Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.

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Habían pasado varios días desde la mudanza. Bella estaba más que cómoda viviendo con él, todo marchaba de maravilla. Pasaban casi todo el día juntos, aunque Edward trabajara en las mañanas ella se pasaba la mañana en el taller con él. Normalmente se quedaba en el despacho distraída conversando con Rosalie por teléfono. Ahí la encontró Edward esa mañana, luciendo solo unos jeans ajustados y una camiseta holgada.

-Cariño, los chicos quieren salir esta noche, Rosalie y Victoria también irán, ¿Vamos?

-Sí, será divertido.

Su voz animada hacia contraste con su expresión apagada. Edward se acercó a ella de inmediato sujetándola contra su cuerpo.

-¿Qué sucede? -acaricio su mejilla.

-Nada, todo está bien.

-Entonces ¿por qué tienes esa expresión en el rostro?

-Es sólo que... me llamó Leah quiere que vaya a su casa un rato, peleo con Sam.

-¿Y por eso pones esa cara...?

-Me contó la pelea y me puse en su lugar, eso es todo.

-Somos muy diferentes a ellos dos...

-Sí, gracias a Dios así es. -se acercó y besó sus labios. -Vengo en un rato cariño.

Y con esas palabras se fue, dejándolo preocupado mirando su partida.

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Ya estaba cayendo la noche cuando ella volvió, lucia apagada mientras se quitaba la chaqueta en la habitación.

-¿Cómo te fue con Leah?

Bella no respondió de inmediato.

-Ya está más tranquila. -respondió quitándose los tacos y acostándose a su lado en la cama.

-¿Estas cansada? -le preguntó preocupado, acaricio su mejilla mientras la observaba cerrar los ojos.

-Un poco, quiero dormir un rato.

Suspiró acomodándola contra su pecho, ese cansancio estaba presente a diario parecía que no dormía nada. Le sugirió ir al médico pero ella lo llamaba exagerado.

Se entretuvo mirando un partido de basquetbol mientras Bella murmuraba en entre sueños. La sintió sacudirse y aferrarse a su pecho.

-Edward... Edward...

-Shh... Shh aquí estoy.

Poco a poco su cuerpo dejo de moverse para acomodarse mejor en su pecho. Pasaron unos minutos más y sintió como el teléfono de ella vibraba sobre la cama, lo tomó antes de que la despertara.

-¿Hola? -el número no estaba guardado.

Hubo un largo silencio hasta que colgaron. Le pareció extraño pero lo dejó pasar.

Bella seguía dormida cuando los chicos comenzaron a llamarlo para saber dónde estaba. Jared le pidió que vaya pronto ya que James estaba repartiendo las invitaciones para su matrimonio. No despertó a Bella en ningún momento, la dejó dormir hasta que ella sola despertó.

-¿Qué hora es? -preguntó acomodándose perezosamente sobre él.

-Casi las once.

-¡¿Qué?! ¡Me quedé dormida! -se levantó con rapidez entrando al baño de inmediato. -¡Vístete!

Edward sonrió divertido por su reacción y se metió a la ducha con ella.

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Llegaron algo tarde pero el ambiente del bar aún no estaba en su apogeo. Edward tomó un par de cervezas para ambos mientras Bella conversaba animadamente con las chicas.

-Así que todo está listo. -Rosalie le sonrió a Victoria.

-¡Si! Que cosa para más estresante es organizar una boda. Pero no puedo esperar a que llegue el día. -les contó emocionada.

Bella sonrió divertida por su entusiasmo excesivo. Victoria era una chica muy guapa y animosa, se llevaron bien desde que se conocieron.

Edward se acercó a la mesa sentándose junto a ella. Todos estaban cómodos en unos sillones que rodeaban una mesa redonda donde estaban las bebidas. Sintió como su novio se acomodaba abrazando su cintura para no dejar que sus cuerpos se separen ni un centímetro, no le hubiera parecido extraño su acercamiento sino fuera porque estaba tocándola en exceso, su mano se estaba metiendo cómodamente dentro de su blusa y besaba su cuello. Volteo a verlo un poco incómoda porque la acariciaba delante de sus amigos y al hacerlo su miraba se cruzó con la última persona que hubiera deseado ver.

