Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.
Summary: Cuando encuentras a tu alma gemela es completamente inesperado y si no eres lo suficientemente maduro en ese momento es algo arriesgado,¿ qué harías para recuperar a tu otra mitad luego de arruinar hasta la última oportunidad?.
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Cinco meses después
El olor a comida recién hecha le anunció a su estómago que era hora de comer. Limpio sus manos eliminando cualquier resto de grasa de auto, sabía que ella odiaba que comiera con algún indicio de suciedad en las manos, lograba hacerlo sentir como uno de sus alumnos de la escuela cuando lo regañaba por no lavárselas bien. Su camisa estaba hecha un desastre así que malévolamente se la quitó tirándola en el cesto de ropa sucia, camino con el torso desnudo hasta llegar a la cocina encontrándose con una figura femenina que se movía al ritmo de la música que sonaba en la radio. Sonrió divertido cuando ella removió alguna salsa al compás de su cuerpo.
Se acercó sigiloso hasta apoyar suavemente sus manos en sus caderas para luego apegarla a su pecho obligándola a moverse con él. La escucho reír divertida para luego mover su cuerpo sensualmente contra el suyo. Deslizo sus manos hasta su vientre colándose dentro de su blusa, ella deslizo sus manos hacia atrás atrapando su nuca y acariciándola. Justo cuando comenzó a subirlas llegando al borde de su sostén unas manos níveas lo detuvieron, suspiro frustrado como siempre y simplemente cerró los ojos buscando tranquilizarse. Unos labios que conocía muy buen lo besaron suavemente y una risita coqueta se burló de él.
-Amor, no sufras la comida ya está lista. – le hablo sarcásticamente, ya que sabía perfectamente cuál era la causa de su sufrimiento.
Tomo su mano y lo llevo a la mesa, apenas estuvo sentado trato de atraparla de nuevo pero escapo justo a tiempo lanzando un gritito divertido. Le sirvió un plato a Edward que prácticamente devoro en segundos. Sonrió porque amaba esa faceta de él, parecía un niño ansioso cuando comía, podía ser el hombre más varonil del mundo cuando trataba con otras personas pero con ella sacaba esa sonrisa de niño travieso que se sentía consentido cuando ella cocinaba para él. Nunca tuvo una madre que lo hiciera por él pensó triste.
Llevaban saliendo oficialmente tres meses y se les había hecho costumbre comer juntos. Desde ese día en la cafetería donde arreglaron el mal entendido que había entre ambos, Edward se volvió su sombra y tuvo que cancelar su cita con Garret porque Edward la convenció. Todos los días se encontraban en la cafetería del pueblo hasta que un día ella se ofreció a cocinar y Edward ofreció su departamento como lugar de encuentro, fue cuestión de semanas que ella se dejará besar de nuevo y minutos después de eso se convirtió en su novia oficialmente.
- Esta delicioso. –Alabo mientras terminaba lo que quedaba de su plato.-Hay más en la olla si quieres más.
Sin dudarlo se levantó de nuevo y se sirvió lo que quedaba, ella rio dulcemente al ver sus reacciones. De repente noto torso desnudo y se sorprendió por no haberlo notado antes. Él era el hombre más caluroso del mundo, rara vez cuando estaban solos en su casa pasaba mucho tiempo con el torso cubierto, esto la ponía nerviosa ya que trataba de resistirse a la tentación de tocarlo, besarlo… Su mente esta imaginando mil cosas mientras lo recorría con la mirada hasta que se encontró con su mirada burlona pero a la vez retadora. Entrecerró los ojos para luego apartarlos y seguir comiendo, escucho su risa pero fingió tener más interés en la comida.
-Después de comer ¿Qué quieres que hagamos? –le pregunto él con el tono insinuante que últimamente usaba para todo.
-Mmm… estaba pensando en ver una película. –le contesto burlona al ver la decepción en su rostro.
Edward suspiro dramáticamente provocando su risa.
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Busco entre las películas que Edward tenía regadas en el mueve del televisor, habían películas de acción y de terror por montones y algunas sin título de dudosa procedencia.
