Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.
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Meses Después...
No pudo evitar estornudar cuando una nube de talco se extendió sobre su cara. Una risa se escuchó en la habitación que provocó que sonriera sintiendo la felicidad extendiéndose por su cuerpo.
-¿Te burlas de tu padre? -preguntó acariciando suavemente la pancita expuesta de Ethan.
-¡Pa! ¡Pa! -rió el pequeño llamandolo feliz. Escucharlo llamarlo papá provocaba que su pecho se expandiera.
Luego se quedó observando su rostro alegre sintiendo como una sensación de amor y pertenencia se extendía por su pecho. Colocó el nuevo pañal en su sitio para luego acomodar el pantalón del enteriso que traía puesto. Con cuidado sentó al niño de diez meses para tomarlo en brazos. Ethan observaba todo a su alrededor mientras succionaba su pulgar.
-¿Ya tienes hambre? -la pregunta fue inevitable, siempre pensó que era ridículo como los padres le hablaban a sus hijos cuando no había manera que ellos les respondieran pero ahora él lo hacía en todo momento.
Ethan lanzó un suspiró mientras se aferraba a su pulgar.
-Supongo que eso es un sí. -la soledad del departamento le recordó que Bella no estaba y que tendría que preparar un biberón. -Mamá no está así que tendrás que tomar tu biberón.
Ethan cambio de gesto como si entendiera sus palabras.
Justo en ese instante se escucharon unas llaves abriendo la puerta, ambos se quedaron en silencio atentos a los tacones que se acercaban a la habitación, Ethan se inclinó sobre su hombro para ver quien era la persona que entraba en su habitación.
-¡Ma! -gritó de inmediato.
-Hola bebé. -la voz de Bella tomaba un matiz dulce cuando hablaba con Ethan.
El pequeño comenzó a agitarse entre sus brazos buscando llegar a su madre.
Edward giró respirando hondo como se había acostumbrado a hacer. Ella estaba acercándose a él para tomar al niño así que sintió el roce de su toque contra sus brazos desnudos.
-¿Como estuvo tu día pequeño? -besó sus mejillas regordetas ganando balbuceos de aceptación.
No pudo evitar observarla atendiendo a su hijo con tanto amor, era hipnotizante verlos juntos. Bella sonrió cuando su hijo comenzó a juguetear con sus botones buscando su alimento. Se sentó en la silla mecedora de inmediato descubriendo uno de sus pechos para él. Edward no quitó la mirada de sus acciones.
-¿Como... se portó hoy? -ella le preguntó con voz queda, eran pocas las veces que hablaban a la semana y siempre Ethan era el tema.
-Ehmm bien. Miramos televisión. -le contó notando que tenía la voz ronca.
-¿Estas bien? -preguntó ella de inmediato. Se encontró con su mirada que tenía una llamarada de preocupación.
-Si lo estoy. -le mintió ya que los síntomas de una fuerte gripe estaban comenzando a aparecer hacía un par de días.
-Ayer estuviste hasta muy tarde en el taller. -la preocupación es su voz elevaba un sentimiento en su pecho.
-Tenía trabajo que hacer. -explicó con el mismo tono que usaba cada vez que ella mencionaba su exceso de trabajo.
-Lo sé... -ella suspiró para luego observar a su hijo alimentarse cómodamente.
Edward sabía que era momento de irse sino quería que ella volviera a hablarle. Camino dispuesto a irse pero ella habló antes de que cruzara el marco de la puerta.
-Acuestate un rato, preparé algo para ti. -cerró los ojos al escucharla, no le gustaba cuando ella se ponía en ese plan con él.
-Estaré bien. No es necesario. -su tono cortante lograba lastimarla pero no podía evitar usarlo. Buscaba alejarse de ella.
Bella suspiró de nuevo acariciando la mejilla de Ethan y luego lo observó con esa mirada que le ponía la piel de gallina. Quiso acercarse a ella sin ningún motivo, sólo quiso alejar esa mirada triste de su expresión.
-Volveré a trabajar cuando empiecen las clases. -le anunció. -Ya no necesitarás trabajar tanto.
Edward abrió los ojos sorprendido.
-¿Saliste a recuperar tu empleo? -preguntó sintiéndose extrañamente enfermo.
-No exactamente... -el tono de misterio de su voz no le gusto para nada. -Me encontré con Mike Newton y...
