Capítulo 27.

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

Nota de autor: Por fin traemos capítulo nuevo. Una disculpa por la tardanza, ahora si nos pasamos de tiempo demasiado, espero no vuelva a pasar, porque beta ha estado muy bloqueada y no quería hacer nada de nada, échenle porras a beta para que no se deprima y salga del bloqueo que trae.

En cuanto a la historia, por fin veremos qué cosas pasaron con las demás mientras mis niñas DiaMaru andaban de luna de miel.

Gracias por sus reviews, los apreciamos mucho y gracias por tomarse el tiempo de leer y recomendar la historia. Mi corazón salta de felicidad cuando veo alguna mención de OMS en los grupos de Facebook, en serio muchas gracias por eso.

Mag Max Kuv Bigotes: Lamento la espera, que en este caso ha sido toda culpa mía. Espero ponerme al corriente de mis labores como beta de esta historia y con mi fic de Deber de familia.


—¿Estás segura que llegarás a tiempo Chika-chan? —preguntó Ruby preocupada frunciendo do el ceño.

—Claro que si Ruby-chan, confía en mí, tengo todo calculado —explicó con suficiencia—, el recital de Riko es a medio día y antes de que me veas feo, ya pedí permiso a la directora para acompañarla y me lo otorgó, mira —le mostró un oficio que corroboraba sus palabras—, no tienes nada de qué preocuparte Ruby-chan, estaré de regreso antes de las 3 y te acompañaré para la junta con los jefes de los clubes.

—No lo sé… en verdad quisiera que estuvieras conmigo y así como lo dices, siento que no te va a dar tiempo Chika-chan —Ruby quería creerle pero siendo realistas, todo su plan sonaba demasiado apretado para poder cumplirse.

—Yo lo sé Ruby-chan, creeme que mi mayor deseo es estar contigo y así será, no hay nada que me pueda impedir estar contigo ese día, sé lo atemorizante que pueden ser los representantes cuando se habla de presupuesto para sus clubes —Chika la abrazó para infundirle confianza a su tensa novia.

—Confiaré en ti, pero no me vayas a decepcionar —advirtió la chica relajándose en los brazos de su novia queriendo creer que en verdad todo iba a ir bien—, estos días han sido algo duros para nosotras y en verdad quiero creerte. Quiero que todo esté bien entre nosotras.

—Lo se Ruby-chan, no ha sido fácil, entre el castigo que tengo que pagar, el trabajo rezagado del consejo y que Kanan-sensei no fue muy benévola dejandome ir a visitarte en su casa —suspiró con pesar—, esta semana casi no nos hemos visto.

—Sí, es cierto, pero también algo tiene que ver Sakurauchi-san, siento que en estos días has estado menos disponible para mí que antes —reclamó un poco de lo que su corazón venía guardando en los últimos días y esperó la reacción de Chika.

—Eso no es verdad Ruby-chan, es sólo que hemos estado más ocupadas que antes —se defendió Chika restándole importancia aunque sabía que Ruby tenía la razón.

Ruby se tomó un momento para considerar lo que Chika decía y decidió dejarlo pasar una vez más. Su relación se sentía cada vez más tensa y frágil y no quería forzarla demasiado, el hilo del que pedían estaba a nada de romperse por lo que por ahora confiaría en las palabras de Chika sólo una vez más.

—Esta bien Chika-chan, dejemos las discusiones para otro día —dijo buscando su abrazo.

Chika sonrió ampliamente aprisionando a Ruby entre sus brazos para mostrarle su amor.

—Todo estará bien, ya lo verás —le dió un beso en la mejilla en agradecimiento pero Ruby esperaba algo más que solo un beso aunque prefirió seguir callando, aún había algo que no le permitía estar en paz.

Chika sabía que el reclamo de Ruby era más que justificado, pero prefería no verlo pues no quería hacerle daño. En la última semana apenas se habían visto. Era cierto que la misma chica le había pedido que no acudiera a casa de Kanan por respeto a la profesora y para no incomodarla, pero ella lo había tomado demasiado literal al grado en el que ni le contestaba los mensajes por las tardes, no porque no quisiera, sino porque andaba distraída… distraída con otra persona.

Acudía a casa de Riko en cuanto veía que su amiga regresaba de sus ensayos y se quedaba hasta después de la cena, ya que la familia de Riko era muy amable y siempre le invitaban a quedarse. Gracias a esas atenciones, había notado que el ánimo de Riko había mejorado considerablemente, estaba muy entusiasmada con su competencia y eso la hacía muy feliz, tanto que se había olvidado de todo lo demás, incluida su novia.

La problemática actual radicaba en el hecho de que la competencia de Riko tendría lugar el mismo día que la junta para asignar los presupuestos a los clubes y Chika tenía la responsabilidad de estar ahí, pero no pudo negarse a la petición de Riko de acompañarla, no después de todo lo malo que estaba pasando su amiga. Por algún golpe de suerte, la directora le había otorgado el permiso para acompañar a Riko a la competencia, aunque no entendía ni como lo había hecho, había ido con todo el propósito de pelear con uñas y dientes pues estaba segura que la directora le negaría el permiso en cuanto lo pidiera pero no fue así. El verdadero problema vino a la hora de informar a Ruby, la chica no lo tomó muy bien.

Todo debido a que el tiempo quedaba muy comprometido, la competencia de Riko tendría lugar en Numazu a la 1:00 pm y la junta con los clubes era a las 4:00, contando con el tiempo para transportarse, todo quedaba demasiado justo, pero Chika estaba determinada a no decepcionar a ninguna de ellas. Se partiría en dos si era necesario para acudir a ambos lugares.


Cuando la directora le había informado que tener a O'hara Mari como estudiante en la escuela era muy benéfico para todos, Kanan no estaba segura a lo que se refería, pero durante la semana le fue quedando bastante claro lo que quiso decir.

El grupo O'hara además de hacer una generosa donación a los fondos de la escuela cuyo monto era importante y probablemente alcanzaría para resolver varios, si no es que la mayoría de los problemas económicos que estaba atravesando la institución para tener solvencia.

Además de eso, empezó a llegar nuevo equipo para los diferentes equipos escolares, pero ninguno se benefició tanto como el de natación. Llegaron nuevos uniformes personalizados para cada una de las integrantes, equipo nuevo para entrenar, no sólo para la alberca sino también para hacer entrenamiento en tierra, equipos que se comparaban a los que se utilizaban a nivel universitario. Le fue informado a Kanan que como parte del patrocinio, todos los gastos referentes a la próxima competencia del equipo también correrían a cargo del grupo O'hara.

Todas esas donaciones lo único que le dejaron en claro a Kanan era que el padre de Mari estaría sobre ellos y esta solo era una forma de mostrar el alcance que su dinero podía tener, o al menos eso pudo interpretar. No encontraba otra explicación lógica a tal despliegue monetario. Era un fuerte recordatorio de la realidad que rodeaba a Mari y ahora la alcanzaba a ella.

