacía que todo se viera mucho más aparatoso y ni qué decir de Mari que aún se encontraba en el suelo doliendose de su caída.
—¡¿Quien comenzó está salvajada?! —exigió saber Dia aún molesta separando a las dos chicas.
Ni You ni Chika dijeron nada, de pronto se habían quedado sin palabras y con el arrepentimiento surgiendo de pronto haciéndose conscientes de lo que vendría ahora con sus irresponsables acciones. Sin embargo una voz detrás de ellas habló.
—Yo lo hice —escucharon la inconfundible voz de Mari que estaba levantándose del suelo.
La chica se había llevado un pequeño golpe en el brazo con un rasguño y un moretón enrojecido en el codo.
—¿Por qué no me sorprende? —dijo Día con sarcasmo.
Aunque You tenía mucha rabia en contra de Mari, no podía dejar que ella tomara la responsabilidad de sus actos. Lo menos que podía hacer era reconocer su error.
—No es cierto, yo lo hice —le dijo directamente a Dia quién sólo la miró extrañada, no era usual que la siempre alegre capitana del equipo de natación actuará así.
—No sensei —interrumpió Mari—, fui yo la que empecé todo.
—¡Esto no es un juego! —las reprendió Dia—. ¡Las tres me acompañarán con la directora para que aclaremos esto! —exclamó con autoridad sin darles tiempo a seguir alegando.
Día salió del salón guiando a las tres chicas que la seguían de cerca detrás de ella. Ninguna parecía querer decir nada pero aún así You no podía dejar que Mari se culpara por lo que ella había empezado. Chika le daba igual pero Mari no tenía porque hacer eso ni siquiera por ganarse su perdón.
—¿Qué crees que estás haciendo? —preguntó molesta You en voz baja hablando al oído de Mari para evitar que Dia-sensei las oyera.
—Si quieres que no nos corran del equipo sígueme la corriente —respondió Mari en voz baja haciéndola a un lado para no llamar la atención.
—Pero… —antes de que You pudiera responder fueron sorprendidas por Dia que se giró a verlas enojada.
—Guarden silencio las dos —las regañó—, ahorita que estén con la directora podrán hablar todo lo que quieran.
Ninguna habló más aunque Chika observaba la interacción de las otras dos con bastante interés. Se le hizo sospechoso que esa chica O'hara se culpara para salvar a You así como así.
Al llegar con la directora Dia explicó lo que había pasado en el salón de clases y cuando la directora preguntó quién había tenido la culpa fue Mari quien tomó la responsabilidad sin objeciones, aún cuando You no estaba de acuerdo. Chika no dijo nada pues no quería ser expulsada.
—Muy bien —dijo la directora después de escuchar toda la historia—, en esta escuela tenemos cero tolerancia a la violencia —se dirigió a Chika y a You—, sin embargo debido a que ambas fueron arrastradas por la falta de juicio de la señorita O'hara, las dejaré ir solo con un castigo menor, pero créanme que no volverá a suceder está consideración si vuelven a incurrir en una falta así. ¿Han entendido?
Se dirigió a las dos chicas que agachando la cabeza asintieron sin oponerse.
—Deberán cumplir su castigo apartir de hoy —volvió a hablar con autoridad en su voz—. Dicho castigo consistirá en que tendrán que prestar una hora de su tiempo después de clases en servir en el club de la otra.
—¿A qué se refiere directora? —preguntó You sin comprender qué era eso que decía la mujer mayor.
—Van a dedicar una hora de su día en el club contrario —explicó simplemente—, a ver si así pueden entenderse mejor y no a golpes.
—Pero directora, ¡ya se viene nuestra competencia! —exclamó You preocupada—. No nos puede quitar tiempo para entrenar.
—Yo no le quito su tiempo, al contrario señorita Watanabe, es usted quién le faltó el respeto a su equipo metiéndose en un problema así y agradezca que no tienen antecedentes ninguna de las dos —dijo dirigiéndose también a Chika—, porque de ser así por lo menos las doy de baja de sus respectivos clubes.
—¡No puede dar de baja a Mari del equipo! —exclamó tomando a Mari por sorpresa que no espero que You la defendiera—. Acabamos de pasar a la siguiente fase de la competencia.
