Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.

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Tragó tratando de disolver el nudo que sentía en la garganta. Los sollozos desgarrados que escuchaba le partían el corazón. Se agachó para estar a su altura y automáticamente el niño se enganchó a su cuello.

-¡No te vayas! ¡No te vayas! –le rogaba el pequeño aferrándose a él.

-Campeón iré a ver al tío Edward, tranquilo. –le hablaba suavemente. Sintió unas pisadas rápidas llegando a ellos pero no volteo a ver.

-¡No, no! ¡Tú peleaste con mamá y ahora no nos vas a querer! –lo acuso entre sollozos.

-¡Hey! Eso no es verdad, sin importar que pase siempre los querré. –le prometió mientras lo tomaba entre sus brazos. Lo meció tranquilizándolo. No quería ver pero sabía que ella estaba delante de él.

-¿No… Te… iras? –le pregunto el pequeño entre hipidos sobre su cuello.

-Iré a ver al tío Edward y luego a mi mamá, ella me extraña. –le conto justificándose.

-Pero le pue…des mandar un…a foto para que no… no te extrañe. –le sugirió inocentemente Lucas.

-No es lo mismo campeón, quiere que vaya a verla.

Se quedó callado y cerró los ojos tratando de tranquilizarse. Decidió que Luke era lo más importante en ese momento y tenía que llevar la situación con delicadeza.

-¿Campeón quieres ir a ver el partido mañana a la cancha? –le pregunto tratando de sonreírle. Miró a la rubia pidiéndole permiso con los ojos, cosa que hace mucho no hacía. Ella lo miró desconsolada y solo movió la cabeza aceptando.

-Si. –acepto el niño sobando sus ojitos.

-Entonces mañana iré a recogerte y tendremos una tarde de chicos. –le prometió.

El pequeño asintió con la cabeza con mejor humor pero sin soltarse de su cuello.

-Ahora debo irme pequeño. –fue estrangulado de nuevo pero con menos desesperación. –Nos veremos mañana.

El niño más tranquilo fue soltándolo mientras el castaño se alejaba. Se levantó sonriéndole para darle confianza.

-Te quiero Lucas, jamás te dejaré. –prometió seguro de sus palabras. Sacudió sus cabellos robándole una media sonrisa.

-Yo también te quiero pa… Jared. –le contesto avergonzado.

-Dime como quieras hijo.

El pequeño le sonrió ampliamente al escucharlo. Miro por unos segundos a la rubia que lo miraba fijamente, ella apretaba los labios con fuerza mientras lo miraba. Le sonrió amargamente… Después de todo no funcionó pensó.

Subió a su auto con una sensación extraña recorriéndolo. Acababa de darse cuenta de lo mucho que ahora significaba en la vida del niño. Todas sus decisiones tendrían un impacto directo en él. Se alejó de la casa lentamente mirando al par de rostros que lo observaban alejarse cada vez más. Se sintió miserable, lo que hacía no se sentía correcto. Una parte de él le decía que no tenía por qué dolerle dejar a un niño que no era suyo y a una mujer que solo lo miraba como un inmaduro, pero la otra parte le decía que al irse así… no estaba dejando solo a su novia y su hijo… estaba dejando a su familia.

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Habían pasado ya casi un mes e Isabella parecía no tener planes de contestarle ninguna de sus llamadas. Molesto golpeo por milésima vez la pared más cercana a él. Tironeo de su cabello desesperado, ya no tenía idea de que hacer; la había llamado, buscado en su casa, buscado en la escuela, le dejaba notas debajo de su puerta, le mando rosas un par de veces y estas aparecieron días después en su puerta de su casa con el mismo mensaje ¨No me busques más¨ Obviamente él no hizo caso. Era un martirio lo que estaba viviendo, la extrañaba demasiado.

-¡Ed! ¡No sabes lo que me acabo de enterar! –le hablo un emocionado Jared, cosa rara ya que últimamente ambos compartían el mismo humor.

-No, pero supongo que me lo dirás. –le contesto acido.

-James se casará. –le conto con una pausa ridícula para aumentar la emoción.

-Debes estar bromeando. ¿James? Es imposible. –Edward negó con la cabeza, su amigo no tenía una relación desde la secundaria. –Ni siquiera tiene novia.

-No tenía novia, Victoria regreso de Inglaterra y James le pidió matrimonio apenas la vio. –contó bastante sorprendido.

-¿A Victoria? ¡Pero si se odiaban! –Edward exclamo contrariado.

James y Victoria habían sido vecinos toda la vida. De niños fueron grandes amigos pero al llegar a la adolescencia sus caminos se separaron. Comenzaron a odiarse en algún momento de la secundaria y desde entonces eran enemigos jurados.

