Capítulo 43.

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: Mil siglos después, por fin tenemos actualización. Sentimos muchísimo la tardanza, pero juramos que fue por una buena razón. ¡Nos hemos casado zura~! Así que todo ha sido un poco caótico en los últimos meses para nosotras pero poco a poco vamos retomando el ritmo de las cosas y antes de que lo piensen, no, no hemos pensado abandonar Oh my shiny! O terminamos o terminamos. Gracias a los que aún nos leen ^^ y a los que no, no los culpamos, la espera ha sido larga, esperamos que los próximos capítulos no tomen tanto tiempo. Saludos~

Mag Max Kuv Bigotes: Yasta, por fin el nuevo capítulo. Cuídense.


Maru no podía sacar la mirada de Dia de su mente, fue todo tan rápido, un pestañeo, pero sabía que allí estaba, la conocía lo suficientemente bien, y no vió otra cosa reflejada en esos ojos esmeralda que no fuera dolor y celos. Estuvieron esperando al menos una hora hasta que ambas mujeres regresaron al aula. Para entonces Dia sólo dió por terminado el taller antes de tomar sus cosas y retirarse sin dirigir la mirada a Maru ni una sóla vez. La chica tuvo el impulso de ir tras ella, pero se detuvo, por su propio bien era mejor no hacerlo y en su lugar su atención la volcó en Yoshiko.

—Yo-chan, ¿qué fue lo que pasó? —preguntó Maru cuando por fin se quedaron a solas, el resto de las chicas habían salido del salón.

—¡Esa mujer! —bufó Yoshiko molesta dando rienda suelta al coraje que acababa de pasar—. Estuvimos todo ese rato hablando con la directora, creo que nunca había escuchado a alguien quejarse con tanto ahínco sobre mí —rechistó como fiera, pero al ver la cara de angustia de Maru se trató de calmar—. No sé si sentirme halagada o sólo lanzarle un hechizo a esa mujer —se sentó junto a Maru y le tomó la mano para la sorpresa de la chica—. Emm… bueno… como lo digo... ella quería que me dieran de baja del taller, pero la directora no lo creyó pertinente, al parecer estaba de buenas, y me rebajó la sentencia a una suspensión por una semana, mandandome a ayudar al consejo estudiantil. Parece que Ruby tendrá ayuda extra en estos días.

—¡Oh Yo-chan! Esto es mi culpa zura~ —dijo Maru cabizbaja, aún podía sentir los ojos celosos de Dia quemándola por dentro.

—¿Tu culpa? —Yoshiko tomó a Maru por la barbilla se acercó para tocar su nariz con la suya—. Esto no es culpa tuya Zuramaru y de todas maneras… —la miró a los ojos—, no me hace mal un descanso —se retiró poniendo sus manos detrás de su cabeza y recargándose sobre el respaldo de la silla.

Maru la vió con dolor, tomó sus cosas y se levantó a toda prisa no sin gritarle un poco.

—¡Yo-chan baka! —dijo antes de abandonar el aula.

—¿Yo? Espera Zuramaru, ¿ahora qué hice? —Yoshiko tomó sus cosas y salió corriendo detrás de Maru hasta alcanzarla a medio pasillo, no entendía qué bicho del demonio le había picado a Maru—. Espera, espera… —recuperó el aliento al sujetar del brazo a la chica para detenerla—. ¿Cómo es que esa mujer me castiga y yo termino siendo la idiota?

—Porque… porque… —la voz de Maru empezaba a cortarse y a llenarse de sollozos quebrados que Yoshiko, que estaba completamente despistada sobre lo que había hecho o dicho para poner a Maru de esa manera, sólo atinó a abrazarla—. Por que yo no voy a poder… si tú no estás conmigo, yo no voy a poder —dijo finalmente Maru afianzándose a la espalda de Yoshiko, abrazándola como si fuera la última persona en el planeta.

—Yo solo bromeaba Maru-chan —Yoshiko empezó a dar suaves caricias en su espalda para calmar su llanto, no le gustaba verla así—. Sé lo duro que es para ti todo esto y lo valiente que eres al encarar a esa mujer aún cuando tu corazón duele tanto… Yo lo siento mucho por haber permitido que Yohane nos trajera tantos problemas, pero no voy a abandonar el taller Maru-chan… no voy a dejar que ella me eche así como así, no cuando sólo me uní a él por… bueno, por ti, para estar contigo —terminó confesando algo que no había querido admitirse ni a sí misma porque en ese entonces pensaba que nunca tendría una oportunidad con su querida amiga.

—¿De verdad Yo-chan? —la confesión de Yoshiko la sorprendió y un extraño revoloteo en el estómago apareció, pero no supo definir a qué se debía—. ¿Tú entraste al taller por mí?

—¡Ku ku ku! —Yoshiko estaba tan nerviosa que dejó mejor a Yohane hacerse cargo de la situación—. Mi querida little demon, Yohane siempre ha buscado estar a tu lado, necesitaba que fueras parte de mi legión de ángeles caídos. ¡Por supuesto!

—Yo-chan… —se quejó Maru apretando sus cachetes—. Dime la verdad o no te suelto —apretó con más fuerza las delgadas mejillas de Yoshiko.

—Zura… Maru... duele… —se quejó con voz chillona, manoteando al aire.

—Entonces responde zura~ —Maru empezó a retorcer sus dedos sobre los cachetes de Yoshiko para hacerla hablar.

—¡Si! ¡Ya detente! —la tortura de Maru terminó siendo muy efectiva y obtuvo la respuesta que quería.

—¡Zura! —Maru la soltó dejando sus cachetes pulsando de dolor.

—Te pasaste Zuramaru… duele mucho —la chica empezó a masajear su rostro aún con cara de sufrimiento.

—Eso fue por no decir nada —Maru habló entre risas—. Y esto por… bueno… por ser tú zura~ —se acercó depositando un beso en cada una de las enrojecidas mejillas.

Yoshiko se quedó embrujada por los besos de Maru quien tuvo que sacudirla para sacarla de su lapsus, aunque disfrutó verla así.

—Eso era algo vergonzoso de decir y me daba pena admitirlo —Yoshiko tomó una de las manos de Maru y la jaló con ella.

Ambas empezaron a caminar juntas hacia la salida.

—Pero nunca dijiste nada… ni siquiera antes de que pasara lo de… bueno, lo de ya sabes quien zura~ —Maru entrelazó los dedos con los de Yoshiko, la sensación de confort la inundó y se sintió bien y segura.

—Porque no pensé que tuviera una oportunidad contigo Maru-chan… —suspiró—, yo siempre supe a quien le pertenecía tu corazón, pero aún así no me quise alejar de ti… ya sabes, era más fácil estar cerca aunque doliera que estar lejos sin ni siquiera ser tu amiga, me había conformado solo con mirarte así —decir esas cosas en voz alta era tan vergonzoso que rogaba a todos los demonios no se escuchara tan patético para los oídos de Maru como lo hacía para ella.

—Aún así… si yo hubiera sabido… —"tal vez", pensó Hanamaru, pero Yoshiko rápidamente la corrigió.

—No hubiera pasado nada Zuramaru, sé lo que pasa aquí —señaló el pecho de Maru—, y también sé cómo me he ganado mi oportunidad —depositó un beso en la mano de Maru—. Pudiera parecer de lo peor y que me estoy aprovechando de las circunstancias, pero soy afortunada de poder estar contigo porque realmente me quieres a tu lado y porque me tienes cariño y por eso voy a hacer todo de mí para no defraudar tu confianza.

El corazón de Maru había empezado a latir con rapidez ante las palabras de Yoshiko, era un sentimiento agradable que le hacía no querer separarse de ella. Yoshiko la amaba tanto y quería amarla de la misma manera, aún si no podía describir lo que sentía por ella ahora, había algo en su interior que empezaba a calentarse en su presencia y por el momento, estaba cómoda con ello.

—Gracias Yoshiko-chan —Maru se recargó en su hombro sin soltar su mano—. Te quiero.

—Yo también Zuramaru —sonrió abrazándola contra ella.


Al final Mari terminó saliéndose con la suya y haciendo que pasaran toda la tarde del lunes en el hospital mientras hacían miles de pruebas a Kanan para verificar su estado de salud. La mayor no tuvo más remedio que aceptarlo.

Después de lo que pareció una eternidad por fin la dejaron ir, con tan sólo una prescripción por analgesicos y algo de descanso. Parece que al final Kanan tenía razón y todo estaba bien con su cuerpo, al menos no había nada roto, pero Mari no se arrepentía de nada pues ahora podía estar tranquila sabiendo que la golpiza que le había propiciado su maldito prometido, no había tenido mayores consecuencias aunque no estaba dispuesta a permitir que tal acto se repitiera.

Para el martes Kanan tuvo que dejar la práctica vespertina en manos de sus capitanes para poder ir a hablar con los potenciales patrocinadores. Tenía que resolver ese problema a la brevedad porque el tiempo, aunque parecía ser mucho, no lo era realmente y necesitaba tener el dinero disponible para poder hacer las reservaciones del viaje que harían a Tokio, a la competencia Nacional. El tiempo era precioso.

Pasó toda la tarde de un lado a otro hablando con sus amigos, buscando la manera en obtener su favor, y no regresó a casa hasta tener un plan de acción.

Cuando llegó, el dulce olor de la cena la recibió. Mari se había encargado de preparar la cena para ambas. Las habilidades culinarias de la rubia habían mejorado bastante en esas semanas, aún seguía preparando cosas sencillas, pero su sazón estaba mucho mejor ahora. Su estómago lo agradecía.

—¡Ya estoy aquí! —anunció Kanan cerrando la puerta tras ella y dejando sus zapatos en la entrada.

—¡Bienvenida! Estoy en la cocina —le contestó Mari en voz alta.

—¿Qué tal la práctica? —Kanan camino hacia la cocina echando un vistazo a lo que sería la cena que estaba aún en la estufa.

Un apetecible curry veía su último hervor en la olla acompañado de sopa de miso y el delicioso aroma del arroz terminado de cocerse hicieron que su estómago rugiera de hambre y se escuchará en la habitación robando una risita proveniente de Mari.

—¡Someone is hungry~! —dijo la rubia contenta de la reacción que su comida había provocado—. Ya voy a servir ¿Puedes acomodar los platos en la mesa?

—Si si… —escapó avergonzada al comedor para hacer lo que le habían pedido.

Después de acomodado todo y servida la cena, ambas mujeres se sentaron a comer con singular alegría. Los ánimos estaban mucho mejores que los del fatídico fin de semana.

—Entonces, ¿qué novedades tenemos con los patrocinadores? —preguntó Mari cuando los platos estuvieron limpios y con las ansias ya en su punto más álgido.

—Todo fue bastante mejor de lo que esperaba —respondió Kanan con suficiencia y una hermosa sonrisa—. Tenemos patrocinadores, muchos... pero no nos regalaran dinero así como así. Hay mucho trabajo para el equipo esta semana, y si todo sale bien, para el fin de semana habremos juntado la mayoría de lo que necesitamos.

—Really? —preguntó Mari emocionada por las buenas noticias, era genial que las cosas se dieran a pesar de los obstáculos—. ¿Qué es lo que tenemos que hacer? —brincó ansiosa.

—He ahí el detalle, hay un festival que se celebrará en Numazu el domingo, es algo sobre locodols —Kanan frunció el ceño recordado la poca información que tenía sobre eso, ya que por la cara de Mari tendría que explicar qué era eso—. Las locodols son grupos de idols locales de diversos tipos que se presentan en eventos como estos promocionando sus pueblos y nuestro trabajo es armar un grupo de estos para una presentación donde se promuevan las marcas de nuestros patrocinadores en el festival local.

—¿Locodols? No entiendo que es —Mari trato de comprender exactamente qué era eso, a pesar de ser japonesa, poco conocía de ese tipo de cosas.

—Pues es eso... espera —Kanan sacó los folletos que había recolectado durante el día y se los entregó a Mari para que los fuera revisando—. Supongo que son una especie de embajadoras de localidades o pueblos, algunas cantantes, otras haciendo bailes o actividades deportivas o de ayuda a la comunidad.

