Hola a todos y bienvenidos al capítulo 2
Capítulo 2: Complicaciones:
Juntos, caminamos de regreso a la Roca del Rey. Los asuntos del reino se convirtieron en nuestro tema de conversación durante todo el viaje.
"Zazu estima que otra manada de elefantes llegará esta tarde"- Me informo Simba
"¿Otra?"- Pregunté, rodando mis ojos. -"¡Es la quincena de esta semana! ¡Me ha costado trabajo seguir la cuenta de las manadas que tenemos! ¡Hasta Alex perdió la cuenta!"-
"Supongo que todos escucharon las noticias al mismo tiempo..."-, ofreció Simba
"Cierto",- dije de acuerdo. -"Solo me alegraré de que todos regresen. Todo esto de hacer un seguimiento de quien es quien me está volviendo loco. Pero bueno, por algo es que estamos aquí..."-
Me detuve. Un extraño sonido llamó mi atención. Me detuve, esperando que el ruido volviera a sonar.
"Yo también lo escuché"-, susurró Simba
Los dos esperamos en silencio. Mi corazón comenzó a latir cada vez más rápido como un tambor en mi pecho. La tensión aumento en el aire a nuestro alrededor.
Y luego vino. El sonido hizo eco en la Roca del Rey otra vez. Fue un grito de dolor, mezclado con un rugido. Sonó otro rugido, pero en lugar de venir de muy lejos, vino de Simba.
"¡Sube!"- me gruño.
Me subí sobre la espalda de Simba y se disparó como una bala hacia la Roca del Rey.
"¿Reconociste el rugido?"- pregunté.
"Nala"-, respondió Simba al instante.
Apreté los dientes cuando mis pensamientos cayeron instantáneamente en Zira. Me incline en la espalda de Simba para que pudiera ganar impulso.
"¡Majestades!"- grito una voz sobre nosotros.
Levanté la vista y vi a Zazu volando hacia nosotros.
"¿Qué le pasó a Nala, Zazu?"- Le pregunte con urgencia. -"¿Acaso ha sido atacada?"-
"No, nada de eso"-, respondió rápidamente, -"¡Pero necesita ayuda! ¡Está a punto de dar a luz!"-
Simba, cuya velocidad no había vacilado una vez, ni siquiera cuando Zazu confirmó que no estaba en peligro, se detuvo repentinamente. De repente, sentí que mis piernas volaban hacia atrás sobre mi cabeza cuando Simba se detuvo.
"¡Kevin!"- Gritó Simba.
En el aire, rápidamente me hice bolita, listo para el impacto. Mientras pisaba el suelo rodando, esperé el momento adecuando. Vi mi oportunidad, y la aproveche sin dudarlo. Desplegué mis piernas y las planté firmemente mientras extendía mis brazos al suelo, manteniéndome firme.
Miré mi postura y me reí entre dientes. Solo había visto ese tipo de acrobacias en las películas, y nunca había soñado en que haría algo así.
¡Oye, la próxima vez me avisas ¿Ok?!"-Llamé a Simba, quien me miró con incredulidad, con una leve sonrisa en su rostro. Se volvió hacia Zazu, quien estaba posando en su hombro.
"¿Nala está dando a luz?"- Preguntó, sin aliento
"¡Así es!"- exclamó Alex, bajando por la ladera de la Roca del Rey hacia nosotros. -"¡Pero ella está preguntando por ti!"-
Simba y Zazu se sorprendieron de la repentina aparición de Alex, pero luego Simba se volvió hacia mí, -"¡Vamos Kevin!"-
Sin dudarlo, corrí de regreso a Simba y salté sobre su espalda y Alex hizo lo mismo, sentándose detrás de mí. Zazu tomó vuelo, y juntos corrimos a la Roca del Rey.
"¿Rafiki ya está ahí?"- pregunto Simba con urgencia.
"Si señor"- Respondió Zazu sin dudarlo.
"Y También esta Rachel"- Intervino Alex.
Cuando finalmente llegamos a la base de la Roca del Rey, Alex y yo nos bajamos de la espalda de Simba y ascendimos. La entrada alrededor de la cueva estaba bloqueada por una gran multitud de leonas, y Gwen estaba entre ellas. A mi lado, Simba rugió.
