Pasaron varias horas después de que Lincoln despertara de su sueño... o mejor dicho un recuerdo olvidado. No había sido fácil para el recordar algo que había pasado casi medio siglo que anduvo atrapado en este mundo, era como volver a empezar desde zero.
Miro por la ventana que estaba a su lado para ver si ya había llegado al lugar de su siguiente destino, y ahí estaba; El Reino de Valen.
El Reino de Valen es uno de los grandes reinos que había en todo continente de Alrest. El continente tiene dividido con 25 subdivisiones, 726 reinos y países, y 436 capitales independizados, pero el reino Valen estaba localizado el centro de todo continente Alrest.
Cuando el tren llegó al estacionamiento, Lincoln noto varios trenes y pasajeros reunidos en un solo punto. Se asoma más para poder ver mejor y nota un tren imperial militar estacionado cerca de la entrada de salida.
—Esto es lo que me faltaba. —El albino rápidamente se levantó, tomó su maletas que estaba al lado suyo y después camino de aprisa pero con calma hacia donde estaba el tocador del baño.
El albino se adentra al baño y ponía el seguro a la puerta. Los pasajeros comenzaron a sonarse por sus ventanas y ven lo que estaba pasando aya fuera en el estacionamiento del tren. Mucho pasajeros a murmuran mientras que otros comenzaba a sentirse incómodo por los soldados que estaba ahí presentes con las armas guardas.
Nadie sabía porque la armada imperial estaba allí. Acaso sería una ocasión especial? Y si lo fuera! Porque no lo supieron en las noticias de periódico o de medios de comunicaciones? Acaso habrá pasado algo en el castillo de valen? Muchas preguntas pararon por las mentes delos pasajeros, en especial unos cuantos hombre que estaban calmados y mirando también por la ventana.
—La armada imperial de Reymosa, eso si que no se ve en todos los días. —El hombre sonriendo mientras ponía su pierna de manera vertical, formando un ángulo recto con su rodilla —. ¿No lo crees Robert?
En el otro lado de los asientos, un hombre muy alto y moreno lo miro de manera desinteresado. Al parecer no le importaba lo más mínimo si el imperio estaba allí o no.
El hombre con la pierna vertical miro de nuevo la ventana y pudo notar que hubo soldados que comenzaba a entrar en los trenes. Al parecer estaba dando una pequeña inspección.
—Y pensaba que nuestro día sería algo fácil. —Bufo mientras miraba a su compañero que estaba a su lado —. Crees que imperio sepa que estamos aquí? —Preguntando mientras su compañero solo lo miro con algo de gracia.
—Dudo que lo sepa, y si lo fuera, dudo que ellos tenga algo de evidencia que demuestre en nuestra contra. —Mirando a los alrededores del el espacio —. Al parecer tenemos cuatros personas que podría dar algo de interés.
—Lo se. —Tronándose unos cuantos dedos de su mano —. Dos mercenarios de rango medio, nivel tenientes, un caza recompensa de clase C, rango treinta, con una posibilidad de una recompensa por su cabeza, y un aventurero con una etiqueta esmeralda —. Luego de terminar de decir las cuatro personas, el comenzó pensar en ese chico de cabellera albina.
—Estas pensando en ese niño no? —El hombre terminó de tronarse sus nudillos y después dio un simple suspiro —. Si... pero es raro... no pude sentir nada de su nivel de energía, ni mucho menos sentir algo de magia en si.
—... posiblemente solo sea un simple campesino... aún así... —El intento recordar la imagen del joven peli blanco. No sabía por qué la insistencia pero le daba una mala espina sobre ese muchacho —. Que opinas Robert.
El hombre moreno solo miro a sus compañeros, cierra sus ojos y después dio un simple suspiro. El sabía lo que le estaba hablando sobre ese niño, no era normal que alguien tan joven vendría solo en un tren si ninguna supervisión de un adulto, aparte el ropaje que tenía era un tipo de anti detección, exactamente iguales en lo que ellos usaban.
—Por ahora nuestras prioridad es seguir con lo planeado. Así que solo mantenga lo planeado y veremos si ellos tiene algo de utilidad o no. —El moreno se recostó con los brazos cruzados y cierras sus ojos.