—La situación de la señorita O'hara es algo diferente a la de ustedes, lo cual me gustaría discutir con ella en privado —explicó la directora en tono cortante no dando lugar a más discusiones—, así que si me permiten, deberán salir de aquí ahora —hizo señas para que todas se retiraran incluyendo a Dia quien empezó a caminar hacia la puerta—. Menos usted O'hara Mari.
La chica no se sorprendió y de mala gana volvió a tomar asiento en la silla donde estaba esperando su sentencia mientras veía al resto salir. You le dedicó una mirada antes de irse y Chika las observó.
—Kurosawa-sensei necesito que tanto usted como Kunikida-san de segundo año vengan a verme en el descanso —la petición de la directora puso algo nerviosa a Dia que ya estaba por salir e hizo su mejor esfuerzo por disimularlo—, tengo que tratar un asunto muy importante con ustedes.
—Si claro Directora —Dia hizo una reverencia antes de salir—, la veré más tarde.
La directora se levantó de su asiento caminando con tranquilidad hasta la pequeña mesa de servicio para servirse un vaso con agua.
—O'hara-san —dijo guardando la calma haciendo que Mari se pusiera nerviosa—, creo recordar haberle dicho que no le iba a pasar una más de sus constantes faltas al reglamento —suspiró bebiendo de su vaso—. Faltar al respeto a mis profesores es una cosa pero iniciar una pelea entre el alumnado y dejar que se agarraran a golpes sus compañeras por su culpa es algo muy diferente —la voz de la directora era muy seria pero Mari permaneció calmada dejando que la mujer la riñera—. Tendré una plática con su padre, ya no puedo seguir tolerando esta conducta, pensé que había cambiado su mal comportamiento con su victoria en el equipo de natación pero veo que me equivoqué.
—¿Y qué va a pasar con el equipo? —preguntó Mari consternada, pues su principal preocupación era esa.
—Ese es el menor de sus problemas O'hara-san —se llevó la mano al puente nasal—, creo que no entiende que lo que estamos discutiendo aquí, y con su padre después, son las condiciones de su expulsión de esta institución.
Las palabras cayeron sobre Mari como un balde de agua helada dejándola fría pero aún así trató de no perder los estribos y reaccionó como siempre.
—Buena suerte contactando a mi padre —respondió Mari compulsivamente con su usual sarcasmo.
—Es una lástima que no pudiera cambiar realmente su comportamiento con nosotros —espetó la mujer mayor—, sus profesores verdaderamente tenían esperanzas con usted.
—Es una pena que sea un lugar de mente tan cerrada —respondió Mari siguiendo con su máscara de ironía y sarcasmo—, de no ser así tal vez hubiera podido traer el trofeo de las nacionales para ustedes.
—Es cierto que es muy buena nadadora —la elogió—, pero no es suficiente para permanecer aquí y sus constantes burlas a todo lo que está institución representa, no me deja más remedio que expulsarla.
Mari pasó saliva pesadamente viendo cómo todos sus esfuerzos se venían abajo en un instante. La expulsión significaba mucho más que solo irse de la escuela.
—¿Eso sería todo? —cuestionó altanera aún con la soga al cuello no dejaría de mostrarse así.
—Por el momento sí —le respondió con tranquilidad la directora—, vaya a sus clases, en cuanto hable con su padre le daré su notificación de baja definitiva.
—La estaré esperando —Mari sabía que estaba en la cuerda floja pero aún así su orgullo no le permitía doblegarse.
Salió de la habitación casi azotando la puerta y echando chispas de la furia que tenía en su interior. Sólo que afuera de la dirección fue sorprendida por You quien estaba esperando bastante inquieta a que ella saliera y en cuanto la vio la abordó sin reparos.
—¿Porqué hiciste eso? —preguntó You molesta—. Todo esto fue mi culpa, yo perdí el control, tú no tenías que meterte.
—Porque si no lo hacía te iban a correr del equipo —explicó Mari recobrando la calma y aguantando las lágrimas que querían salir de sus ojos.
—No debiste hacerlo —espetó You aun molesta pero menos que antes al ver los ojos llorosos de Mari—, sólo lo hiciste por la culpa que sientes.
—No lo hice por eso You-chan —contestó Mari—, has trabajado mucho y no mereces perder esto también por mi culpa —dijo con amargura—. Te llevaré a la enfermería, tu ojo se ve bastante mal.
Con tanta adrenalina You ni había notado su ojo hinchado ni la sangre pero ya le molestaba un poco porque disminuía su rango de visión.