"¡Háganse a un lado! ¡Esto es un asunto privado!"- Grito a la multitud.
Inmediatamente, las leonas se dispersaron en todas direcciones. De la cueva salió otro rugido de dolor. Simba me lanzó una mirada rápida que supe inmediatamente que significaba que no lo siguiera. Luego se dio la vuelta y se apresuró a ayudar a su compañera.
Durante el siguiente par de horas, me senté fuera de la cueva con mi manada en un gran grupo. Sarabi yacía en su lugar habitual a mi lado, Tanabi se acurruco en sus patas delanteras. Gwen se sentó en mi otro lado, junto a Timon y Pumba quienes discutían acerca de los problemas de cuidar a un nuevo cachorro.
Solo un pequeño grupo permaneció fuera de nuestra reunión.
Por ahora, estaba acostumbrado a que Zira se separara de nosotros. Ella yacía perezosamente a unos metros de distancia, evitando al resto de la manada. Estaba rodeada por su familia; o al menos su verdadero hijo, Nuka, y sus cachorros adoptados Kovu y Vitani.
Nuka tenía la mitad del tamaño de su madre, con la misma piel que la de su padre, simplemente que más pálido. Estaba aún más delgado y tenía una apariencia más enfermiza de lo que su padre había sido. Con casi un año y medio, su melena estaba empezando a crecer, pero no de una manera normal. Es cierto que nunca había visto cómo un cachorro de león maduraba físicamente para convertirse en un adulto, pero su apariencia no era ni por mucho algo normal.
Sin embargo, pese a su apariencia, Nuka tenía un buen corazón. Él realmente se preocupó por los sentimientos de los demás y, al igual que Rachel, trató de demostrarlo lo más posible. Solo una cosa ensombreció esa calidad; celos.
Zira estaba derramando un flujo constante y a su vez, repugnante (por no decir enfermiza) de adoración por Kovu y Vitani, más aún por Kovu. Pero, sin embargo, de todo su amor y adoración que se dirigió a estos dos, no escatimó nada por su verdadero hijo. Debido a los celos que Nuka sintió por esta injusta muestra de afecto, inesperadamente atacaría a las otras leonas, e inclusive estuvo cerca de pelear con ellas en varias ocasiones. Simba sintió que Nuka era una bomba de tiempo a punto de estallar y necesitaba ser tratado con la mayor precaución, al igual que su madre. La manada estaba de acuerdo ante esa creencia. Sarabi, Rachel y yo éramos los únicos que sentíamos lo contrario. Los tres habíamos visto la capacidad de Nuka para hacer el bien, y también sabíamos que su rabia no era culpa suya.
En cuanto a Kovu y Vitani, ambos estaban completamente sanos y parecían normales. Ambos eran del tamaño de Simba cuando lo conocí por primera vez. Kovu era de un marrón chocolate profundo con una parte inferior cremosa, como la de su padre, Sekou. Un mechón marrón aún más oscuro comenzó a brotar de su frente. Tenía los ojos de color verde vívidamente llamativos que reflejaban una mirada amable, pero penetrante, como si pudiera ver algo más allá de las apariencias. Vitani era de un tono claro de color canela, casi dorado, como el de Kala. De su frente salía un mechón de pelo que caía sobre los ojos color lavanda de su padre como un conjunto de explosiones.
Sus apariencias eran las únicas cosas que sabía sobre ellos. Nunca los había escuchado hablar. Cada vez que me acercaba a ellos para hablares, ocurrían una de dos. O se huían de mí por miedo, lo cual estaba seguro de que Zira estaba haciendo, o tanto Zira como Nuka se apresuraban a llevárselos antes de que pudieran decir algo. Zira siempre me estaba mirando mientras Nuka evitaba mi mirada por completo.
Aunque con Rachel era otra historia. Aparentemente, Zira solo permite que Rachel se les puede acercar e incluso, la he visto que todavía la trata como una sirvienta, casi al grado de querer despreciarla, a pesar de que gracias a ella, es que sigue en la manada. Rachel aún conserva su ideología de que todos, absolutamente todos, pueden cambiar y que, de alguna manera, Zira también tenga algo de "bondad" en su corazón. Tengo miedo de que su amabilidad se convierta en su perdición un día de estos.
