En el medio del bosque aparecen varios jabalíes corriendo por todas partes. Cada animal se apartaban del camino, mientras que otros no pudieron evadirlos y quedaron envestidos por ellos, haciendo que sus cuerpos salieran volando.

—¡Muy bien chicos, todo listo! —Grito un joven que había sacado un cuchillo y luego cortó la cuerda que estaba escondido bajo las hojas del césped.

Al momento que la soga se cortará, varias trampas escondidas comenzaron aparecer por de bajo la tierra. Varios jabalíes chocaron con un muro de púas, mientras que otros lograron trams pasar las trampas pero con mayores heridas.

La manada sobrevivientes de jabalíes corriendo sin control, pero poco a poco comenzaron a caerse, ya que las heridas que tenias por las primera trampa, hacía que los cerdos peludos con cuernos perdiera mucha sangre, haciendo que cada uno cayeran cansados y después morirse por desangrado.

Cuando el último jabalí cayó muerto, el joven muchacho que había activado la trampa llegó para poder ver cómo y cada uno de los animales peludos, estaban ya tirados y muertos.

En la parte más profundo del bosque, aparece otra manada de jabalíes listo para atacar, pero de la nada, un misterioso rayo les cayó encima de ellos, matando al instante a todos los jabalíes que intentaron atacar al muchacho.

—Esto si que fue increíble. —El chico asombrado por lo que acabo de presenciar.

—Yo tampoco lo pude creer.

El chico miró a su derecha para ver a una chica castaña que llevaba un vestido bastante elegante. Llevaba consignó un cetro bastante largo como de su estatura, varios bolsos con amuletos, y una pequeña daga guardada en la parte trasera.

—Y pensaba que este plan no funcionaría, —La joven chica miró al su alrededor y ve el horrible desorden de cuerpos ensangrentado de cada jabalí tirado por todas partes —. Como desearía que no hubiéramos hecho tanto desorden.

—No es para tanto, Amelia. —Sonriendo a su compañera, como si realmente no fuera gran cosa —. Además nuestro trabajo es acabar con todos los jabalíes qué hay en el bosque, y nada más eso. Ya los demás se encargarán de llevárselo, y por cada jabalí muerto son 5 monedas de platas.

—Lo se, Alex. Pero aún así debisteis escoger un trabajo que no fuera tan sucio. —Amelia se quejaba y se tapaba su nariz, ya que el olor de los jabalíes muertos comenzaba a apestar —. ¿Y donde esta los demás?

—Yo pienso que en el otro lado del bosque, recuerda que tuvimos que separarnos para que los duendes no nos alcanzaran. Aparte dijeron que ellos tenía todo bajo control. —Respondió muy confiado el joven, haciendo que la chica se calmara un poco.

—Espero que tengas razón. Realmente le debemos mucho a Lincoln. —La joven comenzó a juntar sus manos y reza que ambos estuvieran bien.


En el otro lado del bosque

Los jabalíes y los duendes estaban buscando por todo el bosque a un par de aventureros, en la cual ellos habían persiguiéndolos por toda la tarde. Al parecer la manada estaban exhausto después de a verlos perseguido por casi todo el bosque sin ningún rastro de los humanos, los duendes sabía que aún estaban aquí escondidos en el bosque, lo saben por que podían oler su esencia.

El duende con armadura ordenó que se dispersara y buscara a los humanos, y que avisara si encontraba uno. Se dividieron para hacer grupo de diez, cuatro duende montados en su propio jabalí.

Los grupo se dispersaron para comenzar a buscar a par de humanos. En su grupo tenía uno o dos arqueros listo para dispara, mientras que otros eran duendes armados y listo para dar una pelea.

Caminaron por todo el bosque a buscar a los humanos, pero no hubo rastro de ello. Ellos sabían que estaban aquí, su olor nunca les mintió en donde podría estarlos siendo que eran muy fácil de detectarlo, ya había cazado antes humanos que se atrevían a cruzar en sus bosques, y ningún humano había salido vivo de ello. Pero esto era diferente, y por una razón no le agravaba mucho.

