Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.

Summary: Cuando encuentras a tu alma gemela es completamente inesperado y si no eres lo suficientemente maduro en ese momento es algo arriesgado,¿ qué harías para recuperar a tu otra mitad luego de arruinar hasta la última oportunidad?.

-Hey! Stevens, vinieron por ti –la voz del oficial le sonó a gloria.

Jared estaba bastante nervioso. Y no era para menos, a su lado Larry, un tipo enorme y tosco, le había dicho que no le gustaban los chicos morenos y chillones como él. Decir que no se hizo en sus pantalones cuando escucho esto era una burda mentira. Luego de escuchar la silenciosa amenaza, había dejado de ¨chillar¨ y se había dedicado a esperar silenciosamente a Edward.

El oficial le indico que lo acompañara y con el poco orgullo que le quedaba camino entre las celdas llenas en su mayoría por adolescentes ebrios y uno que otro tipo que de verdad daba miedo. Ver a Edward sentado esperándolo con los brazos cruzados y con cara de querer asesinarlo no le importo. Si por él fuera saltaría a sus brazos pero su reputación de macho recio no lo dejaba hacerlo. Salieron sin decir una palabra de la comisaría. Caminaron directamente al auto plateado que los esperaba estacionado en medio de la calle. Pero a medio camino sintió claramente el golpe acostumbrado en la nuca. Ya se había demorado pensó.

-¡Es la última vez que te saco de la cárcel porque no puedes mantener tu polla en tus pantalones! –la voz de Edward era más frustrada que enojada.

-¡Hey! ¡Relájate! No es mi culpa que Kate se apareciera en el momento menos oportuno y mucho menos su reacción.

-Es domingo Jared, tú sabías muy bien que ella atiende el bar los fines de semana. ¿No podías ir a otro sitio?

-¿Pero por qué? ¿Ella me dejo no? No tenía por qué molestarse si rehago mi vida – realmente pensaba que él era la víctima.

Edward simplemente se le quedó mirando como si estuviera loco.

-¡¿Rehacer tu vida?! Fuiste a provocarla! Lo peor de todo es que aquí la más afectada es Irina, le arranco sus extensiones y le reventó la silicona de su pecho. ¡Ahora mismo está siendo operada!

-Lo sé… ¡te juro que no note que eran falsas! Cuanto a avanz… -parecía más sorprendido que preocupado por lo que paso con Irina.

-¡Jared! ¡Mierda hombre! ¡Una chica completamente inocente está siendo operada porque tu exnovia loca la ataco por hacerte sexo oral en un baño del bar!

-¡Hey, hey, hey! Lo entiendo

-No, no lo haces. Jared ya no tenemos 16 años, tenemos 26 y ya no estamos en la secundaria. Aquí no hay ninguna Rosalie Hale a la cual impresionar ni un Emmet McCarthy al cual vencer. Ya crecimos hombre. Lo que pasó es realmente malo. Tú sabías que era probable que pasara y aun así te arriesgaste. Hermano, no te estoy diciendo que dejes de acostarte con la chica que quieras, sólo te pido que medites con quien te metes y las consecuencias. Si no puedes ser fiel no te metas en una relación porque siempre terminas lastimando a alguien.

Jared se quedó en silencio. El sentimiento de culpa lo invadía lentamente. Debía admitir que Edward tenía razón y lo peor de todo es que lo hizo al propósito. Quería volver con Kate y su plan maestro era darle celos con otra. Fue una idea estúpida, ahora se daba cuenta, pero el día anterior cuando dio una vuelta por el pueblo con Bella y vio a Kate saliendo con un tipo rubio de un restaurante, el plan no parecía tan malo.

