Capítulo 22.
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: ¡Estamos de vuelta! Primero que nada una disculpa por no subir capítulo la semana pasada, sucede que de repente las ocupaciones de adulto (tristes y aburridas) te absorben completamente y cuando te das cuenta, ya es domingo por la noche y no pudiste actualizar nada. Espero no vuelva a suceder, pero si en ocasiones futuras nos atrasamos con esto, sepan que no es por molestar, tratamos de estar actualizando constantemente.
Dicho eso debo decir que mi corazón sufre con el ChikaRuby en serio, es un ship que me ha sorprendido lo mucho que me gusta, y sufro por su infelicidad. Así que sin más preámbulo, vamos a ver qué sucede con nuestras chicas esta semana.
Mag Max Kuv Bigotes: ¿Extrañaron la actualización? Espero que sí, aunque no me extrañen a mi Xp
Sufro por mi YouRiko u. u es tan triste lo que les pasa. Y luego mi ChikaRuby, es otro dolor más. Aún así espero disfruten el capítulo. Debo añadir que por equivocación me puse a editar el que no era. Ya iban a tener capítulo 23, cuando apenas vamos en el 22. Nos íbamos a saltar uno y no iban a saber qué onda.
Lo que sí les puedo decir es que se viene el arco DiaMaru y si no les gusta el ship, van a sufrir un poco, bueno bastante.
Kanan caminaba por el pasillo perdida en sus pensamientos cuando escuchó un sonido proveniente de algún lugar desconocido que la sacó de su tormentosa mente buscando de donde provenía.
—Psst, psst —escuchó nuevamente—, psst, psst —insistían.
El ruido provenía de los baños de mujeres, así que decidió entrar a investigar qué pasaba y quien la llamaba con insistencia. En cuanto Kanan entró moviendo la puerta apenas para poder ver dentro, sintió un empujón que la metió y arrinconó contra la puerta cerrándola de golpe y pegando su espalda a ella. Una cabellera rubia le dió la bienvenida y sin mediar palabras se fue sobre sus labios besándola con pasión, se trabó sin poder hablar o pensar.
A causa de lo sorpresivo del movimiento, no atinó a responder o hacer algo para impedir a Mari besarla, los labios de la chica la tenían sedada solo disfrutando de la sensación de rudeza y sorpresa del gesto lascivo. Sin embargo sólo le tomó unos segundos darse cuenta del error que estaban cometiendo particularmente después de la amenaza que había sido lanzada sobre ella.
—Mari-san, espera —la tomó por los hombros separandola con fuerza cuando al fin pudo quitarse el hechizo de su mente—. ¿Qué crees que estás haciendo?
Fue hasta entonces que pudo apreciar el rostro de Mari que se encontraba con un aire de cansancio, con los ojos vidriosos y los párpados hinchados, ¿Acaso había estado llorando? Se preguntó.
—Eso fue un beso de despedida sensei —Mari abrazó a Kanan con fuerza por la cintura y empezó a llorar con el sentimiento a flor de piel.
El instinto de Kanan le pedía consolar a Mari, pero las palabras de la directora aún resonaban en su cabeza lo que hizo que se contuviera y optara por hablar con Mari.
—Tranquila Mari-san —suavemente trató de despegar a Mari de su cuerpo con bastante dificultad pues la rubia no cooperaba ni un poco—. ¿Hay alguien más en el baño? —preguntó preocupada de que tuvieran público.
—No —respondió Mari entre sollozos—, me aseguré que estuviéramos solas.
—Bien —Kanan se relajó un poco estando segura que nadie las estaba observando o escuchando—. ¿Qué quieres decir con que es una despedida?
—Me van a expulsar de la escuela —explicó Mari con tristeza y exasperación—, yo creo que hoy es el último día que estaré por aquí.
—Eso no va a pasar, nadie te expulsará —las palabras de Kanan hicieron que Mari se separa de ella de golpe con la mirada incrédula—, no es broma —completó Kanan al ver la preocupación reflejada en su cara—. Sé lo que pasó con You y Chika ayer, la verdad, no la mentira que contaron.
—La directora aseguró que me iba a expulsar —contestó Mari recordando la discusión del día anterior—, hice todo lo posible por arreglarlo pero las cosas no salieron como esperaba —la mirada de Mari reflejaba su frustración—. ¿A menos que usted hiciera algo para ayudarme? —preguntó con ilusión mirándola a los ojos.
Kanan negó con la cabeza y Mari se mostró confundida.
—No fui yo —comenzó a explicar—, según lo que entendí, tu padre habló con la directora y bueno, él prácticamente la sobornó para que te permitieran quedarte.
—¿En serio? —la noticia la tomó por sorpresa, no se lo creía—. No es que me extrañe la parte del soborno pues así es como papá hace las cosas pero yo pensé que… —Kanan la miraba expectante y Mari agitó la cabeza para aclararse— Ayer platiqué con él y por el resultado de esa platica pensé que el día de hoy ni siquiera me permitirían entrar a la escuela.
—Ya veo —respondió Kanan—, pues arregló todo y no te expulsarán —al parecer contra todo pronóstico el papá de Mari la había ayudado.
—¡Eso es genial! —Mari casi saltaba de la emoción pero se detuvo al ver que Kanan no compartía su felicidad— ¿A menos que no lo sea para usted? —preguntó contrariada.
—Hay algo más —la voz de Kanan sonaba apagada—, la directora dijo que tu padre estuvo haciendo preguntas sobre mi, más específicamente sobre nosotras —Kanan esperaba que Mari se sorprendiera pero ella no lo hizo.
—Esa fue la razón por la que la plática no salió bien —Mari fue a recargarse sobre uno de los lavabos para contarle—, el idiota de Aris le fue a decir su versión de lo que había pasado en la fiesta y mi padre piensa que tú golpeaste a ese cobarde porque no lo dejaste acercarse a mi.
—¡Que estupidez! —espetó Kanan enojada—. Ese tipo es un verdadero cobarde.
—Lo sé —Mari estuvo de acuerdo—, y bueno supongo que esa fue la razón por la que papá estuvo indagando con la directora, pero ella no sabe nada, ¿o sí? —cuestionó Mari preocupada y Kanan suspiró.
—No, no sabe nada, sólo lanzó amenazas sin evidencias —le respondió poniéndose a su lado—. Es por eso que tenía que hablar contigo Mari, no podemos hacer esto, hay demasiado en juego, un mal movimiento y precipitaríamos tu matrimonio.
—¿Es eso lo que le preocupa? —preguntó Mari aliviada—. Pensé que lo decía por su trabajo.
—Bueno si, mi trabajo está en juego pero no me importaría perderlo si sé que estarás bien —Mari no lograba entender de qué manera funcionaba la mente de Kanan que hacía que la deseara tanto cuando actuaba así.
—No pasa nada sensei, seremos cuidadosas —se acercó a Kanan tratando de besarla pero Kanan la alejó—, sólo somos buenas amigas —hizo la observación para convencerla.
Kanan se sonrojó pero permanecía firme en su postura aunque le costaba mucho hacerlo.
—Tú y yo, encerradas solas en un baño es demasiado sospechoso Mari y lo sabes —trató de sonar molesta.
—A esta hora no hay nadie sensei, nadie lo notará —Mari quiso renegociar acercándose a ella para que Kanan la volviera a besar.
—Lo siento Mari, no podemos y es mi última palabra —expresó Kanan tajante impidiéndole seguir adelante.