-¿Encontraste alguna que te guste? –le pregunto Edward posando sus brazos por su cintura.
-Mmm ninguna la he visto antes. –le contesto mientras curioseaba mirando los titulo.
-En ese caso veamos una de mis favoritas. –sonrió canalla y ella sospecho seriamente.
-¿Veremos una que no tiene título? –le pregunto alzando una ceja. La cara de Edward se tiño de rojo intenso y rio nervioso.
-Mmm no, pensaba en una con otro tipo de acción, pero si quieres… -se acercó a ella más a ella con segundas intenciones.
-Acción suena genial. –escapando de sus brazos rápidamente.
Edward acababa de bañarse y solo llevaba unos shorts largos. Era la tentación hecha hombre. Respiro hondo cuando puso la película y más tranquila se acercó al sillón donde él la esperaba. Planeaba sentarse a su lado pero él la tomo de las caderas obligándola a sentarse entre sus piernas.
La película empezó y Edward apago las luces. Bella se acomodó aferrándose al tazón de palomitas y puso toda su concentración en la película evitando pensar en cómo esos brazos fuertes y ese torso desnudo la apretaban contra su cuerpo.
La película era intensa, el protagonista corría sin parar por las calles, le habían inyectado algún veneno que lo mataría si su cuerpo no estaba en movimiento, y otro que también estaba en constante movimiento era Edward, repartía besos por su cuello y sus manos acariciaban suavemente su vientre. No pudo evitar soltar un suspiro cuando se dedicó a mordisquear el lóbulo de su oreja.
-Ed… -se quejó pero sonó más a un gemido. La imagen que mostraba la pantalla no la ayudaba en nada, el protagonista y su novia estaban teniendo sexo en plena calle a la vista de todos. Bella cerró los ojos y trato de tranquilizarse.
Edward por otro lado estaba hirviendo, llevaban más de tres meses saliendo formalmente y hasta ahora no había pasado nada entre ellos, tenía un serio caso de bolas azules. Pero hoy todo parecía estar a su favor, Bella no lo había alejado y soltaba pequeños suspiros que lo encendían más, tentó a su suerte y subió las manos desabotonando su blusa suavemente, ella no dijo nada, le dio la vuelta suavemente para poder besarla. La beso gustoso pero suavemente, como si quisiera hipnotizarla con los labios y parecía estar lográndolo. Sus manos llegaron al borde de su sostén, nunca lo había dejado ir más lejos, y lentamente acarició el borde de este, ella no lo alejo. Mordisqueo su labio inferior ganándose un gemido en respuesta, y ese fue el fin para él. Decido coloco una mano sobre uno de sus senos y comenzó a masajearlo, mientras que con la otra buscaba el broche que ajustaba el sostén, rompió los últimos botones de su blusa. Ella solo gemía mientras la besaba y esos sonidos lo traían loco, logro abrir el broche y se lo quito rápidamente alejándose de su boca para poder ver esos pechos con los que tanto había soñado, eran perfectos… su tamaño y las pequeñas puntas sonrojadas que parecían gritarle que las probara, sin dudarlo bajo su boca y tomo una entre sus labios, enrosco su lengua alrededor mientras pellizcaba el otro pezón. Bella comenzó a gemir con más fuerza y tiraba de su cabello, no dejo de succionar sus pechos con fuerza y empujo suavemente su cuerpo hasta recostarla en el sillón. El ambiente estaba más que cargado y el estar encima de ella, al fin, lo tenía en la gloria. Puso su atención en el otro pezón ganándose más gemidos en respuesta, subió su falda lentamente mientras dejaba besos por su torso hasta llegar a sus labios. Ella lo beso con fuerza y sus torsos desnudos entraron en contacto provocando una fricción exquisita en sus pechos más que sensibles. Logro subir su falda hasta su cintura y rápidamente abrió el cierre de sus shorts liberando así su erección más que dolorosa, no le gustaba usar ropa interior y menos si iba a estar en su casa, la tomo en su mano y la acerco a las braguitas mojadas de ella, acarició con su punta toda la raja cubierta por la tela, ella lanzo un gemido al sentirlo pero luego su cuerpo se tensó al ser consciente de lo que pasaba. Edward no noto el cambio, comenzó a besar su cuello mientras que con su miembro hacía a un lado sus bragas, ella sabía claramente lo que pasaría si no lo detenía en ese instante, así que atrapo con su mano su miembro cuando estaba a punto de entrar.
