Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.

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El olor a tocino lo despertó, se removió entre las sábanas buscando una posición más cómoda. Con algo de pereza se levantó al fin, caminó hacia la cocina atraído por el olor. Bella estaba cocinando ignorando su presencia, inevitablemente recordó como solía abrazar su cintura en esos momentos. Lanzó un suspiro cuando la vio acariciar su vientre, la noche anterior había sido caótica tuvo miedo de quedarse dormido y que ella desapareciera. Bella volteó cuando escucho el suspiro y lo miro simplemente, no hizo ningún comentario ni pregunto qué tal durmió, volteo otra vez y se dispuso a servir los platos. Edward se apresuró a ayudarla a llevarlos buscando su mirada, se sentaron a comer en silencio, él la observaba fijamente y Bella parecía más interesada en su plato.

-Yo los lavaré. -se ofreció Edward rompiendo el silencio apenas acabaron de comer. Bella movió los hombros y se alejo de la cocina sin mirarlo.

Tenso escucho la ducha correr y luego cajones siendo abiertos. Terminó de lavar los platos y se mantuvo en la sala fingiendo ver un programa deportivo hasta que ella salió de la habitación completamente vestida. La revisó con la mirada, esperaba ver una maleta en su mano pero no era así, solo llevaba su bolso y estaba atenta a su celular. El timbre sonó treinta segundos después, apresurado abrió encontrándose con unos ojos azules que lo miraban acusadores.

-Hola Rose. -saludó algo incómodo porque estaba sin camiseta.

-Edward. -saludó simplemente. Jared subió las escaleras a toda velocidad para alcanzarla.

-Hola hermano. Hola Bells. -tenía una sonrisa divertida mientras veía el pecho desnudo de Edward. Extrañado siguió su mirada y recién notó las marcas rojizas de uñas que tenía en todo el pecho y hombros.

-¿Estas lista? -preguntó Rose a Bella.

-Si. -contesto y salieron sin decir más.

Edward la vio subir al auto de su amiga sin voltear a verlo. Los nervios lo dominaban.

-¿A dónde van? -le preguntó a Jared que ya estaba cómodamente sentado en el sillón.

-Recogerán el vestido de Bella. -le respondió distraído. - ¿Ya tienes tu traje?

-No, pensaba buscar algo hoy. -Jared lo observó como si tuviera tres cabezas.

-¿Buscar algo? Rosalie me hizo buscar un traje que combine con su vestido en mil tiendas. -recordó con pesar. -Se supone que debes usar una corbata que combine con tu pareja también.

-Bueno supongo que iré con Bella y no he visto su vestido.

-Por supuesto que irás con ella. Si la embarazaste creo que le corresponde ser tu pareja. -se burló. -Hablando de eso... ¿qué pasó entre ustedes? ¿Otra vez están...? -le preguntó señalando las marcas en su pecho.

-Peleamos, eso fue lo que pasó. Ayer las cosas llegaron al límite y... Bella me golpeó cuando trato de irse.

Jared abrió los ojos impresionado. -¿Bella golpearte? ¡No sé qué mierda tienes en la cabeza! ¡Está embarazada idiota no deberías alterarla así!

-Te recuerdo que tú fuiste quién me obligó a ir ayer. -le reprochó molesto.

-Sí, es verdad pero debiste asegurarle que volverías apenas ella te lo pidió.

-No estamos juntos. -replicó hastiado. -¿Por qué nadie entiende que no le debo explicaciones?

-Está esperando a tu hijo Edward. -le recordó como si hablara con un niño.

-Lo sé maldita sea. Ya sé que es la madre de mi hijo pero no es nada más. Bella es mi ex novia y punto.

Jared suspiró al escucharlo. -Si sólo es tu ex novia no veo porque tienes que estar revisando su teléfono cuando ella no mira, ni tampoco deberías ponerte como un cavernícola cada vez que atiende a un cliente, ni mucho menos deberías dormir con ella todas las noches...

-Está esperando a mi hijo. -puso de escusa frunciendo el ceño profundamente. -No va a comenzar a salir con otros mientras está embarazada.

-Así como tú asumes esos derechos sobre ella, ella también los quiere ejercer sobre ti.

-Ella no tiene derecho a nada. -sentenció con rabia.

-Ed ella se equivocó...

-No tiene derecho a nada. -replicó molesto.