Un grito atrajo nuevamente a los demás, y ello estuvo acompañado del indiscutible olor del par de humanos.

Los grupos se reunieron y fueron en donde provenía los gritos, el olor indiscutible de los humanos le ayudaron mucho a localizar mejor el área, pero cuando llegaron, se sorprende de que tres grupos había sido masacrados.

Al parecer mucho duende tenía clavada flechas en sus cabezas, casi la mayoría disparado justo en el ojo, los jabalíes están todos decapitado, y el resto de los duendes de combate estaban sin sus brazos.

Para lo de su raza era muy desagradable ver a su gente morir de esa manera, en especial siendo multi lados y golpeados si que el rostro pudiera ser tocino dudo.

El duende de armadura dio un grito de furia y ordenó que quemara el bosque. Una decisión arriesgada pero muy efectivo.

Los duendes con arco comenzaba aprender sus flechas y después sounds en los lugares con mucho vegetal para que el incendió se expandiera mas, pero antes de poder jalar la cuerda del arco, los duendes recibe un flechazo a cada uno.

El duende de armadura se sorprende y ve como sus arqueros caían al suelo, los jabalíes se sorprende y comenzaron asustarse. Cada jabalí corría por todas partes, los duendes trataron de calmarlas pero el miedo era más fuerte, sin ninguna opción, los duendes golpearon brutal mente los cerdos para que se detuviera, incluso matarlos si era necesario.

Cuando los jabalíes cayeron al suelo; siendo detenidos o muertos, dos figuras comenzaron salir de los árboles y con las armar firmes. Uno de ellos se lanzó con los duendes que estaba en el suelo y les comienza atacar con su espada, el agita su arma para cortar la cabeza del duende, la cabeza salió volando por los aires.

Los duendes al presenciar la capitación de su compañeros, ellos saltaron todos a la vez para atacar al joven caballeros, pero su intento en atacarlo fueron en vano, ya que uno de los duendes fue atacado por una flechas, sin poder hacer nada, los duendes fueron disparado por las flechas, haciéndolos caer por el suelo. Como todos estaban en el aire, era inevitable poder esquivar los ataque del arquero.

Con horror, el duende con armadura ve como el arquero que estaba arrodillado, usaba su arco para dar a cada duende que estaba en el aire. Al parecer el joven de la espada era la carnada para que los demás duendes pudiera atacar al joven todos a la vez, ya que su grupo estaba secado por la ira en poder acabar con el asesino de su gente.

Con los que quedaba, el duende líder, ordena a su grupo que atacara al arquero, ya que sabía muy bien que los arqueros no era muy buenos en combate cuerpo a cuerpo, así que era mejor acabar con uno y así tener que aliviar con el segundo después.

Los duendes corrieron a toda prisa y prepara para atacar al arquero, pero de la nada, el arquero tira su arco y desvaina su arma, sacando una espada bastante corta pero lo suficientemente filosa para hacer enfrente al pequeño grupo de duendes.

El joven esquiva los primeros golpes y agita su arma para cortar el brazo de un duende. Los gritos de este se lograron escuchar por todo el bosque, llenando el lugar con chillidos desgarradores lleno de dolor y angustia. Mientras que los chillidos aturde a los demás duendes, el joven aprovecha la distracción para robarles las armas a los duendes, y con ello, usarlos y cortarles las extremidades.

Los duendes gritaba del dolor, al perder cada uno de sus extremidades. El duende de armadura no lo podía creer, pensaba que si atacar al arquero ayudaría aumentar las posibilidades de ganar, pero estaba muy equivocado, había subestimado ese par de humanos, y vaya error que cometió.

Ya solo quedando el duende de armadura, el saco un martillo de huesos, hecho por los husos de sus víctimas, corrió para atacar al chico de la espada, pero antes de poder darle un golpe, el duende recibió un flechado en su cráneo. Tanto en acabar con el humano, se le había olvidado completamente del otro, al parecer el que se hizo de carnada tenía un arco con una flecha bastante filosa, tanto que hasta le pudo perforó el casco de huesos que tenía en su cabeza.

El duende cayó muerto en el suelo, junto con los demás duendes que ahora asian muertos.

