Capítulo 39.

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

Nota de autor: Por fin terminó de editar la Cosita. Ahora sí se tardó muchos días y realmente no consideraba que estuviera largo el capítulo pero bueno, ya está aquí. Espero lo disfruten.

Mag Max Kuv Bigotes: Yasta, así junto porque me costó editar este capítulo y aún así quedó media fea la edición. Tanto cansancio en mis ojitos y el poco tiempo disponible más las muchas ocupaciones fueron retrasando el trabajo. Pero ya está aquí, así que espero lo disfruten. YouRiko zukulento, uff!


La cirugía tardó muchas más horas de las que Kanan había esperado, una eternidad era más corta que el tiempo que estuvo en espera. Para el momento en el que le dieron informes, empezaba a sentir que perdía la cabeza de la desesperación.

Mari había enviado a You y Riko a casa, aunque ambas chicas se habían comprometido a llevar un donador de sangre para ayudar a su profesora y You además dijo que se encargaría de avisar al resto del equipo para contar con su apoyo en ese momento tan difícil.

La cirugía había sido exitosa, según lo que el médico informó, habían podido remover un pequeño trombo, un coágulo que se formó durante la hemodiálisis y que se había ido a alojar a una vena profunda en la pierna del hombre. Además de eso tuvieron que colocar un catéter central pues con toda la pérdida sanguínea, tuvieron que tomar medidas drásticas. En definitiva, la situación era más crítica de la que alguna vez hubiera presentado antes, pero por el momento al menos el peligro había pasado.

Kanan se negó a despegarse del hospital y se quedó durante toda la noche en guardia esperando, envió a Mari a casa para que descansara sin embargo la rubia tampoco quería dejarla sola pero Kanan terminó convenciendola alegando que necesitaba que alguien la relevara por la mañana para que ella pudiera dormir entonces. No tuvo más opción que aceptar.

La noche fue dura, pues el hombre seguía bajo los efectos de la anestesia aunque tenía fluctuaciones en sus signos vitales que mantuvieron a los médicos casi toda la noche ajustando su medicación y cada sonido de los aparatos, alertaba a Kanan pensando que algo malo pasaba. Fue una pesadilla minuto tras minuto, que no disminuyó ni siquiera cuando amaneció.

Mari llegó muy temprano cargando un obento para que Kanan comiera algo al menos, pues supuso que no habría comido nada y sumado al cansancio podría enfermar. Aún así Kanan se negaba a retirarse del lado de su padre a pesar de los esfuerzos de Mari. Podía entender que no quisiera irse, pero no era bueno que permaneciera allí en esas condiciones.

Fue pasado el mediodía que lograron estabilizarlo pero decidieron transferirlo a la terapia intensiva para mantener estricta vigilancia sobre su evolución, y en ese lugar, los familiares no estaban permitidos, por lo que tuvieron que retirarse a la sala de espera.

—¿Cómo estas? —preguntó Mari acercándole la comida a Kanan que en un inicio no la aceptó pero terminó cediendo ante la insistencia de la rubia.

—Umm… preocupada y algo cansada —dijo la mujer, dando un bocado a la comida que había llevado Mari.

—¿Él despertó durante la noche? —preguntó.

—No, ni una sola vez, por eso decidieron pasarlo al área de intensiva, me preocupa un poco pero dicen los médicos que en cuanto esté estable, lo llevarán a su terapia de diálisis —explicó Kanan—. ¡Oh esta comida está rica! ¿La compraste?

—Of course not! —respondió Mari con falsa indignación—. Lo preparé yo.

—¿De verdad? —con las pasadas experiencias Kanan no tenía mucha confianza en las habilidades culinarias de Mari—. Has mejorado mucho Mari-chan. ¡Gracias!

—Lo hice pensando en animarte un poco —dijo la rubia inflando los cachetes—. ¿Funcionó?

—Si, gracias —Kanan continuó comiendo dándole una sonrisa cansada.

—Contacté a las chicas del equipo, hemos conseguido 5 donadores de sangre y estamos por conseguir unos cuantos más para mañana —informó Mari con suficiencia—. Como somos menores de edad y no podemos donar, algunos padres de las chicas se ofrecieron a hacerlo.

—Muchas gracias por eso Mari, me quitas un peso de encima —Kanan apretó la mano de la rubia en agradecimiento y dejó que fuera la chica la que hablara de otros temas para ayudarla a lidiar con sus demonios y olvidar un poco su alrededor.


—Riko-chan, paso por ti en una hora, ya voy saliendo de mi casa —dijo You al teléfono.

—Estaré lista no te preocupes. Oye You-chan… —Riko cambió su tono a uno dulce en esa última parte.

—Dime —la chica le correspondió en el mismo tono.

—Te amo —dijo Riko contenta con una sonrisa en el rostro que, aunque su interlocutor no podía ver, podía percibir.

—También te amo —respondió You con la misma sonrisa de felicidad, eran un par de enamoradas empedernidas.

Después de una leve interacción en la que ninguna quería colgar la llamada, no hubo más remedio que hacerlo o You perdería el autobús. Se habían quedado de ver para visitar a su entrenadora, querían mostrarle su apoyo además que aprovecharían para ver a las demás chicas del equipo y conseguir al menos dos donadores más de sangre.

Estaba por salir de casa cuando de nuevo el teléfono de You sonó y al ver en la pantalla, encontró un número que desconocía pero no dudó en responder, tal vez era alguna de las chicas del equipo.

—¿Hola? —dijo dubitativa.

—¿Watanabe You? —era la voz de un hombre mayor del otro lado de la línea.

—Si, soy yo, dígame —respondió You extrañada.

—Hola You-chan —dijo el hombre suavizando su tono—. Soy el padre de Mari.

—O'hara-dono… disculpe, no lo reconocí —se disculpó apenada—. Dígame, ¿qué puedo hacer por usted?

—No te preocupes pequeña, seré breve —el hombre rió afable—. El motivo de mi llamada es para que hablemos sobre el patrocinio que te ofrecí en Hamamatsu, iba en serio cuando lo dije y esta oferta que te hago también es muy seria.

—¡Oh por dios! Esto si que no lo esperaba —respondió You sorprendida.

—Sucede que hay un espacio disponible en el equipo olímpico de natación —la mandíbula de You cayó al suelo al oír eso—, y te he recomendado para el puesto. De hecho he arreglado todo para que te hagan una entrevista lo más pronto posible y quedes seleccionada. El trato incluiría por supuesto un cambio de domicilio a Tokio que es donde entrenan, pero no creo que eso vaya a ser problema, ¿o si?

—Estoy… sin palabras O'hara-dono, es una gran oferta, una fantástica oferta, y realmente no sé qué decir —siendo honesta consigo misma, eso parecía completamente surreal, como si fuera una broma que le estaban jugando y en cualquier momento saldrían las cámaras de televisión para terminar la broma.

—No tienes que decidirlo ahora, pero sí me gustaría que lo pensarás y me dieras una respuesta pronto, para que tengamos tiempo de mover toda la papelería para la transferencia a tu nueva escuela y esas cosas —explicó el hombre—. Tómate tu tiempo pero no demasiado —se rió.

—¿Nueva escuela? Pero… estoy en último año, ya casi termino la preparatoria —se jaló el cabello nerviosa.

—Bueno, si irás a Tokio, es lógico que tendrás que cambiar de escuela, no hay ningún problema en que lo hagamos a medio ciclo escolar, todo sea por pertenecer al equipo olímpico —explicó el hombre con suficiencia.

—Creo que… necesito un poco de tiempo para pensarlo —suspiró, era demasiado para asimilar en unos segundos—. Es una oferta muy generosa, pero… bueno, son muchos cambios y me ha tomado por sorpresa.

—Lo entiendo, dejaré que lo pienses y lo platiques con tus padres —le dió la opción—. ¿Puedo esperar tu respuesta para la próxima semana? No más allá de eso pues hay otros que están en lista de espera.

—Si… lo llamaré para entonces —You se sentía inquieta, ansiosa y sobretodo confundida, necesitaba hablar con alguien sobre esto y Riko era la persona indicada para ello, pues esto podría afectar su relación.

La oferta había sido muy sorpresiva y tentadora y eso le generaba ansiedad. Estas son de las oportunidades que solo llegaban una vez en la vida, y que no debía desperdiciar pero irse de Uchiura justo en ese momento no era para nada lo que quería y tenía que pensarlo bien antes de tomar una decisión.

