Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.

Summary: Cuando encuentras a tu alma gemela es completamente inesperado y si no eres lo suficientemente maduro en ese momento es algo arriesgado,¿ qué harías para recuperar a tu otra mitad luego de arruinar hasta la última oportunidad?.

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Se sentía inservible. Miro por milésima vez el techo de su habitación y maldijo otra vez al maldito auto culpable de que su pierna estuviera fuera de servicio por dos meses. Lamentablemente tenía el hombro lastimado así que usar las muletas era una agonía. Gimió porque el aburrimiento lo estaba matando, no podía ir al taller porque Bella le había prohibido bajar sus peligrosísimas escaleras. Al principio no le había hecho caso, él era un hombre fuerte y podía con unas estúpidas escaleras pero no podía con la mirada molesta y preocupada de Bella, esa mujer lo tenía más que dominado y ni siquiera tenía cuatro meses de relación. Suspiro al pensar en ella, mierda como la extrañaba… estaba más que jodido…

Su celular comenzó a sonar sacándolo de sus pensamientos. Miró la pantalla encontrándose con la foto de la dueña de sus pensamientos más calientes, no pudo evitar sonreír al ver la foto del contacto donde aparecía ella mordiéndose el labio, se la veía tan sexy y a la vez tan natural… esa foto la tomo mientras ella revisaba concentrada unos exámenes. Mi chica es sexy pensó orgulloso.

-Hola hermosa. –saludo con voz ronca, sabía que la ponía nerviosa. -¿Ya vas a venir?

-Lo siento cariño, me tendré que quedar a una junta de profesores. Le diré a Jared que te haga compañía, él también comerá solo.

-¿Luego vendrás…? –preguntó decepcionado.

-No lo sé cariño, terminare tarde. –le contesto triste por la idea de no verlo.

-No hay problema, llegas y te quedas a dormir.

-Ed…

-Amor prácticamente vives aquí, no tiene sentido que te vayas todos los días en la noche si al día siguiente estarás aquí a primera hora…

-Mmm yo no lo sé…

-Me portaré bien, si ese es el problema. No pasará nada entre nosotros… que tú no quieras que pase.

-Ed… te conozco y estoy segura que aprovecharas al máximo la oportunidad.

-Te juro que me portaré bien. No me gusta que te levantes tan temprano solo por venir a cuidarme y luego tengas que ir a trabajar sin dormir bien.

-Pero lo hago… -trato de rebatirle.

-Sé que lo haces porque quieres cuidarme pero yo también quiero cuidarte. Solo será un tiempo, hasta que me quiten el yeso.

-Edward prácticamente me estas proponiendo que vivamos juntos.

-Es una buena idea. Mira soy un excelente compañero de cuarto. –le respondió inmediatamente.

-Ed…

-No ronco, no babeo ni lanzo patadas… -siguió ignorándola.

-Ed… -repitió un poco más irritada, le pedía que vivan juntos y no lo tomaba con la seriedad que una decisión así requería.

-Soy un poco desordenado pero nada que n…

-¡Edward Anthony Masen! –lo interrumpió molesta. – ¡Habla en serio por favor!

-¡Esta bien! ¡No me grites! Bien, o te mudas conmigo o no vuelves a venir a mi casa por las mañanas.

-Ed… pero ¿cómo vas a comer? No puedes salir del departamento a buscar un desayuno…

-Jared.

-¿Quién te pasará las pastillas para el dolor?

-Jared.

-¿Y tú vendaje en el brazo? ¿Quién lo acomodara en las mañanas?

-Jared.

-Jared no es la solución para todo. –gruño molesta.

-En este caso es mi única solución, no puedo seguir abusando de ti de esa manera.

-Ed…

-Es mi última palabra.

La escucho suspirar frustrada al otro lado de la línea. Era cierto que dependía casi por completo de ella, su maldito hombro lastimado no lo dejaba utilizar las muletas por mucho tiempo y los pocos traslados que hacia eran del baño a su cuarto. Ella llegaba todas las mañanas a alimentarlo y ayudarlo con sus vendas, para luego irse apresurada a la escuela. Era increíblemente tierna al preocuparse tanto por el, y la adoraba por ello.

-Lo pensaré. –la escucho contestar luego de unos minutos, una voz masculina la llamo de algún lugar lejano. –Cariño tengo que colgar, cuídate mucho… te quiero. -sonrió imaginándola sonrojada al decir eso.