-Ed… espera. –hablo agitadamente, miro su rostro y su fuerza de voluntad flaqueo, sus ojos estaban negros y la miraban con tanta intensidad que sentía su cuerpo estremecerse. Miro su cuerpo desnudo encima de ella y no pudo evitar soltar un gemido, luego miro hacia su mano donde tenía sujeto su miembro, su mano cubría parte de este pero era más grande de lo que esperaba, trago fuerte al imaginar cómo iba a soportar ser atravesada por él. Acarició con su pulgar la punta mojada sacándole un gruñido a Edward, sintiéndose valiente mojo su otro pulgar con su boca y repitió el movimiento. Lo acarició suavemente en movimientos circulares mientras él gemía y gruñía al sentirlo. Edward volvió a besarla con fuerza mientras gemía por sus caricias.
-Chúpamela. –le pidió entre besos.
-No. –le respondió mientras lo besaba tratando de distraerlo. Edward siguió besándola sin hacerle caso a su escueta respuesta.
Cuando el oxígeno les hizo falta se separaron pero él se apodero de sus pechos inmediatamente, había soñado con ellos por demasiado tiempo. Bella siguió acariciándolo pero con ambas manos, estaban tan metidos en su burbuja de lujuria que no escucharon el sonido característico de los golpes contra la puerta y menos de unas llaves abriendo.
-Ed espero que estés list… -la voz de Jared los interrumpió provocando un grito por parte de Bella y que Edward soltara el pezón del cual mamaba. -¡Mierda! ¡Lo siento Bella! -salió lo más rápido que pudo, estaba seguro que Edward lo mataría por matarle el momento.
Ambos se quedaron quietos un momento, tratando de recuperar la respiración. El momento de excitación había muerto. Bella cubrió su cuerpo con su blusa lo más que pudo ya que los botones de arriba estaban rotos, mientras Edward se ponía el short rápidamente, nunca quiso matar a Jared tanto como en ese momento, le bajo la falda a Bella terminando de taparla.
-Lo siento, le quitare sus llaves de repuesto, nunca más nos interrumpirá. –le prometió él mientras se pasaba las manos por los cabellos frustrado.
Bella respiro hondo tratando de relajarse, estuvo a punto de acostarse con él y no se sentía lista. Tener sexo era solo placer pero hacer el amor era una cosa muy diferente, y sentía que su relación con Edward aún no estaba totalmente consolidada y ella quería hacer el amor con él no tener simplemente sexo. Su cuerpo le rogaba hace meses el alivio que sabía que Edward le podía dar pero a la vez algo le impedía hacerlo, ese algo le gritaba que no era el momento. Miro a su izquierda encontrándose con su torso desnudo que se movía al ritmo de su respiración acelerada, su vista bajo hasta su short que mostraba la protuberancia de su miembro aun despierto. Hoy habían llegado demasiado lejos y debía replantearse las cosas, tomo su abrigo tratando de cubrir así sus pechos, busco su bolso y se dispuso a irse.
-¿A dónde vas? –le pregunto confundido.
-Tengo que revisar unos exámenes…
-Puedes hacerlo aquí. –la interrumpió rápidamente.
-Me distraes mucho. –trato de escapar.
-Me portare bien. –le prometió abrazándola por la cintura pero Bella escapo rápidamente.
-No puedo, lo siento. –le beso suavemente los labios para luego salir prácticamente corriendo lejos del departamento. Bajo las escaleras principales evitando así pasar por el taller, subió a su auto evitando mirar hacia las escaleras donde sabía que él la miraba. Apenas encendió el auto se alejó lo más rápido posible del lugar.
