—Entonces... ¿por qué estás en una silla de ruedas? —cuestionó el azabache tratando de no sonar mal educado, aunque no le salió bien—. ¿Y dónde me conoces?

Mientras Levi analizaba la cabellera del castaño—pues tenia la cabeza inclinada y solo eso podía ver—, Eren trataba de alejar los nervios que hacían que su cuerpo entero temblara. Aunque la mirada del azabache estando sobre el tampoco ayudada mucho.

—E-Estoy en la silla por los golpes que tuve del accidente. No tengo nada grave mas que el cuerpo un poco débil—aclaró rápidamente el castaño conociendo la manía que tenía Levi por preocuparse por desconocidos.

— ¿Qué accidente tuviste? —indagó el azabache ligeramente interesado.

Eren dudo sobre decirle que el era la otra persona que estaba en el carro cuando sucedió todo. Aunque tampoco estaba enterado sobre si el azabache sabia que había otra persona hay con el.

Hay mismo, decidió irse por el posible peligro entonces; como siempre hacía.

—Yo iba contigo en el accidente—le respondió tratando de mantener un tono neutro en sus palabras y no irse a llorar.

Y el castaño no noto cuando el oji-plata suspiro de alivio al saber que el no era el conductor ebrio que había causado aquello.

—Entonces... si tu estabas conmigo, ¿somos amigos o alguna mierda?

Luego de aquella pregunta, Eren sintió la verdadera tentación adueñándose de su cuerpo; la lengua le picaba por escupir que ellos eran pareja, que estaban juntos y que lo amaba con locura.

—Somos amigos—respondió un rato después, cuando logro voltear la cara de la tentación pues la reacción del azabache en aquellas condiciones no podía ser la mejor—, muy buenos amigos.

Aquello fue raro para Levi, ¿desde cuando el tenía amigos? Y lo más raro... ¿por qué no reconoce a ese castaño de bonitos ojos?

—Hay otra cosa que me tiene confundido—le comento al castaño que se relajo casi de inmediato al notar que Levi se había tomado aquello bien así que le indicó que siguiera hablando—: ¿Por qué no puedo recordarte?

—Bueno...—e hizo una pausa, el no era bueno para explicar eso, al menos no a Levi— sera mejor esperar a que mi padre te explique mejor. ¿Está bien?

Levi alzo una ceja confundido; — ¿Quién es tu padre?

Antes de que Eren pudiera responder la puerta de la habitación fue abierta y por ella entro Grisha junto a las madres y Mikasa con Armin por detrás de ellas.

Levi miro rápidamente al rubio antes de inclinarse levemente en la cama hacía Eren; — ¿Esa rubia también es mi amiga?

Eren río suavemente ante los pronombres que uso el azabache y aquello encanto al oji-plata.

—Es hombre y amigo mío—aclaro.

El azabache solamente asintió antes de volver a su posición inicial.

—Bien Levi—hablo Grisha mirando de reojo las manos del castaño que aún estabas entrelazadas con las del mayor—. Debemos habar de tu condición ahora.

Levi se limito a asentir ante el doctor para prestarle atención; no seria algo muy bueno por la cara que tenía.

—Hemos diagnosticado que estas sufriendo de amnesia en estos momentos debido a una lesión causada por el accidente automovilístico que tuviste—nadie más dijo nada, esperaban que siguiera hablando—. Según tu estamos en el año dos mil trece—el azabache asintió—, pues te informo que actualmente es veinticuatro de diciembre del dos mil diecisiete.


Un quejido salió de los labios del castaño antes de dejarse caer en el asiento trasero del auto.

— ¿Estás bien hijo? —pregunto Carla desde el asiento de acompañante.

—Sí, no te preocupes. Ya quiero ir a casa—informó con una sonrisa triste que apretó el corazón de la castaña mayor.

— ¿Seguro que no quieres quedarte con nosotros? Ya es navidad—cuestiono su padre encendiendo el auto.

—Yo tengo mi propia casa—les recordó Eren con una pequeña sonrisa—. Quiero ir a casa.

Ninguno de los adultos se atrevido a contradecir al castaño.

Para Grisha era obvio que su hijo querría volver a la casa en que a vivido con Levi por tres años. Aún más luego de haber pasado un mes y dos semanas en un hospital con comida que no debería existir: según Eren.

Así que el estaba dispuesto a llevar a su hijo a lo que este consideraba un hogar actualmente.

Mientras en los asientos traseros, Eren solo podía pensar en los días que se la paso con Levi platicando sobre lo que hacían actualmente.

