-¡¿Por qué nunca me buscaste?!-exclamó el más alto mientras respiraba entrecortadamente por el enojo- ¡Eres el maldito Rey de Lorem! ¡Tienes a mil sirvientes a tu cargo, pudiste haberlos enviados a buscarme! ¡Si tan solo supieras lo mucho que he sufrido! ¡Cómo he tenido que arrastrarme desde lo más bajo cuando mamá murió para llegar a esto! ¡Tú siempre lo has tenido todo! ¡Te volviste el Rey solo porque te regalaron el jodido trono!

-¡Pues yo no quería el jodido trono!-exclamó Feliciano airado- ¡pero no iba a deshonrar a mi reino negándolo! ¡No tuve elección, tú sí!

-¡¿Acaso crees que tuve opción?! ¡No sabes nada! Los barrios bajos de Giallo son muy peligrosos y yo pasaba días sin comer cuando mamá murió. ¡Tuve que entrar a la Academia de Caballeros para no morir de hambre!-exclamó Lovino ante la atónita mirada de su hermano. El pecho del mayor subía y bajaba al ritmo de su marcada respiración por el enojo.

-Yo tampoco quería entrar a la Academia de Alfiles ¿sabes? No eres el único que ha tenido que hacer cosas que no deseaba-comentó el rey tratando controlar el llanto que comenzaba a asomarse en sus ojos- Tuve que entrar porque mi padre vivía en el palacio y si no lo hacía, en cuanto él muriera, me sacarían a la calle.

-Pues debieron haberlo hecho, quizás entonces me hubieras buscado-el tono del Caballero era tan frío que hería físicamente. El castaño de ropas doradas dio media vuelta y regresó al salón dejando al monarca al borde de las lágrimas.

-Maldición…-el soberano de Lorem le dio un último trago a su vino tinto sin notar una mirada azul que lo observaba. Ludwig había visto toda la discusión, preparado para defender al rey si el caballero se ponía violento. La torre observó bastante impresionado como el castaño secaba rápidamente sus lágrimas antes de colocarse bien la corona y entrar al salón con un semblante serio y sereno, como si nada hubiera pasado.


-¿Y por qué decidió invitarme a bailar?-preguntó Arthur levantando una de sus frondosas cejas mientras el joven rey de Rouge lo hacía girar en la pista- ¿Acaso quería que le enseñara algunos pasos?

-Porque me dijo la reina-respondió el más alto con un suave puchero y el rubio de ojos verdes encontró bastante tierno ese gesto antes de que el soberano lo mirara con molestia- En realidad soy yo quien va a enseñarte los nuevos pasos que me enseñó mi reina.

Rápidamente y tomando por sorpresa al caballero, Alfred lo hizo girar en la pista, cargándolo un poco para presumir su fuerza, antes de bajarlo con perfecta elegancia. Tanto Arthur como el resto de los presentes observaron los movimientos del joven rey, era obvio que el reino anfitrión iba a presumir a su nuevo monarca.

-Mira, qué presumido-comentó Lukas antes de que una mano se aferrara a su muñeca para arrastrarlo a la pista- ¡Hey, idiota, déjame ir!-Mathias se sentía bastante feliz e inspirado por el rey y el caballero de Rouge y, por el alcohol que corría por sus venas, había decidido que no le importaba lo que dijeran los demás, iba a bailar con el pequeño rubio- ¡Me las pagarás!

-Oh Lukas, te ves adorable-comentó el más alto con una enorme sonrisa mientras el alfil lo fulminaba con la mirada. La torre hizo girar a su pareja en la pista con soltura y habilidad pero era completamente eclipsado por la destreza de Alfred. Incluso Roderich observaba al joven rubio de gafas con interés- mira qué presumido…

Emil observaba como su hermano bailaba con la torre y no pudo evitar poner los ojos en blanco, todos eran una bola de descarados. Tal vez por eso es que nadie se atrevía a llamar a juicio a las parejitas de enamorados para que compadecieran por tener relaciones amorosas con otros miembros de su ejército, en todos los reinos pasaba así que nadie estaba exento.

-El que sea inocente, que arroje la primera piedra-murmuró el caballero entre dientes y suspiró porque nadie iba a hacerlo, todos eran pecadores. Su mirada se cruzó con la mueca de frustración de la reina de Rouge. Ahora que prácticamente todo el ejército estaba bailando, Yao había perdido su oportunidad de saber que planeaban los del reino Zelenyy.

-Maldición-gruñó la reina antes de notar a un pelinegro a su lado que lo observaba con curiosidad, sus ropas azules le indicaron que era parte del ejército de Lorem. Kiku miraba al mayor mientras se decidía si acercarse o no- Ehm… esto… hola…

-Majestad… es un verdadero honor…-respondió el alfil con una leve sonrisa que se apresuró a ocultar con la manga de su traje negro con azul. El joven del reino Lorem no había podido evitar sentirse fascinado por la elegancia de la reina. Kiku tomó un pequeño sorbo de su bebida antes de animarse a hablar- Espero que perdone mi atrevimiento pero quiero agradecerle por la reunión.

-Oh, no hay de qué, el Reino Rouge siempre tiene las puertas abiertas para los integrantes de los demás reinos- dijo Yao con diplomacia aunque sabía que aún existían fricciones entre el reino rojo y el reino azul pues había sido Gilbert, el rey de Lorem, el que los había retado, movido por la avaricia-Me complace mucho que hayan aceptado nuestra invitación.