Subieron al auto en completo silencio. Edward manejo lentamente hasta el departamento de su amigo. Tocar el tema de Rosalie fue un golpe bajo y lo sabía, pero su amigo tenía que reaccionar, no podía seguir comportándose como un adolescente. Su amigo no siempre fue así de frío, cuando lo conoció era el tipo más dulce y enamoradizo del mundo, esto claro gracias a la influencia de su madre y su hermana. Su cambio a tipo duro y pendejo llego de a pocos pero aun notaba ciertos momentos en los que su amigo volvía a ser ese muchacho tonto y dulce. Nadie a parte de él sabía que Jared amaba a los animales y que cada vez que encontraban un perro callejero lo llevaba a su departamento para darle una mejor vida. Lastimosamente los pocos perros que rescato estaban enfermos o viejos y no vivieron demasiado tiempo, cuando estos morían su amigo entraba en depresión y de ahí no había mujer o bebida que lo sacara hasta después de un buen tiempo. Jared era un gran tipo y un gran amigo, pero verlo destruyendo corazones por doquier como cuando estaban en la secundaria no era en lo quería que su amigo base su vida.

-Hey Jared, hermano no es la primera vez que te detienen por estar en medio de una pelea de chicas. ¿Por qué no te tomas un tiempo solo y alejado de las relaciones? –le dijo cuando llegaron al edificio de departamentos.

-Ed me gusta estar en una relación, la conquista y poder llamar a alguien tuya… es una sensación que me gusta. Tener sexo con una desconocida es diferente, no hay emoción de triunfo luego de una batalla, eso es lo que me gusta, conseguir a quien quiero luego de luchar no una chica que sé que cualquiera puede tenerla una noche.

-Pero no eres fiel, de eso se trata una relación, confianza, fidelidad y esas mierdas cursis.

-Yo no las engaño, ellas saben que no soy un tipo comprometido, me gustan los retos y si un día encuentro a alguien que lo sea tratare de hacer todo por estar con ella… - su mirada se perdió, Edward supo exactamente en quien estaba pensando.

Movió la cabeza como despertando de lo que sea había estado pensando y se despidió dándole las gracias por su ayuda y prometió pagarle la fianza, algo que Edward no aceptaría, y se marchó a su departamento.

Edward se pasó las manos por el cabello mientras miraba como caminaba a la puerta del edificio. Cuando se perdió de su vista lazo un suspiro. Jared era como su hermano menor odiaba ver como un fantasma de su pasado seguía atormentándolo. Mirando una última vez al edificio encendió su auto prometiéndose a sí mismo ayudarlo a superar de una vez por todas a esa rubia que lo único que hizo fue destrozar su corazón de niño.

-Es muy lindo de tu parte Jared –Irina hablaba de forma pausada mientras le agradecía por las flores y chocolates que le había llevado.

-Es lo menos que mereces nena. Por mi culpa estas en esta cama –su voz era arrepentida pero sin dejar el tono coqueto.

-Oh bebe, esa loca es la culpable no tú. Además mi abogado me dijo que el seguro pagara la reconstrucción y aprovechare para pedir una talla más ¡Será grandioso! –ella parecía realmente ilusionada con la idea.

-¡Me alegro! Pero debes saber qué natural como estas ahora eres hermosa –su tono meloso logro los resultados esperados ya que Irina literalmente se derritió escuchándolo.

-¡Eres tan dulce! – si en algo se parecían las primas Denali era en lo efusivas, Irina prácticamente tiro a Jared encima de sí misma para poder besarlo como quería.

Jared le sonrió coqueto luego del candente beso y se despidió más tranquilo con su conciencia, sabía que su mejor amigo tenía razón al reprocharle su actitud de esa noche aunque no fue por los motivos que él piensa.

Esa noche salió con Bella para mostrarle la ¨belleza¨ de Forks con un cielo nocturno, el plan era llevarla al parque que tenía una vista privilegiada del lago y luego a cenar al único restaurante decente del pueblo, pero todo eso fue descartado ya que Bella tenía una habilidad única para esquivar sus insinuaciones y convertirlas en comentarios burlones de los que no podía evitar reír también, así fue que el paseo nocturno que debía ser romántico termino convirtiéndose en apuestas para ver quien comía más perritos calientes o para ver quien tenía más resistencia al picante, Bella termino rindiéndose cuando dejo de sentir sus labios. Todo fue divertido hasta que paseando por las calles de Forks la vio saliendo del único supermercado del pueblo.