Cerca de la hora de la salida, antes del entrenamiento vespertino, Kanan se encontraba acomodando el último cargamento que habían recibido de parte del grupo O'hara cuando escuchó que tocaron a la puerta. Estando tan ocupada, no acudió a abrir, solo habló fuerte para ser escuchada por el visitante.

—Adelante —se incorporó luego de acomodar una caja que tenía entre las manos y vio a la chica que estaba entrando.

—Buenas tardes sensei, necesito hablar con usted —era Riko Sakurauchi que, como en los últimos días, vivía con una expresión sombría en su rostro.

—Dime Sakurauchi-san, ¿qué pasa ahora? —inquirió Kanan preocupada dándole su atención a la chica.

Casi toda la semana tuvo que organizar horarios especiales para que Riko y You no se encontraran. Era algo bastante molesto que ya empezaba a alterar la estabilidad de su equipo pero siendo Riko parte del equipo que iría a la competencia y estando al tanto de sus problemas personales con You, tenía que hacer lo que estuviera a su alcance para ayudar a ambas estudiantes, sin embargo todo tenía un límite.

—Sensei, vengo a solicitar permiso para ausentarme de los entrenamientos hasta el día jueves —explicó Riko con simpleza y eso mosqueó a Kanan.

—¿No vendrás a entrenar? ¿Se puede saber por qué? —la petición de la chica la tomaba con la guardia abajo pues pensó que ya habían solucionado la mayoría de los problemas por cruzar horarios con You.

—Es por mi competencia de piano —le mostró el oficio que había sido emitido por la dirección en donde se detallaban los horarios del evento al que asistiría—, mi competencia es el jueves y debo concentrarme en ella.

Kanan tomó el documento y lo examinó para verificar que todo estuviera en regla. Para su mala suerte era así y no podía decirle que no a la chica.

—Me parece bien Sakurauchi-san, aunque no está de más recordarte que nuestra competencia es la próxima semana, así que si te ausentas esta semana, entenderás que tendrás bastante que recuperar a tu regreso.

—Lo entiendo sensei y no tengo ningún problema, siempre y cuando mi entrenamiento no sea al mismo tiempo que el de You —explicó Riko tajantemente manteniendo su postura en contra de cruzarse con su exnovia.

—Umm… dejame ver si entendí bien, ¿vienes a solicitar un permiso especial para ausentarte del entrenamiento al equipo al que perteneces y que encima tienen también una importante competencia la próxima semana y me estás condicionando para no entrenar con una de tus compañeras que además es la capitana del equipo? —Kanan había sido muy paciente con el tema, pero la petición era en este caso, ridícula.

—Bueno… si… es que, si lo dice de esa forma, suena bastante… mal —estuvo de acuerdo Riko, que flaqueó cuando escuchó de boca de su sensei lo que estaba solicitando.

—Inicialmente estuve de acuerdo con acomodar tus horarios para que no chocaran con los de las capitanas —explicó Kanan con tranquilidad luego de agarrarse el puente de la nariz—, pero si ahora tambien me dices que te ausentaras una semana, creo que lo menos que puedes hacer es corresponder con el equipo y entrenar con todas tus fuerzas cuando vuelvas, y eso incluye retirar los horarios especiales; dicho de otro modo, te necesitaré entrenando en los dos horarios y eso no es negociable —se cruzó de brazos dejando firme su postura.

Riko se tomó un momento para reflexionar el argumento de Kanan. Su profesora estaba en lo correcto y lo sabía pero no quería doblegar su orgullo, hacerlo significaría no sólo compartir su tiempo con You, cosa que ya de por sí se le hacía insoportable, pero hacerlo también con Mari hacía que se le revolvieran las entrañas de sólo pensarlo.

—No lo sé sensei… en serio entiendo lo que me dice, pero es que no puedo… no podría… —la voz de Riko empezaba a quebrarse.

—Sé que no lo estás pasando bien, lo sé y trato de hacer lo que está a mi alcance por hacer las cosas más llevaderas para todas, pero si te vas a ausentar todo este tiempo, no me quedan muchas opciones —explicó Kanan tratando de ser empática con su alumna y poniendo una mano sobre su hombro.

—Es que si le digo que si y cuando vuelva me toca trabajar con You-chan o con O'hara-san… en verdad no sé si podré tolerarlo —suspiró a un paso de ceder.

—Lo siento Sakurauchi-san, esa es mi condición y no puedo ceder más en esta ocasión —concluyó Kanan cruzándose de brazos dejando las cartas sobre la mesa para que la chica tomara la decisión.

Después de un largo rato de silencio, Riko por fin se aventuró a hablar una vez deliberó consigo misma.

—Esta bien sensei, pero desde ya le digo que nada de esto va a salir bien, ni yo las aguanto y estoy segura que ellas lo hacen menos, en particular su "atleta estrella" O'hara-san —pronuncio el nombre con desprecio—, pero como bien dijo antes, no estoy en posición de pedir más favores y desde ya me disculpo si hago o digo alguna grosería a alguna de ellas dos.

—No esperaba menos de ti Sakurauchi-san —suspiró Kanan aliviada—, me alegra que dentro de toda esta locura, alguien conserve el sentido común. Informame de los resultados de tu competencia.

—Claro que sí sensei —Riko no estaba muy conforme con las condiciones que Kanan le había impuesto pero al menos contaba con su permiso para ausentarse los días que necesitaba, ya vería después cómo lidiar con lo demás.

Riko se dirigía hacia la puerta cuando ésta se abrió abruptamente casi pegándole en la cara.

—Ka-nan~ —Mari quedó completamente atónita ante la presencia de la chica, ya que a esa hora usualmente su profesora se encontraba sola y no esperaba encontrar a nadie, mucho menos a Riko.

Riko sintió una repulsión venir de su interior que apenas y pudo contener.

—Déjame pasar —sentenció apenas conteniéndose.

Una cosa era tener que ver a Mari en las clases todos los días y otra muy diferente era encontrarla en los pasillos u otros lugares en donde no se podía preparar mentalmente para ello.

—Of course my dear… —Mari se recompuso rápidamente de la impresión, y es que no es que le sorprendiera que fuera Riko con quien se encontró, fue el hecho de haber sido descubierta llamando a Kanan tan informalmente, esos eran pequeños errores que no se debían permitir.

Se hizo a un lado y dejó pasar a Riko quien le dedicó una mirada severa al pasar a su lado.

—El hecho de que Matsuura-sensei sea tan amable con todos no te da derecho a faltarle el respeto como a todas las personas que te han brindado su apoyo O'hara-san y mucho menos siendo capitana del equipo —las palabras de Riko iban especialmente afiladas, solo que no sabía el impacto que tendrían no en Mari, sino en Kanan.

Mari había esperado algún comentario al respecto pero Riko tenía una mente bastante filosa para ese tipo de detalles y por supuesto que no lo iba a dejar pasar. Quiso responder pero Kanan le dedicó una mirada que le dejó en claro que lo mejor era dejarla pasar sin crear mayor conflicto.

