Capítulo 32.
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: Traemos capítulo nuevo para que el inicio de semana no sea tan pesado. He leído algunos comentarios referentes a la Chika de OMS y lo mucho que empieza a desagradar el personaje. Siento si su actitud es un tanto detestable, sin embargo considero que siendo una adolescente, estamos tratando de retratar esa conducta pasional y un tanto descuidada que se tiene cuando estamos enamorados. Chika, al igual que las demás, tendrá que pasar un duro camino para adquirir un tanto de madurez, pero valdrá la pena por el resultado final (creo yo). Y lo de Dia pues ella si no tiene justificación, su camino tendrá que ser aún más espinado para que saquemos algo bueno de ello.
Gracias a todos por sus reviews, en serio es genial leerlos y saber que lo que escribimos puede despertar sentimientos en ustedes. Saludos y feliz inicio de semana.
Mag Max Kuv Bigotes: Nuevo capítulo, aclaro con anticipación que tal vez me pasé un poco pero aún sigo con malestar por el capítulo de ayer de Sunshine. Me dueles You-chan. Ahora sí vamos a empezar a escribir ese capítulo final de Deber de familia.
Todo había salido tan perfecto que You no lo podía creer, por fin veía luz al final del oscuro túnel en el que se había metido desde que Riko había terminado con ella. En tan sólo unas horas, ella y Riko arreglarían las cosas y regresarían a lo que eran antes de todo ese embrollo. Esa era su principal y única motivación cuando saltó al agua, ganar para obtener la oportunidad de hablar con Riko y arreglar su relación. Nadó tan rápido como pudo, sentía que entre más rápido terminara la carrera, más rápido tendría a su novia de regreso y eso le hizo prácticamente deslizarse en el agua como si de un tiburón se tratara, fuerte, ágil, certero.
Tocó la meta en primer lugar, lo supo incluso antes de salir a la superficie. Había remontado el tramo que les hacía falta frente a sus competidoras y las había dejado atrás en el despliegue de velocidad que había dado. Estaba tan contenta que sólo quería correr y abrazar a Riko, sólo que... no había celebraciones afuera de la alberca, algo había pasado y tuvo un mal presentimiento cuando vió a todo su equipo con caras de angustia en lugar de victoria. Busco con la mirada a Riko pero no la vio por ningún lado, su corazón se encogió de miedo pues había muchas personas alrededor de alguien que yacía tendido en el suelo.
Salió lo más rápido que pudo, su alma dio un vuelco cuando escuchó un desgarrador grito que de inmediato identificó como el de Riko. Empujó a todos los que estaban a su paso para llegar hasta ella, no le importaba nada más que saber que le estaba pasando. Mari la sostuvo para que no se acercara más pues ya estaba alterada. Grito el nombre de Riko varias veces para que la chica supiera que estaba ahí pero no podía alcanzarla. Kanan la estaba sosteniendo y Riko había perdido el conocimiento. Comenzó a llorar de pura frustración sin dejar de decir el nombre del amor de su vida.
Mari trato de calmarla diciéndole que si seguía así no podría ayudarle en nada. You reaccionó a medias y tuvo que tragarse su miedo para poder hacer algo. Dejó de forcejear y Mari bajó la guardia, cuando sintió el afloje de la rubia se escapó de sus manos para ir donde Riko.
Al verla ahí Kanan dudo en si permitirle o no estar junto a Riko pero tampoco tenía corazón para apartarla. Los paramédicos siguieron haciendo su trabajo mientras ambas veían cada movimiento. Uno de ellos preparó la camilla para transportarla y el otro seguía revisando el estado de la chica. Kanan fue a hablar con ellos y junto con You los ayudaron a disponer todo para el traslado. En ese momento nada importaba, You solo quería saber qué le había pasado a su Riko pero nadie decía nada. Escuchó partes aisladas de la conversación que tenía Kanan con los paramédicos aunque no alcanzaba a comprender los términos que utilzaban. Sólo sabía que sería necesario su traslado al hospital a causa de la lesión.
Unos segundos bastaron para que el día de Kanan se saliera de control. Kanan tenía que resolver el problema de Riko, su responsabilidad era acompañarla al hospital tal y como cuando Mari tuvo su accidente, pero también estaba la situación con el prometido de Mari, no podía irse así como así y dejarla sola en este momento. Empezaba a sentirse ahogada entre tantas situaciones, estaba dividida entre su deber como maestra y entrenadora y lo que sea que tenía con Mari. Sin embargo, Yuchida sensei se ofreció a acompañar a Riko al hospital y encargarse de la situación, mientras ella terminaba con el papeleo de la competencia, que a su parecer era lo que más agobiaba a Kanan, aunque distaba mucho de la realidad. Eso le ayudó a no dejar a Mari sola.
Entre el ajetreo de los paramédicos y el tiempo que había pasado, la consciencia de Riko se fue recuperando. El dolor que la había noqueado había disminuido lo suficiente para que con el movimiento al acomodarla en la camilla la despertara.
—¿You-chan? —preguntó Riko cuando abrió los ojos siendo este su primer pensamiento.
Los paramédicos ya habían terminado de acomodarla en la camilla y la estaban asegurando para poder subirla a la ambulancia.
—Estoy aquí Riko-chan —tomó su mano, la del brazo que no estaba lesionado, para darle seguridad pues se veía bastante asustada y pálida.
—¡Me duele You-chan! ¡Tengo miedo! —el dolor era casi insoportable y aunque tratara de contener sus lágrimas, estas salían sin que tuviera el control sobre ellas.
—Todo estará bien Riko-chan, todo estará bien —intentó animarla sosteniendo un ligero apretón en su mano para transmitirle un poco de calma.
Subieron a Riko a la ambulancia y sólo dejaron que la profesora responsable de la alumna se fuera con ella. Sólo que You no iba a dejarla sola. Después de rogar y rogar, uno de los paramédicos se compadeció de ella y le dejó subir a la ambulancia aunque tuvo que hacerlo en el área de la cabina.
Con rapidez las chicas del equipo de natación le habían traído su ropa deportiva, la cual se puso encima del traje de baño, y le secaron el cabello pasándole una toalla. La armaron en menos de un minuto para irse en la ambulancia.
Lejos de poner objeciones a lo de You, Kanan le pidió que le informara lo que dijeran los médicos una vez llegarán al hospital. La profesora se sentía mal por no hacer ese viaje con su alumna pero era la única forma en la que podía afrontar ambos problemas.
Acudieron al hospital más cercano en un tiempo que a You se le hizo eterno pero había sido de al menos 20 minutos. Tanto Yuchida sensei como You tuvieron que permanecer en la sala de espera mientras atendían a Riko y les dieran alguna noticia sobre su estado de salud.
Por lo menos pasó media hora hasta que uno de los médicos se acercó a darles informes. Riko había sufrido una luxación humeral, lo que significaba que básicamente la articulación del hombro se había salido completamente de lugar. Afortunadamente los paramédicos habían regresado la articulación a su sitio casi inmediatamente cuando se produjo la lesión. Sin embargo, tenían que efectuar una serie de estudios porque al parecer se habían presentado complicaciones y había la probabilidad de que necesitara una cirugía si se confirmaba que había rotura de alguna de las estructuras que brindan soporte al hombro.
En pocas palabras, el estado de Riko era delicado y tendría que pasar algunos días hasta que le dieran un diagnostico final. Todo eso le parecía demasiado malo a You, ella conocía sobre ese tipo de lesiones y las repercusiones que podrían traer a un nadador. Sólo que Riko no era una nadadora, antes que eso era una pianista y del mismo modo está lesión ponía en peligro su carrera en ese rubro.
Por el momento, como había explicado el médico, permanecería en el área de urgencias algunas horas mientras controlaban el dolor, así que por ello, no estaba en condiciones de recibir visitas.
Según la información que proporcionó el doctor, todo sucedió porque Riko había tenido una lesión previa que no se había tratado y al seguir nadando terminó lesionando su hombro de esa manera. Lo que muy probablemente esa había sido la causa por la que ella perdió su carrera final y You sentía que se quería morir, había estado tan emocionada que no se percató de ningún comportamiento extraño por parte de Riko y ahora estas eran las consecuencias de ello. Aunque no es como que no se hubiera dado cuenta. Si noto que Riko había disminuido su paso en la recta final de su competencia pero lo atribuyó a una mala administración de su fuerza y dado que Riko no dio muchas señales de dolor o molestia más allá de las normales, no le tomó importancia. Estaba más metida en ganar y pasar a lo siguiente que pasó por alto esos detalles.