-Yo también te quiero. Adiós. –contesto con voz ronca y una sonrisa coqueta en los labios.

No paso mucho antes que Jared llegara a su departamento pero de la mano de un pequeño de cabellos rubios. Ambos entraron y se acomodaron cómodamente en la cama de Edward mostrándole la comida china que habían comprado en el camino. El pequeño se sentó automáticamente a un costado de Jared.

-Hola Luke, ¡no me digas que el tonto de Jared te rapto! –le hablo al pequeño que se puso en alerta al escucharlo.

-No, no, mi mama está en una reunión de la escuela y… y Jared me va a cuidar. –lo defendió preocupado.

-Exacto, en vez de lanzar falsos testimonios deberías agradecer que Luke y yo estemos haciéndote compañía, ella y Bella vendrán directo aquí. Además… hoy es el partido de los Lackers y no podemos perdérnoslo.

A Edward solo le importo la parte donde le aseguraba que Bella vendría a verlo.

Comieron sobre la cama dejándola hecha un desastre, el único que comía correctamente era Luke ya que los adultos entre bromas no podían evitar lanzarse un poco de comida. A la hora indicada se trasladaron a la sala, Jared se encargó de las palomitas y la acción comenzó, el pequeño con su inseparable muñeco de Iron man jugaba entretenido y los adultos alentaban a su equipo con fervor. El baloncesto siempre les gusto a ambos pero solo Jared entro al equipo de la escuela, Edward no tenía tiempo para los entrenamientos ya que trabajaba con su padre en el taller todas las tardes, le gusto poder ganar un poco de dinero y con ese dinero pudo comprar su primer auto.

Las horas pasaron y ellos parecían no darse cuenta. El pequeño Luke muerto de sueño trepo como pudo el sillón donde ellos estaban sentados, Jared lo tomo entre sus brazos y este se quedó dormido minutos después. Edward no podía creer como su amigo había cambiado, jamás lo imagino como papá y menos de un niño que no era suyo, podía notar que el pequeño era muy apegado a su amigo, trataba de imitarlo en todos los sentidos desde la ropa hasta algunas poses como el poner sus manitos en los bolsillos o pasando sus manos por la cara cuando se molestaba. Era un pequeño Jared pero bien educado.

-Se quedó dormido. –le comento a su amigo que distraído miraba la televisión.

-Si es su hora de la siesta, apenas despierte tengo que darle de comer.

-¿Te sabes sus horarios?

-Estoy con ellos casi todos los días… -trato de excusarse.

-Mmm es un buen niño, me sorprendió lo tímido que era pero desde que lo cuidas se ha vuelto más desenvuelto.

-Sí, antes era casi un soldadito. Rose lo adora pero sus padres han sido estrictos con él. A ellos les choco bastante que su única hija quedara embarazada tan joven y de un irresponsable como Emmet aún más, cuando nació la apoyaron siempre pero a Luke no lo tratan como un nieto consentido. Ellos son algo fríos con él y esto le duele como el infierno a Rose.

-Pero el niño no tiene la culpa.

-No la tiene, pero a los padres de Rose les da pena ver que todos los sueños que tenían para su hija se truncaron y que la causa respira, y es su nieto.

-Y ahora que tu estas con ella ¿Cómo te tratan?

-Son educados y no sé si me aprueban, al menos sé que no les molesta que me quede a dormir siempre que ellos están de viaje. Es algo bastante triste ver como la decepción que su hija les había provocado fue suficiente para que se desentendiera de ella por completo.

-¿La tratan mal?

-No, solo son fríos y distantes con ella, recuerdo que cuando estábamos en la secundaria ella muy engreída por ellos, Rose adoraba a sus padres y se desvivía por sacar las mejores notas para complacerlos. Era la relación perfecta entre padres e hija.

-Cuando les dijo que estaba embarazada no le hablaron por días, ella estaba deprimida porque por el bebe tenía que dejar de bailar y tuvo que renunciar a la beca que había ganado para la academia de ballet. Pero ella amaba a Luke y no estuvo dispuesta a deshacerse de él en ningún momento, ni siquiera cuando Emmet se largó a la universidad para no volver más. Sus padres no se sorprendieron cuando él desapareció ya se lo veían venir de un bueno para nada como él. Paso todo el embarazo sola, siguió trabajando de secretaria en el despacho de su padre hasta que el embarazo se lo permitió.

