Capítulo 38.
Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: ¡Hi! Hoy no hay mucho que decir salvo que me gustó mucho escribir este capítulo. ¡Disfrútenlo!
Mag Max Kuv Bigotes: Bonito YouRiko fluffy : 3
—¿Estás segura que le diste bien la hora? —preguntó Kanan exasperada—. El sol está por salir y quería que partieramos antes de eso.
—Dijiste 6 am y yo le dije 6 am —respondió Mari mirando su reloj—, además que aún faltan 15 minutos para eso, ¿podrías calmarte? —ya estaba comenzando a perder la paciencia.
—Ya ya, dejame revisar los instrumentos una vez más —Kanan ingresó nuevamente al navío para terminar con las preparaciones.
—Estás más nerviosa que la misma Riko, hasta parece que la que irá a luchar por el amor de You-chan eres tú —picó Mari ingresando a la embarcación tras Kanan.
—Eso es… absurdo —respondió Kanan deteniéndose un momento en su ir y venir para ver a Mari—. Es sólo que la plática con Chika me dejó algo alterada, odio estos problemas de amores adolescentes y sus indecisiones.
—But Kanan~, ¿si sabes que también soy una adolescente? —picó Mari.
—Tú no… —no terminó la frase y se sonrojo violentamente dejando caer los brazos para alzarlos de nuevo—. No seas ridícula, lo nuestro es diferente.
Con tantas cosas que sucedían, a veces era fácil olvidar que Mari era menor que ella, y aunque no era propiamente una adolescente, no se podía negar la diferencia de edad entre las dos. Mari iba a argumentar algo pero pudieron ver a lo lejos que Riko había llegado.
—¡Buenos días! —saludó la chica al acercarse a la embarcación—. Espero no sea muy tarde.
—¡Buenos días Riko-chan! No, no es muy tarde, estás a tiempo —habló Mari antes de que Kanan dijera algo.
—Si, es buena hora —estuvo de acuerdo Kanan más que nada para dejar la discusión sin sentido que habían estado teniendo antes—. ¡Buenos días! ¿Está todo bien con tus padres? ¿No vinieron a dejarte?
—Si sensei, ellos confían mucho en usted y bueno, les expliqué a donde es que iremos y estando You-chan de por medio, ellos no se opusieron a mi viaje —explicó Riko haciendo una ligera reverencia—. Estaré bajo su cuidado.
—Bueno… —miró a Mari luego a Riko—. Es hora de irnos —respondió Kanan mientras daba los preparativos finales para que pudieran zarpar del puerto.
Mari y Riko se quedaron a solas y el ambiente entre ellas se sentía algo tenso. Habían hablado sobre los problemas que habían tenido antes pero eso no las hacía ni casualmente o remotamente amigas, la distancia entre ellas se podía sentir todavía. Mari decidió que trataría de acercarse a la chica, de esa manera su amistad con You no peligraría una vez que las cosas entre ellas se arreglaran. No quería perder a su adorable cachorrito y mucho menos deseaba causarle algún otro problema y haciendo que Riko confiara en ella era la mejor manera de lograrlo.
—Are you excited? —preguntó Mari ayudando a Riko a guardar su pequeña maleta en uno de los compartimientos de la embarcación.
—Si, bastante y algo nerviosa —respondió Riko mientras terminaba de colocar su maleta en el compartimiento.
Mari la vio por algunos segundos esperando que continuará pero Riko parecía debatirse entre hacerlo o no.
—Puedo entenderlo —dijo animándola a seguir.
—Es sólo que siento que ha pasado una eternidad desde la última vez que vi a You-chan y ahora quisiera que el tiempo volara para estar a su lado y que podamos dejar este episodio atrás —se mordió los labios para exhalar después con un poco de frustración.
—Pronto será así, You-chan te ama y se dará cuenta que ha cometido un error al alejarse de ti —palmeó su hombro para tranquilizarla y Riko sonrió levemente.
Kanan que había terminado de soltar los amarres se dirigió al segundo piso de la embarcación pasando junto a las chicas. Riko se sonrojo, ya conocía bastante bien el área del barco hacia donde iba Kanan, se sentía algo apenada de estar ahí pues recordó el tipo de cosas que estuvo a punto de hacer con You cuando tuvieron su cita.
Mari siguió a Kanan para iniciar el viaje y Riko prefirió permanecer abajo para no incomodarlas. En parte se sentía algo intimidada por las otras dos mujeres y un tanto fuera de lugar. Era evidente que Kanan y Mari se sentían cómodas estando una con la otra y ella no quería hacer mal tercio aunque cuando lo volvió a pensar se le hizo extraña la idea. ¿Su sensei y Mari? Rió ante lo tonto que sonaba eso. Ese tipo de cosas no pasaban, Kanan era su profesora y Mari sólo una alumna, no había más que pensar y desechó la absurda idea.
El viaje pudo ser hermoso, si tan solo Riko hubiera estado concentrada en eso, pero en su mente repasaba una y otra vez el discurso que le diría a You cuando la viera. Era algo de vital importancia que no podía dejar pasar.
Una par de horas después Mari bajó a entregarle algo de comida y a avisarle que se encontraban próximas a llegar. Con los nervios y el mareo del barco tenía poco apetito, así que prefirió salir de su encierro y mejor acompañar a Mari para al menos disfrutar del último tramo del camino.
Poco tiempo después pudieron ver la costa de la isla. Hachijo era un lugar de paso, con poca población, realmente no esperaban encontrar grandes atractivos turísticos pero los tenía. En algún tiempo fue nombrada la Hawaii de Japón y muchos turistas visitaban sus playas. Kanan conocía el lugar debido a que había ido alguna vez a practicar buceo. Sin embargo lo más importante era localizar a You y estaban tan cerca de lograrlo que el corazón de Riko dió un vuelco de felicidad al ver el puerto.
El muelle era aún más pequeño que el de Uchiura aunque era bastante parecido. Tan pronto como atracaron y desembarcaron del barco, Kanan las llevó hacia las oficinas del muelle de carga, en donde rápidamente se dieron a la tarea de investigar sobre las embarcaciones que llegaron o llegarían ese día. Lamentablemente les dijeron que no había llegado ningún tipo de embarcación con la descripción que buscaban o donde hubiera un capitán Watanabe, aunque les comentaron que para el día siguiente tenían programado recibir un cargamento proveniente de Guam, así que muy probablemente ese era el barco que estaban esperando.
