Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.
.
.
Despertó por la luz que se colaba entre sus cortinas, el sol caia intenso en las tardes. Se removio tratando de huir de la luz pero Bella tenía la cabeza enterrada en su cuello impidiendo cualquier acción. Tenía su cuerpo completamente amarrado al suyo, su pierna cruzaba su cintura, su brazo izquierdo abrazaba su pecho y su mano acariciaba su cabello. El reloj a su derecha le dijo que ya era tarde para ir al taller.
-Jared abrió el taller, vino en la mañana. -le contó ella sobre su hombro, tenia los ojos cerrados y adormecida acariciaba sus cabellos.
-¿Vino? No lo escuché... -trató de recordar.
-No. Estabas muy cansado.
-¿Te vio...? -preguntó tenso, si Jared la vio desnuda...
-Las sábanas me tapaban. -le aseguro besando su cuello. -...además tú estabas cubriendo los lugares correctos.
Ambos rieron suavemente y perezosos se ajustaron en los brazos del otro. Edward giro su cuerpo quedando cara a cara y ajusto su pierna rodeandolo, Bella vio sus intenciones y enterró la cabeza en su cuello. Acaricio su raja con su punta humedeciendo, jugueteo con su clítoris que no tardo en hincharse podía sentir como latia su verga dura contra el pequeño botón. Bella jadeada y se apretaba contra su cuerpo, Edward bajo la cabeza para mordisquear su pezón desesperandola más.
-Por... favor... hazlo... -le gimió mientras lo acariciaba tratando de guiarlo a su centro.
Edward se acercó a su boca distrayendola unos segundos. Siguió jugueteando enloqueciendola, Bella mordio su labio cuando entro en ella de golpe. Sujeto su cadera y la movió contra la suya en movimientos rápidos que provocaban un "pop" continuo que llenaba el cuarto. Sus jadeos eran secundados por los lloriqueos de ella que se dejaba mover como una muñeca extasiada. Edward la observó entregada en sus brazos con los ojos fijos en el punto de unión de sus cuerpos. La humedad de su unión se resbalaba entre los muslos de ella, la luz que se filtraba por la ventana ayudo a que notara con mas claridad como sus labios vaginales húmedos acariciaban su verga mientras se hundia en ella, extasiado separó sus labios con los dedos para ver bien la carne que húmeda se escondía de su vista, pellizco su clítoris con fuerza provocando que se corra apretandolo en lo más profundo, se dejó ir vaciando su leche dentro de ella cuando volvió a abrir los ojos observo como su verga clavada hasta la base no impidió que el semen saliera de su centro mojando todo entre los muslos de ella.
-Parece que... me corrí mucho... -le aviso sacando su verga lentamente observando el chorro que salia junto con él.
-Siem...pre es así. -le aseguro mientras recogia los restos con sus dedos y se los introducia ella misma.
Verla hacerlo le provocó un jadeo y su verga vibro de inmediato.
-Te gusta tener leche dentro ¿no? -su voz ronca se perdió en su boca. Estaba excitado al tenerla en su cama otra vez y sólo pensaba en hacerla suya.
La vibración de un teléfono provocó que la cama tiemble separandolos, era el teléfono de ella. Se alejó buscando el celular hasta encontrarlo debajo de una de las almohadas, era un mensaje pero no logró ver de quien porque estaba bloqueado. Se lo entregó pero al ver su reacción se arrepintio de inmediato, Bella palideció y se alejo de él cuando trato de acercarse a ver y entre tropiezos se encerró en el baño. Edward se acercó de inmediato a preguntar.
-¡Bella! ¡¿Qué sucede?! -le exigió saber golpeando insistente la puerta del baño.
-¡Nada! ¡So...lo no me sien...to bien! -le aseguró pero su voz la delataba, estaba temblando por el llanto contenido.
-¡Abreme por favor amor! ¡Dime que sucede!
Hubo unos minutos de silencio que lo mataron. Cuando estaba a punto de golpear otra vez la puerta, ella salió rápidamente abrazandose a su pecho tan de golpe que termino acostado contra la pared. Ella lloraba en su pecho inconsolable y él acariciaba su pelo sin saber que más hacer.
Las lágrimas no paraban de salir pero no la soltó ni preguntó nada, la llevó a la cama de nuevo y tapó la desnudes de ambos con una sábana. Ella sollozo en su pecho hasta quedarse dormida de nuevo.
.
