Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.
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Golpeó con fuerza la pared de su habitación, sus huesos se quejaron por su rudeza pero no le importo. Las lágrimas corrían por sus mejillas sin parar y los golpes en la puerta de su habitación no paraban.
-¡Edward dejame entrar por favor! ¡Edward!
Sujeto su cabello queriendo arrancarlo de raíz. El dolor que sentía en el pecho no lo dejaba respirar, se sentía destruido.
-¡Edward!
Y los gritos de Bella al otro lado de la puerta eran cuchillas que le perforaban el corazón.
-¡Por favor! -gritaba golpeando al otro lado de la puerta, sabía que se quedaría ahí si no le abría pero no le importo. -¡Edward!
-¡Callate! -gritó tirando la botella de cerveza que tenía a su costado contra la puerta.
Escuchó un grito asustado desde el otro de la puerta y luego sólo el llanto lastimero de ella.
La rabia y el dolor se había apoderado de él, miró a su alrededor notando que se sentía un extraño en su propia habitación, las cosas de Bella estaban por todos lados, todo tenia su escencia, las sabanas donde la había hecho suya pensando que era el único lo atormentaban... tomó las sabanas con rabia sacándolas y las lanzó contra el mueble donde Bella se peinaba, lo observó amargamente ya que lo compró para ella, se acercó y golpeó el espejo destruyendolo dañando su mano en el proceso. Bella gritó al escuchar el sonido.
-¡Callate! -gritó cuando ella volvió a suplicar, con la mano sangrandole golpeó la puerta. El dolor aumento ya que se introdujo los pedazos de espejo más profundamente. Lanzó un grito de dolor que fue secundado por el llanto de ella.
Con la mano matándolo de dolor tomó la botella de champaña que estaba en su mesa de noche, la tenía ahí desde hace un par de días, rió lleno de dolor cuando recordó la cajita negra que tenía escondida en su cajón de ropa, abrió la botella que espumante cayó sobre su mano herida causándole aún más dolor. Tomó el líquido sintiendo como el alcohol no era lo suficientemente fuerte como para acallar el llanto que escuchaba al otro lado de la puerta.
Terminó la botella demasiado rápido, recorrió la habitación buscando más alcohol. Reviso todos los cajones y busco en el closet. Se sintió desesperado cuando no encontró nada.
-¡Mierda! -gruñó y estampando uno de los tacos de Bella contra la puerta del closet rompiéndolo en el acto.
Si quería más alcohol tenía que salir de la habitación. El llanto de Bella seguía al otro lado de la puerta. Respiró hondo y abrió la puerta.
Bella lloraba desconsolada contra la pared y levantó la mirada de inmediato. Edward pasó a su lado sin dirigirle una mirada.
-Ed... -lo siguió por el pasillo desesperada.
Buscó en el refrigerador sacando todas las botellas y latas de cerveza.
-Edward yo... ¡Estas sangrando! -gritó asustada y trató de tomar su mano pero él la alejó de ella bruscamente.
-No me toques. -le siseo enojado. La miró por primera vez notando su maquillaje corrido y ojos rojos, su vestido estaba arrugado con uno de sus pechos a punto de salir del escote.
Abrió una de las botellas bebiéndola rápidamente, no paro de beber hasta que la acabo.
-Por favor dejame curar tu mano. -le suplicó ella preocupada tratando de acercarse. Edward lanzó la botella contra el suelo rompiéndola en miles de pedazos, el gesto provocó que Bella gritara asustada. No le importo su reacción y tomó otra botella abriéndola para beber hasta acabarla. La miraba a los ojos mientras iba acabando cada una de las botellas y latas. Bella lloraba desconsoladamente mirando sus acciones y llena de frustración obsevaba la sangre fluir de su mano por sus heridas abiertas. Cuando termino la última lata Edward la apretó con su mano herida y rió al escucharla jadear asustada. El piso de su cocina estaba manchado con su sangre por todos lados.
-Dejame curar tu mano por favor. -le suplicó desesperada. Se acercó lentamente mientras él la observaba fijamente. Cuando estuvo frente a él tomó delicadamente su mano y lloró al ver los pedazos de espejo y sus nudillos rotos. -Creo que necesitarás puntos. -sollozó asustada, llevó su mano al fregadero y la limpió con cuidado sacando los pedazos de espejo que tenía a la vista. Edward no se quejó en ningún momento. Cuando acabo lo soltó delicadamente.