Riko ya estaba esperándola con impaciencia y lo demostró con su recibimiento que le sacó un marcado sonrojo a You, la chica se había lanzado sobre ella para darle un gran abrazo.

—¡Riko-chan! —dijo la chica exaltada tratando de despegarla con suavidad—. Tus padres nos pueden ver.

—Es sólo que te extrañaba —respondió Riko sin darle mucha importancia, estaba feliz de ver a You y no se iba a contener—. ¿Nos vamos?

—Emm… si, vamos pero, ¿podríamos hacer una parada en la playa? Tengo algo que hablar contigo —dijo algo nerviosa y Riko se preocupó.

La playa a la que You se refería era su lugar especial, ya que ahí podían hablar con más libertad sin que las molestaran y You se sentía cómoda frente al mar.

—Recibí una llamada del padre de Mari antes de venir por ti —dijo You sin andarse por las ramas yendo directo al punto—. Básicamente está ofreciendo patrocinarme para entrar en el equipo olímpico de natación.

—¡Oh vaya! You-chan, eso es genial —respondió Riko emocionada sin comprender qué significaba eso.

—Si bueno… no te emociones tan rápido —sabía que la noticia de irse de la ciudad tampoco iba a ser muy bien recibida por su novia pero aún así necesitaba contarle para que le pudiera dar un consejo—. Él me está ofreciendo que ingrese al equipo olímpico de natación… en Tokio.

Riko se llevó las manos al rostro con sorpresa.

—You-chan, eso es… eso es… ¡Magnífico!

—¿Eh? No no no Riko-chan, creo que no estás entendiendo —You sacudió su cabeza para ordenar las ideas que al parecer no estaba explicando bien—. Hay una plaza disponible para el equipo, que se tiene que ocupar de inmediato, y es la que O'hara-dono me está ofreciendo, eso significa que tendría que irme a Tokio pues… ya —concluyó You esperando que en esta ocasión si se entendiera lo que quería decir.

—Pero… ¿y la escuela? —preguntó Riko contrariada dándose cuenta de lo que significaba.

—Él quiere que me transfiera lo más pronto posible a una escuela en Tokio, dice que arreglarían los papeles enseguida para que no perdiera tiempo —explicó y Riko comenzó a entrar en pánico.

—¿Y aceptaste? —la cuestionó alarmada conteniendo la respiración.

—No… —Riko volvió a respirar cuando escuchó a You decir eso—. La verdad no sé qué hacer, necesitaba hablarlo contigo, me siento… confundida —confesó dando un profundo suspiro—. Estoy conciente que esta es una oportunidad de esas que suceden pocas veces en la vida y que no debería desperdiciarla pero…

—¿Pero? —Riko se recargó sobre su hombro.

—Pero yo no me quiero ir, no ahora que estamos juntas por fin. Aunque también soy consciente de que ya no podremos ganar las nacionales, siento que está es mi otra oportunidad para conseguir la beca que necesito —dijo apesadumbrada.

—¿Por qué no podremos ganar las nacionales? —Riko frunció el ceño molesta con la declaración de You—. Hasta donde sé, todos estamos dando nuestro mayor esfuerzo para hacerlo, nada ha cambiado.

—¿Qué nada ha cambiado? —You tomó de los brazos a su novia—. El equipo de relevos no está completo sin ti Riko-chan, sabes que es la prueba más importante y ahora nos falta un miembro y ninguna de las demás chicas está a nuestro nivel.

—¿Y por qué no habría de estar completo? Yo estoy bien para participar —Riko se levantó e hizo una demostración de lo mucho que había avanzado su rehabilitación, girando su brazo con energía.

—¡No hagas eso! —You la detuvo de inmediato asustada—. Aún no estás bien, ¿no me digas qué estás pensando en competir así?

—Pues claro You-chan, yo he estado trabajando durante todos estos días para recuperar mi fuerza y mi movilidad. Mi rehabilitador dice que podría estar lista a fin de mes para regresar a los entrenamientos —explicó Riko con suficiencia había estado trabajado mucho en eso.

—¡¿Qué?! ¡No! Eso no pasará, tú aún no puedes volver hasta que estés bien, no quiero que te lastimes de nuevo —You se alborotó sus cabellos frustrada—. Además, Kanan-sensei no permitiría esta locura.

—En eso te equivocas —aclaró para que no hubiera dudas—, yo he hablado con ella ya y acordamos tomar la decisión en base a lo que diga mi rehabilitador a fin de mes.

—No pero es que no puedes participar Riko-chan, te puedes lastimar de nuevo —los miedos de You empezaron a aflorar y la tensión se formó entre ellas, estaban discutiendo.

—No es algo que tú puedas decidir You-chan, Kanan-sensei está de acuerdo en darme una oportunidad y si me lo permiten, entonces daré mi máximo en esa carrera —concluyó Riko con decisión—. No quiero que peleemos por esto, por favor.

—No vamos a pelear, pero Kanan-sensei tendrá que escucharme —respondió You molesta—. Están haciendo las cosas muy a la ligera y no quiero que te pase nada malo de nuevo por una negligencia.

—Puedes hablar con ella todo lo que quieras, eres la capitana del equipo y estás en tu derecho pero esta decisión no está en tus manos. Estoy dando todo mi esfuerzo por recuperarme y quiero participar con ustedes en la competencia —Riko respiró profundo para intentar calmarse—. No sé por qué lo tomas así, pensé que estarías feliz de que pudiéramos nadar juntas en esa competencia.

—Es porque te amo que me preocupa tu bienestar y si lo que tengo que hacer para que no nades es retirarme de la competencia, entonces lo haré —sentenció You más que molesta.

—No te atrevas a hacer algo así You-chan —le advirtió su novia.

—Es por tu bien Riko-chan —exclamó tajante—. Haré lo necesario para que estés bien y si para que dejes esta locura me tengo que retirar de la competencia lo haré. Aceptaré la oferta de O'hara-dono.

Estaba tan enojada que decidió ir en ese momento y hablar con su sensei enseguida, ese tema estaba fuera de discusión, no iba a permitir que Riko se expusiera me nuevo de manera innecesaria. Riko, por su parte, quiso seguirla pero también se sentía molesta con la actitud que You había tomado y con todos los problemas por los que habían pasado, prefirió darle un poco de espacio para que no terminaran chocando nuevamente. Ya hablaría después con ella cuando estuvieran más tranquilas. Las dos estaban alteradas y así no podían entender a la otra.


You llegó enojada al hospital. Su juicio se había nublado por el temor que no estaba haciendo las cosas bien. Busco a Kanan y la encontró platicando con Mari en los jardines de alrededor del hospital, al parecer algo bueno había pasado pues se le veía de mucho mejor humor que la noche anterior.

—¡Buenos días! —saludó You guardando un poco su malhumor—. ¿Cómo está su padre, sensei?

—¡Buenos días You-chan! —respondieron Kanan y Mari al mismo tiempo aunque Mari se fue sobre You para darle un largo abrazo que solo hizo que Kanan revirara los ojos, esas muestras de afecto la ponían un poco celosa—. Pues, él está mejor aunque lo trasladaron a la terapia intensiva. Nos han informado que ya pasó el efecto de la anestesia y que estuvo preguntando por mí, tal vez por la tarde pase a recibir su hemodiálisis y podré verlo por fin.

—Son buenas noticias entonces, me alegro mucho de escucharlo… —al principio You había llegado con todas las ganas de discutir con su sensei, pero viéndola de esa manera, con grandes bolsas bajo los ojos, semblante cansado y francamente vulnerable, no pudo más que recordar que ella también es humana y estaba pasando por un momento muy duro.

—¿Pasa algo darling~? —preguntó Mari al ver la actitud vacilante de su amiga—. Te noto algo… rígida —Mari la sacudió por los hombros con fuerza y eso devolvió su molestia.

—Detente… detente Mari —dijo You tratando de contenerse y mantener la calma—. Es sólo que… necesito hablar con Kanan-sensei pero sé que este no es el mejor momento para tratar los asuntos del equipo.

Kanan, que se encontraba sentada cruzada de piernas en la banca aún comiendo, al escuchar esto no pudo evitar meterse en su papel de entrenadora y busco atender a su alumna, ya había dejado de lado por bastantes días su labor como docente y era tiempo de retomarla.

