Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.

Summary: Cuando encuentras a tu alma gemela es completamente inesperado y si no eres lo suficientemente maduro en ese momento es algo arriesgado,¿ qué harías para recuperar a tu otra mitad luego de arruinar hasta la última oportunidad?

Tres años Atrás

-… y de repente sentí su mano estrellarse contra mi cara – relataba Jared con excesiva indignación.

Edward estalló en carcajadas al escucharlo ganándose un golpe en el brazo. Se encontraban en medio de la carretera buscando el auto de Isabella Swan. La mujer había llegado empapada buscando ayuda con su auto que había quedado estancado en algún lugar camino a Forks. Ya habían recorrido un par de kilómetros pero aun no llegaban a él.

- ¡Hey hombre dolió! ¡Dios que mujer! ¡Estaba echando chispas por los ojos! ¡Tuve que sujetarle los brazos para que dejara de golpearme! – continuo el relato.

- Hermano debes admitir que lo merecías, te encontró con otra en la cama ¿qué esperabas? – continuo riéndose.

- Bueno no espere que se pusiera como una fiera… No me mal entiendas me gusta cuando se pone como una fiera pero solo cuando estamos solos y hay una superficie blanda o no tan blanda cerca. – Lanzó un suspiró de nostalgia luego de ese comentario.

Edward simplemente lo vio con una sonrisa divertida, era normal que su amigo de toda la vida se meta en esa clase de problemas, él siempre estaba con novia era muy corto el tiempo que pasaba solo, siempre terminaba engañando a la novia de turno lo dejaba y ya estaba con otra, Edward le sugirió que se quede soltero y simplemente tenga sexo casual como él lo hacía, nunca olvidará la cara de desconcierto que puso y menos lo que le dijo ¨Estas loco hermano, nada mejor que saber que hay un coño esperándote mientras estas dentro de otro¨. Su mejor amigo tenía la respuesta para todo.

-Bueno entonces ahora que Kate te dejó ¿con quién estarás? –le preguntó con voz divertida.

- No lo había pensado… creo que tratare con Irina – respondió Jared como si hablara del clima.

- Bueno ten cuidado con ella es prima de Tanya y no quiero tener problemas con ella después.

-¿Problemas? Mmm entonces lo tuyo con Tanya va enserio… - comentó burlón.

-¿…Qué? Oh no no no, lo digo por si lo tuyo con Irina la motiva a querer algo serio conmigo – respondió con voz preocupada.

-Ahh… Mmm es posible que eso pase, mejor olvida a Irina y tratare con… Isabella Swan. –pronuncio su nombre con un acento arrastrado que él suponía era sexy.

- ¿Qué? Pero si ni siquiera la conoces – replicó inmediatamente. Las únicas palabras que habían cruzaron fueron para obtener sus datos y saber dónde dejó el auto.

- La conozco tanto como tú y ambos sabemos quién es el más sexy de ambos. Así que Isabella Swan será la próxima en caer- comentó engreído.

-Eres un estúpido engreído, dudo que ella caiga como las demás en tus redes.

-Ya lo veras y te tragaras tus palabras.- continuo con su tono engreído y ambos comenzaron a reír.

De repente un resplandor rojo les llamo la atención. Al acercarse más notaron que era un auto y era justamente el que estaban buscando, ya que era el único estacionado en medio de la lluvia además de ser de color rojo como mencionó ella antes. Se bajaron listos para trabajar, no les costó mucho amarrarlo y posteriormente remolcarlo al taller. Lo que si notaron fue todo el camino que la morena tuvo que recorrer a pie en medio de la lluvia para poder llegar a ellos, les pareció increíble que no llegara completamente agotada, seguramente tenía muy buena resistencia física.

Entraron al taller entre risas y golpes juguetones y se separaron al llegar al despacho ya que Jared quería encargarse personalmente del auto, así que Edward iba darle la buena noticia de que su auto estaba en el taller y que lo único que necesitaba era un cambio de batería.

