Capítulo 30.

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: Les traigo capítulo y debo decir que es… muy muy muy doloroso para mi corazón hacer esto. Así como dicen las mamás: esto me va a doler más a mi que a ustedes, lo siento por eso. Sin más por decir, los dejo leer.

Mag Max Kuv Bigotes: Esto sí que ha sido difícil. Casi me sale una lagrimita en la parte fea. Espero que haya quedado con suficiente impacto. Aunque tengo el consuelo de mis niñas YouRiko que cada vez más están a nada de reconciliarse. ¡Muerte a los Kurosawa! D:~


—Muy bien chicas, necesito que le entreguen a las capitanas sus permisos autorizados para que podamos irnos —informó Kanan a su pequeño grupo.

El día del viaje por fin había llegado. Tal como Kanan había informado, un transporte especial de tipo van había sido proporcionado por su patrocinador como había prometido.

Esa mañana, Kanan fue sorprendida por la directora cuando le informó que debido a la lejanía y el número de estudiantes que llevaba, una profesora la acompañaría como asistente del viaje y aunque le incomodó el cambio de planes, tuvo que acatar las órdenes. No había convivido mucho con la maestra que la acompañaría, pues se desempeñaba en el área administrativa más que en la docencia, razón por la cual tenía que estar más alerta, había la posibilidad de que fuera una trampa de la directora para tenerla vigilada. Empezaba a molestarle el sentirse paranoica todo el tiempo pero no había una forma de evadir el sentimiento.

Mari por su lado aún seguía de mal humor debido a la intromisión de su padre, pero tal y como había hablado con Kanan, simplemente trataría de hacerlo llevadero para disfrutar la experiencia. Su padre no iba a arruinar su competencia con su intromisión y mucho menos su relación con Kanan.

Una vez que verificaron que toda la papelería estuviera en orden, procedieron a abordar el vehículo una por una. Sin que You ni Riko se dieran cuenta, Mari habló con el resto del equipo para pedirles que hicieran lo que hicieran no dejaran que Riko encontrara algún asiento libre salvo el que estaba al lado de You. Era una pequeña trampa para ir ayudando a su amiga a acortar más la distancia, esa última semana había notado como la bruja Sakurauchi parecía estar cediendo a los encantos de su pequeño cachorro de nuevo, aunque esta última aún trataba de darle su espacio y no presionarla luego del desastre de su competencia de piano, se sentía culpable por ello.

Siendo una camioneta pequeña tipo van, el espacio era reducido pero con suficiente comodidad para los usuarios. You se acomodó en uno de los asientos traseros y el resto de las chicas se encargaron de hacer valer las indicaciones de Mari, diciéndole a Riko que todos los asientos estaban ocupados y no dándole otra opción más que sentarse a un lado de You en el fondo del vehículo. Extrañamente, Riko se sintió tranquila de poder estar tan cerca de su exnovia sin tener la necesidad de estar peleando y con el pretexto de no encontrar asiento en otro lugar.

Mari y Kanan se sentaron en un par de asientos que iban adelante un poco aislados del resto, mientras que la asistente se sentó en el área de la cabina, junto al conductor. Kanan aprovechó el tiempo para hacer la distribución de habitaciones ya que no quería perder tiempo después, había dejado eso hasta el final.

Arreglaría las habitaciones por parejas, ya que les habían asignados seis de ellas, cuatro dobles para las alumnas y dos sencillas para las maestras. Todas las chicas se encontraban platicando entre ellas o durmiendo, dejando que Mari y Kanan pudieran conversar con algo de privacidad.

—Dejemos a You-chan en la habitación de Sakurauchi-san —dijo Mari en voz baja cuando fue el turno de asignarle habitación a You.

—¡¿Estas loca?! —exclamó Kanan sin pensarlo, arrepintiéndose de inmediato por haber llamado la atención de las demás. Mari empezó a reír por lo bajo—. Si hago eso, Riko-san seguro terminaría abandonando la carrera o algo parecido —concluyó casi en un susurro para no seguir llamando la atención del resto.

—Es parte del plan sensei~ —respondió Mari divertida, gustosa de picar a Kanan.

—No, no lo haremos así, te quedarás en la habitación de You-san, como capitanas les corresponde compartir habitación —explicó Kanan recomponiendose y justificando su decisión.

Mari le dedicó una mirada de incredulidad, había algo detrás de eso.

—Si hace eso, esa niña probablemente me termine asesinando mientras duermo —razonó echándole la culpa de su frágil seguridad frente a Riko.

—Si te refieres a "ella" —no dijo el nombre de Riko para no llamar la atención pero era obvio a quien se refería—, me pidió que no la acomodara con alguna de ustedes dos, así que ese no será un problema.

—Pero es que es la oportunidad perfecta —rebatió Mari queriendo convencerla.

—Venimos a competir y ganar, así que cualquier otra cosa queda descartada —dijo Kanan tajante.

—¿Siempre tiene que ser tan estricta sensei? ¡Le quita la diversión a todo! —Kanan le dedicó una mirada de fingida molestia—. Fine! Ya no diré más.

—Bien —Kanan terminó de anotar todos los nombres en las habitaciones—, serás compañera de habitación de You-san —Mari solo reviró los ojos en desacuerdo.

El resto del viaje transcurrió sin contratiempos, Mari incluso tomó una siesta mientras Kanan terminaba de revisar toda la papelería.

En el fondo del transporte, Riko permanecía dudosa de si debía entablar una conversación con You, pero al final fue You la que rompió el hielo por las dos para su buena suerte.

—Dicen que Hamamatsu es bonito —dijo la chica entre emocionada y tímida—, estoy ansiosa por conocer la ciudad.

