Capítulo 31.
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: Estaba ansiosa por llegar a este capítulo, más que nada porque tenía ganas de que avanzará el YouRiko y creo que ahí vamos por buen camino, bueno más o menos, ya me dirán ustedes qué piensan de eso.
Los he leído a todos los que han dejado comentarios, y sé que todos sufrieron con el capítulo anterior, nosotras también y mucho, ahora veamos cómo sigue ese camino tortuoso DiaMaru porque a como lo veo, la reconciliación va a estar muy difícil, si es que la hay. Ya me dirán que piensan sobre ello, ¿Dia realmente merece el amor de Maru?
Muchas gracias a: Lovenozoeli, Nicocchi17, Beaver, sparki128, Katengecchi, LenaSkaylan, Rebe13, Chipiel, Anon San, Sugajin, Pink Princess 15, AnnKami, por sus reviews, apreciamos mucho tener retroalimentación de la historia. Y también gracias a quienes nos leen y los hacen llegar sus reviews por otros medios. Hoy es día de agradecer a todos.
Mag Max Kuv Bigotes: Este es uno de mis capítulos favoritos porque tiene hermoso YouRiko, aunque mi corazón al final sufre. Aprovechando el impulso vamos a ver si podemos avanzar otro poco con Deber de familia que ya deben estar ansiosos por la actualización.
El día empezó muy temprano para todo el equipo esa mañana, su participación estaba programada para medio día, sin embargo Kanan les había indicado estar listas antes de las ocho para que tuvieran tiempo de desayunar y acudir al lugar del evento con tiempo de sobra.
Riko despertó, inesperadamente, de muy buen ánimo, la aprehensión que había estado sintiendo por el viaje empezaba a parecerle algo exagerada, había disfrutado de la compañía de You e incluso la convivencia durante la cena. Esperaba que las cosas siguieran por buen rumbo para que por fin pudieran tener esa plática pendiente y arreglar todo.
Desayunaron en el restaurante del hotel y aunque le seguía sabiendo mal ver a You en compañía de Mari, sentía que había algo diferente, aunque no podría explicar que era. Sólo no era tan molesto como antes.
Aún así se acercó a ellas prefiriendo no sentarse en la misma mesa. En cuanto You se dió cuenta de su presencia, intercambió algunas palabras con Mari, se levantó y se fue sentar a donde ella estaba aprovechando que había un lugar disponible a su lado.
—¡Buenos días Riko-chan! —saludó con una amplia sonrisa colocando su plato en la mesa y sentándose en la silla.
—¡Buenos días You-chan! —correspondió al saludo intentando disimular una sonrisa al tomar un trago de jugo de naranjas.
—¿Cómo te sientes? ¿Lista para la competencia? —preguntó You iniciando la plática de manera casual.
—Lista si, nerviosa también —explicó Riko entre risas tímidas, había extrañado compartir esos momentos con You—, tengo algo de miedo por hacer el ridículo... ya sabes mis miedos de siempre.
—Todo estará bien, Riko-chan, te he visto entrenar y has mejorado mucho desde la última competencia, además... yo confío en ti —le dijo mirándola a los ojos y ganándose un sonrojo de parte de la chica.
Sus pupilas se encontraron por un momento, pero no fue algo incómodo para Riko, al contrario, estaba sintiéndose muy optimista por estas pequeñas interacciones que empezaban a tener, al menos ya no generaban en ella ese sentimiento negativo tan doloroso como al principio.
Terminaron de desayunar en medio de una plática muy amena. You había hablado bastante para romper el hielo y sacar muchas más sonrisas de Riko para relajarla, se sentía optimista de que esta era su oportunidad para enmendar sus errores y no demoró más tiempo en tomar acción.
—Estaba pensando, sólo si tú quieres claro —de un momento a otro su seguridad inicial flaqueo, se sentía bastante nerviosa y las palabras salían algo atropelladas por el temor a ser rechazada por lo que pretendía hacer—, ya que tendremos la tarde libre y estamos lejos de casa, ¿si te gustaría ir a conocer la ciudad conmigo? —el sonrojo en la cara de Riko hizo que se sintiera más nerviosa conforme hablaba—. No como una cita —agregó rápidamente temiendo que si lo consideraba así le dijera que no—, sólo una salida… como amigas... si tú… quieres —se rascó la cabeza.
Riko se llevó un mechón de cabello detrás de su oreja en un acto puro de coquetería antes de responder. You contuvo la respiración unos segundos admirando la belleza de Riko y esos gestos que le hacían detener el corazón.
—Creo que eso me gustaría —dijo con una brillante sonrisa que iluminó a You.
—¡¿De verdad?! —You casi se cae de su silla, no esperaba esa respuesta en absoluto, ella esperaba una negativa tajante si llevaba suerte.
—Pues… si, vamos a ir a conocer la ciudad… como amigas —aclaró Riko con las mejillas rojas.
—Eso me parece muy bien —concluyó You con una amplia sonrisa conteniendose de abrazar o besar a la chica por la pura felicidad.
Las palabras que había dicho O'hara-dono apenas y la habían dejado dormir. Kanan se sentía en medio de una crisis de ansiedad insoportable. Sentía la terrible necesidad de estar al tanto de cada movimiento de la rubia, sin embargo estaba consciente que eso sólo era su miedo haciéndose presente y tenía que calmarse.
A pesar de los muchos mensajes de texto que estuvieron intercambiando durante la noche y en la mañana, no se sentiría tranquila hasta no ver a Mari. Se sintió un poco más calmada cuando la vió en el restaurante desayunando en compañía del resto del equipo, deseaba con todas sus fuerzas que esa sonrisa que mostraba en ese momento se prolongara durante todo el resto del viaje.
Sin ser capaz de controlarse más, le envió un mensaje pidiéndole que se encontraran en uno de los baños del hotel. Habían tantos por todos lados que no le fue difícil encontrar uno que estuviera completamente libre y fue donde le citó. Se aseguró que no hubiera nadie cerca antes de entrar y esperó a que Mari llegara.
Tan pronto como se cercioró que se trataba de ella, la dejó pasar y colocó seguro a la puerta con urgencia. Necesitaba de solo un segundo a solas para asegurarse del estado de la rubia, necesitaba saber que ella estaba bien.
—¿Qué pasa honey~? —preguntó Mari al ver la ansiedad reflejada en los ojos de Kanan.
Kanan simplemente la abrazó, la abrazó con fuerza y se mantuvo en esa posición sin decir palabra. Quería sentirla así, entre sus brazos sabiendo que de ese modo su preciada Mari estaba segura y podía protegerla de todo el mundo.
—¿Kanan~? —dijo confundida Mari, no se quejaba del contacto físico pero se le hacía extraño tal emotividad de su sensei.
—Sólo dame un segundo Mari, por favor —pidió en un tono casi suplicante—. Necesito esto.
Mari correspondió el abrazo de Kanan y empezó a hacer suaves caricias en su espalda para ayudar a tranquilizarla. En algún punto pensó que iba a comenzar a sollozar.
Antes de soltarla por completo, Kanan depositó un rápido beso en sus labios arriesgándose más de lo que ya lo estaban haciendo en ese momento.
—Are you ok? —preguntó nuevamente Mari cuando Kanan la soltó.
—Si, estoy bien, es sólo que… quería verte, necesitaba verte —trató de recomponerse limpiándose el rostro y acomodándose la ropa.
—Estaré bien, ésta vez no me tomará con la guardia baja, puedes estar tranquila —dijo Mari sabiendo que todo ésto era a causa de lo que su padre había dicho el día anterior sobre la posible presencia de Aris.
—No quiero ponerte en riesgo, él podría estar en cualquier lugar —dijo Kanan preocupada—, preferiría que no anduvieras sola.
—Puedo cuidarme sola —el comentario de Kanan le causó algo de molestia y su tono lo demostró.
—Eso lo sé, pero no quiero tomar riesgos —explicó Kanan para que la chica la entendiera.
Mari amaba esa parte protectora de Kanan, sin embargo en ésta ocasión, no le gustó la forma en la que se estaba comportando, era un tanto irracional y asfixiante y ella no quería sentirse de esa manera.
—No puedes tener a alguien que me cuide todo el tiempo, no funciona así, you know it —rebatió Mari frunciendo el ceño.
—No es... No es que necesites que alguien te cuide, es sólo para no darle oportunidad a ese tipo de acercarse —la frustración que sentía Kanan empezó a salir a flote.
—Sabes que no le importaría pasar por sobre cualquier persona cuando tiene un objetivo en mente —Mari conocía la clase de calaña que era su prometido y Kanan no estaba consciente de ello—, no quiero que nadie se ponga en riesgo por mi culpa.
La negativa de Mari no ayudaba a tranquilizar la ansiedad que había estado sintiendo, si pudiera hacerlo, ella misma se convertiría en su guardaespaldas personal, pero eso quedaba fuera de lugar. Quería que encontraran una alternativa juntas pero por alguna razón, Mari no estaba ayudandole a encontrarla.
—Hablé con You-chan, le pedí que estuviera cerca de ti, que te cuidara —confesó Kanan ganándose una mirada desaprobatoria de Mari.
—¡You-chan es aún más pequeña que yo! ¿Qué podría hacer contra ese hombre si decide ir sobre nosotras? —espetó Mari en franco desacuerdo a las decisiones de Kanan—. No quiero eso, no quiero poner a nadie en medio y mucho menos a You-chan. Si ese tipo le hiciera algo para dañarla no me lo perdonaría.