Garrett la observaba con una sonrisa sínica que era tapada por la botella de cerveza que tenía en los labios. Su mirada fría le causo escalofríos, lo observó intercambiar la botella por un cigarro sin dejar de sonreírle, se sintió enferma de inmediato.

Edward seguía marcando su territorio sosteniéndola contra su cuerpo. Los chicos estaban distraídos entre bromas y risas así que no notaron la forma en que el ambiente había cambiado.

-Vamos a bailar. -le sugirió Edward en el oído, no podía negarse así que se paró con él.

La música los impulso a bailar pegando sus cuerpos, Edward abrazo su cuerpo apegándola aún más. Suspiró sintiéndose protegida entre sus brazos, besó suavemente el cuello de su novio provocándole un gemido ronco. Las luces estaban bajándose para dar un mejor ambiente para bailar. Edward acaricio su cintura bajando las manos. Desde que se puso el vestido él no la había dejado tranquila, ese vestido tenía un efecto inmediato en él, tuvo que impedir que se lo quitara todo el trayecto hasta el bar.

-Vamos a otro lado. -le pidió besando su cuello mientras acariciaba su trasero.

Bella gimió cuando sintió como su dedo se acercó sobre la ropa a su centro acariciando suavemente.

-Vamos.

Edward abrazo su cintura y la en camino hacia los baños con rapidez, el de mujeres ya tenía una cola así que entraron al de hombres.

Se besaron apenas él aseguró la puerta, Bella se dejó llevar por sus caricias derritiendo su cuerpo contra él. Llevaba el vestido era corto y no duro mucho en su posición, le bajo el escote para poder acariciar sus pechos mientras se abría los pantalones, se dio cuenta que sus bragas impedían el paso así que las rompió rápidamente. Como siempre pasaba Edward entró en ella de golpe casi provocándole un orgasmo. Las embestidas no tardaron en llegar así que se aferró a su cuerpo mientras la clavaba contra la pared. Edward movió las caderas de manera circular tocando un punto en su interior que la llevó al abismo, sofoco su grito en su cuello mientras él seguía embistiendo brutalmente. Estaba llegando al borde podía sentirlo por cómo se inflamaba y latía en su interior, estaba fundido hasta la base con esfuerzo y gruñía en cada embestida. Levantó la mirada y se vio así misma en el espejo del baño, la espalda de Edward se contraía exquisitamente después de cada embate y su trasero se apretaba cada vez que terminaba de entrar en ella, la imagen erótica la llevó al borde de nuevo. Edward mordió su pezón al sentir el apretón de su corrida en su miembro. Gritó adolorida mientras él se corría dentro de ella llenándola de su esencia. Descansaron unos minutos recuperando el aliento.

-Sal... con cuidado. -le pidió ya que se había clavado hasta las bolas.

Así lo hizo pero no pudo evitar que su semen cayera entre sus muslos. Bella se quejó sintiendo el vació, aunque lo tuviera a diario aún no podía soportar su tamaño.

Se quedó apoyada contra la pared sintiendo que aún no bajaba de las nubes mientras Edward le acomodaba el vestido y limpiaba las pruebas de su encuentro, cuando acomodo sus pantalones se acercó a besarla.

-Me preocupa que estés tan cansada todos los días... -suspiró al escucharlo. -Ve a un médico por favor, si algo te pasara... -le preguntó con el nerviosismo a tope. Edward acarició su mejilla con suavidad.

Al escuchar sus palabras sintió que su corazón se hinchaba aún más de ese amor que parecía ahogarla. Se abrazó a su cuerpo besándolo con ganas.

-Tengo mucha suerte de tenerte, te amo, te amo, te amo. -lo beso luego de cada "te amo".

Salieron del baño encontrando una fila de hombres esperando para entrar, Edward como el cavernícola que era abrazo su cintura apegándola a su pecho con una sonrisa engreída en el rostro.