—No tendremos mucho tiempo libre You-chan —explicó Riko—, pero también espero podamos hacer algo de turismo, me gustaría conocer el lugar.

—Hoy lo dudo, pero mañana por la tarde tal vez tengamos tiempo —dijo You sonriente, no había esperado que Riko le contestara de buena gana y ahora no podía ocultar su felicidad, quería seguir oyendo la voz de la chica.

—Eso estaría muy bien, aunque tampoco nos podemos exceder —la riñó Riko—, si todo sale bien, el sábado estaremos en las rondas finales —concluyó sería.

—Todo saldrá muy bien Riko-chan, confío en el equipo y ahora mismo somos la mejor versión de nosotras mismas —habló confiada en el trabajo que habían hecho en sus entrenamientos.

—Si, tienes razón —sonrió de una manera que a You le pareció la cosa más hermosa del mundo y su corazón se llenó de ese sentimiento de calidez que tanto extrañaba.

Continuaron platicando durante casi todo el camino. No tuvieron una plática profunda, pero fue un gran avance para ellas, se sentía un poco de aquella comodidad que tenían antes de que su relación terminara y eso era una buena señal.

Alrededor de las 7pm llegaron a su destino. Un gran hotel les daba la bienvenida, a diferencia del hotel O'hara en Awashima, este hotel era mucho más moderno, era uno de los nuevos complejos que se acababan de abrir en la ciudad, bastante lujoso y llamativo para ser de la línea bussines class.

No hubo necesidad de que Kanan hiciera algún trámite, ya un empleado del hotel se encontraba listo para darles la bienvenida y entregar las llaves de los cuartos, todo estaba siendo cuidado con mucho detalle, lo que no le extrañaba en lo más mínimo.

Repartieron las habitaciones tal cual lo habían planeado, no hubo queja alguna por eso aunque fue evidente para Mari la cara de decepción que hizo Riko al enterarse que su compañera de habitación no era You, lo cual fue bastante curioso tomando en cuenta lo que le había dicho Kanan horas antes.

Una vez que terminaron de repartir habitaciones, el staff del hotel se encargó de ayudarles a llevar su equipaje, que en su mayoría eran maletas pequeñas, pues era un viaje corto. Mari sin embargo dejó que You se encargara de todo alegando que tenía un asunto importante que tratar con la entrenadora y se fue a buscarla. Afortunadamente, la compañera maestra de Kanan, Yuchida sensei, se había encargado de supervisar que todo estuviera en orden en las habitaciones de las estudiantes, mientras Kanan recibía el equipaje de ambas para acomodarlo en sus respectivas habitaciones.

Mari esperó afuera de la habitación de su sensei hasta que terminaran de acomodar las maletas. Dio un toque a la puerta seguida por una respuesta rápida de Kanan que se apresuró a abrir pensando que quizás el personal del hotel requería algo.

—¿Mari… san, qué haces aquí? —preguntó Kanan con extrañeza pues no la esperaba verla aún.

Mari no respondió y entró a la habitación dejando a Kanan confusa parada junto a la puerta.

—No puedes estar aquí —sentenció Kanan en cuanto cerró la puerta.

—Yuchida sensei aún está ocupada con las demás, no creo que regrese en un buen rato —explicó Mari para tranquilizarla, pues también sospechaba que Yuchida sensei había sido enviada para vigilarlas.

—Aún así, no es un buen lugar para que estemos solas —insistió Kanan cruzándose de brazos tratando de lucir molesta.

—I know… pero tenía que hablar contigo —se plantó en medio de la habitación sin intensión es de irse.

Kanan estaba nerviosa pero Mari se veía intranquila y no le quedó otra más que escucharla y saber que le sucedía, eso haría una buena maestra que ayudaba a una de sus alumnas, solo eso.

—Riko no te pidió que no le asignaras una habitación con You… y no te molestes en negarlo —completó Mari al ver que Kanan se iba a defender de tal acusación—. Lo supe cuando vi su reacción al escuchar que You sería mi compañera de habitación.

—Te lo dije Mari, ustedes son las capitanas, por eso las puse juntas —dijo Kanan tratando de restarle importancia al asunto—. Y no, no podía poner a You con Riko después de lo que pasó.

—No no es así —refutó Mari molesta—. Bien podías ponerla con otra chica y no conmigo si ese era el caso.

—Tienen que dar el ejemplo, por eso las puse juntas —insistió Kanan con la cara roja delantando su mentira.

Mari caminó con decisión hasta donde estaba Kanan y la arrinconó contra la puerta, Kanan trago saliva. Era curioso que estuvieran de esa manera pues por lo general esa era la posición preferida de la profesora.

—¿Darling~ estas segura qué esa es la única razón? —preguntó Mari con su rostro a centímetros del de Kanan haciendo valer su altura y su porte agresivo cuando se lo proponía.

Como siempre, el corazón de Kanan latía desbocado teniendo a la chica a esa distancia, se había sonrojado sin remedio y no pudo sostenerle más la mirada de esos ojos felinos que la tenían presa como un ratón ante su cazador.

—Si… no… —dudó.

—¿Me vas a decir la verdad? —Mari mantenía su tono seductor que sabía desarmaba a su sensei y pasó su dedo índice por su barbilla para hacer que la mirara de nuevo.

—Es por ese hombre, Aris, me siento intranquila de saber que en cualquier momento se puede aparecer —Kanan seguía sin poder sostenerle la mirada a Mari a pesar de que la estaba obligando—. Me siento atada de manos porque ahora mismo toda la responsabilidad del viaje recae en mí y si él se apareciera, la única persona que sé podría hacerle frente y te defendería es precisamente You-chan, así que lo siento por Sakurauchi-san, pero ahora mismo, tú eres mi prioridad.

