Capítulo 28.
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: Traemos capítulo nuevo aunque debo ser honesta y confesar que los ánimos andan por los suelos con la noticia de beta. ¿Les he contado que "Deber de familia" es mi fic favorito? Es bastante triste la noticia de beta, así que no tengo mucho que decir.
Muchas gracias por sus reviews, son días complicados los que estamos viviendo y nos hace feliz saber que disfrutan lo que escribimos.
Mag Max Kuv Bigotes: Estoy en hiatus por tiempo indefinido debido a cuestiones laborales y personales, pero al menos seguiré ayudando en este proyecto hasta el final.
Numazu no era una ciudad muy grande, en general Chika la conocía bastante bien, pero cuando se trataba de cuestiones relacionadas con el arte y la música, era un mundo completamente ajeno a ella. Incluso no recordaba haber asistido alguna vez al recinto en el que se encontraba en ese momento, probablemente porque nunca en su vida le había interesado la música clásica o instrumental.
Los papás de Riko ya conocían bastante bien el lugar y la guiaron hasta los asientos que tenían asignados para ellos. No era como otro tipo de competencias escolares en donde había murmullo y nerviosismo entre los asistentes, aquí todos permanecían calmados y callados, algo inusual para ella acostumbrada al bullicio de las competencias de natación a las que había asistido cuando aún era amiga de You. La atmósfera que reinaba en el lugar era incluso de solemnidad, cosa que distaba mucho de lo que ella consideraba normal y eso la hacia sentir algo incómoda.
Repasó mentalmente por enésima ocasión su plan para distraerse. Escuchar a Riko y salir a toda velocidad rumbo a la escuela para encontrarse con Ruby, era sencillo. Al parecer el evento no iba retrasado, la organización era impecable, todo de acuerdo al programa, Riko tocaría más o menos a la mitad del concurso y aunque ya no le daría tiempo de quedarse a la premiación, al menos la habría apoyado hasta su interpretación. Estaba decidida a cumplir con ambas mujeres sin importar qué, pues ambas eran especiales para ella.
Aunque Chika estaba acostumbra a escuchar a Riko tocando el piano durante largas horas, no era nada parecido a escuchar a un bonche de desconocidos que le resultaban aburridos y monótonos, la espera hasta la interpretación de su amiga fue francamente tediosa. Contrario a los padres de Riko que parecían disfrutar gratamente de cada uno de los participantes incluso moviendo la cabeza o las manos al compás de la música.
Estuvo luchando contra la somnolencia que le producía estar quieta por tiempo prolongado, en definitiva, eso no era para ella. Pero por fin, anunciaron por los altavoces el turno de Sakurauchi Riko, y la vio salir por detrás de las cortinas del escenario. Llevaba un elegante vestido en color rosa que nunca le había visto usar, probablemente porque lo reservaba para presentaciones especiales, o porque era un nuevo atuendo, pero cualquiera de las opciones, no importaba, se veía hermosa. El cabello lo llevaba recogido, y aunque sus facciones estaban algo rígidas a causa del nerviosismo, eso no evitó que robara un suspiro de los labios de Chika, que en definitiva, no había dejado ir los sentimientos que tenía albergados por su amiga.
Riko hizo una reverencia al público antes de tomar asiento, Chika pudo notar un ligero temblor en la pianista justo antes de tomar asiento y su rostro aún rígido sin poder relajarse, rigidez que sólo se incrementó cuando estuvo a punto de iniciar.
Los primeros toques fueron un tanto fuertes y tensos, Chika lo sabía por la fuerza que los dedos de su amiga estaban aplicando en las teclas, conocía muy bien su forma de interpretar en prácticamente todos sus estados de ánimo y se notaba que no estaba en el mejor. Aunque unos segundos después todo pareció normalizarse, para su alivio. Riko empezó a tocar con la cadencia de siempre, una interpretación limpia, que estaba haciendo vibrar al auditorio, venía la parte más emocionante de toda la pieza, el corazón de la melodía, Chika la esperaba con su pecho rebosante de emoción, cuando de repente, todo se detuvo, la pianista dejó de tocar, inicialmente pensó que era algun problema con el piano, pero se dio cuenta que no era así pues Riko simplemente se quedó mirando al infinito sin emitir ningún movimiento en sus manos.
La cara de Riko reflejaba dolor, angustia, tristeza, frustración, sentimientos negativos que parecían llevarla cuesta abajo en una caída libre de la cual no parecía poder detenerse. Se puso de pie, con las piernas temblando como si no la pudieran sostener y sólo salió corriendo en la dirección opuesta a la que había entrado. Chika pudo ver sus ojos llorosos y las lágrimas comenzar a surcar sus mejillas.
Chika no supo cómo le hizo, pero cuando se dio cuenta, su cuerpo la había llevado arriba del escenario. De un salto subió a la plataforma de una manera bastante impresionante por la altura que tuvo que librar y salió corriendo tras Riko. Su corazón se encontraba a toda velocidad, lleno de angustia tratando de encontrar a su amiga. No tenía ni idea de donde estaba pero por la reacción que hacían las personas cuando pasaba corriendo, sabía que estaba cerca.
Encontró a su amiga hecha un ovillo llorando en una esquina que separaba los camerinos o lo que para Chika parecían camerinos y el escenario. Riko sollozaba sin importarle el lugar ni el momento, su cuerpo temblaba y en cuanto la vió Chika tuvo la necesidad de tomarla entre sus brazos para darle todo de ella, quería tomar su sufrimiento y desaparecerlo, pero no era posible, lo único que estaba a su alcance era ser su paño de lágrimas y su soporte en ese momento de tribulación.
Riko se colgó del cuello de Chika y permaneció llorando y murmurando cosas que Chika no pudo entender, pero el nombre de You aparecía constantemente entre sus balbuceos provocando su ira contra su examiga. Seguramente la visita que le había hecho el día anterior tenía algo que ver con el estado en el que se encontraba, de eso no tenía duda. Chika apretó los puños deseando tener a You frente a ella en esos momentos para darle su merecido, una buena paliza lo suficientemente fuerte para hacerla desaparecer y que no siguiera dañando a la chica entre sus brazos. No era posible que después de gritar a los 4 vientos el amor que le decía tener a Riko, no fuera capaz de contenerse y dejar que la chica pasara su concurso con tranquilidad como se lo había pedido.
Los padres de Riko llegaron unos minutos después y sin intervenir en el desahogo de su hija, las guiaron hacia una pequeña habitación que era usada como lugar de descanso, pero que por ahora serviría para que tuvieran un poco de más intimidad y su hija pudiera calmarse. Dejaron que Chika la llevara dentro y se encargara de ella mientras ellos arreglaban las cosas afuera.
—Lo siento… lo siento mucho —se disculpaba Riko entre sollozos.
—No fue tu culpa Riko-chan, no pasa nada, todo estará bien —repetía Chika una y otra vez depositando besos en la coronilla de su amiga.
—No, es que no entiendes, yo… lo arruine —se martirizó.
—Claro que no Riko-chan, es sólo un concurso, podrás intentarlo después —la abrazó más fuerte.
—No Chika-chan, sensei no será tan generoso, arruine la presentación para ambos —Riko quería ir a hablar con su profesor para disculparse pero no se encontraba en condiciones para hacerlo—, yo le prometí hacer mi máximo esfuerzo y mira lo que pasó.
—Tranquilizate Riko-chan, ya tus padres se están encargando de él —Chika pudo ver que los padres de Riko se habían quedado conversando con un señor mayor, que dedujo debía ser el profesor de Riko aunque no estaba segura pues no lo había visto antes.
—Pero es que yo fallé, fallé por mi estupidez —se lamentaba Riko casi jalándose los cabellos.
—No fue tu culpa Riko-chan, ya te lo dije —Chika agarro sus manos para evitar que se hiciera daño—, fue solo que…
—Que no sirvo para esto, soy una decepción para todos —rompió en llanto nuevamente forcejeando con su amiga.