Kanan ya había previsto que tuvieran que pasar la noche en ese lugar por lo que se dispusieron a hospedarse en un ryokan que se encontraba cerca del muelle para que no se tuvieran que alejar demasiado. El hospedaje no fue problema, la isla, aunque pequeña, tenía bastantes hostales o ryokanes para los turistas.
Después de instalarse en el modesto ryokan, se dispusieron a salir para matar el tiempo y conocer un poco del pequeño pueblo para ayudar a Riko a pasar las horas más rápido, porque la pobre se veía como si fuera a explotar de la angustia que reflejaba su rostro. Kanan que conocía la isla les sirvió de guía para su pequeña expedición. Caminaron bastante recorriendo el pueblo y algunas playas cercanas muy hermosas. Riko pudo ver cómo era una playa volcánica, con su arena negra y la lava cayendo en el mar para endurecer emitiendo vapor mientras se enfriaba. Después de todo el recorrido, llegaron a un pequeño restaurante local en el que tomaron el almuerzo. Todo el ejercicio había producido que el hambre apareciera y aún con los nervios Riko tuvo que aceptar que tenía hambre.
—Sensei, muchas gracias por hacer esto… —Riko tomó la palabra una vez estuvieron satisfechas por la comida—. No entiendo sus razones para inmiscuirse en toda esta situación pero tampoco es que necesite saberlo, solo quiero que sepa que estoy muy agradecida con usted… bueno con ambas, por haberme ayudado a llegar aquí —dijo esto último mirando también a Mari y dándose cuenta que la angustia y los nervios habían vuelto de nuevo.
—No es secreto que aprecio mucho a las integrantes de mi equipo, y en parte soy algo responsable por el desorden de esa fiesta —Kanan no lo dijo para hacer sentir mal a Mari, que agachó la cabeza apenada, simplemente quería compartir que ella también cargaba parte de la culpa por lo que había pasado y quería resarcir su error—. Yo le prometí a You que ayudaría en lo que pudiera y esta es mi mejor manera de hacerlo.
—Muchas gracias, de verdad —Riko hizo una ligera reverencia inclinando la cabeza—. Hay otro tema del que quería hablar con usted —dijo cambiando el curso de la conversación y Kanan levantó las cejas sorprendida—, y aprovecharé que una de las capitanas del equipo está aquí presente para hacerlo.
Riko lo dijo con tal solemnidad que la sorpresa no solo se dibujó en el rostro de Kanan, sino en el de Mari también.
—Quiero tomar mi lugar en el equipo para la competencia nacional —expresó Riko decidida.
—Pero… con la lesión que tuviste, no puedo dejarte nadar así —explicó Kanan frunciendo el ceño.
—Mi lesión no fue tan grave sensei, solo fue muy aparatosa. Ya usted vio el dictamen médico final en donde dice que sólo debo cumplir la rehabilitación para concluir mi tratamiento —rebatió Riko, no iba a darse por vencida.
—Aún así, la rehabilitación lleva tiempo y si la apresuras o no le das el suficiente reposo a tu hombro podrías dañarlo de forma permanente —eso le preocupaba a Kanan, sabía muy bien que el futuro de Riko no estaba en las piscinas sino en el piano con su música y está lesión ponía en peligro ese futuro.
—Mi rehabilitador dijo que voy muy bien, le he estado poniendo muchas ganas para estar en forma para esa competencia, creo que me he ganado el derecho de participar en ella —insistió usando esto último como su desesperado intento final.
—El lugar es todo tuyo, de hecho aún no he puesto a alguien a cubrirlo —confesó Kanan que comenzaba a ablandarse con la tenacidad de su alumna—. Pero no esperaba que pudieras volver antes de la competencia.
—Tengo tiempo sensei, la competencia no es hasta finales de octubre, aún falta para eso y creo, bueno no… yo estaré lista, no importa lo que me tenga que esforzar para ello, estaré lista para esa competencia —expresó Riko con decisión.
Kanan estaba contrariada. Por un lado le daba felicidad que su alumna luchara con tal empeño para acompañarlas a esa carrera. Era eso lo que necesitaba justamente, una guerrera que creyera en el sueño tanto como ellas lo hacían, sin embargo, estaba el tema de su lesión que lo complicaba todo. ¿Y si terminaba más lastimada después del arduo entrenamiento al que se someterían? No se perdonaría eso.
—Pues a mi me parece bien sensei —dijo Mari sacando a Kanan de sus pensamientos y la miró extrañada—. Quiero decir, si su rehabilitador dijo que estaría lista y ella tiene claramente todo el deseo de competir, no veo porque no pueda tomar parte en una competencia en la que si no fuera por ella, no hubiéramos logrado llegar hasta donde estamos.
Las palabras de Mari tomaron tanto a Riko como a Kanan por sorpresa. Riko, al ver la expresión en el rostro de su sensei, entendió que Mari dijo tales cosas para abrirle la oportunidad de convencer a Kanan que ahora parecía que estaba considerando sus palabras realmente y no solo una forma de rechazar su petición.
—¡Si! Yo quiero que ganemos, quiero que nuestro equipo logre ganar esa última competencia, tengo todo el deseo y la voluntad de luchar hasta lograrlo, yo estaré lista para entonces —concluyó, esperando que fuera suficiente para convencer a su sensei pero Kanan aún seguía royendo el tema en su mente.
—No lo sé Riko-san, creo que es muy arriesgado. Sé que si te empeñas estarás lista pero, para ser sincera, yo sé que tu pasión es la música y no quisiera que por esforzarte de más en esto, terminaramos truncando tu carrera en el piano —habló con sinceridad para hacerle ver su punto.
—No será así sensei, he vuelto también a las clases de piano y no pienso dejarlo —suspiró—. En todos estos días de espera, me he estado llenando de actividades para ayudar a pasar el tiempo más rápido y se cual es mi prioridad ahora. Es por eso mismo que quisiera llegar con ustedes hasta el final. El próximo año pienso dedicarme al piano y no estaré más en el equipo, es por eso que no quiero desperdiciar esta oportunidad y arrepentirme después por ello —explicó las razones que había estado sopesando.
—No veo cuál es el problema sensei, podemos ayudarle a entrenar para que esté lista, de por sí íbamos a tener entrenamiento especial, creo que podríamos adaptar las cosas para fortalecer su hombro —nuevamente Mari intervino para ayudar a Kanan a tomar la decisión, tanta insistencia de las dos estaba abriendo una oportunidad.