—Eso es algo egoísta sensei~ —dijo Mari con una media sonrisa condescendiente—, pero gracias —finalizó dándole un beso en la mejilla pero sus labios estaban moviéndose hacia la boca de su sensei.

Escucharon pasos afuera de la habitación, por lo que su tiempo a solas estaba a punto de terminar. La compañera maestra de Kanan había llegado para darle el reporte de las alumnas. Realmente no se veía extrañada de encontrar a Mari en la habitación, se le veía más bien exasperada, probablemente porque no estaba acostumbrada a tratar con adolescentes por tanto tiempo.

Mari se despidió de una manera muy formal, fingiendo que había ido a tratar asuntos referentes a la competencia del día siguiente. No podía evitar sentirse mareada por la intensidad de sus sentimientos hacia su profesora. Si hubieran tenido más tiempo a solas, no se hubiera contenido y se hubiera ido sobre ella sin contemplaciones, pero siempre había algo que impedía pudieran avanzar.

Mari fue hacia la habitación que se le había asignado con You y al llegar a la puerta de la misma, escuchó que You no se encontraba sola, había alguien más en la habitación y su voz era inconfundible para ella.

—¡Qué gusto conocer a las amigas de Mari-chan! —era su papá el que se encontraba platicando tan amenamente con You.

—El gusto es mío señor O'hara —You se escuchaba nerviosa pero bastante animada—, muchas gracias por todas sus atenciones. Realmente se le agradece lo que está haciendo al apoyar al equipo de esa manera. Mari-chan es una gran chica que ha venido a reforzar el equipo y ha trabajado mucho con nosotras.

—¡Me alegra mucho escuchar eso! Es un placer poderlas tener en nuestro nuevo hotel para recompensar ese esfuerzo —comentó O'hara-dono bastante jovial—. Esperaba ver a Mari-chan para darle la bienvenida pero parece que me dieron la habitación equivocada.

—No señor, esta es la habitación de Mari, ella salió un momento… —se rascó la cabeza tratando de recordar lo que le había dicho Mari—. Creo que dijo que iría a ver a Kanan-sensei, algo de afinar unos detalles para mañana, así que tal vez no tarde mucho.

Mari quería entrar a golpear a You por decirle eso a su padre, pero no era realmente su culpa, ella no sabía nada de lo que estaba pasando entre ellas y mucho menos que su papá andaba cazandolas.

—¡Ah ya veo! —Mari pudo percatarse del sutil cambio de tono de su padre—. Dime Watanabe-san, ¿qué tal se lleva mi hija con su entrenadora, Matsuura-san? —preguntó de manera casual pero denotaba su interés en el tema y Mari entró en pánico.

—¿Mari-san con Matsuura-sensei? —la pregunta tomó a You por sorpresa que volvió a rascarse la cabeza—. Supongo que se llevan bien, tuvieron un inicio difícil pero desde que Kanan-sensei la salvó, bueno... supongo que eso cambió un poco las cosas para ellas. Ahora se llevan muy bien, se han vuelto cercanas.

Mari al fin reaccionó de su estupor y no dejó que su amiga siguiera dando detalles a su padre sobre su relación con Kanan, no reveló nada de verdadera importancia pero no quería que dijera algo más que se pudiera malinterpretar.

—Daddy! —dijo en cuanto abrió la puerta con fingida sorpresa—. ¡No sabía que ibas a estar aquí!

—¡Mari-chan! —exclamó el hombre feliz de verla abriendo sus brazos para recibirla en un confortable abrazo—, te extrañé tanto hija mía.

Mari lo abrazó con algo de reticencia. Conocía las mañas de su padre y todo esto solo era una escena que había montado para quedar bien frente a su pequeña amiga.

—Watanabe-san me estaba contando sobre tu magnífica entrenadora —explicó el hombre después de soltarla haciendo especial hincapié en ese tema delicado entre los dos—. Tengo muchas ganas de conocer a Matsuura-sensei, de hecho, he arreglado una cena esta noche. Servirá para que platiquemos más a fondo. ¿No te emociona Mari-chan?

—Eh… sí claro —respondió Mari con desconfianza.

—Las espero en el restaurante principal, todo el equipo está invitado, en especial su talentosa profesora que es mi invitada especial. Por favor asegúrense que no falte, son pocas las oportunidades que tengo de conocer a personas tan valiosas para Mari-chan —concluyó el hombre antes de abandonar la habitación con Mari prácticamente corriendolo.

Mari se desplomó en su cama ansiosa por lo que le esperaba. Ya había pensado en la posibilidad de que su padre anduviera rondando, pero no lo esperaba ciertamente desde el primer día, su presencia solo indicaba que los temores de Kanan estaban justificados, todo el viaje era una forma de demostrar el poder y control que podía ejercer sobre ellas.

—¿Mari-chan? ¿Estas bien? —preguntó You preocupada acercándose y sentándose a su lado.

—Shiny~ —respondió Mari tratando de sonar bien pero se podía notar su desánimo.

—No te creo, ¿pasó algo? —la actitud de Mari con su padre hizo sentir a You que estaba presenciando un momento incómodo entre ellos y quería saber más.

Si su padre iba a estar rondando de esa manera, Mari y Kanan necesitarían una aliada aunque no estaba segura si You era la persona adecuada para ello, tampoco quería meterla en algo que le diera más problemas, pero era inevitable.

—You-chan, necesito pedirte un favor del cual no puedes hacer preguntas al respecto. ¿Puedes hacer eso por mi? —fue la única manera que encontró para poder abrir el tema con ella, al menos un poco.

—Pues… sí, supongo… —las experiencias que había tenido con Mari en el pasado no habían sido del todo agradables, por lo que estaba un poco reacia a aceptar ese tipo de peticiones sin embargo viendo la angustia en el rostro de su amiga no podía negarse.