—Puedo ir sola —rechazó su oferta aunque se lo pensó un poco porque ciertamente su vista no estaba del todo bien.
—No seas terca, no tenemos que hablar ni nada, sólo me aseguraré que estés bien —explicó Mari con paciencia ante la negativa de You.
You quiso agradecerle por lo que hizo pero la molestia que traía contra Mari aún estaba presente y no lo sintió sincero por lo que prefirió quedarse callada sin decir nada. Caminaron en silencio hasta la enfermería una al lado de la otra y Mari noto el pequeño vaivén de You en el pasillo, lo cual se le hizo extraño.
Cuando entraron en la enfermería vieron que estaban terminando de curar el labio de Chika que tenía un pequeño corte que ya había dejado de sangrar y un pequeño vendolete hacia su trabajo para que la herida cerrara.
Chika pasó al lado de ambas sin decir palabra en cuanto terminaron de curarla y fue el turno de You de ser atendida. La enfermera le puso una compresa helada sobre el ojo antes de limpiarlo y se retiró para buscar las cosas necesarias para la curación.
—¿Qué castigo te impuso? —preguntó You aprovechando que estaban solas.
—Aún no lo determina —mintió Mari para no comenzar una discusión al respecto—, pero no es algo de lo que debas preocuparte.
—Bien —You no estuvo muy convencida con lo que dijo Mari pero decidió dejarlo pasar por ahora—, será mejor que regreses a clases, no es nada grave lo de mi ojo —dijo poniéndose algo nerviosa al final.
—Preferiría quedarme hasta que la enfermera lo determine —debatió Mari dándose cuenta de su nerviosismo.
—Estaré bien sola Mari, regresa al salón por favor —You retomó su tono molesto con ella y Mari prefirió retirarse para no alterarla más.
—Bien, te veo al rato You-chan —se despidió sin mucha emoción cuando la enfermera regresó y comenzó a trabajar en el rostro de la chica.
—Muy bien, déjame ver —la enfermera limpio la sangre alrededor con un paño y sacando una pequeña lámpara inspeccionó el ojo de You—. ¿Traia puestos sus lentes de contacto? —la interrogó la enfermera y You asintió—. Será necesario que acudas con un especialista para que puedan revisar si no tienes alguna lesión a causa de eso. ¿De acuerdo? —You solo mantuvo su mirada abajo sin darse cuenta que Mari aún estaba en la puerta viendo y oyendo la conversación—. Necesito que me acompañes al lavabo para limpiar ese ojo.
Mari regresó al salón aprovechando que había un descanso entre clases y no interrumpiría la aburrida clase de algún aburrido maestro. Sólo que cuando entró todo el salón se quedó en un silencio sepulcral viéndola pasar hasta su asiento y poco a poco el bullicio habitual fue regresando. Notó que Riko se encontraba platicando sin mucho ánimo con Chika que ya se había cambiado a su uniforme deportivo seguramente por las manchas de sangre que había dejado en el otro y le mostraba a la chica su rostro con pedazos de cinta adhesiva cubriendo los pequeños cortes que resultaron de la pelea.
La siguiente clase comenzó y no hubo señales de You, fue hasta después del descanso largo que la vió, al parecer su ojo había tenido una pequeña hemorragia interna pues estaba muy irritado e inflamado con una colección de sangre en su interior pero se veía mejor que cuando la dejó o eso se quería decir. You pasó a su lado pero la ignoró tanto a ella como a Chika y Riko quienes solo la voltearon a ver disimuladamente. Aunque se le dificultó el pasar entre los asientos hasta el suyo.
Mari sintió la necesidad de ir con Kanan a contarle todo lo que había pasado pero tenía más urgencia por tratar de arreglar el problema en el que se había metido. Su única esperanza es que su papá la ayudará a convencer a la directora de que no la expulsara pero no había razones para que la apoyara, al contrario, su papá estaría más que deseoso que Mari terminara la escuela de una buena vez para poder llevar a cabo la estúpida boda que tanto quería. Aun así, problemas desesperados necesitaban soluciones desesperadas, por lo que decidió jugar la única carta que estaba de su lado.
.
~•~
.