-Iré por una venda...
Se quedó callada cuando lo observó demasiado cerca, se sintió acorralada cuando colocó ambos brazos a sus costados. El olor a alcohol de su boca la puso nerviosa.
-Ed...
Sus labios la callaron de inmediato, gimió sorprendida pero no pudo evitar devolverle el beso con ganas. Edward la besó dejándola fuera de combate como sólo él sabía hacerlo. Le subió el vestido quitándoselo por completo, Bella tragó saliva cuando vio sus ojos negros pero vacíos. Se acercó y acarició su mejilla volviendo a llorar pero dispuesta a que él la tomará si eso era lo que quería de ella. La subió a la encimera de la cocina colocándose entre sus piernas. Con su mano sana abrió sus pantalones sacando su miembro que frotó para terminar de prepararlo. Alineó su punta en su centro y la sintió temblar, se acarició a si misma para humedecerse ya que Edward no la tocó en ningún momento. Comenzó a entrar en ella expandiendola provocándole el dolor de siempre, no la observó en ningún momento hasta que se introdujo por completo. Bella soportaba su tamaño con esfuerzo y se tocaba tratando de aumentar la húmedad en su interior, sus ojos estaban tristes pero se esforzaba por disfrutar tenerlo de nuevo. Jadeo cuando el salió y entró en ella demasiado fuerte, lastimándola.
-Nunca pude cogerte así. -le comentó amargamente. Volvió a salir y entrar con demasiada fuerza, Bella reprimió un gritó mordiendo su labio. -Supongo que a él si lo dejabas hacertelo así. -repitió el movimiento sin importarle el impacto de sus palabras en ella que gritó adolorida tanto por ellas como por sus acciones. -Él si podía. -gruño clavándose de nuevo, Bella sollozó mientras Edward desfogaba su ira clavando sus caderas en ella. El dolor aumentaba con el paso de los segundos.
-Ed...ward para, así no. -le pidió sintiendo que iba a partirla en dos.
Detuvo sus movimientos y la observó, ella temblaba pero aunque lloraba adolorida le acarició la mejilla. -Sólo más despacio. -pidió llena de tristeza aceptando lo que él le daba.
-No me dejarás cogerte como quiero... -le reclamó saliendo de golpe de ella, la miró con odio sin importarle que ella tuviera una expresión de dolor en el rostro.
-Edward... -susurró dolida.
-Ve con él. - le sugirió amargamente sin importarle como ella lo miraba destruida. -Yo voy a coger con una mujer que me deje cogerla como yo quiera.
Bella lloró con más fuerza al escucharlo.
-¿Él te cogió por atras? -le preguntó ácido viendola temblar. -Seguro que si, a él lo dejaste cogerte como quería mientras yo tenía que esperar las sobras.
-No, yo nunca...
-Ve con él. Que te dé como te gusta. -acomodó sus pantalones mientras hablaba y no se fijo que ella se acercó con una ligera cojera a él.
-Nunca lo he hecho con nadie. -le aseguró tomando su mano antes que cerrara su bragueta. -Serás el primero. -le aseguró nerviosa pero decidida.
Edward levantó una ceja observando como le abría el pantalón liberando su erección.
-Vamos a la habitación. -le indicó cuando ella dudo su siguiente paso.
Mientras caminaba hasta la cama con claras señales de dolor entre las piernas, observó el desastre que la rodeaba. Tembló cuando Edward abrazó su cintura bajando su mano sana para acariciar sus pliegues y llevar su húmedad a su ano. La inclinó sobre la cama poniendola en cuatro y se paró detrás. Bella sintió su boca en su centro adolorido como un bálsamo que duro poco ya que llevó la húmedad a su otra entrada. Escuchó sus pantalones terminar de caer y el nerviosismo se apoderó de ella. Lo sintió entrar con más fuerza que antes a su centro provocándole un grito desgarrador y que su cuerpo colapsará. Edward colocó almohadas en su vientre para que no pierdan altura sus caderas, sacó su verga sin cuidado y comenzó a pulsar su otra entrada virgen. Con decisión introdujo su punta sintiendo la presion a su alrededor, Bella gimió adolorida pero no dijo nada ni tampoco lo hizo cuando comenzo a empujarse dentro con esfuerzo, cuando estuvo la mitad de su verga dentro sollozó suavemente, él siguió en su tarea hasta que logró entrar por completo. Edward se quedo quieto jadeando controlandose ya que estaba muy cerca. Sus embistes fueron lentos acostumbrandola, cuando pudo sentir que ella comenzaba a disfrutar recién pudo cogerla como quería. Bella gemía entre el dolor y el placer hasta que logró correrse dolorosamente apretando a Edward que colapsó vaciándose con fuerza dentro de ella. Con esfuerzo reunió la fuerza para salir de ella y se acostó a su lado en el colchón recuperando la respiración. No habían sabanas en la cama así que se quedaron desnudos sobre el colchón sintiendo como la conciencia volvía a ellos y notaban las consecuencias de sus actos. Edward la sintió temblar a su lado en medio del llanto.