—Umm… —Kanan se talló la cara con frustración y esperaba no arrepentirse de lo que iba a hacer—. Esta bien, esto es lo que haremos —las miró a las dos—. En septiembre, cuando inicien las clases nuevamente, iré a hablar con tu rehabilitador y dependiendo de tu avance para entonces, determinaremos si estarás apta para competir o no —la cara de Riko se iluminó con la respuesta de Kanan—. No estoy diciendo que sí —aclaró—, pero…
—Está diciendo que hay una posibilidad —agregó Riko emocionada—. Eso es mejor que un no. ¡Muchas gracias sensei!
—Espero no arrepentirme de esta decisión —concluyó Kanan recelosa—. Este tipo de cuestiones puede ser un tanto engañosa.
—Everything will be fine, don't worry sensei —dijo Mari para calmar el estrés que emanaba su querida profesora.
—Eso espero… eso espero en verdad —suspiró.
La ciudad, o más bien, pueblo era tan pequeño que no tardaron tanto tiempo en recorrer el camino hacia el ryokan de nuevo. Al final regresaron más temprano de lo que habían pensado.
Kanan estaba agradecida de que su ryokan contara con un onsen, por lo que tomó un relajante baño antes de dar por terminado su día. Con las carreras de los días anteriores sumado al estrés del viaje, su cuerpo empezaba a reclamar un merecido descanso y no dudó en irse a la cama temprano.
Cuando Mari y Riko regresaron a la habitación, ellas se habían tomado más tiempo, Kanan ya estaba profundamente dormida. Aún era bastante temprano para que ellas se durmieran así que prefirieron salir de la habitación nuevamente y quedarse en una de las áreas comunes del ryokan. Mari pensaba quedarse a leer un rato en lo que el sueño llegaba a ella.
—Gracias por lo que hiciste —dijo Riko cuando estuvieron a solas.
—¿Que cosa? —preguntó Mari extrañada dejando a un lado su libro.
—Por apoyarme con Kanan-sensei, si no hubieras intervenido, probablemente ella ni siquiera hubiera considerado darme una oportunidad —habló con sinceridad, aunque aún se sentía algo incómoda estando con Mari, eso era algo que no desaparecería tan rápidamente.
—Creo que tienes tanto derecho como cualquiera de nosotras de nadar esa carrera y es injusto que no lo puedas hacer cuando te estás esforzando tanto —expresó Mari cruzando las piernas, dedicándole toda su atención, ella también estaba haciendo un esfuerzo para arreglar las cosas.
—Pues… gracias, aún me siento un tanto extraña cuando estoy en tu presencia, pero al menos ya no me siento enferma —Riko se rió un tanto nerviosa.
—No dudo que eso es lo que sientas en mi presencia —Mari le devolvió con una media sonrisa—. Espero que poco a poco tu percepción sobre mí vaya cambiando.
—¿Y la mía que? ¿Dejaré de ser una bruja entonces? —intentó bromear Riko pero no salió como esperaba.
—Oh my god! —Mari se llevó las manos a la cara simulando sorpresa, la broma había salido algo forzada pero puso de su parte para aligerar el ambiente—. May be…
—¡Que descaro tienes! —Riko le arrojó uno de los cojines de los sillones donde estaban sentadas en la sala común, el cojín fue a dar en el hombro de la rubia quien soltó una carcajada y Riko también se rió.
—Ya ya, lo siento por eso —Mari pensó que era un buen momento para disculparse por haber dicho eso antes, en varias ocasiones.
—Tampoco es que yo no haya dicho cosas malas sobre ti, igual lo siento —suspiró Riko aceptando las disculpas y ofreciendo las suyas—. Después de toda esta travesía, en verdad me gustaría dejar aquel problema atrás, entonces, después de que lo hable con You-chan, no quiero volver a saber de él. ¿Te parece si empezamos de nuevo? —propuso y Mari sonrió con alivio.
—No lo arruinaría de nuevo —prometió la rubia—. Y si tú quieres dejarlo atrás, no hay nada que me gustaría más. You-chan es una amiga importante para mí, de hecho es la primera amiga que he tenido en toda la vida y por eso mismo le tengo un cariño especial, aunque no es nada de lo que piensas —se apresuró a añadir—. Yo no veo a You-chan de esa forma, ella sólo es mi preciada amiga, es todo.
—Si, ahora lo entiendo, quiero decir… ¡Tienes un prometido! —dijo Riko emocionada y Mari solo se revolvió incómoda—. No sabía eso, sí yo lo hubiera sabido pues…emm, ¿Cómo es?
—¿Qué cosa? —el tema del prometido ponía a Mari bastante mal y ahora Riko estaba tomando sus decisiones basada en esa información que no podía ser más falsa, ella en efecto estaba comprometida con un hombre pero eso no cambiaba su preferencia sexual, aunque no sabía si era mejor aclararlo o no.
—Pues eso, estar comprometida —repitió Riko no comprendiendo la reacción de Mari.
—Umm… supongo que debe sentirse diferente cuando amas a la persona con la que estás comprometida, pero en mi caso, solo me siento atada —trató de explicarlo lo más claro que pudo poniéndose seria—. Nuestro compromiso es un acuerdo comercial para nuestras familias, el cual estoy haciendo todo lo posible por romper lo más pronto posible.
—¡Oh vaya…! Lo siento, yo pensé que… bueno, no importa —dijo avergonzada por asumir algo que no era.
—No tienes porque, pronto podré terminar con esta estupidez y podré por fin amar libremente a quien mi corazón ha elegido —Riko le dió una mirada extraña que hizo que aclara mejor lo que acababa de decir—. Que no es You-chan por supuesto.
Riko rió por la aclaración de Mari, no podía evitar sentirse un poco celosa, sólo un poco.
—Ya me ha quedado claro, gracias —concluyó aún sonriente.
Después de esa plática, Mari se quedó mucho más tranquila, pues al parecer había logrado hacer las paces con Riko y solo quedaba que You se quitara esa aura depresiva que llevaba cubriendola y tomara a la chica que amaba de regreso y entonces todo el desastre que había hecho en esa fiesta, por fin quedaría enmendado.
Al día siguiente Riko se despertó muy temprano, cuando el sol aún no salía en el horizonte, pero eso de dormir solo era un decir pues en realidad apenas había podido pegar los ojos de los nervios y la ansiedad. Se levantó no pudiendo aguantar más y fue hacia la parte más alta del ryokan para admirar el amanecer. Aunque en realidad eso no le importaba, lo que quería era otra cosa. El Ryokan tenía una vista privilegiada de los muelles y podía ver si había llegado algún barco por la noche, esa era su razón real.