—Dime You, ¿qué pasa? —se rectificó en su asiento dejando su obento a un costado.

—Es sobre Riko-chan sensei, ella me dijo que piensa competir en las nacionales —planteó la chica molesta y eso preocupo a Kanan.

—Bueno, aún no es un hecho, acordamos que la última palabra la tendría su médico, si la considera apta entonces regresará a los entrenamientos —explicó Kanan con seriedad.

—Pero es que ella no puede regresar a nadar tan pronto, no después de una lesión como la que tuvo. ¡Los médicos podrían equivocarse! —rebatió You enérgica.

—No es tu posición decidir eso You-chan. A decir verdad tengo mis dudas de si es muy pronto para dejarla volver, pero para eso hay profesionales de la salud que nos dirán si está lista o no —continuó en su pose seria—. No es mi intención poner en riesgo a un miembro de mi equipo, su seguridad es lo primero, de eso puedes estar tranquila.

—Pero ganar las nacionales también es su prioridad, ¿no es así? ¡Eso también es una prioridad para usted! —exclamó You molesta.

—Como lo es para todo el equipo You-chan, no tienes porque exaltarte —Kanan se puso de pie y colocó su mano en el hombro de su alumna para calmarla—. No estamos tratando de dañar a Riko, queremos lo mejor para todos.

—Pero no puede negar que con Riko nadando, tenemos más probabilidades de ganar que sin ella —presionó You, incomodando a Kanan.

—No lo niego pero no es cómo piensas —quiso razonar con ella pero You se alejó—, estamos siendo cuidadosas, y si los médicos lo autorizan entonces, ¿por qué no dejarla nadar?

—¡Porque podría lastimarse de nuevo y terminar de una buena vez con su carrera de pianista! ¿Por qué no lo entiende? —espetó You perdiendo la compostura por completo—. ¡El piano es su vida no las piscinas!

Mari que se había mantenido hasta el momento a raya en la discusión, al ver que poco a poco iba escalando en decibeles decidió que no podía seguir ignorando que estaban perdiendo los estribos las dos personas que más quería.

—You-chan —Mari se acercó a ella y la tomó del brazo—. No creo que este sea el lugar adecuado para discutir esto.

—Lo siento, sé que no lo es Mari —se disculpó con su amiga—. Pero Riko-chan es importante para mí y no quiero poner en riesgo su futuro de nuevo —miró a Mari para que la entendiera—. Si tengo que ser yo la que renuncie al equipo para que ella no participe entonces lo haré, no me importa con tal de que ella esté a salvo.

—Seriously You-chan? ¿Dejarías el equipo por cumplir tu capricho? —ahora era Mari la que estaba molesta por la actitud de su amiga.

—No es un capricho. Si fuera necesario, no dudaría de hacer todo lo que pudiera por que este bien, Riko-chan es mi prioridad y no me pesa demostrarlo —sentenció decidida tanto para Mari como para su sensei.

Kanan no daba crédito a lo que estaba escuchando de You, tenía ganas de darle un golpe a la chica para que espabilara, pero se limitó a apretar los puños y contenerse lo mejor que pudo. Podía entender su miedo pero estaba mal lo que estaba haciendo.

—Será mejor que te vayas You-chan, no quiero hablar más, no aquí y no ahora —dijo la profesora con voz grave—. Pero piensa bien lo que vas a hacer y si consideras que la mejor opción es traicionar a tu equipo por algo que no te corresponde decidir a ti sino a Sakurauchi-san, entonces no quiero volver a verte.

—¡Bien! —You se sentía culpable por lo que había dicho pero no se arrepentía.

Le resultaba doloroso tan solo decir que dejaría el equipo después de todo el esfuerzo y el trabajo hechos, pero por Riko y su futuro lo iba a hacer. Sin embargo le dolía ver la cara que su entrenadora le estaba dando, así que creyó que era mejor si abandonaba el lugar de inmediato. Se retiró dejando a Mari y Kanan sin más que decir.

—¿Ella hablaba en serio? —preguntó Mari a Kanan, cuando You se fue.

—No lo sé… —respondió Kanan con un nudo en la garganta—. No creí que You fuera a hacer algo así, pero si ella quiere irse entonces sólo tendremos que encontrar otra manera de ganar —Kanan se acercó a Mari pues conocía hacia donde se habían derivado los pensamientos de la rubia. Si bien no podía confortarla con un abrazo como hubiera preferido, no dudó en tomar su mano y darle una breve caricia—. No temas Mari, yo lo resolveré, no dejaré que perdamos esta competencia.


La discusión con You había dejado a Riko inquieta, pasó toda la tarde dándole vueltas en su cabeza a lo que habían hablado. La oportunidad que le había llegado a su novia era demasiado buena, tanto que hasta dudaba de su veracidad y le producía desconfianza.

Nuevamente tendría que usar el recurso de recurrir a Mari para aclarar un poco sus ideas, además de que era la persona indicada para hablar de ese tema en específico. Al principio le había daba demasiado repelencia hablar con ella pero poco a poco ese sentimiento se volvió menos complicado.

Marcó el número del celular de Mari esperando a que la chica le respondiera.

—¿Mari-san? Habla Riko —dijo en cuanto escuchó que entró la llamada.

—Riko-chan, ¡qué sorpresa! —exclamó Mari extrañada—. ¿A qué debo el honor de tu llamada?

Mari se había quedado en el hospital montando guardia, esperando a tener noticias sobre el estado del papá de Kanan. Después de haber pasado toda la noche en vela, Kanan estaba muy cansada y Mari consiguió que accediera ir a descansar un par de horas al menos a casa.

—Necesito hablar sobre You-chan —dijo Riko preocupada.

—¡Oh! —pronunció con pesar—. Si... ella vino hace un rato a hablar con Kanan-sensei. Estaba muy molesta con tu decisión de querer participar en las nacionales —explicó Mari y Riko se mordió el labio.

—Tuvimos una discusión sobre eso en la mañana y supongo que fue a sacar su frustración contra ustedes —suspiró con tristeza.

—Ella amenazó con dejar el equipo con tal de que tú no regreses… aunque honestamente, no sé cómo funciona su lógica. You-chan is crazy… —bufó molesta.

—No está loca, solo preocupada, aunque yo también —a Mari no le gusto oír eso—. Hay algo de lo que quiero hablarte —el misterioso tono en la voz de Riko alertó a la rubia, quizás You la había convencido de no participar—. Tu padre le ha llamado y le ha ofrecido integrarla al equipo olímpico de natación en Tokio, de inmediato. Lo que significaría que You-chan tendría que transferirse antes de terminar el año escolar.

—Eso explicaría el porqué de su actitud —expresó Mari enojada, su padre estaba metiendo las manos en eso.

—¿Crees que sea real esa oferta de tu padre? —preguntó angustiada—. ¿En verdad le está ofreciendo esa oportunidad a You-chan?

—Of course he is! —Mari quería maldecir pero se contuvo—. Si se lo dijo es porque es cierto, papá nunca bromea con esas cosas… y ahora menos que nunca —agregó Mari con rabia.

Sabía perfectamente que esa generosa oferta no era por qué su padre hubiera visto el talento de su amiga, eso le daba igual, lo que realmente le interesaba era quitarles su principal arma para que no pudieran ganar la competencia. Su padre estaba jugando muy sucio contra ella.

—Vaya… no sé qué decir. Creo que una parte de mi esperaba que no fuera una oferta real —suspiró—. Siento que debería apoyarla a tomar esa oportunidad pero a la vez es tan injusto que nos abandone antes de ganar esa competencia como habíamos prometido —era extraño hablar con Mari sobre esas cosas, pero no sé sentía incómoda hablando de ello con la rubia, después de todo, las dos tenían gran cariño por You aunque fuera de formas distintas.

—Yo no puedo apoyarla en esta ocasión, los motivos de mi padre son francamente torcidos, y siento si no te los puedo explicar pero lo que me queda claro es que You-chan solo esta siendo usada por él. ¡Eso no lo voy a permitir! —Mari casi gritó con todo el enojo acumulado que tenía contra su padre.

—Esto no es sobre You-chan, ¿verdad? ¿Es sobre ti? —Riko era sumamente perceptiva e inteligente y con lo poco que Mari había dicho, le quedaba claro que algo estaba mal con esa oferta.

