Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.
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La habitación le parecía cada vez más deprimente, las paredes verde claro cada día eran más grises y los muebles blancos le recordaban donde estaba.
Despertó sin poder recordar en que momento se durmió, volvió a mirar la misma pared pero su tranquilidad acabó cuando una tos la atacó. Una silueta se paró en silencio de la silla que estaba junto a ella, se acerco a la mesa de noche y sirvió un vaso de agua.
-Bebela, por favor. -agregó él tratado de sonar autoritario pero no podía ocultar su preocupación.
Ella sólo le dio la espalda.
Desgastado regreso a su posición, dejó el vaso en la mesa y se dedicó a observar su silueta sobre la cama del hospital.
Un toque en la puerta anunció la llegada de una enfermera que en silencio recogio la comida que no había sido probada y colocó otra unidad de suero. La mujer los observó a ambos con curiosidad, eran la pareja más extraña que habia visto, podía notar que les dolía la pérdida del bebé pero había una tristeza muy diferente cada vez que uno miraba al otro. El hombre le parecía muy guapo, había buscado un anillo en su dedo y al parecer no estaban casados así que más de una vez trato de ser amable con él para captar su atención.
-Necesitará una manta esta noche señor Masen, será una noche fría. -con una sonrisa amable trató de captar su mirada que seguía pegada en el cuerpo de la castaña.
-Estare bien. Gracias. -ni siquiera la observó ya que la castaña eligió ese momento para cambiar de posición y robó toda su atención.
-Hoy es mi noche de guardia, puede buscarme si necesita algo. -era la propuesta más directa que podía hacerle pero el cobrizo parecía más preocupado por abrigar correctamente a la castaña.
-Gracias. -agradeció por inercia mientras ajustaba la sabana a la espalda de Bella.
La enfermera sintiéndose humillada salió de inmediato de la habitación.
Bella lo miró de reojo pero no dijo nada.
La depresión lograba etapas de aislamiento mental donde ella sólo miraba un punto fijo y la desesperanza se ocupaba de destrozarla internamente. Era consciente de que jamás la dejaban sola, sus amigos y Edward la acompañaban a diario pero a la vez jamás se había sentido más sola, se daba cuenta que la gente que consideraba sus amigos llegaron a ella gracias a Edward y su mente le decía que estaban ahí por él al final. ¿A quién tenía ella? ¿A quién recurrir cuando necesitaba ayuda? ¿Quien la acompañaba incondicionalmente? Estaba sola. Ni Rosalie ni Jared dejarían a Edward por ella, jamás intervinieron cuando él hacía lo que quería con ella, lo vieron hablaron con él pero nada más, lo entendía en parte pero sabía que eso no pasaría si la situación fuera al revez, ellos actualmente se desvivían contándole lo deprimido y lo culpable que él se sentía, ¿quien insistió así cuando él la hacía pagar su engaño con desprecio y altanería? ¿quien fue su incondicional? Ella no tenía ese apoyo, ella no tenía una madre que justificaba sus acciones ni un amigo que limpiaba su nombre contando anécdotas donde él era el héroe. No tenía a nadie, a nadie más que su hijo y cuando iba a tener a alguien me más se le fue arrebatado sin consultárselo, no importaba lo que los doctores insistieran en explicarle para ella no había explicación científica para arrebatarle a su hijo.
Escuchaba palabras llenas de dolor de parte de Edward cada cierto tiempo, hablaba de arrepentimientos y culpas pero ella había dejado de escucharlo. Dejaba que hablara de planes y sueños, dejaba que soñara con un futuro, dejaba que dijera todo lo que ella había soñado alguna vez escuchar.
-Y... estaba pensando en ampliar el taller ¿recuerdas? -ella no contestó. -Bueno... yo... creo que sería mejor usar el dinero en comprar una... una casa.
Bella no dijo nada. Notaba el nerviosismo y el esfuerzo que había en la voz de Edward. La noticia debió sorprenderla pero nada le importaba, ya nada era igual.