—Bien —dijo enfurruñada—, pero ¿podemos ser amigas después de la escuela? —Mari siguió presionando poniendo cara de gatita.
—Amigas… —no era necesario explicar el término pues ambas lo habían dejado claro—, debemos tener mucho cuidado Mari, te lo digo en serio.
—¿Pero amigas en sitios privados? —Mari no iba a descansar hasta tener una respuesta afirmativa de parte de Kanan.
—Mari… —Kanan ya no sabía cómo negarse pues Mari estaba haciendo un puchero que básicamente derretía su corazón lleno de ternura—, necesitamos ser muy cuidadosas, ¿de acuerdo?
Mari casi salta de emoción pero la mirada de Kanan aún era severa y prefirió contenerse y celebrar para sus adentros.
—¿Entonces eso significa que seguimos siendo "amigas"? —rodeo con sus brazos el cuello de Kanan.
—En privado —recalcó Kanan con el rostro colorado—, pero si, todo sigue igual.
—¿Igual con los mismos "derechos" —le guiñó el ojo a Kanan coquetamente— que antes?
Kanan se sonrojó nuevamente mordiéndose los labios aunque de manera discreta e hizo todo lo posible por ocultarlo sus nervios.
—Si, igual como igual que antes, ahora por favor salgamos de aquí —quiso apartar a Mari que no cedió.
—Bien —Mari le dió un rápido beso a Kanan que apenas supo a algo y se separó de ella rápidamente—, es la última vez que lo hago aquí, lo prometo —Mari levantó su mano en señal de paz por robarle un último beso.
Kanan la reprendió con la mirada pero no dijo más, ella también estaba deseosa de besarla de cualquier manera.
—En cuanto a tu castigo, supongo que tendré que requerir de tu presencia los fines de semana así que los pasarás con You que estará tratando de reponer el tiempo perdido —ahora fue Kanan quien guiñó el ojo a Mari.
—No creo que You quiera pasar tiempo conmigo sensei —Mari suspiró—, ella no me soporta.
—Aunque no quieran, ambas lo tendrán que hacer, parte del éxito del equipo es la armonía entre sus miembros así que o se arreglan antes de la siguiente competencia o se arreglan —sentenció Kanan cruzando los brazos en pose severa.
—Que linda es cuando se enoja —Mari se acercó a jalar un cachete de Kanan rompiendo su solemnidad—. ¿Quién es mi sensei regañona?
—¡Mari! —le reclamó pero ambas se echaron a reír.
Salieron del baño por separado, para no levantar sospechas por si alguien las veía. Kanan fue la primera en salir y apenas avanzó unos pasos cuando vio a You caminando con gran determinación con rumbo a la dirección. Algo planeaba y debía detenerla pues ya sospechaba que era.
—¡You-san! —le llamó Kanan caminando hacia ella a toda prisa tratando de pararla— ¡You-san!
—¡Oh buenos días sensei! —saludó You en cuanto la vio apenas deteniéndose.
—¿A dónde vas? — conociendo a You, Kanan sabía lo que su alumna quería hacer y no podía permitirlo.
—Lo estuve pensando toda la noche sensei —el semblante de You se veía bastante cansado y desgastado pero resuelto—, y decidí que lo mejor será que hable con la directora y le confiese lo que pasó realmente, a pesar de todo lo que pasó con Mari odio la idea de que la expulsen por mi culpa y estoy lista para asumir las consecuencias de mis actos.
Mari iba saliendo del baño y alcanzó a escuchar esa última parte por lo que no pudo evitar acercarse a ambas para enfrentar a You y solucionar el problema de una vez por todas.
—You-chan —la saludó parándose a un lado de Kanan—, tú no tienes que hacer eso.
You se sorprendió al verla pero mantuvo su determinación sin inmutarse.
—Ni me intentes detener, que ya lo he pensado bien —dijo enojada, aún con todo eso seguía sin perdonar a la chica.
—No estoy aquí por eso silly —respondió Mari jugando un poco con You mas que nada para suavizar el ambiente—, sensei creo que necesito tener una plática con You-chan —se dirigió a Kanan.
—¿Esta bien eso contigo, You? —preguntó Kanan antes de dejarlas solas—. ¿Puedes escuchar a Mari antes de que decidas ir con la directora?
You dudó antes de responder, por un lado sólo quería terminar con esto para no tener que seguir hablando con Mari, pero por otro lado no perdía nada escuchando lo que la rubia tuviera que decir, el enojo aun estaba presente pero su mente se había aclarado un poco el día anterior lo que le permitió tomar la decisión que estaba por llevar a cabo.
—Si esta bien sensei, quiero hablar con Mari —asintió.
Kanan finalmente se despidió y las dejó a solas para que hablaran. Lo mejor era que sus capitanas demostraran la madurez que poseían y resolvieran sus problemas de manera racional y adulta.
—¿Podemos ir a algun lado para hablar? —preguntó Mari mientras escuchaban el timbre que anunciaba el inicio de las clases a las que no asistirían.
—Si, esta bien, pero tendremos que escabullirnos —You la tomó de la mano y guió el camino hasta unas bancas que se encontraban detrás de su edificio.
Tuvieron que esperar unos minutos en el pasillo para poder pasar sin ser vistas y Mari solo dejó a la chica que aún sostenía su muñeca. Así era You, un pequeño cachorro que no duraría enojado mucho tiempo aunque destrozara la casa en su rabieta.
—¿Y bien? —inició You algo tajante cuando al fin estuvieron en el lugar que quería a solas.
—Primero que nada te debo una disculpa You-chan —a diferencia del usual tono juguetón con el que Mari le hablaba a You, en esta ocasión lo hizo de una manera muy formal y seria, para que su amiga no pensara que era una especie de broma o que no se estaba tomando en serio lo que había pasado—, por hacerte tomar alcohol sin que te dieras cuenta, por abusar de tu confianza, besarte sin tu consentimiento y mas que nada por haber dañado tu relación con Riko-san, no tenía ningún derecho a hacerlo y estoy profundamente arrepentida por ello. I'm so sorry You-chan! —concluyó agachando la cabeza inclinando el cuerpo.
You la escuchó atenta sin interrumpir hasta que Mari terminó de hablar y bufó porque no podía seguir enojada con la chica.
—¿Por qué lo hiciste? —esa pregunta le había dado vueltas en su cabeza y era lo primero que quería saber antes de darle su perdón.
—No tengo una razón You-chan, quisiera decirte que lo hice por alguna causa mayor que mi propio egoísmo pero no la hay, fue solo estupidez de mi parte hacerte algo así —Mari hablaba con toda la sinceridad que se podía permitir—. Mi idea era realmente regalarles a ustedes dos un hermoso fin de semana, con romance y un toque picante al final, por lo que también te debo una disculpa, entre tanto ajetreo olvidé pedir que retiraran los disfraces de tu recamara y todo lo demás, lo siento también por eso, supongo que solo te dificultó más las cosas con Riko.
—Si bueno… —You se frotó la nuca—, ya de por sí era difícil explicar el que tú me tuvieras amarrada a una silla haciendo un sensual baile y besándome por todos lados, Riko-chan no estuvo muy receptiva cuando trate de explicar lo demás —explicó You con molestia y vergüenza de recordar.
—Yo en verdad lo siento mucho You-chan, mis palabras tal vez te suenen huecas y sin sentido pero prometo que haré hasta lo imposible para ayudarte a recuperar a Riko —Mari trató de tomar la mano de You y está aunque al principio se negó, terminó cediendo.