Me quedé en estos pensamientos por un largo tiempo mientras esperaba las buenas noticias que pronto emergerían de la cueva.
Por ahora, los gritos y rugidos de Nala al dar a luz, y las palabras alentadoras de Simba, Rafiki y Rachel fueron los únicos sonidos que se podían escuchar.
Zazu se sentó junto a Sarabi y Alex en absoluto silencio. Parecía casi aburrido, y me di cuenta de que no tenía nada que hacer en ese momento.
"Zazu"- dije, y todos saltaron a mi repentina voz.
"Perdón"-, me reí mientras me miraban, -"Zazu, ve a los rebaños y hazles saber que pronto tendremos la presentación del nuevo heredero"-
"¡Si señor!"-Zazu exclamó casi excitado, y se fue volando.
Me senté y me puse a pensar de nuevo, preguntándome si aquella manada de elefantes llegaría hoy como lo había predicho Zazu.
Otro grito de dolor vino de la cueva. Tanabi miró a Sarabi.
"Bibi",-le preguntó. -"¿Mamá estará bien?"-
Sarabi le sonrío a su nieto. -"Por supuesto que sí, Tanabi. Solo está trayendo a tu nuevo hermano o hermana al mundo"-.
En ese momento, Gwen intervino. -"Ella tiene razón, pequeñín. Tu madre es una de las leonas más fuertes que conozco. Todo estará bien, ya lo veras"-
Gwen acerco su mano y acaricio brevemente su cabeza.
Tras esto, Sarabi cantó silenciosamente a Tanabi.
"Fatshe leso lea halalela
Hija mía, duerme ya
Los Reyes observan desde las grandes estrellas,
Ellos te observan, llámalos y vendrán.
Fatshe leso lea halelela".
Tanabi se quedó dormido silenciosamente. Sarabi le sonrió y luego me miró.
"Están tardando demasiado..."- Me susurró. -"Algo no está bien"-.
Después de aproximadamente una hora, un fuerte rugido vino de Nala, seguido rápidamente por un silencio. Entonces un rugido aún más fuerte surgió, pero esta vez, vino de Simba.
"¡KEVIN!"- Gruño y me sobresalté por su repentina necesidad. -"¡VEN AQUÍ AHORA MISMO!"-
Me levante de un salto y corrí hacia la cueva. Antes de que pudiera entrar, vi a Rachel salir rápidamente de la cueva y, por un momento, casi choca conmigo. Pude ver que sostenía una cantimplora en su mano derecha.
"Ray ¿A dónde vas?"- le pregunte inquietamente.
"No hay Tiempo de explicar"- Respondió rápidamente. -"Y Simba necesita que..."-
"Ya lo oí"- Respondí, interrumpiéndola.
Rachel no dijo nada y me rodeo para después salir disparada hacia la ladera a toda prisa y bajo. Ignorando eso, me dirigí nuevamente a la cueva y al doblar la esquina, me detuve en seco ante lo que veía.
Nala yacía de costado, inconsciente. Simba la estaba empujando con fervor para que se despertara. Rafiki se arrodillo frente a las piernas abiertas de Nala, trabajando sin parar en lo que solo supuse que era el cachorro, y cantando una especie de oración en swahili.
"¡Kevin!"- hablo Simba con urgencia: -"¿Sabes algo acerca de curación?"-
A estas alturas, sabía que el término "curación" de Simba significaba "medico" en mis términos.
"Un poco..."- dije rápidamente. -"Aprendí un poco cuando estaba en la escuela, pero nunca supe cómo aplicarlo para..."-
"¡Pues entonces ayúdame!"- rugió Simba. Salté un poco, y luego corrí hacia el lado de Nala, arrodillándome frente a su estómago. Puse mi cabeza en su pecho y escuche atentamente. Su corazón latía constantemente debajo de su pecho.
"Ella está bien, solo esta inconsciente"- diagnostique, -"¿Pero dónde está el cachorro?"-
Miré a Rafiki y vi en qué estaba trabajando fervientemente.
-"Ay no..."-
La cola, los pies y la cintura de un cachorro de león sobresalían de entre las piernas extendidas de Nala.
