Capítulo 44.

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: No puedo con esto. No sé en qué momento llegamos, pero siento horrible ;-;

#Gopats

PD. Feliz inicio de clases hija mia 3

Mag Max Kuv Bigotes: Pobre Ruby y pobre Maru ;-; esto es tan triste.


Cada día era más difícil para Dia acudir a trabajar, pero ese día en particular sería aún más complicado y doloroso que los otros, pues nada la había preparado para lo que le tocaría escuchar.

Llegó a la escuela temprano, como todos los días, iniciando su rutina. Desde su pelea con Kanan, la hora del té matutino en la sala de maestros se había vuelto bastante solitario. Lo continuaba haciendo más por costumbre que por otra cosa ya que Kanan no se tomaba la molestia de pasar por el aula de maestros con mucha frecuencia, la gran mayoría de las veces, ella daba su práctica matutina con el equipo y se quedaba en su oficina hasta el inicio de las clases.

Así que como cualquier otro día, debió de su té sola y luego dejó el salón para comenzar sus clases. La primera clase que tenía, como todos los lunes, se la daba al grupo de las niñas de tercero y ésta transcurrió sin eventualidades. Tal vez lo único extraño y estrambótico era el buen humor con el que todas estaban, parecían rebosar energía. Había escuchado sobre un festival que se había llevado a cabo el día anterior en el cual la escuela había estado participando, pero poca atención prestó a ese detalle a pesar de que había visto a Ruby apurada con ello.

Antes del descanso tuvo dos clases más, todas parecían estar compartiendo la plática y sin quererlo realmente, logró escuchar el cuchicheo que había sobre una nueva pareja que se había formado en el festival, pero de nuevo, no prestó la suficiente atención para enterarse de quién hablaban.

En el descanso, mientras se encontraba en el sanitario, distinguió las voces de dos chicas que formaban parte del mismo grupo en el que estaba su hermana. Hablaban sobre su fin de semana y su asistencia al dichoso festival tan concurrido y le había dado importancia a su cháchara, hasta que escuchó un par de nombres entrar a la conversación. Su corazón dió un brinco y su curiosidad pudo más que su razón y se quedó en silencio dentro del baño para escuchar bien el resto del chisme. Una tercera chica se unió a ellas, acababa de entrar en los sanitarios y después de saludarla, una de las que ya estaban le preguntó.

—¿Fuiste ayer al festival?

—No, no tuve tiempo, ¿pasó algo interesante? —respondió la recién llegada.

—¡Eso quiere decir que no te enteraste de la nueva parejita! —la otra chica que ya estaba ahí se unió a la conversación—. ¡Fue todo tan lindo!

—¿Cómo no saberlo? Es de lo que todas hablan esta mañana, que Hanamaru está saliendo con Yoshiko. Las vi llegar esta mañana tomadas de la mano —dijo con emoción—. Era algo obvio, yo creí que tenían ya tiempo juntas.

Si hubo un momento en el que Dia recibió un balde de agua fría, fue este. Se mordió los labios para no emitir ninguna queja y a pesar de que quería salir y encarar a las chicas que estaban chismeando, su curiosidad sobre que más había pasado pudo más, al menos de momento.

—Cierto, creo son amigas de la infancia, ¿te imaginas? ¡Qué bonito! —oir eso provocó que las entrañas de Dia se contrajeran.

—No es que no sólo están saliendo, son la cosita más tierna del universo —dijo una de las chicas en voz melosa—. Yoshiko-chan es como...

—¡Yohane! —dijeron las dos al mismo tiempo como si fuera la cosa más lógica.

—Sí sí, como Yohane el ángel caído, todo oscuro, y Hanamaru parecía como un ángel de luz. Son como una pareja de anime —las ganas de vomitar vinieron a Dia—.

—¿Y cómo le pidió que fueran novias? —tuvo la duda la chica que no había ido al festival.

—Pues de la nada Yohane llamó a otras dos chicas al escenario, tuvieron una especie de sketch gracioso que realmente no entendí para qué era, pero después cantaron una canción muy genial, creo ella escribió esa canción para Maru-chan.

El corazón de Dia dolía mucho, tenía un nudo en la garganta que no la dejaba respirar bien, pero no quería salir aún de ese lugar hasta escuchar todo lo que había pasado.

—¡¿Y qué pasó después?! —preguntó la otra chica emocionada esperando el final de la historia.

—Cuando terminó la canción, Yohane se fue a arrodillar frente a Hanamaru y le pidió que fuera su novia. No está de más decir que Maru-chan estaba conmovida hasta las lagrimas y aceptó los sentimientos de Yoshiko-chan —concluyó el relato la chica.

—¡Oh vaya! Ya decía yo que se les veía muy lindas. Es que son como dice Yuki, es como ver a un ángel de luz enamorada del mismísimo "Lucifer". Son esa unión perfecta de la luz y la oscuridad. ¡Me encanta esa pareja! —concluyó emocionada.

—¡Ya sé! Fijate que siempre me había dado la impresión de que ellas terminarían juntas…

El resto de la conversación Dia ya no lo pudo escuchar porque las chicas salieron del baño dejándola con el corazón hecho pedazos y la cabeza llena de miles de pensamientos que no tenía la menor idea de qué hacer con ellos. Lo peor del caso es que su siguiente clase, sería precisamente con las personas que menos deseaba ver en ese momento.

Por pura rabia golpeó la pared del sanitario y dejó que el dolor del golpe sirviera para tratar de calmarla. Necesitó minutos encerrada en el baño para que su cerebro terminara de procesar lo que había escuchado, y aunque lo intentó, sintió que su cabeza seguía nublaba con enojo, mucho enojo que la consumía desde adentro.

Salió del baño para ir a la clase y no tuvo mucho tiempo para procesar las cosas cuando la realidad la abofeteó con fuerza, al dirigirse al salón se topó con ambas chicas, Hanamaru y Yoshiko, justo en la puerta. Iban tomadas de la mano, felices, hasta que los ojos ámbar de Maru se cruzaron con los duros ojos esmeralda de Dia. La gran sonrisa que llevaba la chica en el rostro se esfumó en el instante en que sus miradas se encontraron.

Dia trató de reprimir sus sentimientos pero no pudo, éstos eran más fuertes que su compostura. Probablemente en ese momento un aura oscura emanaba de su ser rodeándolo todo a su alrededor, o eso creía ella, y Hanamaru era el blanco de ese dolor.

Yoshiko se dió cuenta y jaló a Hanamaru al interior del salón de clases tratando de apartar a su novia de la ira de Dia, ésta se sentó en su lugar y esperó unos segundos a que todas se acomodaran en su lugar. Su cerebro estaba fundido. Hirviendo entre la rabia y la desesperación. Apenas pasó lista al grupo y dejó un ejercicio que ocupara toda la hora. No tenía ánimos de pararse frente a todas y hablar, mucho menos de leer algo.

Desde su escritorio se dedicó prácticamente toda la clase a mirar a la chica castaña con intensidad, tenía los ojos rojos inyectados de sangre por las ganas contenidas de echarse a llorar o simplemente de la presión que su corazón ejercía sobre su razón. Dejó que su mente vagara por esos rincones oscuros que se había negado a visitar en los días anteriores, pero que en ese momento no había forma de contenerlos.

El amor era una cosa misteriosa, incomprensible en algunas ocasiones. Cuando ella tomó la decisión de terminar con Hanamaru, pensó que no había mejor opción para la chica que estar lejos de ella. Que de esa manera Hanamaru podría tener la vida por delante para que alguien que pudiera darle todo lo que se merecía llegara a su vida, y ahora que había pasado sentía que se quería morir.