Su melena rubia estaba atrapada por una coleta alta y llevaba en los brazos un par de bolsas repletas de comestibles, para completar la imagen una pequeña cabecita rubia se asomaba a su costado.

Rosalie Hale seguía siendo igual de hermosa que en sus años de secundaria solo que ahora tenía el cuerpo de una mujer, una mujer que pudo haber llegado lejos pero que por malas decisiones en su vida quedo atrapada en ese pueblo con un niño pequeño al cual cuidar. Sus movimientos eran precisos y femeninos, gracias a que aprendió en las clases de ballet que llevo desde pequeña, en algún momento pensó ser una bailarina profesional pero para serlo necesitaba sobre todo tiempo, el cual por obvias razones no tenía.

Jared sintió como su cuerpo se tensaba al verlos pasar. Bella al notar su cambio de humor volteo a verlo tratando de llamar su atención.

-¿Jared? ¿Te pasa algo…? – el aludido automáticamente trato de contestarle pero una mirada azul eléctrico se trabo con la suya.

Se reprendió internamente por ser tan débil y no mirar hacia otro lado. La mirada de ella tampoco se despegaba de él tanto así que ella detuvo su caminata provocando que su hijo le preguntara lo que le pasaba, al sentir la voz infantil del niño que no debía tener más de 5 años ella despego la mirada a regañadientes de la suya y miro a su pequeño. Jared también bajo la mirada y sintió como una bola de demolición lo golpeaba al ver al niño que inocente a todo miraba interrogante a su madre, cuando esta volvió a mirarlo, él rápidamente la esquivo y recordó quien era ella y sobre todo quien era él.

-Ammm… no Bella no me pasa nada vamos a … al supermercado si si … tengo que comprar unas cosas que… - Siguió medio hablando mientras jalaba a Bella de la mano hacia el supermercado alejándose de esa mirada azul que aún lo perseguía en sueños.

Luego de comprar unas cervezas en el supermercado, alegando que eran importantísimas en la dieta de un macho como él, llevo a Bella a su casa prometiendo ir a recogerla a su primer día de trabajo en la escuela primaria. Hasta ahí llego su auto control, apenas ella bajo del auto dejo que el sentimiento de rabia lo nublara como hace mucho no lo hacía y que en su mente se repitieran una y otra vez frases que se grabaron en su mente de niño ¨Te quiero Jared¨ frases llenas de mentiras ¨Eres el único que me entiende¨ ¨Es nuestro secreto… no estoy lista aun espérame por favor ¨ llenas de farsa ¨¡Idiota de verdad pensaste que se fijaría en un imbécil como tú! ¨ las burlas constantes que sufrió cuando la verdad se revelo... Todo eso debió quedar en el pasado, pero no fue así porque el engaño fue más lejos de lo que los demás pensaban.

Lo primero que hizo fue ir al único bar decente del pueblo a olvidar por un rato el pasado que lo atormentaba pero tuvo la mala suerte de encontrarse a su ex y recordó haberla visto muy cariñosa con otro, la rabia que tenía comenzó a dirigirse hacia ella, nadie lo dejaba y se buscaba a otro tan rápido, así fue que la idea de llamar a Irina no le pareció tan mala. El resto ya es historia.

Suspiro mientras recordaba lo hermosa que estaba Rosalie el día anterior. Se lamentó el hecho de no poder evitar verla cada cierto tiempo, sus encuentros siempre provocaban que terminara en el bar reprochándose lo idiota que era al no poder superar algo que paso en su adolescencia. Aún recuerda lo doloroso que fue verla embarazada, de niño soñó tantas veces con que algún día ella sería la madre de sus hijos y verla radiante con una pancita perfecta fue la gota que derramo el vaso para eliminar todo rastro de ilusión que alguna vez tuvo en su corazón.

Edward observo las calles vacías desde la ventana de su pequeño despacho en el taller. La vista era privilegiada al estar prácticamente en el segundo piso, se podía observar la carretera de la ruta 101 que llegaba hasta Beaver, fue ahí donde encontró el auto de Bella… No sabía nada de ella desde que se encontraron saliendo del supermercado, debía admitir que le gustaría volver a verla.