"Se va a ahogar..."- susurré temblorosamente. Me volví hacia Nala y la agarré por los hombros, sacudiéndola violentamente, pero fue en vano.
"¡NALA! ¡TIENES QUE DESPERTAR!"- grité desesperadamente, sabiendo que solo nos quedaban unos preciosos minutos antes de que fuera una causa perdida- Sacudirla no estaba resultando.
¿Qué hago? ¡¿Qué hago?!
Agité mi cabeza de lado a lado, buscando algo, lo que sea que pudiera ayudar. El bastón de Rafiki estaba apoyado contra el costado de la pared. Un surtido de calabazas colgaban de la punta.
Vívidamente, recordé hace años cuando había ido a buscar a Rafiki para curar las heridas de Gwen infligidas por Zira. También recordé el potente aroma de la calabaza verde oscuro que él había roto para curarla, y como me quemaba la nariz.
Corrí hacia su bastón y arranqué la calabaza del extremo. Lo rompí en la pared y se partió en dos. Al instante, el potente aroma broto de la destrozada fruta y me quemo la nariz. Si esto no despertaría a Nala, entonces todo estará perdido.
"¡KEVIN!"- rugió Simba desesperadamente. -"¡HAZ ALGO!"-
Corrí de regreso al lado de Nala y sostuve la calabaza cerca de su nariz.
"Por favor, espero que esto funcione..."- murmuré.
No pasó nada.
La desesperación cayó sobre mí como una capa de hielo. Con toda la fuerza que pude reunir, levanté la mano y le di una cachetada a Nala.
Al instante, fui clavado en el suelo. Simba estaba encima de mí, con las garras hacia afuera y los dientes expuestos.
"¡No vuelvas a ponerle otra mano sobre ella, ¿Quedo claro?!"- Él medio rugió y medio gruño.
"¡SIMBA!"-Grité tanto de desesperación como de dolor, porque me estaba aplastando bajo su peso y clavando sus garras en mí pecho. -¡ESTOY TRATANDO DE AYUDARTE! ¡MALDITA SEA!"-
De repente, escuche una voz a mi izquierda. -"¿Kevin? ¿Simba?"-
Volteé hacia allí y, para nuestra sorpresa mía y de Simba, Rachel se encontraba parada justo en la entrada de la cueva, con la cantimplora llena de agua hasta el tope. Ella se quedó mirándonos con incredulidad ante lo que tenía en frente.
"Rachel..."- Dijo Simba, algo sorprendido y a su vez, avergonzado.
"¡¿Qué demonios está sucediendo aquí?!"-Pregunto Rachel con un interés inquietante.
Antes de que pudiera responderle, Nala gimió desde detrás de Simba. Al instante la inmensa presión estaba fuera de mi pecho. Me senté, recuperando el aliento. De repente, Nala volvió a rugir y Simba comenzó a hablarle con una voz suave. Rachel salió corriendo hacia donde estaba Rafiki para seguir ayudando. Me levanté de nuevo y me acerqué entre Simba y Rafiki, mirando a Simba con cautela. Su mirada, sin embargo, estaba firmemente fijada en su compañera enferma.
"-Vamos Nala...cariño, puedes hacerlo"-
"Yo...no puedo..."-Jadeó exhausta. -"No...Creo...poder...seguir...con esto"-
"¡Claro que puedes! ¡Sé que puedes!"- animo Simba, con lágrimas en los ojos. -"¡Empuja cariño! ¡Empuja!"-
Nala tensó y luego soltó un fuerte grito. Entonces su cuerpo se relajó. Ella yacía de lado jadeando por respirar.
Miré a Rafiki quien sostenía una pequeña y sangrienta bola de pelo en sus brazos.
"Es una chica."- Dijo solemnemente.
Lo miré desconcertado. Rafiki no se veía feliz en lo más mínimo. Su rostro estaba triste, y supe por qué al instante.
El cachorrito en sus brazos no respiraba.
"Dámela"- dijo Rachel con urgencia, extendiendo sus brazos.
