Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.
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Restregó con suavidad el hombro de su hijo.
-Balco. -Ethan señaló su juguete.
-Se dice "barco". -lo corrigió mientras seguía su tarea.
-¡Balco! -gritó tirando su juguete.
Salpicó a todos lados provocando un suspiro cansado en su madre.
Era en esos momentos en los que extrañaba tener el apoyo de Edward, las horas del baño siempre eran un desastre pero Edward se encargaba de limpiarlo. Eran un equipo después de todo.
-Terminó el baño cariño. -Bella siguió enjugando su pequeño cuerpo.
-¡No! -Ethan trató de aferrarse a los bordes resbalosos de la bañera.
-Vamos a jugar con tus carritos. -le propuso.
-¡No!
-Lo siento hijo, se acabo el baño. -tomó su cuerpo sacándolo del la tina pero Ethan molesto comenzo a papalear y chillar queriendo volver.
-¡Basta Ethan! -con dificultad lo envolvió en su toalla mientras el niño lloraba.
-¡Papá! ¡Papá! -comenzó a llamar.
-No esta aquí Ethan. -lo llevo en brazos a la cama para vestirlo.
-¡Papá! -lloraba el niño.
-Vendrá más tarde. -le contó mientras secaba su cabello.
Le colocó un pantalón limpio y una camiseta azul. Su tarea no fue fácil ya que su hijo no paraba de llorar y sacudirse. Al terminar lo tomó en brazos para llevarlo a comer pero el sonido del timbre le anunció su llegada.
-Creo que tu deseo se cumplió. -Ethan seguía sollozante en su pecho.
Acomodó como pudo a su hijo y se acercó a la puerta. Para su sorpresa su vista fue tapada por un gran peluche y un ramo de rosas rojas. El rostro de Edward evidenciaba nerviosismo.
-Hola. -con una pequeña sonrisa la saludó.
-Hola. -suspiró. -Pasa.
Ethan estaba distraído por los regalos así que no notó que era su padre quien los llevaba hasta que se acercó lo suficiente.
-¡Papá! -gritó enérgico.
-Hola campeón.
El niño comenzó a luchar para llegar a sus brazos.
-Puedes dejar su peluche en la sala.
Edward se apuro a hacerlo sin dejar el ramo de rosas que traía en la otra mano. Ethan prácticamente saltó a sus brazos.
-Te extrañé enano. -lo abrazó con sentimiento aunque solo había pasado un día.
Bella planeaba escapar en ese momento.
-Bella... -la llamó. -Estas son para ti.
Volteó aguantando la respiración.
Se acercó incómoda.
-No era necesario. -reticente las tomó.
-Quería pedirte disculpas. -eso era nuevo pensó ella. -No debí besarte así.
Bella alejo la mirada.
-No, no debiste besarme si yo no quería que lo hicieras.
Edward se acercó ligeramente, no queriendo alterarla.
-Te extrañaba tanto y no pude controlarme. -Bella lo miró sínica y luego puso los ojos en blanco.
-Tu romanticismo forzado no es necesario. Tus disculpas son suficientes. -quiso irse a la cocina pero Edward sostuvo su brazo.
-Estoy siendo sincero. -la miró ardientemente quedándose más de lo debido en sus pechos.
-Lo que extrañas es tener con quién follar a diario... no, perdón, estoy equivocada si la tienes. ¿Por qué no le dices a Tanya que se mude contigo? Espera a tu hijo, es lo que acostumbras proponer en esos casos. -su sarcasmo lo lastimó.
-No es mi hijo. -le aseguró. -Y si extraño tu cuerpo, hace semanas lo hago, desde que no quisiste que te toque. -Bella bufo con una sonrisa por el recuerdo. -Yo me volvía loco sin él pero igual tenía tu calor y tu compañía. Extraño muchas cosas no sólo el hacerte el amor.
-Como tener comida caliente antes y después del trabajo. -se burló ella. -¿Ropa limpia tal vez? Era tu puta y tu esclava.
-Eres mi mujer pero si ya no quieres hacer esas cosas no importa, yo... puedo encargarme de limpiar y lavar ropa, cocinaría pero no se me da, puedo comprarla de algún sitio. -le propuso. Ansioso buscó en su teléfono. -Me dijeron que hay un restaurante que envía comida a diario si te afilias.
