Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.
Summary: Cuando encuentras a tu alma gemela es completamente inesperado y si no eres lo suficientemente maduro en ese momento es algo arriesgado,¿ qué harías para recuperar a tu otra mitad luego de arruinar hasta la última oportunidad?.
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Era jueves por la tarde, la mayoría de los chicos habían ido a comer. Edward preocupado noto como Jared seguía metido debajo del auto que llevaba dos horas arreglando. Había pasado casi tres semanas desde el encuentro en el bar con Bella y Rosalie. Su amigo le negó que algo hubiera pasado entre él y su rubia obsesión, pero se le hacía difícil creerle ya que lo conocía como la palma de su mano y sabía leer perfectamente la ansiedad que reflejaban sus ojos.
-Hey hermano, ¿necesitas ayuda? –le hablo a Jared.
-No, ya acabe. –le aseguro con voz amortiguada por el sonido del auto.
Salió a los pocos minutos completamente sucio por el aceite del auto. Su aspecto había cambiado, lo notaba decaído y más tenso que nunca, su sonrisa jovial parecía haber desaparecido y estaba seguro que la razón tenía nombre y apellidos.
-¿Cuándo me contaras lo que paso esa noche entre tú y Rosalie? –le pregunto directamente, se había cansado de esperar y ver a su amigo decaer cada día más.
-No pasó nada, me llevo a casa y se fue. –le contesto mecánicamente mientras se dirigía al baño donde estaba una ducha y había espacio para cambiarse.
Edward lo tomo del hombro impidiéndole seguir caminando, le miro la cara que aun conservada un par de rastros que le dejo la pelea que tuvo esa noche.
-Si eso es cierto entonces me explicaras porque estás haciendo horas extras desde hace un mes y además dejaste de tomar, llevas varios sábado sin salir con nosotros al bar.
-No es nada Ed, tal vez necesite algo de dinero extra y no lo quiero gastar en juergas.
Su amigo simplemente lo miro sin creerle una sola palabra., hasta que el ruido inconfundible del celular de Jared rompió el ambiente. Para su placer el celular se encontraba más cerca de él que de su dueño así que ambos luego de mirarse unos segundos en tensión empezaron a correr en dirección del estante, donde Jared dejo su celular antes de empezar a trabajar. Edward llego primero no sin antes empujar tramposamente a un Jared más que molesto.
-Hola, este el celular de Jared Stevens ¿en qué puedo ayudarte? –contesto sin mirar el número que llamaba.
-Hola mmm… ¿podrías pasarme con él? Tengo que decirle algo muy importante.
-¿Rosalie? -pregunto extrañado, Jared aprovecho su desconcierto para quitarle el celular de las manos.
-Hola Rosalie, si soy yo… ¿a qué hora?... mmm no hay problema… si, no te preocupes… en media hora… ok, nos vemos. –contesto visiblemente nervioso, más de una vez paso una mano por su cabello. Apenas termino de hablar se encontró con la mirada interrogante de Edward.
-Tengo que encontrarme con ella –le dijo rápidamente mientras prácticamente corría al baño del taller.
Edward miro realmente intrigado a su mejor amigo salir unos minutos después bañado y sin rastros de aceite en el cuerpo. Se despidió un simple movimiento de cabeza mientras prácticamente corría rumbo a su camioneta. En ese momento tuvo una sensación de Dejavu, jamás pensó que Jared volvería a caer en los brazos de Rosalie Hale.
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Llego minutos antes de lo previsto, los niños de la escuela primaria aún no habían salido y eso significaba que Rose tampoco. Miro nervioso la puerta de entrada donde algunos padres esperaban a sus hijos un terrible escalofríos se apodero de su cuerpo al imaginarse a sí mismo dentro de unos años esperando a su hijo… Respiro hondo tratando de tranquilizar a su corazón que parecía querer salirse de su pecho. Un niño de unos dos años con camiseta de Superman corría imparable de un lado a otro y su madre no sabía cómo atraparlo, la imagen de ese niño le recordó mucho a la suya a la misma edad era un diablillo que solo entre su hermana y su madre podían controlar. De repente se imaginó en el papel de padre de ese niño, corriendo sin control detrás de un pequeño diablillo de pelo rubio y ojos azules… como los de su madre. La imagen lo aturdió por unos minutos imaginándose a su hijo con Rosalie… y de repente el sonido de la campana de salida anunciaba que era el momento de la verdad.