—Sure Riko-chan… —dijo finalmente dándole la razón.

La pianista salió indignada de la oficina, dejando a Kanan y Mari a solas, prácticamente azotando la puerta.

—Alguien anda sensible —bromeó Mari colocando el seguro para evitar interrupciones.

—No es gracioso Mari —espetó Kanan molesta aún sentada detrás del escritorio.

—¡Oh vamos! La chica está resentida, ya se le pasará cuando perdone a You-chan —Mari se fue a parar frente a Kanan que estaba con la mirada perdida solo viendo las cajas en la oficina.

—No podemos hacer esto Mari, es demasiado peligroso. ¡Casi nos descubren! —se apartó cuando Mari quiso abrazarla y fue a sentarse en la silla detrás de su escritorio para poner distancia.

—¿Nos descubren? —preguntó con una ceja levantada poniendo las manos con fuerza sobre el escritorio—. Pero si no estábamos haciendo nada, apenas y llegué cuando estaba esa bruja aquí.

—No le digas así —la reprendió—, sabes a lo que me refiero, ella pudo llegar cuando tú y yo bueno… —Kanan se sonrojó al recordar lo que estas visitas de Mari significaban—, sólo… no quiero hacerlo más, no aquí.

Mari enojada fue hasta donde Kanan y tomó con ambas manos su rostro plantando un apasionado beso sobre sus labios. Con agilidad se sentó sobre sus piernas y dejó que sus manos empezaran a repartir caricias a su estresada "amiga".

—Pero Kanan~, no puedes decir que no cuando me besas de esa forma —le dijo al oído con voz suave y seductora haciendo que se erizara la piel de su sensei.

Mari era como su marca de droga personal para Kanan. Toda resolución que se hiciera al respecto, terminaba diluyéndose en cuanto tenía al alcance los labios de la rubia y esa debilidad la explotaba muy bien la chica.

Mari se dio cuenta de que Kanan disponía todos los días de un tiempo antes de iniciar el entrenamiento y prácticamente toda la semana se las había arreglado para escapar antes de que la última clase terminara y escabullirse en la oficina de Kanan sin ser vista.

Poco a poco los besos habían ido subiendo de tono, al grado en que les costaba trabajo contenerse y no llegar a más. La visita de Riko había sido oportuna e inoportuna a la vez. Sirvió para recordarles la delicada posición en la que estaban y lo fácil que sería romper esa pequeña burbuja de felicidad que las rodeaba y que poco las protegería si eran descubiertas.

—Mari… espera —dijo Kanan casi suplicante frenandola al poner sus manos en sus hombros.

—No quieres que pare Kanan~ —Mari arremetió con más ahínco sobre sus labios mordiéndolos para después seguir su camino hasta el sensible cuello de la entrenadora sin que realmente sirvieran sus vanos intentos de apartarla.

—Yo… creo que… —aun con el grado de excitación que sentía, algo en el fondo de su mente le recordó la razón por la que tenían que parar—. ¡Es suficiente! —sentenció apartando a la rubia de su regazo de forma un tanto abrupta.

—¿No lo estabas disfrutando? —preguntó Mari haciendo una expresión de gatito triste intentando conmover a Kanan.

—No es que no me guste, porque sabes que lo hago y mucho —se puso de pie—, pero no podemos hacerlo aquí, no como están las cosas.

—Pero Riko no vió nada, todo esta bien —Mari trató de abrazarla nuevamente pero Kanan no lo permitió.

—Imaginemos que no fuera Riko y que la que hubiera estado aquí fuera la directora. ¿Crees que no sospecharía si te escuchara llamándome por mi nombre? —suspiró—. Además, no sólo es ella Mari, mira todo lo que tu padre ha mandado —señaló las cajas apiladas que llenaban la pequeña oficina y que la estaban asfixiando literalmente—, está en todos lados, tenemos que ser más cuidadosas.

—Eso quiere decir que no quieres que paremos del todo~ —señaló Mari en tono seductor sujetándola por el cuello de su sudadera.

Kanan tomó a Mari por las caderas y la acercó a su cuerpo besándola nuevamente. Mari sabía las reacciones que su voz provocaba en Kanan, eso era parte de su encanto y amaba hacerlo solo para sacar a la mayor de balance.

—No, no quiero parar, pero tampoco quiero ponernos en más riesgo —habló de nuevo cuando se separaron.

—Entonces busquemos otro lugar —propuso Mari aún abrazándola, ninguna estaba dispuesta a renunciar a lo que tenían.

—Otro lugar fuera de aquí también es sospechoso —dijo correspondiendo el abrazo de Mari—, tenemos que ser cuidadosas Mari, muy cuidadosas, no quiero que a causa de esto, lo que sea que tenemos —explicó al ver la sonrisa pícara en la cara de la rubia—, tu padre lo tome como motivo para precipitar tu matrimonio.

—Entonces, ¿qué sugieres darling? —se le quedó viendo esperando una respuesta.

—No lo sé Mari, déjame pensar en algo, la competencia está a la vuelta de la esquina y ahora mismo no puedo pensar en nada más —Kanan estaba agobiada por todos los problemas que tenía sobre ella.

Mari hizo un puchero tan lindo, que hizo que el corazón de Kanan saltar de felicidad, esa niña de algún modo hacía que todo su agobio pareciera nada cuando podía contemplar esos hermosos ojos amarillos y sus gestos tan expresivos.

—Bueno, dejemoslo por esta semana, seré cuidadosa y no vendré a visitarte más, pero promete que llegaremos a un acuerdo, quiero… ¡No! Necesito estar contigo, mi cuerpo me lo pide —concedió la joven alumna quien no podía ver a su hermosa sensei sufriendo de esa manera, aunque eso no impidió que se acercara para besarla de nuevo y enfatizar sus últimas palabras.

—Guardemos un poco de distancia Mari —la voz de Kanan estaba bastante afectada nuevamente luego del beso—, por favor.

Mari depositó un rápido beso en su mejilla aceptando la tregua que estaba prácticamente implorando Kanan, quien la abrazó en agradecimiento.

—Por cierto, Riko tendrá un recital el jueves y no se estará presentando a entrenar, tendremos que ajustarnos esta semana sin ella —explicó regresando a su modo serio de entrenadora.

—Oh… ¿recital de piano? —Mari se quedó pensando—. Preguntaré a You si sabe sobre eso, hasta ahora no recuerdo que haya mencionado nada al respecto.

—No alborotes a You con eso, ahorita lo que menos necesita son más distracciones —la jalo de las orejas para que no cometiera una imprudencia.

—I know! No haré nada malo —se defendió—, sólo estoy tratando de cumplir mi promesa y ayudarla a recuperar a Riko.

El ruido en el exterior empezó a incrementarse cuando las primeras chicas comenzaron a llegar indicando que era hora de iniciar el entrenamiento y su tiempo en privado se había terminado. Kanan tomó a Mari por la cintura y plantó un último beso en sus labios.

