Capítulo 33.
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: We are back! Tomamos algunas semanas de hiatus, siento no haber avisado pero entre el trabajo, la escuela (xD no es cierto ninguna de nosotras va a la escuela) y las ocupaciones, tuve un pequeño o más bien un largo bloqueo que no me dejó escribir nada en 3 semanas. Pero creo que ya ha pasado y espero el capítulo sea de su agrado. Que por fin traemos noticias de Dia y compañía. Un saludo a todos y muchas gracias por sus reviews. Cuéntenos qué les parece la actitud de Dia, ¿La colgamos o qué?
Mag Max Kuv Bigotes: Ya hay nuevo capítulo luego de un pequeño hiatus de descanso que se tomó la autora y de paso yo también, tenía que atender el trabajo, pero ya estamos de vuelta. Espero disfruten el capítulo y nos cuenten qué les parece.
Estando de regreso en su habitación, después de haber dejado a Mari más calmada en la suya, Kanan por fin tuvo tiempo de analizar todos los acontecimientos del día.
Habían logrado su pase a las nacionales, sí, pero una de sus alumnas había sufrido una seria lesión en el proceso lo que aún si no fue su culpa, no hacía que se sintiera mejor al respecto.
Seguía estupefacta por el comportamiento del padre de Mari. Si bien la rubia ya le había advertido de su mentalidad machista, el haberlo vivido en carne propia fue una experiencia diferente. Ser testigo de cómo desestimaba el sentir de su hija, estando más que claro que no era un accidente lo que había pasado, todavía la hacía sentir asqueada. Era bastante desmotivante ver que existieran personas que fueran así, tan cerradas y retrogradas.
Ahora además, se sentía abrumada por el giro de acontecimientos. Había ofrecido a Mari hospedarla en su casa sin pensarlo, pero ya que podía tener su mente un tanto más fría, se daba cuenta que no sería tan fácil como lo había pintado o creído en un principio. Realmente no era incorrecto lo que había hecho, Mari necesitaba a alguien y ella siendo su maestra era una figura que estaba en la posición de ofrecer esa ayuda. Pero tendría que ser muy cuidadosa, mucho más de lo que había sido hasta ahora, porque con un paso en falso, todo podría caer abajo debido a lo complicado de su relación.
Tener a Mari viviendo bajo el mismo techo que ella era a la vez una tortura y una bendición. Por un lado la mantendría segura de cualquier "venganza" que su prometido pudiera tramar sobre ella, y por el otro, sabía que Mari poseía toda la capacidad para ganar esa final que la libraría de su matrimonio arreglado. Simplemente necesitaba entrenarla como era debido y teniéndola bajo su tutela y en su casa, se aseguraría de pulir todas sus habilidades al máximo.
La única desventaja de este "arreglo" es que tenía que asegurarse de mantenerse alejada románticamente hablando de Mari, pues seguramente, en cuanto su padre se enterara que su hija se quedaría bajo su resguardo, entonces tendrían una especie de vigilancia sobre ellas 24/7. No podía por ningún medio echar a perder esta oportunidad que con tanto trabajo Mari había conseguido por un deseo carnal. Tenían que ser más listas que eso, aunque sabía que sería muy complicado y difícil resistirse.
Al día siguiente, despertó muy temprano pues sería un día muy ocupado. La lesión de Riko había retrasado el regreso del equipo a casa y habían tenido que pasar una noche más en la ciudad. Yuchida sensei se había encargado de arreglar el regreso al día siguiente muy temprano, dejando libre a Kanan para que terminara de encargarse del asunto de Riko, que aún estando ya en compañía de sus padres, era su obligación darle el seguimiento debido, no solo por ser su entrenadora y la responsable, sino porque también le importaba su alumna.
Antes de empezar su ocupado día, se tomó unos minutos para hacer una llamada rápida a Aoi-san, la nana de Mari. Afortunadamente habían intercambiado teléfonos en la ocasión en la que pasaron la noche en el hospital y si Mari iba a quedarse en su casa, necesitaría cosas esenciales como su uniforme y útiles escolares, cosas simples que no rompían el arreglo que tenía con su padre.
Kanan fue muy cuidadosa con sus palabras, sin dar tantas explicaciones, solo las suficientes para que la chica pudiera empacar lo necesario para Mari y enviarlas a su casa antes de que otra cosa sucediera.
Acordó con Mari encontrarse en Numazu, ya que la rubia quería acompañar a You a su casa más que nada por el triste estado de ánimo en el que se encontraba y a Kanan le pareció perfecto porque de esa manera no dejaba a Mari sola y podía enfocarse a concluir sus asuntos con mayor tranquilidad.
Tan pronto como el equipo partió de regreso a casa, ella quiso buscar al papá de Mari antes de salir hacia el hospital. Quería agradecer sus atenciones e informarle que Mari se quedaría a partir de ese día en su casa, sin embargo, le informaron que había partido muy temprano y que no sería posible que hablara con él. Siendo así, no tenía nada más que hacer en el lugar.
Llegó al hospital aún pensando en todos los problemas que traía encima, pero tan pronto como vió a los padres de Riko, entró en el papel que le correspondía, empujando todos sus pensamientos al fondo de su mente y adoptando un semblante serio fue a su encuentro.
—¡Buenos días! —saludó Kanan al preocupado padre de Riko haciendo una ligera reverencia.
Un hombre delgado, bastante alto con profundas ojeras y un semblante oscuro le respondió el saludo.
—¡Buenos días Matsuura-sensei! —dijo el hombre—. Pensé que ya estarían de regreso en Uchiura.
—El resto del equipo está en camino —explicó Kanan—, pero no podía irme sin saber cómo estaba Riko-san. ¿Dijeron algo más los doctores?
—Estamos esperando unos estudios que le van a realizar el día de hoy, para que el traumatólogo nos de la autorización para el traslado, aunque nos han dicho que es probable que tengamos que esperar hasta mañana —concluyó el hombre apesadumbrado.
—¿Cómo se encuentra ella? —preguntó con preocupación sintiendo empatía con el hombre.
—Hemos hablado con ella, de hecho a mi esposa le permitieron pasar la noche en su cuarto, y nos ha explicado lo que pasó, aunque pidió hablar con usted en cuanto pudiera, la pobre se siente muy apenada con el equipo —concluyó el papá de Riko, a su parecer era un hombre centrado y consciente de la situación.
—Si claro, lo entiendo aunque no tiene porqué sentir pena, esto es parte de las competencias y todos los atletas están expuestos a sufrir lesiones —el hombre asintió a lo que Kanan decía.
—Se lo dijimos pero creo que sería mejor que lo escuchara de usted, después de todo ella la admira y la respeta —Kanan no pudo evitar sentirse un poco avergonzada, todavía sentía extraño el que la vieran como un modelo a seguir.
Kanan esperó a que fuera la hora de la visita matutina para poder subir a ver a su alumna, aunque la espera no fue muy larga. Mientras estaba en la sala de espera del hospital se encontró con Chika que seguía aún vistiendo la misma ropa que el día anterior por lo que dedujo que había pasado toda la noche en el lugar.
Caminó hasta estar cerca para platicar con ella y ya teniéndola a cierta distancia pudo notar las ojeras bajo sus ojos, se le veía bastante cansada. Un gruñido en el estómago de su alumna delató que no había desayunado aún y Kanan sintió la responsabilidad de ayudarla aunque sólo fuera ofreciéndole el desayuno esa mañana.