—Eso si que estuvo cerca. —Dice el que se hizo carnada.

—Te dije que lo tenías todo bajo control. —El joven se quieta el casco, revelando así mismo su rostro mientras el se rascaba su cabeza de caballera albina.

—Dios, si que eran muchos. Si no fuera que habíamos puestos esas trampas, posiblemente ya andaríamos muertos. Ni siquiera podría atinar ningún jabalina con mi puntería de mierda que traigo.

—Vamos, Rice, no te pongas así. Es normal que de ves en cuando no puedas apuntar bien al objetivo, para eso te deje con el duende de armadura. —Comentó el albino mientras se acerca el cadaver muerto del duende de armadura.

—¿Y que pasaría si no hubiera apuntado bien en la cabeza? —Dijo Rice, esperando que dijo era algo el albino.

—Pues obvio que le cortaría su cabeza. El duende estaba muy desesperado en atacarme, que dejó bien descubierto su cuerpo de enfrente, dándome la oportunidad de poderle cortarle el cuello. Pero al aver que el duende se había olvidado completamente de ti, mejor decidí arriesgar que tu fueras el golpe de gracias, y vaya razón que tenía.

El joven arquero se sorprendo por el nivel de confianza que le tenía. Normalmente nadie le pudiera dar ese nivel de confiabas, al menos que ellos dos se conociera desde la infancia, pero el solo lo lleva conociendo hace una semana, desee que el se convirtió en un novato.

—¡Hey chicos!

Los jóvenes se voltean y mira a sus dos compañeros del grupo. Al parecer ambos estaban bien.

—¡Alex, Amelia! Gracias a dios que ustedes están. —Rice corrió a su grupo para darle un abrazo a sus dos compañeros.

—Al igual que nosotros, también nos alegra verlos. Al parecer ustedes tuvieron todo bajo control. —Amelia comentó mientras miraba la horma de duendes y jabalíes muertos por todos lodos.

—Pensábamos que estarían en problemas, así que vinimos lo más rápido posible. Pero viendo el desorden, parece que no era necesario la ayuda. Te dije que ellos estarían bien, Amelia. —Alex quejándose con Amelia.

—Pues no me gusta mucho la idea de poder separarnos en una situación cómo está. Que pasaría si uno de ustedes se lastima o peor... que los mate y los mutilen.

—Pues a nosotros nos daría una muerta rápida, a ti por otro lado te usaría como juguete de entretenimiento, ya que al ser mujer, ellos te violaría para multiplicarse y una vez que se aburra de ti, ellos te mataría de la misma manera que nosotros. Realmente me dan mucha pena por ustedes, siendo que las mujeres les toca lo peor forma de morir. —Comentó Alex, dando su opinión sobre cómo los hombres tiene la muerte rápida mientras que las mujeres las tenía muy lentas.

—¡Por que demonios dices eso! —Dijo alterada la joven mientras una sensación de escalofríos le rodeaba por todo su cuerpo.

—Solo digo que no debes de preocuparte tanto, aparte que Lincoln ya tenía todo solucionado. No lo crees Linc...? —El joven miró a su compañero y ve como el albino estaba diseccionándoles a los duendes con su pequeña daga.

—¡¿Que estas haciendo?! —Preguntó Amelia, un poco asustada por la forma que el albino estaba haciendo con los cuerpos muertos.

—Nada, solo estoy sacando varios materiales que necesito para forjar una espada. Y al parecer ese duende tiene el material que necesito para hacerlo. —Lincoln le responde de manera serena mientras continúa con la disección.

Los demás compañeros se incomodaron por la forma que les respondió de manera tranquila y sereno, pero después lo dejaron y después comenzaron a tomar lo que podía, ya que cada cosa valía algo.


Los jóvenes había terminado de lo que hacía y prosigue en poner los cuerpos en un pequeño carruaje de carga. Al parecer había cazado a un buen número de jabalíes y con eso posiblemente ganaría mucha plata por los cuerpos.

