Un silencio aplastante cayó sobre todos los presentes. El Rey Alfred había ordenado que se realizara una reunión de emergencia en el comedor principal. Todos estaban en piyama y se notaban somnolientos. Un ambiente tenso se respiraba en la habitación y no era para menos pues alguien había muerto. La alfil del Reino Rouge había muerto y los sirvientes se estaban encargando del funeral de último minuto.

Alfred estaba sumamente tenso pues, como rey, debía proteger a todos sus soldados. Se estremeció al pensar que pudo haber sido… cierto caballero rubio. Sus ojos azules, cubiertos por sus lentes, no pudieron evitar caer sobre el nombrado rubio que estaba tan tieso como una escoba y no dejaba de sujetar su espada debajo de la mesa. El monarca del Reino Rojo sacudió la cabeza para concentrarse en la reunión. Los cuatro reyes se miraban mutuamente, acusándose en silencio. Finalmente fue el rey más joven el que decidió terminar con el silencio incómodo

-Bien, es momento de que sepan por qué están aquí-comenzó el rubio de ojos azules con voz firme. Los pocos susurros se ahogaron de inmediato- Puede que ya lo sepan pero aún así quiero decirlo para que se den cuenta de la gravedad del asunto… Anna, nuestra alfil, ha muerto envenenada.

Algunos de los presentes ahogaron un gemido mientras Lars y Berwald se observaron sorprendidos. Feliciano se limitó a mirar a Alfred sin saber cómo iba a proceder el asunto. Definitivamente esto se iba a poner mal y comenzaría la guerra. Ludwig no pudo evitar mirar a su rey con cierta preocupación y tomó su mano disimuladamente por debajo de la mesa para infundirle aliento.

-Aún no sabemos quién fue el autor de este asesinato pero lo encontraremos- prosiguió el monarca de Rouge soltando un golpe contra la mesa mientras observaba a cada uno de los presentes con sospecha- Esta es una enorme deshonra contra mi reino y no pienso permitirlo de nuevo.

-¿Y cómo murió?-preguntó Lars cruzándose de brazos mientras miraba al rey más joven directo a los ojos- ¿Fue atacada? Porque si así fue, es culpa del reino por no proveer una mejor vigilancia del palacio. Varios de los miembros de los distintos reinos se encontraban vagando en la noche- Emma y Antonio miraron la mesa al mismo tiempo mientras se sonrojaban. Roderich no pudo evitar comenzar a temblar ligeramente pero la Reina Elizaveta le tomó la mano debajo de la mesa mientras fulminaba al Rey Lars. Feliciano y Ludwig evitaron mirarse rotundamente- ¿Dónde estaba la seguridad en ese momento?

-La seguridad del Palacio se encuentra en el exterior, vigilando los alrededores-contestó Alfred fulminando al rey amarillo- Nosotros les abrimos las puertas pensando que se mantendrían los tratados de paz, firmados tras la Gran Tetraguerra. Ahora nos damos cuenta que fue un error confiar en que se respetarían…

-Los tratados de paz fueron violados desde hace mucho tiempo-gruñó Berwald mientras su mirada zafiro se posaba sobre el rey anfitrión. Alfred le devolvió la mirada con genuina confusión pero firme- El Reino Rouge violó el acuerdo al mandar a un espía a nuestro reino durante la gira real.

Varios de los presentes se miraron confundidos y sorprendidos. Otros, los que ya habían oído los rumores, miraron rápidamente a Alfred para ver su reacción ante tal acusación. El rey anfitrión no pudo evitar mirar a su reina con la confusión y la sorpresa brillando en el rostro. Yao también estaba sorprendido pero reaccionó más rápido que su rey y tomó la palabra.

-Me temo que hay un malentendido, Rey Berwald-dijo la reina roja con una débil sonrisa. Todos contuvieron el aliento ante las palabras ajenas. El ambiente en el comedor se volvía más y más tenso a cada minuto- El Reino Rouge tiene un código de honor que no rompería por nada. Así que debe ser una broma pues nosotros nunca enviaríamos a un espía a ningún reino.

-Pues le aseguro que no es un malentendido-dijo la Reina Tino con una de sus clásicas sonrisas pero ésta era fría y tensa. Ambas reinas se fulminaron con la mirada- Un espía vestido con las ropas reales de Rouge nos siguió durante la Gira Real hasta que nuestro caballero lo capturó. Ese es un ataque indirecto a nuestro reino y viola el tratado.

-Pues si hablamos de violar el tratado…-comenzó Alfred que comenzaba a molestarse y el estómago de Arthur se encogió al verlo sacar chispas por sus hermosos ojos azules- ¡El día de mi coronación, un hombre vestido con las ropas reales de Zelenyy me lanzó una daga para asesinarme y no era cualquier daga, era una de las dagas especiales de la reina Tino!

Un silencio absoluto reinó en el comedor. Nadie se atrevía ni a respirar. Las cartas estaban sobre la mesa y esa había sido una acusación directa contra la reina Tino y por ende contra el reino Zelenyy. Feliciano intercambió una mirada con el Rey Lars. A pesar de la existencia de la alianza Burakku, Feliciano no había hablado nunca con el Rey de Giallo.

-Esa es una acusación muy grave-Berwald fue el primero en romper el silencio mientras miraba a Alfred de manera intimidante pero el más joven ni siquiera parpadeó y le mantuvo la mirada.

-¿Desea ver pruebas, Rey Berwald?-preguntó la Reina Yao mientras lo miraba con desconfianza. El pelinegro le pidió a uno de los mayordomos que trajera la daga que se encontraba en el salón de las armaduras. El silencio aún permanecía en la habitación cuando de pronto regresó el mayordomo con las manos vacías- ¿Qué ocurre? ¿Dónde está la daga?