—Si mi padre te vuelve a cuestionar sobre Kanan-sensei, ¿podrías no decirle nada al respecto? Por favor... —se incorporó de la cama para poder ver la reacción de You.

—¿Cómo? —You estaba esperando que Mari le pidiera que se escaparan del hotel para ir a alguna fiesta, o que la acompañara a probar algún tipo de droga, incluso pensó que le pediría ayuda para hacer una broma a sus demás compañeras. Se sintió algo tonta al haber pensado todas esas cosas absurdas.

—Eso… Sí mi padre te vuelve a cuestionar sobre algo que involucre a Kanan-sensei o a mi, ¿podrías no darle información? Quiero decir, no tienes que mentir —aclaró—, simplemente, no le des detalles sobre nada.

—Aja… bien… ¿Por qué? —You tenía un gran signo de interrogación reflejado en el rostro, no comprendía el porqué de su petición.

—No questions… remember? —Mari sabía que pedía mucho pero esperaba que You aceptara su petición.

—Ya… bueno… —suspiró renunciando a entender—, está bien Mari-chan, no le diré nada a tu padre, pero debo decir que este favor es un tanto extraño.

—Thank you! —se alegró y se fue encima de You depositando un beso en su mejilla que la hizo sonrojar salvajemente—. Será mejor que desempaquemos, hay una cena a la cual debemos asistir —concluyó de mala gana.

—¿Crees que sea algo muy formal Mari-chan? —You empezaba acostumbrarse a las demostraciones de afecto de la rubia pero aún se le hacían un poco excesivas en ocasiones—. No traje nada para una fiesta, sólo mi ropa de siempre, ya sabes, algo deportivo —revisó su maleta sacando su ropa casual.

—Don't worry! Toda tu ropa te hace ver como un apuesto jovencito —dijo Mari entre risas guiñandole un ojo de manera coqueta.

—Sí bueno, sólo quiero ser un apuesto joven para una hermosa dama en específico —respondió You con seriedad.

—No creo que la señorita perfección se pueda seguir resistiendo a su apuesto príncipe —la picó Mari—, me dí cuenta que estuvieron hablando todo el camino, ¿hablaron de algo en particular?

—Nada, pero tengo la esperanza de poder hablar más con ella esta noche —suspiró la chica eligiendo su atendí por fin.

—Ya verás que este viaje las terminará uniendo de nuevo You-chan —le acarició la cabeza.

—Eso espero —dijo con ilusión—, eso espero.


Yuchida-san informó a Kanan sobre la cena a la que estaban invitadas. Y minutos después recibió un mensaje de texto proveniente de Mari en donde le contó lo que había pasado con su papá, eso sólo la puso más nerviosa por su corto encerrón minutos antes, había bajado la guardia y pudo haber terminado muy mal, su padre pudo haberlas descubierto y todo habría acabado.

Kanan no se complicó la existencia en cuanto a su atuendo para cenar. Simplemente usó lo de todos los días, ropa que podía clasificarse como deportiva que era la que siempre usaba cuando hacía cosas referentes a la escuela y nada más. Bajó puntual al restaurante, para evitar dar una mala impresión. Se sentía nerviosa de conocer al papá de Mari, más que nada porque sentía una rabia enorme contenida contra el hombre y tendría que seguir disimulando dicho malestar para no causar inconvenientes.

Al llegar al restaurante se encontró con que habían dispuesto un espacio en privado sólo para ellos, era una larga mesa en dónde solamente encontró a un hombre robusto sentado a la cabeza, era difícil calcular su edad pero su cabello estaba casi cano y de un tono rubio, no cabía duda que era O'hara-dono. A su lado encontró a Mari, que platicaba animada con él guardando las apariencias.

—¡Bienvenida! —dijo el hombre en cuanto la vió pasar por la puerta—, intuyo que usted es Matsuura-sensei .

El hombre se puso de pie y caminó hasta la entrada para saludarla, seguido por Mari. Kanan hizo una reverencia profunda cuando el hombre estuvo frente a ella y él extendió su mano para darle un saludo occidental que se le hizo un poco extraño pero correspondió de inmediato, quizás fuera su costumbre al hacer negocios.

—Es un gusto conocer a la famosa Matsuura-sensei —Kanan quiso retirar su mano, pero el hombre no lo permitió, en su lugar llevó su otra mano para aumentar su efusividad—. Le debo mi eterna gratitud por haber salvado la vida de mi hija, si no fuera por usted, ahora mismo no podría estar compartiendo estos momentos con Mari-chan —el hombre la soltó y en seguida hizo una reverencia en señal de agradecimiento. Kanan no supo qué hacer más que inclinarse de nuevo.

—Es un gusto conocerlo O'hara-dono y no tiene nada que agradecer, sólo estaba cumpliendo con mi deber y fue una fortuna que pudiera llegar a tiempo para poder sacar a Mari-san del agua —respondió Kanan con modestia e incomodidad con el hombre mayor.

—De cualquier manera muchas gracias sensei, amo a mi hija con todo mi corazón y de haberla perdido, creo que me hubiera vuelto loco —se acercó a abrazar a Mari y la besó en la coronilla.

En definitiva no era nada de lo que Kanan había estado esperando, pero aún así no bajó la guardia. O'hara-dono la invitó a sentarse a su lado para que pudieran platicar y, aunque no le pareció la mejor idea, no le quedó de otra ante su insistencia. No podía desairar al anfitrión. Mari tampoco se veía muy cómoda, pero estaba haciendo un esfuerzo por disfrazar su molestia frente a los demás.