Lincoln decía que exploraría más al fondo y ver si no había más jabalíes, ya que si dejan uno vivo, posiblemente en un futuro volvería atacar de nuevo al pueblo pequeño en donde ellos habían tomaron el trabajo, y aparte debía también asegurarse que ningún duende estuviera convida, ya que conociendo a esas criaturas, ellos tiende ser muy rencorosos con los humanos y que también tiene la habilidad de multiplicarse como loco.

Camino de nuevo el lugar en donde había matado el duende de la armadura, todo estaba limpio, en exception de la sangre escurrida, pero después nota algo que posiblemente le haría llamar mucho la atención. Se adentro aún más profundo del busco y para su mayor sorpresa, se encontró lo que posiblemente sería el campamento de los duendes.

Se acercó al campamento para averiguar algo, y nota algo muy particular enfrente de una jaula. La jaula era pequeña, pero no tanto como para poder caber como tres o cuatro personas adultas, estaba todo sangrado pero no lo suficiente ya que posiblemente la sangre ya llevaba seca por un largo tiempo.

Checo más al fondo la jaula y logra encontrar una etiqueta de obsidiana, al parecer le pertenecía a un aventurero.

Checo el nombre de la etiqueta y según lo escrito, decía el nombre de Mali Solía. Al parecer era nombre de una mujer, aunque había escuchado ese nombre por algún lugar.

—Lincoln, estás aquí.

El albino se sorprende y sale de la jaula, solo para sorprenderse al ver a Amelia ahí parada sola.

—Hola, Amelia. ¿Qué haces aquí? —Lincoln se acercó a la joven sacerdotisa.

—Tardaste mucho regresar y pensaba que algo malo té había pasado. Así que decidí ir a buscarte. —La joven mira el pequeño campamento —. Así que los duende inmigraron por estos bosques.

—Si. Hoy ya hay más monstrous de lo habitual, es como si algo los atrajera. —Lincoln miro la etiqueta —. Me encontré esto en la jaula y por una razón conozco ese nombre, pero no me sale de la cabeza y me preguntaba si conoces ese nombre. —Lincoln le da la etiqueta a Amelia.

—Déjame ver. —Amelia recibe la etiqueta de obsidiana y ve el nombre del dueño —. ... —Baja un poco su cabeza.

—Viendo por tu expresión, parece ser que sabes de quien es el dueño de la etiqueta, cierto? —Mira como Amelia asiente su cabeza.

—Ella era una caballera novata. No éramos muy cercanas, pero éramos algo con unas rivales... ahora ya veo por que no la veía mucho. —Mirando adentro de la jaula —. Crees que ella...

—No lo se. —Poniendo la mano en su hombro —. Pero así es el camino de los aventureros. —Comenzó afrontar el hombro mientras intenta consolar a su compañera.

—Pensaba que ser un aventurero sería divertido; Teniendo varias aventuras, viajar más halla de lo horizonte, haciendo varios recuerdo y... conociendo gente por todo continente de Alrest. —Amelia apretaba la etiqueta con fuerza mientras lo ponía muy fuerte en su pecho.

—No siempre las aventuras será a si de divertidos. Yo también lo pensaba así. —Lincoln recordado las primeras aventuras que tuvo cuando se convirtió en el aventurero.

—¿Como hace para estar tan calmado? Bien confiado en todo lo que te rodea? —Preguntando Amelia, ya que al ver a Lincoln así de confiado, tenía que tener un secreto para estar así calmado.

—Años de experiencia. —Eso fueron las palabras que dejaron confundido a la sacerdotisa. Después de todo, el ya tenía la moral suficiente como para poder aguantar cualquier cosas que se le cayera encima.

—Ya veo. —Guardando la etiqueta —. Bueno Linc. Es hora de irnos.

El albino asiente y ambos se marchaban del campamento.


Posada, en el centro de la capital.

—Buen trabajó a todos. Ustedes lograron completar el trabajo y los granjeros están muy felices por eso. —Dice la recepcionista, felicitando al grupo que había logrado completar la mission.

—No fue nada, todo fue pan comido. —Dijo Alex bufando alegremente.

—Si claro. Si no fuera por el plan de Lincoln. Tal vez ya andaríamos de regreso al gremio con las manos vacías. —Amelia decía con tono de molestia, ya que su compañero se hacía el presumido.