-Rose a criado sola a Luke, sus padres solo han intervenido cuando tenían que reprenderlo de alguna manera. La falta de paciencia de sus abuelos provoco que él se volviera inseguro ya que era siempre era reprendido por cualquier error inocente que cometía. Rose no les dice nada porque esa casa es de ellos, y en el fondo sé que tiene la esperanza que con el tiempo se les pasara y volverán a ser los amorosos padres que solían ser.

-Que malditos, su hija cometió un error y la tacharon para siempre.

-Sí, es por eso que estaba pensando… -suspiro nervioso -quería pedirle que vivamos juntos.

-¿Vivir con ella?

-Con ellos. –afirmo con convicción.

-¿Hermano estas seguro? Tú no te mudarías con una novia más, hay un niño de por medio y estarías ocupando el lugar de su padre por completo.

-Lo sé, aquí el más afectado sería Luke. Y la verdad si quiero a este pequeño y me asusta que lleguemos a lastimarlo.

-Él ya es muy apegado a ti, desde que sales con su madre te has vuelto alguien constante en su vida. Creo que es muy tarde para que el pequeño no salga lastimado en el caso que las cosas entre ustedes no funcionen.

Jared suspiro mortificado mirando al pequeño que dormía entre sus brazos, era el vivo retrato de su madre y no entendía como sus abuelos no lo adoraban hasta la muerte, pero sobre todo no quería que de alguna manera saliera lastimado.

-Lo pensaré bien antes de proponérselo.

-Me parece lo mejor. –le recomendó a su amigo palmeando su hombro.

Se quedaron unos minutos en silencio, meditando.

-¿Y tú? ¿Al fin pudiste tener algo de acción? –se burló Jared de su mejor amigo riendo al mirar como ponía cara de pocos amigos. –Por tu cara puedo adivinar que no.

-Aún no ha pasado nada pero estoy seguro que no falta mucho.

-El gran Edward Masen con un problema de bolas azules… quien lo diría… Creo que desde tu primera vez no has tenido un periodo de sequía.

-¡Cállate! Aun no superas que yo lo hiciera antes que tú.

-Como lo voy a superar si por culpa de esa bendita apuesta que hicimos tuve que darte mi pelota de basketball autografiada… -lo miro lleno de rencor.

-¡Lo hice sin proponérmelo! Nunca pensé que te ganaría a la semana de hacer la apuesta.

-Teníamos catorce Edward, a las justas podíamos tener una puta erección decente.

-Eso no me impidió nada…

-Recuerdo la cara de Jane cuando se enteró que teníamos catorce y no dieciséis. Su cara de espanto fue épica.

-Igual seguimos acostándonos hasta que ella se fue a Cambridge.

-Maldita sea tu suerte con las mujeres.

-No es suerte, yo si se cómo usarla. –se burló del castaño abiertamente y recibió un golpe en el pecho.

-¡Hey! ¡Un centímetro más no te hace todo un Dios del Sexo! –le refuto molesto, odiaba que le recordara que su verga era un poco más grande que la suya, bueno era más grande que la de la mayoría.

-Sigue repitiéndolo tal vez con el tiempo te la creas. –su tono burlón molestaba a Jared en demasía.

-Bueno entonces semental ¿Por qué hasta ahora no te has podido follar a tu novia? –le pregunto burlón notando como su cara cambiaba. -Estoy completamente seguro que ya vio tu arma y aun así no has podido.

-¡Por tu culpa no pude hacerlo! –le critico molesto. – ¡Se te ocurre entrar en ese momento!

-Bueno pero eso solo fue una vez. No tienes escusa. Por primera vez sabrás lo que es una sequía por mucho tiempo y estoy seguro que así seguirá por mucho más, con una pierna rota y el hombro lastimado no creo Bella muera por follarte.

-¡Te apuesto que me la follare antes de que me quiten el yeso! –su voz irritada le recordó mucho a los tiempos de su adolescencia donde hacían apuestas por todo.

-Eso es aspirar a mucho mi hermano…

-Me la follare esta misma semana. –su voz era pausada y amenazante. –Y si pierdo tendrás de regreso tu pelota y si yo gano… quiero de regreso mi camiseta de los Lackers autografiada.