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-Hola soy Bella Swan ahora no puedo contestarte, deja tu mensaje después del tono. –escucho el sonido que llevaba escuchando todo el fin de semana y simplemente colgó, ahora si estaba molesto. Se la había pasado llamando todo el bendito fin de semana, había dejado más de veinte mensajes de voz y la respuesta era nula. Fue a buscarla a su casa tres veces y en las tres veces ella había alegado que tenía que salir urgentemente a hacer papeleos a la escuela, papeleos el fin de semana bufó molesto.
Levantó otra cerveza y puso toda su atención al televisor, los Lackers estaban jugando así que estaba seguro que olvidaría al menos por un rato a una morena que parecía no querer verlo. Jared toco la puerta teatralmente provocando que rodara los ojos.
-¡Entra imbécil! Estoy solo.
-¿Dónde esta Bella? –pregunto extrañado.
-No vino, si quieres llama a los chicos para que veamos el partido aquí.
-Mmm eso significa que Bella no vendrá… está bien los llamare a mí también me hace falta una tarde de hombres. –se sentó en el sillón de una sola persona y comenzó a llamar a todos, en media hora la sala de Edward se había transformado. Y tres horas después …
-¡Ed ya no hay cervezas! –gritó James desde la cocina. -¡Iré con Seth por más!
-¡Hombre desde cuando escondes el porno! –se burló Tyler al encontrar videos debajo del sillón cuando recogía el control remoto.
-¡No es porno! –le aseguro quitándole los videos de la mano.
-Claro que si lo es. Lo que pasa es que no quiere que Bella los encuentre. –se burló Jared mientras se tomaba su cerveza, ya estaba un poco borracho y se le soltaba la lengua. –No quiere que se dé cuenta lo adicto al sexo que es.
-¡Cállate cabrón! Tú te convertiste en niñero desde que estas con Rosalie.
-Pero yo si recibo mi recompensa al final de la noche. –se burló moviendo las caderas ilustrándole.
-¡¿Qué?! ¡¿Edward Masen tiene un problema de bolas azules?! –Tyler y Eric se burlaron –No puedo creer que viví para ver esto. –se unió Seth y James que justo pasaban. Las burlas de todos lo fastidiaron a muerte.
-¡Cállense cabrones y vayan por más cervezas! –le ordeno a James y Seth golpeando a este último.
Las bromas sobre la poca actividad sexual de Edward duraron horas, era una venganza después de las miles de veces que él se burló de la de ellos. Se divirtieron bromeando y hablando tonterías como el grupo de solteros inmaduros que eran. James y Seth llegaron poco después uniéndose al grupo y aumentado el alcohol.
Horas después Edward tenía a Jared inconsciente en su sofá, y los demás chicos repartidos en diferentes partes del suelo. Los tapo como pudo mientras levantaba las latas de cerveza y las tiraba a la basura. El alcohol estaba en su sistema pero aún no lo dejaba inconsciente, miro el reloj de la pared que indicaba que pasaba la media noche. Camino fuera del departamento para respirar un poco y fumar un rato. Sintió su celular vibrar en su bolsillo y al ver quien era bufó, no quiso verlo durante todo el fin de semana pero ahora si se le antojaba hablar con él. Dejo que siga vibrando sin darle importancia y siguió fumando. Cuando se terminó el cuarto cigarro sintió el frío de la noche invadirlo, entro al departamento y apago las luces, se dirigió a su cuarto y se lanzó como peso muerto encima de las frazadas. Estaba a punto de dormirse cuando sintió claramente su celular vibrar de nuevo. Frustrado contesto.
-Alo… -su voz debía estar patosa a causa del alcohol.
-¿Edward? ¿Estabas dormido? –le pregunto ella con un toque de nerviosismo.
-No. –respondió cortante, estaba molesto y el alcohol no ayudaba.
-Te estuve llamando antes pero como no contestabas me preocupe. –le conto dolida por su tono de voz.
-Estoy bien, solo estuve tomando con los chicos. –suavizo un poco su tono.