Si hubiera puesto atención real a Riko aquello no hubiera sucedido, la habría detenido pero la chica se había encargado de ocultarlo de ella. Aunque eso no la hacía sentir menos culpable, ella era la que tenía más experiencia en eso y había ignorado todas las alertas. You se culpaba por no darse cuenta, porque después de ésta lesión Riko no podría seguir su pasión, la música, el piano, ella necesitaba su motricidad fina para tocar y You sabía que luego de lesiones como estas, era muy difícil recuperarse si lograba hacerlo al cien por ciento. Su cabeza era un remolino de pensamientos y culpabilidad, lo cual empeoró cuando la persona a la que menos quería ver en ese momento se plantó frente a ella.
—¿Cómo está Riko-chan? —la encaró Chika con evidente molestia y mirándola con algo de desprecio.
—¿Qué haces tú aquí? —respondió You a la defensiva también enojada de verla.
—Vine a ver a Riko-chan, Kanan-sensei me dijo a qué hospital la habían llevado —explicó con su tono de voz despectivo.
—No tienes nada que hacer aquí, no eres parte del equipo y estamos bastante lejos de casa, vete de aquí —espetó You con un pie adelante queriendo hacerla retirarse.
Chika frunció el ceño al ver la actitud de la nadadora y prefirió conseguir información por otras fuentes, bien sabía que no obtendría mucho de You. Fue entonces a hablar con Yuchida-sensei quien le informó todo lo que los médicos habían dicho sobre el estado de Riko. Conforme oía lo que su sensei decía, dentro de Chika iba creciendo un enorme sentimiento de rabia. No dijo mucho a Yuchida-sensei después de eso despidiendose y sin más se fue de nuevo directo hasta donde estaba You. Sin mediar palabra, la tomó del brazo y la llevó fuera del edificio con bastante violencia.
—¡Suéltame! —se zafó You en cuanto dieron un pie fuera del hospital.
—¡Esto es tu culpa! —arremetió Chika contra ella encarandola de frente casi a ras, muy cerca de su cara para intimidarla.
—¡Fue un accidente, no fue culpa de nadie! —respondió You tratando de conservar la calma aunque ya estaba bastante alterada y la empujo para alejarla.
Manotearon por algunos segundos con Chika tratando de someter a You y está pocas ganas tenía de pelear, más bien sentía que si la golpeaba lo tendría merecido. Sin embargo aún estaban fuera del edificio, seguían estando en el hospital y no podía darse el lujo de perder la calma y llegar de nuevo a los golpes con Chika, las terminarían expulsando y no podría estar con Riko, se rindió y dejo que Chika la tomara del cuello de su camisa.
—¡Un accidente es caer y lastimarse! ¡Qué te atropelle un carro, qué te muerda un perro! Esos son accidentes, pero lo que le pasó a Riko no fue ningún accidente, fue tu culpa por llevarla al límite de esa manera —Chika temblaba a causa del coraje estrujando la tela en sus manos.
Ella también se estaba conteniendo para no causar una escena más grande. La soltó pero no había evitado apuntar con el dedo a You hundiendolo en el esternón causando un leve malestar en la chica.
—¡No fue mi culpa... ella estaba bien... no sé qué pasó! —la idea que se había formulado en su mente desde el principio acosandola, se materializó con Chika allí de pie frente a ella—. Yo...
—¡Ella estaba mal incluso antes de que nadara la primera vez hoy! ¡Lo sabías! O, ¿me vas a decir que no te diste cuenta? —Chika estaba tan enojada y con sus ganas de golpear a You por no haber hecho algo para detener a Riko de su locura.
Parte de su molestia radicaba en el hecho de que ella sí se dió cuenta aún sin estar cerca y no había podido hacer nada debido a la amenaza de Riko. ¿Quién era más culpable de las dos? ¿Una por no verlo o la otra por no insistir más para detenerla? Concluyó que You, porque ella al menos lo intento.
—No, ella estaba bien…—You no quería creer que fuera verdad pero lo que decía Chika tenía mucho sentido, había fallado en no cuidar de Riko—. Yo la vi, yo estuve con ella ayer, todo fue normal, ella hasta tocó el piano sin problemas —explicó más para sí misma que para Chika tratando de encontrar algún indicio antes de todo.
—¿Y no hubo nada extraño? —inquirió Chika.
—No… bueno, no recuerdo que pasara algo raro, ella no parecía tener dolor —los recuerdos de la noche anterior pasaban a gran velocidad por su mente pero no había nada que llamara su atención.
—¡La viste nadar hoy! ¡No fue normal, ella puede nadar más rápido que eso! —volvió a tomar a You del cuello y la llevó consigo para alejarse más y ocultarse detrás de unos arbustos—. ¡Carajo You-chan! Tú la has visto desarrollarse como nadadora, ¡¿cómo es posible que no lo notaras?!
De nuevo repaso sus recuerdos y se dió cuenta de algo. Era cierto, Riko había modificado su técnica, al principio había considerado que fue por los nervios de la final y estaba tan emocionada por lo que vendría en la tarde para ellas, que no se detuvo ni un momento a pensar que algo podía estar mal y mucho menos que estuviera lastimada.
—Yo no… no me di cuenta —bajó la cabeza en señal de derrota, no quería admitir nada frente a Chika.
—¡Ella se sentía mal! Cuando yo llegué la noté extraña y lo confirmé más tarde, pero no tenía idea que fuera tan grave, pero tú… tú estabas a su lado y no lo viste. ¿Qué clase de persona eres? —arremetió Chika contra ella.
—¡Tú lo sabías! ¡Debiste detenerla, debiste hacer algo por ella! —le recriminó quitándosela de encima.
—¡Y lo hice! —se defendió Chika—. Pero no me escuchó, ella sólo quería impresionarte, quería dejarlo todo en esa carrera por ti, y al final lo hizo, dejó su futuro ahí. ¡Por tu culpa!
You se quedó sin argumentos para defenderse. ¿Qué clase de persona era si no se había podido dar cuenta de algo tan simple que ahora era tan evidente? Había estado tan emocionada pensando en sí misma que muy probablemente tuvo las señales en las narices y jamás se percató de ellas. Sí, tenía la culpa, toda la culpa.
—No te conformaste con romperle el corazón —continuó Chika descargando su ira sobre You volviendo a empujarla para hacerla caer al suelo—. Ahora le destrozas su carrera, ¿tienes una idea lo mucho que ella ama la música?
—Lo sé, lo sé… la música es todo…—su voz salía temblorosa del coraje—, todo para ella —respondió You enfurecida golpeando con el puño cerrado contra el pasto.
—No, la música era todo para ella, hasta que llegaste tú y te hiciste su mundo, entonces le destrozaste el corazón y la dejaste vacía, no conforme con eso, ahora vienes y le rompes su sueño, ¿quién eres? La You que yo conozco jamás haría algo así, ¿en qué momento te convertiste en esta persona egoísta? —siguió arremetiendo sin piedad.
—Yo no quería... yo sólo quería lo mejor para ella —You apenas podía contener las lágrimas de impotencia que amenazaban con empezar a salir y nunca detenerse.
—Tú no eres buena para Riko, sólo la lastimas, y te aferras a ella para terminar de destruirla —se agachó para quedar a su altura—. ¿Cuándo será suficiente para ti? ¿Cuando le quites absolutamente todo, hasta las ganas de vivir? —la chica en el suelo negó lo que decía Chika—. Entiéndelo You, eres la perdición para Riko y entre más te aferres a ella, más profundo la hundes. Si de verdad la quisieras tanto como dices, te alejarías de ella y dejarías de traer tanta mierda a su vida —Chika estaba tan enojada, que temblando de rabia alzó su puño con la intención de golpearla.
You luchaba con todas sus fuerzas contra las palabras de Chika que realmente no se percató del puño levantado amenazandola. El enemigo real estaba dentro de ella, la culpa, ese demonio oscuro que estaba alimentándose de sus entrañas destrozándola desde dentro, abriéndose paso en su interior, derrumbando todas sus defensas, permitiendo que las afiladas palabras de Chika cumplieran su propósito.
—No tienes derecho a decir eso... tú no sabes lo que yo he sufrido estando alejada de Riko —fue el vano intento de You de defenderse con lo único que le quedaba.
—¿Acaso tú sabes lo que sufrió ella con tu traición? Mientras tú estabas llorando en los brazos de la rubia esa con quién la engañaste, Riko caía destrozada por haber puesto su confianza y su corazón en tus manos. ¿Cómo pudiste hacerle eso? ¡¿Para eso me la robaste?! —terminó rompiéndose al fin descargando su furia y su rabia sobre el rostro de You.