Un rayo ilumino la noche cuando ese pensamiento se le cruzo por la mente, miro distraído la lluvia caer mientras tomaba una cerveza. Las cuentas habían salido bien y eso significaba que podía relajarse un poco. La oficina que una vez fue de su padre estaba completamente desordenada pero en medio de todo se sentía como en casa, aunque extrañaba mucho a su padre estar en esa oficina lograba hacerlo sentir su presencia acompañándolo en medio del silencio. Con un suspiro recordó cuando de niño se despertaba en medio de la noche y no al no encontrar a su padre en el departamento bajaba las escaleras que conectaban directamente con el taller y que en el medio del camino conectaba con el despacho de su padre, entraba asustado y siempre lo encontraba sentado en la silla observando la lluvia, corría a sus brazos que lo recibían protectores y se quedaba en ellos hasta que el miedo se convertía en tranquilidad. Su padre le relataba historias llenas de dragones y héroes que luchaban por una buena causa, y así poco a poco el sueño llegaba y los truenos ya no asustaban porque eran dragones que luchaban, y ya no había sombras en la habitación porque se convertían en héroes que batallaban. Momentos como esos son los que más extrañaba de su padre.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido estridente del teléfono.

-Masen Service, ¿en que puedo ayudarlo?

-Emm… ¿Edward? Hola soy Bella… ¿esta Jared contigo?- su voz sonaba ansiosa.

-No, se fue a su casa hace una hora, ¿pasa algo?

-Si… ¡digo no! Lo que paso fue que se fue la luz en mi casa y bueno no salí a buscar una linterna a mi camioneta, pero olvide las llaves dentro de la casa y el viento provoco que se cerrara la puerta. Ahora estoy dentro de mi auto porque no sé qué hacer para entrar a la casa- se escuchó un fuerte trueno de fondo provocando que Bella chillara un poco- Y la verdad le tengo terror a los truenos. –

-Puedo notarlo –le respondió medio burlón -¿Pero por qué no lo llamas a su teléfono?

-Eso intente pero está apagado.- se le escuchaba realmente ansiosa y lanzo otro chillido cuando otro trueno hizo su aparición.

-¡Hey! ¡Tranquila! Así es el clima de Forks.- trato de tranquilizarla pero justo cuando termino la oración se escuchó otro trueno y Bella lanzo un chillido que lastimo seriamente su tímpano.

-¡Mujer si me dejas sordo pagaras las consecuencias!- se quejó pero se calló al escuchar un suave quejido de angustia.

-Bella tranquila… mmm sabes iré a tu casa para tratar de forzar la puerta, no te preocupes llegare en unos minutos. –le aseguro mientras tomaba sus llaves y el impermeable

Parecía que estaba a punto de replicar cuando otro trueno hizo su aparición –Apúrate por favor- le pidió asustada.

Llego en el menor tiempo posible que la lluvia le permitía manejar. Bajo de su auto y corrió directamente al auto de Bella pero no la vio dentro así que miro al asiento trasero y ahí en posición fetal estaba ella. Le pareció tan vulnerable que sintió una opresión en el pecho. Toco suavemente la ventana tratando de llamar su atención. Ella se levantó inmediatamente al escucharlo y abrió la puerta dejándolo entrar.

-¿Estas bien?- le pregunto preocupado.

-Sí, solo tengo un poco de frio.- Edward desvió la mirada a su vestimenta y noto que solo llevaba un camisón blanco sencillo pero no por eso menos sexy. –Tuve que quitarme el impermeable porque estaba empapado y estaba mojando todo.

-¿Dónde lo… pusiste? –pregunto distraído mirando descaradamente sus piernas. Fue subiendo lentamente la vista hasta encontrarse con sus pechos que se resaltaban porque estaba cruzada de brazos, sintió una sacudida en su pantalón, siguió subiendo hasta encontrarse con la mirada molesta de Bella.

-Viniste a ayudarme o a mirarme los pechos.- le reclamo golpeando su hombro.

