Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.

Summary: Cuando encuentras a tu alma gemela es completamente inesperado y si no eres lo suficientemente maduro en ese momento es algo arriesgado,¿ qué harías para recuperar a tu otra mitad luego de arruinar hasta la última oportunidad?.

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El silencio era más que incomodo, este silencio parecía querer destrozarlos por dentro. Tantas preguntas sin respuestas, tantos los lamentos silenciosos y sobre tantos sentimientos siendo ahogados. Habían transcurrido 5 minutos de viaje y sentían que el aire faltaba.

Sabía que ella lo miraba de reojo cada 30 segundos y este hecho lo estaba inquietando mucho. Suspiro cuando sintió su mirada en el por milésima vez.

-Estoy bien, deja de mirarme como si temieras por mi vida. –hablo con voz cansada pero tensa.

-Yo… ¡ese tipo te golpeo mucho! ¡¿En serio estas bien?! ¡¿De verdad no quieres ir a un hospital?! ¡Puedo acompañarte, sé cuánto odias los hospitales pero puedo quedarme contigo… claro si eso quieres…! –el nerviosismo era más que evidente en su voz.

-¡Hey! ¡Tranquila! Solo son un par de golpes, no voy a morir por esto.

-Es mi culpa que estés así… -se lamentó.

-No creo que hayas acordado con ese tipo para que me golpee ¿o sí? –le pregunto divertido.

-¡Por supuesto que no! –respondió inmediatamente nerviosa porque el pensara eso.

-¡Hey! Era broma –la tranquilizo y cometió el error de mirarla a los ojos. El azul intenso lo atrapo con fuerza y pudo leer en ellos cosas que no le quería saber en esos momentos. Había preocupación, nerviosismo y anhelo, este sentimiento parecía escrito en todo su rostro. La manera en la que mordía su labio y apretaba el timón mientras repasaba sus heridas con la mirada era evidencia de su preocupación, por como movía insistentemente la rodilla derecha podía deducir que estaba más que nerviosa y por la expresión de su rostro notaba que tenía más de una cosa que decirle pero no se atrevía. Años espiándola en la secundaria le enseñaron a leer cada una de sus expresiones.

-No te preocupes Rosalie, apenas llegue a mi casa curare mis heridas y en unos días desaparecerán, no es la primera vez que estoy en una pelea además le di una paliza a ese imbécil.

-Si no hubieras estado cerca no sé qué me habría pasado…

-Hice lo que cualquiera en mi lugar hubiera hecho…

-Pero tú no eres cualquier persona y el hecho que tú me hayas ayudado para mi vale más que cualquier cosa. –se calló inmediatamente y cerró los ojos como adolorida por decir esas palabras.

Jared se removió en su asiento cuando vio una lágrima caer de su ojo. Respiro hondo digiriendo sus palabras pero al verla de nuevo no pudo resistir la mirada desolada y torturada que le dedicaba al camino.

-Rosalie detén el auto. –le hablo firmemente. Deseando por dentro no equivocarse en esta decisión.

-Pe… pero aún falta mucho para tu casa – dijo nerviosa.

-Lo sé, no me bajare, solo deten el auto, tenemos que hablar. –pasó sus manos por su cabello y tiro de el con nerviosismo.

Rosalie no tardo en detener el auto y aunque se veía muy nerviosa parecía agradecida por sus palabras. Las luces de las calles prácticamente desiertas a esa hora eran las que iluminaban sus rostros. Ambos se quedaron callados unos minutos mirando distintos puntos del auto. Fue ella la que rompió el hielo.

-¿Por qué nunca respondiste las cartas que deje en tu casillero?

Suspiro al escuchar la pregunta.

-Nunca las leí. –respondió sinceramente y la miro sintiéndose culpable al ver su expresión.

Ella miró a otro lado adolorida pero respiro hondo antes de volver a preguntar.

- ¿Fuiste tú el que dejo las rosas el día que mi hijo nació? –pregunto dejándolo sorprendido. Dudo unos minutos sin responder.

-Sí, fui yo… -la vio respirar hondo y un poco de la tristeza en sus ojos desapareció -¿Cómo…?

-Era imposible que Emmet tuviera un gesto como ese. –le respondió amargamente.

-¿Tienes contacto con él? –preguntó curioso.

-No, no he sabido de él hace más de 5 años. Ni siquiera sabe el nombre de mi hijo. –le contesto duramente.