—¿Te van a expulsar por mi culpa? —preguntó You con temor mirándola con los ojos aguados y Mari entrelazando sus dedos con la chica.
—Umm creo que ya no —Mari tocó su barbilla buscando como explicar lo que había pasado o al menos poder hacerle un resumen de lo que había entendido que pasó—, pero hasta ayer si, mi castigo sería la expulsión de la escuela.
—Tú sabías que si tomabas la responsabilidad de la pelea el castigo sería ese, ¿porque lo hiciste? —You quería entender las razones de la rubia porque seguía sin comprenderla.
—No te puedo negar que lo hice por culpa You-chan, yo en verdad te aprecio, eres la única amiga que he tenido en mucho tiempo y quería evitar que siguieras sufriendo pero cuando supe que me expulsarian, sentí mucho miedo —Mari suspiró y You apretó su agarre.
—¿Miedo por qué? —era curioso que alguien como Mari pudiera sentir miedo, You jamás pensó en ella como esa clase de persona.
—Hay algo que no te he contado You-chan y que nadie sabe de mí, a excepción de un par de personas, pero que me gustaría compartir contigo también —Mari tomó la determinación de confiar plenamente en ella aún si después su confianza no era correspondida.
You no recordaba alguna vez ver a Mari tan seria, ciertamente cuando la conoció era grosera e irreverente pero ahora actuaba de manera diferente. De repente la diferencia entre sus edades se vio muy marcada y no quiso quedarse atrás, así que tomó con seriedad sus palabras.
—Yo estoy comprometida en matrimonio —fue directo al grano, sin vacilaciones—, el cual sucederá en cuanto me gradue de la preparatoria si no logro hacer algo para detenerlo, claro que mi expulsión precipitaba el matrimonio dejandome sin oportunidad de hacer algo para detenerlo, por eso tenía mucho miedo —explicó tratando de no caer en las lágrimas—. No sobra decir que mi prometido es la peor persona del mundo, lo odio y estoy haciendo todo lo posible para evitar que suceda ese matrimonio.
You no tenía palabras para responder ante la confesión de Mari. La rubia siempre parecía tener un misterio tras ella pero jamás pensó que lo que ocultaba era algo así. Se le hacía horrible ese destino.
—¿Recuerdas que te dije que estaba enamorada de alguien? —preguntó Mari recordando parte de la plática que habían tenido en la fiesta.
—Emm... si si —respondió You saliendo de su estupefacción.
—Bueno, pues esa persona es una mujer y como te podrás dar cuenta, mi padre me comprometió con un hombre sólo por no estar de acuerdo con mis preferencias —Mari suspiró—, y la razón por la que te cuento esto no es para que sientas lástima, sólo quiero que sepas más sobre mí y aceptes mis más sinceras disculpas por todo lo que pasó.
¿Cómo poder negarse a una disculpa así? Las palabras de Mari habían logrado derribar una a una las barreras que You se había autoimpuesto y aunque una parte de ella permanecía molesta con la rubia por lo que había pasado, la parte empática de ella sólo quería dejar todo en el pasado y concentrarse en lo que realmente le importaba que era recuperar a Riko, y si Mari se ofrecía a ayudarla, al menos no estaría sola en la tarea porque después de todo ya la había perdonado.
—Yo no sé qué responder Mari-chan —You se puso de pie y caminó alejándose un poco de Mari para poder hablar—, lo que me cuentas suena horrible, por no decir trágico, y bueno yo... también te aprecio y no puedo dejar de sentir que están cometiendo una injusticia contigo —suspiró—. Lamento que hayas tenido que intervenir y ponerte en riesgo por eso.
—No te preocupes por eso —sacudió su cabello y You frunció el ceño.
—No puedo decir que no estoy enojada, pero creo que podríamos seguir adelante y puedo aceptar tu oferta de ayudarme a recuperar a Riko y yo te ofrezco ayudarte en lo que pueda para que no tengas que seguir ese cruel destino —Mari le dió un beso en la mejilla como agradecimiento, no se equivocaba al decir que You tenía un corazón de oro.
—Thank you! —volvió a desordenar su cabello y ahora solo apareció un puchero en la cara de You.
—En verdad sería de gran ayuda tener a alguien conmigo porque estoy en un punto en el que me siento desesperada —la sinceridad de Mari hizo que You fuera recíproca y ahora estaba contando también sus miedos—. No sé qué hacer o no hacer, estoy perdida tratando de recuperar a Riko.
—Yo prometo hacer todo lo que esté a mi alcance You-chan, para resarcir el daño que he causado y la vas a recuperar —Mari le dio palmaditas en el hombro—, te lo aseguro. Gracias por darme otra oportunidad —se aventuró a abrazarla y aunque You se tensó no la apartó.
—No la desperdicies Mari-chan —le advirtió You—, lo digo en serio.
—Never again! —respondió Mari con una amplia sonrisa mientras You le correspondía el abrazo.
Mari se tomó muy en serio su papel de ayudar a You y le pidió que le contara todo lo que había pasado esa noche cuando se llevó a Riko a su habitación. La primera hora de clases casi se terminó con la larga plática que tuvieron, no queriendo tener más problemas decidieron regresar al salón sin saltarse más clases.
Afortunadamente cuando llegaron, la profesora que había dado la primer clase ya había salido por lo que no habían sido descubiertas. Para tratar de pasar desapercibidas entraron por la puerta que estaba localizada en la parte posterior del salón sin embargo no pudieron escapar de la mirada curiosa de Riko quien las notó en el momento en el que pusieron un pie dentro.
You conocía a su novia a la perfección y alcanzó a ver un atisbo en su mirada que indicaba celos y dolor el cual cesó cuando Chika se acercó a ella, distrayéndola. You sintió un vacío en el estómago, quería correr a su lado y decirle que no tenía porque estar celosa, ella la amaba y su corazón le pertenecía, pero de nada serviría, tuvo que aguantarse e ir a sentarse a su lugar como si nada hubiera pasado. Todo el dolor de verla lejos y no poder verla ni abrazarla era demasiado para soportar.
Para reponer el tiempo que le quitaban sus castigos en el club de natación, que ni siquiera era tanto, pero para una persona tan distraída como Chika esa pequeña hora que perdía le costaba horas volver a ponerse al día con en el consejo escolar, había decidido dedicar un tiempo por las tardes y en las mañanas a trabajar extra con Ruby para que sacaran adelante el trabajo.
Chika llegó a la sala del consejo estudiantil antes que Ruby y se puso inmediatamente a revisar el montón de papeles que Ruby tan amablemente le había dejado el día anterior. Al ser tan temprano, realmente le costaba trabajo que sus neuronas trabajaran como era debido y mucho más cuando se trataba de analizar tediosa papelería. A la cual nunca se acostumbraría.
Ruby llegó unos minutos después de ella y se acercó a saludarla calidamente contenta de verla allí.
—¡Chi-ka-chan! —saludó casi cantando su nombre.
—Ven acá y dame un beso pequeña tramposa —expresó Chika con una gran sonrisa en cuanto escuchó la voz de su novia.
Ruby hizo caso inmediatamente y se acercó a darle un dulce beso a Chika, quien la tomó desprevenida sujetando su cintura y profundizando el beso que se prolongó un poco más.
—Buenos días —saludó Ruby nuevamente cuando recuperó el aliento—, así si vale la pena llegar temprano —su sonrisa iluminó el lugar.