-Al parecer siempre se amaron en silencio. –se burló irónico Jared. Ambos rieron de lo ridículo de la situación. –James y los chicos quieren ir al bar para festejarlo, ¿vamos?

-No lo creo tengo que hacer las cuentas de este mes y…

-Vamos Ed, yo tampoco tengo muchas ganas pero tenemos que distraernos un poco y olvidar nuestros problemas.

-No lo sé, pensaba ir a casa de Bella…

-No te abrirá, lo sabes. Por un día olvidémonos de todo, yo también estoy cansado. –su amigo tenía ojeras y su humor había cambiado totalmente. –Piénsalo hermano, iré por Luke y vengo a recogerte.

Vio a su amigo alejarse rumbo a su camioneta, nunca lo había visto así. Recogía al infante diariamente del preescolar y pasaba la tarde con él para luego devolverlo con su madre. Luke lo llamaba papá… al principio pensó que el niño lo hacía por cariño pero luego descubrió que realmente creía que Jared era su padre, nadie había tenido el corazón para decirle la verdad. Así que su amigo había tomado la responsabilidad por completo. La situación con Rosalie era otra historia aparte.

Suspiro pensado lo idiotas que eran al perderlas. Miró a su alrededor sintiéndose encerrado, desde que le quitaron el yeso se quedaba en el despacho para hacer cuentas o papeleos, dejo el trabajo para los demás chicos. Tenía mucho papeleo en ese entonces pero ahora que había ordenado todo el trabajo solo le quedaba sentarse y pensar en cómo demonios jodió la relación más perfecta que había tenido.

Miro su celular y se sintió ridículo al tener a su ex novia aun de fondo de pantalla. Era la primera vez que le decía a una chica que la amaba y esta lo dejaba. Se rio de sí mismo por lo idiota que fue. Nunca pensó que una chica lo tendría así, siempre le pareció exagerado como Jared se deprimía solo escuchando el nombre de Rosalie ahora entendía perfectamente el sentimiento.

Siguió revisando sus fotos como un adolescente obsesionado, y de pronto se le ocurrió una idea, sería su último intento se prometió. Busco una hoja de papel y comenzó a trabajar, desfogo lo que sentía borrando una y otra vez sus palabras hasta que obtuvo lo que quiso. Imprimió algunas de las fotos que tenía en su celular, selecciono sus favoritas ya que la enfocaban en poses que deberían ser normales pero extrañamente tenían un brillo especial. La primera la enfocaba calificando un examen, cosa que debía ser algo aburrido y rutinario, pero su rostro estaba sereno y una suave sonrisa se dibujaba en la comisura de su labio, en otra foto ella aparecía picando zanahorias sonriendo en grande y por la pose de su cuerpo podría asegurar que estaba bailando, la siguiente aparecía mirando televisión en la cama con una sonrisa en su cara que era iluminada por las luces de la pantalla pero fue su pose de fascinación por lo que sea que estaba viendo lo que lo impresiono. La última foto era de ella dormida sobre el pecho desnudo, su cabello estaba alborotado después de tener sexo y la expresión de su rostro era de satisfacción total con una sonrisa traviesa que debería ser ilegal. Coloco su nota entre las fotos.

Guardo todo dentro de un sobre sin remitente.

Jared llego tres horas después a recogerlo. Dejaron el sobre debajo de la puerta de Bella antes de partir a encontrarse con los chicos en el bar. Se sintieron extraños de volver después de tanto tiempo, era viernes en la noche así que se encontraba lleno pero no tardaron en encontrar a los chicos riéndose en una esquina del bar. James traía una sonrisa enorme en la cara mientras abrazaba a su futura esposa. Victoria no había cambiado mucho físicamente pero la seguridad que desbordaba era algo nuevo en ella teniendo en cuenta que en la secundaria era una de las más tímidas.

Su amigo golpeo a Edward en el hombro para que observe a las demás chicas que estaban con ellos, debían ser amigas de Vicky ya que jamás las habían visto antes, eran un par de rubias y una morena que sonrían felices por su amiga. Todos comenzaron a saludarse y las presentaron como Ivy, Sabrina y Thalia, eran muy divertidas y no tardaron en integrarse al grupo de muchachos, algunos estaban más emocionados que otros.

La noche transcurrió entre risas y bebidas de festejo, recordando los años en los que los futuros esposos se odiaban.

-Vicky rayo mi auto ese día, ahora lo comprendo pero en ese momento enloquecí. –explicaba James nostálgico.