-¿El entrenador de la escuela? -estaba comenzando a molestarse.
-Sí. -Bella acomodó a Ethan en su otro pecho sin notar la expresión de cólera en su rostro.
-¿Te ves con él? -le preguntó sin pensar.
-¿Verme? -Bella levantó la mirada confundida. Al ver su expresión entendió todo. -No, no es lo que piensas. Fui a ver al médico y me encontré con Mike, su novia esta embarazada.
Edward alejo la mirada de ella. -Bueno, entonces volverás a trabajar. -escupió molesto.
-Si... llevaré a Ethan a una guardería en las mañanas que tu trabajes y luego lo traeré cuando yo salga de la escuela.
-¿Quieres que unos extraños crien a nuestro hijo? -soltó mirándola molesto.
-No lo veas de esa manera. Que yo trabaje nos ayudara como un ingreso extra.
-Es muy pequeño para que lo dejes. Aún lo amamantas. -le recordó señalando al niño que se estaba quedando dormido contra su pecho.
-Necesitamos el dinero.
Sabía que tenía razón, Garrett había estaba constantemente jodiendolos con los juicios de paternidad y también buscaba vacíos legales para quitarle su taller. Estaban pagando un abogado para que se encargaran de esos temas y les estaba costando un ojo de la cara.
-¿Dinero? -Edward se sintió enfermo. -¿Quieres más dinero? Trabajaré extra entonces.
-No. -su voz firme hizo que Ethan soltara su pezón para observarla. Bella acomodó a su hijo de nuevo para que mamara. -No quiero que trabajes tanto por eso lo hago. Quiero que pases más tiempo aquí, además tendrías que volver a despedir a alguien para ocupar más trabajo tu solo.
Edward recordó lo mal que se sintió al despedir a un par de sus amigos. Aunque Jacob y Embry lo entendieron nunca se podría perdonar el tener que quitarles su empleo.
-Que yo trabaje nos ayudara. -su tono convencedor estaba haciéndolo dudar.
El sonido del celular de Bella comenzó a sonar perturbando el sueño de Ethan que se removió incómodo. Edward se apresuro a sacarlo de su bolso para entregarselo pero antes se fijo quién llamaba.
-Mike te llama. -cortante le entrego el teléfono y salió de la habitación dejándola sola.
Se metió a la ducha ya que no tuvo tiempo antes por ocuparse del bebé. Las cosas de Ethan estaban por todos lados, casi utiliza el shampoo del niño por error y también casi confunde un patito de goma con un jabón. Encontrar su toalla también fue difícil ya que Bella las había organizado en una gabeta que esta fuera del alcance de Ethan. El niño no sabía caminar aún pero Bella ya tenía ciertas precauciones.
Al salir se encontró con ella sentada en la cama esperándolo.
-Quería decirme que habló con el director. -le contó cuando sus miradas se encontraron.
-No quiero que mi hijo este fuera de casa todo el día. -su voz firme sono amenazante.
-Es lo mejor.
-¡No!
-Edward...
-Regresa a trabajar. Hazlo. Pero Ethan se queda. -su voz molesta provocó que lágrimas se agruparan en sus ojos.
-No trabajaré por capricho Edward, necesitamos el dinero. -insistió mirando hacia otro lado.
-Veré cómo consigo más. -afirmo seriamente. -Encontrare la manera. Ethan te necesita.
-Y a ti también. -lo interrumpio de inmediato. -Ya trabajas demasiado y terminas agotado, Ethan no te deja dormir bien...
-Eso no importa Bella. -interrumpio molesto. -No importa, por Ethan lo que sea.
-Deja de sacrificarte. Basta. No eres el único responsable, Ethan es mi hijo y quiero darle lo que necesita también.
-Entonces quedate con él, cuidalo las veinticuatro horas al día y sé la madre que has estado siendo hasta ahora. -insistió perdiendo el temperamento.
-No estaré cuidándolo toda su vida. Yo seguiré haciendo mi vida.
Edward elevó las cejas al escucharla.
-Creo que ahora entiendo todo. -lanzó irónico.
Camino alejándose de ella, tomó su ropa del armario sin importarle desatar su toalla delante de ella.
-¿Quieres que tengamos un horario para tus salidas? -Rabioso se colocó su boxer negro.
Bella boqueo sin entender a que se refería.
-Yo cuidare a Ethan los sábados y tú podrás tener todas las citas que quieras. -Abrochó su pantalón bruscamente.