-¿Mi pelota? Ehmm… ¿en serio Ed? ¿No estamos grandesitos para apuestas tan infantiles? –sonrió macabramente. –Te apuesto el equipo de sonido de mi camioneta –la mirada de sorpresa de Edward apareció al escuchar su sugerencia. –Si tu apuestas un mes de paga, no vendré a trabajar un mes y recibiré mi sueldo como siempre.

Ambas apuestas eran económicamente equitativas. Jared gasto todo su sueldo en el equipo de sonido que tenía en su camioneta, no era cualquier equipo ya contaba con parlantes debajo de los asientos que enviaban vibraciones exquisitas en canciones con buenos bajos. Además según le había contado Jared cuando follabas ahí todo se hacía más intenso. Nada más rico que vibrar con una buena canción mientras vibras en un coño apretado, pensó.

-Acepto la apuesta. –con una sonrisa confiada estrecharon las manos.

Unos sonidos que reconocieron como los de unas llaves abriendo la puerta provocaron que terminaran la conversación. Dos mujeres entraron riendo y provocaron que sus corazones se aceleraran de inmediato. Ambas los miraron con una sonrisa y se acercaron a saludarlos.

-¿Nos extrañaron? –preguntaron al unísono y luego rieron mientras se acomodaban abrazándolos en el sofá.

-No tienen idea. –les respondió Edward con una sonrisa mientras trataba de besar a su novia. Ella sonrió en sus labios con ese brillo en los ojos que tanto le gustaba.

Rosalie y Jared se besaron suavemente mirándose de esa manera intensa que tenían desde los dieciséis años.

Apenas se fueron Bella preparo algo rápido como cena para ambos.

-Entonces… ¿Habrá pijamada hoy? –pregunto Edward aparentando indiferencia, su actuación fue pésima ya que Bella sonrió divertida.

-Uhmm tenía algo más en mente… -rio divertida al ver la expresión ilusionada de Edward -pero si quieres que sea una pijamada por mí no hay ningún problema.

-¡Pero podemos hacer lo que tenías en mente! Mañana no trabajas así que podemos hacerlo toda la noche. –le sugirió inmediatamente, Bella no pudo evitar lanzar una carcajada por su tono desesperado.

-¿Toda la noche? –pareció dudar. –No sé si podrás aguantar…

-Por supuesto que sí –le aseguro molesto.

-Bueno entonces apenas termines de comer va…

-No, no. Mejor vamos ahora mismo. –se levantó como pudo sosteniéndose de la mesa, Bella se paró detrás de él preocupada.

-Pero cariño, los exámenes no se irán a ninguna parte, podemos hacerlo después. –el amiguito de Edward bajo desanimado al escuchar sus palabras. Ni el suspiro lastimero de él fue impedimento para que la risa de Bella hiciera su aparición.

-Muy graciosa. –murmuro molesto volviéndose a sentar.

-Lo siento amor, no pude evitarlo. Si hubieras visto tu cara llena de desesperación…

La cara malhumorada que le puso simplemente le causo aún más risa.

-Ríete, en el fondo sabes que te mueres por acostarte conmigo.

-¿Morirme? ¡Por supuesto que no! –se burló de sus palabras por más ciertas que estas fueran. – ¡Tú eres el que se muere por acostarse conmigo!

-¿Así? –se burló también. –Entonces espero que te diviertas corrigiendo exámenes, porque yo no pienso tocarte.

-¡Oh si, por supuesto que lo hare! –le respondió entrecerrando los ojos.

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Los malditos exámenes se habían acabado. Miró desolada la hora 11:34 pm, ya no tenía que más hacer y Edward miraba la televisión ignorándola como llevaba haciéndolo más de dos horas. Se encontraban en su habitación y aunque ambos se encontraban en la cama, en ningún momento hubo algún intento de parte de él y eso era un milagro. Respiro hondo mientras miraba el pecho desnudo de él, para su mala suerte este hombre solo llevaba unos shorts cortos encima pero le era bastante fácil de adivinar que había debajo de ellos, un bulto se perfilaba perfectamente en las costuras. Pero debía ser fuerte, el cachondo aquí era él, ella podía soportar las ganas y lo lograría.

