Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.
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Actualidad
-¡¿Por qué no le dices Bella?! ¡Dile que no estuvimos juntos solo esa vez, estoy seguro que le encantara ver las fotos que te prometí! –el sujeto grito burlón, aunque estaba ahogándose en su propia sangre, mientras salía del lugar empujado por Jared y James que acababa de llegar luego de escuchar los gritos.
-¡Ya cállate idiota! ¡Se acabó el show y tú te largas de aquí! –le grito Jared y lo empujo todo el camino a las escaleras con ayuda de James. Se escucharon algunos golpes pero ya fuera de la vista de Edward.
-¿De que hablaba Isabella?... ¿Es… cierto? –pregunto con voz contenida.
Ella solo se aferró y volvió a llorar pero por un motivo más profundo. Todo empeoro.
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Su respiración era forzada, había recibido un golpe en las costillas que le causaba dolor y el que Isabella se aferrara a ese costado no le facilitaba las cosas.
-Respóndeme… ¿Es… cierto? –le pregunto de nuevo luciendo tan afectado como se sentía por dentro.
El hecho que ella llorara con más fuerza contra su pecho confirmo su duda.
Un dolor muy diferente a cualquier otro que haya sentido en su vida lo atravesó. El golpe que sintió en el alma fue más doloroso y profundo que cualquier dolor físico que estuviera sintiendo en ese momento. Pero no lloró, por más que necesitara un desfogue, no lloro. Respiro hondo mirando un punto fijo en la pared. Esto era lo último que podía soportar.
-Me engañaste… de nuevo. –le reclamo sarcástico. –Me juraste que solo había sido solo por el video… pero has estado viendolo otra vez ¿verdad? ¡Pero que idiota soy, creyéndote una y otra vez! –le grito explotando al fin, la empujo lejos de su cuerpo logrando tirarla sobre el sofá. -¡¿Cuándo va a parar esto?! ¡¿En qué más me mentiste?!
-¡No! ¡Eso es mentira! ¡No lo he visto en todo este tiempo! -le gritó pero Edward la miró sin creerle.
-¡¿De que malditas fotos habla entonces?!
Ella se quedó mirándolo desconsolada entre sollozos. No sabía de que fotos hablaba Garret. Edward mal interpreto su silencio.
-¡¿No tienes nada que decir?! ¡¿Me lo negaras?! ¡Vamos di algo! –la reto dolido.
-¡No se de que fotos habla! -Cubrió su rostro con sus manos desesperada.
-Si no esperabas que él llegara porque llevas puesto un camisón a estas horas. –la acuso lleno de rabia. -¿Otra mentira Isabella?
Llevaba un camisón que Leah le había regalado antes de quedar embarazada, era azul y era lo suficientemente recatado como para poder utilizarlo sin sentirse desnuda. Se lo puso luego de amamantar a Ethan y que este manchara con leche su pijama. Nunca antes se lo había puesto y quiso sentirse sexy, cosa que era difícil de sentir luego de ser madre, y también estaba la esperanza de recibir alguna mirada de parte de Edward. El camisón era decente hasta que Garret tratara de forzarla y reventara los botones delanteros revelando así la parte de gasa prácticamente transparente que había debajo.
-Yo… yo no lo esperaba, yo… no tenía otro pijama. –se sintió increíblemente patética después de decir eso. Sobre todo al ver la mirada burlona de Edward.
-¿Y tú esperas que me crea eso? –se burló él. Ella humillada alejo su mirada. – ¡¿Dejas que él te toque cuando yo no estoy?! –le pregunto furioso acorralándola contra la pared y se acercó peligrosamente a su oído. - ¿Viene a satisfacerte cuando yo te rechazo? –rodeo su cintura con un brazo y la apretó contra su cuerpo provocándole un jadeo. -¡Ahora no dices nada! ¡Ayer tenías muchas cosas por decirme! –se acercó a ella amenazante, estaba fuera de sí. La tomó entre sus brazos levantándola con el impulso, acerco su rostro al suyo como si fuera a besarla, sonrió burlón cuando ella tembló bajo sus labios. Ella bajo la mirada sintiéndose derrotada -¿O mi hermano te dejo tan deseosa de más que no perderás el tiempo dándome explicaciones e iras a buscarlo? Estoy seguro que mueres por tener una verga dentro, ayer no parabas de rogármelo… -su comentario fue cortado por una fuerte cachetada que no vio venir. Su rostro quedo volteado por la fuerza del impacto. Sentía un ardor en la mejilla, al parecer sus uñas lo habían marcado.