Ellas se conocían de muchos años atrás y, aunque se alejaron un poco cuando ella se fue a estudiar a Tokio, tenía un cariño arraigado por la chica y había visto de lejos el sufrimiento que había tenido por la joven Sakurauchi y con You. Nunca quiso tomar partido en lo que había pasado y prefería que las cosas siguieran de ese modo, a pesar de que le apenaba toda la situación.
La llevó a desayunar a la cafetería del hospital, en lo que se llegaba la hora de visita. Mientras platicaban y se ponían al día en temas no referentes a la escuela, Chika le contó que había terminado con Ruby, no le dió todos los detalles pero fue fácil saber que los viejos fantasmas de su amiga habían sido los causantes de la ruptura. El amor juvenil, tan tempestuoso y dramático.
—Supe que después de tu castigo con el equipo vas a ¿otro castigo? —preguntó Kanan recordando que quería hablar con Chika de ello anteriormente.
—Oh sí… he tenido problemas con Kurosawa-sensei y bueno, me lo he ganado supongo —respondió cabizbaja jugando con el café en sus manos.
—¿Tan mal te has portado? —Kanan levantó las cejas con extrañeza, podía entender que Dia fuera severa pero sentía que algo andaba mal.
—No es por la escuela, es por lo que pasó con Ruby… —reconoció Chika y Kanan torció la boca, sin duda algo andaba mal.
—¿Dia no está siendo justa contigo? —ya Kanan había sospechado que su amiga pudo haber tomado represalias contra Chika, y era mejor saber que estaba pasando para así poder ayudar a ambas sin que nadie saliera perjudicada.
—¿Justa? Pues, si llamamos justa a darme un castigo por según ella haber "copiado" el trabajo de Riko-chan… Si está siendo muy justa —dijo con sarcasmo apretando el vaso en sus manos.
—Ya ya, tranquila —extendió su mano para tocar su hombro y distraerla—. Dime, ¿qué más te ha hecho?
Chika meditó si debía o no contarle a Kanan. Si bien habían sido amigas en el pasado, le quedaba más que claro que siempre se iría del lado de Dia, todos sabían que habían sostenido una relación y era evidente que aún eran bastante cercanas. Así que temía que eso la perjudicara de alguna manera.
—No sé si sea bueno decirle —dudó Chika—. No quisiera que esto se haga más grande o que piense que miento o que soy una cobarde por no enfrentarla sola.
—No haré nada que te dañe, si es eso lo que piensas, sólo quiero saber si Dia esta… sacando las cosas de proporción —explicó intentando transmitirle tranquilidad y confianza para que hablara.
—Creo que todo tiene que ver con Ruby, cuando empezamos a salir, ella… bueno ella me amenazó con que no me atreviera a lastimar a su hermana —suspiró—, y yo terminé haciendo justo eso de la manera más tonta.
—Umm… bueno eso suena como algo que Dia haría, sin duda —dijo Kanan pensativa—. ¿Ella te ha lastimado o ha hecho algo más?
—No no —negó Chika enérgicamente con la cabeza—. Kurosawa-sensei ama a su hermana pero es muy recta, creo que su acoso sólo se limita a la cuestión escolar —se rascó la cabeza riendo.
—Se lo pones muy facil tambien Chika-chan, tendrás que poner un empeño especial en sus clases si quieres salir bien librada de esta. De cualquier manera yo hablaré con ella, no es correcto lo que está haciendo y alguien tiene que recordárselo. En caso de que llegara a pasar algo más con Dia, ¿me lo contarías primero? —la actitud de su amiga distaba mucho de lo profesional y Kanan no iba a permitir que Dia terminara metida en un problema más grande por no saber controlar ese carácter suyo tan especial.
—Si sensei, aunque como le dije antes, preferiría que esto se quedara entre nosotras, en verdad no quiero que esto se haga más grande, porque al final terminaría afectando a Ruby-chan, y es lo que menos quiero, ya la he lastimado tanto que no quiero que siga sufriendo por mi culpa —concluyó derrotada, de todo eso lo que más le dolía a Chika era la parte de su mal proceder con Ruby.
—Eso está bien Chika-chan —volvió a apretar su hombro—, es bueno que apesar de todo cuides a la pequeña Ruby, ojala pronto puedas aclarar tu cabeza y resolver las cosas con ella.
—Creo que ya lo he hecho sensei —una sonrisa se formó en rostro de Chika al recordar el rostro de Riko—, en cuanto a aclarar mi mente, lo de Ruby… bueno eso es más complicado.
Estando en el desayuno con Chika, se dió cuenta que el tiempo se había ido volando y que la hora de la visita por fin había llegado y podía entrar a ver a su alumna. La encontró con un vendaje bastante aparatoso que tenía prácticamente inmovilizado todo su torso. Agradeció que You no estuviera en ese lugar, porque seguramente al verla, su corazón terminaría más lastimado de lo que ya estaba y poco podría hacer para ayudarla a quitarse ese sentimiento de culpabilidad que ya tenía.
El ánimo de Riko no era depresivo como pensó que sería, al contrario, estaba expectante e impaciente, quería ver a You y fue la primera pregunta que le hizo en cuanto la vió. Tuvo que mentir para no lastimarla ni darle falsas esperanzas de que You aparecería, aunque no tuvo corazón para contarle toda la verdad. Sólo le dijo que envió a You de regreso con el grupo porque tenía esa labor como capitana, pero que la chica había estado muy ansiosa por verla también. Riko no creyó del todo su explicación pero al menos se quedó un poco más tranquila.
Después de explicarle qué fue lo que había pasado, fue el turno de Kanan de llamarle la atención por no haber sido honesta con ella y haber precipitado la situación. Riko estaba bastante apenada y aceptó el regaño sin objetar. Según lo que les había explicado el médico hasta ese momento, lo que había pasado era que la articulación se había salido de lugar y al hacerlo terminó lesionando algunos músculos. Estaban aún por determinar qué tan grande había sido la lesión y cuál sería el tratamiento a seguir, que podría ir desde inmovilización y rehabilitación hasta dolorosas cirugías, todo dependía de los estudios que estaban pendientes por hacerse luego del fin de semana.
Estuvo un rato platicando con su alumna, hasta que fue el turno de Chika de subir a verla. Kanan les dió privacidad mientras ella hablaba nuevamente con los padres de Riko. Al parecer habían arreglado el traslado entre el martes y miércoles, después de la serie de valoraciones que estaban pendientes. Y afortunadamente, las vacaciones de verano estaban a la vuelta de la esquina y Riko no perdería casi nada de clases además de que tendría el tiempo suficiente para llevar a cabo su recuperación con tranquilidad aún si había cirugía de por medio.
De regreso a casa se llevó con ella a Chika, que al principio se negó a hacerlo pues quería esperar hasta que Riko volviera también pero no se lo permitió, porque seguramente eso pasaría hasta mediados de semana y conociéndola como lo hacía, seguramente terminaría metiéndose en un problema mayor en la escuela.
Llegaron en el mismo tren hasta Numazu, en dónde se tuvieron que separar pues Kanan aún tenía que ir a recoger a Mari a casa de You tal como habían acordado.
Miró su reloj y se dió cuenta que estaba aún a buena hora para regresar a casa. Quería llegar antes de que Aoi-san llevara las cosas que Mari necesitaría, además de darle tiempo a la rubia de hablar con su nana por si requería algo más.
