El día había llegado, los cuatro ejércitos se movían lentamente hacia el centro exacto de la tierra de Şahmat. La hierba se movía suavemente bajo sus pies mientras se acercaban a la tierra neutral, el enorme tablero de ajedrez donde se había llevado a cabo la gran Tetraguerra. Muchos de los presentes nunca habían pisado ese legendario sitio pero a otros les traían horribles recuerdos.
Elizaveta observó con tristeza el punto en el que habían visto al Rey Gilbert por última vez mientras Yao realizaba una silenciosa plegaria por el alma del Rey Norovyn, el antecesor de Alfred y el que también había perecido en la gran Tetraguerra.
El ambiente se encontraba sumamente tenso, todo indicaba que comenzaría una guerra entre el Reino Rouge y el Reino Zelenyy. Feliciano estaba temblando ligeramente por la ansiedad, en verdad esperaba que los dos reyes pudieran resolver el conflicto sin necesidad de empezar una guerra pero parecía imposible.
Todos los ejércitos ocuparon sus respectivos lugares en el tablero y se miraron en silencio. El rey Lars intercambió una rápida mirada con Feliciano. Ellos habían acordado mantenerse neutrales en el conflicto pues ésta era una guerra de la Alianza Shiroi, a la que ellos no pertenecían, sin embargo, el rey amarillo no sabía que el castaño había realizado una alianza secreta con Alfred.
-Bien, es el momento de comenzar el gran debate-anunció el Rey Berwald y su voz retumbó en todo el tablero- El Reino Zelenyy, campeón de la Gran Tetraguerra comenzará la discusión. Yo, el Rey Berwald, acuso al Reino Rouge de sabotaje y traición así como una violación directa a los términos del Tratado de Paz pactado al fin de la Gran Tetraguerra y a la Alianza Shiroi firmada por los dos reinos.
Ahí estaba, la acusación directa, si el reino rojo aceptaba tal acusación, sería tomada como una declaración de guerra. Nadie se atrevía a respirar, las miradas de todos los ahí reunidos cayeron sobre los integrantes del ejército rojo. Alfred seguía mostrando una expresión solemne a pesar de estar temblando de miedo por dentro, no quería involucrarse en una guerra tan pronto. El silencio se volvía más y más tenso hasta que fue la reina de Rouge quién lo rompió.
-¿Qué pruebas posee de que el Reino Rouge haya cometido semejante infracción?- preguntó Yao mirando firmemente al rey verde. No había visto que el supuesto espía llegara con ellos a la tierra neutral así que eso debía significar que todo era mentira.
La reina de Zelenyy no pudo evitar mirar a su rey con cierta incomodidad, el espía había huido y les había robado una de sus dagas especiales. No tenían nada para contraatacar las palabras de la reina pero también sabían que era verdad lo que habían dicho.
-¿Qué me dicen ustedes?-dijo entonces la Reina Tino al no recibir respuesta de su pareja, decidió enfrentar a los rojos con una pequeña sonrisa sarcástica en los labios- ¿Han encontrado la daga perdida?
-Sí la hallamos-anunció el rey Alfred satisfecho y le ordenó a Iván que la mostrara. La Torre tomó un pequeño cofre y sacó la daga para que todo el mundo la viera. Varios murmullos comenzaron a correr entre los miembros de los demás ejércitos cuando de pronto, una sonrisa triunfal apareció en los labios de Berwald.
-¡Ahí está la prueba! ¡El Reino Rouge envió a un espía a nuestras tierras para que robara la daga mientras nosotros estábamos en la reunión de los reinos!- acusó el rey verde con un brillo de malicia en los ojos.
-¡Eso es mentira!-exclamó la reina roja negando con la cabeza- Esta daga fue la que atacó al rey Alfred el día de su coronación y que fue detenida por el Caballero Arthur.
-¿Y si fue atrapada por el caballero y le causó un corte, por qué no tiene sangre?-preguntó entonces Tino con una mirada suspicaz. Fue en ese momento que todo el ejército cayó en cuenta que la daga se veía inmaculada, no tenía rastros de sangre seca en la hoja- ¡Esa daga nunca hirió al Caballero! ¡Cada una de mis dagas tiene un corte especial, exijo que se compare la hoja del arma con la herida en cuestión!
- Bien, así será-dijo el monarca de Rouge tomando la daga antes de saltar al escaque donde se encontraba Arthur. El rubio de cejas pobladas se sonrojó suavemente cuando el monarca tomó su mano para comparar el filo con su herida. Ambos se quedaron helados al comprobar que el filo de esa arma no coincidía con la cicatriz del caballero- No es posible… ¡Alguien cambió las dagas!
-¡¿Lo ven?! ¡Los reyes rojos han mentido!-exclamó el pequeño rubio de ojos violetas- El espía que mandaron robó mi daga para poder probar su elaborada mentira, ese caballero debió cortarse la mano con cualquier otra arma.
-¡En ese caso, yo acuso al Reino Rouge de traición, sabotaje, violación al Tratado de Paz y hurto directo a las pertenencias reales de la Reina Tino!-exclamó Berwald y todo su ejército secundó la acusación entre gritos de guerra.
-¡Entonces nosotros acusamos al Reino Zelenyy de traición, sabotaje, violación al Tratado de Paz y… asesinato!-gritó el rey Alfred con la ira chispeando en sus ojos azules. Todos los presentes lo miraron con confusión cuando el monarca sacó un pañuelo de entre sus ropas y mostró una extraña planta- Encontramos esta planta en la escena del crimen, nuestros médicos la examinaron y declararon que esta planta sólo crece en el Reino Zelenyy… ¡Y fue la causante de la muerte de nuestra Alfil Anna!