—No es así —Chika la abrazó nuevamente para que dejara de estar lastimándose.
—Es sólo que todo estaba funcionando muy bien, la melodía sonaba tan hermosa que empezó a traerme recuerdos a la cabeza y no supe qué pasó después, recordé las palabras de You-chan y mis dedos simplemente dejaron de tocar, mis ojos se llenaron de lágrimas, quise empezar nuevamente pero no pude, no supe cómo hacerlo —terminó de explicar y sus manos fueron a su cuello sosteniendo la cadena que pendía de ella.
—Esa… —Chika tembló de rabia—, le dije que no hiciera nada que te alterara, se lo dije —exclamó con molestia.
—No es que dijera algo para hacerlo —la defendió Riko, en realidad todo ello le había hecho darse cuenta de que ambas se amaban—, solo soy yo la defectuosa Chika-chan, no sirvo para esto —se aventó nuevamente a los brazos de Chika que solamente la afianzó fuertemente para darle confianza.
—Claro que no lo eres Riko-chan, tú eres fuerte y muy talentosa, es sólo que estas pasando por un momento muy difícil, pero no estas sola, yo te ayudaré a pasar por todo esto —le habló por encima de su cabeza mientras recargaba su barbilla en su coronilla.
Permanecieron abrazadas por un buen rato hasta que las lágrimas de Riko se detuvieron por el momento. La compañía de Chika la hacía sentir menos desdichada, pero no era la persona a la que su corazón necesitaba desesperadamente para aliviar su dolor.
—¿Esto te lo regaló ella verdad? —preguntó Chika una vez que Riko se había calmado un poco, tomando con las manos la cadena con el dije que You le había regalado y que quería solo arrancar de su cuello.
—Si… —vaciló por un instante—, me lo dió ayer, dijo que me daría suerte… —Riko comenzó a sollozar nuevamente—. Chika-chan, yo la amo, amo a You, pero me duele tanto su traición que aún no puedo perdonarla...
—Entonces no lo hagas —la interrumpió—, nadie te está forzando, puedes tomarte todo el tiempo que necesites para pensar las cosas —dijo ya con más tiento, la perspectiva de que Riko perdonara a You la había hecho hablar.
—Es que no sé... sólo… sólo quiero que este dolor se detenga —golpeó su pecho con fuerza—. ¡Por favor, quiero que pare! —suplicó entre sollozos.
Chika no supo qué responder o más bien las palabras no llegaron a su boca, quería decirle que ella podría pararlo si le daba la oportunidad pero no pudo y solo atinó a abrazarla y acariciar sus cabellos dejando que desahogara todo lo que había estado cargando. Se mantuvo firme sosteniéndola hasta que el temblor de Riko fue disminuyendo anunciando que por fin la calma le había sobrevenido.
Los padres de Riko acompañados de su profesor de piano ingresaron a la habitación un rato después, informando que el evento ya había finalizado y debían abandonar el recinto. En ese momento, un balde de agua helada cayó sobre Chika y se golpeó la frente por haber perdido el sentido del tiempo.
Con todo lo que pasó a su amiga había olvidado por completo el compromiso que tenía con Ruby. Al verificar la hora se dio cuenta que sus sospechas eran ciertas, no sólo se había retrasado, no, no había forma de que llegara a tiempo a la reunión en Uchiura pues ya estaba a punto de empezar. Sudo frío por el terror que se plantó en la boca de su estómago. No podía arruinarlo con Ruby, ella no iba a hacerlo. Viendo que Riko estaba más tranquila en compañía de sus padres, se despidió apresurada sin dar muchas explicaciones y corrió hasta la parada de autobuses a toda velocidad rogando que ocurriera un milagro y ella llegará a tiempo a la junta del consejo estudiantil con Ruby.
La espera fue eterna, revisó su celular y se dio cuenta que tenía por lo menos 10 llamadas perdidas de Ruby que aunque intentó devolver, el teléfono no le daba tono, Ruby había apagado su celular. El autobús llegó unos minutos después y fue el camino más largo que alguna vez tuvo que cruzar y no se detuvo de su carrera aunque sus pulmones pudieran un descanso. Todo era tan desesperante, en su mente, que trabajaba a marchas forzadas, inventaba todo tipo de excusas para justificarse pero ninguna le sonaba lo suficientemente convincente.
Recordó el año pasado, cuando a ella le había tocado enfrentar a todos los presidentes de los clubes y el estrés que había sentido por ello, había sido algo sumamente difícil de lidiar. Sólo Ruby la apoyó en ese día tan complicado y ahora que le tocaba a ella ser su apoyo había faltado a su promesa.
Cuando por fin llegó a su destino, la escuela, luego de subir la colina; corrió con todas sus fuerzas, corrió como pocas veces lo había hecho, pero era muy tarde ya, pudo ver algunas caras conocidas provenientes del aula del consejo estudiantil, la mayoría de ellos representantes de los diferentes clubes que salían de la reunión. Jadeando paso entre ellos casi a los empujones.
Abrió la puerta intempestivamente encontrando a Ruby con un semblante completamente serio que apenas la volteó a ver a pesar de su ruidosa intromisión; además de ella habían dos chicas más del consejo y para su sorpresa, You también se encontraba en el aula recogiendo y acomodando la papelería que habían utilizado en la junta. Aunque quería ir y reclamarle a You por lo de Riko, justo en ese momento la pequeña pelirroja era su prioridad.
Se dirigió a Ruby sintiéndose de repente muy pesada, el cansancio de su carrera le cayó de pronto y sintió sus piernas difíciles de ordenar para que fueran los pasos hasta acercarse a su novia, era como si trajera una losa en la espalda y un nudo en la garganta que no le dejaba hablar.
—Ruby-chan... —dijo en cuanto estuvo frente a ella apenas con un hilo de voz y la boca seca.
—No digas nada… —la voz de Ruby sonaba dura y eso fue como una bofetada para Chika—, tú lo prometiste y no lo cumpliste.
—Ruby-chan por favor, perdóname —pidió Chika en voz baja ignorando a las otras chicas allí presentes.
—Ahora no, tengo cosas que hacer —Ruby se puso de pie y sin mirar atrás comenzó a caminar dejándola sin dar explicaciones.
—Ruby-chan, por favor —Chika fue tras ella y la detuvo del brazo, al girarse pudo ver cómo dos espadas esmeralda la atravesaban por completo.
Si de por sí el ambiente se encontraba tenso, con esta interacción todas se habían congelado para observar la discusión de la presidenta del consejo con su novia, incluyendo a You quien no parecía querer perder detalle. Nadie sabía si dejarlas a solas o seguir en sus posiciones.
—Tengo que terminar toda la papelería Chika-chan, eso ya lo sabes, así que por favor déjame hacer mi trabajo —la voz de Ruby que era dura al inicio empezaba a quebrarse ante la insistencia de Chika que no la había soltado aún cuando la había fulminado con la mirada.
—Yo te voy a ayudar Ruby-chan, vamos a otro lado y hablemos primero. ¡Por favor! —Chika sabía muy bien que estaba en la cuerda floja con todo lo que había pasado y nunca lo había sentido tanto como ahora, por eso no podía dar un paso atrás.
—Iré a terminar todo esto chicas —anunció Ruby a las demás que las miraban expectantes—, sólo les encargo cerrar el aula cuando salgan, ¿está bien?—las otras chicas solo asintieron sin poner objeción.
Chika ayudó a Ruby a cargar los gruesos expedientes que llevaba en las manos y la llevó hasta un aula que se encontraba vacía para que pudieran hablar sin ser molestadas. Ese tiempo le ayudó a recuperarse y a pensar un poco mejor las cosas.
—Dime, ¿qué fue lo que pasó? —preguntó Ruby sin titubeos manteniéndose estoica.
—Lo siento mucho Ruby-chan, en serio, yo hice todo lo posible, lo tenía todo preparado
para llegar pero…
—¿Pero? —suspiró Ruby mirándola con decepción.
