Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.
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El dolor que sentía en la cabeza lo iba a matar. Se removió sintiendo sábanas sobre él, por inercia palpó la cama buscando el cuerpo de Bella pero no lo encontró. Molesto al no sentirla abrió los ojos en su búsqueda. Grande fue su susto al no reconocer el lugar donde estaba.
-¿Qué demonios...? -las sabanas violetas que lo cubrían no eran las mismas blancas con las que solía despertar.
-Veo que ya despertaste. -la voz femenina que escuchó lo hizo saltar.
Tanya estaba en bata con una tasa de café en la mano.
-Mierda... ¿Nosotros...? -Edward gimió sosteniendo su cabeza.
-Tranquilizate, te encontré en medio de la pisa y no tuve corazón para dejarte ahí. -Tanya lucía cansada mientras le ofrecía una tasa de café. -Pensé llevarte a tu departamento pero Isabella me asesinaría. -burló con sorna.
-Gracias. -tomó un sorbo del café. -Debe estar enloqueciendo.
-No tienes llamadas perdidas, tal vez este dormida.
Edward fruncio el ceño al escucharla, tal vez a Bella no le interesó que él no fuera a dormir.
-Por tu gesto supongo que será mejor que vayas de inmediato. -Tanya le sonrió pero la alegría no estaba en sus ojos.
-¿Que hacías ayer tan tarde manejando? -le preguntó sin poder evitar la curiosidad.
-Quería despejarme un rato. Tienes suerte de que lo hiciera o hubieras amanecido con una pulmonía segura.
-Tienes razon. Gracias por traerme.
Tanya volvió a sonreir con la mirada triste, al voltear observó una marca rojiza en su cuello.
-Veo que ayer si que te "despejaste". -le bromeó señalando su cuello.
Tanya se sonrojo tocándose.
-Si, un poco. -su voz apagada lo sorprendió.
-¿Estas bien?
-Si, ya sabes, lo de siempre una noche sin pensar en el mañana.
Tanya Denali hablando tan apagada sobre su noche, no creí que viviría para ver esto.
-Podrás morir en paz. -rio de sus palabras amargamente.
-¿Qué sucede Tanya? -susurro preocupado ya.
De pronto como una represa reventando la rubia rompió en llanto. Sorprendido lo único que se le ocurrió fue abrazarla.
-¿Por qué no valgo la pena para algo serio? ¿Qué tengo que hacer? -sollozaba desconsolada en su hombro.
-¿Por qué dices eso? -extrañado por su llanto acarició sus cabellos.
-Hice de todo, de todo pero él no me quiere para algo más que no sea calentar su cama.
-¿Quien te dijo eso Tanya?
Ella se quedó en silencio aferrada a su pecho.
-Garrett. -susurró tensa por su respuesta.
-¡¿Qué?! -gritó sorprendido. -¡No puedes estar hablando en serio!
-Hace mucho que me acuesto con él. -confesó en medio del llanto.
-Pero... pero, no entiendo, nunca los he visto juntos.
-Garrett fue mi primera vez y he estado con él desde entonces, cuando esta en el pueblo viene aquí en las noches.
-Nunca se me paso por la cabeza que ustedes... -pasó la mano por sus cabellos. -Tú y yo...
-Yo te buscaba para darle celos así él reaccionaba y venía a verme, pero desde que Isabella apareció Garrett me olvido por completo. He hecho de todo para atraerlo pero sólo logre que se acostara conmigo y fue horrible... -sollozó.
-¿Te lastimó? -Edward sintió su sangre hervir.
-Fue muy brusco. -sollozó en su pecho.
-Alejate de él, tú mereces algo mejor.
-No lo sé. -sollozó. -Lo quiero desde que soy una niña. Siempre fue el inalcanzable que yo tenía a escodidas.
Edward trato de hurgar en sus recuerdos para ver en que momento se le había escapado todo esto.
-Garrett estaba en último año y odiaba a todos, no tenía muchos amigos y a las chicas las despreciaba luego de una noche. Yo me sentí especial cuando comenzó a colarse por mi ventana casi todas las noches.
Su hermano no solía pasar las noches en casa eso era seguro, odiaba compartir habitación con él ya que su padre se negaba a cederle el estudio para convertirlo en su cuarto.
-Garrett siempre dormía fuera supongo que era contigo.
-Él me contaba sus problemas. Estaba lleno de odio hacia tu padre, sentía que él no lo quería como a ti.
Edward la miró seriamente.
-Mi padre lo amaba, estoy seguro.
Recordó las noches en las que Anthony Masen dejaba dinero junto a la almohada de Garrett ya que si se la daba en persona se la tiraría en la cara. Su padre que siempre tenía una sonrisa jovial paso a envejecer con rapidez desde que su hermano se mudó con ellos. Garrett solía salir sin permiso y volver cuando quería, su teléfono sólo llamaba a su padre cuando estaba metido a un problema y necesitaba que lo sacara de él.