Mari ya la estaba esperando con impaciencia y tan pronto la vió, su mirada se iluminó. You estaba al tanto de lo ocurrido, al menos lo que Mari le había dicho, así como de que ahora viviría con su sensei. Sólo se saludaron y se despidieron rápido, Kanan tenía prisa. El camino de regreso lo hicieron sin mucha plática de por medio. Las dos parecían estar asimilando todo lo que había pasado. Hasta ese momento pudieron entender el significado de lo que había ocurrido y las repercusiones que tendría.
Anduvieron con relativa tranquilidad, cada una inmersa en sus propios pensamientos y la tormenta debajo de esa calma, sin embargo existían cosas que quedaban pendientes por hablar y no podían hacerlo hasta que estuvieran a solas.
—You estuvo preguntando sobre nosotras —dijo Mari cuando bajaron del autobús y empezaron a caminar hacia la casa de Kanan.
—¿Qué cosas estuvo preguntando? —Kanan se tensó de inmediato pensando que estaban siendo demasiado obvias.
—Tranquila, no es para tanto —respondió Mari divertida al ver la reacción de Kanan—. Dijo que le parece que entre nosotras guardamos algún tipo de secreto. Le conté un poco sobre las cosas que pasaron con Aris para desviar su atención y parece que entendió bien las razones por las que me iré a vivir contigo —concluyó con suficiencia.
—Umm… You-chan no es tonta Mari, debemos tener mucho cuidado y no sólo lo digo con ella, debemos tener cuidado en general, este arreglo de que vivas en mi casa hará que estemos en la mira de muchas personas, empezando por tu padre cuando se entere y hasta la directora podría estar sobre mí más adelante —explicó Kanan con preocupación, estaba contrariada y su rostro reflejaba esa tribulación.
—I know, estoy conciente de todas esas cosas y sé que tendremos que ser cuidadosas en extremo, sin embargo —su inicio serio derivó a una sonrisa traviesa que se asomó en su cara—, lo que hagamos dentro de tu casa, eso es otra historia darling~ —el tono de Mari había cambiado a esa picardía que volvía loca a Kanan y que de inmediato la hizo sonrojar.
—E… eso… ya lo veremos —respondió la profesora de manera atropellada mirando a otros lados menos a Mari—. Por cierto, creo que olvidé decirte que hablé con Aoi-san —desvió la conversación—. Le pedí que trajera algunas cosas que necesitarás para la escuela —fue el turno de Mari de exaltarse—, y antes de que me mates, sólo le pedí lo indispensable, nada que viole el acuerdo que tienes con tu padre —se apresuró a explicar al ver el miedo y la molestia en el rostro de Mari.
—No quería traer nada de casa —suspiró—, pero sería genial tener por lo menos las cosas de la escuela. Estuve platicando con You-chan sobre mi nueva situación, ya sabes… —repentinamente Mari sonó apenada—, sobre el dinero, por ahora no tengo mucho con que pagarte el que me hospede en tu casa…
—Espera Mari, yo no te estoy pidiendo que me pagues algo —interrumpió Kanan su perorata porque era evidente que Mari estaba yéndose por caminos equivocados.
—Bueno yo sé que no, eres demasiado buena para hacerlo —dijo Mari con una media sonrisa—, pero yo quiero que sea algo justo y he pensado en tomar un empleo durante las vacaciones para tener un ingreso y no ser una carga.
—No tienes que hacerlo Mari, yo cubriré tus necesidades —Kanan no entendía de dónde venía está preocupación pero desde que se ofreció a darle un lugar en donde quedarse, comprendió que ahora ella tendría la responsabilidad de Mari y no había pensado en que a la chica le preocuparan esas cosas—. Además de que no eres una carga para mí, todo lo contrario.
—That's why I love you so much! —se abalanzó sobre ella dándole un gran abrazo poniéndola completamente roja y antes de que Kanan dijera algo se alejó con la misma rapidez—. Pero no puedo aceptarlo, buscaré algún trabajo y contribuiré a los gastos de la casa —fue ahora Mari la que se sonrojó y terminó soltando un risita al ver la expresión de confusión en la cara de Kanan—. Mira nada más, parecemos una pareja de recién casadas.
—Eso… —iba a refutar.
—It's joke! —la interrumpió Mari riéndose de sus reacciones.
La casa de Kanan estaba tan acogedora como la recordaba. No era muy grande pero tenía ese aire hogareño que te invitaba a permanecer en ese lugar. Kanan le mostró toda la casa a Mari y le asignó la habitación en la cual se estaría quedando mientras estuviera allí.
Mari nunca se había preguntado si Kanan tenía familiares o si vivía con alguien más, simplemente daba por hecho que tenía la casa para sí misma y ahora se sentía algo incómoda o más bien como una intrusa que llegaba de improviso donde no se le esperaba. Kanan la llevó de la mano sin soltarla dándole la seguridad que había perdido al dejar que esos pensamientos la dominaran.
La casa contaba con tres habitaciones, de las cuales Kanan le mostró la suya y la que se encontraba frente a ella que era la de huéspedes y sería la que ocuparía a partir de ahora. Le llamó la atención que al final del pasillo parecía haber otra habitación, pero Kanan no se la mostró o le mencionó algo al respecto.
Le daba la impresión de que había otra persona habitando la casa pero hasta el momento Kanan no había dicho nada sobre algún familiar o algo por el estilo. Ya le preguntaría por ello cuando tuviera la oportunidad o quizás en ese momento para no darle largas.
Kanan fue hasta la sala para trasladar las maletas de Mari a su nueva habitación y la chica no quiso seguir conteniendo sus dudas.
—Kanan~, ¿vives sola? —preguntó Mari para saciar su curiosidad haciendo que dicha pregunta sacará de balance a Kanan que dejó lo que iba a hacer.
—Umm ahora vivo contigo —respondió Kanan evasiva.
—Bueno si… pero antes de mi, ¿vivías sola? —Mari la vio con los ojos entrecerrados.
—Se podría decir que sí —contestó encogiéndose de hombros—. ¿No tienes hambre? Creo que mejor iré a preparar la cena.
La respuesta de Kanan no la había dejado muy conforme y no quería dejar ir el tema aunque Kanan estaba buscando la forma de escabullirse.
—¿Hay algo que me esté ocultando sensei? —Mari se fue sobre ella acorralandola contra la pared, haciendo que Kanan cortará sus pasos quedando a su merced.
—¿Ocultarte algo? —Kanan se sentía abochornada por estar con Mari de esa manera, estando en un lugar tan privado, no había nada que las detuviera si querían cruzar la línea de lo permitido y aventurarse a darle rienda suelta a sus instintos. Tragó pesado—. No tendría porque hacerlo.
—Me parece que hay algo que no me está diciendo sensei —las manos de Mari comenzaron a desabotonar la camisa de Kanan dejando su torso expuesto.
Kanan le estaba diciendo adiós a su cordura y su poca determinación de mantener las cosas tranquilas entre ellas.
—Algo… ¿Cómo qué? —las manos de Mari de metieron dentro de la camisa y comenzaron a hacer suaves círculos sobre la espalda de Kanan haciendo que un escalofrío la recorriera por completo.
—No sé… me parece que —Mari se acercó hasta la oreja de Kanan en donde dio una mordida con suficiente presión para producir un leve gemido de parte de su profesora—, usted no está siendo muy honesta conmigo.
Las uñas de Mari se enterraron en la piel de Kanan y está no pudo evitar buscar los labios de su alumna para besarla con ansias. Tenía una pobre fuerza de voluntad si se trataba de ceder a esos deseos con la menor.