—No Mari, You es pequeña, si, pero tiene mucha fuerza. Más importante que eso, podría avisarme si pasa algo extraño, es mejor así —Kanan trató de abrazar a Mari, pero ésta se negó rotundamente empujándola enojada—. Mari por favor, You es la única en quien confío como para dejarle tu seguridad.
—No, no es mejor, estás poniendo en riesgo a tus alumnas por una inseguridad tonta —Mari se cruzó de brazos cerrándose a cualquier cosa que pudiera decirle.
—Es que no entiendes, sólo… —Kanan se llevó las manos a la cabeza frustrada—. Necesito esto, necesito tener la seguridad de que estarás bien, si You está contigo al menos sé que alguien me puede avisar si pasa algo y se que ella haría lo que sea con tal de mantenerte a salvo.
Mari bufó en respuesta exasperada por la insistencia de Kanan.
—La que no entiende nada eres tú. Llevas lidiando con esto unas semanas apenas, pero yo he vivido así todo el tiempo —espetó poniendo un dedo en el pecho de Kanan—. Me sé cuidar bien, de hecho no necesito que me protejas, lo que pasó ese día fue por un descuido que no volverá a pasar, me puedo cuidar sola y no necesito que ni tú, ni You-chan, ni nadie actúe como mi guardaespaldas. ¡No soy una niña indefensa y tonta!
—Si, fue un descuido pero eso no te exime de que vuelva a pasar —rebatió Kanan alterandose también—. ¡No seas terca Mari, es por tu bien!
Estaba tan molesta que no quiso seguir escuchando los argumentos de Kanan y se dió la vuelta con la intención de abandonar el lugar.
—Eso es lo que todo el mundo dice. ¡Es por tu bien! —dijo la rubia con sarcasmo—. Estoy cansada de eso Kanan, pensé que eras mejor que eso.
—Espera Mari —la intentó detener pero la chica no se lo permitió y abandonó de manera estruendosa el sanitario, dejándola a solas con su frustración e impotencia.
El viaje hacia el lugar de la competencia fue mucho menos ameno que el primero. El nerviosismo de todas había tensado el ambiente a tal grado que nadie se encontraba hablando. Cada una estaba ensimismada repasando en su mente las palabras y las técnicas que Kanan les había explicado en los entrenamientos. Algunas iban oyendo música, otras simplemente con los ojos cerrados o mirando a través del cristal de la ventanilla de la van.
Kanan por su parte llevaba su mente dividida, por un lado estaba pensando en todo lo que le correspondía hacer en cuanto llegaran al lugar, el registro de las participantes, el sorteo de los lugares, el discurso de aliento; y por otra parte sólo podía pensar en lo que Mari había dicho, estaba consciente que su reacción era un tanto exagerada, pero no había considerado que era demasiado, no cuando ese hombre estaría cerca.
En esta ocasión Mari no se sentó a su lado, al contrario, decidió sentarse casi hasta donde estaban You y Riko, sin acercarse demasiado a ellas, pero con suficiente distancia que la separara de Kanan. Por más que Kanan intentó establecer contacto visual, le fue imposible, Mari evitaba a toda costaba voltear a verla y eso hacía que su corazón se estrujara con fuerza. Le dolía ver a la rubia enojada con ella.
El recinto donde se llevaría a cabo la competencia era un lugar muy moderno, se notaba que ya no estaban en casa, un pueblo, aquello era digno de una ciudad. El lugar contaba con al menos 4 albercas olímpicas al aire libre que estaban rodeadas por bellos jardines y en el fondo se encontraba un amplio edificio que por lo general se usaba para las competencias de clavados, por lo que no sería relevante en este día.
Kanan tuvo que enfocar sus abrumadores pensamientos, para poder tener la cabeza despejada y hacer lo que le correspondía. Se dirigió hasta el área de inscripciones para reportar su llegada e iniciar los trámites pertinentes. El resto del equipo se concentró en el área de registro, esperando a que les asignaran un espacio en los vestidores para poder dejar sus cosas.
You y Riko estaban platicando para disipar los nervios y Mari decidió no interrumpir su plática para no crear mayor tensión entre ellas, aunque le hubiera gustado hablar con You sobre lo que Kanan le había dicho, pero decidió dejarlo para después.
El lugar estaba lleno de equipos provenientes de todas las ciudades de la prefectura, en su mayoría eran escuelas mixtas las que se encontraban allí y aunque no conocían a todas, sí pudieron reconocer algunas que, como la suya, sólo contaban con equipo femenino.
Minutos después, Kanan regresó siendo guiada por personal del staff que las llevaría hacia los vestidores que les correspondían. Era tan diferente la organización del evento en comparación con el anterior que se encontraron asombradas, pues incluso podrían tener un área en los vestidores solo para ellas.
Kanan les informó que las competencias preliminares iniciarían para ellas después del mediodía, el orden de participación marcaba que la competencia de Mari sería la primera, los 100 metros libres, seguida por Riko con 100 metros de pecho y finalizando con You en los 100 metros mariposa. Después tendrían un receso hasta las tres de la tarde, cuando se llevaría a cabo la competencia de relevos por equipo.
Si todo salía como esperaban, las semifinales serían después de las cinco de la tarde, y es entonces cuando sabrían que tan bueno había sido todo su entrenamiento y su esfuerzo.
Una vez que estuvieron en el área designada para ellas, Kanan les dio media hora libre para que conocieran el lugar, menos a Mari, Riko y You a quienes mandó a cambiar su ropa para que empezaran el calentamiento.
Kanan esperó hasta que Riko y You abandonaron el vestidor para tratar de hablar con Mari, que afortunadamente para ella, se había tardado un poco más, quedándose a solas en la amplia habitación. Sabía que estaba mal encerrarse en ese lugar, que era por demás sospechoso, pero en ese momento no le importaba nada aunque estuviera actuando de manera descuidada. Puso el seguro a la puerta y fue en busca de la rubia.
—¿Mari, puedo hablar contigo? —preguntó acercándose hasta donde estaba la chica terminando de doblar la ropa que acababa de quitarse.
—No tenemos tiempo —respondió secamente—, tengo que ir a calentar —concluyó tajante.
—Por favor, escucha lo que tengo que decir —suplicó Kanan sujetándola de los hombros.
—Si lo que vas a decir es que todo eso lo quieres hacer por mi bien y que no entiendo el peligro que estoy corriendo, puedes ahorrartelo, no te quiero escuchar —Mari estaba bastante molesta y no se esforzaba en disimularlo alejando a Kanan.
—No, no es eso lo que quiero decir —suspiró la entrenadora volviendo a acercarse a Mari con cautela—. Lo que iba a decir es que lo siento, sé que está mal comportarme de esta manera, no sé de dónde sale todo esto, me siento mareada de sentirme así todo el tiempo pero tengo miedo. Tengo miedo de que ese hombre te encuentre desprevenida y termine de hacer lo que no hizo ese día —se terminó recargando en el hombro de Mari abrazándola—, lo siento por ser tan idiota y comportarme de esa manera, en verdad no sé qué me pasa, estoy perdiendo la cabeza —Mari le correspondió el abrazo y Kanan terminó afianzándose con fuerza a su cuerpo.
La molestia de Mari terminó por disiparse al sentir un ligero temblor en el cuerpo de Kanan. Tomó su rostro entre sus manos y encontró unas cuantas lágrimas surcando el rostro de su entrenadora, con suavidad depositó un beso en sus labios y la abrazó nuevamente enternecida por su actitud.
—Tienes que confiar un poco más en mí —dijo en cuanto se separaron—, además, venimos a la competencia y tenemos que enfocarnos en eso —Mari le dió un ligero golpe en la coronilla—. Aris puede venir, pero lo estaremos esperando, no me descuidare esta vez, lo prometo.
Kanan la abrazó con fuerza nuevamente sujetandola por la cintura y la acercó a su cuerpo. Le gustaba esa sensación de calma que le generaba tener a la chica en sus manos.
—Lo siento Mari, actué como una idiota —escondió su cabeza entre su rubia melena aspirando el aroma que emanaba la chica—. Es sólo que cuando pienso en las miles de posibilidades que tiene ese hombre para hacerte daño, siento que me vuelvo loca.
—I know silly —le dió un suave toque en la nariz—. Pero no puedes permitirte perder el control por eso. Hemos trabajado muy duro para llegar hasta aquí y no dejaremos que ese hombre nos arruine la competencia con su presencia, ¿entiendes eso? —la tomó del rostro y le dio un beso apasionado para de ese modo relajar a Kanan.
Su sensei se sonrojó por la pasión que desbordaba Mari, le resultaba increíble la facilidad que tenía para despertar en ella esos sentimientos de lujuria que le pedían ir más allá. Aunque también, más que nada, sentía vergüenza de haber actuado de la forma en que lo había hecho.
—Tienes razón Mari, vamos a ganar ésto y llegaremos hasta las nacionales —dijo cuando pudo recuperar su respiración con una gran sonrisa.
Hablaron otro poco y llegaron al acuerdo de que Mari trataría de permanecer el mayor tiempo posible cerca de Kanan, para que ella pudiera estar pendiente, siempre y cuando no fuera demasiado sospechoso. Al menos así Kanan podría enfocarse en sus demás alumnas y dejar la ansiedad de lado sabiendo que Mari no estaba lejos.