Trate de detenerla, pero ya era tarde. Al momento de tocar al cachorro, Rachel comenzó a comportarse de manera extraña. Primero, aparto sus manos del cachorro temblorosamente y miro la sangre en sus manos. A continuación, se tambaleo hacia atrás, apartándose del cachorro y cayo de rodillas. Y así se quedó, arrodillada y temblando, a su vez que susurraba palabras extrañas y empezaba a llorar. Supe de inmediato lo que significaba.
¡Grandioso! Rachel se bloqueó otra vez...
Ignore esto y dije con urgencia. -"Ahora dámela a mí"-
Simba gruño detrás de mí. -"No la toques"-
Me volví hacia Simba sin miedo, a pesar de que era un león de tamaño completo. -"Simba, pediste mi ayuda y te la estoy dando. Todavía hay algo que pueda hacer para ayudar. No sé si funcionara, ¡pero tienes que confiar en mí!"-
Su rostro cayó, aunque permaneció en su postura defensiva. Rápidamente, asintió con inseguridad.
"Hazlo"- Dijo, una lagrima cayo por su hocico.
Espero poder recordar cómo hacer esto...
Coloqué al cachorro en el suelo con el estómago hacia arriba y me arrodille sobre ella. Abrí la boca y, con solo dos dedos, comencé a realizar RCP en el cachorrito. Todo el tiempo contaba en mi cabeza, asegurándome de que estaba realizando el número correcto de palpitaciones y respiraciones.
Una respiración...Dos respiraciones...espera. Uno, dos, tres, CUATRO, CINCO...
Por lo que pareció una eternidad, este proceso siguió y siguió. Todo en mi visión desapareció excepto el cachorro. Ella era lo único que importaba ahora.
La desesperanza comenzó a extenderse a través de mí mientras recorría el proceso por décima vez. En mi cabeza, recé y suplique más allá de todo para que este pequeño cachorro viviera.
Entonces, justo cuando estaba a punto de rendirme, el pequeño cachorro tomó una gran bocanada de aire y comenzó a mover las piernas. Me retire de ella cuando la desesperanza se desvaneció instantáneamente, y fue reemplazada simultáneamente con gratitud.
"Está viva"- Susurre, sonriendo.
Detrás de mí, escuché el escape de respiración cuando Simba suspiró. Suavemente levanté el cachorro y me di la vuelta. Me arrodille y la puse en las patas de Nala.
La mirada en los ojos de Nala era amor y adoración absoluta. No como los de Zira que eran codicia. Todo lo contrario, sus ojos reflejaban verdadero amor de agradecimiento.
"Mi pequeña Kiara..."- susurró ella. Simba sonrío alegremente, las lágrimas todavía caían por su rostro. Se inclinó y lamió la cara de Kiara, luego la de su compañera. Luego se volvió hacia mí.
-"Gracias, Kevin"-
Le sonreí de regreso. -"Cuando quieras"-
Simba volvió hacia Nala y se quedó con ella. Fue un momento muy feliz, hasta que de pronto mis pensamiento cayeron sobre Rachel. Me di la vuelta y camine hacia donde se encontraba.
Rachel todavía seguía petrificada, llorando en silencio mientras susurraba palabras como: lo siento o no quise matarlo o también repetía la palabra Tonika una y otra y otra vez.
Ya era algo bastante común en ella. No sé desde cuándo, pero todos sabíamos que Rachel siempre se bloqueaba cada vez que veía sangre y así se quedaba hasta que alguien gritaba su nombre o echándole agua en la cara.
Puse mis manos sobre sus hombros y la llamé varias veces mientras la sacudía. Al ver que no funcionaba, tomé la cantimplora que ella había tirado en el suelo y, le lance toda el agua que tenía en la cara.
Rachel reacciono al instante y se froto la cara con la blusa. Ella parpadeo unas cuantas veces y me miró desconcertada.
"¿Qué pasó?"- me pregunto confundida. -"¿Y qué paso con el cachorro?"-
"Ya todo está bien Ray, tranquila"- le respondió.
-"Ay no, lo hice de nuevo, ¿verdad?"-
Asentí con la cabeza. Rachel bajo su cabeza desilusionada.
Luego, levanto la cabeza y miró hacia donde estaban Simba y Nala.
"Descuida"- le dije. -"Te lo explicare todo después"-
Rachel sonrió, sin nada más que decir.