Muchos pequeños ruidosos corrían alejándose en busca de sus padres y otros camino al autobús que los llevaría a casa. El niño de dos años dejo de correr cuando el que suponía era su hermano mayor apareció, el pequeño emocionado se acercó a saludarlo y de la mano se dirigieron a su madre que los esperaba. Pasaron unos minutos antes que la escuela estuviera relativamente vacía entonces se encontró con una morena que caminaba relajada hacia su auto.
-¡Hey Bells! –la saludo desde su camioneta. La aludida voltio con una sonrisa al reconocerlo.
-¿Jared? ¡Hola! ¿Qué haces aquí? –lo saludo sonriente mientras caminaba hacia él. El aludido bajo de la camioneta a saludarla.
-Vine a… buscar una persona, ¿tú como estas? No nos vemos desde esa noche en el bar.
-Bueno ya me aclimate a Forks y ya llevo un mes trabajando en la escuela.
-Me alegro por ti Bells… -le sonrió amablemente y siguieron conversando de cosas triviales. Mientras charlaban no notaron la presencia de una rubia que los miraba a un par de metros de distancia. Se despidieron con un abrazo amistoso y ella se alejó hacia su auto. La rubia se acercó con cara de pocos amigos al castaño.
-Veo que te llevas muy bien con Isabella. –le comento tomándolo de sorpresa.
-Rose… –la saludo mirándola pero cuando se acercó a besar su mejilla esta lo esquivo olímpicamente. La miro confuso pero lo olvido cuando se topó con una pequeña cabecita rubia y unos ojos azules que lo observaban tímidos. El niño se aferraba a la mano de su madre mientras que con su otra mano sujetaba lo que parecía ser un muñeco de acción. Iba vestido impecablemente con una mini camisita azul y un polo dentro donde estaba también estampado el muñeco de acción que tenía en su mano.
-Hola amiguito. –saludo Jared al niño que lo miraba intimidado por su altura. Rosalie pareció salir de su enojo al notar el intercambio entre ambos.
-Luke, cariño él es Jared es… un amigo de mamá. –su voz cambio notablemente al dirigirse a su hijo. El pequeño levanto su mano hacia el hombre que tenía enfrente.
-Ho…la. –saludo tímido y luego aparto la mirada. Jared se impresiono por la timidez del pequeño, de hecho no la había heredado de ninguno de sus padres.
-Hola Luke, tu mamá me ha hablado mucho de ti. –le hablo amistosamente logrando una pequeña sonrisa del pequeño que miro interrogante a su madre.
Mirando la conexión que era fácil de notar entre Rosalie y su hijo se dio cuenta lo desubicado que se veía a lado de ellos, mientras ella vestía impecablemente su traje de maestra con su larga cabellera estratégicamente peinada, Jared vestía unos simples shorts color caqui, un polo blanco con cuello V, su gorro negro estaba como siempre hacia atrás y sus convers negras completaban el look que luce desde los 16 años. Se sintió un adolescente a lado de una Rosalie madura y hecha una mujer.
-Jared nos acompañará hoy a casa cariño. –le habló cariñosamente a su pequeño.
-Exacto, y creo que es hora de irnos. –les dijo luego de salir de sus pensamientos.
Se acercaron a la camioneta donde ayudo a Luke a subir y luego ajusto su cinturón rápidamente. Se acercó a una Rosalie que lo miraba ansiosa.
-Rose tranquila, nada malo va a pasar. –le aseguro acariciando su mejilla. –Sabes bien que si est… si resulta positivo yo estaré contigo.
Rosalie mordió su labio nerviosa, pero afirmo con la cabeza creyendo en sus palabras. La ayudo a subir a su camioneta y partieron en un silencio cómodo solo interrumpido por las preguntas que Jared les hacía tanto a ella como a Luke, que aunque respondía con monosílabos se mostraba dispuesto a responder todas sus preguntas sobre la escuela. Llegaron minutos después a una casa de dos pisos con una puerta roja que recordaba que jamás cruzó, su puerta de entrada era más bien la ventana izquierda que colindaba con un gran árbol que él solía trepar para colarse casi todas las noches en la habitación de la rubia que tenía sentada a su lado en esos momentos.
Paro el auto justo en la entrada. Se bajó ansioso a abrirle la puerta a Rosalie que nerviosa apretaba con fuerza su cartera donde tenía el sobre que los sacaría de las dudas. Bajo a Luke en un movimiento fluido que causo una tímida risita por parte del niño, divertido lo volvió a levantar lanzándolo al aire provocando una risita más fuerte. Lo dejo en el suelo y luego despeino su pelo que parecía engomado.
-Así está mejor campeón. –le aseguro sacudiendo su cabello, el pequeño se sorprendió por el contacto pero aun así lo miro sonriente.