Bella reaccionó al ver la sangre en su rostro y tembló, sintió el impulso de acercarse pero su brazo fue atrapado por una mano que sin gentileza la alejó. Levanto la mirada encontrándose con esos ojos que tanto amaba pero en ese momento eran negros y vacíos.
-No… vuelvas… a golpearme. –su voz llena de furia la asusto. Tiro de su brazo levantándola de golpe, Bella dio un gritito sorprendida. – Es la última vez que permito que me lastimes de alguna manera… Se acabó. –sus palabras fueron frías y duras, con un mensaje oculto detrás. La empujo con fuerza de nuevo apartándola de él.
Algo en su interior se rompió al escucharlo, su esperanza estaba muriendo delante de sus ojos. Desesperada busco en su mirada esa sensación de calidez que amaba pero lo que vio la asusto. Se levantó del sillón donde había caído, lo miro llorosa y sintió su cuerpo temblar con fuerza al ver como el dirigía su mirada a su cuerpo.
–¿Él te toca siempre que quiere? –le pregunto pero sonó más a una afirmación. –Creo que yo también quiero un poco de esas atenciones… -acercó a su oreja mordiéndola mientras la tomaba de los muslos para levantarla, ella de la impresión solo pudo aferrarse a sus hombros para no caer.
Sorprendida trato de alejarse pero cada vez que luchaba Edward la presionaba más fuerte contra su cuerpo. Cuando llegaron a su habitación la lanzó bruscamente sobre la cama, se colocó entre sus piernas abriéndolas a la fuerza.
Egoístamente pensó disfrutar el momento y luego lidiar con las consecuencias… pero esa clase de decisiones eran las que la habían llevado a ese momento. Bella lo había extrañado muchísimo y sentirlo de nuevo era lo que más había soñado. No importaba cuales fueran sus razones solo quería que él la tocara y dejara la indiferencia con la que vivía hace meses. Moría por probar sus labios de nuevo pero en esos momentos lo veía sufrir mientras la tocaba.
-Edward… -lo llamo tratando de conectar su mirada.
Pero él estaba completamente ido, sus ojos estaban negros por la lujuria y el dolor, una combinación que lo estaba matando por dentro. Tembló al notar como él la ignoraba mientras rompía su camisón, se sintió avergonzada cuando su mirada la recorrió y trato de taparse, su cuerpo no era el mismo luego de tener a Ethan pero eso a Edward no parecía importarle ya que se dispuso a amasar sus pechos y mordisquear sus pezones con hambre.
-Ed… despacio. –le pidió algo nerviosa de que saliera leche de ellos.
El no pareció escucharla y siguió con su tarea mientras terminaba de romper la tela dejándola en bragas. Sus pezones comenzaron a liberar leche por la constante estimulación, él al probar el sabor se sorprendió pero no se alejó siguió mordisqueando llegando a succionar el alimento de su hijo. Sus manos la tocaban con fuerza por todos lados. Su boca se trasladó a su cuello donde succiono con fuerza.
-Edward para… tu no quieres esto. –le recordó dolida. –No lo hagas. –le pidió sujetando su rostro buscando desesperada su mirada. Cuando la conecto se sintió perdida, mirarlo siempre le daba seguridad pero ahora ese brillo no estaba.
-Tú no sabes lo que quiero. –le replico y bruscamente le rompió las bragas.
Comenzó a tocarla mientras que con la otra mano se desataba el cinturón. Sonrió burlón al notarla húmeda, metió de golpe dos dedos dentro haciéndola gemir. Levanto una ceja y se burló amargamente.
-Mi hermano no está bien dotado al parecer, estas muy estrecha.
Bella bajo la mirada avergonzada por sus palabras, había pasado mucho desde la última vez que habían hecho el amor y nadie la volvió a tocar. Sus dedos se movían rápidamente dentro de ella, provocándole gemidos y jadeos. Lo vio liberar su erección, no pudo evitar ponerse nerviosa… había pasado mucho tiempo desde la última vez que lo tuvo dentro. Su expresión no pareció afectarlo, termino de quitarse los pantalones y boxers para alinear su punta con la entrada.