—¡Yo no te la robé! —dijo sintiendo el sabor de la sangre en su boca.
—¡Sí, lo hiciste! —Chika empujó a You con bastante fuerza haciendo que su cabeza pegará con el suelo pero no tuvo respuesta, la mirada de You se encontraba vacía.
—Esto no es sobre ti… —sollozó empujándola para que la dejara cuando al fin reaccionó.
—No, claro que no lo es, es sobre Riko, siempre ha sido sobre ella. Tú no tienes siquiera derecho a estar parada en este hospital fingiendo preocupación, cuando eres la causante de todos sus males —Chika se levantó sacudiéndose la tierra de la ropa—. Como te he dicho en varias ocasiones, si en verdad la quisieras, te alejarías de ella y dejarías que alguien que en verdad la quiere y sobretodo, alguien que no la va a lastimar esté a su lado.
—Y ese alguien supongo que eres tú… —también se incorporó poniendo distancia entre ellas.
—A estas alturas, ese alguien podría ser cualquiera que tuviera dos dedos de frente, pero sí, yo me encargaré de cuidarla y protegerla, a diferencia de ti que sólo llevaste dolor y desdicha a su vida —dijo cruzándose de brazos—. Ahora vete porque Riko-chan no necesita más de ti destruyendo su vida.
Fue todo, You no pudo defenderse más, Chika tenía razón, una pequeña voz en su interior se lo dijo y Chika vio la derrota en los ojos azules de su ex amiga. No fue necesario intercambiar más palabras. Chika regresó al interior del hospital, dejando a You perdida, en medio de una tormenta interna que amenazaba con hundirla en lo más profundo del abismo.
Después de tomar todos los datos del hospital a donde trasladarían a Riko, Kanan tuvo que hacer algunas llamadas, porque aunque Yuchida-sensei se hubiera ofrecido para ayudar, no quiso dejarle toda la responsabilidad, y prefería ser ella quien avisara a la directora del suceso. Era desafortunado que pasaran este tipo de cosas en las competencias aunque tampoco era raro, solo no deseado.
Se sentía terrible por no haberse dado cuenta que su alumna estaba lidiando con una lesión, particularmente porque ese tipo de cosas no se produce de la noche a la mañana y era su responsabilidad haberlo visto, pero por estar con la mente ocupada en otro lado, no pudo hacer nada para prevenirlo.
Tuvieron que esperar a que pasara la premiación para poder abandonar el lugar. Se sentía especialmente inquieta porque tanto el papá como el prometido de Mari ya se encontraban más que listos para tener esa plática que había quedado pendiente, sólo que en ese momento no podía irse y dejar al equipo colgado, tenía que llevarlas de vuelta al hotel y entonces si encargarse de lo demás.
—Sensei —la voz de Mari la sacó de sus pensamientos—, hablé con papá, le dije que se adelantara al hotel en lo que usted terminaba de arreglar todo lo que acaba de pasar. Podremos verlo más tarde.
La noticia le dió un poco de oxígeno. Tendría un poco de tiempo para poner orden y calmarse lo suficiente para afrontar las cosas.
—Gracias Mari-san, siendo así entonces las llevaré al hotel y después me acompañaras al hospital —respiró con alivio.
—Shiny~ sensei, le informaré a las demás que ya nos vamos para que empecemos a subir todas las cosas a la camioneta —le lanzó un beso y se fue con el resto.
Kanan solo la vio irse mientras fruncía el ceño, esas cosas la sacaban de sus casillas pero solo suspiró, tratar de decirle a Mari que no hiciera ese tipo de cosas solo provocarían que la chica las hiciera con más descaro.
Tuvieron que esperar al menos otra media hora en lo que Kanan terminaba con la engorrosa papelería de la competencia antes de que pudiera regresar a todas al hotel y continuar con las diligencias.
Se aseguró de dejar a las chicas en las instalaciones del hotel antes de dirigirse al hospital, y por supuesto no iba a dejar a Mari con ese hombre rondando, así que se la llevó con ella con la excusa de ser la capitana del equipo. Nadie puso objeción pues todas estaban preocupadas por la situación de Riko.
Una vez que estuvieron en el hospital, Yuchida sensei les explicó todo lo que los doctores habían dicho, aún seguían sin permitir visitas pero quedaba papelería por llenar la cual requería la firma de Kanan así que fue a hacer toda la burocracia del hospital.
Fue raro para Mari no encontrar a You en la sala de espera, marcó en un par de ocasiones a su celular, pero no obtuvo respuesta; fue aún más raro encontrar a Chika en un rincón muy atenta a todo lo que pasaba. La ausencia de su amiga se podría deber a eso y buscaría respuestas aunque tuviera que obtenerlas de la chica esa.
—Takami-san, ¿podría hablar contigo? —inquirió Mari acercándose a Chika que no la vio con alegría sino todo lo contrario.
—¿Qué quieres? —respondió de mala gana.
—Acompáñame afuera por favor —pidió Mari manteniendo la calma, no se iba a alterar tan fácil sólo por las malas maneras de la chica, ella podía ser peor en ese aspecto.
Chika se levantó de su asiento y la siguió hasta el mismo patio a donde había tenido la conversación con You antes.
—¿En dónde está You-chan? —Mari no se anduvo con rodeos yendo directo al grano.
—¿Cómo esperas que sepa eso? —respondió Chika a la defensiva cerrándose de inmediato.
—You-chan debería estar aquí, ella jamás se separaría de Sakurauchi-san en momentos como estos y no logro localizarla —explicó Mari y volvió a preguntar con voz intimidante—. ¿En dónde está ella?
—Yo no sé nada y no la he visto —dijo tajantemente cruzándose de brazos.
—Fine… está bien si no quieres decirme nada de ella, pero yo sí tengo cosas que decirte a ti —Mari empezaba a perder la paciencia—. No sé que estás haciendo aquí y realmente no me importa, pero no tienes nada que hacer en este sitio. Debes entender de una buena vez que You y Riko se aman y que van a estar juntas aunque tú no quieras…
—¡Ja! Mira quien lo dice —interrumpió Chika con gran sarcasmo en la voz—. Tú eres la menos indicada para hablar O'hara-san, siendo tú la culpable de todo y ahora fingiendo preocupación por ellas. ¡Qué hipócrita eres!
—Puedes decir lo que quieras de mi, no me importa, pero te advierto que no toleraré que te sigas metiendo entre You y Riko —sentenció Mari molesta.
—¿Me estas amenazando? —Chika no se dejó intimidar.
—Tómalo como quieras —Mari dijo como si no le importara— ¿Sabes? Estos días ellas estuvieron muy felices, y así van a seguir, porque el amor que existe entre ellas es más grande que tú o yo, y estoy segura que estarán juntas sin importar que tanto intentes en contra de su relación.
El comentario de Mari había cumplido su cometido y encendió a Chika que quiso permanecer tranquila pero el simple tono de voz de Mari la hacía perder la calma, pues era ella quien debía estar con Riko, así debió ser desde el inicio.
—Eso no es verdad, una relación en la que una de las partes sólo lastima a la otra está destinada al fracaso y yo se los demostraré —habló decidida—. A diferencia de You, no voy a lastimar a Riko, me dedicaré a protegerla y hacerla feliz, y en poco tiempo se habrá olvidado del mal rato que pasó con ella.
—No sé si eres estupida o demasiado ingenua —se burló Mari—, pero está bien si te quieres engañar de esa manera, sólo te digo que no podrás hacerlo, incluso alguien como yo se puede dar cuenta del gran amor que siente Riko por You y eso no lo podrás cambiar aún si dedicas cada momento de tu vida a ella —le contestó Mari recobrando la calma.
Con lo poco que dijo Chika en definitiva había pasado algo con You, y ahora necesitaba saber el paradero de su amiga con urgencia. Podría sentir que algo muy malo le había sucedido y necesitaría a alguien para hacerla entrar en razón.
—Riko-chan se quedará conmigo, eso no lo dudes O'hara-san —sentenció Chika cuando se percató que Mari se retiraba.
—Es curioso que digas esas cosas cuando semanas atrás se te veía muy… empalagosa con la presidenta del consejo estudiantil. Derramando miel, besos y abrazos en el salón del consejo. Se te acabó muy rápido el amor, ¿no crees darling? —le guiño un ojo mandándole un beso que solo mosqueó a Chika.
—Eso… no es verdad —la mención de Ruby fue inesperada y terminó deshaciendo sus argumentos—. Las cosas no funcionaron entre nosotras.