—¡Es hora de entrenar! —le dió la orden al separarse.

—Yes! —Mari amaba esos arrebatos de Kanan y sabía que para ella también era insoportable tener que contenerse, pero ya pensarían una forma más segura de seguir teniendo sus "encuentros furtivos", tan pronto como pasara la competencia.


Para You los días eran largos y tediosos, en general nada le daba felicidad. Incluso estar en el agua empezaba a tornarse monótono. Si no fuera porque Mari constantemente le recordaba que su meta era recuperar a Riko, definitivamente hubiera perdido todo lo que tenía, olvidándose incluso del agua que era su otra gran pasión.

Se estaba adaptando a su trabajo extra en el consejo estudiantil, aunque no dejaba de ser la cosa más aburrida de su día, al menos se dió cuenta que había bastante más que solo papeleo, como lo había considerado previamente.

La tensión que sentía inicialmente fue disminuyendo con el paso de los días, incluso la presidenta Kurosawa empezaba a mostrar otro lado de su personalidad cuando estaba con ella. Se relajaba un poco y dejaba ver lo tímida que podía ser, contrario a lo que su papel en el consejo requería. Era en cierto modo gracioso su comportamiento tan dispar y le parecía una lástima que una persona tan linda como ella estuviera con esa versión de su vieja amiga. Si fuera como la Chika que había conocido de toda la vida, sin duda ellas dos harían una bonita pareja, pero está nueva Chika no.

Como todos los días llegó a toda velocidad a la alberca para tratar de hablar con Riko a pesar de la recomendación de Mari de dejar de insistir para darle tiempo a la chica de que pensara las cosas, pero dentro de todas las cualidades que poseía You, la paciencia no estaba entre ellas. Así que, como cada día, trataba de por lo menos verla e intentar cruzar una palabra con ella.

Llegó a toda velocidad a la piscina buscando a Riko con la mirada pero en su lugar se topó con Chika de frente quien ya se retiraba del área.

—No está aquí —le informó en tono altanero y despectivo.

—¿Qué quieres decir? —preguntó You molesta—. Es el entrenamiento, debería estar aquí.

—Hoy no está aquí y probablemente no la veas en toda la semana —le dijo en un cierto tono burlón o así lo sintió You.

—¿A qué te refieres? —apretó los puños conteniéndose de no hacer una escena.

—Mira, te lo voy a decir únicamente porque quiero que estés consciente, si la amas tanto como dices amarla —dijo estas palabras en tono irónico haciendo que You frunciera el ceño y estuviera a nada de irse sobre ella—. Riko necesita estar tranquila y concentrada estos días, tiene una competencia de piano en ésta semana y de verdad, con toda la "porquería" por la que la has hecho pasar, lo mejor que puedes hacer por ella ahora es dejarla tranquila para que se concentre en lo que debe —suspiró—. Y no, no necesitará de tu compañía para ese día, ya me he encargado yo de arreglar todo para darle el apoyo que le hace falta de alguien que realmente la quiere y aprecia, no de traidoras desleales como tú.

—Eres una… —un nudo se había formado en la garganta de You y se mordió los labios para no contestarle.

Recordaba que Riko había dicho algo de ese concurso pero hasta ahora se enteraba que estaba ya tan próximo, la petición de Chika después de todo no era tan mala, simplemente necesitaba paz y ella no se la podía dar, aunque le doliera con todo el corazón admitirlo.

—Estoy siendo simplemente una buena amiga para Riko —lo simplificó Chika para no hacerla enojar más pues vio cómo apretaba los puños—, ahora si me disculpas, me retiro.

Se fue, dejando a You trabada de coraje y sin decirle una palabra más. La chica tenía muchas cosas en la mente como para desperdiciar sus energías peleando con Chika. Llegó a los vestidores y prácticamente azotó su maleta contra la pared reflejando lo frustrada que se sentía y desquitando su rabia contra lo que tenía enfrente. Estuvo a punto de ponerse a llorar cuando la voz de Mari la distrajo.

—You-chan, ¿estás aquí? —preguntó Mari desde afuera—. Tengo que decirte algo.

—¿Y ahora qué? —respondió molesta desde el vestidor y Mari supo que algo malo le había pasado.

—Es sobre Riko —informó la rubia en cuanto la vio.

—Si es sobre el recital, ya estoy enterada —contestó de mala gana mientras sacaba la ropa de su maleta aún con furia.

—Oh sweetheart… ¿quién te lo dijo? —preguntó Mari mientras se sentaba a su lado.

—Chika —le contestó a secas limpiándose las lágrimas de sus ojos.

—¡Oh bueno! ¿Qué vamos hacer entonces? —la detuvo agarrando sus manos que estaban húmedas por sus lágrimas.

You se desplomó a su lado recargando su cabeza en su hombro.

—No lo sé Mari, yo soy la que debería estar apoyándola en este momento, no esa... aprovechada de Chika, que seguramente tomará esta oportunidad para terminar de robarla de mi lado —su voz sonó toda triste.

Mari pasó su brazo alrededor del cuello, sobre los hombros, y la acercó a su cuerpo para un abrazo.

—Vamos a solucionarlo You-chan, no vamos a dejar que esa pequeña rata naranja se lleve a tu chica —sentenció decidida.

—Me escaparé Mari, me escaparé de la escuela y alcanzaré a Riko en el recital, tienes que ayudarme a hacer eso —suplicó You separándose de Mari y agarrando sus manos con desesperación.

—You-chan… —dudó Mari, no le gustaba ver a su amiga así.

—Si no me equivoco es este jueves, probablemente será en horario escolar —recordó You, pues Riko le había hablado de él y lo importante que era para ella antes de que se separaran—. ¡Por favor Mari!

—You-chan —la sujetó con fuerza para hacerla entrar en razón—, no está de más decirte que estoy a un reporte de que me expulsen definitivamente de la escuela y tú también, por desgracia, así que no puedes ponerte en riesgo de esa manera —You soltó a Mari y se deshizo de su agarre levantándose aún con la desesperanza—. Aún si logras salir, estoy segura que la directora se enterara y no hay duda que en esta ocasión no se tentará el corazón para suspenderte del equipo, tenemos que hacer algo mejor que eso.

—Pero entonces… ¡¿Qué hago?! —preguntó la chica exaltada casi gritando—. No la quiero perder Mari y estoy segura que Chika se va a aprovechar, es lo que ella ha estado haciendo desde que no estoy con Riko. ¡Por favor, ayudame! —terminó suplicando.

Mari la abrazó y dio le suaves caricias en su cabeza tratando de calmarla mientras pensaba una solución, pero ella también estaba atada de manos para hacer algo que le diera razones a la directora para correrla aún con todo lo que su papá ya había pagado por su falta anterior.

—Déjame pensar en algo, tiene que haber algo que podamos hacer sin buscarnos un problema mayor —sentenció la rubia decidida, pues haría lo que fuera por resarcir su error con You.