Se reunieron con You y Riko que ya habían empezado el calentamiento. Se les veía bastante contentas aunque era notorio el estrés reflejado en las facciones de Riko, a diferencia de You que realmente parecía estar disfrutando todo.
Riko prefirió ignorar la presencia de Mari pero en ésta ocasión a diferencia de las semanas anteriores, no abandonó la conversación que había estado manteniendo con You, se dió cuenta que de esa manera se sentía mucho más tranquila y le ayudaba a sobrellevar ese nerviosismo que tendía a salirse de control.
Terminaron el calentamiento y, al ser Mari la primera en participar, se dirigió al área de competencias en compañía de Kanan.
—Espero que le vaya bien —dijo Riko cuando se quedaron a solas.
—¿En serio? —preguntó You asombrada, no esperaba algo así de Riko.
—Bueno… si, es parte del equipo —las orejas de Riko se habían puesto rojas y quiso restarle importancia.
—Si si… es sólo que, bueno, no esperé escuchar eso de ti —levantó los hombros y las cejas—. Pero sí, verás que le irá muy bien.
—¿Tú sabías? —preguntó Riko frunciendo el ceño, no le gustaba ser indiscreta pero le había surgido la duda y tenía que preguntar o a You.
—¿Qué cosa? —la miró extrañada.
—Que ella tenía un prometido —completó al ver que You no entendía a qué se refería.
—¡Oh, eso! —levantó You la barbilla en señal de comprensión—. No tiene mucho que me enteré —se rascó la cabeza—, unas cuantas semanas —prefirió no ser tan específica para no tocar el tema que seguramente haría que Riko recordara todo lo malo que había pasado, no era el momento de hacerlo, esperaba que más adelante lo pudieran platicar y dejar por fin todo claro entre ellas.
—Ya veo, en verdad me sorprendió, no me lo esperaba —confesó Riko—. Yo juraba que ella era… bueno… gay —dijo en voz baja—. Y de repente me entero que tiene un prometido.
—Si verdad —dijo You con una sonrisa fingida no queriendo decir mucho y rápidamente busco cambiar de tema—. Será mejor que vayamos al área de competencia, ya están por iniciar.
Mari había tomado unos minutos a solas para concentrarse. El sorteo de los lugares para competir fue bastante benéfico para ella, dejándola en un carril central. En ese momento se sentía bastante confiada en sus habilidades. A diferencia de la competencia anterior, en dónde las circunstancias habían sido tan turbulentas en los días anteriores y que prácticamente fue un milagro que pudiera competir, ahora se sentía tranquila y lista para disfrutar su día.
Había estado buscando a su padre entre las gradas, por alguna razón, el verlo en el hotel el día anterior le hizo pensar que por primera vez en toda su vida, su padre se tomaría el tiempo de acompañarla en algo importante para ella, pero pronto se dió cuenta que no era así. No había señales de él por ningún lado. Se regañó así misma por haberse permitido albergar esa posibilidad para ser lastimada después.
La carrera fue bastante tranquila para Mari, realmente ni siquiera tuvo que exigirse demasiado para ganarla con amplia ventaja. Su velocidad y resistencia eran impresionantes, dejando a más de uno sin habla al verla lucirse de esa forma. Kanan la recibió con la toalla extendida y le dió un abrazo rápido, apenas un contacto que se pudiera considerar normal entre ellas.
El siguiente turno fue de Riko, no hubieron abrazos ni grandes demostraciones de afecto entre ella y You, la chica parecía estar respetando mucho el espacio personal de Riko y eso aunque era lindo, en ese momento Riko hubiera preferido un segundo entre los brazos de You para llenarse de esa energía que desbordaba todo el tiempo, en cambio You solo le dedicó palabras de aliento y la tomó de la mano para llevarla hasta su posición apretando sus dedos para transmitirle un poco de seguridad.
—Te estaré esperando Riko-chan. ¡Esfuérzate! ¡Yo confío en ti! —You le dió un rápido beso en las manos antes de soltarla, acto que la hizo sonrojar escandalosamente.
—Gra… gracias You-chan, me esforzaré —dijo con el pecho acelerado.
Con su corazón latiendo tan rápido, y no a causa de los nervios como esperaba, sino a causa de la chica de ojos azules que con una sola mirada generaba esos sentimientos en ella. Cuando se dió cuenta, al salir de su ensoñación, era la última que faltaba en acomodarse en el puesto de salida, se dió prisa a colocarse y esperó la señal de inicio.
La carrera fue bastante rápida y mucho más demandante que en la primera competencia pero aún así, por increíble que pareciera, Riko nadó a toda velocidad sin titubear, fue tanta su velocidad que ni por un momento se quedó detrás de sus competidoras, por la adrenalina del momento hasta había olvidado las recomendaciones de Kanan para guardar siempre un poco de energía y explotarla al final y de esa manera lograr un gran cierre. Trato de compensar en el tramo final empujando su cuerpo más allá para obtener el primer lugar.
Todo iba perfecto, pero en los últimos metros, sintió una ligera molestia en el hombro, fue como un piquete agudo que dolía al girar los hombros, pero decidió ignorarlo pues qué más daba si estaba a nada de la meta. Hizo su cierre con toda la determinación de ganar y así fue, prácticamente había humillado a las demás competidoras que llegaron mucho después que ella.
Salió del agua emocionada, pudo ver cómo You corría a su encuentro y se abalanzó a abrazarla, tomándola por sorpresa. You prácticamente la levantó del piso y Riko se aferró a ella con fuerza pegando sus cuerpos y la humedad de su piel con el frío del entorno le puso la piel sensible y el toque le provocó un escalofrío que la tenso y cuando sus miradas se cruzaron por un momento deseo romper la distancia y besar los labios de You pero está solo desvió la mirada avergonzada por su falta de control y la bajó de inmediato.
—Lo siento Riko-chan —se disculpó apenada por su atrevimiento—, no debí hacer eso.
—No te preocupes You-chan. ¡Gané! —dijo eso último casi gritando.
—Así es Riko-chan y ahora será mi turno —dijo You con suficiencia acompañándola hasta donde estaba el resto del equipo sin soltar sus manos mientras caminaban.
Si la carrera de Riko había sido impresionante, la de You fué alucinante, la chica prácticamente dejó atrás a todas las competidoras en los primeros metros, nadie había presentado una pelea real para ella y terminó en la primera posición sin problemas. En parte lo había hecho para presumir sus habilidades y en parte porque su acercamiento con Riko le había dado suficientes energías que quería gastar de algún modo.
Riko la recibió un poco menos efusiva, aunque quería, no se atrevió a abrazarla, a pesar de que estuvo apunto de hacerlo. La incomodidad en el brazo no la había permitido hacerlo ni la había abandonado desde que salió del agua pero prefirió no darle importancia porque ahora se tenían que preparar para la prueba por equipos.
Todo el entrenamiento le dió a Kanan el conocimiento de las fortalezas y debilidades de su equipo, las conocía a la perfección. Cambiaría la estrategia que habían utilizado en la primera competencia. La primera en participar sería Mari, pues era su competidora más fuerte, en segundo lugar nadaría Kasumi, su velocidad había incrementado gracias al fuerte entrenamiento al que las había sometido y ahora tanto ella como Riko que nadaría en tercer lugar, estaban muy al parejo, y por último iría su nadadora más veloz, el as bajo la manga, You.
You como siempre estaba desbordante de energía, saltaba de un lado al otro tan hiperactiva como siempre, lo que de alguna manera reconfortaba a Riko que disfrutaba ver su sonrisa y su actitud energética.
Mari había estado platicando con Kasumi, ayudando a calmar los nervios de la chica, como no había competido en los eventos individuales era normal que estuviera mucho más nerviosa que ella, pero más que nada estaba tratando de no acercarse ni a Riko ni a You, para darles espacio, no deseaba que el pequeño avance entre ellas se viera arruinado con su presencia.
Un anuncio en el altavoz llamó a los equipos para iniciar el evento. Mari se acomodó en el lugar que les correspondía, un carril externo para su mala suerte y esperó la señal.
La mala posición de salida no fue factor que afectara su desempeño y ganaron la carrera de manera contundente. Kanan no hizo aspavientos, apenas era el inicio y tenía que mantenerlas con los pies sobre la tierra para que no se confiaran en las semifinales.
En el almuerzo todo el equipo se reunió para comer juntas, había un conveniente restaurante dentro de las instalaciones en donde podían pasar el tiempo cómodamente.
Pasaron un rato ameno en lo que esperaban las siguientes competencias. Kanan les hizo algunas observaciones que había notado durante las carreras previas y lo demás del tiempo se dedicaron a platicar, al parecer todo transcurría con tranquilidad.
Riko estaba disfrutando mucho su charla con You, lo único que le perturba era ese piquete en el hombro que no se quitaba del todo, por momentos mermaba la molestia pero regresaba cuando hacía movimientos así que trato de mantenerse tranquila.
Le pidió a You que le ayudara a estirar un poco los músculos, sospechaba que había hecho mal algún movimiento y esa era la causa del dolor, aunque deliberadamente no quiso decir nada a You ni mucho menos a Kanan.
—Tranquila sensei —dijo Mari a Kanan cuando regresaron al área de la competencia—, no creo que venga hoy —se refería a Aris y Kanan entendió.