—Lo es Riko-chan, pero hablaré con You-chan sobre eso —le dijo para tranquilizarla—, es necesario darle un poco de perspectiva antes de que tome una decisión equivocada.

—Entonces habla con ella —pidió Riko—, espero que You-chan no se empeñe en eso solo porque piensa que si ella no participa con nosotras entonces yo tampoco lo haré, no estoy dispuesta a ser chantajeada de esa manera —molesta como estaba bufó en esa última parte.

—You are bold Riko-chan, no conocía ese lado tuyo, pero me gusta, creo que eres perfecta para el pequeño cachorrito —dijo Mari emocionada—. ¡Un poco de disciplina para You-chan!

—Pues gracias… supongo —el comentario de Mari le sorprendió pero le sentó bastante bien escuchar que era perfecta para su You-chan, particularmente viniendo de alguien con quien había tenido problemas con los celos anteriormente—. Ella no me ha llamado desde la mañana que nos vimos, aunque ya esperaba que se hubiera ido a pelear con nuestra sensei por lo que le dije. Sin embargo creo que dejaré que hables con ella antes de hacerlo yo, honestamente no quiero pelear de nuevo pero si es necesario para que entre en razón lo haré.

—Esta bien Riko-chan, hablaré con You-chan —suspiró—. Gracias por llamarme, no tienes una idea de lo importante que es para mí que ganemos esa competencia y gracias también por tu esfuerzo en querer regresar al equipo, en serio… thank you very much!

—De nada Mari —correspondió sintiéndose un tanto extraña de que la rubia le estuviera agradeciendo, en definitiva ya no era tan terrible hablar con ella.

Al final, la llamada salió mejor de lo que había pensado y Riko se sintió tranquila de haberlo hecho. Esperaría hasta que Mari hablara con You para contactar a su novia si es que ella no lo hacía primero y por primera vez, sentía plena confianza en la rubia para que le ayudara a resolver el nuevo problema que se había presentado.


La plática con Riko había aclarado el panorama para Mari. Esperaba que su padre jugara sucio pero no había considerado que podría hacerlo de esa manera, aunque si lo pensaba mejor, es justo la forma en la que a él le gusta actuar. Acorralarla hasta eliminar sus opciones por completo, pero no le iba a dar el gusto de ganar en esta ocasión, lucharía hasta el último aliento para ser ella quién ganara y librarse del compromiso que le había impuesto.

Logró contactar a You que aún estando molesta, no le pudo negar a Mari su petición para hablar, estaba en deuda con ella y la rubia no dudó en recordárselo para terminar de convencerla.

Kanan regresó al hospital ya entrada la tarde, casi la noche. Las noticias fueron escasas durante todo ese tiempo pero por lo menos supieron que había recibido ya su terapia de hemodiálisis y la había tolerado bastante bien. Ahora era cuestión de tiempo para que fuera recuperando sus fuerzas y se estabilizara nuevamente.

Como no había más que hacer por el momento en el hospital, Kanan y Mari regresaron a casa luego de una pequeña visita rápida con el señor Matsuura para asegurarse de su estado. Ahora, después de pasada la tormenta, Kanan tenía que encargarse del trabajo que había quedado rezagado en esos días, entre el viaje y la estancia en el hospital, poco había hecho realmente.

Después de explicarle a Kanan lo que había pasado con You, ella y Mari decidieron que lo mejor era que You estuviera enterada de lo que estaba pasando con el padre de la rubia. Obviamente no le dirían todo, pero si la parte de la probabilidad de anular el compromiso de Mari, ella confiaba en que su amiga no la dejaría sola sabiendo esa situación, o al menos quería pensar que no la defraudaría dándole la espalda.

Fue a verla hasta su casa, en Numazu, tal como habían acordado y You ya la estaba esperando con cara de pocos amigos, aún estaba molesta.

—Y bien... —dijo la chica cuando se acomodaron en la habitación de You, su madre se encontraba preparando la cena así que por el momento tenían la suficiente privacidad para poder conversar—. ¿De qué querías hablar?

—Seré directa contigo You-chan, porque somos amigas y no necesitamos perder tiempo adornando nuestras palabras —explicó Mari a lo que You solo asintió aún con la postura rígida y sus brazos cruzados—. Esto es sobre la oferta que te hizo mi padre, tengo que explicarte de dónde viene tanta generosidad de su parte.

You había estado esperando un sermón por parte de la rubia relativo a su posición con respecto a Riko y no sobre ese otro tema pero si Mari lo sabía entonces solo había una persona que se pudo haber contado.

—Hablaste con Riko-chan —le dijo enojada no como pregunta sino como afirmación.

—Yes… tuve una plática con tu novia You-chan y me explicó lo que pasó con ustedes —con eso se confirmaron sus palabras.

—¿Desde cuando son tan cercanas? —preguntó You alzando una ceja.

—Desde que la llevamos hasta el otro lado de Japón cruzando los mares solo por ir a buscar a su terca y testaruda novia —dijo Mari en broma poniendo su dedo en la nariz de You y ayudar a relajar el ambiente—. Calma cachorrito —le revolvió el cabello—. No vengo a pelear contigo. Necesito que hablemos en serio, quiero mostrarte el panorama completo para que tomes tu decisión sabiendo exactamente cómo están las cosas, solo eso.

—Está bien Mari —exhaló revirando los ojos—. Dime, ¿cual es el panorama completo? —las palabras de Mari habían logrado que bajara la guardia recordándole que a pesar de todo no son enemigas y podían hablar para solucionar los problemas.

—Te recomiendo que te sientes porque esto va a ser largo —dijo Mari acomodándose sobre la cama de su amiga e invitándola a sentarse con ella, a lo que You se colocó a su lado después—. ¿Recuerdas el último día de la competencia, antes de que Riko se lastimara?

—Si, recuerdo que dijiste que Kanan-sensei y tú tenían una plática pendiente con tu padre —si bien, las cosas eran confusas de ese día porque toda su atención estaba puesta en Riko, no podía olvidar que muchas otras cosas le habían parecido curiosas del comportamiento de Mari, de su sensei e incluso del padre de Mari.

—Bien —continuó Mari—, en ese día, mi padre quiso confrontar a Kanan con Aris, mi prometido —aclaró de mala gana haciendo un gesto de desagrado—. Todo respecto a la situación que tuvimos cuando fue aquella fiesta en el hotel —Mari tomó aire para poder seguir—. Cuando Aris intentó propasarse conmigo y Kanan-sensei lo detuvo —You crispó los puños al oír eso—. Él fue de cobarde a defenderse con mi padre argumentando que yo lo había provocado y Kanan-sensei era la que quería aprovecharse de mi borrachera —recordarlo hacía que Mari sintiera un nudo en el estómago, lo que la llevó a apretar la mandíbula conteniendo su enojo—. Por ello ese día, Papá y Kanan pelearon por culpa de él. Para papá no soy más que una puta barata —esa parte fue la gota que derramó el vaso para You—, que utilizaría cualquier medio para conseguir mi objetivo que en este caso es librarme del estúpido compromiso con ese asqueroso hombre y es por eso que terminé saliéndome de la casa de mi padre. Porque ya no toleraba la situación, pero en ese proceso, logré una especie de acuerdo con él, que, si lo logramos, entonces podría terminar con el compromiso y dejarme seguir mi vida en libertad.

El relato de Mari había hecho que el enojo de You cambiara, ahora estaba enojada con el padre de la chica y con su dichoso prometido.

—¿Y cual es ese acuerdo? —preguntó You con el ceño fruncido.

—Creo que todo surgió porque papá perdió la cabeza, pero básicamente el acuerdo es que si logramos ganar la competencia nacional sin que yo le pida ayuda de ninguna índole, ni reciba nada de su parte, entonces el compromiso quedará cancelado —concluyó Mari.

—¡¿Eh?! ¿Así nada más? —el acuerdo era algo tonto en la opinión de You, tanto que hasta pensó que era broma pero Mari parecía bastante convencida.

—¿Ganar una competencia nacional te parece poco honey~? —preguntó Mari con picardía golpeándole con el codo en las costillas.

—Bueno… no… no es eso —You se rascó la cabeza ya que no sabía cómo explicarlo sin sonar presumida—. Es sólo que me parece un tanto… emm… ¿cómo decirlo? Simple, sí sí, eso, un tanto simple para el significado que tiene ese compromiso para tu padre.