-Es un placer- respondió el alfil y bebió un poco más de té mientras observaba a Arthur y a Alfred bailar en el centro del salón- Esto… también quiero felicitar a su reino por su nuevo rey… Su Majestad Alfred es un excelente bailarín y se nota que es un gran monarca, le deseo una larga y próspera vida.

-Jeje… Es un gran gobernante aunque bastante impulsivo y aún tiene mucho que aprender-comentó el mayor observando también a su rey con el caballero, se veían tan bien juntos y era obvio que el más joven se estaba esforzando por impresionar al rubio de cejas pobladas- Yo también espero que tenga una larga y próspera vida…

La canción terminó y Alfred no dudó en cargar a Arthur para terminar en una elegante pose. Todos los presentes aplaudieron mientras el rey anfitrión sonreía ampliamente, muy satisfecho por haber realizado a la perfección todos los pasos de baile que le había enseñado la reina. El caballero lo observaba completamente atónito, tenía la pupila dilatada y su corazón latía a mil por hora.

-¿Qué te pareció?-le preguntó el joven monarca con una sonrisa de superioridad mientras los meseros los invitaban al comedor para la cena- ¿De verdad crees que me puedes enseñar algo? Hahaha! Dejé a todos muy sorprendidos, apuesto a que no esperaban que fuera tan bueno bailando, cuando quieras te puedo enseñar mis pasos.

-Ehm… -el mayor se esforzaba por calmarse pero le era imposible, un escandaloso sonrojo se había apoderado de sus mejillas y sentía mariposas en el estómago pero aún así su orgullo logró responder un poco- Vamos, majestad, no sea tan presumido, aún puedo enseñarle a pulir su técnica…

-Eso quiero verlo-comentó Alfred con una sonrisa divertida antes de que la reina lo tomara del brazo para llevarlo al frente del comedor pues debía iniciar el banquete. Una vez que el gobernante de Rouge se alejó, Arthur tuvo que recargarse en la pared para recuperar el aliento pues estaba a punto de derrumbarse.

-¡Ajá! ¡Deberías ver tu cara!-Francis apareció de la nada asustando al rubio de ojos verdes que no pudo evitar soltar una maldición acompañada de un golpe en el brazo- ¡Ay! ¿Por qué eres tan violento?- el menor evitó la mirada ajena pero eso solo hizo que el alfil riera más fuerte- Te ves adorable, estás completamente sonrojado como una chica.

-¡Cierra la boca, idiota!-exclamó el caballero y se sonrojó hasta las orejas- Maldición… maldición… quedé como un tonto frente a todos por culpa del rey…

-Jajaja de hecho quedaste como una adolescente enamorada-comentó el mayor ganándose otro golpe en el brazo- Vamos, querido, hasta tú, que eres un tonto, debes darte cuenta de las emociones que te causa el rey.

-¡Cállate! Esto no es nada, ese mocoso solo se estaba burlando de mí y me puso en ridículo-gruñó Arthur tomando asiento junto con el resto del ejército rojo. Todos observaron como el rey anunciaba el inicio del banquete- Condenado mocoso…

-Oh el amor realmente está en el aire- comentó Francis con un tono de ensoñación mientras todos comenzaban a comer- realmente es una pena que no podamos tener una relación amorosa, ustedes serían la pareja perfecta.

-Sobre mi maldito cadáver-gruñó el menor pero no pudo evitar que la idea germinara en su cabeza como un maldito hongo. Podía ver a Alfred tomando su mano suavemente para acercarse y besar sus labios dulcemente- ¡Maldición!- rápidamente volvió a golpear al rubio de ojos azules en el hombro- ¡¿Por qué siempre tienes que abrir tu gran boca, idiota?! ¡Vas a arruinar mi vida!

Feliciano observaba divertido la conversación entre el caballero y el alfil del reino Rouge mientras que Elizaveta, sentada a su derecha, platicaba animadamente con Roderich acerca de instalar una alberca en el palacio. Kiku, sentado a la izquierda del castaño llamó su atención aclarándose la garganta.

-Majestad… espero que disculpe mi atrevimiento pero no pude evitar observar la extraña conversación que tuvo con Ludwig-el alfil sonrió suavemente ante la sorpresa y la vergüenza que aparecieron en el rostro del joven monarca.

-Ehm… al parecer, la torre desea ayudarme a mejorar mis técnicas de batalla-comentó el rey con una sonrisa de disculpa mientras jugaba nerviosamente con su tenedor- sé que tanto usted como la reina están ayudándome con eso pero creo que as apropiado tener más ayuda, así podré aprender diferentes estilos de pelea ¿qué le parece?

-Me parece excelente-comentó Kiku y su suave sonrisa se hizo aún más marcada, era obvio que había visto el brillo especial que aparecía en los ojos azules de Ludwig cada vez que veía al castaño- Definitivamente va a ayudarlo mucho.

-¿Realmente lo cree?-preguntó Feliciano emocionado ante la aprobación de su consejero, el cual asintió- Vaya, me alegra en verdad que lo apruebe, eso es muy importante para mí…

Ludwig los observaba platicar y no pudo evitar sonreír al ver al monarca conversar muy emocionado. Justo en ese momento su mirada se cruzó con la del alfil que le dedicó una sonrisa cómplice. ¡Oh no… Kiku se había dado cuenta de todo!


Gracias por leer!

Gracias por sus comentarios, realmente los aprecio mucho

Cuervi: Sì, tienen un pequeño problema

Flannya: El USUK y el GerIta son amor jeje, ntp, espero que los italianos resuelvan pronto sus diferencias.

Espero que les haya gustado y no olviden comentar