Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.
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Un golpe en el brazo lo despertó. Desorientado no reconoció el techo que veía. Trato de moverse pero un peso se lo impedía. Recibió otro golpe en el brazo entonces dirigió la mirada hacia el origen de los golpes. Una mirada verde lo observaba.
-Vaos a jugal. -Ethan tiró de su brazo.
Edward no pudo evitar sonreír al encontrarse con su hijo. El niño vestía su pijama verde con un sapo sonriente en el medio, su cabello era un desastre por removerse tanto durante la noche.
Emocionado bajo la mirada encontrando cabellos marrones que le hacían cosquillas a su barbilla. Bella dormía literalmente sobre él, sus piernas estaban enredadas y tenía un brazo alrededor de su cintura.
-¡Papá! -gritó Ethan exigiendo atención.
-Sh, no grites hijo. -acomodó a Bella entre sus brazos. -Despertarás a mamá.
Ethan observó a su madre amarrada al cuerpo de su padre.
-¿Mamá? -estaba confundido.
-Trae tus juguetes, estoy cuidando a mamá. -le ordenó. Ethan dudo pero luego se acercó a la caja de juguetes a sacar lo que quería.
Bella se removió sobre él pero la acomodó sobre su cuerpo para que siguiera durmiendo. Y así siguió la siguiente hora.
Ethan subió sus peluches a la cama con esfuerzo y jugaron con algo de dificultad ya que Edward sólo podía mover un brazo, así que para distraer a su hijo prendió la televisión. Agradeció que esa cerdita con vestido rojo lo hipnotizara.
Abrazó a Bella acomodándola de tal manera que su rostro quedara cerca al suyo, ella se dejó. Ahora que su sueño duraba tanto supo lo cansada que debía estar. Edward se sintió culpable por no poder apoyarla pero se prometió que eso cambiaría.
Bella sentía una tranquilidad extraña, Ethan solía despertarla. El sonido de la televisión le anunció que su hijo estaba cerca pero no recordaba haberla prendido. Se acomodó mejor pero detuvo sus movimientos al sentir algo duro debajo de ella, al igual que unas piernas enredadas con las suyas. Asustada se apoyo sobre el pecho duro encontrándose con los ojos verdes de Edward.
-¿Qué haces aquí? -preguntó con voz ronca por el sueño.
-Ayer nos quedamos dormidos. -le recordó acariciando su mejilla.
Bella fruncio la frente recordando. Edward gimió suavemente cuando se sentó en su regazo, mientras ella saltaba a un lado al sentir su miembro ya duro.
-Lo siento. - se disculpó.
-No, ya sabes que es algo que no controlo. -Edward se sentó en la cama.
Bella no supo que decir después, Ethan se subió a su regazo indiferente a todo mientras veía televisión.
-¿Quieres que vaya por el desayuno? -preguntó Edward en voz baja.
Ella solo atinó a negar con la cabeza.
-Yo... yo prepararé algo. -incómoda se bajo de la cama y caminó hacia la cocina.
No sabía que hacer. Nunca antes había imaginado que volvería a despertar en los brazos del padre de su hijo. Se sentía incómoda. Recordaba todo lo que habían hablado la noche anterior y de alguna manera se sentía más ligera, saber que a él también le dolió la pérdida de su bebé era de alguna manera un bálsamo para su corazón herido.
Preparó el desayuno de los tres en modo automático, estaba muy distraída. Edward apareció con un Ethan sonriente en brazos, la verdad era que ella no solía jugar con su hijo en las mañanas ya que le faltaba tiempo pero con su padre siempre tuvo esa costumbre.
-Ya le cambie el pañal. -le contó. -Hemos vuelto a la práctica de usar el baño ¿no Ethan?
-Shi. -aceptó el niño mostrando sus manos ya limpias.
-Me alegro, ya es necesario. -suspiró.
Sirvió el plato de fruta para Ethan y su biberón con leche. Luego los dos platos para ambos.
Edward se sento donde ella le indicó, lo más lejos de ella con Ethan entre ellos. Ambos le dieron de comer a Ethan mientras ellos también lo hacían, eso pareció una buena idea ya que el niño terminó su desayuno por completo.
