Kuchel estaba devastada; su hijo no recordaba algunas cosas y aún no sabían hasta que punto había olvidado.
Aún estaba dormido y posiblemente despertaría hasta la mañana, eso le había dicho Grisha cuando les explico sobre la amnesia postraumática. Aunque igual no servía de mucho ya que ella no entendía de esas cosas.
Ahora estaba recostada en un pequeño sofá de tres plazas que había en la habitación de su hijo... y ahora que recordaba tenía que llamar al trabajo de el para avisar sobre el accidente y que no podría trabajar por un tiempo...
Seguro lo entenderían... siempre lo hacen, se aseguro así misma, ya había pasado cuando Levi estuvo una semana con gripe y todo estuvo bien.
Sin embargo, ¿ahora qué pasaría con su hijo?
Mikasa había tomado una silla y ahora estaba sentada aun lado de su hermano tomando su mano.
Hacia mucho tiempo que no veía a la azabache tan pegada a su hermano, la última vez de aquello fue cuando Annie, la novia de Mikasa partió a Inglaterra para estudiar... hace ya dos años de aquello.
Pero ahora había más cosas que afrontar pues también estaba Eren de por medio quien estaba en el tercer piso con una muñeca fractura y varios golpes en su cuerpo. Pero el estaba en mejor estado que su hijo, pues según le contó Carla, se había pasado a los asientos traseros y el impacto había sido directamente con Levi.
Y a pesar de estar cansada, Kuchel no quería dormir porque su hijo podría despertar antes de lo previsto y ella quería estar ahí para el.
Ya eran las cinco de la mañana cuando Levi empezó a moverse en la camilla: despertando a Mikasa quien se había dormido entre la silla y aquella camilla.
— ¡Mamá! —exclamo la azabache, Kuchel quien había planeado no dormir termino fallando en el intento y ahora mientras despertaba frotaba su cuello que dolía por haber dormido en mala pasión—. Creo que está despertando—mencionó—. Justo como dijiste.
Agrego con un intento de sonrisa, la azabache mayor se acercó a paso lento y al llegar junto a us hijos volvió a hundir sus dedos en el cabello de Levi como a él le gustaba.
Aunque no lo admitirá, ella lo conocía más que nadie y sabía que el amaba aquello.
—Levi—le susurro sentándose a un lado de la camilla mientras miraba como los ojos de su hijo se movían baja sus párpados—. Abre los ojos
Eso había sido más una orden que una petición e incluso en aquel estado Levi abrió lentamente su ojo izquierdo.
A quien vio primero fue a Mikasa con el pelo todo enredado y sin la bufanda también sintió sus tibios dedos sostener su mano izquierda con fuerza, pero notaba algo raro en ella. Cuando se decidió por completo, abrió ambos ojos en su totalidad y miro a su madre quien también tenía el cabello revuelto y una sonrisa triste pintada en el rostro.
—Hijo...—susurró ella antes de abrazarle por el cuello con fuerza haciendo que soltara un quejido, su cuerpo aún dolía y ante aquello ella se separó con delicadeza—. Lo siento, es que estoy emocionada de que ya estés despierto.
Levi quería hablar, de verdad quería hacerlo pero su garganta ahora se sentía aún más seca que la primera vez que despertó así que intento señalar su garganta para que ellas entendieran eso.
Y podía jurar que sintió un alivio cuando ellas lo entendieron y le pasaron un vaso de cristal con agua hasta la mitad; agua que no tardó en tomarse por su cuenta ignorando el dolor que sintió cuando levantó su mano.
—M-mamá—fue lo primero que dijo y ella le sonrió con una tranquilidad y dulzura que encontró extrañamente relajante.
—Si... ¿cómo te sientes? —preguntó Kuchel ansiosa al poder hablar con su hijo mayor.
Levi meditó un momento su repuesta basándose en el dolor que estaba experimentando en esos momentos: —Como la mierda
Sin poder evitarlo, tanto Kuchel como Mikasa soltaron una risa al reconocer al típico Levi. Ese que ellas habían temido perder por el asunto de su memoria.
—N-no se rían—se quejo el oji-plata—. Realmente me siento como l-la mierda
—Bueno... tienes muchos golpes en el cuerpo—dijo Kuchel pasando sus dedos suavemente por algunos hematomas de su brazo—. Creo que es normal sentirse como la mierda, ¿verdad Mikasa?
Ella asistió sin pode borrar aún la pequeña línea que formaban sus labios indicando que sonreía. Fue ahí que Levi notó que había algo diferente con Mikasa.
— ¿Cuánto tiempo estuve dormido? —pregunto el oji-plata de repente, confundiendo a ambas mujeres.
—La verdad no lo sé—respondió Kuchel—. Pero han de haber sido por ahí de ocho o diez horas. ¿Porqué?
Bueno... si no había estado dormido por unos tres años entonces, ¿porqué Mikasa ya no parecía una adolescente?
— ¿Que te pasó Mikasa? —le pregunto directamente haciéndole fruncir el ceño.