El sonido del timbre las detuvo en su entretenida plática haciendo que Kanan casi saltara del susto y del paro cardíaco que le dio el repentino ruido que la trajo de vuelta a la realidad, lo que hizo que Mari rompiera en su estridente risa.
Entre la "plática" y demás, se había olvidado de la visita que tendría por parte de Aoi, pero afortunadamente se alcanzó a recomponer perfectamente antes de recibirla. Mari la había hecho un desastre y apenas tenían minutos solas.
La mujer llegó cargando una maleta discreta, nada demasiado llamativo o lujoso, así que supuso lo había hecho pasar por su propio equipaje para no levantar sospechas frente a los demás empleados del hotel o los de seguridad.
Dejó que Mari fuera la que explicara lo que estaba sucediendo y prefirió dejarlas a solas para darles más privacidad. Aprovechó ese momento para ir a preparar algo de cenar. Necesitaba enfriar sus pensamientos porque su cuerpo en ese momento se sentía verdaderamente caliente y su mente revuelta. Invitaron a Aoi a cenar con ellas y compartieron la charla con comida.
Pudo escuchar a medias la conversación de Mari con Aoi. Le contó a grandes rasgos lo que había pasado y su nana se escuchaba algo mortificada por el curso de los acontecimientos. La mujer mayor trataba de justificar al hombre para que Mari no sintiera rencor por él y quiso hacerle ver que solo estaba preocupado, aunque Mari se mantuvo firme en su enojo con su padre solo que con Aoi no se exaltaba porque entendía que ella no vería mal lo que él hacía.
Después de un rato la conversación se dio por terminada y ella regresó para despedir a su invitada.
—Sensei estoy muy agradecida con usted —hizo una reverencia profunda—, Mari-san es mi niña, la he visto crecer y tal como en la vez que se fue al extranjero, siento que se va con una parte de mí, pero estoy convencida que en estos momentos tan duros, usted es la persona que le puede dar mayor seguridad y estoy en deuda por ello.
—No tiene nada que agradecer Aoi-san —correspondió su reverencia—, Mari-san se ha ganado mi aprecio gracias a la dedicación que le ha puesto a su entrenamiento y al progreso personal que ha hecho, ahora me siento más que honrada de poder ayudarla en estos momentos tan difíciles para ella.
—Muchas gracias sensei —reafirmó su agradecimiento con otra reverencia.
El momento de la despedida fue conmovedor. Pudo ver que Mari dejó salir algunas lágrimas con la partida de su nana y sintió ganas de confortarla aunque aún no podía hacerlo.
—Entonces Matsuura-sensei, ¿con que ha sido mi dedicación lo que ganó su corazón? —Mari se limpió los restos de las lágrimas que aún permanecían en sus mejillas y reinició su ataque sobre ella.
—Entre otras cosas, si, tu dedicación tuvo algo que ver —espetó Kanan algo avergonzada con las mejillas rojas.
—¿Qué otras cosas sensei? —Mari retomó el juego que habían tenido previamente y empezó a caminar rumbo a Kanan cual leona en plena cacería acorralandola nuevamente, aunque Kanan no busco detenerla.
—Umm… creo que… eres hermosa sí —Kanan respondió yendo de frente hacia Mari, tomándola por las caderas y empujándola sobre el sofá para ser ella quien se pusiera a horcajadas sobre la rubia—, pero además eres inteligente, gentil, noble, aunque un tanto caprichosa, —dio una caricia sobre su mejilla, pasando un mechón de cabello por detrás de su oreja y acercándose para devolver la mordida que le había dado anteriormente en la oreja—, y tienes algo que me hace perder la razón.
Mari se fue sobre los labios de Kanan besándola con desesperación, sentía la necesidad de despojarla de toda su ropa pero la profesora detuvo las manos curiosas de Mari y las llevó por arriba de su cabeza sujetándola para someterla.
—Creo señorita, que seré yo la que se encargue de llevar esta… plática —la voz de Kanan sonaba diferente a lo que Mari había escuchado antes y eso solo hacía que su necesidad se viera incrementada—, me gustas Mari, me gustas mucho.
Con una mano Kanan continuó sosteniendo las de Mari mientras con la otra buscaba deshacerse de la molesta ropa que se interponía entre ellas. Su razón se había ido de vacaciones y sus bajos instintos estaban dominando su cuerpo.
Aún estando en un estado de excitación tan alto como se encontraban y con ambas dejando que se comieran a besos, Kanan escuchó que una serie de carros se estacionaron en la entrada de su casa seguido de varios portazos que anunciaba que tenían una visita algo numerosa, lo cual fue confirmado cuando escuchó el sonido del timbre de la casa.
—Stay with me! —exigió Mari rodeando la cintura de Kanan con las piernas pero el sonido del timbre volvió a resonar por toda la casa seguido de fuertes golpes.
—Tengo que atender Mari, espera aquí —muy en contra de su voluntad Kanan se levantó tratando de componer nuevamente su ropa que ya se encontraba bastante afectada por lo que estaban haciendo.
Se dio un último vistazo en el espejo para cerciorarse de su estado y fue a abrir la puerta. Su sonrisa se esfumó de golpe, era nada más y nada menos que el padre de Mari el que se encontraba parado en la puerta de su casa.
—O'hara-dono, buenas noches —saludó Kanan algo nerviosa—. Buenas noches caballeros —también saludo a los guardaespaldas que lo acompañaban.
—Matsuura-sensei —respondió el hombre dejando de lado aquella actitud gentil y sociable con la que Kanan lo había conocido—, necesito hablar con usted.
Kanan había abierto la puerta a medias afortunadamente, esperaba que Mari ya se hubiera percatado de la presencia de su padre para que borrara los rastros de lo que habían estado haciendo. De reojo pudo ver que la chica se paraba detrás de la puerta dándole a entender que todo estaba en orden para poder dejarlos pasar.
—Claro, ¿gusta pasar? —preguntó Kanan.
—Aquí estoy bien, lo que tengo que decir es breve —no hizo ni siquiera el intento de dar un paso, no tenía una actitud agradable.
—Bien —Kanan se cruzó de brazos para escuchar lo que el hombre tenía que decir imitando sus maneras—, dígame entonces.
—Se que mi hija está aquí, y no se moleste en negarlo —se apresuró a agregar el hombre que estaba evidentemente molesto.
—No, no pensaba hacerlo —respondió Kanan de inmediato—, lo busqué en el hotel por la mañana para poder decirle que Mari-san se estaría quedando en mi casa pero no me permitieron verlo para hablar con usted.
—Bien… de cualquier manera —no comentó sobre eso—, ¿en dónde está mi hija?
—Aquí estoy papá —Mari apareció saliendo de atrás de la puerta encarando a su padre.
—No esperaba menos de ti, hija, no eres del tipo de las que se esconde así que terminaremos con esto de una vez y se los diré a las dos —dijo sin esperar nada más, yendo directo al trato en plan de hombre de negocios.
Kanan pudo sentir lo tensos que estaban los O'hara pero al mismo tiempo pudo reconocer esa mirada de superioridad que les estaba dedicando el hombre pues era la misma que Mari solía usar para intimidar a la gente, no cabía duda que era hija de su padre.