-Edward espera… –le pidió.
La ignoro.
La penetro de golpe con un gruñido. Bella soltó un grito de dolor aferrándose a sus hombros. Sintió que el dolor en su interior quería partirla en dos. Sus arremetidas comenzaron antes de que pudiera acostumbrase a su tamaño. Grito adolorida en cada embiste brutal pero fue ignorada, se sostuvo del cabecero para evitar golpearse la cabeza y sollozo suavemente. Había olvidado lo grande que era…
-Estas… tan… apretada. –gruñía en su oído preso del placer.
Lo sentía temblar contra su cuerpo, lo que sentían era demasiado intenso. El placer fue invadiéndola dejando de lado el dolor, tímidamente comenzó a levantar las caderas para encontrarse con las suyas. Lo sintió acelerar sus embistes y apretar con más fuerza sus pechos. Nunca antes la había tomado así.
-Ed… Edward… Edward –gemía una y otra vez llamándolo, quería besarlo.
El enterró su rostro en su cuello mientras amasaba sus pechos, sus gemidos lo alentaban a llenarla con más fuerza cada vez. No quería pensar, sólo desfogar toda la frustración y dolor que llevaba sintiendo por más de un año. Sus movimientos podían estar lastimándola pero en ese momento su mente estaba desconectada de su cuerpo.
El sonido de sus cuerpos chocando llenaba el ambiente, los gemidos y gritos de ella se combinaban con el compás de la madera del cabecero chocando una y otra vez contra la pared.
Edward sintió como lo apretaba cada vez más, ella se estremecía y gimoteaba debajo de él. Se apoyó en el cabecero de la cama para tener más impulso y penetrarla con más fuerza aun. Ella no pudo soportarlo más y se corrió con fuerza atrapándolo en su interior.
Edward trato de seguir pero la sensación fue demasiado para él, luego de una estocada profunda su semen salió a chorros llenándola por completo. Se desplomo entre sus pechos tratando de recuperar la respiración.
Pasaron unos minutos antes que la realidad los golpeara. El peso de lo que había hecho golpeo con fuerza a Edward, trato de levantarse para salir pero se sintió temblar cuando ella se abrazó a su cuello.
-No… no pienses… por favor… -le pidió aun afectada por lo que acababa de pasar.
-Esto no cambia nada Isabella. –su voz opaca no la afecto.
-Lo cambia todo. –le aseguro sin dudarlo.
Edward se levantó apoyándose en sus brazos para mirarla, sus ojos verdes estaban opacos. Lo sentía endurecerse otra vez en su interior provocándole un gemido suave pero él no parecía afectado.
-Solo hemos follado, no significo nada. –le aclaro secamente. Sintió su garganta cerrarse al escucharlo. –Eres un buen coño, estrecho y dulce. Había olvidado lo rico que aprietas. –le hablo ronco y la embistió fuertemente provocándole un gemido involuntario. –He sido un idiota al no tomar lo que es mío, pero eso se acabó. –sus palabras frías comenzaron a asustarla cuando la levanto de las caderas sin delicadeza para clavarse más profundo dentro de ella. –Te tomaré cuando quiera y donde quiera. Ya no te quedaras sola aquí toda la mañana ya vi que no respetas ni que tu hijo duerma en el cuarto de a lado para follar con tu amante. Estarás donde pueda vigilarte así que olvídate de ir sola a ningún lado.
-No puedes hacerme eso. –replico dolida. –No soy tu prisionera
-Mírame hacerlo. –le afirmo embistiéndola a un ritmo constante.–Si no te gusta, conoces la salida. Si te vas no quiero volver a verte en mi vida.
-Siempre tendremos que vernos, tenemos un hijo. –le reclamo impactada, siempre tendrían a Ethan entre ambos.
Edward estaba a punto de replicar cuando fue interrumpido por una vocecita soñolienta.
-¿Mami? –la voz a punto de quebrarse se escuchó a través del intercomunicador. Ambos se tensaron.