Ya sabía lo que venía. La verdad es que conocía mucho a Chika y era muy transparente para ella, el motivo de su tardanza había sido Sakurauchi Riko, lo sabía sin necesidad de que ella lo dijera.
—Pero Riko tuvo un ataque de pánico arriba del escenario y tenía que apoyarla —explicó Chika y Ruby sintió su corazón fisurarse al ver que no se equivocaba—, después de eso no se que pasó, el tiempo se me fue de las manos.
Luego de meditarlo un momento en el cual Chika espero expectante alguna reacción de la chica, Ruby respondió.
—Esta bien Chika-chan —su voz seguía siendo tranquila e imperturbable pero con el toque de decepción que persistía y era como hierro caliente sobre Chika.
—¿Ah? ¿De verdad? —Chika había estado esperando una gran pelea pero Ruby simplemente aceptó su explicación tranquilamente, algo no le sabía bien, ella quería que Ruby le reclamará, le gritara, le dijera lo mala novia que era o algo, no eso.
—Si, está bien —suspiró Ruby de nuevo evitando mirarla.
—¡No, no lo está! —refutó Chika exasperada—. Lo siento mucho Ruby-chan, por faltar a mi promesa, te fallé.
—No Chika-chan —la voz de Ruby empezó a sonar extraña para los oídos de Chika—, todo está bien porque se que querías estar conmigo.
—Si eso es verdad Ruby-chan, yo quería llegar a tiempo, pero no pude —Chika tomó la mano de Ruby y se dio cuenta que su novia estaba temblando—. ¿Ruby-chan? —la mirada de la chica estaba clavada en el piso y con cuidado Chika levantó su barbilla hasta poder ver que sus ojos dulces se encontraban llenos de lágrimas, completamente invadidos por la tristeza.
—Todo está bien Chika-chan —decía Ruby con la voz entrecortada—, porque… porque tú quieres estar conmigo, ¿cierto?
—Yo… claro Ruby-chan, yo quiero estar contigo —Chika tomó la otra mano de Ruby y aunque lo decía sentía que estaba mintiendo.
—Chika-chan sólo quiere estar conmigo porque me quiere, ¿verdad? —Chika empezó a ponerse nerviosa por las preguntas de Ruby, no era el tipo de reacción que esperaba y definitivamente no estaba preparada para eso.
—Claro que te quiero Ruby-chan, no lo dudes —respondió Chika con un ligero temblor en la voz, temblor que Ruby pudo notar.
—Entonces si es así, no sería posible que tuvieras alguna duda en tu corazón, ¿verdad Chika-chan? —preguntó Ruby con gruesas lágrimas corriendo por sus mejillas.
Chika tragó duro, se le hacía cada vez más difícil responder.
—No… no las tengo Ruby-chan —respondió Chika insegura y Ruby hizo la última pregunta, la que iba a definir su futuro.
—¿Me amas? —cuestionó Ruby mirándola directamente a los ojos tratando de desentrañar la verdad.
Una pregunta tan simple cuya respuesta podía cambiarlo todo.
Chika quería decirle que sí, que la amaba y que no había nadie más en su corazón, pero sabía que era mentira y no podía seguir mintiendo. Había alguien más ahí, había alguien que se colaba en sus pensamientos aunque luchara con todas sus fuerzas contra ello, trató de pararlo, trató de ignorarlo, pero era mucho más fuerte que ella y su preceptiva novia se había dado cuenta.
—Yo te quiero Ruby-chan… te quiero mucho —respondió Chika acercándose a Ruby para tratar de robar un beso de sus labios y acabar con esa extraña discusión que no sabía a discusión sino más bien a otra cosa.
—Pero no me amas —exclamó Ruby derrotada bajando los brazos y dándose por vencida al fin. Su batalla estaba perdida.
—Te quiero Ruby-chan, en serio que lo hago —Ruby se zafó del agarre de Chika sin permitirle robar ese beso y darle la oportunidad de nada más.
—Eso no es suficiente Chika-chan, no lo es para ninguna de las dos —dio un paso atrás.
—Es suficiente para mi, yo te quiero y quiero estar a tu lado Ruby-chan, tú me haces muy feliz —le suplicó Chika convencida de que eso podía ser suficiente para mantenerlas juntas.
—Pero tú a mi no, no puedo ser feliz cuando veo que hay alguien más que se ha anidado en tu corazón, alguien con quien tengo que compartir tu amor y es justo la única persona con la que no puedo competir —el corazón de Chika se hizo pequeño al escuchar estas palabras—. No puedo competir porque tú la amas a ella y no a mí y eso… eso es doloroso.
Ella no se había detenido a considerar lo que Ruby podía estar sintiendo a causa de la presencia de Riko, ella simplemente pensó que era feliz por la sonrisa que le transmitía todos los días, pero nunca se lo preguntó y ahora sabía que la estaba haciendo desdichada.
—Ruby-chan, pero yo quiero hacerte feliz —las palabras empezaban a escasear para Chika, de repente quedó desarmada frente a su novia, había sido expuesta y no tenía defensa alguna preparada para dar lucha.
—Siempre lo supe Chika-chan, no tienes porque sentirte mal por mí —suspiró conteniendo las lágrimas—, siempre supe que si en algún momento Sakurauchi-san te diera la más mínima oportunidad, tú regresarías a su lado sin pensarlo, lo supe y aún así me empeñe en salir contigo... no tienes porque sentir culpa, la única culpable soy yo por creer algo que no era...
Chika era un año mayor que Ruby, pero en ese momento le pareció que su novia era mucho más madura que ella y mucho más inteligente, se sentía una idiota por haber hecho lo que hizo, por dañarla de esa manera.
—No es que yo quiera estar con ella, sólo que… —la frustración empezaba a apoderarse de su mente al darse cuenta hacia dónde se dirigía todo—. ¡Ah! No se como explicarlo —se desesperó y trató de sujetar a Ruby.
—No tienes que hacerlo, yo lo sé —expresó la más joven con un hilo de voz tratando de apartar a Chika—, y es por eso mismo que no puedo seguir a tu lado, mereces ser feliz y buscar tu felicidad con la persona a quien realmente deseas, aunque esa persona no sea yo —las palabras le sabían a hiel amarga que escocía su corazón, pero era necesario decirlas para estar en paz después, mucho después.
—No Ruby-chan, por favor no hagas esto —suplicaba Chika—, déjame ser mejor, déjame hacerte feliz por favor —prácticamente se tiró a sus pies abrazándola por la cintura.
—Es lo mejor para ambas —sentenció Ruby intentando recuperar la calma, lo cual era difícil con Chika en ese estado—, es tu último año y sólo faltan unos meses para que todo termine, yo lo entiendo… tú tienes que aprovechar tu oportunidad.
—¡No! Este es justo el tiempo que tenía para estar contigo —Chika trató de retenerla pero Ruby no se lo permitió y se zafó de su agarre—. ¡Por favor, no lo hagas!
—Lo siento Chika-chan, será mejor que me retire —concluyó Ruby utilizando lo último de sus fuerzas para no quebrarse, era en momentos como esos que agradecía ser una Kurosawa inquebrantable—. Te deseo suerte.
Chika se había quedado pasmada por las palabras de Ruby. Sí, había sentido que las cosas habían cambiado entre ellas conforme avanzaban los días, pero jamás pensó que algo así pudiera pasar, ella se sentía bien estando con Ruby, sin embargo no podía negar que sus sentimientos por Riko habían desatado una tormenta la cual no pudo contener en su interior y terminó rompiendo su relación de la manera más injusta.
Quería ir tras ella, suplicarle, besarle y decirle que la perdonara pero Ruby lo dejó claro, no era feliz a su lado y no tenía ni idea de cómo remediarlo sin mentir. "¿De qué serviría ir tras ella si al alcanzarla no tengo nada que ofrecerle?" Pensó. Todo se había roto en un abrir y cerrar de ojos frente a ella y no, no había sido culpa de Ruby, era toda suya.