Rosalie tomo la mano del niño y los tres caminaron hacia la entrada. Jared jamás había entrado por la puerta principal de esa casa, aún recuerda como le dolía ver a Emmet entrar a esa casa prácticamente a diario mientras que el solo podía entrar por la ventana a escondidas a verla, para luego de una noche intensa y quedarse dormido entre sus senos, salir por la misma ventana antes que el sol saliera por completo. Nostálgico paseo su mirada por la entrada de la casa pensando en cómo la vida daba vueltas, en ese entonces, luego de descubrir que Rosalie solo se acercó a él porque su novio quería distraerlo y descubrir sus puntos débiles, se sintió tan tonto por haber anhelado entrar por la puerta de su casa y no por la ventana, como un ladrón. Ahora se daba cuenta que no importa por donde entraba si en realidad siempre fue el único bienvenido por la dueña de la casa.
-Ponte cómodo en la sala, serviré la comida y luego… hablaremos. –le dijo mientras le quitaba la mochila a Luke.
-Está bien. –la vio caminar hasta una puerta que suponía era de la cocina. Miro a su alrededor notando los muebles caros, habían muchos adornos que suponía fueron traídos de Europa ya que la madre de Rosalie amaba viajar, la chimenea estaba adornada con los retratos de los integrantes de la familia y Rosalie aparecía en cada una de las etapas de su vida, extrañamente las fotos de Luke no aparecían muy seguido, solo algunas donde salía junto a su madre.
Meditaba sobre las fotos cuando sintió un ruido detrás de él, al voltear se encontró con Luke que jugaba solo con el muñeco de acción que traía antes, se acercó y se sentó junto a él en el sofá. El niño hacía pequeños ruiditos de pelea mientras su muñeco imaginariamente mataba a un peluche en forma de dinosaurio. Jared miro a la mesita de centro y tomo un adorno que era un guerrero en miniatura, que le parecía haberlo visto en algún libro de historia, y lo acerco al superhéroe que acababa de vencer al dinosaurio.
-Pudiste con él pero conmigo ¡jamás! –exclamo teatralmente mientras desafiaba al muñeco del niño. Los ojos de Luke se abrieron escandalosamente cuando vio lo que tenía en la mano para luego voltear a la mesa de centro y volver a su mano sin poder creer lo que veía.
-¡Tomaste el guerrero de la abuela Lily! –exclamo impresionado y con una pizca de miedo en sus ojos.
Jared se fijó en el guerrero y le pareció bastante resistente. Lo movió de un lado a otro fingiendo lanzarlo provocando la histeria en el niño que parecía ver pasar su corta vida a través de sus ojos cada vez que el adorno se acercaba peligrosamente al suelo.
-¿Vas a luchar o no? –lo reto poniendo al guerrero Terracota encima de su superhéroe.
-Pero… es de la abuela Lily, ella se va a molestar muchísimo. –le contesto nervioso mirando constantemente a los costados temeroso, Jared quiso reír al verlo sudar como si estuviera cometiendo un crimen.
-En ese caso, esta lucha será estilo ninja. –le dijo ganando toda la atención del niño. –Silenciosa pero… a muerte.
El niño quedo impresionado por sus palabras y pareció pensarlo unos segundos antes de dejarse llevar y comenzar a pelear con su muñeco. Jared descubrió que se llamaba Iron man y que era el más fuerte de los fuertes, palabras de Luke no de él, y que aparte de poder volar podía destruir a un guerrero legendario con un solo golpe. Jugaron por un rato y apenas sintieron a Rosalie llamarlos, Jared coloco en su lugar al adorno y luego miro a niño que parecía haber vuelto a su etapa de nerviosismo.
-Shhh será nuestro secreto. –le dijo guiñándole un ojo y sacudiendo su cabello. El pequeño estuvo de acuerdo ya que asintió enérgicamente.
-¿De qué secreto hablan? -Jared rio junto al pequeño cuando Rosalie los miro sospechosamente desde la puerta de la cocina.
-Nada Rose, cosas de hombres. –le aseguro, ella lo miro entrecerrando los ojos para luego mirar a su retoño esperando una respuesta. El niño miro al adulto a su lado y luego a su madre. –Cosas de hombres. –contesto usando su mejor sonrisa inocente. Impresionada por la respuesta de su hijo miro a Jared con una ceja alzada él aludido simplemente movió los hombros.
- Pasen a comer. –les hablo autoritariamente, como soldados caminaron rumbo a la cocina.