Jared levantó los brazos en señal de rendición. -Ok, ok. Ahora tienes el control de lo que pase entre ustedes y todo será como tú quieras, piénsalo. Tú tienes el futuro de los tres en tus manos.

-No tengo el control de nada. Si ella quiere se va, no podré volver a pelear como anoche. -le asustaba la idea de que en alguna de esas peleas lastimaran al bebé.

-Bella se queda porque es lo que quieres, no se mueve del departamento y deja que vigiles todos sus movimientos. ¿No lo ves? Está soportando todo por ti. -Edward miró a otro lado al escucharlo. -Ayer debió llegar al límite, está desesperada por mejorar las cosas...

-¿Mejorar? Entre ella y yo no hay nada que mejorar, se acabó y no fue por mi culpa. Ahora tiene que hacerse a la idea que sólo seremos padres y nada más.

-¿Y qué pasara de aquí a unos años? ¿Dejarás que ella salga con otros y vuelva en la noche a dormir en tu cama? ¿No has pensado que no podrás traer a ninguna chica aquí? -se quedó en silencio. -Si quieres seguir con tu vida y que Bella no sea más que la madre de tu hijo, debes empezar con dejarla ir.

Se quedó en silencio asimilando lo que Jared le decía. No sabía que decir, odiaba cuando Jared tenía razón.

-Bueno será mejor que vayamos a buscar un traje para ti. -Jared se levantó perezoso del sillón.

En modo automático manejaron hacia las tiendas del pueblo. Era otra mañana lluviosa y fría, la gente caminaba apurada a su destino.

-Rose está en la tienda de al frente, le preguntaré sobre que corbata usarás.

-¿Para que combine? -se burló. -Compremos un traje y usare la que sea.

-No sé si eso es correcto... es la primera boda a la que vamos. -le recordó, nunca había ido a una boda siendo un adulto. -Rose me dijo que debíamos vernos bien juntos por ser pareja.

-No creo que Bella piense igual... -justo en ese momento ambas salieron de la tienda con un paquete en las manos de Rose.

-No las vayas a lla... -empezó Edward pero Jared ya había tocado el claxon. -Mierda...

-Hola cariño. -saludo Rose con una gran sonrisa a Jared, este de inmediato se bajo y la tomó entre sus brazos. -¿Qué haces por aquí?

-Vine a vigilar a mi mujer. -le aseguró repartiendo besos en su cuello.

Rose se rió coqueta abrazándose a su cuello. -Llegas tarde, mi amante ya se escapo.

-¿Así? -Jared fingió estar indignado para luego atacarla con cosquillas.

-¡Para! -reía. -¡Para! -entre juegos Jared la apegó a su pecho para besarla a conciencia. Cuando se alejaron notaron el par de rostros que incómodos miraban a otro lado. -Lo siento Bells, a veces olvidamos que no estamos solos.

-No te preocupes. -le sonrió tranquilizadora.

-Vinimos porque Edward no tiene un traje, el último lo uso para la fiesta de graduación y creo que engordó un poco.-se burló sarcástico.

-¿Ya vieron alguno?

-No, acabamos de llegar. -contestó Edward bajando de la camioneta de Jared.

-Estaba pensando que tal vez ustedes puedan ayudarlo a escoger. -Edward lo miró con una ceja alzada.

-Por supuesto. -aseguro Rosalie apegándose más a su pecho. Inconscientemente siempre estaban en contacto físico y a veces era excesivo, Jared parecía cocido a su cadera.

Entraron a la tienda de trajes los cuatro juntos. Sólo estaba la dependienta que de inmediato se apegó a Edward buscando ayudarlo en todo lo que podía. La mujer usaba un escote ridículamente grande, era pelirroja y estaba demasiado desesperada por la atención de Edward. Bella puso los ojos en blanco cuando volvió a escuchar los halagos a sus brazos musculosos.

-Trabajo como mecánico. -le contó simpático.

-Sí, ambos trabajamos ahí. -se metió Jared que tenía a Rosalie de la mano mientras ella revisaba los trajes.

-Pruébate este Edward, combinará con el vestido de Bella. -Rosalie le ordenó algo picada. Edward observó el traje y lo noto idéntico al que antes se había probado.

-Es negro también. -observo él comparándolo con el que traía puesto.