Pero se llevó la gran sorpresa de encontrar a Jacob Black abrazándola contra su pecho y hablándole al oído. Sintió una corriente pasarle por el cuerpo y un sentimiento de decepción recorrerlo. Se quedó en silencio para luego carraspear llamando la atención de la pareja cariñosa que se separaron lentamente y voltearon a mirarlo.

-¿Interrumpo algo Black? – le preguntaron un poco incómodo.

Jacob Black era el más joven del taller tenía 21 años recién cumplidos. Este llegó con mucha experiencia en el tema de motores y construcción de motos, al parecer toda esta la consiguió experimentando y malogrando muchos motores en el proceso. También comentó que su sueño siempre fue ser mecánico pero su familia nunca estuvo de acuerdo y lo obligaron a estudiar leyes como era tradición pero apenas tuvo oportunidad dejo la carrera y huyó a Forks buscando comenzar de cero y hacer lo que realmente le gustaba.

-No interrumpes nada, solo estaba saludando a una vieja amiga- le respondió.

-¿Se conocen de antes?- interrogo Edward.

- Si, de la universidad – respondió Jacob para luego dedicarle una sonrisa cómplice a la morena–Bueno tengo trabajo por hacer, nos vemos luego Bells.

Edward espero su salida para dirigirle una mirada a la morena que se encontraba parada en medio del despacho. Era realmente bella aunque estuviera cubierta por un gran abrigo que le llegaba hasta las rodillas, se veía hermosa y esos ojos hipnotizadores lo volvieron a hechizar logrando hacerlo sentirse necesitado y ansioso de algo que no lograba distinguir. Pero lo que acababa de presenciar lo abstuvo de intentar algo. Fácilmente se podía deducir que entre ella y Black alguna vez hubo algo más que amistad y él no estaba para dramas amorosos.

-Bueno solo venía a decirte que tu auto ya fue remolcado al taller y por lo que pudimos ver solo necesita un cambio de batería.- dijo Edward indiferente. Si era chica de Black no se metería entre ellos.

-Me alegro que no sea nada serio- respondió ella con verdadero tono de preocupación. Pero parecía un poco incomoda por algo.

-No, no lo es… de hecho ya debe estar listo.- seguro Jared ya había terminado.

La lluvia había parado lo que facilito el camino hacia la casa que había alquilado Isabella o mejor dicho Bella como ella había insistido que la llamen. Jared los había ofrecido como sus choferes y acompañantes en el camino, según él porque querían asegurarse que no haya ningún problema con la batería nueva además de ayudarla a mudarse. Obviamente sus planes eran otros.

-No te preocupes estás tratando con los profesionales más solicitados de Forks- respondió Jared en un intento de seducción cuando ella le pregunto si no les estaba quitando tiempo y trabajo.- Mejor cuéntame ¿qué te trae a Forks? ¿Vienes por trabajo?

- Así es, fui contrata como maestra en la escuela primaria de Forks y recién estaba llegando al pueblo cuando mi auto se descompuso.- se la notaba más relajada con Jared que con Edward. De hecho se sentía excluido de la conversación. Se encontraba manejando mientras Jared desde el asiento de atrás se dedicaba a hacerla reír con sus chistes tontos y sus miradas coquetas.

-Eso quiere decir que Forks aun no te ha dado la bienvenida que mereces… que te parece si este sábado…- comenzó con voz seductora.

-Si este sábado descanso luego de un viaje tan largo- termino su oración con tono divertido.

-Oh claro, claro debes estar cansada- respondió sorprendido de haber sido rechazado.- Pero si quieres saber lo que es divertirte…- trato de volver a tomar el mando de nuevo.

-...Te buscaré – volvió a completar su oración con tono divertido de nuevo dejándolo fuera de combate.

Edward puso los ojos en blanco mientras los escuchaba. Apenas la dejaran en su casa le diría a su querido amigo que tenía competencia y esperaba con ansias ver su cara cuando se entere que es Black. Ambos tenían un tema sin arreglar. Jacob salió con Leah, la hermana de Jared, hace un par de meses y la cosa no término muy bien entre ellos, desde entonces hay cierta tensión en el ambiente cada vez que se encuentran ambos hombres.