Se notaba tensa y Mari estaba más que consiente que no tenía nada que ver con la competencia, rebuscaba con la mirada entre el público pendiente de cualquier señal de peligro como si el diablo fuera a aparecer.
—Solo estoy alerta —explicó Kanan queriendo mantener la calma—, no quiero que nos agarren desprevenidas.
—Shiny sensei! Es hora de concentrarnos en la carrera —la jaló del brazo para que la acompañara a calentar.
Las semifinales dieron como resultado la victoria para Uranohoshi en todas las categorías. Habían llegado a la final con relativa facilidad, y solo les quedaba relajarse y esperar la competencia del día siguiente.
Regresaron al hotel por la tarde y Kanan acordó con las chicas llevarlas al centro de la ciudad para que pudieran conocer un poco antes de volver. Prefería acompañarlas y estar cerca de Mari en caso de cualquier eventualidad. Esta distracción serviría para celebrar y relajarlas un poco.
Para Riko todo su día había sido muy surreal, se sentía bien, se sentía feliz, se sentía esperanzada y más que nada se sentía emocionada de su ¿cita? Si, eso es lo que tendría con You, una especie de cita que ninguna de las dos se atrevía a llamarla como tal pero estaba segura que You se sentía igual que ella.
Estaba agradecida de que la mayoría de su ropa casual podría pasar como ropa adecuada para ese tipo de salidas, y decidió usar uno de sus vestidos florales que tanto le gustaban a You, sentía la necesidad de dejar a la chica sin habla mostrándole su atractivo.
You por su parte estaba más que nerviosa, apenas y cruzó palabras con Mari rebuscando entre la ropa que llevaba en su maleta, se sentía una tonta por no haber pensado que algo así podría pasar. Mari al percatarse de su nerviosismo la mandó a tomar un baño en lo que ella le ayudaba con su problema.
Estuvieron listas a la hora que Kanan les indicó pero You se adelantó para ir a buscar a Riko hasta su habitación, no podía esperar un segundo más para verla. Mari le había ayudado a escoger su atuendo y, aunque la chica le había dicho que se veía muy bien, se sentía insegura de si iba de manera adecuada.
En cuanto Riko abrió la puerta, You se quedó sin palabras, tenía tanto tiempo que no había tenido la oportunidad de verla así, tan radiante, tan hermosa, que no encontraba palabras que describieran lo que estaba sintiendo.
—¡Ho… hola! —dijo volviendo a respirar luego de contener el aliento.
—¡Buenas tardes You-chan! —Riko se sonrojo ligeramente y apenas pudo esconder su sonrisa de alegría por el efecto que quería provocar en la otra chica—. Será mejor que vayamos con el resto.
—¡¿Eh?! ¡Si, si! —atinó a decir dejando libre el pasillo para que Riko caminara junto a ella hasta el lobby.
De cierto modo era como volver a cortejarla y ambas tenían los nervios a flor de piel por la sensación que de nuevo se despertaba entre las dos.
El lugar al que Kanan las llevó era un parque que se encontraba en el centro de la ciudad. Les dió tiempo para que pudieran explorar aunque ella no se separó de Mari, había estado al pendiente todo el día como para bajar la guardia en ese momento.
—¿Podrías relajarte? —le dijo Mari cuando por fin estuvieron a solas, incluso Yuchida sensei había ido por su cuenta así que por un momento al menos, tendrían un poco de privacidad—. You make me so nervous! —exclamó en tono juguetón—. He estado esperando esto todo el día —trató de tomarla de la mano pero Kanan no se lo permitió.
—No es momento de hacer esto Mari, estamos en público, es peligroso —Kanan se alejó un par de pasos solo para estar segura que no se veía sospechoso—. Yo… también estaba esperando ésto pero no podemos ser tan descuidadas, no más de lo que ya he sido.
—Umm… —una expresión de decepción hizo aparición en la cara de Mari—. Esta bien, solo… disfrutemos el momento.
—Lo siento Mari, pero… no podemos —titubeó un poco al sentir una extraña sensación hasta que se dió cuenta de que era una de las manos de Mari subiendo por su espalda, por debajo de la ropa—. ¡Mari!
La rubia estalló en risas al ver el rostro sonrojado de Kanan que se había alejado mirando a todos lados llamando más la atención por eso que por la broma de Mari.
—Ya ya, lo siento, extrañaba ver eso —dijo refiriéndose a la sonrisa que apareció en el rostro avergonzado de Kanan—. ¿A dónde me llevará sensei~? —preguntó con tono jocoso.
—Hay un mirador por esta zona, debe tener una vista espectacular de la ciudad —explicó la profesora tomando el control de sus emociones pero el rojo en su rostro seguía permaneciendo.
—Vamos entonces —Mari se colgó de su brazo y las dos se echaron a andar.
Aunque You y Riko habían estado anticipando el momento en que por fin pudieran estar a solas, cuando por fin sucedió, ninguna de las dos sabía cómo romper el hielo. La timidez estaba ganando la batalla muy a su pesar.
—Fue divertido —inició You de manera torpe—. La carrera —aclaró cuando Riko la miró sin entenderle.
—Oh, sí, muy divertido —estuvo de acuerdo nerviosa jugando con la falda de su vestido—. ¿A dónde iremos? —preguntó al darse cuenta que seguían paradas en el mismo lugar en donde las habían dejado.
—¡Ah sí! —You se rascó la cabeza nerviosa viendo que no habían decidido aún dónde ir—. Pues... Investigué un poco y hay una exposición especial en un museo local que estoy segura amarás. ¿Te gustaría ir?
—Si, claro, ¿de qué es? —cuestionó la chica con curiosidad queriendo saber que había planeado You para ambas.
—¡Es una sorpresa! —no le quiso decir para poder ver su rostro de asombro cuando le mostrara el lugar.
You tomó su mano guiando el camino y al fin se movieron de donde estaban. El gesto agarró desprevenida a Riko pero lejos de contenerse, se dejó llevar por el entusiasmo de You entrelazando sus dedos.
Llegaron hasta un gran edificio de estilo moderno, por la hora Riko pensó que ya estaría cerrado pero tal y como You le había dicho, había una exposición especial. Era el museo de música de la ciudad y la exposición que estaban mostrando era la colección especial de Yamaha. Era como un sueño hecho realidad para la pianista que se emocionó genuinamente como una niña pequeña al ver todo el recinto.
El recorrido del museo incluía un pequeño espacio en el que se podían "tocar" algunos de los pianos que estaban en exhibición. Riko estaba fascinada con todo lo que había a su alrededor; You por otro lado estaba extasiada pero no era a causa de la exposición, era por ver a Riko tan contenta y feliz. Después de tanto tiempo de hostilidades entre ellas, era un respiro que pudieran tener un momento así.
Pasaron por cada una de las salas del museo, cada una tenía su propio encanto, y en cada una Riko parecía brillar con más fuerza cada vez. Aquella experiencia era como escuchar los sonidos del mundo en un mismo lugar, había instrumentos de cada continente y todos eran en verdad fascinantes.
Por momentos Riko era la que buscaba llevar de la mano a You para que la acompañara en su emocionante descubrimiento y en otro era You la que tomaba la iniciativa. Sin importar quien iniciara el contacto, la realidad era que ambas lo estaban disfrutando.
En su recorrido llegaron hasta una habitación enorme diseñada exclusivamente para contener una acústica impresionante para el instrumento que estaba en el centro, un gran piano de cola que era como la joya de la corona de los pianos. Riko no pudo contener la emoción al reconocerlo y prácticamente arrastró a You con ella para admirarlo de cerca.
—¡Oh por Dios You-chan! —dijo Riko casi gritando de la emoción—. Esto es… esto es… es un Fazioli Gran Cola F308 —concluyó con las manos cubriendo su rostro como si fuera una chica fanática viendo a su estrella favorita—. ¡No lo puedo creer! Jamás pensé que vería uno en vivo. ¡Es impresionante!
You no tenía ni idea de quién era Fazioli y mucho menos qué cosa era un Gran Cola o F308, eso le recordaba a un auto de carreras, pero por la reacción de Riko seguro se refería al imponente piano que tenían enfrente y que realmente era bastante grande.
—Si… es muy… bonito —no estaba segura de que era lo correcto a decir en esos casos pero no iba a contrarrestar la emoción de la pianista.
Riko río al ver la reacción de You que la miraba sin entender nada de lo que estaba diciendo.
—Fazioli es la marca del piano —le mostró las letras grabadas en el instrumento—, F308 es el modelo aunque es más conocido por Gran Cola porque mide 3.08 metros de longitud —le explico—. Es uno de los pianos más caros y complejos del mundo, es una maravilla poder estar cerca de uno ya que no son comunes pues se fabrican muy pocos al año.
—¡Ah! Ya entiendo —You frunció el ceño al ver que Riko solo lo miraba pero no se atrevía a acercarse más—. ¿Y? ¿No lo vas a tocar? —preguntó contrariada.
—¡No! Esto es algo muy delicado, solo debería ser utilizado por un pianista experto —aseguró sintiéndose casi sacrílega de pensar en poner sus dedos sobre las teclas de tan majestuoso piano.
—No conozco a ningún pianista mejor que tú, Riko-chan —You acomodó el taburete invitando a Riko a que se sentara.
—No está permitido You-chan —la idea era tan tentadora que Riko empezaba a ceder, está era una experiencia que probablemente no se repetiría.