—La única razón por la que permito esta locura es porque conozco lo testaruda que puede ser mi hija, pero no se equivoquen ninguna de las dos en pensar que por no estar bajo mi techo ustedes podrán hacer lo que les venga en gana —claramente el hombre estaba lanzando un amenaza y Kanan empezaba a mosquearse—. Se de las preferencias de mi hija y también conozco los rumores sobre usted sensei y no está demás decirle que si en algún momento de este "arreglo", se atreve a tocar un solo cabello de mi hija, la cárcel se quedaría corta para describir el castigo que me encargaría de imponer sobre usted —dejó ir su amenaza contra Kanan que estaba aguantando contestarle—. No hay lugar seguro para usted si se aprovecha de su posición con mi hija, no tiene ni idea de lo lejos que puedo llegar para proteger a mi Mari.
—¿Su Mari? —Kanan se había estado conteniendo lo más que pudo pero la actitud del hombre la terminó sacando de sus casillas—. Me da tanto gusto escuchar que defienda a su hija con capa y espada, es una lástima que su cólera este mal dirigida señor O'hara. El enemigo no soy yo, el enemigo lo tiene en casa con ese tipo que acosa a su hija y espero en algún momento se de cuenta de la injusticia que está cometiendo —Kanan prácticamente temblaba de rabia—. ¡Oh! Y lo que ha escuchado no son rumores, soy una mujer lesbiana, es verdad, sin embargo mis "preferencias" como usted las llama, no determinan mi calidad como ser humano y si usted fuera un poco más comprensible con su hija se daría cuenta que lo único que está haciendo es condenarla a ser infeliz por el resto de su vida atandola en matrimonio con ese mal hombre.
—No se extralimite con sus "buenas intenciones" sensei, usted no es nadie para criticar las decisiones que he tomado con mi hija —se defendió el hombre que estaba bastante irritado por las palabras de Kanan.
—Lo que es aún más patético para ti padre —interrumpió Mari entrando a defender a Kanan—. Ella solamente siendo mi profesora, se ha podido dar cuenta del problema que llevo años acarreando contigo y tus decisiones sobre mi vida y que tú, ni porque has estado "a mi lado" todo el tiempo, has podido entender o aceptarme por quien soy y como soy. Solo espero que no rompas el trato que acordamos padre.
—No lo haré —respondió el hombre también conteniendose de no salirse de control—, aunque estoy seguro que perderás en esta ocasión Mari —dijo casi en son de burla—, y terminarás aceptando mis condiciones.
—Ya lo veremos padre —la voz de Mari sonaba muy confiada y eso terminó de encolerizar al hombre pues no dejó que le afectará su menosprecio.
—Jamás pensé que mi noble hija terminaría siendo una prostituta cualquiera —habló iracundo sin medir sus palabras—, pero siendo tan parecida a tu madre, no sé porqué me sorprende tanto. No debí esperar nada bueno de ti de cualquier manera, eres una golfa como ella —concluyó el hombre dándose la vuelta—. Espero no verme en la necesidad de terminar con su pequeña e insignificante carrera sensei o con su intento de compañía, tras la advertencia no hay engaño.
Las palabras del hombre dejaron tanto a Kanan como a Mari temblando de cólera. Mari sentía que se quería ir sobre su padre y agarrarlo a golpes reclamándole por lo que acababa de decir, una cosa es que la insultara a ella, pero meterse con su madre, eso iba más allá de algo que hubiera hecho antes y le caló demasiado profundo haciendo daño en sus sagrados recuerdos.
Kanan se dió cuenta que Mari no estaba bien y con delicadeza la jaló para que entrara a la casa, fuera de la vista del hombre que tanto la había lastimado y en privado para poder sostenerla como lo necesitaba.
—¿Mari, estás bien? —preguntó Kanan preocupada después de cerrar la puerta.
—¡Lo odio! —tenía los dientes tan apretados que apenas y se entendía lo que decía—. ¡Lo odio! No por lo que dijo de mí. ¡¿Cómo se atreve a hablar de mamá de esa manera?!
—Todo estará bien Mari —trató de tranquilizarla pero no era fácil sabiendo lo que debió doler escuchar a su padre expresarse de esa manera de su madre y de ella.
—¡No no lo estará! —dijo aún con la voz ddesencajada por el enojo—. Yo sólo sé que lo odio…
Kanan intento abrazarla pero Mari se negó alejandola.
—Necesito un momento a solas —pidió la chica en un tono extraño que Kanan apenas reconoció, aún así no quería dejarla sola—. ¿Esta bien si me voy a mi… tu… bueno a la habitación por favor?
—Tu habitación Mari —aclaró Kanan que comprendía los sentimientos que embargaban a su alumna—. Y sí, está bien por mi, estaré en mi habitación si necesitas algo, cualquier cosa.
—Gracias —dijo de modo escueto.
Kanan dejó a Mari retirarse sin decir más. Sólo la vio ir sin ánimo a su nueva habitación y aunque quería ir tras ella, le daría su espacio. Sabía que tendrían que hablar de lo que pasó pero ahora no era el momento de hacerlo.
La inesperada visita trajo con ella un nuevo mar de preocupaciones que difícilmente la dejarían dormir, afortunadamente las vacaciones estaban bastante cerca y un poco de presión sería liberada en esos días de sus hombros, pero hasta entonces aún la llevaría cargando. Más que nunca debían tener cuidado.
La semana empezó con algunas novedades, la noticia de la victoria del equipo de natación se extendió como pólvora e incluso habían colocado un gran anuncio a la entrada de la escuela felicitando a todas por su gran desempeño. Aunque también corrió la noticia del accidente de Sakurauchi Riko y debido a su ausencia supieron que lo que había pasado había sido grave.
Para Dia las cosas no eran nada fáciles. Cada que veía a Hanamaru ya fuera en los pasillos o en clase, podía encontrar en la mirada de la chica el reflejo del daño que le había hecho. No había un segundo en el que no se sintiera como la peor basura del universo, sin embargo, aún sintiéndose de esa manera, el poder admirar a Hanamaru cuando ésta no la veía, era lo único que traía algo de paz a su alma así como la culpa después.
La tortura más grande llegaba a la hora del taller, en donde por lo general debía permanecer más cerca de ella y podía casi sentir el dolor que emanaba de la chica por su presencia. Era algo notorio su lamentablemente estado.
En ese día todo había transcurrido con relativa calma en la sesión del taller, durante la primera hora en la que Tsushima-san se dedicó a leer un par de capítulos de algún libro que Chika no hizo ni el menor esfuerzo por entender y eso fue evidente para todas.
El desvelo del fin de semana aunado al estrés del día apenas y la dejaba mantener los ojos abiertos. Prácticamente pasó toda la hora luchando contra sí misma por no quedarse dormida. La literatura no era su fuerte. Pensó que había sabido disimular sus constantes cabeceos, sin embargo Dia estaba más que al pendiente de cada movimiento de Chika, como un águila al acecho de su presa.
Con los acontecimientos del fin de semana Chika había olvidado por completo la tarea que había quedado pendiente del club y cuando Dia le pidió leerla, no le quedó de otra más que confesar su olvido.
—¿Es que acaso no somos lo suficientemente importantes en su itinerario Takami-san? —preguntó Dia con sarcasmo.
—No es eso sensei… —Chika se sentía avergonzada de tener que explicarse frente a todas aunque ya empezaba a acostumbrarse a estas situaciones un tanto humillantes.
—Hablaremos al término de la sesión —la interrumpió no dejando que se excusara—, suficiente retraso hemos tenido con tu falta de compromiso.
Chika sentía que su cara ardía en parte por la vergüenza de haber quedado como una tonta nuevamente y en parte por el coraje que le producían los constantes embates de su sensei.