—Y no me extraña —Mari se cruzó de brazos sabiendo que había dado en un punto débil en la otra chica—. ¿Cómo esperabas que funcionaran estando tan enamorada de Sakurauchi-san? Eres una mentirosa Takami-san, en verdad compadezco a esa chica por haberse fijado en alguien como tú. No vales la pena si la trataste tan mal engañandola de ese modo.
—¡No hables de cosas que no sabes! —gritó Chika molesta con el control perdido—. ¡No tengo porqué darte explicaciones!
—No las necesito sweetheart, por tu reacción sé que es verdad. Las explicaciones puedes guardarlas para Kurosawa-sensei que al parecer está bastante interesada en tu desarrollo académico —concluyó en tono burlón dejando a la chica sulfurada.
Mari regresó con Kanan para informarle sobre You, sólo que no la encontró a simple vista, únicamente a Yuchida-sensei a quién preguntó sobre el paradero de Kanan. La encontró enmedio de un mar de papeles en la oficina administrativa del hospital completamente atareada.
—Sensei, sé que está muy ocupada —se sentó a su lado aprovechando que se encontraban a solas en la oficina y se recargó en su hombro—, pero You no está en el hospital.
—¡¿Qué?! ¿Cómo que no está? —preguntó exaltada dejando los papeles de lado.
—No sé qué ha pasado pero al parecer tuvo un altercado con Takami-san y terminó dejando el hospital —Mari le dió un apretón en la mano para tratar de tranquilizarla.
—¡Genial! Sólo me faltaba perder a una estudiante para que mi día fuera perfecto —espetó con sarcasmo mirando al techo llena de exasperación.
—Tranquila sensei, iré a buscarla, no creo que haya ido tan lejos, podría estar a los alrededores —dijo, tanto para ayudarla como para averiguar qué había pasado con su pequeño cachorro.
—No quisiera que te alejarlas —se sinceró, no le agradaba esa idea—, pero no puedo darme el lujo de perderla. ¿Podrías buscarla por algún parque cercano? You no es de las que actúa sin pensar, y estamos hablando de Riko-san hospitalizada, no creo que se quisiera alejar tanto.
—Bien, iré —eso era suficiente para tener un punto de partida para su búsqueda.
—Mari —la detuvo abrazándola por la cintura—, cuídate por favor.
Afortunadamente la puerta estaba cerrada y nadie podía verlas, aunque sí escucharlas. Antes de soltarse Mari le dió un rápido beso en los labios para aliviar un poco la mente de su querida profesora y se fue para comenzar su pequeña odisea.
Mari buscó en su teléfono los parques más cercanos al hospital y encontró uno que estaba a un par de cuadras. De cualquier manera continuó llamando al teléfono de You esperando que su amiga respondiera debido a su insistencia, pero no había suerte con ello.
El parque era bastante grande solo que no le costó tanto ubicarla después de caminar un poco. Había seguido insistiendo con las llamadas y en algún punto escuchó el timbre del teléfono de You y por fin la pudo localizar sentada en uno de los columpios del parque ignorando deliberadamente su celular.
—You chan, ¿por qué no me respondes las llamadas? —le habló con ternura sentándose en el columpio que estaba a su lado.
—Lo siento, no lo escuché —respondió la chica con la voz plana. Se encontraba con la mirada perdida y no se molestó en voltear a ver a Mari.
—¿Qué fue lo que pasó en el hospital? —preguntó Mari inspeccionando su rostro tan desprovisto de cualquier brillo.
—No pasó nada —dijo sin apartar sus ojos de la nada.
—No mientas You-chan, me encontré a Chika y se que te dijo algo que te puso así, dime ¿qué fue lo que pasó? —no había cambiado su tono calmado y apacible pero si You seguía así tendría que cambiar de estrategia.
—Ella sólo me abrió los ojos Mari, no dijo nada que fuera mentira —expresó You con pesar y sus ojos se aguaron.
—Esa niña es una manipuladora You-chan, está obsesionada con Riko, no puedes creer nada de lo que te diga —Mari no quería ver a su amiga de esa forma, lo que fuera que Chika le dijo, había cumplido su cometido.
—Eso no importa Mari, yo no puedo seguir dañando a Riko-chan de la misma forma que lo he hecho hasta ahora —gruesas lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas—. Desde que estoy con ella sólo he traído desgracias a su vida, incluso ahora, apenas nos estábamos reconciliando y mira lo que le pasó.
—Lo que pasó ahora no fue tu culpa, fue un… —se calló de pronto al ver que You la había volteado a ver al fin y se dió cuenta del moretón en el borde de sus labios.
—Un accidente —la interrumpió—, un accidente que pude haber prevenido si tan solo hubiera estado más atenta a ella, pero mi egoísmo no me permitió percatarme —intentó golpearse en la frente pero Mari la detuvo y se arrodilló frente a ella para abrazarla.
—Honey no puedes decir eso —You no permitió que el abrazo se prolongara, separándose casi de inmediato—. Esto que pasó no fue culpa de nadie, le pudo pasar a cualquiera. Ni siquiera Kanan-sensei se dió cuenta. ¿Cómo ibas a saber lo que le estaba pasando? —Mari tomó su barbilla para mirar mejor el golpe y frunció el ceño—. Esto lo hizo Chika, ¿verdad?
You movió el rostro para apartarla y se levantó caminando hasta recargarse en uno de los árboles cercanos. Mari no tuvo una respuesta inmediata pero era evidente que había sido Chika quien había hecho eso.
—Lo merezco por lo que hice —se mordió los labios aún lamentándose—. ¡Yo debí saberlo! ¡Debí saberlo maldita sea! —golpeó el árbol con fuerza.
—No puedes castigarte por no darte cuenta de lo que pasaba You-chan —de nuevo Mari evitó que siguiera lastimándose—, eso no es justo para ti, tu felicidad está al lado de Riko y estabas tan cerca de arreglarlo todo, ¿por qué alejarte ahora? —dijo refiriéndose a su partida del hospital.
—Porque ya me di cuenta de lo dañina que soy para ella Mari-chan, no puedo seguir pretendiendo hacerla feliz a sabiendas de que todo lo que hago es llevarle desgracias, simplemente no puedo —bajo los hombros rindiéndose y Mari la recibió en un abrazo.
La rubia no alcanzaba a entender la lógica de su amiga pero ahora mismo lo que necesitaba era una amiga más que alguna otra cosa.
—¿Y entonces qué vamos a hacer? —la acunó con fuerza—. ¿Ya no vamos a seguir luchando por recuperarla?
—Por ahora necesito tiempo, necesito pensar las cosas, ya no puedo seguir arruinando su vida —habló desde el costado de Mari donde estaba recargada.
—Pero You-chan, ella te va a necesitar ahora más que nunca, no la puedes dejar así —trató de convencerla mientras acariciaba sus lindos mechones grisáceos.
—Chika estará con ella, no estará sola —dijo You con simpleza terminando de exasperar a Mari que la tomó de los hombros para hacer que la viera.
—¡Ya te dije que esa niña tiene una obsesión! ¡No la quiere You-chan! No como tú, esto no es lo correcto —la agitó un poco para hacerla entrar en razón de la cosa tan ilógica que estaba diciendo.
—No sé si es correcto o no, pero es lo único que puedo hacer por ella Mari-chan, no me presiones más por favor y dame tiempo de pensar que es lo que haré —retiró las manos de Mari.
—Bien darling, dije que te apoyaría y lo haré aún estando en desacuerdo con tus decisiones —dijo queriendo no sonar tan molesta—. Al menos acompáñame al hospital para avisarle a Kanan-sensei que estás bien y que te llevaré al hotel, la pobre anda muy estresada por todo.
Mari la abrazó nuevamente sintiendo la tensión en el cuerpo de You. La chica no quería volver a ese lugar pero no tenía más remedio.
Regresaron al hospital en medio de una escasa conversación, Mari no quería decir nada que incomodara a su amiga aunque en su cabeza tenía el discurso perfecto solo que no iba a funcionar realmente, You se sentía culpable y nada de lo que dijera podría sacarla de allí.
Encontraron a Kanan en la sala de espera enfrascada en medio de una conversación telefónica, al parecer estaba hablando con los padres de Riko y se le veía bastante estresada. No les había prestado atención hasta que colgó el teléfono y fue consciente de su presencia.
—¿En dónde estabas? —le preguntó a You algo molesta aunque siendo honestas, el verla ahí con Mari, le hizo sentir alivio.
—Sólo fui a tomar un poco de aire sensei —explicó You escuetamente bajando la mirada para evitar que viera su pequeño moretón que Mari le había ayudado a disimular.