Volteó a su derecha y se volvió a encontrar con esos ojos chocolates. Bella estaba sentada con la espalda apoyada contra la puerta del copiloto mirándolo de frente. Noto como claramente ella se mordía el labio cuando él paseo su mirada por sus piernas. Hubiera dado lo que sea porque estas no estuvieran cubiertas por ese pantalón grueso.

-Creo que es a la siguiente cuadra, voltea a tu izquierda Edward –la voz de Jared lo regreso a la realidad. Hizo caso a su amigo y llegaron a su destino.

Era una casa de un piso y de color blanco. Un gran espacio adelante para estacionar 2 autos y un jardín al otro lado. Bajaron del auto y llevaron las maletas al interior de la casa. Por dentro era una casa amoblada y acogedora, se notaba diseñada para que viva una sola persona. Era pequeña pero acogedora. El patio no era muy grande pero ideal para poder disfrutar una tarde leyendo un libro encima de la hamaca que ahí había.

Jared se sintió satisfecho cuando ella acepto ir con ellos a dar un paseo por el pueblo al día siguiente. Después de terminar de ayudarla Jared se ofreció a instalar cadenas a las llantas de su auto. Edward observaba a su amigo en acción y reía al ver como ella lo rechazaba cortésmente pero divertida. Se encontraba mirando su colección de películas y lo tomo desprevenido que ella apareciera a su lado.

-¿Jared y tú son amigos hace mucho? –pregunto ella mientras le ofrecía una cerveza.

-Eh… si, nos conocemos desde la secundaria –le respondió tomando la cerveza con una sonrisa.

-Se les nota muy unidos… Edward quería darte las gracias por ayudarme, sé que Jared prácticamente te arrastro a venir… -empezó ella mientras se mordía el labio.

-No te preocupes, no me siento arrastrado a venir, era un día con poco trabajo después de todo – la interrumpió y le sonrió tratando de hacerla sentir más cómoda, por alguna razón parecía tensa.

- Me alegro, no quería que te lleves una idea equivocada de mi –le devolvió la sonrisa dejándolo un poco desubicado. Su sonrisa era hermosa. Lanzo un suspiro al verla, lástima que Black y Jared ya estuvieran detrás de ella.

-No pienso mal de ti, Jared prácticamente te rogo para que nos dejaras ayudarte –le recordó divertido logrando una risita de parte de ella.

-¡Hey no fue así! Jared parece ser un chico muy dulce… y coqueto –siguió riendo ella.

-¡Oh rayos no me digas que ya te gusta! –bromeo él mientras ella lo miraba mordiéndose el labio.

-Mmm no, la verdad no, aún es muy pronto para afirmar algo así. Pero sé que seremos grandes amigos de eso estoy segura –le respondió muy segura de su veredicto.

-¿Así? Bueno será mejor que se lo digas antes que se ilusione –le sugirió él.

-Si eso haré, además estoy segura que tiene otras chicas detrás de él –le aseguro divertida.

-Eso sí, no sufrirá por mucho tiempo.

Ella abrió la boca para decir algo más pero fue interrumpida por Jared que anunciaba que ya sus llantas estaban preparadas para el clima de Forks.

-Bueno creo que lo mejor será que nos vayamos, debes estar cansada.

-Gracias chicos, me ayudaron mucho hoy –les agradeció con una gran sonrisa.

-No te preocupes, y llámame si necesitas cualquier cosa–le sugirió Jared otra vez con esa voz seductora.

-Adiós Bella, cuídate –se despidió Edward mirándola divertido por la actitud de su amigo.

-Adiós Edward –dijo con una sonrisa genuina y miro a Jared divertida –Adiós Jared, te llamaré.

Después de esto ambos se alejaron calle abajo. El plan era ir al bar pero al final decidieron ir al departamento de Edward a ver el partido de los Lakers mientras tomaban una cerveza.

-Muere por mí –aseguró inmediatamente Jared mientras se alejaban.