-Sería bueno que te afilies porque yo no volveré a cocinar para ti jamás.
-Lo extrañare. -le sonrió triste. -Pero no me importa si eso te hace feliz.
-No me hace feliz esta conversación. -Edward bajó la mirada. -Tengo cosas que hacer, puedes jugar con Ethan lo que quieras.
-¿A dónde vas? -quiso detenerla pero se arrepintió.
-A ver a mi amante. -se burló recordando sus acusaciones. Edward contrajo el rostro dolido. -Esta en mi cama. Ya vuelvo.
Antes de que pudiera dar un paso Edward ya subía las escaleras a toda prisa luego de dejar a Ethan en el suelo.
-¡Edward! -gruñó molesta, tuvo que tomar a Ethan y seguirlo.
Como un loco revisaba la habitación al no encontrar nada, se metió al siguiente cuarto empujando sin querer a Bella cuando se cruzó en su camino.
-¡Qué te pasa idiota! -gritó ya iracunda. Colocó a Ethan sobre la cama y cerro la puerta. Edward estaba en los baños ahora buscando algún rastro de su supuesto amante.
-Deja de moverte en mi casa como si fuera tuya. -le rugió amenazante empujándolo con ambas manos. -¡No eres nadie para revisar mi casa!
Edward respiraba acelerado.
-Me dijiste qué... -gruñó sosteniéndose la cabeza con desesperación.
-Puedo decir lo que me da la gana. -lo empujo de nuevo mientras él soportaba. -Estas enfermo de celos, siempre lo has estado.
-No puedo soportarlo. -con desesperación caminó por el piso mojado del baño. -No vuelvas a decirme una mentira así.
Bella no espero el beso que con furia le dio. Se quedó de piedra antes de reaccionar alejándolo. Edward resistió sus empujones besándola con ganas mientras tomaba sus muslos para elevarla. Comenzó a desesperarse cuando la erección de él comenzaba a golpear sobre la ropa. Los empujones y mordidas se volvieron más fuertes.
-Sólo dejate llevar una vez. -Edward atacó su cuello mientras hablaba.
-Sueltame. -gruñía empujándolo.
-Sólo necesito una. -con decisión abrió su bluza que antes lo volvió loco ya que estaba mojada y podía observar sus pezones.
-¡No quiero! ¡Sueltame!. -lo amenazó tirando de su cabello cuando se apoderó de su pezón izquierdo. Succionaba con fuerza mientras seguía moviéndose contra su coño.
-Te juro que esta vez si estaré contigo desde el comienzo. -le prometía enloquecido. Con muchísima dificultad abrió su pantalón.
Bella bajo la mirada encontrándose con su verga ya lista y con una perla blanca coronando la cabeza.
-No quiero. -sostuvo su verga con una mano dejándolo desvalido. -No quiero hacerlo, no quiero que me toques, entiende que se acabó.
Edward se recostó contra ella, enterrando el rostro en su cuello. Se detuvo, dejaba besos suaves en su hombro.
-Por favor. Ya no sé que más hacer. -susurró quebrado. -Pensé que haciéndote el amor volvería la conexión entre ambos.
-Edward yo no volveré con el hombre que negó y mató a mi hijo, no traicionaría su memoria.
-Yo no lo hice. -sollozó suavemente él. -Te juro que si lo quería, yo dije una tontería, estaba molesto y quería lastimarte. No hay día que no me arrepienta de mis palabras.
-Bueno lograste lastimarme. -lo felicitó amargamente. -Yo no te perdonaré, no sé si mi hijo lo hará.
-No tengo perdón. -aceptó tratando de serenarse. -Yo sé que me aborreces pero yo te amo y estoy dispuesto a lo que sea con tal de tenerte, yo... quiero casarme contigo. -Bella se tenso y comenzó a empujarlo de nuevo. -Sé que dirás que no. -con tristeza rió. -Pero yo quiero volver contigo no para que seas mi novia, quiero que lleves mi anillo. Yo no pido una oportunidad para que volvamos a lo que éramos, quiero que seamos mucho más.
-Es muy bajo de tu parte usar una propuesta de matrimonio para tenerme de nuevo.-Bella no pudo evitar dejar salir unas lagrimas. -Me recuerda esa noche en la que terminé en un hospital.