Su celular empezó a sonar mostrando el número de Riko, pero justamente era a la persona que no podía ver en esos momentos, estaba demasiado confundida como para ver a su amiga. "¿Y si Ruby tenía razón y verdaderamente debo aprovechar la oportunidad que se me está presentando?" Chika necesitaba un tiempo a solas para pensar y poner en orden todo lo que estaba sucediendo en su cabeza.
Los pasillos de la escuela se sentían extraños recorriéndolos de esa manera, sin un rumbo definido, sólo caminar para alejarse del dolor, sólo caminar para tratar de procesar lo que había pasado. Ruby sentía que era un fantasma sin vida que se encontraba deambulando sin un propósito, sin un sentido. Sentía que se había quitado un peso de encima pero al mismo tiempo se había clavado un puñal en el pecho que poco a poco le iba arrancando su fuerza y su vitalidad.
Quería ir a casa pero seguramente Dia ya estaría ahí y no quería que la viera llorar. Hanamaru tenía actividades en el templo por las tardes recuperando la semana de deberes que perdió por su viaje así que ir a verla estaba fuera de cuestión, Yoshiko vivía en otra ciudad y tampoco sentía tanta confianza con ella para desahogarse.
—¿Ruby-chan? —no se dio cuenta en qué momento caminó hasta los jardines de la escuela topándose de frente con You que regresaba del área de la alberca. Había perdido la noción del tiempo.
—Ah, hola You-san —saludó con poco ánimo—, no me dio tiempo de agradecerte por quedarte hasta que terminó la reunión, seguramente te quite tiempo de entrenamiento —dijo con una sonrisa vacía y triste.
—No hay problema, justo venía de ver a la entrenadora, me dijo que tengo que reponerlo el fin de semana —se rascó la cabeza sin saber qué hacer con la chica que evidentemente se notaba muy mal—, y eso ya de por sí lo iba a hacer.
—De todas maneras gracias —Ruby hizo una reverencia rápida dispuesta a abandonar el lugar.
—¡Espera Ruby-chan! —la detuvo—. ¿Estás bien?
—Si… todo esta bien —sus ojos terminaron traicionandola cuando una solitaria lágrima surcó su mejilla sin que pudiera detenerla.
Conforme pasaba el tiempo su autocontrol iba cediendo al dolor.
—Yo sé que no somos amigas ni nada, pero puedo ver que no estás bien —la inteligencia emocional no era el lado fuerte de You pero no se necesitaba tanta para saber que la pequeña Ruby se encontraba bastante mal—. Si necesitas algo puedo ayudarte.
Ruby lo medito un momento. La oferta estaba delante de ella y realmente no estaba con las fuerzas suficientes para negarse a algo que sentía con tanta urgencia. Tenía que desfogar un poco de ese sufrimiento que la agobiaba de tal manera que sentía que iba a morir.
—Tuve una pelea con Chika —las palabras empezaron a salir de la boca de Ruby sin poderlas contener—, y terminé con ella hace unos minutos.
La noticia no fue tan sorprendente para You pues ya había notado que las dos chicas se empezaban a distanciar, particularmente desde que Chika empezaba a pasar más tiempo con Riko muy a su pesar.
—¿Quieres hablar de ello? Sé que no soy la persona a la que te gustaría recurrir, apenas nos conocemos y dado mi pasado con Chika creo que soy la menos indicada pero estamos aquí y parece como que necesitas desahogarte... yo entiendo eso —se sinceró You ofreciéndole la mano.
La propuesta la había tomado por sorpresa, pero más sorprendente aún eran sus ganas de empezar a hablar, tenía que liberar un poco de la presión que había estado soportando en esos días y quizás alguien, de algún modo, neutral a ella podría ser de utilidad para aliviarse un poco.
—¿Podrías… acompañarme a casa? —solicitó Ruby con temor mirando de reojo a You que le dedicó una sonrisa tierna.
—Si… si puedo, eso no es ningún problema Ruby-chan —You aceptó gustosa y guardó silencio para que la chica se animara a hablar mientras se echaban a andar.
Caminaron juntas sin mediar palabra al inicio. Conforme se alejaban del patio de la escuela y tomaban el rumbo de la bajada de la colina, Ruby fue sintiéndose más cómoda con la otra chica y comenzó a hablar.
—Yo sé que ella me quiere —rompió el silencio sincerandose lo más que pudo—, pero también sé que no me ama, siempre lo supe, pero quise pensar que con mi amor era suficiente para las dos, sólo que no fue así, no es posible sostener una relación donde sólo uno es el que ama.
—Entiendo eso Ruby-chan, y lo siento mucho también, sé lo ilusionada que estabas, lo mucho que has esperado por ella y Chika, bueno ella es una… —Ruby la volteó a ver suplicante, aún si estaba dolida con Chika, no quería escuchar malas cosas sobre ella—, bueno ella es una persona complicada —You prefirió dejar los comentarios filosos a un lado para mejor escuchar todo lo que Ruby tuviera que decir sin intervenir.
—Yo tambien lo siento You-san, sé que te afecta también porque ahora ella tiene el camino libre para estar con Riko-san —dijo Ruby en voz baja avergonzada.
—Aún si ella quiere estar con mi Riko, sé que Riko no querrá, esta lastimada pero me va a perdonar, yo creo en ella y en nuestro amor, nosotras vamos a volver a estar juntas, estoy segura de ello — You habló confiada y eso removió algo en Ruby.
—Es lindo que confíes tanto en una persona —suspiró Ruby con tristeza—, en mi caso todo es diferente. Aun teniendo la certeza de que hice lo correcto, duele mucho —Ruby rompió en llanto nuevamente.
You no supo qué hacer, la chica sollozaba sin control a media calle y ella no se sentía con la confianza suficiente para abrazarla y consolarla. Como única alternativa terminó poniendo una mano en su hombro tratando de hacerle sentir su apoyo de esa manera por lo menos.
—¡¿Qué le has hecho?! —una voz alterada reclamó a sus espaldas haciendo que You se erizara hasta la punta de los cabellos.
Con brusquedad sintió un jalón que la aventó contra la pared más cercana, quedando de frente con la imponente figura de una muy enojada Dia Kurosawa que la mantenía sujeta contra la pared y si bien poseía la fuerza para liberarse del fuerte agarre de la mujer, no pensaba hacerlo, después de todo ella era su profesora.
—¡Onee-chan! —gritó Ruby alarmada al ver toda la escena y enseguida busco cómo intervenir para evitar que todo fuera a mayores.
—Ruby-chan, ¿estás bien? —preguntó Dia a su hermana sin suavizar su agarre sobre You que no se había movido—. ¿Qué hacías con Ruby? ¿Por qué la hiciste llorar? —Dia no dejó que Ruby contestara y comenzó su interrogatorio a la otra chica.
—¡Nada sensei! ¡Juro que no le hacía nada, sólo estábamos hablando! —respondió You levantando las manos para mostrar su inocencia.
—Es verdad Onee-chan, solo platicabamos —se acercó Ruby para calmar a su hermana y quitarla de encima de You.
—¡Ella te dijo algo que te hizo llorar Ruby! ¡Yo lo ví! —exclamó Dia aún viendo con intensidad a la pobre chica que negaba la acusación.
—No es así… —bajó la cabeza Ruby con las mejillas rojas—, ella no fue...
—Es raro verte llorar en público Ruby-chan, tiene mucho tiempo que no te veía hacerlo, lo que sea que te dijo Watanabe-san te puso de esa manera —explicó su hermana en su razonamiento, no era propio de Ruby comportarse de ese modo.
Ruby empezó a llorar nuevamente por las palabras de Dia, era verdad, no era algo común que ella llorara, al menos no desde que era una niña pequeña y su hermana mayor iba en su rescate. Había madurado mucho cuando se quedó sola sin Dia para protegerla, había aprendido a hacerlo sola.
—Fue Chika-chan, es por ella por quien lloro —terminó confesando lo que quería guardar para sí misma pero si no lo hacía Dia no iba a dejar ir a su senpai.