-Si hermano, es toda tuya –le aseguro burlón. Dejó que se pavonee un rato más y luego le conto lo que vio cuando entro al despacho, decir que Jared estuvo enojado el resto de la noche es poco, estaba furioso.

Era Domingo así que le tocaba hacer las compras en el supermercado. Aburrido paseo por el pasillo de embutidos y carnes. Estaba tomando algunas salchichas y hamburguesas hasta que sintió una mano en el brazo.

-Hola Edward –lo saludo esa voz conocida y sintió un tirón en sus pantalones.

-¿Cómo estas Tanya? -la saludo con esa sonrisa torcida.

-Extrañándote, ya van 3 días sin vernos –se mordió el labio mientras miraba descaradamente su cuerpo.

-¿Quieres que vaya a tu casa esta noche? –se acercó lentamente a ella y la tomo de la cintura suavemente.

-No lo sé, estoy un poco resentida porque ni siquiera me llamaste –le respondió con un puchero sexy. Esa boca hacia maravillas así que más le valía decir palabras cursis.

-Nena lo siento, estuve un poco ocupado pero no deje de pensar en ti –le mintió mientras sus manos se movían por su cuerpo, tenía una filtrándose por su blusa y la otra acariciando suavemente su trasero, y todo esto mientras miraba descaradamente su escote.

-¿Así? - le ronroneo en el oído – ¿Esta noche… me recompensaras?

-Claro que si nena, hare lo que tú quieras –le aseguro hablándole al oído, miro a todos lados y al no ver a nadie cerca toco descaradamente su entrepierna y la acaricio haciéndola gemir suavemente en su oído. Escucharon pasos cerca así que rápidamente la abrazo por la cintura y saludo a la señora Newton que paso cerca a ellos.

-Te espero esta noche –le dijo agitada. Él sonrió descarado y apretó su trasero.

-Espérame preparada, ya sabes que no me gustan los obstáculos –le susurro en el oído para luego despedirse como si nada hubiera pasado e irse.

Su humor había mejorado considerablemente. Su sábado había sido muy cansado porque tuvo trabajo extra ya que Jared no fue a trabajar por su esperada cita con Bella. Lamentablemente su cuerpo no tenía energía suficiente y apenas toco la almohada cayo rendido en los brazos de Morfeo. Pero ahora se recompensaría por el arduo trabajo.

Caminaba a su auto cuando noto otro que conocía aparcado al costado del suyo, al acercarse noto una figura femenina agachada en el interior. Toco la ventana suavemente provocando un sobresalto en la mujer que voltio molesta.

-Hey! ¿Necesitas ayuda? –le preguntó un poco divertido al ver su expresión que parecía la de un gatito frustrado. Ella bajo la ventanilla del auto para verlo y le hizo una señal de saludo.

-Mis llaves cayeron al suelo y no las encuentro –le dijo con voz molesta y frustrada.

-Tal vez si te bajas y revisas debajo del asiento las encuentres – abrió la puerta para ella y encontró las llaves rápidamente a un costado del asiento.

Ambos se movieron rápidamente y tomaron las llaves al mismo tiempo. Sus manos se rozaron y toque fue eléctrico, sus miradas se encontraron y el sentimiento de necesidad de algo que no lograba identificar volvió a su cuerpo. Su rostro se acercó por pura inercia al de ella. Sintió su respiración rosándolo pero de repente ya no estaba ahí. Ella había volteado el rostro.

-Sera mejor que me vaya a casa –dijo dejándolo completamente desubicado aun con la cabeza dentro de su auto.

-Claro… ¿adiós? –se despidió pero sonó más como una pregunta. Sacó la cabeza del auto y la observo prender el auto y prácticamente salir volando del estacionamiento.

¨ ¿Qué demonios acaba de pasar?¨. –se dijo a si mismo aturdido tirando de su cabello.