Para su decepción, no había nada aún pero no pudo regresar a dormir. Su corazón latía muy rápido ante la expectativa de ver a You pronto y se quedó viendo cómo el sol salía por el horizonte y el movimiento del muelle comenzaba a cobrar vida. Estuvo así como una hora o más hasta que decidió volver a la habitación con la luz del día iluminando todo.
Habían dormido en futones que estaban alineados en la habitación y se le hizo curioso que las manos de Mari y Kanan parecían estar tan cerca como si hubieran dormido tomadas de la mano, pero claro eso era ridículo, y terminó desechando la idea de inmediato.
Desayunaron en el restaurante del ryokan y desayunar era decir mucho para Riko pues prácticamente solo jugó con la comida en su plato, los nervios la iban a matar de inanición a ese paso.
—El ayuno no hará que You-chan llegue antes darling~ —la picó Mari para tratar de que Riko comiera algo.
—Ya lo sé… es que… no tengo hambre —se defendió la chica dejando sus palillos de lado.
—Dudo que puedas apresurar el tiempo si no te alimentas bien Riko-san —fue el turno de Kanan de picarla.
En lugar de responder Riko bufó enojada y tomó sus palillos de nuevo para empezar a comer de mala gana y que no la siguieran molestando.
Un fuerte sonido proveniente del muelle casi hizo que se atragantara, estaba justo pasando un bocado, eso era indudablemente el sonido que emitía un barco al atracar en el muelle.
Riko salió corriendo dejando su plato de comida sin importarle si Mari o Kanan la querían detener, nadie hubiera podido hacerlo de todos modos así que con calma las otras dos dejaron de lado su desayuno para alcanzarla.
La idea que Riko tenía del barco en el que viajaba You, distaba mucho de lo que estaba en el muelle. Ella pensaba que sería una embarcación apenas más grande de la de Kanan, sin embargo, el barco era enorme, o eso le pareció. La desesperación por la proximidad inminente la tenía casi al borde de las lágrimas y con los nervios crispados.
Quiso acercarse al muelle pero le impidieron el paso argumentando que estaban en zona de descarga y que tendría que esperar para poder acceder al lugar hasta que no hubiera riesgos en la zona. Las grúas estaban comenzando a trabajar en la descarga de la mercancía.
Kanan y Mari por fin la alcanzaron y Riko les informó casi jalándose los cabellos lo que pasaba. Aún si no podía pasar, estaba muy atenta a la cubierta del barco tan cerca como se lo permitían, sentía que en cualquier momento You podría aparecer y entonces no dejaría que nadie la detuviera para ir a su encuentro.
Los minutos pasaron y no había señales de You por ningún lado. Había mucha gente, eso sí, que iba y venía descargando cajas y cajas pero You no estaba entre ellos. Eso empezó a hacer mella en su corazón que creyó que tal vez se habían equivocado de barco.
Estaba por darse vencida cuando de repente a lo lejos, en la parte más distal del barco, pudo ver una pequeña silueta en comparación con la de los demás qué iba y venía totalmente desenvuelta dando indicaciones a los otros mientras las grúas trabajaban y los hombres cargaban o arrastraban tarimas cargadas de cajas. Riko fue invadida por la emoción y corrió a toda velocidad, tomando por sorpresa a los encargados de la seguridad del muelle que tarde fueron tras ella.
—¡You-chan! —gritó emocionada cuando pudo ver a la chica con claridad—. ¡You-chan!
Los de seguridad tuvieron que ordenar que detuvieran los trabajos para evitar que algo pudiera caer y ocasionar un accidente por la imprudencia de la chica.
—¡You-chan! —siguió gritando armando tal alboroto.
El padre de You la había dejado encargada de la descarga en el muelle mientras el iba a arreglar toda la papelería en la aduana, y estaba tan entretenida en su trabajo que casi maldijo el abrupto paro que habían ordenado desde el muelle. Se acercó al barandal del barco para ver de qué se trataba cuando escuchó aquella voz que la llamaba. Por un segundo pensó que se estaba volviendo loca al escuchar la voz de Riko en aquel lugar, tanto que hasta se sacudió la cabeza un par de veces pero la voz de su exnovia seguía llamándola y no sólo eso, a lo lejos también escuchó la voz de Kanan y de Mari que corrían hacia Riko con los de seguridad por delante.
No daba crédito a lo que sus ojos veían, en el muelle estaba una escena un tanto graciosa e increíble. Por una lado estaba Riko que estaba huyendo de los chicos que se encargaban de la seguridad del muelle, Kanan estaba tratando de ayudarla y Mari solo se reía de ellas dos, pero todas la estaban llamando.
—¿Riko-chan, qué haces aquí? —preguntó parándose en el borde del barco.
—Vine a verte You-chan, necesito hablar contigo —gritó Riko antes de que le dieran alcance los guardias del muelle.
—Espera un momento, voy a bajar —dijo You dejando todo para ir a su encuentro y evitar que se la llevaran detenida.
Kanan discutía con los guardias mientras Mari trataba de evitar que se llevaran a Riko. You corrió por la cubierta hasta las escaleras prácticamente volando hasta que llegó con ellas.
Riko, con ayuda de Mari, se soltó del guardia y corrió al encuentro de You abrazándose a ella con tal emoción que casi cayeron al suelo por el choque de sus cuerpos. Por unos segundos se olvidaron de todo lo demás.
You no podía creer que estuvieran allí, que ante ella estuvieran presentes las tres mujeres y tenía sentimientos encontrados al respecto de que Riko estuviera entre sus brazos aferrándose a ella con tal vehemencia. Por una lado estaba más que feliz de ver a Riko y todo, pero ¿Kanan y Mari? ¿Qué estaban haciendo allí? ¡Y todas juntas! Eso era algo que nunca pensó que vería.
Los guardias seguían molestos y no les permitieron hablar entre ellas, en su lugar You y Kanan se pusieron a conversar con ellos pidiendo disculpas por toda la escena montada, al final los hombres decidieron no levantar cargos pidiéndoles que abandonaran el muelle de inmediato. Kanan y Mari se llevaron a Riko a rastras y You se apresuró a dejar arreglado el desembarque y apenas dio explicaciones a su padre para poder ir en su encuentro lo más pronto posible.
—¡You-chan! —Riko se abalanzó sobre ella cuando por fin las alcanzó algunos minutos después ya fuera del muelle.
—¡Eh! Riko-chan… que… que gusto verte —el recibimiento de Riko fue más que efusivo y You no sabía bien que actitud tomar por cómo había dejado las cosas con ella.
—¡¿Qué gusto verme?! ¡¿Tienes idea la difícil que fue encontrarte?! —reclamó Riko en cuanto la soltó golpeándola en el proceso.