Le contó al azabache sobre su trabajo en la editorial y lo bien que le iba como escritor anónimo. También que faltaba poco para que le entregaran su título como doctor profesional luego de haber hecho pasantías en el hospital Trost junto a su padre.

Le habló sobre varias anécdotas que tenían juntos antes de ser pareja.

No le hablo de más; por que estaba pendiente de su salud y de aquella cicatriz que se negaba a desaparecer del todo. Por que debía recordarle constantemente que habían pasado cinco años y que Mikasa ya no era una niña de 17 años a como el azabache la veía: que ahora tenia 22 y una pareja a distancia mientras estudiaba.

Pero su corazón dolía horrible, porque no podía entrar por la mañana a aquella blanca y fea habitación a darle un beso al azabache, porque no podía recordar eso.

Y por más que Levi aceptaba su cercanía y contacto algunas veces huía de el sin saber lo mucho que le lastimaba.

—Hijo, ya llegamos—anuncio Carla girando su cuerpo en el asiento para ver a su hijo con ojos tristes—. ¿Estarás bien?

Entonces Eren despego su vista de la ventana: —Claro que sí.

Aseguro con tranquilidad antes de abrir la puerta y bajar con lentitud del auto; no llevaba nada consigo más que algunos raspones en sus brazos que aun no terminaban de sanar y una pequeña venda alrededor de su muñeca.

—Gracias por traerme—dijo luego de cerrar la puerta suavemente y alejarse unos pasos de carro—. ¡Los veré mañana!

Seguido de sus palabras, el castaño dio media vuelta y se encaminó hacia el edificio de apartamentos en el que vivía con Levi: justo en el quinto piso.

Sus padres le miraron alejarse antes de partir a su propia casa con la preparación pulsante en que la soledad no afectara en más a su hijo.

Lo bueno es que no hay nadie en la entrada que pregunte por mi vida, pensó el castaño en un suspiro mientras insertaba la llave en el portón principal del edificio.

Cuando cerro el portón tras su espalda se quedó mirando las escaleras y luego el ascensor... termino escogiendo el ascensor pues le daba pereza usar las escaleras.

Después de todo, su Levi ya no esta ahí para obligarle hacer ejercicio aunque fuera de aquella simple manera.

Ya dentro del ascensor toco el botón cinco, espero que las puertas cerraran y cuando sucedió; rompió en llanto a como estuvo deseando.

Rápidamente las lágrimas bajaron por su rostro, escabulléndose por la bronceada piel de su cuello hasta dar con el borde de su camisa roja.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron salió rápidamente hacia el lado derecho y camino a apurado hasta dar con la puerta cincuenta.

Revolvió sus bolsillos con desespero y al encontrar las llaves se apresuro en abrir la purta; cuando logro entrar cerro de un portazo e ignoro el estado de su apartamento.

Olvido que el polvo existía y otros detalles.

Paso directamente hacia la habitación que compartía con Levi y entre las lágrimas logro distinguir el traje azul marino del azabache aun tendido en medio de la cama.

El lo había dejado ahí para darle la sorpresa a Levi: pues lo escogió con fervor para que lo usara en su graduación.

Nuevamente más lágrimas brotaron de sus ojos, algunos mocos empezaron a bajar también.

Dio temblorosos pasos y gimoteando por el dolor en su pecho junto aquel cansancio mental llego hasta la cama e hizo jalado aquel traje hasta dejarlo en el suelo solo para tomar la almohada de la izquierda y hundir su rostro en ella tratando de ocultar sus lágrimas.

Se sentía totalmente devastado; tenía un vacío horrible en su corazón y su mente no dejaba de reproducir cada buen recuerdo que tenía junto al azabache

Un claro ejemplo de aquello fue la primera vez que hicieron el amor. Algo permanente en su memoria; el como se había derretido entre los dedos del azabache, aquellos roncos suspiros que llegan a sus oídos junto a varias palabras lascivas: las cuales eran seguidas por varios "Te amo" que fueron contestados con sus gemidos.

Su cuerpo dolía, su corazón lloraba y su mente estaba por colapsar.

Lo único que le quedaba ahora era el olor de oji-plata que estaba pegado a las sábanas en las cuales ahora se estaba envolviendo.

Y se quedo dormido sin notarlo.

Pero fue obligado a despertar varias horas después; alrededor de las 8h30

— ¿Eren? Buenos días, soy Kuchel y hay algo importante que ocupo decirte.