—Creo que lo podemos hacer —dijo Mari cuando terminó de revisar la información—. Será entretenido y ayudará a distraer la tensión, aunque nos tendremos que dedicarnos a esto por el resto de la semana para prepararnos.

—Si, lo sé —dijo Kanan—, pero después del festival, el dinero ya no será un problema y podremos concentrarnos en lo importante. Entonces, ¿crees que lo puedas organizar con You-chan?

—Si, ella es de Numazu, seguro podremos armar las cosas bien, tú déjalo en nuestras manos —concluyó Mari con suficiencia.

—De cualquier manera mañana lo hablaremos con las demás chicas para organizarnos de la manera más adecuada —Kanan se levantó de la mesa e intentó dar un beso en la mejilla de Mari pero ella se puso de pie más rápido dejando la acción en el aire .

—Iré a tomar un baño —informó Mari apresuradamente—, puedes ayudarme con esto —señaló los platos.

—Terminaré de limpiar y ya te alcanzo —respondió Kanan contrariada por la acción, pero no hizo ningún comentario al respecto lo justificó pensando que Mari aún estaba nerviosa por el encuentro con su prometido.

Kanan terminó de hacer la limpieza en la cocina mientras Mari se duchaba y aunque lo hizo bastante rápido para tratar de alcanzar a la chica, cuando llegó al baño, ella ya había salido y no pudo hablarle.

Algo decepcionada, Kanan tomó su baño tratando de relajarse, pero había algo en la actitud de Mari que no le estaba gustando y terminó apresurandose también para ir en su busca y ver qué era lo que estaba pasando.

—Sabes Mari, me siento muy optimista con… —Kanan iba hablando desde el pasillo hasta su habitación, pero al llegar se sorprendió de encontrarla vacía.

Se le hizo raro pero supuso que Mari había ido a buscar algo a su cuarto, así que siguió su rutina de limpieza. Terminó de secar su cabello y peinarlo, pero Mari no había regresado aún a la habitación. Eso la preocupó y se dirigió a la otra habitación, la que se suponía era de Mari. Cuando intentó abrir la puerta, ésta se encontraba con el seguro puesto y eso ya la hizo entrar en pánico.

—¿Mari? —preguntó Kanan dando algunos toques a la puerta tratando de mantenerse tranquila—. ¿Estás ahí?

Esperó unos segundos a que la chica respondiera pero no escuchó ruido dentro, por lo que insistió tocando a la puerta con más fuerza e intentando forzar la chapa.

—¡¿Mari?! ¡Abre la puerta por favor! —siguió forzando la manija pero obviamente eso no iba a funcionar.

Kanan empezó a desesperarse y muchas ideas terribles empezaron a pasar por su mente.

—¡Mari! —tocó con más fuerza sin obtener respuesta.

Se estaba preparando para derribar la puerta a patadas como última opción cuando escuchó la voz de Mari del otro lado.

—Todo está bien Kanan, sólo necesito estar sola —dijo Mari con voz serena.

—Eso está bien Mari —trato de mantener la calma—, pero necesito verte, abre la puerta por favor —Kanan empezó a pensar en dónde había dejado sus llaves para poder abrir, no estaba convencida de lo que Mari decía.

—No… sólo quiero estar sola... por favor —pidió Mari suplicante—. Déjame sola.

—¿Por qué haces esto Mari? ¿Qué pasa? —Kanan no entendía de dónde salió todo esto.

Las cosas estaban bien entre ellas, más que bien, genial, eso creía ella, pero algo había cambiado en ese momento raro en dónde pensó que Mari se había retirado algo apurada.

—No pasa nada, es sólo que hoy quiero pasar la noche sola —explicó Mari sin elevar su tono de voz, aún conciliadora.

—Mari abre la puerta por favor… déjame verte —la paciencia de Kanan empezaba a agotarse, particularmente porque su mente estaba jugando en su contra y muchos pensamientos la acosaban a gran velocidad—. Sólo necesito saber que estás bien, sólo eso.

—Estoy bien Kanan, iré a dormir ahora… —se siguió negando.

—¡Rayos Mari! —Kanan dió un fuerte golpe a la puerta por el puro impulso de la frustración—. ¡Abre la puerta!

Luego del estruendo del golpe, todo se quedó en silencio y unos segundos después escuchó que destrabaron el seguro de la puerta.

—No tenías que hacer eso —se quejó Mari enojada cuando abrió la puerta.

El primer instinto de Kanan fue apartarla para entrar a revisar que todo estuviera bien en la habitación. Al asegurarse que no había ningún peligro en el cuarto, volcó toda su atención a Mari, tomándola desprevenida y rodeándola en un estrecho abrazo que la sacó de su papel de enojo.

—No me asustes así por favor —le dijo dándole besos en la frente—. Pensé que ese hombre había vuelto y te había obligado a encerrarte o algo peor —confesó Kanan, Mari podía escuchar su corazón acelerado en su pecho.

—¿Qué? No no… eso no… lo siento —se disculpó, realmente no quería que Kanan se exaltará así—. No fue nada como eso… —se separó del abrazo de Kana—. Es sólo... que ahora quiero dormir aquí… no hay nada más.

—¿Por qué? ¿Hice algo que te molestó? —la miró a los ojos con esa mirada que rompía el corazón a Mari y le hacía flaquear su resolución.

Mari negó con la cabeza.

—No, no es por algo que hayas hecho, es sólo que esto es lo mejor para las dos —la apartó rompiendo el abrazo.

—¿A qué te refieres? —preguntó Kanan frunciendo el ceño sin dejarla ir, no le gustaba cuando Mari tenía ese tipo de pensamientos.

—Kanan, debemos mantener nuestra distancia, te estoy poniendo en peligro —la voz de Mari empezó a quebrarse.

—¿De qué hablas Mari? —Kanan intentó abrazarla pero la chica se negó a hacerlo.

—Sólo respeta mi decisión por favor Kanan, no tengo otro lugar a donde ir, pero eso no quiere decir que te seguiré poniendo en riesgo, quiero mantenerte segura de ese malnacido, y esta es la única forma en que puedo hacerlo —explicó Mari.

—Pero esta es mi casa Mari, aquí podemos…

—No… Incluso estando aquí, ellos podrían… Prefiero que lo hagamos de esta manera por favor —ver tan indefensa a la rubia fue un golpe bajo a sus intenciones de estar cerca de ella.

—Pero Mari… no… no es justo —Kanan no quería entender el razonamiento de Mari ya que le parecía absurdo, pero la conocía lo suficiente para saber que no la haría cambiar de parecer.

—¡Por favor! —a Mari no le importaba sacrificar lo que fuera si con ello evitaba que se repitiera la pesadilla que vivieron el fin de semana.

—Pero… ¿y si las pesadillas vuelven? —preguntó Kanan en un último intento de hacerla desistir—. No podré ayudarte.

—Estaré bien, lo siento... pero no quiero seguir durmiendo contigo, prefiero estar sola —Mari se paró a un lado de la puerta indicándole a Kanan que debía irse.

—No entiendo porqué lo haces pero respeto tu decisión aunque no es lo que yo quiero —Kanan le dió un beso en la mejilla antes de abandonar la habitación a pesar de que Mari trató de rechazarlo—. Lo que ese hombre haga me tiene sin cuidado, y no voy a permitir que siga entrometiendose en nuestra vida de esta manera.

—No te pongas en más peligro del que ya estás, hago esto por el bien de las dos y tú debes aceptarlo y respetarlo —expresó Mari molesta por la actitud de Kanan.

—Lo hago, respeto lo que tú sientes por mí y lo que yo siento por ti —dijo Kanan antes de salir de la habitación—. Simplemente no acepto que me alejes así, pero está bien, ya hablaremos mañana Mari, descansa.

Kanan fue hasta su propia habitación y cerró la puerta de un fuerte golpe sintiendo la frustración y el enojo crecer en su interior. Odiaba lo impotente que se sentía. Odiaba no poder resolver toda esta situación de una vez por todas para poder darle a Mari todo el amor que su corazón sentía por ella. Odiaba todo eso, pero sabía que no sería para siempre de esa forma. El día en que eso acabara se acercaba, pronto todo eso no sería más que un mal recuerdo que formaría parte de su historia pasada con Mari. Estaba convencida que así sería.


La molestia de Kanan no había disminuido a la mañana siguiente y ésta sólo se hizo más grande cuando se dió cuenta que Mari se había ido a la escuela sin esperarla. Tan sólo le dejó un mensaje en la mesa del comedor diciendo que tenía cosas que hacer y que la vería más tarde, sin especificar nada.

El día no hizo más que empeorar para Kanan cuando se encontró con Dia a la hora del desayuno en el salón de maestros, ambas mujeres traían el peor humor de la vida y sólo se dirigieron miradas asesinas durante toda la hora que estuvieron ahí. Finalmente Kanan decidió que la mejor manera de sacar todo ese estrés era de la manera física, así que pasó todo el resto de la mañana corriendo con cada una de sus clases para la tortura de sus estudiantes.

Sus pobre alumnas terminaron muertas después de las maratónicas carreras que Kanan organizó con ellas y no era para menos, el final de cada clase era como un campo de guerra con cuerpos rendidos tirados en el suelo. Para el término del día, al menos ya no se sentía tan ansiosa gracias al cansancio de su cuerpo, y deseaba con todas sus fuerzas poder hablar con Mari con más calma para poder convencerla de desistir de esa locura que estaba haciendo.

Al llegar a la práctica con el equipo, su sorpresa fue mayúscula pues se encontró con que todas estaban yendo y viniendo de un lado al otro organizando lo que sería el evento del fin de semana. Mari y You se habían encargado de poner a todas al corriente con los acontecimientos y las chicas lucían bastante emocionadas con el evento de recaudación. Su entusiasmo era contagioso pero Kanan no se dejó llevar pues no podía permitirse olvidar la nueva idea equivocada de Mari.

La rubia se acercó a Kanan y la saludó como si nada hubiera pasado, claro, en el plano estudiantil.

—¡Buenas tardes sensei! —se inclinó ligeramente y le dió una linda sonrisa.

—¿Por qué te fuiste en la mañana sin decir nada? —preguntó Kanan sin ocultar su molestia ni caer en la tentación de su rostro alegre.

—Le avisé —Mari hizo un puchero jugando su carta de niña bien portada—. Tenía cosas que hacer desde temprano y por eso me adelanté, sensei.

—No es la forma de hacer las cosas Mari, tenemos que hablar sobre eso —dijo Kanan sin importarle mucho si alguien las escuchaba.

—No hablaremos de eso aquí sensei —dijo Mari tajante, pues la dulzura no había funcionado—. Por el momento tenemos cosas que hacer tanto usted como nosotras —volvió a sonreír al ver que algunas chicas estaban mirandolas.

—Tienes razón —Kanan se cruzó de brazos frunciendo el ceño, no podían tener una escena en ese lugar sin levantar sospechas, así que mejor volcó su atención al movimiento que estaba sucediendo frente a ella—. Ahora no lo hablaremos, pero por la noche me vas a escuchar.

—Si… hablaremos por la noche —respondió Mari con la voz afectada y apagada viendo cómo Kanan iba con otras de las chicas para ver qué estaban haciendo.

Después de un arduo día de trabajo, las comisiones quedaron integradas y el trabajo repartido. Cada una tenía sus tareas asignadas y el animó que les había hecho falta, ahora se desbordaba.

Mari se encargaría de la tesorería, ella administraría los recursos y llevaría el control de los gastos. You sería la encargada de organizar los stands de comida en conjunto con las chicas de primero, Riko era la responsable de la publicidad del evento y de coordinarse con los organizadores en Numazu con ayuda de las chicas de segundo año.

El único detalle con el que no habían contado, era que todo evento que sucediera fuera de la escuela, tenía que ser autorizado y supervisado por el consejo estudiantil y por supuesto, ninguna de las tres chicas se encontraba en buenos términos con el consejo o por lo menos con parte del consejo, pero al menos You se sentía con la suficiente confianza para hablar y convencer a Ruby de su aprobación para poder participar en el festival. Tenía la encomienda de elaborar el permiso y conseguir el sello de autorización a como diera lugar. Riko la acompañaría para darle apoyo.