—Yo… lo siento —You se protegió de los golpes de Riko—. Lo siento, lo siento.
—¡Tengo que cruzar el océano para verte de nuevo y sólo me dices lo siento! —continuó con su afrenta y You decidió volver a abrazarla para evitar que siguiera.
—¿Lo siento? —dijo casi riendo de lo linda que Riko era en ese momento—. ¡Eso fue increíble! —terminó riendo a carcajadas sujetando a Riko con fuerza que solo hizo pucheros—. Por un momento pensé que realmente acabaríamos en la cárcel.
—¡Eres mala You-chan! —Riko la rodeo con sus brazos y hundió su rostro en el hueco del cuello.
You suspiró, se sentía tentada a besarla pero creyó que aún no era tiempo y prefirió cambiar un poco el tema.
—¿Qué hacen aquí? —preguntó dirigiéndose a Kanan y Mari—. No es que no me de gusto verlas pero es demasiado extraño.
—Hello to you too darling~! —dijo Mari tomando la palabra—. Venimos a traerte una sorpresita mi querida marinero, y si que fue complicado encontrarte, si no fuera por las habilidades de navegante de nuestra sensei, dudo que hubiéramos podido llegar aquí.
—¿Usted fue sensei? —preguntó You apenas atando los cabos para entender.
—Si bueno —Kanan se llevó las manos a la nuca por la repentina atención—. Lo hice por una buena causa, así que espero ustedes dos se puedan arreglar para que todo esto haya valido la pena.
Con la emoción del encuentro, You se había olvidado del brazo de Riko, pero fue aún más grande su sorpresa cuando se dió cuenta que no estaba inmovilizado y que contrario de lo que espera, éste tenía un movimiento bastante normal.
—¡Riko-chan, tu brazo! —dijo tomando la mano de la chica incrédula—. Pero… el accidente… ¿Cómo? ¡¿Qué fue lo que pasó?!
—Bien, creo que esa es la señal para irnos —Mari anunció guiñandole un ojo a Riko.
—Tomense el tiempo que necesiten, nosotras iremos a visitar algunos lugares que quedaron pendientes ayer, cualquier cosa nos llaman por el celular —explicó Kanan mientras Mari empezaba a empujarla para alejarse y darles privacidad.
—Si gracias —Riko les agradeció contenta.
You aún estaba procesando lo que estaba viendo. Riko estaba ahí, en una isla en medio de la nada, la había ido a buscar y parecía estar bien, además de eso, estaba hablando con Mari, todo era tan extraño que se sentía algo torpe. ¿De que se había perdido? Se preguntó.
Riko tomó de la mano a You para guiarla hasta un bonito parque que se encontraba a unos pasos de ahí y por el cual habían pasado de camino del ryokan al muelle. Ninguna habló durante la caminata.
—¿Cómo estas You-chan? —Riko se sentó en una de las bancas y prácticamente jaló a You para que se sentara a su lado.
—Algo confundida la verdad —se rascó la cabeza—. ¿Cómo está tu brazo? —el asunto de la lesión de Riko era lo primero que saltaba a su mente y necesitaba respuestas.
—Mi brazo está bien, la lesión no fue tan grave como parecía en un inicio, de hecho he estado haciendo muchas horas de rehabilitación para regresarle la fuerza —Riko movió su brazo en todas direcciones para demostrarle a You que lo que decía era cierto pero la chica aún no podía creerlo.
—Pero… Chika dijo…
—Chika dijo muchas cosas que no tuvo que haberte dicho —interrumpió Riko con voz severa al recordar lo que había pasado con su amiga que hasta You tragó saliva.
—No —sacudió la cabeza—. Ella tiene razón Riko-chan, aún si tu brazo está bien ahora —You estrujó sus manos con frustración—. Yo debí darme cuenta de lo que pasaba, yo debí hacer algo, pero no pude, porque estaba tan cegada con mi propia felicidad, que no fui capaz de ver dos palmos más allá de mi nariz —expresó molesta, pero Riko de inmediato tomó su mano para llevarla a sus labios y besarla con suavidad.
—Nada de lo que pasó fue tu culpa You-chan, si tuviéramos que dictar culpables sería yo solamente —la miró a los ojos y You hizo un rictus de molestia con su boca—, porque sabía que algo no estaba bien, tenía mucho dolor, pero no quería rendirme. Yo quería seguir nadando, estaba muy feliz y nada me importaba más que estar contigo. Yo también estaba muy emocionada You-chan —confesó Riko pero You seguía negando—. Sabía que si decía algo, ni tu ni Kanan sensei me dejarían competir y entonces probablemente no llegaríamos a las nacionales. Sé que fue algo egoísta pues alguien pudo tomar mi lugar, pero yo quería hacerlo, quería nadar contigo y ganarme ese lugar junto a ustedes. ¿Entiendes lo que quiero decir? —suspiró, You aún estaba reticente—. Fue mi culpa, me deje llevar por mi propio ego que no me dejó dar un paso atrás aún cuando me sentía mal y al final terminé lesionándome por ello.
—Aún así Riko-chan —You soltó la mano de Riko—. En todo el tiempo que estuvimos juntas, sólo te hice sufrir, fue una tras otra y en ningún momento pudimos ser felices.
Riko se levantó de la banca y dio algunos pasos antes de hablar, esa que hablaba no era su You, eran las palabras de Chika.
—No estoy de acuerdo contigo, porque a pesar de todos los problemas que tuvimos, yo no puedo decir que no fui feliz estando a tu lado —suspiró dándole una sonrisa que sonrojo a You—. Cuando empecé a salir contigo, mis días se llenaron de luz, mis días eran divertidos, la vida era diferente, pude empezar a entender el mundo de manera diferente. Me estabas enseñando a verlo a través de tus ojos, y creo, que al mismo tiempo yo trataba de llenar tu mundo de música, de sonidos diferentes, estábamos creando nuestros hermosos recuerdos —caminó hacia ella y la abrazó contra su pecho situándose en medio de sus piernas—. No todos nuestros problemas fueron tu culpa You-chan, yo también cometí errores y estoy dispuesta a hacer lo que sea para enmendarlos.
—Pero tú no hiciste nada Riko-chan —You trató de alejarla empujándola de la cadera pero Riko la afianzó con más fuerza contra su pecho—. Todo fue mi culpa, yo te lastimé, siempre lo hago y tengo miedo de estar contigo y seguirlo haciendo —la voz de You estaba entrecortada pero dejó de luchar contra Riko y sólo la abrazó con fuerza escondiendo su cara en su estómago—. No quiero lastimarte más Riko-chan, yo sólo quiero que seas feliz.