No podía quitarle los ojos de encima, observar cada movimiento suyo, ver cómo Maru temblaba y su lápiz parecía errático sobre el cuaderno. Sabía que estaba mirándola con demasiada insistencia, pero si despegaba la mirada de ella el pánico se apoderaba de su ser. ¿Qué rayos iba a hacer con todo eso que estaba sintiendo? Peor era que Maru no la miró ni una sola vez, la chica batallaba para trabajar con tranquilidad hasta que Yoshiko la tomo por la mano y la hizo verla diciéndole algo casi al oído. Después de eso Maru pareció calmarse y comenzar a disfrutar la lectura como siempre y no había un atisbo de tristeza en su mirada, al contrario, su aura estaba tranquila, su sonrisa era honesta y sus ojos reflejaban felicidad. Dia estaba roja de ira porque sabía quién era la causa de esa felicidad y eso lo hacía demasiado doloroso para soportar.

Al final terminó la clase de pronto antes de tiempo, sentía que estaba por asfixiarse y no podía seguir aguantando más. Dejó que Ruby se encargara de recoger los trabajos al final de la clase para que se los entregara por la tarde, ya que estuvieran en casa.

Tenía otras dos clases antes de que llegara la hora del taller de literatura y en ese tiempo debía averiguar cómo controlarse sin matar a nadie en el intento. Labor titánica había que decirlo, más que nada porque varias alumnas se lo pusieron difícil.

Estuvo a punto de ir a buscar a Kanan para contarle su pena, pero recordó que aún no habían arreglado las cosas y prefería morir antes que doblar su orgullo. Terminó cancelando el taller de literatura porque no encontró una solución a su problema que fuera lo suficientemente buena para sacarla del apuro y alegó que se sentía mal de salud.

Caminó de regreso a casa más temprano de lo usual, pero con los ánimos estando por los suelos como los tenía, no había nada más que deseara que esconderse en su habitación y no salir de ahí jamás. Su cabeza estaba descolocada, su corazón deshecho y su cuerpo se movía por inercia.

Estando a solas en su cuarto, cuando llegó a casa, su mente era un caos y en momentos así, sólo había algo que la podría ayudar. Sacó su Yamatogo y empezó a dejar que sus sentimientos fluyeran a través de la música. Una triste melodía inundó el hogar de las Kurosawa. ¿Cuánto tiempo estuvo ahí? No lo supo, pero Ruby llegó a interrumpirla cuando volvió de la escuela, ya algo tarde.

—Onee-chan… —la llamó Ruby desde la puerta—. ¿Puedo pasar?

—Pasa Ruby —respondió Dia regresando a la realidad.

—Traje los trabajos de la clase Onee-chan —se los mostró antes de colocarlos sobre su escritorio.

—Gracias Ruby-chan —Dia iba a regresar a su actividad, pero se dió cuenta que Ruby aún no se retiraba—. ¿Necesitas algo más Ruby-chan?

—No… nada —negó con la cabeza, parecía dudar en cómo entablar una conversación—. Es sólo que tenía muchos muchos años que no te escuchaba tocar el Yamatogo, eres tan buena con eso.

—Tenía ganas de tocarlo —dijo Dia brusca para cortar su intento—. Ahora, si me permites…

—Onee-chan… ¿puedo preguntar algo? —la interrumpió Ruby antes de que Dia prácticamente la echara.

—¿Qué pasa? —no era el mejor momento para que Ruby la interrogara, tan sólo quería estar sola y no saber nada del mundo exterior, tenía que levantar su coraza de nuevo y no contaba con mucho tiempo para hacerlo.

—El día de hoy, en la clase, estabas algo extraña —inició Ruby con tono serio y preocupado—. ¿Te pasó algo en particular? —preguntó tanteando el terreno, ya tenía una idea de porque su hermana estaba así.

Dia dió un hondo suspiro. Su hermana era tan receptiva que cada vez le era más difícil ocultar sus sentimientos. Sin embargo no podía sincerarse con ella.

—No, no pasó nada Ruby-chan, estoy bien y todo está bien —mintió descaradamente y luego trató de retomar el instrumento.

—Tú dices eso Onee-chan, y yo por lo general te creería, o más bien te dejaría en paz, pero… —Ruby se acercó hasta donde estaba Dia y se arrodilló frente a ella y tomó su rostro entre sus manos—. Tu mirada dice otra cosa Onee-chan, estás sufriendo y puedo verlo, yo quiero ayudarte...

En la garganta de Dia se hizo un nudo y sus ojos se llenaron de lágrimas que no pudo contener dentro de ella, era demasiado lo que estaba sintiendo y ya no era capaz de seguirlo controlando. Por una vez, se quebró frente a su hermana y Ruby solo atinó a abrazarla con fuerza antes de que se derrumbara en el suelo. Dia lloró y lloró hasta que no hubieron más lágrimas en su interior que pudieran calmar el escozor que sentía en su alma. Estaba desgarrada y se aferró por algunos minutos al cuerpo de su pequeña hermana para intentar acabar con el dolor.

Ruby sabía exactamente cuál era la razón del llanto de su hermana, pero no quería nombrarlo siquiera, eso sólo haría que las cosas fueron más dolorosas y no había que explicar lo que era obvio. Dia se había enterado de la nueva relación entre las amigas de su hermana y estaba sufriendo por ella. Nadie mejor que Ruby para entender esa situación. Iba a apoyar a su hermana de manera incondicional tanto como lo necesitara.

Aún cuando el llanto cesó, Dia se recostó sobre las piernas de su hermana como siempre lo hacían, sólo que en esta ocasión era ella quien estaba del otro lado y ahora era Ruby la que la consolaba.

—Gracias Ruby-chan, necesitaba esto —dijo finalmente Dia cuando el nudo en su garganta le permitió hablar, su voz estaba todavía afectada.

—De nada onee-chan, tú siempre lo haces conmigo, así que es bueno ser útil por una vez —respondió Ruby acariciando la cabeza de Dia.

—Siempre eres útil —Dia se incorporó—. No me gusta que hables así —depositó un beso en su frente—. De verdad muchas gracias Ruby-chan —la abrazó con fuerza—. No sé qué haría si no estuvieras conmigo.

—Estoy aquí onee-chan, estoy aquí.

Si no fuera por Ruby, Dia no sabía si iba a poder seguir soportando la situación, pero al menos habiéndose desahogado con su hermana, la presión que sentía en el pecho se había aligerado un poco y podía seguir respirando, un día más, un día a la vez, así es como sobrevivía ahora… sin Hanamaru. La había perdido definitivamente.


El evento de recaudación había sido un éxito. Mari había hecho las cuentas finales para entregarlas a los encargados del evento y Kanan se encargaría de recibir la donación final de ellos para que pudieran integrarla a la escuela y de esa manera les fuera destinado el presupuesto. Era la manera correcta de hacerlo aunque se arriesgaban a que el dinero pasara nuevamente por las manos de la Directora, pero de otra manera, era Kanan la que tendría problemas.

Por la tarde se reunió con la organizadora del evento. Era una amiga de la universidad que además de tener su negocio en Numazu, se había graduado como abogada y ejercía en un bufete local.

— ¡Vaya que me han sorprendido! —dijo la mujer emocionada cuando Kanan le entregó las cuentas finales del evento—. Siendo honesta, no pensé que fuera a tener tanto éxito el evento. Creo que fue un acierto tenerlos en el festival.

—Vaya forma de demostrar tu confianza Erena-senpai—respondió Kanan entre risas—. No por nada somos el mejor equipo de natación de toda la zona y pronto lo seremos de todo Japón.

—Ya te dije que dejes eso de senpai. Ya no estamos en la universidad —la reprendió—. Y sí, me queda claro que lo son —dijo refiriéndose al comentario de Kanan.

La mujer era unos años más grande que Kanan, se conocieron en la universidad siendo ella su senpai. Durante un par de años al menos fueron vecinas de dormitorio, es por eso que se conocían tan bien. Era una mujer sofisticada, cabello oscuro y mirada interesante, su porte atlético además de su intrigante personalidad la hacían ser el centro de miradas. Por algún tiempo Kanan mostró interés en ella, pero al final nada llegó a pasar porque Erena encontró el amor en otra persona a la que también tenía en estima.