Kanan y Mari volvieron juntas a casa, aunque ninguna de las dos dijo nada durante el trayecto. Ambas estaban absortas en sus pensamientos y se limitaron a simples intercambios de palabras que realmente no eran de más de una frase. Pasaron a comprar algo de cenar y comieron solo platicando cosas sobre el festival en el pequeño local de comida. No hablaron de lo que debían hablar pues había personas ajenas alrededor de ellas y debían aparentar para el enojo de Kanan de verse atada de manos así.

—Iré a dormir —anunció Mari poco después que llegaron a la casa y la rubia quiso escabullirse ahora que ya estaban a solas.

—¿Vas a seguir con ésto? —preguntó Kanan molesta y con la voz fuerte—. No podemos estar así Mari, tenemos que hablar sobre este absurdo comportamiento.

Kanan trató de acercarse pero Mari se alejó de inmediato huyendo como si Kanan quisiera hacerle daño.

—Te lo dije ayer y lo sostengo hoy darling, estando conmigo tu vida corre peligro, no voy a permitir que te vuelvan a lastimar por mi culpa —la voz de Mari sonaba apagada pero decidida.

—Pero Mari, no pasó nada. ¡Mírame! ¡Estoy bien! —Kanan se levantó la blusa, mostrando cómo habían mejorado sus moretones en esos días—. No tienes porqué temer por mi vida, Mari, yo me puedo cuidar sola —hizo el intento de acercarse otra vez, pero Mari volvió a hacer espacio entre ellas.

—¡Es que ese es el problema! Tú no tendrías porque cuidarte de nada… It's because of me that you are in danger! —Mari empezaba a perder la calma ante la necedad de Kanan y sus ojos estaban rojos de contener las lágrimas.

—No Mari, escucha —Kanan al ver su estado entendió que no podían alterarse, así que bajó la voz y se mostró más conciliadora, se acercó a ella y tomó su mano con cuidado—, estaremos bien, yo estaré bien y cuando anulemos tu compromiso podremos pensar en nuestro futuro, ellos tendrán que entenderlo. No tendrás que volver a sufrir por esto.

—No Kanan —quitó su mano, alejandola—. ¡Ellos no van a entender nada! Tú no escuchaste a mi padre… él lo dijo, ellos… ellos no están jugando —Mari se abrazó a sí misma—. Para Aris solo somos una pieza más en su estúpido tablero de ajedrez y no durará en sacrificarnos cuando él lo crea conveniente —las lágrimas llenas de dolor no pudieron seguir siendo contenidas y Mari se dió la vuelta para darle la espalda a Kanan y evitar que la viera llorar.

—No debes tener miedo Mari, sé que es un hombre peligroso pero no es como que me vayan a matar —rebatió Kanan, solo que Mari la interrumpió.

—¡Eso es precisamente lo que harán si no me alejo de ti! —un escalofrío recorrió la espalda de Mari y su quijada se tenso de sólo pensar en perder a Kanan—. Yo no puedo permitirlo… no puedo —se llevó las manos al rostro para ocultar su llanto.

—Eso no va a pasar Mari —Kanan la abrazó a la fuerza pues la chica se resistió—. No tienes que temer por mí, soy yo quien se debe preocupar por esas cosas. Aún si lo intentan no se los dejaré fácil.

Mari intentaba zafarse del abrazo de Kanan pero los fuertes brazos de Kanan no se lo permitieron.

—Suéltame… —pidió la rubia llorando—. ¡Suéltame!

—¡No, no lo haré Mari! No te voy a soltar… ¿es que no me quieres como yo te quiero a ti? —preguntó Kanan afianzándose al cuerpo tembloroso de Mari.

—¿Tú… tú crees que no te quiero? —la voz de Mari estaba quebrada por completo pero aún tenía una nota de indignación en ella—. ¡Tengo miedo! ¡Todos los días tengo miedo de perderte! No he dejado de pensar... —Mari sorbió su nariz bajando la intensidad de su voz—. Tu vida está en peligro por mi culpa y si en algo tienes razón es en eso… Yo no te quiero Kanan —el corazón de Kanan se comprimió en su pecho al oír esto—. Yo te amo… ¡Te amo! Como nunca he amado a nadie. Te amo tanto que el pensamiento de que te dañen por culpa mía es tan doloroso que se vuelve insoportable y si para protegerte tengo que contener dentro de mí todo lo que siento por ti, lo haré, lo haré hoy, lo haré mañana y lo haré todo el tiempo que sea necesario. Prefiero mil veces el dolor de no poder amarte a el riesgo de perderte para siempre.

—Mari… —Kanan se había quedado sin argumentos pero no aflojó su agarre.

Kanan también amaba a Mari, había querido decírselo en muchas ocasiones anteriores, pero ninguna le había parecido adecuada. Siempre pensó que el día que se confesaran lo que sentían, ese sería el día más feliz para ambas, sólo que irónicamente la vida de los hacía difícil.

—Mari... yo tambien te amo… —Kanan la apretó más fuerte contra su cuerpo, aferrándose para no renunciar a ella—. Yo… no quiero perderte tampoco… por favor, no me alejes de ti.

—Sólo será hasta que logremos echar abajo todo y pueda librarme de mi padre, ¿no? —Mari se retiró un poco para verse a los ojos y limpió las lágrimas que caían sobre el rostro de Kanan—. Tienes que respetar mi decisión, no es como si nos fuéramos a separar, sólo tenemos que mantener nuestra distancia… siempre, en todos lados. Al menos por ahora.

—Pero es que… —Mari sostuvo el rostro de Kanan y depositó lo que consideró sería el último beso que se darían en mucho tiempo.

Ambas estaban conscientes de ello y dejaron que sus sentimientos se transmitieran en ese toque que, aunque sabía a sal y dolor, también era una promesa de que todo ese sufrimiento acabaría en poco tiempo.

Ninguna de las dos escatimó en sus sentimientos, los labios de Mari y Kanan se besaron con dulzura salpicada del agrio y salado sabor de sus lágrimas mezcladas. Sus lenguas traspasaron la barrera y se tocaron anhelando continuar para siempre bebiendo todo de la otra, sus temores, sus alegrías y sobre todo, su amor. Sin embargo no podían permanecer así para siempre y Mari rompió el contacto alejándose de Kanan aún cuando su cuerpo le exigía seguir disfrutando del amor que se estaban dando.

—Respeto tu decisión Mari —Kanan acarició la mejilla de Mari antes de dejarla ir del todo y llevó uno de sus mechones rubios atrás de su oreja para finalmente depositar otro beso en su frente—. Solo que eso no quiere decir que me voy a quedar sin hacer nada. Yo también voy a luchar por esto, voy a encontrar las armas que nos hacen falta para poder defendernos de ese ser rastrero que se hace llamar Aris. Confía en que podré hacerlo, voy a hacerlo. Por favor, sólo confía en mí

—What? ¡No! —Mari sólo quería que Kanan se quedara tranquila hasta que todo terminara pero claro, siendo tan terca, eso era muy improbable—. No quiero que hagas nada, no te pongas en riesgo innecesario. Ellos… él...

—¡Hey! ¡Hey! —la volvió a abrazar—. Tranquila, no me voy a exponer, no voy a echar por la borda todo, sólo voy a corresponder al sacrificio que tú estás haciendo con otro que tendré que hacer por nuestro futuro juntas —Kanan le dedicó su más amplia sonrisa—. Y cuando tengamos todo resuelto, entonces tendrás a la novia más empalagosa que hayas visto jamás y tendrás que soportarme.

—¡Oh! Eso es porque no sabes cómo soy yo —rió Mari por encima de sus lágrimas—. No me despegare de ti ni un segundo.

—¿Es una promesa? —preguntó Kanan regresando a su tono serio.

—Es una promesa —Mari levantó la mano ofreciendo el dedo meñique a Kanan que lo tomó con su propio dedo meñique—. Cuando todo esto termine, yo seré la mejor novia que hayas tenido —dijo Mari decidida—. ¡Best girlfriend ever!

—Yo seré quien juzgue eso —concluyó Kanan jalando el dedo de Mari.

Un nudo estaba en su garganta, pero aún así estaba haciendo uso de toda su entereza para hacer las cosas menos duras para ambas.

De esta manera fue como ambas llegaron al acuerdo de respetarse mutuamente y formar una distancia evidente entre ellas no solo frente a los ojos de los demás, sino incluso, en la privacidad donde probablemente también eran vigiladas. Se había terminado el tiempo juntas en la cama, no más baños juntas ni demostraciones de afecto, ni siquiera cuando se encontraban en la intimidad del hogar, eran conscientes de lo que acontecía a su alrededor y se mantendrían firmes hasta lograr su propósito.


Ayudar en el consejo estudiantil no era tan malo como Yoshiko había pensado en un principio. El trabajo no era del todo aburrido, al contrario, se divertía viendo como Ruby evitaba a Chika y esta otra andaba tras ella en una clase de ritual que era doloroso pero divertido de observar cuando eras lo suficientemente cínico y atrevido para, en ocasiones, obstaculizar a uno o a otro en sus vanos intentos.

Sólo que esa diversión acababa cuando, ni bien terminaba su tiempo asignado al castigo, salía corriendo para esperar a que Maru saliera de la sesión en el taller de literatura. Trataba de recibirla con una broma para cambiar su rostro apesadumbrado y de paso veía como se retorcía Dia con su presencia. Porque si bien había logrado que la suspendieran del taller, nadie le podía prohibir que esperara a Maru fuera del salón.

El jueves trajo consigo la oportunidad que Yoshiko estaba esperando para por fin dar el paso final con Maru, o al menos eso es lo que planeaba hacer, poco a poco iría encajando las cosas para llevar su plan de acción.

Se encontraban archivando papeleria, cosa que se le hacía por demás aburrida si no fuera porque se dió cuenta que por enésima ocasión, Chika estaba tras de Ruby acosandola con alguna cuestión de la que hasta el momento no había podido escuchar casi nada.

—Ruby-chan, ¿pensaste en lo que te dije? —preguntó Chika tratando de ser discreta para que nadie las oyera aunque eso era difícil estando en un aula tan pequeña y que la atención de todas estaba sobre ellas.

Para nadie era un secreto que las cosas entre la presidenta y la vicepresidenta estaban en máxima tensión. Incluso hasta existían apuestas entre las estudiantes sobre quién de las dos renunciaría primero al puesto, apuesta que había organizado Yoshiko nada más llegar al consejo, era algo cruel pero ambas chicas eran muy populares y tenían cada una su apoyo, sobretodo en aquellas estudiantes con las que compartían clases y Yoshiko aprovechó esto para obtener una diversión extra.

—No quiero hablar de eso Chika-chan —respondió Ruby sin despegar sus ojos de los papeles que estaba organizando.

—Vamos Ruby-chan, hemos estado así toda la semana —Chika pusó sus manos sobre los papeles con los que Ruby trabajaba para así obtener su atención completa—. No me puedes decir que no te gusta estar en el consejo, eres una reina aquí, todas te aman y haces muy bien el trabajo… no renuncies por favor.

—Aún no he decidido Chika-chan, ¿podrías dejar de presionar con eso? —inquirió Ruby molesta quitando la de encima de sus papeles.

—Sabes que… —quiso retirarle Chika pero su plática fue interrumpida cuando un toque en la puerta interrumpió la habitual "calma" del drama del consejo.

—¡Ohayousoro! —saludó You con familiaridad asomando su cabeza por detrás de la puerta.

El tiempo que había pasado en el consejo cumpliendo su castigo, le había ganado una buena relación con la mayoría de las presentes y varias se emocionaron de verla llegar.

—¡You-chan, buenas tardes! —saludó Ruby con una amplia sonrisa yendo hasta ella para huir de Chika.

La joven mikan sólo rodó los ojos hacia un lado y prefirió quitarse del camino de You. Ella era la última persona a la que quería ver en ese momento y él sólo timbre de su voz hacía que se le revolviera el estómago.

—¡Ruby-chan! ¿Cómo te fue en Tokio? —You simplemente ignoró a Chika y entró en el salón.