-Ah… mmm yo quería ir a verte un rato… tenemos que hablar. –su tono era nervioso y eso lo enojo más, sabía exactamente lo que significaba el tenemos que hablar. La molestia invadió su cuerpo con fuerza y hablo sin pensar.
-Si vas a terminar conmigo no te preocupes en venir, ya lo entendí. –le respondió cortante y luego colgó. Nunca le había rogado a una mujer y no empezaría a hacerlo. Sintió su celular vibrar minutos después pero no contesto, dejo que el sueño se apoderara de él.
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Sentía como si un pájaro carpintero le estuviera martilleando sin parar la cabeza. Se levantó como pudo y se acercó a su cocina para preparar el café que necesitaba con urgencia. Poco a poco sus amigos comenzaron a aparecer en la cocina con los mismos síntomas y se servían un café. Era lunes así que tenían que trabajar pero así como estaban era imposible, así que llamo a Jacob para que se hiciera cargo hasta la tarde luego ellos irían, era muy irresponsables pero en el estado en el que estaban no servían para nada. Poco a poco se fueron yendo a sus casas hasta que se quedó solo. Comenzó a limpiar los restos de cervezas vacías y tazones de comida. Aburrido saco la aspiradora y se ocupó de la alfombra que estaba hecha un asco, de repente se dio con la sorpresa de encontrar unos botones regados cerca al sofá, confundido los levanto tratando de recordar de donde provenían y en ese momento sintió como un balde de agua helada le recorriera el cuerpo lentamente, Bella se lamentó golpeándose la cabeza. Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de su celular, suspiro al ver quien era.
-Alo –contesto frustrado, en ese momento tenía que pensar qué demonios haría para arreglar la estupidez que cometió.
-Hola Edward… ¿Cómo estás? –pregunto esa voz nerviosa.
-Bien, ¿Tú como estas? –pregunto más por educación que porque le importara.
-Ahora estoy mejor –le contesto un poco más animada. –Yo… quería saber si vendrás esta navidad.
-Mmm no lo creo, lo pasaré con mi novia. –le mintió a medias ya que planeaba pasar navidad con Bella.
-Pueden venir ambos. –le ofreció inmediatamente, pero al no recibir respuesta suspiro –Edward, no te veo hace mucho tiempo, por favor déjame al menos ir a verte… quiero verte hijo.
-Elena tengo cosas que hacer, te llamo después. –se despidió.
-Está bien hijo, cuídate mucho, adiós –se despidió aparentando fortaleza.
Suspiro luego de colgar, si de algo estaba seguro es que las mujeres solo complicaban su tranquila y desordenada vida.
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-Ahora si me vas a decir qué demonios te pasa. –la arrincono su rubia amiga en el baño de profesores.
-No pasa nada Rose, solo estoy cansada. –le contesto tratando de zafarse de su agarre. Entre ellas había nacido una buena amistad que se consolido luego de que Bella le expresara abiertamente su interés por Edward y sobre todo que no tenía ningún interés por Jared.
-No me mientas, a ti te pasa algo, ¿no estas embarazada, verdad? –le pregunto rápidamente mirando su vientre buscando alguna protuberancia.
-¡No! Sabes muy bien que entre Edward y yo no ha pasado nada –esto último dijo entre susurros.
-¿Entonces qué pasa?
Bella suspiró y miro a su amiga, sabía que ella insistiría hasta sacarle la verdad. Con un suspiro de rendición le contesto. -Edward y yo terminamos.
-¡¿Qué?! –exclamo escandalizada. –Pero si hasta el viernes todo estaba bien entre ustedes.
Bella miro al suelo abatida, todo había sido grandioso hasta el viernes. Sus ojos volvieron a picarle cuando recordó como él termino con ella dejándola en blanco, es verdad que ella iba a terminar con él pero no espero que la desechara antes y sin el más mínimo dolor en la voz. Un sollozo escapo de sus labios sin que pudiera evitarlo e inmediatamente sintió unos brazos consolarla.
-El me dejo. –susurro con la voz quebrada y dolida, luego de tranquilizarse un poco comenzó a contarle todo lo que sucedió.