—Bueno sí tienes razón en eso, suena un tanto loco que quiera dejarme romper mi compromiso si ganamos esta competencia, pero dentro de todos los defectos que tiene mi padre, ser mentiroso no es uno de ellos —Mari se cruzó de brazos—. Creo que esto lo hace porque realmente no cree que tenga la capacidad de vivir sola sin su ayuda y muchos menos de ganar una competencia de ese nivel y sólo por si las dudas, se está asegurando de quitarnos todos los recursos, para tenerme contra la pared y rendirme.

—Vaya… y yo que pensaba que mis padres eran complicados —bromeó You.

—¡Tonta! —Mari le jaló un mechón del cabello y You se quejó.

—¡Oye! ¡Eso duele! —ese pequeño intercambio las relajó a las dos.

You no podía creer lo que Mari le había dicho, se sentía asqueada de que ese hombre que le había ofrecido una beca, fuera el mismo que permitiera que su hija fuera vulnerada de tal forma, y ahora las piezas empezaban a encajar en su lugar. Para ella también había sido un tanto extraña la propuesta del hombre, pero ahora tenía sentido el porqué lo hacía.

—No estoy orgullosa de cómo era antes de venir a este lugar, era solo una niña rica y caprichosa, pero desde que estoy con ustedes, creo que he cambiado, aunque no por eso he cometido menos errores —dijo Mari con pesar, recordando los malos momentos que le había hecho pasar a las que ahora podía considerar sus amigas—. Sin embargo mi padre no cree en mí, nunca lo ha hecho y creo que nunca lo hará. Es por eso que aceptó un trato tan "simple", porque durante toda mi vida, cuando me ha tocado enfrentar la adversidad yo simplemente me doy por vencida, pero no ahora… no ahora que hay tanto en juego —sujetó de las manos a You para que sintiera su convicción—. Yo estoy decidida a luchar con uñas y dientes para conseguir ese primer lugar, y… una parte de mí, esperaba poder hacerlo a tu lado.

—Es que si lo pones así Mari-chan, no hay forma de que tome la oferta de ese hombre… ¡Eres su hija! Y solo me está ofreciendo esa beca para… ¡Para joderte! —dijo You exaltada y totalmente indignada.

—Lo sé, eso es lo que él hace. Nunca le ha importado jugar sucio para obtener lo que desea, es por eso que se lleva tan bien con el cerdo de Aris —expresó Mari con desdén.

—No me voy a ir, voy a luchar hasta el final con ustedes para ganar esa carrera Mari-chan, yo confío en nuestro equipo y podemos hacerlo. No permitiré que se salgan con la suya y te dañen, no a ti, no a mi preciada amiga —ni bien terminaba de hablar y Mari ya se había lanzado a sus brazos con los ojos llenos de lágrimas.

—Gracias You-chan… en verdad muchas gracias —dijo Mari soltando a You y limpiándose las lágrimas de los ojos—. A veces me cuesta trabajo creer en mí misma, pero es lindo saber que alguien más lo hace.

—Para eso son las amigas Mari —You la abrazó nuevamente aunque Mari se resistió un poco en esta ocasión.

—No… ya no me abraces, creo que esto es mucho más contacto del que tu novia permitiría que tuviéramos —Mari trató de alejarla pero a You eso no le importó.

—Riko-chan confía en ti y en mí, además que no estoy haciendo nada malo —You insistió con su abrazo y en esta ocasión Mari se lo permitió.

—¿Y qué pasará con Riko? —preguntó Mari cuando se separaron.

—Bueno —You respiró profundo antes de hablar—, estando las cosas como están, creo que tengo que hablar con ella de nuevo. La verdad sólo me exalte y no deje que me explicara nada sobre su rehabilitación.

Mari le dió un fuerte golpe en la cabeza.

—Tonta You… debiste escucharla, la verdad es que está muy emocionada por nadar contigo de nuevo y se ha esforzado mucho para estar en condiciones de hacerlo. Sabes —recordó lo que Riko le había dicho a Kanan—, ella le dijo a nuestra entrenadora que al término de la preparatoria ella buscará dedicarse de lleno en la música, esta carrera podría ser la última vez que nade, al menos en competencia —aclaró—. Pienso que deberías darle una oportunidad, así como Kanan lo hizo.

—Vaya… no la dejé explicarme, no deje que dijera nada de esto —se golpeó la frente con rudeza.

—Kanan-sensei dijo que su rehabilitador sería el que nos diga si Riko está lista o no para entrenar y solo le dió de plazo hasta fin de mes —suspiró—. Ella es una parte importante del equipo, y si queremos ganar esto, en verdad las necesitaré a ambas —Mari tomó de las manos a su amiga.

—Hablaré con Riko-chan, tengo miedo también por todo lo que ha pasado pero dadas las circunstancias, tienes razón, la necesitaremos para ganar —You también suspiró pero se dió cuenta de algo y alzó las cejas—. En todos estos días, ¿has entrenado algo? Te noto un poco fuera de forma Mari-chan —le agarró la cintura buscando algo de grasita aunque no encontró nada y solo le provocó una risa nerviosa a Mari.

—No… llevamos días sin entrenar, entre mi trabajo de medio tiempo y la enfermedad del papá de Kanan, no hemos hecho nada —explicó Mari tratando de librarse del manoseo de You entre risas.

—Entonces estamos muy atrasadas, tenemos que empezar mañana mismo —se levantó de la cama y comenzó a dar vueltas por su cuarto—. La competencia es a inicios de octubre, lo que nos deja muy poco tiempo para entrenar —dijo You alarmada—. Espera un momento, ¿en que estas trabajando? No me habías contado de eso.

Mari le contó todo sobre su nuevo trabajo como asistente de Kanan y algunas de las cosas que habían pasado hasta entonces, aunque sin ahondar en los detalles íntimos de su relación más que amistosa con Kanan.

Después de hablar por un buen rato acordaron iniciar los entrenamientos al día siguiente, tenían que notificar al equipo que lo harían y también tendrían que hacer una petición oficial al consejo escolar que harían llegar de inmediato para que les autorizaran el uso de las instalaciones aún en vacaciones. Tenían aún varias cosas por hacer y el tiempo apremiaba.

You tenía urgencia por hablar con Riko y aclarar las cosas, no quería perder más tiempo y decidió hacerlo esa misma noche. Pidió permiso a su mamá de salir y acompañó a Mari de regreso a la casa de Kanan y después se dirigió a la casa de su novia.

Llegó mucho después de lo que se consideraría una hora prudente para visitas, pero en ese momento solo quería que arreglaran las cosas por el bien de todas y no se iba a ir sin haberlo logrado.

No queriendo importunar a la familia de Riko, decidió llamar a su celular antes de tocar el timbre, con la esperanza de que Riko estuviera despierta y atendiera enseguida. Afortunadamente Riko lo estaba y parecía estar de buen humor también, eso facilitaba las cosas.

Riko bajo de inmediato, le abrió la puerta y la hizo pasar a su cuarto sin hacer mucho ruido para no levantar a sus padres que ya estaban en su habitación durmiendo. Eso en cierto modo se le hizo emocionante a Riko, escabullirse las dos a su cuarto a solas.

Tan pronto como cerró la puerta, You jaló a Riko para atraparla con sus brazos y la besó con fuerza. Era un beso intenso, lleno de euforia y pasión. Los sentidos de Riko estaban acelerados por la adrenalina de saber que estaban haciendo eso sin permiso y que You estaba siendo tan pasional después de tanto tiempo en que se había frenado. Sin embargo, Riko aún mantuvo un destello de lucidez y aunque quería seguir adelante, antes debían aclarar algunas asuntos.

—Espera You-chan… —se separó apenas lo suficiente para poder hablar, You continuó besando la línea de su mandíbula yendo hacia su cuello—. Espera… —sostuvo las manos de su novia que ya estaban sobre su cintura.

—Lo siento Riko-chan —dijo You con la voz entrecortada cuando Riko intentó soltarse.

—Esta bien You-chan... es mejor… es mejor que hablemos —respondió la chica abrazando a su novia, también estaba afectada por la súbita excitación.

—Me exalté demasiado esta mañana y terminé haciéndote pasar por un mal momento, lo siento mucho —se disculpó entrelazando sus manos con las de Riko y poniendo su cara de perrito regañado con la cual Riko no tenía escapatoria, aún así debía mantenerse firme.