Kanan volteó a ver a Mari para que le diera alguna explicación y ésta le respondió con una mirada, algo parecido a "no presiones".
—Bien… bueno, me alegro que hayas vuelto, el doctor me informó que ya están subiendo a Riko a su habitación, así que es probable que nos dejen verla pronto —explicó Kanan positivamente para alegrar a You—. ¿Te gustaría pasar a verla primero? —le ofreció la tentadora propuesta y You se debatió entre ir o no.
—Yo si… no, no me gustaría —se negó You—. Me gustaría ir al hotel si no es mucha molestia.
—¿Eh? Pero… ¿Por qué no? Pensé que estarías desesperada por ver a Riko-san —preguntó la profesora desconcertada ante la actitud de su alumna.
—Ejem —carraspeó Mari para llamar la atención de Kanan—, creo que lo mejor será que acompañe a You al hotel sensei, ella en estos momentos se siente un poco indispuesta —la mirada de Mari era bastante expresiva y aún Kanan siendo tan densa como era, se pudo dar cuenta que algo malo estaba pasando.
—Pero no puedes ir al hotel ahora, tenemos un asunto pendiente —ahora era Kanan la que hacía miradas expresivas a Mari diciéndole que no rotundamente y está insistía.
—Asunto que podremos atender cuando usted regrese al hotel sensei —respondió Mari en un tono que trataba de tranquilizar a Kanan, You aún mantenía la cabeza agachada así que no podía verlas.
—No pero es que no puedes ir al hotel ahora… ya sabes porqué no —Kanan odiaba que no pudieran hablar con libertad estando You ahí y solo se comunicaran en gestos silenciosos que las hacían ver demasiado cómicas.
—No pasa nada sensei, llevaré a You-chan a la habitación y ahí esperaremos su regreso, ¿está bien? —habló pero sus gestos decían "tengo que llevarmela y no digas que no" mientras Kanan gesticulaba muchos no molesta.
Incluso en su estado You se dió cuenta que algo pasaba entre ellas. Las miró con una ceja alzada y Kanan y Mari sonrieron nerviosas ocultando su pelea.
—Si gustan puedo esperar afuera para que hablen en privado —ofreció al sentir el ambiente tenso que se había creado viéndolas de ida y vuelta.
—No será necesario You-chan, iremos al hotel y estaremos seguras, yo te cuido, tú me cuidas, ¿está bien con eso sensei? —vio a Kanan de tal forma que tenía que aceptar a regañadientes.
No estaba bien con eso, pero no quería armar un escándalo frente a You, que ya de por sí era extraño el comportamiento que tenían y la chica podría comenzar a sospechar.
—Si, esta bien, vayan al hotel, pero se encierran en el cuarto —dijo como si fuera una orden—. Se los encargo mucho.
—Shiny! —Kanan tomó a Mari del brazo antes de que se diera la vuelta.
—Espera Mari-san, permíteme un momento —la soltó cuando You se giró.
La tensión que había entre ellas era tal que You prefiero continuar su camino para darles algo de privacidad esperando afuera del hospital.
—Ten cuidado —dijo casi en forma de suplica—. Iré a buscarte en cuanto pueda.
—Tranquila —trató de tomar la mano de la profesora pero se arrepintió en el último momento terminando con su mano en el pecho—, estaremos bien, me encerraré en el cuarto con You-chan y esperaré tu regreso, después hablaremos con papá y terminaremos con esto de una vez por todas —bajó su voz suavizando su tono.
—No creo que sea así de fácil, pero al menos espero poder quitarle la venda de los ojos a tu padre —también habló en voz baja.
—Eres mi príncipe azul acuático —se acercó para darle un beso, apenas un toque ligero.
Ambas chicas se retiraron al hotel dejando a Kanan bastante preocupada y algo desconcertada por la actitud de su alumna, no entendía porque razón You no querría estar junto a Riko en este momento.
No tuvieron contratiempo alguno de camino al hotel. Aunque You no quiso decir nada referente a lo que había pasado, estando en la habitación fue algo diferente.
—Mari-chan, ¿está pasando algo con Kanan-sensei? —no se anduvo con rodeos y fue directa con su pregunta.
—What?! —la pregunta la tomó desprevenida y no supo moderar su reacción—. ¿A qué te refieres con algo, You-chan? —se compuso pero aún se oía nerviosa.
—Pues no lo sé, por eso pregunto. Me dió la impresión que ustedes tenían una especie de… umm como decirlo… —trató de poner en palabras lo que había visto sobre su comportamiento extraño—, secreto, o bueno, no secreto secreto —se corrigió desechando la absurda idea que había llegado a su mente—, sólo me dió la impresión que se traen algo entre manos.
—Umm… secrets? Well… siendo sincera algo de eso que dices es verdad, pero es por las cosas que nos ha tocado vivir por casualidad —Mari quería ser honesta con You pero no podía contarle toda la verdad, una verdad a medias no se podía considerar como una mentira, ¿cierto?—. Ella me salvó de vivir un muy desagradable momento a manos de mi prometido, que la terminó poniendo en aprietos, es por eso que ahora tenemos que hablar con mi padre al respecto y es la razón por la cual está un tanto aprehensiva conmigo. El estar en el mismo lugar que ese hombre me pone algo nerviosa y supongo que a ella también.
—Oh vaya… lo siento mucho Mari-chan, yo no sabía eso… —dijo apenada.
—No es que me guste andar contando esas cosas, pero quería que lo supieras, para que entiendas el proceder de Kanan-sensei —concluyó Mari.
—Lo entiendo… gracias por contarme Mari-chan, ahora entiendo porque Kanan-sensei andaba tan nerviosa —Mari la recompensó sacudiendo su cabello.
—Si bueno, es porque se preocupa demasiado, es una buena persona —dijo Mari mucho más dulce de lo que planeaba sonar.
—Si que lo es, se preocupa mucho por sus alumnas —estuvo de acuerdo You sin percatarse del detalle—. Iré a tomar un baño, pero antes me aseguraré de que la puerta esté bien cerrada.
—Okey! —Mari sonrió dejando a You de encargarse de eso.
Hizo una llamada rápida a su padre explicándole que aún tardarían un rato más antes de estar libres para poder platicar con él y con Aris.
Un par de horas más tarde, después de que se quedaron dormidas a causa del estrés y del cansancio, un suave toque en la puerta despertó a Mari que estaba en un sueño poco profundo a diferencia de You que prácticamente estaba roncando. Antes de abrir se aseguró de ver por la mirilla en caso de que fuera alguna treta de Aris, sin embargo se sintió feliz de ver que era Kanan la que estaba del otro lado.
—Welcome! —exclamó Mari sin alzar mucho la voz cuando abrió la puerta para no despertar a You.
—Disculpa la demora, esperé en el hospital hasta que llegaron los padres de Riko —también cuidó de no levantar la voz pero no sirvió de mucho.
—¿Cómo está ella? —interrumpió You que se había despertado de sopetón al escuchar la puerta ser abierta y las voces.
—¡Oh You-chan! —saludó Kanan—. Pues, tiene una lesión seria en el hombro y le han programado algunos estudios. Mañana será evaluada por el traumatólogo para que la puedan trasladar a Uchiura y pueda seguir su tratamiento allá.
—¿Qué dijeron sus papás? ¿Están molestos conmi…—se corrigió al percatarse de su error—, están molestos?
—You-chan —Kanan puso su mano en el hombro de You para hablarle directamente y con voz severa—, esto no es culpa tuya ni de nadie, fue un accidente por desgaste, es duro pero suele suceder, y lo sabes bien. Para responder a tu pregunta, no, los padres de Riko no están molestos, en todo caso están preocupados y me preguntaron por ti.
—¿Y que les dijo? —se apresuró a preguntar angustiada.
—Que como capitana del equipo te ordené tener que permanecer en el hotel con el resto del equipo encargándote de ellas, aunque después hablaron con Takami-san y ya no supe qué más pasó —concluyó Kanan.
—Ya veo… —respondió You cabizbaja, seguramente Chika se habría encargado de decir lo demás.
—Creo que es hora de ir a atender ese asunto sensei —interrumpió Mari—. Hablé con mi padre y le dije que hablaríamos en cuanto usted volviera.
Kanan se sorprendió de que Mari hablara con tal naturalidad delante de You, aún así no diría mucho.
—Esta bien, vamos —Kanan sacudió a You para sacarla de su estupor—. Lo digo en serio You-chan, no tienes porqué sentirte culpable, lo que tienes que hacer es apoyar a Sakurauchi-san en su recuperación, que es ahí donde te necesitará.
—Sí… —respondió la chica escuetamente.