-Realmente extrañaba tu comida. -suspiro acabando su plato.
-Son sólo huevos y tocino, no hay gran ciencia. -le recordó ella.
-Igual, todo lo que preparas sabe diferente. -la alagó.
-Gracias. -se levantó dispuesta a lavar platos pero Edward lo impidió ofreciéndose a hacerlo él.
La tensión se podía palpar.
-Relajate Bella, sé que lo que paso anoche no significa que hemos regresado. -ella lo observó fijamente mientras él frotaba vigorosamente los vasos. -Aún no es momento. -termino en voz baja.
-Ed...
-Dejemoslo así. Estamos en paz. -él le sonrió y volvió a su tarea.
Ninguno tocó el tema. Dedicaron la mañana a Ethan y a acostumbrarse al nuevo trato que había entre ambos.
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-¿De dónde salieron tantos niños? -se quejó Jared mientras veía a los amigos de Luke correr por todos lados.
-Creo que vino todo su salón de clases. -Rosalie se veía radiante de felicidad al ver a su niño sonreír comiendo su torta de cumpleaños.
La fiesta de cumpleaños tan esperada había sido un éxito. Los padres de Rosalie permitieron que realizaran la celebración en su patio y ellos salieron de viaje para no interrumpir su celebración. Luke estaba muy contento con sus amigos y juguetes nuevos.
-¿Te he dicho que hoy estas particularmente hermosa? -abrazó su cintura ganando una risita de su parte.
-No. -lo besó rápidamente regresando su atención a los niños.
Era en momentos como ese que deseaba con todas sus fuerzas haber tenido el valor de pedirle que sea su esposa. No sabía si era cobardía o miedo a que diera una respuesta negativa.
-Oh no. -la sintió estremecerse. -Él esta aquí.
Jared subió la mirada encontrándose con los ojos azules de su peor enemigo. Emmet lucía un impecable traje con lentes oscuros, traía una caja gigante de regalo que sólo él con su tamaño sería capaz de cargar.
-Lo sacaré de aquí. -Jared estaba dispuesto a acercarse pero los niños corrieron antes que él.
-¡Es gigante!
-¡Debe ser una nave espacial!
Emocionados comenzaron a gritar. Luke se quedó de piedra al ver a su padre biológico a la distancia.
-¡Esto es para ti hijo! -Emmet y su voz gruesa se impusieron al griterío de los niños impacientes.
-¿El es tu papá? -las preguntas comenzaron.
Luke cerró sus pequeños puños antes de salir corriendo dentro de la casa.
-¡Luke! -Rosalie corrio detras de él de inmediato.
Jared mas que fastidiado tomó a Emmet del brazo para sacarlo del patio de la casa.
-No me toques Stevens. -quitó su brazo.
-Aquí no harás un show .
-Edward se acercó a ellos alejándolos.
-Ya vino tu zorra. -se burló.
-Largate de aquí. -Jared iracundo trato de esquivar a Edward.
-Vine a ver a mi hijo.
-Acabas de arruinarle el cumpleaños al aparecer, ¿qué no lo ves idiota? -Edward le gruñó sin soltar a su amigo.
-Vine a darle su regalo. Mi padre también tiene uno para él pero quiere verlo primero. -bajó la gran caja al pasto.
-Luke no quiere verlo. -Jared le recordó fastidiado.
-Mejor vete de aquí, los niños se asustaran si empiezan una pelea.
-No me importa. Vine por mi hijo.
-Ya viste como reaccionó, no eres bienvenido.
Emmet molesto observó su entorno para luego dar media vuelta e irse.
Jared no le quitó la vista de encima hasta que este desapareció dentro de su auto.
-Ve a hablar con Luke. -Edward le sugirió palmeando su hombro.
Asintió preocupado y corrió dentro de la casa. Al principio no lo encontró hasta que escuchó su voz infantil sollozar desde el baño de su habitación.
-Yo no... quiero. -sollozaba.
-Cariño lo siento mucho. -Rosalie afectada abrazaba a su pequeño que se aferraba a ella.
-Lo odio. -Jared los escuchó detrás de la puerta. -Él no es mi papá, no debe decir que lo es.