Edward la miro fríamente. Tenían cosas que hablar pero como siempre tenían que esperar, Ethan era primero. Salió de ella bruscamente con un gruñido. Ella se sintió vacía de inmediato y adolorida, se sentó lentamente tratando de soportar el dolor entre sus piernas y se encontró con un hilillo de semen que se escurría entre sus piernas.
-Edward… no nos cuidamos. –su voz sonó temblorosa, la idea la asustaba no estaban listos para otro bebe. Pero al mismo tiempo una pequeña ilusión creció dentro de ella, otro niño de ojos verdes y pelo cobrizo alegrándole la vida apareció en su mente.
-Ve al médico pronto, no pienso usar condones sabes que los odio. –su tono frio y molesto le dolió.
-Tal vez ya quede embarazada. – le recordó. Edward por un segundo se detuvo tensándose notablemente pero luego contesto.
-Si lo estas quiero una prueba de paternidad. –le contesto secamente.
Bella sintió como si un cuchillo le hubiera perforado corazón. Lo miró pero no reconoció a quien tenía adelante, el hombre que le devolvía la mirada parecía un hombre frío y despiadado, la miraba con lujuria y altanería. Era hermoso pero su mirada dura le daba un toque siniestro.
-Mami, mami… -llamaba lloroso el pequeño desde el otro cuarto. Su hijo parecía más ansioso con el paso del tiempo.
Aparto la mirada del hombre y se dispuso a ir a consolar al niño, al levantarse tuvo que sentarse de nuevo por el dolor que sintió entre la piernas, cerró los ojos controlando las lágrimas que querían escapar y respiro hondo. No quería demostrarle debilidad. Se levantó decidida y se encamino a la habitación de su hijo tomando la camisa de Edward del suelo para tapar su desnudes. Caminaba con las piernas ligeramente abiertas ya que era muy doloroso juntarlas, maldijo la rudeza de Edward al tomarla.
-Será mejor que tomes un analgésico porque pienso follarte pronto. –volteo a verlo molesta y se arrepintió totalmente cuando se topó con su erección lista.
Respiró hondo mientras lo veía, su vida se estaba cayendo a pedazos a cada segundo. Su hijo siguió llamándola cada vez más inquieto así que se dispuso a cambiar de cara y entrar a su habitación. El pequeño tenía el cabello revuelto, tan idéntico al de su padre, se apoyaba de las barandas de la cuna ya que aún no tenía el suficiente equilibrio en las piernas, un adorable puchero se alojaba en sus labios y sus ojos verdes la veían brillantes e inocentes.
-¿Qué tal dormiste cariño? –lo saludo mientras lo tomaba en brazos, automáticamente el niño se abrazó a su cuello ocultando su rostro. –Parece que aun estas perezoso ¿no mi leoncito? –respiró su aroma a bebé y todo lo malo desapareció, acarició su espaldita relajándolo sintiéndose completa con ese pedacito de persona que significaba todo para ella.
Observo las paredes a su alrededor azules con detalles blancos llenas de cuadros y dibujos para niños, se había pasado días enteros acomodando todo en los estantes hasta que le gusto lo que veía. Había algunas fotos de ecografías y su primera foto recién nacido enmarcadas. Respiró hondo cuando observo las que salía Edward junto a él… eran muy parecidos, era un hecho que era su hijo… para ella era como ver dos gotas de agua cuando estaban juntos.
Tomó el león del niño y se dirigió hacia su habitación.
Edward se había colocado un boxer pero seguía acostado en la cama tapándose el rostro con su brazo.
-Cuidalo, me daré una ducha. -dejó a su pequeño en la cama y este rápidamente gateó hasta su padre. Edward abrió los brazos para recibirlo.
-Pa, pa, pa. -balbuceaba Ethan hasta lanzarse sobre su pecho.
Bella amaba esos momentos donde eran una familia tranquila.
Agradeció la sensación de relajación que le dio el agua caliente sobre su piel. Notó la presencia de algunas marcas en su piel ya que esta era muy sensible y Edward había sido brusco al tomarla. Al salir del baño se encontró con la imagen de su hijo riendo divertido mientras Edward lo sostenía elevándolo como si volara. Sin interrumpirlos se dirigió al armario para sacar su ropa.
Su teléfono sonó.
En menos de un segundo vio como Edward lo tomaba de la mesa de noche cuando ella ya prácticamente lo tenía en sus manos.