—Según tu después de estará llorando por ti y por Eren, ¿me voy a ver bien?—le cuestiono—. Me halaga que pienses eso de mi... pero igual es un concepto muy erróneo de belleza.
Levi le miró confundido y un poco divertido por su reacción; —Es que no parece que tengas diecisiete años...
Ambas mujeres se quedaron en silencio.
—Oye—le dijo el azabache a su hermana quien ahora tenia la mirada perdida—. ¿Qué fecha es hoy? Se supone que tenía que entrar un manuscrito en estos días para Normal Life.
—Según tu, ¿qué fecha estamos?
—Veintinueve de agosto—respondió rápidamente, Mikasa le hizo señas para que siguiera—, del dos mil trece.
Entonces Kuchel se levantó de la camilla y caminó hasta el pequeño sillón donde había dormido anteriormente y se puso a llorar; asustando a Levi quien, por más que deseaba ir a consolarla no podía.
Y nuevamente la información llegó un poco tarde al cerebro de Levi, pues otra vez había notado algo raro en las palabras de su hermana.
—Tengo otra pregunta—le dijo a su hermana quien estaba limpiando unas lágrimas de su ojo izquierdo—. ¿Por quién más andas llorando? ¿Quién es Eren?
Y la puerta se abrió en ese momento.
— ¡Por favor! —exclamó el castaño con la voz ahogada por la almohada que mantenía en su rostro—. Q-quiero verlo—susurro para si mismo al borde del llanto.
Su madre le miró con lástima dudando seriamente si era buena idea llevarlo con Levi: Grisha aún no le había dicho nada respecto al azabache.
Pero no estaba muy segura sobre llevar a su hijo con el. Eren había despertado hace más de una hora gritando el nombre del azabache y pidiéndole perdón por una estúpida pelea que habían tenido cuando sucedió el accidente. No sabia nada acerca de esa pelea; pero asumió que era bastante grave al ver a su hijo en aquel estado, tan destrozado e inconsolable.
E igualmente no tenía idea de cuál era la habitación del azabache y menos si esta despierto o algo por el estilo.
— ¡Mamá! —grito el castaño de repente sacando a la mayor de sus pensamientos de golpe—. ¡Te lo ruego! Tengo que pedirle perdón y saber que esta bien. No pude tomar su mano cuando tuve la oportunidad
Carla no entendió las últimas palabras de su hijo. Lo único que ella podía hacer ahora era acceder a la petición de Eren o pedir que le dieran un sedante.
Pero Eren no merecía eso...
—Eren cálmate por favor—pidió ella tomando la mano izquierda del castaño entre las suya y dejando un beso en sus nudillos; miro las esmeraldas que tenía por ojos el castaño y noto lo roto que estaba, suspiro antes de rendirse ante la idea de dejarlo así—. Iré a preguntar dónde está.
Y con eso salió de la habitación, dejando a un Eren lleno de lágrimas y con la culpa sentada a su lado pasando sus manos por su espalda.
Se sentía tan jodidamente mal y no sabía nada sobre Levi; incluso el miedo de que el oji-plata decidiera terminar su relación estaba ahogando su pobre corazón y torturando sus pensamientos.
Antes de que el castaño siguiera imaginando la acciones que tomaría el azabache su madre entró a la habitación con una silla de ruedas y una almohada extra en ella: — ¿Nos vamos?
Y el castaño volvió a llorar.
Carla se acercó rápidamente y antes de poder preguntar sobre aquel llanto Eren la abrazó por el cuello y empezó a llorar aún más.
—Gracias—fue lo único que dijo Eren antes de separarse y secar todo su rostro con la sábana sobre su cuerpo; — ¿Ya me quité los mocos?
Carla río, lo hizo con ganas y logró sacar una pequeña sonrisa en el menor: —Sí. Ya no tienes más mocos
— ¡Vayámonos entonces! —y entre maniobras la castaña logró subir a Eren a la silla de ruedas sin lastimar mucho su muñeca y el resto de golpes que tenía.
Cuando estaban listos, ambos fueron al elevador para llegar al segundo piso y al estar ahí, Carla se apresuró a empujar la silla de hijo para que pudiera visitar a su pareja.
— ¡Lo puedo escuchar! —exclamó el castaño completamente ansioso, ahora estaban frente a la puerta 104 y había escucho la voz de Mikasa y Levi, su Levi.
—Tengo otra pregunta—logro escuchar el castaño antes de empujar la puerta en su totalidad para ver a Levi recostado y a Mikasa a su lado limpiando sus lágrimas, no entendió nada hasta que el azabache termino de hablar: — ¿Por quién más andas llorando? ¿Quién es Eren?
Entonces Eren quedó en blanco, su mente no proceso por completo las palabras del azabache quien ahora tenía sus ojos clavados en Eren.
— ¿Estás bien hijo? —le pregunto Carla al castaño inclinado cuerpo sobre su hombro derecho.
Pero Eren no respondió, solamente correspondió la mirada del azabache con tristeza, estaba dolido. Y aún así mantenía la esperanza de haber escuchado mal estaba presente.