Comieron pasta con albóndigas, el favorito de Jared, y al parecer también el de Lucas que se reía por las caras de placer que ponía Jared al comer. Rosalie rio como hace mucho no hacía, ese efecto tenía Jared en ella. Recordó que en la secundaria recibía cartas de amor todos los días de parte de él, pero después cuando se encontraba con él se comportaba como un niño que se negaba a aceptar que él era el autor de tan lindas palabras. Pero ahora ese Jared romántico ya no estaba pensó tristemente, pero el divertido y despreocupado parecía nunca irse.
Terminaron de comer y ambos hombres se ocuparon de lavar los platos. Jared lavaba y Luke secaba, el equipo perfecto se hacían llamar. Rosalie divertida beso la mejilla de ambos cuando terminaron de lavar y secar todo. Lucas animado por su nuevo compañero de juegos subió a hacer su tarea para volver a jugar con él. Rosalie se lo agradeció con la mirada, ese pequeño era difícil de convencer a la hora de hacer la tarea. Se sentaron en silencio en la sala, uno a lado del otro, ella tomo su cartera buscando el sobre que posiblemente cambiaría sus vidas, temblando lo saco y luego lo miro sintiéndose inútil en la tarea de abrirlo. Jared lo tomo suavemente de sus manos pero antes de abrirlo la tomo entre sus brazos.
-Estaré contigo, no tengas miedo. –le aseguro abrazándola fuertemente.
La acomodo entre sus brazos y juntos miraron el papel blanco que salió del sobre.
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-Es… -hablo él. –negativo…
Ambos impresionados miraron una y otra vez las palabras técnicas que habían en el papel buscando algún error, pero no era así ella no estaba embarazada y ambos no lo podían creer. Se miraron minutos después y ahí se dieron cuenta que la decepción en sus caras demostraba que en el fondo deseaban que ese papel diera otro resultado. Lentamente él acarició su rostro abatido y beso su mejilla.
-Supongo… que mi puntería no es tan buena como pensaba. –le dijo al oído mientras la aferraba a su pecho, se rieron quedamente por el mal chiste, beso su cabeza otra vez. –No te pongas triste.
-No estoy triste, no sé cómo estoy o cómo me siento, estaba tan segura que estaba embarazada… perdón por asustarte pero mi retraso es de 5 días y supuse que se debía a eso… -le aseguro sintiéndose culpable.
-Hey tranquila, es normal que pensaras que esa era la razón. –la consoló abrazándola, beso su cabeza y luego tomo su rostro para que lo mirara. –No te preocupes Rose, fue un mes tenso pero me ayudo a plantearme las cosas que quiero y las que no.
-¿Y qué es lo que quieres? –pregunto nerviosa por la respuesta.
-Es más que obvio lo que quiero, sé que posiblemente yo no sea el mismo chico del que te enamoraste una vez, pero tal vez con el tiempo puedas conocerme y podamos tener algo parecido a lo que tuvimos una vez. –se acercó peligrosamente a sus labios. –No pienso dejarte ir esta vez…
-¿Eso quiere decir que…?
-¿Quieres ser mi novia Rosalie Hale? –le pregunto sonriéndole sobre sus labios. La pregunta la tomó por sorpresa, abrió la boca sin saber que decir pero rápidamente sus labios estuvieron ocupados.
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Cerró molesta la puerta de su auto, se sentía increíblemente estúpida últimamente, y el hecho que olvidará comprar comida para esa semana era una estupidez más a la lista de estupideces que llevaba cometiendo desde hace un mes. Camino hacia el único supermercado que había en Forks, llevaba la lista de cosas por comprar y era muy extensa. Fatigada camino entre los pasillos buscando el cereal que le gustaba, cuando choco con el pecho de alguien, su cuerpo se fue hacia atrás pero unos fuertes brazos evitaron que se golpeara contra el suelo. Desorientada subió la mirada para identificar al dueño de esos brazos, topándose con un par de ojos azules que identificaba a la perfección.
-Si querías saludarme no era necesario que me golpearas. –la molesto sonriéndole burlón.
-¡Oh! Garret lo siento, estaba distraída. –se disculpó sonrojándose, para luego sonreírle.
-No te preocupes, siempre es un gusto… chocarme contigo. –le sonrió torcidamente recordándole mucho a un cobrizo que la atormentaba todas las noches. Le sonrió divertida, ya que no era la primera vez que se chocaban, el día que llegó a Forks lo conoció en el despacho del Taller de Edward, se encontraba dándole la espalda cuando entró y ella estaba distraída hablando con Jacob así que no pudo evitar chocar con la espalda fornida del rubio, caballerosamente se disculpó para luego presentarse, la segunda vez que se encontraron fue en la gasolinera, la única del pueblo, ella andaba distraída, para variar, mirando las revistas que ahí vendían al voltear choco con su torso y fue salvada por su brazos de una caída dolorosa, la tercera fue la noche que cometió el error de enrollarse con Edward Masen, el idiota mega patán que se colaba en sus peores pesadillas… bueno no la pasaba tan mal en aquellas, esa noche él fue el que choco con ella mientras esperaba que Jared volviera con las bebidas. Sus encuentros siempre habían sido de lo más accidentados.