Minutos después se fueron uniendo las demás alumnas a la fiesta, seguidas por Yuchida-sensei. Fue una grata sorpresa para Mari ver que You llegó platicando animadamente con Riko, se les veía relajadas y cómodas, lo que sin duda eran buenas noticias. Al menos alguien estaba teniendo buena suerte.

La cena fue espléndida y majestuosa, tal y como esperaba Kanan. El papá de Mari no paraba de hablar y Kanan se limitaba a escuchar y dar su opinión cuando era requerida, pero en su mayoría era Mari la que estaba haciendo su mayor esfuerzo por mantener a su padre distraído y lejos de cualquier cuestión sería que las incluyera a ellas.

La velada estaba por terminar sin haber presentado mayores complicaciones hasta el momento para alivio de Kanan y Mari.

—Le agradezco por todas sus atenciones O'hara-dono, y muchas gracias también por el apoyo que le ha dado a nuestro equipo —dijo para dar por concluida la cena.

—No me agradezca a mi Matsuura-sensei, mi mayor interés siempre ha sido hacer feliz a Mari-chan, pero en esta ocasión me temo que la idea de todo esto no ha sido mía, la persona a la que verdaderamente tiene que agradecer es al prometido de Mari-chan, Griffin-san —el hombre habló con el volumen de voz suficiente para que todas en la mesa lo pudieran escuchar.

La declaración dejó a Mari y Kanan estupefactas, por un segundo todo se quedó en silencio, seguido por murmullos de aceptación y felicitaciones a Mari por la generosidad de su prometido. You de inmediato buscó la mirada de Mari que se había quedado ausente, forzando a Kanan a responder por ella.

—Oh vaya… qué generoso de su parte —dijo Kanan forzando las palabras fuera de ella.

—Es una lástima que haya tenido un encuentro tan desafortunado con Griffin-san —se dirigió a Kanan pero sin modular el volumen de su voz—. Él está muy apenado por esa situación y mañana vendrá para poder aclarar la situación con usted sensei.

Si había algo que podría empeorar la situación y ponerla aún más nerviosa de lo que ya estaba era precisamente eso. Ahora le habían confirmado que ese hombre estaría en el mismo lugar que ellas y su preocupación aumentó exponencialmente. Mari aun seguía con la mirada vacía, perdida en el horizonte y Kanan sólo quería abrazarla y decirle que todo estaría bien, que no iba a permitir que ese hombre la tocara de nuevo. Sólo que estando rodeadas de gente ninguna podía hacer nada.

—Fue desafortunado en verdad y estaré esperando la oportunidad de aclararlo —la rabia la consumía por dentro al recordar todos los eventos, sin embargo tuvo que fingir lo mejor que pudo para no alertar a los demás.

—No se diga más, todo quedará aclarado en este glorioso fin de semana en el que espero Uranohoshi se vista de oro de nuevo —alzó su vaso como si fuera un brindis y las chicas lo vitorearon.

Con eso se dió por terminada la cena y todas empezaron a regresar a su habitaciones. Kanan les había dado indicaciones de dormir temprano para que estuvieran descansadas al día siguiente y realmente el día había sido tan agotador que todas ansiaban ir a la cama.

Kanan detuvo a You a la salida y la separó del resto para hablar un momento a solas. Estaba nerviosa e impaciente y antes de hacer cualquier cosa tenía que asegurarse de algo.

—¿Todo bien You-chan? —preguntó Kanan cuando estuvieron a solas tratando de averiguar sobre lo que Mari le había dicho.

—¿Eh? —la pregunta tomó por sorpresa a You—. Pues… sí, supongo.

—Veo que platicaste con Riko-san, eso es muy bueno —quiso sonar casual pero se sentía forzada.

—Si… es bueno sensei —You se rascó la cabeza sintiendo la plática un poco fuera de lugar—. Dígame, ¿Pasa algo?

—No, nada —dijo Kanan pretendiendo estar tranquila—. Quería saber cómo te sientes respecto a la competencia de mañana.

—Pues bien sensei, lista para ganar —respondió You con una amplia sonrisa, eso ya se escuchaba más como su sensei.

—Eso es bueno… —dudo entre dar el paso o no.

—Entonces, ¿Hay algo más que necesite? —Kanan estaba actuando extraño y eso era más que evidente para You que sentía la tensión en el ambiente.

—No, nada… —respondió la profesora con la mirada perdida, su mente le decía que era una mala idea involucrar a su alumna.

—Bueno… entonces, me retiro —anunció You aún indecisa en irse o seguir insistiendo sobre lo que pasaba.

—De hecho, si hay algo que necesito —la interrumpió antes de que se despidiera dejando de lado toda su cordura—. Escucha, ¿podrías asegurarte que la puerta de su habitación quede bien cerrada cuando ya vayan a dormir?

—Emm… si claro sensei —You no entendió su petición.

—Y también, ¿podrías no dejar a Mari sola? —la tomó de los hombros presionando más de la cuenta desesperada—. Nunca, ni siquiera si ella te lo pide.

—¿Está pasando algo que deba saber sensei? —las peticiones de Kanan eran un tanto extrañas y empezaba a asustarla.

—No, nada You-chan —Kanan trató de reír para aligerar el ambiente y palmeo sus hombros al darse cuenta de que había ejercido más fuerza de la debida—, solo quiero que todo esté bien —se rió nerviosa.

—Oh, bueno, si es así... está bien sensei —dijo dando un paso atrás.

—Si algo llegara a pasar o notas algo extraño, no dudes en llamar a mi teléfono celular, no importa la hora que sea —concluyó la profesora suplicante.

—Esta bien sensei, no se preocupe —You le dió la razón para que quitara su cara de sufrimiento.