—¿Me vas a explicar qué está pasando? —cuestionó Riko prácticamente arrastrando a You hasta su cama para que se sentaran.

—En primera, pasó lo de siempre, que soy una tonta que no sabe medir sus reacciones —agachó la cabeza recargándose en el pecho de Riko—. Lo siento por eso. En segunda, pasa que tenemos que ganar esa carrera si o si, y quiero saber todo sobre tu recuperación para ayudarte a estar lista —se incorporó para mirar a Riko a los ojos y esta estaba al punto de las lágrimas.

—¿Es en serio? —por la postura inicial que tenía You sobre su regreso a los entrenamientos, Riko realmente se sintió sorprendida de verla decirle eso—. Quiero decir, no es que no me alegre… pero, ¿qué fue lo que te hizo cambiar de idea?

—¿No puedes solo sentirte feliz porque cambié de idea y contarme sobre tu rehabilitación? —dijo You arremetiendo de nuevo con su cara de cachorrito.

—Sabes que no funcionó así You-chan —le acarició la cabeza, desordenando su cabello como recompensa para hacerla hablar—. Así que, empieza a contarme —depositó un beso en su frente para alentarla.

—Bueno —You hizo un puchero, definitivamente si fuera un cachorro tendría las orejas abajo—. Es sólo que tal vez te moleste… un poco...

—Hablaste con Mari —la interrumpió Riko.

—Sí… ¡¿Cómo supiste?! —You saltó de la sorpresa cortando la caricia de Riko en su cabello revuelto.

—Es porque yo le pedí que hablara contigo —explicó Riko con tranquilidad.

—¡¿Eh?! ¿Tú hablaste con Mari? ¿Sobre mí? —You puso una cara de incredulidad que terminó haciendo que Riko soltara una carcajada pero se calló rápidamente pues podría despertar a sus padres.

—No eres la única que tiene aliadas You-chan —la picó en las costillas y You se rió, se sentía mejor de que las dos personas que apreciaba pudieran llevarse mejor—. Tenía algo de dudas con la oferta que te había hecho O'hara-dono y aunque Mari no me explico realmente mucho, si que dijo que su padre tenía un motivo oculto para hacerte la oferta. Así que preferí que ella fuera la que hablara contigo y aclararan esa situación, supongo que todo salió bien.

—Si, tuvimos una platica sobre eso, y… ¿esta bien si no te doy detalles? ¿No te molestas? —preguntó You con temor—. Es algo delicado sobre Mari.

—Te mentiría si te digo que no me siento mal por saber que tienes un secreto con Mari, aunque entiendo que el tema que hablaron es sensible y no soy quien para obligarte a contarme. Creo que puedo sobrellevarlo, así como tú estás luchando contra tus demonios, yo también quiero hacerlo para que podamos seguir avanzando juntas —expresó Riko decidida y You se emocionó con sus palabras, se fue sobre ella en un abrazo.

—Te amo tanto Riko-chan, me hace muy feliz escuchar eso —apretó sus brazos alrededor de su novia.

—Yo… yo también te amo You-chan, quiero hacerte feliz y que tú me hagas feliz a mí —correspondió a su abrazo y se quedaron por algunos segundos unidas.

—Con lo de Mari, bueno, no te puedo contar qué fue lo que le pasó pero si te puedo decir cual es la meta de todo esto —aflojó su agarre—. Creo que de esa manera entenderás porque me hizo cambiar de opinión —explicó You—. Es de conocimiento de todo el equipo que Mari está comprometida con un… "importante hombre de negocios" —dijo con desdén—, pero ese hombre no es tan bueno como parece. Él ha hecho cosas no muy buenas con nuestra amiga, y claro, está comprometida a la fuerza —Riko se cubrió las manos con la boca, ciertamente ya sabía que Mari no estaba feliz con ese compromiso, pero no podía imaginar hasta donde lo detestaba y porqué—. Mari es… bueno… ella es como tú y como yo —se señaló y señaló a Riko.

—Le gustan las chicas, ¿no es así? —eso ya lo sospechaba y You de lo confirmo.

—Como su padre no lo quiere aceptar, la comprometió a la fuerza aprovechando para hacer un arreglo de negocios o algo así… cosas de ricos.

—¡Ah…! Ya decía yo que no veía a Mari muy emocionada con su compromiso —expresó Riko interrumpiendo a You—. Además que si me daba esa… vibra gay —dijo entrecerrando los ojos—. ¿Ves como sí tenía razones para estar celosa? —expresó con fingida indignación y You la beso en la mejilla riendo.

—Si bueno… de cualquier manera, Mari está enamorada de alguien aunque aún no me ha dicho de quien… —You se rascó la cabeza—. Ahora que lo pienso, nunca hemos hablado de eso. Sobre quién le gusta.

—Esa chica está llena de misterio, pero apuesto lo que sea a que la respuesta está a la vista, sólo que no has sido perspicaz para verlo You-chan —Riko puso un dedo en la punta de su nariz—. Tienes que ser más astuta.

—Es que no me interesa nadie más que no seas tú, Riko-chan. No necesito saber de nadie más cuando tú ocupas todo mi mundo —la besó con suavidad uniendo sus labios en un tierno toque.

—Pero y todo eso que me cuentas, ¿qué tiene que ver con que yo regrese a nadar? —preguntó Riko cuando se separaron.

—¡Ah si…! —You se acomodó nuevamente en sobre el pecho de Riko—. Tu belleza me distrae Riko-chan —dijo la chica para apenar a su novia que lejos de hacerlo, se acercó a besarla nuevamente apretando sus mejillas por lo cursi que era en ocasiones—. Pues… Mari tuvo una pelea con su padre, bastante fuerte, razón por la que está viviendo en casa de Kanan-sensei, y en esa pelea llegaron a un acuerdo, si ella logra ganar las nacionales sin recibir ayuda alguna de su padre, entonces, podrá librarse de su compromiso con ese hombre.

—¿De verdad? ¿Así de fácil? —preguntó Riko con el ceño fruncido, parecía sencillo.

—Lo sé, suena un poco… raro, pero Mari me explicó que es porque su padre la subestima, y cree que no puede lograr nada por sí misma —explicó You recordando las palabras de su amiga—. Así que si queremos ganar, te necesitaremos Riko-chan. Necesitamos al equipo completo para poder ganar, no hay nadie que lo pueda hacer por ti.

—¿Eso quiere decir que rechazaras la beca que te ofrecieron? —la miró con sorpresa.

—¡Por supuesto! —You se cruzó de brazos mostrando suficiencia—. No podría tomarla por ningún motivo. Ese hombre sólo me la ofreció para dañar a su hija. Aún si Mari no fuera mi amiga, sabiendo eso… no puedo aceptarla. No me importa si es una oportunidad única. Es una oportunidad que viene por malas razones y eso siempre termina mal.

—Eres rara You-chan, pero así te amo —Riko la abrazó nuevamente.

—Entonces… ¿qué tan lejos estamos de la rehabilitación? —preguntó You tocando el hombro de Riko con cuidado.

—Vamos bastante bien. Creo que estaré lista para la próxima semana, que es el plazo que me dió la entrenadora —explicó Riko—. Ya casi no siento dolor y la fuerza ha regresado, de hecho, escucha —Riko se levantó de la cama y se fue a sentar frente a su piano para realizar algunos movimientos con su brazo lastimado antes de empezar a interpretar una de las melodías favoritas de You, al menos algunos acordes—. He podido volver a tocar esta semana, ya no me molesta ni me duele cuando lo hago.

—¡Eso es maravilloso Riko-chan! Me siento tan feliz de escucharte. Yo pensé… pensé que había dañado tu carrera para siempre —confesó You cabizbaja yendo a abrazarla por la cintura poniéndose de rodillas a sus espaldas.

—Cuántas veces tengo que decirte que no fue tu culpa You-chan… —entrelazaron sus dedos—. Bueno, eso ya no importa, ya no lo diré más, prefiero demostrarte que no es así, que estoy bien y que soy feliz estando contigo —Riko la invitó a sentarse con ella y You se recargo en su hombro sano.

—Gracias Riko-chan, gracias por todo, por haberme ido a buscar y por mostrarme el error tan grande que estaba cometiendo —Riko levantó la cabeza de su novia para encontrarse con esos labios que tanto amaba y tanto deseaba poder besar por el resto de su vida—. Te amo, muchas gracias por luchar cuando yo ya me había rendido.