Riko iba con You pero se quedó al margen en la puerta del consejo, no quería importunar a Ruby y su tarea de apoyo llegaba hasta ese punto. Ahora la encomienda de You era conseguir la autorización y una pelea con Chika no era la mejor forma de conseguirla. Yoshiko la vio y cruzaron miradas por unos segundos, mostrándose Riko sorprendida de verla ahí, aún así la ignoró.

Las viejas amigas se habían visto toda la semana en clases, en donde era claro para You que Chika tenía una mirada asesina para ella todo el tiempo, pero al menos no había buscado a Riko en ninguna ocasión y por el momento, con eso se conformaba. Su relación iba tan bien con su novia, que no quería que fuera manchada por ninguna pelea absurda con su examiga. Tenían asuntos pendientes pero no tenía prisa por resolverlos, pues ahora su prioridad era otra.

—Muy bien You-chan, me divertí mucho —respondió Ruby con una gran sonrisa—. ¿Y tú? ¿Qué tal tu verano?

—Oh… fue… ¡Increíble! —You estaba tan feliz, que era imposible no contagiarse de su buen humor—. Fue sin duda el mejor verano de mi vida.

Yoshiko miró a Chika y vio cómo su cara se crispó de puro enojo, se rió por su reacción y Chika le dió la espalda no sin quitar oído de la conversación de Ruby y You.

—Me alegro mucho You-chan —respondió Ruby con sinceridad—. Dime, ¿en qué te puedo ayudar?

—Oh sí… —You extendió a Ruby el oficio que habían elaborado para que fuera revisado por el consejo—. ¿Un festival? —Ruby lo leyó rápidamente cambiando su semblante al usual de la presidenta del consejo estudiantil—. ¿Este domingo? —Ruby se llevó la mano a la barbilla pensando en todo lo que se debería hacer en tan poco tiempo—. ¿Por qué lo traes hasta ahora? Sabes que todo evento fuera de la escuela debe ser programado con por lo menos una semana de anticipación.

—Yo lo sé Ruby-chan, pero es que esto apenas salió esta semana. Los fondos del equipo fueron cortados y ahora estamos haciendo una recaudación externa con patrocinadores nuevos —explicó You en tono suplicante—. Por favor Ruby-chan, ustedes no tendrán que hacer mucho, nosotras nos encargaremos de todo.

—Pero el equipo de natación no tiene tantas integrantes You-chan y sabes que todo evento fuera de la escuela debe contar con la supervisión del consejo estudiantil —explicó Ruby con la mejor de las intenciones.

Ella sabía lo mucho que el equipo había estado trabajando y no estaba enterada de un corte en su presupuesto pero eso era bastante injusto para un equipo que estaba dando tan buenos resultados para la escuela.

—¿Entonces? ¿Qué podemos hacer Ruby-chan? Este evento está coordinado con un festival que habrá en Numazu. ¡Hasta tendremos idols! —exclamó You tratando de aprovechar un poco lo que sabía sobre Ruby y su debilidad por las idols. Situaciones desesperadas requerían soluciones desesperadas.

—¿Idols? —los ojos de Ruby brillaron de inmediato—. ¿Qué tipo de idols?

—Oh… son idols… de las que cantan —dijo You tratando de salir del paso.

La verdad es que no tenía idea de que tipo de Idols había, esa nunca fue su área de especialidad, siempre fue la de Chika, pero ahora no tenía a Chika.

—Si… claro que de las que cantan —dijo Ruby entre risas—. Pero, ¿serán school idols?

—Eso… no lo sé Ruby-chan —You se dió por vencida porque no tenía ni idea de lo que Ruby hablaba—. Pero si que las habrá y tenemos que montar un festival alrededor de ellas.

—Eso suena interesante —expresó Ruby emocionada—. ¿Habrá otras escuelas involucradas?

—No, sólo nosotros, es un favor que están haciendo unos amigos de Kanan-sensei para ayudarnos a recaudar los fondos suficientes para poder llegar a las nacionales —explicó You.

Ruby leyó nuevamente el papel considerando todas las cosas que tendría que realizar si lo aceptaba pero al final, su amor por las idols pudo más y terminó poniendo su sello de autorización en el documento. Chika no abrió la boca y Yoshiko se quedó pensando.

—Necesito hablar con la organizadora del evento a más tardar mañana para que coordinemos las cosas —dijo Ruby con voz seria pero por dentro estaba contenta de poder participar en algo que estaba relacionado con su afición más culposa—. Les vamos a ayudar en todo lo que podamos.

—Muchas gracias Ruby-chan —You estaba tan contenta que casi taclea a Ruby con un gran abrazo hasta que sintió un golpe en la cabeza.

—Ya ya marinerito, que la vas a romper —era Yoshiko la que había terminado por separar a You de Ruby que de la emoción no midió su fuerza y casi la tira, además de que evitó que Chika la asesinara por su efusividad.

—Oh… lo siento Ruby-chan —dijo You apenada cuando la soltó—, y… ¿tú eres?

—Además de tu salvadora —señaló hacia Chika que estaba empuñando un lápiz de manera amenazadora—, Yohane —respondió la chica con molestia—. Soy amiga de Ruby-chan y nuevo miembro del selecto club de castigados por Dia-sensei y enviados a purgar condena al consejo estudiantil, y estaba escuchando toda su plática sosa sobre su bla bla bla y bueno, quisiera ayudarles con esto. Tengo algunas buenas ideas para su festival —expresó emocionada finalmente.

—¿De verdad? ¡Necesitamos toda la ayuda que podamos encontrar! —You trataba de recordar a la chica sarcástica, aunque realmente no tenía ni idea de quién era, pero lo importante es que les quería ayudar.

—¿Quién está a cargo del entretenimiento del festival? —cuestionó Yohane emocionada—. Tengo tan buenas ideas que necesito hablarlas de inmediato.

—¡Oh bueno! Esa sería mi novia, Riko —You se sentía orgullosa al decirlo en voz alta y en esta ocasión lo dijo aún con más ímpetu para que llegara a oídos de Chika.

—Tú deseas morir aquí, ¿verdad? —Yoshiko alzó una ceja.

—Te daré su número para que te pongas de acuerdo con ella —sacó su celular ignorando su comentario.

Ruby sólo las miró sorprendida de este radical cambio de los acontecimientos. No sabía que Yoshiko tuviera interés en las cosas de idols.

Al final Yoshiko en su papel de Yohane dijo que contactaría a Riko para darle, en sus palabras, "todas sus brillantes y demoníacas ideas". You estaba muy contenta pues había cumplido su misión y de paso había conseguido ayuda extra para el equipo, rara ayuda había que decirlo, pero ayuda al fin y al cabo.

—La gran Yohane-sama va a ayudar al equipo de natación, ¿qué mosca te picó ahora? —Ruby la encaró en cuanto You dejó el aula.

Había sentido un poco de curiosidad de la motivación de su amiga, ya que era algo raro que se ofreciera a ayudar a alguien que no fueran sus "little demons", y mucho menos a los deportistas cabeza de chorlito que tanto detestaba.

—¿Mosca? No no, tengo un plan y todo tiene que salir perfecto —respondió Yoshiko con una amplia sonrisa de satisfacción.

—¿Un plan? —Ruby entrecerró los ojos y le picó las costillas—. ¿Tu plan tendrá algo que ver con el hecho de que últimamente andas babeando atrás de Maru-chan?

—¡Yo no babeo! —se quejó Yohane en voz alta haciendo que todas en el aula se rieran, todas menos Chika—. Pero… si quieres saber… bueno, si tiene algo que ver con Maru —completó avergonzada y en voz baja sólo para ellas dos.

—¿Ya me vas a decir qué está pasando con ella? ¿O seguirás diciendo que sólo quieres ser su amiga? —le dió un ultimátum.

Aunque, la verdad es que no había necesidad de que Yoshiko le explicara, se veía a kilómetros que estaba enamorada de su mejor amiga, y aunque al principio eso le había causado algo de conflicto porque en parte sentía que le estaba dando la espalda a su hermana. Así que después de meditarlo, Ruby llegó a la conclusión de que Dia había salido de la vida de Maru debido a esos acontecimientos de los que ninguna había querido hablar, y sus dos amigas tenían derecho a ser felices, así que quería dejar ese punto claro con ella antes de que pasara algo más.

—Escucha Ruby… —Yoshiko se debatía entre ser honesta con ella o no, pero no tenía más remedio, después de todo eran amigas.

Tomó a Ruby de la mano para escándalo de Chika, y la llevó afuera para que pudieran hablar con más libertad sin que ninguna mandarina estuviera de metiche.

—Yo sé que tú quieres mucho a Zuramaru, y no sé qué tanto sepas de lo que pasó entre ella y… bueno, ya sabes —no quería decir su nombre y Ruby también lo prefería de esa manera, por lo que asintió entendiendo a quien se refería—. Pero ella lo ha pasado muy mal, fue un verano muy difícil para Maru y yo la quiero… la quiero mucho, de esa manera… romántica —dijo esto último casi en un hilo de voz—. Estoy deseosa de hacerla feliz y no quisiera que por esto tú te alejaras de nosotras, si es que ella decide aceptar mis sentimientos.

Ruby colocó su mano en el hombro de Yoshiko para calmar a la chica que estaba toda nerviosa con esa confesión.

—Yo entiendo Yo-chan, sé que Maru la ha pasado mal y no quiero que pienses que estoy del lado de alguien, porque lo que haya pasado entre ellas, fue cosa de ellas dos —suspiró—. Onee-chan tampoco la ha pasado nada bien, pero entiendo que es su decisión y la respeto, así como también respeto si tú y Maru-chan deciden iniciar algo y ella deja atrás lo que le hace daño —una gran sonrisa se asomó en su rostro—. Sé que la quieres Yo-chan, puedo ver como se te ilumina la mirada cuando hablas de ella, eso es muy lindo, y espero que Maru te corresponda para bien.

Yoshiko abrazó a su amiga feliz de que está pensará así y que no hubiera visto malas sus intenciones con Hanamaru. Eso le aliviaba.

—Yo también espero eso, Ruby-chan. La verdad estaba nerviosa por lo que pensaras sobre nosotros, eres su mejor amiga y tenía miedo de que no estuvieras de acuerdo —la soltó del agarre y Ruby le dio palmadas en los hombros.

—Mientras no la lastimes, yo estoy feliz con lo que ustedes decidan —le jaló una mejilla con fuerza—. Tratala bien pequeña bribona.

—Eso duele —se quejó Yoshiko manoteando para que Ruby la soltara.

—Tú también eres de mis mejores amigas y te conozco bien —la miró con severidad—, así como a todo tu historial de chicas. Pórtate bien con Maru.

—¡Ah, yo siempre! —se sobo la mejilla y no podía culpar a Ruby de reclamarle, ella sabía muy bien la fama que tenía—. Entonces, pues permíteme estrenar mi nuevo título como mejor amiga de Ruby-chan —aún quería hablar un tema con Ruby y aprovechando que este era el mejor momento para hacerlo, lo iba a abordar—. ¿Me puedes explicar qué era eso que Chika decía de qué piensas renunciar al consejo?

—Eso… es un asunto privado —Ruby tragó duro.

El tema era de por sí incómodo y no quería darle más vueltas al asunto. Además sabía muy todos los rumores que circulaban al respecto y no se sentía en la labor de aclarar ninguno.

—¡Ja! Privado para cualquier otra, pero me acabas de decir que soy… y cito tus palabras "de tus mejores amigas" —se quejó Yohane—. Así que habla ahora antes de que decida usar a mis demonios para obligarte a hablar.

—Eso no será necesario —se rió de su ocurrencia—. Pues... es eso, que voy a dejar de ser presidenta, no le veo el caso a seguir en el consejo estudiantil si el próximo año no estaré aquí —Ruby odiaba sentirse acorralada, se ponía nerviosa y terminaba hablando de más, como ahora.

—Eso es cobarde Ruby-chan, ¿desde cuando huyes de tus problemas? —la picó Yoshiko, tenía que asegurar su propia apuesta, después de todo había elegido la opción de que ninguna se iría—. Esta bien si ya decidiste transferirte, pero no se vale que dejes al Consejo estudiantil colgado a mitad de año, tú no eres así.