Ese día había sido por demás extraño para You, primero el acercamiento de Riko, las pláticas, las risas, la comodidad y familiaridad entre ellas empezaban a parecerse un poco a su extinta relación y luego estaban las peticiones extrañas que le habían hecho tanto Mari como Kanan, algo estaba pasando y ninguna de las dos le quería informar que era, se sintió lo suficientemente curiosa para indagar un poco más en cuanto tuviera la oportunidad. Por lo pronto trataría de hacer lo que cada una le había pedido.

Mari se quedó un rato más conversando con su padre, más que nada quería saber cuándo iba a llegar Aris, pero su padre no dijo mucho al respecto, podría ser ese mismo día, o el sábado, no había nada claro hasta ese momento. Todo dependía de si arreglaba algunos negocios que tenía pendientes para poder llegar.

Mari dejó a su papá y se encontró con You esperándola para su sorpresa y juntas se fueron a su habitación. Aunque quería pasar a la habitación de Kanan para hablar un momento con ella, no era lo más prudente por hacer, no con You a su lado. Se terminó conformando con enviarle un mensaje para decirle que no pudo averiguar cuándo estaría su prometido en la ciudad.

Kanan le respondió rápidamente pidiéndole que se cuidara y que no bajará la guardia. Terminaron intercambiando mensajes que ya nada tenían que ver con el tema y eran más que nada palabras melosas que se dedicaban la una a la otra y que no acabaron sino hasta tarde esa noche.


Desde su plática con Ruby, Hanamaru había quedado muy intranquila, no dejaba de pensar en que Dia, su querida Dia, llevaba más de una semana sin dirigirle la palabra. Ella simplemente dejó de hablarle, la alejó con todas su fuerzas y ahora por más que trataba, no lograba hablar con ella.

Pensó que sería fácil robarle un momento después del club de literatura, pero no fue así, Dia se encargó de escabullirse en cada una de las ocasiones en que Hanamaru logró acercarse lo suficiente para intentar hablar.

Todos los días Ruby le preguntaba si había logrado algo con Dia y la respuesta seguía siendo la misma, negativa. Ya para el viernes, después de estar obteniendo el mismo resultado una y otra vez, Ruby le dijo que estaba dispuesta a ayudar para que pudiera hablar con su hermana sin interrupciones ni oportunidades para huir.

Ruby le pidió que el sábado se presentara por la mañana en su casa, aprovecharían que los sirvientes tenían el fin de semana libre y realmente no esperaba que Dia saliera a ningún lado tan temprano. Era el momento y el lugar perfecto para atraparla al fin.

—¿Estás segura de esto Ruby-chan? —preguntó Hanamaru insegura, había ansiado tanto tener esa plática con Dia, pero todo empezaba a sentirse exactamente igual que la última ocasión en la que hablaron y no quería que todo terminara mal.

—Onee-chan es una persona escurridiza cuando quiere, pero no me quedaré de brazos cruzados viendo como se aleja de todo lo que ama —Hanamaru se sonrojó al escuchar las palabras de Ruby, en verdad le intrigaba qué tanto sabía de su relación con Dia—. No dejaré que repita sus errores.

—Ruby-chan… —quiso decirle algo pero las palabras no salían de su boca.

—Esta bien Maru-chan, no necesito saber más sobre ustedes, sólo quiero que hablen y onee-chan se de cuenta que está cometiendo un error —explicó Ruby, tranquilizando a su amiga sin presionar en saber detalles.

—No sé si esto se pueda arreglar, pero gracias por ayudarme Ruby-chan —Maru abrazó a Ruby dejando sus inseguridades de lado, era probablemente la única oportunidad que tendría para hablar con Dia y no era el momento de tener dudas. Debía enfrentar al toro por los cuernos.

Ruby se aseguró que no hubiera nadie en la casa para que tuvieran toda la privacidad que necesitaban sin que nadie se enterara de lo que discutieran. Le dijo a Maru que esperara un momento fuera de la habitación de Dia mientras ella entraba a hablar antes con su hermana.

Ruby tocó la puerta y esperó a que Dia le respondiera para entrar. La encontró sentada frente a su computadora, probablemente realizando algún trabajo concentrada frente a la pantalla con sus gafas puestas.

—Onee-chan voy a salir —informó Ruby usando ese pretexto.

—Esta bien, ¿regresarás para el almuerzo? —preguntó Dia sin despegar su vista de la computadora.

—No lo sé, tú me llamarás cuando quieras que vuelva —explicó Ruby con tranquilidad.

—¿Eh? —Dia dejo lo que estaba haciendo y volcó su atención a su hermana pequeña pues no había entendido lo que había dicho.

—Onee-chan, yo sólo quiero decir que te quiero mucho y que espero no cierres tu corazón a causa de tus heridas del pasado. Este tiempo que he pasado contigo ha sido tan bello, incluso si nuestros padres no están en casa. Sé lo mucho que te esmeras por seguir dándome un hogar en el cual pueda ser feliz, y lo soy, soy feliz estando contigo —Dia siguió sin entender a qué venía aquello.

Se puso de pie y fue a abrazar a su hermana. No comprendía qué estaba pasando pero no le gustaba escuchar cuando Ruby se expresaba de esa manera. Era doloroso ver como su hermana sufría por el alejamiento de sus padres que en parte sabía y sentía que era por su culpa.

—¿Qué pasa Ruby? —preguntó Dia cuando Ruby la soltó.

—No me odies por esto —fue lo último que dijo antes de salir de la habitación dejando a Dia confundida.

Dia la siguió pero se encontró de frente con Hanamaru en cuanto puso un pie fuera y fue entonces cuando su mente empezó a hilar lo que había pasado.

—¡Buenos días Dia-sama! —la saludó con una reverencia.

—Hanamaru-san… buenos días —la presencia de la chica la había dejado desarmada, ¿qué estaba pasando?—. ¿Qué haces aquí? ¡No puedes estar aquí! —dijo alterada.

