El viento nocturno agitaba suavemente los árboles que rodeaban el Palacio de Rouge. La luz de la luna caía suavemente sobre una laguna en el centro del jardín trasero. En el centro de la laguna descansaba un pequeño kiosco de madera. Las plantas se enredaban en las vigas del techo y en el puente de madera que permitía llegar a él.
Elizaveta no había dudado ni por un segundo arrastrar a Roderich a dicho lugar pues había deseado estar ahí desde el momento en que llegaron al palacio. La Reina se encontraba entre los brazos de su sirviente que no podía evitar lanzar miradas de preocupación a su alrededor.
-Rode… olvídate del mundo y concéntrate en mí…-la castaña tomó el mentón de su amante y ambos se unieron en un suave beso. El Caballero enredó los dedos en los cabellos de la joven para volver el beso aún más profundo. Total, si lo iban a mandar al infierno, al menos que valiera la pena. Pero justo en ese momento, escucharon voces y ambos se escondieron tras una de las columnas de madera- ¿Son guardias?
Para sorpresa de ambos, Ludwig y Feliciano se acercaban lentamente mientras platicaban tranquilamente. La castaña sonrió ampliamente al verlos, se veían tan bien juntos y el ambiente era sumamente romántico. Estaba tan emocionada al ver que el Rey estaba conviviendo con alguien más y que se llevaban bien.
-Gracias por acompañarme…-comentó el monarca de Lorem con una pequeña sonrisa. La Torre negó con la cabeza por un momento antes de asegurarle que no era ninguna molestia- la verdad es que no me apetecía estar solo.
-No es muy sabio que esté solo, majestad…-comentó el rubio con cierta preocupación- no después de los rumores que he escuchado-el más bajo lo miró confundido- oí que trataron de matar al Rey de Rouge el día de su coronación y fue culpa de la Reina de Zelenyy. Esa traición podría provocar una guerra…
-Pero… ¿por qué la Reina Tino mandaría matar al Rey Alfred? –Preguntó Feliciano muy confundido pues esa decisión no tenía ningún sentido- El Reino Rouge tiene una fuerte alianza con el reino Zelenyy. Por eso son la alianza Shiroi. Si llegara a haber una guerra entre ellos, sería un gran problema.
-Lo sé pero eso no es todo- dijo Ludwig bajando un poco la voz y el castaño se acercó un poco para poder escuchar- Según escuché, el Reino Rouge envió un espía a seguir al ejercito de Zelenyy en su viaje por el reino. Sé que lo atraparon pero hasta ahora no ha habido ningún enfrentamiento, no sé qué va a pasar.
-Oh no… esto suena como el precedente para una guerra…-murmuró el más bajo con un nudo en la garganta mientras observaba la luna que se encontraba sobre ellos- No quiero que haya otra Tetraguerra…
-Alteza, no tiene por qué preocuparse, el ejército del Reino Lorem es formidable y estamos listos para protegerlo-dijo el rubio inmediatamente con un tono formal y seguro, no quería que el monarca estuviera asustado pues no dejaría que nadie lo dañara jamás.
-Yo no me preocupo por mi…-dijo el joven de ojos castaños mientras bajaba la mirada al pasto- Yo me preocupo por ustedes… en la guerra pasada perdimos al Rey Gilbert… no me preocupa morir pero si le pasa algo a la Reina Elizaveta… o al Alfil Kiku… o a ti… sólo por protegerme… no podría vivir con eso…-el nudo en su garganta se hizo aún más notorio al imaginarse a sus fieles soldados sacrificándose por su bienestar- No soy tan importante como para que se sacrifiquen por mi…
-¡¿Qué?!-exclamó Ludwig furioso, asustando al rey- ¡¿Acaso dijiste que no eres importante?!-el más alto lo tomó por los brazos y lo miró directamente a sus hermosos ojos color chocolate-¿Cómo puedes decir que no eres importante? ¡Eres el rey! ¡Si tu mueres, traerás la deshonra al reino!-el monarca estaba completamente congelado, no podía ni respirar- ¡Todos estamos listos para morir por ti! ¡YO MORIRÍA POR TI!
-Lud… -Feliciano balbuceó, completamente en shock. El rubio de ojos azules respiraba entrecortadamente sin soltar al más bajo. Ambos se miraban a los ojos, incapaces de decir algo cuando de pronto se escuchó un grito proveniente del palacio.
-Vamos, admite que tu técnica de defensa es pésima- dijo el Rey Alfred con una sonrisa burlona mientras picaba la mejilla de Arthur. Ambos estaban caminando rumbo a las cocinas pues el menor tenía hambre y quería un pequeño refrigerio nocturno. El mayor ignoró olímpicamente al monarca que no dejaba de picar su mejilla para hacerlo confesar- Vamos, todos lo saben.
-Primero muerto antes de confesar eso-gruñó el Caballero cruzándose de brazos y comenzó a caminar más rápido pero el gobernante del reino rojo lo alcanzó fácilmente. Ese mocoso lo iba a volver loco.
-Bueno, creo que eso es exactamente lo que va a pasar porque si llega a haber una guerra, te matarán por tu pésima defensa-se burló el más alto con una risa estruendosa y esa fue la gota que derramó el vaso. Arthur le saltó encima al rey, derribándolo. Alfred le sujetó las muñecas para evitar que lo golpeara y ambos comenzaron a forcejear en el sueño cuando escucharon una tosecilla.
