La Valkiria y el Dragon

Hola ¿cómo han estado? Si ya se que me tarde un poco, pero he de decir que con la ultima entrega de la película volví a sentir aquella inspiración que tanto me impulsaba a escribir estas historias así que eme aquí. Antes de empezar este capítulo solo diré, AME LA ULTIMA PELICULA. Es extraño saben, estaba tan ansioso por verla que cada minuto lo disfrute, sin embargo, al llegar al final sentí un vacío extraño, al saber que era la última vez que sabría de aquella increíble historia. Es un sabor amargo y dulce a la vez, un sabor que me desagrada pero que a la vez disfruto.

En fin, espero que les guste este capítulo.

El pueblo en cenizas

- se podría saber dónde estabas- demando con seriedad el azabache.

- en ningún lugar que a ti te importe- y así de un fuerte empujón aparto al jorgenson de su camino dirigiéndose al gran salón, pero antes de poder hacer algo la mano robusta del azabache la agarro por el brazo deteniéndola.

- no puedes hablarme de esa manera. Te recuerdo que eres mi prometida y me debes respeto- grave error.

Con fuerza Astrid atrajo al vikingo de cabello azabache para recibirlo con un fuerte rodillazo en sus costillas haciendo que el vikingo enano se agarrara con fuerza la parte afectada solo para después sentir como sus pies volaban ante la barrida circular que había hecho Astrid haciendo que Snotloud cayera al piso ruidosamente. Cuando este intento volverse a parar el filo del hacha de Astrid se encajo entre los dientes de este rozando la comisura de su boca haciendo que temblara de miedo.

-escucha muy atentamente porque no lo voy a repetir-dijo Astrid poniendo su rodilla en la garganta del azabache y haciendo una leve presión con su hacha lo cual hizo que los dientes del vikingo robusto sonaran contra el frio metal del arma de la vikinga -tu y yo no somos nada aun y nunca lo seremos aun después de la boda. Si acepte fue por el beneficio que traería a mi familia y por el simple hecho de mantener lo poco que queda de esta isla pero que quede claro, tu sobre mi no mandas- y con fuerza tomo el cabello negro entre sus manos para jalar con fuerza -así que si llegas a repetir esa estupidez una vez más, tendrás envidia de Gobber por tener dos de sus extremidades completas, de acuerdo?- y con aquello soltó al menor de los Jorgenson solo para después darle un fuerte golpe con la empuñadura de su hacha rompiendo la nariz del futuro jefe de Berk haciendo que este empezara a chorrear sangre -Fishlegs ayúdalo y llévalo a donde Gothi- ordeno para después darse la vuelta y caminar en dirección a la aldea, o bueno lo poco que quedaba de ella.

El panorama era sin duda desolador y triste, ni una sola de las casas se había salvado dejando solo madera quemada y humo alrededor. De entre su bolso saco un pañuelo el cual amarro alrededor de su boca para no respirar el humo que llenaba el lugar. Viera por donde viera solo lograba encontrar gente manchadas de ceniza buscando sus pocas pertenencias entre la hierba tintada de negro por los residuos del fuego. Unos años atrás abría sentido mucho odio contra aquel que hubiera hecho aquello a su preciada isla, sin embargo, aquello cambio cuando volvió a ver al muchacho que durante 5 años habito entre sus pensamientos y el cual protagonizo varias veces entre sus sueños.

-veo que volviste a poner a Snotlout en su lugar- escucho la voz ronca y alegre de Gobber el cual, al igual que Astrid, tenía un pañuelo en su boca ocultando sus dientes torcidos y su barba larga sucia por la ceniza. Puso amistosamente su mano sobre el hombro de la rubia la cual correspondió el gesto posando su mano en la espalda del herrero.

- me pregunto cuando se rendirá, te juro que algún día romperé todos sus huesos y aun así llegara a molestarme- dijo con una sonrisa al estar con el rubio. Después del escándalo de Hiccup y de haberle presentado los planos a Gobber, la rubia se ofreció para remplazar al castaño en su trabajo en la fragua y al no tener clases ya que cierto Night Fury destruyo el ruedo y a la vez liberando a todos los dragones, ella empezó a trabajar con el rubio.