—Ya oíste nuestro líder, seguir con lo planeado. —El hombre nota algo —. Por cierto, donde esta la novata?
—Ella está afuera como siempre, pero eso es lo de menos. —Al terminar de hablar, unos soldados comenzaron adentrase al tren.
Los pasajeros en el tren tenía la mirada fija a cada uno de los soldados armados. Los únicos que no estaban nerviosos eran las personas que ya tenía experiencia con ese tipo de situación, en la cual no mostraba ninguna señal de miedo, si no algo de aburrimiento y pereza.
—Lamentamos mucho por la interrupción, pero hoy tenemos un código amarillo nivel cuatro en esta área. —Las pasajeros no entendieron de lo que decía, pero para los expertos sabía de que estaban hablando.
—Al parecer los rumores son ciertos... eso si que se pondrá algo complicado. —Pensó el hombre mientras bajaba su pierna y lo ponía en el suelo.
Cuando todos los pasajeros estaban pensado si podía levantarse y salir hacia afuera, la puerta se abre y de ahí un soldado aprecio en la entrada junto con unos cuantos más.
—Muy bien! Todos los pasajeros por favor salga uno por uno mientras checamos sus pertenencia, también les vamos hacerles unas preguntas así que por favor sea lo más sinceros posibles. —Una vez dicho, las pasajeros de enfrente de levantaron y tomaron sus pertenencias.
Los que estaban enfrente fueron los primeros en checar, cada soldado inspeccionaba las pertenencia mientras otros hacía preguntas simples preguntas.
Cuando llegaron el turno de los mercenarios, ellos le dieron sus cosas y notaron cosas inusuales, luego de eso les hicieron preguntas.
—Ustedes tiene permisos de usar armas de fuego? —Los mercenarios no dijeron nada y sólo sacaron unos cuantos papeles. Tardaron un buen rato en inspeccionar los permisos y se dieron cuenta que eran válidos.
—Muy bien pueden progresar. El que sigue. —Los dos mercenarios caminaron a la salida del tren.
Luego del un tiempo, cada pasajero continuaron hasta que casi todo el cuarto estaba completamente vacío.
—Ya creo que son todos. —El soldado miro los asientos y nota que había un cuarto de tocador —. Espera, aún debemos checar si hay alguien en el tocador, iré a checar —. El soldado camino por todo el pasillo hasta llegues al tocador, nota que el cerrojo de ocupado y decide tocar la puerta —.*Knock* Knock* Abre la puerta que es la fuerza imperio de Reymosa! —Esperando una respuesta.
Lincoln se asusto por el llamado del soldado, sabía que ellos iban a checar el baño eventualmente. Sabía que si el saliera así y fuera inspeccionado, los comenzaría hacer varias preguntas. Pero por suerte el ya venía preparado.
—Fuerza imperial de Reymosa? —Lincoln hablo de pretendiendo estar sorprendido. Necesitaba actuar para así no tener sospechas de él.
—Así es, le pido que salga del baño de inmediato. —El soldado ahora se retrocede pero aferrando el arma que tenía.
No pasó un segundo y la puerta se abre de manera lenta. El soldado se posiciona en caso de que algo pudiera pasar, y una vez que la puerta se habré con su totalidad, ve a un joven albino de una edad de casi 21 años, un poco más alto que el soldado.
—Perdón por eso. —Lincoln sale del baño y después miró a su alrededor —. Oh ya todos se fueron?!
—Así es, y al parecer usted es el último pasajero que queda. Así que por favor muéstrenos su equipaje y le haremos varias preguntas. —El joven muchacho de casi 18 años le da sus cosas, después un soldado comenzó hacer varias preguntas.
—Muy bien, cual es el propósito de su viaje? —Lincoln le responde.
—Nada más vengo de turismo. —Diciendo de manera calmada.
El soldado lo miró y nota los ropajes del joven.
—Eres un aventurero, mercenario, casa recompensa, o un veterano militar. —De nuevo el peli blanco le responde.
—Aventurero, rango plateado, tipo caballero. —Lincoln saca una etiqueta plateada. Al hacer eso hizo que el soldado se impresionara un poco, ser un aventureros plateado le daba muchas beneficios y también algo de respeto.
—Muy bien. —El Soldado miró a su compañero, nota que el había terminado de checar las cosas y después le asiente de que nada raro tenía, así que continuo con lo que estaba haciendo.