Sintió que era una tortura tener que esperar a que el taller terminara, quería salir para poder averiguar si Riko había sido trasladada o no. Apenas y puso atención a lo que las demás decían, haciendo que Dia terminara de exasperarse por su actitud.
—Bien chicas —dijo Dia cuando la última chica terminó de leer su ensayo—, fue una sesión enriquecedora que ha llegado a su fin. Pueden retirarse todas menos Takami-san.
Chika ya esperaba que le tocara una nueva lluvia de regaños cortesía de su sensei pero su paciencia estaba al límite ese día con la preocupación por Riko.
—Y bien… ¿Cuál es la excusa ahora? —preguntó Dia cuando estuvieron a solas.
—Lo siento mucho sensei, pase el fin de semana lejos de casa, en Hamamatsu, apoyando a una amiga que tuvo un accidente —trató de evitar entrar en detalles sobre la identidad de su amiga pero olvidó que ella había sido la encargada de explicar la ausencia de Riko al inicio de la clase de literatura y era más que obvio a que amiga se refería.
—Oh vaya… pero que buena amiga es usted Takami-san —expresó la profesora con su ya usual sarcasmo hacia ella—. Debería ganarse un premio por ser la mejor amiga del año, ¿no cree?
Chika recordó la plática que había tenido con Kanan el día anterior y decidió que era el momento de dejar las cosas en claro con su profesora y acabar con ese acoso de una buena vez.
—Mire sensei, si esto es sobre mi ruptura con Ruby-chan…
—No te equivoques Takami-san —la interrumpió—, esto no tiene nada que ver con Ruby-chan, esto tiene que ver con tu falta de compromiso con tu educación, tu escuela y el consejo estudiantil del cual formas parte.
—¿Cuando he faltado a mis responsabilidades con el consejo estudiantil? —preguntó más exaltada de lo que pretendía—. He tratado en la medida de lo posible de cumplir con mis obligaciones para con el consejo —explicó Chika tratando de conservar la calma.
—¡¿Cuando?! ¿Quieres saber cuándo? —estalló Dia también.
La mujer mayor del mismo modo estaba bastante estresada y estaba dejando que sus sentimientos negativos dominaran su proceder y se estaba desquitando con su alumna todas sus frustraciones.
—¿Qué tal cuando dejaste a la presidenta enfrentar sola a todos los representantes de los clubes? —le echó en cara—. Tú le prometiste que llegarías y no lo hiciste, ¿te parece poco?
—Pensé que había dicho que esto no era sobre Ruby —le respondió a su acusación, sabía que había fallado en esa ocasión y aún le dolía recordarlo porque fue el momento en que Ruby la dejó.
—Esto no es sobre Ruby… —Dia atropelló sus palabras aún queriendo justificarse pero era demasiado obvio—, estoy hablando de la presidenta del consejo.
—¡Es Ruby! ¡Todo esto es sobre Ruby! Atrévase a admitirlo —Chika se sentía exasperada y empezaba a perder el poco control que le quedaba, que ya era mínimo.
—¡Por supuesto que esto es sobre mi hermana! —Chika pudo ver cómo la profesora perdía la compostura y de estar sentada elegantemente ahora empezaba a acorralarla contra la pared de manera intimidante—. Yo te la confié, ¡te confié a la persona que más quiero en el mundo!
Chika tragó pesado ante la imponente figura de Kurosawa Dia. Aún así no se amilanó y le mantuvo la cara.
—¿Sabes lo que hiciste con ella? ¡Le destrozaste el corazón, maldita sea! Tomaste su inocencia y después la desechaste como si no valiera nada, como si fuera basura. ¿Que clase de monstruo eres? ¡¿Cómo pudiste hacerle eso?! —Dia temblaba a causa del coraje, sus palabras salían entrecortadas de la ira contenida y poco le importaba que su discusión fuera escuchada por todos los pasillos.
En el fondo estaba no solo diciéndole eso a Chika, sino a sí misma.
—No fue así, no fue así… —el enojo de Chika también había llegado a un punto crítico y ya no se iba a contener más.
Lo que su sensei acababa de decirle le llegó a la herida como si fuera sal pura. No podía decirle eso, ella no había hecho tal cosa, ella no era así. Ella había amado a Ruby, al menos eso creyó. Las cosas se habían complicado pero no era un monstruo, no, ella no.
—Así no pasaron las cosas —retomó su defensa—, en el corazón no se manda y usted más que nadie lo sabe —Dia la miró confundida—. ¡¿Me va a negar que usted está enamorada de Kunikida-san?!
Kanan terminó la práctica temprano, estaban a unos días de salir de vacaciones y aunque las motivaciones para ganar las nacionales eran enormes, todo se trataba de resistencia, no podía desgastar a su equipo tan rápido. Les daría un poco de descanso para estar al cien por ciento cuando se requiriera.
Recordó que había prometido a Chika tener una plática con Dia y también necesitaba contarle a su amiga la nueva situación en casa. Necesitaba desahogarse con alguien y la única que le podía ayudar en esos momentos era ella.
Pudo ver cómo salían algunas de las estudiantes del club de literatura que dirigía Dia del edificio, señal de que la clase había terminado, así que lo más probable es que su amiga aún se encontrara en su salón de clases y hacia allá se encaminó.
No era raro encontrar los pasillos prácticamente vacíos a esa hora y gracias a ello pudo escuchar las voces alteradas de Chika y Dia que aún sin distinguir bien lo que decían, en definitiva estaban teniendo una discusión y debía intervenir de inmediato.
Se apresuró para averiguar qué estaba pasando y conforme se acercaba, las palabras se escuchaban con mayor claridad y eso la hizo entrar en pánico.
—¡¿Me va a negar que usted está enamorada de Kunikida-san?! —era Chika la que había hablado, reconoció la voz.
Justo cuando entraba al salón fue testigo de cómo Dia soltaba tremenda cachetada a la estudiante, haciendo que resonara el golpe por todo el pasillo.
—¡Niña insolente! ¡¿Como te atreves?! —Dia estaba completamente fuera de sí, los ánimos estaban muy caldeados.
Kanan pudo ver el rostro desencajado de su amiga que estaba temblando de cólera y se apresuró a detenerla antes de que se fuera sobre Chika nuevamente.
—Dia… detente —la tomó por los hombros interponiéndose entre ambas.
—¡Dejame Kanan! ¡Tengo que darle una lección a esta estudiante que no sabe respetar a sus profesores! —Dia luchaba para zafarse del agarre de su amiga.
Chika se había quedado petrificada aún parada sobre el mismo lugar, sin atreverse a mover. Tenía la mejilla enrojecida y un feo moretón comenzaba a formarse. Un par de lágrimas se asomaron en sus ojos.
—¡Chika! ¡Chika! —la llamaba Kanan aún deteniendo a Dia—. ¡Chika, sal de aquí!
El llamado de Kanan la sacó de su estupefacción y aún sin saber bien qué hacer, terminó por escuchar a su profesora y abandonar la habitación en medio de esa tormenta. En definitiva había firmado su sentencia de muerte, pensó, habían sobrepasado los límites.
—¡No te metas en esto Kanan, esto es entre esa chica y yo! —habló Dia aún luchando contra el agarre de Kanan.
—Calmate Dia, necesito que te calmes primero —pidió Kanan sin liberar a su amiga—, necesitamos hablar, pero estando así no podemos hacerlo.