—Dígame que pasa—pido el castaño temiendo lo peor.

— ¿Puede Levi volver a vivir contigo?


—Sí bueno mamá pero, ¿en serio no tengo mi propio lugar? —pregunto sumamente confundido Levi terminando de tomar su té negro—. Digo, tendré veintisiete dentro de unas horas—le reprochó recordando que hace unas horas le habían mencionado aquello, cumplir años en navidad no le hacía gracia—. ¡Incluso la mocosa de Mikasa tiene apartamento!

Por otro lado Kuchel no quería decirle nada, ¿cómo le explicaba a ese bajito adulto de su hijo que vivía con su supuesto mejor amigo cuando en realidad eran pareja?

Al menos ella no sabía como hacerlo.

— ¿Me esperas un momento? —pregunto la azabache rogando con la mirada que las preguntas acertadas de su hijo se detuvieran por un rato—. Quédate con Kiki un rato, ya vuelvo.

Levi asintió despacio y empezó acariciar suavemente al viejo perro Husky que cariñosamente llamaban Kiki. Y típico de la familia Ackerman; su pelaje negro era aún oscuro que en otros Husky.

Kuchel por otro lado estaba intentado explicarle a Eren que su hijo no se tragaba muy bien el cuento de que aún vivía con ella y que dudaba seriamente el no tener una casa propia o algo parecido.

Así que estaba a la linea desde hace diez minutos rogando que Eren lo aceptara y usando como soborno la posibilidad de que el azabache se enamore nuevamente de el y claro que aquella era una mala jugada, pero no tenía opción...

¡De acuerdo! Puede venir por la tarde—y ahí el castaño termino la llamada.

La azabache le agradeció a Dios aquella respuesta positiva y animada se encaminó hacia la pequeña sala de estar junto a su hijo y Kiki.

—Oye Levi—llamó y el azabache le dio una mirada rápida—. ¿Te acuerdas de Eren? Tu mejor amigo

Y esas palabras incluso a ella le habían dolido, no quería ni imaginar lo que podía sentir Eren.

—Sí, ¿el de ojos bonitos? —pregunto naturalidad.

Kuchel le miro con curiosidad, ¿desde cuando su hijo admitía ese tipo de cosas tan rápido?

El golpe tal vez...

—Eren. Se llama Eren—le recordó y el otro le miro sin interés—. Bueno, tu vives con el.

Levi simplemente se quedo mirando los heterocomaticos ojos de Kiki.

Derecho café e izquierdo azul intenso.

Analizo las palabras de su madre con detenimiento y trato de pensar todo con calma. El Dr. Jeager le había pedido con insistencia que no debía estresarse.

Y bueno... el chico ese, Eren, no le caía tan mal.

Ya le había contado algunas cosas de su amistad, como era su propio trabajo y que se iba a graduar pronto con honores.

Saber aquello por alguna razón le lleno el pecho de orgullo, también le había gustado el inusual brillo que vio en los ojos del castaño cuando le dijo aquello. Y lo más importante para el; ese chico parecía ser limpio...

Bueno, decente para ser sincero.

— ¿Y eso por que? —pregunto luego de un rato.

Kuchel empezaba a odiar la curiosidad nata que tenia el azabache y que usualmente escondía.

—No recuerdo muy bien—mintió—. Fue hace tres años así que ya paso para mi. Le puedes preguntar a el esta tarde—le contó.

Aquello le agrado al azabache, si su madre ya había hablando con el castaño entonces este había aceptado recibirlo casi de inmediato.

Al parecer si eran buenos amigos...


Eren corría de un lado a otro por todo el apartamento.

Ya había arreglado la habitación principal, con todo el dolor de mundo paso sus cosas a la habitación de invitados y puso todo en orden pensando que el azabache no sospecharía nada.

También había limpiado el suelo tres veces con el entusiasmo de P!nk sonando de fondo.

La cocina estaba impecable ya que no había cocinado, se limito a pedir unos sandwiches de un local que solía visitar con el azabache y listo. Además de haber revisado toda la comida que estuvo ahí por el mes que estuvieron ausentes y desecho todo lo que se había nada.

No fue mucho por dicha, solo algunos vegetales, pensó el castaño botando un viejo tomate.

El servicio estaba perfecto; así lo veía el y eso estaba bien.

Así que ahora simplemente estaba revisando cualquier tipo de detalle que hubiera pasado por alto y cuando llego a pensar que todo estaba bien se detuvo en media sala cuando una foto captó su atención.