-Es un estúpido, estoy segura que ahora se está arrepintiendo por la tontería que cometió. Pero lo que no entiendo es porque tú querías terminar con él.
Bella respiro hondo mientras pensaba su respuesta.
-Yo… me asuste. –esa respuesta resumía todo. -Entre él y yo no ha pasado aun nada porque… siento que mis sentimientos por él son diferentes a los de él, y ahora lo comprobé al ver que ni siquiera dudo en terminar conmigo.
-¿Diferentes a los tuyos?
Suspiro antes de contestar. –Yo sentía que si me acostaba con él iba significar algo más y eso me asustaba a morir, lo que siento por él es más intenso de lo que pensaba.
-Bells ustedes acaban de empezar la relación y estoy segura que las cosas se van a solucionar entre ustedes. Mira durante la escuela trate muy poco con Edward pero nunca lo he visto tan enganchado como lo veo contigo…
-Pero Rose ni siquiera le importo terminar conmigo por teléfono, me termino y me colgó como si hubiera acabado cualquier cosa y no la relación que hemos tenido por más de tres meses.
Su amiga la miro triste sin saber que decirle. El timbre del celular de la rubia las interrumpió.
-Hola amor. –saludo soñadora. –Si ya salgo, solo voy por… -la interrumpieron y su sonrisa se ensancho aún más –Esta bien, ya voy con ustedes.
-Bueno mis hombres me están esperando, pero tú te irás conmigo, hoy comerás con nosotros.
Bella trato de escapar pero cuando a Rose se le metía algo en la cabeza no había poder en la tierra que la detuviera. Caminaron fuera de la escuela entre risas recordando lo acontecido con el profesor de gimnasia que muy seguro de sí mismo le había pedido a Bella que sea su novia, su cara fue épica cuando ella se negó educadamente. Rosalie no podía creer que al fin alguien le dijera que no tan abiertamente, ya que Newton se consideraba irresistible.
-No puedo creer que no aceptara ese no por respuesta, su cara era de fotografía.
-No entiendo porque pensó que aceptaría…
-Bueno en la escuela nadie excepto yo sabe de tu relación con Edward.
-¿Quién no sabe de tu relación conmigo? –pregunto una voz a sus espaldas haciéndolas saltar del susto. Ambas voltearon al mismo tiempo y se encontraron con un Edward que lucía tímido mirándolas con las manos en los bolsillos y una sonrisa nerviosa en el rostro.
-Mmm Bella, yo iré con los chicos. –Le hablo para luego acercarse y disimuladamente decirle –Estaré con ellos en el carro esperándote.
Camino hacia la camioneta donde la esperaba un Luke sonriente en los hombros de su novio. Beso suavemente a Jared para luego besar la mejilla de su pequeño hijo. Por un momento Bella sintió envidia de la vida de Rosalie….
Volvió a su realidad cuando sintió una mano sujetar la suya tímidamente, voltio dispuesta a sacar su mano de golpe pero noto como claramente la vista de Edward estaba enfocada en alguien más, Mike Newton los miraba con los ojos entrecerrados a la distancia mientras hacía entrenar al equipo de futbol de la escuela. Suspiro incomoda sintiéndose utilizada y esto atrajo la atención de Edward que la miro avergonzado pero en ningún momento la soltó.
-¿Ese es el tipo que se te declaro? –pregunto con expresión contenida.
-Si. –contesto secamente.
-¿Por qué no sabía que eres mi novia?
-Porque no soy tu novia.
-Si lo eres… Bella yo anoche estaba ebrio y…. –trato de explicarse.
-No me importa cual haya sido tu estado, simplemente me dejaste y luego me colgaste. Para mí eso significa que todo acabo entre tú y yo. –le contesto mirando hacia otro lado, no quería llorar y tenerlo al frente le hacía difícil esta tarea. Edward acarició suavemente su mejilla y antes de que pudiera reaccionar sintió sus labios besándola dulcemente, trato de alejarse pero él la tenía firmemente sujeta de la cintura. Gruño molesta por su desfachatez y esto provoco la risa de Edward.