-¿Puedes dejar de mirar mi entrepierna? Le molesta ser observada cuando no la van a utilizar. –su voz ronca la puso alerta y se sonrojo a morir cuando escucho sus palabras.

-¡Yo no estaba mirando nada! –le respondió apartando la mirada, solo escucho la risa de él burlándose de su mentira.

-¿Terminaste de corregir? ¿O inventaras alguna excusa?

-Si termine y nunca he inventado nada.

-Entonces ve la televisión conmigo. –La reto mirándola fijamente. No podía negarse si lo hacía sería muy evidente.

Levanto sus cosas que habían sido ubicadas estratégicamente entre ambos, cuando la cama estuvo libre termino sentándose a su lado, no dijo nada cuando él pasó su brazo por sus hombros, y se aguantó una protesta cuando sin querer rozó las yemas de sus dedos con su pezón derecho oculto detrás de su blusa. Su cuerpo estaba tenso al sentir con claridad cada uno de sus músculos desnudos contra su cuerpo. Miró hacia la pantalla tratando de concentrarse en la imagen que veía. Edward suspiro a su lado enviando una corriente de su aliento directo hacia su cuello. Él jugueteaba distraído moviendo sus dedos de un lado a otro al ritmo de la música que salía del televisor.

-Deja de moverte. –le indico con voz tensa.

-Solo estoy moviendo los dedos. –le replico confundido.

-No lo hagas.

-¿Por qué?

-Me molesta.

-¿Te molesta? –la miro como si tuviera tres cabezas.

-Si…

-Bien. –respondió cortante y no sólo dejo de mover los dedos sino que también quito su brazo de sus hombros.

Un silencio incomodo se instaló entre ambos. La tensión del ambiente era palpable. El sonido típico del celular de Edward los hizo saltar ligeramente. Ambos buscaron con la mirada el ruidoso objeto, la bendita canción que ambos amaban de los Foo Fighters en ese momento los aturdía, lograron localizarlo debajo de la almohada que estaba a la derecha de Bella. Esta lo tomo y sin querer miro quien llamaba, era Tanya. Una corriente de celos se extendió por todo su cuerpo y le entrego a Edward el celular con una ceja alzada. Él se quedó mirándola sin entender hasta que miró quien llamaba, alzo la vista encontrándose con la mirada molesta de su novia.

-No tengo idea de por qué me llama. –le aseguró.

-Bueno averigüémoslo. –lo reto con la mirada.

El suspiro mirándola tan celosa, mierda hasta celosa era hermosa.

-Hola. –saludo contestando sin quitarle la mirada de encima.

-Hola Ed… -saludo un poco incomoda Tanya. -Ehmm hace mucho que no hablamos.

-Si hace mucho. –le contesto hablando fuerte recalcándoselo a su novia que lo miraba atenta.

-Ed… te extraño. –su voz sonó triste. Edward la imagino con un puchero ridículo en los labios y se le escapo una sonrisa divertida cosa que su novia noto, le alzo una ceja y se dispuso a largarse pero él la tomo de la cintura acostándola sobre su pecho de golpe, provocando que se quedara sin ai. Bella lanzo un gritito de sorpresa y trato de batallar contra sus brazos pero él fue más fuerte.

-¿Qué fue eso? –pregunto Tanya con la voz chillona que la caracterizaba. -¿No estas solo?

-Mmm –trato de contestar mientras sujetaba a Bella contra su cuerpo. –No lo estoy. –su respuesta fue contundente y logro paralizar a su novia que lo miro interrogante. –Estoy con Bella, mi novia.

-¡¿Novia?! –pregunto la rubia al otro lado de la línea con voz escandalizada. Mientras la morena entre sus brazos se tranquilizaba y esbozaba una pequeña sonrisa al escuchar a la rubia.

-Sí, mi novia. –le aseguro mirando a los ojos a la morena que en recompensa lo beso suavemente.

Aprovecho el momento para besarla con ganas a lo que ella respondió más que gustosa lanzando un pequeño gemido. Dejo a un lado el celular, donde la rubia despotricaba contra él, acomodo a Bella sobre la cama metiéndose entre sus piernas. El beso se hizo más intenso cuando él comenzó a acariciar sus piernas apegándola más a su entrepierna. La sintió gemir cuando comenzó a moverse rítmicamente golpeando sobre la ropa. Esto pareció encenderla ya que acompaño sus movimientos provocándole jadeos entrecortados.