-Tal vez es lo mejor, no creo que sea una buena influencia para él.

-Sé que sería terrible influencia para él pero me duele verlo crecer sin una figura paterna.

-Yo crecí sin mi padre y creo que no salí tan mal. –le dijo guiñándole un ojo. La vio sonreír como antes, como cuando tenían 16.

-Pero tu madre es grandiosa, ella supo criarte en cambio yo…

-Estoy seguro que tú también eres una gran madre, no te desacredites así, no conozco a tu hijo pero las veces que lo he visto parece ser un niño normal y feliz.

-Mi hijo es todo para mí, si no fuera por el… -lo miro de reojo –hace mucho me habría rendido. Mi vida no tenía sentido hasta que llego a mi vida.

-Es un pequeño afortunado al tenerte, a todo esto no me has dicho como se llama.

Rosalie se tensó apartando la mirada automáticamente.

-¡Hey! ¿Qué pasa? –Pregunto sorprendido pero ella siguió sin hablar visiblemente incomoda –Mira si no me quieres decir…

-No, no es eso… yo… mi hijo… el nombre de mi hijo es Lucas pero le digo… Luke –le dijo nerviosa observando sus reacciones a cada una de sus palabras.

Jared sintió su cuerpo tensarse al escuchar el nombre y aparto la mirada de ella. ¨Algún día comprare una casa para ambos y tendremos muchos hijos¨¨Estas loco. –reía divertida mientras le robaba besos¨¨Así será, además ya tengo el nombre de nuestro primer hijo, se llamara Lucas¨¨¿Lucas? ¿Por qué ese nombre?¨¨Porque el hombre que nos salvó a mi madre y a mí el día del accidente se llamaba así, y quiero que mi hijo se llame así en honor a él¨

El silencio se hizo presente en el auto por segunda vez. Cada uno perdido en sus pensamientos y atormentados por ellos. Jared respiro hondo asimilando sus palabras, y fue inevitable recordar la última vez que hablo con ella.

6 Años atrás

Corrió por la pelota lo más rápido que pudo pero Jeremy Collins se la quitó por segundos. Esto ya era vergonzoso. Llevaba dos semanas en un pésimo estado físico ya que no dormía bien ni comía bien, últimamente no tenía ganas de nada y eso se notaba en su rendimiento en la cancha.

El entrenador toco su silbato dando un descanso a todos y así mismo que estaba muerto de nervios porque su mejor jugador estaba en pésimas condiciones y no sabía qué hacer ya que la final sería ese viernes.

Jared camino a las bancas y tomo su toalla para secarse el sudor de la cara. Tomo un poco de agua mientras se odiaba así mismo por no poder seguir adelante después de todo lo que pasó. Miro a su alrededor cuando sintió una mirada en él. Y como no ahí estaba ella, la líder de las porristas, la chica más popular de la escuela, la de cuerpo envidiable y sonrisa amable, y como no decirlo; la novia del capitán del equipo de baloncesto, del cual Jared era parte. Rosalie Hale considerada la más hermosa de la escuela lo miraba desde el otro lado de la cancha, sonrió burlón cuando ella nerviosa le pedía moviendo los labios que la esperara a la salida, le contesto con un simple movimiento de cabeza y con la expresión de su cara que ni loco la esperaría. La vio morderse el labio mientras volteaba los ojos lejos de él dolida por su desprecio.

Le parecía increíble pensar que si hace tres meses ella le hubiera hecho la misma solicitud se hubiera quedado toda la noche si eso necesario para verla. La dinámica que existía entre ellos ahora era muy diferente a la que alguna vez soñó. Todos los días desde que se descubrió el plan macabro, que ella y su novio crearon para burlarse de él, despertaba con ganas de golpear al mundo y al mismo tiempo que la tierra lo tragase para no seguir siento lo que el sentía. Hace tres meses comenzó la locura para su corazón, hace tres meses estuvo espiando cada uno de los movimientos de ella, hace tres meses fue nombrado capitán del equipo, hace tres meses no era la persona que es ahora.

Miro la botella de agua que aun sostenía en la mano y noto algo que no había antes, un polvito blanco se disolvía en el fondo. Cuando alzo la mirada se encontró con Emmet McCartty que lo miraba desde el otro lado de la cancha burlón con otra botella de agua en la boca. Sospecho seriamente del contenido de su bebida así que fue a los vestidores para deshacerse de ella. Cuando camino entre los casilleros se dio con la sorpresa de tener al entrenador y a Dimitri revisando sus cosas.