-Soy un idiota cuando estoy ebrio, no debí hablarte de esa manera. Pero lo hecho, hecho esta. ¿Quieres volver a ser mi novia? –le pregunto sobre sus labios y con una sonrisa torcida.
-No puedo creer que luego de cómo me trataste pretendas que yo lo olvide y vuelva contigo. –le hablo indignada empujándolo lejos.
-Te aseguro que estoy arrepentido, estaba molesto por cómo me ignoraste todo el fin de semana y luego me dijiste que teníamos que hablar y reaccione mal.
-Bueno tal vez sea lo mejor, si no soportas uno de mis cambios de humor porque yo sí tendría que soportar los tuyos.
Edward la miró sorprendido por su respuesta tan fría, de repente algo en su cabeza termino de encajar. Sintió un dolor en el pecho que lo dejo sin aire, la miró y algo en su rostro seguramente la alerto ya que trato de acercarse a él. Sonrió triste alejándose.
-¿Cambios de humor? ¿Tú ibas a dejarme no? –le pregunto pero lo último sonó más a afirmación. El hecho que ella apartara la mirada solo confirmo sus sospechas. –No contestes… ya sé la respuesta.
-Ed…
Retrocedió alejándose de ella, estaba más que dolido y se sentía muy tonto por ir a buscarla. Se alejó rumbo a su auto dispuesto a irse sin mirar atrás. Estaba a punto de abrir la puerta de su auto cuando un grito lo alerto.
-¡Bella cuidado!
Edward voltio encontrándose con una Bella a punto de cruzar y un carro yendo hacia ella a toda velocidad. Todo pasó muy rápido; la sangre huyo de su cuerpo y no tuvo tiempo de pensar antes de lanzarse sobre ella alejándola del peligro. Bella se sorprendió por su movimiento tan brusco, pero de repente sintió que de un golpe eran empujados hacia la derecha, ambos giraron por el pavimento ganándose así más golpes, Edward la protegía entre sus brazos así que la mayor parte de estos golpes los recibió él. Cuando todo acabo Bella asustada trato de moverse sintiendo claramente su cuerpo adolorido. Miro hacia abajo notando a un Edward agitado que cerraba los ojos aguantando algún dolor.
-¿Estas bien? –él le pregunto aun sin abrir los ojos.
-Eso creo… -le respondió aun en shock.
Minutos después escucharon las voces preocupadas de Rosalie, Jared y del conductor haciéndoles miles de preguntas sobre su estado. El sonido de la ambulancia opaco esas voces dándoles un dolor de cabeza a causa del sonido ensordecedor. Los paramédicos los atendieron separándolos y ubicándolos en diferentes ambulancias. Bella se sintió ansiosa por saber el estado de Edward y no atendía las preguntas constantes del médico mientras la revisaba. Sus golpes eran leves y curaron algunos raspones, le recetaron algunas pastillas para el dolor y la dejaron en observación un par de horas, de las cuales se había pasado insistiendo con que estaba bien y que quería ver a Edward.
Las noticias sobre él las trajo Rosalie, que más que nerviosa, le contó que le estaban colocando un yeso, ya que según las radiografías tenía una pierna rota. Se sintió increíblemente culpable al enterarse de esto. Camino nerviosa de un lado a otro esperando a que la dejaran verlo. Cuando finalmente pudo entrar, miro hacia la cama donde se encontró con un Edward herido y con un yeso que sobresalía de la cama. Jugueteo con sus dedos mientras se acercaba a la cama, aun no se atrevía a mirarlo a los ojos.
-¿Cómo te sientes? –le pregunto sintiéndose incomoda.
-Bien... –respondió con voz ronca.
El silencio reino unos segundos hasta que una enfermera entro a la habitación. Esta era increíblemente desvergonzada con su paciente ya que prácticamente ponía sus pechos en su cara mientras le acomodaba la almohada. Carraspeo asustándola y miro a Edward entrecerrando los ojos, la enfermera se despidió amorosamente de su paciente y salió despavorida luego de sentir la mirada de hierro que le dedicaba Bella.