—Es para que no sea tan difícil el cambio —trató de justificar—, así la nueva presidenta tendrá tiempo de llevar las cosas desde ahora y...

—Y tendrán que hacer elecciones extraordinarias —exclamó escandalizada—. ¡Vamos Ruby-chan! Bien sabes que esa Chika no es demonio de mi devoción, pero por esta vez, creo que estoy de acuerdo con ella, termina todo el ciclo escolar en tu puesto. ¡No seas cobarde!

—¡No estoy siendo cobarde! —se excusó—. Es solo que…

—Ella también se irá el próximo año Ruby-chan, puedes tratar de llevar las cosas en paz hasta que ambas tengan que irse —le dijo de manera comprensiva sabiendo cual era el verdadero problema—. Al final estos son los últimos recuerdos que te llevarás de Uranohoshi, ¿por qué no disfrutar el tiempo que te queda aquí antes de que inicies una nueva página en Tokio?

Ruby se quedó analizando las palabras de su amiga y luego de unos segundos de meditarlo la vio con recelo.

—A veces no eres tan tonta como aparentas —dijo Ruby con una sonrisa irónica—, pero no me voy a creer que sólo lo dices por buena persona —Yoshiko se encogió de hombros—.

—¿Qué clase de persona crees que soy? —dijo indignada—.

—El ángel caído —hizo una pose daten—, con una pésima reputación, pero tomaré en cuenta esta plática Yoshiko-chan, gracias.

—Omitiré ese último comentario Little Demon y me quedaré con tu agradecimiento —respondió Yoshiko con suficiencia.

—Entonces… ¿te vas a declarar a Maru? —preguntó Ruby emocionada de saber el plan de su amiga.

—¡Oh si que lo haré! Pero necesitaré tu ayuda…


Yoshiko pasó toda la tarde planeando lo que quería hacer junto a Ruby inicialmente y después a solas puliendo su idea. Estaba decidida a regalarle un día bonito a Maru y no le importaba perder un poco de "dignidad" para hacerlo, después de todo qué clase de amor sería si no podía descender al Inframundo de la vergüenza social y emerger de nuevo de la mano de su amada.

Al día siguiente se aseguró de llegar temprano y hacer algunos arreglos para estar libre cuando fuera a buscar a Maru después del taller. No quería dejarla a merced de Dia así que antes de que la clase acabara, ya estaba de pie junto a la puerta.

—Kunikida-san, ¿puedo hablar contigo? —escuchó desde la puerta mientras veía al resto salir y se alertó enseguida.

—Yo… —Maru se había puesto nerviosa y estaba dudando, pudo ver el temblor en sus labios y el titubeo en su mirada.

Le hirvió la sangre, Yoshiko no iba a permitir que esa mujer se aprovechara de su debilidad.

—¡Zuramaru! —le gritó desde la entrada haciendo que la chica saltara y Dia volteara a verla con odio por la interrupción—. Es hora de irnos… ¿Recuerdas que tenemos entradas para ese concierto?

—¡Zura~! —Maru se sobresaltó al escuchar a su amiga, pero su intervención le ayudó a salir de su estupefacción—. Yo… ya voy Yoshiko-chan.

—Espera Kunikida-san, necesito hablar contigo —Dia se acercó hasta ella para que lo que dijera no fuera escuchado por nadie más.

—Ya terminó la clase sensei... debo irme… —respondió Maru con algo de temor dando un paso atrás que Dia avanzó para no dejarla ir.

—Así es, la clase ha terminado Kurosawa-sensei —Yoshiko había llegado hasta donde estaban ellas y tomó a Maru de la mano para llevarla a la salida lejos de las garras de la mujer mayor.

—No tienes nada que hacer aquí Tsushima-san, aún estás suspendida —se quejó Dia tratando de agarrar a Maru de la otra mano para evitar que se la llevara, pero Yoshiko fue más rápida y puso a la chica detrás de ella.

—Como dijo Maru-chan, la clase terminó sensei, así que si nos permite, tenemos una cita —recalcó la palabra solo para molestarla—, y no queremos llegar tarde. Que tenga buen fin de semana —concluyó Yoshiko haciendo una reverencia a modo de burla antes de salir con Maru dejando Dia con la rabia acumulada.

—¡Tsushima-san! —se alcanzó a oír, pero Maru y Yoshiko ya corrían por el pasillo lejos del aula del taller.

Después de la carrera, caminaron sin detenerse hasta la salida.

—Gracias Yo-chan, creo que si no hubieras llegado… —habló sofocada debido a su falta de condición.

—Hubieras terminado hablando con ella y quién sabe qué diabólicos planes tenía pensados para torturarte —alzó el puño enojada—. Quisiera darle una sopa de su propia cucharada.

—Si zura~, gracias —Maru se rió—. Y es una cucharada de su propia sopa —siguió riendo apretando la mano de Yoshiko con fuerza, le gustaba ver ese lado tonto de su amiga.

—Si si, ya sabes a qué me refiero —se avergonzó.

—¿Qué boletos son esos de los que hablaste? —preguntó Maru recordando lo que su amiga había dicho.

—¡Oh bueno! Pues verás... eso fue una mentira Zuramaru, solo lo inventé para salir del paso —explicó Yoshiko.

—¿Eso quiere decir que no habrá cita? —hizo un puchero muy tierno que Yoshiko no pudo resistir.

—Toma todo mi dinero ángel del cielo y hazme pecar —habló metida en su alter ego de Yohane—. ¡Iremos por helados! —terminó con su voz chillona.


—Me salvaste allá adentro —dijo Maru lamiendo su cono de helado, traía el estrés acumulado de toda la semana de estar tan cerca de Dia y este respiro era un alivio.

Hasta ese día, Dia se había limitado a mirarla con intensidad o eso fue lo que a ella le parecía, era demasiado evidente para todas las chicas pero nadie decía nada o hacia algo al respecto. Conocía muy bien muchos de los matices de su profesora y podía reconocer cuando la ansiedad la invadía, muchas veces fue ella quien se vio en la necesidad de ayudarla a detener sus arranques distrayéndola con preguntas sobre la clase, pero hasta ese día, no le había hablado directamente.

Una parte de ella quería quedarse, pero sabía que si lo hacía, la herida se abriría de nuevo, y no estaba segura de poder lidiar con el dolor de nuevo. Yoshiko había sido una tabla de salvamento, pero ahora era mucho más que eso y tampoco quería hacer nada que pudiera cambiar las cosas entre ellas y sobre todo lastimarla. Se sentía cómoda con el rumbo que estaban andando y quería seguir adelante.

—¿Era en serio lo de la cita zura~? —preguntó Maru insistiendo en el tema y Yoshiko se rió nerviosa.

Iban de camino a la parada del autobús para que Yoshiko volviera a casa.

—Pues no realmente —respondió avergonzada—, ya te dije que fue algo que me inventé en el momento.

—Ya veo… —dijo Maru con algo de decepción en la voz, realmente le apetecía estar un poco más de tiempo con su amiga.

Yoshiko se dió cuenta de su ánimo, pero no podía ceder ahora, tenía cosas que hacer, cosas importantes para las dos y no podía justo en ese momento torcer el brazo. Aún así podía avanzar un poco en sus intenciones.

—Tengo que volver a casa Zuramaru. Hay algunas cosas que debo hacer, pero, ¿escuchaste sobre el festival que sucederá este domingo en Numazu? —Maru se quedó pensando—. Lo está organizando el equipo de natación de la escuela… bueno eso escuché —agregó al final para no delatarse.

—Creo que Ruby dijo algo al respecto zura~, aunque no pensaba ir —se encogió de hombros.

—¿Quieres ir conmigo? —soltó Yoshiko con algo de indiferencia.

—¿Una cita zura~? —Maru entendió enseguida lo que Yoshiko trataba de hacer.

—¡Ku ku ku! ¡Una cita Zuramaru! —respondió Yohane con suficiencia en su acto—. ¡Prometo que será la mejor cita de tu vida!

—¿Quién sabe? —Maru levantó los hombros jugando con ella—. Podría ser la mejor cita de tu vida en realidad —rebatió Maru divertida al ver el sonrojo en el rostro de Yoshiko—. Pero acepto, sorpréndeme mi ángel caído.

El resto del helado de Yoshiko cayó al suelo y la chica hecha un manojo de nervios entró en pánico.

—¡Es hora de irme! —con una buena y oportuna sincronización, el autobús llegó y Yoshiko apenas pudo levantar el helado para tirarlo en un cesto cercano, para luego volver al lado de Maru y depositar un beso en su mejilla antes de subir al bus—. Te llamaré para ponernos de acuerdo Zuramaru —le gritó desde la puerta antes de que se cerrara.

Maru observó al autobús irse y cuando ya no estuvo en su vista, tocó su mejilla en donde aún podía sentir el calor del beso de Yoshiko. Se sentía bien, ese sentimiento, la sensación de cariño y algo más, parecido a la calidez que quería seguir conservando dentro de ella y que poco a poco empezaba a echar raíces en su pecho.


—¡Hey Riri! —Yoshiko se había acomodado en su asiento del autobús y estaba llamando desde su celular.

—¿Por qué siquiera me estás llamando? —exclamó algo enojada Riko desde su lado del celular.

—Tsk, necesito un favor —rechistó.

—¿Cómo es que conseguiste mi número? —la chica había reconocido la voz y esa manera de llamarla que la hacía salirse de sus casillas.

—Tú me lo diste, ¿es que acaso lo olvidaste? —le respondió también irritada.

—¡Eso no es verdad! Mi madre se lo dió a tu madre para que nos hiciéramos amigas, pero no estoy interesada —gruñó—. Tengo novia.

—Oye campeona eso ya lo sé, no pasa desapercibido el hecho de que te besuquees con la estrella del equipo de natación. ¿En serio te gustan atléticas Riri? Teníamos potencial aunque lo nie… —no terminó de hablar cuando la llamada se colgó, o más bien dicho, Riko la corto—. ¡Pero qué rayos!

Enojada Yoshiko volvió a marcar pero Riko la mandó a buzón, así que insistió hasta que la chica se hartó y le contestó de nuevo.

—¡Deja de molestarme! —le gritó con la suficiente fuerza para que Yoshiko tuviera que retirar el celular de su oreja.

—Oye, oye, lo siento ok, relájate. Sólo era una broma —trató de calmarla—. De todos modos no eres mi tipo.

—Voy a colgar de nuevo Tsushima-san —la amenazó sin miramientos.

—¡Hey! No te apresures. ¡Qué chica, infiernos! —murmuró—. Mira necesito un favor…

—¡No! —iba a oprimir el botón de colgar pero Yoshiko habló antes.

—¡No cuelgues! —gritó desesperada—. ¡Es sobre Maru! ¿Okay? Necesito tu ayuda en algo importante con ella, ¿de acuerdo?

—¿Hanamaru? —eso picó su curiosidad y Riko le dió una oportunidad a Yoshiko de explicarse.

—También de Ruby, pero eso puede esperar, lo importante aquí es lo mío con Zuramaru. ¿Me vas a ayudar? —espero una respuesta que pareció no llegar.

—No lo sé.

—¡Agh! ¡Vamos! Si lo haces, prometo alejar a mi mamá de la tuya... por un rato —dijo cruzando los dedos.

—¡Qué no hay nada entre ellas! Mi mamá es feliz con mi papá y tu mamá puede irse por donde vino —le respondió airada.

—Quien soy yo para decir algo sobre los gustos de mi madre, además son buenas amigas que toman el té juntas y salen juntas y hacen…

—¡Está bien! Habla, di lo que quieres y solo encárgate de lo otro.

—¡A sus órdenes capitana! —exclamó en burla—. Porque ya sabes, tu novia se siente marinera y eso…

—¡Cállate!

—Bueno… sólo necesito que me ayudes con…


Las nuevas condiciones que había dictado Mari estaban haciendo que ambas mujeres enloquecieran de las ganas como nunca antes. Tan solo llevaban unos días y aún les costaba trabajo limitar sus interacciones al mínimo y sólo en el plano maestra-alumna.