—¿Chika? —Dia soltó su agarre inmediatamente y fue a consolar a su hermana olvidándose de You—. ¿Qué hizo esa niña? —preguntó con un poco de más suavidad abrazándola.
—Creo que será mejor que me vaya Ruby-chan —se disculpó You aprovechando que la sensei la había liberado y era el momento de salir por pies de allí ahora que aún estaba viva.
—Lo siento You-chan y gracias por acompañarme —respondió Ruby separándose de su hermana y gritando en voz alta al ver que la chica ya iba bastante lejos.
Una vez que se quedaron a solas Ruby fue consciente de la razón por la que Dia había actuado de manera tan alterada, tenía todo el rostro bañado en lágrimas, lo cual que era difícil de disimular. Dia tomó su bolsa sacando un pañuelo para limpiar su rostro con cuidado.
—¿Qué fue lo que hizo Takamai Chika? —preguntó Dia cuando Ruby ya estaba un poco más tranquila aunque ella estaba lista para ir a arrancarle la cabeza a esa niña.
—Yo… preferiría que lo habláramos en casa onee-chan, en verdad es doloroso y no quiero estar aquí —Ruby abrazó con más fuerza a Dia quien le devolvió el abrazo casi sosteniendola por completo.
—Esta bien Ruby-chan, lo siento por la escena que te acabo de armar, espero Watanabe-san lo entienda —se disculpó con un hilo de voz apenas audible, su corazón estaba estrujado de ver a su hermana en esa situación.
—Gracias por preocuparte Onee-chan —dijo Ruby esbozando una ligera sonrisa—, de cualquier manera ya todos saben de tu carácter voluble —completo con un dejo de tristeza.
—¡¿De qué estás hablando?! —quiso reclamar pero Ruby ya estaba entrando en la casa.
Chika pasó toda la tarde tratando de asimilar que fue lo que pasó, desde esa mañana tan aburrida, la competencia de piano desastrosa y su ruptura dolorosa. Por un lado estaba conciente que todo había sido culpa suya, no de Ruby, por no poner las cosas en perspectiva y haber sido honesta con la chica desde el inicio puesto que había posibilidades de que no pudiera llegar a la reunión aunque hubiera tenido un helicóptero a su disposición, tal vez si no hubiera sido una tonta ilusa de esa manera se hubiera evitado el desastre, pero también sabía que esa solo fue la gota que derramó el vaso y que si no era eso hubiera sido otra cosa. Era un final inevitable por cómo se estaba dando todo entre ellas.
No tenía caso seguir negando los sentimientos que Riko despertaba en ella, era absurdo seguir negando las cosas cuando cada día eran más fuertes y llegaban a ser verdaderamente molestos cuando intentaba estar con Ruby y no merecía ese tipo de trato. En algún momento su novia dejó de ser suficiente para ella, aunque no quisiera verlo, y su corazón empezó anhelar la compañía de otra persona, justamente esa que no había podido tener antes pero ahora estaba libre y ella no podía evitar caer de nuevo.
Se arrepentía tanto de haberse precipitado con Ruby y haber llevado su relación tan lejos en tan poco tiempo, se había dejado llevar por sus hormonas adolescentes sin pensar en las consecuencias. Había tomado algo que no le correspondía pues no supo cuidarla y eso solo lo hacía todo más doloroso para ambas, pero en particular para su ex novia que había confiado tanto en ella y sin duda la amaba tanto que por eso se entregó como lo hizo.
Aun no procesaba esa parte, "ex novia". Les tomó tanto tiempo la decisión de ser una pareja y lo había destruido todo en un abrir y cerrar de ojos. ¿Qué clase de persona era si lograba herir tanto a quien le entregó lo mejor de sí misma? Si tan solo hubiera llevado las cosas con calma, entonces Ruby no le habría dicho aquellas palabras.
Llegó a casa casi en piloto automático, se encerró en su cuarto y no quiso saber más del mundo. Sus hermanas se preocuparon al ver el estado en el que llegó, tan ausente y carente de emoción alguna pero tampoco les explicó mucho, lo que menos quería era arrastrar más gente a su estado depresivo. Necesitaba estar sola para calmar la culpa que la comía en su interior.
Cuando la luz del atardecer se fue, sólo quedó su habitación escasamente iluminada por la luna, prefería estar así, inmersa en la oscuridad para que le permitía esconderse de sí misma, o al menos le daba la impresión de que así lo podría hacer. Pero la realidad le decía que no podía escapar de sí misma ni de sus errores.
Por momentos pensaba en Riko y cómo estaría después del desastroso concurso, pero si la veía en ese momento, estaba segura que sólo empeoraría su ya de por sí confundida mente. Necesitaba espacio, espacio de todos, pero la noche era corta y al día siguiente tenía que ir a la escuela como si nada. ¿Qué haría cuando viera a Ruby? ¿Debería pedir perdón otra vez? ¿Pedirle regresar? ¿Debía hablarle o sólo mantener su distancia? Preguntas que se formulaba y trataba de responder sin éxito.
Un toque en la puerta la distrajo. Probablemente era alguna de sus hermanas que le llamaba para cenar, pero si fingía dormir, seguramente se iría.
Volvieron a tocar y al no escuchar respuesta abrieron la puerta de su habitación, sólo que no era quien ella pensaba.
—¿Chika-chan? —la voz de Riko hizo que dejara de fingir estar dormida.
—Eh… Hola Riko-chan, no es que no me alegré de verte pero, ¿qué haces aquí? —Chika se levantó de la cama algo apenada pues ni siquiera se había tomado la molestia de cambiarse el uniforme escolar o limpiar un poco su cuarto.
—¿Esta bien si enciendo las luces? —Riko se movió dentro del cuarto y casi tropezó con la maleta de Chika antes de encontrar el switch de la luz.
—Espera yo lo hago —rápidamente Chika se levantó de la cama y encendió las luces.
—¿Estas bien Chika-chan? He estado tratando de hablar contigo toda la tarde pero tú teléfono ha estado apagado todo el tiempo, tus hermanas me dijeron que seguro estabas dormida pero se me hizo raro no saber nada de ti y mejor vine a verte —explicó la chica dejando una canasta sobre la mesa de la habitación, se le veía el semblante preocupado.
—Lo siento, apague mi teléfono hace rato y olvidé encenderlo de nuevo —dijo Chika sin emoción alguna en su rostro y eso sólo hizo que Riko se preocupara aún más, algo no estaba bien con su amiga.
—Chika-chan yo te conozco y sé que algo pasa, tú no eres de las que disfruta estar a solas largos periodos y mucho menos estar con las luces apagadas toda la tarde. ¿Quieres hablar? —ofreció Riko sentándose sobre la cama pidiéndole que también se sentara a su lado.
—¿Me estuviste espiando? —cuestionó Chika entre risas huecas que no ocultaban su estado depresivo.
—No espiando —aclaró Riko—, solo estuve pendiente de ti —se sonrojó ligeramente—, quería agradecerte por haberme apoyado en la mañana, en verdad no sé qué hubiera hecho si hubiera estado sola, gracias por estar conmigo. Espero que no te haya retrasado mucho.
—Umm… no te preocupes por eso —Chika no quería hablar mucho del tema y menos con ella pero algo tenía que explicarle—. ¿Recuerdas la reunión a la que tenía que llegar con Ruby-chan?
—Imagino que no llegaste —supuso la chica correctamente.
—Si así es, cuando llegué ya estaban todos afuera —suspiró Chika con pesadez y el alma por los suelos.
—¿Tuviste una pelea con Ruby-chan? —dedujo Riko por su estado de ánimo y sabía que había sido culpa suya por entretenerla demasiado.
—Si… bueno no, no fue una pelea propiamente, pero ella… —le costaba decirlo porque aún no se había hecho a la idea completamente—. Ruby terminó conmigo.