Pasaron varios minutos y después el soldado había terminado
—Muy bien esto es todo. Bienvenido a la capital de Valen, joven aventurero.
Lincoln asiente y comenzó a caminar hacia la salida del tren. La cual estaba repleta de soldados y listo para dispara en caso de una amenaza. Al parecer su visita para encontrase con su viejo amigo sería uno bastante apresurado. Solo espero que su amigo no se aya ido antes de poder darle un saludo, ya que encontrarlo sería como una aguja en un pajar.
En el centro de la capital.
Lincoln camino en las calles mirando los alrededores del lugar. Había muchas tiendas que podía visitar y cosas que podía comprar, pero lamentablemente no podía ya que el dinero que traía no servía, tenía que cambiar sus monedas del reino que estuvo por la de este, así que debería ir a un banco.
En el momento que camino, pudo notar una gran multitud gente caminando por todos lodos, en ese momento, un hombre chocó con el y después se marcha sin decir ninguna disculpa. En este reino muchas cosas podría pasar, pero nada se le puede escapar de sus manos.
—Hmm... Parece que no lo va ocupar. —Lincoln levanta su mano y veía una gran bolsa de llena de monedas. Posiblemente de la gente que había sido robado por ese ladro.
Estas calles hay muchas ratas para tomar lo que sea, era algo normal en cualquier capital del castillo. No había forma de poder evitarlo siendo que dejar el ladrón tome tu dinero y después perseguirlo, o robarle el ladro y tener algo de dinero extra. Aún así dinero es dinero.
Banco de Valen
—Bienvenido nuestro banco, en que le podemos servirle. —Dijo la recepcionista mientras daba una hermosa sonrisa. Lincoln sacó un enorme bolsa.
—Vengo cambiar esto. —Habré la bolsa y saca una moneda dorada. La recepción levantó sus ceja por la moneda —. Soy del reino del Temería y vengo de turista, como ya sabes, mis monedas no son muy válidas en este reino. —La chica toma la moneda y comenzó a inspeccionar la moneda. Tal como ella espera, la moneda era válida.
—Muy bien, pero para ser cambio, deberá tener una cuenta con nosotros. ¿Tiene usted una cuanta en nuestro banco? —Lincoln asistió y saca una llave con números marcados en ella. La recepcionista se impresión por el color de la llave que era dorado.
—¡O-oh vaya!... —Toma la llave y comenzó dejar la recepción.
Lincoln espero por un rato mientras tomaba un periódico que estaba cerca de el. Al parecer alguien lo había dejado por accidente o tal vez ya no tenía mucho uso de ello. Lincoln comenzó leerlo y se sorprendo por lo leia.
Al parecer un grupo de terrorista no identificado atacó el castillo de Valen ayer en la noche, al parecer los terrorista comandada una Horna de monstruos que atacaron por sorpresa el castillo, lo bueno era que había varios héroes que estaba el pueblo de castillo y lograron calmar la situación. Era sospecho, quien diablos atacaría el castillo sabiendo que ahí guardaba uno de los mejores caballeros del reino? No lo sabría hasta poder hablar con el y aclarar bien las cosas.
—Perdón por la tardanza. —Llegando la recepcionista. Lincoln bajo el periódico y le da a la recepcionista una sonrisa.
—No es nada. —Esperando que esto acabará de una vez. No podía seguir perdiendo el tiempo, necesitaba ir al lugar de encuentro de una vez antes de que el imbecil logrará escapar.
—Muy bien Señor Loud, sus ahorro familiares están intactos igual como lo está después de 2 años de ausencia, solo le cobramos los interés pero eso usted ya lo sabía, pero para asegurarles que nosotros no le robamos, aquí está su estado de cuenta bancario.
Lincoln tomó la hoja y checo el estado actual de su cuenta, al parecer todo estaba exactamente como lo había dejado, aunque eso era lo de menos, de todos modos eso iba ser un dinero olvidado después de que el lograra salir de este mundo. Que bueno que no había dado todo su dinero a la caridad.
—Todo está bien Sr. Loud? —Preguntó la recepcionista. Lincoln solo asistió su cabeza para luego verla directamente a los ojos.