—No es tan temprano, pero concuerdo contigo Ruby-chan —Chika aun la mantenía agarrada por la cintura y pegó sus narices frotandolas un poco—. Eres una tramposa Ruby-chan —le dio un pequeño mordisco en la nariz—, me dejaste revisar los papeles más aburridos.
—¿Yo? —se defendió Ruby poniendo su mejor carita de inocencia—. No te haría eso Chika-chan —no pudo sostener su mentirilla y terminó sonriendo, delantándose.
—¿Ves como eres una tramposa? —Chika empezó a hacer cosquillas en las costillas de Ruby haciendo que la pequeña rompiera en estridentes carcajadas.
—Y...ya… detente Chi...Chika-chan —decía Ruby revolviéndose de la risa—. ¡Piggyyyy! —chillaba entre risas.
Despues de reirse hasta que se cansaron, ambas chicas continuaron en el trabajo hasta que la campana anunció el inicio de clases.
—¿Te veo en el descanso? —preguntó Ruby con temor pues no olvidaba que ahora Chika compartía de nuevo su tiempo con Riko y eso la hacía sentir algo insegura.
—Claro —respondió Chika—, iré por ti.
—Esta bien, pero… —Ruby dudó queriendo decir algo más pero se arrepintió—, bueno…. no lo olvides y… no te metas en problemas —completó solamente con eso frunciendo los labios con preocupación.
—No lo haré —Chika le dedicó una enorme sonrisa antes de darle un beso rápido con el que se despidieron y salieron caminando en direcciones opuestas hacia sus respectivos salones.
Chika se quedó pensando en lo último que su novia le había dicho, que definitivamente había sido por a causa de los acontecimientos del día anterior. Había notado su titubeo y sabía que estaba haciendo algo mal pero decidió ignorarlo diciéndose que no había tal cosa, solo era una amiga ayudando a otra amiga, eso era todo. Ruby no tenía que preocuparse.
Llegó al salón de clases justo antes de que su profesora entrara y saludó discretamente a Riko antes de llegar a su banca. Se dió cuenta que ni You ni Mari habían llegado esa mañana lo cual era raro. ¿Había pasado algo más sin que ella se enterara? Ya lo averiguaría después.
Tuvo que salir de sus pensamientos pues la clase dio inicio y al tratarse de matemáticas se podría decir que Chika no era especialmente habilidosa en ellas. La hora transcurrió sin contratiempos, salvo algunos cabeceos que dió pero que no pasaron a más.
Estaba terminando de guardar sus cosas cuando se dio cuenta que You y Mari habían entrado al salón y como si de un reflejo se tratara, su mirada se dirigió en automático hacia Riko quien estaba al pendiente de eso. Sin demora se dirigió hasta su silla para ayudar a distraerla pues se notaba que habían estado esas dos juntas.
—Buen día Riko-chan —saludó con gran energía estorbando su campo de visión.
—Buen día Chika-chan, ¿como estas? —respondió su amiga sin muchos ánimos pero guardando la amabilidad.
—Bien, algo cansada pero supongo que lo normal —Chika hacía su mayor esfuerzo para sonar casual y ayudar a su amiga a no mirar pero no era trabajo fácil pues era muy notorio que Riko estaba al pendiente de los movimientos de You—. ¿Estás asistiendo a tus clases de piano? —uso esa carta para llamar su atención.
—Emm si… —Chika sabía que no existía mejor tema de conversación para distraer a Riko que el piano, siempre que hablaban de eso era como magia para renovar sus ánimos—, creo que participaré en una competencia próximamente, aunque ya no estoy tan segura —respondió dubitativa y desanimada.
—¿Por qué no? —Chika se sentó sobre el escritorio de su amiga para seguir platicando sin importarle la mirada asesina que cierta chica le estaba dedicando en ese momento.
Riko suspiró con pesar llevándose las manos a la cara para quitarse la frustración del rostro.
—Porque la melodía con la que participaría la compuse pensando en You-chan y nuestra relación, no me siento preparada para ir a presentarla en medio de un público y mucho menos para competir con ella estando las cosas como están —sin pensarlo Chika acarició su mejilla quitando un mechón de cabello de su cara pasándolo detrás de su oreja, tal gesto fue ignorado por Riko que estaba ensimismada pero no fue ignorado por You que las estaba viendo—. ¡No podría!
—¿Es la melodía que tocabas el otro día? —Chika recordaba aquella canción cargada de sentimientos que hizo que sus barreras terminaran de bajar con Riko.
—Si, no… bueno si es —explicó ante la confusión que estaba creando—, solo que hice algunos arreglos con mi profesor el fin de semana, antes de que todo esto pasará, para poder llevarla al concurso y darle la sorpresa a You-chan.
—¿No puedes tocar otra cosa? —la melodía era hermosa pero si Riko sentía pesar al tocarla entonces no tenía caso insistir.
—No, es por eso que trabajé tan duro el fin de semana. Para la inscripción se tenían que presentar forzosamente las partituras de la composición original con la que participaría el o la pianista y ya fue entregada, ya no lo puedo cambiar —la preocupación y la frustración en la voz de Riko era muy evidente.
—¿Y cuanto tiempo tenemos hasta el concurso? —el que Chika se contara con ella para participar la tomó desprevenida pero le ayudó a mitigar ese sentimiento de soledad que no la dejaba en paz, al menos no se sentía del todo sola cuando Chika estaba a su alrededor.
—Dos semanas —suspiró—, pero no lo sé, creo que hablaré con mis papás para retirarme de ese concurso, realmente no me siento con ánimos para enfrentarlo ahora —se sumió de nuevo en su nube gris y Chika tuvo ganas de abrazarla para devolverle el ánimo.
Iba a decir algo más pero su plática fue interrumpida ya que la siguiente clase iba a comenzar y la profesora se encontraba por ingresar al aula. Chika tuvo que retirarse a su lugar muy a su pesar.
Pasó toda la clase pensando en cómo ayudar a Riko, pero nada se le ocurría, de qué manera podría Riko sentirse cómoda tocando una melodía que compuso pensando en una chica que le rompió el corazón, eso era masoquista, aunque más masoquista era el hecho de que sentía un poco de celos. Le hubiera gustado ser ella la razón de la música de Riko. Se asustó al pensar algo así y se reprendió por lo mismo. Ella tenía a Ruby y no tenía porque estar pensando de esa manera sobre Riko. Sin embargo lo hacía.
Un par de clases después, el sonido del timbre por fin anunció que la hora del almuerzo había llegado. Chika no había olvidado la promesa que le hizo a Ruby y la cual debía cumplir. Quería despejar su mente estando a solas con su novia y sacar esos pensamientos que la empezaban a atormentar. Se disponía a salir del salón cuando fue interceptada por Riko antes de llegar a la puerta.
—Oh, vas a salir —no fue una pregunta, Riko se había dado cuenta de que había hablado muy impositivamente.
—Emm sí —respondió con una risita nerviosa—, prometí a Ruby ir a verla en el descanso, ¿necesitabas algo?
—No… nada —se apresuró a contestar apenada de depender de ella y quitarle tiempo con su novia—, ve con Ruby.
—Riko-chan —la reprendió Chika, ahora no podía irse así—, dime, ¿qué pasa?
—Nada, es sólo que quería que escucharas la melodía terminada —respondió Riko algo decepcionada, quería que Chika la escuchará y le dijera que opinaba sobre ella—, pero no es urgente, lo podemos hacer después.