—Eso espero Mari-chan, mis esperanzas empiezan a desvanecerse conforme avanzan los días y por ahora, eso es lo único que me queda —se sentó de nuevo poniendo su cara entre sus manos.

—Well, siempre queda la opción de hacerme tu novia falsa para que Riko muera de celos… —propuso en tono bromista para ver si con eso lograba hacerla salir de su nube negra.

—¡Eso no! —dijo tajante aunque lo pensó un poco—. Bueno… la idea no es mala, solo que los celos fueron el inicio del problema y dudo mucho que lo puedan resolver ahora.

—Sólo era una idea —Mari bajó los hombros derrotada—, vamos a pensar en algo más. Pero por ahora te reto a una carrera para que despejes tu mente —pico sus costillas para animarla.

—Eso suena bastante bien —se retorció alejándose de Mari que ya sabía de su punto débil con las cosquillas.


Las palabras de Dia aun resonaban en su cabeza, como si fueran parte de una pesadilla de la cual no pudiera despertar. Se negaba a aceptar la decisión de su profesora, tenía que haber un error, algo que pudiera hacer para arreglar este problema en el que la misma Dia las había metido.

Mentalmente repasaba todas las cosas que habían vivido, las emociones que había vivido, los recuerdos de sus momentos juntas y todo lo que habían compartido, todas esas sensaciones que hasta ese entonces desconocía y que Dia le había enseñado, todo eso ahora se habían escapado de sus manos sin que tuviera control sobre ello y dolía, dolía demasiado. Había sido tenerlo todo y derrocharlo para, después, quedarse sin nada y sufrir por ello.

Hanamaru prácticamente no durmió después de la llamada de Dia, todo era demasiado doloroso para poder conciliar el sueño, su llanto no la había dejado y su cuerpo no le permitió tener un poco de paz pues aún podía sentir las manos de su sensei recorriendo su piel y la angustia de saber que le había dicho que no podían volver a estar juntas. Tomó la decisión de hablar las cosas cara a cara y arreglar esto de una vez por todas, no iba a permitir que solo la dejara así, con una llamada telefónica. Conocía el horario de Dia a la perfección, y sabía que siempre llegaba temprano a la escuela para prepararse para sus clases, pero para su mala suerte ese día no fue así. Dia no estaba por ningún lado.

Aún así no se dió por vencida y esperó a que llegara la hora de su clase de literatura, estaba consciente de que no podía hablar directamente con ella pero al menos podría verla y algo podría decirle con su mirada. Sentía que si no hacía nada entonces todo sería verdad y la idea de perderla definitivamente era muy dolorosa para soportarla.

La esperada clase llegó y Hanamaru no podía creer lo distante que estaba Dia con ella. Una cosa es que la situación se hubiera puesto tensa entre las dos pero esto era diferente. La profesora prácticamente la ignoró durante toda la clase, ni una mirada le dirigió y ni siquiera dió opción a ello. Llegó, puso una lectura y dejó como actividad hacer un resumen por el resto de la clase. Hanamaru trató de hacerlo a toda velocidad para poder ser la primera en terminar, pero Dia se ausentó durante casi toda la hora y sólo envió a una alumna a recoger las actividades. La oportunidad se había perdido estrepitosamente.

Llegó al club de literatura decidida a hablar con su profesora, no iba a tomar un no por respuesta, pero sus ilusiones se fueron abajo cuando les informaron que por el momento el club de literatura estaba suspendido hasta nuevo aviso. No hubieron más explicaciones aunque corría el rumor de que la profesora Kurosawa había renunciado a ser la tutora del club aunque aún no era algo oficial. Eso fue un golpe brutal hacia Hanamaru.

No había pasado desapercibido para Yoshiko el humor extraño de su amiga, era una mezcla de tristeza, melancolía y desesperación que no iba para nada con el humor tranquilo y feliz de siempre y eso le preocupó, ni siquiera le había reclamado o dicho nada de su "regalo".

—¡Zuramaru! —no pudo soportarlo más y la abordó cuando estuvieron a solas luego de dejar el club de literatura—. ¿Pasó algo entre ustedes dos, no es verdad?

—No ~zura, no pasó nada —negó inmediatamente Hanamaru tratando de evadirla.

Ya había considerado previamente que en algún momento alguien preguntaría sobre lo que ocurrió en el viaje y ante todo tenía que saber qué decir para no levantar sospechas y meterlas en problemas, no iba a agregar una cosa más a su lista de preocupaciones, al menos no por el momento. Sin embargo, Yoshiko conocía demasiado bien a su amiga para saber cuando mentía y está en definitiva era una de esas ocasiones.

—No te creo… —la acorraló para encararla.

—Todo está bien ~zura, ya te lo conté, realmente no hubo nada relevante en el viaje —suspiró ante la mirada de incredulidad de su amiga—. Asistimos a las conferencias, ganamos el concurso, fuimos al parque de diversiones y fin de la historia —trato de escapar pero Yoshiko no le dió la oportunidad.

—Si el ángel caído no te conociera como te conoce, entonces te creería Maru-chan, pero tu mirada dice otra cosa y aunque no me quieras decir que fue lo que pasó, te estaré apoyando —terminó la chica haciendo su característica pose—. ¿Sabes por qué? Porque eres una de mis little demons —rió frenéticamente.

—Gracias Yoshiko-chan —aún con su payasada eso la hizo sentir peor, sintió sus ojos aguarse.

—¡Yohane! ¡¿Cuántas veces tengo que decírtelo?! —concluyó la chica exasperada pero se cayó al ver como las lágrimas comenzaban a salir del rostro de Maru—. Esta bien, lo dejaré pasar por esta vez.

Sin decir mucho, Hanamaru se recargo en Yoshiko que no supo muy bien que hacer y solo atinó a abrazarla dando pequeños golpecitos en su espalda mientras la chica se desahogaba de toda su frustración y sufrimiento. Maru prometió hablar con Yoshiko sobre eso después, pues antes debía arreglar las cosas.

—¡Sabía que algo había pasado! —dijo triunfante.

—Pero no puedo contarte nada ~zura, así que por favor no insistas —le pidió.

—Esa sensei tuya si te hizo daño se las verá conmigo —dijo poniendo los puños en alto y Maru sonrió con tristeza.

—No vas a hacerle nada Yoshiko-chan, si ya de por sí tiemblas cuando la ves en clase —la chica en cuestión hizo un mohín.

—Bueno… pero nadie se mete con mis amigas, en especial contigo Zuramaru, eres pequeña y torpe pero me tienes a mí, la gran Yohane y por lo menos una maldición si puedo darle —trató de darse su importancia.

—Sólo olvídalo ~zura —la tomó de las manos para suplicarle—. ¡Por favor!

Maru no dijo más del tema pero no significaba que quitaría el dedo del renglón con Dia. Se despidió de Yoshiko y se fue a esperar a que fuera la hora en que su sensei generalmente estaba en su casa y se dispuso a ir a visitarla. Sólo para encontrar una respuesta negativa por parte de uno de los sirvientes de la familia, que informó que ella no se encontraba disponible por el momento.