—Y lo seré estando a tu lado You-chan, tú eres mi felicidad —Riko se arrodilló para quedar frente a ella y con suavidad tomó el rostro de You entre sus manos para hacer que la mirara—. Entiéndelo, tú eres mi felicidad así como yo soy la tuya, quiero estar a tu lado y nada me importa más que eso en este momento.
You no podía soportar la mirada de Riko sobre ella, sentía que no merecía que la chica de sus sueños, la mujer que amaba, su musa, su inspiración, todo lo que había soñado y más, estuviera ahí frente a ella, casi suplicándole después de todas las cosas por las que la había hecho pasar, ella no se sentía merecedora de esa amor.
—Yo no puedo Riko-chan, no quiero lastimarte de nuevo, no te merezco —dijo desviando la mirada ya con lágrimas en los ojos.
—No puedes decir eso You-chan, el amor no es de merecer, el amor es de sentir —Riko agarró la mano de You y la colocó sobre su pecho a la altura del corazón—. Siente como late mi corazón, late de amor y es sólo por ti, tú me haces sentir así... tú me haces sentir plena y no quiero estar a lado de nadie que no seas tú. No me importaría tener que cruzar el océano mil y un veces con tal de estar contigo.
—No… —negó aún sin querer creer—, yo sólo te lastimo —You quiso alejar a Riko pero ésta no se lo permitió—. No puedes estar con alguien como yo, no soy suficiente para ti.
Con los dedos de su mano Riko apartó las lágrimas que caían en las mejillas de You y la sujetó con cuidado y ternura atrayéndola hacia ella para después depositar un beso en sus labios. You se estremeció con el contacto, sus labios temblaron aún con cierta negatividad pero Riko estaba guiando el paso y no la iba a dejar ir. El beso se prolongó, fue lento al principio pero firme para no permitirle separarse. You sintió como si los labios de Riko apagaran un incendio en su interior que atormentaba sus días y en su lugar depositaran un rayo de esperanza.
Los sentimientos que había estado conteniendo por todo ese tiempo empezaron a desbordarse y las lágrimas siguieron brotando de sus ojos pero en esta ocasión solo eran de felicidad que empezaba a invadir su cuerpo y a disipar todas las dudas que había tenido antes. Riko la amaba y ella amaba a Riko con todo su corazón y si You tenía la posibilidad de hacerla feliz, no podía desperdiciarla, tenía que tomarla y luchar contra quien fuera por ese amor.
—Lo siento tanto Riko-chan, lo siento mucho —tan pronto como rompieron el contacto, You empezó a llorar acunada entre los brazos de Riko—. Perdoname por favor, por todo, por haberte lastimado, por haberme ido, por ser tan tonta, por creer cosas que no eran —la voz de You sonaba desesperada pero Riko la abrazó con mucho amor envolviendo su cuello y dejando que sus dedos disfrutarán de enredarse en los suaves cabellos cenizos de You para ayudarla a desahogarse.
—Ya no hay nada que perdonar You-chan, he hecho las paces con todo lo que pasó anteriormente, sé porqué te fuiste y sé que te dijeron para que te fueras —le dió un nuevo beso en los labios contenta de que estuvieran arreglando todo—. En cuanto lo supe te intenté buscar pero —suspiró dejando otro beso—, es mejor no hablar de eso más. Estamos juntas y nos amamos, el pasado ya no importa, lo único relevante es qué haremos con nuestro futuro.
—Yo aún tengo que aclararte lo de la fiesta Riko-chan…
—Ese asunto también lo he resuelto —la interrumpió Riko—. Tuve una charla con Mari y puedo decir que he quedado tranquila con eso, pero si tú tienes algo que decirme, puedes hacerlo, no por mi tranquilidad sino por la tuya.
You la separó un poco poniéndose de pie junto con Riko y sostuvo sus manos entre las suyas.
—Siento mucho lo que pasó en esa fiesta, no debí haber ido sin ti, lo siento mucho —You regresó a los brazos de Riko en donde por primera vez después de muchos días, se sentía a salvo y tranquila, era como si su alma le hubiera sido devuelta y ahora todo lo podía ver con otros ojos más optimistas.
—Esta bien You-chan, eso ya quedó atrás y no quiero que volvamos a pelear por ese tema, ya quedó a partir de hoy en nuestro pasado. Yo lo he superado y dejado atrás y espero que tú también puedas hacerlo —Riko volvió a tomar las manos de You y las besó antes de abrazarla nuevamente.
—Gracias Riko-chan, gracias por amarme y perdonarme. Me siento muy feliz, muy muy feliz de tenerte conmigo —por primera vez desde que había salido de Uchiura, You sentía que todo su viaje había valido la pena, se sentía plena y no quería que nadie le arrebatara su felicidad.
You estaba tan contenta que se limpió las lágrimas con su propia camiseta, cargó a Riko por la cintura y le dió vueltas por los aires. Este era probablemente el mejor día de su vida y sentía que el amor que tenía por la chica que sonreía delante de ella en cualquier momento estallaría dentro de su corazón.
—Te amo Riko-chan, gracias, gracias por todo —la besó nuevamente, besos cortos, otros más largos que terminaron con un profundo beso que las mareo por completo de lo intenso que fue.
Aún así les tomó un poco de tiempo poder dejar de besarse. Afortunadamente para ellas nadie en el parque parecía importarles mucho lo que hacían, aunque no había realmente gente alrededor que estuviera curioseando, por lo que pudieron dedicarse algunos besos y mimos más para saciar la larga espera que habían tenido que pasar para volver a estar juntas.
—No es que no esté muy feliz por tenerte conmigo —dijo You llevando a Riko a sentarse en su regazo—. Pero, ¿cómo supiste lo que pasó con Chika?
—Umm… es una larga historia, pero, digamos que Chika tenía segundas intenciones y terminó delatándose a sí misma cuando se dió cuenta que no pasaría lo que quería —trató de explicarlo de una manera que no levantara una nueva molestia en You aunque no quería ocultarle nada.
—¿Ella intentó algo contigo? —preguntó You preocupada frunciendo el ceño.
—Si… lo hizo —confesó Riko acariciando el cabello de You para calmarla si se enojaba—. Pero la detuve. Fui honesta con ella desde un principio, y ella dijo que no quería nada conmigo, por lo que no ví mal que retomaramos la amistad, pero en el momento en que quiso cruzar la línea, tuve que dejarle muy en claro que no pasaría nada más entre nosotras.