-Era un idiota, no respetaba a mi papá. Sólo sabía responder agresivamente y hacer lo que le diera la gana.
-Si es verdad, pero ponte en su lugar. Su madre murió y lo obligaron a vivir con el hombre que no lo quiso de niño.
-Si lo quiso. La madre de Garrett era la que no lo dejaba verlo...
-Si Isabella no te dejara ver a Ethan, ¿tú simplemente seguirías con tu vida? -su pregunta lo dejo en shock. -¿Tendrias otra mujer y un hijo sin voltear a ver a Ethan? ¿Lo harías?
La respuesta era obvia.
-No. -si llegara a pasar eso, estaría como un acosador tratando de llegar a su hijo.
-Garrett no tuvo a su papá, lo dejó por un hijo que era mejor que él.
Edward se quedó callado procesando sus palabras. Ese era el otro lado de la historia. En su memoria solo estaban los golpes que él le daba y como su padre lo defendía para que luego Garrett desapareciera por días provocando la desesperación de su padre. Anthony Masen no sabía que hacer con su hijo adolescente, desesperado por lograr su cariño llego a comprarle un auto que a los días chocó por conducir ebrio. Era un desastre.
-Garrett desgastó a mi papá, por su culpa esta muerto. -con rencor recordó el rostro triste de su padre cuando descubrió un sobre de marihuana entre los bolsillos de su hijo mayor "es mi culpa" había susurrado sin saber que él estaba escuchándolo.
-Yo lo quiero, yo sé que hay algo más debajo de todo ese rencor. -Tanya estaba más tranquila perdida en sus recuerdos.
Edward la escuchó, por primera vez se dio el tiempo de conocer a Tanya Denali. Como cualquier chica de quince se quedó prendada por el chico malo y problemático de último año, le contó como gracias a su prima llegó a conocer a Garrett y este le quitó su virginidad en el auto que luego chocó.
-Fue mi culpa que estrellara, yo iba conduciendo... -Edward abrió los ojos sorprendido. -Garrett estaba ebrio así que no quise dejarlo conducir, yo no sabía hacerlo muy bien y era de noche. No vi el árbol que había en esa curva.
-¿No te lastimaste? Garrett se rompió el brazo. -recordó vagamente a su hermano fastidiado por el yeso.
-No, salí ilesa. Él se echo la culpa del accidente. -Tanya sacó una caja de su mesa de noche. -Esto creo que es tuyo. -le entregó un llavero en forma de pelota.
-¿Qué es esto? -preguntó extrañado.
-Esa noche me escondí en el bosque hasta que la ambulancia llegó, pero tu padre me descubrió, yo no quise ir al hospital porque Garrett me había pedido que escape así que me dio las llaves de su auto, yo estaba muy asustada por el accidente asi que no me anime a subir, regrese caminando a mi casa y jamás supe como dárselas.
Edward observo las llaves y apretó el llavero sintiendo como cedía. No pudo evitar sonreir cuando el recuerdo lo azotó.
-Mi papá solía apretar esta pelota cuando se alteraba. Es increíble que aun conserve la pintura.
La pelota de baloncesto se la había regalado él cuando tenía siete años y era el día del padre.
Hablaron un poco más sobre el tema, no podía creer como Tanya había estado presente en su vida desde que era un preadolescente y no se había dado cuenta.
-Jessica me contó que se acostó contigo. -se burló ante el recuerdo.
-Si, ella no sabía que mi edad pero luego seguimos acostandonos.
-Lo recuerdo, al principio no sabia quien eras pero cuando lo supo de alguna manera enfermiza veía a Garrett en ti. Todas andaban encaprichadas con el patán de último año.
Edward arrugo el ceño al escucharla. -No me gusta la idea de pensar que cuando la follaba pensaba en él.
-Jessica estaba loca, es posible que si.
Edward recordó las noches donde le pedía a su papá que traiga a Jessica si él iba a salir, si supiera que el niño de catorce se acostaba con su niñera de diecisiete.
-Siempre lo haciamos en mi cuarto, seguro fantaseaba cuando miraba las cosas de Garrett ahí.
Tanya no pudo evitar reírse.
-Estoy segura que sí. -miró el reloj de la pared de casualidad. -¿Quieres desayunar o prefieres llegar antes que Bella despierte?
Edward miró la hora.
-Ya debe estar despierta, Ethan no duerme hasta las nueve.
-Debe estar buscandote.
-No lo creo, me hubiera llamado.
Se levantó de la cama para vestirse.
-Muchas gracias Tanya. Te debo una muy grande.