-Alo. -contestó con el gesto serio hasta que se lleno de rabia. -Mike Newton. -le tendió el teléfono y se acercó a ella aprecionandola contra la pared.
Tomó el teléfono de sus manos de un tirón, estaba más que molesta. Edward se acercó a Ethan y comenzó a colocar almohadas a su alrededor para evitar que cayera de la cama.
-Hola Mike. -saludo saliendo de la habitación.
-Hola Bella, hablé con el director Tanner al parecer este año ya tenemos una profesora sustituta, lo siento. -se disculpó sinceramente.
-No te preocupes Mike, gracias de todos modos. -agradeció suspirando suavemente.
Volteó luego de colgar encontrándose con el pecho duro de Edward que la sujeto de la cintura evitando su caída.
-¿Qué quería? -demandó acercándose provocando que retroceda hasta chocar con la pared.
Molesta por su actitud empujó su pecho buscando alejarlo pero no lo movió ni un centímetro.
-Ese no es tu problema, dejame Edward. -siguió empujándolo.
Lejos de hacerle caso la puso contra una pared lejos de la vista de Ethan. Metió su mano entre sus piernas mientras con su boca dejaba marcas en su cuello por las fuertes succiones que daba.
-¡No! ¡Dejame, no lo harás! -le gritó Bella cuando sintió sus dedos empujar dentro de ella. Su otra mano le arrancó la toalla dejándola desnuda en mitad de su pasillo. Bella gritó reclamando y comenzó a empujarlo con más fuerza.
Edward siguió su tarea sin importale los empujes que Bella le daba. Cuando la sintió lo suficientemente húmeda con esa misma mano saco su erección humedeciéndola con su labios vaginales.
-¡Sueltame! -le gritó en medio de un gemido.
-¡¿Por qué te tiene que llamar Newton?! -le reclamó colérico.
-¡Ya te explique, fue por el trabajo! -le gritó molesta. Edward intensificó las caricias de su punta contra su clítoris. Empujó su pecho bruscamente para alejarlo. -¡Edward basta! ¡No quiero!
-¡Todos te tienen menos yo! -gritó alejándose, soltándola al fin.
Bella quedó impactada por sus palabras y antes que pudiera reaccionar lo vio alejarse encerrándose en el baño del pasillo. "Yo sólo quiero ser tuya" quiso decirle... las lágrimas se agruparon en sus ojos.
-¡Mami! -el gritó de Ethan activo sus movimientos de inmediato, tomó la toalla para tapar su denudes. Caminó rápidamente encontrando a su hijo con el ceño fruncido y alargando los brazos, estaba incómodo en la prisión de almohadas en donde Edward lo dejó. Se colocó como pudo unas braguitas y una camiseta del armario y luego se acercó a Ethan que estaba molesto esperándola.
Tomo su pequeño cuerpo pero Ethan se removió entre sus brazos para que lo bajará. Con cuidado lo ayudo a mantenerse en pie con ayuda de sus manos, verlo caminar torpemente le parecía lo más dulce del mundo y su ceño fruncido por la concentración de no tropezar le daba un aire aún más tierno. No pudo evitar sonreír cuando el pequeño lanzo un gritito de victoria al poder andar sin tropiezos luego de unos cuantos pasos. Pero su felicidad momentánea no duró mucho al ver pasar a Edward completamente vestido con rumbo desconocido, tomo a su hijo entre sus brazos y lo siguió preocupada.
-¿Adónde vas? –le pregunto tratando de seguirle el paso.
-Lejos. –le contesto mientras abría la puerta del departamento encontrándose con un Jared apunto de tocar. Lo empujo llevándolo escaleras abajo hacia la camioneta que los esperaba.
-No te preocupes Bella, lo traeré lo más sano posible. –le prometió a medias el castaño que era empujado dentro del auto.
-Chau papi. –se despidió Ethan en sus brazos mirando a su padre partir en su auto a toda velocidad.