Todos se quedaron helados. Nadie sabía eso. Los miembros del reino verde se habían quedado atónitos y en silencio. Feliciano observó la planta y sus piernas temblaron un poco al recordar la muerte de la chica. El joven castaño no pudo evitar cerrar los ojos en un intento por eliminar esos horribles recuerdos de su mente. La mirada celeste de Ludwig cayó sobre su rey con creciente preocupación.
Tanto Berwald como Tino se miraban mutuamente tratando de contraatacar la acusación de los rojos pero les era imposible, no podían probar que no habían llevado la planta con ellos desde Zelenyy pues esa era una planta silvestre que crecía alrededor del palacio. El rey Lars los observaba completamente sorprendido y receloso, jamás hubiera creído que los verdes serían capaces de planear el asesinato de uno de los miembros de su ejército aliado.
El silencio crecía mientras se esperaba que se declarara la guerra de manera formal entre los dos reinos, las cartas estaban sobre la mesa y cualquiera de los dos reinos podía hacerlo pero nadie se atrevía a levantar la voz.
-De acuerdo…-dijo el Rey Lars llamando la atención de todos los ahí reunidos. Feliciano se puso muy tenso al escucharlo ¿qué tenía en mente ese hombre?- Ambos reinos han realizado sus acusaciones directas y no se ha podido negar de manera concisa que alguna sea mentira, así pues, si comienza una guerra entre la Alianza Shiroi, la Alianza Burakku se mantendrá al margen de ella.
-Estás equivocado, Rey Lars-dijo la Reina Yao con una leve sonrisa triunfante y la mirada molesta de Alfred chocó contra la aterrorizada mirada castaña de Feliciano- ¡Hemos realizado una alianza con el Reino Lorem y ellos nos ayudaran en nuestra lucha contra el Reino Zelenyy!
Era la última carta sobre la mesa y todo se descontroló. Los respingos de sorpresa no se hicieron esperar entre los miembros del reino verde y el reino amarillo. Lars gruñó furioso y fulminó con la mirada a Feliciano quién, por primera vez, no sabía qué hacer.
-¡Eso es alta traición!-exclamó el rey amarillo apuntando acusadoramente al castaño. Las manos de Feliciano temblaban por la ansiedad- ¡Tú y yo tuvimos una reunión y no me dijiste que tenías una alianza con Rouge! ¡Esta es una violación a la Alianza Burakku!
-Las alianzas que tenga el Reino Lorem no le conciernen-le reclamó la Reina Elizaveta al ver que su monarca estaba congelado por el pánico. La castaña se cruzó de brazos y encaró al rey amarillo- Le aseguro que la Alianza Burakku no se verá afectada por la alianza entre Lorem y Rouge. Si el Reino Giallo desea mantenerse fuera de la guerra, lo respetaremos por completo.
-El Reino Lorem y el Reino Rouge han sido enemigos mortales desde antes de la Gran Tetraguerra- dijo el monarca de Giallo y tanto Alfred como Feliciano intercambiaron una mirada incómoda. Lars tenía razón- De hecho fue su enemistad la que causó la Gran Tetraguerra, así que una alianza entre Lorem y Rouge rompe con las alianzas creadas para la Gran Tetraguerra. ¡Ustedes disolvieron la Alianza Burakku al unirse a los rojos!
-¡Pero no se hizo esta alianza con el propósito de terminar con la Alianza Burakku!- dijo el monarca de Lorem recuperando un poco la compostura- Si no le mencioné nuestra alianza con Lorem fue para respetar su decisión de no entrar en la guerra de la Alianza Shiroi.
-Pues es muy tarde, esto prueba que no se puede confiar en ustedes, los azules-sentenció Lars furioso, el monarca amarillo realmente odiaba que le mintieran y le escondieran cosas. Ese chiquillo de Feliciano no sabía en lo que se había metido- ¡Yo acuso al Reino Lorem de conspirador, traidor y de violar los términos y el propósito de la Alianza Burakku!
La sangre abandonó la cara de Feliciano. El pequeño castaño se quedó sin habla. Esa era una declaración de guerra indirecta. Alfred miró a su nuevo aliado y se sintió terriblemente mal. Feliciano y el resto del reino azul no debían pagar por un conflicto exclusivo de la Alianza Shiroi.
-Tal vez deberíamos renunciar a la alianza con Lorem-le murmuró el monarca rubio a su reina pero Yao negó con la cabeza. Ahora era cuando el reino azul más los necesitaba además de que sería una deshonra el renunciar a la alianza y los haría ver débiles ante el Reino Zelenyy.
-Bien, si el Reino Giallo decide declararle la guerra al Reino Lorem, tengan en cuenta que también se la están declarando al Reino Rouge-anunció la Reina Yao firmemente y Elizaveta le sonrió en agradecimiento.
-Entonces esto es guerra…-declaró Lars terminantemente y Feliciano lo observó horrorizado. No, esto no podía estar pasando- La Segunda Tetraguerra será en una semana aquí mismo y tanto el Reino Lorem como el Reino Rouge perecerán- Dicho esto, el ejército amarillo se retiró antes de ser secundado por el ejército verde. La Segunda Gran Tetraguerra estaba a punto de comenzar.
Gracias por leer y por sus comentarios.
Cuervi: Jejeje ya pronto se sabrá quién es el que mueve los hilos en todo esto.
Flannya: Es gracias a ti que me animo a seguir escribiendo este fic, en verdad gracias. Y pues sí, van a luchar contra Giallo y Zelenyy.
Me acusa emoción de que ya vamos como a la mitad del fic, tengo todavía muchas cosas planeadas y un par de sorpresas.
Espero que les haya gustado y no olviden comentar