-¿Hace cuanto... me engañas?
-Ed... creeme... te amo... por favor... -acarició su rostro con delicadeza temerosa de su rechazo. -Yo... te compensaré... lo haré te lo juro... sólo no... no me alejes de ti... te amo y no puedo vivir sin ti.
Se alejo de su caricia.
-Compensarme... eso es lo que has estado repitiendo desde que te mudaste. ¿Hace cuanto Isabella?
-Lo sé... yo me he sentido fatal todos estos días por hacerte eso. Me enamore de ti, estoy loca por ti y no quiero perderte. -acarició su rostro desesperada tratando de convencerlo de que eran ciertas sus palabras. -Te amo, por favor dame otra oportunidad. -se acerco más subiendo a su regazo abrazándose a su cuerpo.
-Te hice una pregunta. -su voz era cansada pero no la alejo de él.
Bella lo miró entre lágrimas. -Yo... desde que me mude. -Admitió sin poder seguir ocultándolo. -Él siempre supo que estaba contigo y que eras mi prioridad, todo fue porque me chantajeo... el día que te vi en el bar, yo fui a buscarte luego de leer tu carta, te vi con otra y enloquecí... tome de más y luego me acoste con él... -sollozo aferrandose a su cuerpo cuando el trato de alejarla. -Garret nos grabó y me amenazó con difundir el video... -comenzo a luchar contra sus brazos que la alejaban. -Es por eso que he estado viéndolo, te juro que sólo fue por eso.
-¡¿Por qué demonios no me lo dijiste?! -le reclamó iracundo levantándose de la cama, tomo lo primero que encontró y lo lanzó contra la pared.
Bella sollozó. -Sabía que cuando supieras que me había acostado con él ibas a reaccionar así... tenía miedo, miedo de perderte y de que enseñara el video.
-Te acostaste con los dos el mismo día... -se burló asqueado. -¿Por qué demonios no esperaste un día al menos?
-Yo me sentí fatal... sólo quería verte, no pensé sólo te busque apenas pude... Al día siguiente él me envió una foto de su laptop con el video de... nosotros.
-Has estado viendote con él más de un mes a mis espaldas... -gruño con rabia sintiéndose un idiota.
-Lo hice por el video... el fue quién envió mis fotos contigo. Tenía miedo Edward, entiendeme.
-Nada de eso hubiera pasado si no te hubieras acostado con él. -sentenció.
Pasaron unos minutos de silencio hasta que él habló de nuevo.
-Hace unas horas estaba decidido a pedirte que te casaras conmigo. -el impacto de la noticia le dio de lleno a Bella que abrió los ojos impresionada y comenzó a llorar en silencio. -Tengo el anillo escondido en la gaveta donde guardo mis herramientas, lo compré hace unos días... iba a pedirtelo en Navidad. Además te iba a confesar que hace días vi una casa cerca del pueblo que me pareció perfecta para ver crecer a nuestros hijos. -la miraba con rabia que disfrazaba su dolor mientras hablaba. -No queria que nada arruinara el momento cuando te lo pidiera... pero ahora ya es demasiado tarde.
El silencio inundó la habitación por largos minutos. Edward cerró los ojos y froto su rostro, pudo sentir como ella se movía alejandose de la cama y se vestía apurada.
-¿Lo arruine todo no? -sollozó ella dolida. -Debí ser honesta, pero sabía que no me perdonarías. No sé porque lo hice yo sólo quería olvidarte... pero no pude y esa noche había tomado mucho, estaba celosa... no debí acostarme con él. Con cualquiera menos con él... -la sintió llorar a su costado.