Era gracioso, a Hiccup lo llamaban "Hiccup el inútil" pero después de una semana sin su presencia, el numero de armas y herramientas para afilar y reparar en la aldea fue tan grande que se necesitó vaciar una de las antorchas para almacenarlas y esperar a que alguien las reparara. Durante aquellos 5 años Gobber y Astrid pasaron la mayoría de los días juntos como aprendiz y maestro y a pesar de que el rubio tenía su corazón destrozado por la pérdida del castaño, encontró en la valkiria un refugio en el cual esconderse y al igual que el herrero, la vikinga mas fuerte de su generación volvió a Gobber en su mayor confidente.

-recuerda que algún día necesitaras un heredero y tendrás que compartir cierta intimidad con él, y no podrá hacerlo desmembrarlo- recordó Gobber con una sonrisa haciendo que Astrid se estremeciera bajo su brazo.

-por favor no me recuerdes eso, además solo necesitaría su entrepierna sus manos y pies no sirven para nada-

-solo recuerda- dijo el Herrero bajando su pañuelo y voltear a la valkiria tomando los hombros de esta -siempre estaré a tu lado y si el enano te hace sufrir, yo hare que pague por intentar de lastimarte- y así abrazo a Astrid la cual escondió su rostro entre el pecho del vikingo recordando un escenario similar.

-¿estas segura de esto?- pregunto Gobber a la rubia que afilaba una lanza en la piedra giratoria.

-estoy segura- dijo Astrid alzando la lanza y viendo como esta resplandecía ante su trabajo, la dejo a un lado para después tomar una espada y cuando estuvo a punto de prender la rueda, la mano del herrero le rapo la espada y la lanzo al suelo -hey-

-Astrid esto no es un juego- dijo tomando a la rubia por los hombros -tu no eres ganado para que alguien te compre- y exhalando se sentó para mirar con ojos tristes a su aprendiz -¿Por qué aceptaste?-

Habían pasado 3 años desde que cesaron los ataques de dragones, 3 años desde que trabajaba en la fragua y 3 años desde la desaparición de Hiccup. Aquella mañana Stoick y Spitelout habían llegado a la casa de los Hofferson ofreciendo una gran suma de dinero a la madre y padre de Astrid a cambio de la mano de su hija. Estos dejaron la decisión a su amada hija la cual a pesar de sentir repulsión en contra del hijo del Jorgenso, acepto si así podía ayudar a su familia.

-Gobber, los ataques de dragones cesaron hace ya 3 años, sabes que mi familia vivía del intercambio de sus pieles y ya hace un par de semanas se acabo el dinero que se había guardado- dijo Astrid.

-si quieres te aumento lo que ganas- y tomando las manos de la valkiria la vio a los ojos y continuo – no quiero que te amarres a alguien a quien no amas-

-nunca he necesitado del amor- a pesar de que cierto castaño no dejaba de rondar en su cabeza -además Snotlout dejaría caer la isla en menos de 3 días- dijo con burla haciendo sonreír al herrero.

-eso me alivia un poco- y así abrazo a la valkiria la cual escondió su rostro en el pecho del rubio -solo quiero que seas feliz-

Felicidad, siempre escucho que no había mayor felicidad que pasar la vida al lado de la persona que se ama, sin embargo, el corazón de ella era llenado por un amor platónico que jamás podría corresponder. Que irónica era la vida, ella fue el amor platónico del hijo del jefe y ahora que ya no estaba a su lado los papeles se habían invertido.

-quiero darte la felicidad que no le pude dar a él- dijo con dolor.

- no digas eso- dijo abrazando mas fuerte al herrero -fuiste uno de los pocos que lo apoyo y te aseguro que el estaría agradecido-

-gracias Astrid-

Aquel día había aceptado gracias a ese deber que sentía con su pueblo, gracias a aquel deber que sentía con su gente, además no creyó que el dueño de su corazón volvería. Así es, Astrid Hofferson se había enamorado de Hiccup Haddock con solo haber visto y leído lo que dejo atrás dándose cuenta del error que cometió, de no haber visto a la increíble persona que era el castaño y ahora que este había vuelto, estaba en una encrucijada.

Además, quería coger de la mano al herrero y arrastrarlo hasta donde estaba aquel al que consideró como su propio hijo, quería ver al herrero borrar aquel vacío que la partida de su primer aprendiz dejo. Sin embargo, unos ojos verdes y llenos de odio se asomaron por su memoria recordando la ira que el hibrido le guardaba a su gente y si bien no la ataco, no sabia cual sería su reacción al ver al rubio.