-¿Qué sucede? ¿Por qué revisan mis cosas? –pregunto exaltado mientras veía al entrenador hurgar en sus bolsillos. Hasta que saco de ellos una bolsita transparente que contenía unas pastillas que no eran suyas.

-¡¿Qué significa esto Stevens?! –grito el entrenador iracundo.

-¡No son mías entrenador! ¡Seguro alguien las metió ahí! –le juro.

-¡No mientas Stevens! ¡Dimitri y tus compañeros te vieron ingerirlas más de una vez!

En ese momento entendió quién fue el que metió las pastillas ahí. Voltio a mirar a su alrededor y vio a todos los del equipo mirándolo acusadores, todos en su contra. Luego miro su botella de agua y supo el plan que había en su contra.

-¡Tú sabes muy bien que está prohibido usar drogas que mejoren el rendimiento! ¡Es una falta muy grave y sabes perfectamente lo que esto significa! ¡Estas fuera del equipo! –el entrenador lo miro decepcionado y partió rumbo a la cancha.

-¡¿Qué esperan ustedes?! ¡Tenemos una final este viernes! ¡A la cancha ahora! –le grito al resto del equipo que se quedaron burlones. Emmet McCartty fue el primero en salir no sin antes golpearle el pecho con el hombro, uno a uno salieron hasta que quedo solo en medio de los casilleros.

Medito como demonios su vida se jodió tanto y llego a la conclusión que todo partía de un mal general y ese era Rosalie Hale. Absolutamente todo estaba mal desde el momento en que ella entro a ser parte de su vida. Era fácil de deducir como habían abierto su casillero ya que ella conocía perfectamente la clave. Ella sabía que si no estaba en el equipo significaba que no tendría la oportunidad de ir a la universidad becado, así que sus sueños de estudiar quedaban truncados y todo por ella. Golpeo con fuerza la puerta del casillero mientras lanzaba un grito de impotencia, su puño comenzó a sangrar pero no le importo el dolor. Un grito a sus espaldas provoco que volteara alarmado y se llevó la sorpresa de encontrarse con la culpable de que su vida sea un infierno.

-¡¿Estas bien?! –se acercó ella alarmada tratando de tomar la mano herida. Alejo su mano de ella mientras que con la otra empujo su hombro alejándola de él.

-¿Qué haces aquí? –le pregunto entre dientes y modulando la voz ya que si se daban cuenta que ella se metió al vestidor de hombres estarían en graves problemas.

-Vine apenas me entere lo que paso. –le contesto mordiéndose el labio. –Yo no sabía que lo haría hoy… ¡Dios! Hoy iba a advertirte del plan pero Emmet debió sospechar y se adelantó. Lo siento Jared te juró que trate de decírtelo.

-No me sorprende que olvidaras advertirme del plan, es una costumbre tuya. –le hablo duramente mientras abría su casillero para sacar su ropa es por eso que no vio la expresión adolorida de ella ante sus palabras. –Sera mejor que te vayas, alguien puede entrar y encontrarte.

-¿Leíste la carta que te deje esta mañana? –pregunto ignorando su comentario anterior.

Jared sonrió burlón al mirarla. -¿Tú que crees? –pregunto mientras se quitaba la camiseta del equipo.

Rosalie lo miró herida pero no dijo nada, sabía que él estaba dolido y que esta persona cruel que tenía frente a ella era temporal porque cuando él la perdonara podrían ser felices otra vez. Las cosas con Emmet habían dejado de funcionar hace mucho, hace algún tiempo que el solo buscaba sexo cada vez que podía y desde que estuvo con Jared se había negado a tener algo con él. Habían terminado el día que se descubrió el plan pero Emmet se negaba a aceptarlo y la buscaba todos los días en vano. Ella en cambio llamaba al despertar y al dormirse a Jared en vano también, pero siempre dejaba mensajes de voz y de texto donde le pedía perdón o le decía lo mucho que lo extrañaba con la esperanza de poco a poco romper ese muro que había entre ambos.

-Jared yo… termine con… -comenzó ella visiblemente nerviosa.