Eran ellos en su segundo año de relación cuando Levi publicó su primer libro. El esta sonriendo a la cámara con el libro en mano mientras el azabache le daba un beso en la mejilla izquierda y le tomaba por la cintura.

Recuerda claramente que ese día el azabache le tenía tomado por la cintura de aquella manera por simples celos, el chico que había editado la cubierta de No Future, se había fijado en el sin saber que era la pareja del azabache y le intento coquetear... eso hasta que el azabache lo puso en su lugar y lo mantuvo cerca de el toda la noche.

Y todo estaba bien entre sus recuerdos hasta que un toqueteo en la puerta lo hizo saltar del susto.

Apretó el retrato contra su pecho antes de gritar "Un momento"

Luego salió corriendo a su nueva habitación para dejar el marco sobre la cama y volver corriendo hasta la puerta principal.

— ¿Quién? —pregunto con un tono alto de voz para hacerse oír.

—El grinch—respondió el azabache desde el otro lado con su expresión de poker y el con su pie izquierdo golpeando repentinamente contra el suelo ignorando el ligero dolor que aún permanecía ahí.

Eren tomo aire para calmar los nervios y finalmente abrió la puerta encontrándose con un Levi vestido de pantalón negro junto a unos militares y una camisa azul con el número 32 en blanco estampado en ella.

— ¿Solo eso había dónde Kuchel? —pregunto el castaño reconociendo la antigüedad de aquel conjunto.

El azabache le miro directamente a los ojos sin quitar su mirada de poker y alzo un papel frente a su ojos: — ¿Será el lugar correcto? Creo que mi madre apunto mal...

Eren sonrió un poco y finalmente se hizo a un lado para que el oji-plata pudiera pasar libremente.

Lo primero que noto fue que aquel apartamento estaba limpio. También que era bastante minimalista en cuanto a la decoración dejando de lado las cortinas color salmón que reflejaban muy bien el sol de la tarde.

— ¿Y? —pregunto Eren cansado del silencio.

—Es aceptable—dijo el azabache finalmente—. ¿Por que vivimos juntos?

Maldición Levi...

Pensó el oji-esmeralda ante la repentina pregunta, miro al azabache por el rabillo del ojo y paso directamente hasta el sofá principal dónde se dejo caer.

—Porque yo quería ser independiente cuando cumplí los dieciocho—comentó.

— ¿Que tiene que ver esa pendejada conmigo?

Eren sonrió; —Que mis padres no me querían dejar hasta que les dije que viviría contigo por un tiempo tratando de ser independiente.

El azabache alzo la ceja derecha dudando seriamente si el era tan amable con aquel mocoso como para dejarlo vivir con el...

— ¿Hace cuanto nos conocemos? —le pregunto al castaño tratando de hacer cálculos mentales rápidamente.

Según el Dr. Jeager y su familia; había perdido alrededor de cinco años de memoria y supuestamente vivió con el mocoso por tres años.

Así que llego a la conclusión de que ese mocoso debía ser un ángel o algo parecido como para dejarlo vivir con el tan solo dos años después de haberlo conocido. Ni siquiera le gustaba tener cerca a la loca de Hanji aún siendo amigos de casi toda la vida.

Por que su ultimo recuerdo con la castaña había sido durante la navidad en que Hanji volvió de Francia durante dos días para celebrar con él, su madre y Mikasa.

Aquella fue una buena navidad, admitió para si mismo mientras repasaba el recuerdo con entusiasmo.

Pero Eren no estaba ahí.

—Bueno, casi cinco años completos—le respondió el castaño casando al oji-plata de sus recuerdos—. De hecho cada vez que pasa en año es un año completo de conocernos—comentó con cierta gracia.

Levi frunció el ceño antes de sentarse en un pequeño sillón individual y cruzar su pierna izquierda sobre la derecha; —No entiendo.

—Nos conocimos el primer dia de año nuevo—dijo mirando los ojos de azabache por unos momentos antes de quitar la mirada, ya no podía sostenerla por mas de unos segundos—. Y mañana es tu cumpleaños—comento en un susurro el castaño cuando recordó aquel dato.

El azabache chasqueó la lengua antes de girar su cabeza hacia la gran pantalla que descansaba a su lado izquierdo.

—Lo sé. No te emociones con ello—pidió.

El castaño intento mantener su cara seria aunque las emociones que estaban luchando en su pecho por salir ya habían causado varias grietas en las puertas que había usado para sellarlas.

—Te extrañe Levi—susurro el castaño más para el mismo con miedo a ser escuchado, pero el azabache no se inmutó.