-Tranquila, no vayas a cometer un asesinato solo porque me acomodo la almohada. –se burló él.
Bella se sintió enrojecer al máximo al ser descubierta, y cuando voltio su corazón se oprimió al verlo con una mueca de dolor en el rostro por reírse.
-¿Qué pasa? ¿Qué te duele? –se acercó ansiosa a él, examinando todo su cuerpo.
-Aquí… me duele mucho… -le señalo una parte de su cuello con la mano que no tenía vendada. Bella preocupada se inclinó a ver la zona.
-No parece inflamado pero llamare a la enfer… -no logro terminar la oración porque los labios de Edward se apoderaron de los suyos. La beso ansioso sujetándola del cuello. Bella se dejó llevar inmediatamente besándolo con ganas. El beso elevo su intensidad cuando él comenzó a acariciar suavemente su cuello hasta llegar a uno de sus pechos, Bella lanzaba suspiros en su boca. Un carraspeo los interrumpió provocando que se alejaran inmediatamente.
-Veo que se encuentra mucho mejor señor Masen.
Edward rio nervioso.
-Bueno, venía a decirle que ya puede irse a casa, los golpes en la cabeza que recibió no son nada grave pero en caso de algún mareo no dude en venir inmediatamente.
-Claro. –le contesto aliviado porque al fin podría irse.
Firmo su alta y se retiró dándoles privacidad.
-¿Cuándo dejaran de interrumpirnos…? –se lamentó Edward mirando al cielo dramáticamente. Bella rio nerviosa. Edward la miro seriamente por unos segundos, lo había besado así que tal vez había una esperanza entre ellos.
-¿Por qué terminaste conmigo Bella? –le pregunto directamente tomándola por sorpresa, ahora estaba seguro que ella si sentía algo por él.
Ella le dio la espalda mientras se pasaba las manos por la cabeza. La mayor razón por la que lo había dejado era por miedo, miedo a que el no sintiera lo mismo que ella o al menos no con la misma intensidad. Pero ahora se daba cuenta que tal vez existía la posibilidad que él sintiera algo más por ella, por la manera en que la miro dolido cuando lo dejo y por como había arriesgado su vida por ella. En ese momento decidió que iba a arriesgarse, él era muy importante para ella y no dejaría que el miedo arruinara lo que podía pasar entre ambos.
-Por miedo… -le contesto torturada.
-¿Miedo a que? –pregunto confundido.
-Miedo a lo que siento por ti. –le respondió sincera mirándolo a los ojos.
Sus palabras lo descolocaron por un minuto que se le hizo infernal a ella, cada segundo era un pequeño rechazo y esperaba que le dijera que estaban yendo muy rápido para darle la estocada final.
-Bella no entiendo porque tienes miedo, yo no soy bueno con las palabras, nunca pensé que necesitarías una confirmación con palabras directas. –todo lo dijo rápido a causa del nerviosismo que lo embargaba. –Yo… no solo me gustas… cuando te veo es como si… no sé cómo explicarlo, mira todos los días cuento las horas y minutos hasta que tu llegas y cuando te vas es como si el oxígeno se hubiera acabado y solo puedo respirar tranquilo cuando te veo de nuevo… yo estoy loco por ti… -las palabras se le trababan pero eso a ella no le importo y entre lágrimas lo beso, fue un beso diferente y lleno de un sentimiento que iba naciendo entre ambos.
-¿Quieres ser mi novia Bella Swan? –le pregunto entre besos y con una sonrisa torcida.
-Por supuesto Edward Masen. –le respondió divertida y volvió a besarlo.
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Aquí está un nuevo capítulo, esta vez no esperaron tanto ;). Bueno espero que les haya gustado. Bueno me adelante en el tiempo porque me moría por llegar al momento de la acción entre ambos, pero más adelante les contare cosas que aún no se saben que pasaron al transcurso de los 5 meses ;). Cuidense mucho, bye {*-*}