-¡Hey! Sin agresiones, ya voy, ya voy. –le sonrió torcidamente y corrió hacia la entrada de la casa.

Se acercó a la entrada y trato de forzar la cerradura pero nada paso, camino alrededor y trato de abrir las ventanas pero todas parecían aseguradas por dentro. Siguió observando hasta que noto una ventana medio abierta en el segundo piso. Decidido a subir comenzó a escalar el árbol que daba a la ventana pero su impermeable no lo ayudaba, así que con frustración se lo quito quedando expuesto a la lluvia intensa que lo empapo en pocos segundos, escalo con habilidad y se apegó a la ventana, forzó un poco con la ventana que parecía trancada. Entro a una habitación con un escritorio en un costado, se notaba que acababa de mudarse casi todo seguía en cajas. Se acercó curioso a una que estaba abierta y encontró una foto enmarcada de los padres de Bella, otra de ella misma con un cachorro y otra de ella con la que parecía ser su abuela. Un relámpago ilumino el cielo cuando encontró un pequeño cofre cerrado con llave. Pero el sonido estridente le hizo que recordar porque estaba ahí y quien lo estaba esperando afuera. Dejo las cosas como las encontró y bajo lo más rápido que pudo ya que toda la casa estaba a oscuras. Tomo las llaves que estaban en el bol de vidrio a un costado de la puerta y fue a buscar a Bella.

Al verlo salir de la casa Bella se puso su impermeable y salió rápidamente del auto. Entraron a la casa justo en el instante que un trueno iluminaba la entrada de la casa dándole un aspecto escalofriante. Encendieron la linterna que Bella trajo y se quitaron los zapatos en la entrada.

-Traeré unas toallas, quítate la ropa mojada. –le dijo Bella que al parecer no noto que él, que obedientemente comenzó a quitarse la ropa mojada, no llevaba impermeable.

No tardó en encontrar las toallas en el armario que estaba a un costado de las escaleras. Volvió con la linterna un par de minutos después y lo primero que enfoco fue una sala vacía.

-¿Edward…? –pregunto moviendo la linterna a todos lados.

-Aquí estoy. –llamo desde el sillón donde estaba sentado. Cuando se levantó solo llevaba unos boxers negros. Bella se quedó muda al verlo

-¡¿Por qué demonios estas medio desnudo en la sala de mi casa?! –grito indignada.

-Tú me dijiste que me quite la ropa mojada. –respondió sonriendo inocentemente, ella se le quedo mirando como si estuviera loco. –Mmm Bella… si quieres verme medio desnudo otro día por mí no hay problema pero justo ahora me estoy congelando de frío.

Ella recién reacciono lanzándole una toalla en la cara. Lo vio secarse lentamente todo el cuerpo, para luego detenerse en su cabello y frotarlo vigorosamente.

-¿Por qué no te quitas la ropa? –le sugirió con una sonrisa torcida. Bella lo miro reprobatoriamente. – ¡Hey! Solo decía, estas mojando tu alfombra.

Bella se sonrojo terriblemente mientras se quitaba el impermeable con furia. Pasaron unos minutos en silencio incomodo en los en ningún momento levanto la mirada para verlo. Podía sentirlo moverse frotándose el cuerpo. El sonido la estaba volviendo loca, la lluvia y la poca iluminación la estresaba, al menos ya no se escuchan truenos pensó. Podía sentir su camisón mojado y se sintió increíblemente estúpida por atreverse a salir de la casa con solo el impermeable cubriéndola. De repente la luz hizo su aparición dejándolos un poco aturdidos por un momento, cuando levantaron las miradas se quedaron un minuto sin pestañar. Edward sintió como su entrepierna reaccionaba inmediatamente al ver el cuerpo prácticamente desnudo de Bella, ya que gracias a que su camisón estaba mojado en algunas partes podía ver parte de sus bragas color turquesa y sobre todo podía ver claramente uno de sus pezones a través de la tela. Bella noto la insistencia de su mirada en esa parte de su cuerpo y rápidamente se cubrió con una toalla.