Bella se dedicó a besar su pecho, deteniéndose para pasar la lengua entre sus abdominales. Gimió al sentir su lengua caliente recorriendo las marcas de su abdomen y no pudo evitar tomar su cabeza tratando de guiarla más abajo donde se encontraba su miembro más que erguido luchando por salir de sus shorts. Ella se acercó a su erección y beso suavemente la extensión de toda ella sobre la ropa. Los jadeos de Edward se escuchaban por todo el departamento, la tenía entre sus piernas besando su miembro y eso lo estaba volviendo loco. Ansioso por sentirla sobre su piel, soltó su cabeza para lograr abrir su pantalón, pero cuando logro liberar su erección necesitada Bella se alejó sonriéndole.

-¿Me parece o estas un poquito desesperado? –se burló mientras lo miraba con ese brillo macabro en los ojos. La miro sin entender unos segundos para luego entrecerrar los ojos.

-Me pusiste así. –señalo a su verga. – ¿Solo para probar que me muero por acostarme contigo? –hablo indignado mientras metía de nuevo su verga dentro de sus shorts.

Bella sonrió divertida por su reacción, gimió sin querer cuando vio como escondía por completo su miembro, pero aun así este se mostraba abultado debajo de la ropa.

-Tenías que admitirlo cariño. Pero sabes… -se acercó peligrosamente a su rostro malhumorado. –Yo también me muero por ser tuya. –le hablo en voz baja en el oído. Luego lo beso logrando sorprenderlo pero rápidamente le siguió el ritmo, cuando se separaron por la falta de oxígeno, la miro intensamente.

-Y serás mía Isabella Swan. –le prometió. Ella le sonrió y sus ojos brillaron de esa manera que lo dejaba fuera de combate.

-Cuando me miras así me siento el rey del mundo. –le aseguro mirándola embelesado. Ella le sonrió sonrojada.

- Yo… te quiero Edward Masen. Te miro así porque te quiero.

Se acercó de nuevo a su boca besándolo suavemente, fue un beso diferente que transmitía más de un sentimiento y fue muy bien correspondido por Edward que se abrazó a su cintura fuertemente apegándola a su pecho. No había lujuria entre ambos. Por unos minutos se dedicaron a besarse sin apuros ni segundas intenciones, se besaron por lo que parecieron horas y sentían que el mundo alrededor no existía. Al separarse se miraron intensamente y otra vez él sintió que era hipnotizado por esos ojos chocolates que parecían absorberlo al punto de no tener idea de lo que sucedía alrededor.

-Te quiero Bella, más de lo que te puedes imaginar. –le confeso sorprendiéndose a sí mismo por sus palabras. –Eres demasiado buena para mí, estoy seguro que me va a doler cuando te aburras de mí y me dejes.

Ella lo miro sin entender sus palabras. Y luego sonrió poniendo los ojos en blanco.

-Edward a veces me sorprende lo mucho que tu apariencia engaña. –le hablo mientras acariciaba su cabello. –Eres tan tierno como un niño y a veces el cavernícola más terco que he conocido. Pero si de algo estoy segura es que jamás me aburriría de ti, eres increíblemente perfecto para mí.

La miro intensamente mientras algo en su pecho se extendía haciéndolo sentir el hombre más feliz del puto mundo. La hermosa mujer que tenía entre sus brazos lograba ver algo en él y eso era un milagro.

- ¿Perfecto para ti? –le pregunto recibiendo una mordida coqueta en los labios como respuesta. –Me encantas pequeña castaña, eres mi perdición. –la beso con sentimiento, las palabras no eran su fuerte y esta era su manera de demostrarle que la única persona perfecta en ese lugar era ella. Tenía que admitir que cada día deseaba pasar más tiempo con ella, que las horas que tenían que pasar separados le sabían amargas y también… que cada día se enamoraba más de ella.