-¡No saldré con nadie! -gritó indignada. Edward le dio la espalda mientras se colocaba su camisa a cuadros celeste. Molesta lo tomó del brazo y lo volteó con fuerza. -Escuchame bien Masen, no quiero salir con nadie, no quiero dejar a mi hijo por seguir con mi vida. Lo único que quiero es que Ethan pase más tiempo contigo y quiero tenerte... más tiempo aquí en casa. -se mordió el labio cuando acomodó sus palabras.
Edward entendió el mensaje oculto en sus palabras. Metió sus manos en sus bolsillos del pantalón observándola fijamente. Nunca sabía que decir cuando ella mandaba un comentario como ese. No era un tonto, podía notar el interés más que obvio de ella por él, podía ver el esfuerzo que ella hacía cada día, pero simplemente no podía ir más allá con ella. Las cosas estaban demasiado jodidas entre ambos. Más de una vez se contuvo cuando estuvo a punto de dejarse llevar y reclamarla como suya...
-Trataré de arreglar mejor mis horarios, pasare más tiempo con él. -prometió suspirando, pasó la mano por su cabello. -¿Puedes quedarte en casa un tiempo más? Sé que no lo harás por siempre pero al menos hasta que él camine y hable bien.
-Esta bien. -aceptó ella mirandolo con esa expresión que antes solía hacerlo sentir único en este mundo.
Sonrió algo incomodo terminando a abrochar su camisa. Ella tenía esa mirada, la que antes solía ser la antesala para el sexo. La tensión sexual era obvia, cualquiera se daría cuenta que entre ambos existía una vibra de atracción. Edward aguantaba lo mejor que podía cuando ella tenía esa mirada en las noches, a veces ella se quitaba la ropa delante de él y dormía con unas pequeñas braguitas y una camiseta que se ajustaba demasiado a sus pechos ahora más grandes...
-¿Tienes hambre? -preguntó buscando distraerse. Ella le sonrió alegre.
-Un poco. -aceptó.
-Iré por comida. -trato de salir de la habitación de inmediato pero una mano detuvo su camino, cuando lo tocaba sentía rechazo y a la vez ese hormigueo que ahora detestaba, lo hacía sentir débil.
-Vuelve pronto. -su voz era suave y con un dejo de preocupación.
Salió de la habitación disparado y tomó una chaqueta del armario junto a la puerta.
Afuera caía una suave llovizna y sintió el frío golpear sus mejillas. Subió a su auto sintiendo una mirada seguir todos sus pasos. El camino al único restaurante de Forks fue rápido. Susy la camarera lo saludó alegre, atendía el local desde que él era un niño.
-¡Edward! Que sorpresa. -le dio un pequeño abrazo. -¿Como esta tu mini clon?
Rió divertido por su comentario. -Bien gracias, esta cada día más grande.
-¿Y Bella? -todos sabían de la relación de ambos. Lamentablemente el pueblo era pequeño y los chismes corrían rápido, así que casi todos sus conocidos sabían que Bella lo engaño con su hermano y creían que para evitar que la dejara se embarazo.
-Esta bien. - le contó sin dar más detalles, muchas personas querían saber si estaban juntos o sólo compartían la cama cada noche.
-¿Quieres lo de siempre? -preguntó la camarera.
-Si por favor, para dos. -le pidió con una sonrisa amable.
Susy se alejo hacia la cocina dejándolo sentado en la barra. Se distrajo mirando la televisión mientras alistaban su pedido.
-¿Edward Masen? Estaba por darte como desaparecido. -la voz chillona de Tanya lo hizo saltar suavemente.
-Aquí estoy, No he ido a ninguna parte.
-Eso veo. -Tanya le sonrió coqueta acercándose un poco a él. -En el bar te extrañamos... hace mucho que no me dedicas tu tiempo.
-He estado ocupado. -respondió simplemente pasando su mano por sus cabellos.
-Si, escuche que ahora eres un orgulloso papá. -su sonrisa fue genuina.
-Lo soy. -admitió pensado en su pequeño.
-Tus noches estan ocupadas entonces... -preguntó bajo su aliento.