-No, ese es azul marino y este es azul petróleo. -lo corrigió como si tuviera tres cabezas.

Edward le levantó una ceja. -Ambos son azules entonces.

Rosalie puso los ojos en blanco. -¡Me rindo! -exclamó exagerada. -Pruébatelo y escogeremos entre esos dos.

-Está bien. -se metido en el vestidor de hombres y comenzó a desvestirse. Estaba a punto de quitarse el pantalón cuando alguien se coló en su cubículo. -¿Qué...? -comenzó a preguntar cuando sintió unos labios que lo silenciaron.

Un cuerpo claramente femenino lo empujo contra la pared del fondo. Abrió los ojos cuando sintió unas manos terminar de bajarle el pantalón. Gimió sin poder evitarlo cuando los labios que antes estaban besándolo se pusieron a succionar con fuerza su verga dormida. Todo pasó tan rápido que recién fue consiente de quién lo acompañaba, la cabeza pelirroja que lo estaba devorando era la dependienta. Se quedó en blanco unos segundos sin saber que hacer o decir, la mujer seguía mamando como si la vida se le fuera en ello.

-Hey... espe...ra... -trato de detenerla empujándola lejos.

-¿Es en serio? -una voz preguntó desde la puerta al parecer abierta.

Edward levanto la mirada de inmediato. -No es... -comenzó a decir alejándose de esa boca que insistente trataba de atraparlo. Se subió el pantalón rápidamente.

La dependienta se levantó y salió huyendo del lugar. Bella estaba parada observándolo asqueada, traía un traje en las manos.

-Ella entró... y... -trato de explicar.

-Pruébate este traje para poder irnos, estoy cansada. -le exigió lanzándole el traje que traía en las manos. Sin decir nada más se alejó del cubículo.

Se quedó de piedra por sus palabras.

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-Creo que este es el indicado. -anunció Rosalie mirándolo de pies a cabeza y Edward agradeció a todos los dioses. Cuando salió del cubículo esperaba encontrarse con una zona de guerra, imagino a Bella y Rosalie destruyendo la tienda mientras la dependienta lloraba en una esquina, pero nada de eso paso. Rosalie reía por algo que Jared decía y Bella leía una revista sentada en uno de los sillones de espera, recién notó que traía una chaqueta que escondía su embarazo. La dependienta estaba en el mostrador en silencio observando atentamente su computadora, los nervios se le notaban en la cara.

-¿Tu qué piensas Bells? -preguntó Rosalie, Bella levantó la mirada para observarlo pero nunca llegó a su cara.

-Le queda bien. -aceptó sin emoción. Regreso su mirada a la revista.

-Dime cual Rose, Bella está cansada tenemos que irnos. -le pidió apurado, Bella sonrió irónica mirando la revista. Tragó grueso cuando vio el gesto.

-Este es el indicado. -aceptó sonriendo sin ser consiente del clima del lugar, ella estaba entretenida abrazando a Jared.

Se alejó de inmediato, apenas entró al cubículo aseguro la puerta y se desvistió a toda prisa. Salió sintiéndose más que incómodo, tuvo que entregarle el traje para que lo empaquete a la dependienta que en silencio cumplió la tarea. Pagó sin mirarla, toda su atención estaba en Bella que esperaba que terminara de pagar vigilando cada uno de sus movimientos.

-¿Bells iremos a la tienda de bebés? -preguntó Rose animosa jugueteando con los dedos de su novio.

-No lo sé, estoy cansada. -acarició su vientre escondido, no pasó desapercibido para Edward que la dependienta abrió los ojos asombrada.

-Edward puede cargarte. -bromeó Jared. -Es su deber como futuro padre.

La dependienta soltó un gritito que sofocó con una tos mal actuada.

-Está cansada, mejor vamos a casa. -pidió Edward observando su vientre preocupado.

Para su tranquilidad salieron del lugar sin más incidentes. Llegaron hasta los autos estacionados. Bella caminó hacia su auto en silencio.

-Ed me iré con Rose a recoger a Luke no hay problema si vas en el auto de Bella ¿no? -preguntó Jared delante de todos, Edward se sintió desfallecer al escucharlo, miró a Bella que guardaba su vestido en el asiento de atrás.

-No hay problema. -contestó ella al ver que Edward la miraba pidiendo su aprobación. Subió al sitio del conductor prendiendo el auto en ese momento.