-por cierto- dijo Gobber sacando a la rubia de sus cavilaciones – Stoick pidió que fueras al gran salón. Quiere hablar contigo –

-gracias, iré en este instante -dijo Astrid despidiéndose del herrero el cual la vio con una sonrisa al ver como esta se dirigía hacia el gran salón solo para después darse la vuelta y dirigirse a ayudar a los demás-

Camino por el camino que llevaba al gran salón siendo saludada por todos con respeto algo lo cual se daba al ser la futura jefa de Berk y posible salvación de la aldea. Cuando llego al salón entre la roca vio como las mesas estaban llenas de heridos.

-hija- dijo una mujer rubia que se acerco y abrazo a la muchacha siendo correspondida por esta.

-hola mama- dijo a la mujer a su lado. Gil de Hofferson una de las mas habilidosas de la aldea, antigua y gran amiga de la difunta Valka Haddock y madre de la futura jefa.

-¿Cómo estás? Te estuvimos buscando- dijo la castaña de ojos azules tomando a su hija por el hombro.

-fui a cazar al bosque- mintió Astrid -creí haber derribado un dragón, pero no tuve suerte-

-bueno, 5 años de paz oxidan a cualquiera- dijo con una sonrisa mirando alrededor -aunque esto si que fue diferente, no había un ataque tan grande desde hace tanto tiempo-

-yo no recuerdo haber vivido una redada tan animada- dijo confundida la menor de los Hofferson.

-la ultima fue cuando tu estabas muy pequeña-dijo para después mirar al fondo del salón viendo al sujeto que quería -fue en esa redada que Valka murió-

Astrid siguió su mirada en donde vio a Stoick el cual estaba ayudando a mover a un enfermo a una mesa.

-a veces pienso que la vida hace miserable a alguien que no lo merece-

-pero lo que le hiso a Hiccup fue un poco cruel ¿no crees? - pregunto Astrid a su madre.

-si lo fue- afirmo Gil solo para después mirar a su hija -pero te puedo asegurar que se arrepiente con todo su corazón a pesar de que no lo demuestra. Lo conozco Astrid y sé que Stoick carga con el peso del mundo sobre sus hombros con una cadena de tristeza atada a su cuello. Cualquiera que sea humano con ese deber tiene derecho a equivocarse-

Y al igual que su madre, la valkiria de ojos azules y cabello dorado, compartía el mismo pensamiento de su progenitora. Mentiría si dijera que no sintió en algún momento rencor contra el vikingo pelirrojo por la manera en que trato a Hiccup aquella mañana, no obstante, sentía empatía por el jefe del cual se sabía que sufría la perdida de su amado hijo así este dijera lo contrario.

-bueno yo me voy- dijo Gil dándole una palmada amistosa a la valkiria -voy a ver a tu padre. Lunt podrá ser el vikingo más fiero de la aldea, pero cuando es herido puede llegar a hacer mas escandalo que un niño pequeño- dijo la madre de Astrid dirigiéndose a una esquina donde un hombre robusto y rubio era atendido por Gothi en un hombro que tenía una quemadura.

Después de haberse despedido de su madre, se dirigió a donde vio al jefe el cual terminaba de vendar la pierna de un hombre robusto y castaño.

-hola jefe- saludo Astrid poniendo su hacha a un lado de la mesa y ayudando al jefe a curar al vikingo.

-hola Astrid- saludo el pelirrojo mientras se secaba el sudor de su frente.

-tengo entendido que me estaba buscando-

-si- contesto el jefe tomando un vaso de agua el cual llevo a su boca para tomar un gran sorbo -necesito de tu ayuda-

-y ¿Qué necesita? – pregunto la de ojos zafiro centrando su mirada en Stoick.

-la cosa esta así- dijo mientras se sentaba en una silla y se recostaba con cansancio -esas bestias voladoras hicieron un desastre, no tenemos naves ni tenemos hogares donde refugiarnos y de paso debemos cuidar de los heridos-

-¿pero…?-pregunto Astrid incitando al jefe a continuar.

-con la aldea cubierta de cenizas las probabilidades de que alguien se enferme son demasiadas altas y todo el pueblo no puede acomodarse en el gran salón- y así se recostó en un brazo solo para después gemir con dolor.

-jefe, ¿esta bien? - pregunto Astrid viendo el brazo de este el cual estaba astillado y con graves quemaduras.