—Vaya… —las cejas de You se alzaron en asombro—, ya esperaba que hiciera algo, me dejó en claro que lucharía por ti y bueno... lo hizo —dijo You tomando la mano de Riko y depositando un beso sobre ella para que la chica la quitará disgustada en el acto.
You sintió un fuerte golpe en su cabeza y se sobó quejándose del daño.
—¡¿Sabías que ella haría algo más y aún así le dejaste el camino libre?! —dijo Riko molesta.
—Yo… bueno… si, así fue —se escuchaba ridículo ahora que Riko lo decía—. Me amas aún así, ¿verdad? Aunque sea una tonta idiota.
—Sabes que si, te amo aunque a veces seas una tonta mi querida marinera —Riko bufó apretando fuertemente las mejillas de You y depositó un nuevo beso en los labios que fueron recibidos de manera gustosa.
—Eso lo sé, es por eso que tengo a la novia más inteligente del mundo —dijo orgullosa.
—¿Eso quiere decir que soy tu novia de nuevo? —preguntó Riko con una media sonrisa.
—Nunca dejaste de serlo —respondió You riendo pero luego lo pensó un poco—. Bueno… si… pero…
—Ya ya… no lo arruines por favor —dijo Riko y ambas rompieron a reír felices.
—¿Te sorprendió encontrarnos aquí? —preguntó Riko cuando las risas cesaron.
—¿Estas bromeando? Por un momento pensé que me había vuelto loca al escuchar tu voz en este lugar y la cosa se volvió aún más rara cuando escuché a Mari-chan y a Kanan-sensei —explicó You divertida—. ¿Me vas a contar qué fue lo que pasó con Mari? ¿Cómo es que ustedes dos hablaron?
—Umm… —dudó Riko, rascándose la barbilla—. Eso te costará.
—¿Ah sí? —rió You—. ¿Cuanto?
—Un beso… ¡No! Dos, dos besos —se corrigió y señaló sus labios en espera de recibir su paga.
You se inclinó para dar dos largos y profundos besos a su novia que fueron tan intensos que hicieron que ambas se sonrojaran.
—¿Así está bien? —dijo You con suficiencia cuando se separaron, su cuerpo se sentía inusualmente cálido.
—Cre… creo que sí, si así está bien —se recompuso Riko pues había quedado algo temblorosa y con ganas de probar más de ellos pero no estaban en el lugar apropiado.
El parque ahora empezaba a llenarse de niños que acudían a divertirse en los juegos o simplemente a pasear con sus padres y eso hizo que ambas chicas tuvieran que dejar los mimos de lado y mantener un poco sus distancias para evitar miradas indiscretas sobre ellas.
—Cuando volví a la escuela, justo ese día fue el primer día que te ausentaste, y Mari se encargó de avisar a los profesores sobre eso. Después de eso recibí tu libreta —Riko notó el súbito sonrojo en la cara de You—. Tus dibujos son hermosos —depositó un rápido beso en su mejilla.
—Riko-chan, nos van a ver… creo que ya hay demasiadas personas.
Riko le guiñó un ojo y siguió con su relato.
—Trate de buscarte en tu casa pero tú mamá me informo que te habías ido y pensé que no habría forma de contactarte, hasta que, el día que tuve la discusión con Chika y me dijo lo que había pasado, supe que la única persona que me podía decir algo más era Mari, así que, no tuve más opciones —encogió de hombros—. Tuve que tragarme mi orgullo y hablar de frente con ella. Pudimos dejar las cosas claras referentes al asunto de la fiesta y le pedí que me ayudara a encontrarte —suspiró—. Los días pasaron lentamente hasta que me avisó que había logrado localizarte con ayuda de Kanan-sensei y fue entonces cuando planeamos este viaje —concluyó contenta.
—¡Oh vaya! Si que me han sorprendido con esto y me alegra tanto que lo hayan hecho —fue ahora You la que le dió un beso rápido en la mejilla sorprendiendo a su novia.
—¿Y ahora qué pasará con nosotros? —preguntó Riko jugando con el cabello de You.
—Nos amaremos por supuesto Riko-chan —You tomó su mano y depositó otro beso sobre ella—. Nos amaremos de aquí hasta el fin del mundo.
—¿Crees que estén bien? —preguntó Kanan por enésima ocasión a Mari que ya estaba exasperada de tantas preguntas.
—Yes yes! —reviró los ojos la rubia—. Venimos al onsen para que te relajaras, no para que siguieras con lo mismo.
—Ya, lo siento, es solo que me preocupan esas dos —confesó Kanan cabizbaja.
—Pareces un papá preocupado —dijo Mari entre risas—. Tal vez lo que necesitas es un masaje.
Estaban en el onsen del hotel, era un bello lugar al aire libre que tenía una atmósfera por demás relajante, pero lamentable o afortunadamente para Kanan, no estaban solas, era un lugar público y habían algunas personas compartiendo el baño con ellas.
—Espera Mari —las manos de Mari habían empezado a masajear su espalda pero Kanan respingó, casi saliendo del agua al sentir que esas manos iban a otros lugares más abajo.
—Tranquila Kanan~ —se acercó nuevamente pero sin tocarla—. No pienso hacer nada arriesgado, solo relájate —guiñó un ojo y Kanan dudó entre sí confiar o no en ella.
Al final se acomodó nuevamente para que Mari continuara con su discreto masaje pero siempre quejándose si sentía que las manos de Mari hacían algo extraño.
—Así está mejor —dijo Mari a su oído—. Ves como si estás muy tensa, a veces solo tienes que relajarte y dejar que el mundo gire darling~. No puedes ponerte los problemas de todos encima porque te terminan aplastando.
Kanan suspiró profundo dejando que la sensación se apoderara de su cuerpo. Cerró los ojos y dejó que de sus músculos saliera la tensión.
—Lo sé, gracias por esto —respondió dando un suave suspiro por las caricias de las manos de Mari.
Estuvieron un rato más sólo dejando que el agua caliente, el vapor y la tranquilidad del lugar las relajara, hasta que su estómago empezó a reclamar comida y hubo que atender esa necesidad también.
—Creo que es hora de salir —dijo Kanan tratando de disimular el gruñido proveniente de su estómago.
—I'm hungry too —dijo Mari entre risas pues Kanan se puso un poco roja por su estómago imprudente—. Vamos a llamarle a Riko-chan para ver si se nos unen para el almuerzo.
—Si, está bien —concordó con Mari—. Ya quiero tener noticias de ellas.