—Pero debemos admitir, la mission que tomamos era mucho más difícil, y me alegro mucho que pudimos tener un buen compañero como Lincoln en nuestro grupo. —Dijo Rice, agradeciendo al albino por haberles ayudado con la misión.

—Vamos chicos, ustedes también hicieron su parte. No me puedo quedar con todo el crédito. Ustedes también fueron geniales. —Dijo Lincoln, elogiado a sus compañero y dándoles apoyo a su grupo.

—Me parece que ustedes se divirtieron mucho con su misión, y me alegro que ustedes saliera bien. Hubo muchos aventureros que intentaron con hacer esta mission, y siempre llegaron muy lastimados y... bueno, hay muchos que aún están perdidos en acción.

Al decir lo que dijo la recepcionista, todos se quedaron callados.

—También agradezco mucho que encontrar la etiqueta, con esto podemos dar la noticias a sus familiares. Aunque eso si que no lo tomará muy bien, pero así es la vida de un aventurero, al igual cómo los otros gremios de mercenarios y los casa recompensas.

Los jóvenes asiente por las palabras que decía la recepcionista.

—Pero bueno, aquí está el pago por su servicio. —Sacando una bolsa llena de monedas —. 50 monedas de oro junto con varias pociones de energía, y también están las monedas de plata por cada jabalíes que mata, que en total mataron 38 jabalíes, con eso ustedes ganaron eso como 190 monedas de plata. —La joven les da las dos bolsas de dinero.

—¡Vaya que eso es mucho! —Alex asombrado por el número.

—No lo puedo creer, con eso al fin podré comprarme el talismán. —Dice Amelia, muy feliz.

—Bueno con eso cubrirá la renta de este mes. —Dijo Rice, alegrándose por que algún podrá pagar la renta.

—... —Lincoln no dijo nada.

—Ah por cierto, Lincoln. Tienes un examen de acenso este día, si tienes tiempo, podrías venir a la recepción para comenzar tu examen. Si quieres podemos hacer una cita en caso de estes ocupado.

Los jóvenes se sorprende por la noticias.

—Vaya, Lincoln. De nuevo te ascendieron otra vez. Vaya suerte que tienes.

—Esas son buenas noticias, Linc. Felicidades.

—Vaya que si es tener suerte. Felicidades por eso.

Todos los compañeros felicitaron al albino.

—Vamos chicos, no es para tanto, posiblemente sea otra cosas, ¿no es así? —Preguntando a la recepcionista.

—Pues es tu acenso de rango, pero eso solo lo podemos discutir cuando entremos al cuarto de juntas, si quieres podemos tomarlo de una vez. Solo déjame prepara el papeleo y llamar a una de mis amigas para que ella te inspeccione con la prueba.

—Muy bien aceptaré ir, solo déjame prepararme y después iré a la recepción.

La recepcionista asiente y se levanta de su mesa.

Los chicos muy felices toma las bolsas y las pociones, luego se sienta en una mesa u de ahí comenzaron a repartir las ganancias, en la cual se dividieron entre cuatro. Una vez terminado de compartir el dinero, Alex, Amelia y Rice, agradecieron a Lincoln por la ayuda y los consejos que le dio para que ellos fuera buenos aventureros.

El trío se despide de Lincoln, y el también se despedía de ellos. Una vez que salieron del gremio, Lincoln camino hacia la reception, de ahí fue recibido por una de las recepcionista. Ella era castaña con ojos azules, llevaba el uniforme de malo que llevaba las demás recepcionistas, pero en ello llevaba un rosario.

—Usted es, Lincoln cierto?—El albino asiente su cabeza.

—Mi nombre es Diana. Yo seré la inspectora de tu examen de acensó. La señorita Kaila la está esperando en el cuarto de reunión, así que acompáñeme en las escaleras que lo llevaré hacia cuarto.

La recepcionista camino y guió al albino hacia el cuarto de reunió.


—Bueno empecemos con el examen de Acenso. —Dijo la rubia, en la cual era la misma que le había dado la noticia al albino sobre el acenso.