- no es nada- dijo apartando con gentileza a la valkiria la cual con fuerza tomo el brazo de ese y empezó a vendarlo -ese demonio me tomo con la guardia baja, pero juro que lo hare pagar- la ira destilaba de su boca contra el dragón que lo había lanzado contra una carreta hiriendo su extremidad en el proceso, dragón que era nada mas que el Night Fury y el hijo perdido del Stocik. Aquello era el tema de conversación de aquella mañana después del ataque, de como por primera vez en siglos un Night Fury se presentaba frente a frente con un vikingo dejando un temor infundido en el pueblo al recordar como este después de un rugido gutural hizo polvo lo poco que quedaba de su aldea. Dragon que ahora era mitad hombre mitad dragón y que estaba en el fondo de una cala con el ala rota y totalmente enfurecido contra los vikingos. -gracias- dijo Stoick después de que la rubia hubiera acabado de vendarle el brazo – estaba pensando en que podrías llevarte a los vikingos sanos, a los niños y mujeres al bosque para que así estos no se enfermen con el humo y las cenizas-

-creo que no es conveniente- dijo la valkiria – los vientos gélidos se sienten demasiado y la verdad en el bosque no hay refugio- "además de que me arriesgo a que encuentren a Hiccup" pensó para si misma -así que pensé que debíamos usar el ruedo. Las jaulas son lo suficientemente grandes como para refugiar a los que están sanos y de paso estaremos resguardados del clima-

-me gusta tu idea- dijo con una pequeña sonrisa mientras tomaba con gentileza el hombro de la rubia -serás una increíble jefa- dijo haciendo sonrojar a la rubia.

-bueno entonces me voy- dijo tomando su hacha y empezando a caminar, sin embargo, freno y miro para atrás al pelirrojo -jefe-

- ¿si?-

-no quiero sonar irrespetuosa ni nada, pero…- y tomando una pausa suspiro y miro a los ojos al jefe para después continuar -usted no cree que debió dejarlos tranquilos, no haber hecho aquel ataque para no provocarlos-

-ellos son el enemigo-sentencio Stoick con el ceño fruncido -y nuestro deber es eliminarlos de la faz de la tierra sin importar que- dijo con decisión sin mostrar ningún signo de arrepentimiento.

-entiendo- y así se marcho la valkiria a cumplir la orden del jefe.

Cuando esta salió del recinto se encontró con el grupo de su generación y como le pidió el jefe de la aldea les ordeno reunir a todos los vikingos sanos, tanto niños, mujeres, ancianos y hombres a la entrada del gran salón. Después de media hora, la valkiria dio la información y todo el grupo se dirigió al ruedo donde se iban a refugiar.

-el night fury- se escucho entre el grupo haciendo que la atención de Astrid se centrara en este sin dejar de caminar.

-¿vieron la fuerza con la que lanzo a Stoick?- se escucho la voz gruesa de un hombre que hablaba en un grupo de 10 vikingos.

-¿enserio vieron uno?- pregunto una mujer que reconoció como la panadera, seguramente esta se refugio en el gran salón a la hora del ataque.

-si-

-no solo lo vimos, escuchamos cuando rugió encima de la antorcha- dijo uno de los hombres.

-¿eso fue lo que sonó? Creí que había sido un Monstrous Nightmare-

-ojalá hubiera sido uno de esos- dijo un hombre bajito y rubio -después de haber lanzado a Stoick contra una carreta ataco a todos con ese fuego morado-

Sin dudarlo por un segundo, estaba segura de que ese sería el tema de conversación de toda esa semana.

-los vikingos si que podemos llegar a ser chismosos- escucho a sus espaldas para ver a Gobber el cual se estaba limpiando los rastros de ceniza que había quedado en él.

-ni me lo digas- recordó con fastidio cuando su compromiso fue el tema de conversación durante mas de una semana lo cual hiso que a Snotlout se le creciera el ego mas de lo que debería.

- ¿y? - dijo dándole un leve golpe en el hombro llamando su atención -¿tu que piensas? Porque tienes que admitir que eso fue impresionante-

"si supiera" pensó para si misma al recordar lo atónita que quedo al ver como el dragón negro se transformaba en el legítimo heredero al trono de Berk.

-si fue impresionante, aunque…- vacilo en si debía decir lo que pensaba.

-¿aunque?-

-si soy sincera era algo que se venia venir- finalizo la rubia.