—¡¿Eh?! ¿Por llegar tarde? —Riko ya se había supuesto que el retraso le había costado a su amiga algún disgusto con su novia pero no pensó que fuera algo tan serio le parecía absurdo—. Eso no tiene lógica Chika-chan. ¿Por qué Ruby-chan terminaría contigo por llegar tarde?
—Bueno no fue propiamente por eso, la verdad es que aun no entiendo bien lo que pasó pero no me siento con muchos ánimos de hablarlo —se sinceró pues aún las cosas estaban y confusas en su interior—, ¿te molesta si dejamos ese tema y hablamos de otra cosa?
La voz de Chika sonaba bastante apagada y Riko había sido apoyada tantas veces por su amiga que se sentía en deuda con ella, además de culpable. Tenía que hacer algo para ayudarla ahora.
—Te diré algo, ya sé que mañana tenemos clases y eso, pero haremos una pijamada, mamá mandó un obento en agradecimiento por acompañarnos en la mañana —le mostró la canasta que había dejado sobre la mesa—, comeremos mucho y veremos películas, ¿quieres que hagamos eso?
—¿Estas segura Riko-chan? Mañana tenemos escuela —hizo la observación Chika.
—Si Takami Chika está más preocupada por la escuela que por hacer una pijamada entonces es que la depresión la está golpeando fuerte —Riko sacó su celular para llamar a sus padres y avisarles que se quedaría en casa de Chika y no aceptaría objeciones.
A pesar de las dudas en el interior de Chika, el sentirse apoyada por Riko generaba calidez en su interior. Era un sentimiento extraño, que no había sentido desde que se separaron y que al mismo tiempo le hacía sentir temor. Justo en ese momentos todos los impedimentos que habían anteriormente para que ellas estuvieran juntas, ya habían desaparecido, era tal y como Ruby le había dicho, tenía el camino despejado para dejarse guiar por su corazón y ahora su más grande enemigo u obstáculo era el temor a ser rechazada de nuevo por la chica a su lado.
Por una noche desechó sus dudas y se limitó a disfrutar de la compañía de su amiga, ya después tendría tiempo de analizar su tormentoso corazón y si tenía una oportunidad.
Dia se encargó de preparar la cena personalmente mientras dejaba que Ruby se diera un baño que le ayudara a relajarse un poco. Desde que regresó del viaje de Tokio había sentido intranquila a su hermana y aunque estaba consciente que la razón podría ser su relación con esa niña, tampoco es que pudiera hacer algo para evitar lo que estaba sucediendo si estaba distraída con sus propios problemas.
La Directora le había negado el permiso para dejar el club de literatura argumentando que estaba haciendo un excelente trabajo y que por el momento no tenía quien cubriera el espacio; el premio que había traído a la escuela en compañía de Hanamaru, era de bastante renombre, y la directora no quería perder a su profesora estrella sustituyendola con otra.
La noticia le sentó bastante mal pues eso significaba tener que estar cerca de Hanamaru nuevamente y eso sólo se traduciría en más sufrimiento. Tenía grabada en el alma la mirada de dolor que reflejaba la chica cada que la veía. Distaba tanto de esa mirada dulce y tierna que le había dedicado hasta entonces y que le dolía el corazón de solo recordarlo.
Después de la ultima platica que tuvieron, la chica no la había buscado más, los mensajes y llamadas cesaron y solo entonces sintió un vacío en su interior que no la dejaba estar tranquila. Sin embargo eso era lo que ella quería, lo que era mejor para las dos aunque doliera como un hierro caliente enterrándose en su pecho. Ninguno de esos días había podido dormir bien, se encontraba despertando por las noches constantemente o perdiendo la capacidad de conciliar el sueño debido a su decisión.
Ese día en particular, le dolió ver como Hanamaru no la miró ni una vez mientras estuvieron en el club, pero más doloroso fue ver que toda su atención se la dedicó a su amiga Tsushima-san; tal vez ella había provocado todo, pero no por eso era menos doloroso verla siendo amistosa con otra persona cuando todo lo que quería era arrancarle la cabeza a esa niña extraña y reclamar como suya a Hanamaru.
Es por eso que cuando vio que Ruby lloraba a media calle, terminó reaccionando muy agresiva con la pobre Watanabe-san, que terminó pagando los platos rotos de su ansiedad, había desquitando su frustración con alguien que no tenía nada que ver.
Kanan ya se había dado cuenta que algo andaba mal con ella, pero Dia seguía evitando hablar con alguien al respecto, quería mantenerlo todo para ella, pero cada día le era más difícil, sentía que se estaba ahogando con sus propias angustias.
Aunque por ahora tenía que enfocarse y concentrarse en ayudar a Ruby que necesitaba de alguien en ese momento, su hermana se veía bastante afectada con lo que sea que hubiera pasado con Chika y quería por lo menos escucharla para poder ayudar de alguna forma.
Cuando Ruby terminó de tomar su baño, se acercó a la cocina de donde ya emanaba un delicioso aroma y aunque no estaba de ánimos, su estómago requería alimentarse luego del día tan estresante que acababa de vivir.
—¿Es omurice verdad onee-chan? —preguntó Ruby intentando sonar emocionada.
—Si, se que te encanta para cenar y pensé en consentirte un poco —Dia estaba terminando de adornar los dos platos mientras Ruby se encargaba de acomodar las demás cosas sobre la mesa para que pudieran sentarse a cenar.
Comieron sin prisas, disfrutando el momento y sin platicar de nada en particular. Dia sólo se incomodó un poco cuando Ruby le pidió que le contara a detalle las cosas que habían hecho en su viaje. Dia lo tuvo que hacer omitiendo la mayoría de sus partes favoritas pues todas incluían a Hanamaru en ellas y lógicamente no podía hablar de ello, no sin dolor al menos, y Ruby no insistió mucho en saber los detalles.
Una vez que terminaron, entre las dos levantaron los platos y se dispusieron a lavar lo que se había ensuciado y en limpiar la cocina.
—Onee-chan, ¿te puedo hacer una pregunta? —desde el día en que Hanamaru las había visitado en casa, Ruby notó que algo andaba mal, pero su amiga no quiso hablar al respecto incluso cuando la cuestionó al día siguiente, pero su conducta delataba que algo no estaba bien entre ellas.
—Dime Ruby-chan —respondió Dia distraída secando uno de los vasos.
—Tuviste una pelea con Maru-chan el otro día, ¿no es verdad? —la pregunta fue concisa, no dando lugar a que Dia se anduviera por las ramas.
Dia continuó con su labor a pesar de la sorpresa que le causó la pregunta y trato de actuar normal.
—No Ruby-chan, para nada, solo tuvimos un pequeño desacuerdo pero nada de cuidado —mintió con descaro y su hermana menor se dió cuenta—. ¿Por qué la pregunta?
Ruby ya había dejado su labor de limpieza para irse a parar a un lado de Dia y continuar la plática.
—Es sólo que Maru-chan ha estado extraña desde ese día, por eso yo pensé que ustedes habían peleado —concluyó la chica con un hondo suspiro sujetando la blusa de Dia por la espalda.
—¿Extraña como? —Dia no quería saber más del tema pero Ruby había traído la tentación hacia ella y ahora sentía urgencia por saber qué le pasaba a Hanamaru.
—Extraña como triste —explicó Ruby—, no sonríe como antes, e incluso sus pláticas son un poco vacías. Vas a pensar que soy una exagerada pero he notado que su mirada ya no brilla como antes y lo peor es que le he preguntado, pero dice que todo está bien, onee-chan, pero yo se que no lo está y no me quiere decir que le pasa —se llevó las manos a la cabeza con frustración y se recargo en la espalda de Dia.
—Tal vez sean problemas en casa Ruby-chan —si ya de por sí en los días anteriores Dia se había sentido mal, ahora sólo tenía ganas de latigearse por hacer pasar a Maru por ese calvario—, sea cual sea la razón, no te alejes de ella, no sabes cuánto podría necesitarte.