Dia dió todas sus clases de la mañana con su mente enfocada en otra cosa. La directora quería hablar con ella y Hanamaru, ¿cual podría ser el asunto que tuviera que tratar con ambas? Desde que terminaron el trabajo, las interacciones entre ellas habían disminuido considerablemente.
Prometió no alejarse, sin embargo tenía la sensación de que había hecho algo indebido con su alumna y prefería poner algo de distancia entre ellas para enfriar las cosas y poder pensar con más claridad. Hanamaru seguía buscando su compañía, se quedaba siempre al término de las sesiones del club, le enviaba mensajes e incluso en algunas ocasiones le había llamado, pero ella había puesto el freno para tratar de recuperar el control. Es por eso que le asustaba lo que la directora tuviera que decirles, ¿y si alguien se había dado cuenta de estas interacciones? La culpa la carcomía.
En su mente repasaba todos los episodios que ella consideraba inadecuados en la relación profesor-alumno, pero en la escuela realmente habían tenido muy pocos, casi todos los que recordaba eran pequeños detalles que habían tenido en el club por lo que se limitaba el número de personas que podían haberlas visto. ¿Y si Tsushima Yoshiko había hablado de más como venganza por la reprimenda que le había dado? Sus pensamientos vagaban por todas esas posibilidades cuando se escuchó el timbre anunciando la hora del descanso.
Llegó al aula en donde esperaba encontrar a Hanamaru quien platicaba amenamente con Ruby y Yoshiko.
—¿Kunikida-san? —la llamó desde la puerta ganando la atención de todas en el aula—. Podrías venir por favor.
La presencia de la profesora fue sorpresiva para todas pero un brillo se instaló en los ojos de Maru en cuanto escuchó que la llamaban a ella.
—¡Buenos días sensei! —hizo una reverencia educada—. ¿Necesita algo ~zura?
—Si Hanamaru-san, necesito que me acompañes —expresó Dia manteniendo la calma—, la directora quiere hablar con nosotras.
—¿La directora ~zura? —dijo sorprendida—. ¿Pasó algo Dia-sensei? —preguntó Maru con preocupación.
—No… —respondió Dia insegura—, bueno la verdad no lo sé, tendremos que esperar a ver qué nos dice.
Hanamaru acompañó a Dia en silencio, sintiendo un manojo de nervios en su interior. Así como Dia, ella también estaba pensando en las mil y un probabilidades que habían de que la directora se enterara de su enamoramiento por su sensei, incluso pensaba en la posibilidad de que alguien hubiera grabado el beso furtivo que robó a Dia, pero desechó la idea al recordar que fue en la misma casa de su sensei, las probabilidades eran muy escasas, pero aun así sentía algo de miedo.
Tocaron la puerta antes de entrar y ya la directora las estaba esperando sentada detrás de su escritorio sin dar indicios de ningún tipo de que era lo que deseaba.
—¡Buenos días! —saludaron ambas haciendo una reverencia.
—Buenos días Kurosawa-sensei, Kunikida-san —devolvió el saludo—, tomen asiento —señaló las sillas frente a su escritorio—. ¿Les gustaría una taza de té? —ofreció con amabilidad.
Dia estaba tan nerviosa que sólo quería llegar al punto sin distracciones, solo que Hanamaru tenía otra idea en mente.
—Se lo agradecería —aceptó Hanamaru tomando por sorpresa a Dia quien la secundo.
—Sí, también yo —dijo tratando de recomponerse.
Hanamaru leyó la ansiedad en la cara de Dia y trató de disculparse con una mirada que Dia entendió y correspondió. La directora llamó a su secretaria para que les sirviera té a las tres y fue hasta que cada una tenía su humeante taza de té frente a ellas que la directora tomó la palabra nuevamente después del pequeño silencio.
—Se preguntarán por qué las he llamado —dijo después de dar un sorbo a su taza y degustar el té tranquilamente desesperando un poco más a Dia—. La razón es que el fin de semana recibí un correo en relación al trabajo que enviaron representando a la escuela en el concurso de historias.
De repente todo tuvo sentido y Dia se sintió tonta por estarse preocupando demasiado.
—¡Oh sí! —respondió Dia aliviada—. ¿Qué novedades tenemos con ese trabajo?
—Bueno básicamente su trabajo fue seleccionado junto con otros 4 finalistas para ser presentados en el festival cultural anual, al término del cual se someterá a votación por "jueces especializados", según la información del correo, para determinar un ganador —la directora habló tan rápido que ni Dia ni Hanamaru tuvieron tiempo para asimilar toda la información.