-¿Por qué lo dices?- pregunto Gobber.

-vamos Gobber. Teníamos una paz de mas de 5 años en la que en ningún momento supimos de los dragones, por mucho era como un terrible terror llegaba y se robaba un pez de las reservas-

-¿A dónde quieres llegar Astrid?- pregunto el herrero con mirada seria.

-ellos no nos atacaban, habían parado- dijo con firmeza, pero sin levantar su voz al recordar que había demasiados vikingos cerca -nosotros no debimos haber hecho ese ataque a la isla de ellos-

-si. Y yo me decía que aquel día fue fácil entrar a las puertas de la oscuridad- recordó el rubio.

-y para saber que aquel día solo encontramos crías en la isla- susurro con resentimiento la valkiria.

-¿te sientes culpable?- pregunto Gobber incrédulo -si tu ni si quiera estuviste ese día-

-pero debí oponerme con más fuerza el día en que Stoick lo propuso-

Y sin decir mas se alejo para tomar la delantera y llegar a donde debían llegar. Después del escape de los dragones, fue imposible volver a capturar alguno por la falta de apariciones de esto lo cual conllevo a que el ruedo fuera abandonado dejándolo solo como basurero de objetos inservibles los cuales llenaban algunas de las prisiones. Con una orden de Astrid, todos los vikingos empezaron a limpiar el lugar para que así todos pudieran caber en las jaulas. Era gracioso, antes aquel lugar les servía para guardar y encerrar a las bestias mas fieras y grandes que hubieran visto, y ahora en la actualidad era el único lugar que les serviría de resguardo.

-que viejos tiempos- dijo Gobber llegando al centro de el ruedo donde se perdió en sus recuerdos cuando estaba entrenando a los nuevos reclutas.

-si- afirmo Astrid sin evitar recordar a cierto castaño que se había perdido durante años solo para volver como el conquistador y destructor de su aldea.

-recuerdo cuando hicimos el entrenamiento con el Zippleback- dijo con una sonrisa mostrando sus dientes torcidos.

-cuando una de las cabezas mordió el trasero de Tuffnut- dijo la de ojos zafiro haciendo que el herrero se carcajeara ante el recuerdo siendo acompañado por Astrid la cual aun recordaba cómo se había burlado junto con la gemela del muchacho su desgracia.

-si cuando el pescadito nos sorprendió a todos- dijo con nostalgia recordando a su antiguo aprendiz. Aquel día cuando el más escuálido de los aprendices le ordeno al dragón volver a la jaula y para sorpresa de todos, cuando estos con miedo le hicieron caso. Aquello dicho por el herrero hiso que Astrid volviera en el tiempo a aquel día.

-ahora Hiccup- y haciendo acopio de todas sus fuerzas, el vikingo de ojos verdes lanzo con fuerza el agua, aunque siendo el Hiccup el resultado posible solo fue uno y ese era el del fracaso.

"no otra vez" pensó para si la rubia al ver como el castaño fallaba otra vez. Seguido el dragón rugió con fuerza mientras abría sus alas y mostraba sus dientes. Vio como la cabeza que escupe gas abrió la boca de la cual se asomó el humo verde por las comisuras de sus fauces.

Sin embargo, de un momento a otro el oji verde se levanto quedando totalmente erguido dejando escuchar unos leves gruñidos que salían de su boca.

-apártense si quieren salir vivos de aquí- alcanzó a escuchar la voz de Hiccup la cual sonaba un tono mas gruesa y atemorizante lo cual para resultado, y sorpresa de la menor de los Hofferson, hiso encoger al dragón de miedo.

Después de aquello el escuálido vikingo empezó a entablar una discusión con el dragón el cual se apartaba cada vez mas al escuchar al herrero dejando sorprendidos a sus 6 acompañantes.

-apártense- gruño mientras se ponía en cuatro puntos de apoyo mientras gruñía de manera salvaje.

"¿Qué diablos esta haciendo?" se pregunto mentalmente Astrid la cual veía incrédula como el hijo de Stoick, el inútil de la aldea y la perdición de Berk empezaba a actuar como una de las bestias, y lo que era peor, mostrándose superior ante estas.

-no los quiero volver a ver- fue lo último que alcanzó a oír del castaño mientras este encerraba al dragón de dos cabezas en la oscuridad.