—Yo estaba pensando que tal vez tu podrías hablar con ella —esa era realmente la razón por la que Ruby había sacado el tema, ya sabía que habían peleado, pero si tan sólo lograba que hablaran nuevamente, tal vez las cosas se arreglarían para ambas—, siempre se han llevado bien y Hanamaru confía en ti onee-chan, ¿podrías hacerlo?
—Eh… no, no Ruby, por el momento no creo que sea lo mejor, soy su profesora y hay que mantener las distancias —no había nada en el mundo que Dia quisiera más que correr a consolar a Hanamaru, pero claro, siendo ella la causa del dolor de la pequeña, estaba fuera de lugar hacer algo así.
—Bueno… solo decía —exclamó Ruby derrotada alejándose de su hermana.
Terminando de secar el último plato, Dia vió oportuno un cambio de tema y se giró para enfrentar a la chica.
—Entonces Ruby-chan, ¿me vas a contar qué ha pasado con esa novia tuya? —espero su respuesta y Ruby solo arrugó los labios, aún no quería hablar al respecto pero no podía alargar demasiado el asunto.
—¿Podemos ir a mi cuarto? —solicitó y Día asintió yendo hasta ella.
Dia guió a Ruby hasta su habitación para que pudieran platicar con más libertad. Ruby, una vez que entro en el cuarto, se dirigió a su buró y tomando un portarretrato que tenía allí la bajo de tal modo que la foto quedó contra la superficie del mueble ocultando la imagen de ella y Chika abrazadas. Luego se sentó en su cama y le pidió a Dia que se sentara también junto a ella mientras tomaba el valor que le hacía falta para contarle todo lo que había pasado.
—Chika ya no es mi novia Onee-chan, terminé con ella hoy —la voz de Ruby era bastante deprimente y la confesión hizo que Dia se tensara visiblemente.
—Pero, ¿por qué Ruby-chan? ¿Ella hizo algo para lastimarte? —preguntó Dia en tono comprensivo, aun si exaltarse… todavía.
—Umm… —pensó Ruby su respuesta un poco más de la cuenta, quería ser honesta con Dia pero no sabía hasta donde era prudente contarle—. No es que lo haya hecho a propósito pero en cierto modo sí estoy un poco... herida.
—¿A qué te refieres? —la respuesta de Ruby era bastante ambigua y no le agradaba que su hermana se fuera por las ramas.
—Chika tenía un antiguo amor que la distanció de su mejor amiga y le hizo pasar momentos verdaderamente difíciles, ahí fue cuando yo la conocí y bueno desde el principio sentí atracción por ella, nos llevamos bastante bien —Dia le hizo un gesto de desagrado, ya conocía esa historia a medias—, y después de un tiempo decidimos empezar nuestra relación.
—No se mucho al respecto —acarició su cabello—, pero supongo que esto tiene que ver con la pelea que me tocó ver en la que Chika-san y Watanabe-san se liaron a golpes —hasta ese momento Dia aún se seguía preguntando qué había pasado entre ellas para llegar a ese extremo pero ahora ya todo era más claro.
—You-san era la mejor amiga de Chika-chan pero las dos se enamoraron de la misma persona… —dijo esto con cierto dolor.
—Sakurauchi Riko-san —completó Dia con la última pieza del rompecabezas al ver que su hermana no había podido.
—Si… así es, ellas terminaron hace un par de semanas, desde entonces Chika retomó su amistad con Sakurauchi-san y ahí fue cuando empezaron los problemas para nosotras —suspiró profundo conteniendo algunas lágrimas y bajó la cabeza.
—¿Y es por eso que has terminado tu relación? —dedujo atrayendo a su pecho a su hermana para comfortarla.
—En parte sí —se limpio los ojos—, y creo que es correcto pero la otra parte de mi piensa que solo me rendí sin luchar por ella, pero es que no sé si hay algo por lo que luchar, yo pensé que después de… —Ruby se detuvo en seco, no tenía pensado revelar a su hermana los detalles más íntimos de lo que habían hecho ella y Chika sin embargo se había quedado cerca de hacerlo.
—¿Ruby? ¿Que ibas a decir? —preguntó Día alarmada haciendo que su pequeña hermana se pusiera de pie con algo de pánico.
—De… después de decirle que la amo —trató de corregir su tropiezo—, pensé que ella me correspondería, pero no fue así, ella simplemente no lo pudo decir nunca —las lágrimas ganaron la batalla al fin y empezaron a fluir con rapidez por sus mejillas.
Dia fue por su hermana y la abrazó fuerte contra su pecho para ayudar a que Ruby le compartiera algo de su dolor. Lo que le había pasado era lo que sucedía en la mayoría de los amores de la adolescencia pero no por ello era menos doloroso y ella lo sabía bien.
—Esta bien Ruby, puedes llorar todo lo que necesites, yo estoy aquí para escucharte y apoyarte hermanita —le decía al oído suavemente a lo que Ruby solo lloraba con más fuerza.
—Tu dolor no será eterno Ruby-chan, ya lo veras —acariciaba su cabeza gentilmente—, dentro de poco esto sólo será un recuerdo, tampoco es como si le hubieras entregado todo de ti —dijo eso último sin pensar e inmediatamente se arrepintió, Ruby se aferró a su pecho y empezó a llorar con más ahínco, como si su vida dependiera de ello.
—¿Y si lo hice entonces quiere decir que el dolor nunca se irá? ¿Cometí un error onee-chan? —preguntó Ruby con la voz entrecortada luchando contra sus propias lágrimas para poder hablar olvidándose que no debía contarle eso a Dia.
—¿De qué estás hablando Ruby-chan? —Dia lo había dicho sin pensar que algo así había sucedido pero la respuesta de su hermana la tomó por sorpresa.
—Es que… yo… creí… que… me amaba —completó la pequeña sollozando aferrándose más al cuerpo de Dia, Ruby no había querido confesar eso, solo que haberlo dicho le ayudó a librarse del peso que la había estado aplastando poco a poco y ahora al menos sentía que podía respirar un poco más aunque no era está la manera de haberlo hecho.
—¡¿Se atrevió a tocarte?! —Dia no se pudo separar porque tenía prácticamente el cuerpo de su hermana encima pero sentía su sangre hervir por el coraje contenido y Ruby temió que si la soltaba en ese instante iría a hacerle algo a Chika—. ¡¿Cómo pudo hacer eso?! ¡Se lo advertí!
—¿Se lo advertiste? ¿Cuándo? —quiso saber y aunque Dia forcejeo para quitarse a su hermana la chica no se lo permitió.
—Eso es lo de menos Ruby. ¡Eres una niña! ¡¿Como se atrevió?! —bufó rindiéndose de deshacerse de su agarre.
—¡No soy una niña onee-chan! Yo tomé la decisión de estar con ella, me explotó en la cara y asumo mi responsabilidad —ya se esperaba que Dia no reaccionara bien a esa información.
—¡Eres una niña prácticamente Ruby! Ella no debió hacerlo, es mayor que tú… debió ser ella la responsable… que clase de persona se acuesta con una niña y la deja después... yo… ¡Ahh! ¡La quiero matar! —ya el coraje de Dia era incontenible y no pudo soportar seguir en la misma posición con Ruby conteniéndola y volvió a intentar quitarla.
—Ya pasó Onee-chan, no hay nada que pueda hacer al respecto —suspiró derrotada cuando Dia logro apartarla.
—Claro que lo hay, no voy a dejar que te haga eso y luego se burle de ti dejándote como si nada —sentenció Dia furica—, ni la defiendas Ruby-chan, esta vez seré yo quien defienda a mi hermanita.
—¿Qué vas a hacer onee-chan? —lo que Ruby menos quería era que Dia hiciera una locura contra Chika.
—Yo voy a… a… cortarle la cabeza —exclamó casi gritando haciendo que Ruby rompiera en risas histéricas por el temor.
—No puedes hacer eso, creo que no vale la pena, pero es lindo que me defiendas —Ruby se levantó y abrazó a Dia por la cintura para calmarla—. No necesito que la castigues, solo necesito que me apoyes, ¿entiendes?