-Ha desaparecido, majestad- indicó el hombre con voz temblorosa. Todos los ojos estaban puestos sobre él- Alguien rompió el candado de la reja y la tomó- otros mayordomos confirmaron la historia con la cabeza y uno de ellos le mostró a la reina el candado destrozado.

-Vaya… qué conveniente-dijo Berwald con una muy tenue sonrisa burlona en los labios. Los dos reyes de Rouge se miraron sin saber qué decir. Era obvio que alguien la había robado para eliminar la evidencia y hacerlos quedar mal- ¿Entonces la daga era sólo una ilusión o es una metáfora?

-¡No es una ilusión, eso fue real!-exclamó Alfred y todo el ejército de Rouge lo confirmó pero eso no borró la sonrisa burlona de la boca del rey verde. Justo en ese momento, Alfred se levantó y tomó la muñeca de Arthur. El caballero se sonrojó de golpe cuando el rey lo jaló para llevarlo frente a Berwald- ¿Ve esta cortada que tiene mi caballero en la palma? ¡Esa cortada se la hizo al salvarme la vida! ¡Sujetó el filo del arma que el hombre me lanzó!

-¡Eso no prueba nada!-dijo el Rey mirando con desprecio la mano de Arthur, lo que hizo que Alfred volviera a echar chispas por los ojos- Ese corte se lo pudo hacer en cualquier entrenamiento, todos estamos llenos de cortes y cicatrices.

-¡¿Cómo se atreve a menospreciar el acto que hizo Arthur para salvarme la vida?!-exclamó el menor completamente furioso. El sonrojo del caballero se volvió aún más escandaloso al escuchar al rey pronunciar su nombre. Eso no pasó desapercibido por la reina Tino que no pudo evitar sonreír divertido. Así que el mismisísimo rey de Rouge tenía sentimientos prohibidos por su caballero… y eran recíprocos- Todos sabemos lo que pasó, es momento de que lo acepten de una vez.

-No pienso aceptar nada que no se pueda probar-dijo Berwald aún con su sonrisa burlona en los labios- Este no es el momento ni el lugar para esto, espero que se reúnan todas las pruebas y nos veremos en tierra neutral en dos días.

El rey de Zelenyy se levantó de la mesa y el ejército lo imitó para dirigirse a sus habitaciones. Estaba a punto de amanecer y todos estaban cansados e irritados. El reino Giallo fue el segundo en marcharse a sus habitaciones seguido por el reino Lorem. Sólo el reino Rouge se quedó en el comedor. Alfred respiraba entrecortadamente, completamente furioso al igual que la reina, no podía creer que alguien les hubiera robado la daga. ¡Eso estaba planeado!

-Hay que encontrar la daga cuanto antes-ordenó la reina mirando a sus sirvientes que asintieron- Registren cada habitación vacía, los terrenos y los salones. Tendremos que exigir que los invitados muestren su equipaje antes de irse. ¡No se puede haber perdido!-los sirvientes salieron del comedor y la mirada de la reina cayó sobre su rey- Creo que ya puede soltar a su caballero, majestad.

Fue justo en ese momento que Alfred se dio cuenta que seguía sujetando la muñeca de Arthur con fuerza. El rubio de ojos verdes no se había dado cuenta tampoco y ambos se sonrojaron escandalosamente cuando se separaron. Los dos rubios regresaron a la mesa y un nuevo silencio cayó sobre ellos.

-… Debemos encontrar un nuevo alfil-dijo finalmente la reina. Por la agitación de la pelea se habían olvidado de que ahora tenían una baja en su ejército. Todos miraron la mesa en un silencio solemne. Era una total deshonra haber perdido a un miembro del ejército sin haber estado en batalla- El día de mañana, en cuanto los invitados se retiren, pediré que envíen al mejor alumno de la Academia de Alfiles.

-Sí, está bien-dijo el monarca con un suspiro antes de mirar a su ejército- Bien, debemos irnos e intentar dormir. Se levanta la sesión- Todos se pusieron de pie al mismo tiempo y desfilaron a sus habitaciones en completo silencio. Los ojos azules de Alfred no pudieron evitar seguir a su caballero hasta que éste entró a su habitación. Justo en ese momento, su mirada se topó con la de la reina.

-A pesar de todo, me alegra darme cuenta que se lleva mejor con su caballero-comentó Yao con una débil sonrisa cómplice. El monarca de Rouge se sonrojó de golpe y desvió la mirada, delatándose de inmediato- No sabía que valoraba tanto el hecho de que Arthur le haya salvado la vida, creí que le había molestado que el "débil caballerito" lo hiciera.

-Aún me molesta-comentó el rey mientras se quitaba los zapatos para no mirar a la reina- Pero al fin y al cabo, inepto o no, me salvó la vida y estoy agradecido… a regañadientes, contra mi voluntad y de mala gana-ambos se acostaron en camas separadas. Se desearon buenas noches y Yao apagó las velas. Alfred se quedó despierto un rato, incapaz de dormir por cierto rubio de ojos verdes que no dejaba de aparecer en su mente.


Ehm... hola? Ehm... lo siento, sé que me tardé más de 2 meses en actualizar pero es que he tenido tanto trabajo que lo único que hago todos los días es trabajar, comer y dormir.

Espero que les haya gustado y gracias por sus comentarios

Chiara: Tendrás que esperar un poco más para el beso. Mientras te dejo un poco de Usuk jeje

Cuervi: Jeje todos tienen algo contra todos. La guerra está cada vez más cerca

Gracias por leer y no olviden comentar.