Aún así pasó el resto de la tarde tratando de comunicarse con ella haciendo llamadas telefónicas, mensajes de texto e incluso, con mucho trabajo, se las arregló para enviar un e-mail con la computadora que se había ganado como premio en el viaje, pero todo fue inútil, no consiguió respuesta alguna. Dia la ignoraba por completo.

Al día siguiente la buscó hasta por debajo de las piedras, pero su profesora era muy buena evadiendo, tal parecía que sabía por dónde iba a aparecer la pequeña chica que, para cuando llegaba Maru, ella ya se había ido. Para su mala suerte los martes no tenía clases de literatura y Dia no estaba obligada a ir a su salón.

Maru empezaba a desesperarse pero aún con todo eso guardó la calma y acudió por la tarde nuevamente a casa de Dia para encontrarse con la misma negativa al día anterior. Los sirvientes no le daban ninguna oportunidad de verla.

Al día siguiente ya sin muchas esperanzas de encontrarla en la escuela, buscó una nueva estrategia que si la hacía correctamente, Día no podría negarse a hablar con ella pues la acorralaría en su propio territorio.

Las tardes para el club de literatura aún estaban libres ya que no se había resuelto el asunto del tutor para el club así que Maru se fue a la biblioteca a esperar la salida del consejo estudiantil y echar a andar su plan de ver a Dia y hablar con ella.

—Ruby-chan —se acercó a su amiga en cuanto vio que todos los miembros del consejo salían del aula, ella era su última esperanza.

—Hola Maru-chan, ¿vas a casa? —preguntó la chica extrañada de ver a su amiga en esa zona de la escuela a esas horas.

—No… bueno sí —suspiró—. ¿Podría acompañarte a casa? Dia-sensei me pidió que pasara a buscar un escrito que dejamos pendiente —le mintió y en su cabeza le pidió perdón por ello.

—Claro Maru-chan, así no iré a casa sola —expresó con tristeza y Maru se dió cuenta.

—Pensé que Chika-san te acompañaría ~zura —dijo Maru inocentemente—. ¿Pasó algo entre ustedes?

—¡Ah! Si es que esta semana está algo ocupada, tiene algunas diligencias que hacer en casa —explicó Ruby justificando la ausencia de Chika.

Su novia le había dicho que esa semana no podría acompañarla a casa porque estaría ocupada ayudando a sus hermanas con algunas labores en casa, sin embargo Ruby ya sospechaba que esa no era la razón real, o al menos no por completo, por la que no podía pasar tiempo con ella. Ruby sabía que el recital de Riko tenía algo que ver pero como en ocasiones anteriores simplemente lo dejó pasar para no pelear con Chika.

Llegaron a la casa Kurosawa y le informaron a Ruby que su hermana ya estaba en su habitación, si, esos mismos sirvientes que el día anterior le habían negado el acceso. Ruby, que no sabía nada de eso, simplemente dejó pasar a Maru para que atendiera sus asuntos con Dia y nadie pudo objetar nada.

Maru estuvo parada frente a la puerta de la habitación de Dia unos momentos tomando valor para tocar, en parte se sentía mal por usar a su amiga y en parte se justificaba pues tenía que arreglar las cosas con Dia. Al fin tendría su oportunidad de averiguar qué es lo que había pasado y se sentía ansiosa de cruzar esa puerta.

Tocó con algo de temor y escuchó que los pasos en el interior se aproximaron. Escondió las manos y espero con nerviosismo.

—¿Ruby? —preguntó Dia mientras abría la puerta sin saber que quien le esperaba del otro lado no era su hermana—. ¿Hanamaru-san? Pero que… —la cara de la mayor de las Kurosawa palideció en cuanto sus ojos se posaron en la chica, un nudo se formó en su garganta.

—Necesito hablar con usted ~zura, permítame pasar —expresó con decisión en la voz abriéndose paso dentro de la habitación aprovechando la vacilación de la mayor.

—No es como que tenga otra opción… —dijo Dia en voz baja recuperándose de la sorpresa y cerró la puerta.

—Antes de que diga otra cosa —empezó Hanamaru—. ¿Que le hice para que lleve dos días sin dirigirme la palabra? ¿Por qué me ha estado evitando ~zura? —Maru quiso sonar tranquila pero al final sus palabras reflejaban la molestia que sentía en su interior y aquello había sonado como un airado reclamo.

—Yo… no te he estado evitando Hanamaru-san —explicó Dia haciéndose la desentendida y ofreciendo asiento a la chica que lo rechazó inmediatamente.

—No mienta ~zura, no lo haga por favor. La he buscado de mil y un maneras en estos días para que hablemos y solamente de esta manera he podido hacerlo —suspiró con la frustración a flor de piel—, creo que tenemos una conversación pendiente, al menos eso me lo debe.

Las palabras de la joven eran tan ciertas, Dia sabía que se había portado de una manera muy cobarde con ella pero su determinación a alejarse de su estudiante no había menguado en esos días, era lo correcto aunque le doliera en el alma hacerlo y debía mantenerse firme.

—No tenemos nada de qué hablar Hanamaru-san —se puso de espaldas para no verla—, te lo dije el domingo, no soy la persona adecuada para ti, mereces mucho más de lo que yo podría darte y a mi lado solo serás infeliz, no puedo atarte a eso. ¡Tienes que comprenderlo!

—Pero es que no puede tomar esa decisión por mí, Dia-sama, no puede simplemente apartarme de su lado después de todo lo que vivimos ~zura —Maru intentó acercarse pero Dia no lo permitió pues se apartó.

—No Hanamaru-san, la decisión está tomada y no habrá marcha atrás—sentenció cortante con voz tajante.

—Pero… no quiero ni puedo aceptar esa decisión, yo quiero estar con usted y haré lo que sea por lograrlo ~zura —dijo decidida y Día sabía que no podría hacerla cambiar de opinión tan fácilmente.

Dia tenia un nudo en la garganta, quería correr y abrazar a Hanamaru pero sabía que si cedía entonces no habría marcha atrás para nadie. Debía hacer lo correcto aunque le doliera a las dos.

—Fue muy hermoso Hanamaru-san —se le desgarró el corazón por lo que estaba a punto de decir—, pero eres muy joven para mí y no quiero estar con alguien así.

—¡¿Pero qué está diciendo?! Usted me dijo que me amaba, no puede simplemente cambiar sus sentimientos de un día para otro así como así ~zura, no es justo —Maru luchó contra sus lágrimas que querían salir.

—Lo siento Hanamaru-san, yo así lo pensaba pero al regresar a casa me dí cuenta que lo nuestro es demasiado complicado y no quiero hacer esta locura más grande —terminó de soltar la última gota del veneno; estaba consciente el gran daño que sus palabras harían a la pequeña Maru pero era algo necesario para que la chica se convenciera de que no podrían estar juntas.