—Si todo está en orden. —La recepcionista por lo que escucho —. Ahora que sabe que tengo cuenta, podría cambiar las monedas por favor, tengo algo de prisa y no quiero llegar tarde.
—Por supuesto señor Loud, en unos momentos le cambiaremos sus monedas. —La joven agarra la bolsa, y con apenas podía sostener la gran bolsa que tenía.
Pasaron varios minutos y la joven regresó con la misma bolsa que le había dado y después se la da al albino.
—Muy bien, usted tenía 16 monedas platinas, 84 monedas de oro, 120 monedas de plata y 30 monedas de bronce. Todas cambias y lista para usarse en cualquier parte de Valen. Algo más que le pueda servir . —Lincoln agita su cabeza, negando más su servicios.
—Es todo gracias. —Lincoln le da una moneda de oro a la recepcionista.
—S-señor! No puedo aceptarlo. —Parecía asombrada por el gesto que le daba.
—Tómalo, es algo por tomarte tu tiempo. —Lincoln se despide y dejó a la recepcionista.
La recepcionista toma la moneda y ve como el peli blanco salía del banco. La joven no pudo evitar dar un suspiro mientras un pequeño sonrojo comenzaba aparecer su, y lo único que podía pensar ahora, era si podía volver a verlo de nuevo.
Solo tiempo lo dirá.
En la posada, Noroeste de la capital.
Lincoln había llegado a la posada en donde ahí se iba a encontrarse con el. Pero antes de poder abrir la puerta, su cuerpo comenzó a salir humo y después su cuerpo comenzó decrecer. Sin perder el tiempo fue a un cayeron y de ahí una bola de humo comenzó aparecer en ese callejón.
Después de unos minutos Lincoln salió del callejón, ahora con la edad de once años. Las poción corría bien rápido sus efecto, y ya casi le quedaba unos cuantos pociones más para volver a ser grande. No sabía por cuánto seguiría usando sus pociones, ni siquiera tenía la intención de usarlo, pero ya era tarde de arrepentirse. Camino hacia la puerta y la abre, para su suerte no había mucho en la recepción, solo dos bellas y lindas mujeres muy jóvenes.
Camino hasta llegar a la recepción, bajo sus cosas al suelo y después miro con atención a las dos jóvenes, con mucho cuidado escogió a la izquierda. Si escogiera bien, no tendría que dar mucha explicación, pero si no, pues adiós a su amigo.
—Hola jovencito, en que puedo ayudarte. —La recepcionista le dio una sonrisa bastante serena. Era una joven rubia con cabellos largos muy arreglada, piel muy blanca y ojos azules.
—Me pueden dar una habitación? —Diciendo con calma mientras la otra recepcionista daba una risa basta amistosa. Sabía que eso pasaría, pero no podía culparla.
—Y tus padres? —Preguntó la otra recepcionista. Era una peli roja y igual de arreglada pero con cabellos cortos, piel clara como porcelana, ojos de color verde.
—No tengo padres. —Dijo con calma mientras que las recepcionista se sorprende por lo que le dijo el peli blanco —. Pero bueno no vine aquí hablar sobre mi, así que tiene una habitación disponible o no? Tengo algo de prisa y se que una de ustedes me podría ayudar. —Tenía mucha prisa, así que mejor era dar algo para que así terminara lo más rápido posible.
—Bueno... desearía poder ayudarte pero... —Lincoln sacó un papel negro junto una moneda platino, después se lo da a la recepcionista —. Y esto —. La joven toma el papel y la moneda que por un momento pensó que era de plata, pero después la joven abrió los ojos y de ahí su rostro comenzó a cambiar de manera seria y fría —. Que tipo de habitación desea. —Dijo con una voz muy serena pero algo de frialdad, haciendo que su compañera se incomodara un poco.
—Uno decente, no importa de que tipo, mientras que no haya "Ratas negras" por aquí. —Lincoln ahora le daba una mirada bastante calmada y muy desafiante. La recepcionista asistió y fue por la llave de la habitación, luego regresó con la llave.
—Por cuanto tiempo piensa quedarse? —Lincoln lo pensó por un segundo hasta que comenzó a responder.
—Tres días, pero si algo pasa pediré una extensión. —La recepcionista asiente y toma nota en el libro —. Sería 70 monedas de platas. — El albino le una moneda de oro. La recepcionista checa y nota que era genuina, aunque sabía que lo era por la moneda platina que le dio.