Acaricio suavemente su cintura apegando más su cuerpo contra su torso desnudo. Jugueteo con sus labios arrancándole suspiros que eran como descargas eléctricas directas a su miembro más que despierto. Ella comenzó a acariciar su cabello apegándolo a ella. Sin darse cuenta termino de recostarla debajo de él. Beso su cuello, ganándose gemidos como recompensa, mordisqueo un poco sabiendo que dejaría una marca. Con su brazo sano sostenía su cuerpo para no aplastarla y con el otro luchaba con los botones de su blusa. Bella noto su lucha así que lo empujo con decisión sobre la cama, se sentó sobre sus caderas provocándole un jadeo ronco a Edward. Se quitó la blusa ante la mirada atenta de él quien no soporto las ganas de amasar sus pechos, apenas se quitó el sostén automáticamente lo tuvo amantándose de sus pezones desesperado. Gimió excitada por la sensación y por los mordiscos que le dedicaba, lo apego más a su pecho mirando como su punta sonrosada era succionada con fuerza por sus labios.

-Ed… -gimió y lanzo un gritito cuando lo sintió morder más fuerte que antes.

El no paro de succionar intercaladamente mientras buscaba liberarse de sus shorts. Apenas su pene estuvo libre Bella no pudo resistir la tentación de acariciarlo, era grande y grueso más de lo que noto la única vez que lo tuvo entre sus manos, tenía dudas si entraría en ella. Un poco asustada miro a su novio que sonrió engreído dejando su pezón.

-No creo que entre por completo hoy… -le confeso, al verla abrir los ojos como platos se apresuró a tranquilizarla. –Pero poco a poco te acostumbraras a mi tamaño.

Ella se mordió el labio mientras miraba el miembro entre sus manos, una gota blanquecina se asomaba por la punta. Sin pensarlo tomo la gota en su dedo y luego la acerco a su lengua probando el sabor, un gemido profundo hizo que levantara encontrándose con un par de ojos negros que la miraban detenidamente, succiono su dedo metiéndolo y sacándolo de sus labios en un movimiento rítmico, todo esto mientras lo miraba fijamente. Saco su dedo con un gran plop y con ese mismo dedo recorrió su pecho empujandolo lentamente acostándolo de nuevo en la cama, lo tenía completamente embrujado con sus movimientos. Cuando estuvo recostado se acercó a su boca sin besarlo, su mano tomo su dureza y comenzó a bombearla, comenzó un camino de besos húmedos por todo su pecho, lamio el camino final que la llevo a encontrarse con su miembro. Edward miraba cada movimiento sintiendo que se correría con sola verla, ella sonrió angelicalmente antes de meter la punta entre sus labios. Tuvo que controlarse para no correrse como un adolescente, ella lo miraba mientras chupaba sensualmente la punta y bombeaba el resto con ambas manos. Si seguía así no iba a durar mucho.

-Bella pa…ra mmm… no quiero… correrme en tu boca.

Ella paro de bombearlo y lo miro interrogante.

-No quiero… no quiero que así sea nuestra primera vez. –le hablo con voz ronca mientras miraba como ella seguía con su punta dentro de la boca. - Si me corro será dentro de ti.

Bella soltó su miembro y se arrodillo irguiéndose. Ahí fue cuando noto que ella seguía usando sus pantalones, se sentó como pudo y desajusto el botón de su pantalón, volvió a atacar su seno mientras bajaba sus pantalones junto a sus bragas lentamente.

-Eres hermosa. –le dijo mirando su cuerpo completamente desnudo. Ella se deshizo de sus pantalones y se sentó a horcajadas de él. Lo miro de pies a cabeza para luego sonreír coqueta mirando a su miembro sacudirse buscando atención. El no soporto más y la empujo sobre la cama ubicándose entre sus piernas.

-Y desde hoy seré completamente tuya. –sus palabras lograron excitarlo más si eso era posible. Tomo su miembro y lo guio a su entrada mojada. Ambos gimieron solo por el roce.

-Mía. –declaro con vehemencia.

Comenzó a penetrar suavemente su cavidad caliente. Ambos gimieron al unísono sintiéndose íntimamente por primera vez. Ella era muy estrecha y le estaba costando abrirse paso dentro, empujo con fuerza logrando introducirse hasta la mitad pero se detuvo al escucharla quejarse.

-¿Estas bien? –pregunto ronco dejando besos suaves por todo su cuello.

-Mmm si… sigue –le pidió moviendo las caderas logrando introducírselo un poco más. Gimió en el borde entre el placer y el dolor, era muy grande para ella.

-Tranquila, relájate. –le sugirió besando su clavícula.