No se habían dado cuenta cuánto necesitaban el contacto la una de la otra, hasta ahora. Era una tortura estar tan cerca y tener que reprimir las ganas de dar una simple caricia y ya ni hablar de besos. Aún así, Mari se mantenía firme y no había flaqueado ni una sola vez, ni aunque la suave y firme piel de Kanan la invitaba a romper su convicción con un sencillo roce de sus dedos. No, tenía que resistir.

Se mantuvieron ocupadas planeandolo todo para el improvisado festival y de esa manera tratar de apartar sus ansias y hacer la tortura soportable. El problema venía cuando llegaban a casa y no existían barreras que les impidieran saciar su sed de contacto, pero el temor de Mari ganaba y está se encerraba en su habitación para evitar tentaciones que no podía permitirse.

Kanan no lo quería admitir, pero se había acostumbrado en poco tiempo a la presencia de Mari en su cama. Sólo que no era una necesidad de índole sexual pues, aunque no negaba que en más de una ocasión tuvo que reprimir ese deseo, lo que más extrañaba era la compañía de Mari. Su simple presencia lograba calmarla, el olor de su cabello recién lavado, el aroma de su piel suave, el tacto de sus manos juguetonas y por encima de eso, la calidez que irradiaba y que le daba esa tranquilidad a tal grado que se perdía por completo en sus sueños. Cosa que no había podido hacer desde que volvió a Uchiura por la enfermedad de su padre.

Para Mari no era muy diferente la batalla, había perdido la seguridad que sentía estando al lado de Kanan, la protección de sus fuertes brazos acunandola por la noche y el abrazo reconfortante que le hacía sentir en casa, era una sensación de tranquilidad que le hacía saber que todo estaría bien, que Kanan cuidaba de ella aunque estuvieran durmiendo y aún en sus sueños seguía cobijandola con cariño; y en esos días, el sueño no llegó con facilidad.

Pasaron el sábado trabajando a marchas forzadas con el resto del equipo para tener listo todo para el día siguiente, al menos solo para afinar detalles ese día.

El domingo llegaron al lugar en donde sería el festival. Un parque que se encontraba frente a la plaza principal de la ciudad. Afortunadamente, para cuando llegaron, ya estaban los stands armados así como el escenario principal. Las primeras en arribar al lugar fueron You y Riko, ya que Riko se había quedado en la casa de su novia para encargarse de recibir el equipo de sonido a primera hora pues debían hacer las debidas pruebas.

Un poco más tarde llegó el resto del equipo que vivía en Uchiura, pero no iban solas, estaban acompañadas por Chika, Ruby y un par más de niñas del consejo estudiantil. Yohane se integró al resto de las chicas un poco más tarde metida en su personaje gótico. Eso la hizo resaltar enseguida en cuanto apareció. Levantó miradas a su paso mientras se dirigía directo a su destino.

—¿Riri, ya está listo todo para el concurso? —se acercó altanera a Riko que estaba platicando con You y Kanan ultimando detalles y vieron a la chica como si tuviera cuatro brazos.

—¡¿Riri?! —Riko reviró los ojos molesta—. Ya te dije que no soy Riri, me llamo Riko.

—Si, como sea, ¿Hiciste lo que te pedí? —preguntó ansiosa ignorando a You y a Kanan.

—Si ya está listo, el concurso será después de la presentación de las locodols, aproximadamente a medio día —informó Riko aún algo molesta por la forma en que Yohane se dirigía a ella—. Ahora vete antes de que me arrepienta —le habló en voz baja para evitar que You pudiera escucharla.

—Gracias Riri, es bueno contar con una little Demon tan eficiente como tú —Yohane hizo una pose daten y siguió su camino dejando a Riko sulfurando y a Kanan y You estupefactas.

—No sabía que eras tan cercana con Yoshiko-chan —dijo You entre extrañada y algo celosa, pero esto último se despejó al ver la cara de molestia de su novia.

—¡No lo soy! Ni siquiera lo consideraría, es solo que mi mamá y su mamá se hicieron amigas y me obliga a hablarle. Lo peor de todo es que desde que hablamos no deja de decirme Riri esto y Riri aquello. ¡No sé qué se piensa! —concluyó molesta.

—Tsushima-san tiene una manera particular de ser pero me parece que es buena chica —agregó Kanan al ver la inusual escena—. Está trabajando muy duro aunque no le corresponde hacerlo.

—¡Oh sí! Pero no lo hace por su bondadoso corazón —dijo despectiva Riko.

—Está castigada en el consejo estudiantil —informó You a Kanan para explicar ese duro trabajo—, supe que tuvo un problema con Kurosawa sensei.

—No me digas —Kanan reviró los ojos—. ¿Y ahora qué pasó?

—Eso ya no supe —respondió You encogiéndose de hombros—, pero tampoco es que se le vea incómoda, que está muy emocionada planeando su concurso… ¿de qué es Riko-chan?

—De canto, haremos una especie de karaoke por sorteo, pero que no será tan sorteo al parecer —explicó Riko murmurando la última parte—. Como sea, ya tiene todo listo, ella trajo la música, los vídeos y todo.

—¿Y quién va a participar? —preguntó Kanan curiosa.

—Pues… ella, yo, todas, supongo… no lo sé —los colores se le subieron al rostro y no quiso seguir hablando.

—Oh no, eso sí que no —se quejó Kanan jugando con ella—, más les vale que no me hagan pasar a cantar y si lo hacen, me llevaré conmigo a ustedes dos.

—Todas somos parte del equipo sensei, no sea cobarde —la picó You riéndose pero tuvo que parar al ver la cara de Riko—. Ejem… por cierto, ¿en dónde está Mari? Hoy si no la he visto para nada.

—Fue a hacer compras de último minuto con las chicas de segundo —explicó Kanan y su buen humor se fue al traste, así que decidió cambiar el tema—. No sabía que también vendrían Ruby-san y Chika-san —exclamó sorprendida al verlas andar cerca organizando algunas cosas del festival, le preocupaba la pequeña Ruby y su reciente ruptura con la otra chica—. ¿Cómo están llevando las cosas?

—Pues… —You le dirigió una mirada a Riko para ver hasta dónde era prudente hablar, pero optó por ser sincera—, no hemos hablado con ellas ni una vez sobre el asunto.

—¿Cuál es su comisión? —preguntó Kanan, entendía que ni You, Riko o Mari estaban en buenos términos con Chika, así que ella ayudaría a encargarse de la chica.

—Ellas atenderán a las idols y dirigirán el programa —se rascó la cabeza You—, ese fue el acuerdo que hicimos con Ruby, aunque inicialmente solo era ella y no Chika.

—Ya veo —Kanan suspiro profundamente, amores adolescentes se repitió hacia sus adentros—. De cualquier manera estaré al pendiente de las dos, no me gustaría que hubiera falta de comunicación entre ellas y las cosas salieran mal por ello.

—Gracias sensei —respondieron You y Riko al unísono.


Tal como dijo Kanan, se encargó de organizar las cosas con Ruby y Chika. Les asignó la comisión de conducción del evento ya que todas las chicas del equipo estarían ocupadas supervisando lo que les había tocado en los stands y siendo ellas las máximas representantes de la escuela, contaba con que se pudieran hacer cargo de ello.

Para pesar de Ruby, se vió forzada a trabajar en conjunto con su exnovia, más que nada porque ella se propuso y ninguna de las otras chicas del consejo quiso sustituirla. Lo peor venía en el hecho de que la invadía un sentimiento extraño de familiaridad al estar cerca de Chika compartiendo algo como las idols, puesto que ambas las amaban tanto.

Sin embargo existía algo que la tenía aún más intranquila que el hecho de estar cerca de Chika, hablar en público era una de sus principales debilidades. Siempre que lo hacía, le invadía el pánico escénico y poco había avanzado en ese tema a pesar de las numerosas veces en que se había enfrentado a ese miedo.

Como presidenta del consejo, tuvo que hacer discursos frecuentes frente al cuerpo estudiantil, y era precisamente Chika la que se encargaba de tranquilizarla para que pudiera llevar a cabo esa tarea, así que en cierto modo contradictorio, estaba agradecida que fuera Chika su compañera una vez más como lo habían sido en muchas ocasiones anteriores.

No podían negar que estar rodeadas del mundo de las idols era emocionante para ambas, aún estando las cosas tan raras como estaban entre ellas.

—¿Estas bien Ruby-chan? —preguntó Chika colocando su mano en el hombro de Ruby al ver el nerviosismo de su compañera de conducción.

—¡Piggy! —respondió Ruby sobresaltada.

Tan nerviosa como estaba, se encontraba tronándose los dedos de las manos y había entrado en modo introspectivo con lo cual olvidaba todo lo que estaba a su alrededor, y eso incluía a Chika, por lo que se llevó tremendo susto cuando ésta la tocó.

—Si… todo esta bien… ¿por qué habría de estar algo mal? Quiero decir, sólo vamos a conducir un evento —habló nerviosa.

—¡Es un evento de idols Ruby-chan! —Chika la corrigió desbordando emoción—. ¡Idols!

—Si, un evento de idols, frente a miles de personas —agregó Ruby, sus manos estaban temblando.

—¿Miles? No no —negó Chika con la cabeza—. Dudo que acudan miles, en esta pequeña plaza apenas entran unos cientos de personas.

—¿Ci...cientos? —la cabeza de Ruby empezaba a procesar la imagen de la plaza llena de personas, y el resto de su cuerpo empezó a temblar involuntariamente al igual que sus manos.

Una cosa era dirigir un discurso para un grupo de chicas de la preparatoria que quizás no pasaban de cierta cantidad mínima, a hacerlo frente a completos desconocidos en cantidades mayores. El miedo se hizo aún más agudo y tuvo el impulso de agacharse y llorar como cuando era niña y tenía que enfrentarse a sus estrictos padres. Chika notó el estado en el que estaba y trato de calmarla. Ruby salió de su ensimismamiento cuando sintió la mano de Chika tomar la suya y apretarla.

—Todo estará bien Ruby-chan, yo estaré contigo —sus miradas se encontraron y Chika sonrió para ella—. Además esto es como los discursos que has dado en la escuela, tan sólo serán unas cuantas personas más —dijo Chika para tranquilizarla—. Yo sé que tú puedes.

—No es lo mismo. En la escuela son personas que conocíamos de antes, amigas incluso, pero aquí… —los ojos de Ruby empezaban a llenarse de lágrimas al sentir el pánico invadirla.

Chika conocía muy bien el pánico escenico que sufría su exnovia y la abrazó con fuerza para transmitirle confianza. Lo hizo casi en automático, no se detuvo a pensar si era correcto o no, solo actuó porque así lo sintió y no pasó desapercibido el hecho de que Ruby se tensara entre sus brazos.

—Sé que es difícil para ti Ruby-chan, sé que ahora mismo no soy la mejor persona para apoyarte —inhalo el dulce aroma de la chica—, pero… el día de hoy, soy tu persona —exclamó tratando de mostrarle sus sentimientos—. Soy la persona en la que puedes confiar de verdad de que estará siempre a tu lado y que estoy aquí para ayudarte a sacar esto adelante. No me voy a ir, ¿puedes confiar en mí? —Chika se sentía mal al decir esas palabras, no porque no las sintiera sino porque sabía de lo rota que estaba la confianza entre ellas, pero no encontraba otra forma ayudar a Ruby que no fuera siendo sincera con ella y esperaba que eso le transmitiera un poco de seguridad.

—¿No me dejarás sola? —preguntó Ruby con temor aún algo tensa por la cercanía—. Siento que voy a colapsar y que no puedo respirar bien —confesó enterrando su rostro en el pecho de Chika—, pero me da mas miedo pensar en hacer esto sola.

—No Ruby-chan, no estás sola, yo estaré contigo —la apretó contra ella—. Por azares del destino, hoy estamos unidas —dijo con una gran sonrisa apartándola un poco para tomar su mano y entrelazar sus dedos—. Créeme, no hay nadie más con quien me gustaría hacer esto.

—Gracias Chika-chan —respondió Ruby con sinceridad—, pero...