-Nos vemos más tarde chicos. -se despidió mientras subía. Edward la siguió despidiéndose con un gesto de la mano. Acomodó su traje en el asiento de atras, se sentó y Bella partió de inmediato.

Se quedó en silencio, tenía miedo de decir algo que la alterara y comenzaran a pelear. Pasaron cerca de una tienda de pasteles y Bella se detuvo.

-Ya vengo. -le avisó y bajo sin más.

Edward observó sus movimiento, el vendedor parecía muy feliz de verla, trató de pensar en otra cosa e ignorar como el sujeto hacia sonreír a Bella, le entregó su pedido y se despidió con un beso en la mejilla. Ese fue su límite.

-¿Puedes sostener esto? -le pidió ella sin mirarlo cuando entro al auto. Lo tomó pero siguió mirándola insistentemente, Bella lo notó y volteó con el ceño fruncido. -¿Qué te pasa?

-¿Quién era ese? -reclamó sin poder contenerse.

-¿Quién...? -lo miró sin entender.-Era el vendedor Edward.

-Te besó la mejilla así que es más que un simple vendedor. -le reclamó ácido.

Bella lo observó unos segundos en silencio. No le contesto, simplemente encendió el auto y partió.

-Contéstame Bella...

Silencio.

-Bella...

Siguió siendo ignorado, así que en un arranque de rabia accionó el freno de mano, las llantas chillaron contra el pavimento. -¡¿Qué demonios te pasa?! -gritó ella. El auto de atrás evitó chocarlos volteando a la derecha.

-Contéstame. -le exigió enfatizando cada sílaba.

-¿Y si no lo hago qué? ¿Me vas a pegar? Vamos Edward hazlo es lo único que te falta. -le respondió con rabia.

-No te pegaré, sólo dime quién es él. -insistió tratando de que sus palabras no lo afectaran.

-Jodete Edward. -le contestó quitando el freno de mano pero él volvió a accionarlo de inmediato. -¡Estamos en medio de la pista idiota!

-No me importa. ¡Dime quién es él! -Su cuerpo se acercó inconscientemente en postura amenazante, Bella reaccionó empujándolo pero Edward puso el paquete que tenía en las manos en medio de ambos.

Los pastelillos quedaron completamente aplanados dentro de la bolsa. De inmediato se la quitó de las manos y reviso el estado de los pastelillos. -Maldita sea. -sollozó mirando la gran masa de pastel que se había formado.

Edward observó sus lágrimas sintiéndose mal. Ella llena de rabia le lanzó de regresó el paquete, manchó su camisa con crema por el golpe.

Volvió a quitar el freno de mano y esta vez Edward no intervino. Manejó llorando en silencio mientras él trataba de hallarle la forma a los pastelillos. Cuando llegaron al departamento Bella se bajó de inmediato, saco su vestido del asiento de atrás y caminó hacia las escaleras. Edward saco su traje y los pastelillos destrozados, en completo silencio la observó caminar hacia el cuarto y encerrarse sin dirigirle ni una mirada.

Pasaron unos minutos antes de que se armara de valor y saliera del departamento. Manejo de nuevo hacia la tienda de pasteles sin tener idea de que sabor comprar. Cuando llegó la tienda estaba llena, espero su turno observando la variedad infinita de pasteles de colores.

-¿Cuál es su pedido? -preguntó el vendedor mecánicamente.

-Ehmmm... hace unos minutos una mujer embarazada vino a comprar, me gustaría que me dé lo que pidió.

El muchacho lo miró con una ceja alzada.

-Muchas mujeres embarazadas vinieron hoy señor.

-Era una mujer morena y de ojos marrones. -la describió sintiéndose tonto.

-¡Ah Bella! -exclamó el vendedor con una sonrisa automática, Edward quiso romperle todos los dientes al verlo. -¿Está embarazada? -preguntó el muchacho alterado.

-Sí de mi hijo. -afirmó orgulloso y algo arrogante. -¿recuerdas su pedido?

-Ehmmm si, sí. Siempre pide lo mismo. -contestó ido. Preparó rápidamente un pequeño paquete con diferentes pastelitos de colores. -Es un pedido "Arcoíris Sorpresa", cada pastel tiene un sabor diferente de relleno y son sorpresa. -le explicó terminando de darle su cambio. Edward recién entendió porque Bella parecía decepcionada al ver el desastre.