—¿Segura? —Chika no quería romper su promesa con Ruby pero Riko parecía necesitar su compañía y ella en parte no quería irse—. Puedo ir un rato si quieres.
—No Chika-chan, ve con Ruby, si quieres por la noche la toco cuando esté en casa y ahí la puedes escuchar, ¿bien? —propuso como una mejor opción.
—Esta bien Riko-chan, te veo después —la respuesta de Riko no la había dejado muy satisfecha pero no quiso insistir para no perder más tiempo.
Salió a toda velocidad rumbo al salón de Ruby y la encontró platicando amenamente con sus amigas. En cuanto se paró en el umbral de la puerta, Ruby le dedicó una sonrisa enorme que hizo que su corazón latiera más a prisa. Necesitaba esa sonrisa más que nunca.
Ruby la saludó con un discreto beso, tomando la mano de Chika y guiando el camino hacia el aula del consejo que se encontraba vacía a esas horas.
—Pensé que lo habías olvidado —se quejó Ruby haciendo un puchero una vez entraron al salón.
—No, claro que no se me olvido Ruby-chan —Chika apretó la mano de su novia para darle seguridad y la atrajo a su pecho rodeándola con sus brazos.
—Está bien —respondió Ruby con tranquilidad sintiéndose segura entre los brazos de Chika.
Alzó el rostro y se encontró con los labios de su novia que parecían estar algo ansiosos. No le importo, ella también estaba ansiosa y deseosa de poder besarla. Sólo que Chika estaba siendo demasiado entusiasta.
La llevó a tientas hasta una mesa sin despegar sus labios del beso profundo que se estaban dando y cuando chocaron con la mesa no dudó en tomar las piernas de Ruby y subirla para que se sentara sobre la mesa. El gesto asustó un poco a Ruby pero no la apartó. Las manos de Chika buscaron debajo de la ropa de Ruby con la creciente necesidad de tocar su piel y sentir su calidez y suavidad.
Un pequeño gemido salió de los labios de Ruby cuando Chika llegó hasta su pecho por debajo de su blusa y pellizcó su pezón por encima de su ropa interior. La falda de Ruby se había enrollado hasta sus caderas y la otra mano de Chika se había aventurado entre sus muslos para ir tras su pequeño paraíso.
—¡Chika estamos en el salón del consejo! —se quejó Ruby, aún recordaba la advertencia de su hermana sobre no hacer cosas indecentes en la escuela.
Sólo que sus súplicas cayeron en saco roto. Chika no se detuvo, más bien buscó abrirse paso y cuando su mano presionó la intimidad de su novia está araño su espalda pasando sus uñas por la tela del uniforme.
Chika se pegó a su cuello dándole besos mientras Ruby trataba de contener sus gemidos para no ser descubiertas. Los dedos de Chika habían encontrado el camino y no dudaron en entrar, aunque no tuvieron resistencia en realidad, Ruby estaba lo suficientemente húmeda para que Chika se deslizara en su interior sin ningún problema.
Fue desesperante y ansioso su toque. Así podría haberlo descrito Ruby. No fue lindo y tierno como la primera vez que lo hicieron, en el cual Chika la trato con delicadeza y dulzura. Algo parecía haber cambiado y ahora era algo tosco aunque no dejaba de ser apasionado. Aún así lo disfrutó, Chika había recorrido su cuerpo lo suficiente para saber dónde y qué tocar. Se aferró al cuerpo de Chika dejando que ella la tomara en aquel lugar, sobre esa mesa, entre jadeos silenciosos y la expectativa de no ser descubiertas.
Chika la sostuvo cuando sintió el temblor venir al cuerpo de Ruby, había rizado sus dedos tocando una parte sensible de su interior sabiendo que con eso la chica entre sus brazos alcanzaría el clímax. La besó bebiéndose su grito apagado dejando sus dedos dentro mientras las contracciones presionaban sin piedad. La neblina de confusión se disipó para Chika solo quedando una sensación de culpabilidad en ella.
Se había aprovechado de Ruby.
Aún así su novia la beso y la miró con amor cuando todo acabó. Trato de actuar normal o más bien se obligó a hacerlo. Ruby no le reclamó, solo le dió más besos y Chika la ayudó a componerse. Después de ese arrebato tomaron unos minutos para comer sus obentos que compartieron mientras platicaban, aunque para Ruby era evidente que Chika no estaba completamente concentrada en su charla.
—¿Esta todo bien? —preguntó Ruby preocupada terminando de limpiar la mesa donde habían comido y antes de eso habían hecho otras cosas.
—¿Eh? Si si todo está bien Ruby-chan —respondió Chika en automático sin pensar mucho su respuesta.
—No me lo parece —la respuesta de Chika no fue muy sincera y Ruby lo detectó de inmediato—, desde que… —se sonrojo al recordar lo que habían hecho minutos antes—, llegamos sólo he sido yo la que ha estado hablando —explicó—, y además apenas tocaste tu comida, que dicho sea de paso es muy raro, siempre terminas antes que yo. ¿Estás bien?
Chika curvó la boca dudando si compartir sus preocupaciones con su novia o solo tratar de dejarlo pasar.
—Es Riko-chan —suspiró—, está teniendo problemas relacionados con un concurso de piano y no sé como ayudarla.
A la mención de Riko, Ruby sintió un nudo formarse en el estómago, ya iban dos días seguidos que esa chica estaba haciendo eco en la mente de su novia y cada vez se le hacía más difícil ignorarlo sobre todo cuando Chika comenzaba a actuar diferente.
—Oh… pues supongo que tienes que hablar con ella —con mucho trabajo Ruby reprimió nuevamente esos sentimientos negativos y los guardó lo más lejos que pudo en su mente.
—Sí eso haré, lo siento si ando un poco dispersa—Chika se puso de pie y depositó un beso en los labios de Ruby como disculpa.
—Esta bien Chika-chan, no pasa nada —mintió la menor pues no quería iniciar una discusión cuando acababan de pasar un momento íntimo—, espero lo puedan resolver pronto.
—Resolver es complicado, porque todo radica en la cobarde de You —dijo con desprecio y Ruby apretó sus labios para no decir nada—, y la mala pasada que le hizo a mi amiga.
—You también es tu amiga —le recordó Ruby—, incluso antes que Riko-san.
—Era mi amiga Ruby-chan —le aclaró Chika poniéndose tensa—. ¿Por qué la defiendes?
—No la defiendo —expresó Ruby aún con sus esfuerzos estaban discutiendo—, sólo digo que You-san también es tu amiga, no sólo Riko-san.
—Bueno si, pero esta vez se pasó con lo que le hizo a Riko, no se vale que haga cosas así —Chika se puso de pie abruptamente con enojo—, no tenía derecho.
Ruby suspiró y aunque en el fondo quería continuar con la discusión que ya habían iniciado, si lo hacía, muy probablemente se encontraría con una respuesta que no le gustaría escuchar. Haciendo uso de toda su paciencia, respiró muy profundo y terminó abrazando a Chika que le había dado la espalda.
—Ya veras que todo saldrá bien —le dijo en voz baja, sorprendiendo a Chika que ya empezaba a perder los estribos pero ante la respuesta de Ruby no pudo seguir peleando con ella.