Era media noche cuando Bella despertó, no dijo nada cuando ella repartió besos por su pecho y cuello. Cuando llegó a su boca lo beso con ganas gimiendo cada vez que sus lenguas se tocaban, sujeto con fuerza su cabeza acariciando sus cabellos acercandolo a ella. Edward notaba su desesperación por lo que acariciaba su espalda con el fin de tranquilizarla pero ella tenía otros planes, Bella sujeto su verga acariciandola hasta dejarla dura y lista para ella. Edward vio sus intenciones pero no la detuvo, si eso necesitaba de él se lo daría. Se sentó acomodandola en su regazo sus labios vaginales humedecieron su verga provocandole un jadeo. Al fin vio su rostro con detenimiento notando lágrimas contenidas en sus ojos por lo que la apretó contra su pecho.
-¿Qué pasó amor? Habla conmigo por favor. -le rogó en voz baja.
Bella comenzó a temblar contra su pecho y volvió a llorar aferrandose a él.
-Dimelo, por favor.
-Haga...mos el amor. -le rogó moviendo la mano con la intención de tomarlo.
-No así Bella, dime que decía ese mensaje.
-Por favor sólo quiero olvidar.
-Sólo dime que decía.
-¡No! -le gritó alterada y se elevo buscando encanjarlo en su centro.
Edward la volteo poniendo su cuerpo sobre ella que se removio buscando salir de la prisión pero él no se lo permitió.
-Habla conmigo.
Bella no dijo nada por mucho tiempo sólo lloro en silencio mientras cerraba los ojos.
-Hoy es el aniversario de la muerte de mi papá. -le contó con los ojos cerrados. -Murió hace un año en un tiroteo en Seattle...
-¿Cariño por qué no me lo dijiste antes? -la miró con detenimiento y sintió desconfianza por unos segundos...
-Porque me sentí mal al saber que deje pasar el día de su muerte de esta manera...
-Aún podemos hacer algo.
-No,ya es tarde...
Bella estaba con la mirada perdida y con un gesto desolador. Besó su mejilla y se acomodo a su lado. Una sensación extraña lo recorrió pero la ignoro cuando ella se abrazo a su pecho.
-Me hubiera gustado que se conocieran. -le contó Bella con voz pequeña y triste.
-A mi también me hubiera gustado conocerlo. -le aseguró apretandola contra su pecho.
Se quedaron en silencio unos minutos. Bella se tranquilizo poco a poco hasta que pensó que se habia quedado dormida.
-Nunca hemos hablado de tus padres... -su voz suave parecía una caricia en la oscuridad.
-Sabes casi todo. Mi papá me crió desde los dos años.
-¿Nunca has sabido nada de tu madre?
-La volví a ver cuando mi papá murió.
Bella se levantó sorprendida y lo miró interesada.
-Aun no habia cumplido los dieciocho años así que la buscaron para que se hiciera cargo de mi porque no tenía más familiares.
-¿Ella lo hizo?
-Un día se apareció y tuve que ir con ella, faltaban pocos meses para mi cumpleaños.
-¿Ir a dónde?
-A California, ella es cirujana y vive ahí con su familia. Se casó con otro cirujano y tienen dos hijos. Me llevó a vivir con ellos, fueron meses muy incómodos.
Bella abrió los ojos impresionada. -¿Tienes dos hermanos más?
-Si, Elizabeth debe tener 17 ahora y Peter 13. Viví ahí esos meses, odie cada segundo, Elena tenía la idea de que me adecuaria a su manera de vivir y me quedaría. Fue un infierno, yo quería mi espacio pero siempre trataban invadirlo. Elena quería que vaya a la universidad pensando que mi papá había dejado dinero para eso pero al ver que no se desespero por tratar de conseguir el dinero, rechace la idea porque no quería nada de ella. El día de mi cumpleaños tenía las maletas listas y Jared me esperaba afuera de la casa, simplemente tome mis cosas a primera hora y me fui, Elena no lo notó porque ese día tenía guardia en el hospital y llegó cuando yo ya me había ido.
-¿No has vuelto a saber de ella?
-Cuando me fui de su casa me llamaba más seguido pero yo no quería tener contacto y ella lo entendió con el tiempo ahora llama una vez al mes, es una charla de 30 segundos y adiós.
-¿Nunca te a dicho para verse de nuevo?
-Si... de hecho quiere que vaya por Navidad, siempre me lo pide, jamás he pasado una navidad con ella.
-Tal vez ella esta arrepentida.
-No lo creo, me dejó cuando la necesitaba ahora no tiene motivos para que le importe lo que suceda conmigo.