-¿Iras al bar mañana? –le preguntó fingiendo desinterés mientras miraba los ingredientes de la caja de cereal que llevaba en la mano.
-Aún no lo sé, Rosalie dijo que no podía porque tenía algo que hacer pero Leah quedo en llamarme. –le contestó mirando entre las cajas de cereal, fingiendo desinterés también, sonrió internamente al ver el interés que él tenía en volver a verla. Si algo bueno tenía este pueblo era los hombres increíblemente sexys que habitaban aquí. Garret no era la excepción, su cabello rubio y desordenado le daba un aire juvenil, sus ojos eran de un color azul que le recordaba al océano, su cuerpo era fornido pero no excesivamente, tal vez en algún momento fue deportista pero según le dijo actualmente trabajaba en una empresa maderera como supervisor.
-Bueno… si ella no te dice nada, puedes cambiar tus planes de ir al bar y podemos ir a Port Angeles si quieres, escuche que han estrenado una nueva película de un tipo cursi por el que todas mueren… -le sugirió no mostrando demasiado entusiasmo pero era más que obvio que fingía tal cosa.
-No lo sé, tal vez lo tome en cuenta. –le respondió imitando su entusiasmo, jugando un rato con su paciencia, Garret le gustaba y mucho por supuesto que saldría con él.
Fingieron más interés en sus compras que en lo que surgía entre ellos, se consultaban el beneficio de cada uno de los productos aunque después no los comprarían. Coquetearon entre líneas aumentando la tensión entre ambos a cada segundo. Luego de pagar en caja, Garret la ayudo con las bolsas hasta su auto, bromearon sobre malas películas que ambos habían visto y sin querer comenzaron a planear su salida al día siguiente.
-Entonces… ¿a qué hora paso por ti mañana? –pregunto sacándola de cuadro.
-No recuerdo haber aceptado. –le respondió burlona, el rubio se acercó a ella lentamente.
-En ese caso… ¿Isabella Swan me harías el honor de salir conmigo? –le pregunto teatralmente pero sin dejar de mirarla de esa manera que parecía desnudarla con la mirada. Ella titubeo al sentir su mirada recorrerla y pasar más tiempo del normal en sus labios.
-Yo…sí, quiero salir contigo. –le respondió un poco hipnotizada por su tono de voz. Se acercó a ella peligrosamente, su dirección era su boca, trago fuerte cuando sintió su aliento caliente en su boca, cerró los ojos esperando, hasta que sintió sus suaves labios contra su mejilla.
-Entonces mañana paso por ti a las siete. Adiós Bella. –le hablo suavemente cerca de su oído, para luego dejar otro beso en su mejilla y alejarse.
Subió a su auto con una sonrisa estúpida en la cara, Garret le encantaba, tenía un encanto que la envolvía cuando le hablaba, era tan seguro y sutil pero a la vez directo en sus insinuaciones, sabía que quería tener algo con ella pero no estaba rogándole nada. De las pocas veces que se habían encontrado había aprendido algunas cosas de su vida, y esta parecía ser ordenada y seria, a sus 28 años tenía un departamento propio y un auto decente, si su abuela Marie estuviera a su lado en ese momento le diría que es un excelente partido y que lo atrapara cuanto antes.
Manejo por las calles de Forks mientras comenzaba a llover, la gente ya acostumbrada se movía rumbo a casa protegiéndose de la lluvia, recordando como había terminado en un pueblo olvidado con este, cuando termino su carrera y su padre murió, decidió que era momento de demostrarse a sí misma que podía emprender su propio camino, su abuela le hablo alguna vez sobre Forks, ella vivió los primeros años de a su vida ahí, siempre le habló con cariño de los bosques donde de niña jugaba. Bella creció escuchando los relatos llenos de buenos recuerdos y alegrías que vivió su abuela, y siempre tuvo curiosidad por conocer el lugar y ahora que estaba en el sentía la presencia de su abuela más que nunca, cuidándola y acompañándola. Su abuela fue la que cuido, ya que su madre luego de divorciarse decidió rehacer su vida lejos de ella, la visitaba todas navidades sin falta pero los regalos no llenaban el vació que dejaba al irse luego de pasar una semana con ella. Ahora si de algo estaba segura es que jamás se separaría de sus hijos, ellos jamás pasarían algo como lo que ella paso.