-Di algo por favor. -él suspiró y se acercó a ella. Con cuidado sostuvo su mano. -Fui a ver la casa que... iba a comprar cuando estábamos... mejor, sigue en venta y bueno yo... ya di la primera cuota. -no lo vio pero casi pudo sentirlo alborotarse el cabello.
Bella giró la cabeza para enterrarla más en la almohada.
-Tiene cuatro habitaciones, es bastante grande y su patio será perfecto para Ethan. -la mención de su hijo provocó que las lágrimas se agruparan en sus ojos. -Sé que es algo grande para lo pequeña que es nuestra familia, pero pensé a futuro, podemos recibir vistas de Elena y Peter o tal vez podemos... -lo sintió dudar sus palabras. -Podemos intentar llenar las habitaciones nosotros mismos.
Bella quitó su mano de golpe alejándose de él bruscamente.
-Perdón, no debí decir eso. Es muy pronto. -no lo vio pero escuchó como golpeaba su frente frustrado. -Perdón. -repitió tratando de tomar su mano pero ella se alejó de nuevo.
Edward cayó en el sillón junto a ella sintiéndose devastado otra vez. Pero no podía darse el lujo de dejarse llevar por su miseria, Bella lo necesitaba.
-Traeré a Ethan mañana, te darán de alta. -le contó tratando de animarla.
Las lágrimas acudieron a sus ojos saliendo sin parar. Ethan era un tema aparte, nada le dolía más que la separación de su bebé.
-Él también te extraña. -le contó acariciando su mano con suavidad.
Bella alejó su mano para darle la espalda.
Edward ajustó sus sábanas y se acomodó como pudo en la silla de visitas.
Y así empezaba su noche.
Al menos podía decir que la silla de vistas era más cómoda que el piso de su departamento. Revisó su teléfono para ver las fotos que Beth le mandaba de Ethan. Su pequeño había sufrido la ausencia de su madre, no estaba acostumbrado a los biberones así que no dormía hasta que el llanto lo agotaba. Pasaba las mañanas con él y le hablaba de Bella para justificar su ausencia. Con pena observó las fotos de su pequeño acurrucado en los brazos de Elena aferrándose a su león.
Con un suspiro se acomodó en su asiento, se colocó la frazada azul que Elena le había obligado a traer y siguió observando fotos.
Los sonidos de otros pacientes a veces se le hacían escalofriantes, llantos y gritos se oían en los pasillos. Cuando el sueño comenzó a apoderarse de él pudo jurar que escuchó "asesino" susurrado en su oído.
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Algo ansioso firmó todos los papeles del hospital, Ethan estaba inquieto en sus brazos. Las enfermeras que estuvieron atendiendo a Bella esos días lo miraron decepcionadas. "Debe ser su hijo" susurraban, "Deben estar juntos si ya iban a tener otro". Pero olvido todos los cuchicheos de las mujeres cuando ella apareció ya libre de batas grises y con un vestido rosa pálido. Jared venía empujando su silla de ruedas con Rosalie a su costado. Los ojos chocolates jamás se fijaron en su presencia sino estuvieron fijos en su pequeño que la llamaba emocionado.
-¡Mamá! -la señalaba para que Edward también la vea.
-Si, es mamá. -conmovido lo acercó a ella y de inmediato se fundieron en un abrazo madre e hijo.
-Mi bebé, mi bebé. -sollozaba Bella besando su cabecita.
Ethan se ajustó a su regazo feliz de tener a su madre con él. Edward los observó sintiendo la felicidad que transmitían. Abandonaron el hospital luego de una larga semana de recuperación.
Con ayuda de Jared acomodaron lo mejor que pudieron el auto. El camino fue acompañado de cerca por el auto de sus amigos. Edward la vigilaba buscando algún cambio en su semblante pero nada ocurría. Llegaron al departamento y Bella se bajó del auto sin esperarlo, Edward apuró el paso para tomar a Ethan en brazos y seguirla. Con cuidado la apoyo sosteniendo su espalda baja mientras subían las escaleras. Al entrar al departamento no se veía ningun rastro de lo que había acontecido en esa sala.