—Adelante. —Dijo Lincoln, de manera calmado y sereno.

—Bueno se que es algo que no mucho podría pasar pero... una vez más, usted a avanzado de nuevo de rango. Con eso ya usted a alcanzado ser rango de bronce.

El albino se sorprende lo rápido que ascendió, cuando empezó como aventurero, tomó cada trabajo que le permitía hacer por su rango de porcelana, y por el paso de los días logro dar buenos resultados por sus buenos trabajos, intentó tomar trabajos de otros rangos, pero la recepcionista no lo dejaban tener esos trabajos, no al menos solo por supuesto. Comenzó a entrar en grupo y ayudar a los novatos, al principio fue duro, no duro por los trabajos, si no que tenía que mantear a su grupo a salvo de cualquier problema que pasaba, aveces hubo enemigos que sobrepasaba de sus rango, pero aún con ello lograron terminar su trabajo.

Cada grupo que se unía, le daba todo el crédito al albino, ya que cada grupo que se unían, eran buenas personas, u gracias a ello, el se ascendió por cada semana hasta llegar a ser lo que es ahora, el ayudaba a los novatos y aceptaba cualquier trabajo que se podía, y eso hizo que se ganara mucho su reputación, y era por eso que ahora lo volvieran a ascender.

—Vaya, no se que decir. —Lincoln fingía estar sorprendido. No quería que las recepcionistas sospechara de el, en especial la sacerdotisa que ahora mismo estaba usando una habilidad que le permitía detectar sus mentiras.

—Realmente as sorprendido a muchos aventureros, como novatos y veteranos, distes un gran imagen a este gremio, y no sabemos cómo agradecerte por ello. No solo avanzaste de porcelana, hasta llegar a bronce en tan solo un mes, si no que ahora el consejo te ha dado el privilegio de ser no solo de bronze, si no que ahora te damos el ascendió de plata.

—V-Vaya... eso si que no me lo esperaba. —Lincoln no lo podía creer, no solo lo accedieron si no que ahora era oficialmente un aventurero de plata, siendo ahora de Rango 3.

—Pero para eso solo... quiero preguntarte en algo que es de suma delicadeza.

El albino se sorprendo por la que le iban a preguntar.

—Cuando entraste al gremio y llenaste la aplicación, dijiste que tú tenías quince años, ¿cierto?

—Si, eso fue lo qué pasó. —El albino sabía lo que estaba viniendo.

—Quiero volver a preguntar, pero esta vez quiero que usted sea sincero conmigo. —La recepcionista miraba muy serio al pobre niño —. ¿Cuantos años tienes?

Lincoln se quedo nervioso, si deci la verdad, posiblemente no lo creería, pero con la sacerdotisa en persona, posiblemente pueda que si diga la verdad, pero si lo hace, no sabrá si tendrá un castigo por mentir o no, pero aún así tendría que decirlo.

Lincoln suspiro rendido y miró directamente a la recepcionista, y esas fueron sus palabras.

—Tengo... sesenta y un años.

La rubia se sorprende por lo que dijo el albino y miró a su compañera, miró muy bien a su amiga y nota que al igual que ella, tenía la misma expresión de sorprendida por saber la edad actual del niño que pensaron que tuviera once años.

—¿D-Diana? —La joven recepcionista esperaba su respuesta.

—No ha mentido Kaila. El realmente tiene sesenta y un años de edad. —Esas fueron las palabras de la castaña, mientras sus tenía El Rosario en sus manos.

Lincoln solo dio un suspiro, sabiendo que ahora tendría que dar una buena explicación al las dos jóvenes que ahora sabia de su edad actual.


Bueno eso es todo. Estoy considerando hacer un opening nada más para que ustedes tenga una idea de lo que se trate y que contenga un poco de spoiler la historia.

Bueno ahora que las jóvenes recepcionista saben la verdad, que pasará ahora, logrará lincoln en convencerla y que no tenga que decir que es la leyenda, o tomará medidas drásticas y eliminarlas para que nadie sepa de su secreto... bueno es último me exagere XD.

Bueno eso es todo, y nos leeremos en el siguiente capituló.