—Espera —Kanan se percató de un detalle—, ¿qué pasó allí? —señaló su mejilla.
—Nada —le restó importancia y pidió ayuda a Mari.
—Kanan-sansei tenemos que irnos —Mari dijo para apresurarla.
—Lo que sea que te haya pasado, hablaremos largo y tendido después —miró su reloj y lo tarde que era, no podía demorarse más.
Era frustrante para Kanan ver a su alumna de esa manera, pero en ese momento no podía hacer más, aunque ya se daría el tiempo para conversar mejor con ella.
Acudieron a la habitación del padre de Mari quien estaba en compañía de Aris charlando de negocios.
—¡Bienvenidas! —saludó el hombre mayor dejándolas pasar a la amplia habitación—. Es una pena lo que pasó con su alumna, ¿cómo está ella? —preguntó por cortesía.
—Si, es una pena —Mari y Kanan pasaron a la habitación, hasta una sala que había dentro de la misma, una especie de recibidor muy elegante en donde encontraron a Aris que estaba sentado en uno de los sillones—, aún siguen evaluando su condición y probablemente el día de mañana la trasladen a un hospital local, sus padres ya se están encargando de ella.
—Es lo mejor —respondió el hombre con seguridad—, que los padres se encarguen de sus hijos, ellos saben que es lo mejor para sus hijos.
Kanan vió la ventana para externar aquella vieja molestia que aún rondaba en su cabeza y no perdería la oportunidad.
—Es lo que los padres deben de hacer, es su responsabilidad, cuidar a sus hijos —expresó mordazmente.
—En eso estoy de acuerdo —dijo el hombre invitándole a tomar asiento—, no entiendo cómo existen padres que pueden dejar a sus hijos a su suerte, yo jamás le haría eso a mi Mari-chan, es por eso que tengo su futuro más que asegurado.
Escuchar esas palabras fue como si le dieran un puntapié en el hígado, ¿cómo es posible que el hombre pensara que "asegurar el futuro de su hija" era casarla con un malnacido como Aris? Kanan simplemente no lo podía entender.
—Los hijos tienen el derecho de decidir su camino, y los padres tienen la obligación de apoyarlos y guiarlos en el camino que ellos elijan —respondió Kanan irritada.
—Eso lo dice porque no tiene hijos —dijo el hombre entre carcajadas lo que terminó de hacer enojar a Kanan—, porque muchas veces no saben ni lo que quieren y para eso estás tú como padre para ayudarles a decidir qué es lo mejor para ellos aunque no lo vean así en un inicio.
—Pero no puede decidir algo así sin tomar en cuenta lo que ellos piensan —espetó Kanan.
Mari y Aris solo estaban como espectadores, aunque Aris tenía esa sonrisa de satisfacción en su cara que molestaba demasiado a Mari.
—Se puede cuando son herederos de un imperio sensei, condición que estoy seguro usted no tiene ni idea de la responsabilidad que conlleva —el tono del hombre no se había alterado en lo más mínimo, al contrario, parecía disfrutar el debate con la profesora.
—Precisamente en situaciones así es cuando más necesitan de su apoyo y protección, porque existen personas que se aprovecharan de ellos abusando de su posición —dirigió su mirada a Aris.
El hombre mayor estalló en una sonora carcajada.
—Mi Mari-chan se sabe defender sensei y estoy más que seguro que conoce cuando alguien tiene intenciones ocultas con ella —dijo con cierto orgullo—. Mi niña se ha llevado tragos amargos por toparse con personas que no están a su nivel —se sentó a un lado de Mari que sólo trataba de contenerse ante los terribles comentarios de su padre—. Personas que quisieron desviarla de su camino aprovechándose de su juventud e inexperiencia.
—Con todo respeto O'hara-dono, los valores de las personas no son determinados por cuánto dinero tienen en su cuenta bancaria, existen cosas mucho más importantes como los valores que les fueron inculcados —defendió su punto de vista.
—Es una forma de ver la vida sensei, lamentablemente yo tengo mi propia forma de verla y es lo que he estado tratando de enseñar a mi hija —con ese comentario cerró la oportunidad de que Kanan respondiera algo más.
Al notar que se había terminado la plática, fue el turno de Aris de intervenir, él no se había molestado en levantarse cuando llegaron Kanan y Mari, se limitó a terminar la bebida que tenía en su vaso y esperar a que O'hara dono le diera la palabra.
—Bueno, creo que Griffin-san tiene un asunto que aclarar con ustedes señoritas, y es momento de hacerlo —dejó que su socio entrará en la plática.
El hombre se puso de pie y terminó de un sorbo el resto del líquido ámbar que quedaba en su vaso, una bebida alcohólica supuso Kanan por el color en sus mejillas y el ligero aroma.
—Me da mucho gusto que haya accedido a hablar conmigo sensei, creo que las cosas quedaron un tanto… tensas en nuestro último encuentro y siendo usted una persona tan cercana e importante para mi prometida, es mi deber aclarar lo que sucedió ese día —se dirigió a Kanan montando su falso teatro.
Kanan no podía creer el cinismo con el que el hombre hablaba. Ya lo conocía, ya sabía cómo era su proceder, pero una cosa era saberlo y otra verlo en acción, la manera en que sus elegantes gestos y sus elocuentes palabras envolvían a cualquiera que no lo conociera, era impresionante, un verdadero maestro de la desfachatez estaba ante ella. Lamentaba haber caído en un inicio en sus mentiras, aunque agradecía que Mari le mostró la clase de hombre que era.
—Si estoy aquí es porque quiero saber que tiene que decir al respecto de la falta que cometió —espero su respuesta.
—Lo primero que debo decir es que me disculpo por mi comportamiento, lamentablemente esa fue una semana muy complicada para nosotros, el estrés estaba a tope, teníamos una negociación tambaleándose, pocas horas de sueño acumulado con gran tensión y sumando unas cuantas copas que me tomé esa noche, fue la receta para el desastre —explicó el hombre como si fuera una blanca oveja que había sufrido a causa de las circunstancias—. Había extrañado tanto a mi novia, moría de ganas por verla, y no me pude resistir más cuando llegue a su cuarto y ella me recibió tan efusiva y cariñosa a su manera —le guiño un ojo a Mari—. Estaba tan bella que no me pude contener… soy un hombre después de todo y ella mi prometida, es normal que sucedan esas cosas.
—Espera, ¿que yo qué? —Mari estaba indignada—. Yo jamás haría algo como eso, jamás te recibí de ninguna manera, fuiste tú quien se fue sobre mí tan pronto como abrí la puerta…
—Mari-chan, por favor deja que termine de explicarse, si lo interrumpes no vamos a entender lo que pasó —intervino su padre callando a su hija.
Kanan no podía creer tal muestra de machismo. El tipo se estaba justificando con el argumento más cínico que podría existir y el padre de Mari lo estaba solapando.
—Bien… como decía —continuó el hombre más joven—, me recibiste de manera efusiva y vestida como estabas o podría decir, que tu falta de vestimenta me dió a entender que querías algo más de mí y no pude soportarlo más Mari-chan, tú me provocaste, yo solo respondí como corresponde a un hombre enamorado con su prometida.
Lo que estaba escuchando parecía una mala broma pero el padre de Mari parecía complacido y conforme con la inverosímil excusa del hombre y no pudo soportarlo más.
—¡Ella no provocó nada! —defendió Kanan poniéndose de pie para encararlo—. Ella estaba en su cuarto, había tenido un mal día, cuando lo encontramos en el elevador yo misma le expliqué que ella se encontraba indispuesta. ¿Por qué volvió?
—Porque la amo, y me preocupé por ella, conozco los impulsos de mi prometida y se que se puede poner pesada en esas… condiciones —concluyó el hombre con una media sonrisa.
—No estaba sola, yo estaba con ella —Kanan sentía que su cabeza estaba por estallar tratando de contener toda la rabia que esa situación le despertaba.
—Una desconocida prácticamente —contestó con tranquilidad el hombre—, una desconocida que bien pudo abusar de ella en el estado en el que se encontraba.
Fue el turno de Mari de perder los estribos.
—El león cree que todos son de su condición, pero ella no es como tú, que eres una maldito abusador —Mari se paró a un lado de Kanan.
—No te metas Mari-chan, esta plática es solo entre tu profesora y yo, respeta a tu prometido porque cuando seas "mi esposa" —hizo énfasis—, no voy a permitir que hagas estos desfiguros. Tu deber es ser sumisa y complaciente con tu esposo o de lo contrario deberé disciplinarte.
Fue suficiente para los oídos de Kanan y terminó perdiendo el poco control que le quedaba y con toda su fuerza tomó al hombre por el cuello de la camisa.