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No podía dormir… Edward aun no llegaba, volteo a ver el reloj por milésima vez 4:17 marcaba como burlándose de ella. Esta follando con otra, deja de pensarlo y acéptalo, ese monstruo verde de los celos no paraba de atormentarla. Se volteó abrazando su almohada tenía que dormir, durante el día tenía un niño que necesitaba sus cuidados al cien por ciento. Un ruido de llantas acercándose y unas luces iluminando su habitación le anunciaron que la espera había terminado, se ajustó la bata de dormir mientras caminaba a la ventana, unas voces se escuchaban afuera pero para su tranquilidad todas eran masculinas. Observo a Edward salir tambaleante ayudado por Jared que bromeaba sobre algún recuerdo de la adolescencia donde pasaba exactamente lo mismo, ambos subieron las escaleras hasta llegar a la puerta lamentablemente el cobrizo no encontraba sus llaves asi que Jared lo maldijo mientras repetía que seguramente ella lo iba a matar si se daba cuenta en qué condiciones lo llevaba, rebusco en los bolsillos del cobrizo pero no daba con ellas. Divertida por el comentario se acercó a la puerta para abrirles, los dos fueron sorprendidos por el movimiento. Miro a su amigo con una ceja alzada.
-Lo siento Bells. Pero este tipo es terco y no me hizo caso. –se disculpó avergonzado Jared sujetando a su mejor amigo de un brazo para mantenerlo erguido. Edward le sonrió sínico mirando su cuerpo descaradamente.
-Llévalo a la cama, por favor. –le pidió mientras suspiraba.
-¿Estas segura? Si quieres me quedo esta noche y lo cuido en la sala así descansas porque de hecho te dará una mala noche.
-No te preocupes podré con él. –le respondió sonriendo tristemente.
No estaba convencido pero no le dio la contra. Ayudo a su amigo a caminar hasta su cama donde lo acostó como peso muerto, le quitaron los zapatos y la chaqueta mientras Edward solo cerraba los ojos quejándose por lo intensa de la luz. Bella desabotono su camisa ya que estaba mojada con lo que parecía ser cerveza, su espalda tenía las marcas de sus uñas y se sonrojo fuertemente cuando Jared le pregunto si su amigo estaba herido.
-No, estas marcas son de antes. –le aseguro mientras seguía quitándole la camisa.
Le desabotono los jeans con cuidado ya que sabia que no usaba ropa interior y no quería lastimarlo. Jared le ayudo jalándolos desde abajo. El cobrizo quedo desnudo en medio de la cama así que rápidamente lo tapo con las frazadas para abrigarlo.
-¿Estas segura Bella? –le preguntó el castaño preocupado, conocía como se ponía Edward ebrio y más aún en la cruda del día siguiente.
-Si. –le aseguro. -Ve a casa, estaremos bien.
Jared no parecía convencido pero no podía quedarse a la fuerza.
-Bueno me voy, Rosalie me espera. Cualquier cosa que necesites me avisas, yo vendré mañana temprano. –luego de un suspiro mirando a su amigo se despidió de ella dejándolos solos.
Después de revisar a Ethan apago las luces de todo el departamento y se acostó a su lado. Apenas toco las sabanas Edward se acerco a ella tratando su subir su camiseta.
-Edward... -sorprendida trato de alejarlo pero él la ignoró y siguió en su tarea. Se subió sobre su cuerpo abriendo sus piernas con sus caderas.
-Abrete más. -le ordeno molesto mientras ponía sus braguitas a un lado y comenzaba acariciarla.
Sexo... la buscaba por sexo. Una parte de ella se quiso negarse porque ella no era ninguna muñeca inflable que él usaría cuando quisiera, y la otra... pensaba que acostarse con él los acercaría un poco más, tal vez con el tiempo quiso creer...
Edward acarició su verga con su coño gimiendo excitado. Amasaba sus pechos besando sus pezones humedeciéndolos.
-Me encantan tus tetas. -admitió en medio de un jadeo y luego volvió a lamer las puntas rosadas que ya liberaban leche por las constantes succiones. -Te las follare, y luego te daré por el culo. -luego de decir eso subió sobre ella colocándose entre sus pechos y comenzó a mecerse apretando sus pechos contra su verga.
Bella se tenso al escuchar sus intenciones, el recuerdo de su último encuentro anal había sigo amargo.
Edward gruñía porque no abría la boca para chupar su punta que golpeaba sus labios queriendo abrirlos. No le dijo nada pero se veía frustrado. Dio unas estocadas más y luego se colocó entre sus piernas pulsando su entrada fruncida, Bella gritó sorprendida al sentirlo meter su punta.