Se levantó de la cama con cuidado de no despertarla. Camino seguro por la habitación en busca de su bóxer. La habitación de Tanya no era muy grande así que no le tomo mucho tiempo encontrarlo. Se los puso rápidamente y comenzó a buscar el resto de su ropa. Siempre era igual, su ropa terminaba esparcida por todos lados por culpa de Tanya que se la quitaba y la tiraba por todos los lados indiscriminadamente. Cuando al fin encontró su camisa pudo irse a casa.

Tanya tenía ese afán de siempre dejarle una marca de cada noche que pasaban entre ambos, al principio le pareció sexy de alguna manera y a él también le encantaba dejar alguna parte de su cuerpo enrojecida con sus labios o dientes, pero lo que ella hacía ya era una obsesión. Esa noche apenas llego lo ataco literalmente y terminaron en el suelo de la sala follando, todo estuvo bien y placentero hasta que ella se le ocurrió dejarle la marca de la noche; una mordida en la base del cuello. Esto de las marcas ya lo estaba hartando no solo porque Jared se burlaba de él diciéndole que lo marcaba como res de establo sino que eso de tener marcas en lugares visibles le hacía difícil que otra chica lo dejara pasar y se acostara con él. Siempre que salía de la casa de Tanya lo hacía molesto consigo mismo por dejarla hacerlo.

Entró a su departamento y tomando una cerveza fue directo a la cama. Se quitó la ropa rápidamente y se acostó dentro de las sabanas. Miro al techo notando las marcas de humedad en él, eran manchas grandes y si usaba la imaginación podía ver imágenes; había una parecida a una hamburguesa gigante en la esquina derecha y junto a ella parecía haber un enorme martillo amenazando con golpearla. Se rio de sí mismo, seguro las cervezas ya estaban afectando su cerebro. Siguió su recorrido encontrando una serpiente y un par de ¿perros? Eran figuras deformes, siguió mirando hasta que levanto la mirada justo encima de su cabeza encontrándose con lo que parecía ser un par de pechos y una cabeza un poco deforme, ahora sí se preocupó por su salud mental ¿mirar pechos hasta en la humedad de su techo? Diablos, sabía que era un adicto al sexo de primera pero desde la adolescencia que no imaginaba pechos por todos lados. Se concentró en la figura y comenzó a ponerle un rostro pensó en Tanya pero su cabeza era muy redonda para encajar, pensó en Jessica, Claudia, Britney, Stephany o era ¿Stacy? Todas ellas chicas con las que tuvo algo de una sola noche en el último par de meses, hasta que recordó a la chica que conoció hace unos días: Bella Swan, ella si parecía encajar perfectamente en su techo, donde había esa parte deforme se acomodaba perfectamente a su cabello. Definitivamente esa mancha en el techo era ella.

Estaba aún alucinando con ella cuando se le vino a la mente lo que paso en la tarde. Casi besa a Bella, ¿en qué diablos estaba pensando? Si Jared se entera le hará la vida imposible. Además apenas la conocía y no parecía la clase de chica que a él le gustaba. Él prefería las rubias fáciles con pechos enormes, esas con las que follaba en los baños del bar o en su auto. Bella no parecía ser así y lo comprobó cuando lo rechazo volteando la cara y huyendo lejos de él. Lo más seguro es que ella esperara no verlo más o fingir que nada había pasado si se encontraban. Y posiblemente eso era lo mejor.

Estaba cayendo lentamente en el mundo de los sueños cuando sintió el sonido escandaloso de su teléfono. Rodo perezosamente por todo el largo de la cama buscándolo entre las sábanas, sus piernas se enredaron y cuando al fin llego a él cayo de bruces al suelo. Adolorido contesto.

- ¿Hola? – dijo mientras con brusquedad pateaba las sabanas lejos de sus piernas.

-Ed? Hombre, tienes que ayudarme, por favor ven a buscarme –le respondió la voz de su mejor amigo que parecía realmente nervioso.

-¿Qué paso? ¿Dónde estás? – pregunto preocupado mientras trataba de levantarse.

-En la comisaría. –su respuesta lo tomo desprevenido y no logró zafar su pierna de la sabana cayendo otra vez.

¡Demonios Jared! Pensó mientras se golpeaba de nuevo en el suelo.