—Eso es una mentira ~zura, no es cierto, ni siquiera lo dice convencida —Maru sintió como su corazón se rompía en miles de pedazos frente a la mujer que amaba.

—Lo es Hanamaru —endureció un poco su tono—, lo que te he dicho es verdad, se que estuvo mal y que me deje llevar por el momento, no hay excusa alguna que perdone mi comportamiento —bajó la cabeza apenada—. Es por eso que si tú decides hablar con tus padres o alguna autoridad sobre lo que hice, lo entendería, merezco un castigo por ello.

—¿De qué está hablando ~zura? —las palabras de Dia cada vez tenían menos sentido para ella, todo era tan absurdo—. Yo jamás haría algo así, sé cuales son los tipos de castigos y… no podría hacerle eso aún si me rompe el corazón, pero si esa es su preocupación, puede estar tranquila, no planeaba decir nada a nadie o perjudicarle de algún modo.

Un toque en la puerta interrumpió su conversación, revelando a Ruby del otro lado de la puerta.

—Onee-chan, ¿Hanamaru se quedara a cenar? —preguntó la chica en cuanto Dia abrió la puerta y vio la escena sin entender del todo lo que sucedía.

—No Ruby-chan, tengo que llegar a casa temprano —Dia vio como Maru se limpiaba algunas lágrimas que había derramado y se sintió peor que una alimaña por hacerle algo tan bajo a la dueña de su corazón.

Maru se acercó a la puerta y aprovechó que Ruby estaba ahí para no seguir con la absurda discusión. Algo estaba mal en la cabeza de Dia y tenía que ayudarle a entender que lo que hacían no estaba mal, no cuando las dos se amaban.

—Gracias por el escrito Dia-sama —hizo una reverencia sin cortar el contacto visual con Dia haciendo que esta se sonrojara de vergüenza—, la veré mañana en la escuela.

Ruby la guió hasta la salida sintiendo algo de la atmósfera pesada que se había formado en la habitación de su hermana. Se debatía entre preguntar o no pero al final dejó ir a Hanamaru sin hacerle ninguna pregunta, podía sentir el pesar sin palabras de su amiga y respetó su privacidad.

Regresó a la habitación de Dia pero se encontró con que su hermana yo no se encontraba más ahí y supo que definitivamente algo no estaba bien entre ellas.


Ni You ni Mari habían encontrado una solución para el problema que tenía con el recital de Riko. El hecho de que fuera en horario escolar lo complicaba todo, particularmente porque ambas se encontraban contra las cuerdas en cuanto a problemas de conducta y no querían afectar al equipo de natación que al final era a lo que debían dar prioridad aunque para You estaba claro que su prioridad era recuperar a Riko al costo que fuera.

Desesperada de su situación y en contra de los consejos de Mari, terminó yendo a casa de la pianista a buscarla, tenía que hablar con ella, dejarle ver que contaba con su apoyo incondicional y que a pesar de todos lo problemas que pudieran tener ella siempre iba a estar allí.

Pensó en esperarla afuera del lugar donde tomaba sus clases, pero ahí era más fácil para Riko evitar hablar con ella así que se jugó sus cartas presentándose en casa de Riko. Tal vez de esa manera podría hablar con ella en un lugar más privado aunque tendría que ver si sus suegros la dejaban pasar, ignoraba si ya estaban al tanto de la situación pero no tenía más remedio que arriesgarse a ser corrida de la casa Sakurauchi si no le permitían ver a Riko.

Para su suerte, Riko no contó a sus padres lo que había pasado, escuetamente les explicó que había tenido una discusión con You y esa era la razón por la que la chica se había dejado de presentar en su casa. Y gracias a eso, la dejaron pasar sin problemas a la habitación de la chica para que esperara su regreso. Al menos aún tenía una esperanza.

La espera fue eterna, Riko siempre era muy ordenada para hacer sus cosas, incluso con sus horarios por lo cual no esperaba que tardara tanto en llegar, eso se le hizo extraño.

Se detuvo a apreciar los cambios que la habitación había sufrido en su ausencia. Le dolió no encontrar el portaretratos que se hallaba a un lado de la cama de Riko, en donde estaba la fotografía que se habían tomado el día que empezaron su relación de manera oficial. Recordó esa cita y lo bien que la pasaron juntas. Fue en esa fecha que acordaron fijar su aniversario.

You había mandado a hacer dijes personalizados para regalarle a Riko en su primer aniversario, sin embargo pensó que no valía la pena seguir guardándolos en su cajón, era un buen momento para entregarlos aún cuando Riko no quisiera saber nada de ella.

Escuchó pasos subiendo por la escalera, supo entonces que Riko había llegado a casa. De repente la ansiedad la asaltó pues no sabía si debía esperarla sentada en el suelo, parada frente a la puerta o esconderse en el balcón y saltarle de sorpresa, You se sintió verdaderamente torpe a causa de los nervios. Lo cual se disipó cuando la puerta se abrió revelando a Chika por delante y Riko caminando solo unos pasos atrás de ellas.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Chika molesta al descubrir a You en el interior.

—Vine a hablar con Riko-chan —sentenció You viendo cómo Riko entraba en la habitación y se quedaba atónita, al parecer sus padres habían olvidado comentarle de su inesperada visita—. Y no me iré de aquí hasta hacerlo.

Chika estaba a punto de replicar pero Riko la detuvo al ponerle una mano en el hombro.

—Está bien Chika-chan, puedo hacerlo, déjame hablar con ella —le pidió pero Chika no quería dejarla a solas con su rival.

—¿Estás segura? Mañana es el recital y podría alterarte —explicó en voz baja tratando de convencerla.

—No te preocupes, estaré bien, ve a casa y hablamos después —dio un apretón en su hombro en agradecimiento por preocuparse por ella y Chika tuvo que ceder.

—No te pases con ella You, recuerda lo que te dije antes —sentenció Chika en tono amenazador acercándose a You para decirle en privado antes de abandonar la habitación.

—¿Qué es todo ésto You-chan? —preguntó Riko cuando estuvieron a solas, sus manos temblaban ante la presencia de la chica.

—Necesito hablar contigo, esto ya ha ido demasiado lejos Riko-chan, ya no lo soporto —dio un paso al frente pero Riko retrocedió del mismo modo.

—Yo no fui la que inició esto —alzó las manos para evitar que You se acercara—. Tú eres quien se ha hecho esto a sí misma —suspiró con tristeza—. Yo te amaba… te amo aún pero después de eso, yo no puedo confiar de nuevo en ti, You-chan.

—Pero es que ya te he dicho que no hice nada… —quiso explicarse pero Riko no se lo permitió.

—Ya lo hablamos antes You y no quiero escuchar tus excusas, así que si eso es todo lo que tenías que decir, por favor déjame a solas, aún tengo que arreglar unos detalles para mañana —se hizo a un lado pidiéndole irse pero You no se movió.