-Sería bueno que te recuestes. -le sugirió bajando a Ethan al suelo.
Bella no oyó sus palabras y se metió a su habitación, todo estaba ordenado. Se cambió de ropa a una más cómoda, Edward la vigiló en silencio y trató de que Ethan lo acompañara pero el niño quería salir del cuarto, con resignación salió detrás de su hijo. Bella siguió sus pensamientos sacando una maleta marrón que estaba en el fondo del ropero. Colocó toda la ropa que podía entrar y luego la cerró. Edward seguía en la sala con sus amigos hablando en voz baja, escuchaba recomendaciones y palabras de apoyo. Bella siguió su tarea hasta llenar la segunda maleta, nada suyo estaba quedándose. Luego se dirigió a la habitación de su hijo y lleno solo una maleta con cosas escenciales. Puso las maletas listas en el pasillo para luego caminar hacia las llaves de su auto. Tres pares de ojos la vigilaron en silencio.
-¿Saldras? -el cobrizo pregunto tenso.
Ella lo ignoró.
Se alejó de ellos y tomó la primera maleta.
-¡No! -el grito violento de Edward asustó a Ethan que de inmediato comenzó a llorar.
Bella lo ignoró y caminó sin verlo hacia la puerta. Edward le quitó la maleta con algo de brusquedad. Recién en ese momento ella lo vio a los ojos luego de una semana, tenía ojeras moradas y su rostro estaba demacrado.
-Suelta mi maleta. -su voz tranquila parecía hielo.
-No. No te iras. -susurró amenzante.
-Sueltala. -con la ira creciendo en ella se acercó a encararlo.
-No te irás en este estado, no dejaré que nos abandones. -Bella lo miró para luego reír fríamente.
-¿Los abandone? Me llevaré a mi hijo, tú puedes hacer lo que te dé la gana. -con rabia él sostuvo su brazo.
-Vuelve al cuarto y recuestate, estas hablando estupideces. -la amenaza estaba presente en su voz.
-Una estupidez sería quedarme un día mas aquí. -le escupió. -Detesto respirar el mismo aire que tú, detesto que creas tener el derecho de tocarme y detesto tener que ver la cara del asesino de mi hijo.
Edward flaqueó ante sus palabras pero no la soltó.
-¿Piensas que yo... ? -con dolor no pudo evitar preguntar.
-Sueltame.
-Yo también lo que...
-No te atrevas a mentir tan descaradamente. -le advirtió empujándolo con su brazo libre.
Jared intervino cuando los golpes hacia su amigo comenzaron.
-Tranquilos. -sostuvo a Bella alejándola. -Ethan esta asustado, paren de pelear.
Ambos bajaron la mirada pero Bella fue más rápida al tomarlo entre sus brazos.
Edward pasó sus manos por su rostro en señal de desesperación.
-Bella sería bueno que te tranquilices antes de tomar una decisión así. -Rosalie sugirió con suavidad acariciando su brazo.
-Hace una semana la tome Rose, y no tengo ninguna duda de ello.
-¿Todo este tiempo pensabas abandonarme? -dolido Edward increpó.
-No te hagas la víctima ahora, debí haberme ido hace mucho. He sufrido día a día por casi dos años como una estúpida esperando que me perdones, estoy cansada de verte como la víctima.
Se quedó sin palabras al comienzo. Luego su pecho se desgarró al tener una visión clara de su futuro.
-No. No. Bella no te irás. -le aseguró pero sonó a un pedido. La castaña lo observó con ojos vacíos.
-No volveré al infierno. -su oración cortante le heló la sangre.
-No puedes irte. -desesperado se acercó para poder verla a los ojos. -Necesitas que te cuide, estas recuperandote además Ethan necesita que lo cuiden también.
-Yo puedo cuidar a mi hijo. -no había expresión en su rostro.