Siguió manejando decidiendo entre ir a casa o detenerse a comer algo en algún restaurant, estaba a punto de decidirse cuando diviso una melena rubia que le parecía conocida, la mujer iba de la mano con un hombre moreno bastante fornido. Decidió detenerse cuando reconoció a la mujer.
Era la rubia que vio hace un mes en el bar, la que aseguro ser la novia de Edward… pero al parecer ya no lo eran ya que paseaba feliz de la mano de otro. La curiosidad la llevo a bajarse del auto y acercarse a la farmacia donde ambos entraban de lo más cariñosos. Entro también después de esperar unos segundos prudentemente, camino directo hacia el área de toallas higiénicas y tampones, ridículamente examino cada una de las marcas mientras escuchaba la conversación al otro lado del pasillo.
-Bebe compra los dos. –sugería con voz melosa la rubia.
-Nena no me gusta usar globitos, más rico es piel con piel. –le contestó insinuante el hombre, no los veía pero estaba casi segura que mientras hablaba la tocaba a su antojo.
-Lo sé amor, pero yo no me cuido y no quiero sorpresitas. –le habló un poco acida pero sin perder el tono meloso e insinuante.
Ambos se alejaron a pagar lo que parecía un par de cajas de condones. Se quedó alucinada por lo rápido que había conseguido a un reemplazo para Edward… a no ser que él no tenga idea que su novia lo estaba engañando… la idea le supo agridulce. Compro un par de paquetes de toallas higiénicas aun un poco ida. No sabía qué hacer en esos momentos, podía contarle a Edward que su noviecita le era infiel, pero por otro lado si ella lo era o no, ese no era su problema.
Camino al restaurante que quedaba a un par de cuadras, si algo sabía en esos momentos era que necesitaba comer algo. Camino entre las mesas hasta que encontró una vacía junto a la ventana, cuando estaba a punto de sentarse una melena cobriza se posiciono en la silla al frente de la suya. Levanto la vista encontrándose con unos ojos esmeraldas que últimamente no la dejaban dormir tranquila.
-Hola Isabella –sonrió divertido mirando como cambiaba su rostro de la sorpresa a la molestia.
-Masen.-contesto cortante mientras lo observaba acomodarse en su asiento. Levanto una ceja al notar como se disponía a llamar a una camarera para que tome su orden. Tomo su bolso dispuesta a buscar otra mesa, no tenía ganas de pelear con el idiota que acababa de robarle su mesa. Había caminado un par de pasos cuando una mano la tomo del brazo.
-¿A dónde vas? –le pregunto Edward aunque sabía perfectamente la respuesta, lejos de él, como llevaba haciéndolo hace semanas.
-He venido a comer y necesito sentarme en una mesa para hacerlo. –le contesto cortante tratando de alejarse.
-Pero esta es tu mesa, siéntate. –prácticamente le ordeno jalándola hacia su silla. Al ver que ponía resistencia, suspiro frustrado soltándola. –Solo necesito aclararte algo y me iré, comerás tranquila lo juro. Solo escúchame.
Lo medito unos segundos para luego sentarse ofuscada mirando a todos lados menos a él mientras que Edward con una sonrisa divertida, amaba hacerla enojar, miraba casi hipnotizado como su rostro expresaba tanto.
-¿Vas hablar o no? –le pregunto cortante tomándolo por sorpresa.
-¿Con quién quieres que hable? ¿Con la pared o con la nuca del tipo detrás tuyo? Mírame Isabella, odio que me ignoren mientras hablo.
La aludida lo miro a los ojos intensamente dejándolo fuera de combate unos segundos, recordó perfectamente como estos brillaban por las luces del bar mientras bailaban y sobre todo como se oscurecían cuando se acercaba a besarla.
-Quería aclararte lo que paso la otra noche… -como reacción ella simplemente rodo los ojos, dándole a entender que no le creería si hablaba sobre el tema de Tanya. –Pero por lo que veo no me creerás si te digo que entre Tanya y yo había un acuerdo de cero compromisos, y que si se acercó a reclamarme fue porque alguien más le pidió que lo hiciera. Así que como sé que no me creerás, evitare hacerlo. Lo único que quiero pedirte es que te alejes de… Garret.
-¿Garret? –pregunto confundida. -¿Qué tienes contra él?
-Él es el que tiene problemas conmigo y sé que te usará para joderme, así que por favor aléjate de él. –le pidió seriamente.