—Vamos Riko-chan, tú lo acabas de decir, es un sueño, una oportunidad única, qué más da si rompemos alguna regla —trató de negociar con ella—. Además, no veo algún letrero que lo prohíba —dijo como tentación final.
—En eso tienes razón —la idea era atrayente y la verdad, se moría de ganas por tocarlo.
—¡Vamos vamos! —You terminó casi sentándola a la fuerza aunque Riko realmente no se estaba negando.
Riko la jaló para que se sentara a su lado antes de empezar a tocar, si la tenía a su lado terminaría de animarse a hacer algo. La inspiración llegó a ella de golpe en la forma de una canción de la cual tenía la necesidad de interpretar. Era aquella canción que dejó pendiente en su concurso porque estando tan alterada como estaba no pudo terminarla, sin embargo ahora era diferente. Teniendo a You junto a ella y con el amor que definitivamente se tenían, sintió esa urgencia por poner en música sus sentimientos. Así que sin dilación sus dedos empezaron a recrear esa música casi sin pensarlo.
You estaba emocionada al escuchar esa melodía, la reconoció de inmediato y su corazón se aceleró junto con su pulso comprendiendo lo que significaba. Había una magia misteriosa que las había envuelto y en ese momento, todo, todo fue perfecto. Era como haber regresado en el tiempo a aquellos días en donde You pasaba sus tardes escuchando las prácticas en el piano de su novia, con la puesta de sol frente a ellas, el olor del mar invadiendo sus fosas nasales con ese sentimiento de plenitud. ¿Por qué era tan difícil que las cosas fueran como antes?
You estaba tan perdida en sus propias emociones con los ojos cerrados que no se dió cuenta que la música se había detenido hasta que escuchó unos ligeros sollozos y vio a Riko tratando de esconder las lágrimas que surcaban su rostro.
Con cuidado se acercó a ella y con sus dedos trató de retirar las lágrimas que aún permanecían en sus mejillas. Había lamentado no haber estado para Riko cuando falló en su prueba de piano pero ahora estaba allí con ella a su lado y no podía dejarlo así. La cercanía hizo que sus miradas se cruzaran, Riko pudo percibir un ligero temblor en las manos de You que acariciaban su cara y justo cuando sintió que la pensaba retirar, Riko la detuvo con su mano para depositar un suave beso sobre la palma invitándola a quedarse.
Sus miradas eran intensas, chocando el ámbar de los ojos de Riko con el azul de los de You. Tenían tantas cosas que habían quedado pendientes por decir, que en ese momento realmente no les importaba. Sus ojos hablaban del amor que sentían la una por la otra y el mundo se detuvo en ese instante. You se acercó con lentitud esperando a que Riko hiciera algún movimiento también y su corazón saltó de alegría al ver que Riko no se movía para retirarse, por el contrario, estaba esperando por ella. Podían sentir el aliento de la otra sobre su rostro y casi podían tocar el cielo en los labios de su amor cuando un ruido proveniente del exterior les anunció que no estaban solas.
—¡¿Qué están haciendo aquí?! —un hombre mayor entró en la habitación y por su expresión se veía bastante enojado.
You y Riko se levantaron de inmediato casi cayendo hacia atrás por el impulso al ser descubiertas.
—Nosotras, lo sentimos —habló You mientras ambas hacían una profunda reverencia—, pensamos que esto era parte de la exposición —explicó avergonzada tratando de mantener la calma ante el regalo del hombre.
Por el rabillo del ojo pudo ver que Riko se había puesto nerviosa y la tomó de la mano para darle a entender que ella se encargaría de sacarlas de eso.
—Por supuesto que no señoritas, ahí afuera está especificado que este es un recinto en el cual se dara un recital —dijo llamándoles la atención—. Díganme, ¿dónde están sus padres?
—No venimos con ellos —You siguió disculpándose inclinándose repetidamente—. Estamos de visita por nuestra cuenta. Realmente lo sentimos, no sabíamos, pensamos que era parte de la exposición.
—Bueno ahora lo saben así que no vuelvan a romper las reglas —el señor aunque severo ya estaba disminuyendo el tono de su voz—. Si quieren escuchar el recital pueden quedarse y admirar el instrumento sino, pueden retirarse para seguir viendo el museo.
—Muchas gracias, creo que seguiremos adelante —se inclinó una última vez y jaló a Riko para salir de la sala dejando atrás al tipo.
Al final lograron librarse de la situación no sin llevarse su buena reprimenda, pero al menos no fue necesario llamar a Kanan para que las ayudara a salir de aquel lío.
—Te dije que no debíamos hacerlo —le recriminó Riko cuando iban saliendo del edificio del museo.
—Valió la pena totalmente, por escucharte tocar de esa manera lo volvería a hacer, fue… espectacular —You tomó su mano sonriéndole tiernamente.
—Eso… bueno… sí, lo fue, creo que tienes razón —Riko se sonrojo y se pegó al cuerpo de You para que esta no viera lo rojo de su cara—. Fue divertido. Gracias You-chan, sin ti no me hubiera atrevido a hacerlo.
—Gracias a ti, Riko-chan, por dejarme oírte tocar como lo haces —la estrechó en sus brazos dejándola ir poco después aunque sin dejar ir su mano.
Caminaron en silencio en esa cómoda posición durante algunas cuadras de regreso al punto de reunión que habían acordado con Kanan.
—¿Sabes? Extrañaba mucho esto —dijo You antes de que llegarán al final de su cita—. Extrañaba tu olor, tu presencia, extrañaba tanto tenerte conmigo —atreviéndose a más le dió un beso en la mejilla tomando desprevenida a Riko—, y aunque adoré y atesoré este momento, aún hay cosas pendientes entre nosotras que debemos aclarar —concluyó con un profundo suspiro rompiendo el encanto de una tarde de ensueño.
—Lo sé, You-chan —el beso de You hizo que se sonrojara y solo atinó a abrazarse más a al cuerpo de la chica—. Sé que tenemos asuntos pendientes y también quiero hablarlos pero temo que si lo hacemos ahora, mañana no me podré concentrar en la competencia, y en verdad quiero ganar esa carrera.
—Estoy de acuerdo Riko-chan, ¿crees que mañana, cuando volvamos a casa, me puedas conceder la oportunidad de hablar contigo? —preguntó la chica con temor, era el momento de arreglar todos sus problemas.
—Si You-chan, mañana hablaremos, yo quiero saber lo que pasó ese día —la miró con timidez—. Creo… creo que ya estoy lista para escucharlo.
No fue necesario hablar más, había un rayo de esperanza para su marchita relación, y ambas estaban expectantes a lo que pasaría en esa plática, pero era más que obvio que ambas deseaban recuperar eso se habían perdido, el amor entre ellas no había disminuido ni un poco y era casi natural estar juntas, era como estar en casa y la cita solo había servido para dejar en claro eso.
El segundo día de competencias trajo consigo un nerviosismo incrementado en todas, ¡eran las finales! Desde que llegaron al área de la competencia, se podía sentir el ambiente tenso que prevalecía entre los participantes.
A diferencia del primer día, todas las competencias tendrían lugar en la mañana, las competencias individuales darían inicio a las 10 de la mañana, finalizando con la competencia de relevos a las 3 pm.
—¡You-chan veo que las cosas con Riko-chan van viento en popa! —dijo Mari emocionada.
La noche anterior había notado ese cambio entre las dos pero debido a que su atención había estado puesta en Kanan y su pequeña crisis no pudo comentarle mucho a su pequeño cachorro que se fue a dormir con una gran sonrisa pegada a la cara.
You y Riko llegaron al lugar tomadas de la mano, gesto que fue evidente para todas aunque nadie dijo nada. Mari aprovechó un momento en el que se quedaron a solas para poder picar un poco a su amiga.
—No diría que ha pasado mucho —respondió You sonrojada—, pero al menos me dió la oportunidad de hablar las cosas.
—Shiny! —expresó Mari con su tono de voz bastante elevado—. ¿Quieres decir que aún no robas un dulce beso de los labios de tu princesa?
—No, aún no —respondió cabizbaja recordando que estuvo a punto pero el destino se lo impidió—. No quiero abusar de esto que está pasando, quiero hacer bien las cosas con ella y para eso primero tenemos que hablar sobre lo que pasó.
—¿Ella quiere hablar de eso? —preguntó Mari frunciendo el ceño queriendo que las cosas se arreglaran ya—. Pensé que no quería saber nada de lo que pasó ese día.
—Pues, al parecer, enterarse que tienes un prometido me ha dado una oportunidad —You levantó los hombros—. La mente de Riko trabaja de maneras extrañas pero quién soy yo para juzgarla.
—Oh bueno, me alegro que ese bueno para nada al menos sirviera para ayudarte con Riko-chan —comentó encogiéndose de hombros.
—¿Pasa algo Mari-chan? —las reacciones de Mari siempre eran iguales cuando hablaba de su prometido y si le sumaba a las advertencias que le había dado Kanan, en definitiva algo no estaba bien.
—Nada, nada, creo que es hora de irnos, tenemos una carrera que ganar —cambió el tema de inmediato para no dar pie a una conversación que no quería tener.
Cuando salieron del vestidor, You se llevó una desagradable sorpresa, pues encontró a Riko platicando amenamente con nada más y nada menos que Chika. Prácticamente había olvidado a su examiga estando en la nube de amor del día anterior que no esperaba verla por allí rondando, eso le sentó mal y mejor fue a calentar para distraerse aunque no les quito un ojo de encima.