—Creo que con todo lo que han recaudado será más que suficiente para que puedan hacer su viaje sin problemas —expresó la mujer mirando el cheque frente a ella—. Haremos la donación por la mañana.

—Gracias, estaba temiendo que no fuera suficiente y aún tuviéramos que buscar más patrocinios —se sinceró Kanan aliviada—. Con tantas cosas que están pasando ya tenemos el tiempo encima para la competencia y me gustaría que nos enfocamos en el entrenamiento.

—Han hecho un estupendo trabajo y ahora pueden enfocarse en lo importante —dijo Erena mientras guardaba los papeles que Kanan le había entregado.

—Eh… está no es la única razón por la que quería hablar contigo senpai —Kanan necesitaba su ayuda y aunque le daba algo de pena pedirla, era la única persona que conocía con la que se sentía con la suficiente confianza para contarle el predicamento en el que estaba y, además, que poseía los medios para ayudarla.

—¿Te has dado cuenta que soy la mujer de tu vida y vienes a robarme de los brazos de Anju? —dijo burlonamente mostrando en su mano su anillo de matrimonio—. Temo decirte que a mi esposa no le gustará cuando sepa lo que estás haciendo —su tono era claramente bromista.

—¡Quisieras! —respondió Kanan entre risas—. No tienes tanta suerte senpai, además de que por ahora, mi corazón tiene una dueña —le devolvió la broma—. Pero puedes darle mis saludos a Anju.

—¿Tiene ya una dueña? —la mujer frunció el ceño molesta—. ¿No me digas que regresaste con la estirada de Kurosawa?

—¿Dia? No no —negó con la cabeza—. Ella es arroz de otro costal —dijo entre risas.

—¡No me asustes de esa manera! —exclamó más aliviada—. Yo pensé que con las dos trabajando en el mismo lugar iban a regresar a su antigua relación —Erena hizo una mueca de asco que le dibujó una sonrisa a Kanan—. Es guapa y todo pero es demasiado… mojigata para ti.

—Dia ha cambiado mucho —la defendió Kanan—. Te sorprenderías si te contara cuanto… ¡Que no lo voy a hacer por supuesto!

—Bueno bueno, ya tendré tiempo para sacar tus secretos después pequeña Kouhai —Erena acarició la cabeza de Kanan en un gesto muy común entre ellas cuando estaban en la universidad—. Entonces, ¿qué tipo de ayuda necesitas?

—Necesito que investigues a alguien —dijo en voz baja acercándose a ella—. Ya investigué yo algunas cosas pero no tengo mucho y sé que tú tienes muchos más medios que yo para hacer algo así —Kanan sacó otro folder y se lo entregó para que le echara un vistazo.

—¿De qué tipo de investigación estamos hablando? —el tono de Erena denotaba seriedad, las bromas habían terminado y de inmediato revisó la información que Kanan le proporcionó—. Griffin Aris… ese nombre… me suena… —siguió leyendo el informe de Kanan hasta que se topó con otro nombre conocido—. Fue muy sonado que el grupo O'hara inauguró recientemente una serie de hoteles en Japón asociados con el grupo Griffin, supongo que este es el hombre.

—Es el heredero de la familia Griffin —aclaró Kanan—, y prometido de la heredera de la familia O'hara.

—Oh sí… ya veo —al final del informe Kanan detallaba lo que sabía sobre el compromiso de ambos—. Explícame, ¿con qué estamos tratando y qué es lo que quieres que haga?

Estaban en la oficina de Erena, en donde se contaba con la suficiente privacidad para que hablaran del tema sin temor a oídos indiscretos, y aún así, Kanan sentía cierta aprehensión a hablar del tema abiertamente, Mari le había hecho volverse demasiado cautelosa, pero necesitaba explicar todo para recibir el favor de Erena.

Kanan le contó desde que conoció a Mari hasta los detalles que la llevaron a darle asilo en su casa. Omitiendo algunos detalles sobre la naturaleza real de su relación, puesto que existía el pequeño detalle de su diferencia de edad.

—Entonces… ¿O'hara Mari está viviendo contigo? —preguntó para clarificar la situación, Kanan asintió—. Y tú eres solo su profesora… ¿verdad? —Erena conocía bastante bien a Kanan y se daba cuenta que había más en la historia que Kanan no le contó.

—Si, soy su profesora… sólo eso…

—Escucha Kanan, quiero ayudarte, en serio, pero si no me dices la historia completa no voy a poder ayudarte. No sé a qué nos estamos enfrentando, esto podría ser muy riesgoso. Hablamos de peces gordos y si quieres mi ayuda tendrás que ser honesta conmigo… no quiero secretos —Erena se mantuvo firme mirando a Kanan directamente a los ojos.

Kanan dudo por algunos segundos, deliberando internamente en si debía hablar o no. Exponer de manera tan abierta lo que pasaba entre Mari y ella era algo demasiado peligroso. Cómo Erena había dicho, los nombres Griffin y O'hara pesaban lo suficiente para que cualquiera quisiera venderse, sin embargo conocía a Erena lo suficiente para confiar en ella, ¿no?

Finalmente Kanan terminó doblegandose, tenía que arriesgarse.

—Bueno… —Kanan suspiró—. Estoy enamorada de ella —un ligero sonrojo se asomó en su rostro—. Y ella… también de mí.

—¿Estás saliendo con tu alumna? —Erena no lo dijo alarmada, pero algo en la manera de verla le hizo sudar a Kanan.

—No, no estamos saliendo, no hay nada entre nosotros más que una fuerte amistad —aclaró Kanan recordando la última plática con Mari—. Tenemos sentimientos la una por la otra, pero no hemos actuado en consecuencia de ellos. Ambas conocemos nuestros lugares y el como ella se arriesga si algo llega a suceder.

—Si tú lo dices… ¿De verdad nada ha pasado entre ustedes con ella viviendo en tu casa? —Volvió a hacer la pregunta escudriñando el rostro de Kanan, buscando la señal de debilidad que le mostrara que estaba mintiendo.

—Pasó más entre nosotras antes de que Mari se fuera a vivir a mi casa que ahora que estamos viviendo juntas —dijo con honestidad—. Se lo que está en riesgo y ella tiene miedo.

Kanan exhaló recordando la última visita de Aris y decidió que también era importante contar eso, quizás algo más tangible fuera necesario para hacer que Erena le creyera. Así que se levantó la playera para mostrar los rastros que quedaban de los golpes en sus costillas, cortesía de Aris y compañía.

—Esto fue del último encuentro que tuvimos con su prometido —bajó la playera después de que Erene viera lo suficiente—. Sé que no son personas que escrupulosas y que a pesar de sus juegos, no van a dudar en jalar el gatillo cuando así lo quieran.

—¡¿Él te golpeó?! —los moretones resultantes aún se veían bastante dolorosos, a pesar de los días que ya habían pasado, y fue esto lo que ayudó a inclinar la balanza—. ¡Kanan, con qué clase de personas te fuiste a meter! ¿Por qué te golpeó de esa manera?

—Fue sólo un macho resentido queriendo marcar su territorio —dijo Kanan con desdén—. Un recordatorio de que está ahí y que no va a dejar ir a Mari por nada. Temó demasiado que ese hombre le ponga las manos encima. Quiero evitarlo a toda costa y esto me dejó en claro que tengo que hacer más de lo que estoy haciendo ahora.

—Ya veo —Erena volvió a retomar el folder.

—No se puede confiar en personas como ellos dos —señaló la foto que sobresalía del folder—, no saben jugar limpio y no me confío en el trato que ofreció el padre de Mari. Aris dijo algo de que Mari era parte de su acuerdo comercial y eso es inaceptable —terminó levantando la voz de lo molesta que le hacía sentir la situación—. Erena, por favor, eres la única persona que conozco con los suficientes recursos para ayudarme —no quería sonar desesperada, pero su voz la traicionó.