-¿Cómo querías que no hiciera nada? Le mentiste a media escuela diciendo que tenía herpes. –lo acuso.

-Estaba demasiado celoso, tú y Andrew no podían estar juntos.

Todos rieron enternecidos y Victoria lo recompenso con un beso.

-¡Vamos a bailar chicos! – Ivy animo a todos, la pista estaba llenándose de a pocos.

Todos comenzaron a levantarse de sus asientos menos Jared y Edward que cerveza en mano planeaban quedarse ahí toda la noche.

-¡Hey ustedes dos también! –Sabrina tomo a Edward de la mano hasta obligarlo a pararse, desanimado camino junto a ella a la pista. Tenía que admitir que era mujer muy guapa con esos rizos rubios alocados y su mirada azul cielo pero lamentablemente tenía una castaña muy clavada en la mente.

El interés de Sabrina por Edward era más que obvio, esta bailaba sensualmente contra su cuerpo mientras él trababa de beber su cerveza sin que ella lo empujara, la escena de lejos parecía una típica pareja coqueteando mientras bailaban pero la realidad era otra… lamentablemente esto no lo sabía la castaña que observaba todo desde la puerta del bar.

-Bells vámonos… -su amiga jaloneo su brazo tratando de alejarla de la escena.

-No puedo creer lo estúpida que fui. –sentía las lágrimas acumularse en sus ojos y la rabia apoderarse de ella.

-Tranquila, no vale la pena sólo…

-Lo sé, no lo vale. –miro fijamente a la pareja sintiéndose estúpida y dolida.

Retrocedió sus pasos saliendo del lugar. Se mantuvo serena mientras se encaminaba a su auto. Cerro la puerta del auto y se quebró, Rose entro al auto en ese momento.

-Solo bailaban. –le afirmo su amiga tratando de consolarla.

-Lo conozco, no solo bailaban. ¡Viste lo cerca que estaban! –estaba cegada por celos, se limpió las lágrimas con violencia al sentirlas. –Soy tan estúpida que aun lloro por él.

-Estábamos lejos Bells tal vez no es lo que piensas…

-Si lo es… Tú lo viste Rose…

-También vi la carta que te envió hoy ¿recuerdas? Por eso estamos aquí. Háblalo con él. –la animo. En ese momento recordó la carta que encontró esa tarde.

Unos golpes en la puerta de su casa la despertaron pero se negó a abrir la puerta como ya era su costumbre, extrañamente estos pararon casi de inmediato. Se levantó cuando dejo de escucharlos y se dirigió a la cocina a comer cualquier cosa para luego volver a su estado de hibernación. Cuando cruzo la sala no pudo evitar ver una carta debajo de la puerta principal, se acercó dudosa pero al ver que no tenía remitente ni destinario le entro la curiosidad. Abrió el paquete lentamente y de él salieron varias fotos, lo primero que pensó era que seguramente eran las fotos subidas de tono que robaron del celular y estaba a punto de tener un ataque de histeria, pero no lo eran, si bien era fotos suyas y nunca antes las había visto, en ninguna aparecía comprometedoramente… Entre ellas encontró una nota escrita a mano.

¨Isabella:

Sé que en estos momentos soy la última persona que quieres ver y es por eso que te escribo. No voy a justificar mis acciones y mucho menos a desmentirlas. Yo tome esas fotos al igual que estas pero quiero que sepas que ninguna la tome porque quería tener una prueba de como eras mía todas las noches y mucho menos para presumirlo con mis amigos. Lo hice porque estoy enfermo pero enfermo de amor por ti, no dejo de pensar en ti., yo tome cada una de estas fotos para poder verte en tu ausencia, porque no tenerte por unas horas para mí es un martirio. Soy adicto a todo lo que tiene que ver contigo, todo lo que haces me descoloca, no existe nadie más perfecta para mí que tú.

No quiero que pienses que estoy tratando de decirte todo esto con el fin de que vuelvas conmigo apenas lo leas, es más si yo fuera tu no volvería conmigo. No te convengo, eres demasiado buena para mí. Mi futuro no será grandioso y tal vez nunca podre darte la vida que mereces, solo quiero que sepas que has sido lo mejor que me ha pasado y que en ningún momento tuve la intensión de lastimarte. Nadie me hizo sentir tan feliz como tú.

Lo único que quiero lograr con esta carta es que sepas que te amo Isabella Swan y que no lo dije para lograr tu perdón, no lo dije antes porque tenía miedo a tu reacción pero ahora ya no, te amo, te amo, te amo y jamás me cansare de decirlo.