—Lo siento mucho Dia-sama, tenía que hablar con usted —Maru agachó la cabeza avergonzada pero sin dar un pie atrás.

—¿Qué le dijiste a Ruby? —cuestionó con recelo—. Será mejor que hablemos en privado —la dejo pasar a su habitación para evitar que discutieran en un lugar donde cualquiera pudiera oirlas.

—Nada Dia-sama, no dije nada —explicó Maru tratando de calmar a Dia que se había alterado con su presencia y aún se le podía ver temblando sin control—. Sólo necesito hablar con usted.

—¡¿Por qué Ruby dijo lo que dijo?! —la explicación de Maru no le dejaba las cosas claras aún.

La chica entendió que no tenía tiempo de andar por las ramas, si iba a decir algo era ahora o nunca.

—Nos llegó el rumor de que usted pretende abandonar Uranohoshi —dijo sin titubeos casi como un reclamo.

Dia frunció el ceño de inmediato disgustada.

—¿Un rumor? ¿Quién se los dijo? —la encaró enojada.

—Entonces es cierto —respondió Maru contrariada al darse cuenta que era verdad—. ¡Usted está planeando irse de la escuela!

—Maru-san, no he hablado con nadie de ello —le aclaró y fue cuando se dió cuenta de quién pudo saber sobre ello—. Creo que Ruby ha estado escuchando conversaciones que no le corresponde oír, ya hablaré con ella después.

—¡Zura! No la regañe Dia-sama, ella sólo está preocupada por usted —intentó defender a su amiga.

Las reacciones de Hanamaru eran tan adorables que aceleraban el corazón de Dia de una manera frenética perdiendo un poco el foco de lo que estaba sucediendo. Tosió un poco para recobrar la compostura.

—No lo negaré, porque probablemente te enteres después —se cruzó de brazos poniendo una cara intimidante que a Maru no amedrentó—, pero sí, efectivamente, me ha llegado una oferta de trabajo en Tokio y estoy considerando tomarla.

—¿Tokio? —Hanamaru había empezado a temblar, Dia pensó que la chica iba a empezar a llorar, pero estaba equivocada, el temblor de Hanamaru era derivado del enojo que había estado conteniendo en todos estos días y que estalló en ese momento—. ¡¿Por qué se quiere ir?! ¡¿Cual es la urgencia de irse?! —gritó sorprendiendo a Dia aunque no lo reflejo.

—¡Es sólo trabajo Hanamaru-san! ¡Quiero crecer profesionalmente y aquí no lo podré hacer! —dijo sin alterarse o mostrar alguna emoción además de la rigidez, parecía una piedra, un glaciar.

La actitud distante de Dia fue como la última gota que derramó el vaso de Hanamaru. Había estado conteniendo por todos los medios posibles sus sentimientos tratando de comprender pero no pudo más y terminó rompiéndose.

—Todos estos días me he estado preguntando qué fue lo que hice mal ~zura, incluso llegué a pensar que todo había sido un sueño, o una pesadilla, depende de cómo lo mire —las lágrimas habían empezaron a surcar sus mejillas—. Porque simplemente no logro entender por más que lo trato ~zura, cómo es posible que una persona que un día te dice que te ama, que eres su princesa, que eres especial, que eres hermosa —su voz salía entrecortada y temblorosa por la rabia—, una persona a la que creía conocer y a la que he admirado toda la vida, precisamente por ser honesta, generosa, noble, protectora, se ha convertido en esto —tuvo que hacer una pausa para tratar de recuperar la calma y el aire—. Me puede explicar ~zura, ¿cómo es que mi príncipe azul se ha transformado en esta persona egoísta que no puede pensar en nadie más que en sí misma sin siquiera darme la oportunidad de participar en una decisión que nos atañe a las dos? —finalizó con los puños apretados y la voz entrecortada.

—Hanamaru… —las palabras de la pequeña habían calado en el interior de Dia dejándola sin argumentos.

Estaba consciente de que lo que Maru decía era verdad. Se había convertido en un ser sin sentimientos que todavía tendría que caer aún más bajo.

—Yo creí en usted ~zura y en todas sus palabras bonitas, creí que me amaba de la misma manera en que yo lo hacía, pensé que habíamos hecho algo hermoso, sabía que sería difícil llevar las cosas una vez que estuviéramos de regreso en casa, pero que aún así encontraríamos juntas una solución. ¡¿Por qué entonces hace esto?! ¡¿Por qué me lastima de esta manera?! —Maru temblaba al pronunciar sus palabras queriendo alguna reacción real de la mujer que tenía delante.

—No es… —vaciló levemente, la actitud de Hanamaru era tan diferente a como era usualmente que Dia no atinaba a responder algo, sin embargo no podía echarse atrás en lo que había decidido—. Lo siento por ello pero no hay más que decir, es lo mejor.

—¡¿Quién es usted para decidir lo que es bueno o malo para mí?! —volvió a alzar la voz desesperada—. Yo tomé la decisión de entregarle algo más que mi cuerpo en ese viaje, le entregué mi corazón. ¡¿Por qué lo rompió a la primera oportunidad?!

—Lo siento mucho, en verdad —incluso para sus oídos, las palabras sonaban vacías pero estaba tan empeñada en sus ideas que no sabía qué más responder—. Es lo que hay, así que si no tienes más por decir puedes irte.

—¡¿Es que acaso no sintió todo el amor que le demostré?! ¡¿Es que acaso no es suficiente el amor que le tengo?! —Maru se acercó hasta donde estaba Dia y la rodeó del cuello con sus brazos intentando besarla.