—¿Y qué es lo que esperas que haga yo? —Erena echó a un lado los papeles—. ¿A dónde quieres llegar con esto? —no era que no quisiera ayudar, pero esto era más grande que cualquier caso que hubiera tratado antes y era un riesgo innecesario en el que estaba a punto de involucrarse.

—Necesito que lo investigues —ese era el momento que Kanan había estado esperando para explicar lo que necesitaba—, ese hombre, Aris, está torcido y estoy segura que se maneja de la misma manera en los negocios. Necesito encontrar un cabo suelto en ese trato asqueroso que ha hecho con el compromiso de Mari, necesito algo que me ayude a librarla de ello si el acuerdo con su padre no funciona.

Lo que pedía Kanan era peligroso, Erena conocía bien lo poderoso que era el dinero y en manos de gente tan podrida como esa, el peligro de multiplicaba todavía más, pero no podía dejar sola a su amiga, iba a encontrar la manera de ayudarla o por lo menos de mantenerla a salvo.

—Lo que estás haciendo es muy riesgoso Kanan, te estás metiendo con gente que tiene mucho dinero y por lo tanto mucho poder, podrías salir muy mal parada de esto, ¿estás consciente de lo que podrías perder? —preguntó muy seria, su rostro no mostraba ninguna expresión—. Si sale mal, podrían quitarte todo y no hablo sólo de cosas materiales —aseguró.

—¿Crees que no lo sé? Lo supe desde antes de ofrecer mi casa a Mari —exclamó con energía—. Si tú vieras el trato tan denigrante que recibe, si escucharas cómo habla su padre refiriéndose a ella como pura mercancía y a ese otro maldito hombre propasándose con ella sin importarle nada… No lo puedo permitir Erena, sé los riesgos que estoy corriendo y los acepto —concluyó decidida y Erena vio fuerza y el empeño que estaba poniendo en esto, realmente estaba convencida.

—Bien… —la mujer guardó los papeles en su maletín—. Si es así entonces espera a saber de mí. Haré lo que esté en mis manos, pero no te garantizo nada. Esos hombres no tienen la fortuna que tienen por ser descuidados, tendremos que doblar algunas leyes por aquí y por allá si queremos conseguir algo —explicó la mujer y Kanan sintió la esperanza de nuevo en ella.

—¿Entonces me ayudarás? —dijo con ánimo.

—Sólo hasta donde mis medios lo permitan —dijo la mujer con tranquilidad—, y cuando no, ya veremos.

Kanan estaba tan emocionada que se levantó de golpe para abrazar a Erena, aunque fuera poco lo que pudiera hacer por ella y Mari, le iba a estar agradecida profundamente.

—Ya ya… tranquila —dijo Erena sonriendo al ver a Kanan contenta—. Esta chica O'hara sí que te ha cambiado pequeña kouhai.

—No me molestes y dejame abrazarte —dijo Kanan contenta—. Mari me ha cambiado pero sólo un poco —admitió.

—Debes tener cuidado Kanan, y esto te lo digo como amiga, esas personas son muy peligrosas y quien sabe hasta dónde son capaces de llegar —Erena separó un poco a Kanan para hablarle directamente—. Sabes que te aprecio mucho y me preocupas.

—Lo sé, y en verdad muchas gracias —Kanan hizo una ligera reverencia denotando su agradecimiento sincero.

—Te va a costar —dijo Erena amenazante.

—¿Cuánto? —preguntó Kanan, aún podía pedir una hipoteca sobre su casa.

—¡¿Cómo que Kurosawa Dia ya no es tan santurrona como antes?! ¡Cuéntame sobre eso! —pidió cotilla y Kanan se relajó.

—Ella es todo un caso...

Fue así como Kanan consiguió tener el respaldo de su amiga, la abogada Erena Toudo. Aún si aparentemente se desempeñaba como abogada en un discreto bufete de una pequeña ciudad, sus contactos en el mundo empresarial eran los que más le valdrían en este tipo de investigación y Kanan tenía todas sus esperanzas puestas en ella.


Los días en el consejo estudiantil empezaban a transcurrir en medio de un ambiente extraño, que más de un miembro del consejo se percató de ello.

Desde los momentos que compartieron en el festival, Chika y Ruby se sentían extrañas en compañía una de la otra. Estaban envueltas en una especie de incomodidad confortable, una tensión que se podía palpar y sentir a flor de piel.

Ruby trataba de mantenerse acompañada de alguien en todo momento, ya que quería evitar quedarse a solas con Chika y, aunque Chika tampoco estaba buscando la oportunidad con tanto ahínco, había algo diferente entre ellas que ambas parecían estar rehuyendo.

Cualquier confusión que Chika pudo sentir previamente, no se comparaba con la que sentía ahora. Haber estado tan cerca de Ruby y casi besarla, además del hecho de que fuera ella la que le dijera que no quería que se ausentara del consejo estudiantil solo hizo que los sentimientos que tenía por ella regresaran de golpe.

Era tan extraño para Chika sentir tanto al mismo tiempo. Era consciente de lo bien que estaba funcionando la relación de You y Riko, pero pasaba algo extraño con eso. Contrario a lo que podría pensar, no sentía dolor al verlas juntas, ni siquiera sentía la necesidad de entrometerse entre ellas, no como antes.

Su mente estaba pensando enteramente en Ruby. Estaba en un profundo dilema que no lograba comprender. No es como que hubiera dejado de sentir cosas por Riko, simplemente estás ya prácticamente eran nada frente a la idea de perder a Ruby para siempre, y cada día que pasaba era más evidente esto. Claro, la molestia que tenía contra You no se había ido a ningún lado, pero poco a poco empezaba a entender las palabras que tanto Riko como Kanan y hasta la misma Mari, le habían dicho en algún momento.

Sus sentimientos por Ruby empezaban a separarse de los sentimientos que tenía por Riko y cada vez se sentía más cerca de entender lo que su corazón verdaderamente quería.

Para ayudarse a entender todo con mayor claridad, en su mente se planteaba el escenario de luchar por el amor de Riko o luchar por el amor de Ruby, y le sorprendía que cada que tenía ese dilema, era Ruby la que salía victoriosa. Aún así, no se sentía cómoda con esto, porque sabía cuánto daño había hecho y no quería volver a lastimar a la chica otra vez, pero algo en su interior le decía que tenía que ir tras ella.

Después de pensarlo desde inicio de semana, se vió buscando la oportunidad para hablar con Ruby y no fue hasta mitad de semana que se dió el momento.

Había salido a buscar algo de tomar mientras Ruby terminaba una reunión pendiente. No esperaba que se quedara sola pues estaba en compañía de algunos representantes de clubes que estaban teniendo problemas con sus áreas de trabajo asignadas. Nada grave pero que Ruby tenía que resolver a la brevedad y en lo que creía se tardaría algún tiempo.

Cuando regresó a tomar sus cosas para retirarse, se sorprendió de encontrar a Ruby sola en el aula. Estaba de pie frente a la ventana mirando a través de ella, absorta en sus pensamientos y con el sol reflejado en su rostro y resaltando su lindo cabello rojo, sus ojos parecían estar en otro lugar muy lejos de allí y parecían refulgir con pequeños destellos jade. Chika solo pudo pensar en lo increíblemente hermosa que se veía de esa manera.

Recordó la primera vez que se percató de su atracción por Ruby, justo allí, en ese salón del consejo. También recordó las veces que besó a la chica en ese lugar, y no sólo eso, cuando fueron más allá rompiendo las reglas de las buenas costumbres, pero valía la pena por tener a Ruby entre sus brazos jadeando y pidiéndole detenerse pero empujando sus caderas para tener más, y todo eso le parecía parte de un pasado distante. Un lejano tiempo que realmente no lo era, sólo habían sido unos meses atrás cuando todo era diferente entre ellas.