—¡Suéltame Kanan! ¿No escuchaste lo que dijo? ¡Esa engreída dijo que estoy enamorada de Hanamaru! ¡Lo dijo! —Dia luchaba para liberarse del firme agarre de Kanan pero ésta sabía que si la dejaba ir, seguro se iría a perseguir a Chika y terminaría metida en un problema más grande del que pudiera imaginar y de donde no podría sacarla.
Con fuerza Kanan la llevó hasta la pared y la empujó sobre ella sosteniendo sus hombros para hacerla entrar en razón. Dia estaba como un animal salvaje.
—Lo dijo, lo escuché pero tú eres su profesora, no puedes perder los estribos como si fueras una estudiante dándole la razón con tu descontrol. ¡¿Que rayos te pasa?! —alzó la voz.
La mirada de Dia cambió, saliendo del estado alterado en el que se encontraba y volviendo a la realidad. Dejó de forcejear contra Kanan y empezó a calmarse poco a poco.
—Yo... lo siento, no sé qué me pasó… lo siento —se llevó una mano a la cara para ponerla en su frente.
—Eso es… calmemonos y vamos a hablar. ¿Esta bien? —le hablo con comprensión.
—Si… necesito hablar —pidió Dia más tranquila.
Kanan poco a poco fue soltando a su amiga sin bajar la guardia del todo, en parte esperaba que está volviera a intentar salir corriendo y terminar la discusión que habían iniciado con Chika pero no fue así, Dia simplemente se quedó parada con la mirada perdida.
—¿Quieres ir a mi casa para que podamos hablar? —la abrazo para confortarla pero no hubo una reacción de ella.
—No yo… prefiero ir a casa —aun estaba ausente inconsciente en su mundo.
—No puedo dejar que te vayas en ese estado Dia, vamos a mi casa, necesitamos tener una plática. Sé que me has estado ocultando cosas y esas cosas ahora mismo te están consumiendo y explotando en la cara y temo que no salgas bien de esto —presionó Kanan.
—¿Tan obvio es? —los ojos de Dia miraron por fin a Kanan y pudo ver la miedo en ellos.
—Solo para los que te conocen tanto como yo —sujeto sus mejillas y Dia tomó sus manos.
Kanan emprendió el camino de regreso a casa en compañía de Dia y de la mano como estaban se dispusieron a dejar la escuela.
—Gracias —dijo Dia rompiendo el silencio una vez que había recobrado la calma por completo y estaban caminando por la calle—, creo que perdí el control allá adentro.
—¿Tu crees? —respondió Kanan con sarcasmo—. Te he visto tener muchos tipos de ataques pero ésto fue completamente inesperado. ¿Qué pasó allá adentro? —Dia solo atinó a encogerse de hombros.
Ambas caminaban en silencio aunque Kanan iba pendiente de cualquier reacción de su amiga. Esperaba que no se encontraran a Chika en el camino porque sería difícil controlar otro ataque como el que había tenido minutos antes. Aún con su calma aparente, Dia seguía alterada en el fondo.
Afortunadamente Mari le había dicho a Kanan que llegaría un poco más tarde porque quería platicar con You-chan, lo que le daba el espacio para hablar con Dia sin presiones y a solas.
Al llegar a casa el ambiente se tensó mucho más entre ellas, Dia tomó una actitud cerrada y Kanan tuvo que romper el silencio que reinaba para que pudiera conversar sobre lo que estaba pasando.
—Y bien, ¿me vas a contar qué está sucediendo? —preguntó mientras caminaban hacía la sala.
—No pasó mucho realmente, solo estaba disciplinando a Takami-san —dijo Dia sin dar mucha importancia, menospreciado el problema que la tenía alterada.
—No me pareció que no pasara nada —puso sus manos en la cintura esperando una mejor respuesta pero no llegó—. Tal vez un té vendría bien para hacerte hablar, o ¿quieres unas cervezas?
—Un té estaría bien —Dia se sentó en el sofá de la sala.
Kanan preparó un poco de té para ayudar a calmar los nervios de su amiga que aún si se negaba a admitirlo, seguían bastante crispados.
—Escucha, he tenido algunos problemas con Takami-san y el día de hoy terminaron explotando de la peor manera, lo admito —Dia había retomado su estoica figura como si nada pudiera perturbarla.
—¿Estas segura que esto no tiene nada que ver con Ruby-chan? —preguntó Kanan que conocía demasiado bien a su amiga cómo para saber lo que motivaba su inusual proceder.
—No podría mentirte ni aunque quisiera —dijo Dia con una media sonrisa casi histérica—, tiene todo que ver con mi hermana, Takami-san la usó y al final la desechó, no puedo permitir que se salga con la suya.
—La relación que Ruby tenga con Chika no es de tu incumbencia, puedes apoyar a tu pequeña hermana todo lo que quieras pero, siendo una profesora no puedes darte el lujo de abusar de tu posición —le hizo ver y Dia ensombreció su semblante.
—No lo estoy haciendo, eso no, tan sólo estoy haciendo mi trabajo corrigiendo a una alumna tan problemática como Takami Chika —se cruzó de brazos.
—¿Eso implica llegar hasta los golpes Dia? —siguió intentando que entendiera de razones.
—Me faltó al respeto, es lo menos que merecía —respondió Dia molesta, en su lógica ella creía tener la razón.
—Hay algo de lo que he querido hablar y no me has permitido, pero creo que es momento de que lo hagamos —el tema del viaje a Tokio aún estaba pendiente, y Kanan tenía la corazonada de que de alguna manera, estaba relacionado al inusual comportamiento de su amiga pues había sido después de eso que todo se fue a pique—. ¿Qué pasó en Tokio?
—¿De qué estás hablando? —Dia se puso inmediatamente a la defensiva pues sabía a lo que se refería Kanan y no estaba lista para hablar sobre eso con ella.
—Cuéntame lo que pasó en tu viaje a Tokio y no me digas lo mismo de siempre, que no pasó nada y que todo esta bien, por que no te creo ni una palabra de eso Kurosawa Dia, sé muy bien cuando algo te pasa, y a raíz de ese viaje has estado cambiada —suspiró—. Estoy aquí para escucharte, no para juzgarte —agregó Kanan para tratar de suavizar la situación y que cediera.
—Ya te dije que no pasó nada… —respondió Dia con nerviosismo acorralada como un animal asustado.
—Te conozco y sé que detrás de esa actitud alzada, está una Dia muy asustada por algo que pasó o que hizo —presionó Kanan segura de que en efecto algo había pasado—. Confía en mí —sujeto su mano para darle ese último empujón.
—Yo es que… aún no sé cómo sentirme al respecto —la tenía allí a punto de que la barrera final cayera y pudiera confesar la verdad.
—¿Es por Hanamaru? ¿Qué pasó con ella? He estado observándola y en definitiva algo también cambió con la chica —Kanan vio que se apresuró pues de nuevo Dia se retrajo como un animal herido.
Dia se puso de pie pues no soportaba la mirada inquisidora de su amiga, así lo sentía ella, no es que fuera la realidad. Quería hablar pero a la vez no quería saber lo que Kanan tuviera que decir al respecto, ya sabía que todo había sido su culpa. "¿Para qué echar más sal a la herida?", pensó, suficiente tenía con la cruz que ya cargaba en sus espaldas. Se aferró a su miseria y apartó a Kanan.