—Usted está diciendo que, ¿ganamos? —preguntó Dia.
—No, estoy diciendo que son finalistas para presentar su trabajo en el festival cultural —aclaró con algo de molestia—. ¿No me expliqué bien?
—Si si claro —se apresuró a decir Dia quien notó que Hanamaru estaba sin palabras—, entonces, ¿cuando lo presentaremos?
—Bueno dijeron que enviarían el correo con la información completa dentro de unos días en donde incluirían sus boletos y reservaciones para el hotel —la directora parecía recibir este tipo de noticias a diario pues estaba tan tranquila como si les estuviera diciendo cualquier cosa.
—¿En dónde será el festival? —fue el turno de Hanamaru de preguntar con algo de temor por la actitud despreocupada de la directora.
—En Tokio —dijo tranquilamente—, ambas se irán por una semana.
—¿Eh? —Dia no se había esperado nada como eso, en las bases del concurso no se había mención de ningún viaje, es más, ni siquiera hablaban mucho sobre premios o recompensas—. Pero… ¿y mi trabajo? ¿ Y las clases de Hana… Kunikida-san? —se corrigió a tiempo.
—Están justificadas, por eso no se preocupen —la directora se levantó de su asiento—. Es un premio por su excelente trabajo —trató de ser más explícita—. ¿Aceptan ir al viaje?
—¡Por supuesto! —replicaron ambas mujeres poniendose de pie al mismo tiempo.
—Eso pensé —respondió la directora divertida por su entusiasta reacción—, por el momento es todo lo que tenía que informar, en cuanto reciba la información extra se las haré llegar para que los padres de Kunikida-san firmen los permisos y gestionemos los justificantes en todas sus clases. ¿Está bien si le encargó esa labor Kurosawa-sensei?
—Si, si claro —respondió Dia ansiosa—, lo haré con gusto.
—Muy bien, al parecer traer a jóvenes profesoras a esta institución está dejando muy buenos frutos —expresó la directora para sí misma sin esperar respuesta de alguna de las presentes.
Escucharon el timbre que anunciaba el término del descanso sonar por los altavoces y la directora dió por terminada la charla.
—Nos retiramos —anunció Dia haciendo una reverencia seguida por Hanamaru—. Que tenga buen día.
Dia acompañó a Hanamaru todo el camino de regreso a su aula, todo le parecía surreal, una semana para ella y Hanamaru en Tokio presentando el trabajo que hicieron juntas, era como un sueño.
—Entonces… iremos a Tokio ~zura —Hanamaru rompió el silencio aún sin creerse eso.
—Si… iremos —respondió Dia insegura de qué decir.
—No parece muy emocionada sensei —replicó Hanamaru al ver la expresión en la cara de Dia que más bien era de desconcierto.
—No es eso Hanamaru-san, creo que todavía no me lo creo —expresó justificándose—, no pensé que esto pudiera pasar.
—¿De manera que no le alegra ~zura? —cuestionó Maru con temor deteniendo su andar.
—Claro que sí —se regresó deteniéndose frente a la chica—, estoy muy feliz, es sólo que fue inesperado.
—Yo si estoy muy feliz ~zura —Hanamaru esbozó una gran sonrisa—, estoy feliz por que tendré a Dia-sama una semana para mí sola —sin importarle el lugar Hanamaru la abrazó fuertemente a lo que Dia sólo se quedó rígida, separándose casi de inmediato.
—Hanamaru-san, no puedes hacer eso, no aquí —la reprendió con la culpa reflejada en la voz.
Maru se puso roja hasta las orejas y con la cabeza agachada se disculpó.
—Lo siento sensei, yo… no volvera a pasar ~zura —dijo apenada.
—Yo estoy muy feliz Maru-san, no creas que no, sólo lo estoy asimilando, ¿esta bien? —le dijo viéndola a los ojos con honestidad.
—Esta bien sensei —asintió.
Dia la dejó en su salón cuya clase ya había iniciado antes de pasar a la suya, tendría que averiguar cómo pasar una semana en compañía de la mujer que hacía que su corazón se quisiera salir de su cuerpo con tan solo verla. Tenía mucho trabajo por delante tratando de controlarse. Iba a ser una semana de pesadilla para sus nervios.
.
~•~
.