Muchas veces Chika se perdía en cómo entender a Ruby y esta era una de esas ocasiones en que su novia hacía cosas que salían de su entendimiento, al no saber qué contestar, mejor se volteó y la abrazó con fuerza dejando que el enojo que sintió momentáneamente empezara a disiparse
¿Por qué seguía perdiendo el control cuando tocaban temas referentes a You y Riko? Chika deseaba con todas sus fuerzas poder librarse de esos pensamientos negativos que la atormentaban y sólo ser feliz disfrutando de la compañía de su novia. Tal vez no había terminado de superar esa situación, y claro la cercanía de Riko no la estaba ayudando en nada, más bien la estaba confundiendo cada vez más. "¿Podría esto complicarse?" Se preguntó cuando iba de regreso hacia el salón de clases al término del descanso y sabía que las cosas ya se habían complicado en realidad.
Desde que Maru tenía memoria sus clases favoritas eran las de literatura, pero todo ésto adquirió una nueva dimensión cuando estas empezaron a ser impartidas por Dia. Era por mucho de sus momentos favoritos del día, sólo superado obviamente por el club de literatura que es cuando podía disfrutar de un momento más "íntimo", como ella prefería llamarlo, a su tiempo en compañía de Dia y las demás integrantes del club, que en realidad no le importaban.
Al término de la clase Dia le pidió a Hanamaru que la ayudara a llevar a la biblioteca algunos libros que habían utilizado durante su estancia en el salón. Lo que realmente sirvió como una excusa para hablar con ella a solas puesto que sólo eran como cinco libros de tamaño mediano de los cuales Dia se podía encargar perfectamente sola, pero aun así dividió la carga entre las dos para que no se viera sospechoso.
—¿Cómo has estado Hanamaru-san? —siempre que iniciaba una plática con Maru, la voz de Dia se notaba nerviosa, lo que instantáneamente a Maru le provocaba una especie de mariposas revoloteando en el estómago al saber que Dia se ponía así por ella.
—Bien Dia-sama, aun no me lo puedo creer zura~ —explicó la chica emocionada.
—¿Lo del viaje? —preguntó Dia queriendo aclarar a qué se refería.
—Si ~zura. Que nuestra novela pueda trascender es asombroso —explicó Maru—, claro que me emociona el viaje —aclaró también— pero quisiera mas que nada que pudiéramos ganar, creo que lo merecemos —concluyó en voz baja con timidez.
—¡Claro que lo merecemos! —exclamó Dia con ánimo para que Maru se contagiara—. Creo que tenemos muchas probabilidades —hizo una pausa para retomar la compostura y Maru sonrió divertida de verla así, al menos su objetivo de hacerla sonreír funcionó y recobró su compostura—. Te pedí que me acompañaras porque hay algo que tengo que mostrarte en la biblioteca, ¿está bien si te robo unos minutos…? —nuevamente Dia era presa de sus palabras y el color subió hasta sus orejas avergonzada al pensar en otro tipo de cosas poco decorosas por las cuales querría robarse a Hanamaru—. ¡De tu tiempo! —completó exaltada ante las risitas de Maru que no habían parado.
—Todo el que necesite sensei, yo se lo doy —respondió Maru divertida en doble sentido y Dia continuo completamente roja y solo atinó a alejarse para buscar lo que se suponía venían a hacer a la biblioteca.
Maru se encargó de entregar los libros cuando vio a Dia solo dar vueltas sin sentido para calmarse y reaccionó buscando una de las computadoras de la biblioteca. Cuando Maru se acercó, Dia ya la estaba esperando frente a la computadora navegando en internet.
—Mira, lee esto —le cedió el asiento para que su alumna leyera con más comodidad.
Los ojos de Hanamaru pasaban de un lado al otro de la pantalla leyendo con velocidad, tanto que tuvo que releer para estar segura.
—¿La otra semana sensei? —fue lo primero que preguntó emocionada.
—La otra semana —confirmó Dia—, tendremos que viajar desde el domingo, los boletos y demás cosas ya fueron enviadas a la directora, creo que me los entregara por la tarde.
—Esto es… esto es… —Maru estaba tan feliz que quería saltar de la emoción, pero siendo como era, respetaba las reglas de la biblioteca y no se atrevería alterar el orden… al menos no mucho—. ¡Muy emocionante zura~! —concluyó saltando en su lugar tratando de mantener su voz abajo aunque iba cargada de emoción.
—Lo sé, lo sé —estuvo de acuerdo Dia quien también tenía ganas de brincar a causa de la felicidad pero se contuvo—, me llegó esta mañana y quería que lo leyeras antes de decírtelo.
—Vaya, será la otra semana entonces —Maru se levantó de la silla asustada sorprendiendo a Dia—. ¡Tengo que hablar con papá!
—¿Aún no le has contado? —cuestionó Dia preocupada por si acaso Maru no obtenía el permiso para el viaje.
—Ya le conté ayer, pero quiere ver algo por escrito, ya sabe que papá es algo sobreprotector —explicó Maru y Dia tragó duro al pensar en los papás de la chica pero lo disipó enseguida.
—Si, no te preocupes Hanamaru-san, te entregaré el permiso por la tarde después del club para que lo vea tu padre cuanto antes —Dia estaba tan contenta que su sonrisa prácticamente iluminaba la habitación o al menos eso le parecía a Hanamaru que estaba alegre.
Abandonaron la biblioteca minutos después cada una retomando sus actividades normales de la escuela.
Durante el resto de la clases Hanamaru se la pasó pensando en los detalles del viaje. Cuando por fin terminó la jornada del día y Maru se disponía a retirarse, sintió unas frías manos cubriendo sus ojos.
—Deja de jugar Yoshiko-chan —sentenció la chica divertida reconociendo enseguida de quién se trataba.
—¡Yohane! —chilló su amiga que siempre tenía que recordarle que no le gustaba su nombre—. ¿Cómo supiste que era yo?
—Intuición Yoshiko-chan —respondió Maru entre risas repitiendo su nombre para molestarla.
—Estás de muy buen humor —comentó Yohane dándole espacio a su amiga para que se levantara y obviando su intento de broma—. ¿Pasó algo que deba saber?
—Umm… —Maru se llevó la mano a la barbilla haciéndose la interesante—. Si, pasó algo ~zura —concluyó con una sonrisa.
—¡Oh, avances con la sensei del amor! — se burló en venganza—. ¿Me vas a contar?
—¡No le digas así!— la defendió haciendo un puchero, era vergonzoso que llamará de esa manera a Dia—. Te contaré, pero no aquí —bajó la voz para que la pequeña Ruby que estaba a un par de sillas de distancia no las escuchara.
Yoshiko entendió el mensaje y se calló haciendo unos gestos graciosos que solo hicieron reír más a Hanamaru. Las dos se acercaron a Ruby para platicar un poco y se despidieron de ella pues tenía que ir a cumplir con sus compromisos del consejo estudiantil, del mismo modo ellas caminaron con rumbo al club de literatura.
—¿Ya me vas a contar? —cuestionó Yoshiko exasperada cuando estaban solas en el pasillo.
—Aquí está bien — se sentaron en las escaleras que estaban antes de llegar al club, era un lugar tranquilo y poco transitado en donde esperaba nadie las escuchara.
—¿Y ahora qué hiciste? —cuestionó Yoshiko alarmada por tanto secretismo.
—No he hecho nada… aún —dijo traviesa y eso se le hizo extraño a Yoshiko—, pero necesito tu ayuda —la señaló y solo dudas surgieron en la cabeza de la chica.
Maru le platicó todos los detalles de lo que había pasado, le contó sobre el viaje que ya estaba en puerta y lo nerviosa que eso la ponía por todo lo que implicaba.