-Ya sé que terminaste con McCartty. –la interrumpió fingiendo desinterés mientras se quitaba el short. Tomo una toalla y paso a su lado ignorándola rumbo a las duchas. Había esperado tanto tiempo que terminara con McCartty que se sintió un imbécil al ser tan patético.

La sintió tomar su brazo deteniéndolo. –Termine con él por ti. Y sé que en estos momentos me odias por lo que te hice. –se le quebró la voz pero tomo aire –Pero no me rendiré, yo estoy dispuesta a todo con tal de recuperarte.

-¿De verdad piensas que algún día perdonare lo que me hiciste? -le pregunto volteándose para mirarla a los ojos, ella retrocedió ante sus palabras. –Me engañaste, te burlaste de mí, jugaste con mis sentimientos y además ayudaste a que botaran del equipo dándoles mi clave de casillero. No solo seré el hazme reír del equipo de baloncesto ahora gracias a ti no podré ir a la universidad. No solo destruiste mi corazón Rosalie, ¡destruiste mi vida!

Mientras lanzaba las acusaciones fue avanzado hacia ella hasta que su espalda golpeo la pared. Con cada palabra más lágrimas caían de sus ojos. Trato de sostener su mano en vano.

-Déjame en paz Rosalie, suficiente daño me has hecho. Actuemos como si no nos conociéramos o lo que tú quieras pero ya basta, este juego termino y yo ya perdí. –la miro decidido y se arrancó el collar que usaba desde la primera vez que hicieron el amor, tenía un dije en forma de anillo donde estaba grabado el nombre de Rosalie, se lo entregó a la fuerza ya que ella se negaba a aceptarlo. La miro por última vez decepcionado por como todo había terminado entre ellos.

-Adiós Rosalie. –se despidió alejándose de ella.

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Las cosas cambiaron después de la última vez que hablaron. Rosalie dejo de ser porrista y aunque seguía siendo muy popular su actitud cambio; dejo de ir a fiestas, se concentraba en sus estudios más que nunca y comenzó a trabajar como secretaria en el despacho de su padre. Todos los días dejaba cartas en el casillero de Jared donde le contaba lo que hacía y porque lo hacía, nunca recibió respuesta. Nadie sabía si su relación con Emmet había terminado definitivamente ya que él siempre se encontraba cerca cada vez que podía. Parecía un intercambio de vidas entre Jared y ella, ya que si ella estaba comportándose maduramente Jared se volvió un libertino de primera, aunque comenzó a trabajar con Edward en el taller de su padre, se pasaba de fiesta en fiesta y acostándose con media escuela. Más de una vez Rosalie tuvo que irse antes a casa ya que tuvo la mala suerte de escucharlo teniendo sexo en alguno de los baños o lo veía de la mano con otra chica. En sus cartas descargaba el dolor que le causaba pero con el tiempo dejo de enviarlas. Más de una vez deseo ser una de sus novias, la relación que tuvo con él fue secreta y jamás pudo caminar de la mano con él, verlo besarlas abiertamente y escucharlo teniendo sexo con otras recordando que ella fue la primera en tenerlo era una tortura diaria.

Recordar el pasado no ayudaba a ninguno de los dos, recordar como sus vidas cambiaron desde que un plan cruel se ideo en la mente de un tipo egoísta que pensaba que conocer las debilidades de su enemigo utilizando a su novia era una idea genial. No pensó que ella podía enamorarse de él.

-¿Por qué volviste con Emmet? –pregunto Jared luego de minutos infinitos de silencio.

-Yo nunca volví con él. -le contesto en voz baja y al ver su confusión le aclaro. –Yo quede embarazada cuando… fue el día del baile de primavera, tuve que ir porque era la organizadora no fui con él como todos pensaban. Yo tome de más esa noche –omitió que lo hizo al verlo de la mano toda la noche con su nueva novia - y como mi cuerpo no estaba acostumbrado al alcohol me emborrache y no recuerdo como pero termine despertando con Emmet a mi lado.

-Que horrible manera de despertar. Con una cruda y Emmet a lado, la peor combinación.

-Si la peor. –sonrió triste ella. –Bueno al mes siguiente descubrí que estaba embarazada y se lo dije, por un tiempo fingió importarle pero cuando vio lo que se le venía se alejó hasta que recibió la carta de la Universidad de Seattle y desde entonces no sé nada de él.

-Es un imbécil. –comento duramente.