—Haré lo que considere necesario Ruby-chan, para eso no hay vuelta de hoja —la abrazó pero no dejo de lado sus intenciones—. Takami Chika se arrepentirá de haber jugado con una Kurosawa. Nadie se burla de esta familia sin que yo haga algo al respecto.
—Onee-chan, por favor —suplico Ruby—. No vale la pena, fue mi culpa no la de ella.
—No es así, es toda su culpa dado que es la mayor y no debió haberte hecho eso —dijo aún enojada.
—Onee-chan, tampoco es tanta la diferencia, ambas somos adolescentes después de todo —apretó más su agarre—. No puedes castigarla por eso.
Viendo que estando en ese estado no iba a lograr ayudar a su hermana, se guardó su coraje. Por ahora lo principal era ser apoyo de Ruby, ya después se encargaría de esa niña que le había roto el corazón y había tomado su inocencia con alevosía.
—¿Podrías dormir conmigo hoy? No quiero estar sola, por favor onee-chan —le habló Ruby casi suplicante.
—Claro que sí —dijo con más calma—, claro que sí.
Dia la arropó y se acostó a su lado. Dejó que su hermana se acomodara y la abrazara tanto como quisiera, lo que fuera necesario para transmitirle que no estaba sola.
Aún después de que el sueño invadió a la pequeña Ruby, Dia estuvo pensando todas las formas en que podía hacer pagar a Chika por su atrevimiento contra su hermana. La joven Takami iba a desear no haberse cruzado con ella en su vida.
La mañana no llegó lo suficientemente rápido para Dia, afortunadamente, su primera clase sería con la persona a la que ansiaba ver más que a nadie, y eso hizo las cosas un poco más fáciles.
Llegó al aula mucho más temprano de lo acostumbrado, sorprendiendo a todos que la esperaban un poco más tarde. Se dió cuenta que Chika y Riko llegaron juntas, lo que no le extrañó, a como Ruby le había contado, seguramente ya tenía la mira puesta sobre la pelirroja. "Ni siquiera ha pasado un día y está descarada ya está sobre otra." Masculló mojándose los labios para prepararse a su primer embate.
—¡Buenos días a todos! —saludó con voz dura y fría, parándose a la mitad del salon—. Está semana hemos estado hablando de la novela de "Genji Monogatari" y creo que es tiempo de hacer un pequeño examen sorpresa —escuchó los murmullos de reproches pero hizo caso omiso a ellos—. ¿Alguna objeción? —no dió tiempo de contestar aunque ninguna habría dicho nada a riesgo de ser retados por su sensei—. ¿Ninguna? Muy bien, empecemos —sacó su lista de asistencia aunque realmente no era necesario, ya sabía quien era la que tendría su examen sorpresa—. Takami Chika —dijo en voz fuerte y clara—, póngase de pie —le ordenó mirándola con intensidad.
—Dígame sensei —Chika siempre era bastante distraída y había puesto poca atención a las clases, más que nada porque la literatura no era algo que le emocionara en particular.
—Muy bien Takami-san, vamos a empezar el examen oral —dijo con lentitud para ver la reacción en la cara de Chika que fue como esperaba, de sorpresa.
—No había dicho nada de un examen sensei —se quejó Chika poniendo el primer clavo en su ataúd.
—Pregunté si había inconvenientes y nadie reclamó, así que empecemos —se acercó a ella como acechando a su presa—. Dígame, ¿en qué año fue escrita la novela?
Chika apenas y había leído la contraportada del libro, tenía una vaga idea de la trama pero no es que realmente le hubiera puesto atención y mucho menos a detalles como ese que preguntaba Dia.
—No lo sé —dijo en voz baja rascándose la cabeza.
—Por supuesto que no —respondió Dia sarcástica—. Siguiente pregunta. ¿Quién es el autor de la obra?
Chika suspiró, no tenía ni idea de la respuesta. Si no sabía en qué año había sido escrita la novela, menos sabía quién la había escrito.
—No lo sé —respondió de nuevo.
—Dígame, ¿de cuántos capítulos está compuesta la obra y en cuántos volúmenes está dividida? —nadie en el salón se atrevía a hacer algún comentario, ya conocían el carácter duro que podía tener su profesora y parecía echar chispas por los ojos con la mirada tan pesada que tenía sobre Chika, todas querían evitar entrar en ese fuego cruzado.
—Yo… tampoco lo sé —Riko veía a Chika casi con lástima, quería decirle las respuestas pero seguramente empeoraría su situación si intervenía.
—Última pregunta, ¿de qué periodo se considera está novela como un representante de poesía japonesa? —la vio desafiante sabiendo que fallaría nuevamente.
Si no tenía ni idea de quién y cuándo habían escrito la novela, mucho menos en que periodo se publicó, Chika se sentía perdida por completo, pero no podía decir eso.
—No lo sé —se oyó de nuevo y más de una de sus compañeras hizo cara de preocupación y lástima.
—¿No lo sabe? ¿Alguien me puede decir cuando les dije que libros leeríamos a lo largo del curso? —lanzó la pregunta al aire y al no tener respuesta de las otras chicas que estaban petrificadas ella misma terminó respondiendo—. Lo dije al principio del año escolar, y no es posible que hayan pasado ya tantos meses y usted no sea capaz de leer el primer libro de la lista señorita Takami. ¿Tiene algo que decir al respecto?
—Lo siento mucho —se disculpó Chika bajando la cabeza.
—Las disculpas no sirven para nada Takami-san, una vez que hemos cometido los errores, las palabras están de más, solo debemos asumir las consecuencias —comenzó su discurso.
—Si sensei —Chika se dispuso a tomar asiento.
—¿Acaso dije que ya terminé de hablar para que usted se siente? —preguntó indignada alzando la voz.
—¡No sensei! —respondió Chika poniéndose de pie de un brinco.
—Yo no entiendo, cómo es que alguien como usted pudo ser elegida para ser la presidenta del consejo, máxima representante de todos los estudiantes; está más que claro que su nivel intelectual está por debajo de lo necesario, pocas veces me ha tocado toparme con estudiantes tan… deficientes como usted, con falta de carácter y francos parásitos de la sociedad —las palabras de Dia eran afiliadas y estaban logrando su cometido de hacer sentir mal a Chika, quien se iba encogiendo ante cada estocada recibida.
—Yo… — Chika estaba sin palabras, incluso You estaba sorprendida por la tremenda reprimenda que se estaba llevado.
—No me sorprende que no tenga nada que decir, es usted una vergüenza para esta institución educativa —golpeó una vez más—. Tendrá que hacer algo mejor que sólo balbucear que no sabe nada porque solo le puede deparar un mal futuro si sigue en esa línea de irresponsabilidad y falta de compromiso.
—Sí sensei —contestó agachando la cabeza con la cara roja de vergüenza.
—Muy bien clase, por cortesía de Takami-san, para el día lunes me van a entregar un ensayo sobre la novela de la que estábamos hablando, lo quiero sin excusas ni pretextos —sentenció molesta—, espero que esto sí pueda hacerlo y no delegue sus responsabilidades y deje las cosas tiradas —dijo exclusivamente para Chika.
—Pero sensei, la próxima semana tenemos la competencia de natación —se quejó You pues esa carga de trabajo le restaría tiempo de entrenamiento.
—Si si, y la novela tiene más de 900 páginas —le siguió Mari—. El equipo de natación tendrá un compromiso importante en el cual concentrarse.
—Es una pena, pero pueden reclamar todo lo que quieran a Takami-san —Dia se volteó y continuo la clase como si nada hubiera pasado y entonces Chika entendió que todo esto era como resultado de lo que había pasado con Ruby, seguramente Dia ya estaba enterada y el infierno que le prometió cuando la amenazó semanas atrás, ya había llegado hasta ella. Tenía un largo fin de semana por delante y un curso largo en el cual aguantar más escenas como esa. Esperaba que solo se limitará a algo así pero sabía que con Dia-sensei solo iría a peor.
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