-Dame tu ropa mojada y date una ducha caliente mientras busco algo que prestarte para que uses por ahora. –todo esto lo dijo sin mirarlo en ningún momento.

-En ese caso llévate todo –le contesto un poco ronco. Ella no entendió lo que quiso decir pero no dijo nada, se acomodó el cabello y voltio a recibir la ropa. Tomo el gran bulto y se disponía a irse cuando sintió que le jalaban el brazo para detenerla.

-Olvidas algo. –le dijo sacudiendo burlón sus boxers en su cara. Bella lo miro molesta y se apartó indignada dirigiéndose a la lavandería. –Bella espera, era broma.

La persiguió acomodando la toalla a sus caderas hasta que entraron a una habitación a un costado de la cocina. Bella lo ignoro olímpicamente mientras que ponía la ropa dentro de la secadora y justo antes que la cerrara Edward inocentemente lanzo sus boxers dentro.

-Me moje por completo porque tuve que quitarme el impermeable para treparme al segundo piso. –su voz sonaba inocente mientras buscaba llamar su atención pero siguió ignorándolo. –Mmm creo que será mejor que tome esa ducha caliente antes que me eches de tu casa… ¿Dónde está…?

-En el segundo piso, la primera puerta a la izquierda. –le contesto interrumpiéndolo.

Decidió que ya había arruinado lo suficiente la situación así que se alejó sin decir una palabra.

El baño fue bastante fácil de encontrar y tomo una ducha caliente mientras curioseaba mirando los miles de pomos que rodeaban la bañera, cuando termino salió solo con la toalla que antes utilizo. Estaba un poco incómodo por toda la situación en sí pero sobre todo porque estaba prácticamente desnudo hace una hora haciendo el ridículo al tratar de ligarse una chica que en estos momentos seguramente lo consideraba un pendejo pervertido.

Salió del baño minutos después y se dio con la sorpresa de encontrar unos pantalones y una polera para él, la ropa le quedo un poco apretada pero nada que no pudiera soportar. Termino de vestirse cuando los truenos hicieron su aparición de nuevo.

Un olor delicioso lo guio a la cocina donde encontró a Bella, ya cambiada con unos jeans rotos y una polera de la universidad de California, asando algo que olía realmente bien.

-La tormenta está volviendo a empezar será mejor que me vaya, mañana puedo volver por mi ropa.

-Come primero, estoy haciendo comida para los dos… quiero agradecerte por lo que hiciste por mí. Hubiera dormido en mi carro esta noche de no ser por ti.

-No te preocupes, lo volvería a hacer. Yo… quería pedirte disculpas por mi actitud de antes – se aclaró la garganta –debí imaginar que te incomodaría esa… broma.

-De broma no tenía nada –él aparto la mirada –pero está bien no te pienso que seas un pervertido.

-¿En serio? –pregunto sorprendido.

-Si solo estabas un poco… ¿desesperado? No lo sé, pero no te preocupes no te hare mala fama.

-¡¿Desesperado?! ¡Por supuesto que no! ¡Yo tengo a alguien! –exclamo indignado.

-¿Tienes a alguien? ¡Ibas a engañarla conmigo! ¡Eres un cerdo! –le grito golpeándolo con sus pequeños puños en el pecho.

-¡No es lo que tú piensas! Ella y yo…

-¡¿Ella y tú qué?! –su tono era acusador.

Él iba a responderle cuando se dio cuenta que era absurda la discusión. -¡Por Dios! No tengo porque darte explicaciones.

-Bien… entonces no las des y lárgate. –le contesto hecha una furia.

-¡Me iré! ¡Pero porque quiero no porque me botas! –decía mientras la castaña lo empujaba hacia la puerta.

-¡Adiós! –le grito ella cerrándole la puerta en la cara.

Edward miro fijamente la puerta de la casa admirado por los cambios de humor tan radicales de Bella. La lluvia comenzó a mojarlo así que corrió a su auto rápidamente prometiéndose nunca más volver a ver a esa castaña loca. Pero como dicen nunca digas nunca.