—¿Te gustaría acompañarme mañana a mi rehabilitación? —preguntó Riko recargándose sobre You que aún no la soltaba—.

—¿Puedo ir? —preguntó You emocionada.

—Si, de esa manera puedes estar segura de mi estado de salud e incluso podrás hablar con mi médico para que te explique en qué parte del programa me encuentro —se dieron un piquito en los labios—. Creo que eso podría ayudar a calmar tus ansias.

—Me encantaría ir contigo Riko-chan. De hecho quería pedirte el favor de que me dejaras quedarme hasta el fin de semana en tu casa… bueno… claro que hablaría con tus padres para pedirles el permiso —se apresuró a añadir, no quería que se sintiera obligada a aceptarlo sin que sus padres supieran—. Mari irá a pedir el permiso a la escuela mañana mismo para que iniciemos las prácticas lo más pronto posible y sería genial que me pudiera quedar en Uchiura para ayudar en lo que se requiera.

—No creo que sea un problema You-chan, creo que mis papás estarán más que emocionados de tenerte con nosotros —dijo Riko con una amplia sonrisa—. Aunque… ya sabes que sólo tengo una cama —dijo ésto último con picardía—. No te vayas a aprovechar de esta indefensa damisela.

La cara de You fue un poema, al principio tenía cara de confusión pues no entendía bien las implicaciones de la broma que le hacía su novia, pero en cuanto lo hizo, su cara se tiñó de rojo hasta las orejas.

—Yo no… no lo haría Riko-chan… ¡Están tus papás! —se defendió con vergüenza bajando la voz en esa última parte.

—Bueno si… pero no todo el tiempo —Riko se giró levemente, ahora era ella la que tenía abrazada a You y no le permitiría retirarse.

—Que… que cosas dices Riko-chan —You se sentía abochornada y no entendía cómo es que habían llegado a eso.

Riko se levantó del asiento del piano y jaló a You con ella. Aprovechando el empuje, llevó a su novia hasta la cama y la tiró sobre ella. Acto seguido Riko se montó a horcajadas sobre su cintura, recargando su peso sobre su abdomen se inclinó para atrapar el rostro de You y besar sus labios con fuerza.

En un inicio You se desubicó y presa de la vergüenza y la timidez no supo responder. Riko se separó levemente solo para lamer el labio inferior de You que tembló sin poder controlarlo, ya que se sentía realmente bien. Eso despertó el impulso y la excitación que tenía cuando llegó a la casa de su novia. Se levantó ligeramente para volver a probar la boca de Riko y esta vez las dos se enfrascaron en un intercambio de besos que estaban muy subidos de tono.

La lengua de ambas exploraban el interior de la boca tocando y acariciándose cada espacio. Riko había puesto sus manos alrededor de la cabeza de You enredándose con su cabello y su respiración se había vuelto agitada y pequeños gemidos empezaron a salir de sus labios. Sin embargo se intensificaron cuando las manos traviesas de You acariciaron su espalda bajando hasta su cintura, todo esto era por encima de la ropa.

Riko se sintió caliente y la ropa comenzaba a estorbarle de forma alarmante. Tenía que deshacerse de ese calor o moriría sofocada. Exasperada por ese sentimiento, se alzó para sentarse de nuevo y se quitó la blusa de la pijama que llevaba. Los ojos de You se ensancharon al ver los hermosos pechos desnudos de su novia. Eran lindos, no muy grandes pero tampoco eran pequeños, y con ansiedad apretó la cintura desnuda de Riko. La imagen terminó de calentar su mente.

El rubor apareció en el rostro de Riko al ver la manera en que You la miraba. Su joven novia la estaba devorando con los ojos y no ayudaba a Riko el que You se mordida los labios. Una ligera vergüenza hizo que Riko se inhibiera y ahora fue You quien ahora diera el siguiente paso.

Incorporándose, You se sentó en la cama manteniendo a Riko entre sus brazos y sobre su regazo. Beso sus labios acariciando con sus manos la espalda desnuda, Riko estaba gimiendo debido a la sensación eléctrica de la yema de los dedos de You sobre su piel sensible. Hacía demasiado calor y a Riko le desesperó el que You aún mantuviera su ropa intacta. Con urgencia despojó de la sudadera a su novia olvidándose al fin de la vergüenza, aunque su rostro siguió ruborizado. Después de la sudadera le siguió su camiseta y al fin Riko pudo tocar la piel caliente de You.

La sensación de sus pieles rozándose y la suavidad de los pechos de Riko sobre los suyos estaba poniendo en un precipicio a You. Los besos no se hicieron esperar de nuevo y esta vez los labios de You fueron al cuello dejando pequeñas marcas de chupones. Poco a poco bajó hacia la clavícula y sus manos fueron subiendo hasta el borde inferior de sus senos. La suavidad y tersura hormigueo en la palma de las manos de You que apretó para poner a prueba la buena consistencia. Riko gimió sonoramente sobre su oído y eso pareció romper el hechizo sobre You.

—Yo… lo siento… —se disculpó quitando de inmediato sus manos para ponerlas sobre la cama—. No debemos estar haciendo esto.

—¡¿Qué?! —Riko reaccionó sujetando la cara de You para volver a besarla con pasión.

—No, espera Riko-chan… —giró el rostro rompiendo el beso—. Tus padres están en el otro dormitorio y no está bien.

—Pero You-chan —Riko hizo pucheros—, no haremos ruido… no mucho.

—No Riko-chan, no está bien —insistió You y busco su camiseta para volver a ponersela—. Estamos traicionando la confianza de tus papás.

—Pero yo quiero hacerlo contigo, quiero dar el siguiente paso —la abrazó aferrándose a ella—. Te amo You-chan.

—Te amo también Riko-chan pero… yo quiero que cuando esto suceda sea en un momento especial, quiero hacerlo único —You la rodeó con sus brazos y buscó la blusa para ponérsela—. Sólo que no es ahora, dame algo de tiempo para preparar todo y darte la noche especial que mereces.

—You-chan… —Riko dejó que You le pusiera de nuevo la ropa y volvieron a abrazarse.

—Se que puede ser difícil, pero quiero hacerlo muy especial —le dió un beso en la frente—. ¿Podrás esperarme?

Riko asintió escondiendo el rostro. Le disgustaba esto, ella quería continuar pero tampoco deseaba forzar las cosas con You, al menos no demasiado.

—Será mejor que vayamos a dormir, mañana hay muchas cosas por hacer y debo levantarme temprano para salir antes de que tus papás me descubran aquí —de nuevo colocó un beso sobre su cabeza.

—Esta bien —a regañadientes Riko se quitó de encima de You y ambas se acostaron en la cama, una al lado de la otra—. Vamos a dormir.

Se recostaron abrazadas con Riko durmiendo sobre el pecho de You sujetándose a su cintura. Trato de calmar todo pensamiento escandaloso y sólo dejar que el sueño la invadiera. Era complicado hacerlo después de tremendo calentón, pero por ahora no podía hacer nada más. Aún en su oído resonaba el latir acelerado del corazón de You y decidió que debía encontrar la forma de que eso sucediera. You por su parte respiro de alivio de convencer una vez más a Riko, aunque ciertamente lo que frenaba su deseo de entregarse había desaparecido, aún le resultaba tremendamente difícil. No podía seguir negando que también lo quería con todas sus fuerzas a pesar de que le daba miedo. Sólo debía cruzar esa línea y entregarse por completo.


Tal como había acordado con You, Mari se encargaría de llevar la petición del equipo de natación a la escuela para que fuera autorizada por la directora y pudieran empezar a entrenar a la brevedad.

Cuando Mari le contó a Kanan lo que harían, ésta se disculpó con ella, pues con tanto ajetreo en los últimos días, sentía que había descuidado al equipo, aún si en su mente seguía siendo una prioridad. Mari en ningún momento había dudado del compromiso de la entrenadora con el equipo, al contrario, entendía la situación en la que estaba y quería ayudarle en lo que pudiera, y si por el momento lo único en lo que podían ayudarle era tomando las riendas del equipo, entonces eso es lo que harían. Kanan no estaba sola.

Mari hizo un escrito detallando los horarios de práctica que fue firmado por Kanan como entrenadora y por ella como co-capitán. El horario abarcaba parte de la mañana y parte de la tarde. No había pensado en que tuvieran algún problema para que les fuera autorizado, sin embargo, no contaba con que su padre ya había hecho su movimiento también en la escuela.