-¿Bella viene seguido? -preguntó sin poder evitarlo.

-Si viene con su amiga rubia dos veces a la semana. -contó. El muchacho parecía decepcionado. Edward sonrió por dentro y se despidió con un "gracias".

Colocó con cuidado el paquete en el asiento del copiloto y partió a casa. Había poco tráfico en las calles así que manejo tranquilo. Paso cerca de una tienda de bebés y recordó que Bella iba a ir a ese lugar antes de... Se bajó de su auto y entró al lugar. Cuando hizo la remodelación del cuarto de su padre cambio las ventanas y el closet, compró un cambiador pero faltaba aún la cuna. La tienda contaba con un catálogo de cunas y muebles de bebé que le obsequiaron, podía escoger un diseño y se lo harían. Observó la ropa de niño sin poder evitarlo, había camisas y pantalones en miniatura como también había pequeños zapatos de todos los tamaños y colores. Escogió una camisa roja y un short para un niño de seis meses, tomó unas zapatillas a juego también. La vendedora le sugirió comprar ropa interior de bebé, camisetas y medias. Mientras escogía encontró un babero de los Lakers, sin dudarlo lo agregó al carrito. No compró tanto porque aún no sabía si sería un niño, cuando estaba pagando notó un león de peluche que solitario estaba sentado en el mostrador.

-Es último que nos queda, está hecho de un material que evita alergias. -el vendedor le comentó.

-Lo llevaré. -le entregó el muñeco.

Con su compra lista partió a ver a Bella. Con cuidado llevó los pastelillos en una mano y en la otra tomó las tres bolsas de compras. Caminó hacia su habitación respirando hondo, abrió la puerta algo tenso encontrándose con Bella hecha un ovillo en medio de la cama, tenía la almohada mojada así que supuso que había estado llorando.

Colocó los pastelillos en la mesita y las bolsas en el piso. Se sentó y no pudo evitar observarla. Debía admitir que tenía suerte de ser el padre de su hijo, sería un niño hermoso sin duda, y si era una niña... le asustaba la idea, una pequeña Bella lo volvería loco.

Su mirada vago por su cuerpo deteniéndose en sus pechos, habían crecido y se moría por verlos sin algo que los protegiera. Siguió su recorrido y se detuvo en su vientre, con cuidado posó su mano encima luego de unos minutos sintió una pequeña patada.

-Hola hijo. -saludó en voz baja.

Bella se removió despertando.

-Lo siento, no quise despertarte. -se disculpó. Bella se sentó en la cama terminando de despertar.

-Fue el bebé. -le respondió sin mirarlo.

-Te traje algo. -rápidamente tomo los pastelillos y se los puso en las piernas. -Arcoíris Sorpresa.

Bella los observó sorprendida. -¿Cómo supiste...?

-El vendedor dijo que siempre pides lo mismo. -ella rápidamente tomó un pastelillo azul. -Creo que le rompí el corazón cuando le dije que estabas embarazada.

-¿No lo sabía? -preguntó sorprendida también. -Estoy hecha una ballena, pensé que lo había notado.

-No estas hecha una ballena. -le aseguró. Estas hermosa... pensó.

-Si lo estoy y pronto me pondré peor. -comentó deprimida.

-Estas esperando un bebé, es normal que engordes. -la vio comer más pastelillos decaída. Sin saber que decir tomó las bolsas de compras. -Compré cosas para el bebé también.

Bella interesada observó la ropa que había comprado. Las medias parecían ridículamente pequeñas y le sacaron una sonrisa. Rio suavemente observando la camisa roja.

-¿Quieres que ambos vistan igual? -le preguntó señalando la camisa que traía puesta.

-No me di cuenta... lo juro. -prometió observándose, tenía una mancha color celeste en la camiseta negra que utilizaba debajo de la camisa roja. Bella sonrió divertida pero no llegó a sus ojos.

-También le traje esto. -sacó el león de peluche de la bolsa y se lo entrego. Bella lo miró enternecida, no era muy grande perfecto para un niño pequeño, tenía una mirada tierna y parecía ser un bebé león aunque tuviera melena.

-Es hermoso. -alabo ella acariciando su pelaje. -Es su primer juguete.