Fue cuando este quito las manos de la puerta que todo volvió a la normalidad, fue cuando todos veían incrédulos al muchacho enfrente de ellos que había actuado con tanto coraje, con tanto poder. Al parecer este cayo en cuenta de todo lo que había pasado minutos atrás volteándose y mirando con temor y fingida inocencia a sus compañeros y maestros de clase

- ¿ya es todo? - pregunto como si no hubiera pasado nada- porque tengo algo que hacer- y así salió corriendo del ruedo.

Fue desde aquel día en el que Hiccup empezó a convertirse en el mejor de la clase dejando sorprendidos a todos los aldeanos de Berk los cuales lo buscaban y atosigaban de preguntas queriendo estar con el nuevo prodigio de la aldea.

"y fue entonces que empecé a actuar como una tonta celosa" pensó Astrid al recordar aquellos días en los que estaba siendo opacada por la fama exponencial del vikingo escuálido.

Fue entonces cuando escucho un pequeño sollozo que al mirar a su lado vio como el rubio herrero dejaba caer pequeñas lagrimas al suelo queriendo disimular su dolor.

-lo siento, creo que un poco de las cenizas me cayó al ojo- dijo el herrero limpiándose el rastro salino de su rostro. Seguido sintió como Astrid lo abrazaba a lo cual este correspondió.

- como te dije hace tiempo- dijo recordando el día en que se comprometió – tu fuiste uno de los pocos que lo apoyo y te aseguro que el estaba muy agradecido por la ayuda que le brindaste-

-gracias Astrid-

Ver al herrero en aquel estado solo hacia mas grande su deseo de llevarlo con el hijo perdido de Stoick el cual estaba descansando en una cala en el fondo del bosque. Era en aquel momento en que quería llevarse al herrero y demostrarle al cabeza dura de Hiccup que aun tenia gente que lo quería, gente que le dolió su partida y fue en esos pensamientos que su mente se perdió en la imagen del oji verde.

"¿Qué estará haciendo en este momento?"

En el fondo de la cala en aquella noche se encontraba el hibrido entre el ser humano y la raza de los dragones el cual se encontraba sentado en la rama del árbol quebrado viendo a las estrellas. Se miraba su cuerpo y veía su forma de humano la cual había perdido 5 años atrás. Se mentiría si dijera que no extrañaba su forma humana en especial por sus pulgares de los cuales no había caído en cuenta de la gran utilidad de estos hasta que los perdió, no obstante, aquella alma salvaje que habitaba en el castaño extrañaba su cuerpo reptiliano el cual se sentía mas acorde a su naturaleza y personalidad.

-aun me quedan ustedes, a pesar de que no las pueda usar- dijo viendo a sus enormes alas negras que sobresalían de su espalda. Se envolvió en un leve capullo con estas y las mimo mientras su mente vagaba en el pasado, en especial en aquel día en que la paz se quebró.

-"no fue tu culpa y lo sabes"- escucho a su lado para ver a su hermano dragón flotando en el aire.

-no es verdad- dijo en un susurro.

-"cuantas veces te lo tendré que repetir"- dijo con fastidio el espectro para después moverse y quedar en frente del castaño –"no fue tu…"-

-¡si lo fue!- grito desesperado el castaño mientras escondía su rostro entre sus piernas envolviéndose en sus alas -yo era el alfa- dijo con voz quebrada mientras luchaba contra las ganas de llorar -Toothless yo era el alfa y el alfa protege a todos y yo… yo… los deje morir- y alzando la mirada los ojos verdes del espectro se encontraron con los ojos cristalinos de su hermano el cual batallaba contra el dolor creciente que crecía en su corazón. De un momento a otro su rostro se transfiguro en una llena de ira mientras sus ojos cristalinos brillaban con el tinte del rencor corriendo por su cuerpo -y murieron porque yo seguí los mitos y creencias de un hombre que no vale la pena – fue entonces cuando sintió como aquel fantasma lo abrazaba. No tenía cuerpo físico sin embargo eso no significaba que no lo pudiera reconfortar haciendo que su cuerpo se iluminara y empezara a llenar el del castaño con un calor reconfortante haciendo que el hibrido se quedara lentamente dormido.

-"recuerda que no estás solo"- dijo el espectro en un susurro mientras imitaba el movimiento de estar acariciando la cabeza del vikingo –"yo estaré siempre a tu lado hermanito"-

CONTINUARA…