-Lo es, no sabe lo que se pierde. –concordó ella.

Ambos se miraron con una sonrisa cómplice de esas que hace mucho no compartían. Ella era ahora la Rosalie que él conoció a escondidas, era la mujer sensible y fuerte a la vez que un día lo enamoro entre besos dulces pero calientes. Aún recuerda como una noche se coló por su ventana simplemente porque extrañaba verla, esa noche fue la primera vez que la hizo suya entre movimientos torpes y besos ansiosos, fue su primera mujer y la primera que amo.

-Rosalie quiero que sepas… que hace mucho te perdone por lo que paso en la secundaria. Yo en ese momento estaba muy dolido y todo lo que dije lo hice para lastimarte, no porque lo sintiera. –le hablo sinceramente y noto como la mirada de ella cambiaba por una mucho más iluminada.

-Gracias Jared, no sabes lo mucho que eso significa para mí. –le agradeció emocionada, él sonrió en respuesta y gentilmente le limpió la lágrima que resbalaba por su mejilla. Se quedaron mirando por lo que parecieron siglos, sentían el aliento del otro en sus bocas. Rosalie fue la primera en acercar tímidamente sus labios en un toque ligero como de una mariposa, al sentirlos Jared acerco la suya buscando un toque más profundo. Gimieron cuando sus lenguas se encontraron después de tanto tiempo, el sabor alcohol no parecía molestarla es más parecía volverla más adicta. Las manos de él no dudaron en tomar su cintura acariciándola lentamente, mientras que las de ella parecían no tener suficiente de él. Lo había extrañado demasiado, en la secundaria solía soñar que el entraba por su ventana y la perdonaba para luego hacerla suya, a veces suavemente y otras con el ímpetu que le ponía sobre todo después de cada partido. Comenzó a desabotonar su camisa sin que él lo notara cuando termino paso a acariciar su pecho como recordaba que le gustaba. Jared gimió suavemente en su boca cuando ella descendió su mano hasta la parte baja de ombligo donde jugueteo con los primeros vellos que empezaban el camino hacia su vientre bajo.

-Será mejor que pares ahora. –advirtió él controlándose así mismo.

-¿Y si no quiero parar? –le contesto mientras besaba su cuello, repartió besos por todo su cuello empujándolo suavemente hacia atrás echándolo en el asiento. Se subió a horcadas de él y volvió a apoderarse de sus labios. Estaba tan feliz de volverlo a tener entre sus brazos que poco o nada le importo comportarse tan desinhibida. El pareció tratar de resistir lo más que pudo pero cuando ella comenzó a frotarse contra su erección fue demasiado para él. Le quito la blusa y el sostén rápidamente buscando sus pechos desesperado, cuando estuvieron libres se dedicó a pellizcar sus pezones. Poco tiempo después el oxígeno les hizo falta, separaron sus labios pero no dejaron de tocarse, ella no dudo en desabrochar sus pantalones mientras él chupaba su pezones con fuerza y con sus manos buscaba subirle la falda lo máximo posible. Ella logro sacar sus pantalones y boxers con su ayuda encontrándose con su miembro erecto listo para ella, comenzó a acariciarlo esparciendo el líquido preseminal que estaba en la punta, él gruño y lanzo una maldición cuando ella bajo la cabeza para atrapar entre sus labios la punta de su pene, jugueteo con su lengua alrededor de la punta y luego chupo fuertemente provocando una fuerte exclamación por parte de él. Se levantó de nuevo y comenzó a besarlo ansiosa, él no soporto más y rompió sus bragas para luego meter sus dedos en ella probando su humedad, la noto muy estrecha.

-No me he vuelto a acostar con nadie, en mi memoria tú fuiste el último. –le susurro en el oído mientras se movía contra sus dedos.