-De nada, me alegro de haber hablando contigo. -su sonrisa era sincera.
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-¡Auch! -gritó cuando su madre limpió la herida con alcohol.
-Te aguantas, si querías andar peleando como pandillero tienes que sufrir las consecuencias.
-¡Mamá! -gritó de nuevo cuando ejerció presión.
-Esto es lo que pasa cuando antes de hablar te pones a golpear a todos.
-¡Estaba besando a mi mujer!
-Deja de moverte. -le ordenó. -Mi pobre niño estaba tan asustado, parecía un papel de lo pálido que estaba.
-¿Lo viste? -preguntó sorprendido.
-Si, Rosalie y él estaban en la comisaria cuando fui a recogerte, estaban muy pálidos y cansados.
-Ese idiota de McCarthy tiene la culpa. -escupió con ira.
-Quería traerlo. Me abrazó asustado. -suspiró ante el recuerdo. -No puedo creer que ese pequeño tan lindo sea hijo de ese hombre.
-Es hijo de Rose, tiene más de ella.
-Si, eso es verdad. Iré por más hielo para tu ojo.
Suspiró acomodándose en los muebles, sus brazos estaban con arañones por doquier. Su piel blanca dejaba ver los cardenales en su pecho. Había sido una pelea intensa.
-Eres idéntico a tu padre, actuando y después pensando. -la señora Bonnie recordó a su difunto esposo justo cuando la puerta sonó.
Apenas abrió la puerta una cabeza rubia se tiro a su cuello.
-¡Abuela! -Luke se aferró a ella con cariño.
-Lo siento, insistió mucho en venir. -se disculpó Rosalie algo sonrojada.
-Esta bien querida. Siempre son bienvenidos.
Luke soltó a Bonnie para acercarse a Jared, se veía asustado por sus heridas pero aún así se abrazo a su pecho. El niño lloró en silencio en su hombro.
-Tranquilo Luke, estoy bien. -el rubio se quedó ahí, sin moverse.
Rosalie se acercó lentamente sin saber que decirle, tenía la vista fija en el suelo.
-Luke cariño, ¿no quieres hacer unas galletas de chocolate conmigo? -el niño dudo.
-Ve. Yo tengo que hablar con tu madre.
Con un largo suspiro se separó de él, lo observó detenidamente una vez más y luego corrió hacia la cocina.
Rosalie se sentó en la silla donde su madre había estado antes. Estaba pálida y temblaba un poco.
-¿Qué paso ayer? ¿Desde hace cuanto ves a McCarthy? -su voz era baja y apagada.
-Él ha estado buscandome hace mas de un mes, su padre esta muy enfermo y quiere... conocer a Luke antes de morir.
Rosalie se apoyaba contra su mano luciendo exhausta. -Yo no he querido que lo haga, Luke estaba muy bien sin él. -sollozó. -Pero ayer vino, entro a la fuerza y le dijo a Luke que era su padre.
Jared apretó los puños con ira.
-Mi hijo se negó a creerle y dijo que eras tú, él hasta nombró cosas que ustedes tenían en común. Pero Emmett sacó una foto mía y de él cuando estaba embarazada, en ese momento vi cómo el corazón de mi hijo se partía. -lloró más fuerte. -Luego llegaste tú y Emmett me besó a la fuerza... yo no tuve tiempo de reaccionar. Lo siento, yo no quería, te lo juro. -tenía el dolor escrito en el rostro y lucía derrotada.
-¿Qué le has dicho a Luke? -Jared también tenía un nudo en la garganta que no le permitía hablar con claridad.
-Le expliqué que Emmett es su padre biológico pero que tú eras su papá, el que siempre estaría con él... -parecía dudosa como si no supiera que si lo que decía era correcto.
-Siempre lo estaré. -le aseguró para luego limpiar la lágrima que fluía por su mejilla. -Ven aquí. -la abrazó a su pecho y Rosalie se desmoronó.
-No lo dejes por favor. -sollozó. -Lo eres todo para él, hoy supe cuán grande es su amor por ti.
Jared acarició sus cabellos tranquilizándola.
-No lo haré, yo también lo amo. -confesó con sinceridad.
-Eres el hombre de mi vida Jared, además de mi hijo nunca he amado a alguien tanto como te amo a ti.
-Yo también te amo cariño. Y sabes que te he amado desde los quince años cuando ni siquiera sabias que existía.
Rosalie se quedó en su pecho largo rato hasta que el cansancio fue venciéndola.
-Vamos a mi cama, ayer fue una noche difícil para todos.
Rosalie lo siguió hacia las escaleras pero fueron interrumpidos por una cabecita rubia que le impidió seguir su camino.
-¿A donde van? -preguntó inseguro.
-A dormir un rato. Tu mamá esta cansada.