—Que sea la última vez que te escucho amenazarla, puede que su padre no tenga los suficientes pantalones para defenderla pero Mari-san no está sola y no voy a permitir que hagas con ella lo que se te pegue la gana —Kanan temblaba a causa de la rabia y no ayudaba la sonrisa que esbozaba el hombre.
—¡Sensei! —alzó la voz O'hara-dono—. ¡Es suficiente, sueltelo! —dijo con tono autoritario.
Kanan se negaba a hacerlo y Mari trató de tomar su mano para que lo dejara ir, sabía que estaba a punto de soltarle un golpe en la cara y no quería que la situación se complicara más.
—¿Es que acaso ha olvidado usted cuál es su posición y con quién está hablando? —dijo severo el hombre mayor completamente indignado—. Usted es solo la profesora de mi hija, yo soy su padre y ese hombre al que tiene tan salvajemente sometido, es su prometido que por caballerosidad no ha respondido a sus agresiones.
—¿Cómo puede decir eso después de lo que ha dicho este hombre que ha admitido la falta que cometió y encima culpa a Mari-san por ello? No entiendo cómo puede estar tan tranquilo sabiendo que usted mismo le ha otorgado la mano de su hija a un… degenerado retrógrada como este —concluyó despectiva sin soltarlo.
—Lo que ha pasado, mi hija se lo buscó, le he dicho hasta el cansancio que no se vista tan provocadoramente porque se podía poner en una situación como está y nunca me hizo caso y, he aquí las consecuencias —era obvio que el padre de Mari defendería al prometido en lugar de a su propia hija.
—¡¿Cómo puede decir eso?! Mari no provocó nada, fue él el que la busco y estuvo a punto de abusar de su hija —Kanan se sentía asqueada con lo que estaba oyendo, era como estar en uno de sus peores sueños. ¿Cómo podría defender a Mari si el hombre encargado de hacerlo estaba tan ciego?
Era tanto su desasosiego que Aris terminó soltándose del fuerte agarre de Kanan.
—Entiendalo sensei, le guste o no Mari-chan es mi prometida y me voy a casar con ella, no hay nada que usted pueda hacer para evitarlo, ¿O hay algo que no nos está contando? ¿Cual es su interés en mi prometida? Me parece que se está tomando todo esto demasiado personal —atacó en el punto débil.
—Es personal desde el momento en el que que casi abusa de ella en mi presencia, y no dejaré de luchar por hacer lo correcto para ella —habló fuerte yéndose sobre el hombre de nuevo.
—¡Suficiente! —vociferó O'hara-dono para detener la acción—. Este asunto ha llegado demasiado lejos y es hora de que tenga una plática con mi hija.
Kanan temblaba de coraje, solo quería tomar a Mari y sacarla de ese lugar lo más pronto posible, no había forma de razonar con hombres de esa calaña que jamás tomarían en cuenta los deseos de la chica.
—Aún no hemos terminado —no se rindió Kanan.
—¡He dicho que es suficiente! —de nuevo habló tajante O'hara-dono—. Griffin-san nos ha dado sus razones, razones que considero válidas y usted no ha querido aceptarlas, ahora necesito un momento con mi hija a solas si no les importa —se dirigió también a Aris señalando la puerta para que abandonaran la habitación.
Mari le pidió a Kanan con la mirada que aún estaba con los ojos rojos a causa de las lágrimas que habían acumulado, que hiciera caso y la dejara a solas con su padre. Al principio Kanan dudó pero terminó aceptando abandonar la habitación seguida por Aris.
—Estaré afuera Mari-san —dijo antes de salir.
Al final del pasillo en donde se encontraba la suite presidencial en la que se estaba hospedando el papá de Mari, había una pequeña sala y Kanan se fue a esperar a uno de los asientos.
—Es usted una descarada sensei —dijo Aris sentándose frente a ella con ganas de seguir arremetiendo—, sé que mi prometida es jodidamente irresistible, pero al menos podría disimular un poco más sus celos, ¿no cree?
—Mi interés en Mari-san dista mucho de lo que usted piensa pero siendo una persona tan podrida como usted lo está, dudo mucho que lo pueda entender —prácticamente le gruñó.
—Sé bien lo que le interesa de ella, no soy ciego sensei, me doy cuenta la manera en que la mira —se cambió de lugar para sentarse a su lado—. Ese deseo reflejado en su mirada no pasa desapercibido, pero no sé preocupe, soy un hombre generoso. Creo que nos podríamos arreglar de manera conveniente para todos —sonrió maliciosamente—, podría compartirle a mi mujer si participó en sus actividades íntimas. Ambos terminamos ganando.
—Es usted un cerdo —Kanan se cambió de lugar no podía soportar estar con ese tipo—, y no se me acerque de nuevo porque le aseguro que ha llevado al límite mi capacidad de contenerme, una palabra más de las estupideces que dice y le aseguro que no dudaré en destrozar a golpes esa sonrisa que tiene en estos momentos.
—Vaya y yo que pensé que usted quería lo mejor para Mari-chan —se mostró herido fingiendo dolor—. Sabe que lo mejor para ella soy yo, un magnate que le dará su futuro en bandeja de oro, que podrá satisfacer todas sus necesidades terrenales y físicas que una simple mujer profesora como usted jamás podrá ofrecerle ni en sueños —respondió el hombre—, sin contar que tengo algo que usted no —señaló su zona íntima.
—Le prometo que esta simple mujer profesora, como usted me llama, hará todo lo que esté en sus manos para asegurarse que Mari-san no termine casada con un cerdo como usted, no me importa el precio que eso me pueda costar —Kanan tenía los puños apretados y la mandíbula tensa.
—No diga cosas que no podrá cumplir sensei —se burló Aris—, pero en definitiva me divertiré viendo cómo falla una y otra vez en cumplir esa promesa —concluyó el hombre poniéndose de pie y abandonando el lugar, dejando a Kanan trabada del coraje.
—¿Y bien padre? ¿Qué querías hablar conmigo? —preguntó Mari cuando se quedaron a solas.
—Quiero que dejes el equipo de natación —sentenció el hombre para después sentarse en uno de los sillones dejando a Mari estupefacta.
—¿De qué es estás hablando? ¿Por qué? —la boca de Mari se había quedado seca de repente.
—Lo que oyes, quiero que dejes el equipo, suficiente me has puesto en vergüenza hoy frente a tu prometido y ahora quiero que me obedezcas —explicó el hombre masajeandose las sienes.
—No lo voy a hacer, estoy en la preparatoria y tengo derecho a pertenecer a un equipo, no voy a dejar el mío ahora que llegamos hasta la competencia nacional, padre, y mucho menos por un capricho tuyo —la voz de Mari le temblaba pero no estaba dispuesta a acatar las absurdas disposiciones de su padre.
—No es un capricho mío, he hablado con tu prometido y ambos estamos de acuerdo con que tu prioridad ahora debe ser tu próxima boda —explico como si eso fuera un hecho—. Queremos que se lleve a cabo tan pronto sea tu graduación y para poderte dar la ceremonia que mereces, necesito que te ocupes de ello con tiempo. El equipo y todas esas cosas son una distracción que ahora no necesitas.
Mari hervía de coraje, "¿es que acaso esta pesadilla nunca va a terminar?" Resonaba en su mente.
—No puedes decidir eso por mi, tenemos un trato… —alegó aferrándose a eso.
—Trato que te has encargado de romper de mil y un maneras Mari-san, que no soy un estúpido para no darme cuenta de que algo está pasando entre tú y esa profesora —le echó en cara el hombre molesto.
—¿Algo está pasando padre? —Mari se mostró ofendida—. ¿Algo como qué? Porque si lo dices por su reacción déjame te digo que es lo mínimo que yo podría esperar de ti, que eres mi padre y deberías cuidarme y protegerme como tu única hija que soy, pero no, siempre has sido un cobarde que nunca supo luchar por su familia y por eso vive solo, huyendo del recuerdo de la única mujer que alguna vez te hizo feliz...
Mari no pudo terminar de hablar porque una fuerte cachetada la había callado, el hombre había arremetido contra ella sin contemplaciones.
—¡Cállate y no digas cosas que no sabes niña insolente! Eres una O'hara y harás lo que yo te diga, y si te digo que vas a dejar al equipo, es porque lo vas a hacer y punto —el hombre estaba prácticamente gritando, estaba muy exaltado, como pocas veces lo había visto Mari.
Su mejilla punzaba de dolor, su padre jamás le había puesto una mano encima y se sentía conmocionada por el hecho además que la sacudida apenas le dejaba pensar con coherencia por lo que tardó en reaccionar.