Ella respiro hondo y abrió más las piernas abrazando su cintura. Edward se dedicó a pellizcar sus pezones excitándola más, logrando más lubricación. Cuando la tuvo gimiendo por sus caricias entro más ganando un gemido de aprobación. Incapaz de seguir soportando la agonía de esperar a que ella se adecuara a su tamaño comenzó a moverse. Sus estocadas lentas pero fuertes lograron que ella gimiera y se sostuviera de las sabanas con fuerza. Sus caderas se movían sin llegar a penetrarla por completo, y esto lo estaba matando así que se acercó a sus pechos y los succiono tratando de concentrarse en eso y evitar dejarse llevar y penetrarla como en verdad quería.

Ella lanzaba lloriqueos y gemidos desesperados, la sensación de tenerlo a dentro era abrumadora, su tamaño era demasiado para ella. Sus paredes vaginales se habían estirado lo máximo posible pero aun así sabía que faltaba una porción que aún no estaba dentro de ella. Gimió más fuerte cuando miro abajo y se encontró con la imagen de él pegado a su pecho mientras sus caderas guiaban a su pene dentro de ella. Su boca estuvo ocupada después de ese gemido, él la beso entre jadeos y ella lo apretó contra todas sus curvas, tomo su cabello y tironeo de él cada vez que recibía una estocada. Respiraban en la boca del otro. Ella bajo las manos acariciando su espalda en el camino y arañándola cuando la penetraba con fuerza. Sus caricias lo motivaron a acelerar sus estocadas lo máximo posible que podía con un yeso en la pierna.

-Más… fuerte. –le pidió entre gemidos. Edward obedeció inmediatamente tomando sus caderas para ayudarse en el impulso.

Los jadeos y los golpes del cabecero de la cama contra la pared eran el fondo del encuentro, el golpe rítmico de sus sexos se escuchaba por toda la habitación. Se miraron intensamente cuando se acercaban al final, sus cuerpos sudorosos se acoplaban perfectamente. Edward sintió como sus paredes lo comenzaban a apresar casi dolorosamente entonces la tomo firmemente de las caderas y termino de introducirse por completo.

Bella sintió la completa invasión sintiéndose más que llena, las estocadas profundas fueron demasiado para ella y su cuerpo colapso.

-¡Edward! -grito mientras se dejaba llevar y se venía con fuerza.

-¡Mierda! ¡Bella! - El sintió como su interior lo apretaba con fuerza obligándolo a correrse. Su semen salió a chorros dentro de ella llenándola, se movió dándole unas cuantas estocadas más sintiendo como lo ordeñaba hasta sacarle la última gota.

Se acercó a su boca desesperado por besarla, sintiéndola la suya. Algo dentro de él quería gritar por la euforia, ella era suya y así seria por mucho tiempo se prometió. Beso suavemente sus labios mientras salía lentamente de ella, la sintió quejarse y la miro preocupado.

-¿Te lastime?

-No… es solo que me… sentí vacía. –le explico sonrojándose intensamente y mirándolo con ese brillo que amaba.

Sonrió sintiéndose el hombre más feliz del mundo y volvió a entrar en ella de golpe. Su miembro semierecto la invadió de nuevo y por completo. Ella jadeo por la intromisión y se aferró a su cuello. Pero él se mantuvo quieto y la observo detenidamente. Su rostro jadeante y su melena esparcida por la almohada era lo más hermoso que había visto en su vida. La vio sonrojarse por su mirada intensa, no pudo evitar besarla suavemente. Los voltio quedando debajo de ella, todo esto sin salir de ella.

-Estuvo increíble. –su voz ronca se perdió en su cabello. Beso suavemente su frente abrazándola contra su pecho.

La sintió sonreír sobre su pecho y luego dejo un pequeño beso ahí. Sabía que estaba cansada, la sentía prácticamente desfallecida sobre su pecho, es por eso que trato de controlarse y no empezar de nuevo ya que su miembro estaba más que listo dentro de ella. Nunca se había sentido tan satisfecho en su vida, tenerla entre sus brazos le daba un agregado al momento tan perfecto. Se relajó por completo cuando la sintió respirar pausadamente. Se acomodó para poder mirarla y se sorprendió por la sonrisa que adornaba su rostro. Era la mujer más hermosa que había visto en su vida y era completamente suya.

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Aquí está un nuevo capítulo, son mis primeros lemmons no me maten por favor. El próximo capítulo no tarda en llegar. Nos vemos {*-*}!