—Sigo pensando que es una locura que vinieras Chika-chan, te dije que estaría bien. Además Hamamatsu está bastante lejos de casa, debiste hacer un viaje largo —expresó Riko sorprendida de ver a su amiga en ese lugar, sin percatarse que You las observaba en la distancia.
—Quería darte una sorpresa Riko-chan —la abrazó con fuerza haciendo que Riko hiciera una mueca de dolor pues había tocado su hombro lastimado—. ¿Qué pasa? ¿Estás lastimada?
—No no Chika-chan, estoy bien —mintió Riko tratando de disimular su molestia en el hombro—. Es sólo que me tomaste por sorpresa.
—Umm… no mientas —insistió Chika tocando el hombro con un dedo.
—Estoy bien —rió Riko para restarle importancia—, no te preocupes. Tengo que irme, debo ir a calentar para la competencia, pero gracias por venir, te veré más tarde.
—Ok, está bien —no la dejó muy tranquila pero aún así debía apoyar a Riko—. ¡Buena suerte!
La chica hizo una leve reverencia yendose. La respuesta de Riko no la había convencido en absoluto pero no quiso insistir más por el momento. Si ella decía que estaba bien, así debía ser, ¿cierto? Aún así estaría al pendiente por si pasaba alguna cosa.
Riko se unió al equipo que ya se encontraba calentando y se dió cuenta del aura de molestia que rodeaba a You, seguramente por la presencia de Chika. Esto sería un problema a la larga que se tenía que resolver, sin embargo ya tendrían tiempo para hablar sobre ese tema, pues lo primero era que ellas arreglaran su situación antes de pensar en arreglar la de You y Chika.
La primera en competir para las finales nuevamente sería Mari que se encontraba afinando los últimos detalles con Kanan que le estaba dando algunas recomendaciones aunque más bien parecía ser lo contrario.
—¿Podrías relajarte? Ya te dije que no va a venir, seguramente papá estaba mintiendo solo para ver tu reacción —se quejó Mari al ver que Kanan seguía igual o más tensa que el día anterior.
—Tú ocúpate de la carrera mientras yo me preocupo de lo demás —suspiró algo quisquillosa.
—Voy a ganar esa carrera y como premio me voy a quedar con un beso de esos sexys~ labios —hizo un ademán tocando sus labios con su dedo índice y medio.
—¡Mari! —espetó Kanan alterada—, no puedes hacer eso aquí —bajó la voz aún nerviosa—, podrían oírte.
Mari solo le guiñó el ojo riéndose por la broma y se retiró para tomar su lugar en la línea de salida. Las acciones de Mari siempre eran inesperadas pero eso mismo es lo que hacía que Kanan perdiera el control de sus sentimientos por la rubia y estuviera loca de amor por ella.
A diferencia de las demás competidoras, Mari se veía tranquila, no había un atisbo de nervios en su rostro y su lenguaje corporal decía que estaba relajada y decidida con la vista en la meta. Eso era bueno aunque Kanan le pedía a los dioses que la chica no se confiara demasiado, porque podrían darle una sorpresa.
Con el sonido de la campana se dio inició la carrera, y desde los primeros metros Kanan supo que Mari tendría que dar todo su esfuerzo para poder ganar la competencia nuevamente. La chica que se encontraba a su lado, una competidora de segundo año al parecer, era muy veloz, por momentos parecía tomar la cabeza de la competencia pero Mari no se quedaba atrás, en todo momento parecía tener una sonrisa en el rostro aunque eso no era del todo posible, sin embargo conociendo a Mari cómo Kanan lo hacía, supo que estaba disfrutando el reto que tenía frente a ella.
En la vuelta de regreso la competidora de segundo año tomó una ventaja considerable usando lo que tenía de reserva para obtener la delantera, delantera que nadie pensó que se pudiera remontar. Mari se tendrían que conformar con el segundo lugar, sólo que la rubia no se había dado por vencida y sacando las fuerzas que aún no había usado, explotó alimentada por la adrenalina del cierre final. Nadó tan rápido como pudo y en los últimos metros logró darle alcance ante la mirada del público enardecido que gritaba emocionado por la final de fotografía.
Ambas chicas tocaron la meta casi al parejo para el asombro de todos los presentes. Fue necesario que los jueces se tomarán algunos minutos para determinar quién de las dos había sido la ganadora al ver los cronómetros y los vídeos del cierre de la carrera.
Los minutos parecieron una eternidad, Mari salió del agua y fue a pararse a un lado de su entrenadora, rodeada del resto del equipo, lo mismo que la otra competidora con quién apenas cruzó palabras. Todos estaban expectantes ante la determinación final de los jueces.
Mari empezó a sentir nervios por primera vez en el día, no estaba segura si su esfuerzo había sido suficiente para remontar el resultado y obtener la victoria. Kanan tomó su mano para darle ánimos y a nadie pareció importarle, todas estaban nerviosas esperando el resultado.
—La ganadora de la final de la competencia de 100 metros estilo libre es… —se anunció en el altavoz por parte de uno de los jueces—, O'hara Mari, de la preparatoria de Uranohoshi.
Todo el equipo saltó de emoción, y Mari abrazó a Kanan casi yéndose sobre ella, Kanan prácticamente la tuvo que cargar, quedando completamente empapada, aunque en el momento de emoción nada de eso era importante.
—¡Lo hicimos, lo hicimos! —gritaba llena de emoción aferrándose a su entrenadora.
—Lo hiciste Mari-san, felicidades —Kanan tomó nuevamente su postura de superior y la apartó un poco pero sin disminuir su alegría—. ¡Nos iremos a la competencia nacional!
Todas estaban tan metidas en la celebración que no se dieron cuenta de la presencia de un par de personas que se les habían unido de pronto.
Todo pasó tan rápido que no tuvieron tiempo de reaccionar. Dos grandes brazos rodeaban a Mari por la cintura y le dieron la vuelta para terminar plantando un beso en sus labios ante la mirada atónita de todo el equipo de natación que se quedó sin habla al ver la escena.
A pesar del ruido que había en el lugar, un fuerte sonido producto de la cachetada que le plantó Mari al hombre que la había tomado desprevenida hizo eco, silenciando el murmullo del público.
—¡Mari-chan, felicidades! —saludó el hombre sin inmutarse por el golpe que había recibido—. Yo también te extrañaba —remato con una sonrisa cínica y engreída.
—¡Nunca en tu asquerosa vida vuelvas a ponerme una mano encima! —Mari estaba hecha una furia y a punto de golpearlo de nuevo.
—¡Pero que rayos! —Kanan tomó a Mari por el brazo y la colocó detrás de ella para poner distancia entre Mari y Aris.
—Es un gusto verla de nuevo sensei —saludó el hombre manteniendo su sonrisa de burla.
—¡Mari-chan! Muchas felicidades hija —detrás de su arrogante prometido, se encontraba su sonriente padre que había abierto los brazos para recibirla en un abrazo.
Kanan no daba crédito a la actitud del hombre mayor, frente a él habían robado un beso a la fuerza de su hija y actuaba como si nada hubiera pasado. Si no lo hubiera visto con sus propios ojos seguiría sin creer que el padre de Mari consintiera tal cosa.
—Vamos, no es forma de recibir a tu viejo padre —expresó el hombre con tristeza bajando los brazos, Kanan aún no se quitaba de enmedio y Mari no tenía intenciones de ir con su padre—. Yo te traje está sorpresa —dijo sobre la presencia de Aris—, pero veo que como siempre no aprecias el esfuerzo que hacemos por tu bien.
—Sabes que lo odio papá. ¿Por qué lo has traído? —expresó Mari reprimiendo sus lágrimas a causa del enojo, aún sentía algo de asco por el beso que le había dado Aris.
—Me siento herido por tu desprecio mi querida Mari —dijo poniendo cara de sufrimiento.
Kanan se dió cuenta que todas las miradas estaban sobre ellos y le hizo señas a Yuchida sensei, que se había acercado al escuchar el alboroto que se había armado, para que apartara a las demás alumnas y les diera un espacio para terminar esto sin seguir llamando la atención.
—Vamos Mari, solo quería sorprenderte, no tienes por que ponerte así —dijo el hombre más joven tratando de relajar el ambiente tan tenso pero ninguna de las dos se tragó su cuento de víctima.
—Tú sabes que no es así —dijo Kanan con rabia, tenía ganas de golpear al tipo.
—Tenemos una plática pendiente sensei, O'hara-dono me dijo que usted también estaba dispuesta a aclarar nuestro malentendido —el hombre colocó su mano sobre el hombro de Kanan siguiendo su teatro.
Kanan le dedicó una mirada amenazadora que lo hizo retroceder unos pasos dejando a Kanan como la mala entre los dos a los ojos del padre de Mari.
—Tenemos una plática pendiente Griffin-san, pero este no es el momento ni el lugar para hacerlo —tomó aire tratando de calmarse—. Lo haremos más tarde, cuando termine la competencia y podamos hablar en privado. Ahora si me disculpan, mis nadadoras tienen una carrera dentro de unos minutos y necesito prepararlas —Kanan puso su mano sobre el hombro de Mari para indicarle que debían irse—, pueden ir al lugar designado para el público, aquí solo pueden estar participantes. Así que si nos disculpan nos veremos después.