—Pero es que es tu oportunidad Zuramaru —fue lo primero que dijo su amiga al terminar el relato—, no tendrás otra tan buena como esta Maru-chan, no tienes porque estar nerviosa, quizás un poco, pero no tienes que estarlo. ¡Es tiempo de ir por todo!
—Sé lo que significa —jaló la blusa de Yoshiko—, pero tengo miedo. ¿Y si no sale como espero y terminó haciendo del viaje un desastre zura~? —expresó con temor.
—Eso no pasará, estoy segura que tu querida sensei está tan nerviosa como tú, esta es una oportunidad que no puedes desaprovechar —hizo el gesto de victoria.
—¿Me puedes ayudar? —se aventuró a preguntar con miedo pues en algunas ocasiones las ideas de Yoshiko eran algo descabelladas pero pocas veces le habían fallado y en esta ocasión necesitaba a alguien con sus "conocimientos".
—¿De qué clase de ayuda estamos hablando? —preguntó su amiga con recelo ya teniendo una idea de que se trataba.
—Tú sabes… —Maru se puso nerviosa—, de esa que… ¡ya sabes ~zura! No me hagas decirlo.
Al ver el nerviosismo de su amiga y lo roja que se había puesto Yoshiko decidió dejar de molestarla y se puso seria.
—¿Estas segura Zuramaru? —la interrogó poniendo una voz grave—. ¿Estás lista para hacer un pacto con este ángel caído y entregar tu alma para convertirte en un pequeño demonio? Si te ayudo con esto, quien sabe lo que pueda pasar pero, ¿estás lista para asumir las consecuencias?
—No seas dramática Yo-chan —le dió un empujón para que dejara de lado su teatro—, solo quiero que me resuelvas algunas dudas, es todo —Maru hundió su cara entre sus manos avergonzada—. Ya sabes de cuales.
—Ya ya —rió entre dientes divertida—, sabes que cuentas conmigo para lo que sea, te ayudaré a empacar y hablamos de eso. ¿Cuando te vas?
—El domingo ~zura —le contestó de inmediato.
—Bien, te veré el sábado para ayudarte a hacer tu maleta y podemos platicar de lo que quieras, ¿esta bien? —concluyó Yoshiko cariñosa pellizcándole la mejilla.
—Bien ~zura —dijo contenta.
—Ahora vamos al club porque si tu sensei nos encuentra por aquí seguro me mata o algo parecido con esa mirada horrible que tiene —se burló provocando molestia en Hanamaru.
—Dia-sama tiene una hermosa mirada, no sé de qué hablas —le rebatió Maru haciéndose la tonta.
—Si claro, como a ti te mira con esos ojos de corderito, no te das cuenta que a todos los demás parece que nos quiere matar cuando nos acercamos a ti —dijo riendo aunque tenían algo de verdad sus palabras.
—Es muy linda ~zura —expresó Maru melosa—, Dia-sama tiene la mirada más bella del mundo, con esos ojos verde azules como el jade.
—¡Ya vas a empezar! —Yoshiko reviró los ojos sabiendo que venía otra larga explicación de porqué Dia Kurosawa era la mujer más perfecta que existía en el mundo.
Riko pasó casi todo el día observando los más pequeños detalles de las interacciones entre You y Mari. Había notado un cambio entre ellas. Se estaban comportando diferente a como las vio el día anterior lo que ya le había provocado malestar desde la mañana.
El lenguaje corporal de You le decía que ya estaba relajada en presencia de la rubia y eso le molestaba de sobremanera. Lo peor vino cuando se dió cuenta que entre las clases estaban platicando tan ameno como siempre. ¿Y todas las cosas que esa mujer le había hecho a su relación? ¿Es que You no estaba indignada también con ella?
Ese sentimiento de traición que había tratado de minimizar, empezó a crecer como si de un monstruo se tratara y lo peor vino a la hora de la salida cuando You y Mari salieron del salon juntas enfrascadas en su plática, You ni siquiera la volteo a ver. Todos sus temores se estaban materializando.
El salón poco a poco se fue vaciando pero Riko seguía sin moverse de su lugar. Se había quedado con la mirada perdida inmersa en sus pensamientos. La imagen de You con Mari siendo tan amigable y cordial le había afectado demasiado. Su mente comenzó a jugarle la mala pasada de pensar que quizás ahora Mari tenía el camino libre para apropiarse de su novia, no, su exnovia. Porque tenía que recordar el detalle de que ella había terminado con You y ahora la chica era libre de irse con otra.
No podía creer que You la cambiara tan fácilmente. Los recuerdos de Mari encima de You besándola la agobiaron de nuevo y la angustia la iba a hacer llorar otra vez como todos estos días. ¿Cómo podía You hacerle eso? ¿Es que ya no la amaba? ¿Es que no iba a luchar por ella y recuperar lo suyo? ¿Por qué ahora era tan amiga de esa mujer que las había separado? Se torturó con eso.
Chika la estaba esperando en la puerta para que fueran juntas al entrenamiento de natación pero al ver que su amiga no hacía ningún movimiento y parecía a punto de echarse a llorar, tuvo que regresar a ver qué estaba pasando y sacarla de su pequeña tormenta.
—¿Riko-chan? —preguntó acercándose a su lugar—. ¿Estas bien Riko-chan? —puso la mano sobre su hombro para llamar su atención.
Riko salió de su trance y cuando vio a Chika parada frente a ella, sus ojos inmediatamente se llenaron de lágrimas derramando en cada una el dolor que se había acumulando en su interior.
Sin pensarlo Riko se puso de pie y se lanzó a los brazos de Chika que la recibió por inercia cargando el peso de su amiga que lloraba desconsolada. Los sollozos de Riko iban en aumento por lo que la abrazó con fuerza afianzándose a su cuello.
El corazón de Chika empezó a latir descontrolado, ese sentimiento que sin querer iba en aumento por Riko de repente explotó dentro de su corazón, las ganas de protegerla, de cuidarla, de ser esa persona que estaba ahí para ella cuando la necesitara, fue como si regresara en el tiempo a unos meses atrás y todo hubiera sido un mal sueño.
Sin darle más vueltas al asunto Chika rodeo a Riko con sus brazos dándole todo el consuelo que ella necesitaba, empezó a acariciar su espalda para ayudar a calmarla, sin pensarlo sus labios daban besos sobre la cabeza de Riko que se mantenía llorando sin control y sin prestarle atención real a los mimos que Chika le daba.
Una extraña sensación invadió a Chika que lejos de rechazarla, se dejó invadir por ella. Era una calma que emanaba desde su corazón sosteniendo a Riko entre sus brazos, las barreras y seguros que ella misma había impuesto para protegerse habían caído y como si de un hechizo se tratara, sus sentimientos por Riko estaban de vuelta.
Ruby pasó la tarde trabajando con Chika en el salón del consejo estudiantil después de que ésta cumpliera su tiempo del castigo. La discusión que habían tenido en la mañana había logrado que se tensara el ambiente y se erigiera una barrera entre ellas con un silencio incómodo.
Ninguna de las dos quiso hablar de ello y dieron por terminada la tarde sin mayores contratiempos, cada una pensando en cosas diferentes. Chika en lo que sentía por Riko y Ruby en lo que sentía por Chika y lo que aparentemente estaba pasando. Chika acompañó a Ruby a casa sin intenciones de prolongar más su tiempo juntas.