—Escucha Ruby —la interrumpió—, sé que estamos pasando por muchas cosas, sé que te lastimé y ahora no es el momento de hablar de eso y que estoy siendo egoísta como siempre, pero… —se rió entre dientes—, siempre hay un pero, sé que podemos. Sólo por hoy —aclaró—, solo por hoy dame la oportunidad de tratar de llevar las cosas como antes. Quiero decir, no que seamos una pareja sino sólo llevarnos bien y tratar de disfrutar esto que tanto amamos las dos. Es difícil para ambas por distintas razones, pero eres la única persona con la que me gustaría compartir algo así, por favor —agregó en tono suplicante sin soltar su mano.

—Creo que… creo que entiendo lo que dices, y me sentiría mejor si el día de hoy lo pudiera compartir con una amiga —Ruby suspiró—. Pero esto no quiere decir que algo ha cambiado entre nosotras, las cosas son lo que son, ¿de acuerdo?

—Lo sé Ruby-chan, eso lo sé —las palabras de Ruby le dolían, pero no estaba en posición de pedir más, aún así su esperanza de arreglar las cosas volvía a arder con fuerza—. ¿Sólo por hoy? —insistió utilizando su mejor mirada de cachorrito mimado.

—¡Sólo por hoy! —Ruby la corto o iba a terminar cediendo porque habían cosas a las que no se podía negar y esa mirada de Chika siempre podía conseguir mucho más de lo que estaba dispuesta a admitir.

—Esta bien, solo por hoy. Mañana ya veremos —jugó Chika con los dedos de Ruby y está la empujó ligeramente. Al menos por ahora estaba más relajada.


Maru tenía tiempo que no se sentía nerviosa por una "cita". Es decir, no es que hubiera tenido muchas realmente, las pocas que tuvo con Dia y la anterior con Yoshiko eran toda la experiencia que tenía y aún así, en la cita anterior con Yoshiko, no había alcanzado a sentir nervios, tal vez un poco de curiosidad por saber cómo es que se llevaba una cita "normal", pero no más que eso.

Sin embargo, había algo diferente en la forma en la que Yoshiko le había pedido salir en esta ocasión. Tal vez fue la forma en que lo dijo, o la felicidad que irradiaba, o tal vez solo la emoción que era contagiosa, pero de alguna forma, se sentía nerviosa y emocionada por su cita.

Buscó un atuendo sencillo, pero que la hiciera ver linda. Quería verse bonita para Yoshiko y con eso en mente, eligió un una falda en tonos pastel combinada con una bonita blusa que la hacía ver un poco más grande de lo que era, o esa impresión le daba.

Llegó a la hora en que habían acordado y Yoshiko ya se encontraba esperandola en la parada de autobuses para llevarla al festival. Desde la lejanía parecía nerviosa, al menos Maru no era la única que se sentía así y eso la alivió un poco.

—¡Zuramaru! —la saludó con una gran sonrisa en cuanto la vio bajar del autobús—. Te ves como un ángel, dime que no he muerto y subí al cielo, porque sé que soy un ángel del infierno —el rostro de Maru se iluminó al escucharla, haciendo que ambas se sonrojaran.

—Gracias… —respondió algo apenada—. Tu tambien te ves bien, Yohane-sama.

—¡Yo-ha-ne sa-ma! —exclamó asombrada sin poder recobrar la compostura hasta que la risa de Maru la hizo indignarse—. ¿Te burlas de mí, little demon? Será mejor que nos apresuremos —tomó del brazo a Hanamaru y la llevó consigo.

Ciertamente Yoshiko se había esmerado en su atuendo. Llevaba su mejor vestido gótico, el que sólo utilizaba para invocaciones importantes, pero que de paso, le daba ese aspecto de reina del inframundo provocativa. No podía fallar con ese atuendo, era el ideal para lo que planeaba llevar a cabo.

—¿Qué haremos hoy zura~? —dijo Maru rompiendo la tensión que se había generado en el ambiente por lo nerviosas que estaban ambas, ya habían llegado las puertas del comienzo del festival y no habían hablado—. No sé qué tipo de festival es este.

—No te preocupes, ya lo tengo todo dispuesto. ¿Tienes hambre? —Yoshiko ya sabía la respuesta por lo que hizo que ambas llevarán sus pasos hacia los stands de comida.

—Claro zura~, vamos a comer —respondió Maru con una gran sonrisa siguiendo a Yoshiko a la par, era agradable ir de su mano.

Anduvieron entre los stands buscando cosas para comer, Yoshiko ya conocía los gustos culinarios de Maru así que tuvieron que hacer tour por prácticamente todos. A pesar de que era algo parecido a la cita que habían compartido anteriormente, el sentimiento que reinaba entre ellas era diferente, se sentía bien, las dos estaban cómodas aunque Yoshiko ciertamente tenía más razones para estar nerviosa.

Se detuvieron en uno de los stands que más fila tenía. Estaban vendiendo algo que se llamaba "Youkisoba" y al parecer estaba muy bueno porque la fila era enorme y claro, tenían que conseguir uno.

Resultó que la nueva amiga de Yoshiko, Watanabe You, preparaba el más exquisito platillo y valió la pena cada minuto que tuvieron que esperar por el. La cara de satisfacción de Hanamaru al dar el primer bocado y al terminar el plato en tiempo récord, valía el esfuerzo.

Terminaron de comer justo a tiempo para que Yoshiko le mostrará algo que llamó su atención, el evento principal estaba por iniciar y tenían que ir a verlo. Se acercaron al escenario y lograron ver a Ruby a un costado.

Se quisieron aproximar hasta donde estaba ella, pero al final se dieron cuenta que no se encontraba sola, Chika estaba platicando animadamente con ella y no sabían si era bueno interrumpirlas o no. En su titubeo, fue Ruby la que las vió a lo lejos y se acercó a saludarlas.

—¡Maru-chan veniste! —dijo Ruby emocionada lanzándose a abrazarla.

—¡Ruby-chan! —Maru correspondió su abrazo—. Si si claro, Yo-chan me invitó y no podía faltar.

—Me da gusto Maru-chan. En unos minutos nos toca iniciar el evento, ¿Puedes creerlo? ¡Somos las presentadoras! —señaló a Chika que se había mantenido lejos de ellas y solo saludo con la mano a la distancia.

—¡Vaya! —fue el turno de Yoshiko de hablar—. Que sorpresa que estén juntas… ya sabes, ustedes dos, creí que esto sería una carnicería y… —Maru le picó las costillas.

—Kanan-sensei nos pidió hacerlo y no nos pudimos negar, pero estoy muy nerviosa —dijo Ruby sin darle importancia a lo que Yoshiko insinuaba.

—Me alegro por ti, Ruby-chan —Maru la felicitó—. Da tu mejor esfuerzo.

—GambaRuby… ya sabes —completó Yoshiko haciendo la mímica y ambas chicas le dieron un zape—. ¡Oigan! Qué agresivas, mejor me voy y las dejo platicar.

Indignada, dejo que Maru se encargara de darle ánimos a Ruby, mientras ella aprovechó para cruzar algunas palabras con Chika. Si Ruby la consideraba una amiga importante, entonces tenía cosas que hacer como mejor amiga y como buena apostadora que era. Tenía que ir a asegurar el gané y para ello debía tener una plática con la ex de su amiga. Alguien debía ensuciarse las manos, se dijo.

Aprovechando su habilidad de escurrirse entre la gente, Yoshiko no tardó en llegar hasta Chika. Ambas se vieron con cierta hostilidad y Chika se preparó para recibir algún tipo de reclamo.

—Takami Chika —la saludó tratando de sonar amable aunque su tono de voz la delató.

—Hola Yoshiko-chan, ¿cómo estás? —respondió Chika con amabilidad pero alerta.

—Escucha, yo sé que la vida amorosa de Ruby no es de mi incumbencia, pero soy su amiga y me duele ver cuando la lastiman…

—¿Vienes a amenazarme también? —preguntó Chika al ver que la plática iba rápidamente hacia donde temía—. ¿Me vas a golpear?

—No, por supuesto que no. Ruby es bastante madura ya, probablemente más que tú y ella sabe cuáles son sus decisiones —iba a seguir con su discurso cuando cayó en cuenta de algo—. Espera… ¿quién te golpeó?

—Nadie —la cortó tajante Chika.

—Como sea —no había que ser adivino para saberlo y no era algo que le interesará de momento—, yo solo quiero decirte que si piensas llegar a algo en serio con Ruby entonces lo hagas, no des más vueltas, pero si solo es un juego para ti este ir y venir con el corazón de mi amiga te pido que no la lastimes más. Es mejor que te alejes de ella —concluyó Yoshiko satisfecha de haber entregado su mensaje.

—No tienes de qué preocuparte, hoy solo estamos trabajando juntas, es todo —por mucho que le molestaran las palabras de Yoshiko, ella tenía razón.

Chika estaba consciente de que aún no estaba segura del todo de sus sentimientos, estaba actuando más por instinto que con la cabeza fría y no quería que Ruby se fuera a confundir y saliera lastimada, debía ser cuidadosa con sus acciones, pero algo sí tenía claro, no quería perderla ni siquiera como amiga.

—Bien, si prefieres mentirte diciendo eso, por mí me da igual. Ruby es una gran chica y sé que te ama más de lo que debería y aún estás a tiempo de corregir las cosas por la felicidad de las dos. No puedo decirte lo que tienes que hacer, bueno aunque estoy diciéndotelo —se trabó en sus palabras—. El punto es que tienes que esforzarte para conseguir su perdón y que puedan estar de nuevo juntas como debe ser y no solo por un día haciéndole al tonto —Chika la miró extrañada, la chica estaba hablando demasiado—. Bueno eso es todo lo que tenía que decir —Yoshiko suspiró al voltear a ver si reloj y recordar que ya casi era tiempo para su "actuación especial"—. Adiós.

Yoshiko regresó a toda prisa por Maru justo a tiempo cuando le anunciaron a Ruby que era hora de iniciar el evento.

La poca calma que Ruby había logrado recuperar platicando con su amiga, se esfumó en el momento en el que escuchó su nombre para subir al escenario. Chika quien ya sabía cómo era esto, tomó a Ruby de la mano y dándole un apretón, trató de transmitir la confianza que le hacía falta para sacar el evento adelante.

Tan pronto como se encontraron frente al público, los nervios de ambas se diluyeron y sorprendentemente, se desenvolvieron como si fueran verdaderas profesionales. Estuvieron tan emocionadas que hubo un momento en que las idols locales, "Numazu girls" las invitaron a cantar con ellas, ya que estaban con algunos covers famosos de otras idols más importantes.

Tan inmersas estaban en la "fiesta" que habían armado en el escenario, que ninguna de las dos recordó sus problemas y se divirtieron como en los viejos tiempos. Todo se sentía tan normal, tan natural, que Ruby le sonreía con tal fuerza y calor que Chika se derretía por dentro.

—Eso fue divertido —dijo Chika cuando bajaban del escenario, estaba muy animada todavía—. No pensé que fueras a cantar y bailar Ruby-chan.

—Tú tampoco lo hiciste nada mal Chika-chan —respondió Ruby con una amplia sonrisa y abrazándola del cuello—. Me divertí mucho también —Ruby se mordió el labio, estaban tan cerca y estaba tan eufórica.

—Deberíamos hacerlo más seguido —se atrevió a decir Chika tratando de aprovechar el momento entre ellas y se acercó más, el olor dulce del sudor de Ruby estaba tomando su razón.

—Si, ya lo creo —susurro Ruby casi en la boca de Chika, podía sentir el aliento rozar su rostro, solo las separaban unos milímetros.

Las chicas de Numazu girls descendieron del escenario y con cierto pesar tuvieron que separarse, las saludaron felicitándolas por ayudarlas en el espectáculo y las despidieron quedándose nuevamente a solas, relativamente.

—Fue divertido, la pasé muy bien y tal vez deberíamos repetirlo y… —de pronto se sintió torpe y agarró la mano de Ruby.

—Sé lo que quieres decir Chika-chan, pero no, prefiero que las cosas continúen como hasta ahora —Ruby soltó la mano de Chika, sabía que había estado a punto de caer de nuevo y no podía permitírselo—. Gracias por ayudarme en esto y en verdad lo disfruté también, pero por ahora prefiero que las cosas sigan igual.

—Entiendo… al menos dime, ¿te quedarás? —Chika comprendía la posición de Ruby pero no iba a perder ninguna oportunidad para presionar—. Como presidenta del Consejo quiero decir.