Kanan guío a Mari dentro de los vestidores dejando al par de hombres sin molestarse en esperar una respuesta. Poco le importaba si era o no adecuado pero sabía que en ese momento, Mari la necesitaba y necesitaba un espacio para ella.
Afortunadamente encontraron su vestidor desocupado y ni bien cruzaron la puerta para ingresar cuando Mari ya la estaba abrazando por la cintura escondiendo su cabeza cerca de su pecho, Kanan pudo sentir el temblor del cuerpo de la rubia y la atrajo con fuerza en su abrazo.
—Todo está bien Mari, no dejare que se te acerque —Kanan sintió el aumento del temblor proveniente del cuerpo de Mari aunque no habían lágrimas presentes aún, solo era la rabia que estaba tratando de controlar.
—¡Lo odio! ¡Lo odio con todo mi ser! —expresó la rubia mordiéndose los labios casi hasta sangrarlos.
—Lo sé cariño, yo sé que es así —Kanan le daba besos en la coronilla y acariciaba su espalda de manera comprensiva intentando calmarla—. Pero escucha, no dejaré que se salga con la suya, voy a quitarle esa careta de niño bueno que le muestra a tu padre para que vea la clase de calaña que es el tipo. Esto no puede seguir así, no puedes seguir viviendo de esta manera.
—Es que es así, para mi padre no hay nada más importante que sus negocios, y si le conviene que me haga esposa de ese maldito, entonces lo hará sin vacilaciones —dijo con tristeza—. Sólo soy una moneda de cambio para él.
—No será así, no lo permitiré —Kanan levantó el rostro de Mari tomándola con suavidad por la barbilla y depositó un suave beso en sus labios—. No te dejaré sola en esto hasta que seas libre de este torcido compromiso. No eres un objeto que se puede vender o comerciar sin importar tus sentimientos.
—Gracias por estar conmigo —se volvió a acurrucarse en su pecho y dejo que sus lágrimas fluyeran para apartar por un momento esas cosas negativas que la acosaban.
Se tomaron unos minutos antes de regresar con las demás, Kanan le pidió a Mari que no se separara de ella por nada, ahora más que nunca quería mantenerla cerca y no dar oportunidad de que Aris volviera a arremeter contra ellas.
La siguiente en competir era Riko y afortunadamente para Kanan, You ya se estaba encargando de controlar los nervios de la chica que tendían a ser su punto débil.
Nadie hizo comentarios sobre la escena que acababan de presenciar entre Mari, su prometido y su padre, aunque el ambiente había quedado algo extraño a causa de ello.
—¿Estás lista Riko-chan? —dijo You cuando terminó de ayudarle a calentar—. Tienes que nadar como siempre y estarás más que bien, yo confío en ti. Sé que vas a ganar.
—Gracias You-chan, lo haré, voy a ganar esta carrera, lo prometo —concluyó la chica con una gran sonrisa.
Riko caminó hasta el área de salida aún con ciertos nervios en su estómago pero al darse la vuelta y ver a You, sentía que podría lograrlo. Se acomodó en su lugar y dio unos últimos estirones que le confirmaron que el dolor en el hombro se iba agudizando conforme avanzaba el día, aún así decidió ignorarlos. Tenía que ganar por You y por ella para demostrarse que podía hacerlo mejor que en la competencia de piano.
Saltó al agua tan pronto escuchó la campana de salida, desde la primera brazada supo que en definitiva su hombro estaba mal. Cada que giraba la articulación sentía que algo se abría por dentro, como si tuviera algo en el brazo que no dejaba que se desplazara con normalidad. Después de los primeros 50 metros, al hacer el giro para enfilarse a la vuelta final sintió un dolor agudo que le sacó lágrimas y gritó, aunque su grito fue opacado por el agua y el bullicio del público, aún así no se detuvo. Estaba consciente que no alcanzaría algún lugar a esa velocidad, pero no le importó, siguió nadando llevada por su voluntad y su deseo de concluir hasta el final, casi llegó con el impulso de sus piernas pues sus brazos se habían prácticamente quemado por el esfuerzo.
Al salir del agua supo que había perdido, dos chicas habían tocado antes que ella, había fracasado nuevamente a pesar de haber dado todo. Se sintió mal.
You se acercó corriendo hasta donde estaba Riko y la ayudó a salir del agua.
—Lo siento mucho You-chan —se disculpó cuando estuvo frente a ella conteniendo las lágrimas de sus ojos.
—Todo está bien Riko-chan, hiciste tu mayor esfuerzo —You colocó una toalla alrededor de su cuerpo y la le dió un abrazo rápido para confortarla—. Además aún falta nuestra carrera de relevos, verás como todo sale bien y pasamos a las nacionales juntas.
—Si, tienes razón —dijo con una sonrisa ligera.
—¡Claro que sí! —la animó—. No lo hiciste mal, hiciste un mejor tiempo que en tu carrera anterior, lo único malo es que la competencia era fuerte pero diste una gran batalla, les costó bastante superarte.
El entusiasmo de You era muy contagioso y creyó un poco en lo que le había dicho sobre su desempeño, no lo había hecho tan mal. Ahora sólo tenía que nadar una vez más y todo estaría bien, confiaba en la velocidad de su equipo y aunque le doliera reconocerlo, tener a You y a Mari era garantía, ella sólo tenía que cumplir con su parte para que las otras dos hicieran lo suyo y ganarían el pase a la nacional en los relevos.
La siguiente competencia era la de You, así que la chica no podía despegarse de la zona de la alberca aunque hubiera deseado acompañar a Riko que decidió ir a los vestidores para averiguar qué es lo que le pasaba a su brazo. Le dijo que volvería para verla competir y se fue.
Riko se dió cuenta que el problema se incrementaba al girarlo, pero si abría un poco el ángulo entonces el dolor se volvía tolerable y podría nadar sin tanto problema. Sólo restaba una última carrera y después lo dejaría descansar para que se recuperara.
Dentro de su maleta había cargado algunos desinflamatorios desde el día anterior, y optó por tomar dos en ese momento para sentir mayor alivio en combinación de un gel deportivo que calentara su adolorida articulación y le ayudará a continuar.
Regresó al área de competencias en donde encontró a You aún en su calentamiento y optó por no acercarse para no romper la concentración de la chica. Sin embargo pudo notar que desde las gradas una chica de cabellera naranja hacía señas tratando de llamar su atención. Era Chika que le pedía se acercara para hablar con ella. Ante su insistencia no le quedó otro remedio que ir a verla.
—¿Qué tienes en el brazo Riko-chan? —preguntó Chika en cuanto estuvo frente a ella.
—Nada —se apresuró a negarlo pero la chica olisqueó el aire alrededor de Riko y se percató del aroma que desprendía la crema que se había colocado.
Chika levantó la mano para tocar el hombro de Riko pero Riko no lo permitió y dio un par de pasos para atrás.
—No sé qué le pasa a Kanan sensei que no se ha dado cuenta, pero es evidente que algo te pasa en ese brazo —frunció el ceño—. ¡No puedo creer que ni You se haya dado cuenta teniéndote frente a ella! —expresó exasperada por la falta de atención de su examiga.
—No se dieron cuenta de nada porque no pasa nada Chika-chan, solo me dió un calambre y por eso traigo un poco de dolor —explicó tratando de calmarla—, pero ya estoy bien, le puse un poco de ungüento y ya se está quitando la molestia —estiró su brazo derecho haciendo un círculo con él para demostrarle que era cierto lo que decía, y aunque el dolor estaba presente, hizo su mayor esfuerzo para disimularlo.
—No se ve bien Riko-chan, tienes que cuidar tus manos, tu eres pianista no nadadora —la quiso hacer entrar en razón—. Arriesgarte así es una locura y todo por ella —dijo refiriéndose a You.
El comentario de Chika hizo que Riko se enfadara de sobre manera, aún tenía el estigma de la derrota y las palabras de su amiga aunque no las dijo con intención de lastimarla, calaron en su interior provocando su enojo.
—Ya va a empezar la carrera de You-chan y voy a ir a apoyarla —estaba tan enojada que solo se dió la vuelta para dejarla con la palabra en la boca pero recordó algo—. Chika-chan, si valoras nuestra amistad no dirás ni una palabra de esto a Matsuura-sensei o a You-chan —lanzó la amenaza antes de retirarse por fin.
Chika estaba sorprendida por la reacción de su amiga, pero si algo le asustaba, era volver a perderla y prefirió guardar silencio antes de poner en riesgo su amistad aunque sabía que estaba mal.
Riko regresó hasta donde estaba You y antes de que llamaran a las competidoras, le dió un abrazo de buena suerte y un beso rápido en la mejilla, apenas un roce.
—Gra… gracias Riko-chan —no lo había estado esperando pero su cuerpo reaccionó por ella poniéndose caliente por lo inesperado del gesto.
—Esfuérzate You-chan, te estaré esperando —dijo con una amplia sonrisa y You se cuadró haciendo su saludo especial.
—¡Yousoro! ¡Por supuesto que sí! —casi gritó por la emoción.
Con semejante motivación no fue sorpresa que You arrasara con esa final, ganó como si fuera un paseo en parque para ella. Dejó muy en claro porque era ella la mejor nadadora del equipo y de la zona. Riko la recibió con un abrazo aunque fue cuidadosa de no usar su brazo lastimado para no delatarse. Con la euforia de la victoria You no se percató de nada y Riko supo guardar bien las apariencias.