Le dio la vuelta poniéndose encima de ella. Alineo la punta de su miembro en su entrada sintiéndola estremecerse por el contacto. Comenzó a entrar en ella lentamente mientras mordía sus pezones, cuando estuvo adentro por completo se encontró con su mirada, ella lo miraba como si le estuviera entregando mucho más que su cuerpo. Se sintió abrumado por la sensación de su interior caliente que lo apretaba ajustándose a su tamaño y también por su mirada que parecía traspasarlo buscando algo que hace mucho tiempo nadie buscaba en él. Se acercó a su boca cuando le dio el primer embiste, la beso acallando los quejidos que cada uno de los embistes lentos pero duros le provocaban. Acaricio sus senos suavemente notando como estos habían cambiado luego de su embarazo, estaban más grandes y eso lo excitaba más; movió sus caderas con más fuerza mientras ella lanzaba gritos agarrándose con fuerza del asiento. Sabía que ella estaba cerca así que acelero sus movimientos buscando su liberación, apretaba sus pezones entre sus dedos una y otra vez y su boca dejaba marcas en su cuello. Tomo sus caderas elevándolas saliendo de ella para luego meterse con fuerza provocando su orgasmo y el de ella que grito su nombre y se apretó con fuerza a su alrededor ordeñando hasta la última gota de su semen. Cayo rendido entre sus pechos mientras ella acariciaba suavemente su pelo.

-¿Estas bien? –pregunto aun recuperando el aliento y preocupado ya que era su primera vez después de mucho tiempo.

-Si… fue grandioso –le susurro ella besándolo suavemente.

Trato de salir de ella pero no lo dejó atrayéndolo de nuevo. Le acarició el rostro suavemente preocupada por sus heridas y dejando besos en cada una de ellas. Se acercó a su boca besándolo lo más suave posible sin una pisca de lujuria aunque lo sentía endurecerse en su interior a cada segundo. El trato de encenderla de nuevo moviendo sus caderas en círculos pero ella lo detuvo empujando sus caderas penetrándose lo más profundo que pudo y dejándolo ahí quieto muriendo por moverse. Siguió besándolo suavemente provocándole más quejidos. Cuando se separaron por falta de oxígeno sus ojos se encontraron y ella hablo.

-Para mí esta noche a significado todo, he vuelto a ser tuya… -volvió a besarlo y no noto la expresión tensa que él tenía luego de analizar sus palabras.

Él se estremeció al sentirla buscar una respuesta de sus labios que habían quedado inmóviles. Al no recibirla separo sus labios para verlo.

-¿Qué pasa? –pregunto mirándolo preocupada.

-Yo… yo no… -no sabía que decir, acaba de acostarse con ella pero no había pensado en las consecuencias que esto podía traer a su vida. Era más que obvio que ella quería tener una relación pero no sabía si estaba preparado, ella no era como las otras chicas.

-¿Tu no…?

-Rose… -le hablo suavemente. –Yo… tú siempre has sido muy importante para mí, fuiste mi primera vez, mi primer amor… –los ojos de ella se iluminaron mirándolo con adoración. –Pero no estoy preparado para tener una relación como la que tú tienes en mente. –le hablo sinceramente acariciando su mejilla. Ella aparto la mirada al escucharlo, decepcionada. –No quiero que pienses que para mí lo que acaba de pasar entre nosotros no significo nada, eres mía de nuevo –movió las caderas dándole énfasis a sus palabras. –Dame tiempo, ya no soy el mismo de hace 6 años y no quiero lastimarte.

La beso suavemente pero no obtuvo respuesta. Acaricio su mejilla lentamente mientras salía de ella, su miembro más que erecto salió húmedo con rastros de su excitación fue entonces que el color huyo de su rostro al notar lo que le faltaba.

-No use protección… -dijo preocupado. Ella al entender sus palabras se cubrió el rostro con las manos mientras negaba con la cabeza, lanzo un lamento más que lastimero.

-¡No puede estar pasándome esto! –susurro en medio de un sollozo.

-¡Hey Rose tranquila! –trato de calmarla.

-¡¿Cómo quieres que me calme?! ¡Puedo estar embarazada de nuevo! –sollozo asustada. La tomo entre sus brazos fuertemente.

-Si lo estas yo no te dejare sola, me hare cargo. –le prometió acariciando su espalda.

-No sabes lo que es criar a un hijo, no puedo hacerlo de nuevo sola… soy una estúpida –sollozo de nuevo.

-No estarás sola. –trato de tranquilizarla en vano ya que parecía no escucharlo.

Ella se levantó lo más que pudo en el interior de su auto y comenzó a vestirse rápidamente. Jared la imito muy preocupado por su estado, cuando se colocó la camisa noto las gotas de sangre que tenía a un costado reviso su cuerpo hasta que dio con un corte entre las costillas que gracias a los movimientos que estuvo haciendo se encontraba sangrando. No dijo nada sobre su herida pero noto un parte de manchas en la ropa de Rosalie.