Edward soltó un quejido.
-No volveré a tratarte así de brusco. -prometió acariciando su mano, tratando de que se soltara y no fuera un puño.
-No dejaré que lo vuelvas a hacer.
-Será borrón y cuenta nueva. -sus intentos seguían. -Viviré y dedicaré todo mi tiempo por y para ustedes.
-Ya basta. -lo empujó con fuerza.
Edward retrocedió acomodando sus pantalones.
-Mami. -la voz de Ethan sonaba molesta. Lo habían dejado encerrado en su habitación.
Como pudo acomodó su bluza y abrió la puerta. Ethan la miraba algo asustado.
-Ven cariño. -lo tomó entre sus brazos.
Edward se quedó en el baño unos minutos tranquilizandose.
Llevó al niño a la cocina donde lo sentó en sus faldas para darle de comer. Edward se acercó a ellos cuando ya el niño había acabado.
-Tenemos que hablar. -Bella le anunció limpiando las lágrimas que habían estado fluyendo por sus mejillas.
Ethan fue la prioridad esta vez. Lo hicieron dormir a base de paseos que Edward le dio en sus brazos por casi media hora. Luego de recostarlo ambos se sentaron en silencio en la sala.
-Esto no va a continuar. -Bella le aclaró mirando sus ojos.
-Bell...
-Escuchame. No quiero vivir alterada por tus arrebatos en cada visita. -Edward torció el gesto. -En dos días he llorado más de lo que lloré toda esta semana. No permitiré que eso continue.
-No quiero alterarte. Yo sólo quiero demostrarte que estoy luchando por ti.
-Y yo no quiero que lo hagas. -suspiró cansada. -Esta es la última vez que hablaremos de esto. No quiero volver contigo. No ahora ni nunca. Es suficiente daño mutuo que nos hicimos. -Edward iba a hablar pero lo corto. -Y no me digas que has cambiado, sigues siendo el mismo Edward que toma lo que quiere de mi cuando se le antoja, lo demostraste con tu comportamiento en el baño.
Edward frotó su rostro con desesperación.
-Cambiaré.
-No lo creo. -Bella respiró hondo para no llorar. -Así como tú sigues sin creer en mí, sólo basto una insinuación para que creas que tengo un amante en mi cama.
-Te amo por eso me enloquece la ide...
-No mientas, no te mientas.
-No te miento, yo estoy enamorado de ti. Sé lo que podemos llegar a ser juntos, es por eso que estoy aquí. No me iré.
-Tenemos que poner límites entre tu y yo. Aquí lo que importa es Ethan, no podemos dejar que esto lo afecte.
Edward bajó la mirada. También le preocupaba.
-Vendré a diario. No me alejaré de él. -aseguró. -Desde que salga del taller y me quedaré hasta que tú me lo permitas.
-¿Sabado y domingo también? -preguntó, no podía negar que verlo tanto le preocupaba.
-Claro, todo el día si es posible.
-Debes darme un respiro. -se quejó.
-Viviremos así por los proximos diecisiete años.
-Bien pero el trato entre ambos tendrá sus límites. No quiero besos, ni más pedidos de nuevas oportunidades, no quiero peleas, no quiero celos. Tú eres el papá de Ethan y ahí termina tu trabajo, no tienes ningún derecho sobre mi.
-Quiero que regresemos. -insistió.
-No lo haremos.
-Te estas cerrando a la idea. Ahora estas molesta pero...
-Edward...
-Mira entiendo tu punto, aceptaré tus límites pero te juro que no habrá día que deje de luchar por ti.
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Hola a todoooos! :) aquí les traigo el nuevo capítulo, espero les guste. Como podrán notar estamos en una etapa de trance, es hora de madurar esta relación. Gracias por sus comentarios, me fascinan alocan motivan y mucho más *-*. Les tengo la noticia de que ya escribí el primer capitulo de el fic que me andaba rondando la cabeza se llama Vidas Ajenas y realmente espero les guste, será a mi parecer igual de realista ya que muchos acontecimientos son basados en hechos reales. Ademas tengo una tercera historia caldeandose oh siii chicos me llego la inspiración masiva. Bueno nos veremos prontisimo ;) .