-No me voy a alejar de él, y no entiendo que tengo que ver yo entre ustedes.
-Simplemente aléjate de él, no es una buena compañía.
-No creo que tú seas el mejor ejemplo de buena compañía y no eres nadie para juzgarlo –le resoplo.
-Sé que no lo es porque lo conozco.
-No sé cuáles son los problemas que tienen pero yo no creo que estas siendo justo…
-Lo conozco perfectamente bien, por eso intento prevenirte. El ama molestarme y seguro ahora te esta usand… -no necesito terminar la oración para saber que lo que dijo fue una estupidez.
-¿Usándome? No veo porque ese sea el motivo por el cual él se acerca a mí, creo que soy lo suficientemente atractiva como para atraerlo. –le contesto secamente e intento levantarse, se le había quitado el hambre.
-¡Lo eres! Eres muy atractiva y puedes volver loco a cualquiera… - ¨como a mi¨ pensó mientras la tomaba de los hombros evitando que se levante. –Es solo que él no se acerca a ti por algo bueno.
-No creo que lo conozcas también como para hablar así de él.
-¿Acaso no lo sabes? –pregunto confundido.
-¿Saber qué? –pregunto molesta.
-Debo admitir que estudia cada paso que da. –hablo para sí mismo burlón. –Seguro pensó decírtelo él en medio de una historia dramática.
-¿Decirme que?
-Decirte que los dos nos conocemos desde pequeños, de toda la vida, porque somos… hermanos. –le contesto con cara de pocker. –Al parecer el perfecto Garret olvido mencionarte eso.
Bella lo miro sin poder creerlo, y estaba segura que su cara debía verse ridícula por su mueca de incredulidad. Ellos ¡¿hermanos?! Eran tan diferentes en todo sentido que jamás se le había pasado por la mente. Miro detenidamente a Edward buscado rasgos en común.
-No nos parecemos mucho porque en realidad somos medios hermanos, solo tenemos el mismo padre. Yo soy bastante parecido a mi padre y Garret es idéntico a su madre. Mi padre lo tuvo muy joven así que su relación con la madre de Garret era muy complicada, años después conoció a la mía, se enamoraron y aparecí yo. Al parecer mi padre sí quiso intentar comenzar una familia con mi madre y eso siempre le dolió tanto a Garret como a su madre. Pero la familia feliz no duro mucho ya que ella nos abandonó un par de años después, era más joven que mi padre acababa de terminar la secundaria y quería estudiar, nosotros éramos un estorbo para su prometedor futuro –agrego con voz amarga. –Así que se fue sin importarle que mi padre acababa de abrir el negocio y necesitaba al menos a alguien que me cuide.
-Eras un niño… ¿cómo pudo dejarte…? –pregunto choqueada.
-Supongo que no me quiso lo suficiente como para quedarse. No la recuerdo mucho, tenía unos dos años cuando se fue.
-¿Y cómo hizo tu padre para cuidarte? –impresionada.
-Se las ingeniaba, muchas veces dormía mis siestas en su despacho o jugaba en el taller mientras él trabajaba. Cuando comencé a ir a la escuela todo se le hizo más fácil.
-¿Y Garret? –pregunto cuando se dio cuenta que no lo menciono.
-Su madre le prohibió ver a mi padre desde que comenzó su relación con mi madre. Yo no lo conocí hasta que tuve diez años, él ya era un adolescente y estaba lleno de odio hacia mi padre. Se mudó con nosotros porque su madre murió de cáncer. Desde el primer día nos hizo la vida imposible, hacia lo que le daba la gana y no tenía ningún respeto por mi padre. Entre nosotros las peleas eran constantes y las palizas también. Siempre fue un abusivo, y fue peor cuando yo también llegue a la adolescencia. Apenas termino la secundaria le exigió a mi padre que le pague la universidad y se largó sin mirar atrás. Yo no pude ir a la universidad por eso, mi padre no podía pagarnos una carrera a los dos. Eso lo mataba por dentro, nos amaba por igual aunque Garret nunca lo creyó, el estrés de no poder pagar mis estudios y el trabajo excesivo deterioro su salud. Murió por un ataque al corazón y creyendo que no había logrado darme todo lo que yo necesitaba…
-Yo no tenía idea que él pensaba eso, en realidad ya me había hecho a la idea de no ir a la universidad cuando vi la primera cuenta de la universidad de Garret llegar a casa. Pero mi padre jamás mencionó lo mucho que le atormentaba no poder pagarme la universidad. Yo no era el más inteligente y no practicaba ningún deporte así que no pude conseguir una beca. Murió en mis brazos pidiéndome perdón por no darme todo lo que necesite.