Las palabras que Ruby dijo cuando terminó con ella resonaron en su mente. El problema no era si ella quería a Ruby, el problema era que cuando tuvo la oportunidad de estar en su corazón, Ruby no fue feliz y era su culpa. Justo en ese momento entendió todo el daño que le hizo, y se dió cuenta que aún si ella quería luchar por el amor de Ruby y estar con ella, el daño que ya le había causado por su estupidez, no habría forma de borrarlo jamás, ni siquiera si hiciera de todo para resarcir su error. Todos tenían razón, tuvo la felicidad en sus manos y la dejó ir. No merecía a Ruby, ella era demasiado buena para estar con alguien tan tóxico como ella.

Chika suspiró más fuerte de lo que pretendía haciendo que Ruby se percatara de su presencia y se girará a verla sorprendida.

—Chika-chan… me asustaste —dijo Ruby sacándola de sus pensamientos.

—Lo siento —se disculpó Chika.

Estaba recargada sobre el marco de la puerta pero sintió la necesidad de estar un poco, sólo un poco más cerca de Ruby así que se acercó hasta la ventana donde ella estaba, pero manteniendo un espacio entre las dos.

—Te ves hermosa hoy —le dijo sin pensar en lo que sus palabras podían despertar en la presidenta del consejo.

—Gra… gracias Chika-chan —Ruby no pudo evitar ponerse nerviosa ante las palabras de Chika, odiaba esa parte de ella, pero no podía no sentirlo, a pesar de todo su corazón seguía amándola.

—¿Recuerdas la primera tarde que pasamos en el consejo? —preguntó Chika imitando su posición mirando al horizonte por la ventana—. Estaba aún aprendiendo sobre todo lo que se hace aquí y terminé desordenando todos los expedientes de los clubes —una sonrisa se asomó en su rostro con la remembranza—. Era todo un caso perdido hasta que tú llegaste a ayudarme y fue que pude arreglar todo mi desastre. Creo que nunca te agradecí por eso —Chika tomó la mano de Ruby—. Gracias Ruby-chan, gracias por todo lo que hiciste por esta tonta, por todas esas veces que me salvaste del desorden que yo misma provocaba y me enseñaste a ser mejor persona, no solo en esas pequeñas cosas, sino en...

El corazón de Ruby estaba latiendo muy rápido y creyó que se desmayaría si dejaba continuar a Chika por donde parecía ir. No entendía qué estaba pasando ni porque Chika decía tales cosas, pero no debía dejar que fueran por ese rumbo y tomó la palabra para encauzar la conversación a terrenos menos peligrosos.

—Y...yo lo recuerdo, al día siguiente nos llevamos una regañiza de la directora porque desordenamos todo el presupuesto que ya tenían asignado —Ruby tenía en su memoria ese día, fue la primera vez que habló con Chika y se enamoró desde ese momento de su forma de ser tan despreocupada—. Terminamos castigadas una semana por eso haciendo horas extra de limpieza.

—Ese castigo valió la pena totalmente —Chika soltó la mano de Ruby, no porque quisiera hacerlo realmente, sin embargo no quería incomodarla, se había dado cuenta de la intervención de Ruby para evitar siguiera hablando cosas que no debía—. ¿Recuerdas lo bien que lo pasamos cuando nos escapabamos al karaoke?

—¡Oh sí! —dijo Ruby entre risas y no pudo evitar también recordar las veces que no solamente iban a cantar y se reprendió por pensar eso—. Me llevé también buenos regaños de mi hermana cuando se enteró que no iba directo de la escuela a la casa.

—Umm… sigo pensando que sobrereaccionó con eso —una sonrisa se asomó en el rostro de Chika—. No es como que hiciéramos algo indebido… al menos no en esas ocasiones —concluyó con picardía riendo aún más.

—¡Oye! —Ruby le dió un golpe en el brazo—. Eso dijimos que sería un secreto entre las dos —hizo un puchero que derritió el corazón de Chika y se encendiera como una brasa.

Se movió conteniendose, porque estuvo a punto de ir a abrazarla con todas sus fuerzas. No sólo eso, quería besarla y volver a probar sus suaves labios rosados. Se preguntó si aún sabían a ese lipstick que le gustaba usar, ese que le regaló alguna vez y sabía a mandarinas.

—No se lo he dicho a nadie Ruby-chan, eso es sólo entre nosotras —puso su dedo índice sobre sus labios juguetonamente y Ruby se mordió los labios en respuesta—. Es un secreto que guardo celosamente para mí —concluyó mostrando su lengua y guiñandole el ojo traviesamente.

Los nervios en su estómago parecieron tomar fuerza, tenía que desviar otra vez la plática o iba a terminar saltando sobre Chika y eso era algo que ninguna debía dejar pasar, pero lo estaban dejando.

—No es como si fuera la única cosa vergonzosa que hicimos en el Karaoke… creo recordar a alguien armando toda una coreografía tratando de imitar a "mius" —hizo énfasis en su mala pronunciación para meterse con ella.

—¡¿Cómo te atreves a reírte de eso?! —fue el turno de Chika de darle un suave golpe en el hombro a Ruby—. No es mi culpa que sea tan difícil pronunciarlo.

—¡No es difícil! Sólo tienes que cerrar bien los labios y pronunciarlo "µ's" , es fácil —recordar todo eso era muy gracioso, Ruby no podía dejar de reír y Chika no podía evitar mirar esos labios moviéndose.

—Si claro… fácil. ¡Para tí! —se quejó Chika fingiendo molestía—. Pero, al menos mis tonterías sirvieron para hacerte reír —dijo esto último en un tono más suave dando un paso más cerca—. Extrañaba mucho esto, tu sonrisa y el sonido de tu risa.

Ruby había reído tanto que unas lagrimas habían escurrido por su rostro. Chika tomó una servilleta y se acercó a limpiarlas cerrando el espacio entre ellas. No lo pensó demasiado, sólo odiaba ver el rostro de Ruby arruinado por las lágrimas, aún si estás eran de felicidad.

—Ya está —dijo cuando terminó de limpiarlas.

Estando tan cerca, no pudo dejar de apreciar lo bellos que se veían sus labios y lo mucho que deseaba besarlos desde que había entrado en esa habitación. Ruby se había quedado paralizada con la cercanía de Chika, sus esfuerzos por evitar que se pusieran en una situación así se había ido al traste, su cabeza no estaba procesando bien la información y no sabía qué hacer, respiro con aprehensión.

—Chika-chan…

—Lo siento tanto Ruby-chan, siento tanto el daño que te hice —una lágrima solitaria resbaló por la mejilla de Chika.

No dejaba de mirarla con intensidad, quería besarla pero Chika sabía que estaba mal, estaba mal hacerlo porque aún no quería arrastrarla nuevamente a su desastre, estaba mal por todo el daño que le hizo y estaba mal por que a pesar de todo, ahí estaba Ruby, compartiendo esos momentos con ella cuando sabía que era doloroso para la chica, Chika se odiaba por ser tan egoísta, pero ¿estaba mal que la quisiera para ella?

Chika iba cerrando el espacio que había entre ellas y Ruby se mordió otra vez los labios esperando el contacto, pero al final Chika no la besó en donde su corazón anhelaba y el destino de su boca fue la mejilla de Ruby.

—De todo corazón estoy arrepentida de todo lo que te hice pasar Ruby-chan. Sé que es muy tarde para arrepentirse y aún más tarde para que me perdones, pero gracias por ser como eres —Chika la abrazó con fuerza, con ganas de sentir el cuerpo de la otra chica y de grabarse el aroma que desprendía.

Era egoísta por ponerla en esa situación, pero no lo suficiente para condenarla a orillas a volver con ella, no así. Una nueva resolución se formó dentro de Chika y un nuevo propósito iba a guiar sus pasos.