Eren cerro los ojos suspirando y Levi se quedo con la mirada fija en la pantalla.

Porque había escuchado claramente al castaño.


— ¡Feliz cumpleaños Levi! —exclamaron tras su espalda provocando que diera un respingo ante la sorpresa.

—Les dije que no hicieran esto—respondió el azabache.

— ¡Feliz navidad! —gritaron ahora ignorando olímpicamente las palabras del azabache.

Se escucharon varias risas de fondo y luego sintió unos brazos alrededor de su cuello.

—Mamá—susurro devolviendo el abrazo.

—Felicidades hijo—dijo ella antes de darle un beso en la mejilla y dar media vuelta solo para recibir dos golpes en ambos brazos.

—Enano—dijo Mikasa parándose frente a el junto a una rubia más baja a quien reconoció como la novia de su hermana—. Felices veintiséis—el asintió con la cabeza ante su hermana y el símbolo de paz que había hecho la rubia con sus dedos.

Apenas ellas salieron de su campo de visión unos brazos se envolvieron en su cuello y un calor reconfortante se hizo presente en su pecho. Escucho una suave risa en su oído seguido de un ligero beso bajo el lóbulo de su oreja que le causó un escalofrío.

—Levi—susurro el castaño con voz suave antes de dar otro beso bajo el lóbulo y atreverse a mirarlo a los ojos—. Felicidades, ya tienes veintiséis—dijo contra sus labios, sin perder tiempo llevo sus manos a la cintura del castaño pegando mas sus cuerpos causando una risa en el mas alto.

—Gracias mocoso—respondió con voz burlona, estaba tentado a tomar aquellos carnosos labios entre los suyos pues cada vez que hablaban o sonreían sus labios se rozaban y la tensión siempre había que romperla.

Antes de que el azabache pudiera tomar los labios del castaño entre sus dientes, Eren se adelantó. Presiono suavemente contra sus labios en un beso infantil que termino cuando los dientes del oji-esmeralda capturaran su labio inferior con fuerza y jalo de el.

— ¡Eren! —se quejo el festejado mirándole directamente a los ojos, sabia lo que el castaño quería y estaba dispuesto a dárselo mientras no rompiera su labio por la mordida.

El castaño sonrió aun con el labio entre sus dientes y finalmente lo soltó para poder admirar la marca que había dejado junto a un pequeño corto que tal vez el azabache no notaría.

—Te amo—dijeron al mismo tiempo conectado sus miradas.

Unas horas después de la pequeña celebración diurna lo único que se escucha en aquel minimalista y limpio apartamento eran los jadeos de cierto castaño que se encontraba acorralado contra la pared de su cocina.

Las manos del azabache se paseaban por todo el cuerpo del menor sin pudor mientras que sus labios se encargaban de marcar toda la piel libre del cuello de su pareja.

Luego las manos del oji-plata estaban escabulléndose bajo el pantalón de Eren quien soltó un largo gemido cuando sintió la mano del más bajo alrededor de su pene.

—L-levi—jadeo el mas alto dejando caer su cabeza en el hombro del mencionado, suspirando en su oído y sosteniéndose de sus hombros—. Aquí n-no... ¡Ah!

Los largos dedos del azabache se envolvieron alrededor de su pene dando leves apretones que enloquecían al castaño.

— ¿P-porque no? —pregunto el azabache sin dejar su labor y mordiendo aún mas fuerte el bronceado cuello del menor.

— ¡Ah!

Y esa era la única respuesta que obtenía del menor quien había encajado sus dientes en el hombro del pálido con ganas.

—Responde—ordeno Levi apretando suavemente el glande del menor.

Entonces Eren hizo un intento por responder algo coherente, dejo de morder el hombro del mas bajo y finalmente se digno a mirarlo a los ojos.

—E-en la c-cama nos podemos mover más—respondió simplemente y aquello le encantado al azabache.

De un momento a otro saco su mano de entre los pantalones de su pareja y se alejo lo suficiente para verlo completamente; con el rostro sonrojado y los pantalones mal puestos que dejaban en evidencia su erección, eso sumando a los múltiples chupetes y mordidas que adornaban su cuello.

Simplemente perfecto.

—Vamos a la habitación entonces.


¡Buenas!

¿Qué les pareció esto?

Lo subo justo ahora porque así las fechas del capítulo coinciden con la actual.

Además, me gustaría saber que piensan respecto a la última parte de este capítulo.

—Gracias por leer