—Será mejor que se preparen para la competencia final por relevos —Kanan las llamó—. You, no te preocupes, puedes ir a los vestidores para relajarte antes de iniciar el calentamiento para la carrera.
—¡Sí sensei! —asintió y dejo el área.
Cuando You se dirigía hacia los vestidores, fue sorprendida por el padre de Mari que la esperaba a la entrada para poder hablar con ella, cosa que se le hizo extraña.
—¡Muchas felicidades Watanabe-san! —la felicitó con una amplia sonrisa el hombre mayor.
—¡Muchas gracias O'hara-dono! —You hizo una reverencia en agradecimiento.
—Estoy muy interesado en tu carrera —comenzó la plática—. En mi empresa siempre estamos dispuestos a apoyar a las jóvenes promesas japonesas en las diversas disciplinas no solo de los deportes, y tú capacidad en definitiva ha llamado mi atención —expuso el hombre queriendo ganarse su favor.
—Oh vaya… muchas gracias —You no sabía ni qué responder, era la primera vez que alguien importante le decía algo así.
—¿Has pensado en tener un patrocinador? —cuestionó el hombre con interés.
—Pues… hasta ahora nadie se había interesado en mí —You fue honesta, sentía que el hombre estaba exagerando pero parecía ser bastante serio por la expresión que tenía.
—Me gustaría que discutieramos la posibilidad de un patrocinio —le entregó su tarjeta—. Dame una llamada cuando puedas, en verdad estoy muy interesado.
—Mu… muchas gracias O'hara dono —You tomó la tarjeta que le ofrecía y se inclinó en una reverencia.
El hombre ya se retiraba pero antes de hacerlo volvió a hablar.
—Watanabe-san, sabes soy un padre preocupado por mi hija y debido a mis ocupaciones a veces no puedo estar con ella como quisiera —puso una mano en el hombro de la chica—. Por eso me gustaría pedirte un favor —palmeo su hombro—, si en algún momento tuvieras alguna información de Mari-chan que consideres inapropiada o indebida o este haciendo algo que la ponga en peligro, ¿podrías avisarme? —suspiró con pesar—. Mi hija es mi tesoro más grande pero también mi mayor dolor de cabeza, ya debes conocer cómo es su carácter cuando se porta mal. Aún así la amo y solo quiero ayudarla si se mete en problemas.
—Yo… ehh… —dudo unos segundos preguntándose porque de pronto todos iban a ella para encargarle cuidar de Mari o pedirle que hablara si algo extraño ocurría. En definitiva no entendía porque todos actuaban así pero el hombre se veía genuinamente preocupado y siendo el padre de Mari tenía mayores razones—. Claro señor, yo lo haré —respondió You finalmente.
—¡Muchas gracias Watanabe-san! Mi hija es afortunada de tenerte como amiga, por lo que he visto eres una gran influencia positiva para ella —el hombre se inclinó y You de nuevo volvió a hacer una reverencia pues siendo el padre de Mari una persona tan importante sería grosero no corresponder como se debía.
Se despidieron poco después y You continuó su camino al vestidor.
Dieron un corto descanso antes de la última final, la tan esperada carrera de relevos por equipos. Kanan las llevó a todas dentro del área de vestidores en donde You ya las esperaba, para darles unas palabras motivacionales aunque no salieron como había esperado. Su mente estaba centrada por completo en la plática que tendrían más tarde con Aris y el padre de Mari.
La estrategia sería exactamente la misma que en el día anterior, Mari sería la primera y después de ella Kasumi, Riko y al final You. No variaría, sólo les dio algunos consejos y observaciones sobre su desempeño en la carrera anterior.
You se acercó a Mari tratando de averiguar cómo se encontraba por lo sucedido antes, solo que no tuvo tiempo de preguntarle nada porque reanudaron el calentamiento. Aunque la pose rígida tanto de Mari como de Kanan evidenciaba que algo malo estaba pasando y de nuevo sintió la necesidad de saber más al respecto puesto que todos estaban sobre ella queriendo averiguar sobre su amiga.
Mari se colocó en su lugar en cuanto llamaron a las competidoras, buscó entre las gradas y se encontró con la sonrisa burlona de Aris que le envío un beso con descaro. Eso solo la hizo enfadar de sobremanera y aumentar sus ganas de ganar la competencia. Una vez que tuvo la señal de salida, nadó motivada por la rabia que estaba conteniendo en su interior. Debido a eso su técnica estaba un poco descompuesta pero aún así su velocidad se encontraba al límite, era un torbellino sin control. Logró tocar siendo la primera.
La siguiente en nadar fue Kasumi, y todo iba bastante bien en los primeros metros hasta que al darse la vuelta para continuar con la recta final de su participación, algo pasó con ella y perdió velocidad, fue como si por un momento se perdiera dentro del agua y no supiera en qué dirección seguir, fueron fracciones de segundo pero fue suficiente para que perdieran la ventaja que Mari les había conseguido inicialmente.
—¡Tu puedes Riko-chan! —dijo You en voz alta cuando Riko ya estaba lista para saltar, tan pronto como Kasumi tocó la marca en quinto lugar.
Ella saltó al agua consciente de que estaban muy atrás en su aspiración de ganar la carrera y por eso mismo tenía que dar todo su esfuerzo para remontar y darle la oportunidad a You de ganar por ellas. Nadó en contra del dolor que estaba sintiendo en el hombro intentando ignorarlo lo más que podía. Cada brazada se había convertido en tortura pura, era como si estuviera rasgando su músculo por cada segundo que permanecía en el agua, pero aún a pesar de eso, no disminuyó su velocidad, no dejó de avanzar, decidió dar todo lo que tenía para cumplir su palabra. Su voluntad era más férrea que su dolor.
Al final, en los últimos metros, su brazo apenas y le respondía, sentía como si tuviera el hombro al rojo vivo y en cualquier momento se fuera a desprender de su cuerpo, siguió y con el último empuje pudo tocar la línea de meta.
You se lanzó al agua enseguida aprovechando la remontada de Riko y cumplir su labor para que el equipo ganará la competencia.
Una vez llegó a la meta, Riko debía dejar la piscina para que el carril estuviera libre para You. Al tratar de salir del agua, impulsandose con las piernas y recargando su peso sobre sus brazos para conseguir el empuje necesario para sacar su cuerpo, sintió un dolor tan intenso que la hizo gritar y resbalar nuevamente dentro de la alberca. Escuchó un fuerte chasquido que se produjo en su interior seguido del peor dolor que había sentido nunca jamás hasta ese momento en su vida. Cayó dentro del agua sin fuerzas casi perdiendo la consciencia debido al intenso dolor que no se dio cuenta que alguien más también había saltado dentro del agua para tomarla por la espalda y jalarla fuera de la piscina.
No pudo ver qué fue lo que pasaba a su alrededor, tenía los sentidos nublados y su pensamiento estaba incoherente. Sólo podía gritar sin control quejándose y llorando debido al sufrimiento que estaba padeciendo. Escuchó a lo lejos la voz de su sensei que pedía que los paramédicos acudieran en su auxilio y apenas pudo distinguir su figura por encima de sus ojos llorosos. También escuchó el tenue sonido de la campana que anunciaba el fin de la competencia y cuando el altavoz anunció a Uranohoshi como el ganador del primer lugar de la carrera. Quiso celebrar que al menos su esfuerzo había servido para obtener la victoria aunque todo en lo que se podía concentrar en ese momento era el dolor que le desgarraba el brazo del resto del cuerpo.
Kanan estaba a su lado, revisando su estado de consciencia y sus signos vitales, esperando a que la ayuda llegara y tratando de evitar que cayera en estado de shock. Sin embargo la expresión en el rostro de Riko le hizo saber que algo bastante grave le había pasado y que estaba perdiendola rápidamente pues su rostro pálido y la sudoración fría la tenían en temblores sin control debido al impacto del dolor.
Los paramédicos se acercaron e intercambiaron unas palabras rápidas con Kanan que Riko no alcanzo a entender, usaron términos desconocidos para ella, y después uno de ellos se acercó a verificar lo que había pasado sujetándola para ayudarla a salir del shock. Le pidió que respirara hondo o eso entendió aunque no hizo caso de su indicación, trato de mover su brazo pero desde que había salido del agua no tenía fuerzas en él y con horror vio una protuberancia en donde se suponía debía estar su hombro.
Entró en pánico y aunque trataron de calmarla poco pudieron hacer. Le pidieron seguir las indicaciones nuevamente y a regañadientes apretando la mandíbula para concentrarse asintió. El hombre que al verla preparada, tomó su brazo e hizo con con él una serie de rápidos movimientos antes de regresar la articulación a su lugar, el tiempo era clave. Había sufrido una luxación y tenían que actuar rápido para evitar que se dañaran más tejidos debido a la lesión.
Había escuchado que algunas veces el dolor puede llegar a ser tan intenso que incluso puede hacerte perder el conocimiento, pero nunca lo había experimentado en su vida, no hasta ese momento. Lo que sintió, fue probablemente la peor experiencia que jamás hubiera deseado tener. El movimiento fue tan rápido que le pareció una ilusión el oír su nombre siendo pronunciado con angustia por la voz de You. Fue una fuerte descarga que la sacudió y la dejó inconsciente casi al instante, oscureciendo todo a su alrededor.
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