No pudo evitar contemplarla, había estado entrenando o algo porque su cuerpo se veía más tonificado. Sus pechos estaban pobremente protegidos por un top celeste y conocía muy bien ese par de pezones que estaba seguro ya estaban erectos. Tanya y él se llevaban más que bien en la cama, no lo podía negar, esa mujer tenía casi las mismas ganas de follar a toda hora que él tenía. Sabía que con la promesa de follarla más tarde lograría más de una mamada durante el día. Tanya estaba obsesionada con su polla. Considero acompañarla a su casa con el fin de sacarse esa tensión acumulada pero también sabía que no sentiría ese alivio esperado, sólo sería un polvo que lo relajaría un par de días pero la fuente de su tensión seguiría durmiendo a su lado el resto de los días.
-Si Tanya, mi hijo las ocupa. -para su fortuna Susy llego con su pedido y pudo salir del local antes de que ella respondiera.
El departamento estaba en silencio lo que significaba que Ethan seguía dormido. Colocó las cosas en la mesa del comedor y camino hacia la cocina en busca de Bella. Ella estaba escribiendo algo en la mesa de la cocina y al verlo sonrió dejando la libreta.
-Sacaré los platos. -la ayudó a llevar los platos a la mesa del comedor mientras ella buscaba los cubiertos.
-¡Rabioles! -exclamó Bella alegre. Durante el embarazo fue lo único que comía cuando Elena no podía traerles comida. Al parecer era su comida favorita y no se cansaba de ella.
-Si. -aceptó comiendo el primer bocado.
El silencio fue cómodo entre ambos, algo que hace mucho no había pasado. Era la primera cena luego de que Ethan entrara en sus vidas que comían sin tensión o alguna lagrima. Bella se ofreció a lavar los platos cuando acabaran y Edward aceptó sintiéndose cansado. La acompañó a la cocina y se sentó en una de las sillas mientras ella trabajaba. Su mirada se fue de inmediato a la libreta que ella antes estuvo usando.
-¿Cuando llamó el abogado? -susurró molesto cuando vio la fecha para la prueba de paternidad.
-Cuando te fuiste. No hay otra manera de deshacernos de este problema sino es haciéndola, ya ha pasado mucho tiempo y aún sigue insistiendo en la corte.
-No quiero hacerla, Ethan es mi hijo. -gruñó molesto con ella.
-Lo es, pero él presentó el vídeo... y es por eso que hay dudas. -su voz sonaba más que avergonzada.
-Maldita sea. -maldijo golpeando la mesa de la cocina. -Es mío, nadie me lo quitará.
-Nadie lo hará. -Bella le prometió bastante decaída.
El silencio se apodero de la cocina por mucho tiempo. Edward no la observó y siguió leyendo el resto de anotaciones.
-¿Cuando irás de compras? -preguntó observando la hora, acababa de oscurecer.
-Pensaba hacerlo hoy. -levanto la mirada observándola morder su labio algo nerviosa.
-Entiendo. -buscó en su pantalón su billetera mucho más flaca de lo acostumbrado.
-¿Y si me acompañas? -preguntó dudosa.
Detuvo sus movimientos para verla.
-¿Ethan?
-Su siesta acaba en media hora y podemos llevarlo. -sugirió observándolo aún.
Lo dudo por mucho tiempo. Una parte de él quería quedarse a descanzar pero otra muy arraigada le insistía en acompañarla para asegurarse que no se encontrara a nadie en el camino.
Respiró hondo y asintió con la cabeza. Bella ocultó una sonrisa de victoria y se dedicó a lavar los platos.
Ethan estuvo molesto cuando tuvo que ponerse una chaqueta blanca y afeltada con orejitas que lo hacían ver como una oveja de peluche.
-Lo siento hijo, tu madre y sus gustos. -se disculpó Edward cerrando la chaqueta afelpada y tomándolo en brazos.
-¡Mi bebé hermoso! -Bella sonrió acercándose a él para llenarlo de besos y luego bombardearlo con fotos.
-Parece que no le gusta. -Ethan trataba de tomar una de sus orejas sin éxito y eso parecía fastidiarlo muchísimo.
-No lo creo, es muy pequeño para saber que trae puesto. -susurró besando la mejilla de su hijo de nuevo.
-Si tú lo dices... -suspiró seguro de notar algo de molestia en el rostro de su hijo. Protegiéndolo de la suave llovizna lo metieron en el auto. Ya cómodo en su asiento se dedicó a mordisquear su león de peluche.
-Creo que las ovejas no comen leones, campeón. -le indicó paternalmente alejando al muñeco de su boca. Rápidamente le colocó un chupón rojo y cerró la puerta.