Llegaron a la mesa encontrándola casi vacía ya que sólo Rosalie y Jared estaban sentados. Con cuidado se sentó rogando porque no se notara que no traía bragas puestas.

-¡Ahí están! -Jared los miró con una sonrisa socarrona. -¡Todo el bar está hablando de los gritos que salían del baño de hombres!

Bella enrojeció por completo y pellizcó el brazo de Edward cuando lo escuchó reírse.

-¡Auch! -siseo quejándose. -Te recuerdo que la gritona aquí eres tú. -su novia volteo a verlo matándolo con la mirada.

-Está bien, está bien, es mi culpa. -levantó las manos en señal de paz.

-Vamos por unas cervezas Ed. -le indicó Jared levantándose de la mesa.

Apenas ambos hombres se alejaron Rosalie volteo a ver a Bella esperando que empezara a hablar.

-No me mires así Rose...

-¿Ya se lo dijiste?

-No, y no pienso hacerlo jamás.

-Bella sabes muy bien que esto está empeorando aún más las cosas.

-Lo sé Rose pero no sé qué hacer para arreglarlo, estoy entre la espada y la pared. -le contó sintiendo la desesperación ahogarla.

-Díselo Bella, sé que al principio será un desastre pero Edward te ama y estoy segura que te perdonara. No dejes que esto crezca más, cada día se enreda todo y será aún peor cuando todo estalle.

-Tengo miedo de perderlo Rose... no sé qué haré si lo hago, lo amo demasiado.

-Entonces se honesta y cuéntale todo.

Bella no pudo evitar sentir un nudo en la garganta de sólo imaginar la reacción de Edward y lo mucho que la odiaría.

-El me juro que hoy fue la última vez. Ese fue el trato, sólo un mes.

-Su plan de extorsión tenía un plazo, que ridículo. -soltó amargamente la rubia. -¿Y... te lo dio?

-Sí lo tuve y lo borre.

-Entonces acabo...

-Sí, espero que así sea. -Bella se sintió miserable con la idea de que la pesadilla no había terminado.

Los chicos volvieron minutos después con bebidas y entre bromas pasaron un buen rato olvidando el tema.

Edward la ayudó a sentarse en sus piernas cuando todo el mundo volvió a la mesa. Se quejó suavemente cuando la acomodo en su regazo. Lo sintió reírse cuando ajustó sus caderas poniendo su miembro entre sus nalgas.

-Quieto. -le advirtió.

-No se darán cuenta... -le susurró.

Se levantaron simulando ir a bailar pero se desviaron a una esquina oscura del bar.

-Aquí no nos verán. -le aseguró.

Abrió su pantalón acariciando su trasero en el proceso.

Edward se acercó a su oído besando su cuello.

-Si me dejas hacértelo por atrás más tarde...

-¡¿Me estas chantajeando?! -le susurró indignada.

-Es un trato lo que te propongo.

-¡No, todos están aquí!

-Me da igual y lo sabes. No te preocupes no lo notaran.

Bella trato de alejarse pero Edward la sostuvo contra él. Levantó su vestido con una de sus manos, tocó su vagina humedeciéndola, levantó sus caderas lo suficiente para alinear su punta y entró suavemente estirándola poco a poco. Bella se quejó cuando se quedó quieto enfundado hasta las bolas.

-Muévete en círculos. -le pidió él afectado por su estrechez.

Se movió suavemente mientras simulaban tener una conversación privada si los veías a la distancia. Edward gruñía aguantando las ganas de cogerla con fuerza, miraba sus pechos debajo de su vestido lejos de su alcance.

La música cambio provocando que todos salieran a la pista a bailar, nadie notaba que ambos estaban en una esquina cogiendo.

-No puedo más.

Comenzó a cogerla como quería siendo algo brusco mientras terminaba de liberar uno de sus pechos. Bella se aferró a su espalda dejándose coger con fuerza, levantó la mirada encontrándose con unos ojos azules que vigilaban lo que ambos hacían. Su cuerpo se tensó por la imagen de ese hombre que los miraba fijamente. Edward siguió penetrándola hasta que dejó salir su leche dentro de ella como siempre. Bella se corrió aferrándose más a él. Cuando abrió los ojos de nuevo ese hombre ya no estaba.