-No, no, no. Por ahí no. -se quejó adolorida por la presión. Edward chasqueo la lengua al escucharla.
-¿Solo yo he estado ahí? -preguntó sin mirarla.
-Si. -le aseguró luego de unos segundos de tensión.
-Quiero hacértelo. -admitió ahora mirándola a los ojos con determinación.
Bella cerró los ojos al escucharlo. Quería recuperarlo pero ceder a todo no le parecía lo correcto.
-No... -iba a dar sus motivos pero Edward se alejó de su entrada y se acostó sobre su espalda en la cama.
-Quiero una mamada. -suspiró observando su verga con el disgusto dibujado en la cara.
-Edward yo... -no sabía que iba a decirle al hombre borracho que exigía sus atenciones.
-¿Tampoco quieres? -preguntó amargamente para luego levantarse de la cama con la erección palpitando entre sus piernas.
Bella vio sus movimientos torpes por alcohol con preocupación.
-Ven a la cama. -le pidio al verlo con las intenciones de salir de la habitación.
-No dormire contigo... eso se acabo. Si estamos en la misma cama será para que seas mi mujer... sino no tiene caso compartirla. -la seguridad de sus palabras indicaba que antes había pensado en eso.
Bella se levantó y camino hasta encararlo.
-Hace mucho que soy tu mujer. -lo empujó hasta que chocó con el colchón provocando que cayera sentado sobre él. -Fuiste tú el que no quiso reclamarme como tal.
Subió a horcajadas de él besando sus labios como tanto había deseado hacer, agradeciendo que él le respondiera de inmediato sonrió sobre sus labios. Edward la besó como antes que todo el drama comenzara, como cuando la amaba. Bella acarició su pecho con suavidad sabiendo donde tocar para lograr que estremeciera. Edward metio sus manos para acariciar sus pechos debajo de la camiseta que había vuelto a su sitio cuando Bella se levantó. Ella gemía por la sensación de sentir sus dedos callosos enroscando y desenroscando sus pezones.
Su respiración comenzó a fallar así que aprovechó para sacarse la camiseta mientras Edward agachaba la cabeza para acariciar con su lengua su pezón derecho. Acercó su cabeza más contra su pecho acariciando su cabello disfrutando de la sensación.
Edward acariciaba su trasero empujándola contra su erección. Daba estocadas suaves jadeando. Volvió a besarla para luego empujarla contra el colchón, sacó sus bragas dejándola completamente desnuda. Bombeó su erección un par de veces y luego la dirigió hacia su entrada.
-Espera. No. -Bella sostuvo su erección acariciándola mientras desesperada buscaba en su mesita de noche. La caja nueva de condones estaba a su disposición. Sacó uno con rapidez para abrirlo con los dientes, se lo colocó a Edward lo mejor que pudo antes que este apartara su mano bruscamente para meter su erección en ella.
Bella gritó contra su hombro soportando de nuevo el dolor entre sus piernas. Los embistes no eran constantes, Edward entraba y salía algo torpe por el alcohol.
-Ed... -comenzo a llamarlo entre gemidos. -Ed...
Él gemia apoyado sobre su hombro, una de sus manos amasaba su pecho con rudeza y la otra la tenía aferrada a la suya.
Los embistes duros la llevaban al borde pero sentía que Edward no estaba cómodo, acarició su rostro buscando sus labios pero Edward alejó su boca.
-Edward. -se quejó dolida por su rechazo.
-Me falta mucho. -se quejó él aferrándose a su cintura para acelerar sus movimientos.
Bella siguió tratando de besarlo mientras él embestía en su interior. Empujó su pecho tratando de tumbarlo para subirse encima cuando se desesperó por el ritmo poco constante.
-No. -se quejó él ajustando sus caderas más. Siguió penetrándola como quería.
Bella llegó antes que él pero su corrida no logró que el llegará. Adolorida ya notó que a Edward le faltaba, sentía su miembro palpitar pero aún no estaba listo. Siguió embistiendo mientras ella se aferraba a las sábanas esperando su nuevo orgasmo.
-Vente cariño, me partirás en dos. -se quejó arañando su espalda.