-Ehm… ¿qué tenemos aquí?…-los dos rubios se congelaron en el suelo al escuchar a Francis que los observaba con una enorme sonrisa en los labios. El Caballero no pudo evitar sonrojarse hasta las orejas mientras el gobernante de Rouge se limitaba a desviar la mirada, fingiendo que no pasaba nada- Majestad, si tanto quiere reclamar a Arthur, háganlo en una habitación, no en el pasillo…
-Yo… nosotros… ¡no es lo que parece, Francis!-exclamó Alfred sonrojándose también mientras soltaba las muñecas del más bajo y se levantaba de un salto. El rubio de cejas pobladas se levantó también mientras deseaba que el suelo se lo tragara- ¡Quita esa sonrisa, Francis! ¡Es una orden de tu rey!-la voz del rey temblaba un poco por los nervios y por lo acalorado que se sentía.
-Le ruego que me disculpe, Alteza, pero fue una fortuna que no los encontrara el Rey Lars o el Rey Berwald, los rumores se extenderían por todo el mundo-la sonrisa de Francis se hizo aún más grande. Disfrutaba enormemente la cara de vergüenza que tenían los dos rubios. Les dedicó un guiño pícaro antes de irse a su habitación.
Un silencio muy incómodo se instaló entre el Rey y su Caballero que estaban tan avergonzados que no podían verse a los ojos. Estuvieron en silencio un rato más antes de escuchar un grito que provenía de las cocinas. Ambos empezaron a correr por el pasillo hasta irrumpir en la habitación. Todo estaba en penumbra, sólo había una solitaria vela encendida en un rincón de la cocina que titilaba suavemente. El rubio de ojos verdes sacó su espada y se paró protectoramente frente al monarca.
-Quítate, Arthur, yo te protegeré si alguien nos ataca-murmuró el menor y abrazó al más bajo con un brazo mientras que colocaba su espada de manera protectora frente a ambos. El Caballero estaba a punto de reclamar cuando vio un bulto en el suelo- ¿Qué es eso?
Ambos se acercaron lentamente cuando escucharon pasos. Al parecer no eran los únicos que habían escuchado el grito. Feliciano y Ludwig entraron a la habitación con sus armas en alto. Los cuatro se miraron con cierta confusión cuando el bulto se movió. El color rojo en su ropa delataba de qué ejército era.
-¡Es Anna!-exclamó Arthur al reconocerla. La chica estaba agonizando entre suaves gemidos mientras una extraña espuma salía por su boca. La Alfil se retorció un poco más antes de quedarse quieta para siempre. El Caballero tragó con dificultad al ver cómo la luz escapaba de los ojos de la mujer mientras el único castaño se daba la vuelta para no ver el cadáver. Ludwig no pudo evitar abrazarlo y Alfred se limitó a retroceder, horrorizado.
-¡¿Qué pasó?!-chilló el monarca de Rouge con el horror grabado en sus facciones mientras miraba a su Caballero en busca de respuestas. Arthur se acercó al cadáver y descubrió que la chica había comido un pastelillo que había en el horno- ¿La comida está envenenada? ¿Cómo es posible?
-Tal vez era para ti… tal vez alguien te escuchó quejarte de que tenías hambre y se nos adelantó mientras… peleábamos en el pasillo-comentó el rubio de cejas pobladas antes de reparar en los miembros del Reino Lorem- ¿Y qué estaban haciendo ustedes fuera de sus habitaciones?-el Caballero desenvainó su espada y les apuntó con ella.
-Sólo salimos a los jardines… estábamos paseando-se defendió la Torre del Reino Lorem con un gesto de molestia y el Rey azul recordó el papel que debía desempeñar así que miró a Alfred con firmeza.
-Le sugiero que no empiece a acusarnos de este horrible incidente porque ustedes son el reino anfitrión y todo lo que ocurre aquí es su culpa- las palabras de Feliciano salieron frías y directas, lo cual sorprendió a todos después de que el castaño había caído en shock al ver la muerte de la chica.
-Nosotros no mataríamos a alguien de nuestro propio reino-gruñó el rey de Rouge con el mismo tono frío y directo mientras observaba al castaño directamente a los ojos. A pesar de que era más bajo, el monarca del reino azul no retrocedió ante esa mirada acusadora- Creo que es obvio que alguien aquí intenta eliminarme y a mi ejército y no lo voy a permitir.
-Bien, entonces yo tampoco voy a permitir que se acuse a mi reino ni a mi ejército de asesinos y conspiradores. Espero que se convoque a una reunión de inmediato-el joven de ojos color chocolate se cruzó de brazos para dar por terminada la discusión y Alfred dio media vuelta para convocar a todos los presentes a una reunión de emergencia cuanto antes.
Una vez que los dos integrantes del Reino Rojo salieron de la cocina, la máscara de Feliciano se cayó en pedazos y él se desplomó. Unas lágrimas histéricas rodaban por sus mejillas. Había visto a alguien morir… realmente lo había visto con sus propios ojos. Ludwig se arrodilló al lado de su rey y no dudó en atraerlo a su pecho. Esa era una imagen mental que nunca iban a poder sacar de su cabeza. Nunca.
-Tranquilo… majestad… nadie le hará daño mientras yo esté aquí-murmuró el rubio pero eso sólo asustó más al rey. ¡Todos estaban en peligro!
Hola! Sé que me tardé mil siglos en actualizar pero me había atorado y no sabía cómo seguir con la trama.
Espero que les haya gustado y gracias por sus comentarios
Cuervi: Jejeje pobre Rusia, siempre es el malo en todas partes jaja
Flannya: Ya pronto se consolidará el GerIta, no te preocupes... igual que el UsUk. Pues sí, creo que apenas vamos a la mitad jeje
Gracias por leer y no olviden comentar, me ayuda a mantenerme motivado!