Estando por fin sola Ruby dejó que los sentimientos negativos que tanto había reprendido volvieran a salir a flote para poder analizarlos, antes de llorar.
Ella era una experta en hacer eso, desde muy pequeña muchas veces tuvo que reprimirse pues en una familia tan rígida como lo era la familia Kurosawa, tanto las muestras de afecto como la expresión de otros sentimientos se veían limitadas y casi siempre tenía que guardarlos para expresarlos a solas sin que hubieran testigos de por medio.
No quería llorar, ni tampoco quería admitir que haber tenido sexo con Chika había sido un error, en el fondo, sabía que el problema que actualmente surcaba su relación tenía un nombre y apellido, era la misma persona que aún sin estar presente, no les había dejado tener nada a causa de los fantasmas que albergaba el corazón de Chika y ahora regresaba para interponerse entre ellas sin que hubiera mucho que pudiera hacer para detenerla. Ella se había entregado, su corazón y su cuerpo creyendo que de ese modo conseguiría ganarse definitivamente el amor de Chika, pero había caído en un error. Error que ahora era demasiado doloroso para soportar.
Un suave toque en la puerta de su habitación la sacó de sus pensamientos y agradeció no haberse puesto a llorar minutos antes pues no quería tener que explicar lo que le estaba pasando a su hermana. Tampoco quería generar más problemas pues ya conocía el carácter de Dia y era mejor no provocarlo.
—Adelante —contestó desde su cama sabiendo que a esa hora sólo su hermana podría estar buscándola.
Dia entró a su habitación con una amplia sonrisa en su rostro que denotaba gran felicidad en contraste de la suya. Trato de poner un mejor semblante para no levantar sospechas y ayudó el que Dia estuviera tan ensimismada para darse cuenta de su estado.
—Ruby-chan, buenas noches, tengo que hablar contigo —Dia se sentó en la cama a un lado de su hermana aún con la sonrisa y la mirada alegre.
—Dime Onee-chan, ¿qué pasa? Te ves contenta —Ruby se recargó en el hombro de Día agradeciendo su compañía pues ahora mismo prefería no estar sola aunque no pudiera decir nada.
—Tal vez Hanamaru-san ya te ha contado —comentó Dia solemne—, pero de cualquier manera te lo diré —cuando Dia hablaba de esa manera, Ruby siempre recordaba a su padre hablando con tal sobriedad haciendo que todo sonara tan honorable y una parte de ella extrañaba la presencia de sus padres en casa, como en su infancia, cuando eran una familia feliz.
—Ah, es sobre la novela que escribieron juntas —la interrumpió Ruby antes de que comenzará a hablar—, Maru-chan me dijo que habían ganado una especie de viaje —Ruby se despegó de su hermana—, eres mala Onee-chan, no me habías contado sobre eso —le dirigió una mirada de "fingido" dolor a Día.
—Lo siento Ruby-chan, es que no había tenido tiempo de platicar contigo y apenas hoy se concretó todo el asunto —abrazó a Ruby por el cuello dejando un beso en su cabeza y la llevó hasta su regazo para acariciar sus cabellos teniendola su cabeza sobre sus piernas, siempre disfrutaba pasar tiempo con su hermana de esa manera. Ruby como siempre no se negó, al contrario, muy gustosa aceptó los mimos de su hermana—. Nos iremos el domingo a Tokyo. Es una especie de foro de literatura, estaremos dando lecturas en público y al final eligiran entre todas las novelas finalistas a un ganador.
—Estoy segura que ganarán Onee-chan —dijo Ruby con seguridad acurrucándose más en el regazo Dia.
—Pero si ni la has leído —expresó Día sin detener su labor de caricias en la cabeza de Ruby—. ¿Cómo sabes que es buena?
—Eso es simple —expresó Ruby sin inmutarse—, dos de mis personas favoritas se unieron para crearla, no hay forma que el resultado sea malo.
Día se sonrojó ante la declaración de Ruby pero omitió hacer algún comentario al respecto.
—Gracias Ruby-chan— depositó un beso sobre la frente de su hermana—, acabo de hablar con Kanan y me ayudará a cuidarte en estos días.
—¿Cuidarme? —eso sí que la tomó desprevenida y Ruby se levantó de su cómoda posición—. No necesito que alguien me cuide, puedo quedarme sola —espetó indignada—, ya soy lo suficientemente grande para hacerlo.
—Eso… no está a discusión —respondió Día con voz firme—, ya lo platiqué con papá y aunque no están muy contentos de que te quedes con Kanan, lo prefieren a dejarte completamente sola, ya que ellos no pueden regresar por el momento.
—Pero Onee-chan, ya no soy una niña —se defendió la menor—, puedo cuidarme sola.
—Eso lo sé Ruby-chan, no es por eso que te dejo al cuidado de Kanan, se que ya estás grande y tienes la capacidad de cuidarte por ti misma, es solo que me quedaría más tranquila si te quedas con alguien. Estando lejos no puedo saber si necesitas algo y es mejor así para ambas —explicó Dia para que su hermana entendiera sus razones.
—No se me hace justo —suspiró Ruby pues de nuevo tendría que acatar las reglas sin rechistar—, pero si así lo has dispuesto, entonces lo haré.
—Gracias Ruby-chan —agradeció Dia dando palmaditas en su cabeza—. El domingo por la mañana te llevaré con Kanan antes de irme, ¿está bien?
—Si Onee-chan, estaré lista, no te preocupes —Ruby se volvió a acomodar en el regazo de Dia, permitiendo que su hermana continuara con sus mimos.
—Hay otra cosa de lo que quería hablar contigo —expresó Dia con algo de preocupación en la voz—, ¿está todo bien con Chika-san?
La mención de su novia hizo temblar un poco a Ruby pues eso era de lo que menos quería hablar en ese momento y mucho menos con su hermana.
—Si, está todo bien con Chika-chan —mintió lo más convincente que pudo—. ¿Por qué lo preguntas?
—Es sólo que me quedé preocupada por la pelea que tuvo con Watanabe-san y O'hara-san —explicó Dia—, por eso quería saber si ustedes estaban bien.
—Si Onee-chan, ellas solo tienen asuntos sin resolver, es todo —ojalá eso fuera todo lo que pasaba con su novia, pensó Ruby y se mordió la lengua para no mencionar nada más.
—Bueno, es solo que me preocupa que te haga daño, sabes que no se lo perdonaría si lo hiciera —Ruby sintió culpa de no poderle contar todo lo que estaba pasando, pero sabía que si lo hiciera su hermana se iría sobre Chika sin contemplaciones.
—Lo sé Onee-chan, pero puedes estar tranquila, todo está bien entre nosotras —esas palabras le sabían a hiel, pero aún así se mantuvo firme en su declaración.
—Me alegro mucho, aunque me cueste aceptarlo, veo que Chika-san te hace feliz y eso me hace feliz también —la voz de Dia era serena y las caricias que le daba a su hermana le transmitían inmensa calma en ese mar de emociones que tenía atorados en el pecho y no podía expresar.
—Gracias Onee-chan —respondió Ruby mientras permitía que una solitaria lágrima surcara su mejilla fuera de la vista de su hermana como única muestra de su desdicha—, te quiero mucho.
—Y yo a ti Ruby-chan —le correspondió—. Sabes que puedes hablar conmigo si llegas a tener algún problema.
—Lo sé Onee-chan… Lo sé —dijo y solo fingió quedarse dormida para no seguir hablando más del tema.