Edward.¨

Respiro hondo cuando termino de leerla pero un sollozo la interrumpió. Su corazón latía desenfrenado. No sabía cómo reaccionar, una parte de ella le creía cada una de sus palabras pero la otra… dudaba de todo. ¿La amaba? Eso decía… ¿Entonces por qué aposto cuando se la llevaría a la cama? Tal vez solo estaba bromeando con sus amigos. ¿Bromeando como si tuviera dieciséis años? Es inmaduro por naturaleza ¿Inmaduro o cruel? Inmaduro. ¿Cómo saber si no es solo un idiota inmaduro que le gusto tener sexo a diario y por eso inventa que la ama? Porque el hombre que dejo en el departamento el día anterior parecía destrozado. ¿Destrozado por estar sin ella o por no tener comida decente a diario y un cuerpo caliente en las noches? Tal vez por ambas cosas, una implica la otra. Su mente buscaba respuestas y su corazón trataba de justificar todo en busca de consuelo. Decidió que lo mejor sería no tomar una decisión por ahora, cuando no podía pensar con claridad. Como si alguna vez hubiera podido pensar con claridad acerca de Edward.

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Recordar sus palabras la hizo sentirse más dolida aún.

-No, no interrumpiré su cita.

-Bells…

-Vámonos de aquí por favor.

-Nos iremos pero prométeme que lo hablaras con él…

Antes que pudiera contestar unos golpes en la ventana las sobresalto. Un par de ojos azules las observaban preocupados. Bella reaccionó antes bajando la ventanilla.

-¿Está todo bien chicas? –pregunto el rubio con esa voz varonil y cadenciosa. Estaba con una camisa azul impecablemente limpia y llevaba el cabello rubio algo revuelto, estaba casi segura que era por pasarse la mano por ahí más de una vez su hermano tenía la misma manía, parecía salido de un comercial en vez de recién salido del trabajo.

-Si… todo bien Garret. –le mintió con un intento de sonrisa Bella.

El rubio sonrió fingiendo creerle. Su mirada azul la escaneo haciéndola sentir nerviosa como siempre.

-¿No quieren entrar? Hoy celebraran una fiesta de compromiso y todo el pueblo estará aquí.

-¿Todo el pueblo? –pregunto Bella impresionada.

-Sí, en un pueblo así de pequeño todo se sabe en segundos. Vengan será divertido.

-Mmm no lo sé… -Rose trato de salirse.

-En un segundo vamos. –Bella la cortó sonriéndole abiertamente al rubio.

-Genial. Las espero adentro. –le sonrió alejándose.

-¿Qué haces Bella? Pensé que querías irte.

-Quería. Ahora quiero quedarme. Ya lo escuchaste será divertido. –le contesto con un semblante muy distinto al que minutos antes tenía.

-Pero… -antes que pudiera hablar la castaña bajo del auto decidida. La rubia la siguió con un mal presentimiento.

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-¡Ed tienes que estar bromeando! –le reclamo molesto en medio de su borrachera James.

-Lo siento hermano pero ya debo irme. –le contesto divertido tratando de zafarse de su brazo asfixiante.

-Solo un par de cervezas más. –le pidió mientras acababa la suya.

-Mañana abriré el taller temprano hombre, ya no doy más.

-Pensé que te estabas divirtiendo con Sabrina…

-No es eso, ella es una chica divertida pero sabes que tengo…

-Tenías novia Ed… Vamos diviértete, como antes. Ella solo se quedara una semana y luego no volverá hasta el día de la boda. Es el momento perfecto para que olvides por un rato a esa castaña que te trae loco.

-Yo no quiero olvidarla. –le aseguro algo molesto por su insinuación.

-Bueno parece que ella ya te olvido. –le indico con la mirada que voltee.

Se sorprendió al escucharlo pero le hizo caso y volteó. Su cuerpo se tensó al ver la imagen. Isabella bailaba entre risas contra el cuerpo de su hermano, sus puños se cerraron automáticamente y antes que pudiera razonar estaba a un costado de ellos a punto de cometer un asesinato.

-¡Qué demonios haces con él! –medio grito por culpa de la música. Se encontró con los ojos chocolates que lo atormentaban cada noche y se sintió desvalido por unos segundos, algo había cambiado en ellos.

-Estamos bailando Edward ¿qué no lo ves? –lo encaró indiferente. Se apoyó cómodamente en el hombro del rubio y este se abrazó a su cintura.

-Eso veo… No quise interrumpirte Isabella. –le respondió dolido alejándose de ella. –Sólo quería saber si te llego mi… carta. –le pregunto incomodo por tener que hacerlo delante de su hermano.