Cuando estuvieron listos cada uno en su asiento, partieron en silencio llegando a casa de Jared en pocos minutos gracias a que Rosalie parecía adicta al acelerador. Aun preocupado demoro en bajar del auto no sin antes hablar.

-Rose… Si estas… ¿Avísame si? Yo no te dejare sola en esto. –le hablo desde la ventanilla del auto.

No voltio a verlo pero afirmo con la cabeza antes de partir. Lo dejo en la acera de su casa mirando su auto partir.

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Se apretó más a su cuerpo mientras se movían al compás de la música. El ambiente que se vivía en ese momento era propicio para dejarse llevar sin restricciones. La tenía entre sus brazos y se sentía tan bien en ellos, trato de robarle un beso pero ella coquetamente de alejo de su boca desviándola hacia su mejilla.

-Déjame besarte. –reclamo con voz ronca apretándola más a su cuerpo. Ella trato de escapar de sus brazos juguetonamente.

-¿Y si no quiero que me beses? –se burló con una ceja alzada.

Edward se hizo el ofendido y la soltó rápidamente, puso sus manos en los bolsillos indiferente. La miro divertido porque ella tenía esa mirada de gatito enojado que suponía debía significar molestia absoluta, cuando la vio girarse dispuesta a irse se acerco a ella rápidamente para girarla y besarla como realmente quería.

-No me importa si no quieres que te bese, estos… -acaricio suavemente con su pulgar su labio inferior. –son míos ahora.

Se quedó hipnotizada por algunos segundos mirando fijamente sus ojos, ese verde intenso parecía tener un poder increíble para aturdirla. No medito sus movimientos simplemente su cuerpo actuó con mente propia y lo beso como si no hubiera mañana, el reacciono de la misma manera apretando su cintura. Sus lenguas no se daban tregua en ningún momento, ella suavemente mordisqueo la suya provocándole un gemido y lo beso con más ganas al escucharlo. Se apartaron cuando el oxígeno hizo falta otra vez…

Un tipo que pasaba por ahí con un par de cervezas en las manos se quedó mirando más tiempo del debido el trasero de Bella, Edward al notar esto lo miro destruyéndolo con la mirada para luego descaradamente pasar sus manos por el trasero de ella marcando así su territorio. Bella tomo sus manos alejándolas, también había notado la mirada insistente del tipo pero le molesto la reacción cavernícola de Edward.

-Ninguna parte de mi cuerpo es tuya–le informo ella tomándolo de las solapas de la camisa. –Deja de marcar territorio como si fuera de tu propiedad.

-¿Entonces que eres? –le pregunto mientras rodeaba su cintura con las manos. Sonrió mientras se pasaba la lengua por su labio, al verla sonrojar no soporto la tentación de besarla. Jugueteo con el borde de su blusa pasando los dedos por la piel descubierta provocándole escalofríos. Estaban tan entretenidos que no notaron la presencia de alguien observándolos a sus espaldas.

-¿Edward? –una voz pregunto a sus espaldas.

El susodicho sintió que una corriente eléctrica pasaba por su cuerpo tensándolo. Bella al sentirlo lo soltó confundida para mirar quien provocaba esa reacción en él. Se llevó la sorpresa de encontrar a una rubia muy hermosa, vestida con un pequeño vestido que dejaba poco a la imaginación y mostraba sus pechos más que generosos, tenía los labios excesivamente rosas y unos ojos grandes y celestes.

-¿Quién…? –comenzó a preguntar.

Edward sentía que Dios lo mando al cielo para luego traerlo de regreso al infierno solo por puro gusto de verlo sufrir. Voltio incomodo a ver a la rubia que lo miraba muy molesta.

-Hola Tanya –saludo mientras se rascaba la nuca, cuidosamente paso un brazo por la cintura de Bella, por supuesto que la rubia noto el movimiento.

-¿Quién es esta? –pregunto muy molesta taladrando con la mirada e brazo que sujetaba contra su cuerpo.

-Emm… ella es Bella, una amiga –contesto dudoso sintiendo a la morena alejarse de su brazo. -Bella esta es Tanya, una…

-Su novia. –se adelantó la rubia sonriéndole falsamente.

-¡¿Novia?! –pregunto Bella mirándolo molestísima.

-¡¿Qué?! No, no, no ella no es mi novia. –le aseguro rápidamente.