-Eres su hijo...
-Tiene dos hijos, yo no lo soy.
El tema murió en ese momento. Bella lo observó en la oscuridad pensativa mientras Edward recordaba esos meses en esa casa donde vivió como intruso de una familia perfecta.
Elena tenia una rutina para sus hijos, clases de piano para Peter y de ballet para Elizabeth, él solía quedarse todas las tardes solo en esa habitación azul que odiaba hasta que los niños volvian e interrumpian su silencio. Stefan, el esposo de Elena, parecía ser perfecto para ella, era casi ridículo como estaban de acuerdo en todo, no tuvo mucho contacto con él ya que Edward no hablaba con nadie en realidad sólo Elena escuchaba su voz seguido y era para pedirle que lo dejara solo.
Bella se acomodo en su pecho acariciando su abdomen logrando relajarlo y poco a poco cayó en un sueño pesado.
.
.
Bella preparó un desayuno gigante para ambos, Edward se sintió en el cielo cuando probó el primer bocado. La rutina que ya tenían volvió con fuerza, desayunar juntos, ducharse y salir de compras como todos los sábados.
-No tienes nada en esta nevera. -le criticó Bella.
-Sabes que no sé cocinar. Creo que estuve tomando leche y nada mas en el desayuno.
-Bueno eso cambiará. -aseguró Bella mientras escribía una lista de compras.
Edward sonrió de lado al verla, se apoyaba en la mesa donde habían desayunado y escribía concentrada en ese momento la vio perfecta y se le corto la respiración cuando recordó que era suya. Se sentó a su lado y abrazo su cintura mientras repartia besos en su hombro.
-Ed... no empieces...
-¿No puedo besar a mi novia?
-Tus besos siempre vienen con doble intención.
-Mi intención es besar a mi novia nada más. - ella lo miró con una ceja alzada y le dio un beso ligero en la boca, se alejo rápidamente provocando sus protestas.
-Listo, besaste a tu novia.-se burló de su expresión.
-Dejame besarte bien... -se acercó y la beso con ganas y ella se derritio en sus brazos -Llevo mucho tiempo sin poder besarte. Solía ir a buscarte a la escuela pero no me acercaba y verte hablando con el idiota de Newton me ponia de muy mal humor. Pero ahora sé que nadie más puede tenerte así... -observó su cuerpo pegado al suyo y acaricio sus piernas descubiertas.- Soy el único.
Esta vez Bella fue la que lo beso con ganas. Las cosas se caldeban rápido entre ambos así que tuvo que alejarse de él antes de que volvieran a la cama.
El supermercado estaba casi vacio, recogieron entre besos cada artículo. Pagaron rápidamente con apuros de ir a casa pero su buen humor se esfumo al ver quien entraba al lugar.
-Hola Bella. -saludó Garret con una sonrisa en los labios.
El ambiente se tenso y más aún cuando ella respondió nerviosa. Edward la apreto contra su pecho así que no observo su rostro cuando contesto.
-Garret.
-Veo que estan juntos de nuevo. -sonrió burlón.
-Ese no es tu problema, alejate. -le respondió cortante Edward llevandose a Bella lejos de él.
-Eso lo veremos... -habló en voz baja y solo Bella lo escuchó.
La tensión del ambiente se intensifico cuando llegaron al auto. Edward estaba muy enojado cuando se sentó a su lado. No hablaron unos segundos, ella sabía que era lo que lo atormentaba pero no iba a aclarar su duda.
.
.
Entraron con las 2 últimas cajas para la mudanza. Las dejaron en el suelo exhaustos, Edward abrazo su cintura apegandola a su cuerpo.
-Ahora si es oficial, vivimos juntos. -afirmó besando su cuello, a ambos los recorrio un escalofrío al saber que estaban dando un gran paso.
-Te amo. -su voz salió algo afectada provocando que Edward la aprete más fuerte contra su cuerpo.
-Yo también te amo. No tienes idea de cuanto. -le aseguró.
Desempacar fue fácil ya que no llevaba mucho tiempo en el pueblo y no traia mucho consigo, ordenar el armario fue tarea de ella mientras Edward acondicionaba la habitación al fondo del pasillo donde su padre solía guardar papeles del taller. La habitación estaba planeada para ser un estudio pero estaba demasiado desordenada, limpio todo y colocó el escritorio y el estante de libros para Bella.