Kuchel y Mikasa estaban estáticas mirando tanto al castaño como al azabache. Levi tenia su típica expresión de poker y no la apartaba de Eren, mientras que este le miraba con una sonrisa caída y ojos tristes.
—Levi—susurro el castaño colocando sus manos en las ruedas de su silla y avanzando lentamente por la habitación pero fue detenido por Kuchel.
— ¿Porque lo detienes? —preguntó ligeramente molesto el azabache ese chico estaba ahí y sabía su nombre a pesar de que el no lo conocía entonces llegó a pensar que el podía ser el otro conductor—. Déjalo pasar—demando.
Eren se estremeció ante la voz de azabache que ahora estaba más ronca y profunda de lo normal, eso le recordaba las ocasiones en las que tenían sexo y la voz de Levi se tornaba de aquella manera.
—Hay algo mal con mi hijo ahora... no lo presiones por favor—hablo Kuchel y Eren reaccionó.
Fue ahí cuando Eren entendió que no había escuchado mal en ningún sentido. Levi realmente había preguntado quién era el.
—Mamá—llamó el azabache haciendo que ambos pusieran los pies en la tierra.
Unos momentos después la azabache le dio paso libre a Eren y este avanzó hasta poder llegar a la camilla del oji-plata.
—Hola... hum, ¿cómo estás? —preguntó el castaño mirando el parche que había en la mejilla del azabache.
—Bien—respondió a secas y el corazón del castaño se oprimió.
Entonces bajo la mirada porque no se atrevía a toparse con aquellos ojos grisáceos que tanto le gustaban pero que ahora le miraban sin una pizca de sentimiento.
—Tu... ¿tu mejilla no duele? —preguntó nuevamente luego de unos minutos de absoluto silencio.
El azabache no entiendo por qué preguntaba por su mejilla hasta que llevo su mano a ella y entendió que había algo más ahí que no había sentido antes.
— ¿Qué tengo en la cara? —preguntó tratando de mantener la calma aunque claramente estaba alarmado por aquello.
Eren se apresuró a sostener la mano derecha del azabache que estaba a su alcance y rápidamente le explicó que tenía un parche mediano ahí; que seguro tenía algún pequeño corte y que no era malo.
Aunque eso último Eren no lo sabía, solo quería que su Levi estuviera bien.
Por su parte, Levi se quedó estático. No escucho las palabras de ese chico, su toque lo había paralizado casi de inmediato: se sentía cálido y reconfortante tener sus manos entrelazadas con la suya.
Algo así de simple le hizo llegar a la pequeña conclusión de que el no podía ser el otro conductor ebrio. No podía y estaba seguro .
— ¿Estás bien? ¿Llamo al Dr. Jeager? —pregunto Mikasa unos momentos después al notar la nula respuesta en su hermano.
—Estoy bien—dijo el azabache mirando como la mano de aquel castaño sostenía la suya con fuerza.
¿Por qué hacía eso? Y lo más importante, ¿por qué se sentía tan bien aquel contacto?
— ¿Estas seguro? —pregunto el castaño ahora, el que Levi se quedara callado no ayudaba en sus nervios.
Menos ahora que sabía que ya no pertenecía a la memoria del azabache.
El ya se había topado varios casos similares cuando hacia sus turnos en ese mismo hospital y varias de aquellas parejas, familiares o amigos terminaban alejándose de la persona que olvidan por el la amnesia.
Nunca pensó que el podría estar en esa situación y ahora no sabía como lidiar con ello.
¿Cómo viviría sabiendo que su pareja le había olvidado en un abrir y cerrar de ojos?
—Mejor dime quién eres y porque estás en una silla de ruedas—justo ahí el castaño contuvo el llanto: cuando escuchó las primeras palabras del oji-plata.
—Levi—hablo de repente Kuchel mirando severamente a su hijo—. Esa no es manera de preguntar las cosas.
—Y ustedes no actúan normal—devolvió el azabache un poco enojado—. Parece que hubieran visto a un fantasma desde que el entró a mi habitación y me está molestando—hablo firmemente aparentando ligeramente la mano del castaño— así que me harían un favor si salen de mi habitación ahora mismo.
—Pero hijo...—intento hablar la azabache mayor nuevnuevamente pero una mirada de su hijo le hizo callar—. Como tú quieras entonces.
Y así como demando el oji-plata las mujeres le dejaron solo con el castaño quien ahora estaba temblando ligeramente en su silla.
Mikasa se acercó a Eren y le dio un rápido abrazo: —Son cinco años los que perdió.
Le susurro antes de salir por la puerta y aquello dejó pasmado a Eren. ¿Tanto tiempo había perdido? Y en sus cuentas mentales descubrió que esos cinco años eran los mismos que tenían de conocerse y estar juntos.
De verdad estaba jodido.
Se que este capítulo parece puro relleno; pero no es así.
Los próximos capítulos tendrán algunos saltos de tiempo y así para sobrellevar el fanfic.
—Igual espero que les gustara