Bella lo esperaba en el auto revisando su libreta. Manejó con extremo cuidado hasta que llegaron al supermercado. Edward tomó a Ethan mientras Bella sujetaba un carrito de compras. La lista no era muy larga así que compraron en orden. A la hora de comprar los pañales el carrito se lleno y hubo un momento tenso cuando Bella se detuvo cerca a los preservativos para comprar tampones. Edward los observó sintiendo la ironía de verlos teniendo a su hijo en brazos.
-¿Compraras alguno...? -la pregunta de Bella lo tomó por sorpresa. No supo que decir sintiéndose incómodo.
-Ehmm creo que aún hay algunos en casa. -susurró pasándose la mano por el cabello.
Bella no lo miró pero se acercó a ver la variedad de condones que se mostraban. Tomó una caja para ver el precio.
-¿Se te acabaron? -pregunto molesto por su curiosidad.
-No los uso. -contestó mirándolo molesta.
-¿Sigues con pastillas? Ten cuidado que con una gripe dejan de servir. -sacudió a Ethan indicándole su punto.
Bella torcio el gesto ahora muy molesta. -Ya no las tomo, no tengo necesidad. En cambio tú seguro necesitas un arsenal de condones para jugar con tus amiguitas.
-Hacemos de todo menos jugar. -le aseguró con una sonrisa arrogante. Tomó una caja de condones de sabores y la colocó en el carrito.
Bella lo observó dolida y arrebató a Ethan de sus brazos. Edward tardo en reaccionar y se quedó observando el rostro inocente de su hijo apoyado en el hombro de su madre. El resto de las compras las hicieron en silencio con él empujando el carrito. Bella colocó todo lo de la lista y lo acompañó donde la cajera quien para su mala suerte fue uno de sus polvos hace mucho tiempo.
-Hola Edward. -lo saludó melosa.
-Hola Cathy. -saludó mirando de reojo a Bella que trataba de distraer a un aburrido Ethan.
-¿Es tuyo? -preguntó de inmediato la rubia con pechos operados.
-Sí, es mi hijo. -le regalo una sonrisa que en realidad fue inevitable.
-Es idéntico a ti. -admitió la rubia mirando al niño en brazos de su madre.
Bella se sintió bastante ignorada por ambos así que con molestia comenzó a sacar las cosas del carrito. Edward reacciono rápido y la ayudo a sacarlos, la caja de condones llamó la atención de la dependienta que rió suavemente.
-Veo que conservas los mismos gustos. -susurró seductora.
Eso fue todo lo que Bella pudo soportar.
-Te espero en el auto.
No tuvo tiempo de responder ya que no tardó en salir del lugar.
-Si quieres te espero y vamos a mi casa cuando acabe mi turno. -le sugirió mirando su cuerpo descaradamente.
-Esos condones son para la mujer que salió por ese puerta Cathy. -le mintió algo divertido por la reacción de Bella. -Es para evitar riesgos sabes, con un hijo por ahora es suficiente.
Su comentario molesto a la cajera.
Cargado de Bolsas se dirigió a su auto, puso todo en el maletero y subió. Bella estaba en el asiento trasero con Ethan presionado contra su pecho. El niño jugueteaba sujetando su pie mientras succionaba su alimento.
Edward pensó seriamente en hablar y decirle que era broma lo de los condones pero se quedo en silencio. Su teléfono sonó luego de unos minutos.
-Masen. -saludo ronco.
-Ed cerraré el taller, los repuestos llegaron hace media hora y ya metí un par de cajas al almacén. -Jared le hablaba mientras subía a su auto.
-Esta bien yo acabaré.
-No hombre, deje las más pesadas es mejor que mañana lo hagamos entre los dos.
-Esta bien. -aceptó con un suspiro.
Colgaron después de eso.
Miró por el retrovisor que Bella acomodaba su pecho de nuevo dentro de su bluza mientras Ethan jugueteaba con su león.
-¿Listos? -preguntó dudoso.
-Sí. -Bella acabo de abrochar a Ethan en su asiento.
Otra vez regresó la tensión entre ambos y Ethan era el único alegre en el auto. Bella se encargó de Ethan encerrándose en su habitación apenas llegaron. Edward acomodó todas las compras en las gavetas y tomó la caja infame que había arruinado la salida. No lo pensó mucho, escondió la caja en su mesita de noche ocultándola de la vista de Bella y se recostó, el sueño se apoderó de él rápidamente.