-¡De que hablas si esta tarde estuviste conmigo! –le reclamo la rubia furiosa.

-¡Pero en ningún momento te dije que éramos algo! –le discutió sintiendo la situación fuera de control.

-¡Llevas acostándote conmigo casi 3 meses ¡¿y no somos nada?! –le reclamo más que furiosa. Edward se impresiono por la cantidad de tiempo que llevaban juntos, no lo había notado.

Bella impresionada por la desfachatez de Edward al negar a la rubia que estaba en todo su derecho en reclamarle, decidió irse apresuradamente. Edward al notar sus movimientos comenzó a seguirla asegurándole que todo tenía una explicación.

La persiguió fuera del bar hasta llegar a su auto. Trato de detenerla pero ella no parecía querer escucharlo.

-Bella espera, escúchame, no es como tú piensas. –le aseguro tratando de impedir que abriera la puerta. Logro quitarle las llaves en un movimiento rápido y las escondió en el bolsillo trasero de su pantalón.

-Dame mis llaves. –le pidió con voz neutra, pero su mirada demostraba el asco que sentía en esos momentos por él.

-No lo hare hasta que me escuches. –le aseguro.

-Dale sus llaves ahora Edward, no me obligues a quitártelas. –le advirtió una voz a sus espaldas que él conocía muy bien.

-Lárgate de aquí, esto es entre ella y yo. –le hablo molesto conteniendo la ira que fluía por su cuerpo por el simple hecho de escuchar su voz.

-¡Te he dicho que se las des! No me obligues a golpearte niño.

Bella al notar la tensión en el ambiente comenzó a sentirse nerviosa. En cualquier momento empezaría una pelea y ella odiaría ser la razón que la comienza.

-Edward ya me las dará, ¿no es cierto Eddy? –le hablo mordaz dándole a entender que no estaba jugando.

-Quiero que me escuches -insistió molesto.

-Pero yo no quiero hacerlo, dame mis llaves y déjame tranquila.

-Ya la oíste Eddy, lárgate. –hablo la voz que tanto repudiaba.

-Bella por favor… -le pidió sintiéndose patético.

-Dámelas –le dijo alejando su mirada de él.

Edward saco las llaves y las puso en sus manos rozando más de lo debido la palma de esta. Ella no lo volvió a mirar mientras se subía a su auto para luego partir sin mirar atrás.

Molesto pateo una lata de cerveza vacía que encontró en medio de la pista. Una risa burlona lo hizo cerrar los ojos tratando de contenerse.

-Eddy, Eddy, Eddy ¿qué voy a hacer contigo? Eres tan estúpido que me da vergüenza ser…

-El estúpido eres tú si crees que alejándola de mi ella preferirá estar contigo, es más que obvio que tú llamaste a Tanya para que se apareciera aquí. Aléjate de Bella simplemente, ella no es como las chicas a las que estás acostumbrado. No es una puta a la que puedas pagar, porque nadie más quiere acostarse contigo.

-Ay Eddy estas tan equivocado si piensas que la dejare ir. ¿Qué no te conto que no es la primera vez que nos vemos? –se burló palmeando su hombro, se zafo toscamente del toque mirándolo duramente.

-Aléjate de ella... Garret. –lo amenazo hablando entre dientes, ambos eran de la misma talla así que se miraron directo a los ojos. Parecían dos hombres perfectamente hechos pero con rasgos tan diferentes y parecidos a la vez; mientras uno era rubio el otro era cobrizo, uno tenía ojos azules opacos y el otro los tenia verdes esmeralda intenso… compararlos era inevitable, porque a la vez que tenía cosas tan diferentes las tenían también en común.

-No lo haré… hermanito. –se burló empujándolo con el hombro para luego alejarse perdiéndose entre la gente del bar.

Era imposible no notar las diferencias entre ambos pero tampoco se podía ignorar el lazo que había entre ambos… y menos aún si estos eran sanguíneos.

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Hola a todos! Aquí estoy de nuevo Al fin pude revelar quién es el villano en este fic, me costó bastante idear como meterlo. Este personaje como podrán imaginar es parte esencial. Por otro lado de verdad no podía sacarme la idea de Jared y Rosalie de la mente, les juro que sentía voces en mi cabeza que me decían la historia entre ambos xD .

Bueno espero les haya gustado, nos vemos pronto! {*-*}