Edward se quedó en silencio. Lo que le dolía era que fuera con él, su peor enemigo... ella sabía que nada le dolería más que verlo con ella y lo hizo, dejó que la hiciera suya y al día siguiente lo buscó para seguir jugando con él.
Siguió con la mirada sus movimientos, ya se había puesto unos pantalones y buscaba alguna polera que no fuera de él. De pronto se detuvo sosteniéndose del borde del closet, Edward notó extraño su movimiento, cuando vio que comenzaba a caer se levanto de inmediato y la sostuvo en sus brazos.
-¡Bella! -gritó asustado, palmeo su mejilla suavemente. -¡Despierta! ¡Bella!
La colocó sobre el colchón y se vistió desesperado, su miedo aumento cuando notó sangre salir de su entrepierna.
-Mierda. -empalidecio al notarlo y acelero sus movimientos. Solo hubo una única persona que se le ocurrió llamar en un caso así.
-¿Edward? -preguntó Elena sorprendida por su llamada a esa hora.
-Elena... es Bella... esta sangrando... se desmayó y no para de sangrar. -tartamudeo explicándole.
-Tranquilo Edward dime ¿de dónde esta sangrando? ¿se lastimó?
-No, no yo... yo... -estaba demasiado nervioso.
-Edward, subela a tu auto y llevala al hospital, los veré ahí.
Desesperado buscó una polera suya para tapar su desnudes y de la puso con cuidado.
Tomó a Bella entre sus brazos y la llevó a su auto. Llegó al hospital en tiempo récord. Entró a la sala de emergencia con ella entre sus brazos.
-¡Una camilla por favor! -la enfermera gritó apenas lo vio entrar. Dos hombres llegaron de inmediato con una.
Colocó con cuidado a Bella en ella y asustado la vio alejarse. Uno de los hombres le colocó algo en el brazo en el camino mientras daba datos técnicos al médico. Desaparecieron detrás de una puerta al final del pasillo.
-Señor necesito que me dé sus datos.
La enfermera le pedía mientras su mente no terminaba de procesar lo que acababa de pasar.
-Se llama... Isabella... Isabella Swan...
Contestó sus preguntas de manera taciturna. Lo llevaron a un cubículo para curarle la mano y las preguntas siguieron ya que los medicos sospechaban del origen de su mano lastimada. Luego de una hora estaba asustado en la sala de espera con una mano vendada y sin ninguna información sobre Bella. En medio de su desesperación no se dio cuenta de la mujer de cabellos dorados que se acercaba a él.
-¡Edward! -lo llamó Elena. -¿Qué pasó hijo? -preguntó asustada revisandolo con la mirada. Se sentó junto a él tomando su mano lastimada.
-Es... es Bella... ella se desmayó y... luego comenzó a san... sangrar. No sé que tiene... nadie me dice nada.
-Tranquilo cariño, estará bien. -le aseguró tomándolo entre sus brazos. -Sh sh todo va estar bien. -lo calmó acariciando su cabello.
-¿Familiares de Isabella Swan? -preguntó un médico y automáticamente se acercó. -¿Usted es su novio?
-Sí.
-La señorita Swan esta estable, tuvo una amenaza de aborto pero logramos controlarlo.
-¿A... borto? -preguntó sin entender.
-Sí, su embarazo es de riesgo y no debe alterarse de sangrado a veces se presente durante el primer trimestre pero el suyo fue más profuso de lo normal. -el médico le comentó sin notar la cara pálida de él.
-¿Ella... esta embarazada? -preguntó sin terminar de procesar sus palabras.
-Lo está, tiene cinco semanas. -le afirmó el médico. -Puede pasar a verla en unos minutos.
El médico se alejó luego de eso y lo dejó parado en medio del pasillo sin saber que rayos acababa de pasar. Elena se acercó a él de inmediato.
-¿Qué dijo? -preguntó preocupada por su expresión.
-Tuvo una... amenaza de aborto. -contesto ido.
-¿Aborto? ¿Esta embarazada? -preguntó sorprendida. -¿No lo sabías?
-No... yo no lo sabía. -respondió sentándose en la banca para sujetar su cabeza con fuerza.