Algo le llamó la atención a Dia, se dió cuenta que había algunas maletas que en definitiva no le pertenecían a su amiga, pues conocía bastante bien sus pertenencias, y esas eran demasiado lujosas para el gusto de la nadadora.
—¿Tienes visitas? —preguntó Dia extrañada tratando de cambiar el tema desviando la atención de manera desesperada.
—¡Oh! Eso… bueno, sí —Kanan se puso nerviosa. Quería platicarlo con Dia pero no había encontrado el momento de hacerlo y ahora se sentía extraño hablar de ello, su prioridad era ayudar a su amiga—. Es Mari-san… ella está viviendo conmigo ahora.
—¡¿Qué ella qué?! —exclamó exaltada. Dia no podía creer lo que escuchaba. El avance de Kanan se vino al suelo.
—Ella tuvo algunos problemas en casa y ahora está viviendo aquí —explicó Kanan y trato de volver al tema anterior—, pero...
—Pero eso… eso está mal Kanan —la corto—. ¿Cómo puedes tener a una estudiante viviendo aquí? Y aun peor, a "esa estudiante" —hizo énfasis pues sabía parte de la historia de su atracción.
—No es como si estuviéramos haciendo algo malo. Yo no voy hacer nada indebido con ella —se apresuró a explicar a la defensiva y de inmediato notó la reacción que sus palabras tuvieron en Dia.
—¿Indebido? ¿En qué estás pensando Kanan? —Dia hilo el comentario de su amiga con su propia situación y terminó perdiendo el control, sacó las garras para salir huyendo—. ¡¿Estás insinuando que yo hice algo indebido con mi alumna?! —sin querer Kanan había dado en el clavo y Dia terminó delatándose sola.
—¡¿Qué?! Yo no dije eso, pero… —dudó al caer en cuenta del resbalón de su amiga—. ¿Lo hiciste? ¿Lo hicieron? ¿Fue eso lo que pasó con Hanamaru? —presionó Kanan sabiendo que la mentira que Dia había erigido para su protección empezaba a quebrarse desde la base.
—Yo no… no… ¡No tengo por que contestar esa clase de preguntas! ¿Qué rayos piensas que pasó entonces? —solo que sus otras barreras estaban de nuevo arriba.
—¿Qué que pienso? —frunció el ceño ante la actitud de su amiga, empezaba a molestarse—. Bien, te lo diré —Kanan se había ido por las ramas ya durante bastante tiempo y la actitud de su amiga empezaba a ser desesperante, era el momento de que le diera una sacudida para centrarla otra vez—. Pienso que tuviste un "acercamiento" con Hanamaru durante tu viaje. ¿Qué tanto? —dijo haciendo énfasis—. No lo sé realmente, pero por tu actitud tan hostil hacia Chika, pienso que estás proyectando tus sentimientos sobre tu estudiante y enfocandote en su "falta" con Ruby para perder de vista la tuya, pero lo que se te está olvidando es que Chika sólo es un año mayor que Ruby y por lo tanto son sólo adolescentes sin embargo tú…
—¿Yo qué? ¿Yo soy una maldita desgraciada que abusó de su posición para tomar a su alumna en un momento de debilidad? —gritó completamente fuera de sí—. No necesito que me digas eso Kanan, yo sé la clase de basura de persona en la que me he convertido y no necesito que alguien como tú, que está en la misma posición que yo, me lo venga a recriminar —Dia estaba siendo irracional y ya ni siquiera cuidaba lo que estaba diciendo.
—No estoy recriminandote nada Dia, al contrario, estoy tratando de entenderte y ayudarte —se defendió Kanan.
—¿Entenderme? —rió con hilarante locura—. ¡Qué hipócrita eres! Es fácil decirlo si por las noches tienes a tu nueva conquista calentando tu cama.
—¡No pases el límite Dia! —la reprendió Kanan que ya empezaba a molestarse por las palabras de su amiga.
—¡No lo estoy haciendo! Si te incomoda es porque es verdad Kanan, mientras tú estás viviendo en el paraíso con tu princesa es mucho más fácil venir a juzgarme por lo que he hecho o no he hecho bien —exclamó Dia también haciendo perder el control a Kanan.
—¡No sabes de lo que estás hablando! Deja de decir cosas de las que después podrías arrepentirte —le dio una última oportunidad de retractarse pero Dia la tiró por la borda.
—¡No! ¡Estoy cansada de callar, estoy cansada de guardar todo para mi y estoy cansada de ser juzgada! ¡Esto se acabó Kanan! Pensé que eras mi amiga pero me doy cuenta que eres justo como las demás personas —sentenció Dia con la voz entrecortada y las lágrimas de rabia en sus ojos.
Por estar envueltas en la discusión, ninguna de las dos escuchó que tenían compañía, hasta que un ruido proveniente de la entrada las alertó. Mari se encontraba en la puerta con el ceño fruncido a causa de la preocupación por los gritos que se escuchaban.
—Sigue viviendo en tu cuento de hadas, yo ya tuve suficiente —espetó Dia dando por finalizada la discusión al darse cuenta de la nueva presencia.
—¡No hemos terminado de hablar, Dia! —reclamó Kanan.
—Yo sí —dijo aun temblando de cólera mientras abandonaba la casa dejando a Kanan y de paso a Mari contrariadas, esta última no sabía que estaba ocurriendo.
Dia caminó a casa a toda velocidad, casi corriendo, no podía creer lo que su amiga había dicho. Cómo era posible que se atreviera a juzgarla cuando ella misma estaba haciendo lo mismo. "¡La tiene viviendo en su propia casa!" pensó enojada. Claro que estando tan molesta, en ningún momento se le vino a la mente la razón por la cual O'hara Mari estuviera viviendo en casa de Kanan, eso era irrelevante. "¿Cómo puede ella hacer eso con su alumna? Esta mal." Sus pensamientos la acosaron sin parar.
Llegó a casa aún hecha una furia y fue directo a la habitación de Ruby sin importarle nada más. Abrió la puerta intempestivamente encontrando a su hermana frente a la computadora que dió un respingo del susto que le provocó la inesperada visita.
—¡Ruby-chan! —dijo sin disculparse por entrar de esa manera—. Necesito que alistes tus cosas, el viernes al término de las clases nos iremos a Tokio, tengo algunos asuntos que arreglar y no te quedaras sola.
—Pero onee-chan… —la noticia la descolocó por completo, no sabía de donde venía a aquello tan de pronto.
—Sin excusas Ruby, ahora no por favor —no la dejó terminar y siendo tan dominante Ruby solo agachó la cabeza.
—Si onee-chan.
Dia se encerró en su habitación y antes de que otra cosa pasara, sacó su teléfono para hacer una llamada que había estado posponiendo desde hacía días. Estaba lista para eso.
—¡Hola, buenas noches! Habla Kurosawa Dia, ¿me estoy comunicando con Toyama Yuma de editorial Kiseki? —le habló a su interlocutor con voz que mantenía aún su dureza y aspereza.
—Si, ella habla —respondió la mujer al otro lado de la línea—. ¿Qué se le ofrece Kurosawa-san?
—Es respecto a esa entrevista de trabajo que tenemos pendiente, ¿quería saber si podríamos concertar una cita la próxima semana?
Estar en Uchiura era asfixiante y Dia cada vez tenía menos razones para quedarse. Había tomado la determinación de acabar con su sufrimiento cuanto antes y apresurar ese cambio de empleo tan pronto como le fuera posible.
—Me parece perfecto, déjeme checar la agenda para ofrecerle un día, Kurosawa-san.
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