-Quedo grandioso, gracias cariño. -Lo sorprendio con una abrazo por atras y un beso en medio de la espalda mientras colocaba el último libro, sujeto sus manos y se dio media vuelta. Se agacho para tomarla en brazos provocando sus risas, la deposito sobre el escritorio para robarle un beso.
-Te dije que siempre me pusieron caliente las maestras... tuve algo con mi maestra de inglés en la preparatoria.
-Eres imposible Masen. -se rió ella acariciando su pecho. -Todo te pone caliente.
-Todo lo que tiene que ver contigo me pone caliente. -le aseguró de inmediato frotandose contra ella, la beso invadiendo lentamente su boca con su lengua.
-Besas demasiado bien... -se quejó. -¿Tu maestra de inglés te enseño?
-Es un talento natural cariño. -se rió de sus celos. -No tuve muchas novias...
-Tuviste "chicas". -afirmó con molestia.
-Era algo... inquieto. -le sonrió de lado. -Pero ya no soy el mismo...
-¿Así? -le preguntó con una ceja alzada.
-Sí, ahora estoy loco por una morena que sólo me quiere porque beso bien. -le contó fingiendo inocencia.
Bella golpeó su hombro enternecida. -Entonces dejala por mi, yo te quiero por más que tus buenos besos.
-¿Así? ¿Y qué es? -le siguió el juego.
-Mmm. -lo besó suavemente. -Tienes muchos más talentos... me consta... -lo besó con más ganas, rápidamente él tomó el control causandole un jadeo excitado. Su cuerpo con mente propia apego cada una de sus curvas a él.
-Veamos que tan talentoso soy... -le propuso ajustando sus piernas a sus caderas.
El sonido del teléfono los separo cuando tenían los labios a centímetros. Edward maldijo al que sea que estaba llamando, y pretendió ignorarlo acercandose de nuevo.
-Deja que suene... -le pidió besando su cuello.
Bella le hizo caso pero el sonido innundaba el lugar.
-Es el teléfono del departamento, tal vez es una emergencia...
-Que se incendie el mundo. -Edward estaba muy concentrado en desatar los botones de su bluza.
-Cariño... -ella insistió pero era caso perdido, ya tenía los pechos al aire.
Edward ya estaba disfrutando el momento pero ella no podía ignorar el sonido molesto. Se deslizo simulando acercarse más a él, cosa que él aprovecho para tomar un pezón en la boca, sus sexos chocaron sobre la ropa provocandole un jadeo que aprovecho para escapar de él. Corrió rumbo al teléfono que estaba en la sala con Edward pisandole los talones, apenas tuvo el teléfono en la mano fue acostada por él sobre el sillón.
-¿Hola? -contesto en un gritito por la sorpresa.
-¿Hola... esta Edward...? -preguntó una voz femenina.
El mensionado estaba cómodo devorando sus pechos como si no hubiera mañana.
-Si, aquí esta, un segundo por favor. -no pudo evitar que los celos la invadieran por unos segundos. Sujeto su cabello alejandolo de sus pechos. -Es para ti. -su voz salió con deje de molestia.
Edward levantó una ceja interrogante y tomó el teléfono.
-¿Hola?... Si, bien... era mi novia... ¡¿Qué?!... no, no lo oí ¿tu y quien más?... ok, las espero. Adiós.
-¿Qué sucedió? -le preguntó preocupada por su semblante molesto. Acaricio su rostro cuando se recosto sobre ella desdichado.
-Era Elena, ella y Elizabeth vinieron a Forks a "visitarme".
-¿Cuando? ¿Ahora? -preguntó nerviosa.
-Si, vienen en unos minutos.
Bella se sintió palidecer, la idea de conocer a la madre de su novio la ponia nerviosa.
-Dice que me dejó un mensaje en el teléfono avisandome... Que manera de joderme la vida. -estaba muy molesto con la idea.
-Tranquilo cariño. -acaricio sus cabellos relajandolo. Estaba recostado sobre su pecho pero su peso no la aplastaba. -Arreglemos un poco este desastre, llevare la última caja para desempacar y tu limpia un poco.
Ambos adecentaron el lugar hasta que el timbre sono anunciando la llegada de las visitas no deseadas.
-Abre tú. -le pidió.
-Ellas quieren verte cuando abras la puerta no a mi. -Bella le sonrió comprensiva y abrazo su cintura. -Se irán pronto cariño, tranquilo.
Edward suspiró largamente y se acerco a la puerta.
.
.
.
Bueno aquí les dejo un nuevo capítulo :) agradezco cada review, ustedes me motivan a seguir \./