Inconscientemente contó los días para dar con la fecha. Su mundo comenzo a sacudirse bajo sus pies, de repente no sabía donde estaba ni que era lo que veía. Su mente se quedó en blanco, no escuchaba lo que Elena le decía y derrepente comenzó a maquinar a mil por hora. Se quedó en silencio, nunca le preguntó ni se preocupo por cuidarse, odiaba los condones y llevaba mucho tiempo sin comprarlos. Según las fechas supuso que la embarazo apenas se mudo... una idea pasó por su mente pero la desecho, ese bebé era suyo y punto, su hombría no le permitía admitir otras posibilidades.
No entendia porque no se lo habia dicho antes... tenía cinco semanas ya... tal vez no planeaba tenerlo penso. Jamas habian hablado de lo que pasaria si se embarazaba asi que no sabia si ella iba a tenerlo. Un bebé... ¡su bebé! la idea jamás había pasado por su mente, de pronto se vio a si mismo en un futuro, visitando cada fin de semana a su hijo, llevandolo a partidos y a montar bicicleta solo los domingos. Pensó en que tal vez no lo veria decir sus primeras palabras o dar sus primeros pasos... No quería ser un papá de fin de semana.
-Es mi hijo. -susurró en voz alta inconscientemente. Giró a su derecha encontrandose con los ojos celestes de Elena que lo mirabamirabann también afectados por la noticia. -Voy a ser papá.
-Si... serás papá, hijo. -susurró feliz por su expresión emocionada. -Y serás un excelente papá estoy segura. -las lágrimas corrieron por sus mejillas perfectas. Lo abrazó mientras él seguía tratando de asimilar la noticia.
Pasaron diez minutos antes de que le permitieran pasar a ver a Bella. Sólo podía quedarse él a dormir así que Elena se fue prometiéndole regresar al día siguiente temprano. Estaba sedada para que descanzara esa noche. Se acomodó en el sillón que había en la habitación y vigilo su sueño mientras miles de pensamientos pasaban por su cabeza.
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Escuchó un quejido cerca de él que logró despertarlo. La habitación ya estaba iluminada por la luz del sol y Bella se removía en la cama incómoda por la aguja que tenía en el brazo.
-No puedes sacarla. -le indicó algo preocupado.
-¿Edward? -preguntó confundida. -¿Qué pasó?
-Te desmayaste y te traje aquí.
Bella frunció el ceño concentrandose tratando de recordar. De pronto su expresión cambio a una atormentada y llena de dolor. La máquina a su lado comenzó a sonar alertándolo.
-Tranquila, no te alteres. -le pidió nervioso acercándose a la cama pero Bella comenzó a llorar.
Una enfermera no tardó en llegar y se dispuso a revisarla.
-Buenos días señorita Swan. -saludó rápidamente, apunto en una carpeta observando la máquina que sonaba. -No puede alterarse en su estado. Es perjudicial para el niño. -le llamó la reprendió suavemente. -Tendré que sedarla si sigue así. -le advirtió.
Bella se quedó en silencio sin entender sus palabras.
-Llamaré a la doctora Williams para que le haga el ultrasonido.
La regordeta mujer salió de la habitación lanzándole una advertencia con la mirada a Edward.
-¿De qué... habla? -preguntó sin entender.
-Tú... ¿no lo sabías? -preguntó algo confundido.
-¿Saber qué? -su nerviosismo era acompañado por el sonido de la máquina. Edward pareció enmudecer sin saber cómo decirlo, alejo su mirada de ella y habló.
-Estas embarazada, tienes cinco semanas. -le contó preocupado cuando su presión siguió alterada. -Relájate por favor, tuviste una amenaza de aborto y no debes alterarte.
-¿Embarazada? ¿Cin... cinco semanas? -comenzó a recordar su último periodo hacia un par de semanas, había durado poco pero lo había tenido... Debía haber algún error pensó.
De pronto la puerta se abrió cortando todos sus pensamientos y una doctora algo bajita y regordeta entró con una sonrisa en el rostro.
-Buenos días mamá, veamos como amaneció este pequeño hoy día.
Las palabras de la mujer sólo lograron alterarla aún más.