—No se preocupe por el cambio. —Agregó mientras esperaba que terminada de checar. No quería perder más tiempo.
La rubia asistió y continuó con los asuntos del chequeo, después le da su pluma.
—Firme su nombre y toma las llaves. —El albino toma la pluma, firmó su nombre y de ahí tomó las llaves.
—Muchas gracias. —Lincoln le da una sonrisa. La joven pelirroja se aguantaba las ganas de no abrazarlo por lo lindo que era, pero la rubia solo cerró sus ojos y después lo miro de manera serena.
—Algo más que pudiera ayudarte? —el albino le pregunta.
—Aquí hay serpientes? —La pelirroja no entendió, pero la rubia si. —No. —Lincoln la miro y ve que ella asistió.
—Muy alegro. —Aliviado por la respuesta —. Bueno chicas nos vemos luego. —El albino toma sus cosas y se despide de la recepción.
Una vez que Albino se fue, la rubia cayó rendida y se recostó en la mesa. Ella no era una simple recepcionista con cara bonita, tenía tantos secreto que una vez que se miraba sus manos, podía imaginarse la sangre manchadas en sus manos.
—Ocurre algo Starla? —Pregunto la pelirroja, algo preocupada.
La rubia miró a su amiga. No le gustaba mucho que le tuviera que guardar secretos a su mejor amiga, pero era mejor así si que ella se diera cuenta de su pasado.
—No pasa nada. Solo algo cansada, eso es todo. —Levantándose de nuevo y comenzando arreglar su cabello.
—Ese niño es muy adorable no? En especial su lindo cabello plateado. —La pelirroja se imaginada acariciando al albino.
—Si lo es... —Al principio pensó que era un niño perdido. Pero después de darle la hoja. Supo de inmediato que ese niño era una gran amenaza. No sabía cómo, aparte no podía sentir su magia ni mucho menos el nivel energía que tenía. Pero aún así... tenía contactos con lo de bajo mundo, en especial con esa organización —. Ese niño... debo mantener mi guardia a partir de hoy... —pensó la rubia mientras miraba a su amiga.
En las calles, en el centro de la capital.
Lincoln llegó en un callejón sin salida, parecía un simple muro común y corriente, pero toda vista engaña los ojos. Miro por los alrededor para asegurarse de que nadie lo viera y de ahí sacó un lente. A ponerlo en el ojo, logro ver una puerta oscuridad.
—Muy obvio para ser sincero.
Se acercó a la puerta y usa la llave del cuarto que le dio la recepcionista. Parecía que el cerrojo podía dar vuelta como un tipo de candado, así que giró de una forma en la que haría su casillero de su antigua escuela. Vaya que extrañaba su casillero.
¡Clip!
—Ya está.
Se adentra a la puerta y lo cierra con mucho cuidado, luego se voltea y ve lo que había en su interior. Y vaya que no había cambiado nada. Camino hasta salir del callejón y se encontraba con pocos personas que se la pasaba su tiempo en las tiendas que había.
El lugar era oscuro con pocas tiendas, había mucho que podía comprar; armaduras, armas, pociones, todo lo que uno podía necesitar... si es que todo eso no fuera prohibido por su puesto. Quería comprar lo que realmente valía, pero Lincoln no podía distraerse, no cuando su amigo planeaba irse sin decir hola.
Lincoln llegó en una taberna bastante destruído, parecí que se iba a colapsar en cualquier momento, pero eso no le impedía en entrar, se adentra adentro y mira lo que había en su alrededor. Y ahí estaba.
—Ahí estas vagabundo.
Bueno amigos eso es todo.
Como pueden ver, Lincoln al fin encontró al vagabundo. Que pasará ahora que la armada imperial que está en el reino de Valen? En el siguiente capituló habrá más preguntas que respuestas, ya que uno piensa lo que va pasar a partir de ahora.
Este tendrá temporadas ya que quiero dar realismo a la historia, y cuando digo realismo, habrá muchas escenas explícitas que hará que el mundo que rodea la historias sea muy realista. Así que espero que aguanta Ilya que habrá muchas escena Gore como el Lemon.
Nos leeremos en el siguiente capituló.