-Tienes razón, no lo había pensado. -se quedaron en silencio hasta que Elena llegó como siempre a la misma hora.

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La luz que se colaba entre las cortinas lo despertó, bajó la mirada encontrándose con la melena chocolate de Bella, su rostro estaba enterrado en su cuello y la sentía respirar pausadamente contra su clavícula. Ambos estaban acostados mirándose con el vientre de Bella entre ambos. Inconscientemente siempre terminaban en alguna postura íntima aunque en las noches se quedaran dormidos dándose la espalda.

De pronto recordó que al fin era el día que tanto había esperado, ese día sabría el sexo de su bebé. Con una sonrisa acarició el vientre de Bella.

-¿Qué hora es? -preguntó ella media dormida.

-Las ocho. -contestó sorprendido. -Pensé que estabas dormida.

-El bebé me despertó. -aseguró. Se alejó de él cuando notó lo cerca que estaban.

Desayunaron juntos en un clima nuevo, de alguna manera tácita habían firmado la paz y ahora estaban más tranquilos en compañía del otro.

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-Isabella Swan. -llamó la enfermera.

Se miraron un segundo nerviosos, era el momento. La doctora Williams los saludo cordialmente y le hizo preguntas de rutina para luego indicarle que pasara a la camilla. Ansiosa observó cómo rociaba su abdomen con un líquido frío. Edward estaba igual o más ansioso vigilando la pantalla, la doctora acercó el aparato y pronto un latido fuerte y continuo inundo la habitación.

Bella sonrió entre lágrimas escuchando a su bebé mientras la doctora les indicaba que tenía el tamaño correcto para su tiempo de gestación.

-Esta es su columna y estos sus brazos. Como pueden ver es muy activo. -el bebé hacia movimientos constantemente. -Está perfectamente.

Ambos observaban la imagen emocionados, ambos habían creado ese pequeño ser.

-Veamos que será... -siguió moviendo el aparato por todo su vientre. -Es algo escurridizo... mmm listo. -apretó una teclas y capturó la imagen. -Tiene las piernas abiertas. -les señalo dibujando con su dedo sobre las sombras y este de acá... es su sexo. -ambos fijaron la miraba notando sus muslos separados con un bulto en el medio. -Es un niño. -les sonrió la doctora.

Bella no pudo evitar ver a Edward que sonreía lleno de felicidad. -Tenías razón.

-Los dejaré solos. -les dijo la doctora saliendo de la habitación.

-Siempre lo pensé como un niño. Desde que supe que lo esperabas. -le aseguró emocionado.

Bella sonrió genuinamente acariciando su vientre limpiándolo de todo rastro de gel. Edward se acercó y lo besó con devoción.

-Seremos inseparables mi pequeño. -Bella no pudo evitar sollozar al ver su dulce gesto. Verlo hacer ese tipo de cosas la enamoraban más y ya lo amaba tanto que dolía.

En una burbuja de felicidad llamaron a Rose y Jared para anunciarles el sexo de su bebé, ellos estuvieron contentos con el anuncio y no pudieron evitar reír por el acierto de Edward.

Saliendo del consultorio decidieron ir a comprar cosas para el niño. Nada empañó el momento de felicidad. Buscaron la cuna que Bella había escogido del catálogo, era color caoba para que combinara con el cambiador que habían ya comprado, con un pequeño armario y cajones a un costado, perfecto para poner pañales o cosas que debían estar a la mano.

Edward llevo su bolso para que ella no cargara nada mientras observaban el resto de la tienda. Encontraron biberones de todos los tamaños y colores, Edward no quedo satisfecho cuando no encontró algún biberón que tuviera alguna pelota o carrito impreso.

-¿Solo hay con ositos y animales vestidos? -renegó viendo una cerdita con vestido rojo impresa en el biberón.

-Son personajes que están de moda. -le explicó. Ella misma estaba arte de verlos a diario en cuadernos y adornos de mochilas de sus alumnos, no quería tener que verlos en el biberón de su bebé también. -Mira este es un león. -le mostró un biberón que sólo llevaba un león dibujado corriendo detrás de un ratón en tres diferentes escenas al borde bajo del biberón.

-Los leones están bien. -aceptó buscando más. -Combinara con su peluche.

Bella sonrió dándole la razón.