Aún impresionada se dejó acomodar en la cama con ayuda de Edward que estaba más tenso que una cuerda. La doctora esparció un líquido frío en su vientre y acercó el instrumento. Bella se quedó pegada a la imagen en la pantalla del ultrasonido mirando la pequeña manchita que se suponía era un bebé. Escuchó como Edward aguantaba la respiración y volteo a verlo, tenía la misma mirada impresionada que ella y de pronto noto que habían lágrimas en sus ojos. Ambos no podían creer lo que habían creado.
-Todo esta bien con este pequeño pero si te fijas aquí -señalo la pantalla congelada. -Notarás que hay un agujero, es por esta razón que tu embarazo es de riesgo. No debes alterarte, nada de subir y bajar escaleras, pasa todo el tiempo que puedas en cama y no vuelvan a ser tan... intensos que pueden lastimar al pequeño, en tu estado es mejor que evites tener relaciones hasta que el riesgo pase y luego deben ser muy suaves. Debes seguir el tratamiento para evitar complicaciones.
Edward sujetó su cabello con cara de culpabilidad.
-Por lo que veo no sabían de él ¿verdad?
-Yo tuve mi periodo este mes...
-Eran pequeñas hemorragias es normal en estos casos pero con el cuidado necesario no volverán a suceder el resto del embarazo. -les sonrió comprensiva. -Los dejaré a solas.
Se quedaron en silencio digiriendo la noticia. Bella observó la pantalla sin poder creer lo que veía. Un bebé era lo último que había pasado por su mente. Las lágrimas siguieron fluyendo por sus mejillas. Sería madre... de pronto un bebé de ojos verdes apareció en su mente, un pequeño idéntico a su padre o una niña con cabello cobrizo y sonrisa traviesa.
-¿Cómo pasó esto? ¿Tú no te cuidabas? -preguntó afectado.
-Sí lo hacía... tomaba píldoras.
Trató de recordar si alguna vez había fallado en la dosis...
-Son cinco semanas... ¿cómo no te diste cuenta?
-No he tenido síntomas... además no tenía ningún retraso.
-Siempre estabas cansada. -mencionó sujetándose el cabello. -¿Qué haremos? -preguntó en voz baja.
Sus palabras la impactaron de lleno provocándole dolor. Su primer pensamiento fue que no estaba listo para tener un bebé y que tal vez... no quería tenerlo.
-Yo... lo tendré con o sin tu ayuda. -afirmó segura de sus palabras.
-Es mi hijo. Me haré cargo. -aseguró sintiéndose insultado.
La tensión entre ambos era incómoda. Y la situación estaba empeorando todo. Edward se levantó de la cama sujetándose el cabello en un gesto propio de él. Dio vueltas por la habitación hasta que la doctora volvió con las ecografías.
-Debes venir a tu siguiente control. No te olvides de tomar las vitaminas. Tu embarazo es de riesgo así que sigue todas las indicaciones, el reposo es esencial. -le indicó escribiendo en su carpeta. -Ya firmé tu alta, puedes retirarte pero no olvides venir apenas sientas algún dolor. -la mujer les dedicó una sonrisa y salió de la habitación.
Se quedaron en silencio impactados aún. Bella se sentó preparándose para vestirse, notó que Edward le había traído ropa limpia para ella.
-¿Qué pasará? -preguntó quitándose la bata. La mala situación entre ambos hizo que se sintiera incómoda al estar sin ropa delante de él.
-Es mi hijo, no lo dejare. Lo quiero conmigo. -Bella sintió una nueva emoción recorrerla. -Ya escuchaste que tu embarazo es de riesgo.
-Lo sé, me cuidaré. Yo... me mudaré cerca para que puedas ver al bebé siempre que quieras. -le ofreció.
-¿Mudarte? ¿En tu estado? -preguntó indignado.
-Pero... nosotros...
-Nosotros ya no existe, pero existe él, no estoy dispuesto a que esté en peligro porque vivas sola.
Bella notó la dureza de sus palabras con dolor.
-Tal vez Rose me deje quedarme con ella hasta que nazca.
-No, es mi hijo y yo seré el que se hace cargo. Remodelaré la habitación de mi padre para él.
-¿Quieres que vivamos juntos luego de lo que pasó...?
-No dejaré que mi hijo crezca lejos de mí.
-No estás pensando con claridad...
-¿Quieres irte entonces? ¿Quieres que mi hijo le diga papá a otro? -preguntó con voz controlada.