Ruby estaba estupefacta. No dijo nada porque más tiempo tardó en procesar todo lo que Chika había dicho que en darse cuenta de que ésta estaba dejando la habitación.

Quiso detenerla, pero no sabía que debía decir. Ni siquiera estaba segura de que es lo que sentía con lo que acababa de suceder. Era claro para ella que sus sentimientos por Chika seguían intactos, tan fuertes como al inicio, pero el daño que recibió también lo estaba y no podía solo desechar todo su sufrimiento por un momento "bonito" que habían compartido, eso lo entendía bien.

Trató de enfocarse y dejar que su lado racional se ocupará de las cosas. No era como que Chika le estuviera pidiendo que retomaran su relación. Se había enterado de lo bien que iban You y Riko, básicamente porque derramaban miel por toda la escuela y también sabía el duro golpe que probablemente Chika había recibido por eso, pero prefirió mantener su mente alejada de esos pensamientos precisamente para no llamar al dolor de regreso. Ella ya tenía sus planes y dentro de ellos no había lugar para volver a una vieja relación.

Pero si era así, no podía entender porqué razón es que anhelaba tanto que ese beso que Chika le dió en la mejilla hubiera terminado sobre sus labios. Se preguntaba cómo podría quitar ese sentimiento que estaba consciente solamente traería más dolor a su vida. Quería dejar de amarla y tenía que averiguarlo antes de que esos sentimientos crecieran como la espuma, antes de que Chika encontrara el camino de regreso y entonces tuviera que sufrir todo de nuevo por las indecisiones de su exnovia.

Se repitió nuevamente ese mantra que había usado hasta ese día, sólo unos meses más y entonces estaría en un nuevo lugar, rodeada de nuevas personas en donde nada le tendría que recordar su fallida relación. Tenía que seguir adelante.


Con la suspensión del taller de literatura terminada, Yoshiko regresó a tomar las sesiones con Hanamaru, pero a Dia esto no le dió gracia y no hizo las cosas nada fáciles para ninguna de ellas.

Inició haciendo comentarios sarcásticos sobre el ocultismo, y trayendo literatura bastante insultante hacia ese rubro en particular que en su mayor parte obligaba a Yoshiko a recitar. Ésta no se quejó ni una sóla vez de los ataques casi directos que estaba recibiendo y se mantuvo con calma al menos por fuera.

Al no ver reacción alguna de la chica, pasó de los comentarios sarcásticos a hacer burla de ella directamente. Dia no tenía piedad con Yoshiko y no dejaba pasar la oportunidad de sobajarla. La mayoría de las chicas prefería no comentar nada cuando Dia empezaba a arremeter contra Yoshiko porque eso solo incrementaba la tensión del momento.

Muy en el fondo, Dia sabía que estaba haciendo algo incorrecto al ensañarse de esa manera con una alumna, sin embargo su mente estaba tan dañada, llena de amargura y celos, que hizo caso omiso de esa voz una vez más.

Yoshiko había hecho su mayor esfuerzo pero el ataque constante terminó por hartarla y le contestó finalmente. Esto ocurrió casi al término de la horrible semana que tuvieron que aguantar, Dia hizo un comentario que terminó tocando una fibra sensible de la alumna y se terminó ganando un castigo de los que Dia acostumbraba.

Pasó toda la clase cargando pesados libros en la esquina del salón. Maru estaba incrédula ante el trato que estaba recibiendo su novia. Ya había visto ese tipo de conductas vengativas en Dia anteriormente cuando era Chika el objeto de su enojo, sin embargo, en esta ocasión, ella se sentía directamente responsable del maltrato que estaba recibiendo Yoshiko, sabía que esto era su culpa y no podía soportarlo más.

En un principio guardo la esperanza de que la actitud de Dia disminuyera o cambiara. Quería creer que Dia no era esa persona horrible en la que se había convertido, aún se aferraba a esa idea. Sufría con cada golpe que Dia tiraba hacia Yoshiko, no sólo por Dia, sino por su novia. Yoshiko estaba en esa situación por ella y se culpaba por lo mal que lo estaba pasando. Aún así tenía miedo de mirar a Dia a los ojos y enfrentarla, sin embargo estaba llegando al punto de no retorno.

Aún faltaba más de media hora para que la clase terminara y la fatiga se empezaba a mostrar en Yoshiko, sus brazos comenzaban a doblarse y cada vez que bajaba alguno, Dia la reprendía con fuerza. No fue hasta que uno de los libros resbaló de sus brazos causando tremendo estruendo que todo estalló.

—¿Es qué acaso no puedes mantenerte en silencio Tshushima-san? —dijó Dia molesta por la interrupción a su lectura—. No puedo creer que incluso Takami-san tenía mejor comportamiento que tú, y mira que esa niña es problemática. Sin duda eres una vergüenza para tu familia —dijo esto último con claro desdén.

Yoshiko no le respondió, mordiéndose la lengua para no hacerlo, y se limitó a levantar los libros del suelo y a retomar su postura, a pesar de que ya no sentía sus brazos. Mal momento para ser una persona menuda y con poco músculo.

Dia se puso de pie y esperó a que Yoshiko terminara de acomodar los libros nuevamente sobre sus brazos y, posteriormente, tomó dos libros aún más pesados del escritorio y los colocó sobre la pila que se balanceaba peligrosamente en brazos de Yoshiko.

—Con esto estarás mejor —dijo con una sonrisa burlona antes de regresar a la lectura.

Maru trataba de estar tranquila y transmitirle esa calma con la mirada, sólo que realmente estaba todo lo contrario. Maru estaba angustiada y podía ver lo malhumorada que estaba Yoshiko por el maltrato, sus brazos temblaban por el esfuerzo y su rostro estaba enrojecido. Maru no pudo evitar sentir un vacío en el estómago, tenía que vencer su miedo y acabar con esa tortura.

Los minutos comenzaron a pasar lentamente para Yoshiko quien trataba con toda sus fuerzas de mantener la postura para no llevarse otro regaño, porque estaba segura que sí Dia decía otra cosa, ella ya no podría mantener su boca cerrada y lo que menos quería era afectar a Hanamaru por sus arrebatos, pero esto ya estaba llegando demasiado lejos y sentía la necesidad de defenderse. Ella no le temía a Kurosawa Dia, no si Maru estaba de por medio, solo que ella en su forma humana no era tan fuerte y resistente físicamente.

Otro estruendo sorprendió a la clase cuando la pila de libros resbaló nuevamente de los brazos de Yoshiko y rebotaron en la mesa haciendo más aparatoso y ruidoso el incidente, pues un par de libros, del golpe, se deshojo.

—¡¿Qué demonios pasa contigo?! —exclamó Dia molesta viendo los libros ritos y las hojas regadas por el suelo—. No han pasado ni cinco minutos. ¿Qué clase de ser debilucho y pusilánime eres? —preguntó con sarcasmo—. Pienso que estás demasiado podrida para que la disciplina pueda hacer algo por tí. Eres un desperdicio de aire y espacio, deberías dejar la escuela porque es evidente que no estás hecha para estar aquí.

Yoshiko estaba roja de la furia, ya había llegado a su límite, no podía seguir soportando más e iba a explotar.

—¡Ya basta zura~! —la voz de Maru resonó en toda el aula, sorprendiendo a todas, Yoshiko se quedó con la boca abierta—. ¡Ya es suficiente Kurosawa sensei! —dijo con una seguridad que no había mostrado en algún tiempo—. No es justo que trate a Yoshiko-chan de esa manera, llevamos más de dos horas en la clase y no ha hecho más que regañarla en cada ocasión que se presenta sin motivo. Es normal que esté cansada, y usted no tiene porque humillarla de esa manera.