—No, no es lo único que vine a decir —se recompuso de la negativa de Riko—, quiero decirte que aún si por el momento —hizo énfasis— no somos una pareja, yo nunca dejaré de apoyarte, soy tu más grande fan y lo seguiré siendo toda la vida, tu música me hace sentir viva, fue gracias a ella y a ti que mi mundo tuvo sentido nuevamente y no estoy dispuesta a perderte tan fácilmente por un malentendido absurdo.

Hizo una pausa acercándose lentamente para tratar de tomar su mano, que aunque Riko se negó un poco, al final logró tomarla. Sentir el contacto de su suave piel era hermoso, quería solo besarla y hacer que ese beso se llevara todo lo malo que estaba pasando entre ellas, pero sabía que las cosas no funcionaban de esa forma y quizás solo haría que Riko se alejara más.

—Cuando te escucho interpretar de la manera en que lo haces hay un calor que llena mi corazón y hace eco en toda mi persona, es algo que jamás había podido experimentar en mi vida y solo tú logras eso. Eres lo más importante para mí, daría mi vida solo por tu felicidad —You sacó una cajita de la bolsa de su pantalón—. Yo siempre estaré a tu lado Riko-chan, apesar de todo yo te seguiré amando aún cuando tú ya no me ames, yo jamás dejaré de sentir amor por ti —depositó la pequeña caja sobre la mano de Riko—. Este es el símbolo de nuestro amor, de que somos la una para la otra y de que a pesar de cualquier tormenta que trate de hundirnos, lo seguiremos siendo —gruesas lágrimas recorrían las mejillas de Riko pero la chica se mantenía firme sin desmoronarse—. Por favor, usalo mañana para que sepas que estoy contigo contra viento y marea porque te amo y nunca he dudado ni un poco de ese amor por ti. Además estoy segura que te traerá suerte —dijo esto último con una ligera sonrisa.

Riko no tuvo que responder nada pues You solo depositó un beso sobre su mano antes de dejarla a solas en la habitación. Las lágrimas empezaron a salir con mayor fluidez hasta que no se pudo contener más. Con temblor en las manos abrió la caja que You le había dejado, encontrando una cadena con un dije que tenía la forma de una flor de sakura sobre un ancla, de inmediato supo que eran ellas dos unidas por la eternidad, y fue suficiente para romper en llanto y derrumbarse en el piso de su habitación.

No pudo practicar más, no pudo pensar más, solo dejó que sus sentimientos se desbordaran para que no la asfixiaran al día siguiente.


El problema para Riko en todos los eventos en donde tuviera que mostrar sus talentos era controlar los nervios. No era la primera vez que estaba en una competencia de piano, se conocía cada uno de los protocolos a seguir y los pasos a dar.

Lo realmente terrible era la larga espera hasta que era su turno de salir a escena. Algunas veces le gustaba escuchar las composiciones de los demás pero en días en los que su nerviosismo era extremo, prefería ignorar por completo lo que ocurría en el exterior.

Las palabras de You aún resonaban en su cabeza. Seguía pensando en ellas y si tan solo fuera tan fácil olvidar lo que había pasado, ellas podrían empezar de nuevo. También sabía que si lo hacía, el intentar olvidarlo, eso solo las llevaría a un mayor sufrimiento más adelante, ella no era de las que solo dejaba pasar algo como eso, el dolor era demasiado intenso para hacerlo.

Pasó todo el camino debatiendo consigo misma si debía utilizar o no el regalo de You, el cual llevaba en un bolsillo de su vestido, incluso Chika le preguntó en un par de ocasiones si todo estaba bien, pues su falta de palabras era evidente.

Fue llamada a escena cuando aún faltaba un pianista para que llegara su turno. Hacia inhalaciones profundas para ayudar a mitigar los nervios, y convenciendose de todo estaba bien, llegaría, tocaría y todo terminaría rápidamente.

De último minuto decidió que debía usar el regalo de You y pidiéndole ayuda a alguien que pasaba por allí, se lo colocó, pues sus manos estaban todas temblorosas para luchar con el broche del collar.

Su turno llegó y sólo apretó entre sus dedos el dije antes de dejar atrás el lugar. En cuanto salió al escenario pudo ver a Chika sentada en una de las primeras filas a un lado de su padre, que había solicitado un permiso especial en el trabajo para ir a verla, y de su madre que no se perdía ninguno de sus concursos.

A diferencia de los nervios que sentía cuando estaba compitiendo con el equipo de natación, aquí la adrenalina ayudaba de manera diferente. Sus sentidos estaban más agudos, sus reflejos mucho más afilados y su mente trabajaba a gran velocidad. Estaba decidida a llevarse el trofeo de primer lugar a casa.

Una vez que estuvo en su lugar, era el momento de brillar, dió un último suspiro y dejó que la magia empezara a fluir de sus dedos. Se sentó en el taburete, midió su espacio sobre las teclas y dando un último vistazo al escenario, donde por alguna razón esperaba ver unos conocidos ojos azules, regresó su atención al piano y a la partitura que tenía enfrente. Contempló los tachones y rayaduras que su partitura tenía, pero había una que sobresalía del resto. Un pequeño dibujo de un barco de vela en una de las esquinas que ella misma había dibujado cuando estaba componiendo la pieza.

Se mordió un labio y cerró los ojos para apartar las lágrimas y se dispuso a tocar. Dió la primer nota y la música surgió. Su melodía era dulce, interpretada de manera maravillosa, el sonido tranquilo y pausado que pronto se convirtió en la fuerza del océano, el mar con sus olas golpeando la playa y eso la llevó a aquellos días en donde se enamoró de You, aquella tarde en donde se dieron su primer beso, con los rayos del sol en sus espaldas y ese sonido de las olas y las gaviotas volando en el cielo.

Por su mente empezaron a pasar las escenas que su corazón atesoraba; la sonrisa de su novia por la mañana, la mirada dulce que le dedicaba cuando la veía la primera vez en el día, la suave voz que le decía te amo en numerosas ocasiones, repentinamente todas las imágenes se empezaron a mezclar con los acontecimientos de las últimas semanas, sintió el peso del dije alrededor de su cuello dándole un vuelco al corazón, de repente ya no eran solo ellas dos, ahora podía ver nuevamente el beso entre You y Mari, el momento en el que todo se terminó y entonces fue que se dió cuenta; sus dedos habían dejado de interpretar, el silencio la rodeaba seguido de murmullos por parte de los presentes y aunque intentó seguir con la melodía, su mente no se lo permitió, estaba completamente bloqueada.

Esas lágrimas que había derramado el día anterior no fueron suficientes para mantener en calma sus sentimientos, demandaban ser derramadas y aprovecharon el peor momento para hacerlo.

Riko se levantó del asiento dando una ligera inclinación de disculpa y corrió rumbo a los vestidores sintiendo la vergüenza a cuestas por su falta. Nada estaba bien, su vida se estaba desmoronando, derrumbándose por completo, y no había nada que pudiera hacer al respecto para detenerlo.

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