Tenerla tan cerca era demasiado peligroso, incluso los argumentos con los que tanto defendía su decisión en ese momento se veían completamente absurdos al percibir el aroma que emanaba la chica. Sólo que algo dentro de su conciencia le decía que no podía dejarse llevar, si lo hacía terminaría complicando la vida de la persona que amaba y no podía permitirlo. Ese amor tan inmenso que sentían la una por la otra no dejaba de ser un imposible que sólo terminaría con una desgracia. Por el bien de las dos tenía que hacerlo, debía terminar de romper el corazón de Hanamaru para que esta pudiera seguir adelante. Hanamaru tenía que seguir su camino y mantenerse alejada de ella para no atarse a una relación sin futuro.

—No puedo… lo siento Hanamaru-san, pero no puedo —Dia se hizo para atrás, liberándose con problemas del agarre de Hanamaru.

—Yo la amo Dia-sama, la amo como nunca he amado a nadie y sé que usted me ama, puedo sentir la intensidad de sus sentimientos, lo veo en su mirada ~zura —intentó acercarse de nuevo suplicando y mendigando por el amor de Dia.

—Lamento si te hice creer eso, Kunikida-san, pero no es verdad —soltó como una puñalada en el pecho de Maru.

Cada rechazo de Dia era más doloroso que el anterior pero no iba a darse por vencida aun cuando dijera esas cosas horribles. Dia vio eso y a pesar de que había estado siendo fría y distante, no bastaba, la única forma para que Hanamaru se alejara de ella definitivamente era haciendo pedazos su corazón sin piedad.

—No puedo estar contigo Kunikida-san, por que mi corazón ya no es mío —las palabras de Dia siguieron apuñalando como un cuchillo afilado directo al corazón de Maru, supo de inmediato que había logrado su cometido al ver la expresión desencajada en el rostro de su alumna—. Hay alguien más.

—No es verdad ~zura, usted me dijo que me amaba, no puede amar a nadie más —si había estado haciendo un esfuerzo por mantener sus lágrimas controladas, no lo pudo hacer más, Hanamaru comenzó a llorar con desesperación.

—Es así Kunikida-san, la amo y me iré a vivir con ella a Tokio —la mirada que Hanamaru le estaba dedicando en ese momento era una mezcla de dolor e incredulidad que probablemente se quedaría grabada en su memoria como un recordatorio del daño que le hizo a la mujer que amaba—. Me ire a vivir con Sara.

—¿Sara? —fue entonces que la recordó, la mujer que habían visto en la universidad de Dia—. Pero...

Hanamaru se cubrió la boca con las manos y sus pequeños gimoteos eran ahora sollozos que hacían temblar su cuerpo. Se negaba a creer.

—No es verdad, eso no es cierto ~zura. ¡¿Por qué dice eso?! Usted me aseguró que no sentía nada por ella —intentó aferrarse a las palabras que Dia le había dicho sobre esa mujer.

—Pasaron cosas entre nosotras, en esa salida que tuvimos, ¿lo recuerdas? Estuve con ella —a Hanamaru vino la imagen de la ropa de Dia manchada con el labial y el aroma de esa otra mujer—. Lo que tuve contigo no fue más que un juego, eras demasiada tentación y debido a que estabas dispuesta quise aprovecharlo —finalizó hundiendo el último puñal en el dañado corazón de la chica—. No te amo Kunikida-san, espero que ahora puedas entenderlo.

—¡No es verdad! ¡Dígame qué me está mintiendo ~zura! Por favor… diga que todo esto es una mala broma, no lo soporto más por favor… —dijo en tono suplicante sosteniéndose en Dia que la dejó caer a sus pies.

—Así es como son las cosas y es mejor que lo sepas de una vez. No te amo y no quiero estar contigo —dio un paso atrás—. No lo hagas más patético por favor.

El cuerpo de Hanamaru no dejaba de temblar, quería morir en ese instante, sus piernas no habían sido lo suficientemente fuertes para sostenerla y el dolor que se había instalado en su pecho era ahora más que insoportable, quería arrancarse el corazón ahí mismo para terminar con su sufrimiento.

De alguna manera logró controlarse lo suficiente para limpiar las lágrimas de sus ojos y poder salir de ese lugar donde no tenía nada más que hacer. Al menos quería recuperar un poco de su dignidad, de lo poco que Dia había dejado de ella.

—Si esa es su decisión, está bien ~zura, no me arrepiento de amarla de la manera en que lo hago y aunque esto ahora duele como nunca antes algo me había dolido, quiero que sepa que estaré bien, pero usted ~zura, usted se arrepentirá de esta decisión para toda su vida, porque es la decisión incorrecta —se levantó con dificultad pero Dia le había dado ya la espalda.

Dia tenia un nudo en la garganta que no la dejaba respirar con tranquilidad, había preferido no seguir mirando a Hanamaru porque si lo hacía seguramente terminaría quebrándose y era ahora cuando menos podía permitirlo.

—A la persona que más afecta con su decisión de irse es a Ruby-chan, pero siendo tan egoísta cómo está siendo, dudo que le importe lo suficiente ~zura —finalizó antes de salir de la habitación con los fragmentos de su corazón y su alma destruidos.

El silencio que siguió a la salida de la chica fue perturbador para Dia. Sentía que sus oídos estaban zumbando y dentro de la cabeza empezaba a sentir un intenso martilleo. Hanamaru tenía razón, ella estaba siendo egoísta y ni por un momento se había detenido a pensar en los sentimientos de Ruby o de la misma Hanamaru. No podía entender en qué momento se había convertido en una persona tan detestable, un verdadero monstruo que destruía todo lo que amaba.

—¿Qué clase de persona soy? —dijo mirándose al espejo y no pudo soportar ver su reflejo.

Con furia lanzó al suelo lo que había estado sobre su escritorio y rompió a llorar destrozada.

~•~