Dia no podía creer lo que estaba escuchando. Jamás había visto a Hanamaru tan molesta como en ese momento y eso sólo hizo que el coraje que estaba sintiendo creciera de manera desmedida. Cómo era posible que defendiera a esa paria, fue la justificación de su ira y lo que terminó de cegarla a toda razón.

—¿Disculpa Kunikida-san? Esto es entre Tsushima-san y yo, sólo estoy haciendo mi trabajo para tratar de corregir un árbol torcido —exclamó Dia indignada y con la mandíbula apretada del coraje.

—¡Claro que no! Ya deténgase Kurosawa-sensei… —su bravura inicial comenzó a menguar y un temblor apareció en sus manos al sentir todo el odio y rencor en los ojos de Dia—. No puedo más con esto… por favor...

Yoshiko sentía una presión en el pecho al ver a Maru tan afectada y a punto de quebrarse, sólo quería sacarla de ese lugar y alejarla de esa mujer que no hacía más que dañarla.

—No te metas en asuntos que no te incumben —respondió Dia tajante apretando los puños.

—¿Cómo puede decir que no me incumbe? —Maru tenía la voz entrecortada tratando de reprimir las ganas de llorar—. ¡¿Cómo puede decir que no me incumbe si todo esto es por mi culpa?! —exclamó tan fuerte que su voz resonó en el aula dejando a todas mudas y expectantes por lo inapropiada que se estaba tornando la conversación.

Los murmullos no se hicieron esperar y eso pareció ser lo único en traer de vuelta a Dia al entorno en que estaban. El rostro de Dia se ensombreció y bajó la mirada, no le convenía atraer la atención. A Yoshiko no le importó nada más y dejó su lugar para ir al lado de Hanamaru. Tenía la necesidad de estar junto a ella y ser su apoyo antes de que se cayera y poco le importaba si por eso se ganara otro castigo más severo.

—¡La clase terminó! —exclamó Dia finalmente con la voz profunda, se podía ver su mandíbula rígida probablemente por la rabia que estaba conteniendo—. Se pueden retirar todas… —las alumnas salieron prácticamente corriendo no queriendo ser el blanco de la ira de su profesora—, menos Kunikida-san —sentenció, pero nadie hizo nada para ayudarla.

—¡Ella no se va a quedar! —exclamó Yoshiko molesta sosteniendo a Maru.

—Ella se va a quedar y tú te vas a retirar Tsushima-san —dijo con toda la autoridad y ferocidad de la que era capaz—. Necesito tener una plática con mi alumna —hizo énfasis en su declaración de propiedad—, así que lárgate.

Yoshiko iba a negarse nuevamente pero sintió la mano de Maru apretar su muñeca.

—Esta bien Yoshiko-chan, hablare con ella —Maru no queria que sucediera un nuevo enfrentamiento, así que accedió.

Ya de por sí la situación era sospechosa y lo que menos deseaba era empeorar la situación para su novia. Tenía que aclarar las cosas con Dia y sólo ella podía hacerlo.

—No quiero dejarte sola —le dijo Yoshiko al oído reticente a abandonarla—. Esta mujer está loca —apeló a algo que era obvio—. Ella ya perdió la cabeza, no dejes que te arranque el corazón.

—Todo estará bien Yo-chan, sólo dame unos minutos —pidió Maru—. No va a pasar nada malo.

—No deberías seguir confiando en ella —le susurro con desesperación—, esa mujer va a terminar destrozándose si se lo permites.

—¡Salga de aquí Tsushima-san! —Dia levantó la voz haciendo que se detuviera su conversación con Maru.

La chica se deshizo del agarre de su novia y la dejó ir.

—Está bien —cedió porque no tuvo más remedio—. Estaré justo afuera Maru-chan —exclamó Yoshiko hablando lo más fuerte que pudo para dejar en claro que Maru no estaba sóla y que estaría vigilando.

Dia caminó detrás de Yoshiko y cerró la puerta con fuerza en cuanto ésta estuvo afuera. Tomó una respiración fuerte antes de comenzar, tenía un aura sombría que le produjo escalofríos a Maru, esos ojos verdes se habían vuelto tan fríos.

—¿Qué crees que estás haciendo Hanamaru-san? —dijo Dia mirando con intensidad a la chica que la esperaba frente a su escritorio—. ¡¿Qué fue todo eso?!

—¿Qué que fue? Mejor usted explíqueme, ¿por qué ha estado acosando a Yo-chan toda la semana? —rebatió Maru aún con algo de valor, dejando que su molestia se hiciera cargo y le ayudará a hablar.

—No he estado haciendo tal cosa —se defendió Dia—. Simplemente estoy corrigiendo a una manzana podrida que tengo en clase antes de que me contamine a todas las demás. Estoy haciendo mi labor de educarlas y guiarlas.

—No es necesario que mienta y se escude bajo ese argumento para decir esas cosas zura~ —respondió con entereza, estaba enojada por esa desfachatez de Dia—. Está haciendo con Yo-chan exactamente lo mismo que hizo con Chika-senpai cuando estuvo castigada aquí y en aquella ocasión fue por Ruby-chan, ¿o lo piensa negar? —cuando Maru estaba molesta, no medía sus palabras y la actitud de Dia despertaba sus ganas de luchar contra las injusticias que cometía, en particular ésta por la que se sentía responsable.

—Eso no es verdad… —se mantuvo en su posición.

—¡¿Por qué lo sigue negando zura~?! —la chica alzó la voz—. Yo la ví, la he estado observando toda la semana, las miradas que le dedica a Yo-chan, su tono de voz cuando se refiere a ella es tan frío. Al principio pensé que era mi imaginación, pero no es así, cuando ella volvió de su castigo, que por cierto fue muy injusta su suspensión, usted empezó a ser demasiado grosera con ella…

—¡¿Y qué otra cosa esperabas?! —Dia también levantó la voz furica—. ¡Estás saliendo con ella Hanamaru-san! ¡¿Cómo puedes reclamarme después de que te hiciste novia de… de eso… de ella?!

Los reclamos de Maru hicieron que Dia perdiera los estribos, aunque en ese punto ambas estaban igual, y su verdadero dolor terminó rompiendo la coraza que había estado tratando de mantener.

—¡¿Qué?! ¿Me está reclamando por hacerme novia de Yo-chan? ¿Cómo puede siquiera atreverse a decir algo cuando usted fue la que terminó conmigo de la manera más cruel y despiadada posible? —Maru no lo podía creer, pero ahí estaba el reclamo de Dia después de todo lo que había pasado, y ella también tenía los suyos—. Tú… tú me engañaste…—las palabras que Dia le había dicho aquel día empezaron a regresar a su mente y la discusión estaba escalando demasiado rápido—. Tú me utilizaste y… ¡Me desecharse como si no fuera nada! Además de que… ¡Estuviste con alguien más mientras me ilusionabas! Me trataste como si fuera cualquier objeto inservible…

—Yo no… —Dia quería negar lo de Sara, porque no era cierto, pero aún si lo hacía, no tenía cómo probarlo, ella se había puesto la soga al cuello y había jalado de ella.

—No no no zura~, no puedes venir a reclamarme por eso cuando tú hiciste algo peor —exclamó Maru, tenía los ojos rojos de las lágrimas contenidas—. Yo te amaba, como a nadie y me rompiste el corazón…

Por un momento Dia dió un paso atrás consciente de que Maru tenía razón pero no iba aceptarlo.

—¿Dices que te rompí el corazón? Yo no creo eso —dijo con burla—. ¡No tardaste ni dos segundos en reponerte! —la interrumpió Dia molesta—. ¡No ha pasado nada de tiempo desde que terminamos, cuando te fuiste detrás de alguien más! —arremetió con odio—. ¿Y es así cómo dices que me amabas? —exclamó riéndose irónica.

—¡Tú me engañaste! —reclamó Maru subiendo su tono de voz—. Me engañaste vilmente aunque yo te amaba...