—Nunca pedí nada como ésto, nunca pedí ser una O'hara —la voz de Mari se quebró.
—Nunca lo pediste pero lo eres y ahora dejarás de ponerme en vergüenza y harás lo que yo te digo si quieres que cumpla mi parte del trato y te devuelva la estúpida herencia de tu madre.
—¡No! ¡Es suficiente! —espetó Mari—. Nunca podré ser la O'hara que deseas y a partir de ahora no intentaré serlo más. ¡Renuncio! Renuncio a ser tu hija, renuncio a mi estúpido matrimonio arreglado, renuncio a todo lo que me has dado, no quiero saber nada más de un hombre tan cobarde como tú, que no tiene la suficiente hombría para defender a su hija. ¿Escuchaste? Renuncio a todo lo que me ata a ti —Mari sabía las implicaciones de lo que estaba diciendo, pero en ese momento nada le importaba. Ninguno de los dos O'hara estaba pensando claramente en las consecuencias de sus palabras.
—¿Qué renuncias? ¿A qué estás renunciando exactamente hija? Vives prácticamente en un palacio, tienes la vida que cualquier chica de tu edad podría desear, tienes la oportunidad de ser lo que tú quieras. ¿Qué más quieres? —ambos estaban gritando.
—¡Ser feliz! —respondió Mari en medio de las lágrimas—. Por una vez en mi vida quiero ser feliz, pero es algo que tú no puedes entender.
—La felicidad es subjetiva Mari-chan, ya lo entenderás cuando crezcas —el hombre había desechado la rabieta de su hija con esas pocas palabras pero Mari no se iba a quedar tranquila.
—No necesito crecer para saber que si me caso con ese hombre estaré cometiendo el peor error de mi vida. No lo haré padre y si es necesario en este momento renuncio a ser tu hija y renuncio a todos los beneficios de serlo también —dijo Mari decidida limpiándose las lágrimas.
—No seas ridícula —expresó el hombre con una sonrisa incrédula—, no durarías un día viviendo fuera de mi cobijo.
—Lo haré padre, si eso es lo que necesito para alejarme de está porquería de vida en la que me quieres meter entonces lo haré con todo gusto, escúchame bien si aún no lo has entendido. ¡Renuncio a ser tu hija, renunció a ser una O'hara! —ratificó su decisión.
—¿Crees que es tan fácil? ¿Crees que es fácil vivir en un mundo como este sin tener dinero? Quiero ver que tus "amiguitas" permanezcan a tu lado cuando no tengas un solo yen. Quiero ver qué harás cuando te des cuenta que la sensei a la que tanto proteges está cerca de ti solo por tu dinero y los beneficios que esto conlleva, quiero ver qué harás cuando te des cuenta que no tienes nada que comer y tienes que trabajar para conseguir tu propio dinero, y si eso quieres entonces eso tendrás hija mía, pero de mi casa no te llevas nada —expresó el hombre con furia.
—No lo necesito, no necesito nada de lo que puedas darme, yo sola me basto para cubrir mis necesidades y verás cómo salgo adelante sin tenerte cerca —dijo con dignidad, no iba a dejarse doblegar por las amenazas de su padre.
—Muy bien Mari-san, si eso es lo que quieres, entonces eso tendrás, pero en el momento en el que recurras a mi por ayuda entonces todo se acabó, te casaras con el prometido que he elegido para ti y dejaras de hacer mi vida tan jodidamente difícil —concluyó el hombre agarrándose el puente nasal.
—Pero si por el contrario yo gano mi competencia nacional sin recurrir a ti o cualquier ayuda que me puedas dar, entonces mi compromiso con ese hombre queda anulado —de algún lado Mari sacó el coraje para ofrecer ese trato, había pocas probabilidades de que su padre aceptara pero ahí estaban y no podía dejarlo pasar.
—No llegarás ni a la esquina sin mi ayuda —expresó el hombre confiado—, así que no tengo nada que perder.
—Tenemos un trato entonces —concluyó Mari.
Abandonó la habitación en medio de una tormenta de sentimientos. En parte sentía que había hecho lo correcto pero otra parte de ella estaba en completo pánico, una cosa era decir que podría salir adelante sola pero otra muy diferente hacerlo.
Iba caminando tan ensimismada que ni cuenta se dió cuando pasó a un lado de Kanan.
—Mari —la llamó y ella ni se inmutó—. ¡Mari! —la llamó nuevamente yendo tras ella—. Espera por favor.
Kanan la detuvo tomándola apenas por el brazo y fue cuando se dió cuenta del golpe que traía la rubia en la cara, la mirada perdida y los ojos enrojecidos. Este día parecía ser una pesadilla interminable donde todos estaban saliendo no solo heridos sentimentalmente sino físicamente también.
—Mari, dime ¿qué pasó? —la miró con preocupación y con el corazón angustiado.
La única respuesta de la chica fueron lágrimas que empezaron a correr por sus mejillas y Kanan sabía que no la podía consolar en ese lugar. La tomó de la mano y con diligencia guío su camino. Mari no opuso resistencia y empezó a caminar a su paso.
Esperaba que siendo la hora que era, casi la medianoche, el mirador que se encontraba en la azotea del hotel estuviera libre y así fue, en cuanto llegaron no encontraron a nadie que les hiciera compañía, sintiéndose libres para hablar.
—Mari, dime por favor. ¿Qué pasó? —con cuidado colocó su mano sobre la mejilla de la chica para darle a entender a lo que se refería.
—Papá me pidió que dejara al equipo —dijo Mari tomando la mano de Kanan entre la suya—, y yo me negué.
—Pero… ¿Por eso te pegó? —pocas veces Kanan se había sentido tan impotente en su vida como ese día, no lograba comprender lo que estaba pasando.
—¿Esto? —señaló el lugar del golpe que hasta ese momento había olvidado—. No, esto me lo gané por imprudente —explicó minimizando el incidente y dejando en claro que no diría más al respecto.
—Cuéntame entonces, ¿saldrás del equipo? —preguntó con el miedo claro en su voz.
—No, no lo haré, he decidido renunciar a ser la hija de mi padre antes de acatar sus estúpidas órdenes —suspiró desanimada—, el problema es que ahora me he quedado sin un lugar en donde vivir —sonrió sacando la lengua pero sus ojos se notaban con esa tristeza que opacaba su brillo natural.
Kanan se veía bastante confundida por las palabras de Mari y la chica le aclaró.
—He hecho un trato con él, me fui de su casa y no recibiré más su ayuda de cualquier índole, incluyendo la económica por supuesto, si logramos ganar las nacionales sin que yo le pida ayuda ni una sola vez, entonces mi compromiso con ese idiota se terminará, si por el contrario terminó pidiendo la ayuda de mi padre, entonces no pelearé más y tendré que aceptar todas sus condiciones —terminó de explicar.
Una sonrisa se había formado en la cara de Kanan, había una esperanza en todo este problema.
—Pues entonces es muy simple Mari —le habló con la felicidad a flor de piel—. ¡Lo único que tenemos que hacer es ganar esa competencia! —Kanan estaba tan contenta que casi levantaba a Mari de la emoción.
—Bueno… sí, aunque primero tengo que averiguar a donde voy a vivir, no tengo muchos ahorros, por no decir que no tengo nada que esté a mi cuenta… —se puso a hacer cálculos mentales de lo poco que podía decir era suyo.
—Eso es aún más simple Mari, te irás a mi casa, tengo espacio más que suficiente para que te quedes conmigo —se ofreció Kanan gustosa, poco le importaba lo que eso significaba, estando tan feliz nada más le preocupaba.
—Pero… ¿No te estaré metiendo en problemas con la escuela? —preguntó Mari contrariada, no es que no le agradará la idea, pero esto iba más allá de las precauciones que habían tenido antes.
—No tendría porque, es mi vida privada y serias una huésped en mi casa —explicó Kanan con suficiencia—, además así estaría tranquila de saber que no estarás a merced de ese maldito hombre asqueroso.
—Bueno… si que le puedo ver muchas ventajas a ser tu huésped, pero… no quiero meterte en problemas —aún estaba preocupada por esa parte.
—No lo harás, si mantenemos nuestras distancias y somos cuidadosas, todo estará bien —Kanan abrió los brazos ofreciéndole un gran abrazo.
—Pues… creo que podría funcionar —dijo finalmente Mari, yendo hacia Kanan para que la abrazara con fuerza, por un momento ambas pudieron ver la luz al final de ese oscuro túnel que les agobiaba sin dejarlas ser felices.
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