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Sintió ganas de ir al baño por lo que se despertó. Caminó medio zombie hasta el baño sin fijarse quien estaba dentro. Tropezó con el cuerpo de Bella.
-Lo siento. -se disculpó sosteniéndola para que no cayera.
Bella enrojeció alejándose de su toque. Sus ojos lo miraron molestos y sintió ganas de reírse por sus celos.
-¿Por que tan apurado? ¿Ya irás a estrenarlos? -lo picó molesta.
Edward sonrió divertido. -Eso planeo. ¿Te ofreces?
-Idiota. -Replicó molesta metiéndose a su habitación, Edward impidió que cerrara la puerta metiendo su pie en medio.
-Un poco pero eso hace mucho lo sabes. -se coló en la habitación intimidándola.
-Sí y no sé que te vi. -Edward sonrió canalla y siguió acercándose, instintivamente ella iba retrocediendo hasta que choco contra el armario.
-¿Asi? Pensé que era un buen polvo. -apoyo sus brazos contra la madera encerrándola entre ellos. Bella trató de salir de ellos entonces la sostuvo de la cintura y susurró en su oído. -Vamos a la cama y recordemos esos buenos momentos, tal vez así recuerdes que me viste.
Bella cerró los ojos inconscientemente al escucharlo. Sus piernas se apretaron con la imagen del recuerdo.
-Tu también lo sientes...
Bella se quedo en silencio disfrutando de los brazos que la atrapaban.
-¿Ethan? -preguntó con voz rasposa.
-Esta en su cuna. -Bella sólo traía una camiseta verde y unas braguitas negras que le parecieron un triángulo que sólo cubría su coño.
Bajo las manos por su vientre hasta colarlas en sus braguitas sin recibir ni una queja, apretó su botón haciéndola sisear. Separo sus labios colando un dedo en su centro la hizo gemir mientras embestía. Estaba bastante duro pero cuando ella misma se quito su camiseta sintió hincharse aún más su verga, sus pechos rebotaron cuando terminó de sacarsela y él no dudo en tomar ambos entre sus manos para chuparlos a gusto cuando comenzó a sentir el sabor de sus pezones Bella lo empujó suavemente hasta acostarlo. Sacó sus zapatos con decisión, quiso reclamar cuando sus manos abrieron su pantalón. Ella tuvo mucho cuidado al sacarlo. Edward se dejó llevar y se recosto en la cama. Bella abrió su camisa sacándola de inmediato, lo dejo sólo usando su boxer. El silencio invadió la habitación.
Edward sintió su mirada recorrerlo y respiró hondo tratando de controlar el deseo irracional que estaba creciendo en su pecho. Bella subió a su regazo uniendo sus sexos con el boxer de por medio. Besó su cuello mientras metía su mano entre ellos buscando su verga. Edward gimió cuando comenzó a hacer círculos con su pulgar en su punta. Quiso que siguiera asi que apretó sus nalgas sin cuidado palmeandolas ganando gemidos de aprobación, hizo a un lado sus bragas para meter su dedo en ella la sintió mojada.
-Te quiero adentro. -le susurró excitada.
Dispuesto a complacerla se libero de su boxer bajándolo lo suficiente.
-Edward. -ella lo llamó, agarró su verga tratando de encajarla. -Edward, despierta.
Fruncio el seño pero no hizo caso a sus palabras, Bella se levantó alejándose.
-¿Que pasa? -preguntó confundido mientras ella se alejaba desapareciendo en la oscuridad.
-Edward estas dormido, despierta.
Sintió una mano zarandearlo y abrió los ojos.
-Edward. -Bella acarició su frente preocupada. -Estabas temblando y sudando. Te traeré una sopa y lo mejor sera que te cambies de ropa. -le sugirió con ese tono que más que nunca utilizaba con él. -Tienes algo de fiebre. -alarmada tocó sus brazos y luego su rostro.
-Estoy bien, no es nada. -le aseguró tratando de alejarse.
-Estas hirviendo. -le reprochó. Busco entre sus cosas unos pantalones y una camiseta limpia. -Vistete. Iré por tu sopa.
Se vistió en silencio escuchando el sonido de las ollas de la cocina siendo movidas. La cama le pareció muy cómoda y no tardo en quedarse dormido.