—¡¿Cómo puedes decir que me amabas con ese descaro?! ¡Qué ya sé que estás saliendo con esa! Porque justamente fuiste tras esa escoria… ¡Estás saliendo con ella! —señaló hacia la puerta—. ¿Cuántas veces me negaste que pasaba algo con esa chica? ¡¿Cuantas veces Hanamaru?! —Dia había perdido toda compostura y estaba prácticamente gritando en el salón de clases y casi encima de Maru.

—¡Me estas reclamando por salir con Yoshiko-chan desde antes cuando tú fuiste la primera en engañarme! —Maru estaba dejando salir toda la molestia que había estado reprimiendo, se estaba liberando de todo aquello que la había atormentado.

—Eso fue diferente —respondió Dia.

—Si claro que lo fue —Maru también uso el tono despectivo de Dia—. Tú me engañaste para… para… para que hiciéramos eso… —a pesar de todo, Maru estaba conciente del lugar en el que estaban y no quería decir algo que las terminara metiendo en problemas si alguien más escuchaba—. Te aprovechaste de mis sentimientos por ti para… para acostarte conmigo. Yoshiko no es como tú —uso a la chica para rematar el golpe.

—¡¿Lo están haciendo?! ¿Te has acostado con ella? —preguntó Dia apenas conteniendo que la pelea se fuera a algo más.

Maru frunció el ceño ante la pregunta indiscreta de Dia, ella no tenía ningún derecho meterse en eso.

—Si lo estamos o no haciendo, eso es cosa de nosotras y no te incumbe en lo más mínimo. ¡Tú ya no formas parte de mi vida! —sentenció.

—Claro que si, soy parte de ella —la tomó de la muñeca—, fui yo tu primer amor, tu primer todo… ¡Eres mía!

—¡¿Por qué razón?! Dejaste muy en claro que querías que me alejara de ti. No tienes derecho a reclamar nada zura~. No soy tuya —se trató de sacudir el agarre de Dia hasta que lo consiguió.

—¡Sé lo que dije! —Dia estaba perdiendo los estribos y las palabras salían sin pensarlas realmente—. ¡Pero tú eres mía y siempre lo serás!

—¿Qué tontería es esa ~zura? ¿Cómo puedes tener la desfachatez de decir tal cosa después de todo lo que te rogué? —lo que decía Dia era absurdo y Maru estaba estupefacta—. Te suplique que no me dejaras, me arrodille frente a ti pidiendo que recapacitaras por lo que nos estabas haciendo y ¿ahora me reclamas por seguir adelante?

—¿A eso le llamas salir adelante? —reclamó con desdén a un palmo de Maru—. No creí que fueras esa clase persona, ¿tan bajo has caído? Realmente no creí que correrías a los brazos de esa niña como una…

—¡¿Cómo una qué zura~?!

—¡Cómo una cualquiera! —pronunció Dia con rabia—. ¡No eres más que una puta que se va con cualquiera! No sé cómo me pude fijar en ti y en tu cara de niña buena que me engañó por completo. Fingiste amarme…

Una fuerte bofetada calló la boca de Dia y un silencio se estableció entre las dos, silencio a medias porque los sollozos de Maru era lo único que se oía. Maru no podía creer lo que acababa de decir Dia, un nudo en la garganta le impedía responder y sólo las lágrimas eran la respuesta. El golpe había hecho volver a la realidad a Dia y ver los ojos ámbar de la chica con su alma deshecha, había dicho algo atroz.

—Puedes decirme lo que quieras, pero mi amor por ti es… era real… jamás te engañe…

Maru hizo por ir hacia la salida pero Dia la detuvo sujetando su brazo, Maru la rechazó.

Yoshiko que había estado esperando afuera, intentó abrir la puerta desde que escuchó la manera en que Dia había llamado a Maru, pero estaba colocado el seguro por dentro del salón.

—¡Hanamaru! ¡Hanamaru! —golpeó la puerta con fuerza, incluso la pateó.

Un click se escuchó y la puerta se abrió revelándole lo que sucedía dentro. Maru estaba de pie frente a ella, aún con la mano sobre el pomo de la puerta.

Lo que había dicho Dia había destrozado a Maru, lo podía ver en la mirada de su novia. Quería darle un golpe a la mujer que estaba detrás, pero no quería empeorar más todo para Maru, su prioridad era que ella estuviera bien.

—Zuramaru —la llamó cuando ingresó al salón y la sujetó por los hombros.

—¡Vete de aquí Tsushima-san, esta discusión no se ha acabado! —le ordenó Dia con desprecio cuando vió que la chica se acercaba.

—¡Oh no sensei, su plática ha terminado! —le dijo con decisión protegiendo a Maru con su cuerpo—. Usted no tiene ningún derecho a decirle todas las cosas que le ha dicho a Hanamaru —se acercó hasta ella con la expresión más amenazante que pudo poner—. Ella jamás le faltó el respeto, ni se aprovechó de nada, su único error fue haberse enamorado de alguien como usted.

—Yo...Yo-chan —dijo Maru saliendo de su estupefacción y fue a detenerla, gruesas lágrimas resbalaban de su rostro sin que las pudiera detener.

—Si hay alguien aquí que es una escoria y una manzana podrida, es usted solamente —escupió con todo el odio que le tenía—. No vuelva a acercarse a Hanamaru, ella no está sola y yo no voy a permitir que la vuelva a tocar o intimidar como una bravucona.

—No tientes tu suerte Tsushima-san —ambas se miraron en una callada batalla de palabras y miradas asesinas.

—Vámonos de aquí Maru-chan —Yoshiko la tomó de la mano dispuesta a llevarla a casa.

—¡He dicho que no! —Dia se interpuso en su camino.

—Y yo he dicho que esta plática terminó sensei —exclamó Yoshiko poniéndose como el cancerbero—. Me he estado manteniendo al borde de su discusión porque Maru-chan así me lo ha pedido y ya se lo dije, no voy a permitir que la siga lastimando a placer —se preparó para asestar el punto final—. Sé bien todo lo que le hizo y la única razón por la que no he hecho nada al respecto es porque a pesar de la salvajada que le hizo a Maru, ella sigue viendo por su bienestar porque todavía la ama. ¡Tsk! —escupió—. Y no me ha permitido abrir la boca, pero que le quede claro sensei, se soltó el perro del infierno. No dude que yo la voy a defender de quien sea, como sea si usted insiste en herir su corazón. Iré a tener una seria plática con la directora para tomar una taza de té y discutir las técnicas de enseñanza y las relaciones maestra-alumna —dejó caer su amenaza con total claridad—. No quiero que se acerque más a Hanamaru, no lo intente, porque este demonio va a desatar su infierno —concluyó con fría furia.

Dia estaba un grado más que enojada, estaba más allá de eso, quería explotar, quería gritar, quería pedir perdón a Maru, pero a la vez quería seguir reclamando. ¿Cómo era posible que estuviera con esa niña? Ella le había jurado que no pasaba nada entre ellas y en tan poco tiempo se había arrojado a sus brazos. Sin embargo Tsushima-san le había dicho que Maru aún la amaba, ¿eso era verdad? Su mandíbula temblaba y la visión de Yoshiko rodeando a Maru con su brazo no hizo más que avivar la rabia que traía dentro. Sin embargo, la amenaza de Yoshiko había hecho efecto, aún más que la bofetada de Maru. Dia era un animal herido y se había comportado terriblemente con la persona que le había amado.

—Salgan… ¡Salgan de aquí! ¡No las quiero ver más! ¡Vayanse! —habló fuerte, habló con rabia, celos y miedo.

De reojo pudo ver cómo el cuerpo de Maru temblaba bajo el abrazo de Yoshiko y sabía que acababa de cavar su tumba, pues era ella y sólo ella la que había causado todo eso. Se odiaba, se odiaba más que nunca, en verdad en ese momento sólo deseaba desaparecer del mundo y no saber más de todo el daño que su estupidez había causado.

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