Ella no dijo nada por unos minutos, noto la mirada de nostalgia que tenía cada vez que hablaba. Y la de reproche al hablar de… su hermano. Dudaba que la historia que acababa de contarle fuera mentira, nadie miente tan bien. No sabía que decirle en esos momentos, su mirada estaba perdida y la tristeza estaba presente. Inconscientemente movió su mano hasta la suya y la acarició suavemente, el tacto provoco chispas entre ambos de nuevo ocasionando que sus miradas se encuentren de nuevo. Estaba a punto de hablar cuando el sonido de una mesa cercana logro desconcentrarla.
Un hombre bastante fornido parecía pelear con alguien que estaba en esa mesa, el dueño del restaurante y uno de los meseros se acercaron a separarlos. Fue ahí cuando noto de quien se trataba.
-¡Es mi novia imbécil! -reclamaba el hombre mientras el dueño y el mesero hacían lo que podían por agarrarlo pero era imposible ya que los doblaba en tamaño y fuerza.
La situación se puso intensa cuando tomo a una rubia bastante asustada de los hombros agitándola mientras le exigía una respuesta. Edward se levantó y fue hacia ellos rápidamente. Bella se puso nerviosa y pensó que también exigiría una respuesta a la rubia que hasta donde sabia también era su novia.
-Suéltala Alan, tranquilízate. La vas a lastimar. –su voz era tranquila pero tensa. El hombre al escuchar su voz respiro hondo y luego de segundos que parecían interminables soltó lentamente a la rubia, que partió a llorar desconsolada tratando de salir rápidamente del restaurant.
Edward impidió que ambos hombres se volvieran a acercar y tomo a Alan del brazo sacándolo de ahí. El hombre que vio en la farmacia fue detrás de ellos pero lucía avergonzado. La tensión del ambiente era más que notoria y todas las personas miraban por las ventanas para ver qué pasaba. Pero Edward impidió cualquier enfrentamiento metiendo al hombre traicionado en su auto y se quedó esperando hasta que este estuvo en la pista para acercarse al otro y decirle algo que lo dejo más tenso aun.
Bella miro impresionada como Edward volvía a la cafetería y la gente actuaba como si nada hubiera pasado, las murmuraciones pararon en el momento que él cruzo la puerta. Camino hasta ella aun un poco tenso y se sentó al frente suyo. Ella no sabía que decir, solo lo observo mientras él frotaba su cabello.
-¿Estas…bien? –pregunto incomoda.
-Sí, no puedo creer que George traicionara así a Alan. –murmuro decepcionado.
-¿Se conocían? –pregunto confundida por su respuesta, ¿acaso no le dolía descubrir el engaño de su novia?
-Si de toda la vida, pero Alan siempre estuvo enamorado de Tanya y George lo sabía… -le conto.
-¿Tu sabias lo que tenía Tanya con Alan?
-Si llevan saliendo poco, pero todos lo sabemos.
-¿Entonces lo de ustedes termino? ¿Y no te molesta que este con tu amigo?
Edward salió de su estupor cuando escucho la pregunta, la miro como si tuviera tres cabezas para luego poner los ojos en blanco.
-¿Realmente piensas que si ella hubiera sido mi novia alguno de mis amigos estaría con ella? Hay códigos entre amigos y eso… -se burló de ella, rodando los ojos.
-No lo sé, lo único que sé es que ahora no estas con ella. –resalto el ahora.
-Que terca eres mujer, nunca tuve nada con ella. –insistió molesto.
Bella noto su molestia al ver su rostro serio, iba a decir algo cuando la mesera se acercó a tomar sus pedidos. Al parecer almorzarían juntos y si era sincera debía admitir que le gustaba la idea de pasar más tiempo con él.
-¿Siempre comes aquí…? –pregunto ella para romper el silencio que se había instalado.
-Sí, no se cocinar y siempre he venido aquí con mi padre.
Se imaginó a Edward de niño con un padre que hacia lo posible por cuidarlo, debió ser difícil crecer así. Sintió una necesidad irrefrenable de consolarlo y acaricio su mano suavemente buscando reconfortarlo de alguna manera. El la miro sin entender el porqué de la caricia pero no protesto y afianzo el agarre con su mano. La mesera trajo la comida minutos después pero sus manos nunca se separaron.
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Hola a todos! Me tarde bastante porque estuve en exámenes y ya saben cómo te consume la vida la universidad. Ya tengo en mente el capítulo que sigue así que no me demorare mucho. Cuidense! {*.*}