-Bella yo sé... sé que te lastimé antes pero ahora ambos hemos sentido la pérdida de nuestro beb...
-No te atrevas a mencionarlo. -siseo furiosa. -Te estoy haciendo un favor al irme, ahora hay más espacio para Tanya y el... bebé.
-¿Qué? -Jared y Rosalie lo miraron sin entender.
-Bella no es...
-Embarazó a Tanya. -lo anunció como si fuera una sentencia.
Sus amigos jadearon de la impresión pero no tuvieron mucho tiempo para pedir explicaciones.
-Mataste a mi hijo para que no les estorbara a ti y a tu zorra. -sus palabras lo lastimaron profundamente.
-Yo no lo hice, dejame explicart... -trató de hablar.
-No me interesa lo que tengas que decir.
-No lo hagas. Por favor. -le pidió desesperado.
-Dejame tranquila. -susurró con las lágrimas apareciendo en sus ojos.
Estuvo a punto de tomarla en sus brazos y obligarla a quedarse con él pero ella anulo sus pensamientos con sus fuertes palabras.
-No soporto verte. No quiero ver al culpable de que mi hijo este muerto. -no grito porque tenía a Ethan entre sus brazos.
-Yo no... -trató de hablar.
-Me iré y no importa lo que digas.
-¿Te irás sin más? ¿Me quitaras a mi hijo sin mirar atrás? -dolido reclamó.
-Tú ya me quitaste un hijo. -le recordó mirándolo con odio.
-¡Basta Bella! ¡No iba a nacer! Ya te lo explicaron los medicos más de una vez, por favor creeme. Yo quería a este bebé. -desesperado se aferró a su brazo evitando que se moviera.
-¡No mientas! Ni siquiera pensabas que era tu hijo. -lo acusó con rencor.
Ethan estaba en medio de ambos y nunca antes había estado presente en sus peleas, su reacción fue ponerse a llorar asustado.
-Se acabó. -Jared se acercó de inmediato. -No asustaran más a mi sobrino.
Bella se alejó bajando las escaleras con Ethan en brazos.
-No te lo llevarás... -Edward la miró decidido.
-¿Qué harás para impedirlo? ¿Golpearme?
-Nunca te he golpeado.
-No hay nada que puedas hacer, no quiero seguir aquí.
-Te quedarás, te amarraré o te encerraré...
-Callate. Basta. -Jared lo alejó de ella. -Es lo mejor. Ahora debe estar tranquila y contigo no lo estara.
-¿Y qué hay de Ethan? -su hijo parecia asustado mirándolo desde los brazos de su madre.
-Seguramente lo verás, dale tiempo. -le recomendó. -No hay nada que puedas hacer, ella ya decidió.
Bella sentía la mirada penetrante del padre de su hijo encima de ella, sabía que era la mejor decisión, estaba más que cansada sólo quería refugiarse en su cama y abrazar a su hijo hasta que el dolor se hiciera más llevadero. Edward había logrado lo que tanto quería, al fin ella entendió que a veces las cosas se arruinan y aunque quieras arreglarlas estas no vuelven a funcionar.
Rosalie la ayudó a subir a su auto y a colocarse el cinturón de seguridad.
-Él quiere saber donde te quedarás. -había estado distraída y deliberadamente ignoró las palabras de Edward.
-Dile que volveré a casa de mi abuela. -susurró cansada, luego sin poder evitarlo observó a su hijo que tenía la mirada fija en su padre. - Verá a Ethan cuando quiera. -agregó sollozando. Aunque su corazón le pedía a gritos que se alejara de él sabía que jamás podría alejarlo de su hijo.
Luego escuchó como se lo comunicaban y Edward aceptaba derrotado.
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Hola a todos! no soporte más, he escrito este capítulo 3 veces lo juro! no sabía como hacer la transición y sobre todo explorar la cabeza de Bella, he estado mucho tiempo en la mente de Edward. Este capítulo es corto lo sé, pero ya tengo bien avanzado el que sigue no se preocupen.