-Tú decides a quién le dices papá, cariño.
-No quiero verlo.
-Si pudiera impedirlo lo haría. -Jared se acercó a ellos. -Ya se fue de aquí.
Luke soltó a su madre para abrazarlo a él.
-¿Por qué tú no eres mi papá? -lloró desconsolado en su hombro.
Rosalie no pudo con la imagen y también partió a llorar.
-Soy tu papá. -le aseguró. -Lo soy porque quiero serlo. No hay niño que yo quiera más que a ti. ¿Sabes eso verdad?
Luke asintió.
-No importa que no lleves mi sangre, tu eres mi hijo y punto.
Luke lloró un rato más sobre su hombro.
-Vamos abajo y olvida todo. -con cariño limpió las lágrimas de sus mejillas. -Juega con tus amigos que te están esperando.
Luke asintió aún sollozante pero respiró hondo tratando de calmarse.
Lo llevó de la mano escaleras abajo pero volteó confundido cuando Rosalie no lo siguió.
-Iré en un segundo. -se veía nerviosa mientras quitaba las lágrimas de sus mejillas.
Asintió dejándola sola en el baño. Al bajar distrajo la atención de los niños proponiendo una competencia en el castillo inflable.
-¿Tenias que alquilar uno tan grande? -Edward se quejó. -Ethan no puede quitarle los ojos de encima.
El pequeño cobrizo trataba de trepar en el castillo mientras su madre luchaba porque los niños más grandes no lo golpearan sin querer.
-Sabe lo que quiere. Trepara aunque le pongan mil obstáculos. -se burló.
-Sí. -rio al ver que terminaba de subir y saltaba feliz. -Tenemos que vigilarlo nunca se le acaba la pila.
-A Luke tampoco. -sonrió al ver su hijo correr con una pelota.
-Pero Luke es más grande. Ya es conciente de los riesgos.
-Yo creo que ustedes exageran con Ethan, puedes sujetarlo de esos tirantes rojos y ya no se escapará. -se burló de la vestimenta del niño.
-Me gustaria pero no puedo. -rio. -Bella me mataria, cuando tengas un bebe lo entenderás.
Un escalofrío lo recorrió.
-¿Qué fue eso? ¿Te dan miedo los pañales? -se burló.
-No es eso. Yo no sé... un bebé. -pasó su mano por sus cabellos.
-Yo también tuve miedo pero ahora no se que sería de mi si no tuviera a Ethan. -observó a su hijo a la distancia. -Le dio sentido a mi vida.
Jared se quedó pensando en sus palabras. Recordó todo lo que había pasado desde que su amigo supo que sería padre, había cambiado en muchos sentidos. Era mejor.
Pero Jared también había cambiado, cambió por Rosalie y Luke. Ambos le habían dado un hogar y se sentía parte de una familia. Ellos eran su todo. En ese momento se dio cuenta lo tonto que era al no atreverse a pedirle matrimonio a Rosalie.
-Ya vuelvo.
Sin pensar caminó hacia su auto donde tenía el anillo de compromiso escondido. Aprovechó la ráfaga de valor que lo invadía para subir las escaleras y buscarla en su habitación. Ella estaba sentada dándole la espalda sobre su cama.
-Rose... -la llamó mientras se acercaba con la cajita en la mano.
Al principio la vio saltar al escucharlo y limpiar sus lágrimas apurada. Cuando la tuvo cara a cara se le cortó la respiración. Ella abrió los ojos asombrada al ver el anillo entre sus manos y él no supo que decir al ver las manos de ella.
-Jar...
-Casate conmigo. -cayó de rodillas frente a ella.
Temblando se quedó ahí, frente a ella. Sus ojos fijos en sus manos que traían una noticia que le cambiaría la vida.
-Es positivo. -ella lloró dándole la noticia. -Serás papá.
Jared no supo que hacer en ese instante. Su cuerpo decidió por él, se desmayó sobre la alfombra.
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Hola a todos! Capítulo corto pero necesario. Ya vi que muchas piensan que la esperada reconciliación se acerca jajaja no comentaré sobre eso. Espero que les haya gustado y puedan dejarme algún comentario. Nos vemos pronto!