-Ni siquiera paso por mi mente esa idea. -le refutó molesta. -No entiendo porque tenemos que vivir juntos si podrás verlo siempre que quieras.
-¡No! No dejaré a mi hijo de ninguna manera.
-Edward...
-¿Por qué es mío no? -preguntó acelerado.
Bella lo observó con lágrimas en los ojos. La duda lo estaba matando y era una migraña que no paraba.
-No sé porque quede embarazada... yo siempre tomé la píldora pero... te aseguro que con él use protección extra. Contigo nunca fue necesario.
Sus palabras lo tranquilizaron pero aún no podía terminar de asilimilar lo mucho que su vida había sido alterada, si hubiera recibido la noticia en otras circunstancias todo seria diferente.
Bella observó su vientre aún plano tratando de averiguar como ese pequeño había llegado ahí, Edward nunca usaba condones los odiaba por eso ella se cuidaba... recordó el día que terminaron ella lloró dos días seguidos y terminó con una gripe que la tuvo en cama por unos días. Tal vez los antibióticos provocaron que sus pastillas anticonceptivas no surtieran efecto...
La puerta se volvió a abrir lentamente apareciendo Elena con una sonrisa tranquila.
-Hola Bella ¿cómo amaneciste? -la saludó notando el ambiente tenso.
-Hola Elena. -saludo sorprendida por verla ahí.
-Ayer la llamé... no sabía que hacer...
-Edward estaba muy preocupado por ti. Ahora más con ese pequeño en camino. -lo salvó de dar explicaciones en medio de su nerviosismo. -¿Qué dijo el médico?
-Dijo que es un embarazo de riesgo y que debe estar en cama. -le mostro las ecografías que estaban en sus manos. -Seguirá viviendo conmigo.
-Puedo mudarme cerca.
-No lo harás. -aseguró con el rostro pétreo.
-Bella... por el bebé sería bueno que tengas a Edward cerca, en cualquier momento puede volver el sangrado y no tendrás a quién acudir inmediatamente.
Bella levanto la mirada encontrándose con los ojos fríos de él, la odiaba, estaba segura de que la odiaba. Las lágrimas se asomaron pero las controló. Estaba embarazada de él, no podía ser de otro... recordó las miles de veces que Edward se vació dentro de ella, en cambio el otro... no, no era posible que fuera de él.
-¿Y qué pasará cuando nazca? -preguntó afectada. -Ya no necesitaré que me vigiles.
-No me alejarás de mi hijo. -afirmó con rabia. -Harás tu vida como quieras. -afirmó burlón. -No te preocupes, puedes seguir con tu amante, no tendremos nada más que una relación de padres.
-No es necesario vivir juntos para poder criar a nuestro hijo. -le recordó dolida.
-Me perderé sus primeras palabras, pasos y sonrisas si tu te lo llevas. -afirmó.
-Viviremos cerca...
-No te estoy pidiendo que vivas para siempre conmigo, sólo quiero que mi hijo este cerca desde el comienzo para que luego... cuando tu te cases sepa que tiene un papá. Quiero crear recuerdos con él, tal vez sea mi único hijo y no quiero que otro lo vea crecer y le diga papá a él.
-Sólo tú serás su papá... -le prometió conmovida.
-No voy a interferir en tu vida, podrás seguir y... si llega el momento los veré irse. Yo solo quiero tener a mi hijo todo el tiempo que sea posible.
Bella se quedó lívida y deprimida por sus palabras. Edward nunca había tenido más familia que su padre y cuando este murió quedó solo, ahora el bebé era su familia y no quería estar lejos de él. Pero ella tampoco tenía más familia que su bebé. Ambos estaban igual de solos. Tener a Edward cerca la ilusionaba pero sabía que no iba ser como ella hubiera soñado llevar su embarazo. Tal vez con el tiempo todo mejoraría, no había mayor prueba de amor que darle un hijo pensó... no quería perderlo, lo amaba, y se jugaría la vida para recuperar lo que antes tenían.
-Está bien. -acepto deprimida. -Para él lo mejor... -afirmó acariciando su vientre con suavidad.
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Y comenzó el dolor! Lamento la demora, estoy en exámenes y fue un capitulo difícil de escribir. Gracias a todos sus comentarios y sugerencias :3 no tomo ninguna a mal sino como una crítica constructiva. Nos vemos pronto!