Luke bajo la mirada para luego asentir.
-¿Tú no estas cansado hijo?
Luke levantó de inmediato la cabeza y asintió enérgicamente levantando los brazos en un pedido silencioso. Jared se rió pero lo tomó en brazos.
-Nada de jugar enano, vamos a dormir. -le advirtió.
-Si, esta bien papá. -prometió aferrado a su cuello.
Rosalie los observó con lágrimas en los ojos.
-¿Vamos? -Jared le ofreció su mano libre.
-Vamos. -con completa confianza se aferró a ella.
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Regresó a su departamento con algo de miedo. Su rostro mostraba signos de resaca así que rogaba que Bella sólo pensara que estuvo tomando sin parar. El ruido de la televisión se le antojo insoportable apenas abrió la puerta. Ethan lo ignoró mientras observaba una serie de animales con uniformes de superheroes.
-Hola para ti también hijo. -besó su cabeza ganando una sonrisa del niño que le ofreció una galleta humedecida con su baba. -Gracias, que generoso.
Tomó la galleta y caminó hacia su habitación evitando mirar hacia la cocina donde escuchaba el movimiento de Bella pero para su mala suerte Ethan caminó detrás de él arrastrado un cochecito musical. Edward sentía su cabeza explotar por culpa de ese sonido.
-¿Ethan a dónde... vas? -Bella lo observó en silencio para luego revisar su cuerpo con la mirada. La incomodidad lo invadió, quería ducharse y cambiar de piel si fuera posible.
Ethan parecía emocionado por algo ya que comenzó a gritar mientras zapateaba, Edward cerró los ojos por el dolor de cabeza que sintió en ese momento.
-¡Pa mia! ¡Pa! ¡Pa!
-Veo que la pasaste bien anoche. -su tono fue ácido.
-¡Pa! ¡Pa mia!
-No mucho. -suspiró.
-¡Pa! ¡Pa! -el niño trataba de mostrarle su cochecito mientras saltaba para llamar su atención.
-Basta Ethan. -le pidió con un gruñido involuntario, el niño se alejo extrañado.
-No te desquites con mi hijo, él no tiene la culpa de que vengas con tremenda resaca encima.-Bella tomó al niño que se escondió en su cuello.
Edward se sintió mal de inmediato y trató de acercarse a ellos.
-No te acerques, apestas a alcohol y... perfume barato. -susurró dando un paso atras.
-Sólo estuve bebiendo. -aseguró mirando hacia otro lado, odió ser el causante del dolor que había en su mirada.
Bella se alejó con Ethan en brazos.
Sintiéndose pésimo se metió al baño. La ducha caliente relajó sus músculos. Estaba muy tenso y sus hombros eran los más perjudicados.
Busco ropa limpia en su habitación pero no la encontró, en toalla aún puso a lavar y secar algo de ropa. Todo indicaba que Bella ya no se haría responsable de eso. Mientras esperaba gracias a la ventana que conectaba con la cocina se dedicó a observar a Bella, su mirada la recorrió y no pudo evitar desearla, llevaba un top que se ajustaba a sus pechos pero su mirada se perdió en su rostro concentrado de su tarea, era realmente hermosa.
El resto del día, a pesar del malestar general que sentía cuidó y jugó con Ethan, cuando este se durmió se animó a acercarse a la sala.
Bella estaba en el sillón con una manta sobre ella mientras veía una película. No queriendo molestarla se sentó en otro sillón a ver la televisión con ella, quería hablarle sobre la noche anterior, explicarle pero si ella no le hablaba no sabía como empezar. El tiempo pasó y ambos siguieron en silencio.
La película se le antojaba muy aburrida por lo que sacó su teléfono y navegó por las páginas de deportes. Antes de que se diera cuenta ya los créditos estaban en la pantalla y Bella dormida en el sofá. Con un suspiro se acercó para tomarla en brazos pero la despertó en el intento.
-Sueltame. -rechazó sus brazos cuando comenzaba a elevarla.
-Vamos a la cama, te quedaste dormida.
-No, dejame. -lo empujó acomodándose en el sofá de nuevo.
-Vamos Bella. -lo intento de nuevo pero ella lo rechazó con más fuerza.
-Dejame en paz. -gruño dándole la espalda.
Él bufo sin saber que hacer, no quería que durmiera ahí pero si la forzaba todo seria aun peor. Con desgano tomó más mantas de su habitación y regresó a la sala para taparla. Su plan era esperar que ella este profundamente dormida para luego llevarla a la cama pero en medio de la espera el cansancio lo venció y terminó recostado en el suelo.
Esa fue la primera noche en que se negó a dormir con él, esa fue la primera noche en la que él se dio cuenta de lo solo que estaba sin ella.
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