Salieron del onsen, se vistieron con las batas de baño y regresaron a su habitación para cambiarse.
Ambas se vistieron con ropa normal de calle, dispuestas a salir a comer pero Kanan estaba olvidando algo cuando vio a Mari sacar su celular. Busco el suyo y revisó su celular, encontró notificaciones de al menos diez llamadas perdidas en la última hora de un número del que prefería no tener llamadas nunca, pues eso sólo significaba malas noticias.
Mari, que se había salido de la habitación para llamar a Riko, cuando regresó sólo encontró a Kanan apurada guardando sus cosas en su maleta como si fuera un huracán arrasando todo a su paso. La relajación anterior parecía no haber servido de nada.
—¿Qué pasa? —preguntó Mari preocupada sintiendo la vibra alterada de Kanan.
—Tengo que irme, tenemos que irnos, ya —dijo sin detener su actividad histérica.
—Si, eso es evidente, pero explícame, ¿qué está pasando? —Mari detuvo a Kanan sujetando sus manos entre las suyas para forzarla a mirarla y darle una razón.
—Es papá —dijo con un nudo en la garganta y Mari vio en los ojos de Kanan cómo el mundo estaba a punto de colapsar—. Llamaron del hospital y dijeron que algo pasó, que necesitaban que alguien acudiera lo más pronto posible y eso sólo pasa cuando algo muy malo ocurre.
—Kanan —Mari no sabía qué decir y solo atinó a jalarla para darle un fuerte abrazo—. Acabo de hablar con Riko-chan, dijo que nos encontrarían en la entrada del hotel en 10 minutos, están muy cerca de aquí, podremos partir en seguida.
—Tengo miedo —confesó Kanan sin soltar el abrazo de Mari—. Tengo miedo de que cuando llegue, sea demasiado tarde. No sé qué hacer sin él Mari, no lo quiero perder —las lágrimas empezaron a salir de sus ojos sin poder contenerlas aunque realmente no quería hacerlo, por primera vez en mucho tiempo tenía a alguien que la sostuviera en estos momentos de debilidad y Mari no la dejó caer de sus brazos.
—Todo estará bien, llegaremos en un momento y entonces podremos hacer algo al respecto —Mari depositó un beso sobre sus labios—. Estoy contigo, no tienes porque pasar por esto sola, ya no lo estás.
—Gracias Mari, de verdad, muchas gracias —Kanan fue ahora la que la besó.
Encontraron a You y a Riko tal como les habían dicho y Kanan les explicó la situación. Riko tendría que volver con ellas pues no podía abordar en el barco del papa de You y Kanan no podía dejarla, pero You les pidió unos minutos para arreglar las cosas con su padre y poder regresar con ellas a Uchiura, además de que en el estado alterado de su sensei creyó prudente ser ella quién llevará el barco en su lugar.
No le tomó mucho tiempo hablar con su padre y explicarle la situación, le pidió permiso y enseguida regresó con las chicas que ya la esperaban, no se molestó siquiera en recoger sus cosas, ya tendría tiempo después cuando el barco de su padre llegara Uchiura un par de semanas después.
Tan solo media hora después, se encontraban en el camino de regreso. En esta ocasión se notaba que Kanan llevaba el bote tan rápido como le era posible e incluso les pidió a las demás que permanecieran en la parte interna de la embarcación para su seguridad aunque Mari siguió su indicación a medias pues se puso de acuerdo con You para apartar a Kanan del timón o terminarían volcadas en el mar. Decidió subir con el pretexto de dejarle algo de comer, que con las prisas apenas y habían comprado algo a la salida pero Kanan se mostró renuente a comer.
—Será mejor que yo llevé el barco por un tiempo, es necesario que te calmes —You secundó a Mari mirando preocupada a Kanan—. Estando así no lograrás llegar antes y sólo nos pones en peligro a todas.
—¡Por favor Kanan! —Mari le suplicó y con dificultad cedió el volante a You que lo tomó enseguida disminuyendo un poco el avance del barco que golpeaba las olas de manera temeraria.
—Yo… lo siento —dijo apenada cuando bajó al camarote y vio a una Riko agarrada hasta con los dientes de donde podía.
—Tranquila, llegaremos pronto —Mari la abrazó y permanecieron así el resto del camino.
Riko se sintió extrañamente fuera de lugar y prefirió, aunque su instinto le decía que permaneciera allí, salir a ver a You. Su joven novia se veía hermosamente espectacular haciéndose cargo del barco sin ningún problema. Las llevaba a toda velocidad pero al no estar tan alterada como Kanan, podía maniobrar de mejor manera. Parecía que esas semanas en altamar con su padre le hubieran dado una gran experiencia navegando. En parte se sintió inquieta de pensar que You amaba tanto el mar que algún día la dejara por él.
—Riko-chan, ¿qué haces aquí? —dijo cuando se percató de su presencia.
—Creí que querrías compañía —mintió un poco pero poco importó al ver la gran sonrisa en el rostro de You.
—Ven, ven aquí —le pidió que se pusiera a su lado y sujetará su cintura—. Agarrate bien —dijo apenas dándole tiempo a sujetarse cuando acelero de golpe para pasar unas olas. Riko gritó asustada cuando cuando gotas de agua salada salpicaron su rostro.
El camino del muelle de Numazu al hospital jamás le había parecido tan lento como ese día. Mari, You y Riko la acompañaron en todo momento aunque tuvieron que permanecer afuera mientras Kanan entraba a toda velocidad seguida por Mari.
La habitación de su padre estaba vacía aunque eso ya se lo esperaba pues a esa hora usualmente el se encontraba recibiendo su terapia de hemodiálisis.
Las noticias no fueron buenas, el médico les informó que su padre había tenido una complicación durante su tratamiento y había perdido mucha sangre, él ahora estaba en cirugía pues uno de los coágulos que provocó el incidente, se había alojado en su pierna y lo estaban removiendo, pero por el momento necesitaba varias transfusiones para poder recuperarse.
El problema era bastante serio, más que nada por lo debilitado que se encontraba el hombre. Su condición era muy grave y no les quedaba más que esperar al término de la cirugía para saber el dictamen final.
De un momento a otro, todo el panorama se había ensombrecido para Kanan y sentía que estaba cayendo en un pozo de desesperación que no tenía fin. Sin embargo, aún dentro de toda esa negrura, sintió que un rayo de sol alumbraba su oscuridad y la llenaba de calor y amor. Mari permaneció a su lado sin dejarla un solo momento, impidiendo de ese modo que Kanan se dejara perder en la oscura desesperación que angustiaba su corazón.
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