—No puedo autorizar ésto —dijo la directora al ver el escrito que Mari le entregó.

Había sido un verdadero golpe de suerte encontrar a la directora en la escuela en ese día, pues al ser vacaciones, no era muy probable que la encontrara, sin embargo, la mujer tenía actividades de planeación escolar y esa era la razón por la que se estaba atendiendo en su oficina.

—Pero… ¿por qué no? —preguntó Mari extrañada con la actitud tan cortante de la mujer—. Somos el equipo que llegó a las nacionales, no es raro que entrenemos en vacaciones.

—El horario del equipo de natación ha sido recortado y no tengo porqué darte explicaciones O'hara-san —dijo la mujer tajantemente casi arrugando el papel.

—Pero… ¡¿Cómo es que ha sido recortado, si estaremos participando en las competencias nacionales en menos de dos meses?! —reclamó Mari alterada—. Esta escuela nunca ha logrado algo así, no pueden hacernos ésto.

—Este no es un tema que tenga que tratar con usted O'hara-san, sin embargo, tengo una plática pendiente con Matsuura-sensei referente a su equipo de natación —la mujer tomó su lapicero e hizo algunas anotaciones en el oficio que tenía sobre su escritorio—. Esto es todo el tiempo que les puedo autorizar para practicar durante la próxima semana, y de una vez les informo que las cosas van a cambiar cuando reanudemos las clases nuevamente. Sólo que este tema lo trataré con la entrenadora directamente. Por ahora puedes llevar ésto con el consejo estudiantil para que lo registren y puedan empezar a entrenar mañana —explicó la mujer con molestia y le devolvió la petición.

Mari tomó el oficio y revisó la anotación que había hecho la directora. Únicamente les estaba autorizando el uso de las instalaciones por dos horas al día, cosa que hizo que le hirviera la sangre, porque sabía que la restricción les había llegado por órdenes de su padre y de nada serviría que peleara con la directora, eso podía terminar agravando la situación del equipo.

Como era de esperarse, no encontró a nadie del consejo estudiantil en la escuela. Mari llamó a You para informarle de la situación, y claro tambien para descargar un poco la molestia que estaba sintiendo. "¿Es que su padre no les iba a dejar de poner obstáculos?" pensó con pesar.

You le pidió que le diera algunos minutos para que localizara a Ruby, seguramente ella podría atender su petición con rapidez para que pudieran empezar a aprovechar esas dos horas, lo más pronto posible.

Mari se quedó en la escuela esperando alguna respuesta del consejo estudiantil en lo que su amiga le ayudaba a resolver el problema.


Haber platicado con Kanan le ayudo a Chika a desahogar un poco esos sentimientos confundidos que traía en su interior pero también le sembró nuevas incógnitas que ahora le quemaban la razón por la incertidumbre que generaban.

Había pasado sus días trabajando en el Ryokan, pues era la temporada en donde más gente atendían y eso mismo no le dejaba mucho tiempo libre, lo que en parte agradecía porque no permitía que su cabeza se perdiera entre sus tribulaciones adolescentes.

Tuvo el primer golpe de realidad, cuando por primera vez después de mucho tiempo, vio a You entrar a la casa de Riko. No necesitaba ser muy inteligente para saber lo que eso significaba, ellas habían arreglado sus problemas y ella no tenía más que hacer ahí. You había ganado.

Se encontraba aún tratando de digerir los nuevos acontecimientos, cuando recibió una llamada a su teléfono. Era una de las chicas del consejo estudiantil que le estaba pidiendo que se encargara de un asunto con urgencia pues la presidenta no se encontraba en la ciudad y ella era la que estaba más cercana a la escuela y con la facultad suficiente para atender. La chica no le dió muchos detalles pero con tal de escapar un rato de sus responsabilidades en el Ryokan, una caminata a la escuela no estaba nada mal. Le vendría bien para distraerse.

Su sorpresa vino cuando encontró a O'hara Mari sentada fuera del aula del consejo estudiantil esperando.

—¿Qué es lo que quieres? —preguntó Chika con el ceño fruncido en señal de molestia, si hubiera sabido de quién se trataba probablemente se hubiera negado.

Mari levantó el papel que traía entre las manos y se lo entregó a Chika.

—It was about time! Llevo mucho rato esperando al consejo estudiantil —dijo de mala gana.

—Son vacaciones, y tienes suerte de que estuviera libre porque si no tendrías que esperar hasta el lunes —respondió tajante medio leyendo que decía el papel.

—Es tu obligación —la espetó y Chika pareció ponerse colorada del enojo.

No es que Mari realmente tuviera ganas de pelear, pero cada que veía a Chika, sentía que sus entrañas se revolvían al recordar lo que había pasado con You y Riko. Si bien ella había sido la responsable de que la pareja tuviera el problema inicialmente, Chika era la que había movido cielo, mar y tierra para que ellas no se pudieran entender en ningún momento y mucho menos arreglar, pero estaba más que feliz de haberle cerrado la boca la última ocasión que discutieron.

—Si bueno, la presidenta no está ahora así que bien podría hacerte esperar hasta que ella vuelva —dijo Chika con la intención de devolver el papel para alargar el proceso, no es que lo pensara hacer realmente porque sabía que le buscaría un problema a Ruby, era sólo que la presencia de esa chica hacía que la quisiera golpear.

Sacó su llave y se las arregló para abrir la puerta e ingresar al aula sin darle oportunidad a Mari de replicar algo.

—You are a pain in the…

—A veces pienso que tienes retraso mental O'hara-san, en serio, ¿por qué tienes que mezclar el japonés con el inglés? —la interrumpió Chika con tono molesto acercándose al escritorio en donde usualmente la presidenta, Ruby, guardaba los sellos del consejo—. No te entiendo O'hara-san vengo en un día de vacaciones, a procesar la solicitud de tu estúpido club, y todavía sales con esos comentarios… No sabía que había alguien que podía ser más molesta que You.

Mari quiso replicar pero algo de las palabras de Chika le llegaron y prefirió dejarla por el momento, en parte tenía razón, era una especie de favor que alguien del consejo estuviera disponible para ellas en vacaciones y no tenía caso seguir una pelea que no iba a beneficiar a sus intenciones.

—Te dejaré por hoy Takami-san. Creo que has tenido un mal día y sí, agradezco que te hayas tomado el tiempo de venir —respondió Mari dándose la vuelta para darle un poco de espacio a Chika, ya que el ambiente entre ellas se sentía asfixiante.

Chika se limitó a revirar sus ojos y hacer su trabajo para que esa mujer no tuviera que estar más tiempo ahí. Rebuscando entre el cajón de los sellos, encontró dos sobres que le llamaron la atención ya que pudo reconocer la letra de Ruby en ambos y no tenían razón para estar ahí.

Se apresuró a terminar el asunto con Mari para poder indagar sobre el contenido de dichos sobres. Una inquietud se instaló en su pecho y tenía urgencia por abrirlos, algo no le daba buena espina. Sin ponerle más trabas a Mari, le devolvió el oficio para que se fuera.

—Ahora sólo necesitas llevarle esto a Kanan-sensei… —bufó por lo bajo—, claro que ese no es problema para ti, ¿verdad O'hara-san? —sacudió su cabeza sin esperar respuesta de la rubia—. Con esto ya podrán practicar por el resto de las vacaciones.

Mari prefirió dejar ir ese mal intencionado comentario y sólo tomó el oficio e hizo una ligera reverencia en agradecimiento antes de retirarse, dejando sola a Chika. Salió mascullando en contra de la joven pero en realidad ya no le importaba, su papel estaba firmado y aceptado y debían aprovechar ese poco tiempo.

Chika se quedó en el salón del consejo y una vez que se cercioró de que nadie más estuviera alrededor, colocó el seguro en la puerta del aula y casi con desesperación sacó los sobres del cajón. Sabía que no debía hacerlo, pero su ansiedad la estaba matando, tenía un temor que se había instalado en su corazón en cuanto vio las cartas que no se iba a perdonar sino averiguaba de qué se trataba. Abrió el sobre que iba dirigido a la directora y comenzó a leer. No fue necesario leer tanto pues las primeras palabras hicieron que su corazón diera un vuelco…

"Carta de renuncia…"

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