-Esto... quiere decir... que más tarde podré... -bromeo él mientras sacaba su verga y trataba de meterla por su ano.

-No, Ed basta... -le pidió nerviosa.

Edward suspiró alejándose sin tener idea de quién había estado a unos metros observando.

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Cuando era hora de regresar a casa, Bella se quedó con Rosalie mientras sus novios iban a pagar la cuenta del bar.

Pasaron los minutos y los chicos no volvían de la barra, ambas intrigadas fueron a buscarlos. De pronto notaron que algo sucedía ya que la gente se estaba reuniendo a ver.

-¡Cállate idiota! -gritó Edward furioso.

-Ay hermanito debes admitir que tu hermana está caliente.

-No digas una palabra más sobre mi hermana. -Jared lo sujeto antes de que se le fuera encima a Garrett que sólo sonreía terminando su cigarro.

Elizabeth se encontraba incómoda a un costado de Edward junto con otros muchachos de su edad.

-¡Pero miren ahí! -señaló a Bella socarrón. -¡Esa sí que es una mujer! -fumo más de su cigarro. -¡Que rico se mueve en la cama! ¡Deberías ponerla en cuatro más seguido! ¡Le fascina! -rio observándola, recién en ese momento notó lo drogado que estaba.

Jared no pudo aguantar más a Edward y este se le fue encima a su hermano. Golpeó con fuerza su rostro reventándole la nariz y lanzándolo al suelo, antes que pudiera seguir Jared y James lo sujetaron alejándolo.

Garrett rio mirando la sangre entre sus manos, estaba tan drogado que no sentía nada. Sonrió malévolamente a Bella.

-¡Yo me cogí a tu novia hermanito! ¡Pregúntale quién se la cogió hace un mes! ¡Pregúntale y si te miente te enseño el video de ella gimiendo mientras me la mamaba! -después de esto partió en risas como si fuera lo más entrenado del mundo.

El silencio invadió el bar, los hombres que iban a sujetar a Garrett para sacarlo del lugar se quedaron parados sin saber qué hacer.

-¿Te contó que salía conmigo a la vez que lo hacía contigo? ¿Por qué crees que cuando ibas a buscarla a su casa nunca estaba? ¡Ella no estaba llorando en su cama por ti, ella estaba en la mía gimiendo por mí!

-Estas mintiendo...

Edward se negaba a creerle pero basto con sólo mirar una vez el rostro de Bella para sentir que su corazón se rompía en miles de pedazos. Su novia lloraba desconsolada mirando el suelo del bar.

-¿Es cierto? -le preguntó directamente rogando por dentro que negara esa afirmación, sintió un dolor indescriptible cuando ella se quedó en silencio.

-Dímelo... ¿es cierto?

La tensión en el ambiente podía cortarse con un cuchillo. Edward se acercó peligrosamente a ella. -Habla.

Jared sujeto su hombro. -Tranquilo Ed...

-Lo sien... to. -sollozó destruida.

-Dilo, te acostaste con él ¿sí o no? -su voz dura fue el golpe más doloroso que recibió.

-Te estoy hablando Isabela. Responde.

Estaban cara a cara pero ella se negaba a mirarlo a los ojos mientras Edward la observaba fijamente con Jared tenso a su costado preparado para sujetarlo.

-¡Responde! -le gritó sujetando su brazo con fuerza.

Bella levantó la mirada asustada por su reacción. Rompió a llorar a un más fuerte cuando notó el dolor que se escondía detrás de la mirada furiosa que esperaba una respuesta.

-Si... -susurró dolida cuando la sacudió esperando su respuesta. Edward la soltó de inmediato mirándola asqueado. -Perdóname por favor. -le suplicó en voz baja.

-No. -fue su única respuesta antes de alejarse por completo de ella y salir del bar con algo más que el corazón destrozado.

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¡Llegó el momento! ahora toca ver cómo sigue todo. Nos vemos pronto ^^