—Yo… Lo estuve pensando Chika-chan... creo que lo mejor es que no lo haga —Chika agachó la cabeza derrotada—. Es decir, que no me vaya. En verdad no quiero que mis malas decisiones afecten a los demás y tampoco pretendo poner a todas en aprietos por mi culpa —no quería mostrarse alegre, pero Chika al menos podía respirar tranquila—. Me quedaré al frente del consejo hasta que termine el año escolar… y espero tú también puedas hacer lo mismo —agregó esto último sin pensarlo realmente y la respuesta de la chica no se hizo esperar.

—¡¿De verdad?! ¡¿Quieres que siga trabajando contigo?! —Chika no podía creer lo que estaba escuchando.

—Solo si tú así lo deseas —respondió Ruby apenada por la reacción de Chika, ya que había llamado la atención.

—¡Por supuesto que sí Ruby-chan! —de la emoción Chika se fue sobre Ruby y la abrazó con tanta fuerza que la levantó del suelo, aunque solo le tomó unos segundos darse cuenta de su error al sentir lo tensa que se había puesto Ruby y la bajó de nuevo al suelo completamente apenada—. Lo siento Ruby-chan —las dos estaban llenas de vergüenza.

—E… está bien, yo creo que… iré a ver a Maru-chan —no es que le desagrada el abrazo de Chika, más bien porque lo hacía quería alejarse para calmar su corazón que estaba latiendo demasiado a prisa y temía que fuera demasiado obvio para Chika la razón de su sobresalto—. Te... veré mañana.

—Si… nos veremos mañana —Chika le sonrió con el sonrojo aún presente en su cara.


El escenario estuvo libre al fin y era el momento de que iniciará el concurso de karaoke que estaba anunciado. Yoshiko supo que era su turno. El punto de no retorno había llegado y la chica estaba sudando de los nervios, pero ya no había vuelta atrás, debía lanzarse al frente y tener su salto de fe para ganar por fin el amor de Hanamaru.

—¿Donde está Ruby-chan? —busco entre la multitud y la joven pelirroja no se veía por ningún lado—. Ya vengo Zuramaru, tengo que hacer algo y… bueno, solo no te vayas de aquí… quédate —le dijo acariciando su cabeza en un tierno pat pat.

—Eres graciosa Yo-chan —se dejó mimar—, ¿a donde iría si no estas? —respondió Maru entre risas.

—Bien… bien… ya vengo entonces —se volteó justo para ver a Ruby correr hasta ella—. ¡Ah, Ruby-chan! —le hizo señas para que fuera hasta ellas—. Te la encargo, que se quede aquí —le pidió a la chica antes de ser ahora ella quien saliera corriendo.

—¡Suerte ángel caído! —levantó los pulgares Ruby.

Yoshiko subió al escenario con las manos sudorosas y temblorosas. Estaba a punto de dar el paso que había estado esperando y nada la iba a detener. Arriba en el escenario estaba Riko esperándola con impaciencia y sin miramientos le entregó el micrófono y la dejó sola para enfrentar ese monstruo que era el público, al menos lo que quedaba después del show de las idols.

Respiró profundo e inclinó la cabeza al dj cuando estuvo lista. Por las bocinas empezó a sonar música del "Inframundo" como Yoshiko le llamaba y avanzó al escenario.

—Ku, ku, ku —Yohane apareció a mitad del escenario usando una capa oscura y una pluma negra como adorno en su peinado—. El día de hoy, tendrán la oportunidad de ver al ángel caído en acción —estaba utilizando su voz más profunda—. Sé que se anunció un concurso de karaoke pero antes de iniciarlo, voy a secuestrar su atención con mi petición infernal. Ku, ku, ku —humo salió desde los costados haciendo que todo se viera más tétrico—. Y para eso, necesitaré un par de ayudantes que me apoyaran en esto.

Yohane empezó a mirar entre la multitud pero realmente ya sabía a quién iba a llamar.

—¡Little Demon Riri! ¡Te necesito! —exclamó a través del micrófono y varios se miraron entre sí para ver quién era—. ¡Te invocó pequeño demonio Riri! ¡Sube ya al escenario!

Riko casi se desmaya al escuchar su nombre pero prefirió ignorarla, tal vez si lo hacía desistiera de todo ese montaje y siguió como que no escuchaba nada. En ese momento Mari se acercó a ella y empezó a reír por la cara tan graciosa que había puesto Riko.

—Honey creo que te hablan —le dió un codazo mineras trataba de controlar su risa—. Es tu turno.

—¡Claro que no! Yo no sé quién es esa… —dijo exasperada, pero las luces del escenario ya habían ido sobre ella.

—¡Riri! ¡Tu maestra te llama! ¡Ven aquí! —la llamó Yohane nuevamente y Riko estaba muriendo de vergüenza, esperaba que You no la estuviera viendo—. Sakurauchi Riri sube al escenario ya, no vamos a esperar eternamente por ti.

—Riko-chan… —Mari se doblaba de risa al ver las reacciones tan graciosas de Riko—, creo que sí es a ti a quien le hablan.

—Amiga rubia de Riri, ¿podrías ayudarme a traerla aquí? —le dijo a Mari y Mari no dudó ni dos segundos en jalar a Riko y llevarla prácticamente arrastrando hasta el medio del escenario.

Por más que Riko se negaba, Mari era más grande que ella y entre su vergüenza y su sorpresa, terminó parada en el escenario entre Yohane y Mari.

—¿Pero qué es esto? ¿Que quieres Yoshiko-chan? —preguntó Riko molesta arrebatándole el micrófono para apagarlo y que pudiera decirle sus cosas sin que toda la plaza se enterara—. Quedamos que te ayudaría fuera del escenario, no en el escenario.

—Riri… —la miró con cara de cachorro.

—¡No me llames Riri! Soy Riko —la corrigió con su enojo saliendo por cada poro de su ser.

—Wow! No sabía que había alguien que le podría hablar así a Riko-chan —dijo Mari divertida al ver la interacción de las dos chicas frente a ella.

—¿Cual es tu nombre little Demon? —preguntó Yohane desesperada—. Es que se me olvida.

—Mari —dijo con simpleza y Riko reviró los ojos.

—Hemos practicado contigo estos días y ¿no puedes aprenderte el nombre de Mari? —Riko estaba aún enojada—. Esto es inaudito.

—Bien… bueno, entonces… —ignoró la rabieta de Riko—. Riri y Mari necesito de ustedes, ya saben lo que tienen que hacer. No me gusta pedir favores y no tengo necesidad de pedirlos, pero todo el mundo nos está observando y yo de verdad quisiera hacer esto bien —Yoshiko se sentía estresada por no haber planificado mejor las cosas pero ya que estaban ahí frente a todos, las cosas tendrían que funcionar de alguna forma.

—Honey, don't worry —respondió Mari enternecida por la actitud de Yoshiko.

—¿Eh? —el inglés de Yoshiko no era particularmente bueno y no había entendido nada a Mari.

—Que no te preocupes —tradujo Riko.

—Oh… bien, solo necesito que canten conmigo con todas las ganas —puso su mejor sonrisa—. No es algo complicado, es sencillo, la música empezará y en la pantalla pondrán las letras —señaló a la gran pantalla que estaba al fondo de la plaza—. Es muy simple, hasta para ti Riri.

—¡Oye! ¡¿Qué quieres decir con eso?! —se quejó Riko negando con la cabeza—. No soy tan tonta como tú. Sé cuál es mi parte, gracias. Solo haz la tuya y terminemos esto antes de que me arrepienta.

—Riri, por favor… Es por una buena causa —Yohane estaba cayendo en desesperación, volteó a mirar entre el público y vió a Maru atenta a toda su discusión—. Ayúdame Mari.

—Ya ya, cálmense —pidió paz la rubia—. Mejor dime quién es la pequeña cosita a la que le vas a dar tu corazón.

—¡No lo digas así, es vergonzoso! —se quejó pero aún así le señalo —. ¿Puedes ver a la chica castaña que está junto a Ruby-chan? —Maru estaba platicando con Ruby cuando Yoshiko la señaló, ella las saludó con la mano, agitandola desde su lugar a lo que Mari y Riko correspondieron el saludo de la misma forma—. He querido confesarme desde… pues desde siempre pero ella estaba enamorada de alguien más y ahora… esta es mi oportunidad, le escribí una canción pero necesito sus voces para que se escuche espectacular, sé que lo vamos a hacer increíble —concluyó con la cara roja.

—Awww that's so sweet! —Mari fue la primera en hablar emocionada por las palabras de Yohane—. It's like… puppy love. Riko-chan vamos, deja la antipatía. ¡Todo esto es tan tierno!

Si bien Riko había dicho que si en un inicio, ahora dudaba si hacerlo o no, más que nada porque sentía mucha pena de cantar en público y exponerse así, pero su venita romántica no le dejaba estar en paz y terminó cediendo, después de todo ya estaba ahí y todo el trabajo que habían hecho se iba a desperdiciar.

—Sé que me arrepentiré de esto pero está bien —dijo finalmente dando su brazo a torcer—. Hagámoslo antes de que me eche para atrás.

—¡Yei! —gritó Mari entusiasmada.

Se tomaron algunos minutos para prepararse en lo que el público las miraba expectantes hasta que estuvieron listas y se acomodaron en el centro del escenario. No había vuelta atrás. Una vez más Yohane tomó el micrófono y habló.

—Esta canción la escribí para una persona muy especial, alguien a quien quiero mucho y por quién recorrería mil veces el infierno para estar a su lado, little Demon Zuramaru, esto es para ti —parada en el centro, Yohane se acomodó con su pose característica, a la derecha de ella Mari y a su izquierda Riko.

La música comenzó a sonar con los toques eléctricos y Riko comenzó los coros iniciales.

"Shadow gate, shadow gate

Oh baby shadow gate!

Mi sombra quiere tragarse

ese sueño tuyo.

Está bien enamorarse,

he puesto una trampa en mis suspiros

probablemente esté haciendo efecto ahora,

¿No te sientes entumecida?

Tú y yo somos tan diferentes

Como las dos caras de una moneda.

Lo vamos convirtiendo en amor,

si es una hermosa mentira

Debería ser perdonada

Y entonces susurraste,

«aún te amo» como un sueño.

Shadow gate, shadow gate

Oh baby! Shadow gate!

Esta bien enamorarse

Oh baby! Shadow gate!

Está bien enamorarse."

Hanamaru se tapó la boca con ambas manos emocionada y asombrada por lo que Yoshiko estaba haciendo. No había podido evitar moverse al ritmo y mirar con intensidad a la chica que se había colado en su corazón.

Yohane bajó del escenario y caminó hasta donde estaba una muy sonrojada y apenada Maru, dejando que los últimos acordes de la canción se fueran apagando.

Cuando se paró frente a ella, se arrodilló, y aún con el micrófono en la mano, le ofreció una rosa negra que tenía en las manos a Maru quien la miró temblorosa.

—Mi ángel del cielo, ¿Aceptarías como novia a este ángel caído que solo vive para conseguir tu amor?

Maru estaba emocionada hasta las lágrimas. Jamás se imaginó, ni por un segundo que Yoshiko fuera a hacer algo así, algo tan público, algo tan notorio, pero no podía rechazarla, no cuando había hecho todo eso para ella y no cuando su corazón también estaba emocionado y pidiéndole ir hacia adelante. La canción era muy linda y al ver la expectativa y el temor en la cara de su amiga de la infancia, supo lo que tenía que hacer, estaba en el punto de no retorno.

—Yo-chan, yo… si… acepto zura~ —sujeto la rosa negra llevándola a su pecho.

Yohane soltó el micrófono y se abalanzó sobre Maru para abrazarla con fuerza y depositar un beso en sus labios, poco importó el reto del mundo.

Aún así, la gente que estaba a su alrededor estaba igual de emocionada con la declaración de amor y adornaron la escena con aplausos y vítores. Ruby, que estaba a su lado, estaba llorando de la pura emoción. Para Maru, la escena parecía sacada de una película de amor romántico, pero por primera vez en mucho tiempo, volvía a sentir que su corazón latía con fuerza por amor.

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