Edward trató de aguantar más pero termino viniendose justo después de ella. Se desplomó sobre sus pechos y recuperó el aliento a centímetros de su pezón provocándole cosquillas.
Un poco más consciente salió de ella notando sorprendido el látex que lo cubría.
-Odio los condones. -replicó con voz pastosa. Se lo sacó con rabia y se alejó al baño para desecharlo.
Bella aún extremadamente relajada se levanto para limpiarse, la molestia entre sus piernas había incrementado por lo que camino con una cojera mas notoria que la de la mañana. Edward la observó limpiarse apoyándose contra la pared del baño, cuando acabó se acercó a ella.
-Falto yo. -su verga húmeda estaba apuntándole lista para otra ronda.
Bella tomó la toalla húmeda pero Edward se alejó. -Mamala. -su orden fue acompañada por un empujón a su hombro indicándole que se arrodillara.
Bella lo ignoró algo sorprendida por su actitud y se acercó a la cama pero al agacharse Edward la detuvo sosteniéndola por la cintura entrando en su coño sin avisar. Bella siseo por la penetración.
-Me vendré adentro de ti. -le aviso embistiendo. -Tu decides donde.
Sorprendida por su reacción no supo que hacer al comienzo, luego se preocupó cuando él siguió moviéndose en su interior.
-Edward... me embarazaras. -se quejo tratando de alejarse. El la dejo ir sin decir nada.
Bella se volteó sobre la cama quedando cara a cara con él. Edward subió sobre ella colocando su verga a la altura de su boca.
-No estas pensando. -le replicó molesta. -¡¿Quieres dejarme embarazada de nuevo?! ¡Que te pasa!
-No me gustan los condones, no me vine bien. -su voz pastosa le recordó que estaba ebrio aún. Empujó su punta contra sus labios.
Bella resignada abrió la boca, sabía que él insistiría hasta lograrlo. Edward gimió sosteniendo su cabeza para penetrarla más profundo. Ella relajó la garganta y manejo su respiración para no ahogarse. Acarició sus bolas como sabía que le gustaba y así aceleró su corrida. Edward se dejó ir minutos después liberando toda su leche en su boca sin avisarle. Bella se colocó la ronoa de nuevo y agotada se acostó a su izquierda quedando dormida en el acto.
Despertó por Ethan que la llamaba como todos los días a primera hora del día. Abrió los ojos sintiendo los parpados pesados, a su alrededor todo estaba brillante por la luz del sol que entraba gracias a que olvido cerrar la cortina. Se estiró como pudo ya que tenía a Edward contra su espalda apretado a todas sus curvas y su mano sosteniedo uno de sus pechos debajo de su camiseta. Con cuidado se levantó acomodando su camiseta. Edward se removió buscándola en sueños para luego acostarse sobre su espalda y quedó desnudo en todo su esplendor sobre las sábanas.
Ethan la esperaba con una sonrisa somnolienta en el rostro mientras se aferraba a las barandas de su cuna. Lo tomó en brazos sintiendo como la paz se expandía por su cuerpo. De pronto recordó que tal vez ya estaba esperando otro niño en esos momentos. La idea de otro pequeño más se le antojaba dulce pero a la vez sabía que no era momento, la situación con Edward no podía estar peor.
-Mami. -la saludó acomodándose entre sus brazos. Ethan era todo un niño de mamá, su hijo prefería que fuera ella quien lo cuidara o jugara con él. Su primera palabra fue mamá para disgusto de Edward y cuando lloraba a quien llamaba era ella.
-¿Qué tal dormiste? -ella se sentía cansada aún. Ethan balbuceo en su cuello en respuesta.
-¿Bella? -la voz ronca de Edward venía desde su habitación. -¿Donde demonios estas? -se quejó molesto.
-Estoy con Ethan. -le respondió en voz alta.
Dos hombres que se habían adueñado de su vida, uno no era consciente de su poder sobre ella y el otro iba a comenzar a abusar de él.
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Y aquí esta el capítulo, es una continuación directa del segundo capítulo. Espero que les halla gustado.
Muchas gracias por los reviews, en serio cada uno me robo una sonrisa o carcajada en algún momento que lo necesitaba. Escribir esta historia me encanta pero saber que ustedes se enganchan con ella es una sensación indescriptible jajaja.
Cuidense! Nos leeremos pronto.