-Ah sí la leí, ¿No te parece ridículo seguir insistiendo cuando ya te dije que no quiero nada contigo? Deja de rogar, es patético Masen. Vuelve con tu amiguita, te vi feliz con ella hace unos minutos. Dejamos tranquilos. Supérame. –su voz salió mucho más segura de lo que sentía y con una indiferencia completamente falsa. Nunca sospecharía que se tragaría sus palabras.

El cobrizo la miró incrédulo sintiéndose humillado y dolido. Miró sus ojos chocolates que en ese momento parecían más fríos que nunca y sonrió… sonrió pensando en lo idiota que era.

-Tienes razón. Fui patético, tan patético que pensé que en algún momento me quisiste. Un idiota que pensaba en un futuro contigo…

-¿Un futuro? Edward se realista… eres solo un mecánico, pasamos buenos momentos pero nada más… fuiste un buen polvo pero no eres material para una relación duradera cariño. Era cuestión de tiempo que jodieras todo y mira de que lo hiciste magníficamente.

-¡¿Era un pasatiempo para ti o qué?! –le reclamo molesto.

-Cariño, no te rompas la cabeza pensando en eso, es demasiado esfuerzo para ti de todas maneras. Mejor usa tu cabeza más útil y vuelve con tu amiguita. –le contesto displicente sosteniendo al propósito la mano de Garret entre las suyas.

-¿Mi cabeza más útil? Lamento no haber estado a tu nivel intelectual pero no todos podemos ir a la universidad.

-Es cierto, por eso eres lo que eres. Un simple mecánico que vivirá toda su vida siéndolo y jamás saldrá de este pueblo en medio de la nada.

-¿Si pensabas eso de mí porque me hiciste perder el tiempo contigo? Para que me engañaste haciéndome creer que me veías como yo te veía a ti. ¿Por qué? Pudiste ser sincera desde el comienzo.

-Es ridículo que te dé explicaciones por algo que ya acabo…

-Tienes razón, es ridículo todo esto. Adiós Isabella, que se diviertan. –le dijo con voz amarga mirándola de pies a cabeza lleno de dolor. Bella tuvo que apartar la mirada para que no vea lo cerca que estaban las lágrimas de escapar.

Se alejó hasta perderse entre la gente. Bella sólo siguió con la mirada su cabello cobrizo hasta que este desapareció por completo, algo dentro de ella estaba a punto de estallar. Se alejó del cuerpo caliente que la retenía encontrándose con esos ojos azules opacos que la miraban tranquilos como si nada hubiera pasado, debió pensar que esto era extraño pero lo dejo pasar.

-Lamento… eso. –se disculpó incomoda por haberlo usado.

-No te preocupes pequeña. No me molesta que me tomes de la mano. –le sonrió tratando de olvidar el episodio.

-Yo creo que… será mejor que me vaya… -se comenzó a alejar buscando a Rosalie con la mirada.

-Eh eh, eso sí que no. Si te he ayudado al menos merezco la recompensa de pasar un rato contigo. -Le advirtió abrazándose a su cintura amistosamente o eso parecía. –No puedes dejarme solo Bells… anda solo un par de bailes y te llevare a casa.

La castaña no tenía ganas de quedarse ni un minuto más pero se lo debía a Garret. Le sonrió resignada y acepto bailar con él otra vez. Un baile se convirtió en dos… un trago se convirtió en una botella… una sonrisa se convirtió en un roce… un beso se convirtió en el comienzo de algo más…

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Algo la quemaba. Estaba segura que habían prendido una estufa en su espalda. Trato de alejarse de ese calor pero le fue imposible ya que este la apretó de regreso… asustada se alejó de golpe sintiéndose mareada y con unas ganas intensas de vomitar. Miró a su alrededor y suspiro algo más relajada cuando identifico su habitación. Camino directo al baño cuando no pudo aguantar las ganas de vomitar, se prometió no volver a beber nunca más en su vida. Entró a la ducha tratando de despejar su mente y olvidar el olor a cerveza que parecía presente en todo su cuerpo… su cuerpo el cual estaba completamente desnudo. Corrió al espejo para comprobar que su teoría era cierta. Reprimió un grito al notar claras marcas de besos en su cuello. Negó con la cabeza tratando de recordar lo que había pasado la noche anterior. Un nombre vino a su mente y sintió que su mundo se estremecía, regreso sus pasos hasta su habitación encontrándose con el cuerpo del que fue su cuñado completamente desnudo y con claros signos de haber pasado la noche con ella.

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Algo corto pero el resto viene muy pronto *-* perdón por la inmensa demora pero se me hace difícil escribir en tiempo de universidad. {*-*} los quiero vuelvo muy pronto.