Con los baberos pasó algo completamente diferente, Edward se encaprichó con los baberos con frases "Rompecorazones en entrenamiento", "Niño irresistible", "Adicto a las bubis".

-Esto debería ser ilegal. -indicó Bella sosteniendo el babero con "Adicto a las bubis" impreso.

-Esta genial. -alabó Edward tomándolo de sus manos para colocarlo de inmediato al carrito. Bella lo reprendió con la mirada. -Vamos Bells, sólo lo usará cuando estemos solos. -prometió con la mano en el pecho.

Bella suspiró poniendo los ojos en blanco pero con una sonrisa. Edward se la devolvió sin recordar el impacto que siempre ocasionaba en ella. Bella se sentía en las nubes al verlo hacerlo, había extrañado tanto estar así con él... No podía evitar sentir amor por él, cada día en silencio le dolió en lo más profundo. Estaba dispuesta a ir poco a poco recuperando su confianza para luego ser una familia junto a su hijo hasta que vio a la vendedora entre sus piernas, en ese momento se sintió humillada y golpeada en lo más profundo, la vendedora no estaba gorda como ella además seguramente esa mujer se ofreció y de inmediato él aceptó, no sería igual si hubiera sido ella quien se lo hubiera propuesto.

Deprimida siguió con las compras, en el tema de la ropa tenían gustos similares y encontraron gran variedad de diseños.

-Tú tienes una camisa de este color también. -le recordó cuando se Edward se decidía entre una camisa azul o una amarillo oscuro.

-¿Amarilla? -no recordaba ninguna.

-Sí, esta al fondo del ropero. -su voz antes animosa había regresado a ser opaca.

Edward volteo al escucharla y la examino con la mirada. -¿Todo bien con el bebé? ¿Ya te cansaste?

Sonrió triste al recordar que sólo por el bebé le importaba lo que le pasara. -Él está bien no te preocupes. -le aseguró escogiendo zapatillas. Tenía ganas de llorar pero no quería hacer el ridículo.

-¿Quieres que ya regresemos a casa...? -su pregunta sin querer hizo que también recuerde que vivían juntos solo por el bebé.

-No quiero estar encerrada aún. -su comentario fue ácido y no pudo evitarlo pero se arrepintió de inmediato.

-No esta encerrada puedes salir cuando quieras. -Edward contestó suavemente. Pero Bella y sobre todo las hormonas la llevaban al límite en todo lo que sentía.

-Puedo sólo si voy "supervisada"... creo que eso es estar encerrada.

-¿Crees que Rosalie es tu guardia de seguridad o qué? -reclamó algo molesto. ¿Qué quería? ¿Que la deje salir solo para encontrarse con ese mal nacido? pensó.

-No pero me siento incómoda si no me dejas salir sola... -se arrepintió de lo que dijo, no sabía lo que hacía ni ella misma se reconocía.

-¿No te dejo? Puedes hacer lo que quieras con tu vida, yo jamás te amarre a la cama para que no salgas. -exclamó disgustado pero en el fondo sabía que si era necesario lo haría.

-Pero sé que si lo hago se desatará un infierno, no confías en mí.

-No, no lo hago. -aceptó.

-Yo jamás volvería cometer el mismo error. -aseguró apesadumbrada. -No sé qué más hacer para que me des una oportunidad de demostrarlo.

-No es el momento ni el lugar para hablar de eso.

-Para ti nunca existirá lugar ni momento, llevo a tu hijo hace más de cuatro meses y aún sigo esperando el momento.

-No hay nada que hablar. -evito mirarla mientras empujaba el carrito lejos de ella.

-Claro que si lo hay. -reclamó ella sosteniendo su brazo para retenerlo y que le devolviera la mirada.

-No me interesa lo que quieras demostrar, sólo te tolero porque llevas a mi hijo. -bramó quitando su brazo bruscamente.

Bella lo observó lastimada por sus palabras pero no respondió a ellas.

Nadie dijo nada luego de eso.

Escogieron sabanas y cobertores para la cuna en completo silencio, fue Edward quién lo hizo en realidad, Bella se dedicó a ignorarlo observando el resto de cosas que había en la tienda. Completamente cargados salieron de la tienda.

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Actualización en tiempo record creo jajaja, gracias por sus reviews! Cada uno de ellos me motivo y alentó a actualizar lo más pronto posible. Nos vemos pronto!