-Ed... -escuchó un susurro llamarlo. -Despierta cariño. -sintió una caricia sobre su mejilla.
-¿Qué...? -confundido observó su entorno oscuro.
-Te quedaste dormido de nuevo. -Bella seguía acariciando su rostro mientras le hablaba cariñosamente. -Tu comida esta lista, tienes que tomar la pastilla apenas termines.
-¡Mami! -el llamado de Ethan por el intercomunicador significaba que ya tenía sueño.
-Iré por él. Come. -le ordenó cariñosamente.
Con suavidad acomodó la frazada que tenía encima y se paró de la cama.
Salió de la habitación dejándolo sin palabras. Su garganta le raspó después de cada sorbo de la sopa de fideos. De alguna manera lo caliente de la sopa pudo aplacar su malestar. Se tomó las medicinas y acabo con la jarra de té que Bella le preparó. Odiaba estar enfermo pero todas esas atenciones le recordaron que vivía con una mujer que podía engreirlo en momentos como ese. Mientras pensaba la morena de sus pensamientos cruzó la puerta con la camiseta húmeda, posiblemente con leche. Sin importarle su presencia se quito la camiseta y con los pechos al aire se paseo por la habitación rumbo al armario. Edward gimió pero lo ocultó con una tos, el sueño que había tenido antes lo había dejado adolorido, acomodó lo mejor que pudo su erección cuando ella se acomodó a su lado en la cama.
-¿Terminaste la sopa? -le preguntó mientras se aplicaba una crema por el rostro.
-Sí. -respondió ronco. Se recostó de costado para que la frazada no mostrara su tienda de campaña.
-Te hará bien. -le prometió mientras apagaba las luces y se acostaba también.
Con el paso de los minutos su miembro seguía palpitante sin dejarlo dormir, tenía que deshacerse del problema. Bella no tardó en quedarse dormida así que en un momento volteó dándole la espalda. Edward quiso salirse de la cama pero la sabana había descubierto parte de su trasero con un pequeño pedazo de tela entre sus nalgas, con un gruñido libero su erección y sin pensarlo se encontró acariciándose. Se olvidó de donde estaba y se dejo llevar por primera vez luego de tanto tiempo.
La paz de la habitación sólo interrumpida por su respiración acelerada derrepente fue llenada con el sonido de un teléfono vibrar en la mesa de noche. Bella despertó de su sueño tomando el teléfono mientras Edward fingía estar dormido lo mejor que podía.
-Basta, ya te dije que día será. -la voz de Bella sonaba molesta y estaba susurrada. -Sí, nos interrumpiste. Ya callate y dejame en paz. Garrett...
Eso fue todo lo que necesito escuchar para explotar y tomar su teléfono bruscamente.
-¡¿Que mierda quieres?! -le gritó sin pensarlo.
Garrett se burló al otro lado de la línea y colgó.
Bella quiso tomar el teléfono pero Edward lo alejó de ella.
-¡Tu amante ya colgó! -le gritó alejando el teléfono más.
-¡No es mi amante! -gritó de vuelta. Se tiró a su lado de la cama tomando su rostro entre sus manos frustrada. -Él llama a estas horas para fastidiarme.
-¿Llama? Así que ese hijo de puta te sigue llamando. -quiso salirse de la cama pero Bella reaccionó rápido subiéndose a su regazo.
Sorprendida notó su erección que en esos momentos había decaído pero aun así estaba dura y palpitante.
-¿Estas...? -sin poder evitarlo balbuceó mirando su verga erguida y húmeda que libre la saludaba. -¿Estabas...?
Edward se alejó sacandosela de encima chocando sus sexos por accidente, Bella gimió pero lo dejó ir.
Edward se acomodo la ropa a toda prisa y sin dar escusas huyó del departamento encerrandose en el taller cargando las cajas de repuestos. Solo hasta que acabó su tarea completamente exahusto se animó a regresar a su cama...
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Y al fin llegamos al momento en el que comienza el fic, cualquier duda que halla quedado me la hacen llegar :3 estare feliz de contestarles. Muchas gracias por sus comentarios xD se que esta Bella es una tarada y Edward un idiota con ella muchas veces pero lo que trato es que mis personajes sean lo más reales posible, no sé ustedes pero he conocido personas con este tipo de defectos y sé lo difícil que es tener un bebé llevando una relación tormentosa a la vez. Sin mas que decir, nos vemos pronto ^^ .
